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domingo, 2 de agosto de 2026

Hoy, Nuestra señora de los Ángeles


P8

POEMA EN EL ROSARIO MARIANO EN LA MAGNA DE JAÉN.
Marchaste a la sede del Santo Reino
y te cobijaste unos días de clausura,
a San Bartolomé donando tu dulzura,
Y aliviando su martirio y su tormento. 


Y llegó el día y el sagrado momento,
Cuando el gozo apagó la amargura,
 capitana del rosario fue tu figura,
anunciando los pasos de misterios. 


Dejaste por sus calles tu estela,
Jaén se rindió con mil hono res,
Y recogiste entre lluvias de flores,
las plegarias de amor y las ofrendas
de las almas humildes y nobles,
-de su Hijo, Encarnación manifiesta -




EL ESCRIBANO PAJAREANDO














 

miércoles, 29 de julio de 2026

JERÓNIMO DE NARVAEZ PADILLA

 

AQUÍ ESTA EL ERROR ALCALÁ LA REAL , REINO DE SEVILLA.

NADA MENOS QUE LA BIBLIOTECA HISPÁNICA
 DE REAL ACADEMIA DE LA HISTORIA
Narváez de Padilla y Contreras, Jerónimo Hernando. Alcalá la Real (Sevilla), c. 1515 – México, c. 1576. 
Almirante de la Real Armada
Nació en el seno de una de las principales y más notorias familias del Reino de Jaén.
 Sus padres fueron Juan Narváez de Padilla, caballero muy principal de la ciudad de Jaén, 
y María Montes, natural esta última de Alcalá la Real y vecina de Castillo de Locubín.
Por la familia de su madre, era hija a su vez del jurado de la ciudad Gonzalo de Medina 
y de Catalina Núñez de Contreras, que tomó el apellido Montes, en memoria 
de su madre María Montes, mujer que fue de Pedro Núñez de Contreras 
El Tuerto o El Viejo, caballero de Alcalá la Real que participó al servicio 
de los Reyes Católicos en la conquista de Granada.

La distinguida posición de su familia como hermano de Juan, que fue corregidor de Carmona (1569), 

le llevó a tomar contacto con la Corte de Sevilla. La notoria tradición en la carrera de las armas

 que ejerció su familia le llevó a alistarse al servicio del Rey, en el llamamiento que se hizo 

a la nobleza de la ciudad en el año 1570, pasando al servicio de Juan de Austria 

en la Real Armada, avecindándose poco después en la isla de la Gomera, en el archipiélago canario.

Al poco tiempo recibió el real nombramiento de almirante de la flota de Tierra

 Firme de la Real Armada. Jerónimo realizó un primer viaje en el año 1571 a Panamá 

donde, junto a otros españoles, rechazó el ataque de los piratas que, encabezados

 por Francis Drake, pretendían apoderarse de los aprovisionamientos españoles. 

Poco después se desplazó a Cartagena de Indias y en el año 1573 encabezó 

varias persecuciones contra la piratería inglesa. Falleció algunos años más tarde 

en Nueva España (c. 1576).

Hemos encontrado que poseía casas en la fortaleza de la Mota , linderas 

con Rodrigo Manuel de Aranda y esquina de la Iglesia Mayor. 

Y por Manuel Peláez del Rosal: 

De todos los miembros del linaje de Narváez y Padilla quizás sea éste

el más relevante y de más caudal, como se deduce del codicilo ológrafo

otorgado

en 13 de marzo de 1573 en la ciudad del Nombre de Dios. Por su interés

y porque da la dimensión de su persona conviene que sea extractado y

referido.

En su introducción declara Jerónimo de Narvaéz y Padilla que “ los

hombres nacimos para morir” y que se encuentra en “ una tierra tan mala

para la salud” . Ordena que si fallece en dicha ciudad le entierren en su

iglesia mayor, y le digan una misa cantada con vigilia y las demás que tiene

dispuestas en el testamento y codicilo que entregó antes de su partida de España

a su tío y señor Jorge de Padilla, inquisidor de Logroño. Nombra albaceas

a Diego de Florez, general de la flota y a Cristóbal Pinelo, veedor de

la misma “ como tan caballeros y temerosos de Dios, miren por el descargo

de mi ánima” .

Entre las mandas que ordena, dispone que se paguen varias deudas que

tiene contraídas (110 pesos a un marinero de la nave capitana, que se llama

Beltrán, genovés de nación, y hermano de un grumete de la nave almiranta,

que se dice Andrea; 126.656 maravedís a Fernando de Porras, receptor real

en la Casa de Contratación de Sevilla, que le prestó una cadena de oro “ que

pesó doscientos pesos de oro fino y veinte botones de oro, que no me acuerdo

lo que pesaron” ). Reconoce también que una monja de Córdoba le en88

BOLETIN DEL INSTITUTO DE ESTUDIOS GIENNENSES

tregó para vender 18 bolsas por las que sacó 317 reales, Diego López de

Granada dos piezas de raso negro y unas cintas clavadas que vendió en

137.828 maravedíes, María de Barrientos e Inés de Herrera, de Málaga, una

cajuela de labrados, una saya y dos camas igualmente para vender. Declara

asimismo que tiene en unos cofres 10 barras de plata ensayada, 80 pesos de

oro en plata corriente y en doblones 1700 reales, y en otros cofres la ropa

blanca y de vestir, que ordena sean vendidas. Prescribe que a su criado Martín

González se le dé una capa guarnecida y unas calzas, a Juan González,

diez ducados y un vestido, a un tal Castillo unos carahueles de damasco y

un herreruelo (capa corta), a su criado Román un gallo frailesco y 10 pesos,

al hospital de Nombre de Dios 20 pesos y al cura del Santísimo

Sacramento, 10 pesos. Reconoce haber vendido cuatrocientas setenta y tan tas

botijas de vino de Cazalla a Melchor de Ledesma para que éste las entregara

a Cristóbal de Mercado, vecino de Cartagena de Indias, y haber cobrado

a cuenta de su salario 600 ducados. En favro de los miembros de su familia

estatuye lo siguiente: a su tío, el inquisidor, le da el usufructo de sus

bienes, que pasarán a su padre, a la muerte de aquél, así como el libro en el

que tiene anotado sus cuestas y relatos, y a su hermano, Pedro y en su defecto

a Francisco, los oficios de regidor y fiel ejecutor, finalmente: dona

una alcancía a Nuestra Señora de la Antigua, de Sevilla, y estabelce que en

la capilla de su ciudad natal donde está enterrada su madre se haga un retablo

dedicado a Nuestra Señora de la Antigua y se gasten en él 40 ducados,

añadiendo los albaceas que se hiciedron dos, uno en Santa María y otro en

Santo Domingo.

De todo lo relatado se desprende que fueron los Narváez Padilla una

familia principal de hijosdalgos alcalaínos, avecindados, posiblemente,

desde la conquista de Alfonso XI. El entronque a finales del siglo XVI con

la familia Aranda no cabe duda que acrecentó su hidalguía. 

Jerónimo Hernando Narváez de Padilla y Contreras




Aparece como nacido en Alcalá la Real ( provincia de Sevilla). Lo mismo que Martínez Montañés en la Biblioteca His´panica de l Real Academia de la Historia. 

Narváez de Padilla y Contreras, Jerónimo Hernando. Alcalá la Real (Sevilla), c. 1515 – México, c. 1576. Almirante de la Real Armada.

AlmiranteMarino

Biografía

Nació en el seno de una de las principales y más notorias familias del Reino de Jaén. Sus padres fueron Juan Narváez de Padilla, caballero muy principal de la ciudad de Jaén, y María Montes, natural esta última de Alcalá la Real y vecina de Castillo de Locubín. Por la familia de su madre, era hija a su vez del jurado de la ciudad Gonzalo de Medina y de Catalina Núñez de Contreras, que tomó el apellido Montes, en memoria de su madre María Montes, mujer que fue de Pedro Núñez de Contreras El Tuerto o El Viejo, caballero de Alcalá la Real que participó al servicio de los Reyes Católicos en la conquista de Granada.

La distinguida posición de su familia como hermano de Juan, que fue corregidor de Carmona (1569), le llevó a tomar contacto con la Corte de Sevilla. La notoria tradición en la carrera de las armas que ejerció su familia le llevó a alistarse al servicio del Rey, en el llamamiento que se hizo a la nobleza de la ciudad en el año 1570, pasando al servicio de Juan de Austria en la Real Armada, avecindándose poco después en la isla de la Gomera, en el archipiélago canario.

Al poco tiempo recibió el real nombramiento de almirante de la flota de Tierra Firme de la Real Armada. Jerónimo realizó un primer viaje en el año 1571 a Panamá donde, junto a otros españoles, rechazó el ataque de los piratas que, encabezados por Francis Drake, pretendían apoderarse de los aprovisionamientos españoles. Poco después se desplazó a Cartagena de Indias y en el año 1573 encabezó varias persecuciones contra la piratería inglesa. Falleció algunos años más tarde en Nueva España (c. 1576).

martes, 28 de julio de 2026

CALLES DEL ENTORNO Y LLANILLO

LLANILLO



DE LOS MARINES

Así se llamaba por vivir en el siglo XVII miembros de la familia Marín. A mediados del siglo XVII, vivián los presbíteros licenciado Pareja y Salvador  Roldán (y su hermano Juan, AHPJ  5091, FOLIO 418. AÑO 1664 ESCRIBANO FRANCISCO DELGADO).


JUAN  JIMÉNEZ.

Se le llamaba calle  de Juan Jimenez y de Pedro Frías en 1664 en un  contratao de tueque entre Diego de león Moliedro por sus casas en esta calle linderas con las de Cristóbal Jimenez y doña María de Contreras, esposa de Pedro Pine por una de las calle de los Caños. HPJ  5091, FOLIO 564. AÑO 1664 ESCRIBANO FRANCISCO DELGADO).

DE LA CALLE REAL A LA TEJUELA, MATIZACIONES DE LAS CALLEs.

REAL 

En 1664, se encontraban las casas de María de Alfaro , que solía alquilar, ( Juan de Baena por 22 reales )   y se ubicaban " frente a la fuente baja de la Mora". ( AHPJ.  5091,  folios 176 y ss . 1664) 
CALLE MARI ROSA
En dicha calle se encontraban las atarazanas, que se formaban de varias plazas en tiendas que debían realiza los cordoneros como Andrés de Córdoba y Francisco de Zayas( AHPJ.  5091,  folios 313 y ss . 1664) 
calle de Antón de Alcalá 







domingo, 26 de julio de 2026

LA MOTA POR OCCIDENTE EN LA SEMANA DEL JAÉN


     











En estos días, de nuevo se ha emprendido la restauración de una parte de la muralla de Santiago de la ciudad fortificada de la Mota de Alcalá la Real que pretende dar los penúltimos pasos al renovado cierre amurallado.   Es el entorno de la ciudad fortificada más olvidado en su recuperación y en su conocimiento histórico. Cuando se describe la muralla del Aire y de Santiago de la ciudad fortificada de la Mota, con frecuencia, la mayoría de los investigadores se quedaban con una descripción básica que servía de denominación para las torres que allí se ubicaban. A una se le llamaban gemelas por estar pareadas, a otras torres redondas y otras ni se les denominaban torreones. Antes de que se levantara esta muralla, tras la conquista cristiana formaba un palenque que servía para preparar a los caballeros para las guerras y las luchas contra los vecinos del reino de Granada. Se levantó a principios del siglo XV con motivo de abrir una nueva puerta de acceso a la ciudad fortificada y conformar el barrio del Bahondillo Bajo aprovechando las cuevas y el rellano para viviendas de los nuevos pobladores ya antiguos como Francisco de Cabrera y Antonio de Gamboa.  Esta muralla se iniciaba a partir de la Puerta del Aire o de Santiago y, a través de un pretil que se reconstruyó a lo largo del siglo XVI, seguía frente a las Caballerizas de las Casas Abaciales hasta llegar a la Puerta Nueva. Y desde allí, reforzada con varias pequeñas torres (algunas caídas recientemente), se extendía hasta la Torre albarrana de la Cárcel Real. En más de una ocasión hubo que restaurarla y denota las fases hasta tal punto que, en el siglo XVI, hubo que empeñar las penas de cámara en su reedificación. En 1669 El alcaide don Pedro de Góngora, informaba de “La fortaleza de esta ciudad por la parte que mira a la puerta del Aire está muy maltratada, y con los tiempos tan rigurosos de agua de este invierno sea trasminado y hecho un agujero muy grande. Si no se pone remedio, se ha de caer el lienzo de la dicha muralla y costaría mucho dinero reedificarla.

 Si la contemplamos en su parte interna, la ampliación y urbanización de la zona de la calle y muralla del entorno de la puerta Nueva data en el último tercio del siglo XVI y el motivo de esta operación urbanística no fue otra que " se tomó para ensanche y reparo de la dicha muralla y torre de la Veleta para hacer una escalera para entrada y servicios de los dichos adarves y murallas".

Si no salimos al exterior de la muralla, a través de una calle empedrada que mira a occidente a espaldas del Centro de Información, se pueden recorrer los parajes del antiguo barrio de San Sebastián, hoy convertido en campo de olivos y solarices, pero con unas bellas vistas hacia los parajes de la Mata, la Acamuña, los Zumacales de los Tajos y la ruta a los pueblos cordobeses de la Subbéticas (Priego, Cabra, Rute, Lucena...)  y a las aldeas noroccidentales de Alcalá la Real (Caserías, Fuente Álamo, La Rábita...).

LA PUERTA DEL AIRE

 

Esta muralla se abría con una puerta situada en la parte opuesta de la fortaleza que se componía de un cubo cuadrado y una puerta con dos arcos en forma de torre que abría todo el lienzo de la Puerta del Aire. Esta puerta llamada también de Santiago era una puerta poterna de la Muralla que comunicaba el adarve del camino empedrado que se dirigía por la puerta baja hacia   el barrio de la Peña Horadada y se adentraba hacia la fortaleza hasta llegar a la Calincha, lindando con varias tapias y revellines. Entre ellas se encontraba las Caballerizas del Abad Mayor de la ciudad, que como manifiestan los documentos se encontraba " asida con la torre e muralla de la puerta del Aire" de modo que daba lugar a que se echaran por ella E inmundicias y basuras, y se formaba un muladar junto a ella". Esta puerta desapareció a finales del siglo XVII. Fue rehecha por los mismos canteros y tiempo de la torre de la Especería, actualmente   permite el acceso de los vehículos pesados a la parte alta de la fortaleza.  Fue reconstruida en 11 de septiembre de 1573, e intervinieron los canteros los canteros y maestros Juan de Macías, Domingo Oribe Vizcaíno y Alonso Martínez de Tudela.

Una puerta de rejería ha sustituido a la antigua Puerta de Santiago, del Aire, y desde ella se adentra por el Bahondillo lindando con la roca que hizo de primer amurallamiento de la ciudad, donde hay restos de cuevas que muestran un hábitat troglodita en los milenios anteriores a la historia. 

 

      BARRIO DE SAN SEBASTIÁN

         Al exterior de esta puerta, desde el callejón de San Francisco se iniciaba una calle, que se comunicaba con otra que subía a la Mota por la puerta del Aire.   Durante del reinado de Juan II entre 1439, su hijo el príncipe Enrique IV tuvo su alojamiento en un mesón denominado de la Torre, situado junto la ermita que le daba el nombre de San Sebastián con motivo de una incursión en tierras musulmanas de Montefrío atendiendo a la postura de los partidarios de su padre, el bando de los Montesinos, que consideraban un desaire se les permitiese un alojamiento dentro de la ciudad fortificada por estar a aliado a sus tíos los infantes de Aragón. Algo similar le ocurrió al Marqués de Santillana en tiempos del mismo rey que tuvo que alojarse en la misma ermita y la ciudad no atendió que entraran dentro de sus murallas.  No es de extrañar que, en su derredor, también se instalaran algunas viviendas dispersas como mesones, ermitas, y posadas: “Sin embargo aderezado el Mesón de la Torre, que estaba junto a la ermita de San Sebastián, a do se aposentase fuera de la de la ciudad.

  PUERTA DE LA PEÑA HORADADA

 

Estas puertas jugaron una función esencial de control de los pasajeros en tiempos de peste o epidemia, por simples razones sanitarias, mercantiles o bélicos. No se mantuvieron siempre con el mismo nombre, ni las mismas puertas pervivieron con la utilidad. Pues, entre las desparecidas, en 1582, era muy importante la de la Peña Horadada, para todos los barrios del derredor de la Mota, San Sebastián, San Francisco, San Bartolomé y para la salida del campo; recibe el nombre a una peña, donde se libró una escaramuza entre unos musulmanes y un miembro de la familia Aranda, que clavó la lanza Hazconada en una peña (y como vulgarismo le dio el nombre deformado de Peña Horadada, por la cueva de su subsuelo). 

LA PUERTA NUEVA 

           

            Desde el Bahondillo, se llega a la puerta Nueva, hace unos años restaurada; desde la calle del Preceptor hacia delante se bajaba por una calle de descendida. se enlazaba con la calle de la Puerta Nueva que conectaba con la del Rastro. Esta puerta denominada Nueva, data de finales del siglo XVI y   se mantuvo hasta el siglo XVIII. Fue obra de Martín de Bolívar durante los años cincuenta del siglo XVI. Hoy día, no conserva restos del arco de entrada ni de los escudos e imágenes que estaban colocados en la parte superior del muro.          Frente a ella, existía un pequeño adárvelo, que se protegía con un revellín, un a construcción en forma triangular muy adelantada para su tiempo como fortificación pequeña. La restauración de la torre ofreció un nuevo mirador y entrada de la ciudad, con la de futura del Aire se amplía este entorno, con unos nuevos pasos se recuperará la Mota occidental. Mirador y adarve excepcional de la ciudad fortificada de la Mota.