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jueves, 29 de diciembre de 2016

PAUSANIAS

PAUSANIAS

I
Pausanias fue un hombre importante lacedemonio, pero tuvo de bueno y malo en todos los aspectos de la vida , porque lo mismo se hizo famoso por sus virtudes que envileció por todos los vicios. Lo más memorable de Pausanias fue la batalla en la que este participó junto a Platea. Pues, bajo la jefatura de Pausanias, Mardonio, -sátrapa real, de nación meda, yerno del rey, entre los el más valiente de los persas, y el más astuto, con 200.000 soldados de a pie y 20.000 a caballo , elegidos individualmente, fue puesto en fuga por una pequeña tropa de Grecia menos numerosa que la suya, y el mismo general Mardonio cayó muerto en aquel lugar. Ufano de esta victoria, empezó a revolverlo todo y a aspirar maliciosamente empresas de mayor envergadura.
Pero, al referirnos en primer lugar a este asunto, lo acusaron de que, tras colocar en Delfos un trípode oro, procedente de un botín, le había escrito un epigrama, en el que estaba esta frase: “los bárbaros habían sido destruidos bajo sus órdenes y, en acción de gracias de esta victoria, le había entregado a Apolo este presente”. Los lacedemonios rayaron estos versos y no escribieron otra cosa que los nombres de aquellas ciudades, por cuya ayuda fueron vencidos los persas.
II


Tras esta batalla, enviaron al mismismo Pausanias a Chipre y Helesponto, para desalojar las guarniciones de los bárbaros de estos lugares. Habiendo obtenido igual suerte en este asunto comenzó a presentarse con mayor insolencia y ansias de cosas más importantes. Pues, tras el asalto de Bizancio, habiendo hecho prisioneros a muchos nobles de los persas, y, entre estos, a algunos muy allegados del rey, los envió abiertamente ante el rey con la simulación de que se habían escapado de las cárceles públicas, y con la compañía de Gongylo de Eretria, para entregar una carta al rey , en la que Tucídides recordó que habían sido escritas estas cosas: “ Pausanias, jefe de Esparta, te envió como regalo a estos, que había capturado en Bizancio, tras conocer que son allegados tuyos, y deseo unirme contigo por parentesco filial. Por eso, si te parece bien, ruego que me concedas tu hija en matrimonio. Si hicieras esto, te prometo que tu pondrías bajo tu poder no solo a Esparta sino también al resto de la Grecia, con mi ayuda. Si quieres tratar alguna cosa sobre estos asuntos, envíale un hombre con el que trate”. Tras haberse alegrado muchísimo por la salvación de parientes tan cercanos y amigos suyos, el rey envió en seguida, con una carta, en la cual lo colmaba de elogios, a Artabazo ante Pausanias y le pedía que no omitiera diligencia alguna para llevar a debido efecto lo que prometía, afirmando que no le haría repulsa de ningún asunto por su parte, con tal que él lo hubiera conseguido.
Tras conocer su disposición, Pausanias se dio la máxima prisas para llevar a cabo el asunto y cayó en la sospecha de los espartanos. Por estos hechos, fue llamado a su patria y, tras ser acusado, fue absuelto de la pena capital, sin embargo fue castigado con una multa de gran cantidad de dinero; por lo cual no fue enviado de nuevo al frente de la armada.
III
Pero Pausanias, no mucho después, por su propia iniciativa regresó al ejército y se comportó con una forma no astuta  de pensar  pensamiento  sino demencial. Pues, intentó cambiar no sólo las propias costumbres de su patria, sino también el vestido y sus modas. Se presentaba con la ostentación de un rey, vistiendo como los medos, se acompañaba de una camarilla de medos y egipcios, hacía banquetes a la manera más lujuriosa de los persas de modo que los que se le acercaban no podían compartirla; no daba audiencia alguna a los que querían reunirse con él, respondía con soberbia y gobernaba con crueldad. No quería volver a Esparta; además se había retirado a Colonas, que es una ciudad colocada en un sitio de la Troade; en donde planeaba en contra de la patria y de sí mismo. Tras enterarse de esto los espartanos, enviaron legados con una carta de oficio , en la que se había escrito según la costumbre de este pueblo: “ en el caso de que él no volviera a su patria, ellos mismos lo condenarían a muerte”.
Se quedó conmovido por este mensaje y, con la esperanza de que podría librarse de aquel peligro inminente con el poder y dinero, regresó a su país. Luego que llegó a la ciudad, fue encarcelado en la cárcel pública por los éforos; pues, por su legislación, está permitido a cualquier éforo que actúe  así aunque sea un rey. Sin embargo, salió libre de la cárcel, y no por eso, estaba libre de sospechas. Pues se mantenía el rumor de que Pausanias tenía cierta alianza con el rey persa. Hay cierto tipo de hombres, que se llama hilotas, que son numerosos en el cultivo de los campos de los espartanos y desempeñan la función de siervos. Se creía que trataba de atraerlos con la esperanza de que les daría la libertad.
Pero, porque no había ninguna acusación manifiesta de estos hechos, por los que podía ser acusado, no creían que era conveniente que Pausanias, un varón tan importante y famoso, fuera juzgado de tales sospechas hasta que el propio hecho se descubriera abiertamente.
IV


En medio de este asunto, cierto jovenzuelo, de nombre Argilio, al que Pausanias había amado de niño con un amor ilícito, tras recibir una carta de Pausanias con destino a Artabazo y, habiendo sospechado de que alguna cosa sobre si mismo había sido escrita en su interior, temiendo que nadie de los que anteriormente Pausanias había enviado con tal motivo a la Persia, habían regresado, rompió los lazos de la carta y , destruido el sello, se enteró de que , si él la hubiese llevado, precisamente habría  muerto.
Contenía esta misma carta, cosas que se referían a lo que se había acordado entre Pausanias y el rey. Entregó esta carta a los éforos. 
No debía pasarse por alto la prudencia de los lacedemonios en este asunto. Pues ni siquiera se lanzaron a apresar a Pausanias a pesar de lo claros indicios contenidos en la carta, ni consideraron que debía aplicarse el castigo antes que se le hubiera juzgado. Por eso, preguntaron a su acusador qué querían que se le hiciese. 
Hay un templo de Neptuno en Tenaro, que los griegos consideran que es un sacrilegio que se viole. Aquel denunciante entregó estas cartas a los éforos. Huyó allí y se sentó en el ara del altar. Hicieron un hoyo bajo tierra junto a un lugar desde donde se podía escuchar, si alguna persona hablara con Argilio. Lo bajaron hasta este lugar uno de los éforos.
Cuando Pausanias oyó que Argilio se había retirado al ara del altar, muy  perturbado, llegó a aquel lugar. Al verlo sentado en el altar suplicando al dios, le preguntó qué motivo había hecho para tomar tan repentina determinación. El, a continuación, le manifestó  lo que en la carta había descubierto aquí.
Pausanias, cada vez más perturbado, comenzó a pedir que no lo denunciara ni lo revelase ya que el había recibido tanto favores por parte suya, legándole que,  si el hiciera este favor, y le librara de tantos peligros, le daría un gran premio.
V
Conocidas estas cosas, los éforos creyeron que lo debían detener en la ciudad. Pausanias se marchó de allí, y  regresó a Esparta, una vez que aplacó a Argilio,  según sus planes. Ya de camino en donde sería apresado, se dio cuenta de que le armaban alguna traición  y  fue advertido  por las señales de  un eforo sobre este asunto. 
Así pues, unos pasos antes de llegar los que le per

seguían, se refugió en el templo de Minerva, que se llama Calciecos. Para que no pudiera salir de allí, en seguida los éforos obstruyeron las jambas de las puertas y demolieron el techo con el fin de que muriera con mayor rapidez a cielo descubierto. Se dice que la madre de Pausanias vivía todavía en aquel tiempo y ella, de avanzada edad, después que se enteró del delito de su hijo, fue la primera que trajo una piedra a la entrada del tempo para encerrar a su hijo.
Este, como hubiera salido del tempo medio muerto, en seguida expiró. Como algunos dijeran que era conveniente que el cuerpo del muerto lo metiesen al mismo lugar, a donde habían enterrado aquellos que habían recibido suplicio, desagradó a muchos, y, lo enterraron, lejos de aquel lugar, donde había muerto. Después de esto, por la repuesta del dios de Delfos fue desenterrado y sepultado, en el mismo lugar donde había muerto.


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