sábado, 20 de diciembre de 2014

MI POSTAL NAVIDEÑA

MI POSTAL NAVIDEÑA



El Niño Dios nos ha nacido
en un sencillo portal
y las monjas dominicas
le dan cobijo y pañal.
Hácenle polvorones
y dulces de mazapán,
almendrados azucarados
e higos de felicidad.
El Niño con su sonrisa
-amor, paz, fraternidad-
dales gracias a las hermanas,
diciendoles:¡Viva la Navidad!
"El Niño Dios ha nacido",
en un sencillo portal.



FELICIDADES A TODOS LOS AMIGOS Y VECINOS


 Y DESEAROS UNAS BUENAS RUTAS PARA TODOS
 EN EL TRABAJO,
LA VIDA
Y EL SENDERO
DE TODOS LOS DÍAS.

UN FUERTE ABRAZO.


TRES NOTAS DEL DÍA DEL PATRÓN







TRES NOTAS  EN LE DÍA DE  SANTO DOMINGO DE SILOS

Sobre su monasterio

Monasterio de Santo Domingo de Silos se halla ubicado en la parte oriental de un pequeño valle de la gran meseta castellana, que el primer documento conservado del Archivo de Silos, del año 954, ya denomina como valle de Tabladillo.

La vida del hombre en Silos y en su comarca se remonta a tiempos prehistóricos, conocida hoy en día gracias a una serie de excavaciones arqueológicas.
La vida monástica en todo el Valle de Tabladillo, especialmente en Silos, comenzó con probabilidad, a la hora de la reconquista castellana, a fines del siglo IX, en forma de granjas monástico-familiares.
Pero, desde el siglo X, el monasterio propiamente de San Sebastián de Silos ya entra en la historia documentalmente.

Sin embargo, debido a los estragos de Almanzor, el monasterio silense cae en gran decadencia material y espiritual. En este momento, en 1041, hace presencia, de la mano del rey Fernando I de Castilla, el monje riojano emilianense Domingo. Es nombrado abad de Silos y, en treinta y dos años, con su ímpetu restaurador y con su santidad, levanta a Silos en sus edificios y en su comunidad. Muere el 20 de diciembre de 1073. Es canonizado en 1076, y se convierte en el taumaturgo medieval de la zona y su tumba en centro de peregrinación.
Surge el claustro románico extraordinario, y brilla el scriptorium silense con obras como el Beato de Silos, hoy en el Museo Británico.
La Baja Edad Media coincide con una etapa menos brillante de la Abadía castellana. Pero, en 1512, el monasterio silense se adhiere a la Congregación Benedictina de Valladolid y se va formando el monasterio moderno al lado del medieval: muralla perimetral; ala sur para las celdas individuales de los monjes; la capilla de Santo Domingo; la iglesia neoclásico-barroca.
En 1835, en noviembre, obedeciendo el decreto de exclaustración del gobierno de Mendizábal, se dispersa la comunidad y se interrumpe la vida monástico benedictina de Silos a lo largo de cuarenta y cinco años.Afortunadamente, el 18 de diciembre de 1880, un grupo de monjes benedictinos franceses de la Abadía de Ligugé, dirigidos inteligentemente por un monje de la Abadía de Solesmes, Dom Ildefonso Guépin, salvó a Silos de la catástrofe total al elegir las ruinas silenses como su refugio.
Estos monjes fueron restaurando con esfuerzos casi heroicos el Monasterio silense; y, con la restauración material, procuraron recuperar parte de los restos culturales. Encontraron 14 manuscritos medievales; muchos diplomas, también de la Edad Media; y casi todo el archivo de la Edad Moderna.
Desde entonces, en el siglo XX hasta hoy, la comunidad de Silos ha tenido y tiene una gran vitalidad: con su testimonio, con sus celebraciones litúrgicas, con sus aportaciones a la cultura, y con su irradiación, fundando varias casas nuevas en España, como Estíbaliz (Álava), Montserrat de Madrid, Leyre (Navarra), Abadía de Santa Cruz del Valle de los Caídos (Madrid); y en Hispanoamérica: México y Argentina.
Silos ocupa un lugar importante en la Orden Benedictina y en la Iglesia Española en el mundo actual.
Por lo que se refiere a su aspecto exterior, en sus edificios monasteriales, Silos se compone de dos monasterios yuxtapuestos, en torno a dos claustros: a) el medieval; y b) el moderno o clásico-barroco; con la iglesia al Norte, y la gran ala Sur, o zona habitacional, con las celdas de los monjes. Esta parte sufrió un pavoroso incendio en 1970, y se redujo a cenizas. Pero bajo la dirección de Bellas Artes, se restauró en 1971-72, con la planificación y supervisión continua de los arquitectos Alberto García Gil y Julia Fernández de Caleya. Desde entonces Silos es un gran monasterio a la vez histórico y funcional.


Sobre Santo Domingo de Silos


Cuenta la tradición que Santo Domingo vino al mundo en el año mil de la era cristiana, en la pequeña villa de Cañas, que en aquellos tiempos pertenecía al reino de Navarra, dentro de una familia de noble linaje. Ya desde niño, asistía a las Celebraciones Pinos con tal gravedad y cordura, que revelaba en él un profundo espíritu de fe. Después de ejercer cuatro años el oficio de pastor, los padres de Domingo quisieron secundar los deseos del muchacho de consagrarse a Dios, por lo que le dedicaron como clérigo, tal vez con patrimonio de la familia, al servicio y ayuda del sacerdote de la parroquia, con el cual aprendió los Salmos de David, el canto eclesiástico y el Evangelio, ensayándose en la lectura y la comprensión de los libros de la Sagrada Escritura, pasionarios y homilías de los Santos Padres que más frecuentemente se recitaban en las Celebraciones Pinos. No nos consta con certidumbre si hizo toda la carrera eclesiástica en su pueblo, ya que solía haber una especie de seminarios parroquiales, o bien cursó lo que llamaríamos hoy teología en la ciudad episcopal de Nájera. Lo cierto es que don Sancho, obispo de esta ciudad, se decidió a conferir a Domingo el presbiterado cuando apenas contaba con veintiseis años, edad a la que los otros clérigos recibían solamente el diaconado.
Después de una breve experiencia eremítica, a los treinta años, decidió ingresar en el monasterio benedictino de San Millán de la Cogolla. En los primeros tiempos de vida monástica, se dedicó Domingo a completar su formación intelectual, aprovechando la rica biblioteca del monasterio; allí estudió a Esmaragdo y, sobre todo, el famoso códice de San Millán, que contenían las promulgaciones dogmáticas de los concilios ecuménicos de la Iglesia y otros particulares. A los dos años de profeso, el abad le nombró maestro de los jóvenes que se educaban en el monasterio.
Semejante encumbramiento moral tan rápidamente conquistado, no pudo menos de suscitar ciertos recelos en algunos religiosos que, más antiguos de la casa, podían creerse postergados. Por envidia o buena fe, se puso en tela de juicio su virtud y la objetividad de sus ideales. "Fácil es", decían, "obedecer cuando la obediencia trae consigo honores y cuando el trabajo se ve recompensado con el cariño y el agradecimiento. Confíesele una misión más dura y entonces veremos el verdadero valor de la obediencia". Fue entonces nombrado prior de Santa María de Cañas. El priorato se encontraba en un estado lamentable: desmantelado, sin enseres, sin bienes y sin libros. Con esfuerzo y gran acierto en el manejo de los negocios temporales, arregló las cuentas atrasadas y fomentó el cultivo en las propiedades del monasterio, de suerte que poco tiempo después pudo ya vivir de su trabajo y del de sus monjes, y procurar al priorato lo más preciso en ropas, ornamentos de iglesia y códices, construyendo poco después una iglesia nueva.
Desde el monasterio de San Millán de la Cogolla, se seguía con interés la obra que Domingo realizaba en Cañas, por lo que a finales de 1038, Domingo fue nombrado prior mayor del monasterio, casi a la fuerza, porque la humildad del Santo rehuía los honores de tan alto cargo. Desgraciadamente ocurrió que a los pocos meses de ser nombrado prior, murió el abad don García y en su lugar fue nombrado el anterior prior don Gomesano. Si la elección hubiese sido libre y estado en manos de los monjes, es indudable que hubiera recaído en la persona de Domingo.
Gobernaba por entonces los reinos de Navarra y La Rioja don García, hijo mayor del rey don Sancho. Pródigo a veces con los monasterios e iglesias, cuando se veía apurado por las necesidades de la guerra, no respetaba ni derechos sagrados ni sus propias donaciones, ni siquiera las de San Millán. En el año 1040, exhausto su tesoro y creyendo que el nuevo abad le apoyaría en sus pretensiones, se dirigió al monasterio exigiendo una fuerte suma por sus pretendidos derechos reales. La negativa de Domingo fue respetuosa pero rotunda. Esta obstinación exacerbó de tal manera la cólera del monarca. Apenas salió de la iglesia, el rey tuvo una larga entrevista con el abad, quien consintió en deponer a Domingo del cargo de prior y enviarle desterrado al priorato de San Cristóbal, llamado también Tres Celdas. En 1041, Domingo se dirige hacia Castilla. El rey don Fernando le ofreció su protección y una morada en palacio, pero el Santo pidió al monarca licencia para vivir retirado en la ermita que pertenecía al monasterio de San Millán, sirviendo en ella a la Virgen María.
A principios del año 1041, el monasterio de San Sebastián de Silos estaba casi abandonado. Perdido su antiguo prestigio y gran parte del patrimonio, todo anunciaba un fin poco glorioso, pues el puñado de monjes que lo habitaba, vegetaba y languidecía tristemente. Fue entonces cuando el rey don Fernando, movido tal vez por los ruegos del padre del Cid Campeador, que tenía sus posesiones colindantes con las de Silos, encomendó a Domingo la resturación del monasterio de San Sebastián de Silos y le propuso como abad. En una mañana de invierno, Santo Domingo entraba en la iglesia acompañado del obispo y de algunos nobles, para tomar posesión del cargo.
Comenzó la restauración material del monasterio por la iglesia, de tal modo que, completada con la cúpula y atrio por sus sucesores, llegó a ser una de las más bellas basílicas románicas de España, parecida a la catedral antigua de Salamanca. Hacia 1056, se comenzó la construcción de la sala capitular en el sitio llamado hoy el gallinero del Santo, así como el maravilloso claustro románico, que es la joya más original en su estilo y que eternizará en la historia del arte el nombre de Santo Domingo de Silos.

Corrían los años, y con ellos la actividad material y espiritual del monasterio de Silos iba aumentando. En los últimos años, la muerte se había llevado a sus mejores amigos: al rey don Fernando y a su hijo don Sancho, y finalmente a su amigo y vecino el abad de Arlanza, en 1072. Las fuerzas de su cuerpo se rendían al peso de sus 72 años, tan cargados de fatigas; su cuerpo, necesitaba el apoyo de aquel báculo sencillo de avellano, que aún se conserva en el Monasterio como preciosa reliquia. Su espíritu se mantenía firme y sereno, pero las fatigas del otoño de 1073, después de los últimos esfuerzos para la distribución de las cosechas, le rindieron del todo y cayó enfermo. Santo Domingo, murió el viernes 20 de diciembre de 1073.

Sobre su parroquia

Sobre fiestas en la tabla de Cabildo



Diciembre: El día ocho por la tarde en las casas de Cabildo se recibía la Purísima Concepción, y se asiste en procesión  hasta llevarla a su casa, donde para su culto se deja la cera que lleva el Juez y Capitulares.

El día veinte se acude a la Parroquia de Santo Domingo de Silos, patrón de la ciudad, porque este día se tomó de moros el arraval de Santo Domingo y se sale en procesión, donde el alférez mayor porta el pendón real y, en su ausencia, el regidor más antiguo.
El calendario festivo se completaba con las establecidas por la Iglesia Abacial, que obligaba a todos los domingos del mes.


En las constituciones abacialesDiciembre:

El ocho la fiesta de la Inmaculada Concepción, el catorce san Icasio en Priego por patrón, el veinte Santo Domingo de Silos en Alcalá la Real por patrón, el veintiuno el apóstol santo Tomé, el veinticinco la Natividad de nuestro Señor y el veintiséis san Esteban , mártir. El veintisiete san Juan apóstol y evangelista y el veintiocho los Santos inocentes.

Como fiestas movibles eran los tres días de Pascua de Resurrección y la del Espíritu Santo y el día de la Ascensión y el del Corpus Christi.


En estos días se obligaba a la asistencia de misa y a la observancia del precepto de no trabajar, se cerraban todo tipo de comercio y trabajo artesanal y  las tabernas y mesones no se podían abrir hasta la salida de la misa de la Iglesia Mayor. Tan sólo se permitía que en algunos lugares se pudiera traficar el comercio, relacionado con los molinos por estar apartados de los núcleos de población.[1] En el año 1754, se recibió una prohibición real en la que se impedía trabajar los días de fiesta.

LA FESTIVIDAD DE SANTO DOMINGO DE SILOS

No hay muchas noticias  a lo largo de estos siglos. Tan sólo en el año 1716 encontramos una intervención del cabildo con motivo de la procesión que partía de la Iglesia Mayor hasta la de Santo Domingo de Silos, donde surgen conflictos entre los regidores por las preeminencias de portar el pendón en tan señalado día, tal como era costumbre en la festividad del patrón de la ciudad.[1]

La fiesta siempre se ha mantenido por su patronazgo en la ciudad y se sufragaba con los presupuestos municipales hasta los presentes años, reducida a una función de iglesia en la Iglesia Mayor. Como anécdota, el importe de los estipendios alcanzaba la cifra de doscientas cincuenta en el último tercio del  siglo XIX [2]. Incluso, en el año 1885, se intenta declarar la festividad como de precepto para oír misa, alegando la bula otorgada en la capital jiennense en la fiesta de Santa Catalina de Alejandría [3] El cabildo del cuatro de julio de 1887, recibe la comunicación del Papa León XIII, que aprueba dicho día de precepto en la festividad del patrón.
No obstante como patrón suele participar en las rogativas de los momentos difíciles ya que era el patrón de la ciudad (1779).
Su hermandad organiza la fiesta hasta los años sesenta del presente siglo, a cuyo frente estuvieron personas de raigambre como el General Utrilla.
















[1] AMAR. Cabildo del veinticuatro de diciembre de 1617. Surgieron diferencias entre los regidores don Antonio de Rivilla, caballero de la Orden de Calatrava y don Fausto de Moya sobre las preeminencias para llevar el pendón, el corregidor dirimió que fuera éste último por su antigüedad.
[2]AMAR. Acta del cabildo del dieciocho de diciembre de 1882.
[3] AMAR. Acta del cabildo del del año 1886.

A mediados del siglo XIX, tuvo lugar la reducción de fiestas establecidas por un concierto entre el ayuntamiento y el cabildo eclesiástico. Tan sólo, la festividad del Corpus, el de Santo Domingo de Silos, San Blas y la de Virgen de las Mercedes se salvarán del amplio repertorio.
                         






[1] AMAR. Libro de Ordenanzas de 1760 y Capitulaciones Sinodales del abad Pedro de Moya.

viernes, 19 de diciembre de 2014

LA CASA DEL PECADO

LA CASA DEL PECADO



Si la fortaleza de la Mota es el símbolo perenne de Alcalá la Real, su antónimo es más efímero, y  se escabulle  de todas las maneras posibles. Pues, mientras el antiguo recinto cívico-militar marca con su bella silueta una línea  quebrada e imperecedera, -casi a prueba de bomba, pues ha resistido hasta  los  bombardeos de varias guerras civiles-, por el contrario  para la mayoría de la población,   e incluso  para los que tuvieron aquella feliz idea, no  es deseada la ruptura de la panorámica de una ciudad bella por excelencia,  más bien  el engendro infame  de un  negocio sumamente rechazable. Este es el caso de ese  atentado al patrimonio local,  denostado por  todos, denominado con la más grande  dulzura  “La Casa del Pecado”.  
Pues esta casa rompió el nudo vial más importante, donde se habían levantado  las bellas casonas de las familias privilegiadas, y como las tradicionales  Casas de Vecinos-muy típicas de los años del franquismo- destrozó el equilibrio estético entre  la anchura de su calzada  y la altura de las tradicionales  tres plantas ; y de este modo,  le dio  una fuerte bofetada al canon del sentido común constructivo; su gigantesca mole  levantó los mayores aspavientos de la población alcalaína.  Con su habitabilidad, además se rompió el equilibrio de una calle campesina, pegujarera y señorial para convertirse  en un islote  singular:  en este  pequeño solar se hacinaban numerosas familias de las clases populares  a expensas de unos arrendamientos bajos  o una adquisición barata  de  infraviviendas construidas con el mayor lucro y usura ( la economía de la autarquía); las clases privilegiadas emigraban a las grandes capitales y  los pegujeros se convirtieron en una rara avis en medio de la diáspora vecinal. 
No es de extrañar que aquella casa se emulara  por los nuevos constructores y fuera la capitana de  la destrucción del recinto histórico-artístico, a partir de erguirse altanera por encima de los tejados de  triple planta. Y, como un castillo de naipes, a partir de los años sesenta y setenta se proliferara la destrucción de muchas  casas con dintel de piedra  y fachada blanca de estilo andaluz para levantar viviendas  con zócalos  muy horrorosos hasta tal punto que se sacaron hasta de la cocina los revestimientos más atrevidos. 




Por eso,  aquella colmena, honrada y laboriosa, que frecuentaba aquella descomunal mansión, pronto buscó la salida hacia otras zonas más bajas de la ciudad moderna porque les paliaba las  dificultades del ascender diario de  aquella vivienda sin ascensor alguno. Y, para colmo de males, esta casa en cadena sufrió,  a finales del siglo XX  miles de desgracias,  se  fue rodeando de muchos males urbanos  como el abandono del casco antiguo- y de sus propios moradores-,  no se aceptaba por las instituciones benéficas ni oficiales aquel caramelo envenenado  y, como a perro flaco todo son pulgas,  se multiplicó en los primeros decenios del siglo XXI  la entrada incontrolada de todo tipo de okupas.
Su final estaba cantado de antemano y , desde hace  pocos  años, se anunciaba que no tardaría  el último capítulo de una muerte anunciada. Y llegó hace unos días, porque esta casa estaba acosada  por el decreto de ruina, y con visos de una significativa esperanza que anuncian el renacer de las antiguas fachadas y portadas  de piedra arenisca a través del plan URBN. Ojala, renazca  esta decumana  alcalaína y  aquella casona fuera simplemente un sueño pasajero del pasado con nombre de pecado. feliz navidad y un año nuevo sin casas de pecado. 2015.

ALCALÁ Y LOS MILAGROS DE SANTO DOMINGO



ALCALÁ  Y LOS MILAGROS DE SANTO DOMINGO

-Céntrese, don Juan, en los milagros acontecidos en Alcalá de Aben Zaide.
-Está claro que, en este relato de pero Martín  hay también varias referencias sobre las tierras de Alcalá. Una Alcalá que pertenecía al reino moro, flanqueada de territorios de la Orden de Calatrava, con unas tierras plagadas de viñedos, habitada en su fortaleza, donde había personas que se ocupaban de abastecerse para librarse de los fríos. Un  lugar que era fundamental en la ruta entre el reino de Jaén y Granada, porque pasaba un camino fundamental para las correrías de los reyes granadinos cuando se adentraban en tierras castellanas. 
-¿Por dónde?
-Los cautivos lo hacían por varios recorridos.  Primero, cuando los cautivos eran liberados y  pasaban por el término,- en aquellos tiempos, del reino granadino-,  en dirección al reino de Castilla  para adentrarse en el monasterio de Silos, tardaban, todo el día y la noche,  en atravesar el reino de Granada hasta llegar a nuestra tierra y aparecían cerca de Jaén, por la dirección de las actuales Sierras de Jaén o por Alcalá, Alcaudete y Martos.
-¿Cómo?
-Así lo expresan. “Anduvo toda la noche e la claridad delante de él. Cuando amaneció estaban a tres leguas de Jaén. Y fue a la posada donde solía posar”.
-¿Todos, por igual? 
-Otros lograban “arribar a Otíñar castiello”, también muy cerca de Jaén. Los habían, incluso,  que alcanzaban en su caminata hasta Pegalajar. Cazalla o, como Catalina de Linares,  cautiva de Muhamat, Aben Mencal, hermano del rey de Granada que, junto con otras compañeras liberadas, “quando  amaneció, arribaron a Cabra, castiello”  .
-Pero, estos no pasaban por Alcalá.
-Calla, calla. El otro itinerario, se adentraba por los montes alcalaínos. Por un relato del cautivo Juan de Martos, que, acompañado de 37 peones, cayó en manos de Abu Yucef, sabemos que se encontraron en lucha en una paraje llamado monte de Abençala, y que en el regreso y lo condujeron a las tierras del rey moro, que estaba a siete leguas de Torredonjimeno, aldea de Torredonjimeno, donde llegó el cautivo liberado.  
 En  el año 1225, Domingo Mínguez y otros ocho cautivos nos lo describían al salir del cautiverio”siendo el mediodía, tomaron al  Mahomat, el moro que los guardaba. Y los echaron a un pozo y se dieron a ir por las viñas. Hallaron muchos moros en el camino y ninguno les dijo nada. Arribaron a Jaén” . Otro cautivo Fernando Pérez de Baeza, que se decía yerno de María,  pescadera baezana, tras unos pleitos con sus señores moros por cuestiones de telas, sedas y cuchillos de Pamplona, fue llevado a Granada, donde fue salvado por Sant Domingo en la noche  de un martes de primero de agosto1323 y nos especifica un punto importante del itinerario, el límite de la frontera  y un momento histórico  en el que Alcalá  era musulmana y su villa del Castillo cristiana con estas palabras “ en la noche arribó a Locubil Castiello ( Castillo de Locubín) de  los frailes de Calatrava sin embargo alguno”.Con una detallada descripción, nos adentramos a tierras desde Granada a Jaén, en la versión siguiente de los liberados Pedro de Tobarra, Juan Fernández de Hellín y Gilot.Salieron de su cautiverio un domingo de abril de 1323 años:”por la puerta Elbira y ninguno le dijo nada. Vinieron a un hablar y se escondieron (probablemente por Pinos), tomaron grandes piedras, dieron a los hierros y quebráronse luego como si fuesen de cera. Sacáronles de las piernas e començaron a andar yendo de lante de ellos una gran claridad. Llegaron a un río muy grande ( Velillos) e no osaban a pasar, estaban en gran cuita. Dijoles una voz. “¿Porqué dudáis pasar? no tengáis miedo”. Metiéronse en el río. Pasaron en guisa que no le daba el agua  más hasta el tobillo. Después, llegaron a otros dos  ríos más grandes ( el de las Juntas, formado por Palancares y Velillos en el término de Alcalá,  y el de San Juan o Víboras). Pasáronlo muy bien. Así como el primer día todavía la claridad iba con ellos. Anduvieron así hasta el otro domingo. Y el lunes llegaron al Castillo que dicen de Otiñar, que es a dos leguas de Jaén. Guiólos un hombre a Jaén”. Pero, no siempre los cautivos se dirigían hacia Jaén, porque otras veces lo hacían  a Priego como un tal Domingo Pérez de Jódar que apareció dentro de un arca en  aquella villa que ‘era de los freyres de Calatrava”.
-No muy exacta la presencia por estas tierras.
-Te aseguro que hay varios relatos que tienen precisas referencias  sobre Alcalá de Aben  Zayde. Los hay sin importancia en el relato, pero con signifcativos datos económicos. Pues, mientras Alcaudete jugaba un papel importante en el comercio dentro de las tierras cristianas de la frontera, Alcalá desempeñaba parecida función  comercial en las granadinas. De ahí que no se puede entender el milagro de Larios de Burgos que en una cabalgada contra el reyezuelo de Rute cayó cautivo y fue vendido en almoneda en Alcalá de Aben Zayde a un tal Bucar por 17 doblas y penó su castigo en Almuñecar.
-Quiero más precisión.
- Hay otro  importante  por los datos geográficos, que relata la liberación de un grupo  de vecinos de Arcos que se habían liberado del alcaide de Ronda, y, desde allí emprendieron la huida a través de los montes hasta llegar a nuestras tierras. La distancia era de doce leguas , y, en palabras del texto “Salieron e hallaron toda la Cárcel abierta e llana. La puerta de la Casa abierta. E fueron a la puerta que dicen Biba Regen e hallaron una carrera e anduvieron  por ella hasta la mañana. Todo el camino no los embargaban ( quiero deciros obstaculizaban o paraban) a pesar de que traían los hierros ( maguer, en sus palabras,” hierros” o sea los grillos) Quando fue el día arribaron a Alcalá, castillo de Jaén que avía xii leguas e echaronse  a  dormir cerca de una carrera. Venía Martín Domínguez, almocadén de Écija ( capitán) de Écija que traía presa de los moros e bestias e despertó los e conosció a Johan e quebrantóles los hierros”.
-Detállame e ilustrame otro.
 - Me voy a detener en el  milagro de Gil Pérez de Soria. Te transcribo el texto.

            MILAGRO DE GIL ´PEREZ, MORADOR DE BAENA, Y MARTÍN 

En la era  sobredicha, vino aquí ( se refería al monasterio de Silos) Gil Pérez de Soria, morador en Baena en la colación de San Pedro. Y dijo que, yendo de Castro a Baena, a donde llevaban pan él y otro mozo Miguel. Llevaban una acémila e tres asnos cargados. Yendo en derecho del aloçar[1], hallaronse con un almocadén(un capitán de tropa de pie),que decían Muça Barrach, que traía cincuenta peones. Cautivó a Gil Pérez e a Miguel. Los sobredichos llevólos a Rute, después a Pesquera e después a Granada. Llegaron allí el lunes. Metiéronlo en una cárcel muy honda. Yacieron  allí dos días. El miércoles, sacáronlos en  almoneda. Vendieron a Gil Pérez por dos doblas y media. Comprólo un moro que había de nombre Aben Bajar e otro Mahomat e otro que era corredor de hierros, que decían Bovat.
Metiéronlos en la cárcel. De día cavaban él y otros  en un parral. De noche, métenlos en la cárcel las gargantas en el cepo de madera e las manos en otro cepo Yacieron cinco semanas. E de noche les daban de comer pan de panizo tan poco que no les faltaban. Ellos, cada día, toda la vida rogaban a Dios e  a Santa María  e a Santo Domingo  que por la merced los sacasen de cautivo. En la era de mil.323 años, lunes ante de Ramos, siendo el mediodía, cavaban Gil Pérez e otro Martín en un parral, ellos cavando  vino un viento recio.
Parecióle que dijera una voz de hombre:
- Gil Pérez, véte por el camino por tierra de cristianos. Porque Dios te ha hecho merced e Santo Domingo e después de cuatro días, estarás en tierra de cristianos
Dijo en esto a Martín.
-Traenos, (tra


enos, atiende )   que Santo Domingo os conoció, porque nos dijo que nos fuésemos.
Dijo Martín.
-¿Cómo nos iremos, ya que aquí hay muchos moros que nos verán ir, además de este modo que nos guarda ? Si nos movemos, nos han de prender y, después, nos han de dar azotes.
Dijo Gil Pérez si quieres que nos vayamos, si no, yo me quiero ir.
Dejaron las azadas y comenzaron a andar. A pesar de que[2]los moros eran muchos y Mahoma que los guardaba, no le dijeron nada. Fuéronse y anduvieron toda noche. Amanescióle en la Vega de Granada. Llegaron a la Cabeza de Elvira. Durmieron un poco. Levantáronse. Hallaron un camino[3]  e arribaron a Aliiora (Illora), quando salía el sol.
Vino un moro arar, traía delante de sí una yunta de bueyes e a caballo con una yegua e traía un rocín acogido. Espantáronse las bestias de los cautivos e el moro no los vio. Ni les dijo nada.
Ellos, viniendo por un camino que venía de Granada a Alcalá de Abençaide, encontraron al rey de Granada que venía de Alcaudete a talar viñas con gran compañía.
Estos cautivos no se pudieron esconder.  Pues  no había lugar porque no había montes ni valles. Pasaron entre la hueste. Paráronse muchos ginetes mirándolos e no les dijeron nada. Se fue el rey con su compañía. Estos cautivos estaban cansados y posaron cerca de las viñas de Alcalá. Vino un moro que hazía leña y tenía  poca legada Dijolos el moro en algarabía[4].
-¿Qué hacéis aquí?
-Estamos cansados porque venimos con la veste[5] e queremos irnos.
El moro tomó un bordón que tenía Gil Pérez, atólo en su leña y llevolo y siguió su camino.
Los cautivos comenzaron a andar. Llegaron a Alcaudete,  e sacáronles allí los hierros Pedro Martínez, un caballero, con sus hombres. Llegó Gil Pérez a Santo Domingo a cinco días de mayo con sus hierros. 

Me he alargado, Gome, pero no podía ser para menos que conociéramos Alcalá, ciudad mora, sus gentes y sus tierras en poder de los musulmanes, pues con este fondo histórico el pasaje de la conquista de Alfonso XI se engrandece.
-Muchas gracias, don Juan.
Se marcha, pasa por la escalinata del altar mayor, alza las dos manes y reza un patrnoster qui in coelis, santificatum nomen tuum ..
 Mientras tanto, el cura se le iba  la mente en  los cautivos que no le había narrado y habían pasado por Alcalá.
    





jueves, 18 de diciembre de 2014

LEYENDAS DE SANTO DOMINGO


 


            El cura párroco entraba a la sacristía por el lateral de la epístola y se encaminaba por el presbítero. Era un día frío de diciembre de  1560. Se llamaba  don Juan Calvo, y era muy devoto de la advocación de la Coronada, a la que levantó ermita en un paraje suyo de la Fuente Rey. Los monaguillos jugueteaban por las escalinatas del patín Esperaba a un feligrés. Había quedado con el escribano. Minutos después de  sentarse, llegó don Gome,  y le comentó varios asuntos relacionados con la fiesta del patrón de Alcalá la Real.

- Don Juan, esta semana se celebra el día del Patrón, me gustaría  saber más datos sobre ella.
-Es verdad que nos disponemos a celebrar  la festividad de Santo Domingo de Silos convocados por la cofradía de caballeros de Santo Domingo de Silos. Han pasado ya más de cuatrocientos años que murió el santo varón al que tenemos dedicada la iglesia. Yo también  preguntaba las razones de esta advocación.  Y, os puedo comunicar una gran noticia. Me vino ayer un monje de Silos que me trastocó los planes de mi homilía. Pues iba a contar  lo mismo que todos los años. La erección de la iglesia en  la antigua mezquita por haberse conquistado el arrabal, nuestra antigua parroquia, en  el día que se conmemora la festividad de Santo Domingo. Mas me refirió unos hechos prodigiosos. Escúchame.
-Le escucho.

-Dicen que hubo en el monasterio de Silos un monje. Se  llamaba fray Pero Martín. Pedro, para que nos entendamos. Fue el compilador o redactor de un volumen de milagros del santo. Publicó su obra en 1287. Unas veces hizo de recopilador y otras de cronista, porque el propio Pedro recogía la versión que le daban las personas que se habían liberado de los moros  y  contaban sus experiencias. Recogió, en concreto,  los  milagros que realizó el santo, ya muerto, desde 1232 y 1292. Anteriormente, un tal Grimaldo y Gonzalo de Berceo escribieron la vida y milagros de Santo Domingo de Silos, unos en latín, y otros en español antiguo, de ellos fray Pedro recogió algunos milagros. Me fue contando, uno por uno, hasta el 91. Santo Domingo  liberó a Pelayo de Granada, se apareció al rey  Alfonso en el palacio de la enfermería....tantos...y.. tantos.

Falto de papel, fui haciendo unas anotaciones  en unos folios de un libro roto  de censos, ya que estos se habían agotado  por no existir los bienes que lo concedieron para bien de la iglesia. Pero, sólo me quedé con lo que me interesó: la descripción de las tierras del reino de Jaén  y el norte del reino de Granada antes de la toma de nuestra Alcalá por Alfonso XI en 1341, la estructura de los milagros, y, si se citaba alguno referido al Santo y relacionado con Alcalá de Abençaide, lo apunté con mucho interés....

 Así me  describía las tierras.

Por el relato del Sancho García, hijo de García de Aceves de Jaén,  y otros muchos similares, entre Jaén y Granada muchos vecinos de ambos  reinos  salían a una tierra, de nadie en teoría, a hacer alguna que otra razzia ordenada por el comendador de Martos o de Alcaudete. De ambos hay referencias, pero el del Alcaudete aparece citado en siete ocasiones Destaca  el milagro de Esteban de Montoro que salió de Granada y relató su vivencia de este modo. “Viernes, en la noche ocho días de Noviembre, apareció muy grande claridad en la cárcel e salieron todos doce fuera de la cárcel que la hallaron muy llana e las puertas abiertas e salieron a la calle e vinieron a la Puerta Elvira. Hallárosla abierta. Estaban debajo de ella varias guardias de moros que velaban la viña e muchos canes que rondaban. E pasaron por entre ellos e ninguno les dijo nada. E esa noche anduvieron once lenguas e arribaron a Alcaudete, castillo de los frailes de Calatrava e Roy Sánchez, el comendador de allí, mándales sacar los hierros( grillos, para que nos entendamos)”.

  En estas aventuras, los caballeros cristianos, unas veces, marchaban en cabalgada y se encontraban con otra de los moros. Otras veces, acontecía lo contrario. Porfiaban entre ellos, y al final unos y otros solían cautivar a los contrarios. Los milagros recogen siempre cautivos cristianos por el rey de Granada, alcaide de Guadix, Ronda...Desde allí los llevaban a estas ciudades para apresarlos, los vendían o los empleaban, por la mañana, en labores de campo o artesanía, y, por la noche los encarcelaban.


-Pero, ¿cómo eran los milagros?

Permiteme que os haga un  esquema de la mayoría de los milagros. Su estructura  era muy simple.
 (El cura párroco casi iba leyendo las anotaciones del folio). Su sintaxis esencial, y su vocabulario básico, de la época.
-Pues, primero, la cautividad se producía u ocasionaba en tierras de frontera por un enfrentamiento con los musulmanes o con motivo de una ruta comercial.
-y, ¿ cómo eran conducidos los cautivos?
-Pues vamos a los segundo, los cautivos eran conducidos por los moros a ciudades y alquerías del reino de Granada. Allí, con guardias solían malvivir, esperanzados en salir de aquellos parajes  gracias a la intervención de algún redentorista o avalista. De noche la cárcel- una mazmorra honda o pozo- era su alcoba de dormir, donde yacían  encadenados de pies y manos. Pasaban mucha hambre y trabajaban a destajo de día  y  vigilados por el señor o sus criados. La dieta era poco pan ya alguna verdura.   Las cárceles solían estar en lugares profundos o torres, y, se pasaban años y años, trabajando en el campo, en molinos moviendo la piedra de rodezno, haciendo calderas de tinte para las ropas, cavando viñas.
-Parece todo muy regulazrizado, pues el siguiente paso...

-Sí, el tercero, en una determinada noche, rezaban a Dios, Santa María o a Santo Domingo de Silos, patrón de los  cautivos. Estas eran las fórmulas de oración.

-Señor Santo Domingo, sácame de esta pena donde yago.
- Señora Santa María, te lo pido, sácame de esta cadena

En la penumbra y la sombra, tenía un sueño, siempre al amanecer, y, antes de que cantara el gallo, se producía una gran claridad. La voz del santo  le invitaba a salir de la cárcel al cautivo, realizando el  milagro.

-Vete fuera y échate andar.

-Señor, ¿quién sois que esto me decís?

-Soy Santo Domingo.

-No podré salir que la cárcel está muy honda y tengo gran cadena.

-No tienes la cadena , la cárcel está muy llana. Sal toma la cadena y ven tras mí..
-Y llega la salvación.
-En el cuarto paso,  es el momento en el que el liberado se deslumbra ante el exterior y emprende la marcha  hacia tierras cristianas. Lo suele guiar una luz divina o una paloma que le va indicando la ruta. Entonces, la ciudad se le muestra  con todas las puertas abiertas, sin nadie que le  acose ni le pare. Va como en medio de una nube. Desde la salida del lugar del encarcelamiento hasta la llegada al monasterio de Silos, no le suele ocurrir desgracia alguna  porque iban bajo la advocación del santo.
-Y el final en tierras cristianas.
-Claro, el quinto  y último, , el liberado llega al convento y entrega los griletes  o la lanza con la que  cautivó a un moro al Santo.


miércoles, 17 de diciembre de 2014

SEGUIMOS CON EL FUTBOL DE LOS AÑOS SETENTA




Este fue un equipo que jugó en Santa Ana, por las fiestas de Nuestra Abuela, en el campo de los Llanos, junto al depósito del agua de la aldea. No me acuerdo ni de los jugadores ni del resultado. Estaba por Santa Ana Pepe Cano, este era el equipo de Alcalá. Completa la alineación  Te doy una pista el sexto de pie, Paco Martín...
Qué curioso sin vestimento y los pantalones, los bañadores de meyba....

Adivina, adivinanza...

HACIA LA FIESTA DEL PATRÓN. SU PARROQUIA.. SUS VARIANTES LÍMITES.


                                                

 

 


            Funciones y demarcaciones

 

           

            A lo largo de esta comunicación, nos gustaría comentar la vida e historia de  las  parroquias del  pueblo de Alcalá la Real. Pues, hasta ahora  nadie ha llevado a cabo un exhaustivo análisis de la importancia de esta institución religiosa y, sin embargo, la parroquia no era sólo la demarcación vecinal, donde  las familias se bautizaban, se casaban, recibían otros sacramentos y llevaban a cabo sus practicas religiosas, sino que era una división territorial, que jugaba un papel fundamental  en la vida administrativa y social del municipio alcalaíno.

            Partimos de esta definición del derecho canónico: ” La parroquia es 1a determinada comunidad de fieles  constituida de modo estable en la iglesia  particular,   cuya cura pastoral, bajo la autoridad del Obispo diocesano,   se encomienda a un párroco   como de pastor propio”[1].  Sin embargo, debemos partir de la singularidad de la abadía de Alcalá la Real, cuyo administrador apostólico era el abad, en su mayoría de las veces, sin categoría episcopal. No obstante, a lo largo de su acontecer histórico, la abadía alcalaína llegó a estar presidida por obispos, e, incluso, cardenales. 

Generalmente, ejercía el gobierno parroquial un párroco asistido de un teniente de parroquia. El párroco era el garante de muchos aspectos eclesiásticos, y a la vez civiles, que hoy han absorbido otras administraciones, como son el ayuntamiento, el juzgado o  las asociaciones vecinales. Pues, la parroquia era la fuente de información estadística más fiable para realizar cualquier tipo de censo o padrón- de quintas, económico o político- En sus locales,  se organizaban los vecinos para llevar a cabo la representación vecinal a la hora de elegir los cargos populares- el personero o el síndico- ; en labores de beneficencia, el párroco controlaba todo tipo de listas de pobres o personas necesitadas, y a él se le confiaban los donativos para repartirlos. Y, esto es simplemente un apunte que seguiremos ampliando.

            Las parroquias de Alcalá datan del tiempo de la conquista cristiana  por el rey Alfonso XI a  los musulmanes. En primer lugar, el 20 de diciembre de 1340, se conquistó el arrabal, y se sustituyó la antigua mezquita  por una iglesia, donde se ubicó la primera parroquia de Alcalá  que, en honor al santo del día, se le llamó de Santo Domingo de Silos. Una año después, el quince de agosto, se conquistó la fortaleza de la Mota, y,  se levantó el templo de Santa María la  Mayor, que dio nombre a la segunda  parroquia de Alcalá la Real. Por informaciones litográficas, también se levató sobre la mezquita aljama.

Para el cuidado de los fieles se distribuyeron  el territorio y  a la primera  le correspondió  el arrabal Viejo o de Santo Domingo, al que se le añadieron, tras los Reyes Católicos,  las nuevas calles que se abrieron en el valle desde la calle Llana hasta las Cruces, sirviendo de línea divisoria la calle Llana,  Bordador, parte del Llanillo, Tejuela    y Antigua  Barrero y arrabales A la segunda, el resto de la población,  con los feligreses que vivían en la Mota, y barrios de san Juan,   San Sebastián  y San Bartolomé.          

Por otra parte, en Alcalá no siempre han existido las parroquias actuales: Santo Domingo., Salvador y Santa María , sin incluir las de las aldeas , que se crearon y desarrollaron a finales del siglo XIX. Hasta este tiempo tan sólo lo fueron dos. Santa María y Santo Domingo de Silos. 

Además, a finales del siglo  XVI, intentó crearse la parroquia de la Veracruz. Tampoco la demarcación parroquial coincide en todos los tiempos y menos aún  con el actual territorio.  De ahí que muchos estudios sobre población son defectuosos, porque no han tenido en cuenta este aspecto histórico y confunden en sus conclusiones  sobre movimientos  demográficos.

Estas  dos  parroquias  del casco urbano se mantuvieron inalterables durante varios siglos y atendían el servicio religioso de las aldeas. A la parroquia de Santo Domingo de Silos se le asignaron las aldeas de Santa Ana, Riberas, Ermita Nueva, Pedriza, Mures, y Venta de los Agramaderos; las restantes quedaron bajo la custodia de la parroquia de Santa María la Mayor, así como la población de Frailes. Algunas de ellas comenzaron a ejercer de ayuda de parroquia de Santa María la Myor como Charilla y Frailes a lo largo del siglo XIX.

 Tan sólo, la división territorial del casco como la independencia de las parroquias   de las aldeas, que es la  que  corresponde a las calles y división actuales,  se modificaron a mediados del siglo XIX y alcanzó hasta los años setenta del siglo XX.

Fueron estos últimos años, los años del desarrollo, surgieron nuevas escuelas en el Coto y Magdalena , se instalaron nuevas empresas en la carretera de Montefrío, se urbanizaron  nuevos espacios públicos: la Huerta de Capuchinos, el barrio Belén, Iberoamérica,  campos de la Magdalena, alrededores de las Cooperativas de Martínez Montañés y San José Artesano.

La Iglesia, siempre solícita y despierta en su espíritu evangelizador, quiso atender a los nuevos feligreses y  prestar los servicios cercanos a sus hogares.

Por eso, fue el ocho de noviembre de 1973, cuando el obispo don Miguel  Peinado hizo un decreto con motivo del Año Mariano , por el que creaba nuevas parroquias  en lar diócesis de Jaén. A la de Alcalá la Real, le puso el nombre  del Salvador. Movido por su  especial devoción a esta advocación de Jesucristo, ya que nuestro obispo  provenía de la cura `pastoral de la Iglesia del Salvador de Granada y , el mismo figura en su escudo el Salvador como Buen Pastor

Al mismo tiempo,  con el decreto fijó la nueva  demarcación de la parroquia. Conservando el territorio de Santa María y segregándola de Santo  Domingo de Silos,   Marcando como eje divisorio  las calles Duque de Ahumada, Fernando el Católico e Isabel la Católica y extendiendo el pastoreo de su feligresía hacia el Sur, donde surgían las nuevas urbanizaciones de la ciudad.