Y GANÓ ESPAÑA
Llegaron
las últimas semanas de Julio entre una cadena ininterrumpida de fiestas y otra
extraordinaria y excepcional. El otium le ganó el espacio al negotium. No daba las últimas campanadas el festival
étnico, cuando en tierras americana se ganó España la final de la Copa del
Mundo, y se llenaron muchos balcones de la ciudad de la Mota con numerosas banderas
de España. El símbolo se hizo democrático y universal hasta en los polos más
opuestos, y se patrimonializó para todo bicho viviente. Todavía
pervive como resto de aquel día una calle céntrica que sigue asemejando a una
avenida, donde parece que va a realizarse un desfile militar hasta el punto que
rompe el tipismo urbano de las cuestas alcalaínas.
Se
concentró la población en el recinto escolar entre cantos, himnos y
celebraciones de cumpleaños disfrutando de las mieles de un día glorioso para
España, ya que todo se aprovecha para aclamarse en estas ocasiones. Y esta
selección rompió los malos augurios de los algoritmos digitales y sectarios,
que pronosticaban el fracaso de una alineación con jugadores de extracción
mayoritariamente independista o racista, como les gusta llamarlo a los que todo
lo politizan, y no crean en la victoria de una España, diversa y plural, sino
ansían el fracaso antes que la victoria pluralista.
Se les vio el pelo de la
dehesa: el desbordamiento de alegría llenó las calles y con sus emblemas se
acercaron como masa borreguil a espantar los sueños de Pablo de Rojas.
Destrozando el arte con el ruido demagógico.
Y como coros de bacantes en delirio, se dedicaron a proferir gritos
contra personas que ni en los momentos más trágicos de la dictadura se le
profirieron. No entendía nunca que un pueblo de raíz europea, deba emplear el
insulto para manifestar las efusiones de alegría ante un acontecimiento que
reunía la pasión de todos por el mismo fin. A Rabieno le venía a cuenta que estamos
olvidando y tensando la cuerda de la convivencia democrática y el lenguaje
desborda los mínimos principios, no ya del respeto, sino de la educación. Aquel
día, reflexionaba si se habían perdido los papeles entre la euforia o la
manipulación. No comprendía aquel dicho que siempre le impresionaba: Vir bonus
peritus dicendi. Ni el que inventó semejante insulto ni los que lo propagan
tenían la altura moral de conjugar la ética de la bondad humana con la forma de
la comunicación del bien decir para buscar un espacio público común, en este
caso de conquista nacional.
Se
celebraron las fiestas de la aldea de Santa Ana y sorprendieron por su
esplendor. El mes de agosto, con nombre del
emperador Augusto, siempre ha sido imperial y comanda el pulso de
todo el año. No falta, durante estos
años, el recuerdo de la festividad de la Asunción y su relación con la advocación
de Las Mercedes y la conquista en todas las celebraciones religiosas (vísperas,
función de Iglesia, procesión vespertina y novena)
Se perdió la referencia a los espectáculos y juegos
caballerescos, reservados a otras fiestas anteriores, como eran las de San Juan
y Santiago, y no coincidentes con el 15 de agosto. Pero, poco a poco, la
función caballeresca dejó paso a la escenificación de la fiesta, que se reducía
al pregón de fiestas con el desfile de los caballeros proclamándolas, a la
luminaria y mascarada del sábado con los atabales y chirimías por las calles de
la ciudad, al repique de campanas y a la invitación del cabildo a las horas de
vísperas en la Iglesia Abacial, así como el traslado del pendón de la ciudad en
las ceremonias religiosas, la función de Iglesia del quince de agosto. la procesión, las corridas de toros en la
plaza de la Mota y el teatro en el Corral de Comedias de la Veracruz.
Este
fue el ayer, que se ha repetido anual y secularmente. Los atabales de las
conmemoraciones de la conquista quedaron colgados en las paredes, junto con las
chirimías que convocaban a los saraos de la Mota. Pero, hoy día, siguen sonando
la música coral entonando un elenco de zarzuelas, el arte de la seguiriya, la
soleá y el fandango en el mirador de San Marcos, los acordes sinfónicos con
música de orquestas de salsa y ochentera, las reconvertidas músicas de los
conjuntos musicales de la Sierra Sur, la danza de importación, y la impronta de
algún divo internacional para dar brillo al presente. El pregón se hará
exaltación del verbo mariano con la oratoria del profesor rabitense Jesús
Conde. En los diversos rincones de la comarca alcalaína, un humorista, un mago,
un conjunto, una tertulia flamenca o un sainete alegrarán las noches de la
gente aldeana en forma de caldea. La pintura de la línea bella y colores puros
se escenificará en paisajes de trazos mágicos de la mano de artistas no
locales.
Agosto era un mes justiciero, obligaba a cumplir los
compromisos de arrendamientos, contratos de obras y pago de empréstitos; pero,
también un mes derrochador de alegría, expendedor de la generosidad de lo
gratuito. Esperemos que los idus agosteños nos traigan nuevos aires sin
incendios y nuevas mercedes entre ellas, al menos, el civismo y la educación de
los alcalaínos de bien decir.



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