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martes, 13 de marzo de 2018

LA CALLE LUQUE EN CATASTRO DE LA ENSENADA




LA CALLE LUQUE EN EL  CATASTRO DE LA ENSENADA











Esta calle secundaria, decumana y corta,  y de pocos vecinos, como ahora, de nombre de un vecino con apellido de Luque, el presbítero Cristóbal de Luque, que tenía casa, lindera con los albañiles José Anchuelas y Francisco Martín Espinosa( este era maestro), podía denominarase la calle de los albañiles por el número de obreros de este oficio que vivían en ella. Fue calle de tabernas en los años de República, y en la posguerra con las de Joaquín Hermoso y Antonio Pérez. En esta calle ejercía mis años de mandadero pra comprar el vino manchego de la primera taberna y recoger a mi padre, enviado por mi madre, interrumpiéndole la tertulia cotidiana. En la taberna de Antonio, fue la sede de los comicios sanjuaneros, de allí prácticamente salían el nombramiento del hermano mayor de turno  del Cristo de la Salud en los años de la segunda mitad del Cristo de la Salud. Mientras los padres elegían o nominaban a un hermano mayor, ejerciendo su peculiar democracia anual, los niños jugábamos al futbolín en su bodega. O, en la calle, nos entreteníamos con el pilla pilla o simulando procesiones infantiles. En esta calle, aprendí a opositar para entrar en el Seminario Menor de Baeza de la mano de mi maestro  y seminarista mayor, Paco Grande,  y, en su casa, me acogían con mucho cariño su familia, su madre Teresa y sus hermanas. En esta calle, repartía programas de la fiesta de septiembre a  la familia Pérez, ( Paco que lo apodaban el Pincho);  a Enriqueta, a la familia de Ezequiel Rosales; también la familia de una rama de los Hinojosa vivía en esta calle. En la esquina de la calle Llana Enriqueta me surtía en su mostrador de madera con las barrras de pan que vendía por la calle su marido Valentín. En esta calle, siempre me sorprendía la casa de vecinos del general Utrilla, con el escudo de la familia del famoso general Alejandro Utrilla del que ya hemos hablado en otros artículos. Era una casa señorial transformada en casa vecinal, donde las familias de los Muros y los Alba habitaban hasta que se produjo la diáspora de sus últimas generaciones. En esta calle, acudía a ver salir al gallardete de Jesús de la casa de la familia Marañón, me sorprendía sus capas moradas con forro amarillo de oro quemado salir de aquel caserón.  
En el ramo de la construcción, Francisco Martín de Espinosa, oficial de albañilería, de 62 años, viudo, con un hijo de 18 años, que trabajaba a jornal y cuatro hijas (1335).  José Anchuelas, oficial de albañilería, casado, tenía tres hijos menores y dos hijas (1336).  Luís de la Torre, maestro de albañilería, de 64 años, casado y tenía tres hijas (1340)
En los servicios, nada menor que un caniculario ( el expulsador de perros de las iglesias) Juan de Checa de la Hinojosa,  (1337) de 60 años, casado, tenía un hijo de 18 años jornalero. 
Como jornalero, José Zamora, de 30 años, casado y con un hijo menor ( 1338)
Pero había también viudas Ana  Matea de Vera  (1334). Rosalía de la Torre, con un hijo menor ( 1342). Y una doncella María de Lara, soltera sin familia ( 1341). 
No faltaba un hidalgo de oficio, don José Salinas, maestro de cohetero, casado con su madre ( 1339)

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