martes, 22 de julio de 2014

HACIA LA FIESTA DE SANTA ANA III. CUESTIONES DE PROTOCOLO CON MOTIVO DE LA FIESTA DE SANTA ANA CUANDO VENÍA A ALCALÁ LA REAL


 

 

 


 

 

 

            CUESTIONES DE PROTOCOLO Y SANTA ANA en 1777

 

 

            En el legajo  séptimo de la caja 83, se encuentran muchas referencias a la imagen de Santa Ana en 1777 .  José Francisco  Vinuesa González,  secretario y presbítero de la iglesia mayor de la Abadía de Alcalá la Real presentó  un certificado sobre una rogativa de los vecinos de la  ciudad  con motivo del preñado y el buen alumbramiento de la reina   María Luisa de Borbón-Parma,  esposa  de Carlos IV.( En concreto, el de su hija María Luisa que solo alcanzó a la edad de cinco años.)
 
Las rogativas tuvieron lugar en el mes de agosto por el buen alumbramiento de la Princesa de Asturias y, a lo largo de las partes de la misa, era costumbre que se diera la paz por parte del cabildo eclesiástico a los miembros que formaban parte del ayuntamiento.  Entre el estamento eclesiástico, se dio la paz llegando hasta sacristanes y acólitos negándose, sin embargo, a darla el cabildo eclesiástico a los miembros de la ciudad, provocando un gran escándalo entre los fieles que acudieron al templo, lo que no podían dejar pasar por alto. Por eso acudieron varios comisarios del ayuntamiento ante el  abad y le protestaron sobre la indiferencia y desaire con los que les habían tratado.
También, se quejaron de la obligación que tenían ambos estamentos de nombrar dos comisarios  o sacerdotes en su casa  a la hora de recibir y despedirse entre los cabildos: en el caso de organizarla la ciudad dos comisarios de la ciudad acudían a la sacristía, le daban cera al juez eclesiástico  y desde la sacristía iban al coro  y de alli lo volvían a la sacristía; en el caso de organizar la misa el cabildo eclesiástico  quien nombraba  a los regidores y despedía eran los comisarios de la iglesia; en las ceremonias particulares, no había una regla ni norma definida, si la ciudad asistía por voto, costumbre o convenio; en cuanto a las rogativas, el maestro de cremonias no preveía el protocolo, porque solo asistían los regidores al último día de las rogativas.

            El informe del cabildo eclesiástico abiundó en los anteriores protocolos ( había obligación de convidar y de recibimiento y despedida en  las festividades de Santo Domingo de Silos, Purificación, Domingo de Ramos, Jueves Santo,  y Santiago,) y trató de crear un clima de avenencia y pas en tre los dos estamentos y el corregidor.
 
El cabildo municipal trató de limar el asunto, pero rebatió los planteamientos anteriores con tres ceremonias anteriores, en las que el cabildo eclesiástico  había recibido y despedido al ayuntamiento: las rogativas de la primavera de  1777 para imprecar la mediación de la Virgen de las Mercedes  a fin de que se aliviaran los campos con las necesitadas lluvias; la festividad del día de Santiago   y, por último, la función de iglesia de la Señora Santa Ana.. .  

 

 

LA TRAÍDA DE LA IMAGEN DE SANTA A LA CIUDAD DE ALCALÁ LA REAL

 
            Solía llevarse a cabo la traída de la imagen desde tiempo inmemorial y acudían ambos estados , el eclesiástico y el municipal, sin que ninguno de los dos tuviera la obligación de organizarla. En los siglos anteriores, la traída y la función de iglesia se realizaban en la Iglesia Mayor Abacial; en 1777, el sitio de las ceremonias era la iglesia de la Veracruz y allí el cabildo municipal era recibido y despedido por el eclesiástico, según aludía el ayuntamiento. Pero el cabildo eclesiástico quiso exponer claramente  que no era su obligación  el hacer ningún tipo d acciones protocolarias y, basándose en las manifestaciones de los curas Manuel Berlango y Manuel Gallardo, nos hacen una descripción muy interesante de la procesión de la imagen de Santa Ana. Venía en procesión por los campos hasta la entrada de la ciudad, donde era llevada en andas por los caballeros, desde allí se trasladaba solemnemente a las puertas de la iglesia de la Veracruz, donde los curas, beneficiados y capellanes de la parroquia de Santo Domingo de Silos ( cuya iglesia les pertenecía) cubiertos  con sobrepelliz recibían a los dos estamentos –eclesiástico y municipal- .y a todo el clero de la ciudad. Allí, se incorporaban  y entraban en forma de manifestación religiosa hasta llevar la imagen a su altar.  

lunes, 21 de julio de 2014

HACIA LA FIESTA DE SANTA ANA II. FOTOS DE LA VIRGEN EN SANTA ANA


 

 

NUEVAS NOTAS  PARA LA HISTORIA DE LA COFRADÍA DE SANTA ANA

I

1580

 

SANTA ANA, SEÑORA DE LA SALUD DE LOS PUEBLOS Y DE LAS GENTES

MISAS A SANTA ANA POR LA EPIDEMIA DE PESTE Y LA SALUD DE LA REINA ANA DE AUSTRIA

 

            Por el cabildo de 5 de octubre de 1580. siendo corregidor Alonso Niño sabemos que se produjo una gran peste en la ciudad alcalaína, Los vecinos, requeridos por el ayuntamiento, desde primeros de octubre de este año,  se vieron obligados a  tomar precauciones para impedir su difusión entre la población; para ello, los miembros del cabildo ordenaron hacer fuegos con romero y otras leñas porque creían que con estos procedimientos naturales  se podría ahuyentar tan  maligno mal. Incluso, por parte del propio ayuntamiento, se hizo una hoguera muy grande en la  plaza pública de la fortaleza de la Mota como si se convocara al vecindario para insuflarse con los humos aromáticos  para contrarrestar los efectos del virus maligno. En suma, todo eran continuos esfuerzos  para que cesara esta enfermedad que, de   presente,  se había acometido eliminarla por completo; para coordinar todas las acciones, se nombró al comisario y regidor  Pedro de Aranda Monte.

            Pro el dato curioso del e cabildo de aquella fecha, con estas palabras,  se acordó:

 

 “ que , atento que,  para invocar el auxilio de Dios Nuestro Señor se ha traído a esta ciudad la imagen de Señora Santa Ana, con que esta ciudad tiene mucha devoción,  y, que es, pues, justo  que , como suele,  acostumbra hacerse digan nueve misas de Nuestra Señora, y se empiecen a decir desde mañana con la cera y solemnidad  que se suelen decir;  y se acomete a los señores Martín de Frías e don Francisco de Cabrera regidores  para lo hagan decir y las misas sean rezadas y, si algunas pareciere cantadas, se hagan decir a  parecer de los dichos señores comisarios;  esto por la salud de los vecinos de esta ciudad, que tanta necesidad ay de ella en que está ciudad de presente  y principalmente por la de Su Majestad”.

            A  4  de noviembre, le dieron a la iglesia  180 reales y medio de limosna por las nueve fiestas por la salud de Su  Majestad,  y el buen suceso de la Guerra de Portugal  



 

 

            La reina Ana de Austria  había nacido en Cigales el uno de noviembre de  1549;  fue reina consorte de España y de Portugal,  la cuarta esposa de Felipe II, archiduquesa de Austria, e hija del emperador  Maximiliano II, primo del rey Felipe II, y de la emperatriz María de Austria que fue hermana de Felipe II. Por  tener claras muestras de consanguinidad entre los cónyuges,  Pío V mostró sus reservas respecto a este enlace pero finalmente otorgó la necesaria dispensa. Las capitulaciones del matrimonio entre Felipe II y la archiduquesa Ana de Austria se firmaron en Madrid el 24 de enero de 1570. La boda, celebrada por poderes, tuvo lugar en el Castillo de Praga el 4 de mayo de aquel año y la nueva Reina desembarcó en España, en el puerto de Laredo, el 3 de octubre. Felipe II y Ana de Austria tuvieron cinco hijos: Fernando, Carlos Lorenzo, Diego Félix, Felipe , futuro rey Felipe III ,  y María.  Pocos meses después del parto de su hija pequeña, la reina Ana de Austria falleció en Talavera la Real (Badajoz), víctima de esta  gripe epidémica, enfermedad que previamente había padecido el rey Felipe II. Murió nuevamente embarazada y fue enterrada curiosamente en el Real Monasterio de Santa Ana de Badajoz, donde estuvo  durante varios años hasta su traslado al Monasterio del Escorial. No obstante, sus  entrañas de la reina se quedaron enterradas en el monasterio pacense de Santa Ana, donde actualmente permanecen enterradas en el suelo del coro de dicho monasterio.

 

LOS LLANOS

 

 

            En febrero de este año  había mucha preocupación en la ciudad, porque los ganaderos y leñadores habían destrozado los montes, por eso se trató de reformar la ordenanza que castigaba a los que destruían los árboles, ya que era muy benevolente para los infractores Por el mismo libro de cabildos, este era el paisaje de Santana: en   1540, los montes eran tan espesos que no se podían andar, y , se castigaba a los que cortaban rama o pie con 1.200 maravedíes; sin embargo, en 1581, ya no quedaba leña y los montes estaban gastados, sin leña ni árboles; en `palabras textuales  “ se han gastado principalmente los más cercano de la ciudad  del lugar que llaman como los Llanos de  la Señora Santa Ana, que en todos ellos no queda un pie de encina siendo tan espeso como ahora” Habían hecho este desastre ecológico por moderar las penas y castigos, de ahí que se propusiera  penas  de hasta dos años de destierro, multas doce mil maravedíes  y quinientos por cada pie o rama más 1000,  y cien azotes de castigo  que todos   eran ganaderos y pastores forasteros.  Los  árboles eran pino, fresno., álamos y encinar.

 

                                                                       II

 

                        JUAN DE APARICIO, EL MOZO, HERMANO MAYOR EN 1590

 

            Hemos recogido en  la Caja 33 y en el  legajo número  3 del  AMAR unas noticias muy interesantes sobre la cofradía de la Señora  Santa Ana. En concreto, es una carta de censo y tributo con  fecha de  5 de noviembre de  1590  ante el notario  Alonso Ramírez, en la que  Juan de Frías y su mujer se presentan  para otorgar  la carta  al prioste de la hermandad de Nuestra Señora Santa Ana ( lo que es lo mismo que una  obligación de pagar a la cofradía una cantidad  determinada  cada año  e hipotecándose en un bien mueble o inmueble,  que podía pasar a la cofradía)  o   hermano mayor. Estos son los datos fundamentales:

 

- “otorgamos e vendemos por esta presente carta  a la cofradía de la Señora Santa Ana de esta ciudad e a Juan de Aparicio, el Mozo, vecino de ella, su prioste,  en su nombre e,  para la dicha cofradía,  mil maravedíes de la moneda usual e de censo e tributo en cada un año pagados a la mitad en Navidad  e San Juan,  e corre este censo e sus pagas desde hoy día de la fecha e nos obligamos a hacer prorrata el día de la Pascua de Navidad” primero venidero  fin de este presente año de 1590(…)

-“imponemos las pagas sobre nuestras personas e bienes especialmente sobre las heredades siguientes:

            - 7 aranzadas de viñas en Rosalejo que lindan con el escribano  y viña y majuelo de Francisco Hernández.

            - 3 aranzadas de viña  en Rosalejo, que lindan con viña de Alonso Solís y viña de Teresa Álvarez. Viuda  mujer de Antón de Cuenca.

            -50 fanegas de tierra en Majalcorón, que lindan con tierras del comendador Pedro de Aranda y tierras de Elvira Sánchez, mujer de Juan del Pozo.

            -la redención del censo era de 14.000 maravedíes

            -además se obligaba a la cofradía a que estuvieran  bien labradas las tierras para responder a las obligaciones; se pasan a la cofradía en pena de comiso;  si las quisieren vender , se la ofrecerían a la cofradía.

 



 

1581

SANTA ANA, SEÑORA DE LOS CAMPOS

INVOCADA POR LA  SEQUÍA Y FALTA DE AGUA

 

 

1581

            Por este cabildo de 10 de abril de 1581, vemos la más frecuente advocación patronal de Santa Ana en Alcalá la Real con respecto a los campos y  la sequía:

 

            “En este cabildo visto por los señores ciudad de la gran necesidad de agua que hay en los panes del término de esta ciudad e su jurisdicción  por la seca grande que ha sobrevenido porque esta ciudad  tienen gran emoción  con la imagen de Señora Santa Ana;  y así,  para semejantes necesidades,  se suele traer a la Iglesia Mayor de esta ciudad y  en ella se dicen en mueve fiestas y misas de Nuestra Señora con la solemnidad e cera que conviene: Se acordó e mandó que así se haga de presente como se suele hacer;   y para que ello se haga como conviene se comete a los señores  Pedro Cívico Clavijo  e don Pedro de Aranda Monte, regidores,  y Sancho de Guardia  jurado y el mayordomo dé lo necesario  para ello”

1607

 

 

            Por el cabildo de  22 de abril de  1607, formado por  el corregidor Sandoval, el alcaide Antonio de Gamboa, los regidores Juan de Valenzuela, Diego  de Cabrera, Alonso de Quesada y Francisco de Góngora ACRODARON:

 

            La ciudad dixo que siempre es muy abogada de Señora Santa Ana, e, que siempre hay necesidad  y falta de agua, se suele traer en pruscisión (sic)  a esta ciudad , y porque de presente a es muy grande la necesidad que hay de agua, acordó se suplique al señor abad de licencia para ello,  y se comete a don Diego de Cabrera e don Francisco de Góngora regidores  lo hagan, e se traygan con seys hachas, y el mayordomo de propios  dé lo necesario con cédula de los dichos comisario.

 

            Al día siguiente, el propio  Diego de  Cabrera  respondió al ayuntamiento:

 

“que el señor abad hace mañana  en la iglesia de la Santa Vera Cruz una fiesta  con procesión general por los temporales y,  para que acuda la ciudad por ser cosa tan justa y por la grande necesidad de agua que hay -que dios nos haga merced-, que vaya y el portero avise a los regidores y jurados”

 

            El día 24 del mismo mes,  se amplia  el  contenido de la festividad , porque  vino el señor Pedro de Tapia, del consejo de Felipe III  y se hicieron  las fiestas “ por los años estériles, falta de agua, la gente está muy afligida  para que se alegre y divierta , por convenir a la salud de los dichos vecinos y por venir el licenciado oydor del Supremo Consejo  y de la Santa Inquisición se hagan fiestas de toros , den seis toros menuderos”

 

 

            Un mes después,  el 18 de mayo de 1607,  de nuevo se volvió a la situación de sequía y recogemos este  informe y acuerdo del ayuntamiento:

 

“En este cabildo habiendo conferido y tratado acerca de las falta de los temporales del agua y la gran necesidad que hay en esta ciudad por la gran seca y que falta  muncho trabajo a los ganados y los panes están perdidos por la dicha seca, la ciudad acordó que se suplique al señor abad  dé licencia para que se trayga a la Iglesia Mayor de esta ciudad en procesión a la  Señora Santana  a que esta ciudad tiene por abogada y se haga fiesta muy solemne invocando  la gran necesidad que ciudad tiene de lo referido , y para ello se nombre comisarios a don Pedro de Pineda y a don Fernando Álvarez de Sotomayor para que con mucho cuydado soliciten el negocio”.  Por el pago de los servicios, sabemos que se pagaron en beneficiados y cantores en la Iglesia Mayor que  se hicieron a Santa Ana 550 reales

 

 

                                               1610

 

            Por una  libranza de 5 de octubre  de .1610, se dice:

 

“Se leyó una petición de Pedro de Sotomayor regidor sobe la limosna de la zera  de la procesión de Santa Ana e la ciudad proveyó la dicha petición en pie de ella”.

 

            Si las aguas venían a los campos alcalaínos, no era de extrañar que se tuvieran acuerdos de esta índole, como aconteció en tres de junio de 1617:

 

“La ciudad acuerda   que,  mañana domingo cuatro del presente,  se haga una fiesta a Señora Santa Ana, atento que  ha muchos días que está en la Iglesia Mayor de esta ciudad y no se le ha hecho ninguna fiesta en agradecimiento de que Nuestro Señora ha  enviado  el agua, que  tan deseada ha sido en esta ciudad,  por la necesidad  que han tenido los panes, la cual e fiesta se haga a las siete de la mañana  antes de misa mayor  y para que se haga como convenga la ciudad nombra por comisarios Juan de Aranda Figueroa doña Luis Alfonso de Aranda, regidores”.

 

 

 

III

1612

SANTA ANA  ASISTÍA  CON SU IMAGEN EN LA FIESTA DEL CORPUS

 

           

Por el cabildo de 13 de junio de 1600, tenemos el siguiente dato:

           

            Se pagaron  a la viuda de Cruz 86 reales que se le debía de las hachas que se dieron para  traer a Alcalá a Señora Santa Ana  para la fiesta y Octava del Santísimo Sacramento  conforme a la cuenta del regidor  Diego cabrera

            En 29 de mayo  de 1608, se repite un acuerdo similar del ayuntamiento:

 

            “Se trayga santa Ana, como se suele hacer para la fiesta del Corpus”.

 

            En 16 de junio de 1612  la ciudad acometió al regidor  don Pedro de Sotomayor, para  que organizara la llegada de Santa Ana a la ciudad, con estas palabras, en la que se muestra su recibimiento a la entrada de la ciudad con acompañamiento de personas y velas:

 

            “haga que se reciba a la Señora Santa Ana que se ha de traer a la Iglesia Mayor  de esta ciudad para la fiesta del Santísimo Sacramento y se reciba con las hachas y en la forma que ciudad acostumbra a hacerlo en este recibimiento,   y el mayordomo dé  lo necesario para las hachas

 

                        UN CONFLICTO ANTE NUESTRA SEÑORA SANTA ANA

 

            Por el legajo  21 de la caja  72 del Archivo del AMAR,  referido a  un conflicto ante la imagen de Santa Ana, la  cofradía de Nuestra Señora de la Antigua pleiteaba con la de la Veracruz  para situarse en  la procesión del Corpus. Se  sabe que la  imagen de Nuestra Señora de Santa ocupaba  el lugar principal en las procesiones generales ( Resurrección, extraordinarias, rogativas…) , antes de Nuestra Señora  de Antigua, y sobre todo en la procesión del Corpus Cristi y su octava y en otras fiestas y congregaciones  El conflicto de la Antigua  con la cofradía de la Veracruz se remontaba a 1617, precisamente  este año, delante de Nuestra Señora Santa Ana, iba la de la Veracruz, porque, según decían Lucas de Lences y Martín Cantarero hermanos mayores de la Veracruz, la Antigua no salía desde 1612.  Tan sólo lo hacía con cruz y estandarte.

            Pormenores del conflicto de 1617 son los siguientes: el alboroto se formó el domingo de Resurrección al salir de la Iglesia Mayor, hace dos años entre las dos cofradías. Pues, retiró de sitio el provisor a la de la Veracruz a la salida de la iglesia, pero en la plaza se puso de nuevo en el sitio de la Antigua. Por testigos de aquellos años, se  decía que el orden era el siguiente: la Señora Santa Ana y una imagen pequeña que está puesta en la puerta que dicen del Posito por bajo de la Carnicería.

O con otras palabras: El orden que he visto. Cuando salía la imagen de la Caridad, iba junto al Santísimo Sacramento, y luego sucesivamente la imagen de Señora de Santa Ana, y  de la Antigua,  y la imagen de la Veracruz;  y,  cuando no salía la de la Caridad, iba  primero la de Santana. Antigua, Veracruz, y antes santo Domingo de Silos.

 

UNA CUESTIÓN DE PROTOCOLO MUNICIPAL ANTE SU PATRONA SANTA ANA

 

 

            Por el cabildo de  22  de mayo de  1615, sabemos  que ya aparece como patrona Santa Ana y cómo era el orden de traer a Santa Ana desde su ermita a la ciudad  de Alcalá la Real:

 

-Se originaban discusiones   entre  los miembros del ayuntamiento acerca del orden de llevarla:

 

            “En este cabildo la ciudad trató de los grandes inconvenientes que tienen las disensiones  que suele haber entre los caballeros  y regidores de esta cabildo y fuera de ella en razón de llevar las hachas  cuando se trae la Señora Santa Ana por ser doce y no puede ser posible  convidar todos los regidores  que hay; los demás que no se convidan  quedan disgustados  y, sobre esto, a habido  algunas  pesadumbres  y se espera que las habrá , para evitarlas se confiera al mejor orden  que se podía tomar  en esto de suerte que cesen los dichos inconvenientes  y sólo se acuda a la devoción  y piedad  que se debe a la dicha fiesta”.

 

 

-Y acuerdan este histórico acuerdo, para organizar las procesiones del año (observamos que número tan reducido se necesitaba para llevar las andas) y  la  relevancia del hermano mayor de la cofradía:

 

“ Y habiéndose conferido la ciudad acordó que el viernes siguiente después del día de la Ascensión  de Nuestro Señor  todos los años esta ciudad se junte el cabildo  llamado para el con sus porteros  que en fe de  ello han citado a todos los dichos caballeros y en el dicho cabildo se saquen seis suertes por la justicia  y los seis caballeros que en ella salieren lleven seis de las dichas hachas  sin que puedan renunciar ni dar  a otros;  y las otras seis las lleven caballeros fuera de este ayuntamiento, lo cuales pareciere al hermano mayor, que es o fuere de  la dicha cofradía,   que ha  de ser a su cargo  el convidarlos  y no de esta ciudad ni de sus comisarios;  y han de llevar de los lugares y,  respecto  de que se ordene por ciudad para consejar  más bien la paz y unión ,(pues todos son caballeros)  vayan interpolados los caballeros regidores con los que  no los son  sin distinción  guardados  a cada  uno  urbanidad que a cada uno se debe”

 

-Pero, en el mismo cabildo rectifican para evitar disensiones  y  en el momento de redactar que se le comunique el acuerdo al hermano mayor, se hace un pintoresco acuerdo:

.

 “ los seis caballeros  regidores que les tocare por suerte  vayan juntos  en un coro por su antigüedad ; y esotro coro lo  lleven los caballeros de fuera de la ciudad que convidare el hermano mayor,  como es dicho;   y que lo que  es de llevar el coro derecha e izquierda,   se echen dos suertes en dos bolillas que se hagan ; e  que digan qué caballeros  la una de los caballeros  e la otra la ciudad  y la que primero se sacare lleven el lado derecho y esta se ha de echar el¡ día que se echa la suerte para las dichas hachas”.

 

 

 -El viernes doce de junio de 1615, se celebró una reunión muy importante para la cofradía y en ella se acordó lo siguiente:

 

“En este cabildo se trató de sortear los caballeros regidores que han de llevar las hachas para traer a Santa Ana por haber de ser el domingo que viene,  conforme al acuerdo que tiene fecho el 22  de mayo. Y habiéndose tratado y conferido sobre ello por algunos inconvenientes  que se habían de guardar  del dicho acuerdo y porque en las demás cofradías que ay en esta ciudad  y la ciudad nunca se entremete  en ninguna cosa de ella,  porque todo  orden es de las cofradías y hermano mayor  que convidan a los  que les parecen llevar el hacha e imagen  y lo demás de la cofradía;  concurriendo con esto se acuerda que para la traída e llevada a su casa de señora Santa Ana  no se den hachas ni se les haga gasto por la ciudad ni su parte se entienda en cosa alguno;  que todo quede a elección del hermano mayor y demás oficiales de las otras cofradías; que esta ciudad,  accediendo a su celo y devoción que tiene a Señora Santa Ana , como patrona  de esta ciudad, le hará fiestas y que no conforme a su deseo los caballeros comisarios den cuenta de este acuerdo a l señor abad para que como a quien le toca disponga lo  que más convenga para ello”

            No obstante, el señor Juan de Aranda no está de acuerdo y considera  que debe venir la imagen de santa Ana con las doce hachas llevada por doce caballeros como es costumbre  loable.

                                               LOA SEISES ALCALÁINOS

 

            Por cierto que, en el mismo acuerdo  aparece que en la fiesta del Corpus se hacía un auto  denominado “El Coloquio de los Niños” vestidos para esta ocasión con unos trajes que guardaba en su casa el regidor  Gamboa.  

 



 

 

 

 

 

IV

OTROS  HERMANOS MAYORES DEL  SIGLO XVII

 

 

ALONSO DE ROJAS (1613)

           

            Por el legajo  21 de la caja 72, sabemos  varias cosas sobre un censo. El dos de abril de 1613, el doctor Basilio Alonso Suárez, alcalde mayor por el corregidor de aquel tiempo  hizo aparecer a parecer al presbítero ALONSO DE ROJAS, hermano mayor de la cofradía de Señora Santa Ana defendiendo otro censo de la cofradía, que  había hecho redimir en la cantidad  de 7.000 maravedíes a  Juan de Frías y su esposa  doña Luisa de Solís  por esta fecha,  y  otros 3.5000 por Navidad. De este pleito, por  12  de abril de 1613; se prorrogó hasta mayo gracias a las  alegaciones  de los procuradores, (Pedro de Oñate por el censista y  por la  cofradía Pedro Jiménez). Llegaron  a deber  6.450  maravedíes de los réditos de  nueve años  en 1657.

 

                                  

 

 

            DAMIÁN DE TAPIA (1652-1668)

 

            El hermano mayor Damián de Tapia y Castilla hace la misma demanda  de este censo  en la  misma cantidad en varios años en varios años (1.652 y 1662). Una fecha muy importante fue el 31 de agosto de 1668,  en la que sigue el mismo Damián como  capellán,  vecino de Alcalá y hermano mayor de la cofradía de Señora Santa Ana dijo:

 

            “que dicha cofradía tiene un censo de 14.000 maravedíes principal que había  quedado en 7.000 por imposición de Juan de Frías y Luisa de Solís,  se le hizo ejecución contra 7.4000, y por remate de la finca de Rosalejo a Diego de Santisteban. Para quitar el censo, la cofradía se apropió del lagar y finca”

 

            El 5 de junio de 1672 Luisa de Frías Solís, viuda de Diego de Santisteban,  quiso redimir el censo. Fue  recortado por su descendiente Juan de Frías y Luisa de Solís en la cantidad de  7.000  en 1575 ante Gabriel Delgado Por un abono de  Bartolomé Relimpio pasó al Hospital del Dulce Nombre de Jesús  a través del rector Alonso de Santisteban

1671, siendo  receptor de la cofradía Pedro Rodríguez de la Hinojosa.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

V

                                   SANTA ANA TENÍA UN  SANTERO


 

 

                        Por el cabildo de 23 de junio de .1631, formado por  el bachiller Gonzalo de Ávalos, alcalde mayor, Antón de Gadea, Luis Méndez de Aranda y Cristóbal de Frías, regidores, y el jurado Juan Guillén, sabemos  que existía un santero al cuidado de la ermita:

           

“En este cabildo se hizo relación por el señor Cristóbal de Frías, regidor, que vido un pedaço de tierra para corral que se  va hasta una cuarta de tierra poco o más menos y que pidió Alonso Rodríguez de Úbeda, santero de Santa Ana, e que este corral arrimado a un cortijo suyo  que le parece que no es perjuicio de tercero e que se le puede dar el dicho corral porqué está arrimado a su casa”.

E vista la dicha relación le hicieron merced  del dicho corral de hasta media cuarta de tierra (tercia) poco más o menos e que se le dé carta de merced de ello.

 

 

 

VI

CAPELLANES DE SANTA ANA

 

            Un aspecto especial de la  vida de la hermandad  y de la iglesia fueron sus capellanes. Sus funciones eran religiosas de decir misa en la  iglesia los días festivos, hacendísticos en el cobro de las tercias y otras cuestiones económicas.

 

Por el legajo décimo de la caja  34 del  mencionado AMAR,  en 10 de septiembre de 1702, se da cuenta de la labor humanitaria de los capellanes de las aldeas y , en este caso, de Santa Ana refiriéndose a un alta del Hospital del Dulce Nombre de Jesús:

 

 “este día, él con la asistencia de Manuel Monte, escribano de justicia, trajeron a un hombre, que dijo llamarse Miguel, encontrado en las viñas de los Viedma junto a Santa Ana, muy mal herido en cabeza, sin poder hablar;  y unos pobres viandantes dijeron que lo conocían y que traía una tienda de buhonería; y su mujer servía en la villa de Montalbán (obispado de Córdoba). Nunca habló lo que pasó y se puso bien; sabe  del golpe que se lo dieron con sillar el padre cura don Francisco Garrido que lo trajo  y llegó buscándolo”

 

            Por el legajo nueve de la caja  58, del  Archivo Municipal de Alcalá la  Real -Por los libros de cuentas  del abad Moya (55/ 1) era  capellán  y fiel de la tercia en 1759 y1762 el cura Juan Antonio Contreras. Casería de Viedma, de la obra Pía del abad Moya. 150 fanegas de trigo, 43 de cebada, 113 de habas y 120 de escaña

            En  1808,  sabemos que era capellán  de la ermita de la población y partido de campo de  Santa Ana Juan de Dios Sánchez del Peral. En concreto, recibió el obispo y abad Manuel Trujillo, de parte del mayordomo del ilustrísimo abad  250 reales parte que le ha correspondido  del repartimiento  a dicho partido de la buena memoria del abad don José  Martínez Palomino  abad que fue de esa Real Abadía para socorro de los labradores. Y los distribuyó entre cuatro partes: Félix Berlango, cortijo de la Mesa, Lorenzo Aguilera, de Pernía; Antonio Cano del Ciego; y Antonio Zamora de la Cuesta, a cada uno 62 reales y medio, que entre todos componen 250 reales, siendo los dichos labradores con yuntas acreedores pobres del dicho socorro, según conozco por las instrucciones que me han hecho saber. 

           

 

                                               VII

 

LA ADVOCACIÓN DE SANTA ANA EN ALCALÁ LA REAL

 

 

LA CAPILLA DE SANTA ANA EN EL CONVENTO DEL










ROSARIO

 

            Por los bienes de la fundación de don Pedro de Moya Cano,  sabemos que hasta el siglo XIX se mantuvieran con un capital  proveniente de  Pedro de Biedma que  fue administrador y heredero  de las cuentas  y bienes de este obispo. Se componían de los  cortijos (Clavijo, Fuente el Allozo,  Allozarejo,  Coscojar), casería de Llanos,- 7 fanegas de trigo, cebada y semillas y casa y monte 150 reales-, el sitio de Valenzuela,  del Villar, tejuela, cuatro fanegas de  huertas en Fuente del Rey,  casas de calle Rosario arrendadas a José de Aranda, otra que hace de granero, otras en calle Real,  y un ro mesón de los Álamos.

            Con sus rentas se pagaban; 66 reales para misas de Juan Calvo en parroquia de Santo Domingo, 81 reales al convento del Rosario para el día de difuntos de la Capilla de Santa Ana., cinco capellanes a Iglesia Mayor, cuatro becas para estudiantes pobres de Alcalá y otros dos  en la  universidad  de Salamanca..

 

                        EL HOSPITAL DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS Y SANTA ANA

 

-El Hospital del Dulce Nombre de Jesús y Santa Ana  fue una realidad  en el siglo XIX, fruto de la fusión del anterior  del Dulce Nombre de Jesús  y de la incorporación de  los bienes del abad Moya en 1837 Como se sabe el antiguo hospital se había hecho mediante el acuerdo  de los   fusionados de la Caridad o Desamparados y el de la Veracruz  en 1532. El Hospital de la Caridad se nutría de las  rentas caritativas, con las que  se curaban enfermos y daban acogida a transeúntes; en  su refundación, este hospital del Dulce Nombre de Jesús y Señora Santa Ana especificaba  “ nombrándose por patrono al obispo abad  y disolviendo ambas hermandades, se adquieren fincas,  por donaciones testamentarias y compras”, Comenzó con un déficit  presupuestario desde 1805  de  40.000 reales. Por eso, se vendieron varias fincas para pagar dicho débito en tiempos de Godoy.

            El abad Tujillo fue el que agregó la obra Pía del abad Moya,  y el abad Palomino en su testamento de Madrid 4 .3.1804, dejó un censo contra el conde de Altamira 15.000 reales para ese fin

domingo, 20 de julio de 2014

HACIA LA FIESTA DE SANTA ANA. TRAS ETNOSUR. .



NUEVAS  NOTAS PARA LA HISTORIA DE SANTA ANA 

 

 

 

 

EL HUMILLADERO DE SANTA ANA

 


 

                           

 

 

 



 




En el Archivo Histórico provincial de  Jaén, se encuentra  el testamento  de don Gabriel Ramírez de Aguilera[i], hijo de don Pedro Ramírez de Aguilera y doña Isabel Muñoz, nieto paterno de Pedro Ramírez de Aguilera, de María de Peñalver, y materno de don Francisco Muñoz Merino y Francisca Rodríguez. Dicho personaje estaba casado desde 1720 con María Teresa Hinojosa y Baeza, hija de don Tomas Baeza , de la que tuvo 3 hijos: Juan,  que se hizo fraile de la Orden de San Juan de Dios, José y Niceto. En segunda nupcias se casó con Josefa Rosales, hija de María Rosales y  don Martín González. Era cofrade de Nuestras Señora del Rosario en cuya capilla bóveda del templo dominico fue enterrado acompañado de beneficiados y capellanes, pero con una misa llana sin ofrenda y canto. Se le dijeron 200 misas repartidas  entre su  parroquia y otros templos y lugares. Dio donativos a la cera del Santísimo Sacramento, Santos Sepulcros de Jerusalén y Cautivos. Nombró albaceas al carmelita descalzo Juan Ramírez de Aguilera y a su hijo José Ramírez de Aguilera y a su vecino Bartolomé Merino. De  cuñado, tenía al  carmelita descalzo Martín González Como muestra caritativa  ordenó que se  le diesen limosna a un tío ciego de su mujer y a la escuela de la Santa Caridad de la ciudad.  A la moza de servicio le dejó los enseres de la cama de lana.

Como familia noble y ligada a memorias eclesiásticas., era  poseedor de una  memoria religiosa de Tomás Ibáñez ( y que en la época del testamento poseía Inés Muñoz Merino), consistentes en tres, de ellas  una casa en calle Real; también de otra memoria de Bernabela de Zayas sobre cien ducados en una parte de la casa de la calle Real donde vivía. Por la muerte de su cuñado cura Andrés de Baeza, heredó además casas en calle Los Caños, que estaban gravadas con una  misa a favor del alma de María de los Reyes ante el escribano  Eladio serrano a favor del capellán Ceferino de Torres, por las que pagaba 1.200 reales y doce misas.

 

Pero, lo que nos interesa, dejando aparte la parafernalia testamentarias, es esta manda referente al Humilladero de Santa Ana en 1756:

 

“ su abuelo Francisco Muñoz Merino tuvo mucha devoción al Santo Cristo de la Salud, que se venera pintado en un lienzo que está en el Humilladero que esta  a la vista de la hermita de  Santa Ana entre las huertas y la dicha hermita, y por su deboción mudo el dicho humilladero  que estaba en distinto  sitio del que se halla ahora. Hizo pintar el dicho lienzo  y hemos continuado sus descendientes  con la devoción  de reparar el dicho humilladero de manera que se mantenga dezente;  esto es en cuanto a su adorno y reparos , para su subsistencia;  por en cuanto a su luz  se cuida y mantiene por las personas que habitan junto a la referida hermita y con  las limosnas que dan los fieles y  devotos: Por quanto encargo a mis hijos y descendientes que no descaezcan en esta devoción  porque es en augmento del culto divino  y devoción que devemos  a  Dios Nuestro Señor”.

            Por lo que se deduce claramente lo siguiente:

-La capilla pertenece a  la Iglesia y era una memoria que se mantenía en su tiempo por la familia Ramírez.

-Su ubicación era anteriormente entre la ermita de Santa Ana y las huertas, pero cambió al sitio actual de la salida de la Pasadilla Alta.

-La advocación del Cristo era la de la Salud se adelanta incluso a la imagen de  Alcalá la Real.

-Existía el compromiso de la familia para mantenerla en subsistencia constructiva-la fábrica- y adornos; pero el cuidado de velas era de los vecinos.   

 

 

 

 

 
I

 

                        SOBRE  HERMANOS MAYORES ANTIGUOS

 

 

HERMANO MAYOR DE 1561

 

Sabemos que en 1561, era hermano mayor Pedro Sánchez de la Hinojosa con el título de prioste, un personaje que prologó su linaje en tierras americanas.

Pues, a primeros de enero de 1561, se llevó a cabo un censo entre la ermita cofradía de Nuestra Señora Santa Ana, instituida en esta ciudad, y  .Juan López de Espino, casado con Ana Rodríguez mediante este  prioste  Pedro Sánchez de la Hinojosa. Dicho  censo-préstamo-  era perpetuo  y recaía  sobre 12 fanegas de cuerda   de la Fuente Somera, situadas entre dos caminos: el uno que iba a  la ermita de Santa Ana y el otro al sitio de las tierras de Frailes,  tierras de Alonso de Pozo y zumacar e tierras de Alonso Hernández Carrillo  Su valor en el dinero de este tiempo era .1.125 maravedís.

                        HERMANO MAYOR DE 1633 FRANCISCO RUIZ DE RIVILLA

 

Con el título de  mayordomo en 1633, lo era Francisco Ruiz de Revilla y , por el 15 del  mes de febrero de este año, solicitó al ayuntamiento de esta a ciudad , y, en su nombre al cabildo,, que “ se le dieses la cantidad de tierra que  fuere servido del baldío, lindera de  su huera en su haza del camino porque se le ha quitado parte de la huerta que tenía para plantar alameda”. La ciudad también  proveyó  cerca para  la ermita de Santa Ana y puso una serie de  condiciones a la hora de levantarla”.            

 

 

 

III

 

LA ADVOCACIÓN DE SANTA ANA EN ALCALÁ LA REAL

LA CAPILLA DE SANTA ANA DE LA IGLESIA DE CONSOLACIÓN

 

Ante Francisco José Ruiz Ruano, hizo testamento don Gabriel Miranda, licenciado abogado de los Consejos Reales  en 21 de mayo de 1759,  y dio poder  para testar a su esposa Juana de Molina y Lizaur González de Lara y a su hermano Diego Molina  Lizaur. Solicitó que fuera enterrado en la capilla de  Nuestra Señora Santa Ana  de la Orden Tercera de San Francisco,  cuyos fundadores son miembros de su familia  y tenían la obligación de enterrar a sus bienhechores. Si no pudiera realizarse, se hiciera  en la capilla de  Santo Cristo del Convento de la Encarnación, propiedad de  los Molina, que se encontraba entre las dos puertas (dato interesante para ubicación de capillas, hoy de la Virgen de Fátima). Los albaceas son los anteriores y  Pedro Isidoro de la Oliva, vicario y cura de Santo Domingo. Concedió bienes mubles, joya haza del ruedo de Fuente Nueva a su esposa.

 

            UN DATO CURIOSO PARA ALDEA DE SANTA ANA

 

 


 

 
 

Era frecuente que, en tiempos lejanos,  los aldeanos alejados de la ciudad de Alcalá tuvieran dificultades para los actos administrativos, sobre todo, a la hora de testar, ya que se encontraban muchos de ellos enfermos.. Por eso solían hacer testamentos nuncupativos, adjetivo que provenía del latín. nuncupare, (llamar por nombre.) y se aplicaba  al testamento que se otorga de palabra o por minuta que ha de leerse ante notario y testigos. En concreto sirva de ejemplo este de finales del siglo XVIII  realizado en Santa Ana por  Catalina Garrido. Se hizo oral y
 


 

luego fue recogido  el día  14 de julio  de 1759  por el escribano Francisco José Ruiz Ruano,, porque se había hecho  ante el fraile de la Orden Tercera de Penitencia de San Francisco de Consolación Felipe Pérez, cura teniente del campo,  por Catalana Garrido, mujer de Phelipe González, enferma en la cama, Acudieron por  testigos Francisco Vicente Romero,  Raimundo la Calle , Matías de la Fuente , su hermano Juan Esteban Garrido,  y Francisco de Medina El cadáver se trasladó a Alcalá,  y anteriormente se le dieron los sacramentos.  Lo tenía que reconocer el propio alcalde mayor, que se trasladaba a la aldea, en este caso el abogado  Antonio Vallejo y en concreto verbalmente testó el seis de junio de 1759.

 

 

                                                                                 FRANCISCO MARTÍN ROSALES




[i] AHPJ.5542. Escribano Francisco Ruiz Ruano. Año 10 de de enero 1756. Folio 296.