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sábado, 7 de febrero de 2026

LA CIUDAD DE LOS PRIVILEGIADOS. LA ANTIGUA MEDINA.

 

LA MEDINA


No se constata un momento posterior a la conquista que defina claramente esta parte noble de la ciudad fortificada de la Mota. Por fuentes posteriores, puede manifestarse que comprendía dos espacios amplios en torno a las plazas, a la que se añadía le Bahondillo, más explicito en el padrón de 1587 que nos servirá de modelo. En tiempos del corregidor Ginés de Carranza surgió el conflicto entre los comerciantes y los miembros del cabildo a causa del desplazamiento de la vida comercial hacia el valle. Fue precisamente en torno a 1567, gracias al registro de locales comerciales y de servicios y de viviendas, el escribano Alonso de Castro estructura la ciudad fortificada en tres barrios: plaza alta, plaza baja y el Bahondillo. Y señala 157 vivienas en la ciudad fortificada ( si establecemos una media de cuatro vecino por casa, nos dará en este espacio de 625 habitantes). 






La Plaza Alta se componía de 19 tiendas (ocho de escribanos, un tundidor, varios sastres y otras sin mencionar oficio) y resalta una muy importante junto con la Torre del Pendón, al final de la Plaza. Se nos describe una plaza en formación y de tránsito de lo medieval a lo renacentista.

La Plaza Baja se extendía más que actualmente se ofrece a la vida de los visitantes y se componía de las 21 tiendas en su derredor, la propia plaza y calles colindates. Una debajo de la Torre del Pendón , la dela Mazmorra, la botica, varias de especería, y sin señalar la ubicación, un tundidor, un barbero, un aceitero, un mercader, varios tenderos de telas, confitero,  y un lencero.  Un mesón sobresalía y queda actualmente su planta baja junto a la mazmorra.  Se encontraban caídas las casas del vicario abacial, se nos señala que había una mansión que se dirigía hacia el Trabuquete, ls casas de Hurtado de Mendoza, o las de Pedro de Aranda junto al adarve. El resto de las casas corresponde en líneas genarales con el trazado urbano que describimos posterormente basado en el padrón de 1587. Curiosamente, se ubicaba el ahorí de la Mota en unas casas que se labraban para la iglesia Mayor; este disponía de varias casas pequeñas y junto a ella existía un horno.

 En su mayoría son las viviendas de los descendientes de los antiguos conquistadores, Aranda, Gómgora, Aguilar, Ordóñez,  Montes, Gadea, Valdivia, Guillén, Narvaez, Cardera, Cabrera, Alcaraz, Narvaaez, Contreras, Frías, Hinojosa, junto con otros advenidizos en razón de cargos  u oficios notorios como escribanos ¡, abogados , militares…Desalientan el número de casas derrumbadas y otras hechas solares. El resto de las 127 casas en pie se mantienen como defensoras de los privilegios adquiridos.

 

 

 

LA PUERTA DEL PESO DE LA HARINA

 

 

Situada en el adarve bajo el antiguo Gabán, esta Puerta que aparece como Puerta de la Plaza recibió el nombre del Peso de la Harina, por el hecho de que, cercana,se encontraba la casa de los pesos y medidas de la ciudad para controlar las cargas del trigo y harina de los arrieros antes de ir a los molinos de las Riberas y establecer la correspondiente maquila. Introduce a los visitantes a la Plaza Baja de la Mota.  Una cartela de mosaico granadino recoge el momento del juramento de los fueros de Alcalá redactando el texto notarial referente al paso del emperador Carlos V y la emperatriz Isabel de Portugal con motivo de su viaje de bodas desde Sevilla a Granada en mayo de 1526, La actual torrecilla  cobija a una bóveda de medio cañón y se  un arco de medio punto como puerta de entrada,  se restauró en los años noventa del siglo XX  con fondos  del PER por el Ayuntamiento de Alcalá la Real.

viernes, 6 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA. (VII). EN LAPLAZA DE LA MOTA. LA TORRE DEL FAROL Y LA CÁRCEL REAL.

       LA CÁRCEL REAL Y LA TORRE DEL FAROL    


           







Junto a la Casa del Corregidor se encontraba la torre de la Cárcel Real, donde se albergaban las dependencias presidiarias. En el recinto carcelario, se encontraba el calabozo, aposentos de mujeres con sus bastidores correspondientes, la vivienda del carcelero y la capilla donde acudían los presos. Cada uno de los aposentos se incomunicaba con un sistema de puertas protegidas de seguras cerraduras, donde se mantenían a los presos encadenados con sus grillos y esposas. La Cárcel de la ciudad, junto con la casa del Corregidor y de la Justicia, siempre ha sido, a lo largo de los tiempos, uno de los edificios más importantes de cualquier municipio.

            Esta Cárcel se ubicó en varias estancias de la fortaleza de la Mota y finalmente en la restaurada Torre Nueva de la Cárcel Real, torre albarrana (que sale fuera de las murallas defensivas) situada en parte suroriental de la fortaleza de la Mota de Alcalá la Real ocupando uno de los ángulos de su antigua Plaza Alta y lindando con el Arrabal Viejo o Santo Domingo de Silos y el Rastro de la ciudad por el lugar de la recién descubierta Puerta Zayde. La torre se sobresalía (y, todavía se yergue), del lienzo de la muralla para lograr una mejor protección defensiva de la fuerza militar y queda engarzada con la naturaleza del tajo que le da una consistencia inexpugnable. Y, como decía Sancho de Aranda en un manuscrito sobre su linaje, se encuentra “arrimada a lo alto y Mota de la ciudad hasta emparejar y algo más”.

            En la antigua y pequeña plaza de finales del medioevo, la torre se comunicó, hasta principios del siglo XVI, con el muy cercano palacio de los alcaides, (que fue destruido años más tarde), por medio de una entrada que relatan las crónicas. A mediados de este siglo, la torre daba a una nueva plaza remodelada, donde tenía por vecinas las tiendas de la ciudad y las casas de la familia Aranda (en concreto de una rama afincada en el Castillo de Locubín, María de Aranda, hija de Bernardo de Aranda de los años ochenta de dicho siglo).


            En el último decenio de este siglo, la torre se encontraba rodeada de las casas del Toril, la vivienda del alcaide, una capilla ubicada en la última tienda de los corredores la ciudad, (hacia donde los presos acudían y podían escuchar la misa desde misma prisión) y las Casas de Justicia y del Corregidor. Así se recoge en un censo de 1 de septiembre de 1581: “...ítem sobre las casas de la Justicia que son junto a la cárcel pública de esta ciudad, linde con la dicha cárcel (...)-ítem sobre nueve tiendas que son la plaça alta de esta ciudad debaxo de los portales de ella con los altos de ellas, linde todas, las unas de las otras y con la dicha cárcel…

            El interior de la torre alberga tres estancias o cámaras superpuestas, cubiertas con bóveda de diversos tipos de crucería o de nervios muy acorde con reminiscencias del mundo musulmán; su exterior, como construcción de arquitectura militar, muestra ausencia de repertorio decorativo en su lienzo de sillería a soga y tizón, salvo los vanos de varias saeteras, una en el segundo piso y tres en el tercero. Una escalera de husillo y caracol en la parte norte comunicaba con las diversas estancias de vivienda del carcelero y capilla de la cárcel (hoy con los restos arqueológicos de la plaza).

Esta torre, construida a partir de 1341, fue objeto de diversas restauraciones desde el siglo XVI hasta su parcial destrucción de 1812 con motivo de la posible explosión del polvorín por parte de los franceses. Actualmente, ha tenido dos restauraciones importantes: la primera en la sala intermedia por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en 2003; y la segunda por parte de la misma Consejería, Diputación Provincial de Jaén y Ayuntamiento de Alcalá la Real.

HISTORIA

            Antes de 1340, existió una torre anterior a la actual que respondía al tipo constructivo de torre almohade por el aparejo de sus sillares, sus grandes dimensiones y su carácter saliente. Fue destruida en 1340 con motivo de la toma del arrabal de la ciudad de Alcalá la Real, según relataban la Crónica y poema del Rey Alfonso XI “e mandó poner ocho ingenios que tiraban las torres et, señaladamente, tiraban una torre muy grande, en que estaba un pozo donde avía agua para los de la villa (…) e porque la torre era muy bien labrada, los engaños no hacían daño”. Recogemos con los versos del poema, el modo de derribarla: e una torre posieron/ sobre cuentos e sarmiento. /Sobre los cuentos resina/ e mucha leña sin falla/ e luego dieron, /cristiano grand batalla. / So la torre fue ardida/ la leña con el sarmiento; / la torre fue cayda/ bien açerca del cimiento. /

            Tras 1341, se levantó la actual Torre de la Cárcel., “Más grande y superva que antes era”, y que, siguiendo la crónica del rey, “e desque tovo la villa de Alcalá cobrada e reparados los portiellos de la cerca del arrabal, mandó facer la torre que hizo derribar”. Para mayor exactitud, un siglo después, se nos ofrece esta descripción de Sancho de Aranda:

Y con esto se entraron a aposentar al arraval viejo, y cerca de la Puerta, la qual por vezinos les fue avierta, junto al pie de la Torre Nueva que dizen. Porque después que el rey don Alonso ganó Alcalá, en el lugar do estava la torre, que, en la cerca ella, dije que el rey había puesto en cuentos y mandado derribar, labró ésta nuevamente, muy más grande y superva que antes era. La qual arrimada a lo alto y Mota de la ciudad, asta emparejar y algo más, tiene tres bóvedas, unas sobre otras, y su andén y castillo de altas paredes, sin almenas, salvo la guirnalda alrededor cuadrada, como la torre era. Y en medio tenía un torrejón ochavado, como está dicho, y derecho de otras tres bóbedas tenían en medio del cruzero de cada una, de la misma manera y tamaño, redondas. Sin otra que tenía otra bóbeda baja, y quarta de ellas, que era solamente pozo de agua, de suerte que qualquier cosa que echasen por la voca del torrejón no parava asta el lugar de la dicha agua de la quarta y vaja vóveda(...)a los quales pusieron en la vóveda de en medio de las tres de la dicha torre. Una saetera de la qual, en el grueso de la pared, tanto ancha como angosta por de fuera cavía quanto una lanza, o poco más, en alto sobre el pleytel del dicho adarve que viene a zerrar con la dicha torrre. (…) desde el suelo vajo de la calle, que es donde está la puerta que dizen de Zayde arrimada a la dicha torre, (…). (1454. Folio 25 v Libro IV Capitulo II. Muy interesante la descripción de la Cárcel con motivo de una reyerta entre bandos). por acavar la descripción de ella, haré descripción, haré esta digresión: a los quatro rincones tenían arcos de cantería sobre pilares, armados desde el suelo, y con las roscas abrazando de un cavo e de otro la pared por travazón de la obra. Y así azían ochavos, que correspondían a los del torrejón de en medio, que era ochavado, y en las dos esquinas y en mitad de los tres costeros, que salían fuera del muro, tenía zinco garitas con canes y sobre canes, abiertas por lo vajo y chapadas por lo alto, como chapitela, y zerradas de ladrillo de canto, con sus corrientes.

 

            A principios del siglo del siglo XVI, la Cárcel se ubicaba en la Torre de la Imagen, aposento, en el que se ejercitó también la Justicia y Cárcel. Por este tiempo, se destruyó el palacio de los alcaides, se allanó el terreno y, poco a poco, se formó una esbelta plaza, donde, por entonces, se levantaron los portales de las tiendas y sus correspondientes corredores. Quedó encerrada esta torre, -denominada en las actas municipales como Torre Nueva por haber sido reconstruida por Alfonso XI-, entre las tiendas y casas de hidalgos. Sirvan de ejemplo estos dos acuerdos de cabildo correspondientes a los años treinta de dicho siglo: “En este cabildo se cometió a los señores Alonso Cabrera y el alcalde Juan de Aranda regidor que hagan que Juan González carpintero vea las vigas de pino que son menester para la obra de la Torre Nueva e vayan luego a Granada por ellas con parecer de los dichos señores porque con tiempo se cubra esta obra” (Amar, cab.9.8.1532). O esta otra muy precisa sobre los adornos de la cárcel: “En este cabildo los dichos señores mandaron librar al mayordomo a Juan Muñoz, herrero, 36 reales que la ciudad les debe por razón de una cruz grande de hierro e las armas de la ciudad que fizo para poner en la Torre Nueva en la obra que sea fecho” (Amar cab.:” 10.7.34). Para completarla con esta carta de pago de 1543: “Descárguensele más seiscientos sesenta mrs. Que pagó a Lope Garrido, obrero de esta ciudad, para limpiar la plaça alta de esta ciudad de quitar la piedra e tierra que estava junto a la Cárcel como mostró por libranza de esta ciudad. Su fecha a once de julio de quinientos e quarenta e tres e mostró mandamiento de pago” (Amar, cab. 11. 07 1543). O esta muy interesante, que demuestra la participación del famoso arquitecto Martín de Bolívar: “Descárguensele más veinte ducados que pagó a Martín de Bolívar, cantero por en quenta de diez e siete mil mrs. porque se le remataron la obra de las necesarias que se han de fazer en la Torre Nueva, como mostró por librança de la ciudad. Su fecha a veinte e cinco días de junio de quinientos e quarenta e tres en mandamiento de pago”. (AMAR. CAB. 25 de junio de 1543).

            En torno a los años ochenta se hicieron grandes reformas en la torre de la Cárcel, como enlosado de suelos, restauración de tejados y otras obras menores: “En este cabildo se cometió a Pedro Serrano Alférez e Antón García de los Ríos regidores por cualquiera de ellos que hagan enlucir e aderezar los suelos de los aposentos de la cárcel en lo más necesidad ubiere e que el mayordomo dé lo necesario para ello” (Amar, cab. 15.6.1571). Como era frecuente en la distribución de los edificios en torno a la plaza, en ciertos tiempos, algunas de estas tiendas sirvieron de Casa de Justicia. No obstante, las casas de Justicia no se ubicaban en un sitio fijo, pues tenemos noticias que se alquilaban casas de la Mota con caballerizas en 1557 y la torre del Gabán sirvió de vivienda y botica del físico Tauste, que murió en ese año en la ciudad, hasta que, en ese año, el corregidor, Pero Ponce de León las cambió por las que anteriormente vivía que se transformaron en Cárcel Real,

                       

 

En 1580 se colocó en lo alto de su tejado la campana de la queda que la tocaban al anochecer los sacristanes con el fin de que pudiera oírse en toda la ciudad en tiempos de guerra o de epidemias:

“En este cabildo se confirió e trató por esta ciudad que los sacristanes de la Iglesia Mayor de esta ciudad piden el salario, que esta ciudad les paga en razón de tañer la queda, mandose que el mayordomo haga quenta con ellos, y se les pague y que la campana, que esta ciudad tiene acordado se haga para tañer la queda y llamar a los oficiales para las bistas de la Cárcel, se haga luego y compre por el señor Francisco de Góngora, regidor, a quien se acomete y haga asentar en lo alto de la Cárcel de manera que esté en parte de se pueda oyr en toda la ciudad y el mayordomo dé lo necesario” (Amar, cab. 16.12.1580)

 Con motivo del terremoto de 1581, se comentaba: “En este cabildo el señor corregidor hizo relación que esta ciudad que la Cárcel Publica de esta ciudad se ba hundiendo que está acometido al alcayde don Diego de Cabrera, regidor, la hiziese reparar e, por falta del tiempo, e no lo ha fecho ni faze, que se le notifique que la haga y luego, con brevedad por del daño, que, de no reparalla, se podría seguir e recrecer”. (Amar, cab.15.2.1581), lo que se confirma con esta orden de pago “Se mandaron librar 1724 mrs que se gastaron en el reparo de la cárcel pública de esta ciudad como consta la libranza de Diego de Cabrera” (Amar, cab. 7.4.1581)

En el último escritorio de la plaza, alrededor del año 1594, y en sus dos ventanas se colocó la capilla, dedicada a Nuestra Señora del Socorro, con una imagen comprada en Granada cuya hermandad fundaron los abogados y escribanos. Esta capilla comunicaba por medio de una reja con la cárcel para que pudieran oír misa todos los presos en los días de fiesta y se abría a la plaza para que pudiera ser vista por los vecinos de la ciudad fortificada.

Por el testimonio del alcaide Antonio de Gamboa, a principios del siglo XVII, comentando la historia de Alcalá y, transcribiendo la crónica de la conquista, se dice
“Hallose confuso el Rei don Alonso considerándose avía trabajado en balde en derribar aquesta torre tan excelente ( en nota marginal, tomó edificar después el Rei don Alonso esta torre como oy está: muy excelente y buena), la volvió edificar y es tan famosa que tiene quatro bóbedas y las tres de ellas sirven de Cárcel Real oy en Alcalá y con muy buenas bóbedas, muy fuertes y bien labrada(…) muy fuerte y fue la primera entrada de los cristianos, y que batía , llegaba y sobrepujaba la muralla de la plaza de la Mota ”.

            -A principios del siglo XVII, en 1624 dentro de la fortaleza se cayeron dos tiendas y mataron a un hombre. En una situación de peligro similar de ruina se encontraban algunos tejados y paredes de la cárcel pública y el ayuntamiento, la muralla del Trabuquete que caía encima de las carnicerías, donde vivían mucha gente, la primera torre arriba junto a la carnicería, y los corredores, que son en los portales donde están los escritorios, a la Torre de la Cárcel Real ya hubo que hacerle varias obras de reparo en el tejado y sus interiores. I

-Pero, a finales de este siglo, con motivo del traslado de las Carnicería, Casas de Cabildo y otros edificios de la Mota, se propuso construir una nueva Cárcel en la parte llana: de la ciudad, porque la Mota y los barrios altos se habían despoblado Así lo refería el cabildo de veinte y siete del mes de agosto de mil seiscientos ochenta y seis años “reunidos a cabildo, aviendo quedado en ella más de tres casas de vecindad y las casas donde esta ciudad se junta a celebrar su ayuntamientos y las de la cárcel Real, cuya ruina se a originado así por la falta del agua como por la necesidad que los vecinos de la Mota tenían de comerciar cómodamente con los vecinos que vivían entonces con los de abajo. Y que de aver quedado sola la dicha cárcel y casa de ayuntamiento se a experimentado muy grandes inconvenientes a los presos, porque, si se mira a la cárcel, se a experimentado y se experimenta así falta de alimento como del agua atrasándose sus despachos, porque esto está distante del comercio público, los escribanos, procuradores no suben a las diligencias y negociación de sus causas. Y es por ello que los señores corregidores y sus Alcaldes Mayores le obliguen con sus autos a que acudan a estas diligencias , y que por no aber esa ziudad en quel sitio, no ay quien les socorra ni dé limosna por cuya raçón padecen estrechas necesidades, fuera de que los suministros que suben los presos ban con gran riesgo y por ello, se les quitan muchas beces llegando a lo despoblado y los maltratan y no se castigan delitos, por cuya raçón les cometen con esperança de que prendiéndolos no llegaran a la cárcel y assí es menester tener de ordinario , en aviendo presto de cuidado, poner guardas en la cárcel y subirlos a ella con ellas con gran costa de los regidores o de los gastos de Justicia.(…).. Acordó se pida y suplique a su Majestad se sirva de dar licencia para que se hagan las dichas obras concediéndoles facultad para que pueda arbitrar en las cosas que puedan ser de menos molestia a sus vecinos y para que pueda hacerse con más conveniencia las dichas obras de casa de Ayuntamientos., cárcel y carnicerías y se aplique juntamente a Su Majestad para que se pueda valer del ... para que pueda tomar las cassas que se necesiten de particulares para decentar obras por sus aprezios que se agan tanteos que por esta ciudad se a hecho y serán necesarios ochenta y ocho mil reales en poca diferencia concediéndosele facultad de en ellos se gaste los dichos materiales y que se escribió al agente Esta libranza es clara del peligro de la cárcel”.

En 1699, se concedió la libranza de 379 reales de vellón para reforzar la seguridad de la cárcel por “rompimientos en ellas, que hizieron los presos que fue preziso hazerla, luego en cubrirlas para la seguridad y custodia de ella de los demás presos que estaban”.  En 1705, se trasladó la Cárcel de la Corona a la calle Tejuela y este era el estado de la abandonada Cárcel de la Mota:” En el cabildo de 28 de febrero de 1714

 

“…an visto y reconocido la ruina de los corredores de la Plaza Alta y estado de la pared de la Cárcel Vieja , Casa de la Justicia y Torre de la Tercera Puerta , sobre todo lo cual se han hecho autos y se an recogido de los materiales, como de ellos constara que tienen desde cabildo traídos para el presente escribano , y la ciudad acordó se aga relación de ellos para en su visita pasar a lo que más convenga , y aviéndose echo relación por mi el escribano de los dichos autos acuerda la ziudad, que en atención a que el sitio de la Mota, donde está dicha ruina, casas de la Justizia, y Carzel Vieja, es sitio mui despoblado y desierto como es público y notorio, y que dichas oficinas, a muchos años, que no sirven y, de repararlas, se siquiera mucho gasto y ninguna utilidad y se llevaran todo el yerro que ubiere de valor y más materiales, para que cese este inconveniente ,acuerda, como dicho es, que lo que a quedado en pie de dichos corredores antiguos se demuela , y que las rejas de la Casa de la dicha Cárcel se quiten y asimismo se quite el valcón y las dos rejas de la Casa de la Justicia y toda esta rejería se aga recoger con la demás para los caballeros comisarios . y asimismo los demás materiales y todos los bancos de las puertas y ventanas de la dicha fachada de la Cárcel y así mismo la esquina de la dicha fachada de la dicha cárcel se cierre y se aderece dicha esquina de manera que no puedan entrar a causar más detrimento y todo el trabajo referido de manifactura se pregone y se remate el de mas conbenenzia, y cierre con asistencia de la Justizia y caballeros de comisarios , y, aviendo se recogido todo el hierro y materiales se de cuenta a la ciudad para que le conste. (28.2.1714)

Desde 1810 fue utilizada como polvorín de las fuerzas de invasión francesa y, en su retirada del mes de septiembre de 1812, fue destruida tras la explosión de sus materiales.

En los años setenta y ochenta s del siglo XX, se llevaron algunas obras de limpieza y protección por parte del Ayuntamiento de Alcalá la Real. A partir de 2004, se llevó a cabo la restauración de su lienzo oriental que se encontraba muy deteriorado y la bóveda del segundo piso por la Junta de Andalucía, obra de los arquitectos Carlos y Clemente Porras Núñez.

            -En 2009 y 2010. se completaron las obras de restauración con labores de arreglo de cúpulas y bóvedas de los distintos pisos, se cubrió con una nueva techumbre y se facilitó su total reutilización de sus dependencias en una obra muy meritoria y digna de encuadrarse en la interpretación del mundo de frontera. 


DESCRIPCIÓN

            La torre se asienta sobre la misma roca ofreciendo un aspecto de robustez y majestuosidad que se convierte en la proa del navío inexpugnable de la Mota. Sus dimensiones aproximadas y características principales son las siguientes: -Una planta rectangular que mide 13.4 metros de los lados más anchos por 11 metros de los más cortos, con una altura de 28 metros; Los cuatro muros, de 2 metros, tienen relleno de cal y canto y piedra en su interior y un revestimiento exterior e interior de sillares piedra ( dos de ellos ofrecen, en la parte superior, respectivamente dos y un canes que sostenían un parapeto de la terraza superior, hoy desparecido);su material ofrece un aparejo de piedra, donde se puede percibir perfectamente la participación de los canteros mudéjares que intervinieron en la obra con el tallado de muchas marcas; los suelos, según se manifiestan en las libranzas de los documentos, eran enlosados de piedra.. La comunicación entre los pisos se hace a través de escalera de husillo en los pisos superiores y u escalera de piedra de tiros rectos incluidos en el muro.


Piso primero

            Se accede mediante una trampilla o butrón, desviado del centro del suelo, desde el piso superior, que a su vez servía de pozo y lucerna, la sala es cuadrada con 7 metros de lado, y se cubre con una bóveda de arista. De menores proporciones que las superiores, esta bóveda de ladrillo se apoya en los falsos arcos que forman el cuadrado de los muros de aparejo a soga y sillería irregular de piedra. En el lienzo norte de sus muros, se abre por la parte baja una galería sin tallar excavada a la roca, por la cual se pretendía que entrara desde el pozo adosado a la torre el agua para su utilización como depósito en caso de asedio. Debió ser un calabozo o uno de los aljibes más importantes de la fortaleza, tal como se manifiesta en los testimonios de los documentos escritos y los restos de los efectos de la humedad de sus muros.



Piso segundo.

            El interior de esta sala es mucho más bella que la anterior y se accede a ella a través de una escalera en forma de L, cubierta con varias secciones de preciosas bóvedas de arista y embutida en el muro que acaba en una puerta gótico-mudéjar de piedra con arco deprimido convexo; constituye una sala cuadrada, de seis metros y noventa y un centímetro, de lado que se conforma con cuatro lienzos de muros da aparejo de piedra a soga y tizón y sobre unas trompas de ladrillo se cubre con una cúpula nervada ochavada octogonal, en cuyo centro se abre óculo central en forma estrellada para iluminar su dependencia y formada por el cruce de las aristas que se apoyan en una impostas de piedra. De ladrillo es toda la obra de la bóveda, así como los ocho nervios (que se cruzan en forma pareada y descansan su empuje sobre otras mensuras de cantería aunando la plasticidad de la fortaleza); la bóveda gótico-mudéjar es una obra muy notable y bella similar a la de las torres y capillas de las iglesias de reconquistas. En el muro norte, se encuentra una saetera, desde la que se defendía la fortaleza.

Piso tercero

            Se accede, desde la plaza, a través de un corredor o camino que se edificó en el siglo XVI, y probablemente anteriormente se salvaba con un camino artificial que se mantuvo hasta la edificación de la casa del alcaide y otras dependencias.  Desde allí, se baja a través de una escalera de caracol o husillo a una preciosa sala cuadrada de las mismas dimensiones que la segunda, donde se abren tres grandes saeteras ( abocinadas en su interior y que dan a los muros norte, sur y oriente con unos huecos muy estrechos hacia el exterior y, un rebaje en  el muro meridional que  debía contener una lápida),   se cubre con una cúpula nervada por ocho nervios de medio punto que se entrecruzan formando un óculo abierto al cielo, muy similar a una de las capillas de la iglesia de Nebrija, por donde pasaban la luz, el aire y el agua  . Se pasa de la planta cuadrada a la octogonal por medio de bellas trompas de ladrillo de media arista, y por encima una bella moldura o nacela, sobre la que se apoyan las impostas de piedra de la que surgen los ocho nervios de ladrillo que se entrecruzan como si simularan arcos de medio punto formando los casquetes de la bóveda de ladrillo.

                                               La terraza de la torre

            La terraza de la torre ha perdido por completo su construcción original, los parapetos, las cabinas y el torrejón central, pero conserva una parte de sus canes sobre los que se apoyaban los castillejos. Sobre la bóveda del anterior piso, se elevaba un andén o castillo sin almenas, salvo guirnalda en derredor, cuadrada, cuya descripción en el manuscrito de los Aranda era la siguiente; “Y, por acabar la descripción de ella, haré esta digresión: a los cuatro rincones tenían arcos de cantería sobre pilares, armados desde el suelo, y con las roscas abrazando de un cavo e de otro la pared por trabazón de la obra. Y así asían ochavos, que correspondían a los del torrejón de en medio, que era ochavado, y en las dos esquinas y en mitad de los tres costeros, que salían fuera del muro, tenía cinco garitas con canes y sobrecanes, abiertas por lo vajo y chapadas por lo alto, como chapitel, y zerradas de ladrillo de canto, con sus corrientes”.


Tan sólo quedan restos de las zapatas en dos de los lienzos de los muros.

MOBILIARIO Y FUNCIONALIDAD DE LOS APOSENTOS DE LA TORRE Y COMPARTIMENTOS ANEXOS

            Es muy ilustrativa esta libranza 92 de 8 de febrero de 1572(, porque, refriendo acerca de unos pagos de la cárcel, observamos que la cárcel tenía una cocina, un calabozo, un aposento que se reservaba a las mujeres, donde había varios bastidores, otro aposento reservado al alcaide de la cárcel, la capilla, y en la parte alta existía una ventana que se abría a la plaza así como su puerta cerrada, el pozo y  la  bodega de dudosa funcionalidad,  Los elementos de apresamiento para los presos eran : siete pares de grillos(“Conjunto de dos grilletes unidos por una cadena que se colocaba en los pies de los presidiarios para impedirles andar”), dos pares de arropas para las cadenas, dos pares de esposas ( algunas con candado), y un botador ( palo largo de tranca).  Al frente de la cárcel, hubo un alcaide de la cárcel que recayó primero en los regidores y luego en un arrendador que recibía en compensación un sueldo de las penas de cámara, pero que hubo momentos que esta figura no quiso ser asumida por nadie.

 

jueves, 5 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (VI). Las plaza alta hasta la actualidad. Otros edificios desaparecidos.

 La plaza alta prácticamente desapareció , a partir de  la llegada de los franceces (1809), y se conviritió en un lugar ruinoso, que incluso sirvió de trinchera en tiempos de guerras y no se recuperó hasta los años setenta del siglo XX, cuando se quitaron todos los escombros, se  limpiaron los  edificios y  se reutilizaron para los festivales de España. En los ochenta se limpió totalmente, se levantó el muro de los franceses y, posteriormente, se construyó el escenario (años noventa)  y casas de servicios   en su lugar  del anterior escenario, ajardinamiento (años dos mil), pavimentación de la plaza, excavación y puesta en valor de los bajos del palacio del alcaide y casa del corregidor. Pero quedan algunos vestigios de los siguientes edificios:  

 

  




LA CAPILLLA DE LOS CORREDORES.

 

En 1594 los escribanos y abogados fundaron una Cofradía de Nuestra Señora del Socorro para pobres de la Cárcel y otros penados, concedida por el prelado Maximiliano de Austria. Se llegó a ellos para capilla una tienda de los corredores que confinaban con cárcel, donde se diga misa todos los días de fiesta, para que la imagen que está fecha, desde la plaza se vea y desde la Casa de la Justicia. Se señaló la puerta desde donde corre de cimiento. La casa era el corredor de la plaza en las dos últimas ventanas arrimada a la Cárcel, de modo que se ordenó que se hiciera con decencia y se pusiera reja donde se oyera misa. colocó una capilla, dedicada a Nuestra Señora del Socorro, con una imagen comprada en Granada cuya hermandad fundaron los abogados y escribanos. Esta capilla comunicaba por medio de una reja con la cárcel para que pudieran oir misa todos los presos en los días de fiesta y se abría a la plaza para que pudiera ser vista por los vecinos de la ciudad fortificada.  Nos parece de poca prestancia esta mansión para el cargo más significativo de la ciudad y representativo de la Corona.


  

.           TIENDAS DEL CAÑUTO

Se hicieron varias tiendas tajando los lugares en 1571, una de ellas solía emplearse de especería de Martín Alonso (1571) y otras de pescadería. Hay restos s de esta bóveda de cañón y de ladrillo con un remojadero.

 

HORNO DE LA PLAZA

Junto a la casa de los Méndez de Sotomayor, existía un horno de pan que se mantuvo hasta la reforma de la Mota y solía ser arrendado como bien propio municipal. 

 

TORRE DEL PENDÓN 

 

En 1544, se conocía esta torre como la torre de la plaza alta y albergaba unas tiendas que se arrendaban. Debió coincidir con la torre del Rey y del Postigo 

 


 

CASA DEL TORIL

 

Junto a la Cárcel se ubicaba la Casa del Toril, donde se encerraban los toros para las fiestas ordinarias y extraordinarias.de toros y cañas de la plaza.

  

 

POZO

Entre los pozos y aljibes de la Mota, se encuentra uno situado a la entrada de la Torre de la Cárcel Real, de forma ovalada y revocado en sus paredes baja hasta los pies de la torre por su parte interna dentro del Cerro. Quedó pronto inutilizado. Hay noticias de que, en 1671, con motivo de una peste de langosta, esta fue recogida en la casa de Francisco Brun y, en conformidad de los acuerdos del cabildo se ordenó que con toda brevedad “se saque y lleve y entierre en el Poço, que está inútil junto al pie de la Torre de la Cárcel”

 

CASA DE ISABEL DE LEYBA

Junto a la Casa de la Justicia, la casa de Isabel de Leiva, que se añadió a la de Leonor de Sotomayor y, sirvió de convento de las monjas dominicas desde el año 1588 hasta el año 1601, precisamente el año cuando se bajaron al hospital de la Veracruz. Un pedazo de esta casa se vendió a la de la Justicia para hacer su cocina; no es extraño que en el otro trozo de casa se ubicaran las monjas dominicas dentro de este recinto, pues la iniciativa partió de importantes caballeros de la ciudad, alguno como Juan de Aranda llegó a donar seis mil ducados para su fundación. Junto a unas peñas, una calle se abría junto a la casa de Sancho de Aranda, toda ella de fachada de piedra, y además estaba el hospital de los Monteses junto con la casa de Leonor Méndez de Sotomayor y la casa del licenciado Gamboa, que provenía de los Padilla y pasó a Francisco Cabrera, que estaba adosada a la Iglesia Mayor.

 

CASAS DE GONZALO DE GAMBOA

 

Actualmente se conservan parte de algunas bodegas y cimientos de estas casas que pertenecían a don Gonzalo de Gamboa, emparentado con el alcalde y escritor Antonio López de Gamboa y Eraso. En 1599, el ayuntamiento alcalaíno le compró su vivienda para ampliar y ensanchar la plaza que se encontraba desproporcionada y muy angosta de tal modo que pudiera servir como plaza de armas y de fiestas extraordinarias. Costó la operación 600 ducados.

            CASAS Y HOSPITAL DE LOS MONTESES O DE SAN BARTOLOMÉ

En la plaza, además estaba el hospital de los Monteses junto con la casa de Leonor Méndez de Sotomayor y la casa del licenciado Gamboa, que provenía de los Padilla y pasó a Francisco Cabrera, esta casa adosada a la Iglesia Mayor.

Se encontraba en una esquina de la Plaza Alta, junto con la Iglesia Mayor. La formaban varias casas y tiendas. pertenecía a la familia de los Montes de la Isla, uno de los bandos de la ciudad, y se encontraba en la plaza alta. Tras fallecer parte de esta rama, la que provenía de Gonzalo de Monte- que fundó una capellanía y hospital-, por la línea de su nieta Isabel Serrano de Sotomayor, mujer del doctor Villafañé, oidor de la Real Chancillería, fue regentado por Juan de Aranda Figueroa En 1568, se convirtió en lugar de hospitalidad de mujeres pobres, que eran recogidas por los patrones de la capellanía, que fueron el canónigo Pedro de Aranda y posteriormente el doctor Villafañé.

 Posteriormente fueron casas de Pedro Fernández de Alcaraz, casado con doña Felipa que estaba entroncada con el licenciado Bonmar, que había recibido la donación.  y tenían casas principales y accesorias, que lindaban con dos calles de la Mota. 

Se componía de casa y hospital. Su fin primero consistía en que recogiesen solamente a clérigos sacerdotes. Estas casas se repararon en varias ocasiones y se valían de unas tiendas adosadas a ellas como renta de entrada. Su fin primero consistía en que recogiesen solamente a clérigos sacerdotes. Estas casas se repararon en varias ocasiones y se valían de unas tiendas adosadas a ellas como renta de entrada. Poco a poco se convirtió en lugar de hospitalidad de mujeres pobres, que eran recogidas por los patrones de la capellanía, que fueron el canónigo Pedro de Aranda y posteriormente el doctor Villafñé. Por el libro de censos de 1593, se pueden sacar las siguientes conclusiones de la ciudad en 1593. Cerraban la plaza la pequeña casa de hospital, mesón   y tiendas que formaban el hospital de San Bartolomé.  Formaron parte de la operación de ensanchar, embellecer y cuadrar la plaza, por lo que se derrumbaron todas las edificaciones en 1600. Se pagaron con los arbitrios de las tierras del impuesto de millones y con sus materiales se arregló la calzada y calles de la plaza.

 

Don francisco de Sotomayor, regidor que, como bien consta a la ciudad, se hiço merced por el Rey Nuestro señor dar facultad para poder arbitrar en las tierras, que se avían a arrendar  para los millones  para poder ensanchar y adornar la plaça de esta fuerça, que tan gran necesidad tiene de ello y desempeñan los propios  y, usando de ella, se an arrendado algunas tierras para poder començar  y, ay caiydos,  cantidad de dineros con que se podría luego començar, suplica a esta ciudad respeto de la muncha necesidad  que de ensanchar la plaça tiene y tan a la mano las fiestas que se ven hacer por los casamientos de Rey Nuestro Señor, se dé la orden para que se ponga en efecto cumpliendo con la voluntad  y md, que a esta ciudad se le hiço”. En 1600, tras el ensanche de la casas y derribo de la de Gonzalo de Valenzuela y tiendas de los Hospitales quedó descubierto un lienzo de pared que caía sobre dichos Hospitales y tiendas que son de Pedro Álvaro de Cabrera, en el que se han abierto dos ventanas a la calle y se acordó hacer tiendas.  

CASA DEL SACRISTAN

 

Actualmente, la plaza alberga un edificio semisoterrado que sirve de zona de servicios y ocupa la parte de la antigua Casa del Sacristán. Se adentran por las inmediaciones de la portada principal de la Iglesia Mayor y un pequeño estanque de agua finge una perspectiva espacial para proyectar al horizonte la vista sobre las tierras de la frontera y Sierra Nevada. Actualmente no se corresponde la antigua casa del sacristán con la parte ocupada, ya que dicho recinto se ha adaptado para uso cultural: desde el escenario cultural de los antiguos festivales hasta el actual de refrigeración en los meses de verano por el pequeño estanque. Las paredes de recinto se adosan y comparten mural con lienzos de la fachada meridional de la iglesia, en la que sobresalen la torrecilla de acceso al coro, semicircular y coronada por merlones y almenas muy acorde con el recinto fortificado. Los huecos de la capilla Santa Rosa enmarcan una nueva inscripción latina alusiva a la llegada de la imagen de las Mercedes con motivo de su coronación en 2015. Dentro de ella, se alberga la capilla bautismal, la puerta de acceso es un arco de medio punto sencillo como la ventana adintelada.

 

EL ANTIGUO CLAUSTRO

                                                                                         

La antigua iglesia gótico-mudéjar tenía adosado un claustro, en torno al cual se desarrollaron varias estancias, entre las que se conservan solamente una.   A este recinto se accedía a través de la puerta meridional y desde el pórtico sur que arranca de la Plaza Alta, formado por dos arcos externos- uno de medio punto y otro ojival-, de planta cuadrada y dimensiones parecidas a la sacristía y servía de lugar de reunión para los acuerdos del cabildo eclesiástico. Actualmente, su nuevo pavimento encumbre una serie de enterramientos completamente alineados y de forma rectangular junto con una cripta funeraria de mayor amplitud, al mismo tiempo que la actual iglesia renacentista ocupó una gran parte, al colocar encima de la zona oriental una gran parte del claustro,  

CAPILLA DEL DEÁN E IGLESIA

Esta capilla, como es típico de otras catedrales y conventos, era una de otras tantas que pudieron ocupar los lados del claustro o patín. Ocupaba el lado meridional del claustro y se abría a su patio con una bella portada renacentista que se le atribuye a Jocobo Florentino. Dicha capilla fue levantada por la familia de los Padilla, cuyo escudo aparece en su interior. Inició su construcción el abad Juan Alonso de Chirino, deán de la catedral de Córdoba, de donde le viene el nombre, y heredo su patronazgo el abad alcalaíno Pedro Gómez de Padilla que prosiguió la construcción y fue finalizada por su familiar Diego Rodríguez de Padilla, canónigo de la catedral de Sevilla Y le encargó a su sobrino Rodrigo de Ayora que realizó en 1521 esta bella portada, verja de hierro u otros pormenores. Dos arcos de medio punto son los antiguos arcos de enterramiento de las capellanías de esta familia relacionada con los Padilla y Chirinos; sus armas pueden contemplarse en sus escudos con los leones, lises y padillas. De planta cuadrada, se ilumina con una ventana ojival de celosía pétrea. En su subsuelo se encuentran las criptas, la estancia se cubre con una bóveda de crucería y se accede con una portada que se encierra en un arco carpanel con baquetones circulares en las jambas, roscas y adornos vegetales. Desde los capiteles se desarrolla un arco conopial con rosetones.  

SACRISTÍA

La actual sacristía, remodelada recientemente por la Escuela de Taller de Patrimonio, es el recinto donde se celebran los actos oficiales de protocolo y bodas civiles. Fue obra diseñada por Ginés Martínez de Aranda y realizada en los decenios segundo y tercero del siglo XVII por su grupo de canteros, entre los que destacaban juan Roldán y Juan de Aranda Salazar, De plata cuadrada, a sus muros se abren arcos de medio punto, con un sobrino. Actualmente conserva el arca del ayuntamiento alcalaíno, y algunas muestras de capiteles de las mansiones del a casa de la Mota.

miércoles, 4 de febrero de 2026

LA PLAZA ALTA DE LA MOTA EN LA EDAD MODERNA. CORREDORES Y TIENDAS.

 

LAS REFORMAS DEL SIGLO XVI

Fotos de PPH

 








Tras la reforma del tercer decenio del siglo XVI, la plaza sufrió una importante remodelación, porque se derribaron muchos edificios, se explanaron los solares y se enterraron el palacio de los alcaides y varias casas adosadas. La más importante fue el derrumbe y escopetado del Palacio de los Alcaides, ocurrido en 1529, junto a la casa del alcaide Juan de Aranda y las de Madrigal entre otras. Gracias a las recientes excavaciones con motivo de las obras de reconstrucción las murallas del Gabán 201 0 con fondos del Ministerio de Fomento y la empresa SITE, sea puesto al descubierto la planta primera del palacio del alcalde y se conserva elevada hasta la mitad de su primer cuerpo. De la importancia de la plaza alta, destaca el gran número de pleitos que se entablan entre el cabildo municipal, los propietarios de casas y solares y los comerciantes porque comienzan a trasladar sus locales e instalarse bajo y a partir de la última puerta de la fortaleza. Hay muchos momentos con litigios y pleitos en la Chancillería de Granada y ejecutorias ganadas, como esta de 1573.

            El Señor Juan de Narváez Padilla  fiel ejecutor  dixo que a su noticia es benydo  esta una executoria  en este cabildo, en que, por ella, se manda  que las tiendas, que están de la Puerta de la billa, abaxo  se suban  a la Plaça e Mota  de esta ciudad;  y que, de dexarlas estender,  se berna a despoblar la Mota y se perderá una plaza y fuerça de las principales  que Su Magestad tiene  en estos reynos, como se ha bisto por ysperiencia benirse a ella muncha gente principal de Granada en el tiempo de lebantamiento del reino de Granada, que pide y suplica   al señor corregidor, y si es necesario, le requiere , lo bea y cumpla como en ella se quiere, y de no lo hazer, los de dé por testimonio quexarse y dar quenta a Su Magestad, donde mandó la dicha executoria  y esto digo”.

Por otro lado, sobre el nuevo solar del palacio de los alcaides se abrió un espacio abierto y se colocaron varios corredores, con tiendas en la parte superior y en la parte baja escritorios y a veces tiendas de boticas. En concreto, sabemos su fecha exacta en torno al año 1529, que se levantaron algunas tiendas en la Plaza Alta. Y se mandó por los señores que se tomasen prestados de la Cámara para acabar las tiendas que son cinco de la ciudad, Hasta mediados de siglo ofrecía un espacio no uniforme, repleto de escombros y materiales de derrumbe. Descárguensele más seiscientos sesenta Mrs. que pagó a Lope Garrido, obrero de esta ciudad, para limpiar la plaça alta de esta ciudad de quitar la piedra e tierra que estava junto a la Cárcel, como mostró por libranza de esta ciudad. Su fecha a once de julio de quinientos e quarenta e tres e mostró mandamiento de pago (Amar, 11 de julio de 1543)”.

Además, se ampliaron las tiendas hasta llegar al número de nueve. Al mismo tiempo se trasladaron otras tiendas artesanales como las que elaboraban el jabón dejando su venta en la plaza. Se comenzaron a aumentar el número de tiendas y se comunicaron por una escalera de ingreso a los corredores a partir de los años cuarenta. En 1569, hay noticia de ocho tiendas y otros tantos escritorios de escribanos que eran de propios de la ciudad en la plaza desde la torre del aposento de la justicia hasta la torre de la cárcel, unas arrimadas a otras por una fianza para las honras de don Carlos e Isabel de Portugal 1569.  Dos años más tarde, se aumentó el número en otra nueva tienda. Continuamente se allanaba  e, incluso se enladrillaba el suelo de la plaza con motivo de es fiestas y acontecimientos como en 9 febrero de 1572 : más ochenta e seys mil e ochocientos e setenta y dos mrs y medio que pagó, e se gastaron en allanar la plaça de esta ciudad y enladrillar parte de  ella y en las que se hizieron por el buen alumbramiento de la Reina Nuestra Señora del Príncipe Nuestro Señor y en lo que se gastó en esta manera los 15.913 mrs en allanar la plaza y enladrillar parte de ella que se entraron veinte jornales de maestros picapedreros a tres reales y medio que monstra     .

 

 

  No obstante, las torres, que eran de propios, se reutilizaron con fines comerciales. Entre ellas, destacaba la tienda del Pendón como aposento de la Justicia. A mediados de siglo XVI la plaza pública era una realidad con los corredores y sus nueve tiendas, el cañuto y el gabán, las casas señoriales que encerraban la plaza, el hospital de los Monteses, la iglesia y la Casas de Cabildo y sus tiendas. Hasta 1574, se comunicaba el adarve entre la plaza y el trabuquete, porque no estaba levantada la nueva Casa de la Justicia      que fue una realidad por los años setenta. En 1598, ya se encontraban muchas casas abandonadas y destruidas como la de Francisco de Leyva. Las casas de su derredor no tenían buen drenaje ni un racional sistema de encauzamiento de aguas de los tejados, provocando con el recalado y la mala conducción de las aguas, la destrucción de paredes y muros. Con la pérdida del Gabán, en 1581, la plaza perdió un elemento primordial de configuración y defensa de su recinto defensivo. A partir de este momento, todas las remodelaciones sólo quedarán como un canto de cisne de aquella obra tan importante de la ingeniería fronteriza.

           

LA SEGUNDA AMPLIACIÓN DE LA PLAZA

 

Es muy  agradable esta  descripción del cabildo del de febrero de 1592 afirmando “ que  no hay más de una plaza, la qual de más de ser pequeña, la hazen muy desordenada los dos peçones y rincones de casas  que están salidos de ella, linde con casa de don Gonzalo de Valenzuela, y tienda de don  Francisco Fernández, de manera que no puede haber ni carrera ni fiesta de caballos, lo que causa no poderse ejercitar el dicho ejercicio de ordinario, como se haría quitando las dichas esquinas en largo hasta las casas de la Justicia , y por ancho en línea derecha de la pared de la Iglesia Mayor , entonces abría plaça que bastaría para fiesta y carrera y estaría con traça y adorno y daría mucha autoridad para la Iglesia Mayor, porque se descubriría la puerta principal, que sale a la dicha plaza, por lo tanto se acuerda que se compre el sitio y edificio de estos dichos dos rincones , y se derrumben por el dicho efecto, y se labren tiendas que salgan a la plaça en el dicho puesto, y con ellas pueda aver las que son necesarias para la conservación de esta Mota.

Al principio de siglo XVII, era tan difícil la situación económica que la ciudad tan sólo desarrollaba las actividades y servicios fundamentales de la ciudad: el alcantarillado, el arreglo de calles, el abasto de la carnicería, el matadero, las fiestas ordinarias, el arreglo de las fuentes y, alguna que otra cosa excepcional, sin comprometerse en ninguna obra de envergadura. No obstante, destacaron algunas obras de importancia como la reparación de las torres y el Gabán, al mismo tiempo que los corredores de la plaza, por lo que significaba para la vida comercial y los fondos que se recibían del alquiler de las tiendas. Tan sólo, la remodelación de la plaza de la fortaleza de la Mota fue una obra de gran envergadura en 1600, con el fin de cambiar su aspecto estrecho y medieval en un espacio de amplias dimensiones por medio de la demolición de diversas casas de don Gonzalo de Gamboa y el Hospital de los Monteses” porque, con esto, quedará cuadrada suficiente en buena proporción así para la plaza de armas como para las fiestas”.

A finales del siglo XVI y principios del siglo XVII, tuvo lugar esa segunda remodelación de la plaza,  porque se arrendaron tierras destinadas a millones, según el acuerdo municipal de 23 de marzo de 1599 “ para el desempeño de la ciudad y ensanche de la plaça y se comete a los caballeros comisarios para que a todo asistan a señalar las dichas tierras conforme a la relación  y en  todo hagan las diligencias que  convienen que para todo se les da comisión   en forma que las  pagas  an de ser por los días de Santa María”. Y al no ser muy grande, ni llana, en 1599 se compraron las casas valoradas en 600 ducados del licenciado Gamboa, miembro del Consejo de Felipe II, (a su vez adquiridas a Hernando de Padilla), dos pares de tiendas y la casa de María del Monte Isla, donde se albergaban los hospitales; en 1597hubo que quitar varias   peñas que impedían la entrada al cabildo y  la Iglesia Mayor. Fue, en 1600, el momento de racionalizar el espacio mediante la ampliación de la plaza, con la destrucción de edificios, porque eran los obstáculos más importantes. Este cierre de la plaza se plasmó por la parte norte con la compra y el derrumbe de las casas y tiendas de Gonzalo de Gamboa y del Hospital de los Monteses o de San Bartolomé, pagados al abad los cuales se abrieron a principio del siglo XVII para hacer más abierta y amplía la plaza. Fue una operación de gran envergadura, porque se necesitaba para esta plaza, que desde por la mañana y al amanecer se palpitaba el pulso de la ciudad.  También, algunas casas hacían rinconeras y no le daban una forma equilibrada por sus líneas rectas de los lados, de ahí que hubo que derribar las casas adosadas a la Iglesia Mayor para hacer línea con su fachada Importaba mucho esta reforma porque había que cuidar de su adorno e pulicia (policía) de la plaza de esta ciudad, la qual está dentro de la fuerça della con privilegio de que no aya otra en esta ciudad por su conservación. Y en esta fecha se encontraba, además de ser muy pequeña, muy   desproporcionada sin parecer plaza y con el allanamiento de la plaza se sacaron sillares para los edificios públicos y casas particulares sin que ningún cantero sacara de las canteras piedra. También, al haber aumentado la población dentro de la fortaleza, este recinto abierto se había quedado angostado para las fiestas de la ciudad, concentración de tropas en las levas y reclutamiento, mercado abierto de la ciudad y, simplemente, como lugar de ocio y asueto. Por eso, se pensó que el lugar adecuado de ampliación era por la parte que se orientaba al oriente: porque con esto quedará cuadrada, suficiente en buna proporción para plaza de Armas como para fiestas.          

Por eso, en el año 1615, de nuevo se obligó a que volvieran todas las tiendas de la ciudad llana a la plaza de la Mota; por otra parte, las tiendas arruinadas se reformaran y se habitaran por todos los tenderos y mercaderes, ya que se habían ubicado en la nueva calle Real y otros lugares de la ciudad llana. Fue un intento baldío de ocupar las tiendas de la plaza baja y alta, las de la iglesia, la botica, la de la Mazmorra, las de la plaza alta de la Mota, la de la Escaleruela, las de las Entrepuertas, la del Postigo junto a la Puerta de la Imagen, las del Albaicín, en el adarvillo de Moya, junto al Pósito y junto a la Alhóndiga.

No obstante, a lo largo de estos dos siglos tras la conquista, varios edificios que dignificaron e hicieron emblemática la plaza de la ciudad:  la iglesia Mayor Abacial con todas sus dependencias e inmuebles anexos (sacristía, claustro, capilla del Deán, casa del sacristán…), las Casas de Cabildo o Ayuntamiento y las nuevas Casas de aposento de la Justicia con sus dependencias de la Cárcel Real, caballerizas y capilla de presos.

 

Cuando, veinte años más tarde, a principios del siglo XVII, se terminaron los corredores, la plaza era el orgullo de la ciudad, que, por su estilo recoleto, rodeado de edificios de fachadas de cantería, tan importantes, se consideraba por muchos viajeros como una de las más bellas de Andalucía, hasta tal punto que siempre cuidaban por su ornato, limpiándola, allanándola y reconstruyendo las continuas ruinas que se provocaban en sus edificios. La consideraban el sitio donde se maquinaba el bien de la res publica en los días ordinarios de martes y viernes, se realizaba los negocios más importantes de los vecinos, se ejercía la justicia y la caridad con los presos y los pobres y servía de paso para los recintos espirituales. Desde antes de las siete de la mañana, los porteros, vestidos con ropas de terciopelo carmesí, preparaban las salas  del cabildo y de la audiencia, para que a las ocho de la mañana aquel recinto ya tuviera  vida,  pues  a esta hora acudían todos los martes y viernes a las casas de Cabildo los regidores y jurados junto con los oficiales del cabildo,- estos dos porteros y el escribano de turno-, rezaban y asistían a misa, oficiada por el capellán de la ciudad en un altar presidido por un retablo, obra del pintor Pedro Sardo, habilitándose la sala de cabildo con un altar y una mesita donde se colocaban las vinajeras. Después, se  reunían en la sala alta, donde  hacían propuestas, libraban gastos, recurrían acuerdos, debatían y exponían sus votos que no eran sino sus pareceres para que la Justicia los armonizase y, como  hombre de bien nombrado por la Corona, o, por así decirlo con términos de hoy,  de consenso, lograba el acuerdo final para ejecutarlos; inmediatamente se distribuían en grupos de dos y tres, lo que llamaban diputaciones y comisiones para cumplir con las tareas que se les habían adjudicado en el famoso cabildo de suertes.

Como en toda España, el día del Corpus era muy esperado por los vecinos. No sólo, por las vísperas, sino por el jueves en el que se celebraba la fiesta y por su Octava. Salían de la Iglesia cuadrillas de gitanos cantando con castañuelas, ginebrinas, panderos y toda clase de instrumentos de percusión; después los diablillos, los danzantes, los Niños de la Iglesia como los seises sevillanos, todas las cofradías con sus imágenes y estandartes, el clero y el cabildo municipal. Y, al final, en esta plaza se colocaba la custodia y las andas en un tablado y a su lado en otro tablado, se subían recitantes que cantaban sonetos al Santísimo, actores que representaban pasos y autos.

 

No siempre, debió tener tanta vida. Pero debemos considerar que era el centro del comercio y mercado de la ciudad. Allí se traficaba de todo, y, por eso, los regidores e hidalgos siempre se manifestaban en contra de cualquiera que comerciantes o artesano que montara su tienda en las afueras de la plaza y de la calle Real. Allí, los vecinos podían comprar una tela de tafetán de varios colores, seda importada o de los talleres alcalaínos, damascos, especies, frutas, y hortalizas, y, el pescado que le sobraba a los playeros tras su venta en los mesones, cosa que era muy perseguida e, incluso, abrieron la mano para que los pudieran traer cualquier vecino. El pescado era cecial, abadejo, toldo, sardinas y arenques.   

Y se repetían los pleitos contras los comerciantes y tenderos que se bajaban sus tiendas o los que las colocaban fuera de la Mota Desde 1560  hasta los años treinta del siglo XVII sufre este recinto una importante transformación. Por una ejecutoria contra los oficiales que asistían en la Mota de 1560 desde la puerta de la Fortaleza hasta la Puerta Nueva”, entre ellos barberos, traperos, sastres, carpinteros, herreros, y herradores, odreros, torneros uy otros y otros oficiales de cualquier oficios: carpinteros, tejedores y herradores.

Para hacernos una idea de la población, destacar que, en 1530, había en la ciudad 300 vecinos y 4 oficios; y en 1562, 3000 vecinos con 200 oficios y faltaban tiendas. Plaza Mayor, Cárcel Audiencia, Escuela y feria de todo los días y otros vecinos con casas. Por un resumen de bienes de 16167 se reconocen estos edificios de la ciudad  al recibir un censo de censo de María Fernández de la Blanca, se detallan  como  propios, y añadimos los de la Iglesia y particulares: Casas de Cabildo, lindera con Iglesia Mayor en Plaza Alta y esta junto con  la capilla del Deán y casa del sacristán, las Casas  de la Justicia que  lindaban con la Cárcel y las murallas y calle de la antigua Encarnación, siete tiendas encima de los corredores en la Plaza Alta ( FALTABAN DOS Y  UNA CAPILLA), 10 escritorios por bajo de los corredores. A todo se añadía algunas tiendas por la parte que daba a la calle frente a la iglesia. Esto dejando aparte las 5 tiendas en Plaza Baja y la Casas de mujeres extramuros y cortijos. El bullicio rompía las normas y hubo que reglamentar aspectos muy singulares que pervivieron hasta hoy como la presencia de los trabajadores y jornaleros en la Plaza Alta para contratarlos de modo que no se pongan en la entrada de ella ni puerta para el paso de la gente. O el hecho de que, al ensancharse la plaza se vendieran frutas ni pescados fuera, ni se vendan en Plaza Baja  porque se junta mucha gente y no hay paso” y obligaba a que se haga en Plaza Alta junto a casa doña María de Aranda “Pedro Fernández Alcaraz.Ni tampoco se pueda vender desde la tienda de la Escaleruela arrimado a pared de Cabildo de esta ciudad, sino en Plaza Alta”.

En estos primeros decenio del siglo XVII, tan sólo  en 1613, se hicieron pequeñas obras como cortar peñas para abrir  el paso a la Iglesia Mayor y quitar un barranco que lo sirbía de echar inmundicias que alindaba a la plaça de esta ciudad y limpiar la plaça alta de ella que linda con la iglesia mayor atento a que ay munchas inmundicias y de suerte que tiene muncha yerba , y se eche una capa de arena, y el mayordomo dé lo necesario con testimonio de este acuerdo y cédula de Pedro Fernández Mazuela, regidor diputado de bastimentos , y antes se le pase en quenta.

A partir de 1638, comenzó el declive de la plaza de modo que el ayuntamiento alcalaíno requirió al corregidor Diego de Guzmán una provisión real para que se arreglaran los corredores, que se encontraban bastante deteriorados. Al mismo tiempo se solicitaba que los comerciantes subieran a la plaza de la fortaleza, porque muchas casas estaban caídas y maltratadas y se habían bajado los comerciantes al Llanillo. Y aunque hasta 1660 se arreglaron los corredores de la Plaza y los de las Casas de Cabildo para presenciar la lidia y   unos capeos y encontrarse maltrechos, dos años más tarde se encuentran en pleno deterioro tanto la escalera como y corredores de las Casas de Justicia. Y no es de extrañar que el Beneficiado Francisco Méndez de Aranda solicitara ante el corregidor, y pidiera licencia “para llevar de las casas de la Mota, que eran de sus abuelos y que están detrás de los corrales de las Casas de Justicia y de otras de María Ramírez, en el Bahondillo lo que quisiere para reedificar sus casas que tiene en la Placeta de la Trinidad. O que se arreglaran los corredores, con un presupuesto que hizo el cantero Pedro Pérez en 1.000 ducados.

Pero las Casas de la Justicia sufrieron grandes destrozos en un incendio en 1665 y se quemaron las chimeneas y parte del tejado. Y aunque todavía los actos oficiales como en 1666 se celebraron con motivo del alzamiento del Pendón por el rey Carlos II y se repararon las Casas de Justicia y Matadero. El declive era total, y, a principios del siglo XVIII, ya estaba deshabitada toda la fortaleza de la Mota, trasladado el comercio a la parte llana y se derrumbaron los corredores, casas del corregidor y ña mayoría de los edificios.


CORREDORES Y TIENDAS DE LA MOTA

                        En los primeros decenios del siglo XVI, hay constancia de los corredores de la plaza alta. Se levantaron desde la tienda del Portón del Cañuto hasta la torre de la Cárcel, Por un censo que hizo la ciudad en 1569 se ubicaban “Sobre ocho tiendas y escritorios de escribanos que son de los dichos propios en la plaça de esta ciudad que están desde la Torre del Aposento de la Justicia hasta la Torres de la Cárcel, unas arrimadas a otras”. Y Se nos ilustra del tipo y usos de estas tiendas de la Plaza Alta: tienda de la botica de Sebastián Quesada, lindera con tiendas de la capellanía de Hernando de Contreras e poseyó Juan de Narváez Padilla. Nueve tiendas que son de Propios e renta, en que entraba el aposento de la Justicia, cabo lo caydo de la Casa de la Justicia, que todas van una en pos de otra con sus corredores hasta la Cárcel Real, que, en la Plaça, y sobre sus rentas. Y una tienda que es en la plaça, que se dice “La tienda del Contraste”, que tiene en renta Pedro Núñez especiero que es de propios. 

En 1587, en la Plaza Pública estaban las Casas de Justicia y de Cabildo, y nueve tiendas bajo los portales cono los altos que tienen los corredores. Por otro censo, se sabe con certeza que eran nueve tiendas que son de Propios e renta, en que entraba el aposento de la Justicia, cabo lo caydo de la Casa de la Justicia, que todas van una en pos de otra con sus corredores hasta la Cárcel Real, que, en la Plaça, y sobre sus rentas y una tienda que es en la plaça, que se dice “La tienda del Contraste”, que tiene en renta Pedro Núñez especiero que es de propios.  Además, hay noticias de su restauración por el acta de 14 de febrero de 1587:   acordó e mandó que los señores comisarios de obras hagan reparar e aderezar los corredores de la Plaza por estar muy arruinados,  e con mucho peligro de se caer e por ser  ornato de la plaza, e que luego se reparen, e que los señores comisarios a quien se acometió el reparo, lo hagan hazer, e que el mayordomo de propios de esta ciudad dé para ello lo necesario. Hasta 1592, siguieron las obras de los corredores según las facturas de libranza.

Hoy desaparecidos, se levantaban entre los cimientos de la casa palacio del alcaide y el Gabán. No debía ser una obra, al principio, muy consistente, porque continuamente se hacían reparaciones y reformas a costa de los arrendadores de las tiendas. Se componían de dos cuerpos y con dos corredores. En la parte baja, adintelada, y la de arriba cerrada con un corredor donde se entraban en las tiendas de la ciudad. Se comunicaban mediante una escalera de una a otra. La primera destinada a los escribanos; y la segunda a los vendedores de telas, cambistas, sederos, especieros...Al principio fueron solo cinco (1529), aumentó el número a mediados del siglo XVI, y posteriormente llegaron a   construirlos corredores y la totalidad de nueve tiendas que eran arrendadas para pagar los gastos dentro de la entrada de los propios de la ciudad y servían de aposento de los oficiales y caballeros para contemplar los festejos, toros, fiestas del Corpus. Sus maestros de obras fueron Lope Garrido y Pedro Ramos, canteros y obreros locales.  En 1530 mandaron que se pregonasen las tiendas de la ciudad, porque, a quienes las quisieren arrendar, las labre del alquiler de las tiendas y aducían que esto porque de los propios no ay dineros para que se acaben de los vecinos. Estas tiendas se hicieron con sus puertas de entrada, su techumbre y un adarve que hacía de mirador. Otro si el señor teniente del señor Alonso de Cabrera tomen las libranzas de la Cámara e se vea lo que ay para que se gasten en los dichos adarves para que luego se adoben. Hasta mediados del siglo XVI no se construyeron las restantes tiendas que alcanzaron el número de nueve con sus correspondientes escritorios debajo de ellas. Su material era principalmente madera, hierro y piedra en los elementos sustentantes, balcones y corredores de modo que continuamente se veían sometidos a llevar a cabo restauraciones y remodelaciones hasta tal punto que la principal de ellas tuvo lugar en el segundo decenio del siglo XVI transformados sus pilares en columnas de piedra. Sobre todo, los mejores carpinteros y herreros de la ciudad intervinieron en los años noventa del siglo XVI.       En 1586, preocupaba su situación y s e ordenó que arreglaran los corredores de la plaza, por estar en peligro y son “ornato de la Plaza están des retejados. Tuvo que ser una obra importante, porque se llevó a cabo en almoneda la restauración de acuerdo con las trazas y condiciones establecidas por el cabildo. Era comisario  Juan de Narváez de Padilla, y  Juan de Oliva  era carpintero, los que  dieron noticia a su merced como avían venido a esta ciudad cinco carros de madera, los quales tenían comprado ciertos vecinos de esta ciudad a precio de treze ducados cada carro  e a pedimiento  del dicho señor comisario su merced mandó embragar la dicha madera para que se hiciese la dicha obra queda quenta  a esta ciudad para que , si quisiere, que se tome e probea de dineros para lo pagar, e que en esto esta ciudad  dé orden  de lo  que conviniere hazerse, lo trate e confiera. No obstante, se dilató la compra y se retejaron los tejados que caían sobre los escritorios e tiendas de la plaça, entretanto se hace la obra y el mayordomo dé lo necesario”.

             En 1619, se estaban hundiendo los corredores y soportales donde estaban los escritorios, que eran el decoro y adorno de la Plaza junto con las Casas de la Justicia y la Iglesia. Y advertían los munícipes de aquel tiempo que, si se hundía, se acabaría con la plaza desmantelada y perjudicando las rentas de propios de la ciudad que sacaban de las tiendas y de los escritorios que estaban debajo de las anteriores. Se ordenó reedificarlos, ya que se cimentaban sobre la misma muralla y se recalaba esta y las torres Se nombraron dos comisarios con una cantidad de 5000 ducados para reedificarla. Se consiguió una nueva ejecutoria real para su restauración, porque el arco de la muralla había hecho fisura y su reedificación sería muy costosa, Un año después, se llevó a cabo la restauración con arcos y con gran firmeza siguiendo la línea mantenida en los anteriores.

 Actualmente, se conserva   la parte baja de los pilares que soportaban los dos pisos de este edificio municipal, en el que se abrían nueve tiendas empedradas en la parte baja, destinados en su mayor parte al escritorio salvo la Casa del Corregidor y otras nueve en la parte alta que albergaban tiendas de cambistas, paños, sastrería, hilatura y especería. El ayuntamiento alcalaíno debió obligar a los oficiales y escribanos a ocupar dichas tiendas y escritorios, porque tenían tendencia a ubicarse a partir de las tiendas situadas por debajo de la Plaza Baja.  Se accedía a su corredor a través de una escalera que estaba en otra tienda más baja y desde el Cañuto que daba a las tiendas superiores por el corredor. El corredor era la pieza alargada de este edificio que servía de paso a las tiendas y escritorios y hacía de pasillo cubierto y de portales en la parte. Solían subdividirse las tiendas con tabiques y las arrendaba el cabildo alcalaíno como bienes propios de la ciudad para afrontar sus gastos. La ciudad se sentía orgullosa de este cierre de su plaza, obra de cantería, con muchos vanos y ventanales que permitía a las clases privilegiadas contemplar desde sus aposentos los espectáculos públicos de las corridas de toros, juegos de cañas y actos de la festividad del Corpus Cristi. En los años veinte del siglo XVII, se llevaron a cabo obras de cantería por parte de maestros locales y de carpintería por el maestro Eugenio de la Carrera. Entre

 los años 1660 y 1664, se llevaron a cabo varias obras en los corredores de la plaza, sustituyendo su madera de cubiertas, entibos y pilares por la de los álamos.  En 22 de febrero de 1714, a las ocho antes de anoche, se cayeron los corredores de la Plaza de la Mota, que estaban por encima de los oficios y parte de los de la Cárcel, a que antiguamente tenía esta ciudad en dicha plaza.