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domingo, 11 de diciembre de 2016

EL BARRIO DE LA TEJUELA: SUS HOMBRES Y SUS GENTES EN LA HISTORIA.




Se ha estudiado el barrio de la Tejuela como un barrio propenso a la emotividad lírica. También los hay que han narrado sus leyendas, sobre todo, la de la calle Rosa. Se ha descrito su historia, y la de la Cruz, basada en el Ecce-Homo, primera estación del Vía Crucis, constituido por alcalaínos y no por franciscanos, como algunos han escrito. Aún más, se ha insinuado arqueológicamente sobre la ciudad antigua o romana, que subyace en los cimientos de sus casas.
Sin embargo nadie ha estudiado la Tejuela, como un barrio prototipo de desarrollo artesanal. La calle de la Tejuela ha sido desde el siglo XVI arteria de la nueva ciudad y camino de la Corte desde Madrid hacia Granada, paso de los viajeros, peregrinos, enfermos de los baños de Alhama, de los santeros, de las tropas de los regimientos oficiales, y calle de cuarteles y mesones, y, sobre todo, asentamiento artesanal donde una población eminentemente campesina encontraba los aperos del campos, los mantos y ropa de su cortijo, encargaba los cántaros y toda su platería y vasos, e, incluso podía disponer de algunos encargos administrativos en manos de los oficiales de la Justicia. En esta calle, nació la vida laboriosa alcalaína, alejada de los resortes del poder abacial o administrativo ( municipal y del corregimiento). La mayoría de los oficios tenían cabida en las calles comprendidas e el triángulo de la Tejuela, Antigua y Espinosa, porque las otras calles son como las demás del extrarradio, gran cantidad de jornaleros, un mínimo porcentaje de pujareros, algún que un labrador y ganadero. Pues los hidalgos ocupaban las casonas de la Tejuela, y, en algunos casos la calle Pedro Alba y Antón Alcalá Nos podíamos remontar a los censos y padrones conocidos, como el de 1587, cuando ya había alfareros, artesanos de telares, tundidores, zurradores, herreros, etc...

Sin censos, en el siglo XVII, podemos comentar que abundaban los telares en la calle Écija, Gala y Antón Alcalá, se había asentado una familia de alfareros, procedentes de Jaén en la misma Tejuela, y la piel y la lana se elaboraba por los tundidores, curtidores y los zurradores de piel, al igual que tenían cabida algunos tintoreros. En concreto, frente a la misma fuente de la Tejuela, existía unas casas donde se curtía las pieles, con el nombre de Tenería en el 1683; estas lindaban con la casa de Diego Hernández Avendaño, el campo, y la vereda que bajaba a las Azacayas, topónimo musulmán referente a las norias y canalizaciones de agua, donde los hortelanos eran los artesanos de la labor agrícola. Era una casa hipotecada en beneficio de la parroquia de Santo Domingo de Silos, para decir misas por la familia de los López de Arjona y del bachiller Jiménez. En el siglo XVIII, el conocido Catastro de la Ensenada ofrecía el siguiente cuadro:







Calle Pedro de Alba
Las parras
Peso
Rosa
Espinosa
Antón Alcalá
Tejuela
Gala
Ëcija
Antigua
Sastre
1
1

1





1
Ganadero

1

1
1





Panadero
1
1


1

1
2


Jornalero
7
21
6
14
18
7
16
8
16
30
Labrador







1


Pujarero
7
6
1
12
1
1
4

3
4
Arriero

1






2

Hortelano
2
3
1
1






Ahechador

1


1





Corredor
de vino
1









Abogado
Y Regidor
1









Personal
de servicios
Criados
Y sirvientes
2









Hidalgo
4
1


1

1
3


Maestro albardonero
1









Herrador






3



Mesonero






1



Hornero





1

1


Corodonero





1




curtidor






2


1
Zurrador






2
1


Bodegonero






1



Mesonero






1



Arropiero






1



Zapatero





1
5
1


Maestro odrero






2



Alfarero





1




Albañil







1


Cantarero





1
2



Barbero





1
1



Oficiales de tejer






1
1


Alcaide de la cárcel Real






1



Alguacil del S O y herrero




1


1 H


Alguacil




1
1




Procurador


1


1




Carpintero


1










Por los apellidos, se entiende que todavía conserven la vivienda muchos miembros que se mantuvieron hasta el siglo XX en dicha barrio. Un tal José de Peñalver y otro del mismo apellido figuraban como maestro herrador y carpintero, ascendiente de una familia que se mantiene en el barrio con su gran inventiva y capacidad emprendedora. .
Los de la familias privilegiadas o hidalgas eran Ana Féliz Peña ( llegó a tener 17 mozas sirvientes, y era soltera), viviendo en la Tejuela) los Alba, los Rincón, González de Lara, doña Leonor de Guelte, Montijano y linares, don José Serrano de Contreras, Molina Abril y dos Tapia que solían rodearse de varios criados y sirvientes.
Los oficios artesanales, como los curtidores, se realizaban como los gremios romanos más que los gremios medievales, pues hubo casos en los que uno mantenía en su casa siete sirvientes, uno de ellos oficial, y otro cinco mozos para el oficio de curtir pieles.
Los mesones eran frecuentes en la parte de la Tejuela. Muy famoso era el de los Bertín, familia francesa que se mantuvo con Facundo. Otro lo regentaba Manuel del Mármol
En la parte alta, junto a la ermita y en la calle Rosa, se encontraba las ATARAZANAS, unos cobertizos en forma de nave donde los artesanos hacían labores de cordelería de esparto, espuertas, cinchos, esteros .....
Avanzando el siglo XX, los herreros se ubicaron en la Tejuela, junto a la Casa Cuna, la familia de los Frías, los Chinelas, algunos de origen francés como la familia de Manuel Eugenio Aynais, y en el callejón de los Ángeles, la familia Leiva trajo los primeros molinos de aceite. Las cantarería, estaba regentada por la familias López de Ávila, que todavía conservan el nombre y cuyo tejar desapreció recientemente.
Por aquellas calles, corrieron siempre aires de libertad, los movimientos anarquistas y republicanos de Sexenio Isabelino, de la Primera República, resonaron y se fomentaron entre los grupos artesanales, gracias al intercambio con otros comerciantes y viajeros de lugares extraños. Entre los artesanos, los gremios antiguos se constituyeron en Sociedades Obreras, que se asociaban para defenderse de sus bajas rentas, y , por otro lado, para dar los primeros pasos en las reformas sociales. El anarquismo, el socialismo, los republicanos tuvieron su asentamiento en aquellos barrios a finales del siglo XIX. Hubo situaciones, en las que las rogativas del pueblo llano se mezclaron con las protestas de las gentes del barrio, que propugnaban otras ideas, tal como reflejaban los periódicos de la época. .

La puerta Villena, el humilladero situado junto a la Carretera de Jaén, la bella fuente del corregidor Cherinos, construida por Martín de Bolivar, la de la Mora, construida en tiempos de este mismo y con el visto bueno de Machuca, La Cárcel Real, y Las casonas hidalgos dieron un sello especial a un barrio, que desgraciadamente debe cambiar la fisonomía del pésimo urbanismo desarrollista de los años sesenta por una ciudad nueva que actualmente se está abriendo paso con los barrios nuevos del Cauchil, carretera de Priego, y los nuevos arreglos de la entrada como el traslado de la fuente, la desviación de la curva y las nuevas construcciones.


Francisco Martín Rosales.


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