martes, 28 de julio de 2015

SANTA ANA Y LA MISA SABATINA

NOTAS PARA LA HISTORIA DE SANTA ANA


LA MISA DE LOS SÁBADOS DE LA ERMITA DE SANTA ANA


Según un legajo de Francisco Montes Lezcano (5144, folio 242 , el convento de Consolación vendió en 1741 una casa de la calle Utrilla, por la cantidad de 100 ducado que estaba ligada a un vínculo religioso  pagado por Tomás de Cáceres, que a su vez provenía de uno fundado por Inés Morón Mazuela, por el cual se tenía la obligación de decir una  misa rezada  y el pago de cuatro reales  cada sábado del mes en la ermita de Nuestra Abuela Santa Ana ;

este mismo vinculo  tenía obligación de decir doce misas  en la Iglesia de San Juan  en la fiestas relacionadas con la Virgen  (Encarnación, , Natividad, Concepción,,,) Santa Ana, Circuncisión, Pascua de Reyes, San Pedro, San Pabilo,  san Bartolomé, san Andrés y Simón, Domingo de la Santísima Trinidad., Corpus Curiosamente, antes de ser vendidas y recibir el permiso del provincial fueron apreciadas las casas  por Fernando Martín, maestro de obras y Fray José Nieto.

lunes, 27 de julio de 2015

MI OBITUARIO DE JAÉN DE 27 DE JULIO

                  OBITUARIO COMPLETO A RITA GARZÓN SERRANO  



                    Hay rincones de Alcalá la Real que definen a toda la ciudad. Las Cruces es uno de ellos, otro es el Pilar de las Tórtolas; y el último tramo de la calle del Rosario es esa fotografía de un pueblo andaluz y rural, donde la vecindad era la seña de identidad. En una de aquellas casas vivió la familia de Rita Garzón más de un lustro del siglo XX. Si sus paredes hablaran serían un claro testimonio de una gente de bien que siempre mantuvo una excelentes relaciones con todos  los vecinos de su derredor; siempre ponían a disposición lo mejor de sí mismos para  mantener una buena armonía  entre esas familias, que se pasaban la ubicuidad de una casa de generación en generación. Además, ellas fueron testigos del progreso de la ciudad alcalaína, cuando la red pública de agua comenzó a correr por los  todos los  hogares y sus servicios eran requeridos para solucionar los miles de problemas que diariamente se producían en muchos hogares en  aquella red básica. Su hermano Rodrigo,  del que escribimos en otra ocasión a la hora de jubilación  en el programa sanjuanero, y su marido José Ruiz
Serrano  siempre como buenos fontaneros , y al aviso de  Rita ,estaban prestos a solucionar cualquier incidencia de aquellas tubería de plomo , que saltaban con las heladas de invierno o por la presión excesiva de las atmósferas.
En este clima de servicio y generosidad, se formó la familia Ruiz Garzón con los dos pilares de José y Rita. Cimentando una familia numerosa con sus hijos Rosario, Encarni, Rita y Rafael y generosa por sr personas entregadas a los demás. Compartiendo los lazos familiares con sus abuelos y hermanos Rafaela y Rodrigo. Sobre todo,  trasmitiendo esta enseñanza del servicio amable y desprendido con respecto a los demás  en la cadena de sus hijos. Y, bebiendo del agua pura del templo sanjuanero, a donde Rita siempre acudía como la samaritana para beber de la esencia del amor profundo, primero con  su familia y, luego, con todas las personas que la  rodeaban, pues Rita no se perdía tarde de quinario y  su esposo José se mantuvo en la fila de nazarenos del Viernes Sano hasta  fechas muy recientes  mientras sus paso resistió el empedrado de las calles alcalaínas.
Luego, como personas hacendosas se trasladaron al barrio medio y dieron ejemplo de buenos emprendedores sabiendo afrontar los nuevos retos  y ayudar con todos sus medios al nacimiento de las nuevas familias de sus hijos. En la calle de las Angustias abrieron su establecimiento, y Rita no olvidó las tradición recibida, acudiendo a la iglesia de las Angustias, en donde   siempre asistía a beber del  brocal del agua en la que se  había alimentado con la  fe y su fuerza diaria para afrontar todas las dificultades de la vida hasta que la guadaña de la muerte  le jugó una mala pasada cuando recibía el fruto de una familia prolífica en nietos y nietas. Sé que Rita se ha ido, pero para su familia, son realidad estos versos de Juan Ramón Jiménez “Tarde última y serena, /corta como una vida, /
fin de todo lo amado/ ¡yo quiero ser eterno!/


MISIONES PEDAGÓGICAS EN SANTA ANA.Y FOTOS DE AYER.



















Teníamos noticias de misioneros laicos que habían Frecuentado nuestra comarca  introduciendo las corrientes  pedagógicas de los primeros años del siglo XX. Se centraron en las aldeas. Incluso, hubo quien conoció algún propagandista en la Casa del Pueblo de Ermita Nueva, donde enseñó a leer, escribir y  contar a muchos niños y adultos de aquellos años, Los relacionaba con los  militantes anarquistas  que se expandieron por tierras granadinas y cordobeses

         Pero, las Misiones Pedagógicas, creadas para el fomento de la cultura entre las clases populares, no tuvieron un organigrama, un proyecto y unas personas dedicadas a este fin, hasta que se proclamó la II República.
         Sur razón de ser radicaba en el analfabetismo que predominaba entre la población española, que alcanzaba unas cotas superiores al cincuenta por ciento  entre los hombres y  el sesenta por ciento entre las mujeres. En Alcalá,  se  desbordaba esta realidad con muy pocas escuelas que trataban de paliar el analfabetismo tanto en  el casco como en las aldeas. Por eso se entiende que surjan nuevas aulas en los dos lugares, y los adultos comiencen a frecuentar por las noches las escuelas durante la II República.

         Era frecuente que en las ciudades se desarrollaran  durante algún tiempo del año la llegada de misioneros para formar al pueblo. Provenían de los clérigos de las ordenes religiosas, generalmente vecinos de Granada. Durante varios días ilustraban en los templos, e, incluso, en el Ayuntamiento al  numeroso publico que se congregaba  a escucharlos. Hay noticias de este tipo de misiones en el siglo XVIII y XIX. Durante la  Revolución Gloriosa en 1868 y en la I República, estas misiones se vieron a veces boicoteadas por los jóvenes, según comentaba el libro copiador del Ayuntamiento de esa época.
         Los  republicanos transformaran  su contenido dándole un sentido y un personal  laico. Por eso, como complemento cultural, se crearon las Misiones pedagógicas `por un decreto de mayo de 1931 y, por eso, el radical-socialista Marcelino Domingo, primer Ministro de Instrucción Pública y Bellas Artes de la II República, propuso al Gobierno la organización del Patronato de Misiones Pedagógicas, cuyo objetivo  era:

"Llevar a las gentes, con preferencia a las que habitan localidades rurales, al aliento del progreso y los medios de participar en él, en sus estímulos morales y en los ejemplos de avance universal, de modo que los pueblos todos de España, aun los apartados, participen en las ventajas y gozos nobles reservados hoy a los centros urbanos".         
        
Formaban el Patronato que había de poner en marcha la iniciativa, estos miembros designados por Orden de 6 de agosto de 1931:  presidente Manuel  Cossío, y vocales del mismo Rodolfo Llopis, Marcelino Pascua, Francisco Barnés, Antonio Machado, Lucio Martínez Gil, Luis Bello, Pedro Salinas, Enrique Rioja, Juan Uña, Oscar Esplá, Angel Llorca, José Ballester, Amparo Cebrian, María Luisa Navarro y Luis  Santullano, como secretario.
 

Una Misión Pedagógica se iniciaba con una  propuesta previa de una zona misionable, por iniciativa de las Inspecciones de Primera  Enseñanza, Consejos Locales o Provinciales, miembros del Patronato o particulares. En palabras de Cándido Marquesán Millán.”La propuesta debía ir acompañada de un informe en el que aparecieran: descripción geográfico-económica de la comarca, distribución de la población, comunicaciones, situación cultural y escolar, ambiente social, locales de actuación, hospedajes, fluido eléctrico, etc. Teniendo en cuenta los elementos apuntados, el Patronato decidía la salida de una Misión eligiendo el personal idóneo. La colaboración personal solía ser libre y gratuita, como empresa de espíritu y generosidad y de limpio acercamiento a los humildes”.




No sabemos los motivos, ni los autores de las propuestas y las razones de la elección de determinadas aldeas que debían recibir las Misiones Pedagógicas celebradas en la comarca de Alcalá la Real. Debieron influir un magisterio progresista que se expandía por las aulas de las aldeas como los señores Boronat ( fusilado a la entrada de los facciosos  en el año 1936). Hortal (secretario del Frente Popular) u otros maestros  como el de Ermita Nueva. Además muchas autoridades y diputados provinciales procedían de las Escuelas Magisterio como Pasagalli Lobo, e, incluso, el diputado socialista sevillano Barrio fue  maestro de  Alcalá en los años anteriores a la República. Lo cierto que se desarrollaron en el eje radial que se extendía desde Frailes a Alcalá la Real. Tuvieron lugar  durante la última semana de marzo y primeros de abril de 1936.. La fuente de información es un propio misionero que hizo varias crónicas de dos de ellas en el periódico de “La Mañana”.
La primera estancia fue en Frailes; la segunda en la Ribera Alta; la tercera en la Ribera Baja, la  última en Santa Ana y en la Fuente del Rey.    

SANTA ANA

La misión pedagógica tuvo lugar el día  26 de marzo estuvieron en Santa Ana y se desarrolló de un modo distinto, pues agruparon tanto a niños como adultos. La cercanía de lo que llamaban "cortijada de Santa Ana” con el casco de la población de Alcalá la Real se prestaba que no causara tanto impacto la misión pedagógica. Pues, desde principios de siglos, los aldeanos solían acudir Alcalá al Teatro, al Cinema Alcalá o a los cines públicos de la Plaza del Ayuntamiento y no les extrañaba la proyección de las películas. Aún más, por lo que se entiende del cronista de las Misiones, existía un local amplio en Santa Ana, donde solía proyectarse el cine. Precisamente, fue allí donde tuvo lugar la sesión.
Sin embargo, les llamó más la atención  la explicación del funcionamiento de la radio por medio de  don Benito Palacios. Pues, no sólo lograban oír y presenciar in situ a los locutores, sino que ellos mismos se convertían en locutores para que los escucharan en otras casas donde instalaban aparatos. Así lo recogía el periódico de La Mañana el día 31 de marzo de 1936” resulto muy bien, no extrañándose tanto el personal  de estos adelantos por tenerlos muy cerca, en el magnífico pueblo de Alcalá la Real. En cambio, constituyó un éxito las demostraciones que con el micrófono les hizo Benito Palacios y en el que cantaron los algunas coplas y les dirigieron la palabra a sus compañeros entre la admiración  de todos al reconocer sus vocecitas infantiles”.

ULTIMO DÍA

Los misioneros lo  dedicaron a los vecinos de la Fuente del Rey por la mañana, ya que eran pocos los vecinos   y, por la tarde  estuvieron “  en otros lugares que esta tarde  misionaremos”. No hubo noticias de ello, lo mismo que  las Bibliotecas Escolares que quedaron truncadas por el golpe del 18 de julio.
Como es lógico, esta aventura cultural, elevó la inquietud cultural en muchos pueblos de España y despertó el interés por las nuevas artes en muchos rincones rurales. Por lo que se  observa existían diversos tipos de misiones pedagógicas adaptadas al entorno social. Pues no era igual una representación en una aldea donde no existían lugares ni medios técnicos, como en una capital o un pueblo de  mucha población, que les permitía la escenificación de las obras escénicas de la Barraca. Pero este testimonio nos ilustra de  un experiencia rural por los pueblos de la Sierra Sur de Jaén


 

domingo, 26 de julio de 2015

HOY DÍA DE SANTA ANA. SU COOPATRONAZGO Y MI ARTÍCULO EN SU REVISTA SOBRE SENDEROS POSIBLES.


Como fiesta ordinaria era de obligado cumplimiento del cabildo municipal que acudía a la Iglesia Mayor Abacial o a la coadjutriz de San Juan, invitada por la ciudad. La Señora de Santa Ana solía venir a la ciudad a finales del mes de  mayo o principios de junio, cuando se hacía ordinariamente sin ninguna intención de rogativa, por el Domingo de la Trinidad y para la fiesta del Corpus. Su organización dependía de la Iglesia Abacial en la persona del Abad que invitaba al Cabildo para que la acompañara desde la Iglesia de la Veracruz, donde hacía su primera estación, tal como se manifiesta en el acuerdo del seis de Junio de 1716. La ausencia de los munícipes se sancionaba con una pena de cuatro ducados que se inscribía en el libro de Penas de Cámara, que se distribuía mitad para la Cámara del Rey y la otra mitad para la cera de Nuestra Señora Santa Ana.[1]
Pronto comparte el patronazgo con la Virgen de las Mercedes, como se pone de manifiesto en el año 1730, recogidas con estas palabras " y teniendo esta ciudad por su especial abogada y compatrona de la Reina de los Ángeles. con el referido título de las Mercedes, a Su Señora Santa Ana, sita en la Iglesia extramuros de ella, y por cuya intercesión ha experimentado siempre seguro consuelo en la propia urgencia y otras muchas de contagio,  de que por la misericordia  de Dios se a conservado libre; acordó asimismo con segura confianza y fervorosa devoción , se traiga de su dicha Iglesia a su COPATRONA SSEÑORA SANTA. ANA a la referida Santa Iglesia Mayor  por COINTERCESORA  con su hija NUESTRA  SEÑORA..[2]


[1] AMAR. Cabildo del seis de junio de 1716. El Alcalde Mayor trasladaba la noticia dada por el presbítero don Antonio de Contreras con orden del señor Abad para que asista el Cabildo por la tarde al traslado de la imagen Santa Ana desde la iglesia de la Veracruz hasta la Mota. El alcalde le fija la hora de las seis de la tarde y el mandamiento de asistencia
[2]AMAR. Cabildo del veinticuatro de mayo de 1730

SANTA ANA, PANORÁMICA DE ALREDEDORES DEL SIGLO XVI


Contemplar el partido de campo de Santa Ana, por los siglos pasados resulta difícil. No obstante, a través de diferentes documentos que pueden servir de fuentes de investigación, pueden acercarse a este territorio de la abadía de Alcalá la Real. Los libros de Veredas son los que más datos aportan a esta panorámica, porque las visitas de términos no les afectan a este paraje considerando que dicho territorio puede definirse que es un espacio interior del suelo abacial  o del corregimiento alcalaíno, muy próximo a la capital de la abadía y del corregimiento, Alcalá la Real. Incluso, si se avanza  a los siglos XIV, ni siquiera puede considerarse una demarcación, pues queda indefinida con respecto a otros parajes como la Fuente del Rey.  En el Libro de Veredas de 1567, que recoge aspectos anteriores de libros anteriores referentes a la demarcación de veredas, caminos, abrevaderos y  espacios públicos corregido por Diego de Anaya y Hernán Pérez de Torres m se observan los siguientes espacios:


-EL BALDÍO DE LOS LLANOS.. A este paraje se adentraba por diversas veredas provenientes de Charilla, de Santa Ana y Alcalá la Real, que acababan en unos portillos abiertos al Tajo. Se citan Portillo Cerrado y el de la  Boca de Charilla. La descripción de una de ellas se recoge de esta manera " e luego entra a una haça que dice el Libro que era de Fernán Martínez de Córdoba,  y que llega  a la senda que baxa del Portilllo Cerrado, esta es la primera senda que va del dicho Portillo yendo la vereda arriba, por la qual  o pòr otra parte se hallare más cómoda la Ciudad a mandado agora echar una vereda que salva de esta a los baldíos de los Llano".  Por lo que se demuestra que entre el baldío de los Llanos y el arroyo de la Boca de Charilla , se encontraba una zona escarpada con veredas indefinidas que se van marcando  para hacerla más cómoda y llegar a las tierras repartidas a los vecinos. En estos términos, se refiere el párrafo siguiente, a la otra vereda de la Boca de Charilla,  " Y volviendo  al punto que do  dexamos  la otra vereda principal junto con el dicho arroyo, que baxa de la Boca de Charilla, y, aunque avemos dicho que la primera senda que baxa del Portillo cerrado y entra en este lugar o esta vereda , por la que decimos que se avía de echar la vereda que piden los vecinos para entrar en los Llanos, no ser hará assí, antes passamos adelante hasta llegar a otra senda que esta más arriba muy cerca de esta , porque por allí viene muy mejor la dicha vereda, que se ha de echar, como diremos  quando lleguemos a ellas.  Predominan los dueños de las tierras de sus alrededores con plantaciones de  viñas, hazas de tierra calma de cereal; pero conforme se acercan a la dehesa, montes y baldíos de Charilla, se insiste en la necesidad de la vereda que se encamine hacia Portillo Cerrado y predominan los  las Huertas, viñas y heredades de vecinos, al mismo tiempo que sentían la necesidad de buscar nuevas rutas de entrada hacia los Llanos con una vereda donde entraron los ganados de los labradores de la dehesa y montes y baldíos hacia los Llanos.. Desde la Cueva del Moro venía un camino Real que se dirigía a una arecife, llamado de Pablo López, y finalizaba en Puerto Cerrado para entrada de ganado.

-PARAJE DE LA BOCA DE CHARILLA

Es un paraje que viene determinado por un camino real que iba de la Cueva del Moro a la Boca de Charilla y se atravesaba por una vereda que conducía al Portillo y lindaba con el arroyo del mismo  nombre de la Boca. Son heredades que habían sido fruto de repartimientos  anteriores y, conforme se avanzaba en nuevos tiempos, pasaron a otras manos; suelen ser, en su inmensa mayoría plantaciones de viñas y sus propietarios más conocidos son los descendientes de los conquistadores de Alcalá  ( Padilla, Montijano, Arjona, López de Medina, Aranda., Pérez de Córdoba, Gutiérrrez de Burgos, Frías, ..). Es una zona atravesada por el camino real mencionado de la Cueva del Moro hasta la Boca de ChaRilla donde subía una vereda con diez estadales y  se asomaba a ojo del Salobras, compuesta de Baldío y cierzo.
            Descendiendo de los Llanos, por la primera parte pertenecía al común de la ciudad  llegaba hasta el camino que iba de Alcalá a frailes. Estas tierras, que lindaban con el camino de Frailes, eran de calma y majuelo  y habían sido vendidas al escribanos Alonso de Castro y Jordán;  y otras  pertenecían junto al camino   a la familia del abad Moya ( Aparicio López de Moya y Juan Sánchez de Arjona) Son las tierras del actual polígono del Chaparral que se mantuvieron de propiedad municipal hasta hace pocos años y antes pertenecieron a la beneficencia municipal   y al legado del abad Moya.


-TIERRAS DEL ENTORNO DEL CAMINO DE FRAILES HASTA EL ARROYO DEL SALOGRAR. Estas tierras pertenecían a la familia de los Arjona ( desde Juan de Arjona hasta llegar a los García Gallardo), Badillo, Muñoz y , sobre todo, el canónigo Padilla. Otras fueron de Aparicio López de Moya, familia Herrera y Pedro de Pineda. Lindaban con tierras de propios y , al final del trayecto se dirigían,  por medio de una vereda,  al Bao Chiquero. Por la parte que se dirigía a los Llanos, salía una vereda que marcaba nada menos una extensión de 15 a 35 estadales ( de 30 metros a más de cien metros de ancho) y pasaba por tierras de las familias de Gutiérrez de la Higueras, Peñalver, Arjona y propios de la ciudad. Como dice el Libro de Veredas " hasta aquí llega esta vereda y tierra común y concejil y,  como tal usada y apacentada por los ganados de los vezinos  de esta ciudad y guardada por los que alindan con ella, la qual por orden de esta ciudad , Justicia y Regimiento se mandó medir  de la manera susodicha, para que de aquí en adelante aya en este orden y se castiguen los que en esta dicha vereda o baldó entraren".

.TIERRAS DEL ENTORNO DEL ARROYO DEL SALOBRAR Y CAÑADA DE VILLARREAL. Estas tierras eran atravesadas por una vereda que pasaba el arroyo en dirección a la Cañada de Villarreal y de allí se divisaba el Vao Chiquero. Sus propietarios pertenecían a la familia de los Aranda, al canónigo Padilla,  Pedro de Pineda,  y Bartolomé de Guillén. Muchas propiedades lindaban con el monte, y no era de extrañar que los propietarios linderos las rozaran ilegalmente y se apoderaran de veredas y caminos. La cañada de Villarreal daba con una zona llamada del Chupete, donde un membrillo servía de testigo. A partir de este lugar subía la vereda arriba, pasando por el Portillo de Villarreal ,  hasta las tierras de Cerrato. era una zona de paso de ganado muy invadida por los propietarios  de la tierra que se vieron obligados a permitir el paso de ganado según lo ordenaron los corregidores, sobre todo Diego de  Anaya en tiempos de los Reyes  Católicos.

-ZONA DE LAS HUERTAS DE LA FUENTE DEL REY. esta zona no viene afectada por el Libro de Veredas, porque debió ser un espacio rural muy bien definido desde la antigüedad, incluso antes de la conquista en cuanto se refiere a  los repartimientos y caminos.

-ZONA DE LAS ENTREDEHESAS Y TIERRAS DE PROPIOS. Se refiere a una zona que fue repartida en los siglos XVII y  XVIII y estaba comprendida entre las torres de la Moraleja y Cascante., y las dehesas mencionadas de Llanos y  Mazuelos, Unas las disfrutan los vecinos para el pasto comunal y otras suelen arrendarse para el pasto del ganado y aprovechamiento de la bellota. En alguna, se asentaron los potros de doma y cría del ganado comunal.

 - LOS CORTIJOS DE PROPIOS . Eran principalmente dos : la Mesa y Cabeza del Carnero. Son tierras que disfrutan los vecinos o se arriendan a particulares para proveer fondos con los que saldar las cuentas del presupuesto municipal, datan de varias mercedes que otorgaron los Reyes al cabildo municipal. Son objeto de posteriores estudios por su producción cereal o sistema de arrendamiento.

-TIERRAS ENTRE ARROYOS DE LA FUENTE DEL REY  Y EL ARROYO DE PALANCARES.  Es una zona que atravesaba un arroyo que bajaba de la Gineta.  Y  recorría una vereda que bajaba por el arroyo  de la Fuente del Rey donde se unía con el camino de la dehesa de la Hondonera y . En este tiempo, no se escatimaba superficie  para el paso de las manadas de ganados y, no sólo servía "  para mucho más que descansadero  y abrevadero, ya que ay buelta  que tiene desde el dicho arroyo hasta el camino, más que ochenta o cien estadales, como es la que está cabe la Fuente el Cadallhaso". . Es decir, 334 metros nada menos.
Es una tierra metida en labor  , cuyos parajes más importantes era el cerrillo de las Mentiras, tierras de propios y linderas con el cortijo de la Mesa Juan Carnicero  y Cabeza del Carnero. El camino se iniciaba junto a la Gineta ( el cerro de los Ginetes)  y acababa, camino del arroyo de la Fuente Rey arriba, en un paraje denominado las Eras Viejas . Lindaba por  parte izquierda con el arroyo de Palancares hasta la junta con el arroyo de la Fuente del Rey, ( como es dicho junto al Cerrillo de las Mentiras), continuaba  con el camino que bajaba desde la Fuente del Rey, hasta el arroyuelo del Chaparralejo donde nacía el agua y finalizaba en Eras Viejas. Por la parte derecha desde la Gineta, se encontraban los cortijos de Leonor Méndez de Aranda Juan Sánchez de Ávila, tierras de propios de la ciudad que dicen cortijo de la Mesa, luego parte de las tierras de las Eras Viejas, tierras del cortijo de Cabeza Carnero y en ellas las Eras Viejas.
Es muy bonita la descripción que se hace de este paraje de las ERAS VIEJAS " Estas eras no pareçe que tienen necesidad de medida, porque con las aguas del ynvierno ,casi lo más de ellas se hazen pantano, y. las que labran las tierras que les alindan ., escarmentados desto  nunca toman nada de ellas, ante s me han dicho algunos de ellos que suelen dexar parte de lo que junta con ellas, porque pierden lo que siembran allí, como el año venga un poco lluvioso, pero es de advertir  que por el rincón alto que hazen a la mano derecha sale un pedaço de prado a manera de vereda, que hazia la Alcaçariguela, que será como de seiscientos pasos de largo y una querda y más ancho. También es esto común y concejil, dícese aquí para que las personas que visitaren tengan cuenta con ello. ". Las Eras Viejas, además,  eran un punto de encuentro y de caminos. Otra vereda se dirigía al Chaparralejo de las Peñuelas, que recorría tierras de propios pertenecientes al cortijo de la Cabeza del Carnero y de allí cruzaba un punto fundamental el camino viejo de Colomera . Curiosamente el Chaparralejo recibía un nombre deshonesto que el autor del Libro de Veredas no se atrevió a nombrar.

Hasta aquí hemos recorrido, las principales tierras , en su mayoría comunes y de propios, dejando aparte las tierras concedidas a los conquistadores de la ciudad en forma de cortijos, viñas, huertas, y  heredades de labor que nos reservamos para otra ocasión ( CONTINUARÁ).    






sábado, 25 de julio de 2015

FIESTA DE SANT YAGO EN ALCALÁ. FELICIDADES A LOS SANTI


LA FIESTA DE SANTIAGO


-Se llevó a cabo a finales del siglo XVI y competía con la de San Juan, exponiendo los actos organizados a la oportunidad climatológica  del momento y participando de las mismas actividades caballerescas para el fomento de la milicia local y la ganadería de caballos, yeguas  y potros.
-Como actividad religiosa, vísperas, misa y procesión que salía por la puerta de la Iglesia se dirigía a la Plaza y volvía por la otra con acompañamiento de toda la clerecía, beneficiados y capellanes de Santa María y Santo Domingo, recorría todas las calles limpias en derredor de la calle de los Méndez de Sotomayor, Palacio Abacial y Calancha.
  -Como actividad  fundamental era el juego de cañas y toros. En 1572, el gasto de 25.030 maravedíes nos da muestra de la importante cantidad con la que se afrontaron los regocijos de la fiesta.
Solía alzarse el pendón de la ciudad  en este día.
-Los toros eran la otra actividad  en la que competían las cuadrillas de cuatro en cuatro de caballeros-alcalaínos y forasteros- en la Plaza Alta de la Mota, algo así como la corrida de los Rejones de nuestros tiempos. Tan sólo se solía contratar a un joven del pueblo que toreaba los novillos a capeo, lo que daba lugar a accidentes de corneo. El protocolo de las ventanas de la Plaza Alta y de las ventanas de los Corredores  jugaba un gran papel a la hora de repartirse el sitio para asistir a la fiesta  entre autoridades y oficiales. Chirimías y atabales alegraban el acontecimiento y a veces debían contratarse a ciudades importantes como Granada. Pagaban los menuderos y carniceros de la ciudad la mitad de los toros, unos cuatro, y el resto lo hacía el ayuntamiento. Los toros procedían de ganaderías de la zona y tenían nombres curiosos como Gamboa en referencia a un regidor del cabildo municipal.
-En la iglesia Mayor abacial se encargó una imagen de Santiago a finales de siglo imitando a la de Granada, con Santiago montando a caballo para celebrar la fiesta de una manera religiosa, incluso dio nombre a una capilla del testero.
El pago del voto de Santiago  se mantuvo  hasta muy avanzado el tiempo ( XIX) y algunos vecinos que eran  caballeros de Santiago nos muestran en la ciudad la importancia de este santo en Alcalá la Real.
La fiesta decayó a mediados de siglo XVIII hasta el punto que hubo que recordar su celebración pòr la Corona, como aconteció en 1643.







viernes, 24 de julio de 2015

HACIA SAN YAGO Y FOTOS DE LA REMODELACIÓN DE SAN BLAS.




Julio


El día veintidós se celebraba la fiesta de santa María Magdalena, el veinticinco el apóstol Santiago y el veintiséis la de la Señora Santa Ana. Se celebraba en toda la abadía  por Breve de Gregorio XV.


Si importante fue la anterior celebración, no lo fue menos la del año 1732 con motivo de la Toma de Orán. Además de la fiesta religiosa( rogativa, novenario, orador que mueva el corazón, misa y procesión general con asistencia de los dos cabildos),  se encendieron las luminarias tres noches, se repicaron las campanas y se anunciaron las fiestas con cohetes. Coincidiendo con el día de Santiago, se representó una mojiganga:
por todos los gremios una mojiganga pública , en que se ejecute dicho día por la tarde a competencia unos de otros con varios disfraces e ideas manifestando en ello la suma alegría y complacencia, que tenían de favorable noticia, finalizándose con juegos de mano, castillo, luminarias públicas y repique general de campanas, concurriendo con esto estar todas las calles con teones y luminarias.








jueves, 23 de julio de 2015

DESDE LA TORRE DE LA IGLESIA DE SAN JOSÉ DE LA RÁBITA. En Alcalá la Real. Ideal.



 

            Podía elegirse una torre de cualquier aldea, más bien una espadaña de las que abundan por doquier de la comarca de la Sierra Sur, porque no llegaron a ser parroquias o viceparroquias hasta muy avanzado el siglo XIX. Antes y ahora, eran ermitas que prestaban los servicios religiosos a muchos vecinos de los campos alcalaínos; ante sus puertas, era el lugar de encuentro de los campesinos para recibir edictos municipales y celebrar acontecimientos festivos; e, incluso, sus capellanes y ministros  ejercieron como los antiguos zahoríes:  de consultores, maestros, relatores, tutores, cuentacuentos y de leyendas, avalistas, notarios fideitarios, sobresalientes y hasta recaudadores. Hasta que no se nombraron los alcaldes pedáneos o los vocales de barrios, tuvieron que comunicarse con el poder municipal de Alcalá la Real mediante estos capellanes, que dejaron el paso a los ministros de la justicia reconvertidos por decisión del cabildo municipal en sus legados a la misma altura y nivel de los de  la ciudad de la Mota.
            Estas torres o espadañas son testigos, claros y notorio, del devenir histórico del mundo rural de la comarca de la Sierra Sur ; desde el campanario, muchos vecinos contemplaron el vasallaje de los grandes rentistas- antiguos caballeros o familias hidalgas- sometidos al trabajo diario del sol a sol como gañanes, pastores, jornaleros a sueldo o soldada, luego algunos labradores conquistaron los terrenos menos fértiles y montañosos, y con sus yuntas roturaron las sierras y las pendientes y se hicieron un hueco laboral en el mundo rural, casi siempre disperso o a la vera de los caminos pecuarios, reales o municipales, donde se les concedía un solar para levantar una choza o  una pequeña  casa; finalmente, se asentaron constituyendo los núcleos rurales concentrados en forma de las catorce aldeas alcalaínas dando una nota especial al paisaje de la antigua Abadía.
            Y las Riberas surgieron molineras; Santa Ana conquistó el prado de los Llanos y las huertas de las Fuente del Rey; Cantera Blanca pasó de la dispersión de los cortijos del Llano de los Muchachos, las Roturas y Villalobos a la concentración de La Pedriza; Mures recogió los roturadores de la dehesa de su mismo nombre; Ermita Nueva, hizo lo mismo con la dehesa del Camello; la Venta de los Bramaderos se hizo aldea de paso ocupando el lugar de las Peñas de Majalcorón; desde la Cañada Membrillo a la Venta Valero , la Sierra de la Solana, agrupaba los cortijos de la Hortichuela y Fuente del Soto; nunca San Isidro llegó a emular otras aldeas, porque quiso mantener el rol disperso de sus Caserías en contraposición de Fuente Álamo que  recogió a los ganaderos de su dehesa en un aldea concentrada en torno al fuente; Charilla mozárabe, hegemónica y poblada del XIX, fue la primera en recibir los aires de libertad; y, por último, la  Sierra de San Pedro  se convirtió en  la síntesis de los partidos de campo alcalaíno: la Rábita como populosa aldea al socaire de su dehesa;   centro neurálgico  de comunicación, San José¸ venta, lugar  paso y antaño poblada  recordando el antiguo ribat que labraba las tierras de riego de la Laguna; las Grajeras emulando a las Caserías ; y muchos cortijos y casas de campo como los Canales o  el Veredón.
Y, desde el campanario de cada una de las aldeas, se asistió en repetidos momentos de la historia a la despedida de una diáspora de agricultores, que primero lo hicieron, allá por los años cincuenta del siglo XX,   a muchos lugares del extranjero. y, por otra parte,  los más pudientes al casco urbano o municipios cercanos a finales del mismo siglo. Fueron dos fases del despoblamiento del  mundo rural que dieron lugar a  que  la población de la ciudad de la Mota se multiplicara casi por tres con respecto a la de aldeas en el siglo XXI. Muchas espadañas sangrarían, por los años cincuenta y sesenta,  con las lágrimas de muchos vecinos que tuvieron que abandonar sus casas sin más recursos que sus propias manos para trabajar en las fábricas alemanas o catalanas, o en los servicios que no querían los aborígenes.
            Y menos mal que , a partir de los años setenta, y sobre toda, en los ochenta del siglo XX, se produjo un renacimiento muy significativo en el mundo de las aldeas y se cortó aquel éxodo rural. Gracias a las políticas municipales y el PER, de lugares sin servicios, se pasó al disfrute de la electricidad, el agua, el alcantarillado, la telefonía, las nuevas tecnologías, los consultorios médicos, los centros sociales,  el asociacionismo y la dispersión escolar que se había abandonado tras la concentración de los años setenta. Fue un torniquete que permitió emprender  ilusionantes retos de su puesta en valor con nuevos programas de turismo  y viviendas  rurales, renovación de las almazaras, instalación de polígonos o naves industriales, servicios sociales, incluso algunas bibliotecas y nuevos productos de la  agricultura complementaria al olivo.

            A mi parecer, la torre de San  José, como símbolo rural,  me recuerda el minarete de su antiguo ribat, como si quisiera  renacer de las cenizas, más bien de la destrucción de la techumbre de su ermita, con un canto  de esperanza a la población de su entorno de la Rábita y sus aledaños, donde sus inquietos vecinos ofrecen una nueva fisonomía a una tierra que pasó del vasallaje a la ciudadanía.