sábado, 25 de octubre de 2014

Otoño alcalaíno


Otoño alcalaíno
 

 

Si  el invierno es la estación típica de los pueblos alpujarreños,  la estación otoñal se presenta para  los alcalaínos como una  alfombra que se  instala  sigilosa y paulatinamente en los primeros peldaños de los días níveos. El otoño de la ciudad de la Mota  es un resumen perfecto de un  año climático:  se disfruta de los calores del verano de San Miguel y el del membrillo;  otras veces, uno se  levanta uno con los fríos matinales y , a eso de media mañana, se ve obligado a quitarse el jersey o la blusa  como si  fuera un día de plena primavera; y, de improviso, allá  por el puente de la Constitución y de la Inmaculada, la garganta necesita el calor de una recia  bufanda y un chaquetón de pana,  porque parece  que nos encontramos  en el  meollo del invierno. Será la altura, o la cercanía con las montañas de Sierra Nevada, pero lo cierto que  este microclima ofrece al alma momentos de  entusiasmo, de  recogimiento, de soledad gozosa y de disfrute de  las reuniones grupales. Apetece el senderismo como si fuera  un reflejo del  camino de la vida, al que hay que salvar con  los  escollos y pendientes  a los que se enfrenta cualquier persona y grupo.

Por eso, no hay estación que mejor  encuadre a la ciudad de Alcalá que el otoño. Su cielo azul turquesa  limpio y como una patena, solo perturbado por una tormenta inesperada, amplia  la dimensión de  la mente humana para proyectarse a nuevas metas. El ocre y amarillo de las alamedas  resaltan, junto a las riberas de los arroyos, en medio de unas tierras que reciben  las primeras sementeras y planteras de arbolado. Contrasta  el horizonte con el amarillento resplandor de las piedras centenarias de las atalayas y de las crestas de los  cerros y, sobre todo,  se sublima el fulgor de la mole amarillenta de  la fortaleza o ciudad fortificada de la Mota. El otoño invita a la  meditación, a la sensatez y  a huir del bullicio festivo: Beatus ille qui procul negotiis…Es el tiempo del descanso del sarao, para planificar las futuras contiendas.  Ahora, se toman medidas en los cuarteles de invierno, para salir con brío de ellos en la estimación primaveral. De ahí que el primer mes de primavera esté dedicado  a Marte, el dios de la guerra.

No nos extraña que, en otoño,  se hagan las programaciones de los colegios, se planifiquen los  eventos de las asociaciones,  se den los primeros pasos del año agrícola, y se preparen, por este tiempo, las candidaturas de las diversas agrupaciones o  partidos que acudirán a la contienda electoral de primavera. La contienda, más bien, la fiesta de la democracia, como siempre  deben interpretarse los comicios  políticos.  Y, declaro que mejor no valdría  considerarla de esta manera que convertirla en un  combate  de púgiles, a ver a quien se le salta antes el  ojo.      Pues corren tiempos de crisis, de frío humano, de desosiego y de desencanto, y, de hartazgo social por los malos ejemplos de  algunos gobernantes. Hay que a seguir apoyando a las personas sensatas, con túnica blanca, símbolo de la pureza ética,  como la llevaban  los futuros ediles  del cursus honorum romano.

 

viernes, 24 de octubre de 2014

DESDE EL MIRADOR DEL CERRO DE LA LUNA


DESDE EL MIRADOR DEL CERRO DE LA LUNA

 

 
 
 
Añadir leyenda
 


            Si el mirador de los Cipreses  conducía a la enseñanza, la cultura y el ocio de Alcalá, el  del Cerro de la Luna invita a trasladarse a un pasado no muy lejano, a palpar proyectos inacabados, a saborear el olor del romero y a valorar los tiempos de la adolescencia. Bajar por el Portichuelo y adentrarse de nuevo, a través de algún que otro retamal y olivos abandonados, en un paraje de pasto de la ciudad, donde los ganados iniciaban, entre riscos y pequeñas veredas,  su pastoreo para pastar en los Llanos, es romper con la cotidianidad y experimentar la sensación de la ataraxia, de modo que se queda uno sordo y mudo,  lejos del mundanal ruido. No era extraño que, en este paraje, los adolescentes alcalaínos emprendieran los primeros pasos y la carrera de seguimiento del Eros, haciendo novillos o disfrutando de unas nonas voluntarias tras abandonar a escondidas  las aulas de su centro educativo ( unos, del Instituto , y otros, de las Escuelas Profesionales de la Sagrada Familia. Desgraciadamente, en este lugar  no puede referirse aquel dicho de “ si las paredes hablaran…”, porque aquel chozón de pastores en invierno  y cobijo de los agricultores de la era agosteña no le queda si no la forma de un muladar de piedras de los Llanos formando un circulo simulando un testigo arqueológico de ficción. Tan sólo la cruz extiende un abrazo de amor  a su entorno y recuerda la misericordia divina de aquel niño que dejó huella en los hombres maduros que visten canas y se tocan con el sombrero para ocultar su calvicie.

            El paisaje se ha ido degradando, poco a poco, año tras año.  Y no  quedan  ni los almendros que anunciaban la primavera en flor y ocasionaban los primeros dolores de estómago al probar las allozas.  Esos almendrucos que se remontarían, como su etimología árabe allawza, a la época de Abu Yafal o la familia Said. Tam sólo, le quedan vestigios de la época de los santones, curanderos y santeros, al toparse con los nudos de  los retamales para despedir los espíritus malignos y el mal del ojo.

            El cerro fue bautizado perfectamente  porque  lleva la mirada hacia el cielo, y, por estos lares, la luna  aparece en las noches de  plenilunio como un pandero de solemnidad y de fiesta de sarao. Brillante  y nítida  como si quisiera alegrar a los vecinos de Alcalá y  convertirse de lucerna de noctámbulos de  las aldeas cercanas de Santa Ana y, en otro tiempo, de la Fuente del  Rey. Y, aunque la mirada se te va a los bancales últimos donde se fijaron los puestos artilleros de la guerra fratricida y resuenan  los cañonazos de la impaciencia por la crisis, el antiguo  Hospital es un canto de un pasado por mejorar la sanidad que tensa la vista hasta el nuevo Centro Hospitalario de Alta Resolución en la lejanía de la carretera de Montefrío. Este  hospital de los años setenta es un epítome del esfuerzo sanitario de  los siglos anteriores;  es memoria del antiguo hospital del Dulce Nombre de Jesús y Santa Ana, del Hospital Civil de la Virgen de las Mercedes en la calle Rosario, de las clínicas privadas de los doctores Contreras y Sánchez, y de las actuales de los Álamos  junto con la proliferación de otro tipo de clínicas privadas  de podología, odontología,  fisioterapeuta, o traumatología en muchas calles del centro urbano; es  proyecto inacabado de un sueño de verano que  quedó convertido en centro de salud, puesto de la Cruz Roja, también a veces residencia de Ancianos, centro de urgencias, asistencia primaria, algún canto de cisne de especialidades, odontología pública, y recetario y enfermería; es mano tendida al centro de salud norte y a la esperanza inconclusa del hospital público del Cerrico Vilchez  a expensas de que pronto se haga total realidad.

            Si hablaran las paredes del viejo hospital, resonarían en la realidad de los avances del hospital nuevo,  la palabra vida sería la rima del discurso retórico de las almas preservadas  y el agradecimiento de las personas a los profesionales que se entregaron con todos los medios a salvar lo que parecía imposible. Y lo hicieron  con la colaboración del cercano helipuerto que alojó al ICARO salvador para trasladarlo a otros centros de más alta tecnología. Por eso, el Cerro de la Luna siempre elevó los espíritus y cobijó la prolongación de las vidas de los vecinos de la  Mota alargando la esperanza de vida en su residencia de Nuestra Señora de las Mercedes. Probablemente, algún desaprensivo deje el resto de una gamberrada en su derredor, y, otro acuda pronto  a colocar la pancarta de la protesta; pero, sin lugar a dudas, no ofrece discusión que  hace unos decenios la esperanza de vida no llegaba a los setenta y hoy muchos sobrepasan los ochenta. 

     

 

 

jueves, 23 de octubre de 2014

DIARIO DEL RUTERO EN ANTEQUERA


DIARIO DEL RUTERO  EN ANTEQUERA





















Subimos, bien temprano, al autobús en la Estación de Autobuses con miembros del Centro de Día de Alcalá la Real. Pasamos por  la Gineta y recordamos  las relaciones entre Antequera y Alcalá. Su mundo de frontera entre el reino musulmán y el cristiano, las relaciones entre  las clases privilegiadas mediante el enlace de los hidalgos,  y las conexiones actuales entre programas d Ciudades Medias, Tu Historia, Escuela Taller….y mira por donde luego tuvimos la suerte de recordar la relación de los diputados conservadores alcalaínos con Romero Robledo en tiempos de la monarquía turnista de finales del siglo XIX y principios del XX. Leímos el romance  de Mañanitas de San Juan, dedicada la primera parte a la toma de Antequera en 1410, por parte del infante  don Fernando, que sería el rey  Fernando I de Aragón.

La mañana de San Juan,

Al tiempo que alboreaba,

 Gran fiesta hacen los moros

por la Vega de Granada.

Revolviendo sus caballos

 Y jugando de las lanzas.

 Ricos pendones en ellas,

 broslados por sus amadas:

ricas marlotas vestidas,

 tejidas de oro y grana.

El moro que amores tiene

 señales de ello mostraba,

Y  el que no tenía amores

allí no escaramuzaba.

Las damas moras los miran

de las torres de las Alhambra;

también se los mira el rey

de dentro de la Alcazaba.

Dando voces vino un moro

con la cara ensangrentada:

-Con tu licencia, el rey,

 te diré una nueva mala;

el infante don Fernando

 tiene Antequera ganada,

muchos moros dejan muerto;

 yo soy quien mejor librara;

 siente lanzadas yo traigo,

 el cuerpo todo me pasan;

 los que conmigo escaparon

 en Archidona quedaba.

Monumento a la marcha de los antequeranos a Granada tras la toma del infante  don Fernando
Y la venganza que ocurrió en Alcalá, pues el día 29 de septiembre, Yusuf reaccionó y atacó los campos alcalaínos:






Con la tal nueva el rey,

 la cara se le demudaba

manda juntar sus trompetas

que toquen todas al arma;

manda juntar a los suyos,

hace muy gran cabalgada,

 y, a las puertas de Alcalá

 que la Real se llamaba,

 los cristianos y los moros

 una escaramuza traban.

Los cristianos eran muchos,

 Más llevaran orden mala;

 los moros que son de guerra,

dádoles mucha carga,

de ellos matan, de ellos prenden,

de ellos toman en celada.

Con la victoria los moros

va la vuelta de Granda,

a grandes voces decían

-¡la victoria ya es cobrada!

Entramos en  la A-92 y pasamos por Loja, damos datos de la historia de Loja: su época del Cobre y los dólmenes de Menga y Viera e interpretamos si orientación hacia la salida del sol y la Peña de los Enamorados.  Comentamos la presencia de los cartagineses, y los romanos. Su etimología y paso de Antiquaria a Antiquira, antiqueira, Antequeira ,para acabar en Antequera. El castro romano, la Singilia Barba, los otros poblados de su parido judicial…. Tras ello, el periodo visigodo; la toma de Antequera por Muza, y, finalmente, la llegada a Antequera de las tropas cristianas y la toma de la ciudad. El auge de la ciudad en la Época Moderna…  

Explicamos la relación del rey con el dicho  y que nos salga el sol por Antequera y se ponga `por doquiera . Por la decisión del infante don Fernando de clamar “partamos” ante las discusiones de su tropa ese día de septiembre de 1410. También, otro dicho de aquel  que llevaba un roto en sus pantalones durante la feria  de Antequera y dijo “el disimulo de Antequera, la cara tapada y el culo fuera”.

Al contemplar la silueta de la Peña de los Enamorados (la cara del cristiano, un indio…) contamos la leyenda entre don Gómez de Hinesrrosa, cautivo en Granada, con Zayda, hija del alcaide de Alcazaba, su liberación, su huida,  persecución su despeñamiento y su  trágico final. La versión de Irving, su relación con Alcalá y la ruta de Al Ándalus….

Y , mira por donde que  sin darnos cuenta, nos topamos con la Puerta de Estepa, pasamos  la plaza de Toros, la Alameda, la calle del infante Fernando, palacetes, casonas, iglesias, destacando la de San Sebastián, y en el coso,  nos retratamos ante la estatua ecuestre de don Fernando, visitamos el Museos. Excelente, la presentación del mundo romanos, las tumbas, chapeau para el Efebo . Y, enhorabuena a los guías. A mi grupo tocó Juanma, excelente. Salas con pinturas de Mohedano, Bocanegra, pintores del XVIII, XIX,  excelentes imágenes de San Francisco de Mena, tesoro  de las iglesias, huellas Pablo  de Rojas en Diego de vega…y en la última sala, los personajes ilustres, Robledo Romero  y su influencia en los Alcalaínos.

Tras el museo por calles estrechas y empinadas, sesión en la Colegiata, obra de Siloé y Vegara entre otros, el gótico y el renacimiento, la Iglesia y la Enseñanza, la autonomía andaluza, las vivencias de los maestros mayores por un audiovisual, capilla de las piñas y la Tarasca pisando al dragón; de allí a la Alcazaba, paseando por su anillo, llegando a  su mezquita aljama, las torres de la Estrella, Nueva y...Papabellotas o del Reloj… y por la puerta de los Gigantes de nuevo al barrio del Carmen, ¡qué pena ¡ La Iglesia cerrada! No había más aliento, por las Carmelitas y, junto el Mercadona, comida en el Centro de Día. Habichuelas garbanceadas y lomo y  flan.

Recibimos a nuestro amigo antequerano  Fernando del Pino, afectuoso, generoso  y  dispuesto al voluntarismo como siempre. Pasamos por  tiendas de dulces y en dirección a la Menga, por donde pasamos, dejamos a tras la Salle, otro centro secundario, el IES Pedro Espinosa, iglesia de los Remedios, Victoria, Belén .etc. Tras  la circunvalación por los nuevos barrios y ciudad romana, y los Capuchinos y el cuartel de Policía Local subimos  hacia el Torcal,  por la carretera de Villanueva de la Concepción, atrás quedaron los molinos, las fábricas de mantas, las actuales  ventas y lugares de restauración de fin de semana, las canteras, y  por una carretera de montaña, el mar de Tetis se nos presentaba  convertido en figuras  mastodónticas de animales, objetos, y edificios a través del zigzag de la carretera. Excelentes y magistrales lecciones de  Fernando, vivencias que no tienen precio,  empatía con  el paisaje, defensa de  su patrimonio, un alma en su contexto…Nos lleva al Tornillo, emblema  del  Torcal, Centro de Interpretación y Mirador desde donde se contemplaban pueblos y lugares de contemplar varios cervatillos y  figuras  como dragones, algunas meninas que bautizamos, castillos sur de Málaga. Para acabar, realizando  un pequeño sendero, el verde en mitad repetida,….

A la vuelta, nuestro reconocimiento, nuestro aplauso a Fernando  y  nuestro  testimonio de gratitud, no paró de contarnos flora, fauna, defensa de patrimonio natural, vivencias, cabrerizas, noches y días en el Torcal…..Hasta despedirnos de  Antequera.

TRAS LA PARADA EN LOS ABADES, UN DÍA PARA EL DESCANSO DEL GUERRERO, SOBRE TODO PARA FERNANDO. MIL GRACIAS Y UN BESO A TUS NIÑOS.

Y, también gracias al buen humor de ventura.

ALCALÁ LA REAL. IMAGEN SIGLO XVIII CON BERNARDO ESPINALT.


Hasta que en 1787, Bernardo Espinalt, en su Atlante Español la describe y la ilustra, no se han encontrado  nuevas descripciones de visitantes  extraños. La visión de su grabado nos muestra una Alcalá, donde se ha abandonado la fortaleza como sitio de población y se ha convertido en un residuo eclesial bien fortificado, mientras la nueva ciudad se ha extiendido por completo entre los dos cerros, el de la Mota y los Llanos, donde se han formando un centro rectángular, atravesado por el Llanillo, en el que corvergen perpendicular y paralelamente una serie de calles importantes, entre las que destacan Varacruz, Real, Llana, y Rosario entre otras. El recinto fortificado muestra su decadencia significativa no apreciándose la continuídad ni la habitabilidad en el barrio de santo Domingo, que sólo mantiene erigida en pie su iglesia y el lienzo meridional de la muralla, mientras gran parte de la zona oriental ha desparecido. Tampoco se conserva el barrio de san Bartolomé ni el del Rastro y el de san Francisco practicamente sólo conserva el monasterio. La ermita de san Blas, adosada a la muralla es otro de los barrios decadentes de la ciudad. Una amplia avenida desde la ermita de la Magdalena desemboca por la puerta de lós Álamos. La antigua ciudad de trazado musulmán ha dado lugar a una ciudad nueva, donde los espacios abiertos del Paseo Nuevo y la Plaza del Ayuntamiento le imprimen una modernidad racionalista que se ha ido plasmando paulatinamente a lo largo de estos dos siglos. Este entramado urbano  permite la ubicación de nuevos edificios civiles y religiosos que se abren a compases y plazoletas. Muestra de esta evolución es la concentración de los principales edificios públicos en la zona comprendida entre la calle Rosario y el Llanillo: la plaza mayor, el Ayuntamiento, las Casas de la pescadería y Carnicería o de Enfrente, el Hospital del Dulce Nombre de Jesús, el Pósito y el Matadero. Los edificios religiosos se ubican en espacios ubicados en el siglo XVI: la ermita de san Juan y los conventos de san Francisco, de Consolación, de santo Domingo  y de la Trinidad, distribuidos  a una distancia  que la ciudad creía conveniente para su ubicación. No obstante, el traslado de algunos desde la Mota se realiza en la misma zona: el Palacio Abacial o el monasterio de la Encarnación y las nuevas iglesias de la Angustias,y  san Antón o el conventto de los capuchinos. Sin embargo, el barrio de las faldas de las  Cruces, aparece muy poblado y coronado por el solitario Calvario que le daba su nombre.

miércoles, 22 de octubre de 2014

LA ALCALÁ DE BALDI. COMENTARIO HISTÓRICO.


Cuando Cosme de Médicis visitó a Alcalá el día dieciséis de diciembre de 1668, la ciudad se encontraba en clara decadencia, por la pérdida de población y por la continua sangría de hombres y caudales, que había aportado la ciudad a Felipe IV en las guerras de Portugal, Cataluña, Francia y los Países Bajos, sin olvidar las incursiones de los turcos en la Costa granadina. El artista Pier María Baldi la ilustra lo mismo que las salinas de Filique, exaltando su aspecto de su fortaleza y Lorenzo Magalotti la define como


una ciudad de mil hogares, que desde la cumbre de un monte muy alto se extiende abajo por el costado y el valle de él, y comenzando a remontarse sobre la colina opuesta forma una cuenca. En la cima más elevada hay un fuerte, el cual aunque esté reducido al presente en morada para el Corregidor, fue otras veces fortaleza inexpugnable para los moros, para detenerlos en los límites del Reino de Granada, de donde retine también el día de hoy el antiguo nombre ganado Llave de Castilla.
La jurisdicción de Alcalá pertenece totalmente al Rey, el cual allé designa al Corregidor y dos Alcaldes. esta corregiduría comprende otros dos grandes lugares por lo cual para lo más se pone persona de alguna consideración, y actualmente se encuentra  y actualmente es el Marues de Torres , que al paso de S.A. se encontraba en Oza (hoy LOja), uno de los lugares a él sometidos.
El gobierno espiritual es independiente de cualquier diócesis, estando únicamente subordinado a un Abad secular, el cuaql tiene uso de mitra y del hánito pontificales, alzando baldaquino, no de otro modo que si fuese Obispo. esta Abadía produce alrededor de treinta mil escudos al año, y al presente ladisfruta don Antonio, hijo natural de don Felipe Cuarto, no legitimado. El tiene su residencia en Alcalá, y nosotros allí le encontramos, aunque la tardía llegada y la presurrosa partida no nos permitiesen verlo.[1]
A través de la ilustración, se distingue la alameda, la ermita y el Humilladero de la Magadalena  y la Cruz de los Blanquitos que adentraba hacia la cuesta del Cambrón y puerta de Granada. Eran las dos vías principales de acceso de la ciudad que ofrece un aspecto de cerco, bien delimitado por torreones y murallas en la parte alta, la antigua fortaleza, y de mampuesto, tapiales y corrales en el resto de su extensión urbana. Mientras los alrededores de la Mota y la parte que se extiende al cerro de su ladera, se encuentra muy poblada, el cerro del Calvario, prácticamente está despoblado. La muralla está fuertemente protegida por elevados muros y torres barbacanas, distinguíendose la puerta de Granada,  y la de la Imagen. Dentro de la fortaleza, se observa el arrabal Viejo de santo Domingo de Silos con su iglesia, y un barrio de trama musulmana comunicada por la parte alta  con los majestuosos edificios del barrio de la Mota, que sirven de tapial y segunda muralla, debido a su elevada altura que alcanzaban hasta los tres pisos en contraste con las casas del barrio. En el barrio de la Mota  se alza esbelta la iglesia Mayor abacial, que oculta a la torre del Homenaje,y se distingue la torre del Trabuquete, las Casas del Cabildo, el Gabán. la torre del argamasón,  la Casa de la Justicia  y los corredores , tiendas ,  las carnicería, la torre de Aguilera y otras varias torres, como la de la Cárcel . Fuera de la fortaleza, son dignos de destacar el barrio del Rastro que se adentraba por la puerta de Zayde al barrio de santo Domingo, el barrio de Bartolomé ,y  el de san Blas, con sus respectivas ermitas y algunos edificios significativos se vislumbran como el convento de la Trinidad, del Rosario y los monasterios de Consolación y Capuchinos.
 
Hasta que, un siglo después, en 1787, Bernardo Espinalt, en su Atlante Español la describe y la ilustra, no se han encontrado  nuevas descripciones de visitantes  extraños. La visión de su grabado nos muestra una Alcalá, donde se ha abandonado la fortaleza como sitio de población y se ha convertido en un residuo eclesial bien fortificado, mientras la nueva ciudad se ha extiendido por completo entre los dos cerros, el de la Mota y los Llanos, donde se han formando un centro rectángular, atravesado por el Llanillo, en el que corvergen perpendicular y paralelamente una serie de calles importantes, entre las que destacan Varacruz, Real, Llana, y Rosario entre otras. El recinto fortificado muestra su decadencia significativa no apreciándose la continuídad ni la habitabilidad en el barrio de santo Domingo, que sólo mantiene erigida en pie su iglesia y el lienzo meridional de la muralla, mientras gran parte de la zona oriental ha desparecido. Tampoco se conserva el barrio de san Bartolomé ni el del Rastro y el de san Francisco practicamente sólo conserva el monasterio. La ermita de san Blas, adosada a la muralla es otro de los barrios decadentes de la ciudad. Una amplia avenida desde la ermita de la Magdalena desemboca por la puerta de lós Álamos. La antigua ciudad de trazado musulmán ha dado lugar a una ciudad nueva, donde los espacios abiertos del Paseo Nuevo y la Plaza del Ayuntamiento le imprimen una modernidad racionalista que se ha ido plasmando paulatinamente a lo largo de estos dos siglos. Este entramado urbano  permite la ubicación de nuevos edificios civiles y religiosos que se abren a compases y plazoletas. Muestra de esta evolución es la concentración de los principales edificios públicos en la zona comprendida entre la calle Rosario y el Llanillo: la plaza mayor, el Ayuntamiento, las Casas de la pescadería y Carnicería o de Enfrente, el Hospital del Dulce Nombre de Jesús, el Pósito y el Matadero. Los edificios religiosos se ubican en espacios ubicados en el siglo XVI: la ermita de san Juan y los conventos de san Francisco, de Consolación, de santo Domingo  y de la Trinidad, distribuidos  a una distancia  que la ciudad creía conveniente para su ubicación. No obstante, el traslado de algunos desde la Mota se realiza en la misma zona: el Palacio Abacial o el monasterio de la Encarnación y las nuevas iglesias de la Angustias,y  san Antón o el conventto de los capuchinos. Sin embargo, el barrio de las faldas de las  Cruces, aparece muy poblado y coronado por el solitario Calvario que le daba su nombre-, formado por la calle  Antonio Ponz , en el año 1791
visitó la ciudad, mo hay referencias de personas forasteras y la ciudad ha sufrido un cambio significativo a lo largo del siglo XVIII:

Caminando desde Baena a Alcalá la Real, casi siempre por tierra montuosa, de malos caminos y solitarios, no encontré posada que la Venta llamada de la Rábita..Está puesta Alcalá en una elevación, ya aunque me dijeron que consta de cuatro mil vecinos, acaso no pasará de ocho mil o nueve mil almas. tiene seis conventos, con dos parroquias y dos ayudas de parroquia. La iglesia de los padres de san Antón no es desarreglada en lo interior, con todo, le echan a perder las hojarascas ridículas de las pechinas y de los retablos. También hay cierta sencillez en las iglesias de Santo Domingo y san Francisco;pero los ornatos dejémoslo a un lado, aunque los retablos ma


[1]Magalotti, Lorenzo. Viaje por España, de Cosme de Médicis. 1663.1669.

 

domingo, 19 de octubre de 2014

CARTUJA.DATOS II

libro donde se encuentra los cortijos y tierras de los Cartujos hasta el siglo XVI.






I
La Chaparra Marchales está catalogada, según expertos en

Botánica y Flora, como un Monumento Natural y Patrimonio Natural de Andalucía con 11 siglos de antigüedad. Su nombre científico es Quercus ilex

Es un árbol que tiene una circunferencia de 106 metros y un radio de 17 metros. Trata de una sombra capaz de alojar 1000 ovejas acarradas. Hoy en día, se encuentra rajada por la mitad y dos cinchas sostienen sus ramas para que no se abra más. Los antiguos de Colomera siempre la han visto igual, no le encuentran variación. Este árbol se encuentra en el límite del Término Municipal de Colomera lindando con Montillana y Trujillos y bajo los Tajos de Marchales.
Recopilando información hemos encontrado a un hombre de 102 años, llamado Antonio Valverde Martín, cuya abuela, Mª Belén Fuentes, hace ya muchísimo tiempo, como podéis imaginar, fue la responsable de que hoy en día podamos disfrutar de esta Chaparra tan hermosa y bonita. Cuenta que en aquellos tiempos en los aquellas tierras eran bosques de encinas y en los que había tanta escasez de todo, existían unos grupos de gente, llamados rancheros, que eran las personas encargadas de hacer picón con todos los árboles de los montes. Esta mujer impidió que talasen esta Chaparra, que por aquellos entonces (hace unos 200 años) estaba ya muy grande, como hicieron con el resto de sus compañeras encinas, ya que servía de refugio y cobijo para el ganado de los pastores. Agradecemos este gesto de Doña Belén que hizo que hoy podamos disfrutar de este árbol milenario y de su generosa y refrescante sombra.
II Fernando del Pino ha recogido estas informaciones: