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domingo, 30 de marzo de 2014

DIARIO DE UN RUTERO V. POR LA RUTA DEL CALIFATO. SEGUNDA ETAPA.

DIARIO DR UN RUTERO V. POR LA RUTA DEL CALIFATO. SEGUNDA ETAPA
 
 
Hoy hemos cambiado de ruta y provincia. Nos ha tocado la segunda etapa de la Ruta del Califato. Nos dimos un madrugón. Pues eran las nueve de la mañana y, sin embargo, ayer eran las ocho. Muy puntuales a la cita, llenamos todos los asientos del autobús y varios coches en la calle Figueras y nos dirigimos por la N432 hacia tierras cordobesas. Pasamos Encina Hermosa  y  la antigua Ipocobulco, con su correspondiente comentario enlazando la ruta con el camino Mozárabe y el antiguo camino de  Baena que se iniciaba por la Fontanilla hasta el Villar Alto. Luego, en el recorrido pudimos comprobar el surco que hay entre las sierras de la Subbética como se introduce el camino y acorta el recorrido aventajando a la actual Nacional.  
Un pequeño despiste nos hizo pasar Baena, pero pronto arreglamos el entuerto entrando por esta ciudad y nos desviamos camino de Cañete de las Torres hacia el cerro de las Vírgenes. Pasamos el río Guadajoz y el camino que se dirigía a la Cueva del Yeso comentando el viario de Obulco a Ituci ( o ¡ Bursabo quien sabe dónde!) y de allí a Iliturgi pasando por Alcalá.  La historia de Ninilo y Alodia, en media de una discusión acentual ( Alodia o Alodía) y el resumen del martirologio de estas jóvenes santas  en tiempos del islamismo en España nos entretuvo en una carretera de piso defectuoso y hasta una parte de red pecuaria. En el cruce con la vía pecuaria, nos recibió Antonio Ramírez que nos acompañó en todo el rtecorrido y nos ofreció su ciencia y experiencia.  Encaminados hacia una cima  que se nos mostraba como un mundo a las espaldas de Atlas en el horizonte, una estrecha carretera vecinal nos pasó por un cortijo, una almazara y la milagrosa e inmemorial fuente de la Romana, donde ilustramos de sus beneficios curativos por la composición química de sus aguas, como parece que acudía de distintos lugares en la antigüedad. Llegamos al Centro de Interpretación y , tras degustar el rico pestiño alcalaíno,  entrada en mano nos adentramos al complejo arqueológico, parándonos en la Puerta Oriental, donde ilustramos de la muralla íbera , composición de la puerta romana ( dos quicios y dos  puertas , forma cruciforme de los  alzados y piso con acerado y vía para carros y casas adosadas y abandonadas por incendio).  
Tras seguir la señalización del Santuario, entre olivos y un camino de zahorra nos dirigimos al Santuario de las Vírgenes, un sitio que dio lugar al cortijo y ermita del Cerro, como se conoce en autores eruditos de los siglos de la Edad Moderna y en el Catastro.   
 
 
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 Siempre con un ambiente de gran amistad, tertulia y campechanía entre generaciones que abarcaban desde los matrimonios jóvenes como algún que otro provectus aetate que, con su nonagenario aniversario, fue capaza de llegar  hasta el tempo de Ninilo y  Alodia. Unos pocos muros, algún resto de opus spicatum, algunas habitaciones  para caballerizas y restos de pavimento  romano de grandes losas.

 De allí a través de la muralla , del recodo único,  nos dirigimos al  templo íbero, que describimos con el panel de entrada y con la buena restauración del equipo de Baena. Destacamos  la función  protectora de  las mujeres parturientas y de los enfermos por alguna lesión , el origen púnico relacionado con la diosa Tanit- la misma de la inscripción  de Inicia del museo local de Alcalá la Real-, la metamorfosis de la Dea Celestis y la de Venus en época roma sin olvidar la deificación anicónica del Betilo, esa columna a la que se rendía culto en su interior-.  Subimos la rampa del templo, pasamos el vestíbulo y el patio entre exvotos ficticios y el altar y, al llegar a la cella, tuvimos la suerte de topar con Miguel. el técnico de cultura de Baena, que nos ilustró muy amablemente sobre el funcionamiento, ceremoniales, cultos, el betilo - de su encarnación divina de los dioses comentados y poder religioso- ilustrado con unas bellas imágenes.
L:a rampa


Los exvotos de parturientas y piernas

El betilo

 Todos atentos a unas buenas explicaciones que complementaron la introducción de acercamiento a este lugar.
 Al llegar  al cruce entre la vía decumana- muy bien definida con grades losas y casas y el macellum o mercado dividido  y  en torno a un patio central donde se distribuían  las tabernae o tiendas romanas.
 Nueva explicación para presenciar in situ la cardo, que casi había desaparecido.

 Y, en el foro, lección magistral complementada en la bajada . La plaza, los pórticos, el templo imperial, la basílica, el aerarium, el tabularium, la curia y las termas. La lectura del Marcelo de la tribu Galeria que costeos ex sua pecunia el enlosado majestuoso. Sitio de respeto y de honor a la palabra y a la auctoritas.


 Las estatuas de los dioses y empreradores ( Trajano, Claudio, Livia ¿?)
 Y la foto de rigor, con tres ángulos. A la dextra.
 Central
 a sinistra
 Y, descendimos comentando los miembros de la curia, los duoviri, cursus honorum, aedilis, quaestor, tribunus plebis,  praetor...cargos anuales, composición dual, veto ....
 Y llegamos a Baena, para ver in situ el museo local, donde hay una buena represetnación del mundo íbero,  romano ( las auténticas imágenes, exvotos...), el escudo del abad Trujillo que fue el penúltimo de nuestras tierras e, incluso, la Sábana Santa.

Exvotos auténticos


El betilo auténtico




La Sábana Santa



Vida de Cristo

 En la hermosa plaza del Ayuntamiento, tras visitar la Casa de la Tercia y del Montepío, nos recreamos con la Exposición de la Vita de Cristo ( cuadros de Ribera, Bocanegra y Zurbarán entre otros...) Otros se esfumaron para  probar los caldos de Baena y los caracoles famosos. La mitad subimos a la Almedina  y contemplamos el las murallas, puertas y torres ésta, el superreconstruido castillo de los duques de Sesa, los descendientes del Gran Capitán, la iglesia de Santa María la Mayor y el convento de las madres dominicas de la Madre de Dios, donde albergo miembros de la familia de los Fernández de Córdoba. La huella del Siloé nos dejó encantados gracias a la gentileza de las hermanas que nos permitieron el acceso.


 Tras la comida en SM, ensalada templada o paella,  y fritura, flamenquines y bacalao, un austero helado nos puso en marcha hacia la estación de Luque donde degustamos un café y visitamos su Centro de Información dedicado a los aperos de la agricultura.
Comedor en vagones del tren

Centro de Inerpretación





 Y llegamos a Luque, ciudad que se ufana de haber sido siempre fronteriza desde la Prehistoria, donde ,. gracias a su altura, pudimos contemplar los bunker de la Guerra Civil, su museo de la frontera  su iglesia de la Asunción y su castillo  con la ilustración prolija y erudita de su guía que nos dejó desencantados  a las puerta de la Cueva Encantanda.




El mirador

La Laguna


El búnker

Tucci, al fondo

Vale, valete, entre chirimías musulmanas del Califato y las campanas tocando a misa vespertina en la iglesia de Hernán Ruiz, Eufrasio Lópe



z  de Rojas y el alcaláino Juan de Aranda Salazar.

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