. Un caso concreto es el miércoles dieciseis de octubre de 1675, que celebraron una corrida o fiesta de toros. Para ello , contrataron el ganado en la ciudad de Alcalá la Real al regidor Bernabé Gacría Saeta , y en su prepresentación el procurado Pedro Ramírez de Aguilera. Se componían de tres toros mayores y grandes para la muerte, que solían ser de rejoneo, y cuatro para capeos, nuevos y pequeños. Se obligaban a llebvarlos a la plaza de toros de Alcaudete (?), generalmente la plaza de ña villa snos y salvos y si alguno sufría un deterioro er<a sustituido por los otros en la muerte. Un dato para las fiestas, en este caso taurina de esta ciudad.
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"la historia local contribuye a fundamentar la base del conocimiento global de los pueblos desde el estudio de los acontecimientos de las ciudades"
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domingo, 13 de septiembre de 2026
TOROS EN ALCAUDETE EN 1675
. Un caso concreto es el miércoles dieciseis de octubre de 1675, que celebraron una corrida o fiesta de toros. Para ello , contrataron el ganado en la ciudad de Alcalá la Real al regidor Bernabé Gacría Saeta , y en su prepresentación el procurado Pedro Ramírez de Aguilera. Se componían de tres toros mayores y grandes para la muerte, que solían ser de rejoneo, y cuatro para capeos, nuevos y pequeños. Se obligaban a llebvarlos a la plaza de toros de Alcaudete (?), generalmente la plaza de ña villa snos y salvos y si alguno sufría un deterioro er<a sustituido por los otros en la muerte. Un dato para las fiestas, en este caso taurina de esta ciudad.
LA PUERTA DE LOS ARCOS EN LA SEMANA DEL JAÉN.
LA PUERTA DE LOS ARCOS
Recientemente se ha inaugurado una copia artificial de la Puerta de los Arcos en una glorieta que recibe una rama de entrada de la carretera de Granada y del Polígono Industrial Fuente de Granada o de la Moraleja. Obra muy meritoria del arquitecto Idelfonso Rosales, al que felicitamos No es la primera reproducción mimética de este monumento desaparecido en los últimos decenios del siglo XIX, cuya imagen se conserva en las primeras fotografías de la historia de la ciudad. Ya, desde hace varias décadas, se llevó a cabo su reproducción más realista y coincidente en la portada de la feria de Alcalá la Real, salvo los elementos de la escultura que no aparecen en ninguna de las dos copias. Ninguna de las dos se ubica a la entrada de la ciudad antigua de Alcalá la Real ni ofrecen su originara funcionalidad, son simplemente puros objetos decorativos.
Siempre se ha considerado que los castillos
y ciudades fortificadas debían restringir y proteger sus accesos y no abrir sus
murallas por muchos lugares para el paso de los vecinos a su interior. Muchas
puertas, en otras ciudades, servían de entrada de los caminos que partían de
otros lugares importantes y, por los diferentes puntos, cardinales llegaban a
las murallas. Hay ciudades en las que se alude a estas puertas, las de Martos,
o Granada son testigos en el caso de Jaén. En la ciudad fortificada Alcalá la
Real, se han citado siete puertas, más otras dos nuevas que permitieron los
Reyes Católicos y, es curioso que, a lo largo de los siglos, desaparecieron las
puertas con nombres de ciudad, para ser bautizadas de distinta forma: un
vecino, Martín Ruiz, dio nombre a una puerta; Cambrón, Rastro, Postigo o
Arrabal, se llamaron así por el sitio donde se ubicaban; Lanzas, Imagen o
Justicia, hacían referencia a instituciones de la ciudad; Aire o Santiago alude
a un evento meteorológico; Nueva, al momento histórico de su apertura; y del
Hierro, a oficios que se ejercían en su entorno. A lo largo del siglo XX,
muchas de estas puertas, sepultadas por el paso del tiempo, se localizaron y
salieron a la luz gracias al esfuerzo de las instituciones para recuperar el
patrimonio..jpeg)
Cuando la Mota ya se hallaba casi abandonada,
la población bajó al llano y valle de modo que las únicas puertas que servían
eran la Peña Horadada, para controlar la salida de los campesinos al laboreo
por la Mota, y, en la nueva ciudad, la de los Arcos y la Puerta Villena, posteriormente
la de las Caserías de los Valencias o la Cruz de los Moros. La puerta de los
Arcos o Álamos era una puerta, monumental,
con finalidad de protección de la ciudad en los momentos de peligro, guerra,
entrada de bandoleros, o moriscos. Además, servía de control de todo tipo de
mercancías que se transportaban desde los pueblos de la Campiña de
Jaén y Córdoba hacia Granada y Málaga. A ello se añadía la función de filtro en
los momentos de epidemias y peste..jpeg)
La
puerta tenía adosada una pequeña caseta, donde se resguardaban los caballeros
guardianes en el control de los vecinos
Esta era de inferior calidad, de mampostería y tejado. tuvo otros
usos como lavadero y fielato.
Esta puerta respondía al urbanismo de la nueva ciudad que surgió a las faldas
de la Mota desde principios del siglo XVI y donde había que
encauzar un eje radial para prever las incidencias que hemos
comentado. Fruto de su paralelismo, y de su importancia
con la Torre de la Imagen, en ésta se sustituyó la antigua
imagen de nuestra Señora, por el de la Patrona, Santa Ana, devoción muy
extendida a mediados del siglo XVI.
Corresponde a un triple arco de triunfo que hace de entrada a la ciudad, con
dos cuerpos y un pequeño dintel De estilo renacentista muy italianizante. El
primero con tres arcos de medio punto que le servían de vano y puerta de
entrada a la ciudad; el central de mayor altura que los laterales, superior a
los cuatro metros desde el suelo al, intradós permitía el paso de grupos
humanos, carros y animales de carga; y los laterales servían de acceso de
parejas de personas y una altura inferior a los cuatro metros. Se apoyaban
sobre unos de más de dos metros de altura, de carácter toscano Una cornisa,
partida por la elevación del cuerpo central, dividía el segundo cuerpo. Sobre
los arcos laterales, en cada uno de ellos, se alzaban un pináculo y dos
orejuelas confrontadas, muy típicas de los Bolívar. Sobre el arco central,
un segundo cuerpo a modo de templete, con una hornacina, daba a cada cara o
fachada de la puerta. Algunos autores consideran que este tipo de obra responde
a los retablos montañesito Para Lázaro Gila, este segundo cuerpo no es
sino un ático, en el que se abre una hornacina, donde se albergaba la Santa Ana
Triple, patrona de la ciudad desde el siglo XVI hasta el siglo
XVIII. En la cara
norte, en su segundo cuerpo, dentro de una hornacina, se encontraba la
imagen de Santa Ana, labrada con piedra de cantería de los Llanos, Obra probable
de los hijos de Pedro Sardo, presentaba la imagen de Santa Ana triple,
con la Abuela, María y el Niño Jesús sentados sobre la primera. De rasgos
esquemáticos, y deteriorados por el tiempo presentaba una iconografía simulando
a la que se encontraba en la ermita de Santa Ana, actualmente se conserva en el
convento de la Encarnación de las RRMM de Alcalá la
Real. $n la cara sur el hueco correspondiente con la imagen de Santa
Ana, se rellenaba con una cruz de hierro.
Se remataba toda la puerta, con un dintel, donde estaba colocado el escudo de
la ciudad y el real en cada una de las caras, orlado por dos pequeños
pináculos, muy del estilo de los sardos y una cruz de hierro.
Creemos que su origen proviene de sus funciones defensivas y de control, aunque
posteriormente se caracterizaba, según Lázaro Gila” por su misión
ornamental, al igual que otras muchas puertas que por estos mismos momentos, se
hacían realidad en Sevilla o Córdoba: básicamente advertir al sufrido
viajero que transitaba por el camino de Granada que arribaba a una ciudad realenga,
altamente privilegiada”.
Las imágenes responden al sentido protector de la ciudad por la patrona, Santa
Ana desde el tercer tercio del siglo XVI hasta finales del siglo XVII.
Por su parte, la Cruz, corresponde a una moda en la que las entradas de la
ciudad se abrían con este signo iconográfico, a lo que aludía Caro Baroja, para
espantar los malos espíritus y símbolo de una ciudad cristiana.
Ahora,
la puerta se ha re convertido en el centro de una rotonda, y. ha desbordado la
entrada de la ciudad antigua por la nueva ciudad de los tiempos del desarrollo.
El cemento y los nuevos materiales han sustituido su tradicional piedra, es un
canto a la pirueta estética. Ha desalojado una bella rotonda entrada, moderna,
ejemplo artístico y testimonial de una nueva época con un recuerdo de diseño y
de línea esquemática a un monumento que desgraciadamente se nos marchó por
desidia de los munícipes de los últimos decenios del siglo XIX. De puertas a
rotondas, de vanguardia a retaguardia.
sábado, 12 de septiembre de 2026
JOAN DE ESPAÑA. AUTOR DE COMEDIAS (1675)
Joan de España (o Juan de España) fue un autor de comedias (empresario y director de compañía teatral) activo en la segunda mitad del siglo XVII en Españ En 1675, su compañía representó treinta obras en Loja y Vélez Málaga. Eran Integrantes de la compañía loscomediantes y actores Joan Correa, Francisco García, Fernando Román, Francisco Vico, Tomás de Morales, Juan de Cardas, Juan de Belbel y José Serrano. A través de un representante y procurarador Bernabé Löpez Adalid firmó con el regidor Cristóbal Cedillo, hermano mayo de la cofradía de la Veracruz un compromiso de representar en el mes de septiembre de 1675 en el patio de comdias de la Veracrus. Estableciendo las siguientes condiciones económicas: Cobraban treinta reales por obra y liquidaron un préstamo de cinco mil reales en septiembre de ese mismo año. .
AHPJ- Legajo 5102 Escribano Gabriel Delgado. Dos poderes 22 agosto 1675.
jueves, 10 de septiembre de 2026
BERMEJO
A lo largo de nuestras investigaciones, nos han surgido los términos bermejo, bermeja, mermejo, mermeja. En concreto, se hacía referencia, primero, al barrio de las Torres Bermejas, situadas en torno a lo que posteriormente se encontraron las calles Juan Jiménez, Pajarejos y Zalamea hasta el siglo XVII; en segundo, se aludía a un cortijo que se encuentra en el partido de campo de la Caserías de San Isidro; y, en tercer lugar , se refería con este adjetivo a la venta de la Rábita. Está claro que mermejo no es sino un vulgarismo producido por una asimilación regresiva de la consonante bilabial nasal, frecuente en otros tiempos. Curiosamente, existía un cortijo en Cerro Memejo, del Castillo de Locubín ( Juan de Aranada Briones 1675).
Bermejo es un término en español que significa rojo, rojizo o de color similar al rubio-anaranjado, pelirrojo. Proviene del latín vermicŭlus (gusanillo), ya que históricamente se utilizaba un tipo de gusano (el quermes) para elaborar los tintes de este color.
Me viene a colación del nombre de la venta de la Rábita hasta finales del siglo XVII. La descripción de la zona de la Laguna nos sugiere una zona pequeña pantanosa, desde donde salen varios manantiales de agua superficiales, cubiertos y rodeados exteriormente de juncos, muy cerca del camino que viene de los actuales Canales, y cerca del camino real que se dirige hacia el de los Playeros; la Venta se encontraba cerca de esta encrucijada de caminos. Y no es de extrañar que su ubicación proviniera del asentamiento del antiguo ribat transformado en venta, y luego, ermita, ya que una capellanía de la familia de Alonso Ortiz disponía de ella a través de un capellán:
miércoles, 9 de septiembre de 2026
EL MÉDICO CRISTÓBAL MÍREZ DE CARVAJAL, LA NIEVE Y EL NEVERO.
En los últimos decenios del siglo XVII, destacaron varios médicos que se afincaron en Alcalá la Real . Tuvieron un debate sobre el beneficio y tratamiento de la nieve para enfermos. Actualmente, muchos historiadores han versado sobre la nieve en la península ibérica y establecieron dos periodos distintos, que coinciden también con dos planos temáticos. En el primer periodo situamos las obras escritas durante los siglos XVI al XVIII, que coinciden con un tema principal, el aspecto terapéutico de la nieve. Como hemos visto más arriba, la nieve era considerada un producto de primera necesidad, no tanto por su utilización gastronómica y como conservante de alimentos -carne y pescado-, como por sus funciones medicinales: antipiréticas, antinflamatorias, antiálgicas y antihemorrágicas. La nieve y el agua helada debieron tener varios usos: terapéuticos para curar enfermedades con motivo de las grandes epidemias, peste y fiebres de todo tipo que alcanzaban a la población (son muchos las ocasiones en que con motivo de la peste de epidemias febriles que se cita su uso); en segundo lugar, la nieve se convierte en un objeto gastronómico esencia a la hora de las invitaciones de los frecuentes convites y banquetes que acontecían con motivo del recibimiento de personajes famosos (reyes, condes, duques, como el de Sesa) y autoridades (corregidores y abades, sobre todo al principio de su mandato) y en las fiestas extraordinarias de proclamación de reyes y acción de gracias, por un parto regio, tratado de paz o victoria nacional. Como uso industrial y doméstico se constatan dos elementos el Pozo de
En el mismo año, más adelante, los señores don Pedro Muñoz de los Díez y don Matheo Serrano, regidores, dieron cuenta a la ciudad de cómo se acabó la nieve que había en el pozo y ayer veinticuatro de este mes concertaron con Diego Martínez Izquierdo "que traiga de Valdepeñas dándole tres reales por cada arroba de nieve que entrare en esta ciudad y un real en cada carga y solicitan que aya una persona para venderla bajándole el tercio y para que sea necesario venderla a ocho maravedíes en el interim “. Por estas palabras se sacaron las siguientes consecuencias:
La nieve procedía de los ventisqueros de las Sierras de Valdepeñas[23], muy relacionadas con la comarca alcalaína y se mantuvieron hasta fechas recientes del siglo XIX y principios del XX.
En la obra de Miñano y Bedoya (1826:84), leemos sobre la nieve y su comercialización: “Las sierras que corren de mediodía a poniente […] La Pandera, en donde hay un pozo de nieve muy profundo, que aseguran antiguamente fue excavón de una mina de plata, el cual tiene una admirable desagüe por donde destila la nieve”.
Se controlaba su comercio a través de la municipalidad: nevero, precio, arrendatario y transportistas.
Las comunicaciones habían sido muy importantes en el siglo XVI y supusieron un nuevo impulso en los primeros años del siglo XVII, en los que los carros se acrecentaban en número. Sobresalía el camino de Granada a
Para el comercio con la zona jiennense se recurría a los arrieros de Martos, Alcaudete y Alcalá; para los de Granada, los de Colomera, que eran moriscos; para el comercio con Córdoba, se trataba con los arrieros de Lucena. Curiosamente, se producía otro intercambio con estos pueblos que venían trayendo el vino cordobés y a veces se llevaba la nieve de Valdepeñas. Un momento clave para la caída de los vinos fue la entrada de los vinos cordobeses, que traían fingidamente sus vinos hacia Valdepeñas y aprovechaban sus cargas de regreso con nieve. Esto provocó una auténtica liga entre los comerciantes y productores alcalaínos en 1632.
Otros grupos menos numerosos eran los arrieros, que se dedicaban al transporte de los bastimentos. En el Castillo, destacaban cinco que llevaban la nieve desde Valdepeñas hasta Córdoba en el verano, desde mayo hasta octubre. Solían ganar cada arriero mil seiscientos aproximadamente. Muchos de ellos estaban ligados a los propietarios de yuntas de arreos que eran unos treinta y cuatro en toda la comarca. Solían transportar el trigo de la ciudad a otros lugares. Incluso en momentos extraordinarios llegaron a transportarlo a la corte de Madrid a través de los caminos de Jaén por Torredelcampo y Torredonjimeno o Córdoba y siempre para continuar a Ciudad Real.
En el siglo XVIII el abastecimiento de la nieve se acrecienta con la subasta de los helados y refrescos. Al principio, es curioso que los valencianos sean los primeros contratistas. Pero en el siglo XIX, son ya algunos comarcanos como los castilleros los que se quedan con la subasta. Así, Manuel de Mesa, vecino del Castillo, regentará los helados durante muchos años y su surtido se compondrá de helados mantecados y bebidas dobles, los cuartillos, los sencillos y el cuartillo de agua de cebada.[24] En el 1829, aparece un nuevo producto: la libra de nieve. Tras un gran vacío historiográfico durante el siglo XIX y hasta la sexta década del siglo XX el resurgir de los trabajos sobre la nieve, se realiza desde muy diversos aspectos temáticos, el comercio, la arquitectura de pozos y neveras, los oficios relacionados, consumos y usos sociales, legislación y fiscalidad, etc.
Centrándonos en el primer periodo, dejamos atrás la historia del beber frío se inicia en Próximo Oriente y en la Grecia del siglo V a.C; o en Roma en el siglo I a.C., donde se introduce con criterios terapéuticos. No hay sino referencias aisladas, tanto en la literatura cristiana como en la musulmana. Pero, en el Renacimiento estaba lejos de conformar un comercio amplio y organizado y tan sólo su uso comienza a difundirse entre la nobleza y clases elevadas de los reinos peninsulares. A
Y coincidimos con esta cita: " Este fenómeno elitista de épocas anteriores, en el transcurso del siglo XVI, se va convirtiendo en una necesidad y da lugar a una rápida difusión de las técnicas del uso de la nieve y hielo. Hasta alcanzar la consideración de comercio y por lo tanto susceptible de generar ingresos para la siempre deficitaria Corona española.La importancia terapéutica de la nieve en el pasado queda plasmada en diferentes obras de los siglos XVI al XVIII". Varios tratadistas versaron en XVII sobre la nieve: Centurias de Amatus Lusitanicus en las que comenta diversas curaciones atribuidas al agua de nieve; Francisco Franco,[5] en su Tractado de la nieve y del uso della refiere el inicio de la construcción de depósitos en la ciudad, y trata de convencer a sus colegas de las bondades este meteoro. Es la primera obra en España sobre la cuestión del uso de la nieve en medicina, siendo además una de las primeras monografías europeas sobre el tema; Monardes dice que la nieve quita el temblor de corazón y alegra a los melancólicos; en 1576 salen de la imprenta dos obras, una de Alonso Díez Daza, Libro de los provechos y daños que provienen con la solo bebida del agua: como se deba escoger la mejor y rectificar lo que no es tal..: Francisco Micon con su obra Alivio de sedientos, en el cual se trata de la necesidad que tenemos de beber frío y refrescado con nieve, y las condiciones que para esto son menester, y cuales cuperos lo pueden libremente soportar[ recomienda beber frío tanto como uno soporte y lo recomienda a negociantes, regidores de pueblos, ministros, soldados y caminantes.
Esta innovadora terapia del frío se basa en la concepción filosófico-médica, que entiende a las personas compuestas de cuatro elementos (tierra, agua, aire y fuego) cuyas cualidades (húmedo, frío, seco y cálido) regulan el equilibrio humano. La enfermedad es un desequilibrio entre los humores o temperamentos que debe ser corregido. El frío debe contrarrestar los desarreglos debidos al exceso de calor, con la ayuda inestimable de sustancias frías como la nieve o el hielo. Hasta llegar a esta situación fue necesario que los médicos abandonaran la tradición hipocrática respecto del uso de la nieve, producto que consideraban perjudicial para la salud, toda vez que representaba una trasgresión de la norma nada en exceso. Esta posición se enfrentaba a la de Galeno, quien manteniendo las restricciones del frío ante dolencias del pecho, lo recomienda en fiebres o hemorragias. Esta postura galénica contribuyó a la generalización de la defensa del empleo de la nieve entre los médicos.
Ya en el siglo XVII, destacan muchos médicos defendiendo estas tesis, entre ellos Alonso González, Francisco Jiménez de Carmona, Matías de Porres, Juan de Carvajal, Toribio Cote y Cobián, I. Pérez Merino, Fernando Cardoso, U Alonso de Burgos, Y en Alcalá la Real, ya hemos tratado del médico GASPAR DE REYES Y MEJÍA .A raíz de una visita a la Biblioteca del Hospital Real de Granada tuvimos la suerte de encontrar el libro titulado Discurso contra el mal uso de beber agua elada hecha carámbano, a que dizen garapiña, aunque sea de chocolate, de leche, de agua de canela, limonada, y otros licores: contiene excelencias de beber a su tiempo agua fría de nieue, y unas reglas saludables de Hipocrates, Galeno, y Auizena, vueltas del latin en refrancillos[…
El autor se hace una serie de preguntas, con Aristóteles, que él mismo responde: ¿por qué es malo cambiar de agua?, ¿se ha de comenzar las comidas con agua? (f. 3), ¿por qué empezar las comidas con lechuga, si los antiguos acababan con ella (f. 4)?
Tres son las conclusiones del tratado: 1) “de ninguna manera conviene beber agua elada[14] hecha carámbanos, que dizen garapiña[15] (f. 5-8)”; 2) tampoco es bueno beber agua caliente (f. 9); 3) es saludable beber agua fría con nieve (f. 9-11).
. Cristóbal Mirez de Carvajal fue un médico alcaláino de los años setenta. Fueron sus obras Tratado de las cualidades que la nieve tiene a predominio y respuesta a un papel que quiere defender la opinión contraria.. y Antilogía breve en que se prueba el verdadero temperamento que la nieve posee a predominio y de passo se responde a dos apologías que pretenden probar, establece la conveniencia de su uso. El Tratado de las cualidades es una obra científica y médica del siglo XVII cuyo núcleo gira en torno a un encendido debate médico y físico de la época barroca: determinar el temperamento y la naturaleza elemental de la nieve y su repercusión en la salud humana al emplearla para enfriar bebidas y alimentos. Pues, durante los siglos XVI y XVII, se popularizó de forma masiva en España y Europa el consumo de agua y vino enfriados con nieve o hielo, lo que generó una enorme cantidad de literatura médica. Los doctores de la época, fuertemente influenciados por la teoría de los humores de Galeno e Hipócrates, discutían si introducir un elemento tan frío en el cuerpo era beneficioso o perjudicial, y bajo qué condiciones debía hacerse. En este tratado, Mirez de Carvajal defiende una postura muy particular dentro de la física cualitativa de su tiempo: sostiene firmemente que la nieve es seca a predominio (además de fría).El conflicto radicaba en que la teoría común sugería que, al ser la nieve agua congelada, debía compartir la cualidad húmeda de esta. La contrarréplica a Mirez que argumentaba que el proceso de congelación alteraba sus cualidades primarias, transformándola en un elemento donde predominaba la sequedad, se basaba en una respuesta directa para rebatir un manuscrito o "papel" de otro colega que defendía la tesis opuesta (que la nieve era húmeda).
Para defenderse, el propio Mirez de Carvajal publicaría posteriormente otra obra complementaria titulada Antipología breve: en que se prueba el verdadero temperamento que la nieve posee a predominio.
El balance final de la polémica es claramente favorable al uso de la nieve y del beber frío, aunqiue la posición contraria al frío recomendaba vivamente beber caliente. Uno de sus principales propagandistas fue Antonio Persio que publica en 1593 Del bever caldo costumanto da gli antichi Romani...[25] pero sin mucho éxito.
Actualmente muchos historiadores añaden una nueva perspectiva del estudio de la nieve, la arqueología y la arquitectura de los pozos sin olvidar las relaciones comerciales.
En dos de agosto de 1674, dio el poder para testar al cura don Alonso de Santisteban , párroco de Santo Domingo de Silos, ordenando fuera enterrado en la cripta de los religiosos del convento de San Francisco y dejando a su sobrino cura uraganovense Manuel Talero Peñuela como heredero de sus bienes (AHPJ. Gabriel Delgado Esteban Legajo 5100 folios 513 y 514.)
EL NEVERO
EL POZO DE LA NIEVE
No es un nevero artificial sino un pozo excavado en la roca sin muros de contención, de gran dimensiones y con techo natural, que disponía de abertura cuadrada para la introducción de la nieve desde un patio (cerrada con una portichuela de madera) y, posteriormente, para laextracción del hielom cuya finalidad es conservarlo para poderlo usar, cuando, de forma cpngelada, la nieve ya estaría derretida. Desde el suelo hasta el patio alcanza los nueve metros y su forma ovoide encierra un diámetro de anchra y de altura de más de seis metros. Se accede a través de un pequeño patio, porque estaba colocado en la parte final del Palacio Abacial, en el camino de ronda de la primera muralla de la ciudad fortificada, muy cercano a la Torre de la Especería, Excavado en la roca, también se accede por una escalera, que dejan en un flanco una cueva, donde se encuentra un enterramiento en forma de cista y con varios esqueletos de tempos de la Edad de los Metales o del Bronce. Una apertura permite la visión de este nevero original que recuerda un recinto o santuario de los primeros habitantes del cerro de la Mota reutilizado por los vecinos posteriores, sobre todo del siglo XVII para el almacenamiento de la nieve.
Esta figuraba como un producto como el aceite o el jabón que era adjudicado en subasta pública por sus fines terapéuticos, de conservación de alimentos, de aperitivo en convites y banquetes de las autoridades y de prevención de contusiones. Su forma abovedada recoge un recinto circular horadado en la roca de forma natural y labrado por el factor humano en su suelo con una serie de nueve ranuras concéntricas que se canalizan a través de una galería de nueve metros de longitud y casi un metro de alto hacia un pozo o aljibe que se encuentra en el entorno de la Puerta Nueva. La nieve solía ser transportada desde los ventisqueros o neveros de los montes de la Sierra de Valdepeñas por compañías de mulas que intercambiaban productos con los vecinos, los médicos solían recetar con frecuencia la nieve y se cuidaban de su aplicación porque le atribuía efectos nocivos para el cuerpo en su ingestión. La primera obra monográfica europea sobre la nieve fue la del médico valenciano Francisco Franco, originario de Játiva y se titula Tratado de la nieve y del uso della (Sevilla, 1569). Además de las aplicaciones médicas y de conservación, existe la vertiente lúdica de consumo de alimentos fríos o helados, tanto sólidos como bebidas. Hasta mediados del siglo xvii aparecen tratados como el de Juan de Carvajal, Utilidades de la nieve, deducidas de la buena medicina (Sevilla, 1611), o el Methodo curativo y uso de la nieve (Córdoba, 1640) del doctor Alonso de Burgos. En Alcalá, hubo una famoso médico Melchor de los Reyes Mejía que escribió sobre la nocividad del agua helada. Este pozo se surtía también desde 1587, incluso con la nieve de las precipitaciones invernales Al final, se conocía esta casa como la de la Nieve y se mantuvo hasta finales del siglo XVII,
domingo, 6 de septiembre de 2026
JUAN VEGA VEGA, EN EL PROGRAMA DEL CRISTO DE LA SALUD 26
Hay hermanos del Cristo de la Salud que nunca podemos olvidar, cuando nos acercamos al barrio de San Juan. Siempre nos encontrábamos con ellos desde la niñez a la hora de compartir las enseñanzas en las escuelas de las maestras de barrio o compartiendo la cultura de la calle, celebrando varias familias las festividades del año dentro de la misma casa; sobre todo, en Semana Santa y Navidad, ensayando tambores y trompetas o cantando antiguos villancicos en la noche de Navidad. Este es el caso de este recuerdo de un hermano que todavía lo tenemos presente, cuando nos acercamos al templo o la casa de la hermandad del Cristo de la Salud y contemplamos sus suelos y paredes como si estuvieran todavía pulidas o pavimentadas por sus manos artísticas, que hasta en su oficio de albañil Juan Vega Vega tenía arte. O cuando contemplamos en el museo una trompeta ya en desuso, parece como si nos estuviera haciendo un solo en aquella primera banda del Cristo de los años setenta que cooperó junto con su hermano para que luego fuera una realidad la agrupación musical, dando el paso de una banda de tambores y cornetas a una asociación musical que superó los primeros pasos de que el Cristo pudiera tener el primer grupo musical.
Ni
que decir, cuando, antes de entrar a la iglesia, pasando por el cruce de
la calle del Rosario y Veracruz, escucháramos algunas saetas tuyas en la
despedida de la Virgen de las Angustias o, solitariamente, en forma
de oración: Ya te suben, ya te bajan, por la calle del Rosario, /! ¡Ay,
Cristo de la Salud! /qué duro es ya tu calvario/.
Y, ya en la plaza mirando a la calle
del Romancero y desde el altillo de la antigua calle Llana de la Trinidad
recordamos que cantabas con un arte inigualable como si quisieras hacer eterna esa tradición que se mantuvo durante muchos
años, con esta saeta, referida a los claveles que se traían de Almería, donados
por el hermano Antonio: De claveles de Almería/están llenando la cruz/los
hermanos que te quieren/del Cristo de la Salud.
No es extraño que nos venga a la mente el
acto de su instalación en el dosel, y escucháremos esta otra saeta suya: y,
Cristo de la Salud, /consuelo de los hermanos, /que moriste por nosotros,
/clavado de pies y manos. que suele acabar con un estrambote final ante el
silencio de los callados hermanos que escuchan esta profunda invocación: Silencio,
callad, silencio:/que se ha oído un quejío, /y en una cruz yace muerto/el mejor
de los nacíos.
Y me viene esta que cantabas tras Las siete Palabras,
en el momento de salir,
Por los clavos prisioneras/llevas las manos heridas. /Llevas los pies
traspasados/y una corona de espinas. /Que enciendan ya los faroles, /que
enciendan con mucha luz, /que va a pasar por la calle/el Cristo de la Salud.
Y, me imagino ante ti como el mejor
catequista de la manifestación religiosa del <viernes Santo con esta saeta
que recoge estructuras parecidas
a las que se cantan al Nazareno: ¿qué es aquello que reluce/que brilla y
con tanta luz? /Es un trono, cuajado de flores, /y el Cristo de la Salud.
Entrar
en la iglesia y tu presencia se me hace en todos los rincones. Siempre embelesa
la imagen del Crucificado. Pero, te escucho tu voz de pregonero que recogiste
el auténtico acervo de los anteriores cantores de la Pasión y solías trasmitirlo.
Sobre todo en ese momento que nos recoge el Cristo de la Salud, allí te veo
cantando al Longino:
La imagen del Cristo desarrolla en este auto el cierre de la
Pasión de Jesús con la certificación de su muerte ya que representa el antiguo
Paso de la Lanzada junto con los personajes del Longinos y Lazarillo. Y tú nos
describes perfectamente a ese Longino, ese centurión romano que la tradición
consideraba que quedó ciego t cantaba: Lleno
de furia un soldado, /a un cadáver se acercó, /y de furia desalmado, / con
el golpe de una lanza, / le abrió su sagrado costado. /Y me viene tu
melodiosa modulación final con el pareado: Ninguno
le consuele ni alabe, /Infiel que tal hizo que tal pague. Pero miro a los
pies del Cristo y, te contemplo en los años ochenta dirigiendo el coro de los
auroros de San Juan con casi todos los miembros de tu familia y algunos
allegados más, realzando hasta el más rudo canto navideño, inventando cantos de
auroros para la misa de Navidad y haciendo sublimes las canciones de las coplas
andaluzas de autores como Manuel Escobar. Rezo en el banco y todos los domingos
me viene a la mente estos cantos de letras de auroros tuyos: Sacerdote, ministro de Cristo, /sólo con tus manos elevas a Dios, /y lo
bajas del cielo a la Tierra/con cinco palabras de consagración. /Poned
atención:/Que por chica que sea la Hostia/Es el cuerpo y Sangre de Nuestro
Señor.
Y este solemne e Sanctus, con una
introducción de elementos de cuerda, preparada y compuesta por tu saber y arte Santo, santo Todopoderoso, /de cielos y
Tierras, supremos Creador, /Santo, Santo, es este Dios hermoso, /que por
redimirnos en la Cruz murió:/Santo con fervor:/Santo, Santo, Espíritu
Divino/que, a su vez, procede el divino Amor. /
Y, no solo me
recuerdan las noches de Navidad, me acuerdo de tu comparsa, que era única en el
Carnaval. Inigualable en la voz y en la escena, cantando pasodobles y tangos
compuestos por tu arte. Y recuerdo que habías recogido el arte de tu familia en
muchos aspectos, en el cante y el baile. Nunca olvidaré la primera que te
escuché con tu familia y Hermanos: Vivan los milicianos de Carlos IV, o el
Carbonero o la jerigonza junto con el baile como una CANCIONES DE NOVIOS en las fiestas de los antepasados : A la calle Rosa,/Me
voy a vivir/Por ver a mi novia,/Bajar y subir/subir y bajar,/A la calle Rosa/ Me
voy a mudar./ Cuando al hospital llegaste/ A visitar a los enfermos,/Y a mi
cama no llegaste/Este sentimiento tengo.(La jerigonza( “serigosa”) Que la
quiero ver bailar,/Saltar y brincar/Y andar por el aire,/Que mi niña es la
jerigonza del fraile,/Déjala sola/Déjala sola,/ Que mi niña parece una rosa,/Busca
compaña, que mi niña/Parece una araña.
Y no nos dejaste mudos,
pues tu semilla se sembró en tu familia con María Lorca, con tu hijo Juan
Carlos que muy bien te sigue los pasos y tus nietos que ya visten el traje de
pregoneros. Que más se puede pedir que siempre estarás presente entre nosotros,
con tu palabra y voz te has hecho
eterno, y la palabra eres tú.



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