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lunes, 2 de marzo de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (xxVII) .EL GABÁN Y SUS TORRES

 

 

 

            LA MURALLA DE ENTRADA DE LA PLAZA

           

 

            Se extendía, delante de la Puerta de la Harina,a desde la Puerta del Postigo hasta la esta Puerta de la Harina. Se permitió levantar viviendas adosadas en su entorno para lo que se emprendían el revocado de los muros para evitar derrumbes. Fue muy afectada por todos los derrumbamientos de la zona del Gabán y en su parte final reconstruida por los años sesenta del siglo pasado sin atender a su cimentación, simplemente como recodo para aislar el recinto amurallado.  

 






 

                                    LA MURALLA DEL GABÁN

 

            Es difícil es imaginarse algo que ya no existe, aún más cuando sólo se encuentran los arranques y lienzos de la muralla con sus adarves, que soportaban uno de los más bellos miradores de la fortaleza de Aben Zayde. Desde lo alto de este ficticio y actual adarve de los años setenta del siglo XX, se contempla la iglesia de Santo Domingo.  Debió sufrir continuamente los inconvenientes de ser una obra vieja, pero atrevida, pues se recalaba, y hubo que hacerle una repisa en los pies en el año 1572.  Junto al cañuto, estaban nueve tiendas pertenecientes a los bienes de propios del cabildo municipal, que solían subdividirse en el siglo XVI, por medio de tabiques, con el fin de aprovechar mejor el espacio y sacar más fuentes de propios.

Estos sobresalían desde la plaza, y, en su largura y extensión, se interrumpían con las dos torres, -la del Faro o del Gabán que algunos escribanos denominan del Farol o aposento de la Justicia, debido a que estaba colocado encima de ella- y la del Pendón. Es una lástima que no queden sino parte de algunos muros adosados unos sobre el otro como si se tratara de una superposición de láminas, con el fin de arreglar los entuertos que se iban produciendo con la caída de tan majestuoso monumento.   No nos extraña que el escritor y regidor Gamboa recogiera algunos hermosos epítetos de esta fortaleza el presidio más principal de Andalucía para los reyes antecesores... que dependía del Capitán General. Durante el levantamiento de los moriscos de Granada, se vinieron a este lugar mucha gente de Granada por no haber otra fuerza en Andalucía que tanto importó a Su Majestad, e incluso en arrabales verdaderos y fingidos venidos primero del vinieron de Granada a Alcalá.

 

            Pero, lo mismo tuvo que acontecer a muchos vecinos de siglos pasados, pues, esta parte de la fortaleza, fue la que más se resintió a partir del siglo XVI, concretamente con el terremoto del 1581, cuando se derrumbó a consecuencia de que las casas, adosadas a la muralla, minaron con sus cuevas y bodegas la roca que servía de cimentación y de zapata de todas estas construcciones. Y, hay noticias que, con el nuevo terremoto del año 1682, finalmente se cayó todo el gabán.

Los movimientos telúricos afectaron siempre a esta zona de la fortaleza. Y debió ser una pérdida muy sentida para la historia de vuestro municipio. Esta edificación muy atrevida y hueca, debió ser reformada en muchas ocasiones por que se recalaban las aguas de las lluvias y continuamente se enchapa y se cubre de repisas. Se extendía desde la puerta de la Plaza alta hasta la torre de la Cárcel Real o Nueva. Se componía de un cierre que formaba un antepecho compuesto exteriormente de varios paños amurallados, que, a lo largo del siglo XVI, debió recibir muchas reformas de herreros y cerrajeros para reparar las grandes rendijas que se abrían y amenazaban la ruina. Intervino, antes de 1571 Martín de Bolívar con varias partidas de cobo antes de su desprendimiento en la obra del antepecho del Gabán, un tramo de adarve, que estaba en la Plaza Pública, que alindaba con el Gabán y la tienda de Francisco de Jamilena, y   la repisa de la Plaza junto a la pared de la muralla del Gabán, con el fin de que no se hundiera y a costa de las penas de cámara. También lo hizo el cerrajero y herrero Andrés del Moral, cerrajero, que puso “de los ochenta y seis de sellos, de 4 gra(p)as que hizo para el antepecho del Gaban, e 30 reales restante de ellos 4 sellos, el plomo   y un martillo para sellar los paños”. En 1577, se llevaron obras del interior del Gabán y del Cañuto, porque se una paredeja en la calle a la descendida a Santo Domingo de Silos y se llevó a cabo el empiedro del Cañuto a la descendida de la Plaza a Santo Domingo de Silos. En 1580, se dieron los primeros avisos de alarma y comenzaron s manifestarse por los cimientos. A partir de este momento, se precipitaron todo tipo de gestiones para dar solución a este flanco de la muralla del mediodía. Se proporcionaron fondos de cualquier partida municipal para emprender las obras de emergencia. Así, en abril se sacó un préstamo del Pósito de 2.000 fanegas de trigo para arreglo de la torre de la Justicia y muralla del Gabán. Lo propios jurados pidieron en se reparasen la torre del Gabán que son el aposento de la Justicia, la Torre del Pendón, y el adarve que están en las dichas torres y, junto a ellos, por el maltrato de cimientos y peligro para casas de abajo y arrabal de Santo Domingo de Silos e Iglesia. Unos meses más tarde se alude que se reparase la torre del Farol.

 En 1581, se derrumbaron las casas públicas donde vivieron los corregidores, juntamente con un lienzo largo de cerca y adarve y ciertas torres. Desfilaron los mejores maestros que intervenían en las provincias andaluzas para emitir informes. De Málaga vino por dos veces el maestro de obras de la diócesis Illán Sánchez en la primera visita informó sobre la torre de la casa del pie de la torre, que dicen del Faro, fallando por los cimientos, y pidió que se raparan murallas y torres, porque las Casas de la Justicia están edificadas encima de la Torre.  Y se retejó la torre del Pendón. En medio del informe se cayeron los cimientos de la Torre de la Casa de la Justicia. De Granada se trajo a Ambrosio de Vico y a Diego de Vergara, que informaron sobre el peligro que tenían cuatro o cinco tiendas y la puerta de la Iglesia. De Jaén, Gabriel de Aranda avisó sobre lo mismo a la vista del Torre de la Casa de Justicia y muralla del Gabán y limpieza del Trabuquete. Y comenzaron a sufrir la caída varias casas y tiendas, las cinco de Juan de Frías derribada con el Gabán, la tienda de Pedro Contador, que es de propios de la ciudad y la botica de la Plaza Baja.

A finales de año, se informa sobre la situación desde las Carnicerías al Cañuto, y se alude que las Carnicerías, que se están labrando, arco no se podían hacer, estando cortado a ella por peligro de tapias en el Cañuto bajo el Gabán. Se retejó la Cárcel y se quitó cajón de la Audiencia Vieja. Se pagó a Juan González de Palencia 25-.000 maravedíes por derribo del pie de la torre del Gabán, se reparó la calle Entrepuertas y se solicitó de los baldíos de la ciudad para reparación de la ruina de la Torre del Gabán.

En medio de la medida de escopetar la torre hasta arrasarla con el Gabán y con la demás muralla, que esto quedara muy descargada, se produjeron la ruina y caída de la torre del Pendón, muralla del Gabán y Casa de Justicia. E l terremoto fue siete de febrero de 1581, hizo ruina notable en fundamentos y cimientos donde se apoyaban. Torre del Pendón, del Farol y trabes de lienzos, donde estaba fundado el mirador de esta ciudad que tenía en la plaza Pública, Casas de vecinos debajo de las murallas, murieron 12, o 15 personas

ha dejado la Mota o fuerza sin la entrada principal por haberse hundido junto a las puertas y entradas y la plaza Pública y la Iglesia Mayor y Alcázar. No se puede entrar ni salir de la plaza...Cerca de la puerta principal que tiene la Mota, agora está inútil y sin poder servirse por ella con 20 pasos más a mi izquierda, como salen a de la dicha plaza e Mota se abrió una puerta rompiendo un pedazo de muro a la plaza y dentro de la cerca. Pronto Se llamó y vino el maestro mayor Alonso Barba a ver la torre del Farol y aportaron 400 ducados para la ruina del gabán y torre y abrir paso a la Iglesia, Casas de Justicia, Cárcel Cabildo y Plaza Alta. No sólo se encontraba el Gabán, sino que también afectó a la pescadería de bajo del Gabán, la torre y Castillo estaban en muy mal estado. 

 

            Esta calle ahuecada se encontraba a la entrada de la puerta principal de la Plaza y debió sufrir continuamente los inconvenientes de ser una obra vieja. Por cierto, muy bien descrita de un testigo de su derrumbamiento el sacristán de Santo Domingo de Silos, George del Castillo, hombre culto y con profundo sentir histórico, que aprovecha hojas en blanco de uno de los libros de bautismo de su iglesia para dejarnos varias noticias. La que nos interesa es la siguiente: Para que la ruina tan grande del gabán no se pierda la escribí en siete días del mes de julio de 1638, habiendo sucedido en siete días del mes de febrero de 1582, entre las cuatro y cinco de la mañana cayose el gabán, que arrimaba con la Plaza Alta, con dos torres, que la una era la de Aguilera, por bajo de la Puerta de la Plaza, la otra estaba debajo del arco que servía de romana y esta era muy alta, de manera que en lo alto de ella tenía su casa la Justicia, hundiéndose un cañuto que iba en saliendo de la Plaza hacia la Puerta Zayde, que está esta puerta en el pie de la cárcel. Por cima del cual estaba un paseo y mirador muy grande y osado y, a la parte de la Plaza, estaban corredores de piedra que hoy viven y, hacia el barrio del Señor Santo Domingo, hacia adarve abajo, con asiento acomodado para que se estuviesen sentados y gozando de la vista. Hundieronse muchas casas de la calle del Postigo y en ellas perecieron doze personas...

 

En su interior se extendía la calle del cañuto que se componía de setenta y tres tapias de empedrado que descendía de la Plaza al arrabal Viejo, lo que se mandó empedrar por estar peligroso en mayo de 1572. Y continuaba con los adarvejos e paredes que se hicieron en la calle que descendía a la Iglesia de Santo Domingo de esta ciudad.            Estos adarvejos actuaban en forma de revellín avanzado y solían utilizarse como fin avanzado, cubiertos de losas de cantería. En su parte se colocaba una repisa para evitar el recalo del agua

Los regidores y el corregidor del año 1581 hicieron lo que pudieron para reconstruir esta parte de la ciudad, que era la puerta principal a la plaza de la Mota, y los edificios más importantes que se albergaban a su alrededor, la Casa de la Justicia, las Casas de Cabildo, la Cárcel y la Iglesia Mayor, y no sólo, recinto urbanístico sino lugar obligado de comercio principal de la ciudad.

LAS TORRES DEL PENDÓN Y DEL GABÁN

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- Además del muro, las dos torres del Pendón y del Farol debieron ser muy importantes porque le daban a esta parte de fortaleza una vista que ya no recuperaría jamás. Su importancia no puede soslayarse en una de ellas, pues estaba la Casa de La Justicia, con la vivienda del corregidor, su mirador hacia Sierra Nevada, su puerta, balcón a la plaza con las armas reales y las de la ciudad. Esta torre tenía una puerta de entrada a ella y a la fortaleza.  

. Por eso, en 1582, la torre del Gabán o de la Justicia la desmontaron hasta arrasarla y nivelarla con las demás murallas y Gabán, pero en la mañana del día siete de febrero un terremoto produjo una ruina inmensa a los fundamentos y cimientos de las torres del <Pendón y del Farol y las traviesas de lienzo, donde se apoyaban el mirador que la ciudad tenía en la plaza pública. Todo ello era torre, lonja y muralla, murieron de doce a quince personas y se derrumbaron varias casas de vecinos  ( cinco mujeres y un viejo., con los que se cerró el paso de los vecinos a la plaza, a lo que hubo que abrir un portillo para poder salir a  veinte pasos de la plaza;)  acudieron maestros como Alonso Barba de Jaén,  para evitar desprendimientos, en 1586, emparejaron un pedazo del Gabán con la plaza y levantaron un antepecho, que todavía se conserva  en las secciones de la caída de la muralla. En sus cimientos dejaron una calle para el paso de los vecinos.

Desde este lugar, partía la calle del Postigo, que comunicaba la Plaza con la parroquia de Santo Domingo, por donde tenían lugar las procesiones del Jueves Santo, la de Santo Domingo, las de Letanías, las del Corpus Cristi. Hoy día, acostumbrados a esos grandiosos tronos no se imagina uno cómo podían recorrerla filas de disciplinantes, o fieles en la tarde del Jueves Santo. Pero es sencillo, la altura de las imágenes no era ni siquiera de una vara, las andas eran pequeñas y de poca altura y podía fácilmente salvar cualquier obstáculo de escaleras, rampas, adarves cubiertos e, incluso, los recodos de las callejuelas y de las calles sin salida.

PESCADERÍA Y CAÑUTO

El Cañuto no era sino un corredor pendiente y empedrado, como si se tratara de una calle cubierta, que bajaba a través de varias rampas a la puerta de Zaíde y acortaba el camino a los vecinos que venían del barrio de san Bartolomé o de Santo Domingo. En su trayecto final, situadas junto a la entrada a la plaza, se encontraban algunas tiendas que fueron levantadas en tiempos del corregidor de licenciado Cabezas. Esta calle cubierta que descendía hacia el arrabal Viejo, concretamente desde la Plaza al barrio de la iglesia de Santo Domingo, y empedrada en su interior como cualquier otra calle, incluso en algunos sitios de su trazado hubo algunas tiendas, donde se quiso colocar las pescaderías en 1574. Los regidores de este año así lo describían, lo que recogemos para que comprendamos algunos detalles de este sitio: se haga la pescadería debajo del cañuto por inconvenientes de venderlo (…) en derecho como se baja de la plaza por el camino debajo del Gabán en el grueso debajo de la plaza, que es donde ningún perjuicio recibe el Gabán, la muralla ni particular ni la calle y está cubierto y costará poco. La dicha pescadería se haga allí encima del arco del repeso de la romana y bajo.

            A finales de 1585, a iniciativa de Arévalo de Suazo se arremetió la obra de las dos torres y pedazo de muralla caídos en la Mota a la entrada de la Puerta Principal de la plaza Pública. Unos meses después del mes de, abril, el regidor Juan de Aranda fue dos veces a la ciudad de Lisboa por orden del cabildo municipal, a recabar del rey Felipe II diera la licencia para romper mil fanegas de sus baldíos `para reedificar ciertas murallas que estaban caídas representándole a Su Majestad la antigüedad de esta fuerça e lo mucho que importa a su Real servicio que estuviese.

            Para recabar todo el asunto, el rey envió al señor Arévalo de Suazo, como capitán general de la Costa del Reino de Granada, y vino a ver las murallas que estaban caídas, e informar de su reedificación acompañado de los informes de varios maestros de obras.  y, estos  declararon  ser de mucha importancia repararlas y que costaría 25.000 ducados e hicieron ciertas plantas y trazas , de manera que esta fuerza quedara más fortificada y el señor Arévalo de Suazo escribió a su Majestad dándole su parescer , como era necesario el dicho edificio e que convenía mucho al servicio de Su Majestad (..) que con la dicha merced se podría hacer la dicha edificación concediendo la facultad de romper mil fanegas de los dichos baldíos por espacio de diez años(…)el señor Juan de Aranda dixo que la ciudad manden buscar prestados(…) y los dicho señores, visto todo lo dicho  por el señor Juan de Aranda mandó que el mayordomo de propios dé doscientos ducados para la dicha obra

El rey Felipe II concedió el arrendamiento de mil fanegas para arreglo de las murallas del Gabán, y se evaluaron los gastos en 25. 000 ducados para su reparo, hubo informes de Navarrete y Vico, que dieron plantas y trazas y ratificaron a finales de año. Pero no se escatimaban medios, pues por el mes de noviembre, La ciudad amplió el dinero de las obras del Gabán mediante los fondos del arrendamiento del fruto de la bellota y se pregonaron las obras, pues amenazaba mucha caída.  Incluso se permitió un censo de mil ducados por la Corona en mayo de 1586.  E incluso, se aderezó un pedazo del Gabán por la parte de la plaza de la ciudad de manera que se emparejó con ella y se hizo un antepecho.

 Entre 1587 y 1590, pujaron maestros de Córdoba Granada, Jaén, Córdoba, Baeza, Úbeda, Écija y Málaga. Jerónimo Ochoa, maestro mayor de Córdoba, Jerónimo Ordóñez, maestro mayor de la iglesia cordobesa, Vico. De Granada, Martín Díaz Navarrete y Francisco Gutiérrez. Y se remataron las obras del Gabán en Pedro Fraguagua y Diego Martínez Izquierdo y comenzó a buscarse una nueva Casa para el Corregidor por su familia numerosa.  Se abrió una la calle y el cantero Martín Izquierdo fue condenado porque provocó la caída de la casa de Alonso Medina, porque se produjeron o diversas caídas de las casas de la parte baja del Gabán y se llevó a cabo la cimentación.  En 14. de abril de 1590 se concedió un préstamo de 2.000 fanegas e trigo para la torre de la Justicia, y muralla del Gabán. Los jurados pidieron que se reparara la torre de Gabán, que es aposento de la Justicia, la Torre del Pendón y el adarve que están en las dichas torres e junto a ellos, por el maltrato de cimientos y peligro para casas de abajo del arrabal de Santo Domingo de Silos., e Iglesia.  En el 18 de abril se pidió que se reparase la muralla y torre del Farol.

 

En los primeros días del corregidor Juan de Guedeja, allá por el año 1590, acudió el maestro Vico para informar de las obras en marcha de la casa de la Justicia y el Gabán. Llevó a cabo un exhaustivo informe, en el que expuso la desplomada ejecución  de la obra y errada traza por ausencia de patios, ventanas, adornos a la plaza, rectificándola con un balcón a la plaza y dos paredes a los lados, para que la ejecutara el postor y maestro de cantería Alonso Martínez de  Tudela[1]  Pero, la obra no se acababa y en una segunda postura intervinieron Matías Izquierdo y Juan de Fraguagua y el cantero Alonso González de Priego. En 1591, Pedro de Pineda informó del estado de las obras del Gabán, se volvió a reedificar. Vino Arévalo de Suazo y un maestro mayor que hizo las trazas. Al Consejo de Guerra le pidió 2000 ducados. Se habían hecho algunas varas de cimientos. Pero, como no habían puesto nada a un barranco hecho por estar tan desparramada la tierra y terraplén de la plaza con la zanja y la arena, se vaticinaba que se arruinaría de nuevo provocando de nuevo la ruina. Se informa de cargar la zanja y luego de cimentarla a la vez que   aligerar la traza. No se arregló el Gabán y podía caer la torre que estaba junto a él. En 1592, las obras de Gabán con el desprendimiento de las tierras amenazaban a Santo Domingo y las casas por el terraplén de las obras en Gabán. Pero se remataron 6.000 ducados. Estaban abiertos muchos lugares de Santo Domingo y muchas piedras de la plaza cayeron sobre los cimientos como por la parte baja de la Iglesia. Comenzaron los problemas de pago y dentro de la plaza de la Mota.  por maltratar casas al hilo de la pared de la Iglesia hasta enderezar con la pared de Justicia.  En diciembre de este año, intervinieron en la obra Ginés Martínez de Aranda, Alonso González, maestro de Priego, Martí Izquierdo y Juan de Fraguagua. En1593, las obras seguían casi paradas y los maestros Vico y Ginés emitieron un nuevo informe que manifestaban que la poca cimentación del propio Gabán podía provocar el derrumbe de la plaza.

En 1594 se presentó un nuevo informe firmado de Ginés Martínez de Aranda, diciendo que había visitado las obras el 17 de diciembre de 1593; habían sacado fundamento de un lienzo de muralla y torre postrera hacia la Carnicería; lo demás irreconocible por estar encima muchos materiales y tenía menos grueso. Sus medidas eran 14 tercias de vara de grueso y 28 tercias de vara de ancho en torre, ahora son 11 tercias y 23 respectivamente. Habían venido maestro Vico y Fernando Navarrete. Alonso González había fundado e dado torre e muelle, se vea en presencia de justicia.

 

 Al año siguiente los mismos maestros expusieron que se había sacado la cimentación de un lienzo de la muralla y de la torre postrera, en dirección hacia las Carnicerías, pero la parte en dirección a la Cárcel no se podía reconocer porque no era sino objetos y materiales de derrumbe; por otra parte, las medidas no se ajustaban en su anchura, en grosor a ni anchura, ya que se habían reducido de tres a cinco tercias de vara y no podría soportar todo lo que se le adosaría. En 1594. Vinieron Vico y Juan de la Vega, ya maestro mayor de la Alhambra, cuyo costo de la visita fue 30 ducados, para ver la obra del Gabán.  Y recibieron la noticia de un accidente con tres hombres muertos tres hombres. E informaron que estaba La obra mal tratada de arena a dos tercias.  a cargo de Diego Martínez Izquierdo.   Se propuso   la prórroga de los arrendamientos y hacer un terraplén tan junto con la   sección de cuatro partes tres y una de las torres fuera de la sepultura.

No debían realizarse las obras con mucho acierto, porque, en diciembre 1595 se recibió una provisión real preocupada ante la situación. Antes, el regidor  Francisco de Pineda Mejía , acudió a resolver diversos problemas de la ciudad, entre otros los del Gabán  y recibió una carta por la que  se mandaba  a Mosén Rubí de Bracamonte, corregidor de la ciudad de Granada, viniera a Alcalá la Real a ver  con los maestros mayores , que le pareciere y conviene, la obra de las murallas que se cayeron del Gabán y ver si la traza , que está dada  es la que conviene o, si hay otra mejor y a menos costa , si ay otros arbitrios que sean de menos perjuicio, que sean los que están dados, para la dicha obra, por ser puntual al servicio de Su Majestad, (…) y  consideró que era  muy necesario   el reparo delas dichas murallas no se dilatase , porque la dilación podría suceder grande inconveniente por estar el terraplén o de la plaza desasido de las de demás murallas y mucho peligro , por todo lo que pide y suplica no se pierda punto en lo susodicho de modo que se envió de inmediato una comisión.

 

Con el comisario de obra del Gabán en 1597, Cabildo no dio largas al asunto, y se pagó para a ver Mosén Rubí de Bracamonte para que viera a y proveyera las murallas del Gabán y se reedificasen.  Al estar en la Corte, no se pudo cumplir el encargo. EN  1597, se compra de la casa de Alonso de Medina, para ensanche del Gabán (y afecta a una calle En que ha de quedar al pie de la obra del Gabán).

            Casi un siglo después, si importante era el deterioro de la parte norte, el año lluvioso de 1675 provocó una alta preocupación por lo que significaba la destrucción de la parte emblemática de la Mota:

con las muchas aguas de estos días se an caydo mucha parte de peñas y parte de los cimientos del Gabán, y que si no se le pone remedio y se repara , haciéndole caja que reciban la muralla,  se a de hundir y llevar tras de sí parte de la Plaça Pública que  no a de poder hacerse la obra con dos mil ducados de más del daño que hará en la Iglesia del Señor Santo Domingo y por quanto esta ciudad tiene noticia que hace la obra Francisco González, maestro de cantería a toda costa puniendo materiales.

Y eso que años antes se hicieron algunas reformas. En los años veinte del siglo XVII, Informe del albañil Miguel Sánchez Meléndez, informó de que se reparase la muralla que lindaba con la Cárcel Pública por la parte de la plaza que estaba adosada con los escritorios para cubrirla de materiales y manufactura, porque a amenazaba la ruina. Incluso, dos años antes se pregonó cierta reforma del adarve del Gabán,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1]

         Acta del 12 de marzo de 1590. n julio del 1591 vuelve a venir Vico y da un nuevo informe, indicando que se habían gastos dos mil ducados, nos e habían realizado sino unas simples varas de cimentación, y se había producido un gran desnivel, barranquera y terraplén que podía conllevar la ruina de las casas de la plaza. Aduce que debía cerrarse la zanja y hacer la cimentación antes del invierno y aligerar la traza.

DIARIO DEL RUTERO POR ENCINA HERMOSA

 




Los veintiseis capuchinosa empredimos en coches  una visita a las Ventas del Carrizal. Llegamos a la plaza, aparacamos, bajamos por el camino  hacia el puente de hierro, atravesamos el río San Juan, dejamos al lado la torre del Marroqu´kin. Y entre olivos ascendiendo hasta llegar hasta los pies del cerro de la Cabeza Baja, donde se señalizaba el asentamiento de Encina Hermosa. Dura fue la cuesta hasta llegar hastta la primera parada en el cortijo de Cabeza Baja, donde pudimos ya divisar una paisaje quebrado en el fondo, y en medio la torre de la Cogolla, el río, las Ventas y Castillo de Locubín. Rodeado todo el paisaje del Ahillo, Marroquín Alto, Rompezapatos,  Martina, Navas, Acamuña, Sierra de los Ajos, Harina y Caniles, muy al fondo Lque y pueblos corodbeses, aldeas de Priego-. 







En Cabeza Baja de Encina Hermosa, nos encontramos un asentamiento arqueológico conocido desde tiempos ascentrales. Se encuentra actualmente ubicado en el término municipal de Castillo de Locubín. Ofrece un punto estratgégico fundamental para todas las civilizaciones que han entrado  por España. Pues dista en línea recta de unos 7 km.  de la población de Alcaudete, en sentido noroeste-oeste, y 5,5 km. de Castillo de Locubín, en sentido sureste. Desde la ciudad de Jaén, se accede por la carretera N-432 hasta la aldea de Ventas del Carrizal, y desde aquí, siguiendo el camino del Cortijo del Baño hasta el cerro. Muy cerca del camino califal o mozárabe y de la conquista del reino de Granada. 



Pisamos una meseta alargada en sentido noreste-suroeste que presenta en todas direcciones pendientes abruptas, lo q    ue recorrimos por su interior entre herbaje, arbustos restos de los muladares de piedras y encinares.Comprobamos sus dimensiones de 500 metros en su eje más largo, por unos 270 metros en el lado más estrecho y una superficie de unas 10 hectáreas. También disfrutamos de sus valores paisajísticos con una vegetación autóctona de encinar y otras especies propias del monte bajo mediterráneo. Palpamos que el yacimiento ha sido objeto de algunas limitadas intervenciones arqueológicas e incluso se comenzó a trazar las líneas generales de un Plan Director para abordar su tratamiento integral (  desde la investigación y protección a la difusión y puesta en valor, aunque solo se avanzó en ese sentido). Comentamos que se llevó a cabo  una excavación de urgencia en al año 1986, motivada por el incremento y extensión del expolio arqueológico ( y referimos objetos hañllados en el molino de Cabeza Baja en siglo XIX de un  molino y  baños, así como una pequeña Minerva y una Gorgona). Con los  datos arqueológicos claves qaue el equipo definió el yacimiento comentamos  que el oppidum de Cabeza Baja de Encina Hermosa se funda entre finales del siglo III a.C. y mediados del siglo II y desarrolla un poblamiento que debe seguir a grandes rasgos el típico urbanismo íbero del Alto Guadalquivir. No olvidamos que la primera ocupación continuada de Cabeza Baja (principios S.II y finales del S.III a.C.) fue probablemente por contingentes de origen túrdulo llegados desde Obulco, si bien no hay que descartar otros núcleos como Iponoba, Tucci o incluso los núcleos ibéricos de Alcalá la Real. Las excavaciones señalaron la existencia de diversas estructuras; se demostró la existencia de una muralla ibérica alrededor de la meseta. El espesor de la muralla puede estimarse en 3 metros. Hicimos una apuesta por Ipocobulcula, que ya referió  en el manuscrito de los orígenes de Alcalá la Real el alcaide Antonio López de Gamboa. Insistimos con datos y restos mostrando restos de tégulas, vasijas, dolias, ceráminca aretina ye hispánica y de la excavación, donde la base de una casa mostraba los muros  y las habitaciones  o lae. Por algunos rincones pudimos comprobar restos de muralla íbera y de una torre. 

Acabamos refiriendo que incendio produjo su abandono.

 Bajamos por un portillo de la muralla norte h en direccion a Alcaudete hasta concectar con el camino mozárabe, pero por la urgencia ddel iempo trochamos y llegamos a la Fuente de la Reja de las Ventas .





















sábado, 28 de febrero de 2026

ABDON LOPEZ HIDALGO

 ABDÓN LÓPEZ HIDALGO


Hay personas que representan una generación, en este caso este periodo que se inició en los años sesenta del siglo XX y alcanzó el cenit en las primeras décadas del siglo XXI. Me refiero a Abdón López Hidalgo. Un alcalaíno nacido y morador en el barrio de la Tejuela, de familia trabajadora del sector de la construcción en los tiempos en los que el mundo del ladrillo transformó el pueblo rural de la Mota en una nueva ciudad. Miembro de una familia de albañiles que participaron en el mundo del cooperativismo de la entidad de Santo Domingo de Silos, cuyas manos dejaron la huella en muchos edificios. Comenzó sus estudios en tierras de Baeza y Jaén, aquellos seminarios que acogían a muchos jóvenes en los años del nacionalcatolicismo como fuente de formación para escalar estudios superiores, principalmente, de magisterio, como fue el caso de nuestro amigo Abdón. 

Como otros muchos docentes participó Abdón en el cambio profundo que dio la sociedad española, desde la escuela a la vida social y política desde que ocupó el puesto de docente, y de director, en un colegio de Baeza. Ciudad que le cautivó y luchó por ella, donde se asentó ,casó y tuvo dos hijos. Me recordaba, hace unos días, que le había calado el aniversario de su declaración como ciudad del Patrimonio de la Humanidad , en la que humildemente había participado con sus trabajos no reconocidos. Pero, se sentía orgulloso, a la manera de su segundo amor de esta ciudad, Antonio Machado, que había promocionado en círculos baezanos, universitarios y nacionales, acudiendo a citas, encuentros, certámenes, rutas machadianas por la ciudad, y. por encima de todo convertido en un nuevo machadiano gracias a su pluma artística, de la que era un seguidor del poeta sevillano. 

Nunca había perdido su huella alcalaína en esta ciudad, donde su casa blandía la llave pétrea del escudo de la ciudad de la Mota, y, sobre todo, en la ciudad baezana en la que participó activamente en la vida democrática hasta el punto que llegó a ser miembro de la agrupación socialista y candidato al senado por la provincia de Jaén, destacando su labor de formación en las nuevas juventudes previendo el futuro político de la ciudad. 

Era un colaborador de prensa en los medios provinciales con columnas de opinión, de gran impacto y análisis certero de la sociedad jiennense. Seguidor del gacelo del cronista provincial asumió ese estilo periodístico entre el lirismo y la exposición crítica del alma jiennense para culminar su obra en sus aportaciones de poemas como Gacelo Mijeño. Siempre se ofrecía. Como buen amigo, a cooperar como guía de cultura, y, sobre todo, con la figura de Machado. A pesar de las adversidades, siempre la afrontaba con un espíritu optimista y con la huella de aquellos versos “Caminante no hay camino se hace camino al andar”.

Cuando volvamos a Baeza o a Mijas, su espíritu siempre pervivirá porque era único en plasmarnos las vivencias machadianas y propias en su forma literaria de sus versos a través de los rincones de estos contornos. Descanse en paz, como buen latinista que compartíamos en nuestras conversaciones casi diarias Sit Tibi terral levis ( que la tierra te sea leve, Abdón). Sigue presente con la huella de tus hijos que ha n recogido tu estela de gacelo artístico. Gracias por este último regalo : Con las Montañas y Oteros/Envueltos en mágica niebla.../Incluso con bonetes plateados en las cimas/... Y recordé, con inmenso cariño/Aquellos días infantiles.../ Cuando los temporales duraban/ Semanas y los hielos/Y blanquísimas nevadas/Adornaban pasajes infinitos...! Tornéme al Coto en una Calma ""chicha""/Con unas nubes grisáceas/Paseando el cielo/ Entre alguna estrella/Suelta y despistada/Y con algodones grises y claros.../ Ha




lléme en serenísima paz/Y un sosiego relajante./El hoy guerrero Gacelo/Descansa amansado/Por felices sueños Antaño.../

 


viernes, 27 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (XVI). MURALLA DEL AIRE O DE SANTIAGO Y SUS PUERTAS.

 

MURALLA DEL AIRE O DE SANTIAGO

 




            Antes de que se levantara esta muralla, tras la conquista cristiana formaba un palenque que servía para preparar a los caballeros para las guerras y las luchas contra los vecinos del reino de Granada. Se levantó a principios del siglo XV con motivo de abrir una nueva puerta de acceso a la ciudad fortificada y conformar el barrio del Bahondillo Bajo aprovechando las cuevas y el rellano para viviendas de los nuevos pobladores ya antiguos como Francisco de Cabrera y Antonio de Gamboa. Se componía de un muro sobre la roca y varios torreones de refuerzo, los dos gemelos, y, entre ellos, otros dos redondos (uno desparecido y otro reutilizado como mirador, y otro completamente deteriorado o reconstruido en varias fases.  Esta muralla se iniciaba a partir de la Puerta del Aire o de Santiago y, a través de un pretil que se reconstruyó a lo largo del siglo XVI, seguía frente a las Caballerizas de las Casas Abaciales hasta llegar a la Puerta Nueva. Y desde allí, reforzada con varias pequeñas torres (algunas caídas recientemente), se extendía hasta la Torre albarrana de la Cárcel Real. En más de una ocasión hubo que restaurarla y denota las fases hasta tal punto que, en el siglo XVI, hubo que empeñar las penas de cámara en su reedificación. En 1669 El alcaide don Pedro de Góngora, informaba de “La fortaleza de esta ciudad por la parte que mira a la puerta del Aire está muy maltratada, y con los tiempos tan rigurosos de agua de este invierno sea trasminado y hecho un abujero muy grande. Si no se pone remedio, se ha de caer el lienço de la dicha muralla y costaría mucho dinero reedificarla.

 

 

PUERTA DEL AIRE

 

 

Esta muralla se abría con una puerta situada en la parte opuesta de la fortaleza que se componía de un cubo cuadrado y una puerta con dos arcos en forma de torre que abría todo el lienzo de la Puerta del Aire. Esta puerta llamada también de Santiago era una puerta poterna de la Muralla que comunicaba el adarve del camino empedrado que se dirigía por la puerta baja hacia   el barrio de la Peña Horadada y se adentraba hacia la fortaleza hasta llegar a la Calancha, lindando con varias tapias y revellines. Entre ellas se encontraba las Caballerizas del Abad Mayor de la ciudad, que como manifiestan los documentos se encontraba " asida con la torre e muralla de la puerta del Ayre" de modo que daba lugar a que se echaran por ella E inmundicias y basuras, y se formaba un muladar junto a ella". Esta puerta desapareció a finales del siglo XVII.

            Adentraba a los vecinos de los barrios de la Peña Horadada, Puerta Nueva, y San Sebastián En 1693, a propuesta del regidor Antonio González Mazuela: se hizo el pretil, que estaba próximo a la Puerta del Aire, y, frente a las Caballerizas de las Casas Abaciales” cuya obra costó doscientos diez reales y se facultó para su realización al maestro de obras Antonio García.

 

 

            PUERTA NUEVA

 



            Desde el Bahondillo, se llegaba a esta puerta, actualmente cegada, en la que dos pilastras encumbren un arco oculto; desde la calle del Preceptor hacia delante se bajaba por una calle descendida y empedrada con un adarve, y, una vez pasada la puerta, se enlazaba con la calle de la Puerta Nueva que conectaba con la del Rastro. Esta puerta denominada Nueva, data de finales del siglo XVI y   se mantuvo hasta el siglo XVIII. Fue obra de Martín de Bolívar durante los años cincuenta del siglo XVI. Hoy día, tapiada no conserva restos del arco de entrada ni de los escudos e imágenes que estaban colocados en la parte superior del muro.          Frente a ella, existía un pequeño adárvelo, que se protegía con un revellín, un a construcción en forma triangular muy adelantada para su tiempo como fortificación pequeña.