Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de
Carlos V (quinto decenio del siglo XVI)
Francisco Martín Rosales
La jurisdicción de los corregidores correspondía a las tres ciudades de Alcalá la Real,
Loja y Alhama de Granada es completa y total de modo que, desde el primer decenio del
siglo XVI, la ciudad de Loja no se desmembró de esta unidad por haber sido gobernada
por el Gran Capitán. El emperador, de nuevo, confirmó el establecimiento de formar
parte de un solo y único corregimiento. La mayoría de ellos provenían de las ciudades
del reino de Jaén, aunque algunos de ellos estuvieron ligados a personajes secundarios
de la Corte. El extracto de estos tenía su razón de ser en que el secretario real de Carlos
V era Francisco de los Cobos y, por medio de su influencia, prolongaba su poder en las
ciudades mediante el nombramiento de corregidores ligados por afinidad familiar o de
paisanaje en las ciudades de Úbeda y Baeza. Claro ejemplo de la relación de parentesco
fue Francisco de Cherinos, que era natural de Úbeda y pertenecía a una privilegiada de
esta ciudad de modo que regentó el corregimiento alcalaíno en la mayor parte de los
años del quinto decenio del siglo XVI. Por otro lado, los otros corregidores, y, sobre
todo, los pesquisidores, ligados al aparato cortesano suelen acudir en momentos de
conflicto entre la justicia y los vecinos para zanjar los intereses entre la ciudad y los
particulares. Mientras los primeros, suelen ser caballeros de capa y espada y, en raras
ocasiones, se encuentra alguno de ellos con la titulación de doctor, entre los segundos
abundan los licenciados como el caso de Noguerol, Montano,... Otra nota característica
de ambos tipos es la diferencia de periodo de permanencia en la ciudad. Pues, aunque les
estaba permitido solamente un año y, en algunos caso, se le prorrogó nada menos que
dos periodos de tres años, como algo excepcional de modo que este tipo de corregidores,
por la influencia de Francisco de los Cobos, se excedió en la licencia de prorrogar el
mandato, pues Francisco de Chirinos superó el quinquenio.
Fueron nombrados a diferencia de los primeros años entre el emperador y su madre
la reina doña Juana, por el propio emperador. Lo llevaban a cabo mediante una provisión
real que dirigían a los tres cabildos municipales que integraban el corregimiento y al
corregidor cesante.
Le incumbía al corregidor el ejercicio de ejecutar la justicia, la jurisdicción civil y
criminal, el nombramiento de las alcaldías mayores, alguaciles y podía moderar y
presidir el cabildo municipal. Podía nombrar un lugarteniente o teniente de corregidor.
Generalmente por los datos que tenemos de las tres ciudades, solía ser un bachiller
o licenciado que procedía de Granada en donde había conseguido la formación de
jurisprudencia básica para asesorarlo o ejercer con garantías el gobierno de cada una de las
ciudades. Pues, en los tres lugares del corregimiento, se le denominaba por alcalde mayor
y, en muy pocos, aparece un teniente de corregidor y un alcalde mayor al mismo tiempo.
Principalmente, el corregidor permanecía en Alcalá, donde cobraba el máximo salario
y, en la ausencia de las visitas a los otros municipios de Loja y Alhama, se le privaba del
salario que incumbía al sitio donde residiera.
A través de sus principales competencias se derivaban un gran número de obligaciones,
que se ejercía por la simple ejecución de los mandatos reales o acuerdos del cabildo.
Desde la puesta en marcha de las levas militares hasta el encarcelamiento por negarse
a acudir a la llamada al servicio militar, desde la presidencia en los actos protocolarios
de las fiestas de la ciudad hasta la preparación de los fastuosos actos con motivo de las
celebraciones extraordinarias de la Corona, desde la moderación a la hora de equilibrar
las votaciones del cabildo hasta la imposición de su criterio para defender los mandatos
reales que eran desobedecidos por el propio ayuntamiento, desde la protección de los
límites y caminos de la ciudad hasta la persecución de los que se adentraban en terrenos
de propios o invadían con su ganados las tierras comunales y así un sinfín de deberes que
afectaban toda la vida de la ciudad.
Al final, de cada año se enviaba un pesquisidor que llevaba a cabo un juicio de
residencia por el que se analizaba la gestión de su mandato, atendiendo las acusaciones
de los vecinos afectados y los incumplimientos en el ejercicio de su poder y en el del
resto de los cargos municipales, regidores y oficiales del cabildo. Al final del juicio de
residencia, se permitía alegar a los afectados y pagar lo que hubiera supuesto todo tipo de
medidas de abuso de poder, malversación de fondos públicos, y cualquier delito contra
la hacienda pública.
El salario variaba de una ciudad a otra y del tiempo de permanencia, además
solía acumularse cierta cantidad de cada una de ellas. Por los libros de cuentas del
cabildo alcalaíno, solía cobrar 36.000 maravedíes anuales en Alcalá Real, siempre que
permaneciese en la ciudad, pues el computo se llevaba a cabo mediante el sistema de
división de dicha cantidad por días de estancia y, en su lugar, lo cobra el alcalde mayor,
que también recibía parte de algunas penas de ordenanza.
El corregidor don Juan Gamarra Sarmiento
En Alcalá la Real, Gamarra se hallaba en 1540 y nombró por alcalde mayor a Pedro de
Cañete y compartió concejo con los tradicionales Pedro Escabias Alonso de Cabrera, el
alcaide Juan de Aranda e Gaspar de Aranda y el jurado Diego de Aranda, continuando
el mismo escribano Antonio Blázquez. En Loja, nombró por alcalde mayor al licenciado
Juan de Meneses, lo que manifiesta el intercambio de los letrados que ejercían alcaldes
mayores de unas ciudades a otras en las tierras del compartimiento, además este señor
se mantuvo con otros corregidores. Pronto lo sustituyó Hernando de Aranda, vecino de
Alcalá.
En su tiempo, se trajeron las ordenanzas del Pósito de Jaén para llevar a cabo unas
nuevas. En Alcalá la Real, promovió por el mes de octubre la ordenanza por la que
controlaba la calidad y el precio de los tejeros. para ello, estableció un precio de mil
maravedíes para el millar de tejas, de buena calidad, y cocida, y tamaño y marca que
la ciudad tenía marcado. En cuanto obras, continuó la obra de la Fuente de la Mora y
hubo gastos especiales en la obra de la Carnicería Principal. Hubo varios pleitos de los
términos colindantes con Alcalá la Real: intervino en el litigio con los vecinos de Íllora
que se habían adentrado en el partido alcalaíno invadiéndolo con varios mojones; los
vecinos del Castillo litigaron con el licenciado Meneses y varios por la misma razón
de términos en la Chancillería y por los escribanos públicos para establecer la rueda de
oficios y de Juan Garrido; y, en su año de su ausencia, por la usurpación de las tierras de
Juan Grimaldo.
En Loja, reguló elementos procesales de los juicios, los dos diputados del mes (jurado
y regidor) junto el alcalde mayor celebraban audiencia los lunes y jueves en los soportales
del Ayuntamiento y, para los asuntos civiles y criminales en la cárcel los martes, jueves
y sábados. Se dictaron unas ordenanzas para los recursos de apelación cuando el reo
recusa al juez o corregidor. En esta ciudad, se arrendaron casas para almacenes del trigo
del Pósito y se cerraron los adarves de las murallas para evitar accidentes y travesuras de
los niños.
En cuanto a las fiestas se lidiaron toros por personas particulares. En esta ciudad
se restringieron los presupuestos al maestro de escuela y el de gramática y boticario.
Ocupaba la cátedra el famoso poeta y posterior deán de Málaga Juan de Valencia.
El corregidor murió antes que acabara el corregimiento y en Loja debieron cubrir sus
baja según los fueros, entregando el alcalde mayor las varas a los alcaldes ordinarios que
se la devolvieron a Hernando de Aranda por sus buenos oficios ejerció el cargo hasta que
llegó el nuevo pesquisidor en el mes de febrero de 1541.
Ya en 12 de diciembre de 1541 había fallecido, pues le reclamaba una cantidad de
dinero el alcalde mayor Pedro Cañete desde Alcalá la Real, y a su esposa y criados,
representándolo el procurador de causas Hernando de Alcalá en Loja.
El licenciado Pedro de Castañeda
El licenciado Pedro de Castañeda procedía del corregimiento Burgos, donde había
ordenado ante sus presencia la residencia y ubicación de los oficios de la ciudad desde
los barrios bajos a los altos en 1538, por lo que fue residenciado a excederse en sus
competencias. Fue pesquisidor y juez de residencia desde el mes de enero en Alcalá la
Real y en febrero de 1542 en Loja y Alhama. Mantuvo en el cargo a Pedro de Cañete
como alcalde mayor y a Juan de Meneses en Loja. En Alcalá la Real se mantuvo hasta el
12 de octubre y compartió concejo con los regidores Juan y Gaspar de Aranda, Cristóbal
de Frías y los jurados Diego y Juan de Aranda y Gonzalo de Medina. Llevó a cabo
la visitación de términos. Hubo varios problemas de abastecimiento de productos y
consumo. En el mes de junio, el concejo alcaláino mandó una ordenanza que obligaba
a cumplir la orden antigua de entregar los carneros y machos completos con todas
las menudencias en las Carnicerías sin quitársela anteriormente. También tuvo que
abastecer las Carnicerías de la ciudad con otros animales, por lo que se fue inmerso en
condenaciones posteriores. Se arreglaron y limpiaron los pilares de la Fuente de la Mora
y otras como la Fuente Nueva, Fuente Beber y Fuente Granada y en el pozuelo junto
a la fuente de San Juan. Llevó a cabo el deslindamiento de las tierras de Alcalá con el
Puerto de Locubín. Se llevaron obras de aposentó de la Justicia en la Torre Nueva y en
la caballeriza del corregidor.
Se continuó el pleito contra las tierras de Juan Grimaldo y se trajo probanza desde
Alcaudete. En Loja, el problema radicó en la distribución del agua por las fuentes y
llevó a cabo restricciones, control de los aguadores que hacían el agosto, renovaciones
de la red y establecimiento de horarios para los regantes. Por ser un año de sequía, esto
conllevaron la carestía y la elevación del precio del trigo y el repartimiento del trigo
del Pósito para los pobres. Se hicieron varias reformas, subida al doble del salario de
regidores y jurados. Se confeccionó un sello de plata con armas de la ciudad para gravar
los documentos, arreglaron escaleras de Audiencia en Casa de Cabildos, empedrado de
la calle de la Cárcel, las calles de la Puerta Nueva y camino de Archidona.
Este corregidor que permaneció seis será residenciado en el mes de julio y octubre
por el nuevo corregidor Francisco de Cherinos que permaneció en el cargo durante seis
años.
Corregidor Francisco de Cherino (15432-1548)
Este corregidor era de origen jiennense, regidor de Úbeda en 1540..
Por el cronista Ginés Navarrete, sabemos todo su linaje. Su padre era Lope Chirino
de Molina, nacido en Cuenca y fallecido en Úbeda, donde se estableció. Nuestro corregidor
Francisco Chirino de Narváez Mexía de la Cerda, nacido en Úbeda donde fue regidor en 1523.
Corregidor de Alcalá Real y Antequera, casó en Úbeda con doña Ana de Zambrana y Mexía, hija
de Francisco de Zambrana y doña Ana Mexía de Molina. Tuvo por hijos doña Catalina Chirino
de Zambrana, casada con Francisco Corbera de la Cueva, natural de Baeza.
Fue alcalde ordinario de Toledo, corregidor de Cádiz en 1535 y residenciado por el
pesquisidor Luis Fernández de Baeza. Luego lo fue, tras la estancia alcalaína, corregidor
de la villa de Laredo desde el once de abril de 1153, donde nombró de teniente de
corregidor a Gaspar de Vera, alcalde mayor bachiller Córdoba que llegó antes a la villa y
alguacil mayor y ejerció hasta abril del 1540. Posteriormente, lo fue de las Cuatro Villas
cántabras del entorno de San Vicente de la Barquera y se mantuvo en el corregimiento
de Alcalá 1549 cuya residencia fue tomada en 1550. Llevó a cabo su mandato en dos
etapas: la primera desde 1543-1546 y una segunda durante los años 1547 y 1548. Sus
alcaldes mayores lo fueron el licenciado Pedro Cañete y el bachiller Leonardo de Soria.
Entre sus competencias destacó su labor de ordenanzas sobre cotos, ganados, padres de
menores y los regatones. Se compraron los solares para el convento de San Francisco por
provisión de Carlos I Su labor constructiva fue muy importante en beneficio y desarrollo
de la nueva ciudad que surgía en el Llanillo. Levantó la fuente Tejuela con las trazas de
Miguel de Bolivar y las casas de Cabildo de la Mota. Se revisaron veredas y caminos y
continuó el proceso viejo de términos municipales. Cobraba 36,000 maravedíes anuales.
Este corregidor llegó a Alcalá la Real en el 31 de agosto de 1543 nombrando como
alcalde mayor a Pedro de Cañete, y a Loja en nueve de octubre de 1543 nombrando
como alcalde mayor al bachiller Bartolomé Leonardo de Soria. Posteriormente, los
intercambió de ciudades.
Primera etapa (1543-1545)
Su labor normativa fue emprendida pronto en la cabeza del corregimiento, porque
junto con el concejo dictaron unas nuevas ordenanzas para crear la figura de padre de
menores para poner coto al aprovechamiento de los guardadores y en la partición de
bienes. En este caso, proveyeron Bartolomé de Santa María, hombre respetable que
llegó a ser mayordomo de la ciudad1. Puso un salario de tres reales por cada día de
trabajo en realizar el inventario de bienes del fallecido, rebajando a la cantidad a dos
reales si tuvieren hasta 20.000 maravedíes y se encargare un día y un real si llegare a
diez mil, y nada si no llegare a esa cantidad. La misma cantidad, recibía por el aprecio y
revalorización del inventario entendiendo la jornada cuatro horas de mañana y cuatro
de tarde. Si llevaba una persona a sueldo puso de sueldo un real. No podían cobrar en
las operaciones ninguna otra persona, aunque la llevaran los guardadores. El cabildo
Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de Carlos V
1 AMAR. Legajo 43. Pieza 4. Provisión real para hacer nuevas ordenanzas.
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obligaba traer el libro de menores a la ciudad y llevarlo para ejecutar las cuentas si fuere
necesario.
En 1543, la labor legisladora del municipio se plasmó en otras varias ordenanzas.
Una de ellas regulaba la guarda de los términos reformando el nombramiento supervisor
de la Corona de los antiguos guardas del monte, que tradicionalmente recaían en los
caballeros de la sierra mediante un sistema de arrendamiento que estaba corrompido,
pues permitían todo tipo de tropelías y abusos al estar relacionados en connivencia con
las autoridades. Otra renovó la antigua ordenanza de protección de los montes, por la
que se impedía talar y cortarlos y se les protegía ante la falta de terreno común para los
ganaderos locales y forasteros. La pena era de seiscientos maravedís por cortar árboles y
se subió en cuatro mil maravedís además de cien azotes a los reincidentes. Para hacer más
efectiva la aplicación de las normativas, los munícipes distribuyeron en distintas partes la
cantidad de la multa entre los denunciantes o el caballero de la sierra, el juez y la ciudad.
Nos demuestra la nueva ordenanza unos montes de encinar, chaparros, quejigos,
pinos y fresnos, donde acudían los vecinos para abastecerse de leña y aliviarse del frío y
para levantar las casas y edificios importantes de la ciudad; los ganaderos y pastores, por
su parte, para alimento de sus ganados y los artesanos de la ciudad y para sus aperos de
labranza o de industria y para los edificios, además de la presencia de otros ganaderos
venidos de fuera. La ganadería consistía en su mayor parte en cabras, ovejas y bueyes
que tenían reservadas las dehesas boyales. Las armas de protección de lo vecinos eran la
ballesta, lanza, espada, dardo y las herramientas el hacha, el hozino, el azadón de espeto,
el puñal curvo y el cuchillo.
No obstante, la ganadería era una fuente básica de algunos vecinos, pues en las
subastas del abastecimiento de la ciudad solían pujar los ganaderos tanto de la villa del
Castillo de Locubín como los alcalaínos, según aconteció en el año 1543. También, la
presencia de albeizares encargados de la reproducción de los caballos garañones que se
echaban a las yeguas. La ordenanza comentada fue aprobada en Valladolid el dos de
diciembre de 1544.
En 1544 fue un año de aguas, que provocó bastantes desastres y mermas en las
ciudades del corregimiento. Se tiene noticia de que en Alcalá se echó a perder una gran
cantidad de trigo que se guardaba en el alhorí situado en la torre de Santa María (25
fanegas de trigo). En 1544, se presentaron muchos problemas derivados de las abundantes
lluvias que anegaban las humedades y las tierras y empantanaban los caminos. En Alcalá
la Real, hubo que realizar obras de ahondar y cubrir el fontanar de la Dehesa. Loja se
vio desborrada por la riada que obturó los arcos del puente debido a ser arrastrados los
álamos; e incluso se intentaran poner medidas a los suelos lodosos de la aceras de la
Carrera y al desbordamiento de las fuentes tradicionales y la extraordinarias que brotaron
por doquier en casas particulares. También afectó al sistema de amurallamiento abriendo
el de la Alcazaba sin llegar a desmochar algunas torres como la de la Alfaguara y Postigo.
Se restauraron y acabaron las carnicerías, el adarve trasero, su torre el Peso de la Harina
y su adarve de la torre de la Campana.
Este año la ciudad de la Mota devolvió los dineros que los vecinos habían aportado
para la guerra al ser convocados por el conde de Tendilla. La misma medida se llevó
a cabo pagando a los abastecedores de las Carnicerías que habían rebajado el precio
de la carne y además hubo necesidad de traer puercos de fuera de la ciudad para el
abastecimiento. Curiosamente, el abasto de la ciudad se llevaba a cabo por medio de la
ubasta, lo mismo que el aceite y jabón. Prácticamente, hubo necesidad de abastecer la
ciudad, así como traer caballos garañones para la cría de las yeguas.
Se produjeron varias demandas importantes de terrenos usurpados por los vecinos en
los Coscojares y los del Castillo en los terrenos comunales y, sobre todo, en la Dehesa
de Fuente Tétar, por los vecinos de dicha villa a instancias del síndico Pedro Ramos,
basándose en unos poderes concedidos en el año 1522 en tiempos del corregidor Andrés
de Torres. También se llevaron a cabo acabo varios pleitos con vecinos de Écija ante la
exención de alcabalas.
En el aspecto judicial, en la Chancillería de Granada se realizaron pleitos contra
Pedro de Carranza, sobre los términos por razón de los guardas de los términos, por
las cabras y las alcabalas. Y sobre la ordenanza del agua se llevó a cabo contra Martín
Sánchez de Montiego.
Entre las obras destacaban la de la torre de la Plaza Alta y nuevas tiendas de la Plaza
Alta de la Mota, Carnicerías (pequeña y grande) encerradero del ganado y carniceruela
de las Carnicerías de la Castillo Locubín; prosiguieron las obras del Rastro; limpieza
del muladar de cara al Rastro, y final para acabar de cubrir la obra del Rastro, casa de
Mancebía; la portada de Zayde y adarve). Por el maestro de obras Lope Garrido en 1544,
se presentaron libranzas de casas de Cabildo y nuevas tiendas, la de la Chancillería en
Plaza Alta que se amueblaron con cuatro bastidores grandes y uno pequeño, empedrado
de la calzada de Cambrón, a través de un préstamo de Martin de Córdoba. Para las fiestas
se encargaron dos tambores, que servían también para la tropa.
En 1545, la ciudad de Loja se creó una Arca de Archivo donde se guardan todos los
documentos y libros del Consejo y los pesos y medidas según el fuero de Córdoba con
el fin de que sirvan de modelo para todos los vecinos: tres medias arrobas de cobre, un
peso grande de hierro, cinco medidas pequeñas de cobre para la miel y aceite, dos pesas
de hierro pequeñas, una fanega y una cuartilla para el yeso; el cahiz, medio y cuartillo,
media gabera o molde para la teja y la vara para medir. Se produjo una gran alza de
precios que afectó primordialmente al trigo y pan que subió de seis reales a dieciséis la
fanega, y las suelas de los zapatos vacunos.
En Alcalá, fue un año de esterilidad que afectó a los ingresos de las cuentas de propios
y hubo que comprar trigo a particulares para abastecimiento del Pósito., entre ellas se
le perdonó la renta al cortijo Nuevo de Puerto Locubín, Villar del Juanín, y tierras de
ayuntamiento como el Salobrar, cerro la Madriguera y de la Hora, Cabeza el Carnero,
Hortichuela, llanos de Santa María, Acequia Alta y Baja, y Cerro la Horca. Se hizo por
diciembre la tradicional visita de términos acompañado de jurados y regidores. Se hallaba
ausente el corregidor y se encontraba de alcalde mayor el bachiller Pareja, que recibió
una provisión real, por la que se mandaba que se cumplieran las penas de ordenanza
relativas a la conservación de los montes. Pues el asunto había llegado a los tribunales
con motivo de que varios vecinos carpinteros de la ciudad fueron juzgados por cortar
madera de los montes para hacer carretas y fueron encarcelados.
Fue un gobernante que emprendió importantes obras para la mejora de vida de todas
las ciudades de su corregimiento. En Loja, compró la casa de Francisco de Corpas, que
hacía de uso de Hospital para instalar en ella Las Carnicerías, mudó las Casas de la
Mancebía en las casas de Gabriel Fernández de Córdoba y Fernando Álvarez Zapara,
junto a la torre de la Mancebía o casa de la Mancebía Vieja en el Arrabal Alto o Nuevo
junto a la torre del Cubo. En Alcalá la Real, varias obras engrandecieron la ciudad, entre
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ellas cada vez la plaza se convertía en el centro neurálgico de la fortaleza y para ello se
quitaban las rocas, tierras y cascajo que sobresalía de lo llano. En la casa de la Justicia
continuaron su edificación y se hicieron cuatro bastidores grandes y uno pequeño en
la Torre Nueva ( la de la Imagen). A su alrededor, se empedró la calle de las Cuatro
Esquinas, se renovaron la torre de la plaza alta, botica, las casas y tiendas de la botica,
ls tiendas de la Mazmorra, la herrería de Pedro López, la casas de la mancebía y cinco
nuevas tiendas y allano el lugar junto a la Cárcel en la Plaza Alta. Y sobre todo, se
construyeron las Casas de Cabildo cuyos pagos los recibía Martín de Córdoba mercader
(15.000; 20.000);
También se realizó el allanamiento y quitar tierra y la portada de la puerta Zaide y
sobre ella un adarve por parte del obrero Lope Garrido, cuyo coste alcanzó los veinte mil
quinientos maravedís y 12.000 maravedís respectivamente. Se constataba la presencia de
Martín de Bolivar que intervenía en dicha torre con un presupuesto de 17.500 maravedíes
para aposento de la Justicia y el adarve situado cerca de la Torre Nueva), y su puerta,
empedrada por Hernando de Villaviciosa. Prosiguieron las obras de las Casas de Cabildo
con importantes partidas que solían pagar al mercader Martín de Córdoba y luego este
pagaba a Martín de BolívarLo mismo que hizo con la calle de Despeñacaballos. Fuera de
él, las Casas de las Mancebía, y el Rastro era un lugar comercial donde se hicieron varias
obras de limpieza y allanamiento, en la calle de la Puerta Nueva, y en la calle del Pozuelo
de San Juan se llevaron obras de empedramiento por Hernando de Villaviciosa y en el
llano en el puente y los pilares de la Fuente Beber (en la Tejuela). En la Fuente del Rey,
se llevaron importantes obras, cuyo maestro de obras fue Martín de Bolivar y en la que
se requirió la venida del famoso Francisco del Castillo.
En el terreno militar, debió participar con sus tropas de las ciudades en los ataques
del turco Barbarroja, enviando 80 hombres entre ballesteros y arcabuceros con destino
a Almuñécar el doce de noviembre desde Loja. Los alcalaínos acudieron a la guerra y
con este motivo se hicieron varios padrones en dicho año antes del mes de agosto. Se
elaboraron los pendones y banderas de pendón para la gente de la guerra.
En cuanto a la labor gubernativa, en este año se produjeron varias demandas
importantes de terrenos usurpados por los vecinos del Castillo en los terrenos comunales,
Peñas de Majalcorón y, sobre todo, en la Dehesa de Fuente Tetar, por los vecinos de
dicha villa a instancias del síndico Pedro Ramos, basándose en unos poderes concedidos
en el año 1522 en tiempos del corregidor Andrés de Torres. El pleito contra Grimaldos
también ocupó los primeros años del corregimiento en la Chancillería Real. Y otro tanto
el pleito del quinto de las cabras contra Juan Cano.
El carácter exento de impuestos de la ciudad creaba algunos conflictos entre los
comerciantes y las ciudades donde desarrollaban sus tratos los vecinos alcalaínos. Por
estos años, los hubo con la ciudad de Baeza y el regidor don Pedro de Aranda y en Écija
con Sebastián de Cámara y Juan de Almagro. Se llevaron a cabo estos pleitos ante la
exención de alcabalas por parte de los alcalaínos.
El corregidor licenciado Gil Rodríguez Noguerol
Gil Rodríguez Noguerol, corregidor de Alcalá la Real, casó con Doña Luisa Guerrero,
hija de Alonso Guerrero Becerra, contino de Carlos V y de doña Francisca de Luna y
Córdoba. Esta familia estaba relacionada con el marqués de Valdeguerrero. Desarrolló
varios cargos antes de llegar a la ciudad de Alcalá la Real como juez de comisión en el
pleito que mantenía la ciudad de Caravaca contra el alcaide y comendador por pleitos de
tierras entre 1537 y 1538, Se presentó en Alcalá la Real, el dos de abril de 1546 y nombró
como alcalde mayor al bachiller Diego de Pareja en Alcalá la Real. En medio de un año
de esterilidad y poca productividad de todas las ciudades del corregimiento afectó al
presupuesto municipal de la ciudad de Alcalá, alcanzado en 1.289. 781 maravedíes entre
los ingresos del trigo y cebada de los cortijos de propios, comentados en año anterior, y
las rentas de otras entradas como las tiendas, carnicerías, almotacenes, torres. En Loja,
se mantuvo una media entre diez y dieciséis reales la fanega de trigo, la panilla de aceite
a dos reales y medio y, por ejemplo y un hilador de seda, cobraba real y medio al día.
El abastecimiento de la ciudad obligaba a la ciudad a conceder grandes cantidades de
adelantar a los que se les subastaba la carne (375.000 m antes de Cuaresma). Lo mismo
en las velas, garañones... No se olvidó de la tradicional visita de términos, amojonamiento
de vertientes, la defensa de los privilegios de los vecinos, el pago a letrados, procuradores
y solicitadores de la Chancillería. hierro de pesas de almotacenes, o el predicador por la
Cuaresma..
En cuanto a su labor constructiva y de mantenimientos, se hicieron obras en la venta
de Acequia, carnicerías del Castillo de Locubín, portales y bastidores de las tiendas
(grande del Trapero y grande de torre) de la Plaza Alta, allanar el ribazo del Cañuto,
reparo de puerta y casa del repeso de las Carnicerías, calzada y cuesta del Cambrón,
la tienda de la botica de Brea, se midió el nuevo de cortijo del Puerto del Castillo de
Locubín, reparo de la torre del Alhorí y la del Pendón, Pero la importante aportación
a la edilicia alcalaína consistió en una nueva fase de las Casas de Cabildo de la Mota y
de la fuente del Cañuelo, obra de Martín de Bolívar. Desde el punto de vista religioso
se iniciaron las obras del convento de San Francisco, recibiéndose una provisión real de
nueve de agosto de noviembre de 1546 que permitía conceder 100.000 maravedíes de los
propios de la ciudad para edificarlo porque era beneficio de los pobres, enseñanza y ayuda
a la población sin predicadores y por haberla pedido los vecinos. Se recogía la situación
de que solamente existían dos parroquias, tres ermitas y dos conventos (Trinidad y
Consolación) y debían acudir a Granada para recibir la confesión y la enseñanza de los
predicadores a pesar de que era una ciudad de gran extensión. En Loja, se levantaron
dos nuevos hornos, y el Alhorí del Pósito en la Casa de la Justicia, con la oposición de
los regidores y jurados porque alegaban que le afecta a la parte amurallada de torres y
adarve y cárcel.
En cuanto a la labor gubernativa se entablaron pleitos contra la ciudad de Velez
Málaga por el asunto de la saca de trigo para las ciudades de la Costa por parte de algunos
vecinos labradores de Alcalá la Real. Contra los escribanos para que no se marcharan
al Castillo de Locubín. Contra los arrendamientos de las dehesas. Por la bajada del
pan. Por el pleito de las tierras de Juan de la Torre, vecino de Granada. Se regularon
los oficios y los jueces o alcaides de zapateros y albañiles en Alcalá. En Loja, gracias a
conservarse las actas de cabildo, hay una relación de las delegaciones y oficios anales
desde los tradicionales mayordomos de Pósito y Propios, padre de menores, porteros,
fieles, almotacenes, y curiosamente dos alcaldes de agua, alarifes, cordoneros, corredores,
hiladores de la seda, de paños, podadores, sastres, tejedores, zapateros, los dos diputados
(regidor y jurado) para rentas reales, hacienda, abastecimientos) lo que se asemeja a la
organización de la ciudad de la Mota.
Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de Carlos V
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Francisco Martín Rosales
En esta ciudad, se inició un pleito contra el arzobispo por el intento de trasladar las
clarisas a la Alhambra. En cuanto a la función protocolaria, se celebraron los lutos en
honor a la reina. Cumplió el primer año en abril de 1546.y prorrogó un segundo año,
cobrando el primer tercio en julio.
Segunda etapa del corregidor Francisco de Cherinos
A finales de 1546, de nuevo se incorporó como corregidor Francisco de Cherinos. Y
nombró como alcalde mayor el bachiller Leonardo de Soria en Alcalá la Real, mientras
que en Alhama nombró al licenciado Luís de Vergara en el mes de diciembre. En esta
ciudad emprendió un pleito con el arzobispado granadino por las rentas del Hospital Real
para que no se gastasen en otro sitio y se emplearan en camas y ejercer otros servicios.
En 1547, se presentó un año en buenas condiciones climatológicas en contras de la
sequía de años anteriores y benefició el precio de los productos del campo y ganaderos.
Por ejemplo, en Loja el trigo se vendía a lo largo del año entre siete y cinco reales
la fanega, la libra de carnero a quince maravedíes, menudos a cinco, el carbón a 14
maravedíes la arroba.
En cuanto a las fiestas, Loja celebraba desde hacía tiempo el día de la Toma el 27
de mayo, el de la Patrona en septiembre y el Corpus, participando los gremios con sus
ingenios, alegorías y pendones que lo venían celebrando desde hacen cincuenta años.
Desde el punto de vista gubernativo, en Loja, se constata la indefensión de los esclavos
ante la ley con motivo de la demanda de un tal Rodrigo, esclavo de Pedro Hernández
de los Mudos que pide el nombramiento de jueces acompañados o de apelación y recuso
al corregidor y alcalde mayor. En cuanto obras, en Loja se ordena realizar un puente
sobre el Riófrio con la colaboración vecinal continuaban las obras de la ampliación de la
Cárcel, el Pósito y las Carnicerías, lo mismo que se adobaron las del Castillo de Locubín.
En Alcalá la Real se levantó el pilar de la Fuente Beber o de la Tejuela, como figura en
la leyenda de la cornisa de su frontís: "ESTA OBRA SE HIZO, SIENDO CORREGIDOR
FRANCISCO CHIRINOS", y la fecha en de 1547, en su medallón central, obra de
una belleza de puro estilo renacentista, perfectamente diseñada, desgraciadamente
descompuesta por la falta de una hilada de sillería que se despojó en su traslado a su
nueva ubicación. Su frontal en medio de su sillería perfecta encierra el escudo de la
ciudad, con los leones, castillo y llave, de la mano de un Sardo. El maestro de la obra
fue de Martín de Bolívar. Este mismo maestro de obras presentó setenta y tres copias
de partidas de obras, materiales, y peonajes de las obras de las Casas de Cabildo, que
suponían 61.698 mrs en una libranza de primero de 1548, y otra para oficiales en 1549
de 50.200. Alonso de Martos cobró 8.168 mrs de la madera que se empleó en el suelo y
cuarto para las ventanas y otra partida de Pedro Gutiérrez Montañés en menor cantidad.
En otra partida, este mismo maestro intervino en la obra del lavadero de la Fuente del
Rey y acudió como veedor el célebre maestro Francisco del Castillo.
También se empedraron varios tramos de la Puerta Zayde y cubrió la torre de la
Especería. Se compraron varias casas de Francisco Álvarez, otras más y el solar de Bernabé
de Rosales con destino al convento de San Francisco. Varios frailes predicadores de esta
orden acudían a la ciudad para las funciones religiosas y en el tiempo de Adviento y
Cuaresma.
En cuanto la labor legislativa, hay en Loja se presentaba con buen final el pleito con
Priego por las Dehesas de la Marrojas; se legisló una ordenanza en defensa del trigo
sobre los cordoneros y la industria del cáñamo que invadía de plantaciones e industrias
derivadas y los lavaderos, estanque donde se cocía a don de acudían los cordoneros para
macizarlo y hacer la fibra.
Por abril, la sequía obligó a controlar el precio de los aguadores según los tramos
a los que acudían de la ciudad lojeña. En Alcalá la Real, por el mes de agosto. Se llevó
a cabo una visita de veredas, caminos y cañadas, en la que participó su alcalde mayor
acompañado por los regidores Gaspar y Diego de Aranda y el jurado Rodrigo de Aranda
acompañados de medidores y peones, Se partió del Libro de Veredas del corregidor
Diego de Anaya y se tomó posesión de unos terrenos junto a la ermita de Santa Ana,
en la Fontanilla y Vega Cardera los terrenos de Juan Martínez de Moclín, en la Cabeza
del Cepero las eras de Alonso Cabrera, en Cofrida, tierras en el cortijo de la Corchona,
y otros juntos al arroyo y Cristóbal Ruiz Cortecero y prado de la fontanilla a Cofrida
junto a Arroyo de las Parras en la haza de Pedro López; visitaron también tierras del
cortijo Cerrato, Chupete y junto al camino de Colomera. Se dejó para el amojonamiento
la Boca de Charilla. Constataron a lo largo del recorrido bastante aprovechamiento de
roturas y posesiones junto a arroyos y montes. Meses después se hicieron mediciones
del cortijo Nuevo de Locubín y la tradicional visita de términos. Varios pleitos viejos
de términos con Alcaudete y otra con launa de sus torres con su señor conde y el de
Gimaldos y contra los escribanos supusieron el envío de representantes a la Corte.
En Alcalá la Real se inició ante el escribano Alonso de Jamilena unas nuevas
ordenanzas: la obligación de romanearse a los regatones antes de vender, el veto de la
caza de predices y perdigones desde primero de abril a hasta la fiesta de la Virgen en
septiembre (22.5.48); impedimento de paso por las hazas sembradas del ruedo (14.11.47);
sobre el precio de 25 la carga de leña en bestia menor y a un real la mayor (10.47); sobre
el precio de cahiz de yeso a cinco reales y en la ciudad y a 3.5 en calera (15.11.47) sobre
que no hubiera cotos ni cerrados en beneficio de los ganados (3.1.1548), sobre que no
se lavase prendas en Fuente de la Mora (16.6.146) sobre la fidelidad de la pregonería (5
julio 1547) y sobre el precio de Caiz del yeso, Francisco de Chirinos se mantuvo hasta el
cuatro de enero de 1549.
El licenciado Juan de Montalvo
Era un hombre altivo y se ganaba las antipatías de las personas. Su propio apellido era el
Lavado. Fue relator de Valladolid y natural de Ayamonte. Llevó a cabo la residencia del
anterior corregidor Francisco de Cherinos el doce de enero de 1549 y, en los siguientes
meses en las ciudades de Loja y Alhama. Su alcalde mayor fue en Alcalá la Real Martín
de Pareja, y en Loja Juan de Castillejo que solicitó una subida a la remuneración de su
cargo en la cantidad de 7.000 maravedíes a su pequeño sueldo de 8.000, En esta ciudad
se aumentaron el número de regidores del cabildo (dos) con el fin de sacar fondos para
la política exterior de y de guerras de la Corona. Se mantuvo de corregidor hasta 21 de
mayo de 1550. Le acompañaron los tradicionales regidores y jurados, y comenzó su vida
política como jurado Juan de Aranda Figueroa. Como datos estadísticos, el abasto del
aceite suponía 137.500 maravedíes; el de las carnes 187.500; y el de las del Castillo 50.
000.Por este tiempo, se arrendaba la casa del alhorí. Pero en el cabildo de 18 de enero de
1550, se le pagaron 3.000 maravedíes por las trazas a Martín de Bolívar "por razón de los
trabajos de hacer las trazas que esta ciudad le mandó hacer para el Alhorí", cuya obra se
pregonó por todos los pueblos de la comarca en los meses siguientes.
Puso en marcha un plan de restitución de tierras entre aquellos que la habían usurpado,
sobre todo, en las tierras colindantes con caminos y montes, en concreto la Fuente el
Gato y Ventas del Carrizal. El desorden era tal que inició varios procesos, uno contra
Juan García Delgado en las Ventas del Carrizal, otro, contra Cristóbal García acusado
por Diego Álvaro por apropiación de tierras en la Ventas del Carrizal. En este contexto
hay que entender que chocó con los intereses de las familias influyentes de la localidad
y en 4 de marzo de 1550 tuvo que amojonarse un haza de Baltasar de Aranda junto la
dehesa y otros vecinos del Castillo que obligaron al síndico Pedro Ramos que interviniera
y midiera las tierras. Relacionado con otros términos otro pariente del anterior recibió
la mojonera de Navalperal que afectaba a los terrenos de Martos. Intervino un juez de
términos y tres abogados que emitieron pareceres en defensa de la ciudad.
Su labor gubernativa le obligó a entablar varios pleitos siendo representados en la
Corte, por Rodrigo Clavijo y, como letrado el licenciado Magaña, defendió a la ciudad
en varios pleitos. Es curioso que por el mes de abril se llevó a la Corte el privilegio y
repuesta de la provincia de Jaén por la queja de varios vecinos del Castillo. Pero más
importante fue el de Hernán Cano en Granada y el de los zumacadores de piel. Continuó
el pleito contra Grimaldos sobre las tierras del Tablero que tuvieron que ser remedidas.
Pero se mantuvieron pleitos con Martos por razón de los términos.
Las celebraciones y exequias por la muerte de la princesa se realizaron con los
acostumbrados lutos y se excedieron en gastos los oficiales del cabildo hasta tal punto
que intervino Consejo Real obligando a pagar los gastos en la cantidad de cuatro reales
(136 maravedís) en 1549. El cabildo acudió al Consejo Real en su defensa enviando varias
peticiones mediante sus letrados en la Corte.
En este año se acabaron algunas obras como las Casas de Cabildo que se retejaron por
Alonso de Martos, lo mismo que las Casas de la Justicia y las Carnicerías y Matadero Se
realizaron importantes obras en las Salinas y Carnicerías del Castillo, donde intervino
el alarife Alonso de Martos, y en las obras de empedrado y de las carnicerías de esta villa
Francisco Gutiérrez; en Alcalá un nuevo adarve en la Puerta Nueva fue realizado por
Diego Martínez Izquierdo pegándola la ciudad con dos cargos de cincuenta ducados en
este año mientras tanto hubiera penas de la ciudad, y, por otra parte, el puente de los
Loberones, el camino de Granada y el del Cañuelo fueron arreglados y en la calzada
de Jesús y María, lo mismo que se empedró la calzada del Barrero por Hernando de
Villaviciosa, porque cobró varios pagos, alguno de ellos de 20 ducados lo que nos da
muestra de la importancia de la obra. También se hicieron obras en la calle de las
Escaleruelas de Santo Domingo.La ciudad disponía de un horno en la calle de las cuatro
esquinas que también fue arreglado. La plaza era limpiada varias veces en semana a cargo
del almotacén.
El famoso maestro de cantería Francisco del Castillo estuvo dos días en la ciudad
para tasar las obras del Lavadero (Fuente del Rey) por las que cobró en el mes de junio
de 1549 ocho ducados (3.000 maravedís). Varios pagos se le hicieron, distribuidos en 50
ducados (18.750 maravedís 15-2-49) Estas obras fueron realizadas por Martín de Bolivar,
cuya última libranza cobrada alcanzaba la cifra de 285 ducados (106.871 Mrs.) en el 6 del
mes de julio de 1549.
También se iniciaron obras de ingeniería en el Cañuto, donde intervenían los alarifes
locales como Alonso de Martos y de mantenimiento del matadero. Lo mismo aconteció
con las carnicerías del Castillo de Locubín, cuyo alcalde era Juan de Estrella.
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Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de Carlos V
La ciudad tenía en la Corte letrados y un solicitador que recibía seis mil maravedís.
En la Chancillería se intervino en el pleito de los zumacales. Para pregonar los gastos de
carne, aceite y pescado un pregonero que se trasladaba a los pueblos comarcanos para
que acudieran con los ganados o sus abastecimientos a hacer la puja. En el matadero
un alcaide. Para veedores de los zapateros dos de ellos (Martín de Gámez y Juan Ruiz
Cañuelo) que cobraba cuatro ducados.
Por una provisión real en el mes de septiembre se invirtieron una cantidad
considerable de 150 ducados (56.250 maravedís) para la obra de la Fuente del Castillo
de Locubín, cuyo diputado fue Rodrigo de Aranda y que fue realizada por Martín de
Bolivar y el vecino del Castillo Hernán López Jordán. La preocupación de las puertas
y arcas de los documentos del archivo fue una realidad, con el cerramiento hecho por
el cerrajero Juan de Bejar. En Loja, se levantó un puente sobre Riofrío por el camino
de Iznnajar. En cuanto obras, se repararon y colocaron escaleras en el ayuntamiento
lojeño y se colocaron otras obras de madera y un esquilan en la Cárcel. Y se cerró la
plaza, además se arreglaron torre Ochavada y el Castillo y Alfaugara y el adarve. Una
costumbre curiosa el herraje de los animales por San Juan y la llegada de herradores
forasteros que abarataban el precio de dicho trabajo.
Pero no sólo intervenían en este desarrollo urbanístico los miembros del cabildo,
sino que las órdenes religiosas levantaban nuevos monasterios. Entre ellos, el de San
Francisco recibió solares cerca del barrio de san Sebastián y una limosna, según acordaba
el cabildo del día 10 de diciembre de 1549.
La labor normativa de las ciudades se concretó en este año en una serie de ordenanzas.
En Alcalá, una trató sobre el precio de los aguadores que transportaban el agua desde la
fuente de la Mora hasta la Mota y Arrabal. También se regularon el quince de marzo del
1550 la renovación anual de los guardas por la fiesta de San Juan, los mantenimientos del
Castillo y la de los caballos garañones. Unos días después, el 28 de mayo se registraron
por los vecinos de Alcalá y el Castillo las nanadass tanto vendidas y las que tenían los
ganados. El seis de junio, se regulaba la actividad de cortar madera los labradores para
sus aperos de labranza y carretas, En Loja, se hicieron varias ordenanzas: una para los
labradores que les permitía recoger la madera de los montes siempre que se tratar de
aperos de los arados, y con licencia para sus casas de campo, molinos y toda clase de
aperos. Otra versaba sobre los sastres, calceteros y jubeteros.
Fue un año, en el que se corrigieron los sueldos del portero y el procurador de la
ciudad de la Mota y la alcaidía del Castillo de Locubín rindió pleito homenaje a la ciudad
con el regidor Rodrigo de Aranda en el 27 de junio de 1550. En Loja, aumentaron los
puestos de la burocracia municipal con el acrecentamiento de los oficios anales: dos
alcaldes ordinarios, alguacil mayor, mayordomo de propios, contador, obrero de la
ciudad, encargado de obras municipales, padre de menores, tres fieles de las carnicerías,
pescaderías y peso de las harinas, portero de cabildo y dos diputados para diversos oficios,
cabezón, aguas, alarifes, calceteros, cordoneros, herreros, hiladores de la seda, paños,
podadores, sastres, tejedores de lino y cáñamo, zapateros y receptor de Rentas.
En el año anterior, el médico Juan de Villarreal regaló una imagen para la puerta de
la fortaleza del Castillo y en medio de esta religiosidad predicó la Cuaresma el licenciado
Juan de Medina que recibió dos ducados. Se hicieron nuevas pesas por Juan Cornejo: un
real y medio de ocho pesos y otras libras de doce tercios. A Martín de Bolivar también
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Francisco Martín Rosales
se le encargaron las trazas del nuevo Alhorí y en el mes de noviembre del años 1550 se
pregonaron por los pueblos de la comarca.
Fue enviado a la Nueva España como oidor de Cartagena y luego pesquisidor para
realizar la residencia en Santa Fe al presidente de la Audiencia Francisco Briceño en
1553. Lo pesquisó y envió a los oidores de Santa Fe a España quedando gobernador de
Santa Fe. Durante su estancia en este sitio cometió varios altercados y favoritismos a
sus familiares, por lo que fue condenado en España a la pena de muerte. Luego vino a
residenciarlo Alonso Guejeda que los envió a España, donde la ordenaron decapitar en
1558 por su mala gestión. Tras su regresó, cumplió la condena.






