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domingo, 8 de febrero de 2026

CANDELAS , LUMBRES, LUMBRÁS Y LUMINARIAS EN LA SEMANA DEL JAÉN DE HOY

 

CANDELAS, LUMBRES, LUMBRÁS Y LUMINARIAS 

 

           


 
Es curioso que, durante el invierno, se celebren varias fiestas, donde las hogueras se arden y se encienden en varios barrios y rincones de la provincia de Jaén, y, sobre todo en la capital, Pozo Alcón, Valdepeñas, Frailes, Alcalá la Real y sus aldeas. Lo hacen con motivo de la celebración de alguna festividad religiosa: en enero, abundan por el día de San Antón, de renombre y participación, la capital; a primeros de febrero, por la Candelaria, y, en el dieciocho de marzo, para honra de San José. De primeras, surgen las interrogantes sobre los elementos constitutivos de la fiesta: el fuego, los objetos de la hoguera, los ritos y los fines. No falta quien osado se lance a la justificación sociológica de primera mano, y convierta estas fiestas en una catarsis griega, donde el pueblo se purifica a la manera del público de su tragedia clásica. Pues, en medio de estos momentos difíciles y azarosos, no cuesta trabajo simbolizar la quema de los trastos viejos con el deseo y ansías de cambio de nuestras vidas gracias al fuego purificador de unos momentos críticos que no sólo queman a los más excluidos y más débiles, sino que achicharran, hasta la médula, al más pintado. 

Es verdad que los nuevos tiempos se han empleado a fondo con las personas que no pueden cubrir ni siquiera los gastos básicos de luz, butano e, incluso, de elementos básicos como la vivienda, el vestido y la alimentación. Pero, su guadaña ha hecho mella también en muchas familias acomodadas que impulsaron con gran ilusión su pequeño negocio para afrontar las haciendas de sus casas, y han visto cerrados sus locales; por otro lado, muchos cooperativistas han visto mermado sus fondos y sus pequeñas empresas se han visto obligadas a mantener los puestos fijos y con gran dificultad. No digamos qué va a ocurrir con el porvenir de los jóvenes ante la falta de viviendas. Tan sólo, pasan de rositas aquellos que los dígitos de beneficios solamente variaron en unas décimas (si no se acrecentaron aprovechándose de la indigencia y la desesperación de otros) para engordar sus arcas repletas de bienes.




            Sin embargo, por mucho que se quiera y se pretenda, no se encendieron desde tiempo inmemorial las hogueras (cuya palabra lumbre degeneró, a partir de su evolución fonética, en lumbradas y lumbrás en detrimento de la bella luminaria) con estas hipotéticas interpretaciones. Se ha puesto de moda el academicismo por personas ajenas a este organismo de corrección lingüística para zaherir a los demás en los más diversos frentes, y, sobre todo abundan en la lid política entre los del Despeñaperros para arriba: por eso de "limpia, fija  y da esplendor". Sacan su látigo ortográfico y fonético de fustigar al más pintado para echarle en cara a otros los supuestos malos modos de la praxis lingüística. Es muy típico ejercerlo entre los señores de la capital de la Corte con relación a la malhablada gente de Andalucía. E, incluso, algún que otro charnego del condado de Barcelona.  De la noche a la mañana, se convirtieron en censores de cualquier aberración que no ocupara sus casillas de su norma lingüística y se apartara de sus usos fonéticos o léxicos. El colmo de esta situación y esperpéntica fue cuando algunos llegaron a corregir a la misma academia introduciendo terminaciones de palabras que chirriaban por eso de que se aprendieron la Gramática Ortodoxa de los Ilustrados. de Cuaresma.             No vengo a convertirme en un paladín de los vulgarismos, que abundan, y mucho, en nuestro entorno. Pero, hace más de trescientos años la Academia Española de la Lengua y paralizó o, al menos ralentizó, aquel caótico paraíso de emplear la lengua oral y escrita al gusto de cada persona o escuela de retórica u oratoria.  Con el paso del tiempo reguló el uso de los vocablos, estabilizó las evoluciones lingüísticas y recogió todos los neologismos, extranjerismos o cambios gramaticales que se han venido produciendo a lo largo de su historia lingüística.

 Viene esto a cuento de que en el mes de febrero las lumbrás de la Candelaria y en el mes de marzo, en Alcalá la Real, las de San José., desde hace varios siglos, se encendían las hogueras de todo tipo ramaje y támaras de monte bajo en algunos rincones de la ciudad de la Mota. Muy alejadas en el tiempo en lo alto de las torres, almenas y las casas de cabildo de la ciudad fortificada del cerro de la Mota para anunciar las fiestas. Actual y tradicionalmente, las primeras se dispersan por varios rincones de Alcalá, resaltando la del compás de Consolación; las segundas se conservan en los derredores del antiguo Pilar de San José y la Cruz de la calle Ancha. se ha extendido a San José de Huerta de Capuchinos.  El pueblo sencillo nunca llegó a denominar las vísperas de este santo esposo como sus Luminarias; a lo más que se escucha por la vecindad es las Lumbres de San José. Las dos con el sentido de las hogueras de ramón de olivo que anuncian su fiesta Y en verdad que Luminarias es una palabra poética y preciosa por su rima final; recuerda históricamente las luminarias que se colocaban en las atalayas alcalaínas para iluminar a los cautivos que procedían de las cárceles enemigas para alcanzar la tierra de libertad. Depende de los lugares para recoger los diversos significados de su campo semántico; por estos lares, rara es la persona que emplea luminaria para referirse a una persona lumbrera; también, son muy pocos los que la emplean como aparato de luz (por eso de arium, instrumento de la luz), salvo los nuevos técnicos de electricidad (para ello disponían antes de las hachas, hachas, hachones, candelabros y los faroles, y, actualmente, las bombillas, tubos fosforescentes, pantallas y los focos). Lámparas de cera o de aceite se colocan en las iglesias y no luminarias para las capillas de los reservados.

               Esta luz es ingrediente básico que siempre se mostró en las Lumbrás de nuestro municipio. El pueblo sabio recogía la connotación que algunos pretendieron añadir al sentido de calor humano de la fogata colectiva. Nunca se sintieron remisos en deformar aquella palabra Lumbrada. Sabían que aquel fuego era una lumbre grande, pero que, con la caída de la dental sonora intervocálica y la fusión de las dos, les parecía como si quisieran expresar una luz especial y colosal. Sería un vulgarismo , pero lo compartieron esta terminación como otras andaluzas como la espantá, la despertá, o la levantá. Simplemente hacían suyo el rico, expresivo y complejo sistema vocálico del dialecto andaluz.

               De seguro que algún cortesano ponto pondrá los puntos sobre las íes, y, en vez de quemar en la hoguera los malos espíritus, los enfrentamientos banales, los disensos inútiles y los ufanos complejos de su ficticia superioridad territorial, es capaz de sacar el lema propuesto para la academia por el conde del Montellano: Con el ocio, lo lúcido deshace, rompe y luce. Pero, ya está la Academia para esos fines, dejemos al pueblo que normalice su norma. Pues, si no, todavía estaríamos hablando latín. De ahí que propongo que como título de las fiestas de la hoguera como LAS LUMBRÁS DE LA CANDELARIA Y LAS DE SAN JOSÉ.


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

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sábado, 7 de febrero de 2026

LA CIUDAD DE LOS PRIVILEGIADOS. LA ANTIGUA MEDINA.

 

LA MEDINA


No se constata un momento posterior a la conquista que defina claramente esta parte noble de la ciudad fortificada de la Mota. Por fuentes posteriores, puede manifestarse que comprendía dos espacios amplios en torno a las plazas, a la que se añadía le Bahondillo, más explicito en el padrón de 1587 que nos servirá de modelo. En tiempos del corregidor Ginés de Carranza surgió el conflicto entre los comerciantes y los miembros del cabildo a causa del desplazamiento de la vida comercial hacia el valle. Fue precisamente en torno a 1567, gracias al registro de locales comerciales y de servicios y de viviendas, el escribano Alonso de Castro estructura la ciudad fortificada en tres barrios: plaza alta, plaza baja y el Bahondillo. Y señala 157 vivienas en la ciudad fortificada ( si establecemos una media de cuatro vecino por casa, nos dará en este espacio de 625 habitantes). 






La Plaza Alta se componía de 19 tiendas (ocho de escribanos, un tundidor, varios sastres y otras sin mencionar oficio) y resalta una muy importante junto con la Torre del Pendón, al final de la Plaza. Se nos describe una plaza en formación y de tránsito de lo medieval a lo renacentista.

La Plaza Baja se extendía más que actualmente se ofrece a la vida de los visitantes y se componía de las 21 tiendas en su derredor, la propia plaza y calles colindates. Una debajo de la Torre del Pendón , la dela Mazmorra, la botica, varias de especería, y sin señalar la ubicación, un tundidor, un barbero, un aceitero, un mercader, varios tenderos de telas, confitero,  y un lencero.  Un mesón sobresalía y queda actualmente su planta baja junto a la mazmorra.  Se encontraban caídas las casas del vicario abacial, se nos señala que había una mansión que se dirigía hacia el Trabuquete, ls casas de Hurtado de Mendoza, o las de Pedro de Aranda junto al adarve. El resto de las casas corresponde en líneas genarales con el trazado urbano que describimos posterormente basado en el padrón de 1587. Curiosamente, se ubicaba el ahorí de la Mota en unas casas que se labraban para la iglesia Mayor; este disponía de varias casas pequeñas y junto a ella existía un horno.

 En su mayoría son las viviendas de los descendientes de los antiguos conquistadores, Aranda, Gómgora, Aguilar, Ordóñez,  Montes, Gadea, Valdivia, Guillén, Narvaez, Cardera, Cabrera, Alcaraz, Narvaaez, Contreras, Frías, Hinojosa, junto con otros advenidizos en razón de cargos  u oficios notorios como escribanos ¡, abogados , militares…Desalientan el número de casas derrumbadas y otras hechas solares. El resto de las 127 casas en pie se mantienen como defensoras de los privilegios adquiridos.

 

 

 

LA PUERTA DEL PESO DE LA HARINA

 

 

Situada en el adarve bajo el antiguo Gabán, esta Puerta que aparece como Puerta de la Plaza recibió el nombre del Peso de la Harina, por el hecho de que, cercana,se encontraba la casa de los pesos y medidas de la ciudad para controlar las cargas del trigo y harina de los arrieros antes de ir a los molinos de las Riberas y establecer la correspondiente maquila. Introduce a los visitantes a la Plaza Baja de la Mota.  Una cartela de mosaico granadino recoge el momento del juramento de los fueros de Alcalá redactando el texto notarial referente al paso del emperador Carlos V y la emperatriz Isabel de Portugal con motivo de su viaje de bodas desde Sevilla a Granada en mayo de 1526, La actual torrecilla  cobija a una bóveda de medio cañón y se  un arco de medio punto como puerta de entrada,  se restauró en los años noventa del siglo XX  con fondos  del PER por el Ayuntamiento de Alcalá la Real.

viernes, 6 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA. (VII). EN LAPLAZA DE LA MOTA. LA TORRE DEL FAROL Y LA CÁRCEL REAL.

       LA CÁRCEL REAL Y LA TORRE DEL FAROL    


           







Junto a la Casa del Corregidor se encontraba la torre de la Cárcel Real, donde se albergaban las dependencias presidiarias. En el recinto carcelario, se encontraba el calabozo, aposentos de mujeres con sus bastidores correspondientes, la vivienda del carcelero y la capilla donde acudían los presos. Cada uno de los aposentos se incomunicaba con un sistema de puertas protegidas de seguras cerraduras, donde se mantenían a los presos encadenados con sus grillos y esposas. La Cárcel de la ciudad, junto con la casa del Corregidor y de la Justicia, siempre ha sido, a lo largo de los tiempos, uno de los edificios más importantes de cualquier municipio.

            Esta Cárcel se ubicó en varias estancias de la fortaleza de la Mota y finalmente en la restaurada Torre Nueva de la Cárcel Real, torre albarrana (que sale fuera de las murallas defensivas) situada en parte suroriental de la fortaleza de la Mota de Alcalá la Real ocupando uno de los ángulos de su antigua Plaza Alta y lindando con el Arrabal Viejo o Santo Domingo de Silos y el Rastro de la ciudad por el lugar de la recién descubierta Puerta Zayde. La torre se sobresalía (y, todavía se yergue), del lienzo de la muralla para lograr una mejor protección defensiva de la fuerza militar y queda engarzada con la naturaleza del tajo que le da una consistencia inexpugnable. Y, como decía Sancho de Aranda en un manuscrito sobre su linaje, se encuentra “arrimada a lo alto y Mota de la ciudad hasta emparejar y algo más”.

            En la antigua y pequeña plaza de finales del medioevo, la torre se comunicó, hasta principios del siglo XVI, con el muy cercano palacio de los alcaides, (que fue destruido años más tarde), por medio de una entrada que relatan las crónicas. A mediados de este siglo, la torre daba a una nueva plaza remodelada, donde tenía por vecinas las tiendas de la ciudad y las casas de la familia Aranda (en concreto de una rama afincada en el Castillo de Locubín, María de Aranda, hija de Bernardo de Aranda de los años ochenta de dicho siglo).


            En el último decenio de este siglo, la torre se encontraba rodeada de las casas del Toril, la vivienda del alcaide, una capilla ubicada en la última tienda de los corredores la ciudad, (hacia donde los presos acudían y podían escuchar la misa desde misma prisión) y las Casas de Justicia y del Corregidor. Así se recoge en un censo de 1 de septiembre de 1581: “...ítem sobre las casas de la Justicia que son junto a la cárcel pública de esta ciudad, linde con la dicha cárcel (...)-ítem sobre nueve tiendas que son la plaça alta de esta ciudad debaxo de los portales de ella con los altos de ellas, linde todas, las unas de las otras y con la dicha cárcel…

            El interior de la torre alberga tres estancias o cámaras superpuestas, cubiertas con bóveda de diversos tipos de crucería o de nervios muy acorde con reminiscencias del mundo musulmán; su exterior, como construcción de arquitectura militar, muestra ausencia de repertorio decorativo en su lienzo de sillería a soga y tizón, salvo los vanos de varias saeteras, una en el segundo piso y tres en el tercero. Una escalera de husillo y caracol en la parte norte comunicaba con las diversas estancias de vivienda del carcelero y capilla de la cárcel (hoy con los restos arqueológicos de la plaza).

Esta torre, construida a partir de 1341, fue objeto de diversas restauraciones desde el siglo XVI hasta su parcial destrucción de 1812 con motivo de la posible explosión del polvorín por parte de los franceses. Actualmente, ha tenido dos restauraciones importantes: la primera en la sala intermedia por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en 2003; y la segunda por parte de la misma Consejería, Diputación Provincial de Jaén y Ayuntamiento de Alcalá la Real.

HISTORIA

            Antes de 1340, existió una torre anterior a la actual que respondía al tipo constructivo de torre almohade por el aparejo de sus sillares, sus grandes dimensiones y su carácter saliente. Fue destruida en 1340 con motivo de la toma del arrabal de la ciudad de Alcalá la Real, según relataban la Crónica y poema del Rey Alfonso XI “e mandó poner ocho ingenios que tiraban las torres et, señaladamente, tiraban una torre muy grande, en que estaba un pozo donde avía agua para los de la villa (…) e porque la torre era muy bien labrada, los engaños no hacían daño”. Recogemos con los versos del poema, el modo de derribarla: e una torre posieron/ sobre cuentos e sarmiento. /Sobre los cuentos resina/ e mucha leña sin falla/ e luego dieron, /cristiano grand batalla. / So la torre fue ardida/ la leña con el sarmiento; / la torre fue cayda/ bien açerca del cimiento. /

            Tras 1341, se levantó la actual Torre de la Cárcel., “Más grande y superva que antes era”, y que, siguiendo la crónica del rey, “e desque tovo la villa de Alcalá cobrada e reparados los portiellos de la cerca del arrabal, mandó facer la torre que hizo derribar”. Para mayor exactitud, un siglo después, se nos ofrece esta descripción de Sancho de Aranda:

Y con esto se entraron a aposentar al arraval viejo, y cerca de la Puerta, la qual por vezinos les fue avierta, junto al pie de la Torre Nueva que dizen. Porque después que el rey don Alonso ganó Alcalá, en el lugar do estava la torre, que, en la cerca ella, dije que el rey había puesto en cuentos y mandado derribar, labró ésta nuevamente, muy más grande y superva que antes era. La qual arrimada a lo alto y Mota de la ciudad, asta emparejar y algo más, tiene tres bóvedas, unas sobre otras, y su andén y castillo de altas paredes, sin almenas, salvo la guirnalda alrededor cuadrada, como la torre era. Y en medio tenía un torrejón ochavado, como está dicho, y derecho de otras tres bóbedas tenían en medio del cruzero de cada una, de la misma manera y tamaño, redondas. Sin otra que tenía otra bóbeda baja, y quarta de ellas, que era solamente pozo de agua, de suerte que qualquier cosa que echasen por la voca del torrejón no parava asta el lugar de la dicha agua de la quarta y vaja vóveda(...)a los quales pusieron en la vóveda de en medio de las tres de la dicha torre. Una saetera de la qual, en el grueso de la pared, tanto ancha como angosta por de fuera cavía quanto una lanza, o poco más, en alto sobre el pleytel del dicho adarve que viene a zerrar con la dicha torrre. (…) desde el suelo vajo de la calle, que es donde está la puerta que dizen de Zayde arrimada a la dicha torre, (…). (1454. Folio 25 v Libro IV Capitulo II. Muy interesante la descripción de la Cárcel con motivo de una reyerta entre bandos). por acavar la descripción de ella, haré descripción, haré esta digresión: a los quatro rincones tenían arcos de cantería sobre pilares, armados desde el suelo, y con las roscas abrazando de un cavo e de otro la pared por travazón de la obra. Y así azían ochavos, que correspondían a los del torrejón de en medio, que era ochavado, y en las dos esquinas y en mitad de los tres costeros, que salían fuera del muro, tenía zinco garitas con canes y sobre canes, abiertas por lo vajo y chapadas por lo alto, como chapitela, y zerradas de ladrillo de canto, con sus corrientes.

 

            A principios del siglo del siglo XVI, la Cárcel se ubicaba en la Torre de la Imagen, aposento, en el que se ejercitó también la Justicia y Cárcel. Por este tiempo, se destruyó el palacio de los alcaides, se allanó el terreno y, poco a poco, se formó una esbelta plaza, donde, por entonces, se levantaron los portales de las tiendas y sus correspondientes corredores. Quedó encerrada esta torre, -denominada en las actas municipales como Torre Nueva por haber sido reconstruida por Alfonso XI-, entre las tiendas y casas de hidalgos. Sirvan de ejemplo estos dos acuerdos de cabildo correspondientes a los años treinta de dicho siglo: “En este cabildo se cometió a los señores Alonso Cabrera y el alcalde Juan de Aranda regidor que hagan que Juan González carpintero vea las vigas de pino que son menester para la obra de la Torre Nueva e vayan luego a Granada por ellas con parecer de los dichos señores porque con tiempo se cubra esta obra” (Amar, cab.9.8.1532). O esta otra muy precisa sobre los adornos de la cárcel: “En este cabildo los dichos señores mandaron librar al mayordomo a Juan Muñoz, herrero, 36 reales que la ciudad les debe por razón de una cruz grande de hierro e las armas de la ciudad que fizo para poner en la Torre Nueva en la obra que sea fecho” (Amar cab.:” 10.7.34). Para completarla con esta carta de pago de 1543: “Descárguensele más seiscientos sesenta mrs. Que pagó a Lope Garrido, obrero de esta ciudad, para limpiar la plaça alta de esta ciudad de quitar la piedra e tierra que estava junto a la Cárcel como mostró por libranza de esta ciudad. Su fecha a once de julio de quinientos e quarenta e tres e mostró mandamiento de pago” (Amar, cab. 11. 07 1543). O esta muy interesante, que demuestra la participación del famoso arquitecto Martín de Bolívar: “Descárguensele más veinte ducados que pagó a Martín de Bolívar, cantero por en quenta de diez e siete mil mrs. porque se le remataron la obra de las necesarias que se han de fazer en la Torre Nueva, como mostró por librança de la ciudad. Su fecha a veinte e cinco días de junio de quinientos e quarenta e tres en mandamiento de pago”. (AMAR. CAB. 25 de junio de 1543).

            En torno a los años ochenta se hicieron grandes reformas en la torre de la Cárcel, como enlosado de suelos, restauración de tejados y otras obras menores: “En este cabildo se cometió a Pedro Serrano Alférez e Antón García de los Ríos regidores por cualquiera de ellos que hagan enlucir e aderezar los suelos de los aposentos de la cárcel en lo más necesidad ubiere e que el mayordomo dé lo necesario para ello” (Amar, cab. 15.6.1571). Como era frecuente en la distribución de los edificios en torno a la plaza, en ciertos tiempos, algunas de estas tiendas sirvieron de Casa de Justicia. No obstante, las casas de Justicia no se ubicaban en un sitio fijo, pues tenemos noticias que se alquilaban casas de la Mota con caballerizas en 1557 y la torre del Gabán sirvió de vivienda y botica del físico Tauste, que murió en ese año en la ciudad, hasta que, en ese año, el corregidor, Pero Ponce de León las cambió por las que anteriormente vivía que se transformaron en Cárcel Real,

                       

 

En 1580 se colocó en lo alto de su tejado la campana de la queda que la tocaban al anochecer los sacristanes con el fin de que pudiera oírse en toda la ciudad en tiempos de guerra o de epidemias:

“En este cabildo se confirió e trató por esta ciudad que los sacristanes de la Iglesia Mayor de esta ciudad piden el salario, que esta ciudad les paga en razón de tañer la queda, mandose que el mayordomo haga quenta con ellos, y se les pague y que la campana, que esta ciudad tiene acordado se haga para tañer la queda y llamar a los oficiales para las bistas de la Cárcel, se haga luego y compre por el señor Francisco de Góngora, regidor, a quien se acomete y haga asentar en lo alto de la Cárcel de manera que esté en parte de se pueda oyr en toda la ciudad y el mayordomo dé lo necesario” (Amar, cab. 16.12.1580)

 Con motivo del terremoto de 1581, se comentaba: “En este cabildo el señor corregidor hizo relación que esta ciudad que la Cárcel Publica de esta ciudad se ba hundiendo que está acometido al alcayde don Diego de Cabrera, regidor, la hiziese reparar e, por falta del tiempo, e no lo ha fecho ni faze, que se le notifique que la haga y luego, con brevedad por del daño, que, de no reparalla, se podría seguir e recrecer”. (Amar, cab.15.2.1581), lo que se confirma con esta orden de pago “Se mandaron librar 1724 mrs que se gastaron en el reparo de la cárcel pública de esta ciudad como consta la libranza de Diego de Cabrera” (Amar, cab. 7.4.1581)

En el último escritorio de la plaza, alrededor del año 1594, y en sus dos ventanas se colocó la capilla, dedicada a Nuestra Señora del Socorro, con una imagen comprada en Granada cuya hermandad fundaron los abogados y escribanos. Esta capilla comunicaba por medio de una reja con la cárcel para que pudieran oír misa todos los presos en los días de fiesta y se abría a la plaza para que pudiera ser vista por los vecinos de la ciudad fortificada.

Por el testimonio del alcaide Antonio de Gamboa, a principios del siglo XVII, comentando la historia de Alcalá y, transcribiendo la crónica de la conquista, se dice
“Hallose confuso el Rei don Alonso considerándose avía trabajado en balde en derribar aquesta torre tan excelente ( en nota marginal, tomó edificar después el Rei don Alonso esta torre como oy está: muy excelente y buena), la volvió edificar y es tan famosa que tiene quatro bóbedas y las tres de ellas sirven de Cárcel Real oy en Alcalá y con muy buenas bóbedas, muy fuertes y bien labrada(…) muy fuerte y fue la primera entrada de los cristianos, y que batía , llegaba y sobrepujaba la muralla de la plaza de la Mota ”.

            -A principios del siglo XVII, en 1624 dentro de la fortaleza se cayeron dos tiendas y mataron a un hombre. En una situación de peligro similar de ruina se encontraban algunos tejados y paredes de la cárcel pública y el ayuntamiento, la muralla del Trabuquete que caía encima de las carnicerías, donde vivían mucha gente, la primera torre arriba junto a la carnicería, y los corredores, que son en los portales donde están los escritorios, a la Torre de la Cárcel Real ya hubo que hacerle varias obras de reparo en el tejado y sus interiores. I

-Pero, a finales de este siglo, con motivo del traslado de las Carnicería, Casas de Cabildo y otros edificios de la Mota, se propuso construir una nueva Cárcel en la parte llana: de la ciudad, porque la Mota y los barrios altos se habían despoblado Así lo refería el cabildo de veinte y siete del mes de agosto de mil seiscientos ochenta y seis años “reunidos a cabildo, aviendo quedado en ella más de tres casas de vecindad y las casas donde esta ciudad se junta a celebrar su ayuntamientos y las de la cárcel Real, cuya ruina se a originado así por la falta del agua como por la necesidad que los vecinos de la Mota tenían de comerciar cómodamente con los vecinos que vivían entonces con los de abajo. Y que de aver quedado sola la dicha cárcel y casa de ayuntamiento se a experimentado muy grandes inconvenientes a los presos, porque, si se mira a la cárcel, se a experimentado y se experimenta así falta de alimento como del agua atrasándose sus despachos, porque esto está distante del comercio público, los escribanos, procuradores no suben a las diligencias y negociación de sus causas. Y es por ello que los señores corregidores y sus Alcaldes Mayores le obliguen con sus autos a que acudan a estas diligencias , y que por no aber esa ziudad en quel sitio, no ay quien les socorra ni dé limosna por cuya raçón padecen estrechas necesidades, fuera de que los suministros que suben los presos ban con gran riesgo y por ello, se les quitan muchas beces llegando a lo despoblado y los maltratan y no se castigan delitos, por cuya raçón les cometen con esperança de que prendiéndolos no llegaran a la cárcel y assí es menester tener de ordinario , en aviendo presto de cuidado, poner guardas en la cárcel y subirlos a ella con ellas con gran costa de los regidores o de los gastos de Justicia.(…).. Acordó se pida y suplique a su Majestad se sirva de dar licencia para que se hagan las dichas obras concediéndoles facultad para que pueda arbitrar en las cosas que puedan ser de menos molestia a sus vecinos y para que pueda hacerse con más conveniencia las dichas obras de casa de Ayuntamientos., cárcel y carnicerías y se aplique juntamente a Su Majestad para que se pueda valer del ... para que pueda tomar las cassas que se necesiten de particulares para decentar obras por sus aprezios que se agan tanteos que por esta ciudad se a hecho y serán necesarios ochenta y ocho mil reales en poca diferencia concediéndosele facultad de en ellos se gaste los dichos materiales y que se escribió al agente Esta libranza es clara del peligro de la cárcel”.

En 1699, se concedió la libranza de 379 reales de vellón para reforzar la seguridad de la cárcel por “rompimientos en ellas, que hizieron los presos que fue preziso hazerla, luego en cubrirlas para la seguridad y custodia de ella de los demás presos que estaban”.  En 1705, se trasladó la Cárcel de la Corona a la calle Tejuela y este era el estado de la abandonada Cárcel de la Mota:” En el cabildo de 28 de febrero de 1714

 

“…an visto y reconocido la ruina de los corredores de la Plaza Alta y estado de la pared de la Cárcel Vieja , Casa de la Justicia y Torre de la Tercera Puerta , sobre todo lo cual se han hecho autos y se an recogido de los materiales, como de ellos constara que tienen desde cabildo traídos para el presente escribano , y la ciudad acordó se aga relación de ellos para en su visita pasar a lo que más convenga , y aviéndose echo relación por mi el escribano de los dichos autos acuerda la ziudad, que en atención a que el sitio de la Mota, donde está dicha ruina, casas de la Justizia, y Carzel Vieja, es sitio mui despoblado y desierto como es público y notorio, y que dichas oficinas, a muchos años, que no sirven y, de repararlas, se siquiera mucho gasto y ninguna utilidad y se llevaran todo el yerro que ubiere de valor y más materiales, para que cese este inconveniente ,acuerda, como dicho es, que lo que a quedado en pie de dichos corredores antiguos se demuela , y que las rejas de la Casa de la dicha Cárcel se quiten y asimismo se quite el valcón y las dos rejas de la Casa de la Justicia y toda esta rejería se aga recoger con la demás para los caballeros comisarios . y asimismo los demás materiales y todos los bancos de las puertas y ventanas de la dicha fachada de la Cárcel y así mismo la esquina de la dicha fachada de la dicha cárcel se cierre y se aderece dicha esquina de manera que no puedan entrar a causar más detrimento y todo el trabajo referido de manifactura se pregone y se remate el de mas conbenenzia, y cierre con asistencia de la Justizia y caballeros de comisarios , y, aviendo se recogido todo el hierro y materiales se de cuenta a la ciudad para que le conste. (28.2.1714)

Desde 1810 fue utilizada como polvorín de las fuerzas de invasión francesa y, en su retirada del mes de septiembre de 1812, fue destruida tras la explosión de sus materiales.

En los años setenta y ochenta s del siglo XX, se llevaron algunas obras de limpieza y protección por parte del Ayuntamiento de Alcalá la Real. A partir de 2004, se llevó a cabo la restauración de su lienzo oriental que se encontraba muy deteriorado y la bóveda del segundo piso por la Junta de Andalucía, obra de los arquitectos Carlos y Clemente Porras Núñez.

            -En 2009 y 2010. se completaron las obras de restauración con labores de arreglo de cúpulas y bóvedas de los distintos pisos, se cubrió con una nueva techumbre y se facilitó su total reutilización de sus dependencias en una obra muy meritoria y digna de encuadrarse en la interpretación del mundo de frontera. 


DESCRIPCIÓN

            La torre se asienta sobre la misma roca ofreciendo un aspecto de robustez y majestuosidad que se convierte en la proa del navío inexpugnable de la Mota. Sus dimensiones aproximadas y características principales son las siguientes: -Una planta rectangular que mide 13.4 metros de los lados más anchos por 11 metros de los más cortos, con una altura de 28 metros; Los cuatro muros, de 2 metros, tienen relleno de cal y canto y piedra en su interior y un revestimiento exterior e interior de sillares piedra ( dos de ellos ofrecen, en la parte superior, respectivamente dos y un canes que sostenían un parapeto de la terraza superior, hoy desparecido);su material ofrece un aparejo de piedra, donde se puede percibir perfectamente la participación de los canteros mudéjares que intervinieron en la obra con el tallado de muchas marcas; los suelos, según se manifiestan en las libranzas de los documentos, eran enlosados de piedra.. La comunicación entre los pisos se hace a través de escalera de husillo en los pisos superiores y u escalera de piedra de tiros rectos incluidos en el muro.


Piso primero

            Se accede mediante una trampilla o butrón, desviado del centro del suelo, desde el piso superior, que a su vez servía de pozo y lucerna, la sala es cuadrada con 7 metros de lado, y se cubre con una bóveda de arista. De menores proporciones que las superiores, esta bóveda de ladrillo se apoya en los falsos arcos que forman el cuadrado de los muros de aparejo a soga y sillería irregular de piedra. En el lienzo norte de sus muros, se abre por la parte baja una galería sin tallar excavada a la roca, por la cual se pretendía que entrara desde el pozo adosado a la torre el agua para su utilización como depósito en caso de asedio. Debió ser un calabozo o uno de los aljibes más importantes de la fortaleza, tal como se manifiesta en los testimonios de los documentos escritos y los restos de los efectos de la humedad de sus muros.



Piso segundo.

            El interior de esta sala es mucho más bella que la anterior y se accede a ella a través de una escalera en forma de L, cubierta con varias secciones de preciosas bóvedas de arista y embutida en el muro que acaba en una puerta gótico-mudéjar de piedra con arco deprimido convexo; constituye una sala cuadrada, de seis metros y noventa y un centímetro, de lado que se conforma con cuatro lienzos de muros da aparejo de piedra a soga y tizón y sobre unas trompas de ladrillo se cubre con una cúpula nervada ochavada octogonal, en cuyo centro se abre óculo central en forma estrellada para iluminar su dependencia y formada por el cruce de las aristas que se apoyan en una impostas de piedra. De ladrillo es toda la obra de la bóveda, así como los ocho nervios (que se cruzan en forma pareada y descansan su empuje sobre otras mensuras de cantería aunando la plasticidad de la fortaleza); la bóveda gótico-mudéjar es una obra muy notable y bella similar a la de las torres y capillas de las iglesias de reconquistas. En el muro norte, se encuentra una saetera, desde la que se defendía la fortaleza.

Piso tercero

            Se accede, desde la plaza, a través de un corredor o camino que se edificó en el siglo XVI, y probablemente anteriormente se salvaba con un camino artificial que se mantuvo hasta la edificación de la casa del alcaide y otras dependencias.  Desde allí, se baja a través de una escalera de caracol o husillo a una preciosa sala cuadrada de las mismas dimensiones que la segunda, donde se abren tres grandes saeteras ( abocinadas en su interior y que dan a los muros norte, sur y oriente con unos huecos muy estrechos hacia el exterior y, un rebaje en  el muro meridional que  debía contener una lápida),   se cubre con una cúpula nervada por ocho nervios de medio punto que se entrecruzan formando un óculo abierto al cielo, muy similar a una de las capillas de la iglesia de Nebrija, por donde pasaban la luz, el aire y el agua  . Se pasa de la planta cuadrada a la octogonal por medio de bellas trompas de ladrillo de media arista, y por encima una bella moldura o nacela, sobre la que se apoyan las impostas de piedra de la que surgen los ocho nervios de ladrillo que se entrecruzan como si simularan arcos de medio punto formando los casquetes de la bóveda de ladrillo.

                                               La terraza de la torre

            La terraza de la torre ha perdido por completo su construcción original, los parapetos, las cabinas y el torrejón central, pero conserva una parte de sus canes sobre los que se apoyaban los castillejos. Sobre la bóveda del anterior piso, se elevaba un andén o castillo sin almenas, salvo guirnalda en derredor, cuadrada, cuya descripción en el manuscrito de los Aranda era la siguiente; “Y, por acabar la descripción de ella, haré esta digresión: a los cuatro rincones tenían arcos de cantería sobre pilares, armados desde el suelo, y con las roscas abrazando de un cavo e de otro la pared por trabazón de la obra. Y así asían ochavos, que correspondían a los del torrejón de en medio, que era ochavado, y en las dos esquinas y en mitad de los tres costeros, que salían fuera del muro, tenía cinco garitas con canes y sobrecanes, abiertas por lo vajo y chapadas por lo alto, como chapitel, y zerradas de ladrillo de canto, con sus corrientes”.


Tan sólo quedan restos de las zapatas en dos de los lienzos de los muros.

MOBILIARIO Y FUNCIONALIDAD DE LOS APOSENTOS DE LA TORRE Y COMPARTIMENTOS ANEXOS

            Es muy ilustrativa esta libranza 92 de 8 de febrero de 1572(, porque, refriendo acerca de unos pagos de la cárcel, observamos que la cárcel tenía una cocina, un calabozo, un aposento que se reservaba a las mujeres, donde había varios bastidores, otro aposento reservado al alcaide de la cárcel, la capilla, y en la parte alta existía una ventana que se abría a la plaza así como su puerta cerrada, el pozo y  la  bodega de dudosa funcionalidad,  Los elementos de apresamiento para los presos eran : siete pares de grillos(“Conjunto de dos grilletes unidos por una cadena que se colocaba en los pies de los presidiarios para impedirles andar”), dos pares de arropas para las cadenas, dos pares de esposas ( algunas con candado), y un botador ( palo largo de tranca).  Al frente de la cárcel, hubo un alcaide de la cárcel que recayó primero en los regidores y luego en un arrendador que recibía en compensación un sueldo de las penas de cámara, pero que hubo momentos que esta figura no quiso ser asumida por nadie.

 

jueves, 5 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (VI). Las plaza alta hasta la actualidad. Otros edificios desaparecidos.

 La plaza alta prácticamente desapareció , a partir de  la llegada de los franceces (1809), y se conviritió en un lugar ruinoso, que incluso sirvió de trinchera en tiempos de guerras y no se recuperó hasta los años setenta del siglo XX, cuando se quitaron todos los escombros, se  limpiaron los  edificios y  se reutilizaron para los festivales de España. En los ochenta se limpió totalmente, se levantó el muro de los franceses y, posteriormente, se construyó el escenario (años noventa)  y casas de servicios   en su lugar  del anterior escenario, ajardinamiento (años dos mil), pavimentación de la plaza, excavación y puesta en valor de los bajos del palacio del alcaide y casa del corregidor. Pero quedan algunos vestigios de los siguientes edificios:  

 

  




LA CAPILLLA DE LOS CORREDORES.

 

En 1594 los escribanos y abogados fundaron una Cofradía de Nuestra Señora del Socorro para pobres de la Cárcel y otros penados, concedida por el prelado Maximiliano de Austria. Se llegó a ellos para capilla una tienda de los corredores que confinaban con cárcel, donde se diga misa todos los días de fiesta, para que la imagen que está fecha, desde la plaza se vea y desde la Casa de la Justicia. Se señaló la puerta desde donde corre de cimiento. La casa era el corredor de la plaza en las dos últimas ventanas arrimada a la Cárcel, de modo que se ordenó que se hiciera con decencia y se pusiera reja donde se oyera misa. colocó una capilla, dedicada a Nuestra Señora del Socorro, con una imagen comprada en Granada cuya hermandad fundaron los abogados y escribanos. Esta capilla comunicaba por medio de una reja con la cárcel para que pudieran oir misa todos los presos en los días de fiesta y se abría a la plaza para que pudiera ser vista por los vecinos de la ciudad fortificada.  Nos parece de poca prestancia esta mansión para el cargo más significativo de la ciudad y representativo de la Corona.


  

.           TIENDAS DEL CAÑUTO

Se hicieron varias tiendas tajando los lugares en 1571, una de ellas solía emplearse de especería de Martín Alonso (1571) y otras de pescadería. Hay restos s de esta bóveda de cañón y de ladrillo con un remojadero.

 

HORNO DE LA PLAZA

Junto a la casa de los Méndez de Sotomayor, existía un horno de pan que se mantuvo hasta la reforma de la Mota y solía ser arrendado como bien propio municipal. 

 

TORRE DEL PENDÓN 

 

En 1544, se conocía esta torre como la torre de la plaza alta y albergaba unas tiendas que se arrendaban. Debió coincidir con la torre del Rey y del Postigo 

 


 

CASA DEL TORIL

 

Junto a la Cárcel se ubicaba la Casa del Toril, donde se encerraban los toros para las fiestas ordinarias y extraordinarias.de toros y cañas de la plaza.

  

 

POZO

Entre los pozos y aljibes de la Mota, se encuentra uno situado a la entrada de la Torre de la Cárcel Real, de forma ovalada y revocado en sus paredes baja hasta los pies de la torre por su parte interna dentro del Cerro. Quedó pronto inutilizado. Hay noticias de que, en 1671, con motivo de una peste de langosta, esta fue recogida en la casa de Francisco Brun y, en conformidad de los acuerdos del cabildo se ordenó que con toda brevedad “se saque y lleve y entierre en el Poço, que está inútil junto al pie de la Torre de la Cárcel”

 

CASA DE ISABEL DE LEYBA

Junto a la Casa de la Justicia, la casa de Isabel de Leiva, que se añadió a la de Leonor de Sotomayor y, sirvió de convento de las monjas dominicas desde el año 1588 hasta el año 1601, precisamente el año cuando se bajaron al hospital de la Veracruz. Un pedazo de esta casa se vendió a la de la Justicia para hacer su cocina; no es extraño que en el otro trozo de casa se ubicaran las monjas dominicas dentro de este recinto, pues la iniciativa partió de importantes caballeros de la ciudad, alguno como Juan de Aranda llegó a donar seis mil ducados para su fundación. Junto a unas peñas, una calle se abría junto a la casa de Sancho de Aranda, toda ella de fachada de piedra, y además estaba el hospital de los Monteses junto con la casa de Leonor Méndez de Sotomayor y la casa del licenciado Gamboa, que provenía de los Padilla y pasó a Francisco Cabrera, que estaba adosada a la Iglesia Mayor.

 

CASAS DE GONZALO DE GAMBOA

 

Actualmente se conservan parte de algunas bodegas y cimientos de estas casas que pertenecían a don Gonzalo de Gamboa, emparentado con el alcalde y escritor Antonio López de Gamboa y Eraso. En 1599, el ayuntamiento alcalaíno le compró su vivienda para ampliar y ensanchar la plaza que se encontraba desproporcionada y muy angosta de tal modo que pudiera servir como plaza de armas y de fiestas extraordinarias. Costó la operación 600 ducados.

            CASAS Y HOSPITAL DE LOS MONTESES O DE SAN BARTOLOMÉ

En la plaza, además estaba el hospital de los Monteses junto con la casa de Leonor Méndez de Sotomayor y la casa del licenciado Gamboa, que provenía de los Padilla y pasó a Francisco Cabrera, esta casa adosada a la Iglesia Mayor.

Se encontraba en una esquina de la Plaza Alta, junto con la Iglesia Mayor. La formaban varias casas y tiendas. pertenecía a la familia de los Montes de la Isla, uno de los bandos de la ciudad, y se encontraba en la plaza alta. Tras fallecer parte de esta rama, la que provenía de Gonzalo de Monte- que fundó una capellanía y hospital-, por la línea de su nieta Isabel Serrano de Sotomayor, mujer del doctor Villafañé, oidor de la Real Chancillería, fue regentado por Juan de Aranda Figueroa En 1568, se convirtió en lugar de hospitalidad de mujeres pobres, que eran recogidas por los patrones de la capellanía, que fueron el canónigo Pedro de Aranda y posteriormente el doctor Villafañé.

 Posteriormente fueron casas de Pedro Fernández de Alcaraz, casado con doña Felipa que estaba entroncada con el licenciado Bonmar, que había recibido la donación.  y tenían casas principales y accesorias, que lindaban con dos calles de la Mota. 

Se componía de casa y hospital. Su fin primero consistía en que recogiesen solamente a clérigos sacerdotes. Estas casas se repararon en varias ocasiones y se valían de unas tiendas adosadas a ellas como renta de entrada. Su fin primero consistía en que recogiesen solamente a clérigos sacerdotes. Estas casas se repararon en varias ocasiones y se valían de unas tiendas adosadas a ellas como renta de entrada. Poco a poco se convirtió en lugar de hospitalidad de mujeres pobres, que eran recogidas por los patrones de la capellanía, que fueron el canónigo Pedro de Aranda y posteriormente el doctor Villafñé. Por el libro de censos de 1593, se pueden sacar las siguientes conclusiones de la ciudad en 1593. Cerraban la plaza la pequeña casa de hospital, mesón   y tiendas que formaban el hospital de San Bartolomé.  Formaron parte de la operación de ensanchar, embellecer y cuadrar la plaza, por lo que se derrumbaron todas las edificaciones en 1600. Se pagaron con los arbitrios de las tierras del impuesto de millones y con sus materiales se arregló la calzada y calles de la plaza.

 

Don francisco de Sotomayor, regidor que, como bien consta a la ciudad, se hiço merced por el Rey Nuestro señor dar facultad para poder arbitrar en las tierras, que se avían a arrendar  para los millones  para poder ensanchar y adornar la plaça de esta fuerça, que tan gran necesidad tiene de ello y desempeñan los propios  y, usando de ella, se an arrendado algunas tierras para poder començar  y, ay caiydos,  cantidad de dineros con que se podría luego començar, suplica a esta ciudad respeto de la muncha necesidad  que de ensanchar la plaça tiene y tan a la mano las fiestas que se ven hacer por los casamientos de Rey Nuestro Señor, se dé la orden para que se ponga en efecto cumpliendo con la voluntad  y md, que a esta ciudad se le hiço”. En 1600, tras el ensanche de la casas y derribo de la de Gonzalo de Valenzuela y tiendas de los Hospitales quedó descubierto un lienzo de pared que caía sobre dichos Hospitales y tiendas que son de Pedro Álvaro de Cabrera, en el que se han abierto dos ventanas a la calle y se acordó hacer tiendas.  

CASA DEL SACRISTAN

 

Actualmente, la plaza alberga un edificio semisoterrado que sirve de zona de servicios y ocupa la parte de la antigua Casa del Sacristán. Se adentran por las inmediaciones de la portada principal de la Iglesia Mayor y un pequeño estanque de agua finge una perspectiva espacial para proyectar al horizonte la vista sobre las tierras de la frontera y Sierra Nevada. Actualmente no se corresponde la antigua casa del sacristán con la parte ocupada, ya que dicho recinto se ha adaptado para uso cultural: desde el escenario cultural de los antiguos festivales hasta el actual de refrigeración en los meses de verano por el pequeño estanque. Las paredes de recinto se adosan y comparten mural con lienzos de la fachada meridional de la iglesia, en la que sobresalen la torrecilla de acceso al coro, semicircular y coronada por merlones y almenas muy acorde con el recinto fortificado. Los huecos de la capilla Santa Rosa enmarcan una nueva inscripción latina alusiva a la llegada de la imagen de las Mercedes con motivo de su coronación en 2015. Dentro de ella, se alberga la capilla bautismal, la puerta de acceso es un arco de medio punto sencillo como la ventana adintelada.

 

EL ANTIGUO CLAUSTRO

                                                                                         

La antigua iglesia gótico-mudéjar tenía adosado un claustro, en torno al cual se desarrollaron varias estancias, entre las que se conservan solamente una.   A este recinto se accedía a través de la puerta meridional y desde el pórtico sur que arranca de la Plaza Alta, formado por dos arcos externos- uno de medio punto y otro ojival-, de planta cuadrada y dimensiones parecidas a la sacristía y servía de lugar de reunión para los acuerdos del cabildo eclesiástico. Actualmente, su nuevo pavimento encumbre una serie de enterramientos completamente alineados y de forma rectangular junto con una cripta funeraria de mayor amplitud, al mismo tiempo que la actual iglesia renacentista ocupó una gran parte, al colocar encima de la zona oriental una gran parte del claustro,  

CAPILLA DEL DEÁN E IGLESIA

Esta capilla, como es típico de otras catedrales y conventos, era una de otras tantas que pudieron ocupar los lados del claustro o patín. Ocupaba el lado meridional del claustro y se abría a su patio con una bella portada renacentista que se le atribuye a Jocobo Florentino. Dicha capilla fue levantada por la familia de los Padilla, cuyo escudo aparece en su interior. Inició su construcción el abad Juan Alonso de Chirino, deán de la catedral de Córdoba, de donde le viene el nombre, y heredo su patronazgo el abad alcalaíno Pedro Gómez de Padilla que prosiguió la construcción y fue finalizada por su familiar Diego Rodríguez de Padilla, canónigo de la catedral de Sevilla Y le encargó a su sobrino Rodrigo de Ayora que realizó en 1521 esta bella portada, verja de hierro u otros pormenores. Dos arcos de medio punto son los antiguos arcos de enterramiento de las capellanías de esta familia relacionada con los Padilla y Chirinos; sus armas pueden contemplarse en sus escudos con los leones, lises y padillas. De planta cuadrada, se ilumina con una ventana ojival de celosía pétrea. En su subsuelo se encuentran las criptas, la estancia se cubre con una bóveda de crucería y se accede con una portada que se encierra en un arco carpanel con baquetones circulares en las jambas, roscas y adornos vegetales. Desde los capiteles se desarrolla un arco conopial con rosetones.  

SACRISTÍA

La actual sacristía, remodelada recientemente por la Escuela de Taller de Patrimonio, es el recinto donde se celebran los actos oficiales de protocolo y bodas civiles. Fue obra diseñada por Ginés Martínez de Aranda y realizada en los decenios segundo y tercero del siglo XVII por su grupo de canteros, entre los que destacaban juan Roldán y Juan de Aranda Salazar, De plata cuadrada, a sus muros se abren arcos de medio punto, con un sobrino. Actualmente conserva el arca del ayuntamiento alcalaíno, y algunas muestras de capiteles de las mansiones del a casa de la Mota.