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jueves, 12 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (XII). Las casas nobles del entorno de la Iglesias y plazas de la Mota.

 

 

 

 

 

LAS CASAS DEL ENTORNO DE LA MOTA PARA LA ABADÍA

                                                                                      
















   
En esta plaza, desde por la mañana, ya al amanecer se palpitaba el pulso de la ciudad.  La plaza, al principio, no era  muy grande,  ni llana,  pues en 1599 se compraron y se derribaron las casas del licenciado Gamboa, miembro del Consejo de Felipe II, compradas a Hernando de Padilla, dos pares de tiendas s y la casa de María del Monte Isla, así como varias   peñas  que impedían la entrada al cabildo y a  la Iglesia Mayor .Hubo que quitar en 1587, también , algunas casas que hacían rinconeras y no le daban una forma equilibrada por sus líneas rectas de los lados, de ahí que hubo que derrumbar las casas adosadas a la Iglesia Mayor para hacer línea con su fachada. Es muy  acertada  esta  descripción del cabildo del de febrero de 1592  “no hay más de una plaza, la qual de más de ser pequeña, la hazen muy desordenada los dos peçones y rincones de casas  que están salidos de ella, linde con casa de don Gonzalo de Valenzuela, y tienda de don  Francisco Fernández, de manera que no puede haber ni carrera ni fiesta de caballos, lo que causa no poderse ejercitar el dicho ejercicio de ordinario, como se haría quitando las dichas esquinas en largo hasta las casas de la Justicia , y por ancho en línea derecha de la pared de la Iglesia Mayor , entonces abría plaça que bastaría para fiesta y carrera y estaría con traça y adorno y daría mucha autoridad para la Iglesia Mayor, porque se descubriría la puerta principal, que sale a la dicha plaza , por lo tanto se acuerda que se compren el sitio y edificio de estos dichos dos rincones y se derrumbe por el dicho efecto y se labren y tiendas que salgan a la plaça en el dicho puesto y con ellas pueda aver las que son necesarias para la conservación de esta Mota. Pero cuando, veinte años más tarde, a principios del siglo XVII, se terminaron los corredores era el orgullo de la ciudad, que, por su estilo recoleto, rodeado de edificios tan importantes de fachada de cantería, se consideraba por muchos viajeros como una de las más bellas de Andalucía, hasta tal punto que siempre cuidaban por su ornato, limpiándola, allanándola y reconstruyendo las continuas ruinas que se provocaban en sus edificios.  Se vendían las hortalizas, frutas y hasta cereales, aceite de los hortelanos y jornaleros. También objetos de alfarería y vidriado de otros pueblos como Jaén Granada y Úbeda y Bailén, o trigo la casa de Francisco Romero, tundidor. Otras casas eran las de Pedro Sánchez de Arroyo, don Gonzalo de Gamboa, la de doña Leonor Méndez de Aranda, que hacía esquina con la Cárcel Real y se convirtió Casa de la Justicia, arrimada a la Plaza, que eran de Pedro Fernández de Alcaraz y Felipe de Valdivia.
linderas con capellanía de Pedro de Aranda y Gonzalo de Gamboa. En el entorno de la plaza, las casas del bachiller Martín Alonso, clérigo, que lindaban con las de la Encarnación, Pedro de Pineda y monasterio de la Encarnación, la de Juan de Narváez de Padilla, regidor, lindera con Pedro de Aranda y Miguel de Molina y la de Francisco de Leiva Aranda. Aquí se abrió una calle Nueva, donde antes vivía Francisco de Gamboa, Juan de Padilla. (1571)

 Como manifiesta el profesor Rodríguez Molina al referirse a la fisonomía ciudadana este es el paisaje urbano de toda la fortaleza, y, por ende, del Arrabal Viejo:

Estructurada la Mota como una fuerte ciudad, quedaba defendida por grandes muros y torreones, al abrigo de los cuales se apiñaba, en reducidas dimensiones y estrechos espacios, una nutrida población de gobernantes, clérigos y guerreros. Su fama de bastión inexpugnable es recogida por A. de Palencia en estas breves definiciones de la villa: ‘Alcalá la Real, fortísima por naturaleza, pero más respetable por su proximidad a Granada` Las necesidades de protección y defensa la convertían en un baluarte inexpugnable con un espacio estrecho y sobreocupado”.

Pero, por una  memoria de la capellanía de la parroquia de Santa María la Mayor, podemos  hacernos una idea del aspecto urbanístico que ofrecía este barrio: la vivienda se unía con la tienda, y, esta, a su vez, con  otras viviendas a través de los miradores de sus alturas, aspecto  muy similar que deberían ofrecer las partes altas del barrio de Santo Domingo, como la calle del Postigo cercano a la Puerta de la Imagen, las calles linderas con el Gabán por la parte baja,  y las viviendas de la Puerta Zayde. En su interior, las ordenanzas nos recogen varias normas para mantener el orden, la urbanidad y la disciplina urbanística, que nos ilustran de su tipología de vivienda y diseño urbano. En primer lugar, se daba una primordial importancia a los edificios públicos (en este caso la iglesia de Santo Domingo, horno, Casa de Mancebía, Alhóndiga., Pósito.) y se obligaba a mantenerlos reparados juntamente con otros elementos de uso público como puertas de acceso, calles, o medianerías. En segundo lugar, este espacio urbano se nos presentaba como una importante unidad de concentración urbana dentro del recinto amurallado, en donde no se permitía, antes de la conquista, ninguna construcción de viviendas fuera de su reinito amurallado, tal como se manifiesta muy explícitamente en esta ordenanza:“los hombres del pueblo que quieren hazer casas o fraguar algunas labores deben fazer  que sean todas dentro  de la zerca de los muros e, fuera de los muros, que sea  merced del Rey e a su mandamiento”.  

En tercer lugar, su trama urbana se nos ofrece “encorsetada y reducida”, en la que la higiene y seguridad física de las viviendas se vigilaba en los papeles, pero, a la hora de la verdad, en muchos espacios no cabía sino un puzle de viviendas en donde estas se entrecruzan, estorban o se apoyan unas sobre otras. La estrechez de sus calles obligaba a las autoridades municipales a establecer un amplio espectro de normas urbanísticas con el fin de favorecer el tránsito de los vecinos, animales y mercancías. Su anchura se establecía desde la perspectiva aérea de la parte superior de la casa, marcando dos tercios para cada una de las viviendas, que conformaban las aceras, dejando el tercio restante para la entrada de la luz y el aire de la calle. Así de claro y contundente es la norma: Otrosí no debe ningún hombre sacar el ala de su texado más de cuanto comprendiere  el ala de su texado el tercio de ella, e que finque el otro tercio para el ala del otro texado, que es de otra parte, e que finque el otro tercio en medio, para aire e por do entre la lumbre e por do caigan las aguas, y el que aquesto pasare y más tomare para el ala del texado, sino mándelo el alarife dicho fazer por mandado del alcalde”    

           

También era frecuente que se impidiera colocar cualquier tipo de obstáculo físico para el tránsito de la calle. Entre estos, el colocar los cobertizos y sarmenteras, lo que impedía el paso, porque probablemente no sería extraño que se colocaran en épocas anteriores a 1496, sobre todo en el Arrabal Viejo, donde predominaba la vivienda rural frente a la urbana. En algunas de las calles públicas e principales de esa dicha ciudad, algunas personas tienen fechas en las delanteras de sus casas muchos cobertizos e sarmenteras.  Como tampoco, al principio se permitían poyos adosados a las paredes de las casas junto a las puertas, y, luego, se regularán: Otrosí, ningún hombre no debe de hazer poyo orilla de la pared y esto porque las callejas no se angosten e que pasen los hombres en anchura, e si alguno esto hiciere mándelo el alarife desfazer por mandado del alcalde.

            En esta misma línea de defensa del viandante, se señala la prohibición de elevar pasadizos de una casa a otra por encima de la calle, a no ser que establezcan una altura por  la que pueda pasar un hombre montado a caballo: Todo hombre que haze sombreado e atraviesa  la calle e haze encubierta, débela hazer tan alta que pueda pasar por ella el caballero con sus armas e que no le embarguen, e si más baxa la hiciere de guisa que embargue el caballero con sus armas, debe el alarife mandillo deshacer por mandado del alcalde”.

            Su aspecto residencial, entre el siglo XIV y principios del siglo XVI, se manifiesta claramente en estas dos referencias, que corresponde a un momento en el que se intenta evadir la norma de  la ubicación de las  tiendas en la fortaleza de la Mota :“…proveyó una petición  de miguel Sánchez Vasco sobre la tienda de Santo Domingo que pedía licencia para vender, proveyó que se guarden las ordenanzas(…) se acordó que cualquier fruto y pescados que viene se pese en el Peso de la Harina e no en otra parte se peses sopena de seiscientos maravedíes repartidos en tres partes...”

Por último, como señala el profesor Rodríguez Molina, se establece como norma fundamental el parámetro de la intimidad que rige para la buena convivencia entre las familias y viviendas, impidiendo las puertas enfrentadas entre  las casas de vecinos y presentando una asimetría viaria: “No debe ninguno hazer puerta de su casa delante de la puerta de su vezino , si no fuera  a su grado de su vezino, ni a otro en las tiendas, en las alhóndigas, ni en los baños no se deben hazer puertas fronteras , ca es grande descubriçión, si no fuere a grado de dueños”.

Las viviendas se reformaron en su mayor parte a lo largo del siglo XVI. Se distinguen como casas en las que la mampostería ocupaba la mayor parte de sus fachadas salvo las escquinas y la portada que eran de piedra y bien gastada. La casa de jerónimo Ribero fue contratada por Pedro Fraguagua para construirla y es un modelo especial en el laevantamiemnto del paramento mural a medio camino entre el aparejo toledao de clara scendencia mudelkar y el muro de tapial. En 1597, se comprometían ambos a edificar una casas, que tendría una 100 tapias y la siguiente disposición: los cimientos con  un grososr de ¾ de vara y con sus perpiaños partir del roquedo; hasta el primer piso , de mapostería salvo la portada y las esquinas de cantería costeadas; a partir de este piso y hasta el arraque de los tejados, se echaba hiladas de antería y entre hiladas de 3.80 un muro de tapial, cogido por dentellones a las hiladas.Por último, las caas de muro de tapial solían ser de las familias más desfavorecidas,


DESDE LA PLAZA HASTA LA PUERTA NUEVA

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            A finales del siglo XVI, salía de la Plaza Alta de la Mota e n dirección hacia la Puerta Nueva, se abría esta calle que dejaba a un lado el horno de la plaza la casa de la Justicia y la de los Leyva una calle que se denominaba del Preceptor de Gramática, porque unas de las viviendas se alquilaban al Preceptor de Gramática de la Ciudad, un el rector o maestro de retórica que iniciaba a los niños de las clases privilegiadas en los estudios de la Gramática, la Filosofía y las Matemáticas. Era una casa que no ofrecía muchas comodidades a los estudiantes por ser muy estrecha, fría y húmeda y los alumnos se veían sometidos a la propagación de enfermedades contagiosas.  Servía de vivienda del preceptor, pero pronto la abandonó por sus incomodidades. O se le buscaba otra en el entorno del Trabuquete, junto a la Casa de Hurtado de Aranda Se sabe que finales de XVI, ejercía la docencia en la casa el cura licenciado Monte, una casa con muy poco espacio para acoger a los niños en las dependencias y en el recreo, además de verse afectada por las humedades

 

También se denominó esta calle con el nombre de la Encarnación, porque desde 1988 se fundó en la casa de Leonor Méndez de Sotomayor el monasterio dominico de Nuestra Señora de la Encarnación, una casa que lindaba con la de los Leyva, a los que compraron parte de su vivienda para ampliación del convento. En el mismo aóño, ya Juan Hernández y Miguel de Bolívar llevaban a cabo el claustrio del convento. No es extraño que se ubicaran dentro de este recinto, pues la iniciativa partió de importantes caballeros de la ciudad, alguno como Juan de Aranda llegó a donar seis mil ducados para su fundación. Junto a unas peñas, una calle se abría cerca de la casa de Sancho de Aranda, toda ella con fachada de piedra junto a ella, la casa de Isabel de Leiva, que sirvió de convento de las monjas dominicas desde el año 1588 hasta el año 1601, precisamente el año cuando se bajaron al hospital de la Veracruz.

 Una casa que se recoge dentro del mundo mistérico, porque fue abandonada por familia propietaria y se donó como convento sin mucho éxito. Se recoge cierta leyenda de que las monjas, hijas de muchos hidalgos, acrecentaron su presencia en esta casa. Pero pronto se vieron inmersas en un ambiente de enfermedades que achacaban a las aguas rojizas de sus aljibes y a la visita de un duende. Aunque los cabildos eclesiástico y civil no les permitieron trasladares a un recinto más sano y menos estrecho. Al final, en 1602, llegaron a un acuerdo de transacción con el Hospital del Dulce Nombre de Jesús, que se encontraba en el Llanillo, que le cedió su edificio y lo permutaron por otros de la actual calle Caridad. Es curioso que las viviendas de esta calle están habitadas por hidalgos descendientes de los primeros conquistadores  de las familias de los Cabrera , Cardera, Mazuelos, Góngora y Aranda, y por los nuevos advenedizos como acontecía con el alcaide Antonio López de Gamboa, hombre culto que escribió sobre las Antigüedades de la ciudad de Alcalá la Real y ejerció una gran influencia en la vida social y política desde finales del siglo XVI, heredando la alcaldía de sus padre, hasta mediados del siglo XVI como regidor perpetuo.  Tampoco no faltaban los obres de oficios como los escribanos. Cerca de los Cabrera vivía Bartolomé López Montijano, casado con Francisca del Castillo.

La Casa de los Cabrera se encontraba arrimada a la muralla. Y en ella se abrió una calle. En el siglo XVI esta calle se dirigía hacia extramuros de la ciudad por la Puerta Nueva y desde esta hasta San Bartolomé, solía tener bastantes hundideros, y era continuamente arreglada para la procesión del Corpus ( 4.12. 1612) Para hacer la ampliación de la Puerta hubo que comprar varias casas por los años treinta del siglo XVI. En esta fecha estaba hundida y muchos solares ya abandonados y las viviendas vacías, se reedificó por el cantero portugués colocando vara y media de pretil, que se conserva y con piedras hiladas con seis entibos. Se dividía en tramos, uno calle Baja de Puerta Nueva. En 1611, la situación de este entrono es prácticamente derrumbado de modo que acudieron los dos miembros de la comisión de obras, Pedro de Cabrera y Ruiz Díaz y vieron la calle que se dirigía a la Puerta Nueva. Y de acuerdo con los maestros y alarifes de la ciudad, se debían entibar, macizar y terraplenar todos aquellos solares a consecuencia de que el paso estaba impedido con la caída de varias casas y era de uso púbico, porque la calle se sustentaba sobre ellas y se necesitaban para el tránsito de las personas.  

 

CALLE DE DELANTE DE LA DEL PRECEPTOR O DE LA ANTIGUA MURALLA DE LA ESPECERÍA

            Se encontraban las viviendas de las familias de los Frías, Valenzuela, Trasierra, Escobar y Jamilena entre otros. Lindaba con el palacio abacial y otras calles, entre ellas la Calancha. Podría enmarcarse entre calle antigua del muro de la Especiería y Despeñacaballos.


miércoles, 11 de febrero de 2026

EL AUTOR DE COMEDIAS FRANCISCO MUDARRA


 COMPAÑÍA DE FRANCISCO DE MUDARRA (1634)

Por mayor de 1634, acudió a Alcaslá la  Real la compañía de Francisco de Mudarra, que aparece como autor de comedias, pero swe acompaña como director por  Juan de Lezcano.En 1634, Francisco de Mudarra como autor de comedias  junto con el representante de la compañia Juan de Lezcano se encontraba en Alcalá la Real, realizó la representación  de varias actuaciones  en el Corral de Comedias y se hospedó en el mesón de HERNANDO DEL CASTILLO  ( AHPJ  5061, SN, 29 DE MAYO DE 1634) y dejaron las siguientes deudas :

-169 realeas al mesonero Cristóbal Ruiz.

-al carpintero Eugenio de la Carrera en "apariencias" ( escenarios, 35 reales) en la Comedia.

-gastos de los arrieros  151 reales que llevaban los portes y personas de la compañía.

El barbero Gabriel Benítez se comprometía a pagar curiosamente los escotes, una palabra curiosa que hacía referencia a los gastos de las deudas, por eso la interpretación de esta palabnra de su frase " a escote". 


Iformación extraída de: Página web del Grupo DICAT.
Copyright © DICAT Grupo de investigación teatral bajo Licencia Creative Commons BY-NC-ND http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/.
Cómo citarnos: Ferrer Valls, Teresa et al., página web Grupo DICAT: https://dicat.uv.es

 Este autor de comedias s casó con Magdalena —cuyo apellido se desconoce— y fue padre de Vicenta Mudarra (LL1, 173-74). Sabemos que Francisco Mudarra representó la comedia El agravio agradecido, de Matías de los Reyes, impresa en Jaén en 1629 y con dedicatoria fechada en Villanueva de la Serena el 21 de septiembre de 1622 (UT, II, 549). Por otro lado, en la biblioteca de la University of Pennsylvania se conserva, con la signatura Ms. Codex 188, la comedia autógrafa Los Benavides o El primero Benavides, de Lope de Vega, fechada en Madrid el 15 de junio de 1600. El manuscrito incluye dos repartos, que corresponderían, según Arnold G. Reichenberger, a la compañía de Baltasar de Pinedo (q. v.). Según dicho investigador, el primero de los repartos sería de principios de 1601, mientras que el segundo reparto podría fecharse hacia 1610. En el segundo de los repartos figura [Francisco de] Mudarra en el papel de "Fernán Ximénez" —la identificación entre corchetes es de Reichenberger— (Re, 160-175). Además, en la Biblioteca Nacional de Madrid se conserva un manuscrito de la comedia Nadie diga mal del día hasta que la luz se acabe, en el que se indica que se trata de una "Comedia de Francisco Mudarra, autor de comedias de Su Majestad". El manuscrito lleva fecha de 1617 y Paz y Melia se pregunta si se trata de un manuscrito autógrafo, señalando que C. A. de la Barrera la mencionaba en su catálogo como anónima. Es difícil saber si se trata de una obra de Mudarra, o de un manuscrito del que fue copista o que fue de su propiedad (PM, 374-75, nº 2501; R, 533). 1599 Consta una escritura, fechada en Barcelona el 2 de octubre, por la cual el autor de comedias Hernán Sánchez de Vargas (q.v.) y varios actores de su compañía se comprometían a pagar a Pau Castañer, vellutero, un total de 84 lbrs. y 16 sueldos —que eran aproximadamente 70 dcs. o 850 rs. castellanos— por mercancía que le habían comprado. Firmó como testigo el actor Francisco Mudarra (MJ, 60). 1609 Entre los miembros de la compañía de Nicolás de los Ríos (q. v.), que representó el Corpus en Sevilla, figuraba Francisco de Mudarra (SA, 136; Se, 1238; R, 533). 1610 Consta una escritura, fechada en Valencia el 3 de abril, por la que el autor Alonso de Heredia (q. v.), junto con su compañía, de la que formaba parte Francisco de Mudarra, se concertó con el clavario del Hospital General de Valencia para representar en esta ciudad durante tres meses, todos los días excepto los sábados, a partir del día de Pascua (E, 465; M, 237). En  1614 . consta una escritura de capitulación, fechada en Zaragoza el 13 de noviembre, por la que José de Arellano, Cristóbal Ayala, Francisco Vicente, Damián Mejía, Juan de Castro, Matías de Rueda, Felipe Monroy de una parte, y de la otra Francisco Mudarra, todos ellos residentes en Zaragoza, decidieron constituirse en compañía y nombrar como autor de la misma a Francisco Mudarra, quien no podría despedir ni recibir a nadie en la compañía sin el consentimiento de todos los miembros. Acordaron reunirse en Zaragoza la primera semana de Cuaresma de 1615 y ensayar las representaciones de aquellas comedias que Francisco de Mudarra les ordenase, en la posada de dicho autor. El autor cobraría 7 rs. y medio de parte, José Arellano y su mujer —cuyo nombre no se indica— 10 rs., Matías de Rueda 5 rs. y medio, Francisco Vicente 5 rs., Felipe Monroy 3 rs. y medio, Damián Mejía 5 rs. y medio, Cristóbal Ayala 5 rs., Juan de Castro y su mujer —cuyo nombre no se indica— 11 rs. por cada representación, y guardarían 10 rs. en la caja, cerrada con dos llaves que estarían en manos de dos de los miembros de la compañía. Los gastos derivados del viaje a la ciudad de Zaragoza para la Cuaresma de 1615 se cobrarían de la caja y, una vez terminado el año, el total recaudado en la misma se repartiría entre todos los miembros. "Si alguno de los de dicha compañía durante el año caiere enfermo se le aia de dar su salario como si representara y si acaesciere morir para en ese caso se le aia de abrir dicha caja y dalle la parte y porción que de ella le cupiere y combertillo sus albaceas en lo que se le ofreciere para su alma". El autor no podría despedir ni recibir a nadie si no fuese con acuerdo de todos. En caso de incumplimiento de contrato se imponía una pena de 100 dcs. (SaV, 354-55). 1615 El 20 de diciembre, en Valencia, Francisco de Mudarra reconocía deber a Francisca Gomis, viuda del arrendador Alonso Maluenda, la cantidad de doscientas veintiséis dracmas béticas por la habitación, cama y servicios proporcionados en Valencia (M, 208). 1 En 616  hay  un poder, otorgado en Murcia el 10 de enero por el autor Francisco Mudarra, vecino de "la Universidad de Alcalá de Henares", estante en Murcia, a su "compañero" Rodrigo de Alarcón, vecino de Murcia, para que en su nombre fuera a Madrid y otros lugares para contratar "compañeros" para trabajar en su compañía durante un año, así como para comprar comedias y firmar contratos con las "casas de representación" y con los encargados de las fiestas del Corpus y otras, y concertarse con carreteros y arrieros para el transporte, así como para cobrar deudas (F, XXIV, 63, 114-15); la compañía de Francisco de Mudarra empezó a representar en la casa de la Olivera de Valencia en el mes de abril, a partir del día 4 y hasta final de mes. Este mes esta compañía alternaba junto con la compañía de [Diego López de] Alcaraz en la Olivera, y según Sarrió es posible que Mudarra actuara durante este mes todos los días pares mientras Alcaraz lo hizo los impares (SRu, 59); durante el mes de mayo la compañía de Mudarra continuó representando en la Olivera, al menos los días 2 y 22 —aunque es posible, según Sarrió, que Mudarra actuara durante este mes todos los días pares—; siguieron representando durante el mes de junio alternativamente en la Olivera las compañías de Mudarra y Alcaraz, aunque no hubo representaciones los días 2, 14 y 23 (SRu, 59); las compañías de Diego López de Alcaraz y Francisco de Mudarra representaron en la fiesta del Corpus de Valencia los autos Los desposorios de San José y la Virgen María y La viña (Ca, 58-59; M, 78-81); a partir del día 10 julio siguió actuando solo Mudarra en la Olivera, aunque en este mes no hubo representaciones los días 16, 18, 23, 25, 28, 29 y 30 (SRu, 59) —aunque según Mérimée en julio finalizaron las representaciones de esta compañía en Valencia (M, 130), como documenta Sarrió todavía continuaron algunos días en agosto: véase la noticia que sigue—; en agosto la compañía de Mudarra representó en la Olivera hasta el día 7, aunque no hubo representaciones los días 3, 4 y 5 (SRu, 59) —desde el 4 de abril hasta el 7 de agosto, la compañía de Francisco Mudarra había representado en Valencia, según el cálculo de Sarrió, un total de sesenta y una representaciones (M, 130; SRu, 59). En  1617  hay una carta de pago de unos carreteros de Aragón, fechada en Madrid el 4 de febrero, en favor de Francisco Mudarra y Francisco Ortiz, autores de comedias, de 600 rs. a cuenta de los 797 rs. —según Pérez Pastor, o 697 rs. según Agulló Cobo— que se comprometieron a pagar, según una obligación otorgada en Calatayud, por llevarlos a la Corte con los vestidos de las representaciones (PP, I, 161; AgC3, 95); consta una obligación, fechada en Madrid el 2 de febrero, de Francisco de Mudarra, autor de comedias, como principal deudor y de Francisco Ortiz, autor, como su fiador, ambos residentes en Madrid, en favor de Antón de Villagrasa y Martín López, carreteros, por 270 rs. que les debían (AgC3, 95); consta un poder, fechado en Madrid el 23 de agosto, del autor Francisco Mudarra, otorgado en favor de dos vecinos de Fuenlabrada para que cobraran 350 rs. que les debía, y que el autor había de recibir de los mayordomos de la fiesta de Nuestra Señora en Vallecas, por la representación que tenía que hacer allí el día 3 de septiembre (PP, II, 46). 1618 Consta una obligación, fechada en Málaga el 29 de junio, por la que Francisco Mudarra, autor de comedias, que se encontraba en la ciudad para representar en las fiestas del Corpus y en el patio del Hospital, se comprometía a pagar a Francisco de Orense, en un plazo de tres meses, 407 rs. que le había dejado para el traslado a la ciudad y otros gastos posteriores. En garantía del pago entregaba al acreedor cuatro comedias: Marcos Jarra el bandolero, La sucesión de la ventura, Fundación de la Merced y Ver y creer (LL1, 171). En 1619 hay otra  carta de pago, fechada en Madrid el 15 de julio, de Juan Florín en favor del actor Alonso Fernández de Guardo por 1.000 rs. en concepto de una fianza que Fernández de Guardo hizo por el autor Francisco de Mudarra para Antonio Molinar, vecino de Sevilla (PP, I, 185). En 1620 se escribe un contrato de compraventa, redactado en Málaga en día y mes que Llorden no especifica, por el que Francisco Mudarra, junto con Magdalena, su mujer, y su hija Vicenta Mudarra, representantes de la compañía de Cristóbal de Avendaño, autor de comedias, adquirieron de este autor unas vestiduras, ropas y otros bienes, cuya relación se detalla en el documento, por un precio total de 7.700 rs. Concertaron la venta en Lucena, pero la entrega se hace en Málaga (LL1, 173-74) —sospechamos que podría haber algún error en esta noticia. Francisco Mudarra era autor de comedias; lo había sido desde 1614 y siguió siéndolo después. En cambio, Cristóbal de Avendaño aparece como autor de comedias por primera vez en este documento. En principio, parece curioso que Mudarra fuera miembro de su compañía y que Avendaño le vendiera estos bienes poco tiempo después de empezar a ser autor. Sería más lógico que Mudarra vendiera los bienes a Avendaño. Por otra parte, nos preguntamos si se trata en realidad del autor Cristóbal Ortiz, en vez de Cristóbal de Avendaño. Ortiz estuvo en Málaga en 1620, seriamente endeudado (LL1, 174) y por estas fechas vendió su repertorio a Juan Bautista Valenciano y abandonó la autoría de su compañía. Véase entrada correspondiente—; el 6 de junio, en Sevilla, Pedro Cebrián, autor de comedias por Su Majestad, y Juan Gómez Candela, médico, dan poder a Francisco Mudarra, vecino de Lisboa —¿el mismo que nos ocupa?— "para que pueda obligarlos con su compañía, recibiendo las cantidades que se anticiparen por los contratos que celebre" (RM, 341; RB, 118). En 1622 Consta una carta de obligación, fechada en Badajoz el 6 de noviembre, por la que Andrés de la Vega, autor de comedias, vecino de Madrid y estante en Badajoz, en nombre de Gabriel González, escribano de Su Majestad, y con poder otorgado por éste con fecha del 20 de julio de 1610, manifestaba deber a Francisco Mudarra, autor de comedias y vecino de Alcalá de Henares, o a quien su poder tuviese, 150 rs. por una comedia que Mudarra vendió a González titulada El bisoño portugués, estimada en 300 rs., cantidad de la cual pagó 150 rs., comprometiéndose Andrés de la Vega a que Gabriel González entregaría los otros 150 rs. a Mudarra cuando los reclamase (F, XXVII, 167). 1623 Consta un concierto, fechado este año en Málaga —La orden no concreta más la fecha—, por el que los autores Juan de Nieva y Francisco Mudarra se comprometían con el arrendador Francisco de Orense a realizar dieciséis representaciones en el patio de comedias del Hospital de Málaga, a partir del 8 de octubre, cobrando 300 rs. (LL1, 176); consta una escritura de obligación, fechada en Sevilla el 15 de febrero, por la que Francisco Mudarra, autor de comedias con licencia de Su Majestad, vecino de Alcalá de Henares, y otros representantes se comprometían a representar durante las fiesta del Corpus de Cádiz (RM, 344). En  1624 Consta una escritura, fechada en Sevilla el 18 de marzo, por la cual el autor Francisco Mudarra constituyó su compañía, integrada por Juan Cabello, Agustín de Cáceres, Lorenzo Martín, Juan Navarrete, Mateo de Herbias, Pedro Leandro, Manuel Marcelo [sic, por "Manuel Macedo"?], Juan de Mendoza, Isabel Peregrino, viuda, Ana de Segura, y una niña llamada María, de siete años de edad —que no hemos podido identificar—, más un hija de Mudarra —cuyo nombre no se indica, aunque probablemente Vicenta Mudarra— (BD5, 81). En 1630  hay una escritura de concierto, fechada en Murcia —la fuente no especifica mes ni día—, por la que Diego de Ávila, en virtud de un poder otorgado en Orihuela —en fecha que no se indica— por el autor de comedias Francisco Mudarra (q. v.), y toda su compañía, contrataba con Lázaro Pérez, arrendatario de la casa de comedias de Murcia, treinta y cuatro representaciones con dieciséis comedias "y las que más se pudieren hacer", entre ellas El palacio confuso. Formaban parte de la compañía Juan Bautista Alarcón, Jerónimo Valenciano, Francisco de Guzmán, Antonio de Avendaño, Francisco Gutiérrez "y los demás" (MB, 703, 706). Por el año de 1631 En los Libros de Cuentas del Hospital General de Valencia consta un documento, fechado en Valencia el 3 de enero, en el que se consigna el pago de 20 libras a Jacinto Maluenda por los gastos tenidos al haber ido a la ciudad de Murcia a concertar "una compañía del valenciano" (JM, 528) —en realidad parece tratarse de la misma compañía que figura también a nombre de Francisco Mudarra: véanse las noticias que siguen—; consta un documento, fechado en Valencia el 17 de enero, en el que se consigna el pago a Juan Jerónimo Almella y a Francisco Mudarra, autor de comedias, de 200 libras por cuarenta representaciones que se habían obligado a realizar en la casa de comedias de dicha ciudad (JM, 528); consta un documento, fechado en Valencia el 20 de enero, en el que se consigna el pago de 7 libras a Jacinto Maluenda, por haber ido a la ciudad de Murcia en busca de la compañía de [Francisco] Mudarra y [Juan Jerónimo Almella] 'el Valenciano' (JM, 528); el 25 de enero comenzó a representar en Valencia "la compañía de Mudarra" (JM, 528) —aunque en esta noticia figura la compañía a nombre de Francisco Mudarra, a tenor de las noticias anteriores, podría tratarse de una compañía conjunta—; durante el mes de enero la compañía de [Francisco] Mudarra representó en la Olivera de Valencia, desde el día 25 al 31 (SRu, 81); durante el mes de febrero siguió representando la compañía de Mudarra en la Olivera, excepto los días 1, 20 y 22, en los que no hubo representaciones (SRu, 81); durante el mes de marzo siguió representando la compañía de Mudarra en la Olivera hasta el día 4, excepto el día 1, en que no hubo representación (SRu, 81) —desde el 25 de enero en que comenzó a representar en Valencia la compañía de Mudarra hasta el 4 de marzo realizó, según el cálculo de Sarrió, un total de treinta y cinco representaciones (SRu, 82)—. 






Consta en los libros de cuentas del Hospital de Nuestra Señora de Gracia y Buen Suceso de Murcia que el 21 de diciembre empezó a representar en el teatro del Buen Suceso la compañía de [Francisco] Mudarra, y que dejó para el Hospital 200 rs. (F, XXIV, 63, 158). 1635 En los libros de cuentas del Hospital de Nuestra Señora de Gracia y Buen Suceso de Murcia, consta un documento fechado el 12 de enero, relacionado con un el trabajo de un carpintero, en el que se menciona a la compañía de Francisco Mudarra, que al parecer estaba en Murcia todavía en ese momento (F, XXIV, 63, 152); consta un escrito, fechado el 20 de enero en Cartagena, en el cual Francisco Mudarra, autor de comedias por Su Majestad, solicitaba al cabildo de la Ciudad una ayuda porque, estando en la ciudad "muchos días [...] por el mal tiempo y muchas aguas no he podido representar algunos de ellos". El cabildo ordenó el 29 de enero otorgarle una ayuda de 400 reales (SM, 127). 1636 En los Libros de Cuentas del Hospital de la Misericordia de Segovia se hacía constar que la compañía de [Francisco] Mudarra actuó durante once días en el patio de comedias (Gra, 32); según los libros de cuentas del Hospital de la Magdalena de Ávila, este año —en fechas que no se especifican— la compañía de Francisco Mudarra hizo ocho representaciones en el patio de comedias de la ciudad (BQ1, 54); consta una carta de pago, fechada en Madrid el 12 de abril, de Francisco Mudarra, autor de comedias de los nombrados por Su Majestad, a favor de don Pedro del Castillo y Delazcábal, vecino de Salamanca, por 2.910 rs. que le entregó a cuenta de las fiestas que tenía que hacer en Salamanca, según la escritura hecha ante Gabriel Jiménez (F, XXXV, 47; PP, II, 94).
I

escote

 UNA COMPAÑÍA QUE SE FUE SIN PAGAR LOS ESCOTES EN 1634





Escotedescote,[1]​ o escotadura hacen referencia al recurso o característica del vestido que consiste por lo general en un ensanche, abertura o corte que las prendas de vestir presentan en el pecho y/o la espalda, y que deja al descubierto las zonas alta y/o laterales del busto o de la parte posterior del cuerpo humano, pudiendo llegar, según las modas, hasta el coxis.[2][3][4]​ Por extensión del término, puede referirse a aberturas en las mangas del vestido y también se aplica a las zonas del cuerpo, en especial el femenino, que quedan descubiertas por dichas escotaduras.[a][5]

Etimologías

Diferentes supuestos proponen que el primitivo «descote» pudo tener su origen lingüístico en la «escota», en relación con la «cota» de malla, por los cortes que en el pectoral y los laterales facilitaban los movimientos de pecho y brazos. Parece claro que escote, en castellano, deriva de «cota», del francés antiguo «cote» (el moderno «écoute»),[6]​ y este, a su vez, del fráncico «kotta» (paño de lana grueso), emparentado con el alemán «kotze» y el inglés «coat» (abrigo).

Historia

Modelo contemporánea luciendo un vestido con un escote profundo, que expone su cuello y pecho.

Diversos resto arqueológicos muestran a las mujeres cretenses durante el periodo minoico (3000-1450 a. C.) vestidas con un corpiño ajustado y abierto por delante,[7]​ que dejaba los senos al descubierto. Similares fuentes iconográficas, desde los tiempos de David hasta el siglo V a. C., muestran a la mujer sometida a la moda del pecho desnudo y otro tapado, o el modelo amazona (con uno de los dos pechos tapados). La stola romana, heredera quizá del último periodo griego, plantea el uso generalizado del pecho cubierto.[8]

Durante el periodo medieval, la saya presenta una abertura o escote bajo el cuello,[9]​ que a lo largo de la Edad Media y el Renacimiento (salvo la recuperación de la moda del cuello alto en el xiv) se fue ampliando hasta el siglo xix o complicando con adornos y accesorios, como los pequeños encajes cosidos en tiras de lienzo sobre el cuello de las camisas femeninas, por su parte superior, recurso que permitía ceñir los hombros y el pecho.

A lo largo del siglo xx, va a repetirse el mismo proceso, desde los cuellos altos de la primera década, pasando por el escote cubierto de encaje de los años 20, o los hombros descotados de finales de la década de 1930.[10]

La marca de sujetadores Wonderbra declaró en el ámbito británico del vestir Día Nacional del Escote el primer viernes de abril.[11]

Modelos o tipos

Entre los tipos de escote más corrientes o habituales, aplicados a blusas, vestidos, jerséis, camisas, etc. pueden enumerarse:[12]

  1. escote imperio o escote “barco” de hombro a hombro redondeado
  2. escote en V (“uve”) escote de hombro a hombro apuntado
  3. escote apuntado o en pico más cerrado pero más profundo que el uve
  4. escote abierto o en U muy común en las mallas enterizas.
  5. escote corazón
  6. escote drapeado
  7. escote cuadrado
  8. escote camisero abierto (escote americano)
  9. escote halter
  10. escote “tanque”
  11. escote lágrima
  12. escote palabra de honor de hombro a hombro recto

CONOCIENDO LA MOTA(XI) LA IGLESIA MAYOR ABACIAL DE SANTA MARÍA.

 

 

LA IGLESIA MAYOR

 


IGLESIA MAYOR

DESCRIPCIÓN





La iglesia mayor abacial recibe el nombre de parroquia de Santa María la Mayor y estuvo dedicada a la Asunción de Nuestra Señora. Era la sede la Abadía de patronato real concedida por el rey Alfonso XI. Estaba situada en el extremo suroriental de la ciudad fortificada ocupando un lugar privilegiado en el barrio noble de la ciudad. Actualmente, su silueta junto con la del castillo, murallas y torres definen el emblema de la ciudad de Alcalá la Real. Junto con el templo, en su entorno se encuentran la torre de campanas, la capilla del Deán, el Claustro, la Sacristía y las casas de Sacristán. Describe un rectángulo de dimensiones proporcionadas (la anchura es doblada por la longitud tanto en su interior como en su exterior, 45 X 20 metros). Se distinguen perfectamente las tres partes del templo: el de los pies con 7.5 metros y un estilo diferente al resto de la iglesia, el cuerpo con 17.15 y la cabeza o presbiterio dividida en tres naves, el altar mayor y dos capillas colaterales. 6.23. La altura varía según las secciones que va de los º0.76 del primer cuerpo a los 4. 80 del segundo.  Destaca la cornisa volada de cuatro fachadas: la oriental más austera dividida en tres calles, correspondientes a la capilla mayor y algo más adelantada y dos colaterales relacionadas con las capillas interiores. Los tres cuerpos se encuentran divididos por un retranqueo en la parte baja; el segundo totalmente liso por una imposta y en el tercero se abren dos ventanas rectangulares en las paredes de las capillas. Este cuerpo se corona con una cornisa de ménsulas intermitentes y cenefa de dardos y ovas, a la que se añade un pretil protector del tejado con cuatros pináculos de tipo flamígero o flameros. 

 La fachada norte fue obra del abad Diego de Ávila y se vio favorecida por varias mejoras con la apertura de la calle de la familia Narváez y la desaparición de un pasadizo que unía con las casas de esta familia. Es de dos cuerpos, completamente lisa y se interrumpe al llegar a la torre de campanas separados con una imposta. En el primer cuerpo se abre la portada del Cristo del Perdón que se tabicó en1765; en el segundo cuerpo se abren dos filas de ventanas, las primeras cuatro óculos que tenían vidriado y por encima cinco ventanales con arcos de medio punto. Es de destacar la portada-retablo que se extiende en el contexto de la arquitectura de la diócesis de Jaén, donde un arco de medio punto se flanquea con dos pares de pilastras toscanas y se remata con un frontón partido desarrollado dos espiralitas en sus extremos, un relieve presenta la Asunción de Nuestra Señora basada en el grabado de Francisco Zúccaro y obra de escultores de la diócesis de Jaén, muy renacentista con su eje central y orlada por cuatro ángeles posicionados en dos subejes, diseño similar a otros que se encuentran en la ciudad como el retablo de la iglesia de Santa Ana. Los escudos, que coronan un segundo frontón, son de piedra blanda de Cantera Blanca y responden al abad Diego de Ávila y a la Corona. La misma cornisa, junto el pretil y dos flameros en sus ángulos que la anterior fachada oriental.

             La fachada occidental es completamente plana quebrada por cuatro salientes que corresponden a los ángulos de la torre y a los contrafuertes. Muy simple solamente se rompe su austeridad con una ventana de medio punto en el ángulo meridional y un óculo central, .al mismo tiempo que se mantienen la cornisa y parapeto acompañados de cuatros gárgolas con las figuras de los tetramorfos de los evangelistas. Se abre con una portada que debió ser la principal para los acontecimientos más significativos, de piedra de Cantera labrada y en un espacio de  ente dos machos y una arco rebajado , adornado con rodelas y hacen del recinto que se convierta en el pórtico de la Iglesia, Bajo el arco, se encuentra la verdadera portada de dos cuerpos: en  el primero con columnas de estilo dórico se encuadra un arco de medio punto de jambas cajeadas con puntas de diamante, la clave de hoja de acanto y el intradós con los típicos modelos decorativos del renacimiento como son los querubines, jarrones de azucena, putti,,,En las enjutas aparece el escudo del abad don Juan de Ávila.  Y en la cornisa la leyenda latina NONNE HIC ALIUD NISI DOMUS DEI ET PORTA COELI, la misma leyenda del ala de la epístola de la Catedral de Granada haciendo referencia la puerta del Cielo en el sueño bíblico de José “Aquí no hay otra cosa que la casa de Dios y la puerta del cielo”. Debieron completar la portada una imagen de la Virgen María en el medallón superior y en las hornacinas laterales las imágenes de Sn Pedro y San Pablo-

            La fachada meridional se queda oculta en su mayor parte por estar adosados varios edificios desde las Casas de Cabildo, pasando por la Casa de los Sacristanes, la sacristía y capilla del Deán, a la torre almenada que asciende y envuelve una escalera de caracol de perfecto diseño con su baranda de piedra, donde sus amplios peldaños penden de una espiral acanalado, cubierta con una pequeña cúpula de media naranja. En su segundo cuerpo se repiten los vanos de la fachada norte y demás elementos y se hacen más profusos las quimeras y animales salvajes, reminiscencias medievales para espantar los espíritus. A través de un pórtico que en su parte baja mantiene una escalinata restaurada en los últimos años y cubiertos con dos arcos, se accede a parte del antiguo claustro y capilla del Deán y se abre la portada meridional de estilo manierista, formada por un arco de medio punto de la escuela de los Bolívar   con jambas cajeadas, clasicismo en la cornisa y frontón y el escudo abacial de Maximiliano de Austria en el vértice de tímpano. Dos pilastras flanquean cada uno de los lados, resaltando su pared más rehundida.

 

SU SUBSUELO HISTÓRICO

            Antes de la actual iglesia todavía se distingue en su planta los restos arqueológicos que se remontan a la prehistoria y constatan el paso de varias civilizaciones en este cerro. Del mundo de los metales, en el ángulo interior del actual templo se conservan restos de un silo y el entorno de una choza que debió estar cubierta con retama y apoyada en mampuesto. En el interior, cerámica y raederas entre otros utensilios nos muestra el grupo humano que se remonta a los primeros milenios a.c. No hay constatado ningún testigo del tiempo de los íberos, pero debieron hacer presencia. Los romanos dejaron para la posteridad varios aljibes y muestras del opus coementitium y de sillería de grandes dimensiones probablemente de un castro. No tiene ninguna fiabilidad científica el atribuirle a la ciudad de Alcalá topónimos como Ula o Sucaelo, que fueron fruto de la fantasía y ombliguismo de nuestros antepasados.  En cuanto a la presencia de tumbas antropomórficas se nos remonta al periodo de la ciudad de Alcalá la Real donde los visigodos y mozárabes comparten la presencia de este tipo de enterramiento en cortijos cono la Peñuela o en la necrópolis de Tózar. Pero lo que no deja duda alguna es el continuo asentamiento de época musulmana que se transformó a lo largo de los siete siglos de su dominio.  Desde aljibes medievales hasta restos de tumbas musulmanas excavadas en roca, así como el arranque de muros que pudieron reutilizarse a partir de una primera mezquita aljama, se muestra una ciudad preocupada por el abastecimiento del agua.

 

EL INTERIOR Y TECHUMBRE

            La antigua iglesia sigue la línea estilística y constructiva de las iglesias andaluzas que se iniciaron a principios del siglo XVI, de planta de salón y de tres naves separadas por seis pilares. En las actas del siglo XIX se recogía que fue diseñada por Diego de Si loé, y , de lo que no hay duda de que intervino su maestro de obras Martín de Bolívar  en los primeros tramos de los pies a partir de los años cuarenta; posteriormente fue continuada por Miguel de Bolívar y  Ginés Martínez de Aranda a partir de los años ochenta bajo las trazas de Ambrosio de Vico que le imprimieron un clasicismo y una atrevimiento constructivo al cuerpo de la iglesia con una soberbia cubierta sobre una volada cornisa sin las tres naves, para volver al presbiterio de tres naves, la capilla principal y dos colaterales que diseñó Vico, pero intervinieron otros arquitectos como Francisco Gutiérrez, Luís González, Ginés Martínez de Aranda y Fray Cristóbal González. Sus pilares y muros sustentan el cerramiento, bóvedas y cubiertas desde la propia roca como sitio de cimentación, lo que ha permitido afrontar muchos movimientos sísmicos y adversidades a lo largo de la historia. Los cuatro pilares de los pies son circulares, aunque el cuarto es mucho más complejo porque sustenta la torre y sus habitaciones, el coro y trascoro; los cuatro del presbiterio son de sección cuadrada, sino con adosamiento de semicolumnas, Los arcos formeros, los perpiaños y los de las bóvedas de los muros formantes parten de franjas en forma de capiteles unidas por molduras de ovas y dardos entre ménsulas. Las bóvedas son de crucería estrellada, ofreciendo algunas diferencias, más planas la de debajo del coro; las del cuerpo de la iglesia era de medio cañón en 1599, que se protegió con un artesón y actualmente en 1991 se colocó una cubierta de madera laminada de pino insignis escandinavo que cubrió el espacio abierto por los franceses tras incendiar la iglesia en su retirada. Se sabe que tres bóvedas cubrieron el presbiterio, la central de con cúpula sobre pechonas, tambor, linterna y media naranja y las dos laterales rebajadas y elipsoidales, en tiempos de Pedro de Moya, cuyos cuatros escudos y la fecha de 1627 se encuadraban dentro de las pechinas. Los sillares isodómicos son de piedra arenisca, de las canteras de los Llanos y de la propia ciudad fortificada, algunos lugares se revistieron con pinturas de los Raxis y se reutilizaron los sillares de la antigua iglesia. 

            LOS PIES

En sus pies, de rica decoración y estilo plateresco se abren seis espacios cuadrilongos por medio de cuatro columnas centrales, cuyas dimensiones difieren en altura y anchura destacando la central y la del evangelio y en sus enjutas aparecen medallones y animales o quimeras, que se restauraron en los años noventa por la II Escuela Taller de Patrimonio. Bajo sus bóvedas nervadas, se divide el espacio en dos cuerpos, uno bajo y otro superior que conforma el coro y avanzaba mucho más hasta los primeros pilares. En el primer tramo de la nave del evangelio, se ubican dos capillas y encima de ellas el  trascoro, en la parte baja la capilla del baptisterio , a la que se accede por medio de dos arcos de medio punto, el  de la parte central rebajado, y está cubierta con una bóveda  sobre pechina  de tres elipses concéntricas  ( una de guirnalda de laurel y rosas, la segunda con dardos y oval y la central de lazos que envuelve  una linterna ciega de doce estrellas de ocho puntas que se relaciona con las tribus de Israel o los doce apóstoles) . Destacan los elementos decorativos propios del plateresco con veneras, rosetas y hojas de canto y sobre todo los medallones, que recogen varios rostros de personas en actitud agitada, que algunos relacionaba con los miembros patronos de la capilla de enterramiento, y no hacen sino repetir motivos muy propios de otros monumentos:  El Temor, la Sabiduría, La Prudencia, En su interior dos hornacinas se abren en el muro, destacando una en forma de venera, lugar de la pila bautismal  y rematada con una leyenda en su arco que recoge  el  mensaje del cuadro del Descendimiento que ocupaba esta capilla. Si quis vult me sequi, deneget seme e ipsum et tolet crucem suam et sequatur me (Si alguien quiere seguirme que tome su cruz y me siga).

CAPILLAS

 Siguiendo la nave del Evangelio a destaca la capilla de San Pedro que agrupaba al clero secular de la ciudad y cuyo retablo se colocaba bajo un arco de medio punto, cajeado con la ornamentación tradicional plateresca de veneras, acanto en la clave, y en las enjutas los escudos de las llagas de San Francisco y el de San Pedro con la leyenda Tibi dabo claves regno caelorum (te daré las llaves del reino de los cielos. EL frontón se corona con una cruz lorenzana y encima el escudo de Juan de Ávila.

En la nave de la epístola, se abre al muro con un arco de medio punto donde se alberga un mausoleo neoclásico del abad Esteban Lorenzo de Mendoza y Gatica., y a sus pies una cripta, donde fue enterrado el abad Somoza; en el muro meridional se abre otro arco en cuya cartela estaba colocada la palabra EXPÓSITO, que era el lugar donde se dejaban los niños expósitos para que fueran atendidos por las fundiciones eclesiásticas. Tras esta capilla, le sigue la portada comentada de acceso al torreón circular y en el segundo tramo la capilla de Santa Rosa, de la familia Dávila e Irutia cuyos escudos   y el de los Padillas y Mesa se muestran en las enjutas.  Debió ocupar un escudo sobre la cornisa dentro del medallón orlado por aletones.

 

EL CUERPO DE      LA IGLESIA

            El cuerpo de la iglesia refleja el renacimiento clasicista de Vico reformando las trazas de Martín de Bolívar en un espacio de 20 x 16 metros y las obras, en su mayor parte, se llevaron a cabo en tiempos del abad Maximiliano de Austria por los años setenta y ochenta del siglo XVI. En los muros perimetrales se abren seis capillas, tres por las dos alas del templo  con arco de medio punto sobre pilastras toscanas y en su interior la capilla hornacina propiamente con otro medio punto y sobre unos óculos , sobre este cuerpo se  otros arcos ojivales  que arrancan en forma de una cornisa atrevida y se abren con una ventas de medio punto-- Se ubicaron las capillas de la antigua iglesia gótica,: en el ala del Evangelio  a partir de los pies, la de San Blas que se remonta a la fundación de los Díaz de Villalobos a principios del siglo XVI, la de Santiago y  ocupó la puerta del Cristo del Perdón, cuya imagen fue realizada por Nicolás de RACIS SIGUIENDO la iconografía del  patrón de España montado a caballo, la del Santo Ángel de la Guarda, cuyo extradós recoge la leyenda ANGELUS CUSTOR… que cuidó cómo patrono y estuvo enterrado  el <abad Alonso de Mendoza, en cuyo tiempo se colocó la techumbre de la iglesia actual con una bóveda de medio cañón diseñadas por Francisco Gutiérrez y  le colocó los objetos sagrados( el cáliz que se conserva en el templo de las Angustias, las salmillas e historias, vinajeras, frontales, patena y alfombras , así como realizó la cripta funeraria, donde se encuentra su cuerpo decapitado por algún usurpador de lo ajeno.

Por lo que respecta al lado de la Epístola siguiendo el mismo itinerario, se encuentra en primer lugar un arco dintelado, interior de la portada meridional. A continuación la capilla de Nuestra Señora de la Antigua, cuya cripta se excavó por los años noventa en el inicio de la reforma actual del templo, perteneció su patronazgo a los Narváez de Padilla y, seguidamente una capilla en cuyo interior se abre un puerta de acceso a la antesacristía  antigua y actual patio del cabildo  con una portada retablo, compuesta de piso bajo adintelado y frontón partido que encierra  dentro del círculo del ático la inscripción latina  INGEDIERIS TU QUISQUE HOMO  LIBARE TONANTE IAM VETERI EXUTO SUSCIPE RITE NOVU, . EX PAULO AD EPHESIOS . 4. Un texto adaptado al espíritu humanista de la época. Tu cualquier hombre que vengas a hacer libación al Dios Omnipotente, una vez despojado de la antigua vestimenta, toma, según el rito, el nuevo. Muy apropiado al lugar y cuyo hueco se cierra con una puerta de madera del tiempo de Galcerán Albanel, como muestra el escudo de este abad y del papa de aquel tiempo Paulo V.

PRESBITERIO

La cabecera culminó la obra de este templo y se acabó en 1627, fue diseñada por Vico, siguiendo el criterio de los pies con una capilla central y dos colaterales y el origen gótico mudéjar de armaduras de piedra. En las capillas del evangelio se encontraba la capilla de Santa Catalina, que cambió su nombre por el de la Virgen de las Mercedes con un retablo de Ginés Martínez de Aranda y cuadros de san José con el Niño, Santa Ana, santa Catalina y san Antonio.   Este altar, privilegiado conseguidoen1615 por Francisco de Pineda, atrajo la devoción popular, que engrandeció a la capilla y su esclavitud con muchas donaciones de fincas, cuadros y estelas y leyendas de agradecimiento de tal modo que se sustituyó el anterior por otro barroco diseñado por Antonio López Bolívar y dorado por José Aranda. Frente a ella, en el muro sur se encontraba la capilla de Santiago, con la imagen del apóstol, trasladada a la del Perdón, se colocó primero un Cristo de la Columna, y luego un Jesús Nazareno con la cruz a cuestas que recibió el nombre de la misericordia.  Y también ubicó a Jesús Sacramentado. En el testero de la iglesia se desarrollan tres arcos que simulan la portada canesca de la catedral de Granada a modo de arco de triunfo.   

             El arco central albergaba la capilla mayor con un retablo barroco construido por Manuel del Álamo a finales del siglo XVII e imágenes de Bernardo de Mora de principios del siglo XVIII. En la calle central, el sagrario y sobre ella Nuestra Señora de la Asunción y en las calles laterales por sus tres cuerpos las imágenes san Pedro y San Pablo, santo Domingo de Silos, san Sebastián, san Dionisio Areopagita y Santiago Apóstol. En los arcos colaterales, en el del Evangelio cuadros de Juan Clímaco, san Idelfonso y san Bernardo, luego San Fernando, y en el de la epístola, san Juan Bautista, santo Domingo de Guzmán, san Julián. Todo ello separado en sus calles por columnas salomónicas y un ático con la cruz en su interior,

TORRE DE CAMPANAS

La torre de campanas, de planta prácticamente rectangular y de 41 metros de altura, se alza mediante cuatros cuerpos que corresponde con la planta del templo, el trascoro, la sala del reloj y la sala de campanas,

 

            La Sala de Campanas, recientemente restaurada en 1981 tras caerle un rayo que le afectó en los años cincuenta del siglo pasado, se cubre con una bóveda de crucería abre por sus cuatro lados con ochos huecos, para dos campanas cada uno. Actualmente hay cuatro , la María de las Mercedes,(1699) de Juan Bautista de Mier, se encuentra deteriorada y se le relaciona con la  donación legendaria por el dicho  Campana María me llano, /cien quintales de peso, / quien no me crea/ que me coja al peso/, desde la Mota a las Cruces/, y de las Cruces  a la Mota,)  la de San Cristóbal (1933),de Antonio Hontañón,  Fernando de Venero,   la de Santo Domingo de Silos(1746) , y están jalonadas con pilastras toscanas y en las enjutas  central  medallones en medio de una ornamentación de gárgolas y figuras salvajes. Se distingue con unas molduras semejantes a las comentadas a las fechadas salvo en el cuerpo superior que es un friso de discos con veneras, y se culmina con un chapitel, bola, cruz y veleta.  La escalera de husillo adosada por la parte NE tiene 127 peldaños y se ilumina en su interior por medio de troneras, algunas con simulados arcos de herradura y con huellas de fuego de concentración en la fachada. A medio camino, se encuentra la fecha de 1631 y en la cupulita que cierra el husillo la fecha de 1551, que coincide con la de la puerta de entrada de los pies de la iglesia, con un atrevimiento de forma sesgada y con la leyenda acabose esta porta y con huellas de cartela.  Otro acceso se adentra a través de la escalera de caracol que sube al coro y trascoro, y de este último se abría una entrada a mitad de la escalera de husillo. Esta escalera de caracol se encuentra dentro de un Torreón almenado que albera en su interior un eje espiral desde sobresalen alas peldaños de una sola pieza. Destacan en esta escalera el angelote que cierra el eje, la cúpula gallonada muy esbelta, la portada con arco carpanel y una cartela bilingüe de IHS, Iesus hominum Salvator, Jesús Salvador de s hombre y el anagrama gregio XPS(Jristos). Las puertas de entradas al coro y trascoro son sencillas, pero muestran una diferencia de estilo muy evidente entre su exterior de ambas con veneras en el dintel y jambas y el acceso a l trascoro, lo que es muestra de la huella de Lázaro de Velasco.

Por encima de la sala de campanas, se eleva el chapitel, al que se acede por una gatera o trampilla y es una pirámide retranqueada con ocho caras, por las que le entra la luz a través de unas ventanas con adorno troncoconal. Encima del chapitel se encuentra la bola, la veleta achatada y la cruz.  Una barandilla da balaustras y escudos protege su planta.  Si descendemos hacia la planta baja, se encuentra la Sala del Reloj, donde se colocó un reloj legendario y debía estar relacionado con las campanas, doble de la inferior del trascoro, porque los Reyes Católicos donaron esta campaña de la iglesia primitiva para que se escuchar en todo su ruedo. Este reloj se mantuvo hasta los años treinta del siglo XX.  Con una cubierta de bóveda nervada estrellada, se ilumina por medio de una ventana que se asemeja a las saeteras. Se accede dese este recinto a la terraza del tejado de la iglesia Mayor Abacial, por medio de una puerta y una escalinata en cuyo trasdós epigrafiado con el anagrama de la firma de Lázaro de Velasco, la fecha de 1577 y el texto latino Delecta mea et ign…incompleto, que alude   versículo 7 del salmo 24, que dice    DELICTA IUVENTUTIS MEÆ, ET IGNORANTIAS MEAS NE MEMINERIS. SECUNDUM.  En nuestra lengua romance, No te acuerdes de los pecados ni de mis faltas de juventud…Y un peldaño más arriba una calavera con MENTO MORI. Poco clásico y amoroso. Arrepentimiento, ACUÉRDATE DE QUE TIENES QUE MORIR. En el interior de la sala, desde se observa una gatera para introducir la cuerda de la campana, se ofrece una muestra de restos del yacimiento de la Mota, así como paneles ilustrativos sobre el templo, sus arquitectos y su desarrollo constructivo. En el trascoro, se ilumina por sus cuatro paredes con una claraboya, una puerta de acceso al coro, otra comunicando con la torre y una pequeña ventana que se orienta hasta el ala del Evangelio, desde donde los músicos podían ver la entrada de los sacerdotes a las ceremonias religiosas. Esta sala cuadrada se cubre con una bóveda octogonal gallonada sobre trompas, que convierten a los tetramorfos en elementos sustentantes., muy del gusto de influencia italiana de Lázaro de Velasco. Bajo el trascoro, la capilla del baptisterio del Descendimiento  

LA SACRISTÍA

 

            Cuando regresó Ginés de su estancia en tierras compostelanas se le adjudicó la sacristía, que compartió con Pedro de Velasco en las trazas, y en cuya obra dio sus primeros pasos su sobrino Juan de Aranda de Salazar y canteros famosos como Juan Roldán que años después ´intervinieron en la catedral de Jaén. Actualmente por la puerta de Galcerán se accede al patio y en el rincón, donde se levantaba un cancel con una bóveda de yeso, De forma cuadrada 8.1x7, de estilo clasicista, simple y austero albergaba los arcones, y armarios de los ornamentos y vestiduras religiosas y en su suelo se abre una trampa que aloja un aljibe utilizado como cripta funeraria. El antiguo crucifijo de los Raxis se colocó en este lugar. Los lados de los muros alojan arcos de medio punto, salvo el meridional que era lindero con las casas capitulares y no se conserva.  Los muros este y oeste encierran otro arco menor de medio punto en forma de hornacina. Todos los muros sustentaban una bóveda de medio cañón e ladrillo. Actualmente, se exponen restos arqueológicos y algunos paneles informativos sobre la Abadía, así como el arca municipal. Se celebran las bodas civiles den este recito y actos protocolarios.