SIGLO
XX
El cementerio ya asumió la función primordial del recinto fortificado de ,manera que en 1904, no era de extrañar que el alcalde informara en el pleno municipal “ el tapial con que se cerraba la puerta del antiguo templo de la Mota, que antes fue destinado a Panteón, se había hundido , quedando por tanto abierto dicho sagrado recinto y expuesto a la entrada de animales y a profanaciones”, Y se llevaron a cabo las obras del cierre de la Iglesia May0pr Abacial que se mantuvo hasta la reconstrucción de los años setenta, con tan sólo la entrada al campanario para dar los toques de fiestas y exequias fúnebres. Dentro de estas novedades, en 1905. se erigió canónicamente ya instancia y solicitud de don Francisco de Villuendas, capellán del cementerio, una Vía Ccrucis en este Panteón. Fue bendito y autorizado por bula de don José González, presbítero, y colocado por don José de la Torre y rezado y considerado por el capellán Villuendas. Las cruces y cuadros fueron regaladas por doña María Concepción Martínez del Mármol. Se celebraron tres misas en la capilla y hubo gran afluencia de fieles. Hay acta en la parroquia de Santa María y archidiosis. Que hoc legan, orate pro me, Bilendas. Ada perpetua memoriam Dei. La sepulta en fosas comunes, los nuevos patios de comunes a espaladas de la capilla y el pozo en los antiguos aljibes, la manda general de los cadáveres al panteón nativo fueron las labores de exhumación.
En los años de la Guerra Civil (1936-1939), la fortaleza de la Mota ocupó una situación estratégica, donde se situaron algunos destacamentos y puestos de guardia reutilizando las estancias de la Torre del Homenaje y atrincherando la zona montuosa mediante nidos de ametralladoras que se conservan en las vistas aéreas de las fotografías de aquellos años. Como es lógico, las escaramuzas de las Albarizas y los continuos bombardeos le afectaron en su superficie donde se abrieron algunos cráteres que se conservaban hasta tiempos recientes.
El abandono total se produjo al trasladar el
cementerio municipal a partir del año 1949 el del cerrico de los Caballeros,
con lo que conllevó en convertirse en una meseta adehesada y abandonada a la
rapiña de cualquier desaprensivo. A esto se añadió el deterioro continuado y pertinente
de la iglesia de Santo Domingo de Silos que culminó con la marcha de los
últimos vecinos de su Escalerillas por los años setenta. Pero, fueron más importantes y de mayor
calado las adversidades climatológicas y los movimientos sísmicos de los años
cincuenta y sesenta los que afectaron, sobre todo a la techumbre de la torre
del Homenaje y los pies de la iglesia y a los restos del antepecho de la
muralla del Gabán, Sobre todo el terremoto de 1951, que dejó caer hasta el
arrabal viejo muchos merlones, almenas, parapetos y pretiles del antepecho levantado
grandes nubes de polvo.
Esto dio ligar a que por los años cincuenta, siendo al
alcalde Valeriano del Castillo y a cargo de la Dirección General de Bellas Artes,
se llevaron a cabo algunas pequeñas reformas por la empresa Agromán de Madrid,
En 1952, dirigió las obras el arquitecto Alejandro del Valle y se repararon
algunos pequeños lienzos de las Entrepuertas, la capilla del Deán, y las bóvedas
nervadas de los pies de la iglesia mayor y arreglo del pilar sostenedor del
coro. En 1965, el arquitecto Rafael Manzano inició el patio y la cubierta de
las Casas de Cabildo, que luego hubo que reconstruir recientemente. En 1966, se
restauraron la sacristía y algunos muros de la alcazaba por la empresa
Construcciones Jurado de Jaén. Y, sobre todo, en 1971 gracias a la intervención
de la Dirección de Bellas Artes en los años setenta, dirigidas por el
arquitecto Luís Berges y con la intervención de los hermanos Frías González, se
hizo una gran labor en los accesos del Peso de la Harina y de la Torre de la Cárcel.
y, sobre todo de reconstrucción de las tres torres del Castillo sin llegar a
culminarse por completo restaurando toda su estructura, introduciendo una escalera
que accedió a la terraza y mejorando los adarves y parapetos de comunicación
entre las tres torres. Por los años ochenta, la labor de limpieza,
pavimentación de las calles de acceso (Entrepuertas y Santiago), derrumbe y limpieza
del cementerio y adecuación de espacio escénico de la Iglesia, Plaza y
alrededores para los Festivales de España. En 1974, la fortaleza de la Mota fue
cedida al patrimonio local tras varios años de duras negociaciones
A partir de 1979, se adquieren casi todos los terrenos
del Arrabal Viejo, transformándose en Parque y comenzaron todas las excavaciones
del recinto interior por el barrio del Alcázar y las Cuatro Esquinas
y Plaza Baja y, continuando, con el de la calle del Preceptor. En 1981, se arreglaron
el chapitel de la torre de campanas y se levantaron parte de la muralla del Trabuquete.
Siendo José Marañón Barrio Alcalde, se formó un jardín a lo largo de los
terrenos adquiridos como propiedad municipal, encargándose a Viveros Taboada,
cuya perfección se alcanzó años después con la intervención de varias escuelas
talleres, en su replantación y remozamiento de murallas del Arrabal Viejo y
Nuevo.
En los años noventa del siglo pasado, siendo alcalde Felipe López García, la I Escuela Taller de Recuperación del Patrimonio consiguió completar la restauración del Castillo de Aben Zayde, se musificaron algunas salas, se emprendieron de nuevo acciones de excavaciones con los Campos de Trabajos, eliminación de escombros y limpiezas de los aljibes transformados en osarios y restos de sepulturas y tumbas junto con y restauración del interior de la iglesia y en su plaza, donde se quitaron la mayoría de los vestigios del cementerio salvo algunos restos de paredes y se mantuvo allanado sin sepulturas el antiguo patio de comunes y especiales llevándose a cabo una la gran labor de excavación que descubrió el trazado de calles y casas de la Época Moderna. por los barrios de la ciudad noble y Bahondillos y acceso de la fortaleza ( escalinatas, Romancero o Zubia...)I En estos años, con fondos europeos, se desarrolló un plan urbanístico, cuyo núcleo más importante se basó en formar una plaza delantera a la portada principal de la Iglesia Mayor con diseño del arquitecto José Luís Vico y eliminación de la totalidad de elementos funerarios.
Las
siguientes escuelas talleres y otros programas locales, regionales, provinciales,
nacionales y europeos, permitieron hasta
hoy día la rehabilitación de las Casas de Cabildo y de la Iglesia Mayor
Abacial, Casa del Sacristán, Corregidor, mansiones de los hidalgos, la adquisición de terrenos y repoblación con ajardinamiento de todos los
antiguos y nuevos arrabales salvo la zona de la Peña Horadada y Cerro de los Palacios,
accesos desde el camino de San Bartolomé, calle Real, y Puerta del Aire, y Postigo bajo el Gabán, la restauración total de la mudejar Cárcel Real, la
remodelación de la Plaza Alta y Baja, Caballerizas y Puertas Nueva, Lanzas, Imagen, Granada, Zayde, Martín Ruiz y Arrabal y muro de la memoria, muralla del Gabán, la recuperación de
zonas arqueológicas como el Palacio del Conde de Cabra y Nevero y barrio del Albaicín y Santo Domingo, mantenimiento de la
iglesia de Santo Domingo de Silos, restauración y gunitado de todas las murallas, torres y su cimentación ( Norte, Trabuquete, Meridional, oriental, salvo la mitad del Aire hasta la Puerta Nueva), urbanización de Entrepuertas, nueva casa de Información, y nuevo sistema de divulgación, reserva de zona sin excavar con protección de plantación de lavanda, la
museificación del monumento, la ampliación de zonas excavadas y puesta a la vista por el recinto de Bahondillos, Despeñacaballos y Calancha, Anillo de la Mota, el Nevero, el Bahondillo, Arrabal del Matadero, Rastro,Nuevo y Arrabal Viejo,
mantenimiento y obras de restauración de la estructura de la iglesia de Santo Domingo, por la Red de Paradores, la mejora de la
entrada de Entrepuertas y la Ciudad Oculta, Y, sobre todo, se llevó a cabo una
gran labor de divulgación y apuesta por la interpretación del conjunto como
ciudad de frontera.


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