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sábado, 28 de febrero de 2026

ABDON LOPEZ HIDALGO

 ABDÓN LÓPEZ HIDALGO


Hay personas que representan una generación, en este caso este periodo que se inició en los años sesenta del siglo XX y alcanzó el cenit en las primeras décadas del siglo XXI. Me refiero a Abdón López Hidalgo. Un alcalaíno nacido y morador en el barrio de la Tejuela, de familia trabajadora del sector de la construcción en los tiempos en los que el mundo del ladrillo transformó el pueblo rural de la Mota en una nueva ciudad. Miembro de una familia de albañiles que participaron en el mundo del cooperativismo de la entidad de Santo Domingo de Silos, cuyas manos dejaron la huella en muchos edificios. Comenzó sus estudios en tierras de Baeza y Jaén, aquellos seminarios que acogían a muchos jóvenes en los años del nacionalcatolicismo como fuente de formación para escalar estudios superiores, principalmente, de magisterio, como fue el caso de nuestro amigo Abdón. 

Como otros muchos docentes participó Abdón en el cambio profundo que dio la sociedad española, desde la escuela a la vida social y política desde que ocupó el puesto de docente, y de director, en un colegio de Baeza. Ciudad que le cautivó y luchó por ella, donde se asentó ,casó y tuvo dos hijos. Me recordaba, hace unos días, que le había calado el aniversario de su declaración como ciudad del Patrimonio de la Humanidad , en la que humildemente había participado con sus trabajos no reconocidos. Pero, se sentía orgulloso, a la manera de su segundo amor de esta ciudad, Antonio Machado, que había promocionado en círculos baezanos, universitarios y nacionales, acudiendo a citas, encuentros, certámenes, rutas machadianas por la ciudad, y. por encima de todo convertido en un nuevo machadiano gracias a su pluma artística, de la que era un seguidor del poeta sevillano. 

Nunca había perdido su huella alcalaína en esta ciudad, donde su casa blandía la llave pétrea del escudo de la ciudad de la Mota, y, sobre todo, en la ciudad baezana en la que participó activamente en la vida democrática hasta el punto que llegó a ser miembro de la agrupación socialista y candidato al senado por la provincia de Jaén, destacando su labor de formación en las nuevas juventudes previendo el futuro político de la ciudad. 

Era un colaborador de prensa en los medios provinciales con columnas de opinión, de gran impacto y análisis certero de la sociedad jiennense. Seguidor del gacelo del cronista provincial asumió ese estilo periodístico entre el lirismo y la exposición crítica del alma jiennense para culminar su obra en sus aportaciones de poemas como Gacelo Mijeño. Siempre se ofrecía. Como buen amigo, a cooperar como guía de cultura, y, sobre todo, con la figura de Machado. A pesar de las adversidades, siempre la afrontaba con un espíritu optimista y con la huella de aquellos versos “Caminante no hay camino se hace camino al andar”.

Cuando volvamos a Baeza o a Mijas, su espíritu siempre pervivirá porque era único en plasmarnos las vivencias machadianas y propias en su forma literaria de sus versos a través de los rincones de estos contornos. Descanse en paz, como buen latinista que compartíamos en nuestras conversaciones casi diarias Sit Tibi terral levis ( que la tierra te sea leve, Abdón). Sigue presente con la huella de tus hijos que ha n recogido tu estela de gacelo artístico. Gracias por este último regalo : Con las Montañas y Oteros/Envueltos en mágica niebla.../Incluso con bonetes plateados en las cimas/... Y recordé, con inmenso cariño/Aquellos días infantiles.../ Cuando los temporales duraban/ Semanas y los hielos/Y blanquísimas nevadas/Adornaban pasajes infinitos...! Tornéme al Coto en una Calma ""chicha""/Con unas nubes grisáceas/Paseando el cielo/ Entre alguna estrella/Suelta y despistada/Y con algodones grises y claros.../ Ha




lléme en serenísima paz/Y un sosiego relajante./El hoy guerrero Gacelo/Descansa amansado/Por felices sueños Antaño.../

 


viernes, 27 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (XVI). MURALLA DEL AIRE O DE SANTIAGO Y SUS PUERTAS.

 

MURALLA DEL AIRE O DE SANTIAGO

 




            Antes de que se levantara esta muralla, tras la conquista cristiana formaba un palenque que servía para preparar a los caballeros para las guerras y las luchas contra los vecinos del reino de Granada. Se levantó a principios del siglo XV con motivo de abrir una nueva puerta de acceso a la ciudad fortificada y conformar el barrio del Bahondillo Bajo aprovechando las cuevas y el rellano para viviendas de los nuevos pobladores ya antiguos como Francisco de Cabrera y Antonio de Gamboa. Se componía de un muro sobre la roca y varios torreones de refuerzo, los dos gemelos, y, entre ellos, otros dos redondos (uno desparecido y otro reutilizado como mirador, y otro completamente deteriorado o reconstruido en varias fases.  Esta muralla se iniciaba a partir de la Puerta del Aire o de Santiago y, a través de un pretil que se reconstruyó a lo largo del siglo XVI, seguía frente a las Caballerizas de las Casas Abaciales hasta llegar a la Puerta Nueva. Y desde allí, reforzada con varias pequeñas torres (algunas caídas recientemente), se extendía hasta la Torre albarrana de la Cárcel Real. En más de una ocasión hubo que restaurarla y denota las fases hasta tal punto que, en el siglo XVI, hubo que empeñar las penas de cámara en su reedificación. En 1669 El alcaide don Pedro de Góngora, informaba de “La fortaleza de esta ciudad por la parte que mira a la puerta del Aire está muy maltratada, y con los tiempos tan rigurosos de agua de este invierno sea trasminado y hecho un abujero muy grande. Si no se pone remedio, se ha de caer el lienço de la dicha muralla y costaría mucho dinero reedificarla.

 

 

PUERTA DEL AIRE

 

 

Esta muralla se abría con una puerta situada en la parte opuesta de la fortaleza que se componía de un cubo cuadrado y una puerta con dos arcos en forma de torre que abría todo el lienzo de la Puerta del Aire. Esta puerta llamada también de Santiago era una puerta poterna de la Muralla que comunicaba el adarve del camino empedrado que se dirigía por la puerta baja hacia   el barrio de la Peña Horadada y se adentraba hacia la fortaleza hasta llegar a la Calancha, lindando con varias tapias y revellines. Entre ellas se encontraba las Caballerizas del Abad Mayor de la ciudad, que como manifiestan los documentos se encontraba " asida con la torre e muralla de la puerta del Ayre" de modo que daba lugar a que se echaran por ella E inmundicias y basuras, y se formaba un muladar junto a ella". Esta puerta desapareció a finales del siglo XVII.

            Adentraba a los vecinos de los barrios de la Peña Horadada, Puerta Nueva, y San Sebastián En 1693, a propuesta del regidor Antonio González Mazuela: se hizo el pretil, que estaba próximo a la Puerta del Aire, y, frente a las Caballerizas de las Casas Abaciales” cuya obra costó doscientos diez reales y se facultó para su realización al maestro de obras Antonio García.

 

 

            PUERTA NUEVA

 



            Desde el Bahondillo, se llegaba a esta puerta, actualmente cegada, en la que dos pilastras encumbren un arco oculto; desde la calle del Preceptor hacia delante se bajaba por una calle descendida y empedrada con un adarve, y, una vez pasada la puerta, se enlazaba con la calle de la Puerta Nueva que conectaba con la del Rastro. Esta puerta denominada Nueva, data de finales del siglo XVI y   se mantuvo hasta el siglo XVIII. Fue obra de Martín de Bolívar durante los años cincuenta del siglo XVI. Hoy día, tapiada no conserva restos del arco de entrada ni de los escudos e imágenes que estaban colocados en la parte superior del muro.          Frente a ella, existía un pequeño adárvelo, que se protegía con un revellín, un a construcción en forma triangular muy adelantada para su tiempo como fortificación pequeña. 

 








jueves, 26 de febrero de 2026

CONOCIEDO LA MOTA (xv). LAS ANTIGUAS CASAS DEL CORREGIDOR/ LA PRMERA TORRE DE LA JUSTICIA

 

LAS ANTIGUAS CASAS DEL CORREGIDOR/ LA PRMERA TORRE DE LA JUSTICIA

Esta torre se denominó de la Justicia y de la Audiencia, por haberse instalado la Justicia en los años finales del siglo XIV En la parte alta de la torre Vieja de la Imagen, de Santa María y de la Justicia se encontraba la cárcel vieja y, en su entorno, en 1529, un rincón trasero a la torre se convirtió en el primer aposento oficial del Corregidor y en sus portales la Audiencia Pública.  Y hay noticias de que en 25 de enero se aposentaron la Audiencia y, en sus inmediaciones, la vivienda y cárcel.

  Siempre se vio amenazada por la caída de los cimientos y en 1586, se acordó sobre la ruina de la Torre de la Imagen, hacer reparaciones “hechas sobre peñas que están fundadas la Torre de la Imagen y otra torrecilla y adarve de la Puerta del Arrabal”. En el siglo XVIII, ya se encontraba desmochada y, tras la retirada de los franceses, se colocó un cañón que dejaron abandonado. Fue reformada en torno a los años ochenta con los Planes de Empleo del Rural quedando como un mirador de la ciudad llana de Alcalá la Real.

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MURALLA NORTE

            Por ser el punto más elevado de la fortaleza de la Mota, esta muralla es la que menos se ha visto afectada por los derrumbes y caídas de murallas, Como amurallamiento de cremallera, se adaptan sus flancos a los diversos recodos producidos por el terreno, levantándose varios torreones macizos, desde cuya terraza se puede contemplar el paisaje que comprende desde la Sierra de Frailes hasta las tierras del Portillo de las Carretas. Recientemente restaurada con el recalzamiento de su adarve y parapeto,  en su recorrido desde la Torre Mocha hasta la puerta del Aire se ofrecen de frente  a la vista una línea de torres anteriores y musulmanas  a la conquista de Alfonso XI: la torre del Hacho que defendía el camino antiguo y medieval  de Jaén y se comunicaba con la de Charilla y otras torres del Castillo de Locubín, la torre de la Nava protegiendo el camino nuevo de Jaén, la torre de la Acamuña, la Jurada, los Pedregales, Mimbres, Gibralquite o Gudalaquite. Se contempla un paisaje flanqueado por el monte mediterráneo que corona las sierras e Frailes, destacando Martína y Rompezapatos, por oriente; la Sierra de la Acamuña, tierras de las Albarizas y Cerro de Pineda por el norte, y occidente la Fuente la Negra, Cañada de Membrillo y Cerro Gordo. Entre las montañas y el cerro de la Mota un paso se abre en forma de valle, donde recorren las aguas del arroyo del Palancares y atraviesas varios caminos, el de la Corte o de Madrid que unía Alcalá con Granada y comunicaba con los de Madrid muy visitado por transeúntes, personajes ilustres y tropas, el de Alcaudete, el de la Sierra san Pedro, los de Priego, de Baena y el de Montefrío. El puente mal llamado romano salva el paso del Palancares por la zona de la Mata. Si, por el adarve dirigimos la vista hacia el sur, el anillo de la Mota, el entorno de la calle Despeñacaballos y parte del barrio militar del Alcázar muestran las plantas bajas de sus viviendas, algunas reutilizadas como lagares, y accediendo a estas calles con un fondo constructivo de acuerdo con la categoría social de sus antiguos propietarios. Actualmente, en fase de excavación por los distintos Campos Internacionales de Trabajo que van descubriendo su viario original y la estructura de su vivienda.         

miércoles, 25 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (xiv). DE LA PLAZA AL TRABUQUETE

 

RECINTO ACTUAL AMURALLADO

Está formado por varios tramos, cuyos nombres suelen aparecer en los documentos: Trabuquete, Gabán, Aire o de Santiago y del Portillo, y Norte.  


 

DE LA PLAZA AL TRABUQUETE

 

            De la Plaza salía una calle en forma de adarve en dirección a la muralla del Trabuquete, colocado encima de un muro que daba a las Carnicerías y todo este recinto se extendía hasta la torre del Homenaje, junto las caballerizas del corregidor mientras estuvo en esta torre. Existía una calle interior por algunos lugares que daban por una parte a un adarve lindero al muro y, por otra, a los corrales de la calle Despeñacaballos, que daba nombre a todo este barrio y a las casas de las familias nobles. Por ella, se asomaban los niños y con su pícara travesura jugaban a la guerra con los tenderos y los transeúntes de las Entrepuertas y el Albaicín haciendo de ballesteros u honderos de piedras, otros la utilizaban para echar las inmundicias a las casas adosadas bajo la muralla. Esto ocasionaba las quejas de estos últimos y el derrumbe de la muralla, que hubo que cerrarla en el 1587 con dos tabiques que iban desde las esquinas de las casas de Ana de Mendoza por un lado y, por otro con las de Gaspar de Aranda. Y no sirvió ni siquiera esta medida, sino que, un año después, se caían peñas enteras, provocadas por las continuas cuervas que horadaban la roca, en los corrales de los vecinos dando lugar al abandono de muchas viviendas, de modo que tuvieron que intervenir los larife Juan Díaz y Alonso de Tudela en 1594. . Probablemente, la fortaleza estaba protegida por este pequeño artefacto bélico que encañonaba la principal entrada de la ciudad a través de la Cuesta del Cambrón, que era por donde solían acudir en correrías las huestes moras del Reino de Granada. De ahí le debió venir su nombre. Todas las edificaciones que cubrían este recinto actualmente sólo se encuentran en los cimientos y tan sólo se puede percibir parte de las bodegas, algunos hornos, suelos de casas, aljibes y conducciones de agua hacia la muralla que acababan en rejas. Tenemos algunos comentarios de los regidores del siglo XVI, que describían casas adosadas dentro de la muralla del Trabuquete. Como la de Hurtado de Mendoza, eran un peligro para la ciudad, pues sobresalían por encima del adarve de la muralla, colocando un mirador, que amenazaban las casas de abajo, las que hubo que sostener con pilastras y columnas en su interior y con el picado de la roca para evitar peligros de desprendimiento. Estas casas, en su planta baja se componían de un portal, una cuarta una bodeguilla y una cueva. 

            Hoy día, el trabuquete, que describen como una pequeña torre, se ha simulado con una saetera, desde donde puede contemplar nuestra ciudad moderna, e imaginar miles de algaradas entre los vecinos de Alcalá y las razias granadinas. La torrecilla era de propios y solía ser alquilada, Se puede contemplar desde aquí, cómo serían avisados por las torres vigías los inquietos caballeros alcalaínos.

            Era un lugar proclive al desprendimiento de rocas y amenazaba a las Carnicerías, al Albaicín y parte baja del castillo de Aben Zayde. Las reformas más importantes tuvieron lugar en 1598, con la intervención de Ginés Martínez de Aranda. Pues en las Entrepuertas, existían unas casas debajo de esta muralla del Trabuquete y los   vecinos hicieron por la parte baja que daba al Albaicín cuevas en los cimientos de la roca y provocaron la ruptura de las peñas y resintieron la muralla, de manera que se tuvo que realizar una obra de emergencia cerrando las cuevas y macizándolas y colocando pilastrones de apoyo. Por la parte alta, se cerró el mirador de la casa de Hurtado de Mendoza que estaba cercana al Trabuquete y se limpió de piedra y tierra todo el adarve, levantándolo de nuevo y con un empedrado que impidiera el recalar la roca y la filtración de aguas.  

En los años ochenta del siglo XX se llevaron a cabo obras en este adarve con el encintado de su camino y pequeño parapeto de protección, que se amplió a una baranda de protección interior para esta muralla de cremallera adaptada al terreno.

 

LA TORRE DEL REY

            Junto a la actual entrada de la ciudad fortificada existió la muralla del Postigo, donde destacaba la TORRE DEL REY o del POSTIGO. Esta debió conformar la torre del Pendón. En ella, celebraban los cabildos del ayuntamiento alcalaíno hasta el siglo XV. Por los documentos existentes, se encontraba según recoge Carmen Juan Lovera, en el documento 64 sobre lo morisco, cerca de la plaza de la villa, encima de la torre Mocha que, a su vez, es encima del cañuto, e cerca de una peña que estaba colocada en la dicha plaza, su terminación como vivienda tuvo lugar a finales del siglo XIV, siendo regidor encargado Juan de Aranda, alcaide de Montilla y regidor de Alcalá en 1387.   Debió constar de una simple habitación superior, a la que se accedía por unos poyos y una puerta. El recinto estaba amueblado por tres bancos, donde el central era ocupado por el corregidor, alcaide y regidor más antiguo, y el resto, por los otros regidores, jurados y oficiales. En una parte, la mesa del escribano. Tras la conquista de la ciudad de Alcalá la Real, según el testimonio del alcaide Antonio de Gamboa en 1624, el rey Alfonso XI mandó librar un  privilegio rodado” que hoy tiene de franqueza y libertad y exención, el más amplio que hay en toda Andalucía, como luego se pondrá, y dejóle pendón y sello y nombró ocho regidores y un escribano de Cabildo y un Alcaide del que hiciese oficio de alcaide y alcaide mayor y capitán de esta fuerza, dejó ochenta plazas de a caballo y quinientos infantes, y en el  Castillo de Locubín veinte caballos y cien infantes; después de esto, para más engrandecer  esta ciudad, le hizo merced de la villa del Castillo, para que fuera Señora de ella y proveyese la alcaldía y alcaidías y todos los demás oficios, como consta del Real Privilegio que tiene, y otras muchas prerrogativas   y privilegio  particular, para que no pagase alcabalas, el qual confirmó el rey don Pedro y los Reyes sucesores hasta el rey don Felipe III, nuestro Señor, el cual amplió el privilegio dándole y confirmándole con mayores firmezas habiéndole servido esta ciudad con setenta mil ducados, que hoy tiene pagados en tres años, y nueva merced para desempeño de sus propios de lo que sobrare en diez años de lo que dio por arbitrar y sacar estos setenta mil ducados que fueron anticipados en tres pagas y en diez la merced para pagarlos y echar arbitrios”. Y, en notas complementarias, señalaba que los regidores y escribanos eran nombrados por el Rey; las milicias a pie de esta ciudad las pagaba a través de la tercias y rentas reales de os obispados de Córdoba y Jaén. En 1382 se le concedió el privilegio de hierbas comunales para ganados y beneficios para el concejo y alcalde.

martes, 24 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA, (xxiii)- SEGUNDO RECINTO O MURALLA DEL ARRABAL VIEJO O DE SANTO DOMINGO DE SILOS

 

SEGUNDO RECINTO O MURALLA DEL ARRABAL VIEJO

Comienza desde la Puerta Zayde, continua por la parte del Portillo, sigue por la puerta del Cambrón, Martín Ruiz, Herrera o Granada y acaba en la Puerta del Arrabal. Constituye varios tramos con torreones macizos y algunos en albarrana. Destacan varias puertas comentadas anteriormente. Por el acceso de la Puerta de Herrera, por donde se adentra al Arrabal con un arco de medio punto apuntado bajo una torre. Con el paso del tiempo, se permitió en el siglo XVII, edificar casas junto a esta muralla en torno a la calle Cava, dando lugar a problemas con los desagües de la Mota.  1575 Y por la puerta Zayde, se daba acceso al Arrabal Viejo a todos los que procedían de los arrabales del Rastro, Puerta Nueva, Matadero, San Bartolomé, e, incluso, desde la ciudad fortificada de la Mota, cuando se cayó el Gabán. LA PUERTA ZAYDE.

Y PARa saber más. 

 

 

            Tras la conquista de la ciudad de Alcalá la Real, la población de la Mota debió extenderse hacia el llano de una forma diseminada por los terrenos más cercanos a las murallas en forma de pequeñas caserías que ocuparon las alquerías musulmanas. Ofrecían un terreno a medio camino entre rural y urbano con veredas que comunicaban a los vecinos y los acercaban a las puertas de las murallas. Está claro que algunos establecimientos-generalmente contaminantes o de mayor impacto para los vecinos como los mataderos, tenerías y los ejidos, se establecieron en los sitios más alejados del recinto amurallado del Arrabal Viejo. Con el corregidor Francisco de Cherinos diversas obras en su entorno entre los años 1542 y 1549, relacionadas con una calle que unía con el Rastro, portada y allanamiento de la Puerta Zayde.

Esta puerta, la de Zayde, ofrecía un carácter de comunicación interior entre los barrios del Rastro, San Bartolomé y el de Santo Domingo. Su descripción se remonta al siglo XIV[1]:

Y con esto se entraron a aposentar al Arraval Viejo, y cerca de la Puerta , la qual por vezinos le fue avierta, junto al pie de la Torre Nueva que dizen. Porque después que el rey don Alonso ganó Alcalá, en el lugar do estava la torre, que, en la cerca ella, dije que el rey  había puesto en cuentos y mandado derribar, labró ésta nuevamente, muy más grande y superva que antes era”  .Ya en el siglo XVI,  hay constancia de que una calle  desembocaba a esta puerta, como  se manifiesta en el siguiente acuerdoSe ordena que se empiedre la pedriza de la calle Calancha y   calle de la Puerta Zaide y otras”.Años anteriores, ya se encontraba desbordado su espacio de entrada y de entorno por  varias viviendas y por la urbanización de  la zona, como se  manifiesta en este censo parroquial : Francisco Santacruz, casado con María Hernández, fundó una memoria sobre casas principales y accesorias junto a la Puerta Zayde, linderas con Constanza López y dos calles”.

 











 

 

 



[1]

                 Ibíd. Libro de los Aranda. 1454. Folio 25 v Libro IV Capitulo II. Muy interesante   la descripción de la Cárcel con motivo de una reyerta entre bandos.

 

lunes, 23 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA XXXII.TERCER RECINTO MURADO. MURALLA DEL RASTRO

 











TERCER RECINTO MURADO. MURALLA DEL RASTRO

Se extendía desde la muralla del Arrabal Viejo por la parte meridional y cerraba el barrio del Rastro. Si nos ceñimos a la zona del Rastro, donde se realizaron estudios y trabajos de excavación en 2016, está claro que es un conglomerado de calles- formadas por casas diseminadas y huertos colaterales y en el fondo de los solares- referentes a los que se extendían desde la Peña Horadada  hasta el arrabal de Santo Domingo,  pasando por la calles de  Sebastián Díaz,  Alonso Gérez, Antonio de Córdoba, que hacen referencia a propietarios de los asentamientos, el  Rastro, centro de la excavación  junto con la  Puerta Nueva.

Varios caminos, procedentes de Granada, Córdoba, Jaén, Sierras de Frailes y Riveras, subían a la fortaleza y desembocaban en la Carrera de los Caballos, espacio inmediatamente exterior a la muralla, que se extendía desde la era de San Bartolomé hasta el final de la calle Cava junto a la Puerta del Arrabal. Otro aspecto de este arrabal era el carácter semifortificado de los alrededores de la ciudad fortificada:

 

            “Y esta vez la escaramuza fue en la era que dizen de los Palazios, que es junto y fuera del Adarve Nuevo, que está fuera de los zimientos, en el arrabal de la Puerta Nueva. Y después de cansados de escaramuzar los unos y los otros se retiraron los moros al cabo de dichas eras, hazía las viñas que juntan con ellas. Y los cristianos, arrimados a un palenque de madera que para su defensa tenían hecho, que iva desde el dicho adarve asta zerrar y juntar con una torre que dizen del Espezería, que está poco arriba de la peña Hazconada, a do Juan Sánchez de Arjona, su padre, como arriva se dijo, avía enclavado el moro”.

           

Por otra parte, en 1621 el erudito don Antonio de Gamboa, alcaide y regidor perpetuo, escribió un documento sobre los orígenes de Alcalá la Real, muy posterior a la época de la conquista de Alcalá de Aben Zayde, que pone de manifiesto algunas referencias de esta zona y la importancia de la muralla de la fortaleza alcalaína. Pero, este documento, si es importante por su fundamento histórico, lo es más por haberse servido de las descripciones de los elementos defensivos y de los barrios de la ciudad fortificada en tiempos del autor del documento (el reinado de Felipe III) con los de la época anterior a la conquista. Por eso, es un dato ineludible que, antes del reinado de Alfonso XI, el Arrabal Viejo y la muralla circundante se encontraban en pie, como lo manifiestan estas palabras:

 

Por esta causa insistía el rey don Alonso para ganar fuera tan importante y, así animando a los suios, arrimando las escalas por lo bajo, que es la parte que oy está el Rastro y la muralla más baja, aunque la defendieron valientemente. Como los xristianos estaban en presencia del Rey y victoriosos de la del Saldado acometieron a los moros de tal suerte que, horadando por muchas partes la muralla, ganaron el arrabal hasta donde oy está la Torre de la Cárçel, que bate y llega su corona y sobrepuja la muralla de la Plaça de la Mota; esta torre era muy fuerte, como oy lo es, y fue la primera entrada y, el ganarse este arrabal por el rei don Alonso, día de Santo Domingo de Silos”. Esta muralla fue una de los lugares mejor descritos a lo largo de la historia de Alcalá la Real. Así, nos lo cuenta Sancho de Aranda en una escaramuza con los moros:

El cual, como una vez con otros cavalleros hiziese una entrada llegando de noche a los muros de Alcalá, en un adarve, que está devajo de la fortaleza, puso una escala por la qual subió sólo sin otra compañía. Y, subido, saltó adentro, el andén del adarve, era poco más alto y, por partes casi igual al suelo del dicho corral, a do halló un moro que esta va con una manada”.

 

Como muy bien manifiesta Carmen Juan, por la parte occidental “encerraba un pequeño barrio llamado el Adarve (luego del Rastro y Matadero) y una liza, la carrera de caballería y donde, a veces, entraban los enemigos en sus frecuentes ataques”. No es de extrañar que, cercana a esta zona, estuvieran los muladares de la ciudad, lo que preocupaba mucho a las autoridades de la ciudad. Que se saquen las inmundicias   que se echan en este sitio, en el sitio de enfrente de la casa de Diego Ramírez en un muladar que allí está, que alinda con el camino de San Bartolomé, porque el de la Peña Horadada se ha cerrado de piedras e inmundicias”

 

Dentro de una unidad urbanística superior, que se encargaba de la  defensa, seguridad ciudad, abastecimiento popular y defensa militar, formaba parte del segundo de los cuarteles o barrios de  mediados del siglo XVI, constituido por “Arrabal Viejo y San Bartolomé,  Cuesta del Cambrón y  la Cava, descendiendo en la calle de Mari Nieves  y  a dar a la esquina de la viuda de Pedro de Martos, descendiendo por la calle del Pozuelo a dar a las hazas a mano derecha hasta salir a las hazas del descansadero”.

                                              

 

                                     

 

DESDE LA PUERTA MARTÍN RUIZ AL RASTRO

 

  En 1571, el cabildo municipal compró varias casas- de las hermanas María y Ana de Torres- cercanas a este lugar para ensanchar la calle Cava y limpiar la zona y adornarla, para ello hizo una pared a la parte “de la puerta de Martín Ruiz bajo del Rastro”, ya que el sitio se había convertido en un muladar y derrumbadero muy peligroso para las gentes y cabalgaduras que pasaban por allí pues era la puerta principal de la Mota. Además, se ordenó en un cabildo “se haga empedrar lo que está encima de la Puerta de Martín Ruiz, lo que sirvió para formar una nueva calle”. Por el pago de la obra en   el año siguiente, tenemos la fecha exacta de la obra de la calle:

 

“Des cárguensele más mil e doscientos y veinte y dos meses, que pagó e se gastaron en empedrar un pecado de empedrado en la calle de la Puerta Martín Ruiz, en que se ocupó un maestro dos días, que ganó ocho reales; e otro maestro dos días que son seis reales; y quatro peones en dos días que ganaron ocho reales y res reales de dos días del obrero; y lo demás que fueron doscientos e sesenta e ocho mrs. se pagaron a los que truxeron piedra y arena: que todo montó la dicha contra de los dichos mil e ciento e veinte y dos mrs.: mostró la copia del gasto firmada del señor Luis de Villalobos jurad, a quien e se acometió e librança de ciudad. Su fecha a onze de julio de este dicho año”.

 

 

MURALLA DEL RASTRO

 

Este acuerdo de junio de 1614 ilustra que la zona del Rastro estaba amurallada: La ciudad libra 50 reales en penas de cámara que se reparen la muralla del Rastro y la de la entrada de la plaça y el alcaide don Antonio se os haga gastar y hacer el reparo con el parecer de los alarifes.

Y lo refrendan estos otros acuerdos de 18 de marzo de 1603: Nuño Hernández de Valladolid regidor de esta ciudad y comisario de las murallas de esta ciudad digo que respecto de las grandes aguas que ha hecho a esta parte del años  yo e dado buelta con los alarifes a ver la necesidad que ay en ellas  y parece que en la muralla que alinda con el Rastro un poco más abajo , están los cimientos de un pedaço de la que es muralla descarados y que en ebidencia se juzga que si no se repara podría ser benir mucho  daño .Y así mismo otro pedaço enzima de la Puerta Nueva en la muralla de ella con la propia necesidad por la parte alta   y de la propia manera en la muralla de enfrente  de la Carnicería que se alla otro pedazo a caer en lo uno y en lo otro dicen los dichos alarifes que será necesario cosa de 50 ducados y, haciéndose, se le cursará la ruina que de los puede resultar da esta ciudad

Y, por último, este acuerdo de diez de mayo de 1612 que refiere más explícitamente la puerta y el barrio:

La ciudad acordó que todos los maravedís que se deben de las penas de cámara corridos hasta san Juan 1611 y los que oviere hasta san Juan de 1612 de este año se gasten en los reparos de las torres y murallas  de esta ciudad como por la facultad de su majestad se manda(...) e  atento que una torre cuadrada que esta en saliendo de la Puerta Nueva a la derecha se está cayendo y se temía que se cayese llevaría atrás el lienzo de la muralla y haría daño notable en la casas que están en el barrio de san Bartolomé  y que asimismo un cubillo que está delante de la dicha torre amenaza ruina  y otros algunos reparos que son necesarios en las dichas murallas como son el Rastro y junto a la Puerta el Aire para que estos reparos se hagan con la brevedad   y seguridad que conviene , manda a Gamboa y Rodrigo Mora hagan posturas y se pregonen”.

 

 

 PUERTA DEL RASTRO

 

Hay noticias de mediados de siglo XVI, cuando se declaran gastos que se habían einvertido en los Arcos que se han hecho en la Puerta del Rastro, en torno a los 22.o77 (16.10-1556). Recientemente las excavaciones descubrieron una arranque de esta puerta en torno a las calles de la descendida y en dirección al Matadero.

 

 

domingo, 22 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (xxi).ILA CIUDAD FORTIFICADA

 

 LA CIUDAD FORTIFICADA

 

 






 

Pronto, alrededor de la fortaleza de origen rural se fue asentando una población civil permanente, lo que supuso la formación de arrabales en forma de varios círculos concéntricos. Con el transcurso del tiempo llegaron a constituir una urbe importante calificada a veces por los cronistas árabes como medinas. Este es  el caso del primer recinto de la fortaleza de la Mota que alcanzó  hasta una línea  escarpada del cerro, hoy no muy bien delimitada, que desde la torre de Zayde continuaba hasta la torre de la Especería, muralla del Trabuquete de la torre de la Cárcel y se continuaba por el Gabán hasta el otro Trabuquete, Castillo y muralla nororiental  Tras la conquista de Alfonso , la población evacuada dio paso a población cristiana que se mantuvo en el lugar hasta generar poblaciones importantes que han llegado hasta nuestros días . Quedan restos de los diversos momentos de la presencia amurallada musulmana. Del periodo comprendido entre el siglo VIII hasta los siglos IX y X se ofrecen un amurallamiento natural por lo escarpado y elevado de la pantalla del cerro, donde se levantaban torres extendidas a modo de refuerzo o contrafuertes de las propias murallas o para cubrir los propios portillos del cerro. Es el caso de la torre de la Especería, todas las de las murallas del Aire, Norte y el amurallamiento comentado del Arrabal Viejo.  Todas ellas son de pequeñas dimensiones. Se caracterizaban por tener exiguas dimensiones y por ser macizas hasta el nivel del adarve, presentándose sus terrazas como mera expansión de aquellas. Es el típico recinto murado de defensa flanqueado por torres y puertas en codo, y apoyado por torres exentas o albarranas que se unían a la muralla mediante una coracha. Claro testimonio reformado y ampliado es la presencia de la barbacana de entrada por el Albaicín, las torres albarranas de la Cárcel, Imagen, Santiago y la propia de la Especería.  Ejemplos de este tipo de torre contrafuerte de pequeñas dimensiones son casi todas las del cinturón tercero de la Muralla del Arrabal Viejo, las orientadas al norte y al oeste salvo algunas de época posterior.  Pero pronto se pasó de torres-contrafuertes a torres-baluarte provistas de habitaciones abovedadas que permitían defender la ciudad y servir, a su vez, de acuartelamiento o almacén de pertrechos militares, ya que en lugar de ser macizas tenían habitaciones en su interior. Este tipo de muros se imponen a partir de la época almohade y se pueden ver en la Torre de la Cárcel, el Gabán, la del Rey, o la de la Imagen.  También por algunos lugares escarpados se utilizó el amurallamiento de tipo cremallera porque dibujan en planta sucesivos ángulos o recodos que sustituyen a las torres. Son murallas almohades que se manifestaba en la coracha de la albarrana, algunos lienzos del Arrabal Viejo y en el Rastro y Puerta Nueva. Se encuentran en el recinto amurallado de la Mota, cerrando al Bahondillo entre la desaparecida muralla de la Especería y la nueva de cierre del Aire, varias torres redondas que ponen de manifiesto un a construcción en tiempos de los primeros momentos de conquista. Todas las torres alcalaínas se encuentran muy restauradas, pero debieron presentar, a la altura del adarve, un parapeto coronado por merlones y, en su cara interior, otro parapeto de muro más bajo a modo de quitamiedos. Entre las torres albarranas como torres exteriores y, destacadas de la muralla y unidas a ellas mediante un pequeño muro puente a forma de pasadizo abovedado, existía la de la Cárcel y su forma se prodigó a partir del siglo XII, lo mismo en las cercas urbanas que en las de castillos o fortalezas rurales, y se ubicaban en los lugares más vulnerables como los ángulos de las cercas, en este caso el sur y en las cercanías de puerta de entrada y la poterna de Santiago. Por eso la crónica del rey Alfonso y los comentarios abundan en describirnos la destrucción de estos dos lugares emblemáticos, porque eran verdaderos baluartes, superiores en tamaño y resistencia a las torres normales de la muralla principal. Desde ellas se podía castigar o rechazar al enemigo, de ahí el afán de éste por derribar los puentes o pasadizos abovedados que las relacionaban con la muralla maestra. Si el muro o espolón que unía la cerca con la torre albarrana era muy pequeño en dimensión y casi inexpugnable por su elevada altura; el de la barbacana del barrio del Albaicín formaba una auténtica “coracha", que se apoyaba en su subsuelo con una galería subterránea que permitía comunicar la fortaleza principal con la torre del pozo del agua de abastecimiento y el circuito o pasadizo subterráneo de salida, lo que aseguró, en caso de asedio, el agua y las comunicaciones a los sitiados.

Desde mediados del siglo XIII hasta finales del XV, la frontera entre Castilla y Granada discurrió por la línea divisoria natural que separa el valle del Guadalquivir de los Sistemas Penibéticos. Se trataba de una larga franja limítrofe de más de seiscientos cincuenta kilómetros de longitud que, como se decía en los tratados de treguas con Granada, iba desde Lorca hasta Tarifa. 

Este espacio, que ponía en contacto a dos mundos, a veces enfrentados, se presentaba como un territorio complejo y peligroso, difícil de defender, salpicado por un sinfín de construcciones fortificadas distribuidas a ambos lados de la frontera, las cuales se podrían clasificar en grandes núcleos urbanizados y fortificados de la tercera línea fronteriza; actuaban como auténticas ciudades-bases en la organización defensiva de las dos líneas restantes y desempeñaban funciones de apoyo logístico y de aprovisionamiento de hombres, víveres y armamento; n fortalezas estratégicas de la segunda línea defensiva; protegían los campos de labor y servían de nexo entre la frontera física y el resto del territorio, apoyando las de la primera línea, fortificaciones avanzadas; generalmente eran pequeños castillos, torres defensivas y atalayas de almenaras, desde las que se observaban los movimientos del enemigo y sus posibles ataques, además de controlar los caminos. 

La antigua ciudad de Alcalá la Real cuenta con un sistema complejo de murallas. Contaba con tres líneas que la rodeaban, partiendo desde la parte alta del cerro, en el entorno de la alcazaba, hasta alcanzar el perímetro del arrabal viejo, en la ladera sureste del cerro. Los diferentes lienzos de muralla se encuentran salpicados de torres, cuadradas y circulares, y puertas que definen su trazado y marcaron el desarrollo urbanístico de la ciudad.

 













MURALLAS

El sistema defensivo de la ciudad de Alcalá se consideraba de los más fuertes y defensivos del reino de Granada y, posteriormente, de los reinos cristianos. por su cercanía con su capital. Los vecinos y los propios reyes procuraron mantenerla bien guardada y fortificada y establecieron fondos para revocar los muros y restablecer los frecuentes portillos  que se produccían a partir de su conquista y para llevar a cabo la reedificación continuada de sus murallas y  torres mediante  la licencia de emplear los propios de la ciudad y las penas de cámara, correspondientes a las condenaciones de los vecinos en los juicios; estos ingresos de prorrogaron a lo largo de los reinados de los Austrias, en  1668, cando se nos presentaba este aspecto desolador: Las murallas y torres de la cerca de ella están amenazando ruina y algunas caídas y, en particular, además de ello, en el lienzo de Muralla desde la Puerta de Martín Ruiz hasta el Rastro han echado y echan muchas cantidades de estiércol y tierra, lo  que ocasiona  más ruina y que el paso de la Carrera y barrio de san Bartolomé y el Matadero lo van cerrando y cegando.

Hasta finales del siglo XVII, se consideraba una auténtico fuerte y un lugar de defensa artillera. Siempre fue una preocupación de la ciudad fortificada el mantenimiento de las murallas. Sírvanos de muestra este acuerdo del cabildo del nueve de diciembre de 1605, cuando trató del arreglo de las torres y murallas, con el fin que se le concediera la parte correspondiente de las penas de Cámara, prorrogadas, en varias ocasiones, por la Corona a finales del siglo XVI y a principios del siglo XVII: “ Esta ciudad, por ser frontera de Costa y Reino de Granada y tan cercana a la Mar y una de las mayores que hay en los reinos y por lo que Sus Majestades y los Señores Reyes, sus antecesores, han tenido  particular cuidado de mandar que las fortalezas, torres y murallas de ella sean reedificadas y se reparen siempre, como conviene, y,  para ello, han hecho merced  a esta ciudad , siempre de las penas que pertenecen a su Real Cámara, mediante la cual  su merced  están las dichas fortalezas y murallas más entendidas y reparadas  que otras de otras ciudades, y ahora por las  muchas aguas y tempestades de los años pasados y por haber faltado el continuo reparo, que se caían  en abajo del Rastro Viejo, y, las que confinan con la puerta Nueva, que también se ha desmantelado, y cada día será mayor la ruina y ni más ni menos las murallas que están desasidas de la puerta de la Plaza. Por todo lo cual se pide a Su Majestad prorrogar la merced de las penas de cámara que se acomete a don Antonio López de Gamboa”.

Dejando aparte el recinto amurallado que constituye el Arrabal Viejo, pueden distinguirse varios recintos amurallados. el de la actual ciudad fortificada con una extensión hacia el Arrabal Viejo, el de la primera ciudad fortificada y el del Castillo. En tiempos de Madoz, se nos describe la antigua ciudad fortificada “con doble círculo de murallas; constituye el primero la fortaleza llamada de la Mota al Oeste, toda de piedra de cantería labrada, sobre el cerro del mismo nombre, escarpado por todas partes, que domina la ciudad y los campos; y el segundo circundaba los arrabales. En la cúspide del cerro hay una explanada de figura oval de 312 varas de longitud y 260 en su mayor latitud, con trece torres, entre ellas el Castillo principal que mira al Norte, con su plaza de armas y otras fortificaciones inferiores, obra del siglo XIV, pues el castillo que existía en el mismo paraje, fue derribado cuando se conquistó la ciudad a los moros, y mandado reedificar por el rey Alfonso XI. De él arranca el lienzo de muralla, formado en parte por la roca cortada, flanqueado de los torreones, uno de los cuales es llamado de la cárcel, porque se asegura tuvo este destino y aún se designa la lóbrega mazamorra subterránea adonde los moros encerraban los cautivos. Volada esta torre por los franceses, en su retirada, todavía se ven en la parte que queda del segundo piso, algunos adornos arabescos. Pero durante la permanencia de aquellos en España añadieron nuevas obras de defensa, y arreglaron el aljibe, todo destrozado en la actualidad, en términos que de las siete puertas que tenía la fortaleza, solo queda abierta una perfectamente defendida por las torres de camino, llamadas de Entrepuertas. Creen algunos que estas obras, por su remota antigüedad, son del tiempo de los romanos, pero es más probable que correspondan a los árabes, porque en algunas coetáneas a lo más antiguo de la fortaleza, que es sin duda la de la parte del Norte y el Este, se ven impostas, arcos apuntados, mezclas y cortes de cerramientos que revelan bien el gusto de los árabes. Otras obras han debido ser posteriores a ellos porque en la clave de los arcos de las dos puertas de los torreones que están a la entrada del fuerte se ve el escudo de la ciudad con la llave, siendo así que no hizo estas armas hasta después de la conquista. De la antigua ciudad que ocupó este recinto no existe más que alguna pared de lo que fue las casas de cabildo…el segundo recinto está también amurallado y flanqueado por torres, de las que se conservan algunas y parte de muralla”.

Como muy bien recoge Juan Eslava Galán este cerro amesetado   y en forma arriñonada albergaba un recinto murado   de la alcazaba delimitando un espacio de tres hectáreas, donde las propias escarpas naturales del cerro, muy visibles por las labores de excavación y de limpieza de viviendas adosadas, permiten ver simplemente en su mayor extensión un simple parapeto alzado sobre la marulla natural y, en los barrancales, la muralla reconstruida. De acuerdo con los planos de Jimena Jurado y el de la época de los franceses el espacio interior se encontraba dividido por un muro interior que discurría de norte a sur, con una quebrada en la parte central, que cortaba el espacio para el castillo y la medina o ciudad noble, espacio que fue reutilizado por los franceses, e incluso colocaron una fosa y una coracha de entrada junto al castillo. Este muro divisorio se amplió en varias ocasiones, la primera en tiempos de la construcción del muro y adarve de la torre de la Especería, y en tiempos de la conquista hasta la Puerta Nueva, discurriendo desde la Puerta del Aire hasta la torre de la cárcel.

El segundo recinto murado estaba adosado al sureste del cerro por la parte de la ladera y protegía el Arrabal Viejo, que algunos consideran la primera ciudad musulmana amparada por la alcazaba, sin embargo, está claro que su subsuelo remonta sus orígenes a tiempos prehistóricos.

            El tercer recinto corresponde al aumento de la población y ensanche urbanístico en tiempos posteriores a la conquista, sobre todo del siglo XV y XVI, prácticamente era una albacara se forman con una cerca de tierra y madera encerrando los barrios de San Sebastián, Peña Horadada y Palacios, Rastro.