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viernes, 25 de noviembre de 2016

CONSTITUCIONES DE LA HERMANAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS BAJO LA ADVOCACIÓN DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN


CONSTITUCIONES DE LA HERMANAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS BAJO LA ADVOCACIÓN DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN

Libro de cuentas 1660-
Rector Tomás Sánchez de Urda
Archivo Municipal de Alcalá la Real.
Caja 41. Pieza 4.

El presente legajo recoge el libro de Hacienda del Hospital del Dulce Nombre de Jesús de Alcalá la Real y, dentro de las cuentas de la cofradía, se encuentra una sucinta historia de la cofradía que lo mantuvo desde su origen con el nombre de la Caridad. Una vez extinguida, el abad renovó la institución y puso a su frente un rector. Entretanto se puso en marcha este cargo abacial, una hermandad asumía la administración de las actividades del hospital con el nombre de Hermanad de Nuestra Señora de los Desamparados. En 1659, la cofradía estaba prácticamente extinguida y el licenciado Tomás Sánchez de Urda, rector del hospital, reunió a varios eclesiásticos y caballeros hidalgos para revitalizar la vida de la cofradía. Era abad el señor don Francisco de Salgado y Somoza, a quien le solicitaron una junta para protestar de la situación. Todos ellos consideraron “ la grande obra de la caridad, que se haría al prójimo a honra y gloria de la Santísima Trinidad y de Nuestra Señora la Virgen María en la erección de una nueva Hermandad para el alivio de los pobres, curación de los enfermos y consuelo de los desamparados, como antes la había”. Había desaparecido por “la trasgresión del tiempo, poca firmeza de los hombres inclinados más al ocio y vicio que a la virtud y buenas obras, redundando de ello la cortedad de las limosnas para dicho Hospital, pues se mantenía con grande escasez”.
Esto, además, daba lugar a que no se continuaran las obras de la Iglesia y Hospital. El abad atendió la petición de los vecinos anteriores y aprobó la nueva hermandad con el título de HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LOS DESAMPARADOS, el día ocho de septiembre de 1660.
Este año, se dio, por otra parte, un gran paso para la historia de la Hermandad. Pues, se concedieron nuevas constituciones o estatutos que se mantuvieron hasta la desaparición de su hospital1. Además, posteriormente, puso las bases de la decadencia de la hermandad a favor de una figura de sus estatutos, la del Rector del Hospital, lo que hizo que decayera la actividad cofrade y, por tanto, sus actos se concentraran en las puramente sanitarias y de hospedaje.
Estas constituciones de 1660 tuvieron grandes innovaciones. El propio TÍTULO DE LA HERMANDAD que cambió el de Hermandad e la Caridad por el de Hermandad y Congregación de Nuestra Señora de los Desamparados. Los fundamentos se basan en un extenso, pero muy interesante considerando, por su sentido caritativo, a saber.
Considerando las continuas mercedes y divina providencia, conque Dios Nuestro Señor favorece a sus criaturas, y que es precisa obligación servirle y solicitar auxilios de su gracia para conseguir la vida eterna, y lo agradable que es su divina Majestad el fervoroso afecto de los que atenta y piadosamente ponen los ojos en la necesidad y miseria de los pobres enfermos, que, por su edad o demasiado encogimiento y gravedad de enfermedades, perecen de extrema necesidad y muchas veces sin sacramentos, y cuan de su santo servicio es asimismo la curación, sustento, crianza de los miserables, alivio de los presos, consuelo de los afligidos y dar sepultura a los muertos y el ejercicio de las demás obras de piedad y misericordia, que se ofrecen, deseosos de acertar el camino de nuestra salvación, Erigimos y fundamos Hermandad y Congregación para ejercitarnos en estos y demás actos, que sean del bien del próximo y mayor servicio de Dios nuestro Señor y para más bien ejecutarlo hacemos las constituciones siguientes”.
Pues era frecuente que no coincidiera el nombre de las advocaciones con el de la imagen. Así, la imagen de la Coronda la hemos encontrado con distintas advocaciones: primero de Caridad; ahora de Desamparados y, muchas veces, como de Coronada. Sin embargo el primer artículo establece lo siguiente, muy acorde con la época de fomentar el dogma de la Inmaculada.
Esta hermandad esté debajo de la protección y amparo de la Purísima y Siempre María Nuestra Señora, Concebida sin mancha de pecado original que se llame Hermandad de los Desamparados”
A destacar la fiesta de la Coronada que anteriormente se celebraba por el mes de septiembre, y ahora se pasa a diciembre, con el siguiente texto.
“Que el día de la Purísima Concepción de la siempre Virgen Nuestra Señora u otro día de la Octava en que pareciere a la Junta, se celebre fiesta con Vísperas, Misa Cantada, Sermón, y Comunión general de todos los hermanos con mucho orden, reverencia y devoción reservando adornos costosos y gastos para emplearlos en las obras de piedad, que dicha hermandad profesa”.
Y en cuanto a los fines y objetivos, así lo manifiestan las constituciones.
Ha de tener por instituto curar y recogen los pobres, el sustento y crianza de los miserables y demás obras y actos de piedad, que se ofrecieren para remedio de los desamparados, en que, según los casos y necesidades ocurrieren, se han de interponer los medios posibles más convenientes para su alivio y consuelo”


















1 AMAR Legajo 41, Pieza 6.

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