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viernes, 6 de abril de 2018

CAPÍTULO II. LOS APÓSTOLES. SIN LA COFRADÍA DE LA VERACRUZ




A principios de siglo XIX, volvieron a salir  las hermandades e iniciaron una campaña en contra de aquel rigoricismo de la Ilustración, que le estaba ocasionando bastante problemas; y así se defendían con acentuada pasión:" Y para aumentar más la Devoción determinaron sacar el Viernes Santo  una devota Procesión con el título de referido Santo Nombre, representando en una devotísima imagen de Jesús Nazareno, con los principales atributos de la Sagrada Pasión, que desde aquel tiempo hasta el presente ha permanecido en esta ciudad con la edificación mayor , conmoviendo  no solo a sus moradores sino aún también a los Pueblos de la Comarca  para adorar tan santos Exercicios y que por quanto hasta ahora no han premeditado que estos Pasos deben ser con la Superior Aprobación del Real Supremo Consejo". Pero, pronto  se presentó una difícil situación en un período de guerras y cambios políticos constantes y momentos de penuria económica. Pues las cofradías se mantenían de las limosnas de muchos hermanos del campo y de la ciudad y esto provocaba enormes  dificultades para la representación de los pasos.
Debieron tenerlas para su mantenimiento con las limosnas de sus fieles y por la aprobación de prohibirlas en el Real Supremo Consejo a principios de siglo. En el mes de abril de 1808, se integraron las hermandades como Gallardete  del Señor de la Columna (incluyendo el Paso de los Azotes, Verdugos o Judíos)  en la forma de patronazgo, según las recientes y aprobadas Constituciones dentro de la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús. La procesión salía, y entre gallardete se señalaba el de sus imágenes titulares y la Cruz de los Discípulos, figurando el resto como cuadrillas,  a cuyo frente estaban un  cuadrillero y dos padres de almas elegidos entre ellos. Se mantenían la misma organización, beneficios de enterramiento y obligaciones que siglos anteriores como cuota de entrada. 
 El presbítero Enrique Díaz será el primer patrón de esta nueva etapa. En día veinte de abril se lleva a cabo la libertad de todos los gallardetes, entre ellos el Ecce-Homo, que acompañaban a Jesús, entregándoles todos sus objetos e instándoles que se organicen como cuadrilla al frente de un cuadrillero y un padre de almas, elegido entre ellos. El resto de pasos, entre ellos de los Apóstoles han sido asumidos por la cofradía de Jesús o sustituidos; la cofradía de la Veracruz  se convierte en una cofradía de Ánimas sin el funcionamiento anterior sino simplemente para cumplir con las misas  de sufragio.
En el 1814, aparece unificado  como Gallardete la hermandad del Ecce-Homo y Jesús de la Columna, que les obligaba a rendir cuentas a la Cofradía del Dulce Nombre de Jesús antes de la aprobación en su balance general. Era el único que se mantenía al corriente. Además este año :"recibieron ... convenio hecho entre los hermanos y cofrade patrono, en lo que estando corrientes quedaron convenidos y su aprobación por esta Cofradía y no estando corrientes las de los demás gallardetes". Pero hay constancia de la Hermandad del Cristo de la Columna  y de la procesión que salía de la Veracruz  el Jueves Santo, se componía de unos 43 hermanos con ropa de judíos y sacaban la Lámina de Jesús en la Columna que había sido adquirida recientemente por los propios hermanos ( Tomás y Manuel de Ortiz, Manuel Fernández, Francisco y Antonio de Robles, Juan Serrano, Juan de Víboras, Domingo Fernández, Vicente Ruiz,  Antonio Aguilera, Francisco la Fuente, , Salvador Cano, Francisco Ceballos, Juan Zamora, Feliz de la Guardia,  Juan de la Peña, Juan Sánchez Hinojosa, José Ruiz, Manuel Justo Valverde,  Manuel Marque, Manuel Díaz de Carmona, Vicente Jiménez, Manuel de Frías, José Callejas, Antonio y Francisco Ruiz, Antonio González Francisco, José, Juan,   Vicente de la familia Canovaca) . Tenían Junta Directiva, hermanos mayor que guardaba lámina y ropa. Hacían el desfile portando lámina los mayores y la Túnica el hermano mayor. 
Aunque, a finales de siglo XIX, surgió otra nueva corriente reformista y un importante cambio en las Semanas Santas, que pasaron de un carácter devocional y penitencial a un predominio del esplendor externo,  que se fijaba más en los grandes pasos de las imágenes, olvidando este tipo de representaciones,  que, como sucedía en la diócesis sevillana ,  consideraban actos indecorosos: "Tales son estas ridículas representaciones de la pasión del Señor, en que figuran personajes grotescos, y usando un lenguaje chocarrero que no puede  menos de ofender a los oídos de todo hombre culto".

            Muy descompuestos dichos pasos, participando de las dos hermandades del Ecce-Homo en la mañana del Viernes Santo  y de Jesús en la Columna en la tarde del Jueves Santo, por muchos testimonios periodísticos, como los María Pilar Contreras o las noticias de otros escritores locales,  se mantienen como una reliquia  de este tesoro cultural a finales del siglo XIX  y a principios del XX. No obstante debieron perderse algunas partes  como las denominadas Los votos, que reflejan las actuaciones de cada uno de los miembros del Consejo de los Judíos, donde se le acusa a Jesús para condenarle y, al final , se vota. Manifestándose a favor de la condena Anás, Caifás, Semes, Dothaim, Judas, Levy,  Neftalí , Alejandro y Jairo y oponiéndose José, Nicodemo y Gamadiel, provoca un incidente entre sus miembros, porque el prestigio de estos dos- sobre todo, Gamadiel, abogado de prestigio- no era comprendido por los demás. En el caso de los Apóstoles y los Discípulos, la poetisa alcalaína comenta que “otros llevan el traje blanco, enaguas o albas y una corona de espinas, y  los penitentes llevan túnicas negras y moradas; todos cubren el rostro con sus caretas”. Y, en concreto, la descripción del Viernes Santos es muy certera “ Por la mañana se saca en procesión solemne a la venerada imagen de Jesús Nazareno, a ella asisten cofrades, cuadrilleros, cada cual con respectivas insignias y gallardetes: los apóstoles con sus túnicas, los discípulos con sus albas, los judíos con las colitas, y los penitentes con sus grandes colas que arrastran por el suelo. Va Pilatos, el Buen  y Mal Ladrón. Barrabás y Longino”. Desgraciadamente, no ha recogido el Paso de Judas que se desarrolla en la mañana del Viernes Santo con dos movimientos escénicos: la Venta y el Arrepentimiento de Judas. Es curioso que se dio un paso hacia atrás con estas constituciones, porque se ordenaba.” Las cuadrillas como auxiliares de la cofradía, en los elevados fines de la misma, aparte de cofrades que llevan las funciones directas de la Hermandad, se dividió  esta en cuadrillas, en número igual a los gallardetes existentes, recibiendo el nombre de estos que en la actualidad son de Nuestro Padre Jesús Nazareno, del Ecce-Homo, de la Lámina de Jesús del Señor de la Columna, san Juan , Santo Sepulcro, la Soledad, Apostolado, Cruz de los Discípulos y Verónica”.
            A principios del  siglo XX, las Constituciones de 1908 dan por hecho que se han incorporado nuevos gallardetes y sus correspondientes cuadrillas a  la cofradía del Dulce Nombre de Jesús. Estableció varias categorías de hermanos: cofrades a los miembros de la tradicional cofradía de Jesús, algo así como los patronos, porque ejercían el tutelaje y control de actos, revisores de cuentas, interventores, censores de las cuadrillas;  hermanos de gallardetes que se relacionaban con los miembros de los pasos y gallardetes y , y el resto eran hermanos de la cofradía que dependían de los anteriores.   









Varios conflictos bélicos contribuyeron a su decadencia, sobre todo la última Guerra Civil. En las constituciones de 1949, las cuadrillas se mantuvieron como auxiliares de la cofradía, pero apareció fusionada la del Ecce-Homo, Jesús en la Columna y Lámina, los judíos. Por otro lado, los Apóstoles se encuentran como gallardete tercero  y la Cruz de los Discípulos fusionada con la Verónica como gallardete sexto. El patrono ejercía de presidente honorario  y la junta directiva estaba formada por un secretario y un depositario y hermano mayor.  No obstante esta situación  permitió la reagrupación  de la Hermandad del Señor del Ecce-Homo y Jesús en la Columna y la de los Apóstoles , así como la recuperación de muchos cuadros e insignias gracias al riesgo de muchos hermanos que ocultaron sus enseres en la Iglesia del Rosario y en sus casas particulares, a pesar del riesgo de sus vidas. Pastor Sánchez y Celedonio Cano  fueron algunos de los arriesgados hermanos que contribuyeron al mantenimiento de todos estos enseres, y, por ende, a que pudieran renacer tras el conflicto bélico.[1] Sin embargo los pasos ya se habían debilitado mucho y tan sólo quedaban unos vestigios y reliquias que se han mantenido hasta finales del siglo XX de lo que fue un rico acervo religioso, cultural y , por así decirlo, etnológico.
Los años 1945 y el 1984 fueron dos hitos muy importantes en la restauración de todos los pasos, que se habían convertido en algunas ocasiones en un puro desfile procesional  y en el traslado de las imágenes a las casas de los hermanos.                                                                                                III      





[1] Según  testimonios de Juan Vega Cano, capitán honorario, en el programa de la Virgen de las Angustias de 1983

1 comentario:

  1. manos que contribuyeron al mantenimiento de todos estos enseres, y, por ende, a que pudieran renacer tras el conflicto bélico.[1] Sin embargo los pasos ya se habían debilitado mucho y tan sólo quedaban unos vestigios y reliquias que se han mantenido hasta finales del siglo XX de lo que fue un rico acervo reli https://datafellows.net/biografia-de-joan-jett/

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