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sábado, 29 de marzo de 2014

HACIA LA SEMANA SANTA XXV. VESTIDOS DE LA HERMANDAD DEL ECCE-HOMO


 
 
Los vestidos, los rostrillos, las cabelleras y otros elementos de su indumentaria
Provienen la mayoría de los pasos representados del siglo XVII y adaptaron a este momento con una fuerte influencia anacrónica a todos los personajes de la época de Jesús. El flagelador es el verdugo de la época moderna, la gente armada, las tropas romanas y el cuerpo de vigilancia de los Sumos Sacerdotes son los hombres sencillos y los soldados de aquel tiempo.
Muchas figuras se representarían con las típicas túnicas que las exponen como santos o seres celestiales: los arcángeles, los profetas, los apóstoles y los discípulos de Jesús.


Durante el reinado de Felipe III y IV solían usarse los jubones-esa vestidura que cubre el cuerpo desde los hombros hasta la cintura, ceñida y ajustada- con mangas justas, coletos de ante y ropillas con aletas y mangas perdidas. Los calzones, atados a las rodillas con cintas formando grandes lazos, en este caso con ligas de unos dieciocho centímetros de ancho, generalmente eran abotonados a los lados y se hincharon algo. Los caballeros usaban medias de seda y los plebeyos las llevaban de algodón, aquí se han adaptado en labradas de hilo. Ya no aparecen la trusa ni el gregüesco, sino que aparecieron los anchos cuellos vueltos. Suelen repetir el color de los calzones. Tampoco ni el herreruelo o capa aparece ni siquiera entre los soldados. Lo que sí es frecuente que el traje esté adornado profusamente con cintas y lazos,  de color azul sobre todo, desapareciendo los acuchillados y predominando los colores claros: el rojo, blanco, azul y verde. Las clases menos acomodadas usaban los gregüescos, calzones muy anchos, como es el caso del Simón Cirineo. Responden los trajes a una época cuando la sencillez era la nota destacada, ya que se dictaron varias cedulas reales en las que se prohibieron las conocidas gorgeras y cuellos de encaje, que no aparecen en nuestros personajes. Sobre todo en los reinados de Felipe IV y Carlos II, momento en el que surgen nuestros personajes ,todavía se mantienen los jubones, reformados en forma de camisas, los coletos de ante, calzones y medias de seda, adaptadas a las hilos actual. Los únicos adornos eran botones, picados y ribetes que abundan en las ropas de la tropa de los sayones y judíos. Las ropillas se ciñeron mucho a la cintura y acortaron sus faldones. Los caballeros elegantes llevaban, como es el caso del Capitán, alférez, y Longinos y sayones,  bandas de seda cruzando el pecho. No le afectaron las modas del largo chaquetón y casaca de tiempos del reinado de Carlos II. El color del pantalón y de las mangas es rojo oscuro, que se entremezcla con cintas azules y ribetes blancos  bordados . Tienen los guantes como signo de dignidad , pañuelo blanco y negro para el Viernes Santo.

El  rostrillo varía del blanco enrojecido del Longinos hasta el negro de alguno de los sargentos y sayones, pasando por el blanco del Capitán y Alférez. La máscara o rostrillo era un recurso de las sociedades clásicas, recogido por los misterios y fiestas religiosas de la edad Media, y después muy empleado por el carnaval. Es curioso que una sociedad tan tradicional y religiosa no interpusiera un veto a este procedimiento que perseguían la Corona y la Abadía. ls antiguas máscaras eran de cera, pero poco a poco fueron sustituidas por las del cartón , seda o lino. En Alcalá, predominan y se mantienen las primeras.

Hoy día, se cubren la mayoría de los personajes con cascos de hojalata blanca o dorada y con flores variopintas y cintas que penden a modo de penacho, sin embargo, por los libros de actas de las cofradías la tropa debió llevar sombreros de cubilete con anchas alas y adornados de plumaje. Así en 1771, entre en los enseres que dos capitanes se intercambian, en concreto, los provenientes de Francisco de Robles para Rodrigo Gámez, se encuentran: Una pica larga, un antepecho, espaldar y morrión plateado, calzones y mangotes de raso. Además  de un tambor para el sargento, dos lanzas largas, rostro, morrión con plumaje, calzones y mangotes de raso y botín., para el paje (el Lazarillo) botinillos y vestido de bayeta. Para el alférez, aparte de la bandera morada, un rostro, morrión, y un morrión plateado con plumas. Parecido al paje de la Jineta, que tiene además rostro y cinco con sus dos casquillos. Los zapatos dependen de los personajes desde las sandalias de los apóstoles  hasta las zapatillas de los reos, pasando por los botines que recortaban a las de cuerpo alto hasta la rodilla. 

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