domingo, 29 de mayo de 2016

HACIA LA FIESTA DE SAN FERNANDO

FIESTA DE SAN FERNANDO

Se celebra  el treinta y uno  de mayor en honor del santo Rey Fernando III. Con motivo de la ascensión de Fernando VII al reinado, se va a difundir dicha efemérides en rogativa a su persona y uniéndola a su antepasado. Suele celebrarse desde el año 1813 y sus componentes principales son la iluminación de las Casas Capitulares, la Música, la colgadura de los balcones y la organización de la fiesta por los comisarios del Corpus Christi.[1]
El advenimiento de Fernando VII al trono dio lugar a una serie de fiestas que debieron aplazarse por la situación climática, que fueron acompañadas de rogativas[2]
En el año 1815, adquiere la fiesta tintes patrióticos con una función de iglesia en la que se implora en el levantamiento contra los franceses.[3] Esta fiesta comparte el carácter rogativa en los momentos de las vicisitudes que pasó por los años veinte, y, posteriormente, de acción de gracias los años siguientes con las mismas luminarias en la plaza pública y la función de Iglesia [4]. A veces por el mes de octubre comparte la fiesta por la liberación del Rey.
Sin embargo, la decadencia es notable y a partir del año 1830, se nos muestra que la fiesta del Corpus suele coincidir con la de San Fernando y obliga gastos comunes hasta tal punto que se restringe la colocación de cortinas como adornos en la Plaza de la Iglesia Mayor de Consolación y sólo se colocan doscientas luminarias en las Casas Capitulares y la música se hace presente con dificultad no  permitiéndose el refresco.[5] Todo ello tenía lugar el día del Corpus, su Octava y el mencionado día de San Fernando, no permitiéndose por la escasez de recursos el resto de los días intermedios, ya que no alcanzaba el presupuesto a los tres mil reales para afrontar todos los gastos. La dejadez de estos años es manifiesta hasta tal punto que se fija un contrato con un vecino de Granada

Una variante es la rogativa compartida por motivos nacionales o de Estado, como en el día de San Fernando del año 1814, que se celebra con el santo del Rey y además de la festividad religiosa( misa, sermón y Te deum por la mañana, y procesión general vespertina con las dos imágenes), se celebra la publicación en las Vísperas, se cuelgan las ventanas y balcones con gran ostentosidad, se hace presencia de la música por las calles iluminadas de la ciudad  y se organizan máscaras y otros festejos de alegría, colocándose el retrato del Rey bajo el dosel colocado en el balcón para recibir el homenaje público.




[1]AMAR. Acta de Cabildo del veintidós de mayo de 1815.
[2] AMAR. Acta del seis, veintinueve y treinta y uno de  mayo de 1814.
[3]AMAR. Acta del cabildo del veinticinco de mayo de 1814.
[4] AMAR. Acta del cabildo del veintisiete de mayo de 1825.
[5] AMAR. Acta del cabildo del catorce de mayo de 1831.

DIARIO DEL RUTERO POR NAVASEQUILLA

Nos Juntamos , de nuevo, unos treinta y cinco para emprender el paseo por Navasequilla en la calle Prudencia Ratia. No esperábamos el buen día que nos deparaba. Llegamos y nos unimos en las Eras del Mecedero a la diez de la mañana, Nos adentramos por el camino de las huertas de Sotorredondo, donde nos invitó José Luis Martín a ricas fresas hortelanas y , pronto, ascendimos a los altos de Navasequilla. Una curva empinada, otra curva, PAISAJES AL FONDO DE LAS HUERTAS DE FRAILES,  que cantaba y celebraba el Corpus entre altares por las calles y calles esteradas de damasco.
Llegamos a Navasequilla, puro bosque mediterráneo entre olivares, algún que otro cereal, y quejigos de antaño. Amapolas en los verdes campos, encantador, topamos con alguna granja de cabras, mastines, cabellos sueltos y lomas  que nos miraba envueltas su caballera  con encinares y matorrales. Por lo alto  los caminos se dirigían a Navasequilla la Alta y la Joya del Salograr.
Pronto, al norte , divisamos la fortaleza de la Mota, el polígono de Mazuelos y la Pedriza. Luego, más adelante, Mures, Moclín,. el Gollizn y Ermita Nueva, Sierra del Camello. Foto colectiva en un prado que se encerraba por una vaguada verde y de matorral y encinar.
La última cuesta para descender. Y en el punto de la descendida, Trujillos a nuestros pies, al fondo Cartuja, Fuentes Viejas, explicamos el origen por el marqués Antonio Bohorquez, y marcha de descenso contenida a Puerto Blanco. Tendederos en la calle, casas viejas del ayer, blancas y zaguanes abiertos con cobertizos, pasado del mundo rurral. Por la carretera llegamos a las Carrillas entre rosales y olivos. Y al llegar alas Parras por el único camino de tierra que viraba hacia Frailes anduvimos unos cuatro kilómetros entre olivares hasta llegar a su cooperativa, luego llegamos al  camino del cementerio , pasamos el río de Frailes y la calle que lo atraviesa hasta las Eras del Mecedero.
Volvimos a Alcalá,, y Paqui nos preparó unas excelente comida campera  en el Centro Social de la Ribera Alta.