LAS CASAS DE CABILDO
En la plaza Alta, todavía
resuenan muchos ecos de la historia de la ciudad, pues la presidían las Casas
de Cabildo. En un principio, se celebraban concejos abiertos que se reunían a
las puertas de la Iglesia Mayor para debatir asuntos importantes de la ciudad,
pero, cuando el rey Alfonso XI le concedió una serie de regimientos, comenzaron
a reunirse en una torre de la muralla, la llamada del Rey, o del Pendón. Pero
las Casas de Cabildo no sólo ejercían las actividades típicas de la
administración municipal sino también una función festiva. Pues desde sus
balcones se recibía el estandarte de la ciudad, de rojo carmesí y adornado de
cordones y borlas, se colgaba el cuadro real con motivo de la proclamación de
los reyes, se vestía de gala y sus balcones eran ocupados por todo el cabildo
con motivo de las fiestas de toros y de cañas que se celebraban en la plaza de
acuerdo con un metódico y riguroso orden de preeminencias basado en la jerarquía
y antigüedad de los miembros y oficiales de cabildo.
Tras
la conquista del día de 5 de agosto de 1341 de la ciudad de Alcalá la Real,
según el testimonio del alcaide Antonio de Gamboa en 1624, el rey Alfonso XI
mandó librar un privilegio rodado 21 del
mismo mes ” que hoy tiene de franqueza y
libertad y exención, el más amplio que hay en toda Andalucía, como luego se
pondrá, y dejóle pendón y sello y nombró ocho regidores y un escribano de
Cabildo y un Alcaide del que hiciese oficio de alcaide y alcaide mayor y
capitán de esta fuerza, dejó ochenta plazas de a caballo y quinientos infantes,
y en el Castillo de Locubín veinte
caballos y cien infantes; después de esto, para más engrandecer esta ciudad, le hizo merced de la villa del
Castillo, para que fuera Señora de ella y proveyese la alcaldía y alcaidías y
todos los demás oficios, como consta del Real Privilegio que tiene, y otras
muchas prerrogativas y privilegio particular, para que no pagase alcabalas, el
qual confirmó el rey don Pedro y los Reyes sucesores hasta el rey don Felipe
III, nuestro Señor, el cual amplió el privilegio dándole y confirmándole con
mayores firmezas habiéndole servido esta ciudad con setenta mil ducados, que
hoy tiene pagados en tres años, y nueva merced para desempeño de sus propios de
lo que sobrare en diez años de lo que dio por arbitrar y sacar estos setenta
mil ducados que fueron anticipados en tres pagas y en diez la merced para
pagarlos y echar arbitrios”. Y, en notas complementarias, señalaba que los
regidores y escribanos eran nombrados por el Rey; las milicias a pie de esta
ciudad las pagaba a través de la tercias y rentas reales de os obispados de
Córdoba y Jaén.
El primero ayuntamiento comentado se
encontraba en la Torre del Rey. Pero, en los años noventa del siglo XV se
habían nombrado comisarios y diputados para levantar uno nuevo en torno a las
dependencias actuales. Probablemente, al principio, el edificio debió ser una
simple casona con varios cuerpos, un patio de caballerizas y pozo, rodeado de
varias tiendas de arrendamiento municipal. Algunas fases de su reconstrucción
se perciben por los años treinta, en los que intervinieron Pedro Ramos y Lope Garrido
y transforman aquellas primeras Casas de cabildo. En esta fase, predominaba la piedra
junto madera y el hierro como elementos constructivos y afectaron, cubierta,
armadura, sala cuadra y los portales de la audiencia. Sin embargo, la fase
decisiva de las actuales casas de cabildo tuvo lugar en los años cuarenta,
recibiendo un impulso muy importante a instancias del corregidor Francisco de Cherinos
y bajo la presencia de maestro de obras de Martín de Bolívar, discípulo de
Diego de Siloé en la catedral de Granada y avecindado desde esos años en la
ciudad de la Mota. El edificio se vio obligado a perder su fisonomía primera y
a convertirse prácticamente en un anexo abacial por la similitud de estilos, en
este caso de renacimiento, que Lázaro Gila califica de manierismo alcaláino por
las manos bolivarianas. No obstante, unas paredes de la antesacristía cubiertas
con una cúpula de yeso lo aislaban con respecto a la iglesia Mayor, por la que
se entraba a través de la puerta de Galcerán Albanell. Tras Martín de Bolívar
siguió la dirección de las obras su hermano Miguel, y, sobre todo, Pedro de
Monte o de Alcalá en el pasadizo que enlazó las Casas de Cabildo con la capilla
del Deán, las obras que afectaron al engarce con la iglesia mayor y las puertas
de sesgo. Las actuales son obra de los regidores de los años cuarenta del siglo
XVI y del corregidor Francisco de Chirinos, que las encargaron a un gran
artista de la escuela de Siloé, y, donde su discípulo Martín de Bolívar
intervino con toda seguridad, porque la mayoría de los pagos y la traza se le
hacen a él y a su hermano Miguel en el 1550. Poco a poco, se perfeccionaron
algunos destalles, en 1556: se hicieron la obra del aljibe y un pozo que
abastecía al cabildo por Sancho Meléndez. En la parte baja había unos
corredores y en la de arriba, dos salas, el archivo y capilla y, en ella, un
retablo con su cajón de madera. Toda la labor de carpintería artística fue
realizada por el entallador Martín Pérez. El suelo era de ladrillo al
principio, posteriormente de losas y se
trasladaron los ladrillos al Alhorí. Una silla para el corregidor y seis bancos
sobre un estrado componían el mobiliario del cabildo, obra del entallador
Martín Pérez en 1558. Varios escabeletes o tarimas, una mesa, sillas para
regidores eran el mobiliario básico junto con un retablo, altar y archivo. Pero
las Casas de Cabildo no sólo ejercían las actividades típicas de la
administración municipal sino también una función festiva. Pues desde sus
balcones se recibía el estandarte de la ciudad (que era de rojo carmesí y
adornado de cordones y borlas,) y se colgaba el cuadro real con motivo de la
proclamación de los reyes, se vestían de gala y sus balcones eran ocupados por
todo el cabildo con motivo de las fiestas de toros y de cañas que se celebraban
en la plaza de acuerdo con un metódico y riguroso orden de preeminencias de
acuerdo con la jerarquía y antigüedad de los miembros y oficiales de cabildo.
Las
actuales estaban colocadas junto a la puerta de la Iglesia y capilla del Deán,
y, a través de un corredor o baranda, construido en 1578 con las trazas de
Pedro de Monte o Aranda ( de Alcalá), desde este rincón hasta la esquina de las
casa, se abrían varias ventanas con puertas de madera de pino; a través de una escalinata de madera que se
hizo en 1576 por una puerta de nogal se
comunicaba con su planta alta dedicada a
las reuniones de los regidores y jurados, su capilla y archivo, iluminada por
unos amplios ventanales, que daban a la plaza; y su planta baja con los
corredores, que ocupaban unos soportales de los arcos y una sala
dedicada para la audiencia de la justicia en el verano ,
donde presidía el corregidor sentado en
una silla grande de taracea y se abrían unas ventanas con sus vidrieras, compradas al hidalgo
Serrano de Alférez. Su suelo estaba enladrillado y solía estar cubierto de
alfombras, hasta que se vendieron en 1572 para comprar unos nuevos asientos de
nogal grandes en lugar de los antiguos que eran pequeños. En las ventanas que
daban a la plaza, existían los escudos de las armas reales y de la ciudad, con
su llave, orlada de torres y leones rampantes, pintados en 1570 por los
hermanos Raxis y esta parte de los corredores fueron realizadas por el Maestro
Pedro de Alcalá o Monte, un arquitecto alcalaíno que intervino en Priego, y se
fue a Murcia, donde hay huellas de su obra en el Pósito de Lorca y en la misma
capital., sobre todo en todas las obras de carpintería. Tejado, caballete,
ventanas y puertas de los corredores de las plazas realizadas en 1580 y en 1588
acabaron la obra el carpintero Juan Sánchez Montañés y e Lucas de Pareja, y el
herrero Miguel Muñoz. Antes de entrar a las distintas dependencias se reunían
los miembros del cabildo en el patio en torno al brocal del pozo que estaba
sobre un aljibe, construido en el 1556, y reutilizado posteriormente como
osario de la Iglesia Mayor, todavía quedan restos en su interior...
La
consideraban el sitio donde se maquinaba el bien de la res publica en los días
ordinarios de martes y viernes, se realizaba los negocios más importantes de
los vecinos, se ejercía la justicia y la caridad con los presos y los pobres y
servía de paso para los recintos espirituales. Desde antes de las siete de la
mañana, los porteros, vestidos con ropas de terciopelo carmesí, preparaban las
salas del cabildo y de la audiencia,
para que a las ocho de la mañana aquel recinto ya tuviera vida,
pues a esta hora acudían todos
los martes y viernes a las casas de Cabildo los regidores y jurados junto con
los oficiales del cabildo,- estos dos porteros y el escribano de turno-,
rezaban y asistían a misa, oficiada por el capellán de la ciudad en un altar
presidido por un retablo, obra del pintor Pedro Sardo, habilitándose la sala de
cabildo con un altar y una mesita donde se colocaban las vinajeras.: Después,
se reunían en la sala alta, donde hacían propuestas, libraban gastos, recurrían
acuerdos, debatían y exponían sus votos que no eran sino sus pareceres para que
la Justicia los armonizase y, como
hombre de bien nombrado por la Corona, o, por así decirlo con términos
de hoy, de consenso, lograba el acuerdo
final para ejecutarlos; inmediatamente se distribuían en grupos de dos y tres,
lo que llamaban diputaciones y comisiones para cumplir con las tareas que se
les habían adjudicado en el famoso cabildo de suertes.
DESCRIPCIÓN
El edificio, aunque era exento de la
Iglesia Mayor Abacial, hoy día al verse invadido por ella está adosado a su
fachada meridional. Está orientado por las parte meridional y oriental hacia la
Plaza Alta, por el norte con la sacristía y patio sur y por el occidente con la
sacristía y la capilla del deán, con la que se ve trabado desde 1570.
Actualmente, al desaparecer la antesacristía, se convierte en un anexo del
templo abacial sin distinguir las partes complementarias. Incluso en el siglo
XVIII. Fueron cedidas las dependencias municipales a l uso de la iglesia Mayor
Abacial. Se compone de dos plantas, sin embargo,
por el desnivel hacia la Plaza Baja, se forma un falso cuerpo donde se alberga
un aljibe. La planta en forma de L
alberga una pequeña plaza que se extendía hacia la iglesia Mayor Abacial y fue absorbida
por los años setenta del siglo XVI y finalmente en los años treinta del siglo
XVII, por donde se accedía a las Casas Consistoriales. Posteriormente, con el
anexo del pasadizo corredor que lo ligaba a la Capilla del Deán y la anterior
ocupación se abrió esta nueva entrada de escalinatas y puerta lateral y se
abandonaron las caballerizas. Parte de
una sola crujía paralela a la Iglesia que se inicia en el pórtico sur del deán Cherinos
y se quiebra a medio camino orientándose hacia el oeste con un ángulo de 125º.Estosdos
cuerpos se adaptan al terreno, uno orientado hacia oriente y otra meridional Parece como si se hubieran unido dos
edificios, el de la fachada meridional de 14.5 metros y el de la oriental de
15.5 con una conexión de medio metro Se reducen las medianerías con la
sacristía (8 metros) y a la iglesia / 12) – El pórtico sirve tanto para el antiguo claustro de la iglesia como para
el cabildo a través de dos arcos apuntados. El patio es un trapecio en la
altura, pero, no debía responder a la restauración actual, porque estaba
separado de la sacristía con un pequeño compartimento que hacía de
antesacristía y una pequeña bóveda cubierta de albañilería. .La fachada oriental
es la única que se conserva de la original
hasta nuestros día,, compuesta de tres plantas de separadas por impostas
con molduras: el primer cuerpo que alberga
el aljibe y de sillería totalmente cerrada; la planta baja presenta
tres vanos, dos en forma de balconcillos y el que conecta con la fachada
meridional de medio punto ; el de la parte superior es similar al de la planta baja; en medio de
la fachada aparece un escudo elaborado por la familia de los Raxis con los emblemas de la ciudad. Son
dignos de comentar estos balcones que se abrían a la plaza con el fin de
presenciar todo tipo de espectáculos y corridas de toros por parte de los
miembros del cabildo. Estos vanos vienen en cuadrados con molduras y un antepecho
en forma d de pretil, donde muestran en dos medallones las caras de dos
personajes renacentistas y en los de las izquierdas aparece la inscrita la
fecha de 1546, que constata con los documentos para fijar la datación de la
obra. No puede olvidarse el vano con arco de medio punto que trata de conseguir
la unión de las dos fachadas con el atrevimiento mediante el sesgo del arco. La
parte superior de esta fachada es más sencilla en sus vanos y antepechos sin
mostrar de modo evidente ningún medallón y sustituir el arco de medio punto por
otro vano rectangular con antepecho y presentar el mismo sesgo que el de la
parte inferior. Entre los vanos solían los miembros de los dos cabildos
celebrar acontecimientos académicos o religiosos. Varios vítores, cono en la ciudad de
Salamanca, entre los que destacan signos sacramentales y otro que hace
referencia al Ldo. de Ávila.
-
La fachada interior se remodeló por los años noventa del siglo XX a través de
la III Escuela Taller, atendiendo a las noticias aportadas por los investigadores,
ofreciendo un primer cuerpo de arcada junto al arco del vestíbulo, el arco de
la Audiencia como testimonian lo documentos, y un segundo cuerpo con dos vanos
rectangulares y uno semicircular sobre el antiguo pasadizo. Las fachadas
interiores se vieron afectadas por la construcción de la sacristía y hoy día se
abre un arco el arco de medio punto hacia el claustro antiguo en el que se recoge
su pervivencia de tiempo medieval. A través de una puerta orlada con roeles, se
adentra al pórtico meridional con unos cuatros arcos escarzanos, pilares toscanos
y pies cruciformes, donde se celebraban los cabildos en la época de verano. A
través del interior de los vanos y sobre unos asientos de piedra en su
intradós, se contemplan la ciudad de los Reyes Católicos con los barrios altos el
Calvario, medios de la ciudad llana y los de los arrabales nuevos. En la
fachada del patio sirviéndose de la fachada meridional de la iglesia aparece n varios
grafitis, entre los que destaca No hay
cosa que más dispierte que vivir sobre la muerte con una calavera pintada.
INTERIOR
En su interior, se accede a la plata baja o antigua sala de audiencias, por medio de una escalera y un portón de hierro conformándose una estancia muy luminosa a través de los actuales arcos de medio punto, en donde e corregidor y dos miembros de cabildo solían juzgar las penas de ordenanza. En el patio recompuesto tras las diferentes fases der restauración de la iglesia se destaca la escalera de acceso a la segunda planta, donde se albergan varias dependencias municipales. Esta escalera comienza con una serie de peldaños semicirculares, otra segunda serie de peldaños en forma de abanico y una tercera entre muros de forma normal sobre los dos primeros tramos se alza un arco rebajado dando a la planta una forma trapezoidal. En la sala segunda, se encuentran los típicos ventanales hacia la parte meridional con sus asientos de piedra y añadida a la parte meridional puede comprenderse que albergaba tres departamentos separados con tabiques de albañilería. La capilla del cabildo, con retablo de Pedro de Sardo y estallamiento de Martín Pérez, hoy desaparecido sustituido por una copia del recompuesto de Santo Domingo de Silos; otra habitación dedicada a la armería, donde se guardaban las banderas, pendones, picas, lanzas, ballestas, arcabuces y trabucos de las compañías de soldados de la ciudad; el archivo donde a través de varias arcas y baldas de estantería se guardaban los libros privilegios, de repartimientos, cabildos, mercedes ( alcabalas, moneda forera, pastos comunales, villa del Castillo(1341)) feria( 1682)…dosel y señoría (1644) y retrato del rey, alguacil mayor y síndico mayor (1653), y cuentas de la ciudad bajo tres llaves que poseían el corregidor, alcalde mayor , depositario y regidor más antiguo; por último el salón de cabildo compuesto de una sala amplia, donde se celebraban las sesiones capitulares en una bancada de terciopelo carmesí, presidida por el corregidor bajo el retrato del rey de la época y el dosel de terciopelo rojo; en medio varias mesas y adornada la sala en sus paredes con las Armas Reales y escudo de la ciudad , una para el escribano del cabildo. El protocolo era la regla más aceptada por los miembros del cabildo, llegada la hora de tomar asientos, supuesto que el principal y más preeminente, es propio del juez que preside en medio del escaño que está en el testero y debajo del dosel ( porque esta ciudad nunca ha habido ni hay costumbre de poner silla distinguida para el Juez, dentro ni fuera de la sala) tomar la derecha de la justicia el Alcaide de este Castillo, o su teniente, y el Alférez Mayor a la izquierda, y es cosa muy bien vista que nunca salgan de dichos lugares, aunque sean para ministerios de la ciudad o como tomar andas, o varas de palio en funciones de iglesia, porque esto se encargara a otros capitulares, que irán tomando su asiento, según su preeminencia y antigüedad, la qual formalidad se observará, siempre dentro y fuera de la Sala, y cerrando los Jurados el cuerpo de la comunidad, con el mismo orden de preeminencia por antigüedad”.
En
todos los demás actos, en el asiento de preeminencia presidía el corregidor, a
su derecha el regidor más antiguo, después a la izquierda el alcaide, a continuación,
el alférez mayor, luego el alcaide honorífico, y otros oficios de preeminencia.
El resto de los regidores se colocaban por antigüedad en el cargo y
recibimiento, seguidos de los jurados, escribanos y ministros de la justicia (alguaciles
o porteros) Y abriendo la comitiva el clarinero.
Cuentan
que las actuales redondillas recogidas por los Arandas Barones sed muy derechos, / en regir y gobernar, / Alcalá libre de
pechos /, y Real por grandes hechos, / si gloria queréis alcanza/r. O esta
otra Interés particular, /del jamás tengáis
cudiçia/, bien común debéis obrar, /sin tener en el botar/ odio, temor e
malicia// se encontraba presidiendo este lugar. También, se abría un balcón
de hierro y madera, donde solía colocarse el retrato del rey y el pendón real
en las fiestas extraordinarias.
VIDA
MUNICIPAL
A partir de los años treinta del
siglo XVII, las Casas de Cabildo fueron objeto de muchas restauraciones, sobre
todo en la techumbre. También, los miembros de cabildo tuvieron que afrontar
momentos difíciles como la pérdida de la villa del Castillo de Locubín comprada
por el marqués de los Trujillo que les ocupó en todo el siglo XVII. No puede
olvidarse la continua lucha entre los regidores y miembros del cabildo
municipal y el resto de los oficios de la ciudad que abandonaban la ciudad
fortificada de la Mota parar abrir sus despachos y tiendas en la zona llana, ni
se puede pasar por alto los intentos de trasladar las Casas de Cabildo a la
calle Real de modo que en 1695 el propio corregidor celebraba las sesiones en
su casa de la parte llana. Momentos
felices como la declaración de juramento ante el dogma de la Inmaculada Concepción,
o del patronazgo de San Blas, San Miguel, Santa Ana (1638), San Sebastián.
Pero, 1687, se Solicitó una provisión de obras para construir las Casas de
Cabildo, la Cárcel Pública y las Carnicerías en el Llano. Pues se había bajado
la población de la Mota al Llanillo y sólo quedaba la Iglesia Mayor, las Casas
Abaciales, las del Cabildo y tres casas de Caballeros, de modo que había
necesidad de trasladar los mencionados edificios, por imposibilidad de asistir
los vecinos y capitulares, además la Cárcel tenía mucha inseguridad e
incomodidad de acceso, y se añadían la falta de la salubridad y comodidad de
nuevas Carnicerías. Se insistía en aprovechar para la fábrica de las nuevas
casas, los materiales de los edificios antiguos y buscar un nuevo sitito. Esto
tras el informe de peritos, debate de regidores, valoración de medios propios y
aprovechamiento de los materiales. Rodrigo de Góngora propuso. para Casas de
Ayuntamiento, las de Gonzalo Ramírez de Aguilera, la Cárcel en la esquina de la
puerta Villena, en las casas de Alonso de Quesada, y las Carnicerías en las
casas de Cristóbal Ramírez en la calle Real; Alonso de Cabrera, propuso el
Llanillo para las Carnicerías, “donde hoy se están fabricando” y la Cárcel en
calle Real, casa de Pedro Núñez y Casas de Ayuntamiento en la Placeta del
Rosario. Para afrontar los gastos se propusieron el rompimiento de las tierras
de las Cuevas del Moro y su arrendamiento Barrionuevo, propuso el Llanillo para
todos los sitios y arbitrios menos gravosos. Consideraba que es el sitio por
donde está la gente trabajadora así de esta ciudad como forasteros acuden a
ocuparse a los trabajos y por donde todos los caminantes que vienen del reino
de Córdoba a Sevilla y parte del reino de Jaén a la ciudad de Granda, se
prevendrían de carne, pescado, pan y demás bastimentos que fuera menester. Al
final acuerda que se mantenga actual carnicería y plaza y no se haga nueva” que
se ha comenzado a hacer con 12,000 reales sin licencia de S. Majestad. Además,
había decrecido el arrendamiento de roturas por falta de cosechas y pobreza de
vecinos.
En 1695 Se hallan empeñadas en
ochocientos reales de vellón las mazas de plata, para hacer pago a don Juan de
la Peña, ejecutor que vino a tomar la posesión del Castillo con Provincial de
la Real Chancillería. En este mismo cabildo el corregidor solicita, ante los
miembros del cabildo, que se trasladen sus cabildos en su casa del llano de la ciudad,
a consecuencia de los achaques de gota que padece, acompañado de su correspondiente
informe médico, y por lo retirado que están las Casas de Cabildo en lo que
califican de “despoblado de la Mota”. Al mismo tiempo, se requirió a que se
pidiera una provisión real para dilucidara si los cabildos se hicieran en las
casas del Corregidor. No obstante, el cabildo
en pleno asintió al traslado por ser muy conveniente y ya se habían celebrado varios
cabildos.
En las primeras décadas del tercer milenio, la obra fue objeto de una importante restauración, en la que se mejoró y renovaron los sillares de los muros sustentantes y los pilares del pórtico,
así como en las cubiertas que debieron sustituir a las anteriores realizadas
por los años sesenta del siglo XX. También una pequeña muestra de objetos
encontrados de las excavaciones de la Mota junto con la reproducción de los privilegios
y foto del privilegio del Vino ilustran de tiempos pasados desde principios del
siglo XVI hasta la Guerra Civil. Anteriormente, lámparas, cornucopias, arañas,
espejo y esterado enriquecían su parte mobiliaria.
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