miércoles, 22 de octubre de 2014

LA ALCALÁ DE BALDI. COMENTARIO HISTÓRICO.


Cuando Cosme de Médicis visitó a Alcalá el día dieciséis de diciembre de 1668, la ciudad se encontraba en clara decadencia, por la pérdida de población y por la continua sangría de hombres y caudales, que había aportado la ciudad a Felipe IV en las guerras de Portugal, Cataluña, Francia y los Países Bajos, sin olvidar las incursiones de los turcos en la Costa granadina. El artista Pier María Baldi la ilustra lo mismo que las salinas de Filique, exaltando su aspecto de su fortaleza y Lorenzo Magalotti la define como


una ciudad de mil hogares, que desde la cumbre de un monte muy alto se extiende abajo por el costado y el valle de él, y comenzando a remontarse sobre la colina opuesta forma una cuenca. En la cima más elevada hay un fuerte, el cual aunque esté reducido al presente en morada para el Corregidor, fue otras veces fortaleza inexpugnable para los moros, para detenerlos en los límites del Reino de Granada, de donde retine también el día de hoy el antiguo nombre ganado Llave de Castilla.
La jurisdicción de Alcalá pertenece totalmente al Rey, el cual allé designa al Corregidor y dos Alcaldes. esta corregiduría comprende otros dos grandes lugares por lo cual para lo más se pone persona de alguna consideración, y actualmente se encuentra  y actualmente es el Marues de Torres , que al paso de S.A. se encontraba en Oza (hoy LOja), uno de los lugares a él sometidos.
El gobierno espiritual es independiente de cualquier diócesis, estando únicamente subordinado a un Abad secular, el cuaql tiene uso de mitra y del hánito pontificales, alzando baldaquino, no de otro modo que si fuese Obispo. esta Abadía produce alrededor de treinta mil escudos al año, y al presente ladisfruta don Antonio, hijo natural de don Felipe Cuarto, no legitimado. El tiene su residencia en Alcalá, y nosotros allí le encontramos, aunque la tardía llegada y la presurrosa partida no nos permitiesen verlo.[1]
A través de la ilustración, se distingue la alameda, la ermita y el Humilladero de la Magadalena  y la Cruz de los Blanquitos que adentraba hacia la cuesta del Cambrón y puerta de Granada. Eran las dos vías principales de acceso de la ciudad que ofrece un aspecto de cerco, bien delimitado por torreones y murallas en la parte alta, la antigua fortaleza, y de mampuesto, tapiales y corrales en el resto de su extensión urbana. Mientras los alrededores de la Mota y la parte que se extiende al cerro de su ladera, se encuentra muy poblada, el cerro del Calvario, prácticamente está despoblado. La muralla está fuertemente protegida por elevados muros y torres barbacanas, distinguíendose la puerta de Granada,  y la de la Imagen. Dentro de la fortaleza, se observa el arrabal Viejo de santo Domingo de Silos con su iglesia, y un barrio de trama musulmana comunicada por la parte alta  con los majestuosos edificios del barrio de la Mota, que sirven de tapial y segunda muralla, debido a su elevada altura que alcanzaban hasta los tres pisos en contraste con las casas del barrio. En el barrio de la Mota  se alza esbelta la iglesia Mayor abacial, que oculta a la torre del Homenaje,y se distingue la torre del Trabuquete, las Casas del Cabildo, el Gabán. la torre del argamasón,  la Casa de la Justicia  y los corredores , tiendas ,  las carnicería, la torre de Aguilera y otras varias torres, como la de la Cárcel . Fuera de la fortaleza, son dignos de destacar el barrio del Rastro que se adentraba por la puerta de Zayde al barrio de santo Domingo, el barrio de Bartolomé ,y  el de san Blas, con sus respectivas ermitas y algunos edificios significativos se vislumbran como el convento de la Trinidad, del Rosario y los monasterios de Consolación y Capuchinos.
 
Hasta que, un siglo después, en 1787, Bernardo Espinalt, en su Atlante Español la describe y la ilustra, no se han encontrado  nuevas descripciones de visitantes  extraños. La visión de su grabado nos muestra una Alcalá, donde se ha abandonado la fortaleza como sitio de población y se ha convertido en un residuo eclesial bien fortificado, mientras la nueva ciudad se ha extiendido por completo entre los dos cerros, el de la Mota y los Llanos, donde se han formando un centro rectángular, atravesado por el Llanillo, en el que corvergen perpendicular y paralelamente una serie de calles importantes, entre las que destacan Varacruz, Real, Llana, y Rosario entre otras. El recinto fortificado muestra su decadencia significativa no apreciándose la continuídad ni la habitabilidad en el barrio de santo Domingo, que sólo mantiene erigida en pie su iglesia y el lienzo meridional de la muralla, mientras gran parte de la zona oriental ha desparecido. Tampoco se conserva el barrio de san Bartolomé ni el del Rastro y el de san Francisco practicamente sólo conserva el monasterio. La ermita de san Blas, adosada a la muralla es otro de los barrios decadentes de la ciudad. Una amplia avenida desde la ermita de la Magdalena desemboca por la puerta de lós Álamos. La antigua ciudad de trazado musulmán ha dado lugar a una ciudad nueva, donde los espacios abiertos del Paseo Nuevo y la Plaza del Ayuntamiento le imprimen una modernidad racionalista que se ha ido plasmando paulatinamente a lo largo de estos dos siglos. Este entramado urbano  permite la ubicación de nuevos edificios civiles y religiosos que se abren a compases y plazoletas. Muestra de esta evolución es la concentración de los principales edificios públicos en la zona comprendida entre la calle Rosario y el Llanillo: la plaza mayor, el Ayuntamiento, las Casas de la pescadería y Carnicería o de Enfrente, el Hospital del Dulce Nombre de Jesús, el Pósito y el Matadero. Los edificios religiosos se ubican en espacios ubicados en el siglo XVI: la ermita de san Juan y los conventos de san Francisco, de Consolación, de santo Domingo  y de la Trinidad, distribuidos  a una distancia  que la ciudad creía conveniente para su ubicación. No obstante, el traslado de algunos desde la Mota se realiza en la misma zona: el Palacio Abacial o el monasterio de la Encarnación y las nuevas iglesias de la Angustias,y  san Antón o el conventto de los capuchinos. Sin embargo, el barrio de las faldas de las  Cruces, aparece muy poblado y coronado por el solitario Calvario que le daba su nombre-, formado por la calle  Antonio Ponz , en el año 1791
visitó la ciudad, mo hay referencias de personas forasteras y la ciudad ha sufrido un cambio significativo a lo largo del siglo XVIII:

Caminando desde Baena a Alcalá la Real, casi siempre por tierra montuosa, de malos caminos y solitarios, no encontré posada que la Venta llamada de la Rábita..Está puesta Alcalá en una elevación, ya aunque me dijeron que consta de cuatro mil vecinos, acaso no pasará de ocho mil o nueve mil almas. tiene seis conventos, con dos parroquias y dos ayudas de parroquia. La iglesia de los padres de san Antón no es desarreglada en lo interior, con todo, le echan a perder las hojarascas ridículas de las pechinas y de los retablos. También hay cierta sencillez en las iglesias de Santo Domingo y san Francisco;pero los ornatos dejémoslo a un lado, aunque los retablos ma


[1]Magalotti, Lorenzo. Viaje por España, de Cosme de Médicis. 1663.1669.

 

domingo, 19 de octubre de 2014

CARTUJA.DATOS II

libro donde se encuentra los cortijos y tierras de los Cartujos hasta el siglo XVI.






I
La Chaparra Marchales está catalogada, según expertos en

Botánica y Flora, como un Monumento Natural y Patrimonio Natural de Andalucía con 11 siglos de antigüedad. Su nombre científico es Quercus ilex

Es un árbol que tiene una circunferencia de 106 metros y un radio de 17 metros. Trata de una sombra capaz de alojar 1000 ovejas acarradas. Hoy en día, se encuentra rajada por la mitad y dos cinchas sostienen sus ramas para que no se abra más. Los antiguos de Colomera siempre la han visto igual, no le encuentran variación. Este árbol se encuentra en el límite del Término Municipal de Colomera lindando con Montillana y Trujillos y bajo los Tajos de Marchales.
Recopilando información hemos encontrado a un hombre de 102 años, llamado Antonio Valverde Martín, cuya abuela, Mª Belén Fuentes, hace ya muchísimo tiempo, como podéis imaginar, fue la responsable de que hoy en día podamos disfrutar de esta Chaparra tan hermosa y bonita. Cuenta que en aquellos tiempos en los aquellas tierras eran bosques de encinas y en los que había tanta escasez de todo, existían unos grupos de gente, llamados rancheros, que eran las personas encargadas de hacer picón con todos los árboles de los montes. Esta mujer impidió que talasen esta Chaparra, que por aquellos entonces (hace unos 200 años) estaba ya muy grande, como hicieron con el resto de sus compañeras encinas, ya que servía de refugio y cobijo para el ganado de los pastores. Agradecemos este gesto de Doña Belén que hizo que hoy podamos disfrutar de este árbol milenario y de su generosa y refrescante sombra.
II Fernando del Pino ha recogido estas informaciones:



DIARIO DEL RUTERO POR CARTUJA

 

 

        Un numeroso grupo se juntó en los aledaños del bar Tipi Tapa para emprender la ruta de la Cartuja. Una larga fila de coches marchó hacia ese paraje de tierras de Granda por la comarca de Montillana y Colomera, cercanos a los términos de Frailes, Moclín y Alcalá la Real por los partidos de campo de las Riberas y Mures. Al llegar al Km 403 hicimos parada en un gran estacionamiento, que era recuerdo  de una era comunal  para uso de los propietarios de aquellas grandes extensiones cerealísticas, hoy día transformadas en  tierras de olivos. Desde allí divisamos  las tierras del cortijo de la Melera , el pantano de Colomera, y,. al frente , pasando la carretera autonómica el subeje básico Guadix-Estepa, una cortijada abandonada, que muchos recuerdan como la Cartuja. Tras pasarla , nos adentramos por un camino que n os llevó a una cruz de término con una inscripción en su pie de 1790. Unos pasos más adelante, varias casas agrupadas en torno a dos portones que cierran el recinto del casería, cuyo centro preside una ermita dedicada a San Isidro. Se nos ilustró por el amigo y antiguo vecino del lugar sobre el uso comunal del lavadero, el agua, el horno y el monte y la propiedad privada de las casas ,que se reservan  varios propietarios actuales, antiguos compradores de los bienes de los señores que recibieron este bien inmueble junto con las tierras desamortizadas en tiempos de Mendizábal. Pero las tierras fueron tierras  de frontera, compradas por los cartujos que los arrendaban a labradores con gran número de criados o las administraban directamente y venían a recoger los  frutos de los labradores. Nos sirve para ilustrar el recinto y recogemos estas palabras del profesor Rodríguez Molina en estos momentos históricos, seleccionadas del Libro del principio, fundación y prosecución de la Cartuja de Granada, obra del padre cartujo Rodrigo de Valdepeñas:.  

 

-“ La Cartuja de Granada

A comienzos del siglo XVI existían en lo que se considera provincia cartujana de Castilla varios monasterios, fundados desde finales del siglo XIV, entre ellos
Santa María de las Cuevas (Sevilla), y
La Defensión de Santa María (Jerez de la Frontera), en 1478.

Los intentos de invertir los excedentes en la fundación de una nueva casa en la Provincia de Castilla, por parte del Monasterio del Paular, en 1458, debieron esperar hasta que, en 1506, el Capítulo General encarga al Prior de Aniago la búsqueda de emplazamiento para la nueva Casa por tierras de Galicia o de Castilla-León. Las dificultades para establecerla en las proximidades de la ciudad de Zamora, propiciaron la entrada en contacto con Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán (1453-1515), admirador de la Orden, quien se ofreció a costear la obra con la idea de ser sepultado en su iglesia, cuando falleciese. Obtenidas las oportunas licencias, se dió a la nueva fundación el título de Santa María de Jesús. De mutuo acuerdo eligieron para su emplazamiento la parte alta del bello y fértil pago de Aynadamar, amplia y atractiva zona en las afueras de la ciudad de Granada, donde el brillante militar le donó, el 8 de diciembre de 1513, dos huertas situadas al pie de la Golilla, una llamada del Alcudia y otra conocida como la de los Abencerrajes.
 . La Cartuja Vieja, por tanto, no quedó emplazada, como quiere la hipótesis tradicional, en el actual cementerio de los jesuitas.. Ella fue la morada de los pocos monjes que llegaron a Granada hasta que se bajaron a la Nueva Casa, con la correspondiente licencia del Capítulo General”.

-“ Sus ingresos: dotación, mandas y rentas

Fundada La Cartuja de Granada como filial del Paular, fue generosamente dotada por éste, que le capacitó para hacer frente a sus gastos cotidianos, a la formación de su patrimonio y a la construcción del Monasterio.

Cuando en 1550 se firma el último concierto de dotación por valor de 18.800 ducados (7.050.000 mrs.) para que se inviertan "en la compra de medios y posesiones para la dotación de esta nueva Casa", se recuerda que el Paular lleva puestos ya en gastos de obra, sitio, renta y hacienda de la Cartuja de Granada más de 45.000 ducados. La conclusión es simple: en esa fecha el monto de la dotación ascendía a 63.800 ducados (23.925.000 mrs.), suma considerable, de gran valor adquisitivo, ya que por 100.000 mrs. se podía comprar un Carmen de 30 marjales en el Pago de Aynadamar”. Otra fuente de ingresos fueron las mandas testamentarias, capellanías y diezmos.

-“ Los ingresos recibidos, la austeridad de los monjes, las numerosas ofertas de rozas y monte en la frontera, y la obligada venta de tierras y casas por una población morisca cada vez más hostigada, propiciaron que los priores, "viendo que era hacienda sana y segura y buena", invirtiesen sin pausa, con gran habilidad, en la adquisición de bienes.
  Tierras de secano

Desde su asentamiento en Granada, las tentadoras ofertas de rozas y monte en tierras de la antigua Frontera, entre Granada y Alcalá la Real, no dejaron de atraer el interés de La Cartuja, que invirtió en su adquisición, buena parte de su hacienda, entre 1515 y 1568.  Localizadas, fundamentalmente, en la Cañada de Almaguel, término de Alcalá la Real, adquirieron, entre 1526 y 1530, unas 58 peonías (6'5 fa. cada peonía) y varias caballerías (13 fa. cada caballería), de rozas y monte, donadas por los Monarcas a otros tantos vecinos en recompensa por su ayuda en la Guerra de Granada. Numerosos lotes de tierra de variadas superficies, localizados en las Caballerías y en los Manchones de Íllora, entraron, asímismo, desde 1515, a formar parte del patrimonio rústico de la Cartuja. Se pueden contar entre ellos las amplias extensiones territoriales compradas hasta 1534: dos cortijos a un Aranda de Alcalá, el cortijo de Acequia, de 100 fa. y el cortijo del Moralejo, en Almoguel, también de 100 fa. de extensión; 150 fa. de rozas, montes y baldíos, propiedad del jurado Jorge de Mosquera; 130 fa. de Francisco Sahagún, que le había donado el Rey; 270 fa. de Rodrigo de Bazán, veinticuatro de Granada, también donadas por el Rey; 300 fa. de tierra del Lic. Cuenca, que éste había comprado a Valencia de Benavides, a quien las había donado el Rey; 200 fa. en las Juntas, y otras extensiones de tierra parecidas. Tentaron suerte en Iznalloz, e incluso en Alhendín-Escúzar, pero pronto abandonaron el proyecto, para centrar casi exclusivamente su atención en las tierras localizadas en los términos de Alcalá la Real, Íllora y Moclín.

Sus contactos en esta zona pudieron estar motivados por los orígenes y activa participación en ella del Gran Capitán, cuya familia tuvo siempre importantes intereses y fieles servidores en Alcalá (30). Fue, además, alcaide de Íllora y había reunido un vasto patrimonio territorial de unas 957 has. (31) en la parte de la Vega de Granada próxima a la franja de frontera,. Las escrituras de compraventa registradas en el Libro de la Fundación de la Cartuja ofrecen un claro balance de las tierras de secano adquiridas, hasta 1568, en la antigua frontera.

          Nos detuvimos  contemplando el lavadores común, Los aljibes de agua, las casas, los dinteles de ladrillo y con adornos de cruces, y en seguida marchamos para adentrarnos camino abajo hacia el cortijo de los Marchales, Siguiendo por la parte alta un cortado de sierra con flora mediterránea de encinar y rocas cortadas y abajo el olivo conquistador de este monte, paramos junto a una carretera que trochamos para dirigirnos a la gran encina de Marchal en medio de las explicaciones de Juan Antonio, que nos aclaró lamina de Mures ( de plomo, hierro y plata), Un abrazo de coro de  silvanos y nereidas.   En la encina la foto solemne  en medio de una cúpula abovedada que formaban las ramas de esta majestuosa encina que competía con la de Merced y no llegó a alcanzarle en su extensión y grandeza a pesar de sus 1200 años de antigüedad(¿) y estar apuntalada y cosida con grandes travesaños. Luego, pasamos por el cortijo abandonado de los Marchales, y bordeando el tajo llegamos junto a la raja pequeña de los Marchales, que contemplamos desde abajo y algunos osaron subirse por su estrechura. .Nuevos rutistas se unieron a un copioso grupo  que superó las cien personas.

           Más adelante, seguimos hasta cerca del cortijo del Burrufete, nos perdimos en el bosque mediterráneo y volvimos para entrar por la cima por una puerta del  cercado de las ovejas. Contemplamos los tacones y pilones de las ovejas, las cabrerizas y la cantera, y, desde este recinto natural, divisamos  los bellos parajes desde contemplamos el pantano de Colomera.
El amarillo otoñal nos dio un beso de oro al traspasar el puente de la ribera del Velillos cuando nos dirigíamos a Alcalá.
Gracias a todos los que han hecho posible la ruta, sus leyendas , sus costumbres ( San Isidro, los petardos reventados, los hombres de la sierra, la ruta de los muleros, la huella de los Cartujos...los bandoleros, los estraperlistas…), gracias a Paco García y a los  que se han sacrificado para hacerla lo mejor posible, gracias José Luis, familia Esteo, Milesio, Fernando, los Paco, Manolo, Maria Luisa y Domingo,  los cocheros, todos los ruteros...
 


 

 























 

 

 
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EL PRÓXIMO DÍA, POR LA DEHESA DE CHARILLA, CON COMIDA DE AMIGOS Y RUTISTAS. HAY QUE AVISAR ANTES DE JUEVES POR INTERNET , FACEBOOCK, BLOGS Y OTROS RECURSOS ORALES ….