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viernes, 23 de marzo de 2018

UN MARZO AGUADO. EN ALCALÁ LA REAL. INFORMACIÓN.






              
  Como  se cumplan los augurios de marzo, nos espera una primavera  desconocida por estos lares de la Sierra Sur  en estos últimos años.  Pues, si se consuma el  refrán, “Cuando marzo marcea, mayo mayea”, nos espera unos meses  lluviosos y cumpliendo en demasía  las previsiones de los agricultores. Con los campos  verdes, por las fecundas sementeras; los olivos, cambiando su vestimenta amarillenta y enfermiza,  por una copa de verde negro  y una trama a rebosar de un producto que solo puede perjudicar los vientos malignos. Y los árboles frutales tiñéndose de rosas canas y los esparragales    mutando su alfombra ocre  por sus  acanalados regueros de frutos esperados. A veinte  de marzo, se ha superado la media del año agrícola normal de lluvias y nos aproximamos a los tiempos que el paraguas era el objeto que proliferaba en todos los rincones (e, incluso, nadie olvida las sombrerilleras  que arreglaban el paraguas como Mercedes la Barranca),  y, si nos remontamos a tiempos  muy lejanos, hasta podía darse el caso de que las rogativas se transformaban en acción de gracias, los Tedeum abaciales,  o se celebraban para  imprecar el paro de las lluvias. Y es que el agua aporta ilusión y abre las mentes. Hace reflexionar  sobre  todas las circunstancias de la persona. No es de extrañar que, en una sociedad tan envejecida como la de  los hombres de la Mota,  el agua remueva las  consciencias y se alce con las reivindicaciones de los  jubilados. Pues las personas de la Tercera Edad  han sido siempre conscientes del esfuerzo conseguido con su trabajo  que, durante muchas veces, se ha prolongado  más allá de los cuarenta años cotizados. Y no digamos los tiempos  que, como aprendices, tuvieron que  trabajar sin más que alguna que otra propina,  y sin cotizar ni a la Seguridad Social ni recibir emolumento alguno, simplemente para  poder colocarse en la lista de espera de un puesto de trabajo. Nuestros mayores son los hijos  de aquellos que  iniciaron los primeros pasos en la extensión universal  de la Seguridad Social  y recibieron las primeras pagas de su jubilación muy bien ganada con la aportación de su trabajo.    Por eso, a pesar de la lluvia, no tuvieron miedo a  la adversidad  climatológica y  manifestaron que  defendían su más preciada conquista, amenazada por el sistema, y, sufriendo los zarpazos de los duros tiempos de crisis prolongada, solo pagada por  determinados sectores. 
                Con el paraguas en la mano y los toldos de plástico al alcance de los priostes y mayordomos, se preparan las efemérides de la  Pasión. Se ha anunciado y se han hecho eco de la singularidad de la Semana Santa Alcalaína en diversas exposiciones  de Camino de Pasión en el Palacio de la Provincia de Sevilla y en los sótanos de los jiennenses del museo de la mansión de Villadompardo, donde se albergan los Baños árabes. En medio de  escenas de escenas  sicilianas y andaluzas,  se yerguen los pasos de la  Pasión  de  Alcalá la Real. Con el título de Pasos y Misterios, se entroncan dentro de la historia milenaria de  unos pueblos  comprendidos en esta ruta, en la que está  comprendida la ciudad de la Mota. Junto a  los tamborileros de Baena, se  presencia la escena de la Venta con  Judas Iscariote, el Juillas,  y el Capitán de la Tropa de la ciudad haciendo de Anás.  Junto a la singularidad  de la danza de la Muerte italiana, aparece  los rostrillos de la hermandad de los Apóstoles de Alcalá la Real. Junto  a las carreras de los anderos lucentinos, escenas de la mañana del Viernes Santo del municipio de la Sierra Sur como las de los Reos o de los  Judíos a las puertas  del antiguo convento de Consolación. El misterio se hace patrimonio  en muchos rincones de estas dos  regiones del Sur de Europa,  y, junto a las murallas de Carmona, destaca un Cristo  barroco, pero  sobresale la imagen recostada  en las parihuelas del Crucificado de la Salud bajo el dosel de la Roca del Ándalus, de la fortaleza de la Mota.
El agua amenaza lluvias, pero deja entreclaros para las salidas .En estos tiempos  corren muchas formas de entender y vivir   esta semana de Pasión y Pascua, desde la turística, la laica, hasta la religiosa y, vivencial para los cristianos. Al menos,  hay que reconocer, como  escribían  los  organizadores de esta muestra “Imponentes procesiones, curiosas costumbres, tallas de espectacular belleza y manifestaciones de fervor que reflejan  el incalculable valor artístico, patrimonial, social y antropológico de esta fiesta y la identidad de los vecinos”.   De seguro que  desde el más joven al mayor   es consciente que  pasión está ligada con agonía, la lucha por la vida, y esta es más feliz si no olvidamos la solidaridad y la fraternidad.

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