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domingo, 9 de marzo de 2014

HACIA LA SEMANA SANTA IV.TAMBORES Y TROMPETAS EN LA HERMANDAD DEL ECCE-HOMO


TAMBORES Y TROMPETAS EN LA HERMANDAD DEL ECCE-HOMO

 

 

            Si hay una hermandad que ha tenido en sus orígenes la música como elemento esencial y organizativo, esta es la  hermandad del Ecce-Homo y Señor de la Columna. Ligada con la Tropa de la Ciudad esta hermandad desarrollaba los pasos de Semana Santa, y sus soldados no sólo desfilaban sino que eran los personajes  principales del drama de la Pasión. La música, muy importante dentro de las formaciones militares,  siempre ha jugado un gran papel en esta hermandad por su  composición  con elementos surgidos de la tropa de la ciudad. Pero, la música no proviene sólo de esta fuente.

            Pues, por un lado, en forma de canto los textos del drama pasional siempre han  sido recitados, leídos o cantados por alguna persona. Sabemos que hay constancia de que, al principio, solían ser sacerdotes o ministriles los que  acompañaban con la voz, música o canto a los personajes que desarrollaban las escenas de  la Pasión de Jesucristo dentro de la cofradía de la Santa Veracruz; después, ocuparon su lugar los pregoneros, al principio, según consta en actas del Dulce Nombre de Jesús “para rezar la Pasión"
,  y luego como simples recitantes  o cantaores en forma aflamencada  de los textos del Nuevo y Antiguo Testamento convertidos en poesía popular para una mayor comprensión de todos los espectadores y oyentes del  auto de Pasión. Por las actas de Estos han perdurado hasta hoy día con  la vestimenta cordobesa de traje negro ribeteado de color morado. 

            Por otro lado, los instrumentos musicales son básicos en las formaciones militares de la  antigüedad. Basta con recordar los heraldos de las legiones o de los palacios imperiales, pasando por las  chirimías y atables que se remontan a las tropas de la época medieval.  Por eso, la tropa de  la ciudad, convertida en parte esencial  de  desfile procesional, incluye como elemento esencial  los  dos importantes  instrumentos musicales: la trompeta y el tambor. Por otro lado, sabemos que los vecinos solían convocarse en la plaza o en un mesón a la llamada del aleo del tambor y la chirimía de las trompetas de hojalata en los días de levas y alistamiento. Como  cédula organizativa permanente, l a tropa  se jerarquizaba a las órdenes del capitán, alférez, sargentos y cabos de escuadra y, como elemento esencial,  el tambor. Y, con esta misma  organización de mandos, se  organiza en la  hermandad- Así, se manifiesta su permanencia  a lo largo de los siglos como cargo dentro del cabildo de suertes de las cofradías del Dulce Nombre de Jesús y  Santa Caridad y la de la Santa Veracruz. Aun más, el rol procesional simulaba al militar en todos los aspectos: desde la convocatoria de sus miembros hasta su despedida pasando por el desfile dejando aspectos intrínsecos a la vida militar como la disciplina y la seriedad que todavía están presentes en la hermandad.

            Pues, ambas-  tropa de la ciudad  y formación de la hermandad- coincidían con “el aleo”, acto de convocatoria para conformar la tropa por medio de instrumentos musicales a la manera de la mascarada  o desfiles de caballeros montados a caballo para anunciar la llamada militar o procesional. Y, en ambas marchas, tambor y trompeta son elementos esenciales de este aleo.

            Del tambor   tenemos noticias numerosas en las actas cofrades sobre  su presencia en los primeros pasos de los disciplinantes, también se comprueba que iban vestidos al principio con túnicas moradas tal como se citan en los inventarios de la cofradía de la Veracruz  tocando el  tono lastimero  y de acompañantes de los nazarenos flagelantes que recorrían las calles alcalaínas en la noche del Jueves Santo (Famosos tamborileros fueron  unos esclavos negros procedentes de Granada o el amante de Rosa, la de la  Cruz del Ecce-Homo, que, con su tambor , enamoró a aquella joven y que, al mismo tiempo,  fue víctima del triángulo amoroso de la célebre leyenda de la Cruz de loa Blanquitos).

 

            La trompeta formaba parte de las chirimías que anunciaban la presencia solemne del desfile municipal del cabildo municipal  y era  elemento esencial en las corridas de toros y juegos de cañas (este mismo carácter anunciador y heráldico lo asume en la recitación y acompañamiento de los pasos)

            Así, a  la llamada del tambor y las trompetas, solían convocarse los soldados en la plaza  Alta de la fortaleza de la Mota con motivo de una leva o quinta ante una incursión enemiga, primero desde el Reino de Granada,- luego, desde las costas granadinas o por las guerras de cristiandad-; estos conformaban la  tropa ordenadamente en un  número aproximado de doscientos soldados de dos compañías que  se dirigían a las órdenes  de los jefes anteriores a los puntos de la campaña.

            Por lo que respecta al desarrollo de la manifestación religiosa, la tropa siempre ha sido convocada por la Diana, y, una vez junta,   adquiere dos funciones: una de desfile y acompañamiento de los paso; y otra representativa del drama pasional asumiendo los más importantes aspectos o escenas en forma de cuadrillas (del Antiguo, Nuevo Testamento o, simplemente, pasionales). El tambor  suele ser ceremonioso: con tres simples golpes llama la atención  de toda la tropa o simplemente  anuncia un paso. También, puede convocar a los presentes, casa por casa, y los conduce hasta la Casa del Capitán, donde se organiza el desfile y  se asumen las funciones representativas. La trompeta,  por su parte, siempre se manifiesta gallarda y esbelta, a pesar del sonido sordo de su metal, simula a las  chirimías  de las corridas de toros anunciando algo importante, para que  se perciba  más allá de los presentes y espectadores del auto. Finalmente, trompeta y tambos se conjugan  en la parte final de un pregón  para redundar y realzar un verso final o una sentencia cruel.

             A lo largo del desfile, los tambores  y trompetas marcan el paso de la tropa, anuncian los pasos, redoblan el sentimiento de las escenas y dramatizan   las escenas con sones de sentencia, de azotes y de condena. Tras el desfile procesional, se puede observar el cambio de ritmo  y,  frente al pausado y ceremonial de la manifestación religiosa, se aligera y se hace más rápido y ligero, ritmo que se emplea ante situaciones de adversidad climática.     

            Si a estos elementos musicales se le añade el carácter arcano de sus toques y  lo vetusto de sus materiales, la música  de la tropa del Sabemos que los vecinos solían convocarse en la plaza o en un mesón a la llamada del aleo del tambor y la chirimía de las trompetas de hojalata en los días de levas y alistamiento. Ecce-Homo nos remonta a los orígenes de la Semana Santa y se erige como elemento singular de una tradición no mediatizada ni inculturizada por influencias de otras semanasantas. Ojala, su música perviva por muchos años.

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