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martes, 8 de marzo de 2016

XIX. HACIA LA UNIFICACIÓN DE LAS COFRADÍAS. EL CRUCIFICADO DEVOCIONAL


XIX. HACIA LA UNIFICACIÓN DE LAS COFRADÍAS. EL CRUCIFICADO


DEVOCIONAL

            A esto hay que añadir las medidas reales contra la desaparición de las cofradías a primeros de siglo XIX, Solamente se permitió a la cofradía  del Dulce Nombre de Jesús al unirse a la de Santa Caridad y  mantener el acervo pasional integrando todos los elementos de la religiosidad  popular  a través de los pasos  y cuadrillas semanasanteros.  Pues la mayoría de  las cofradías pasaron a ser hermandades de Ánimas y quedaron las que se consideraron sacramentales. En concreto, la  más importante cofradía de Ánimas de Alcalá tenía su residencia en el Convento de san Francisco, y, en los años anteriores, en la iglesia de la Mota  y  de Santo Domingo de Silos; sin embargo, a finales del siglo XVIII, va a quedar reducida a la de la iglesia de la Veracruz, al reconvertirse el antiguo legado de su hermandad pasional en este tipo de cofradía en el siglo XIX. En este contexto,  no impide que se mantenga el culto devocional  de muchos templos y  conventos y la manifestación pública de los crucificados de los siglos anteriores quede reducida a la imagen del Cristo de la Salud  y el de la Misericordia  en los primeros domingos de Septiembre como fiestas de gloria en torno a la Exaltación de la Cruz. Clara muestra  aparece documentada  en   los  crucificados de templos, las sacristías y coros  de muchas iglesias y conventos. Algunos  como el del Rosario y San José de Capuchinos albergaban crucificados en su varios departamentos de su interior e Iglesia. Para la iglesia del Rosario sirve esta cita, de la que entresacamos algunos enseres relacionados con el Crucificado [1]“  Otro altar con un retablo con Señor Crucificado, manteles, candelero y cruz de palo(...) En el Coro, . Un señor Crucificado, la Sillería de Nogal que se compone de 17 asientos Sacristía un crucifijo. Y para Capuchinos, esta nueva  cita[2]:  primeramente la Iglesia con siete altares y adorno de seis retablos, dos marcos de lienzo, trece quadros a la Vía Sacra, u, una cruz de madera con el Santo Cristo de la Misericordia,   fue entregado dicho R.,P. Guardián y Comisionado en cuya ….

            No es de extrañar que el patrimonio se viera afectado por las diversas medidas desamortizadoras  y las diversas guerras, sobre todo la de la Independencia, dando lugar a la pérdida de ese legado o que  muchas imágenes, cuadros y otros enseres fueran trasladados a otros lugares religiosos e, incluso, a la capital de la diócesis. Pues hay constancia de algunas de ellas  en otros templos  y  en los museos provinciales.  Y, en medio de ese contexto, viene a bien estas palabras   del sermón comentado del cura castillero para dar pleno sentido iconológico al mantenimiento de la representación del ciclo pasional :
Resta, pues, católicos que la contemplación de estos pasos de la Pasión del Salvador, nos mueva a penitencia de nuestros pecados, causa de tan lamentable tragedia, y que nos encienda en amor hacia el Señor que tanto hizo por redimirnos, para que de este modo participar de los frutos de esa redención  en la gloria. Amén”.
            Además, desde mediados del siglo XVIII, se erigieron muchas ermitas en las aldeas que abrieron sus puertas al culto dando lugar a la presencia de los ciclos pasionales mediante viacrucis, alguna imagen del Crucificado y cruces. Hay que destacar la ermita de la Santa Cruz que se remonta al siglo XVI en el partido de Cantera Blanca y el Cristo del Perdón en la Pedriza[3]. Pero, ese periodo coincidió con la Ilustración y dio lugar a un fuerte reformismo por el clero abacial que contrastaba con la religiosidad popular de modo que influyó sobre todo en la decadencia de los pasos representados.



[1]             Este dato muy interesante, es el inventario de la Iglesia donde se ubicaba  Jesús Nazareno y María Madre de Dios del Rosario. Lo conocemos a través de la pieza 26 del legajo cinco del Archivo Municipal de Alcalá la Real y se realizó  años  antes de la exclaustración de los dominicos, en torno al 1820. Y, en el Archivo de las Cortes Españolas, está el  legajo 20 /número 57 y con fecha del 23 de junio de 1813 se titula” Escritura  sobre entrega de su convento a religiosos de Santo Domingo de Guzmán de aquella ciudad” Para el estudio de los crucificados, subrayamos en negrita  Ocho santos de bulto, seis escaños, dos cajones, ocho puertas nuevas de una bandera, un confesionario, una silla de baqueta, dos asientos de terciopelo,  un facistol, una cajonera rota con dos cajones, dos atriles, un pie de cirial, dos ciriales, una banderola, una escalera para el sagrario, dos frontales viejos, una vidriera grande, nueve candeleros,  dos cruces de cristal, un cajón envevido en la pared, una camilla de un crucifijo, nueve farolas chicas y grandes, nueve lienzos con marco, otros dos sin él, tres marcos grandes dorados, un pedazo de retablo con otros varios de lo mismo, un friso sin dorar, una mesa de altar, un cajoncillo de Sagrario,  una puerta de alacena, otras de farolera, un quarterón, tres cruces de madera, cinco cuadros grandes rotos, la sillería del coro con puerta de dies y siete, el armazón de madera del órgano y dos fuelles, una campana de la torre, otra pequeña en la Sacristía, una mesa, dos lámparas de metal, quatro cerrajas de quadros, una efigie de Nuestra Señora de bulto, seis horquillas, cuatro almohadillas, un frontal, quatro aras, un San Miguel, un quadro de lienzo, otro grande, un Crucifijo y dos láminas, veinte y seis  libros, un trono de la Virgen del Rosario, una banderola y un crucifijo, dos cojines dos candeleros, y dos cruces, dos láminas, una campana pequeña, una lámina de Dolores, un retablo y cristaleras, una lámpara, ostiarios y yerros de hostias, una cruz de guión y dos cruces, dos cortinas de Sagrario, un frontal y un paño de púlpito, tres almohadas, un ornamento encarnado, cuarenta y ocho manípulos, cinco manteles, seis frontales, dos paños de púlpito, cuatro capas, treinta y un collares, cincuenta y una estolas, dies y seis  paños de cáliz, doce bolsas de corporales, dos hijuelas, doce sobrehostias, cuatro mangas de cruz, cinco cíngulos, veinte y nueve casullas dalmáticas, tres paños de atriles, un velo morado y dos banderolas, dos cajones de la Sacristía, doce llaves,  .


           

[2]        I  DOCUMENTO SOBRE EL CONVENTO DE CAPUCHINOS DE ALCALÁ LA REAL Archivo del Congreso de los Diputados. Legajo 20 /nº 56. Se titula “Alcalá la Real, cinco de junio de 1813. Escritura sobre entrega de su convento a los religiosos capuchinos de aquella ciudad”
               Es una copia de una escritura realizada por el notario González de Lara  Reflejaba el momento histórico de la devolución a los frailes del convento que se les  había desamortizado años antes. Dicho acontecimiento partió de la nueva política real de devolución de bienes a las comunidades religiosas desamortizadas a partir de la Real Regla promulgada el 14 de enero de 1813 y que en las provincias ejecutaron los intendentes, nombrando administradores de bienes nacionales en cada partido judicial. En el caso de Alcalá, se cambiaron a los antiguos administradores afrancesados( Vicente Mirasol) por otros nuevos, precisamente fue Manuel Durán y el acto de toma de posesión y entrega se llevo a cabo el dos de abril del mismo año. El Intendente de Jaén extendió el decreto de la obligación de levantar ante el notario el documento de restitución de bienes con fecha de 30 de mayo de 1813 y días más tarde, el cinco de junio se hizo en Alcalá la entrega al guardián del convento.



[3]    AMAR. Acta del 17 de octubre de 1807

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