sábado, 25 de abril de 2015

LA PRESENCIA DE LA ABADÍA ALCALAÍNA EN LA CATEDRAL DE JAÉN. CANTEROS Y MAESTROS DE OBRAS.




LA PRESENCIA DE LA ABADÍA ALCALAÍNA EN LA CATEDRAL DE JAÉN. CANTEROS Y MAESTROS DE OBRAS.
Francisco Martín Rosales

                                                           I

            La relación artística e intercambio  de maestros del arte ( pintura,  escultura y arquitectura y artes menores) entre Alcalá la Real y los reinos de Jaén , Granada  y Córdoba es muy   frecuente, teniendo en cuenta que en la ciudad de  Alcalá la Real se fue sede y de la Abadía de Alcalá la Real y del corregimiento tripartito de Alcalá, Loja y Alhama, y, aquí, ubicó un grupo importante de artistas en torno a los Sardos-Raxis y a la familia de los Aranda  a lo largo del siglo XVI  y  XVII
            Los intercambios personales, cimentados en su situación estratégica, económica y social,  se centraban a través de varias actividades relacionadas con la producción artística.. En primer lugar, el aprendizaje de los artistas foráneos o naturales a la ciudad de  Alcalá la Real,   La segunda línea es el campo de los veedores de las obras
            La tercera línea es la intervención de los artistas foráneos en las obras de Alcalá la Real  y la contratación de aprendices, oficiales, maestros de obras y  maestro mayores a la hora de ejecutar  una obra  bajo la supervisión de un arquitecto foráneo  o, a la inversa,  la presencia de artistas alcalaínos que  acuden  a otros lugares.
 No es de extrañar que la presencia de maestros del arte granadino s predomine  en la ciudad de Alcalá la Real:
Es poco significativa la presencia de artistas malagueños.
Mucho menos es la de los artistas cordobeses exceptuando  el arquitecto Luis González,[1].
                        El reino  de Jaén no quedaba atrás con la presencia de Alonso Barba y maestros coetáneos (durante segunda mitad del siglo XVI en edificios civiles y religiosos de Alcalá la Real) o de  otros artistas de ciudades importantes de la diócesis de Jaén  con la participación en las obras de la fase final  de  la iglesia de la abadía        A lo largo de este periodo final del siglo XVI  y  mediados del siglo  XVII  de la historia de Alcalá la Real, Ginés Martínez de Aranda  va a ser el maestro de los maestros sustituyendo a los grandes artistas foráneos del siglo XVI  hasta que fue sustituido y  comenzó a dar los grandes pasos de maestro de obras su sobrino Juan de Aranda en torno al 1618, cuyo aprendizaje  coincide con los últimos años de la vida de su tío (1623). Tras su muerte, si bien fue sustituido por el marido de su prima  Luís González, pronto compitió en los decenios tercero y cuarto con este artista cordobés hasta su marcha a Jaén en 1634,  fecha en la que ocupo de nuevo el lugar de maestro Luís González. 
            Nos trae la presente comunicación la presencia de maestros y arquitectos alcalaínos de obras en la Catedral de Jaén, que queda reducida a Juan de Aranda  y la familia de Juan Roldán.    
                                                           II
                                   JUAN DE ARANDA SALAZAR

            Continuó, junto con su tío, primo Ginés y  Luís González, su formación en las obras de la capilla Mayor de la Iglesia Abacial de Alcalá la Real, lo que le permitió aumentar sus conocimientos en la técnica y dominio e la arquitectura en una obra que ofrecía muchas dificultades por la base de cimentación y cubrición del presbiterio de la Iglesia Mayor.
             A principios de enero de 1624, ya ha muerto su padre y  con su madre en vida, era vecino de  Castillo de Locubín y se casó con Ana de Jerez, hija de  Francisco Ruiz Cortecero y María de Jerez, como era acostumbrado, se entregaron las dotes por parte de cada uno de ellos, destacando la cuantía total de  204.190 maravedíes que aportó la mujer, y por parte de Juan de Aranda 109. 358  maravedíes  y los papeles con las trazas del oficio de cantería ( valorados en 35 ducados) y las herramientas del oficio (750 reales).  [2]  
            Durante sus primeros años  de maestro, avecindado en Castillo de Locubín,  adquirió experiencia en la ciudad de Alcalá la Real, junto con el asentador Ginés López que asumió la obra,  Ginés su primo y Luís González en la obra de la capilla mayor; también en el convento de la Encarnación de las Madres Dominicas ( 1626 y siguientes),.   En 1626, era ya vecino de Córdoba y se trasladó a Alcalá la Real para firmar, como maestro de cantero y estante en la ciudad, junto con el cantero Juan Roldán, el contrato para sacar  las piedras de la cantera de Alcalá la Real con destino a  la iglesia del Castillo de Locubín ..

            En 1627, desde la ciudad de la Mezquita vino a Alcalá y dio poderes a su suegro Francisco Ruiz Cortecero y Damián López, para cobrar de  Juan Márquez, presbítero  mayordomo de esta iglesia, “ todos los maravedíes que fuera necesaria para obra que se había de hacer [3]”; por el mes de septiembre la obra ya se ha comenzado y está recibiendo los cahices de cal con su paisano Fernando Izquierdo[4]; en julio de 1630 recibió del mayordomo Juan Márquez [5] fábrica de san Pedro de su ciudad natal 16.031 reales y media  .  Por otra parte, su compañero cantero Juan Roldan se obligaba a traerla sacada y desbastada  y ayudar a cargar la a los carreteros.  
            Incluso, adquirió un nuevo rango social e hizo un contrato de arrendamiento de una finca que había comprado en la vereda del Carmen y  contrató al carpintero Andrés Ortiz de la Hinojosa un “escrptorio con sus gabetas y pie de nogal” sintiéndose orgulloso de ser familiar del Santo Oficio de la Inquisición, a la vez que le indicó que fuera parecido al modelo del cura Pablo de Mesa[6]. Este presbítero sustituyó a Juan Márquez en la mayordomía de la iglesia castillera a partir de 1632.
            En 1629, intervino en las obras del convento del Rosario contratado por el padre prior fray Gaspar de Sardiña y comenzó a relacionarse con Pedro del Portillo y mantuvo las relaciones con  Luís González [7].
             En 1631, firmó también  dos importantes contratos, referidos al patronato del  Martín de Artiaga, cuyo patrón era Pedro de Pineda Lences.
            En febrero  de 1630., la iglesia  de San pedro  se encuentra muy avanzada, y había que cubrirla, ya que la obra vieja amenazaba ruina. De acuerdo con  los informes de Juan de Aranda, se solicitó un censo de 500 ducados por el mayordomo Juan Márquez y,  para ello,  se presentaron varios testigos que confirmaron la necesidad del censo  y la ratificación de la necesidad de la obra por parte de Juan de Aranda Salazar. Se lo dio al  mayordomo  Bartolomé Serrano  en la cantidad de  8 7. 040 maravedíes[8].
  .

            Hasta  este año  compartió obras de Alcalá la Real y Córdoba donde intervino en el retablo de la Catedral de Córdoba, y el cabildo catedralicio lo recomienda para maestro de obras de la de Granada. Su estancia cordobesa viene confirmada con una escritura de poder que realiza el 29 de junio de 1631, cuyo destinatario fue nada menos que su cantero predilecto Juan Roldán, que por entonces se encontraba en Alcalá; el mismo manifiesta que es vecino de Córdoba y se autonombra como maestro de cantería. Y, además de estos detalles biográficos aporta un nuevo dato cuando afirma que “ para que reciba y cobre de esta ciudad e de sus propios  la cantidad o cantidad de maravedíes , que se le deben de las obras del lavaderos nuevo de los Álamos y de las   En 1632, continuó con las obras del Castillo de Locubín, porque recibió del mayordomo Pablo de Mesa nuevas partidas de los gastos de la obra de San Pedro , entre ella las del enmaderado[9] .  Y ya  se le reconoce como maestro mayor de la catedral de Granada, porque firmó un contrato con el alcalaíno Pedro  de Morales Vergara, para que le entregara  cuarenta carretadas de piedra , más o  menos, que tenía  que llevar de las canteras de Alcalá la Real a las puertas de la Iglesia de San Pedro del Castillo de Locubín[10]. Su actividad comercial se acrecentó durante estos años hasta su marcha a Jaén, porque compró censos, vendió casas y adquirió fincas. Entre los censos, realizó uno sobre cuatro aranzadas y media de viña con José Galán de la Bella[11].

En 20 de septiembre  de  1632, era vecino del Castillo de Locubín y  maestro mayor de cantería;  se trasladó a la ciudad de Alcalá la Real para firmar un contrato con el mayordomo de la Iglesia Mayor  Abacial el licenciado don Juan de Álvaro , comisario del Sant Oficio de la Inquisición  de la ciudad de Córdoba. Se  había reunido el cabildo eclesiástico  de la  Abadía  y , en ausencia del abad don Álvaro de Toledo , acordaron  que se hiciese un coro de piedra  en  la parte y lugar y por el modo y forma y traza que contiene en la planta que se  vido en el dicho cabildo.  Por el dio Joan de Aranda, de que esta firmada la dicha planta  y en poder de Cristobal Nuño, notario mayor ante quien el dicho cabildo  pasó  respeto el qual el coro que tiene la dicha Santa Iglesia en parta alta y que  no se puede usar con la comodidad  de él y por otras razones que el dicho cabildo de  18.8.32.           En 1633, intervino en las obras de la torre de la Mota para llevar a cabo su terminación[12].

            En 1634, tras unos años de  inactividad en  la construcción de la nueva catedral de Jaén  fue llamado por el obispo Baltasar Moscoso de Sandoval para que revolucionar el estancamiento que el que había caído la vida constructiva de la ciudad[13]. En 1636, Juan de Aranda todavía trabaja en Alcalá junto con el  maestro mayor de obras Pedro del Portillo apreciando  las obras de una capilla de la iglesia del convento de la Encarnación, lo que nos manifiesta la participación activa en el diseño y reconversión del antiguo Hospital en Convento. Dice así el documento  firmado con la priora doña Leonor de Aranda.
“ por cuanto doña María Luisa, mujer de don  Diego de Valenzuela, que se ofreció a pagar la mitad por ser su hija heredera,   mandó que se sacasen  doscientos ducados  y se hiciese una capilla en el dicho convento  apreciadas las obras por los maestros Joan de Aranda y Pedro del portillo en 2.000 reales[14]”.
            La relación  con este convento fue muy importante, ya que ingresaron también como monjas en 1650 sus hijas Josefa Jerónima  y Baltasara de Aranda  junto con doña de Jerez por la dote de 800 ducados [15]. A partir de aquí, su vida y residencia fue la capital del Santo Reino, donde alcanzó el cargo de maestro mayor de la catedral de Jaén e intervino en muchas obras de la diócesis y, sobre todo, dio un gran empuje a la catedral de Jaén.
            En 1658, ya había muerto  y sus hijas las monjas  entablaron un pleito de reparto  bienes. Los bienes alcalaínos  consistían en una huerta del Arroyo de las Parras, cierta tierra de sembradura, un oficio de escribanía de Alcalá la Real, una casa de la calle Real, otro oficio en el Castillo de Locubín, otra casa en el castillo y un molino, y dos aranzadas de tierra para cultivar vino[16],. 
           
III
CANTEROS
JUAN ROLDÁN

            Era hijo de Juan Roldán estaba casado con  Isabel Jiménez,. Hay constancia de su trabajo desde principio de siglo en las obras de la ciudad, en 1617,. En 1623 se vio obligado a proporcionar, junto con Sebastian González, vecino de Albolote,  los sillares de  piedras de cantería necesaria para la terminación de la iglesia mayor que estaba a cargo de los maestros de cantería granadinos   Mateo de Santa Cruz, Miguel Guerrero y Juan Caderas, y el alcalaíno Juan de Fraguagua, ejerciendo la labor de cantería pues debió  preparar  los sillares que fueran menester para la obra de la capilla mayor en forma de sillar, equina y perpiaño tras recibirlos de las piedras de los sacadores ( tanto cabuqueros como entalladores), a los que debía pagar el propio Roldán 
            En este mismo año y día, apareciendo curiosamente en el documento como maestro de carpintería  se comprometió con fray Juan de Luna, prior del convento de Consolación a hacer el arco toral de la capilla mayor y recibió las condiciones de la obra de Juan Durán.
             .

            Este cantero continuó trabajando junto con Juan Aranda de Salazar, y con otros maestros alcalaínos comentados anteriormente  en el tercer decenio del siglo XVII.  A mediados de esta misma  década, junto con los hermanos canteros Juan y Alonso Pérez de Castilla  concertó la obra de cantería de la iglesia conventual de Nuestra Señora del Rosario, donde se comprometieron a entregar la piedra necesaria  hasta estar acabada sin suciedades y del mismo color, y especificando que fuera de las dos canteras de los Llanos[17]; media y tres cuarta de alto para las impostas y setenta varas de vara y media para las 3 capillas, más 1,500 varas de sillares y calzados[18].
            En 1634, intervino en la obra de la catedral de Jaén y pujó por la obra del puente del Vado de de la Torca entre Alcaudete y Luque; para ello escribió al trazador mayor del Rey Felipe III  Josefe de Villarreal para que “ pidiera y recibiera la baxa y postura que tenía fecha por petición que tiene presentada ante la Justicia de esta ciudad en la obra del puente del Vado de la Torca , término de las villas de Alcaudete y Luque, y que estaba rematada en 100.000 maravedíes, y, admitida la baja, que tiene el dicho  prometida y la demás condiciones de dicha partida pide se le rematara y rematada se acepte el dicho remate[19]”.
            Fue vecino de Alcalá la Real hasta 1634 y  de la ciudad de Jaén hasta 1649. Pues en 1650 aparece como vecino de Alcalá la Real, dando poderes a Juan de Aranda Salazar para cobrar sus obras en Jaén [20]. Tuvo varios hijos, uno de nombre de  Juan Roldán que se  trasladó a Sevilla y , debido a una peste ocasionada a finales de los años cuarenta del siglo XVII , murió junto varios hermanos. En 1649, él último fue Gabriel, y Juan  murió anteriormente).  El padre Juan Roldán casó con Francisca  Martínez Calvo que heredó una finca en el sitio de los Bramaderos[21] a través del cual conocemos la genealogía de este cantero.
            Se  trasladó a Sevilla e hizo  varias obras de la catedral, donde obtuvo un buen capital que luego heredó Juan de Aranda Salazar y el propio Juan Roldán
           
                                               SU HIJO JUAN ROLDÁN

            Se casó con Andrea, hija de Juan de Aranda Andrea y fue educado como aprendiz de Juan  de Aranda Salazar, que lo introdujo en el mundo de la cantería interviniendo den las obras de la Catedral  en otras obras de la diócesis. Marchó a Sevilla, donde murió y dejó sus bienes a su padre y suegro[22]. Rafael Galiano ha estudiado profundamente esta etapa de cantero de Juan Roldán como aprendiz y de otros alcalaínos. 
IV
LA OBRA DE  LA CATEDRAL DE JAÉN

            La presencia de estos dos maestros de cantería, el mayor como arquitecto  Juan de Aranda Salazar de desde 1634 , y simplemente de obras Joan Roldan desde 1633, se ha documentado suficientemente por parte del primero; sin embargo por el segundo los documentos escasean y así su presencia puede ser desarrollada cronológicamente de la siguiente manera:
 En 1633, hay dos documentos. Uno se refiere a un poder para trabajar en Jaén[23], en el que Juan Roldán y otros compañeros alcalaínos  se comprometieron a una obra en forma cooperativa , pues el trece de marzo firmaron un documento de poder para el  firmar un contrato de sacar piedra con el señor cardenal y obispo de Jaén. Formaban  el grupo Alonso  Pérez  y Cristóbal Roldán  y Pedro Pérez y Juan Roldan   y se comprometían  en los plazos correspondientes a cumplirlo., declarándose todos  ellos canteros.



Joan Roldán, avalado por los canteros vecinos de Jaén Domingo Pariente y Juan Vázquez, se comprometieron los primeros a “ ayudar a Joan Roldán abiar  las carretas que por el cabildo y maestro mayor de las obras de la Santa Catedral de la ciudad de Jaén fueran enviadas a  la cantera del Mercadillo y sacar las piedras conforme a la medida que el ducho Maestro mayor enbiare” Por eso, se obligaba el propio Joan Roldán a sacar seis columnas de de largo y grueso que fueran pedidas , y, si no se pudieran sacar,  de la cantera del Mercadillo se an de ir a sacar a la cantera de Almanchez” Se le pagaba 34 maravedíes por cada pie y pagándole mitad por mitad con los otros canteros; la duración del contrato alcanzaba el tiempo de llevar piedra durante cinco años. Lo curioso de este contrato es que adelanta en varios días a las fechas aportadas por biógrafos como Galera Andreu  y Rafael Galiano,   sobre la llegada del arquitecto castillero a la ciudad de Jaén para emprender la reanudación de las obras en Jaén, ya que Juan de Aranda o fijó el contrato de maestro de obras de la catedral de Jaén con el salario de 500 ducados anuales a partir del 15 de marzo del mismo año y su residencia se llevó a cabo  dos meses después. Además, es curioso que el primer contacto entre los maestros de cantería, lo llevara a cabo no el propio Juan de Aranda Salazar sino el mismo Juan Roldán. La unión profesional y amical  entre Juan Roldán y Juan de Aranda Salazar debió ser muy intensa, porque en diciembre de este mismo año hay un documento de fidelidad hacia el maestro mayor “ Juan Roldán, cantero y vecino de esta ciudad ( Alcalá la Real) otorga y fía a Juan de Aranda Salazar y se obliga a que hay una sentencia de derrumbe pronunciada contra Alonso de medina, vecino del Castillo, tutor de los menores hijos de Cristóbal Cubero, por la justicia” y se compromete a que “los devolverá y pagará”[24].


                                               CONCLUSIÓN

            La presencia alcaláina de canteros en la catedral de Jaén se manifiesta en estos dos personajes, el arquitecto Juan de Aranda Salazar y el cantero Juan Roldán y sus hijos que fueron aprendices del arquitecto castillero. Su formación viene ligada con el cambio  o nueva tendencia que se produce en la abadía de Alcalá la Real tras la llegada de la familia cantera de los Aranda (Gabriel de Aranda, Ginés Martínez de Baeza y Ginés Martínez de Aranda). Se formó un nuevo núcleo que ocupó el lugar de la influencia granadina e introdujo la presencia de los arquitectos jiennenses en la ciudad de la Mota. Su taller de cantería no tenía carácter gremial, sino que estaban unidos por razones sociales y familiares. Desde los sacadores de piedras hasta los maestros de cantería pasando por los entalladores,  labrantes y asentadores, se surte de las redes familiares y contactos sociales del entrono de la Abadía, dando lugar a un cruce de familias de canteros entre los diversos pueblos de la Abadía. 
            Los anteriormente mencionados dieron sus primeros pasos en las tierras de la Abadía y del corregimiento de Alcalá para ampliar su presencia en otros lugares como las tierras cordobesas y granadinas, debido a la formación y contactos con personajes como Luís González, casado con la hija de Ginés,  o Pedro del Portillo.  Juan de Aranda Salazar dio el gran paso de  convertirse en maestro mayor de obras de Córdoba, Granada, y Jaén, lo que conllevó que una persona de tanto prestigio atrajera canteros de la ciudad y abadía de Alcalá la Real. 
            Sobre todo Juan Roldán y sus hijos que recibieron la carta de  aprendiz del maestro castillero.  Pero este no fue el único caso investigado, pues sirva como ejemplo de los diversos aprendices que  se cobijaron bajo su enseñanza[25] uno 1643. Pues  la relación entre  estos maestros se mantiene, incluso  cuando Juan de Aranda Salazar, ya era  maestro mayor de cantería de la iglesia matriz y episcopal de la ciudad de Jaén. Nada menos que su hijo  Juan Roldán se casó su hija Andrea de Aranda, que murieron en Sevilla y debieron heredar sus bienes[26]. Por un lado, muchas de las obras de la ciudad  mantiene la huella de su trazas como la de San Juan, Santa Ana. San Marcos, Consolación  y Capuchinos. Por otro lado, a sus expensas se recibieron  muchos aprendices que  eran enviados por artistas y maestros de las diversas Artes para que aprendieran las artes de la mano de Juan  Roldán y la supervisión de Juan de Aranda Salazar. Este documento muy interesantes es el contrato de aprendiz entre  el maestro herrero vecino de Alcalá Cristóbal Fernández Saavedra y Juan Roldan  para que  como su administrador legítimo del hijo del primero  lo acogiera como aprendiz de oficio de cantería  a su hijo Cristóbal.














































[1] AHPJ. Legajo  5747. Folio 30. Escribano Juan Bautista Cano. Dote entre Ginés Martínez de Aranda y Alonsos González para casas a sus hijos María de Arana y Luís González. 3 de febrero de 1612.de
[2] AHPJ. Legajo 5694. Folio  s/n  5 de enero de 1624.
[3] AHPJ. Legajo. 5697. Folio 227. 7 de Marzo de 1627. En
[4] AHPJ. LEGAJO 5697. Folio 907. Contrato entre Fernando Izquierdo y Joan de Aranda Salazar.
[5] AJPJ. Legajo 5701. Folio 140. 27 de julio de 1630.
[6] AHPJ. Legajos 5701. Folios 86, 8 de septiembre 1630 sobre cobro de otros 947 reales, folio 941 contrato  en 21 septiembre de 1630 sobre contrato de escritorio y 1120 arrendamiento de finca.
[7] AHPJ. Legajo 5058. Folio 469.
[8] AHPJ- Legajo 4630. Folio 20
[9] AHPJ. Legajo 5703.  1 de diciembre de 1632. y aparecen varios contratos con vecinos de trato  y venta, entre ellos unas casas con el licenciado Pozo de Alcalá la Real. 
[10] AHPJ. Legajo 5033. Folio 552. Se comprometía con la cantidad de 300 reales, cuatro bueyes , uno castaño y otro bermejo.
[11] AHPJA. Legajo5703. s/n.
[12] MURCIA ROSALES, Domingo. A la Patrona de Alcalá la Real.
[13] GALIANO PUY, Rafael, Datos para una Biografía de Juan de Aranda Salazar (1590-1654). Elucidario nº ·. 2007.
[14] AHPJ. Legajo 5037.- Folio 240. Fecha 21 de mayo de 1636.
[15] AHPJ. Legajo 5019. Antón de Santillán. Folio 51. 16 de febrero de 1657. lo hicieron siendo priora doña Catalana de Marañón.
[16] AHPJ. Legajo 5020. Folio 212. 20 de mayo de 1658.
[17] AHPJ. Legajo 5053. Folio  680. Escribano Francisco Ramírez. 13 de junio de 1628.  .   
[18] AHPJ. Legajo 5000. Folio 776. Antón de Santillán,  3 de diciembre de 1628.
[19] Ahpj. 4923. Uno de marzo 1634. Folio 235 v.  Escribano Juan de la Chica.
[20] AHPJ.  Legajo 5013. Folio 206.
[21] AHPJA. 5022. Folio 3499.

[22] GALIANO PUY,  Rafael. Datos para una biografía del arquitecto Juan de Aranda Salazar (1590?-1654)  Elucidario: Seminario bio-bibliográfico Manuel Caballero Venzalá, ISSN 1885-9658, Nº. 3, 2007 , págs. 355-382


[23] AHPJ. Legajo  4646. Folio 230.  13 de marzo de 1634. 

[24] Ahpj. Legajo 4923. Folio  1322. Joan de la Chica 14 de diciembre de 1634.
[25] AHPJ LEGAJO 4652. FOLIO 346. 8 DE OCTUBRE DE 1543.

[26] AHPJ. 5011. Legajo 906. % de octubre en 1649. 

DIARIO DEL RUTERO DE LA RUTA COLOMBINA Y NAZARÍ (2)

Tras una noche de magia, leyenda y encanto por la Ciudad Oculta, a las ocho de la mañana, cincuenta y ocho ruteros emprendimos  un nuevo día de marcha ecocostumbrista  por tierras graanadinas. Una vez paliados los desajustes del domingos anterior, comentamos  la situación del cortijo de la Matanza, las torres de vías de la Solana, Mingo Andrés y Tózar y nos adentramos por la carretera N 432 mientras recitamos Córdoba lejana y sola de Federico teniendo en cuenta que atravesábamos la ruta por un sitio que conocía ta granadino  y lo hacía alma con estos versos en boca de un alma fingida por la muerte. Dimos algunos apuntes sobre la vida, ruta y poesía de Federico insistiendo en refutar los últimos artículos y revalorizando su esencia poética.
Estas notas de Pinos:
·                            El día 25 de junio de 1319, durante el reinado deAlfonso XI de Castilla, tuvo lugar en el término de Pinos Puente, que aún pertenecía al reino nazarí de Granada, la batalla conocida como el Desastre de la Vega de Granada, en la que el ejército castellano fue derrotado por las tropas del rey Ismail I de Granada.1 Y en el Cerro de los Infantes, que desde entonces recibió ese nombre según refieren numerosos historiadores,2 3murieron aquel día los infantes Juan y Pedro de Castilla,4 que eran los jefes del ejército cristiano y los tutores del rey Alfonso XI durante su minoría de edad junto con la reina María de Molina, abuela del monarca.5

En 1341, cuando se le llamaba La Puente de los Pinos por servir el puente como aduana y control de pasajeros que circulasen por la ruta del califato, en sus alrededores, Sierra Elvira, la Vega, Moclín,etc. el sultán Yusuf I, su gran visir Ridwan y el general de "los defensores de la fe", Ozmín, intentaron hacer caer a las tropas del rey castellano en alguna trampa, para obligarle a levantar el asedio a Alcalá la Real, según se describe en la documentada novela histórica "El escudo nazarí", obra del escritor alcalaíno Emilio Sánchez.

Llegamos a Pinos, donde fuimos recibidos en la calle Real  por el ayuntamiento de Pinos representado por el alcalde y miembros de la corporación (  concejales de Servicios, Urbanismo y Bienestar Social) así como el concejal de Cultura y Universidad  de Alcalá Rafael Hinojosa Serrano. Con un solemne protocolo en la sala de Plenos, el alcalde de la ciudad granadina nos dio  la bienvenida, marcó los lazos de amistad  e historia entre los dos pueblos, y, a continuación intervino el futuro cronista Manuel Martín redundando en las costumbre de Pinos; en nombre de la Asociación Huerta de Capuchinos manifesté mi agradecimiento por la colaboración y buen recibimiento  que habíamos disfrutado, al mismo tiempo que le dí las gracias  a ello y al concejal . Rafael Hinojosa por su labor de apoyo  durante su dos legislaturas en el ayuntamiento alcalaíno a través de los programas de Intermunicipios. Intervino el concejal expresando  su labor a través de las distintas áreas y programas de su concejalía, dando gracias por el apoyo de Pinos y mostrando el carácter modélico de la Asociación con nuestra labor culural merecedora del premio de Cultura ( tuvo un lapsus y nos concedió el Hércules, lo que pasó desapercibido). A través de una plaza jalonada por  una iglesia y algunas casas modernistas , llegamos a la posada donde se alojó Cristóbal Colón, donde el cronista nos ilustró sobre el paso del almirante antes de su paso  y pudimos presenciar las salas de este Centro de Información sobre las posadas y postas de control así como alguna muestra museística de Pinos. Por los folletos recogemos : "·
cartel-cuadro-rutacolombina pinos puenteEn la única ruta entre Granada y ciudades como Alcalá la Real o Córdoba. Se trata del edificio más antiguo de la localidad y el único con esta tipología en la provincia de Granada, del que actualmente se tiel centro se ubica en la Antigua Posada del Puente, lugar de descanso ene constancia, por lo que ha pasado a formar parte del Catálogo General del Patrimonio Artístico de Andalucía. Tras la espectacular y laboriosa rehabilitación llevada a cabo en el inmueble, el Centro funciona además como oficina turística y como centro cultural ya que alberga también, una sala de exposiciones en la planta superior.
En sus instalaciones también se ofrece información de otras muchas otras rutas de interés cultural y turístico que pasan por este punto estratégico como son el Camino mozárabe de Santiago, la Ruta de las Tres Medias Lunas, la Ruta de las iglesias, casas señoriales y Alquerías, o las Rutas de la Vega lorquiana cuyos paisajes inspiraron la obra del poeta universal Desde allí se explicó puente romano - y  visigodo con reforma califal- sus arcos y contrafuertes, su labor contenedora de avalanchas y el barrancal del río, la capilla y su linterna de sabor musulmán -cklaro símbolo de su función de control y peaje, como su pequeño oratorio que preside una Virgen de las Angustias de la escuela Ruiz del Peral. Una vez reunidos y con la compañaía de Paco, marido de Paqui Santaella, el concejal Marino y, en muchas ocasiones, con varios concejales de Pinos.  , iniciamos la marcha hacia Valderrubio, a través de la calle Real y otras perpendiculares hasta salir a la N-432, e hicimos comentarios sobre las casas modernistas-Juzgados, Tercera Edad y dependencias del Ayuntamiento- hasta llegar al camino de la Vega, donde paramos en el puente que salta sobre el tren , parada obligada para explicar presencia alcalaína en Pinos, la fábrica de Harina de las Mercedes - antiguo propietario la familia delos Sierra- y Grupo Sierra con su Orujera, Refinería, almazara  y otras instalaciones, Llevamos a cabo una breve explicación sobre la burguesía andaluza de principios siglo XX , la remolacha y el tabaco.
Entre campos de marjales de cebolletas, espárragos, alfalfa, patatas  y unos caminos de terrizo blanco  lindando con acequias  y tras pasar el río Velillos llegamos a   Ánzola    , mientras divisábamos a Casas Nuevas y Zujaira. Nos detuvimos en   ella  y contemplamos su ermita  y proseguimos el camio de unos cinco Kilómetros a Valderrubio , en la hacienda de San Pascual- hoy una granja de cerdos- comentamos la antigua  fábrica y puerto de atraque de azúcar y remolacha, luego llegamos a un lugar de carril bici, donde recitamos este poema muy adaptado para este sitio, lugar y día nublado , pero magnífico para caminar, El cielo es de ceniza.
Los árboles son blancos,
Y son negros carbones
Los rastrojos quemados.
Tiene sangre reseca
La herida del ocaso,
Y el papel incoloro
Del monte está arrugado.
El polvo del camino
Se esconde en los barrancos,
Están las fuentes turbias
Y quietos los remansos.
Suena en un gris rojizo
La esquila del rebaño,
Y la noria materna
Acabó su rosario.
El cielo es de ceniza,
Los árboles son blancos.


Llegamos a Valderrubio ey allí nos acompañaron los concejales de  Pinos  y entramos a la casa del padre de García Lorca, su salón de estar, sus dormitorios, su cocina con la`presencia de Federico  en su alma mágica, los graneros y la maravilloso película sobre la poesía de la infancia y adolescencia, las habitaciones de los granjeros, las trojas y cámaras.....maravillosa experiencia el recitado tras el pasaje fílmico: Verde que te quiero verde por Rosi Viboras
Verde, que te quiero verde
Verde, que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar
Y el caballo en la montaña.
Con la sombra en la cintura
Ella sueña en su baranda,
Verde carne, pelo verde,
Con ojos de fría plata.
Verde que te quiero verde.
Bajo la luna gitana,
Las cosas la están mirando
Y ella no puede mirarlas.
Verde, que te quiero verde.
Grandes estrellas de escarcha
Vienen con el pez de sombra
Que abre el camino del alba.
La higuera frota su viento
Con la lija de sus ramas,
Y el monte, gato garduño,
Eriza sus pitas agrias.
Pero, ¿quién vendrá? ¿Y por dónde?
Ella sigue en su baranda,
Verde carne, pelo verde,
Sonando en la mar amarga.
-Compadre, quiero cambiar
Mi caballo por su casa,
Mi montaña por su espejo,
Mi cuchillo por su manta.
Compadre, vengo sangrando,
Desde los puertos de Cabra.
-Si yo pudiera, mocito,
Este trato se cerraba.
Pero yo ya no soy yo
Ni mi casa es ya mi casa.
-Compadre, quiero morir
Decentemente en mi cama.
De acero, si puede ser,
Con las sábanas de Holanda.
¿No ves la herida que tengo
Desde el pecho a la garganta?
-Trescientas rosas morenas
Lleva tu pechera blanca.
Tu sangre rezuma y huele
Alrededor de tu faja.
Pero yo ya no soy yo,
Ni mi casa es ya mi casa.
-Dejadme subir al menos
Hasta las altas barandas,
¡Dejadme subir!, dejadme,
Hasta las verdes barandas.
Barandales de la luna
Por donde retumba el agua.
Ya suben los dos compadres
Hacia las altas barandas.
Dejando un rastro de sangre.
Dejando un rastro de lágrimas.
Temblaban en los tejados
Farolillos de hojalata.
Mil panderos de cristal
Herían la madrugada.
Verde, que te quiero verde,
Verde viento, verdes ramas.
Los dos compadres subieron.
El largo viento dejaba
En la boca un raro gusto
De hiel, de menta y de albahaca.
-¡Compadre! ¿Dónde está, dime,
Dónde está tu niña amarga?
¡Cuántas veces te esperó!
¡Cuántas veces te esperara,
Cara fresca, negro pelo,
En esta verde baranda!
Sobre el rostro del aljibe
Se mecía la gitana.
Verde carne, pelo verde,
Con ojos de fría plata.
Un carámbano de luna
La sostiene sobre el agua.
La noche se puso íntima
Como una pequeña plaza.
Guardias civiles borrachos
En la puerta golpeaban.
Verde, que te quiero verde.
Verde viento. Verdes ramas.
El barco sobre la mar.
Y el caballo en la montaña.
ndalucía del llanto!


por mi parte  Sobre el monte pelado
Sobre el monte pelado,
Un calvario.
Agua clara
Y olivos centenarios.
Por las callejas
Hombres embozados,
Y en las torres
Veletas girando.
Eternamente
Girando.
¡Oh, pueblo perdido,
un pueblo andaluz



 Genail entre aplausos Manolo Martín con La casada infiel


Y que yo me la llevé al río
Y que yo me la llevé al río
Creyendo que era mozuela,
Pero tenía marido.
Fue la noche de Santiago
Y casi por compromiso.
Fue la noche de Santiago
Y casi por compromiso.
Se apagaron los faroles
Y se encendieron los grillos.
En las últimas esquinas
Toqué sus pechos dormidos,
Y se me abrieron de pronto
Como ramos de jacintos.
El almidón de su enagua
Me sonaba en el oído
Como una pieza de seda
Rasgada por diez cuchillos.
Sin luz de plata en sus copas
Los árboles han crecido,
Y un horizonte de perros
Ladra muy lejos del río.
Pasadas las zarzamoras,
Los juncos y los espinos,
Bajo su mata de pelo
Hice un hoyo sobre el limo.
Yo me quité la corbata.
Ella se quitó el vestido.
Yo, el cinturón con revólver.
Ella, sus cuatro corpiños.
Ni nardos ni caracolas
Tienen el cutis tan fino,
Ni los cristales con luna
Relumbran con ese brillo.
Sus muslos se me escapaban
Como peces sorprendidos,
La mitad llenos de lumbre,
La mitad llenos de frío.
Aquella noche corrí
El mejor de los caminos,
Montado en potra de nácar
Sin bridas y sin estribos.
No quiero decir, por hombre,
Las cosas que ella me dijo.
La luz del entendimiento
Me hace ser muy comedido.
Sucia de besos y arena,
Yo me la llevé del río.
Con el aire se batían
Las espadas de los lirios.
Me porté como quien soy.
Como un gitano legítimo.
La regalé un costurero
Grande, de raso pajizo,
Y no quise enamorarme
Porque teniendo marido
Me dijo que era mozuela
Cuando la llevaba al río.




, Sobre un pueblo andaluz

En la A. Tras comprar unos pequeños regalos, nos dirigimos a Casas Nuevas y comimos un arroz y una salmorejo , carne en salsa y magnífico casó que completó poste casero.
A las cinco , a la cinco en punto de la tarde ( más bien un cuarto de hora más) nos dirigimos recitando coralmente la cornada  y muerte Ignacio Sánchez Mejías, mientras no dirigíamos a Fuente Vaqueros. Allí, nos recibió la concejala Paqui Santaella  y nos sirvió de anfitriona de la Casa Natal de Federio. Contemplamos sus salón de estar, cocina, dormitorio y salas de cámara destinadas a exposiciones itinerantes y temporada, fotografía de rigor en el patio con el busto de Federico y  compra de algunos recuerdos. Volvimos cantando hasta nuestra ciudad. Anda Jaelo, la Tarara, Zorongo, Los cuatros muleros y dejamos aparte Nanas y Tres morillas, porque solo se los había el que suscribe.
Por la música ambiente se escapó el himno de la Morenita, recordando la romería que han emprendido nuestros vecinos. Mientras Antoñita  Pleguezuelo recitó el  bello poema  
La luna vino a la fragua
Con su polisón de nardos.
El niño la mira, mira.
El niño la está mirando.
En el aire conmovido
Mueve la luna sus brazos
Y enseña, lúbrica y pura,
Sus senos de duro estaño.
-Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
Harían con tu corazón
Collares y anillos blancos.
-Niño, déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
Te encontrarán sobre el yunque
Con los ojillos cerrados.
-Huye luna, luna, luna,
Que ya siento sus caballos.
-Niño, déjame, no pises
Mi blancor almidonado.
El jinete se acercaba
Tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño
Tiene los ojos cerrados.
Por el olivar venían,
Bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
Y los ojos entornados.
Cómo canta la zumaya,
¡Ay, cómo canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
Con un niño de la mano.
Dentro de la fragua lloran
Dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
El aire la está velando.

y terminamos con canciones populares de Lorca sin darnos cuenta que había llegado la partida en la calle Figueras.
Muchas gracias a Ayuntamiento de Pinos por su organización de las visitas, especialmente a concejales de la ruta, a Paqui Santaella, concejala de Bienestar y al concejal de Alcalá lla Real Rafael Hinojosa y a todos vosotros que  leeis y habéis hecho la ruta.

viernes, 24 de abril de 2015

DESDE MOCLÍN, LA MOTA. EN ALCALÁ INFORMACIÓN-

DESDE MOCLÍN,  LA MOTA

                        Se prodigan el cuidado de la salud y la cultura del bienestar y del ocio  en muchas asociaciones, grupos y familias mediante la participación en rutas de esfuerzo, deportivas, ecocostumbristas, turísticas, formativas, o , simplemente, de paseo. Da gusto encontrarse la Mota repleta de personas, de los ámbitos más insospechados ( desde un grupo de estudiosos de la Axarquía hasta  unos vecinos de Martos pasando por la presencia de los miembros de muchas asociaciones de la localidad) y ocupando el rincón más insospechado, un día como el de los Monumentos celebrado recientemente, sin sitio para aparcar los coches en las plataformas del Arrabal Nuevo y con una enorme avalancha de personas que ascendía a la Roca del Al Ándalus.
             Está calando en nuestra ciudad  el turismo interior y se atisban buenos visos de la llegada de personas de otras tierras, porque es frecuente toparse con una pareja francesa o de habla inglesa. Visitar la Mota no es recorrer  la Mezquita ni la Alhambra, pero es una opinión común de cualquier visitante  manifestar la sorpresa que le conllevaron la visita y  la puesta en valor de esta maravillosa Ciudad Fortificada,  no un castillo más de la Ruta de los Castillos y las Batallas ( y valga la enmienda a la redundancia) . Cualquier rincón es sumamente atrayente y reconquistado gracias al esfuerzo de las instituciones, sobre todo, la local, desde el Nevero hasta las salas mudéjares de la torre de la Cárcel Real pasando por la botica, las Carnicerías Reales, el Bahondillo o las tiendas de las Entrepuertas. La Ciudad Oculta se convierte en la llamada intrigante y sugerente  que  invita a trasladarse al mundo de la leyenda y del misterio.  El turista se topa con miradores excepcionales y privilegiados en el sitio más asombroso de la antigua muralla: a los pies de la torre del Farol, la arqueología ofrece la pregunta de un Arrabal Viejo excavado y esperando el ansiado Parador, también se siente revalorizado con el nuevo adarve de la antigua Carrera de los Caballos, donde porfiaban justas, torneos y  juegos de alcancías, cañas y lanzas;  sobre  la torre de la antigua barbacana, el visitante nocturno se siente rodeado del limpio barrio del Albaicín y, si otea hacia los Llanos, se le abre el damero de la ciudad, iluminado  y compuesto de una serie de calles perpendiculares y paralelas, tan solo roto por dos calles- Utrilla y el subeje de Pedro Alba con Rosario- , al mismo tiempo que se le prolonga su vista hacia nuevos barrios que han multiplicado su suelo urbano  tres veces el doble de terreno que se han mantenido sin alterarse  desde tiempos de los Austrias;  sobre la antigua torre del Pendón o  del Rey, se extienden, en la lejanía las montañas penibéticas de Sierra Nevada, el sistema defensivo-perimetral y transversal- de las atalayas, el limes de la antigua frontera granadina y, más cercano, Moclín, el Escudo de Granada.
            Y, vista desde la lejanía,  desde la fortaleza de Moclín, un grupo de ruteros, con motivo del intercambio de turismo interior,   pudieron contemplar, durante una visita del pasado domingo,  los campos alcalaínos en  el horizonte,  las blancas aldeas  que manchaban las tierras del Camello y los aledaños de las Riberas y, sobre todo, dos máculas amarillas de tierras  areniscas  que resaltaban de entre su entorno, las tierras olivares del Sur y el bosque de pinos de la Cuesta del Cambrón:  una era  la cantera de los Llanos;  la otra el barrio de Santo Domingo de Silos que se esfumaba con las piedras de la muralla del Gabán debido a las recientes excavaciones y reconstrucción del parapeto de la plaza de la fortaleza . El guía explicaba aquel recinto fortificado  que se encuentra avanzando en los peldaños constructivos  de de su revalorización patrimonial, mientras que comentaba la versión de estos versos de este romance fronterizos "Caballeros de Moclín, / peones de Colomera, /entrado había en acuerdo, / en su aconsejada negra,/ a los campos de Alcalá/ donde iría  a hacer la presa./  Continuó con la escaramuza del cortijo de la Matanza, la fuente del Malarmuerzo" y, al recitar los siguientes versos, fue interrumpido por un compañero  : " soltemos un prisionero, /que a Alcalá lleve la nueva". Pues, viendo aquel recinto a medio camino entre la reconstrucción de su aljibe de tapial, la torre de mampuesto y el recinto amurallado de época nazarí y, por otra parte,  envuelto entre andamios de tubo, lanzó una perorata espontánea e imbuida de orgullo alcalaíno en defensa de la reconstrucción actual del patrimonio alcalaíno de su fortaleza de la Mota. Se convirtió en el adalid que quería ganar la batalla informativa para atraerse a los pocos turistas, que le rodeaban mientras contemplaba el castillo de Moclín, como si quisiera vengarse de aquellos caballeros de Moclín que habían zurrado una buena paliza a los personajes del romance, a saber el  hijo del señor de Alcaudete y las tropas alcalaínas que le acompañaban. El rutero de la Mota  se convirtió, por un momento,  en virtual guía de los presentes e incitó a la visita de su recinto que había cambiado de la noche a la mañana en los últimos treinta  años. Por eso se ufanaba de  explicar y comentar que la frontera se había hecho vida en la ciudad de la Mota mostrando que valía la pena visitarla, al mismo tiempo que se explayaba en comparaciones, logros y una retahíla de piropos.
Como es lógico, cualquiera pudo pensar que era un forofo de su patria chica y se enorgullecia, en demasía, de su tierra.  Pero, al ver que todos le asentían, cambió de romance  y  recitó .."manda juntar a los suyos,/hace muy gran cabalgada, / y a las puertas de Alcalá/que la Real se llamaba.../" . Es decir,   refrendó sus palabras y se vio como notario de unos hechos que no borra el tiempo. Obras son amores y no buenas razones.          









jueves, 23 de abril de 2015

HOY DÍA DE SAN MARCOS. UNA FIESTA CELEBRADA EN ALCALÁ

POEMAS

LA CAMPANA DE SAN MARCOS

Los romeros debieron escuchar la voz de la campana que cantaba  de esta manera Guardia Castellanos:
                       
            Yo de san Marcos  soy la campana,
La más humilde, modesta y llana
De cuantas tiene la cristiandad.
Durante el año callada y muda
Ni un solo instante mi voz aguda
Turba el reposo de la ciudad,
 Mas, cuando llega de mi patrono
La renombrada festividad,
Me envalentono,
Y desechando mi encogimiento,
Cambio de tono

Y soy proclama que esparce el viento

Del territorio por el confín.
Mas cuando siento más energía
Y al cielo atruena mi voz de hierro,
Es cuando asoma la luz del día
En el que debe la cofradía
Que en pie sostiene la ermita mía,
Volver al Cerro.
Y en mi espadaña toca que toca,
Sugestionada por su grandeza,
Grito yo loca:
¡Viva la Virgen de la Cabeza!


DEDICADO A LA ERMITA

SONETO DEDICADO A SAN MARCOS


De las Cruces, al pie y en su ladera,
Un camino de curvas desiguales,
Ya al lugar donde nacen los raudales
Del agua que fecunda su ribera.
La Iglesia de San Marcos, pobre, austera,
Descuella entre cipreses y jarales,
Y a sus pies  el Cauchil con sus frutales
Y sus flores de eterna primavera.
Respirando el ambiente  de poesía
Que tiene aquel lugar, al caer el día,
Muchas veces me hallé...¡feliz pasado!
 Ya distraer mis pensamientos vino
El saludo del pobre campesino
O el triscar bullicioso del ganado.
(María del Pilar Contreras, Entre mis muros, pág.15.) 


Acuerdo de julio de 1627

Trata sobre un remanente de agua  del pilar que está en el camino de Señor San Marcos que se hizo merced a Antón de Alcalá y ahora lo pide Diego Fernández Montemolín, porque este remanente iba de las casas de Antón de Alcalá a las de Alonso Serrano y al tejero Marcos López, su hermano, Cristóbal Orgaz   y pasaba por las casas de dicho Diego, se comprometía a encaña

rlas y no faltarles agua a los vecinos que las tenían concedidas.

Se encargó Luís Alvarez de Sotomayor hacer el informe.