Casas de Cabildo
"la historia local contribuye a fundamentar la base del conocimiento global de los pueblos desde el estudio de los acontecimientos de las ciudades"
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domingo, 2 de agosto de 2026
Hoy, Nuestra señora de los Ángeles
miércoles, 29 de julio de 2026
JERÓNIMO DE NARVAEZ PADILLA
AQUÍ ESTA EL ERROR ALCALÁ LA REAL , REINO DE SEVILLA.
Nació en el seno de una de las principales y más notorias familias del Reino de Jaén.
Sus padres fueron Juan Narváez de Padilla, caballero muy principal de la ciudad de Jaén,
y María Montes, natural esta última de Alcalá la Real y vecina de Castillo de Locubín.
Por la familia de su madre, era hija a su vez del jurado de la ciudad Gonzalo de Medina
y de Catalina Núñez de Contreras, que tomó el apellido Montes, en memoria
de su madre María Montes, mujer que fue de Pedro Núñez de Contreras
El Tuerto o El Viejo, caballero de Alcalá la Real que participó al servicio
de los Reyes Católicos en la conquista de Granada.
La distinguida posición de su familia como hermano de Juan, que fue corregidor de Carmona (1569),
le llevó a tomar contacto con la Corte de Sevilla. La notoria tradición en la carrera de las armas
que ejerció su familia le llevó a alistarse al servicio del Rey, en el llamamiento que se hizo
a la nobleza de la ciudad en el año 1570, pasando al servicio de Juan de Austria
en la Real Armada, avecindándose poco después en la isla de la Gomera, en el archipiélago canario.
Al poco tiempo recibió el real nombramiento de almirante de la flota de Tierra
Firme de la Real Armada. Jerónimo realizó un primer viaje en el año 1571 a Panamá
donde, junto a otros españoles, rechazó el ataque de los piratas que, encabezados
por Francis Drake, pretendían apoderarse de los aprovisionamientos españoles.
Poco después se desplazó a Cartagena de Indias y en el año 1573 encabezó
varias persecuciones contra la piratería inglesa. Falleció algunos años más tarde
en Nueva España (c. 1576).
Hemos encontrado que poseía casas en la fortaleza de la Mota , linderas
con Rodrigo Manuel de Aranda y esquina de la Iglesia Mayor.
Y por Manuel Peláez del Rosal:
De todos los miembros del linaje de Narváez y Padilla quizás sea éste
el más relevante y de más caudal, como se deduce del codicilo ológrafo
otorgado
en 13 de marzo de 1573 en la ciudad del Nombre de Dios. Por su interés
y porque da la dimensión de su persona conviene que sea extractado y
referido.
En su introducción declara Jerónimo de Narvaéz y Padilla que “ los
hombres nacimos para morir” y que se encuentra en “ una tierra tan mala
para la salud” . Ordena que si fallece en dicha ciudad le entierren en su
iglesia mayor, y le digan una misa cantada con vigilia y las demás que tiene
dispuestas en el testamento y codicilo que entregó antes de su partida de España
a su tío y señor Jorge de Padilla, inquisidor de Logroño. Nombra albaceas
a Diego de Florez, general de la flota y a Cristóbal Pinelo, veedor de
la misma “ como tan caballeros y temerosos de Dios, miren por el descargo
de mi ánima” .
Entre las mandas que ordena, dispone que se paguen varias deudas que
tiene contraídas (110 pesos a un marinero de la nave capitana, que se llama
Beltrán, genovés de nación, y hermano de un grumete de la nave almiranta,
que se dice Andrea; 126.656 maravedís a Fernando de Porras, receptor real
en la Casa de Contratación de Sevilla, que le prestó una cadena de oro “ que
pesó doscientos pesos de oro fino y veinte botones de oro, que no me acuerdo
lo que pesaron” ). Reconoce también que una monja de Córdoba le en88
BOLETIN DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GIENNENSES
tregó para vender 18 bolsas por las que sacó 317 reales, Diego López de
Granada dos piezas de raso negro y unas cintas clavadas que vendió en
137.828 maravedíes, María de Barrientos e Inés de Herrera, de Málaga, una
cajuela de labrados, una saya y dos camas igualmente para vender. Declara
asimismo que tiene en unos cofres 10 barras de plata ensayada, 80 pesos de
oro en plata corriente y en doblones 1700 reales, y en otros cofres la ropa
blanca y de vestir, que ordena sean vendidas. Prescribe que a su criado Martín
González se le dé una capa guarnecida y unas calzas, a Juan González,
diez ducados y un vestido, a un tal Castillo unos carahueles de damasco y
un herreruelo (capa corta), a su criado Román un gallo frailesco y 10 pesos,
al hospital de Nombre de Dios 20 pesos y al cura del Santísimo
Sacramento, 10 pesos. Reconoce haber vendido cuatrocientas setenta y tan tas
botijas de vino de Cazalla a Melchor de Ledesma para que éste las entregara
a Cristóbal de Mercado, vecino de Cartagena de Indias, y haber cobrado
a cuenta de su salario 600 ducados. En favro de los miembros de su familia
estatuye lo siguiente: a su tío, el inquisidor, le da el usufructo de sus
bienes, que pasarán a su padre, a la muerte de aquél, así como el libro en el
que tiene anotado sus cuestas y relatos, y a su hermano, Pedro y en su defecto
a Francisco, los oficios de regidor y fiel ejecutor, finalmente: dona
una alcancía a Nuestra Señora de la Antigua, de Sevilla, y estabelce que en
la capilla de su ciudad natal donde está enterrada su madre se haga un retablo
dedicado a Nuestra Señora de la Antigua y se gasten en él 40 ducados,
añadiendo los albaceas que se hiciedron dos, uno en Santa María y otro en
Santo Domingo.
De todo lo relatado se desprende que fueron los Narváez Padilla una
familia principal de hijosdalgos alcalaínos, avecindados, posiblemente,
desde la conquista de Alfonso XI. El entronque a finales del siglo XVI con
la familia Aranda no cabe duda que acrecentó su hidalguía.
Jerónimo Hernando Narváez de Padilla y Contreras
Aparece como nacido en Alcalá la Real ( provincia de Sevilla). Lo mismo que Martínez Montañés en la Biblioteca His´panica de l Real Academia de la Historia.
Narváez de Padilla y Contreras, Jerónimo Hernando. Alcalá la Real (Sevilla), c. 1515 – México, c. 1576. Almirante de la Real Armada.
AlmiranteMarino
Biografía
Nació en el seno de una de las principales y más notorias familias del Reino de Jaén. Sus padres fueron Juan Narváez de Padilla, caballero muy principal de la ciudad de Jaén, y María Montes, natural esta última de Alcalá la Real y vecina de Castillo de Locubín. Por la familia de su madre, era hija a su vez del jurado de la ciudad Gonzalo de Medina y de Catalina Núñez de Contreras, que tomó el apellido Montes, en memoria de su madre María Montes, mujer que fue de Pedro Núñez de Contreras El Tuerto o El Viejo, caballero de Alcalá la Real que participó al servicio de los Reyes Católicos en la conquista de Granada.
La distinguida posición de su familia como hermano de Juan, que fue corregidor de Carmona (1569), le llevó a tomar contacto con la Corte de Sevilla. La notoria tradición en la carrera de las armas que ejerció su familia le llevó a alistarse al servicio del Rey, en el llamamiento que se hizo a la nobleza de la ciudad en el año 1570, pasando al servicio de Juan de Austria en la Real Armada, avecindándose poco después en la isla de la Gomera, en el archipiélago canario.
Al poco tiempo recibió el real nombramiento de almirante de la flota de Tierra Firme de la Real Armada. Jerónimo realizó un primer viaje en el año 1571 a Panamá donde, junto a otros españoles, rechazó el ataque de los piratas que, encabezados por Francis Drake, pretendían apoderarse de los aprovisionamientos españoles. Poco después se desplazó a Cartagena de Indias y en el año 1573 encabezó varias persecuciones contra la piratería inglesa. Falleció algunos años más tarde en Nueva España (c. 1576).
martes, 28 de julio de 2026
CALLES DEL ENTORNO Y LLANILLO
LLANILLO
DE LOS MARINES
Así se llamaba por vivir en el siglo XVII miembros de la familia Marín. A mediados del siglo XVII, vivián los presbíteros licenciado Pareja y Salvador Roldán (y su hermano Juan, AHPJ 5091, FOLIO 418. AÑO 1664 ESCRIBANO FRANCISCO DELGADO).
JUAN JIMÉNEZ.
Se le llamaba calle de Juan Jimenez y de Pedro Frías en 1664 en un contratao de tueque entre Diego de león Moliedro por sus casas en esta calle linderas con las de Cristóbal Jimenez y doña María de Contreras, esposa de Pedro Pine por una de las calle de los Caños. HPJ 5091, FOLIO 564. AÑO 1664 ESCRIBANO FRANCISCO DELGADO).
DE LA CALLE REAL A LA TEJUELA, MATIZACIONES DE LAS CALLEs.
domingo, 26 de julio de 2026
LA MOTA POR OCCIDENTE EN LA SEMANA DEL JAÉN
En estos días, de nuevo se ha emprendido la restauración de una parte de la muralla de Santiago de la ciudad fortificada de la Mota de Alcalá la Real que pretende dar los penúltimos pasos al renovado cierre amurallado. Es el entorno de la ciudad fortificada más olvidado en su recuperación y en su conocimiento histórico. Cuando se describe la muralla del Aire y de Santiago de la ciudad fortificada de la Mota, con frecuencia, la mayoría de los investigadores se quedaban con una descripción básica que servía de denominación para las torres que allí se ubicaban. A una se le llamaban gemelas por estar pareadas, a otras torres redondas y otras ni se les denominaban torreones. Antes de que se levantara esta muralla, tras la conquista cristiana formaba un palenque que servía para preparar a los caballeros para las guerras y las luchas contra los vecinos del reino de Granada. Se levantó a principios del siglo XV con motivo de abrir una nueva puerta de acceso a la ciudad fortificada y conformar el barrio del Bahondillo Bajo aprovechando las cuevas y el rellano para viviendas de los nuevos pobladores ya antiguos como Francisco de Cabrera y Antonio de Gamboa. Esta muralla se iniciaba a partir de la Puerta del Aire o de Santiago y, a través de un pretil que se reconstruyó a lo largo del siglo XVI, seguía frente a las Caballerizas de las Casas Abaciales hasta llegar a la Puerta Nueva. Y desde allí, reforzada con varias pequeñas torres (algunas caídas recientemente), se extendía hasta la Torre albarrana de la Cárcel Real. En más de una ocasión hubo que restaurarla y denota las fases hasta tal punto que, en el siglo XVI, hubo que empeñar las penas de cámara en su reedificación. En 1669 El alcaide don Pedro de Góngora, informaba de “La fortaleza de esta ciudad por la parte que mira a la puerta del Aire está muy maltratada, y con los tiempos tan rigurosos de agua de este invierno sea trasminado y hecho un agujero muy grande. Si no se pone remedio, se ha de caer el lienzo de la dicha muralla y costaría mucho dinero reedificarla.
Si la contemplamos en su parte interna, la
ampliación y urbanización de la zona de la calle y muralla del entorno de la
puerta Nueva data en el último tercio del siglo XVI y el motivo de esta
operación urbanística no fue otra que " se tomó para ensanche y
reparo de la dicha muralla y torre de la Veleta para hacer una escalera para
entrada y servicios de los dichos adarves y murallas".
Si no salimos al exterior de la muralla, a través de una
calle empedrada que mira a occidente a espaldas del Centro de Información, se pueden
recorrer los parajes del antiguo barrio de San Sebastián, hoy convertido en
campo de olivos y solarices, pero con unas bellas vistas hacia los parajes de
la Mata, la Acamuña, los Zumacales de los Tajos y la ruta a los pueblos
cordobeses de la Subbéticas (Priego, Cabra, Rute, Lucena...) y a las
aldeas noroccidentales de Alcalá la Real (Caserías, Fuente Álamo, La
Rábita...).
LA PUERTA DEL AIRE
Esta muralla se abría con una puerta situada en la
parte opuesta de la fortaleza que se componía de un cubo cuadrado y una puerta
con dos arcos en forma de torre que abría todo el lienzo de la Puerta del Aire.
Esta puerta llamada también de Santiago era una puerta poterna de la Muralla
que comunicaba el adarve del camino empedrado que se dirigía por la puerta baja
hacia el barrio de la Peña Horadada y se adentraba hacia la
fortaleza hasta llegar a la Calincha, lindando con varias tapias y revellines.
Entre ellas se encontraba las Caballerizas del Abad Mayor de la ciudad, que
como manifiestan los documentos se encontraba " asida con la torre
e muralla de la puerta del Aire" de modo que daba lugar a que se echaran
por ella E inmundicias y basuras, y se formaba un muladar junto a ella".
Esta puerta desapareció a finales del siglo XVII. Fue rehecha por los
mismos canteros y tiempo de la torre de la Especería, actualmente permite el acceso de los vehículos pesados a
la parte alta de la fortaleza. Fue reconstruida en 11 de septiembre
de 1573, e intervinieron los canteros los canteros y maestros Juan de Macías,
Domingo Oribe Vizcaíno y Alonso Martínez de Tudela.
Una puerta de rejería ha sustituido a la antigua Puerta de Santiago, del Aire, y desde ella se adentra por el Bahondillo lindando con la roca que hizo de primer amurallamiento de la ciudad, donde hay restos de cuevas que muestran un hábitat troglodita en los milenios anteriores a la historia.
BARRIO
DE SAN SEBASTIÁN
Al
exterior de esta puerta, desde el callejón de San Francisco se iniciaba una
calle, que se comunicaba con otra que subía a la Mota por la puerta del Aire. Durante
del reinado de Juan II entre 1439, su hijo el príncipe Enrique IV tuvo su
alojamiento en un mesón denominado de la Torre, situado junto la ermita que le
daba el nombre de San Sebastián con motivo de una incursión en tierras
musulmanas de Montefrío atendiendo a la postura de los partidarios de su padre,
el bando de los Montesinos, que consideraban un desaire se les permitiese un
alojamiento dentro de la ciudad fortificada por estar a aliado a sus tíos los
infantes de Aragón. Algo similar le ocurrió al Marqués de Santillana en tiempos
del mismo rey que tuvo que alojarse en la misma ermita y la ciudad no atendió
que entraran dentro de sus murallas. No es de extrañar que, en su
derredor, también se instalaran algunas viviendas dispersas como mesones,
ermitas, y posadas: “Sin embargo aderezado el Mesón de la Torre, que estaba
junto a la ermita de San Sebastián, a do se aposentase fuera de la de la ciudad.
PUERTA DE LA PEÑA HORADADA
Estas
puertas jugaron una función esencial de control de los pasajeros en tiempos de
peste o epidemia, por simples razones sanitarias, mercantiles o bélicos. No se
mantuvieron siempre con el mismo nombre, ni las mismas puertas pervivieron con
la utilidad. Pues, entre las desparecidas, en 1582, era muy importante la
de la Peña Horadada, para todos los barrios del derredor de la Mota,
San Sebastián, San Francisco, San Bartolomé y para la salida del campo; recibe
el nombre a una peña, donde se libró una escaramuza entre unos musulmanes y un
miembro de la familia Aranda, que clavó la lanza Hazconada en una peña (y como
vulgarismo le dio el nombre deformado de Peña Horadada, por la cueva de su
subsuelo).
LA PUERTA NUEVA
Desde
el Bahondillo, se llega a la puerta Nueva, hace unos años restaurada; desde la
calle del Preceptor hacia delante se bajaba por una calle de descendida. se
enlazaba con la calle de la Puerta Nueva que conectaba con la del Rastro. Esta
puerta denominada Nueva, data de finales del siglo XVI y se
mantuvo hasta el siglo XVIII. Fue obra de Martín de Bolívar durante los años
cincuenta del siglo XVI. Hoy día, no conserva restos del arco de entrada ni de
los escudos e imágenes que estaban colocados en la parte superior del
muro. Frente a ella,
existía un pequeño adárvelo, que se protegía con un revellín, un a construcción
en forma triangular muy adelantada para su tiempo como fortificación pequeña.
La restauración de la torre ofreció un nuevo mirador y entrada de la ciudad,
con la de futura del Aire se amplía este entorno, con unos nuevos pasos se
recuperará la Mota occidental. Mirador y adarve excepcional de la ciudad
fortificada de la Mota.

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