LOS PRIMEROS ÁRABES
Hasta la conquista árabe, se adolece de las fuentes
documentales y, tan sólo, los historiadores se han movido en el mundo de la
conjetura aludiendo a una ciudad Romana, que actualmente está completamente desmentida
por los recientes descubrimientos, como fue el caso de la presencia de Cesar en
Ula (la actual ciudad cordobesa de Montemayor), Ebura Cerealis, Castell, etc. Sin
embargo, la presencia árabe en el cerro de la Mota está documentada desde la publicación
de la biografía de Ibn Jatib, obra del historiador musulmán del siglo XVII al
Maqqari, donde en su introducción de la conquista musulmana del Al-Andalus se
recogía con el título de Mugrib, una
vasta compilación realizada en 1115 que finalizó en 1248 por la familia de los Banu
Said, afincada en Alcalá y que trataba sobre el periodo anterior de la conquista
árabe.
QALAT YASHUB
En 713, a Qalát de
Astalir (qalát, ciudad fortificada, y asTalir, fuente) acudió el grupo de
familias yemeníes de Abd allah Yasir, enviado por Muza, tras acompañarlo un año
anterior en su entrada a España y asentarse primero en Córdoba con la misión de
la recuperación de los territorios invadidos, al mismo tiempo de controlar políticamente
esta zona dependiente de la cora de Elvira y arabizar a la población
visigoda. A lo largo del siglo IX, la fortaleza de Qal Yashub, un
segundo nombre recogido de su gobernador,
jugó un papel fundamental en el que los árabes asentados se fueron aclamando al territorio y
afianzaron el su poder político sobre los bereberes, muladíes y mozárabes
habitantes del mismo , como afirma Pedro Cano Ávila; tan sólo en la última
década de este siglo "La familia de Yasir, asentada en Qalat Astalir, debió
caer en desgracia en un principio , tras su derrota sufrida por Abderraman I, a su llegada al al-Ándalus,
pero posteriormente, en el reajuste político de la Península , es de suponer
que sería sometida al poder omeya cordobés, puesto que, evidentemente , su mayor
trascendencia política se alcanzó los siglos posteriores por medio de sus
descendientes los Bau Said, que gobernaron dicha fortaleza alcalaína y tuvieron su época más floreciente
del siglo X con el nombre de Qalar Bani Said,el vulgarizado Alcalá de Aben
Zayde. Tras el afianzamiento omeya por parte de Abderramán II, el levantamiento
de Hafsun y su correligionario Ibn Mastana, la fortaleza de Alcalá se erguía
como plaza fuerte que controlaba los castillos, fortificaciones y núcleos
relacionados con ella (Charilla, Ribera, Rábita y Cequia entre otros) y poblada
por las familias del clan yemení de los Yasub. Por estar en un lugar escarpado
y de claras defensa, se relacionaba con la cora de Elbira, a veinte millas de
distancia según Ibn Jatib, como una unidad administrativa y fiscal de base
agrícola, de la que dependían los otros núcleos de producción ya de pastos o de
cultivo. También ejercía como centro
urbano fortificado con jurisdicción propia (aml y hawz) y rector y de carácter
militar que tuvo más presencia en los textos históricos, literarios y
científicos que en los geográficos. Su estructura defensiva venia marcada por
los castillos de Alcaudete y Castillo de Locubín y una red de atalayas
distribuidas por todo el distrito y hacia el castillo de Moclín, que era
fundamental para las incursiones de entrada a la Vega y Montefrío e Íllora.
Vivió una historia muy intensa desde la conquista efímera
de Alfonso VI en los primeros taifas y su recuperación al reino ziri de Granada
por intercambio de Estepa hasta su conquista definitiva por parte del rey
Alfonso XI. Por ser su situación fronteriza y defensiva del reino de Granada,
su territorio cambia de dueño según la alternancia de las conquistas y
conquistadores. En el siglo XI, el propio Alfonso VI logró penetrar por estas
sierras con el Cid Campeador en tiempos de los almorávides sin culminar la
operación bélica a causa de las desavenencias de los nobles castellanos. El
siglo XII supuso el periodo más brillante de la historia musulmana de Alcalá,
su población consiguió una independencia con respecto a la época final de los almorávides
y antes del dominio almohade, fue su impulsor Abd al -MaliK, antepasado de
Abrenzayde, que le dio nombre a la ciudad. de modo que algunos descendientes de
este gobernador desempeñaron puestos importantes en la administración de los
nuevos conquistadores de Al Andalus. La presencia de Alfonso I de Aragón tuvo
lugar en una algarada por la vega granadina ante la debilidad de los almorávides
entre 1126 y 1129 sin atacar la fortaleza.
LOS BANU SAID
El señorío de los Banu Said en tiempos de los segundos
reinos de Taifas con los almorávides se debió al apoyo que mantuvieron con Ibn
Ganiyam gobernador de Granada, probablemente hasta 1155, en la que los
almohades sometieron a esta ciudad. Y de nuevo se sometieron al nuevo gobernador. En este tiempo, la ciudad fortificada ejerció
de presidio de los nobles cautivos de Alfonso VII y plaza de pacto entre las
cortes granadina y castellana gracias a las buenas gestiones de Abd. al Malik.
En tiempos de Alfonso VIII, este rey logró conquistar la fortaleza alcalaína y
su territorio cederlo durante tres años a la Orden Calatrava, tras la batalla
de las Navas de Tolosa (613. /1619). Pero volvió a manos musulmanas durante más
espacio de tiempo. salvo varias
escaramuzas y la conquista de la fortaleza de la Mota por el rey Fernando III
en 1248 y posteriormente su hijo Alfonso X, En tiempos de este último rey la
fortaleza alcalaína se convirtió en la fortaleza más avanzada del sector musulmán
frente a los castillos de Priego y Alcaudete, desde donde partían las incursiones
cristianas, como las del infante Sancho o la de Fernando IV, con recuperación
posterior del reino nazarí en 1248. En tiempos de dominación musulmana
ascendieron al poder la familia de los Banu Said, asumiendo el poder de la
tierra en medio de la decadencia de los almorávides y engrandeciendo la ciudad
fortificada hasta el punto que se levantaron varias mezquitas de la que sobresalía
la aljama., sus presidios, su palacete señorial, el castillo de Ben Zayde, las
casonas de los señores musulmanes, sus presidios y el mercado. No es de
extrañar que el poeta al Hiyari le dedicara estos veros " Roca del
Al-Andalus se aferra a los broches del cielo para lograr las primicias de la
gloria y de la Majestad”.
En 1265 se firmó un famoso pacto entre el rey Alfonso X y
Muhamad I, rey de Granada en el castillo de Abeb Zayde. Pero, en 1280, se
rompieron los pactos y cayó Alcalá de Abenzayde de nuevo en manos del infante
don Sancho durante 20 años. Muhamad II la recuperó en 1302 y, tras una nueva
conquista por Fernando IV, volvió al dominio mazarí.
Tras las incursiones de los infantes Pedro y Juan a la
Vega de Granada y la batalla del Salado, el rey Alfonso XI llevó a cabo la
conquista de la poderosa e inexpugnable fortaleza de Qalat Bau Sayd. Primero,
en los meses últimos de 1340 llevó a cabo una tala de los campos alcalaínos
hasta tal punto que conquistó definitivamente los arrabales Viejos el 20 de diciembre,
día de Santo Domingo de Silos. Tras la
estratagema de retirarse y tratar de conquistar Málaga, simulando engañar al
rey granadino envió sus tropas a Málaga y dejó al descubierto la fortaleza alcalaína.
Pero, el rey castellano desde Baena volvió sus tropas a Alcalá, asedió Locubín
para facilitar el aprovisionamiento de sus tropas. y asedió la ciudad
fortificada alcalaína con ocho piezas de artillería que atacaron al baluarte de
su torre principal, sin resultado positivo, y donde se albergaba un gran
aljibe. Llevo a cabo una labor de ingeniería socavándola en sus cimientos;
cortaron el camino de contrataque musulmán tomando Íllora, hicieron capitular
Locubín y los soldados llegaron a controlar el segundo aljibe ye intensificaron
el asedio. Yusuf I se acercó con tropas de refuerzo a Moclín, que fueron
sorprendidas por las castellanas al mando del maestre de Calatrava Alfonso Méndez.
Al no recibir ayuda los habitantes de la Alcalá de Ben Zayde capitularon y
entregaron la en el mes de agosto de 1341 y trasladaron a los vecinos alcalaínos
a Moclín sin firmar pacto alguno con Yusuf.
La
ciudad de Alcalá la Real jugó un papel fundamental y estratégico entre el reino
de Granada y los reinos de Castilla y León. Como puerto interior, era un punto
esencial y obligado para el paso de las tropas, trasiego de mercancías,
tránsito de viajeros y refugio de tropas de defensa. Su fortaleza se hallaba en
un cruce de caminos que provenían del Valle del Guadalquivir, de las tierras granadinas,
de la Mancha y del Levante. Pocas son las noticias acerca del poblamiento en la
época musulmana, lo que destaca es su carácter estratégico en el camino entre
Granada y el reino de Castilla y León y el ambiente comercial que predominaba
dentro de su castillo. No es extraño que tuviera gran importancia política esta
fortaleza con respecto a otros hins y calat de su derredor, lo que coincide con
el hecho de que en su lugar nacieron y vivieron importantes personajes, y,
además, se asentaron algunos literatos significativos del mundo andalusí como
Ibn Jatib. Por lo demás, los terrenos y los
futuros arrabales en torno a los caminos se describen como una zona de ruedos,
muladares y viñedos que coinciden con fuentes documentales cristianas
posteriores. Partiendo del conocido libro Los Miráculos de, Pero Martín, así se
describía la Alcalá del siglo XI y XII sin poder determinar los espacios
comprendidos entre los arrabales y la ciudad fortificada:
“En este relato de Pedro Martín hay también
varias referencias sobre las tierras de Alcalá. Una Alcalá que pertenecía al
reino moro, flanqueada de territorios de la Orden de Calatrava, con unas
tierras plagadas de viñedos, habitada en su fortaleza, donde había personas que
se ocupaban de abastecerse para librarse de los fríos. Un lugar que era
fundamental en la ruta entre el reino de Jaén y Granada, porque pasaba un
camino fundamental para las correrías de los reyes granadinos cuando se
adentraban en tierras castellanas”.
Pronto, la estabilidad política y el
crecimiento de su población obligaron a pasar de un castillo defensivo a una
extensa fortaleza, compuesta de diversos barrios en torno a sus
correspondientes cinturones que se ampliaron gradualmente, a lo largo de los
siglos XIV, XV y XVI con la llegada de nuevos vecinos para repoblar esta
ciudad. Agustín Garrido y Linares en un manuscrito sobre la Historia
de Alcalá la Real , a pesar de su estilo
barroco, ilustra del paso de la época musulmana a la conquista cristiana y refiere que se convirtió en el principal baluarte
cristiano para emprender la conquista definitiva del reino nazarí de Granada: continuando
esta feliz empresa entre otras consiguió la toma de esta Çiudad el Rei Don
Alonso el onceno de este nombre en el día veinte de Diciembre del año de mil
tresçientos i quarenta el arraval i la fortaleça de la Mota el día quince de
Agosto del año siguiente de quarenta i uno (8), quedando por este medio no sólo
venerados con perpetua memoria sino es también con demonstraciones de júvilo(...).
Con este motivo a celebrado esta ciudad las festividades de la asumpción de
Nuestra Señora con el título de las Mercedes, i la de Señor Santo Domingo de
Silos en sus propios días por patronos de ella,
como a el mismo intento benera la Ciudad de Jaén a Santa Catalina Virgen, Úbeda
a San Miguel Arcángel, Maartos a Santa Marta i otras a diferentes Santos de que
hace mención el Padre Bilches en Los Santuarios del Obispado de Jaén








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