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miércoles, 17 de septiembre de 2014

ASPECTOS DE LA FERIA DE ALCALÁ LA REAL( IV)


 
Los actos festivos
 
El concurso de gente daba lugar al desarrollo de otras actividades que venían celebrándose en otras fechas festivas del año, como son los toros, las veladas musicales y los espectáculos públicos. Y aunque en fechas cercanas y posteriores a la feria solían celebrarse corridas de toros y fiestas de moros y cristianos, -la mayoría de ellas organizadas por cofradías o conventos, como las que se hicieron para el dorado del retablo de la iglesia de Consolación-, en el siglo XIX, una vez que se restableció la tradición taurina, prohibida por Carlos III, se van a correr toros durante los días de la feria. Así en el año 182O, llegaron a celebrarse cuatro corridas de toros, según manifiesta el acta del dos de septiembre. Lo normal eran dos novilladas en los días más importantes de feria.
 Durante este mismo siglo diecinueve, las bandas militares y grupos musicales van introducirse en la mayoría de las fiestas con actuaciones. Se acompañaban de bailes populares en la Plaza del Ayuntamiento y en la glorieta de la música del Paseo de los Álamos. Poco a poco, estas  actuaciones y bailes, que se iniciaron y celbraron con motivo de algún que acontecimiento o una celebración nacional, van a extenderse en cualquier día festivo, y, predominantemente, en la feria.
Otro elemento de estas fiestas son los tradicionales paseillos y conciertos de las doce en el Paseo. Sin embargo, se prohibieron los concursos de comparsas o gremios que representaban mojigangas, tanto procedentes de las aldeas como de los gremios de la ciudad, por cierto muy frecuentes en la fiesta del Corpus y en la instauración de los Reyes. Recuerdos de estos son los gigantes y cabezudos, al mismo tiempo que el reparto de pan a los pobres jornaleros se distribuía por los comisarios de fiestas en un día señalado de la feria.


También la elevación de globos y fantoches son reminiscencias de los artilugios y obras que los gremios presentaban para distraer a la gente en otros períodos. Desde la edad media, este recurso de las invenciones se mantuvo en nuestra ciudad.
Conforme avanza el siglo, se observa que el cartel festivo se repite, normaliza y suele estar ocupado por tres o cuatro  veladas musicales, los teatros que se representaban en el claustro de Consolación y en el Teatro Martínez Montañés y los fuegos artificiales, hoy desaparecidos. Solían acudir bandas de pueblos cercanos como en el 1912, aconteció con la de los Villares o la de Martos por los años veinte.
A principios del presente siglo, el cinematógrafo hace su presencia en nuestra ciudad y fue un acontecimiento público en la feria del año 1912. A partir de aquel momento, las películas de estreno y los films de mayor aceptación se proyectarán en nuestro Parque Cinema, aunque en los primeros tiempos fue gratuito.
Los puestos de las casetas fueron una preocupación municipal que encargó su fabricación al gremio o sociedad de carpinteros para que los contrataran con motivo de la feria. Finalmente, la luz va a ser un elemento esencial de la feria festiva, contratándose a una compañía  granadina de electricidad. Como dato curioso, en el año 1918 solían contratarse doscientas treinta y dos bombillas. Con el transcurso del tiempo, el alumbrado  oficial se fijará como una actividad que inidque el principio de la feria. 
              
El sitio de la feria
 
Desde tiempo inmemorial ocupaba el recinto de la venta de ganado el espacio comprendido  desde la Puerta de los Álamos hasta la ermita de la Magdalena, ya que era un lugar adecuado para todo tipo de transacción económica que se desarrollaba en medio de los caminos de Madrid, de Baena, de Montefrío y Frailes. Poco a poco, la llegada de comerciantes de mercadurías, aperos de labranza y de calderería daba lugar a que se ocupara el Llanillo, la calle Real, el Juego Pelota y parte del camino de Madrid por los Álamos. El paso y el aumento del número de coches de caballos originaron algún que otro incidente por la intensidad de tráfico cada vez más numerosa. Y así, el año 1879 se trasladó por primera vez el Paseo de los Álamos, aunque se mantuvieran tiendas de comercio de forasteros a lo largo del Llanillo, incluso solían  alquilarse las dependencias del Palacio Abacial por aquellos días. Definitivamente, se establece en el Paseo de los Álamos en el año 1899, para evitar el peligro de peatones que corrían en la carretera entre Alcaudete y Granada, como manifiesta el acta del trece de septiembre.
Esta ubicación se mantuvo hasta el año 1983, que se trasladó provisionalmente al recinto ferial de la Magdalena, y en el año 1988, se inauguraron las excelentes instalaciones que hoy día disfrutamos los alcalaínos, siendo alcalde Felipe López García. No obstante la feria genuina del ganado tuvo que adaptarse a los lugares cercanos, que ofrecían un lugar para el reducido comercio ganadero que todavía se mantiene entre los pueblos.
 
Las suspensiones de las ferias
 
Por su carácter de intercambio comercial y el trasiego de personas, solían transmitirse muchas enfermedades tanto en los ganado como en las personas. De ahí que en cualquier momento de peste, cólera, y enfermedad contagiosa se prohibía cualquier actividad de esta índole para evitar la propagación de una ciudad a otra. Las primeras medidas emanaban de la Corte y, a lo largo de los siglos anteriores al actual, fueron muchos los años que se cerraba la ciudad, no permitiéndose su entrada por las distintas puertas, principalmente la de los Arcos y la Tejuela. Se establecían aduanas a media legua de Alcalá para controlar cualquier llegada de forasteros, al mismo tiempo que se impedía el comercio con otras ciudades. Guardas montados a caballo detenían al que intentara desobedecer las órdenes. En concreto, hay noticias claras y precisas de la prohibición de la feria en el siglo pasado con motivo de la peste del cólera 1884 y por la expansión del cólera del morbo asiático en el año siguiente. Suponía un duro golpe a la economía local por el gran interés económico que representaba en las arcas municipales y en las economías particulares. Con frecuencia el cabildo municipal trataba por todos los motivos de que no se suspendiera si la peste no había afectado en la ciudad, como sucedió en el año 1890 permitiendo las veladas, los teatros y los fuegos artificiales. Muchas veces la autoridad municipal permitía la feria exceptuando la entrada de ganado siempre con la vigilancia de la Guardia Civil.  A veces, los munícipes arriesgaban y, a pesar de que los pueblos limítrofes se veían afectados, la mantenían por el bien de la industria, el comercio y la población con la inspección sanitaria del ganado, como sucedió en 1890.
Acontecimientos nacionales motivaron que en el año 1928, con motivo de la Guerra de África, en Melilla, se suspendiera la feria empleándose su presupuesto en favor de las familias de los soldados muertos y de los heridos.
No obstante, en momentos en los que otras actividades festivas se prohibieron como en la República, la feria de Septiembre nunca desapareció y seguía considerándose como una actividad comercial de importancia.
A veces, circunstancias luctuosas como en el 1956, dio lugar a la interrupción de las actividades festivas con motivo de la caída de la plaza de toros. Incluso hubo años que por tormentas debió ampliarse el calendario festivo para resarcir a los comerciantes de las pérdidas ocasionadas. Sin embargo, desde entonces se ha venido celebrando la feria con una brillante exhibición de colorido y, en los recientes años, con un nuevo aspecto festivo y alegre, sin que hasta ahora se haya perdido, aunque solo queden vestigios de lo que fue una de las mayores ferias de ganado y comercial de Andalucía.
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Esperando que todos difrutemos en estos días de descanso, sería interesante que no olvidasemos el gran componente que tenía la feria de intercambio comercial, entre vecinos y entre pueblos comarcanos. )No sería interesante que la iniciativa privada recogiera la antorcha de nuestros antepasados, aunque imaginativamente debiera emprender nuevas actividades comerciales, dejando al municipio lo que siempre ha ejercido la seguridad, la organización festiva y la infraestructura, incluso superando con creces las condiciones tercermundistas de los aaños setenta?. Felices Fiestas.

 

 

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