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domingo, 16 de marzo de 2014

DIARIO DEL RUTERO III. POR EL CERRO DE LA CRUZ. CON HUERTA DE CAPUCHINOS

 
DIARIO DEL RUTERO III. POR EL CERRO DE LA CRUZ
 
EN LA TRINCHETA. LUGAR DE REUNIÓN
a CAMINAR, Julián AL FRENTE
El domingo 26 de marzo de 2014 se despertó diferente a lo que nos tuvo acostumbrado este invierno. Azul brillante, alguna bruma en el horizonte y alegría en los rostros. La plaza de Juan Carlos I se hallaba repleta de ruteros y  en la calle Prudencia Ratia no cabía coche alguno. Preparados se hallaban los guías Paco García, su mujer Marí Carmen  y Pedro, presidente de la cooperativa de Transportes La  Mota. Acudieron a la cita más de cien personas y otras nos esperaban en la Trincheta. Tras subir por Cerro Gordo, y doblar la provincial hacia las Pilas de la Fuente el Soto, nos encaminamos por la municipal de las peñas de Majalcorón hacia la Trincheta. Allí nos esperaba nuestro maître, Paco Ramírez y Paco Mures, ya una institución fotográfica de nuestras marchas. Algunas disculpas de personas que no habían podido acudir y otras que se agrupaban a la cita. Subimos por el camino del Cerro de la Cruz y , antes de llegar a su cortijo, nos desviamos al cerro de las Peñas de Majalcorón entre olivares y monte bajo cubierto de encinar y peñascales hasta dar con un paisaje espectacular desde donde divisamos toda la parte meridional de Alcalá la Real con pantalla de fondo de la Sierra del Camello. Los riachuelos, los cortijos del Sapillo, las casas de las Peñas y Venta Valero se distinguían con gran nitidez. Muchas fotos y, como si hubiéramos llegado a la tierra prometida, se nos perdía la vista en ese mar de olivos que, antaño, lo fue en el Jurásico de mar de Thetis. 
EN LA CRESTA DE LAS PEÑAS
Nos volvimos por el mismo camino y la vereda de arbustos para continuar por entre los cortijos del cerro de la Cruz hasta llegar a la era que se nos presentó como excelente mirador de la Subbética cordobesa, granadina y jiennense. ( Sierra de Cabra, de Priego, Sierras de Jaén con la Martina, Marroquí, Orbe y San Pedro, Parapanda, y Montes Orientales...) y, contando leyendas como la de la cruz de hierro de Caravaca, escondida en un lugar desconocido y sin descubrir por los años treinta del siglo pasado, ya que traía maleficios atmosféricos en la zona y no se ha encontrado el lugar de escondrijo. 
Tras la pose para el diario provincial nos adentramos a las tierras de la Zarza dejando a la derecha un cerro de bosque de encinar, mechado con pocos olivares y con caminos con rocas de antigua lava de las tierras subvolcánicas del  mar  del Jurásico hasta llegar al camino de la Lastra, repetimos paisaje entre un lienzo de  fondo almohadillado y rústico por los efectos volcánicos y el olivar pisándonos los talones. Cortijos abandonados, eras olvidadas, camas viejas, sillas en desuso, escombros de destrozos y derrumbes  y la primavera incipiente de los almendros y cerezos nos marcaban el camino. Al llegar a las Peñas nos recibió Paco Murcia en su bella casa, conservando la vivienda rústica de mampostería  de cierre de piedra majalcoroniana, que jalona muchas casas , cubierta de enredaderas y sombraje. Pasamos la cruz, la fuentecilla, la casa del comandante castrense, la pista polideportiva la renovada ermita de la Virgen de Fátima( antes al casa de Manolo, el alcalde pedáneo) ,  entre casas abandonadas y con sabor a los chozones y otras a  casas de labriego, sustituidas por la segunda vivienda  rural, nos íbamos cobijando con la amplia sombra de los anchos encinares que cubrían media vía del asfalto. Pasamos por la Fuente de las Semilla, donde no pudimos contar la leyenda por recoger a  los  retrasado. Pero, ahí tienen el libreto, que lo lean esta noche y sueñen con las botellas de luces de colores que aparecía de noche.
 

 

 

 

 





 









 













 

 

 

 
 
 





nuestro homenaje a la familia de Paco y Mari

Gracias por su acogida

Brindarnos su casa, trabajo y buen hacer. una abrazo de todos.
 
la colonia holandesa e inglesa
Al final, Paco Pérez, Mari, hija Paqui,  marido,  sus herman@s, Yolanda,   y todas su familia nos brindaron su casa y para paliar la caminata  habían preparado una sabrosa comida y plato cortijeros con patatas, chorizo, morcilla,  y huevo de gallinas del lugar. Para postre, naranjas, manzanas y café del bar de Europa y ricos pestiños. Vaya nuestro más grande agradecimiento. ¡ Que más puede pedirse entre tantos amigos, colaboradores  y gente buena y de bien! Un  Abrazo a todos y , sobre todo, a los miembros de  la Asociación y Junta Directiva de Huerta de Capuchinos.  Hasta tuvimos la fortuna que mi octogenaria madre nos acompañara.  


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