Archivo del blog

jueves, 10 de marzo de 2016

IV. HACIA LA FIESTA DEL ECCE-HOMO EL CRISTO DE LA LANZADA EN EL PROGRAMA DE SEMANA SANTA



 
CRISTO DE LA EXPIRACIÓN EN EL  PASO DE LA LANZADA EN EL PROGRAMA DE SEMANA SANTA
º         La Hermandad del Señor del Ecce-Homo y Jesús en la Columna de Alcalá la Real  incorporó en 2008 a la Semana Santa de la ciudad de la Mota la imagen del último  crucificado como uno de sus titulares para realizar el paso de  la Lanzada,  vulgarmente denominado el de Longinos y el Lazarillo. Jjunto con los de  las advocaciones tradicionales, acrecentó el patrimonio de la hermandad en tiempos de la mayordoma Marcía del Carmen Vega González y siendo hermana mayor Consuelo Mota Vallez.  La propia hermandad, consciente de la importancia de  esta imagen, en el discurso de la representación pasional  le denominó “ Cristo Crucificado de la Expiración en el Paso de la Lanzada”.  Esta fue adquirida por los fondos de la propia hermanad en los  talleres  “ Arte Martínez” de Horche de la provincia de Guadalajara, un grupo colectivo artesanal de imaginería religiosa bajo la égida de los hermanos Ricardo y David Martínez que recogieron la antorcha artística de su abuelo y padre Juan Francisco y José Antonio Martínez[1]. Esta  imagen responde en su descripción [2].








catalogal como C-221 y  es fruto de la reproducción reducida de la imagen de un Cristo de la Expiración que los artistas bautizaron con el nombre de Cristo de San Clemente. Otras copias de la imagen se encuentran en iglesias y templos de  parroquias, santuarios y conventos de España y del mundo, principalmente por haberse  difundido en las tiendas religiosas del propio Vaticano.  Probablemente, no responde más que a la base u origen  del primer crucificado que sirvió de copia y de mayores dimensionas antes de llevar a cabo las diversas tareas de sacar puntos,  tallar, esculpir y policromar
            Esta imagen del  Cristo  de la Expiración se cambió,  en lugar de otra de menores dimensiones,  por los delegados de traer la imagen a la casa del hermano mayordomo, Francisco Cañadas y Francisco Martín, ya que el contrato de la primera, denominada Cristo de los Salesianos, era más bien un Cristo Muerto, más de plegaria, debido a que la actual  con su gesto dramático no se adaptaba mejor a la idiosincrasia de las representaciones pasionales de la hermandad del Señor del Ecce-Homo. No desfavorece  en cuanto a su  belleza con respecto a la original su disminución de tamaño, sino que se adapta perfectamente al encuadre de la imagen dentro de la escenografía del paso de la Lanzada y a su ubicación anual  presidiendo bajo dosel y espaldera de terciopelo rojo de la Sala-Museo de Juntas  de Juntas de la Casa de los Judíos. Por eso, se desechó la propuesta para la compra del Cristo salesiano.   Se consideró que el Cristo debía asistir como personaje mudo a la solemne escena del  Longinos[3], y esta imagen concordaba con el texto del evangelista de San Juan[4], que lleno de fe  por haberla visto escribió “ Uno de los soldados abrió su costado con una lanza, y luego al punto salió de la herida sangre y agua, y el que lo vio por sus propios ojos es el que da testimonio de ello. Y él sabe y está cierto que dice en ello la verdad, para que también vosotros también seguramente creáis”.
Por cierto fue el único que recogió esta escena y que luego fue  adaptada por Santa Brígida en una de sus revelaciones: “Estando rodeado  el cuerpo del Señor por las turbas, vino uno de los soldados corriendo con grandísima  furia, atravesóle una lanza por el  lado derecho con tanta fuerza y vehemencia, que parece que que quería sacarla por la otra parte, y quedó tan cruentamente herido que no paró hasta que la lanza penetró de todo el corazón de una parte a la otra de él”[5].
 Este Cristo de la Expiración es una imagen más pequeña del tamaño natural, con una altura del crucificado  de un metro y diez centímetros  y una  brazada de  un metro,  sobre una  cruz arbórea de 2 metros de leño del suplicio y 1.30 del travesaño,  y ambos marcados con  tajos sin dorar policromados de blanco. Sus brazos y el travesaño de la cruz dibujan una perfecto triángulo invertido. Es una copia de un Cristo de La Expiración manierista, de madera tallada y policromada, cuyo primer autor, cercano a la Escuela granadina[6] y en el entorno de Pedro de Mena,  debió inspirarse en un dibujo que Miguel Ángel realizó para  Victoria  Colonia en 1540. Pues, las copias de los dibujos corrieron por toda España y fueron la fuente de inspiración de muchos artistas renacentistas que divulgaron esta tipología del Cristo Crucificado de la Expiración[7].  En nuestra comarca tuvo algunos precedentes en los cristos de la Expiración de las RRMM Dominicas y en el Cristo de Alcaraz. Pero, al incorporarse a los pasos de Semana Santa , denota  un importante hito en la secuencia del decurso pasional, como expresábamos “Menos frecuente aún es este paso de La Lanzada, que  sólo se encuentra en el llamado Tríptico del Gran Capitán, donde aparece el tal Longinos a caballo intentando atravesar el costado de Jesús, rodeado de una caterva de soldados. En ningún retablo ni cuadro, actual o perdido de Alcalá la Real, se encuentra esta variante  narrativa. Por lo tanto lo que no ofrecía el templo, fue suplido por la representación del hombre. Así está constatado que, desde el año 1664, se escenifica  este paso de Longinos y el Lazarillo en la procesión del Viernes Santo por la mañana, y no en otras, como la del Jueves Santo de la Veracruz”[8]. La imagen no tiene telas encoladas en el sudario que envuelve el cuerpo de Jesús sino que todo los elementos, ajenos a la anatomía y miembros de su cuerpo, participan de la misma madera al estar integrados perfectamente formando una unidad y sin ser postizos. Corona  y cabellera  se interrelacionan unidos los espinos con los rizos del peinado  hacia atrás de las espaldas de la  imagen. La curva serpetiìnata parte del movimiento de los pies suavemente  girando hacia la derecha para subir desde los muslos y torso hacia la derecha y culminar con el giro de la cabeza hacia la misma dirección  compensando  muy levemente la escena. La barba, el bigote y la cabellera dejan traslucir sus anchos labios , su nariz hebrea y sus  ojos suavemente enarcados por unas prolongadas cejas manifestando  una paz y senequismo de su mirada.  El rostro dirigiéndose en su último alarido al Padre representa la dulzura de una muerte aceptada  y sufriendo, por  la salvación humana, el sacrificio martirial que se incrementa con los regueros de sangre que se extienden en su frente abierta sin ninguna guedeja en su peinado;  una barba  con su bigote cubre la parte baja  y deja traslucir los labios musitantes del Cristo.  El INRI , en forma de cartela on los bordes apergaminados rotos por el centro,  recogen el anagrama de  IESUS NATHARENUS , REX IUDEORUM.
Esta imagen fue adquirida adrede  para ser posesionada y participar en el paso de la Lanzada en la manifestación religiosa de la mañana del Viernes Santo.  Su carácter clásico se eligió para estar concorde con la imaginería de la  posguerra, en este caso con las imágenes que procesionan junto a él, la de Jesús Nazareno, San Juan y Madre de Dios del Rosario[9]. Fue primero  portada manualmente   por miembros de la propia cofradía vestidos de sayones y, actualmente, en  unas andas de madera, obra de la familia Cubero,   por  un grupo de hermanas anderas dirigido por una capataz. Dentro del segundo tramo de la procesión matutina de Jesús Nazareno, se coloca como hito final del tramo de  su hermandad  tras el paso del Gallardete de Jesús Nazareno  y delante de la cruz  de los Discípulos que abre paso a la cofradía del Dulce Nombre e Jesús. 
            Desarrolla en la manifestación religiosa el cierre de la Pasión de Jesús con la certificación de su muerte ya que  representa el antiguo Paso de la Lanzada junto con los personajes  del Longinos y Lazarillo. Este último es una figura popular recreada de la vida, en la que un niño vestido de soldado romano guía a Longinos en el acto de la Lanzada para medir la distancia para apuntar con su arma. Es, además, el único paso en el que aparece la figura de Cristo, pues los anteriores  organizadores  de este auto  no permitían en modo alguno su presencia de tal modo que se produjeron algunos desajustes a la hora de integrar la figura de Jesús en la representación de los pasos. Así, como relataba la poetisa María del Pilar en los últimos años del siglo XIX y constatamos hasta finales 2008, esta imagen era sustituida por la de Jesús Nazareno, que solemnemente recibía la lanzada en el paseillo del pilar de la Mora, hasta que, al final del siglo XX, se multiplicaron  las puestas en escena a lo largo del recorrido de la carrera ofical. En aquel tiempo era comprensible  dentro de la escenificación de los pasos que partían de sacrificio de Isaac como preludio profético del sacrificio de Jesús y, que, como muy bien recogió en 1808 la petición de la cofradía ante el Real Consejo de Castilla, la finalidad no era otra sino “ ...para aumentar más la devota determinaron sacar  el Viernes Santo una devota procesión con el título del referido Santo Nombre, representado en la devotisima imagen de Jesús Nazareno, con los principales atributos de la Sagrada Pasión, que desde aquel tiempo hasta el presente ha permanecido en esta ciudad con la edificación mayor, conmoviendo no sólo a sus moradores sino aún también a los pueblos de la Comarca paa adorar tan santos  ejercicios y que por quanto hasta hora no han premeditado que estos pasos deben ser con la Superior Aprobación del Real Consejo”. 
            Realmente, la imagen  es una meditación de los momentos póstumos  que sufre Jesús hasta su último suspiro, parece como si recogiera una de las últimas palabras del evangelio. Nos referimos a la frase ¡Dios mío, Dios mío, ¡por qué me has abandonado! En suma, es latente su agonía final del martirio de Jesús con extensas manchas y regueros de sangre por los hombros frente, rodillas y brazos. Parece como si sus brazos tensaran sus músculos  y las propias manos  al emitir su voz final , los mismos que de un hombre que los abriera  con  tanto  esfuerzo que se signfica  en la manifestación realista de las vértebras y en la oquedad del vientre. El perizoma, muy de la escuela granadina,  sujeta con un cordel los blanquecinos paños y deja al descubierto la pierna derecha que se remata con la moña anudada de un extremo del sudario. Algo muy típico del entrono de Sebastián de Solís y de los Raxis que compartieron taller y escuela.  Sus dedos intenta curvarse  en ambas manos están extendidos como si estuvieran agarrándose al último momento vital. Sin embargo, su rostro tiene una expresión dulce , de una belleza singular: dirige su mirada hacia el cielo y, según el punto de vista de donde se mire, la expresión es distinta, no solo de dolor, sino de oración y contemplación al Padre de modo que se han convertido en una nueva imagen titular y de culto  de la hermandad del Señor del Ecce-Homo, además de parte esencial del Paso de la Lanzada..







       Este taller surgió en n 1942, originalmente con el nombre de Talleres El Pilar, al que muy pronto se unió su hijo José Antonio, y varios años más tarde, los hijos de este, Álvaro y David, tercera generación consolidada.Este taller desde sus orígenes, se ha dedicado principalmente a la construcción de retablos, aunque hace todo lo relacionado con el arte sacro, sus obras se realizan en madera, dorado en todas sus versiones y policromía, tanto en altares, ambones, hornacinas, repisas, pedestales, tronos e imaginería.
[2]     Nos es difícil relacionarlo con un Cristo de la Expiración conocido. Pero  esta imagen del entorno de los Mena, Alonso y  Pedro. Ver, para su estudio comparativo Alonso de Mena y Escalante (1587-º1646) de  Lázaro Gila Medina  en la obra  La consolidación  del Barroco en la escultura andaluza e hispanoamericana. Obra colectiva  editada en Granada en 20013.
[3]     Este personaje es recogido  por los martirologios romanos y el de Usardo como un ciego  por  haber llevado  la lanzada de Jesús; otro  como san Isidoro de Sevilla, lo hacen de un solo ojo , vćitma de una acción guerrera anterior en las legiones romanas. A partir de este momento, el agua y la sangre se sacraliza y lleva a cabo el milagro de la recuperación de la visa del soldado.
[4]     Jn, 19, 34.
[5]     Revel, I, 7, C prope finem.
[6]     DOMÍNGUEZ CUBERO, José. La escultura del crucificado en el Reino de Jaén. IEG 2013.  También , de Varios Autores, La escultura  del primer Naturalismo . Andalucía e Hispanoamérica. Granada  2010.
[7]     En nuestra abadía hay constancia de que la familia de los Raxis solían viajar a su patria de origen y se traían cuadernos y  dibujos de los pintores y escultores romanos.
[8]     MARTÍN ROSALES, Francisco. Paso. 1999. pág. 112.
[9]     Para el estudio de la imaginería de la posguerra , el artículo  y separata del Programa de la Virgen de 1983. Imaginería de la Posguerra., de Domingo Murcia Rosales.

No hay comentarios:

Publicar un comentario