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miércoles, 29 de abril de 2026

SOBRE LA CUEVA DEL JABONERO DEL CASTILLO DE LOCUBÍN

Es muy importante el entorno de la Cueva del Jabonero, ya si nos acercamos desde  la zona de las Dioclasas, bajando del  altozno de la Torre vigia de la Nava; si partimos de la parte alta de pueblo por un carril bastante pendiente que  pasa por las ruinas de la Ermita del Calvario. Una vez perdido el carril, se continua por un bonito sendero a los pies del roquedal que te acerca a la Cueva del Jabonero; ya si te acercas por el carril que baja desde la parte de atrás del cortijo de la Nava.



LA LEYENDA

La cueva del Jabonero es una de las muchas que existen en Castillo, de una belleza extraordinaria y  muy visitada por los castilleros y castilleras y otras personas senderistas, turistas y aficionados a la espeleología.  Cuenta la leyenda que durante la Guerra de Independencia contra los franceses, vino a refugiarse a Castillo de Locubín  un maestro jabonero con su hija, que se ganaban la vida elaborando jabones, con el aceite de oliva usado que abundaba en estas tierras del Sur ( en el Castillo por producción, en Alcalá la Real por consumo). La hija del jabonero era una joven muy hermosa y la cortejaban los mozos de la alcalaínos . El jabonero ideó  esconderse ambos en una cueva cercana al pueblo, con el fin de preservar a su bella hija de la atención desmedida de los soldados franceses, ya que los abusos y ultrajes por parte de los soladados de  las tropas de Napoleón eran muy frecuentes. Así pues, decidieron esconderse durante bastante tiempo en esa cueva,  que hoy lleva su nombre, "del Jabonero". Los castilleros le llevaban comida y, tras la huida de las tropas napoleónicas, salieron de ella, continuando con su vida cotidiana y elaborando jabones de extraordinaria calidad en la zona  de la Tejuela. A partir de entonces,  esta cueva lleva el nombre de la profesión que ejercía este señor: “La Cueva del Jabonero”.

Esta es la leyenda, pero esto es la realidad.

Hay una serie de documentos notariales  del AHPJ referidos a Alcalá la Real, donde aparece la Cueva del Jabonero, ya dos siglos antes. Quedémonos en 25 de marzo de 1663. 




Doña Paula Pacheco de Barrionuevo  había enviudado de don Alonso de Herrera y Valenzuela, nada menos que veinticcuatro caballero del cabildo granadino e hijo del regidor y depositario alcaláino Francisco de Herrera, y se había encerrado en el monasterio dominico de Nuestra Señora de la Encarnación de Alcalá la Real. En su locutorio, acudió el castillero Francisco de la Rosa y le compró una finca. Nada menos que una haza de media fanega de su propiedad, que la lindaban varias fincas, que nos ilustran del paisaje agrícola de aquel tiempo: por ambos lados, dos olivares ( uno del propio comprador y otro de Alonso Pérez ); por la cabecera, servidera de las viñas de la Nava; y por lo bajo , olivar del castillero Diego Collado. Y denomina la haza con el nombre de la Cueva del Jobonero. Así , de claro. Y la vender por juro heredad en la cantidad de doce ducados,


Ahí , los datos, la cueva ya se llamaba del Jabonero, el paisaje es muy semejante al actual, con alquns cambios del viñedo y el asfalto en la servidera. La leyenda no existía, pero el jabonero debió ser un primer propietario o un arrendador; el aceite o las cenizas servías para el jabón












 Para entra en el interior de la cueva hay que trepar en la entrada unos dos metros la otra entrada es inaccesible, es bastante amplia pero no muy profunda.

También es célebre por haber servido de refugio a personas durante la Guerra Civil, y , lo más comentado,  por pasar en ella su primera noche el legendario maqui Tomás Villén “Cencerro” . Desde la cueva y su embaucador entorno subimos a Mesa Redonda, que nos sirve de fantástico mirador natural sobre el casco urbano de Castillo de Locubín y el incipiente Valle del Río San Juan.


RESTOS

  • Código BDPI 01230260012.
  • El yacimiento se encuentra delante de la cueva en una pequeña meseta, donde aprecian restos de construcciones muy deterioradas. Entre los materiales en superficie destacan por su número hachas de piedra pulida y bruñidas.Posiblemente en el interior de la Cueva exista una zona de hábitat, sin embargo la colmatación existente impide apreciar restos aunque si algunos fragmentos cerámicos.
AHPJ. ESCRIBANO JUAN LÓPEZ DE LA CHICA. LEGAJO 5090. FOLIOS 184 Y SS. 
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SUGERIMOS PARA COMPLETAR LA VISITA
Continur  por un senderillo que asciende a lo alto de la cornisa y al mirador natural Mesa Redonda con bonitas vistas. Pasar por una casa derruida y a continuación tomamos un carril en ascenso que te acerca a la entrada de una parcela protegida por muros de piedras en seco, Continuamos a la izquierda campo atraves por una planicie. Primera Dioclasa tiene una longitud de 100 metros es muy profunda y muy estrecha, unos dos metros. Tendremos que tener mucho cuidado una caída en su interior sería fatal.
La segunda es más ancha menos profunda y más corta, llega hasta el muro de piedra del recinto de la parcela, este lo pasamos por la parte menos alta, en el horizonte se divisa la torre de la Nava, campo atraves nos dirigimos a ella, no obstante pasaremos por otras dos Dioclasas que están medio ostruidas por los sedimentos y el llenado de los agricultores con piedras.
La Torre Vigía de la Nava se encuentra en el borde de una atalaya de 1054 metros, con excelentes vistas sobre Alcalá la Real y Sierra Nevada, desde aquí se divisan territorio de tres provincias, Jaén, Granada y Córdoba. El cuerpo es cilíndrico de 4,33 metros de diámetro en su base por 8.84 metros de altura.
El descenso es Bordeando por la parte alta de la cornisa del cerro de la Nava hasta la carretera N-432 a, después un trozo de carril, un sendero de herradura que conecta con un carril que te deja en el pueblo, desde aquí a nuestro sitio de partida.

La etapa consideramos que no tiene grandes dificultades, tendremos que extremar la precaución en las simas producida por las Dioclasas.

ASÍ LA DESCRIBIMOS HACE UNOS AÑOS
omenzamos por cuestas hasta llegar a la carretera vieja del Castillo. Y más cuestas por el camino viejo de Alcalá. Llegada a una colonia abandonada y encuentro con unos agrimensores.  Parada de explicación de los cargueros hasta la zona del repartimiento de los antiguos colonos de principios del siglo XX: casas de mampuesto abandonadas, corralones, eras, amontonamiento de piedras,Castillo de Locubín( explicación de su origen) Coronilla,  Encina Hermosa, ….Y de allí a la colonia reutilizada  como casa de turismo rural.  . Un acierto. Pronto en el puerto. Me quedo , y el día se va arreglando mi consuegro Paco llega de manos del coche de mi hijo Javier en la misma curva. Una alegría, pues nos incorporamos al grupo y a la foto oficial. Camino por  la loma de la Nava, entre veredas y senderos
 
 




 


 
A través de terrenos imposibles de cultivar, sin agua, pero bellísimos por su entorno y medio y su paisaje que nos llevaba la vista a las Vegas, por senderos y no senderos parecidos al Torcal, con alguna que otra sima y agujeros llegamos a la Torre, bellísimo paraje que conduce la vista hasta la Mota, por el camino de las tropas castellanas y los sitios de la Fuente del Gato, Guadalcotón, Charilla, torres ; y a nuestro alrededor puestos de perdiz y retama por vigías ( Charilla y Boca Charilla, Pedregales en el horizonte) los Tajos ( el Hacho y asoman los zumacales). El amarillo se mezcla con el ocre envuelto entre una bruma y un cielo encapotado con panza de burra en algunos montes como la Martina y Rompezapatos, se ocultan los Aralejos. Creo ver el zorro que comentaba Moisés por el fantasiosos lugar.

 
             De allí bajamos a la Mesa Redonda, por un cerro espectacular entre  linderos de tierras de mampuesto, algún que un hongo y pocas setas. Cantan los pájaros y observamos las hocicadas de los jabalíes , y nuestro guía nos explica la casa de Toribio, los maquis del grupo de Cencerro y sus encuentros con los vecinos del Castillo, sus delataciones, la era, el sistema de producción, el fracaso del colonato…seguimos bajando, alguna que otra torcedura superada por nuestro tercer apoyo y tajos  que nos anuncian la cueva del Jabonero . Antes, parada de lujo y subida a la Mesa Redonda con vistas inigualables.  De culo llegamos a ella, nos encanta el lugar entre zarzos, arbustos, olor a otoño húmedo. Moisés no explica la leyenda de la moza del  jubonero, que se libró del acoso de los franceses en la Guerra de la Independencia. Los más intrépidos y el hombre garza de Moisés suben al interior de

la cueva, mientras explica la cueva chica y el encierro de cencerro en esta guarida. Buen sitio.
 












 


           
Bajamos entre olivos y suelos azahorrados , con alguna caída para llegar al Calvario. Nos paramos en su ermita abandonada ( Mmisés nos recuerda sus santos, creo que san Isidro ) y la última estación, Por una calle en declive pronunciado y jalonada de cruces, llegamos a Corea y al Pósito. Lección magistral sobre Junta de Abastos e inicio de la independencia del Castillo como villa de Alcalá. Explicación del reloj municipal tan gallardo y artístico.  Para bajar a la cale y casa de Federico Parera, su participación en el gobierno municipal , su descendencia en los republicanos,  y  por entrecalles al a casa Museo, La Casa del caballero  de la orden calatrava. Por estos lugares debieron correr los hidalgos de apellido Aranda, Sotomayor, Ruiz de Salazar  entre los siglos XVI  y XIX.  Nos detenemos  a la iglesia de San Pedro, el sacristán y una monjitas nos ayudaron a visitar la iglesia, que ilustramos con la explicación de sus arquitectos ( Alonso Barba, Ginés Martínez de Aranda, y Juan de Aranda Salazar, sus fases, renacentista y barrocas, personajes como Martín de Artiaga y el propio Ginés).  Al llegar a la Plaza dimos nuestro más profundo agradecimiento a Moisés por la buena obra que había hecho con nosotros en este día tan agradable y culto. La cerveza palió el malhumor de la pérdida de máquina de fotos. Pero sé que Paco García, y otros ruteros paliaran mis deficiencias fotográficas. 
 





 
Llegamos a la iglesia de San Pedro, el sacristán y una monjitas nos ayudaron a visitar la iglesia, que ilustramos con la explicación de sus arquitectos ( Alonso Barba, Ginés Martínez de Aranda, y Juan de Aranda Salazar, sus fases, renacentista y barrocas, personajes como Martín de Artiaga y el propio Ginés.  Saludos al párroco y alcalde en la salida. Al llegar a la Plaza dimos nuestro más profundo agradecimiento a Moisés por la buena obra que había hecho con nosotros en este día tan agradable y culto. La cerveza palió el malhumor de la pérdida de máquina de fotos. Pero sé que Paco García, y otros ruteros paliaran mis deficiencias fotográficas.

domingo, 26 de abril de 2026

GANADEROS Y DEVOCIÓN EN LA SEMANA DEL JAÉN

 

LOS GANADEROS  Y  LA DEVOCIÓN DE LA VIRGEN DE LA  CABEZA


        








Los pueblos de la Sierra Sur estuvieron muy ligados al mundo de la ganadería. Junto con la agricultura fue la fuente de riqueza a lo largo de la Edad Moderna, porque sus productos no sólo permitían suculentas rentas a los hidalgos rentitas, sino a sus labradores y arrendadores. Desde la alimentación de la población hasta el curtido de las pieles pasando por el comercio de la lana, tan ligado a los genoveses y flamencos, muchos oficios ocuparon a la población del sector primario. Al mismo la trashumancia con las tierras castellanas y de las Montañas del Norte de España, dio lugar a l intercambio comercial y cultural entre las personas y los pueblos, porque abundaban las zonas de pasto en las sierras subbéticas comprendidas entre las montañas de la Sierra de Valdepeñas hasta las de la villa de Priego, donde acudían los ganados en las estaciones estivales. 

         Entre estos intercambios, abundaban también los ganaderos que acudían a la ciudad de la Mota desde tierras extremeñas, dando lugar a la extensión de la presencia devocional de la Virgen de Guadalupe en  estos dominios. Los ganaderos propiamente alcalaínos estuvieron muy ligados a la vida cofrade de la Virgen de la Cabeza.  Se encuentran muchos detalles relacionados con ella, al convertirse a mediados de siglo XVI, su cofradía en el sitio en el que se agruparon muchos devotos, no sólo de Alcalá la Real sino también de los pueblos cercanos tanto de la  abadía ( Castillo de Locubín) como de los pueblos de la Sierras del Norte de Granada (Colomera, Moclín, Montillana..).  No es casual que el pastor Juan de Rivas procediera de estas tierras y surjan leyendas como la ermita de San Marcos, donde extendieron que fue bautizado situado cerca de Mures,

 Ligado con la cofradía alcalaína estaba la celebración de fiestas de toros para ayuda la vida y culto de la Virgen. En nueve de septiembre de 1610 se reunieron ante el escribano Blas de Cáceres, todos los ganaderos ( Juan Gómez de Castilla, Pedro Sánchez de Castilla, Pedro Pérez, Pedro Pérez de Castilla, Francisco de Molina, Francisco Sáez, Juan López, Pedro Hernández, y Juan Ruiz de Arjona )  y concertaron realizar una fiesta de toros por la festividad de la Natividad de Nuestra Señora ( se comprometieron en quince días primeros siguientes a esta fecha hacer una fiesta de toros en servicio de Nuestra Señora de la Cabeza). Y manifestaban que todos eran cofrades de la Virgen. Como Juan Gómez estaba de capitán, Pedro Sánchez de alférez y el sargento Pedro Jiménez en la compañía de la ciudad, se les encargaron que  habían de comprar como oficiales un toro, y acompañarlo y guardarlos con alabardas.  Además, debían aportar unos capeos   para la fiesta. Se repartían entre todos por partes iguales los gastos de la fiesta. Los apellidos recuerdan al de muchos hermanos que alcanzaron su vida cofrade hasta el pasado siglo.

        

EL TRAJE DE ROMERO EN EL SIGLO XVII

Por aquellos tiempos, el compromiso de los cofrades no consistía en el mantenimiento del culto de la ciudad de la Mota en la iglesia de San Marcos, sino que procuraban asistir a la cita romera en tierras de Sierra Morena. Acudían con su bandera, su tienda donde se refugiaban y alojaban y, en muchas ocasiones, un capellán que solía distinguir a la hermandad alcalaína. El mundo de la ganadería les aportaba el modo de transporte del camino romero desde la sede de la Abadía de Alcalá la Real hasta el santuario.  En anteriores artículos y en el libro de la Historia de la Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza de Alcalá la Real, ya comentamos que el vestido romero en la peregrinación hacia el Cerro del Cabezo, era una de las curiosidades de su tiempo y se distinguía por un roquete blanco, que solía acompañar a los hermanos fallecidos como mortaja a la hora de enterrarse.

El escribano Antón de Santillán recoge entre sus registros notariales un dato muy interesante de esta tradición romera. Corría el año 1624 y Juan Lorenzo Jiménez, natural de Alcalá la Real, pero avecindado en Granada,  incluyó, entre las mandas de su testamento, una referida a la hora de su vestido de mortaja. Aunque ordenaba ser enterrado en la iglesia de la Encarnación de la ciudad de la Alhambra, manifestaba esta primera manda que testificaba ser hermano de la cofradía alcalaína de Nuestra Señora de la Cabeza: “mando que entierren con una túnica blanca y una toca de camino que es el hábito que se ponen los hermanos de la cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza en la Sierra de Andújar que se sirve en la iglesia del Señor San Marcos de la ciudad de Alcalá la Real, de donde soy hermano, y se paguen las luminarias que pareciere que yo debo a la cofradía”.

Muy extendida era la costumbre de la demanda por los campos de los hermanos de la Virgen de la Cabeza, por la que lo propietarios y labradores de los cortijos entregaba una limosna en especie, generalmente trigo o cebada, a cambio de la entrega de una litografía de la imagen que solían colgar en sus aposentos. Las hay de varios tipos y dimensiones, ya que según la donación del devoto se le entregaba la estampa. Nos encontramos con esta  tradición  cofrade que  se remonta a mediados del siglo XVI, cuando se fundó la cofradía.. La tradición ganadera se refleja en el tipo de   litografías del momento de la aparición de la Virgen al pastor, con las ovejas y el árbol con una campana, rodeada de un fondo de tiendas de cofradías y la ermita. Curiosamente, las litografías alcalaínas se caracterizan porque siempre presentan a la Virgen de la Cabeza dentro del contexto paisajístico del cerro de San Marcos y de los Tajos. Curiosamente, al pastor de Colomera se le aparece la Virgen en tierras alcalaínas, trasplantando el cerro del Cabezo en un ambiente familiar para el devoto de la comarca. Hay una sumamente singular en la que el paisaje se convierte en la subida a la ermita, predominando el paraje de Cauchil, con los mismos elementos que las anteriores.  La mayoría de las litografías son verticales, salvo una que hay apaisada. En esta, se refleja el ambiente agroganadero de los siglos finales del segundo milenio,  Predomina el  paisaje frente a la imagen de la Virgen. Esta ocupa la parte central en medio de un resplandor de rayos y entre nubes, que apaga la imagen de una Virgen, cubierta con manto, con su Niño y su centro, corona y media luna.  El paisaje se enmarca entre la Carrera y ermita  de San Marcos. En el centro del paisaje se desarrolla el milagro de la aparición de la Virgen al pastor. La ermita ofrece el aspecto actual y en su explanada se halla la célebre tienda que llevaban al cerro. Por  el lateral la casería del Cauchil y una carrera con personajes humanos vestidos con el traje  típico de hombres con sombrero y de toga las mujeres. La flora está caracterizada por arbustos y algún que otro almendro y olivar con un dibujo muy esquemático.


 

domingo, 19 de abril de 2026

COMPAÑÍA DE JOSEFE ANTONIO DE PRADO (1661)

 Concierta  con el hermano mayor  Pablo del Castillo, de la cofradía de la Veracruz en 19 de agosto de 1661cada representación en su corral de Comedias  por 28 reales  y un préstamo de dos mila reales. 



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Biografía

Urzáiz explica que fue “Hijo de Antonio de Prado y Mariana Vaca, representó con su compañía en Sevilla en 1658 y 1659, y en Jaén en 1660. En la década de los 1670 perteneció a las compañías de Simón Aguado, Escamilla, Agustín Manuel o Manuel Vallejo, aunque en 1679 representó con su propia compañía en Madrid”(337-338).

Autor de "Pachechos y Palomeques o los bandos de Toledo"; "La conquista de Valencia y niñeces de San Pedro Pascual"; "Convertirse el mal en bien" - escrito en Francia entre 01/11/1664 y 01/08/1665; y "Comprar un hombre su muerte"

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De su autoría

ManuscritoFecha de autoría
Cojos (Los) y tuertas de Casildilla. Baile011701/01/1665
Comprar un hombre su muerteAutograph icon small0129
Conquista (La) de Valencia y niñeces de S. Pedro PascualAutograph icon small1163
Convertirse el mal en bienAutograph icon small002201/11/1664 // 01/08/1665
Cosas (Las) de Vicente y Casildilla. Baile2315
Cosas (Las) de Vicente y Casildilla. Baile34721665
Pachecos y PalomequesAutograph icon small1469
Pachecos y Palomeques o Los bandos de Toledo3231
Pachecos y Palomeques o Los bandos de Toledo3232
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Copiado

ManuscritoFecha de copia
Comprar un hombre su muerteAutograph icon small0129
Conquista (La) de Valencia y niñeces de S. Pedro PascualAutograph icon small1163
Convertirse el mal en bienAutograph icon small0022