ALCALÁ Y ANDALUCÍA. XIII ELECCIONES LEGISLATIVAS
Hace cien años,
Andalucía como entidad autónoma no figuraba en ninguna carpeta gubernamental
salvo en los libros de viajes de forasteros que acudían a nuestra tierra
atraídos por la singularidad de su folclore. Ni siquiera quería identificarse
como entidad administrativa, sino que se cuestionaba con la rivalidad del reino
de Granada. Llegó la II República y Andalucía comenzó a debatir sobre la
gobernanza de sus tierras en comparativa con otras tierras, sobre todo con País
Vasco y Cataluña. Pero, no estaba claro ni siquiera entre sus gobernantes su
autogobierno, como lo manifestaban los diversos encuentros entre los
parlamentarios de nuestra tierra sin llegar a un final satisfactorio por dividirse
entre la autonomía y el centralismo. El
alcalde socialista alcalaíno Salvador Frías junto con Batmala como diputado
provincial acudió a la convocatoria de Córdoba para debatir del estatuto de
autonomía de Andalucía en 1932. Si leyéramos las actas del ayuntamiento
de aquella época, nos encontraríamos algunas sorpresas.
. Este acontecimiento
podía quedar como un simple hecho más del itinerario de los políticos
alcalaínos pero no fue así. Ni tampoco estamos de acuerdo con lo que algunos
historiadores han defendido que “la cuestión andaluza, auspiciada
oficialmente por las Diputaciones, no provocó el menor interés, actitud
general de toda la provincia si se
excluye a Andújar, Alcaudete y La Carolina”.
La asamblea de
Córdoba, por el contrario, se preparó y
se vivió intensamente en los ambientes
políticos alcalaínos. Compartió el apoyo que el ente provincial hizo a la
postura de las ocho diputaciones y de los alcaldes que se habían reunido en
Córdoba a aplazar el Estatuto hasta tanto que la Nación celebrara próximas
elecciones.
La postura de los políticos alcaláinos coincidió con su diputado Ramón Lamoneda, al considerar
la falta de espíritu regionalista en Jaén y su falta de capacitación para
dilucidar sobre el tema, por estar sometidas a una gran opresión caciquil, que
les impedía ver otros horizontes que los que emanaban del poder de turno y no “estar
capacitadas para adquirir conciencia de la responsabilidad del gobierno que
implica el régimen de autonomía”.
Postura que compartía con los representantes en a la ciudad de Jaén de
la Cámara de Comercio y los Amigos del País.
Es verdad que
la voz de Blas Infante no se oyó por estas tierras. Pero su siembra luego
resurgió setenta años después, pues en Alcalá la Real, la
historia de la lucha por la autonomía política ha estado ligada al proceso de
conquista de la democracia. Tras el letargo de la Guerra Civil y la dictadura, el pueblo alcalaíno luchó en la calle por la Autonomía entre 1976
y 1979 haciéndolo patente en las urnas y los referéndum en los años siguientes,
aprobando el Estatuto en 1981 y su reforma en 2007, a pesar de que en los primeros momentos
los partidos de centroderecha se abstuvieron o
desistieron del voto favorable. Está claro que las diversas
legislaturas plasmaron la huella de la presencia autonómica desde Rafael Escuredo hasta Susana
Díaz, sin reescribir historias de relatos de tiempos pasados, siempre con el
horizonte de proyectar siempre una
huella de optimismo futuro. El relato cambió al asumir el poder el actual partido un falso victimismo y olvidar una
película del pasado, en la que Alcalá la Real, gracias a los gobiernos
socialistas, cambió de pueblo a ciudad,
Mejoró en comunicaciones intermunicipales de las aldeas y otras ciudades
andaluzas, se proyectó un tejido industrial con la creación de cuatro polígonos
industriales, se mejoraron y crearon a
máximo nivel los servicios de asistencia y dependencia social en todos los
campo e instalaciones, la población se asentó en nuevos distritos urbanos y en
las aldeas fomentando la presencia en el
mundo rural y se benefició del fomento, divulgación y turismo de su patrimonio,
entre otros muchos campos. Ahora, corresponde ejercer el voto en la XIII
legislatura, como decía un empresario, es la hora de analizar si nos quedamos
en el victimismo, o el dilema de mantener lo creado y avanzar en el futuro. Los
relatos suelen ser ficticios o reales, y abundan los que suelen crear mucha
tragicomedia.







































