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miércoles, 4 de marzo de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (XIX). ENTRADA POR LAS ENTREPUERTAS

 

IV ENTRADA. POR LAS ENTREPUERTAS

 

         










   Tras una prolongada escalinata que fue diseñada en los años noventa del siglo pasado por el arquitecto Santiago Quesada se accede al Centro de Recpeción, una casa reconstruida sobre los cimientos de una mansión de la popular Eva, una mujer mayor a la que se le atribuían relatos brujidles. En un panel de la fachada, se ilustra al visitante con un panel informativo de entrada de la localización e itinerario de la visita. El adarve o entrada a la fortaleza, se encamina hacia el interior de la ciudad de la Mota entre la roca que soporta la muralla del recinto fortificado y un elevado antemural de sillería. Recibe el nombre de calle de Entrepuertas, porque enlaza el último tramo de la calle Real desde la puerta del Hierro hasta la puerta de la Plaza o el Peso de la Harina, pasando por las de las Lanzas, Imagen, del Argamasón o Aguilera y Pendón. Hay una descripción de este lugar antes de la conquista de Alcalá de Aben Zayde. Lo hizo Sancho de Aranda en su discurso genealógico sobre la captura de un moro por parte del adalid Pascual Sánchez para que le desvelara los pasadizos de la Mota:

            El qual, como una vez con otros cavalleros hiziese una entrada llegando de noche a los muros de Alcalá, en un adarve, que está devajo de la fortaleza, puso una escala por la cual subió sin otra compañía. Y, subido, saltó dentro de un corral que dizen de la Moriana y ahora es dentro de las puertas, dos de siete, que la ciudad para entrar la Mota de ella tiene. Porque la parte de adentro, el andén del adarve, era poco más alto y, por parte, casí igual a el suelo del dicho corral, A do halló un moro que estava con una manada de cabras que dormían allí de noche, y estaba amamantando unos cabritos. Y apechugando con él y tapándole la boca, porque no diese voces, lo ató y lo bajó por la dicha escala y llevó por su cautivo, como ávido de buena guerra, y por el buen esfuerzo que dio Dios”.

            En su recorrido como Entrepuertas, flanqueado entre la muralla del Trabuquete y el antemural, se levantaron tiendas, viviendas y, en sus altos se introducían a las cuevas de origen anterior, reutilizadas como bodegas y usos de almacén. Eran de pequeñas dimensiones y se abrían con una puerta al público y adosaban las vigas y las baldas a la misma roca; por una escalera se subían a sus altos y cuevas que trataban de conquistar más suelo útil. Propietarios de estas viviendas y tiendas no alcanzaban la cifra de 27 (16 en Entrepuertas y 11 en el Albaicín) fueron miembros de las familias nobles de la ciudad, descendientes de los caballeros, muchas ligadas a las capellanías y a los censos. Entre estos, cinco pertenecían a la familia de las Frías, ocho los Castillo de la Hinojosa, otras a Pedro Hernández, los Aranda, o los Avalo. El aspecto de estas tiendas viene ilustrado por un familiar de esta última familia que en 1597 vivía en unas casas, con sus dos tiendas y dos moradas que daban con sus miradores al Albaicín. Solían ser arrendadas a artesanos y comerciantes de la ciudad, especialmente en torno a la Puerta de la Imagen, se dedicaban a establecimientos de sastres, zapateros y barberos.  Por el tramo de mayor anchura   desde la puerta de Lanzas hasta la Imagen se ampliaba con el barrio del Albaicín. Frente a las tiendas y las Carnicerías, se levantaba un antemural, al que se permitió levantar casas tras la conquista y, en algunos lugares, se trazó un camino de anillo exterior a este círculo de murallas.

           Era una calle muy visitada y de acceso principal de la ciudad, que fue empedrada a partir del cuarto decenio del siglo XVI y, en ciertos tramos, enladrillada a lo largo de este mismo siglo. Pero, sobre ella se cernía la amenaza de la caída de las aguas, rocas, escombros y derrumbes de los lienzos de los adarves de las murallas del Trabuquete.  Es muy ilustrativa esta acta de 22 de diciembre de 1646,”Desde la Puerta Alta del Pósito hasta llegar a las murallas estaban unos solares caídos, donde impedían la subida a la Mota y causaba muchos pecados mortales y decretándola a esta ciudad por ser la subida a la Iglesia Mayor y Plaza Pública y parecerle a esta ciudad sería a vien adornallo y quitarles los dichos daños tratando de remediallo y , que se hiciese  una muralla en el dicho y , hallándose imposibilitado podello hacer, trató con el dicho, que le daaría todos los solares que estaban allí y  la mitad del gasto que se hiciese en la dicha cerca , o qual hiço y puso en ejecución ,gastó 1.500 reales”

           

            CASA Y COLEGIO DE NIÑOS

 

            Ya en 1580, se asumía la Casa y colegios de Niños, que esta ciudad tiene de su propio que debieron estar situadas dentro del recinto fortificado de la Mota. Posteriormente el colegio estuvo situado en las Entre las Puertas de esta, linde de las murallas y bodegas del heredero de Juan. Un último traslado se ocasionó en el propio el Alhorí que es el más alto que tiene las Casas del Pósito y vea si está desocupado para poner el colegio de niños. Se mantuvo su ubicación dentro de las Entrepuertas hasta 1634 y, en este año precisamente, en el recinto de Entrepuertas y el Albaicín se había caído y se hicieron corrales, sin ornato, de modo que se cercó el terreno y, convertido como despoblado para conejeras, ya que los dueños no tenían interés en levantar el edificio. Una casa de mampostería en torno a las rocas y murallas arruinadas, se vio continuamente fruto de las restauraciones.  Sobre todo, por los alarifes y albañiles de la ciudad ante la petición de los maestros de escuela como la del maestro Gaspar de Torivio a finales del siglo XVI.

 

LA TORRE DE LAS LANZAS

 

            Cercana a esta torre, se encontraban las tiendas de pan y agua, donde se cobraban los diezmos eclesiales y se relacionaba con las lanzas que debía aportar el abad para afrontar una parte de la milicia de la localidad en concepto de soldados lanceros, de ahí le vino el nombre. La torre se reedificó a mediados del siglo XVI en honor de Carlos I, según las trazas renacentistas de Martín de Bolívar. En su primer cuerpo se abre una portada con sencillo arco de medio punto renacentista sobre la que se apoya un segundo cuerpo simulando una hornacina y coronado con un dintel y en su interior el escudo de la ciudad. Otros dos escudos se insertan en las enjutas del arco, todos ellos de piedra blanda de Cantera Blanca muy deteriorados que no dejan traslucir información alguna.   Se cubría con una terraza que tenía un pretil almenado. Daba al camino real y se arregló de nuevo en 1580 bajo la tasación de Gabriel de Aranda y obra de Miguel de Bolívar, que realizó el almenado y revocó sus paredes interiores, cuyo trazo de sus dibujos se conservan en parte hasta la actualidad. Ya en el siglo XVII, se encontraba sin techo y las correspondientes rejas y hubo que repararla en 1623 manteniéndose hasta el siglo XX, Recientemente en los años ochenta del mismo siglo fue desmontada y se reconstruyó desde los cimientos por la Dirección General de Bellas Artes de la Junta de Andalucía bajo la dirección de Francisco del Castillo.

 

EL ALBAICÍN

 

            El Albaicín ofrecía una serie de escalonamientos y terraplenes que se emplazaban por pequeños senderos y callejuelas, Y daban en la parte final de la barbacana y de las casas de los señores caballeros de la ciudad y los oficios nobles como el médico Ocariz. Su entorno fue habitado por personas de oficios contaminantes como los herreros. Entre ellos hay que destacar el herrero Miguel Muñoz, yerno de El Florentino, que constyuyó la Fuente  Nueva de los  Alamos, Este acuerdo del cabildo de 7 de junio de 1577 muestra la situación de viviendas : " En este cabildo se cometió al señor Antón García de los Ríos , regidor,  haga hazer una paredeja  de cara de las casas de Miguel Muñoz,  el herrero,  que en la parte que se señaló por el corregidor desde la esquina que es de la cerca  del capitán Rodrigo de Clavijo  a la cerca del corral del licenciado Ocariz  per donde quedose señalado”. Existían varios edificios que debían apartarse del recorrido principal, entre ellos el Hospital del Dulce Nombre de Jesús y la Casa de la Mancebía.

 

EL CIERRE DE LA BARABACANA

 

            Se encontraba la barbacana en dirección al pozo denominado de la Conquista y era lindero con la zona del Castillo. Su caída en 1582, dio lugar a que afectara a los solares del Albaicín. Por dejar algunas rinconadas macizadas ofrecía un claro peligro a este barrio.

 

CASA DE LA MANCEBÍA

           

            Esta casa se ubicó en la mayoría de las ocasiones en los extramuros de la ciudad fortificada atendiendo a ser un lugar de paso y tránsito muy frecuentado, abundar en pobladores y transeúntes que, al ser institucionalizada como una fuente de propios, ofrecía unos suculentos ingresos al ayuntamiento La primera casa de mancebía se llevó a cabo en 1496 y se le dio licencia a Juan de Vegara para abrirla fuera de la ciudad fortificada. El cabildo municipal tenía por fuente de ingresos para su desenvolvimiento varios bienes inmuebles como casas, tiendas y cortijos Y esta casa de la Mancebía. Solía arrendarse a un vecino que pujaba por ella. Lo normal era cobrar medio real por cada prostituta en el siglo XIV y en toda Andalucía, era frecuente que se situara en las afueras de la ciudad a partir del siglo XVI. Pero, en muchas ciudades principales del reino ocupaba calles cercanas a la Plaza Mayor y al mercado.

No obstante, mientras Alcalá fue la ciudad de frontera, ocupaba uno de los arrabales cercanos a la calle del mercado. En concreto, en el denominado barrio del Albaicín junto a las Entrepuertas hubo una casa, donde las mozas ofrecían sus servicios a los hombres. Curiosamente, junto a esta casa de propiedad municipal se ubicaban el hospital de pobres y muchas viviendas dedicadas a actividades artesanales: herreros, tejedores, tenderos, zapateros, sastres... Pero en los años cincuenta se ubicó bajo la bodega de la casa del caballero Alonso Ortiz y se hicieron varias restauraciones. Fue una mansión muy austera para albergar unas seis personas (las mujeres y el encargado o padre de la mancebía), en un callejón apartado de la calle principal de las Entrepuertas

 No debió ser una casa con una estructura muy firme, pues tuvieron que restaurarla a mediados del siglo XVI por el arquitecto Martín de Bolívar para finalmente pasar a una casa de la calle Cava, a las afueras del recinto fortificado en 1569 y por último en las afueras de la ciudad junto al Molinillo. Su final fue transformarla en escuela de niños. Por la situación, debió ser un sitio muy transitable, ya que los mesones se encontraban un poco más abajo de ella, el comercio se desarrollaba a su lado y los viajeros debían frecuentarla con asiduidad. Lo que está claro, que el aislamiento con la ciudad se conseguía porque el antemural y la entrada a la fortaleza ofrecían un sitio abrupto que obligaba un esfuerzo a subir a la Casa de la Mancebía. Debía ser un callejón sin salida al que había que accederse directamente. Hubo reyes que concedieron esta merced al cabildo, pero a principios del siglo XVII desapareció de acuerdo con la nueva moralidad de la época.

La composición de la casa solía estar formada de varias mujeres dedicadas al oficio de la mancebía y varios rufianes que les buscaban los encuentros de ellas con los vecinos de la ciudad. Un padre de mancebía se ocupaba de que se cumplieran todo tipo de regulaciones, administrativas, fiscales y sanitarias, tal como establece las ordenanzas de 1520. Pues, las mujeres de mancebía no podían salir de las mujeres o el mesonero donde estoviesen, sean obligados de tener las hordenanzas en la dicha casa en una tabla, un estrado de hombre en alto e no más, en lugar donde todos los que entraren lo puedan leer y ver”. Intentaba además que las mujeres de mancebía evitaran el encuentro con las personas honestas, tampoco debían tener amistad don rufianes ni vestir en público con los atuendos de las personas honestas. Lo segundo daba lugar a altercados con la población y obligó a la Corona a intervenir en el asunto en tiempos de Enrique IV, sin que atajara el asunto hasta tal punto que los Reyes Católicos tuvieron que dictar una provisión real en 1494 recogiendo la anterior ley que prohíba el uso de rufianes por parte de las mujeres públicas. No es de extrañar que en Alcalá hubiera este tipo de oficio, pues, como ciudad de frontera el gran número de caballeros dedicados a la guerra ofrecía unas posibilidades amplias de abrir estas casas “separes que a nos es fecha relación que a esa dicha ciudad e a sus términos vienen muchas mujeres del partido, las cuales toman rufianes públicamente”. Abunda la ley en las penas de las mujeres que tuvieren rufianes, castigando con 100 azotes por cada uno de los que se encontrare y perdida del vestido, similar es la pena para los rufianes e, incluso la ley persigue la negligencia de los alguaciles.

El estar la casa cercana a la calle de los Mesones permitía su trasiego hasta dichos lugares, lo que beneficiaba a los cargos concejiles como a los alguaciles que solían cobrar por permitirles el desplazamiento. Pero de nuevo, se trasladó a las afueras de la ciudad a la calle Cava y posteriormente hicieron nuevas trazas en 1571, con la licencia del rey Felipe II, porque la ciudad consideraba que era una cosa muy necesaria para la ciudad. Otros lugares de ubicación fueron junto al molinillo, en los álamos y en la Tejuela.

            

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HOSPITAL DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS

            Este hospital se mantuvo hasta los años sesenta del siglo XVI que se trasladó a la calle de los Mesones. y ofrecía pésimas condiciones de alojamiento dentro del Albaicín, En 1570, ante el paso de muchos pobres y soldados por ser frontera del reino de Granada, se describe una ciudad en la que “No hay cama en Hospital, en las calles se encontraba enfermos y muertos, que venían gentes de comarcas de Granada y Guadix, heridos de camino del Duque de Sesa y don Juan de Austria(..) el Hospital de pobres, estrecho y de poco sitio y había muchos pobres”. Por eso, se edificó días a una ermita de la Veracruz, donde había cofradía y los hermanos llevaron algún intento de que en la casa se pudieran curar los enfermos o proveyéndoles camas, se pudieran curar enfermos.

 

ALHORÍ O CASA DEL PAN Y AGUA

             En el libro de censos de la PSM aparece un alhorí en el Albaicín lindero con las Casas de la Mancebía y bodega de Gonzalo Ortiz, es lo que se deja entrever en algunos de los cimientos excavados

            PUERTA DE LA IMAGEN Y LA TORRE DE LA JUSTICIA, O DE LA CÁRCEL VIEJA.

 Esta torre introduce al último tramo de Las Entrepuertas y se encuentra junto a unas antiguas y desaparecidas tiendas de los hidalgos por la parte inferior y, por la superior, junto a las Carnicerías por el flanco que da a la muralla del Trabuquete; y por otro lado entre el antemural y la puerta del Postigo, por cuya calle se bajaba al barrio de Santo Domingo. Como torre de enflanqueamiento entre murallas se abre con dos arcos herradura a la entrada y salida de un recinto interior cubierto de bóveda que da entrada al último tramo de acceso a la fortaleza, al mismo tiempo que se protegía por una pequeña torrecilla desaparecida y provista de un trabuquete, que le dio nombre.  Su primer cuerpo embovedado con un gran arco apuntalado, soporta sobre ella un segundo cuerpo, actualmente en forma de terraza y provisto de un parapeto donde se alza un cañón procedente de las tropas francesas. Anteriormente se alzaba un nuevo cuerpo y un tejado, donde se albergó la Justicia de la Ciudad hasta principios de siglo XVI. A lo largo de la historia recibió varios nombres, torre de la Justicia, de la Imagen o torre de la cárcel Vieja. Su techumbre se mantuvo hasta finales del siglo XVII a pesar de que necesitó muchos reparos porque se calaban de aguas la parte interior. Debió estar construida antes de la conquista de la ciudad, y algunos autores la remonta a antes de la puerta de la Justicia de Granada, con la que se relaciona por sus dimensiones y características de tiempos de Yusf I, cuya fecha inscritas fue 1348.  Se adentra por la monumental puerta en recodo, llamada "Puerta de la Imagen", con doble arcada mixta de herradura apuntado de herradura (el segundo). Se encierra en un amplio recinto a manera de un soportal abierta que sirve de entrada y cobijo bajo una bóveda apuntada Es muy similar a la Puerta de la Justicia de la Alhambra. El buen estado de conservación de la misma y la grandiosidad de la fábrica le dan una monumentalidad especial.

            Fue aposento, en el que se ejercitó la Justicia y cárcel, sobre el que recaía un censo en estos términos “sobre la torre de la Imagen de la Cárcel Vieja, encima de la puerta de la Imagen, que es de Propios”. Linda con las Carnicerías y Murallas, y estaba fundada sobre unas elevadas peñas horadadas por unas cuevas que necesitaron de muchas restauraciones y obras a lo largo de los siglos. La más importante intervención tuvo lugar entre 1586 y 1587 con el enmacizamiento de las cuevas a causa de la caída de una roca; a principios del siglo XVIII, recibió algunas reformas de la mano del maestro de obras Manuel del Álamo, y la muy reciente, en 2015, por la que se ha encintado, se ha colocado una nueva imagen imitando a la Virgen Portera o Tornera del convento de las RRMM Trinitarias.

 Pero, la Puerta y torre de la Imagen no es solo una obra de índole reconstructiva sino un símbolo y un epítome de la historia de la ciudad de Alcalá la Real. Desde su denominación de Torre de la Justicia hasta su última de torre de Santa María, pasando por la Imagen , e, incluso, en algún momento llamada Santa María Y, Por otro lado, esta Torre, con el nombre  de la Justicia, nos recuerda  un momento en el que albergaba, dentro de sus mansiones con techumbre y tejado, la Justicia Mayor de la Ciudad, la vivienda del Corregidor, la Cárcel Vieja-como se cita en algunos documentos- , e incluso  a principios del siglo XVI,    la  Real Chancillería de  Granada para evitar la epidemia de la peste que se extendía en la ciudad de la Colina Roja. Pero, la nueva restauración ha acertado con la recreación de un nuevo escudo real de tiempos de Carlos V y la imagen de Nuestra Señora, con lo que consigue que se visualiza el nombre último de esta torre y puerta, a saber " de la Imagen", probablemente una reposición de alguna imagen anterior de tiempos de la conquista de la ciudad cuando quiso fijarse la huella cristiana con la advocación mariana tras los muchos años de estancia musulmana en el Cerro de la Mota. La última imagen. sabemos, que había sido costeada, a mediados del siglo XVI, por la ciudad y fue realizada por escultor Martín Pérez y el pintor italiano Pedro Sardo, vecino de la localidad alcalaína. Probablemente, la lámpara, cuyo aceite pagaban los carniceros de la ciudad, y el garabato donde colgaban las cabezas de los degollados en el campo de batalla, pervivan en el nuevo ambiente recreado tras la restauración. Pues, esta torre está imbuida de un duende especial de la fortaleza, que le aportó varias leyendas como La del caballero de la capa y apuesta, que osó subir a la Mota quedando colgado en los clavos de su portón.  Además, es la puerta de bienvenida y despedida de muchísimos acontecimientos de la ciudad: el último ha sido el de su extraordinaria y acertada restauración.

  CARNICERÍAS

                 

            Las Carnicerías de la ciudad se encontraba desde principios del siglo XVI debajo de la torrecilla del Trabuquete y eran muy pequeñas y angostas, porque, a partir de mediados de siglo se le hicieron varias ampliaciones y obras de empedrado.  Desde 1570, que se vieron afectadas por la caída de rocas de esta muralla y ante el inminente peligro de su derrumbe y ruina se derribaron las anteriores y reedificaron de nuevo desde lo alto y lo bajo en consonancia con ser una obra de mucho ornato de la ciudad. Por eso Las actuales carnicerías se erigieron junto a la Puerta de La Imagen de 1580 que por el mes de noviembre salieron en almoneda y conllevaron unas nuevas trazas por maestros de obras de Jaén bajo la comisaría de la ciudad del regidor Juan de Narváez y fondos del propio.  Comenzaron las obras un año después de cara al público.  Fueron dirigidas por el arquitecto Ginés Martínez de Aranda. Hubo que horadar la muralla del Trabuquete por cuatro partes para hacer cuatro estancias en cada una de ellas, a donde se adentraba por una puerta a un salón amplio que soportaba una techumbre de madera de pino   sobre una danza de arcos de piedra, cuyos pilares eran de cantería blanca, que por ese motivo han desaparecido (1585). Las baldas de los tazones, el desagüe y canales de las sangres y agua de higiene todavía se contemplan en el suelo rocoso de estas Carnicería. Cercana estaba la casa de las pesas y medidas de los productos menudos de las carnes en la calle Postigo, donde se albergaron las carnicerías mientas se llevaron a cabo las obras. En 1586, las obras finalizaron, se pagó el alquiler de las anteriores y se cerraron con un adarve de cara a las Carnicerías y en hacer un arco que fortificara el dicho adarve (13.14.1586). Debió ser significativa la suma de los gastos, porque los comisarios Antón García de los Ríos y Juan de Narváez justificaron en un cuaderno de gastos la cantidad de ciento sesenta mil e quinientos e cincuenta e ocho. No obstante, los sitios de la Carnicería se veían continuamente amenazado y un lustro después se hicieron paredes y varios moldes a consecuencia de un derrumbe de muralla y bajo la dirección de Ginés Martínez de Aranda

 

            Fue un lugar público muy concurrido a diario por más de cuatrocientas personas que acudían ante los coraceros, menuderos y carniceros a comprar la carne en medio de escarpias, esteras y tazas de carne con sus puerta, tajones  o mesas cuadradas de largas patas y enmaderado de gran grosor , donde se partían las carnes mortecinas y obligaban a que siempre se protegieron los elementos sustentantes cono las bases de los arcos para evitar cualquier infortunio y colocar una repisa en la parte superior de la muralla para cortar el reguero de las aguas de las casas de los Aranda en la plaza baja. Los coraceros solían ser cuatro y estaban obligados a pagar como renta de la ciudad cuatro toros que solían echarse en la plaza de la Motas además de mantener siempre encendida la lámpara de la imagen de la Torre de la Justicia.

            En 1624, se cayó una gran parte dela adarve del Trabuquete, donde todavía moraban algunos vecinos de la Mota afectando a las Carnicerías y se hicieron alguna reparación. Pero en 1633, se proponían nuevas ubicaciones desde la calle Real desde la Trinidad hacia la Mota.

        

PUERTA  DEL POSTIGO

 Es un arco de mediopunto que se abrió en ente antemural a mediados del sigo XVI, por donde se bajaba a la calle del Postigo que comunicaba con el barrio de Santo Domingo.

                                    MIRADOR DE LA PUERTA DEL PESO DE LA HARINA

             Tras pasar el último tramo de subida a la ciudad fortificada, en un rellano anterior a la Puerta de la Plaza se muestra un excelente mirador para contemplar el barrio de Santo Domingo de Silos y comprender el sistema de comunicación de las atalayas que comunicaban con la fortaleza de la Mota. Si se inicia la mirada desde el oriente, existía la Torre del Hacho controlando el camino de Jaén, a continuación  la de la Boca de Charilla ( un segundo camino de entrada a las tierras castellanas), la del Cascante controlando el movimiento de comercio procedente de tierras de Iznalloz, Guadix y Levante) la de la Moraleja ( la principal y conectada con la de la Peña el Yeso, Malabrigo y Quejigal y Moclín controlando el camino hacia Granada), y la de la Dehesilla ( faro de vigilancia de las incursiones  y movimiento comercial del camino de los playeros de la Costa)- La S cima de la Sierra del Camello y de  Matute nos conduce a la línea divisoria entre los reinos antiguos de Granada y Castilla.

            Y en el muro adosado a la puerta de la Plaza un panel recoge este texto, muy adecuado para la ruta carolina rememorando la presencia del emperador Carlos V con su esposa Isabel de Portugal con motivo de su viaje de novios de Sevilla a Granada y el momento de realizar el juramento de Carlos V ante las autoridades de la ciudad:

 

En la muy noble y muy leal ciudad de Alcalá la Real, llave e guarda y defendimiento de los reynos de Castilla, lunes veinte y ocho días del mes de mayo del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil e quinientos veynte y seis años este día entrando a esta ciudad la Sacra Cesárea  Majestad , el muy alto católico e muy poderoso rey don Carlos Nuestro Señor y estando en el arco de la Puerta de la Mota de esta dicha ciudad, junto a la Plaça Pública de ella a suplicación de esta ciudad , Su Majestad, en presencia de mí Antonio Blázquez, escribano de cabildo y de número  de esta dicha ciudad,  testigos insoescritos dijo que confirmava e confirmó  los privilegios  e libertades de esta dicha ciudad y puso la mano encima de un libro misal y de una cruz de plata  que para esto fue trayda e dixo que jurava e juró de guardar los dichos privilegios y libertades de esta dicha ciudad si era según que los Reyes Católicos, sus antecesores  los guardaron, e muy mejor a su tiempo e justicia e regimiento  de esta ciudad que presentes estovieron lo pidieron por testimonio a mi el diho escribano  estando presentes por testigos el alcaide Joan de Aranda, alcaide de Montefrío, y el alcaide Joan de Valenzuela, alcaide de esta ciudad y otras personas vecinos de ella y los dichos testigos lo firmaron con sus nombres, Licenciado Ordóñez de .Juan de Valenzuela, Juan de Aranda Escribano Antonio Blázquez    

 

 

 

 

 

           

 

 

 

martes, 3 de marzo de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (xxviii) LA MURALLA DE LA FORTALEZA A LA BARBACANA y MURALLA DE LA TORRE DE ESPECERÍA

 

                   EL POZO DE LA TORRE NUEVA

            Está colocado antes de entrar a las dependencias de esta torre y era utilizado de tiempo inmemorial, presenta el revoco de sus paredes, cuya forma ovoide probablemente diera al final de la cimentación de esta torre. Fue utilizado como sitio para guardar los saltamontes que arrasaban los campos alcalaínos en los siglos posteriores, desechándose su uso de una cisterna de agua de abastecimiento del antiguo palacio del alcaide.

 




LA MURALLA DE LA FORTALEZA A LA BARBACANA

 

            Esta muralla se extendía desde la torre de la Cárcel Vieja hasta la alcazaba y se paseaba por el adarve de su parte alta que lindaba con el anillo interior, ocupado por los corralones de las casas de los caballeros. Por la parte primera, se encontraban las casas de los Pinedas, Aranda y Valdivia y bajaba hasta la barbacana, desaparecida a mediados del siglo XVI. Por la final se enlazaba de nuevo con la fortaleza

           

 

PUERTA DE LA BARBACANA

 

            Esta puerta formaba parte de la estructura defensiva de una torre adelantada que servía de soporte al muro de contorno.  Debió ser una torre aislada y adelantada en la zona del Albaicín, por donde estuvo la primera entrada de la ciudad fortificada de la Mota. 

MURALLA DE LA TORRE DE ESPECERÍA

            Tras el pequeño alcázar o alcazaba de Abren Zayde, se extendió la ciudad fortificada mediante varias ampliaciones escalonadas que fueron despareciendo a lo largo de la historia en las partes más altas del monte. Restos del círculo amurallado por la parte de poniente fueron los que formaba la muralla de la Torre de la Especería. Corría un muro estrecho y un adarve que se ha reconstruido actualmente junto al final del Palacio del Abad. Esta calle comunicaba con el Bahondillo Bajo.  Y en 1590 se cita exactamente que calzan en la muralla de la Bajada de la calle Ancha hasta las Caballerizas del Abad Mayor, junto a la Coveruela. que actualmente existe.,

 

            LA TORRE DE LA ESPECERÍA

La antigua muralla de la zona oeste de la Mota se jalonaba con algunas torres, tan sólo se conserva restaurada y desmochada la denominada Torre de la Especería, situada junto a la parte trasera del solar de las Casas Abaciales y a la entrada actual del Nevero. Esta torre formaba parte con el anterior recinto mediante una portada que la trababa con el palacio abacial.

            Se mantuvo en pie hasta el siglo XVI, y se reconstruyeron en los años treinta de este siglo, como tienda de propios era arrendada a particulares y era su uso al principio de los productos de especería, que a finales del mismo siglo se trasladaron   a la Plaza Alta y el Gabán. De nuevo, se restauró a mediados del siglo XVI por orden del cabildo y fueron sus maestros de cantería Juan de Macías y Alonso de Tudela en 1573. Actualmente se ha remodelado y se ha reconstruido dicha torre y el primer anillo de la fortaleza, junto con su antepecho, que sirve de deslindamiento con el barrio del Bahondillo Bajo y Puerta Nueva. Esta cita es muy clarividente: En once días del mes de septiembre de mil quinientos setenta y tres, Juan de  Macías cantero, residente en esta ciudad,  otorgo que daba e dio el poder cumplido que se requiere a  Domingo Uribe, estante asimismo en esta ciudad, que está especialmente presente  para que pida  se le paguen lo que esta ciudad y los propios se le deben en raçón de las demasías que se le an hecho  en la puerta del Ayre y torre de la Especería, y de lo que rescibiere y cobrare pueda dar carta de pago , de finiquito e latos que pueda dar como si el las diera y para que pueda concertar con esta ciudad cualquier cantidad que sea y con ellas concertar escrituras (…) e le s dicho poder para que acerca de la dicha obra pueda hacer quenta con Alonso de Tudela, albañil vecino de esta ciudad, y lo que liquidare el los da por liquidado …” y  más específica esta de  18 de enero de 1575:  En este cabildo se mandaron librar a Domingo Oribe Vizcaino 4.260 maravedís de las mejoras de la obra, que se hizo en la portada, que traba la Torre de la Especería e casas del señor Abad mayor, como consta por las declaración de los maestros que lo vieran que baya con la libranza  e no les paguen hasta que cumpla lo que falta conforme a la declaración  a bista e contento del dicho”

lunes, 2 de marzo de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (xxVII) .EL GABÁN Y SUS TORRES

 

 

 

            LA MURALLA DE ENTRADA DE LA PLAZA

           

 

            Se extendía, delante de la Puerta de la Harina,a desde la Puerta del Postigo hasta la esta Puerta de la Harina. Se permitió levantar viviendas adosadas en su entorno para lo que se emprendían el revocado de los muros para evitar derrumbes. Fue muy afectada por todos los derrumbamientos de la zona del Gabán y en su parte final reconstruida por los años sesenta del siglo pasado sin atender a su cimentación, simplemente como recodo para aislar el recinto amurallado.  

 






 

                                    LA MURALLA DEL GABÁN

 

            Es difícil es imaginarse algo que ya no existe, aún más cuando sólo se encuentran los arranques y lienzos de la muralla con sus adarves, que soportaban uno de los más bellos miradores de la fortaleza de Aben Zayde. Desde lo alto de este ficticio y actual adarve de los años setenta del siglo XX, se contempla la iglesia de Santo Domingo.  Debió sufrir continuamente los inconvenientes de ser una obra vieja, pero atrevida, pues se recalaba, y hubo que hacerle una repisa en los pies en el año 1572.  Junto al cañuto, estaban nueve tiendas pertenecientes a los bienes de propios del cabildo municipal, que solían subdividirse en el siglo XVI, por medio de tabiques, con el fin de aprovechar mejor el espacio y sacar más fuentes de propios.

Estos sobresalían desde la plaza, y, en su largura y extensión, se interrumpían con las dos torres, -la del Faro o del Gabán que algunos escribanos denominan del Farol o aposento de la Justicia, debido a que estaba colocado encima de ella- y la del Pendón. Es una lástima que no queden sino parte de algunos muros adosados unos sobre el otro como si se tratara de una superposición de láminas, con el fin de arreglar los entuertos que se iban produciendo con la caída de tan majestuoso monumento.   No nos extraña que el escritor y regidor Gamboa recogiera algunos hermosos epítetos de esta fortaleza el presidio más principal de Andalucía para los reyes antecesores... que dependía del Capitán General. Durante el levantamiento de los moriscos de Granada, se vinieron a este lugar mucha gente de Granada por no haber otra fuerza en Andalucía que tanto importó a Su Majestad, e incluso en arrabales verdaderos y fingidos venidos primero del vinieron de Granada a Alcalá.

 

            Pero, lo mismo tuvo que acontecer a muchos vecinos de siglos pasados, pues, esta parte de la fortaleza, fue la que más se resintió a partir del siglo XVI, concretamente con el terremoto del 1581, cuando se derrumbó a consecuencia de que las casas, adosadas a la muralla, minaron con sus cuevas y bodegas la roca que servía de cimentación y de zapata de todas estas construcciones. Y, hay noticias que, con el nuevo terremoto del año 1682, finalmente se cayó todo el gabán.

Los movimientos telúricos afectaron siempre a esta zona de la fortaleza. Y debió ser una pérdida muy sentida para la historia de vuestro municipio. Esta edificación muy atrevida y hueca, debió ser reformada en muchas ocasiones por que se recalaban las aguas de las lluvias y continuamente se enchapa y se cubre de repisas. Se extendía desde la puerta de la Plaza alta hasta la torre de la Cárcel Real o Nueva. Se componía de un cierre que formaba un antepecho compuesto exteriormente de varios paños amurallados, que, a lo largo del siglo XVI, debió recibir muchas reformas de herreros y cerrajeros para reparar las grandes rendijas que se abrían y amenazaban la ruina. Intervino, antes de 1571 Martín de Bolívar con varias partidas de cobo antes de su desprendimiento en la obra del antepecho del Gabán, un tramo de adarve, que estaba en la Plaza Pública, que alindaba con el Gabán y la tienda de Francisco de Jamilena, y   la repisa de la Plaza junto a la pared de la muralla del Gabán, con el fin de que no se hundiera y a costa de las penas de cámara. También lo hizo el cerrajero y herrero Andrés del Moral, cerrajero, que puso “de los ochenta y seis de sellos, de 4 gra(p)as que hizo para el antepecho del Gaban, e 30 reales restante de ellos 4 sellos, el plomo   y un martillo para sellar los paños”. En 1577, se llevaron obras del interior del Gabán y del Cañuto, porque se una paredeja en la calle a la descendida a Santo Domingo de Silos y se llevó a cabo el empiedro del Cañuto a la descendida de la Plaza a Santo Domingo de Silos. En 1580, se dieron los primeros avisos de alarma y comenzaron s manifestarse por los cimientos. A partir de este momento, se precipitaron todo tipo de gestiones para dar solución a este flanco de la muralla del mediodía. Se proporcionaron fondos de cualquier partida municipal para emprender las obras de emergencia. Así, en abril se sacó un préstamo del Pósito de 2.000 fanegas de trigo para arreglo de la torre de la Justicia y muralla del Gabán. Lo propios jurados pidieron en se reparasen la torre del Gabán que son el aposento de la Justicia, la Torre del Pendón, y el adarve que están en las dichas torres y, junto a ellos, por el maltrato de cimientos y peligro para casas de abajo y arrabal de Santo Domingo de Silos e Iglesia. Unos meses más tarde se alude que se reparase la torre del Farol.

 En 1581, se derrumbaron las casas públicas donde vivieron los corregidores, juntamente con un lienzo largo de cerca y adarve y ciertas torres. Desfilaron los mejores maestros que intervenían en las provincias andaluzas para emitir informes. De Málaga vino por dos veces el maestro de obras de la diócesis Illán Sánchez en la primera visita informó sobre la torre de la casa del pie de la torre, que dicen del Faro, fallando por los cimientos, y pidió que se raparan murallas y torres, porque las Casas de la Justicia están edificadas encima de la Torre.  Y se retejó la torre del Pendón. En medio del informe se cayeron los cimientos de la Torre de la Casa de la Justicia. De Granada se trajo a Ambrosio de Vico y a Diego de Vergara, que informaron sobre el peligro que tenían cuatro o cinco tiendas y la puerta de la Iglesia. De Jaén, Gabriel de Aranda avisó sobre lo mismo a la vista del Torre de la Casa de Justicia y muralla del Gabán y limpieza del Trabuquete. Y comenzaron a sufrir la caída varias casas y tiendas, las cinco de Juan de Frías derribada con el Gabán, la tienda de Pedro Contador, que es de propios de la ciudad y la botica de la Plaza Baja.

A finales de año, se informa sobre la situación desde las Carnicerías al Cañuto, y se alude que las Carnicerías, que se están labrando, arco no se podían hacer, estando cortado a ella por peligro de tapias en el Cañuto bajo el Gabán. Se retejó la Cárcel y se quitó cajón de la Audiencia Vieja. Se pagó a Juan González de Palencia 25-.000 maravedíes por derribo del pie de la torre del Gabán, se reparó la calle Entrepuertas y se solicitó de los baldíos de la ciudad para reparación de la ruina de la Torre del Gabán.

En medio de la medida de escopetar la torre hasta arrasarla con el Gabán y con la demás muralla, que esto quedara muy descargada, se produjeron la ruina y caída de la torre del Pendón, muralla del Gabán y Casa de Justicia. E l terremoto fue siete de febrero de 1581, hizo ruina notable en fundamentos y cimientos donde se apoyaban. Torre del Pendón, del Farol y trabes de lienzos, donde estaba fundado el mirador de esta ciudad que tenía en la plaza Pública, Casas de vecinos debajo de las murallas, murieron 12, o 15 personas

ha dejado la Mota o fuerza sin la entrada principal por haberse hundido junto a las puertas y entradas y la plaza Pública y la Iglesia Mayor y Alcázar. No se puede entrar ni salir de la plaza...Cerca de la puerta principal que tiene la Mota, agora está inútil y sin poder servirse por ella con 20 pasos más a mi izquierda, como salen a de la dicha plaza e Mota se abrió una puerta rompiendo un pedazo de muro a la plaza y dentro de la cerca. Pronto Se llamó y vino el maestro mayor Alonso Barba a ver la torre del Farol y aportaron 400 ducados para la ruina del gabán y torre y abrir paso a la Iglesia, Casas de Justicia, Cárcel Cabildo y Plaza Alta. No sólo se encontraba el Gabán, sino que también afectó a la pescadería de bajo del Gabán, la torre y Castillo estaban en muy mal estado. 

 

            Esta calle ahuecada se encontraba a la entrada de la puerta principal de la Plaza y debió sufrir continuamente los inconvenientes de ser una obra vieja. Por cierto, muy bien descrita de un testigo de su derrumbamiento el sacristán de Santo Domingo de Silos, George del Castillo, hombre culto y con profundo sentir histórico, que aprovecha hojas en blanco de uno de los libros de bautismo de su iglesia para dejarnos varias noticias. La que nos interesa es la siguiente: Para que la ruina tan grande del gabán no se pierda la escribí en siete días del mes de julio de 1638, habiendo sucedido en siete días del mes de febrero de 1582, entre las cuatro y cinco de la mañana cayose el gabán, que arrimaba con la Plaza Alta, con dos torres, que la una era la de Aguilera, por bajo de la Puerta de la Plaza, la otra estaba debajo del arco que servía de romana y esta era muy alta, de manera que en lo alto de ella tenía su casa la Justicia, hundiéndose un cañuto que iba en saliendo de la Plaza hacia la Puerta Zayde, que está esta puerta en el pie de la cárcel. Por cima del cual estaba un paseo y mirador muy grande y osado y, a la parte de la Plaza, estaban corredores de piedra que hoy viven y, hacia el barrio del Señor Santo Domingo, hacia adarve abajo, con asiento acomodado para que se estuviesen sentados y gozando de la vista. Hundieronse muchas casas de la calle del Postigo y en ellas perecieron doze personas...

 

En su interior se extendía la calle del cañuto que se componía de setenta y tres tapias de empedrado que descendía de la Plaza al arrabal Viejo, lo que se mandó empedrar por estar peligroso en mayo de 1572. Y continuaba con los adarvejos e paredes que se hicieron en la calle que descendía a la Iglesia de Santo Domingo de esta ciudad.            Estos adarvejos actuaban en forma de revellín avanzado y solían utilizarse como fin avanzado, cubiertos de losas de cantería. En su parte se colocaba una repisa para evitar el recalo del agua

Los regidores y el corregidor del año 1581 hicieron lo que pudieron para reconstruir esta parte de la ciudad, que era la puerta principal a la plaza de la Mota, y los edificios más importantes que se albergaban a su alrededor, la Casa de la Justicia, las Casas de Cabildo, la Cárcel y la Iglesia Mayor, y no sólo, recinto urbanístico sino lugar obligado de comercio principal de la ciudad.

LAS TORRES DEL PENDÓN Y DEL GABÁN

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- Además del muro, las dos torres del Pendón y del Farol debieron ser muy importantes porque le daban a esta parte de fortaleza una vista que ya no recuperaría jamás. Su importancia no puede soslayarse en una de ellas, pues estaba la Casa de La Justicia, con la vivienda del corregidor, su mirador hacia Sierra Nevada, su puerta, balcón a la plaza con las armas reales y las de la ciudad. Esta torre tenía una puerta de entrada a ella y a la fortaleza.  

. Por eso, en 1582, la torre del Gabán o de la Justicia la desmontaron hasta arrasarla y nivelarla con las demás murallas y Gabán, pero en la mañana del día siete de febrero un terremoto produjo una ruina inmensa a los fundamentos y cimientos de las torres del <Pendón y del Farol y las traviesas de lienzo, donde se apoyaban el mirador que la ciudad tenía en la plaza pública. Todo ello era torre, lonja y muralla, murieron de doce a quince personas y se derrumbaron varias casas de vecinos  ( cinco mujeres y un viejo., con los que se cerró el paso de los vecinos a la plaza, a lo que hubo que abrir un portillo para poder salir a  veinte pasos de la plaza;)  acudieron maestros como Alonso Barba de Jaén,  para evitar desprendimientos, en 1586, emparejaron un pedazo del Gabán con la plaza y levantaron un antepecho, que todavía se conserva  en las secciones de la caída de la muralla. En sus cimientos dejaron una calle para el paso de los vecinos.

Desde este lugar, partía la calle del Postigo, que comunicaba la Plaza con la parroquia de Santo Domingo, por donde tenían lugar las procesiones del Jueves Santo, la de Santo Domingo, las de Letanías, las del Corpus Cristi. Hoy día, acostumbrados a esos grandiosos tronos no se imagina uno cómo podían recorrerla filas de disciplinantes, o fieles en la tarde del Jueves Santo. Pero es sencillo, la altura de las imágenes no era ni siquiera de una vara, las andas eran pequeñas y de poca altura y podía fácilmente salvar cualquier obstáculo de escaleras, rampas, adarves cubiertos e, incluso, los recodos de las callejuelas y de las calles sin salida.

PESCADERÍA Y CAÑUTO

El Cañuto no era sino un corredor pendiente y empedrado, como si se tratara de una calle cubierta, que bajaba a través de varias rampas a la puerta de Zaíde y acortaba el camino a los vecinos que venían del barrio de san Bartolomé o de Santo Domingo. En su trayecto final, situadas junto a la entrada a la plaza, se encontraban algunas tiendas que fueron levantadas en tiempos del corregidor de licenciado Cabezas. Esta calle cubierta que descendía hacia el arrabal Viejo, concretamente desde la Plaza al barrio de la iglesia de Santo Domingo, y empedrada en su interior como cualquier otra calle, incluso en algunos sitios de su trazado hubo algunas tiendas, donde se quiso colocar las pescaderías en 1574. Los regidores de este año así lo describían, lo que recogemos para que comprendamos algunos detalles de este sitio: se haga la pescadería debajo del cañuto por inconvenientes de venderlo (…) en derecho como se baja de la plaza por el camino debajo del Gabán en el grueso debajo de la plaza, que es donde ningún perjuicio recibe el Gabán, la muralla ni particular ni la calle y está cubierto y costará poco. La dicha pescadería se haga allí encima del arco del repeso de la romana y bajo.

            A finales de 1585, a iniciativa de Arévalo de Suazo se arremetió la obra de las dos torres y pedazo de muralla caídos en la Mota a la entrada de la Puerta Principal de la plaza Pública. Unos meses después del mes de, abril, el regidor Juan de Aranda fue dos veces a la ciudad de Lisboa por orden del cabildo municipal, a recabar del rey Felipe II diera la licencia para romper mil fanegas de sus baldíos `para reedificar ciertas murallas que estaban caídas representándole a Su Majestad la antigüedad de esta fuerça e lo mucho que importa a su Real servicio que estuviese.

            Para recabar todo el asunto, el rey envió al señor Arévalo de Suazo, como capitán general de la Costa del Reino de Granada, y vino a ver las murallas que estaban caídas, e informar de su reedificación acompañado de los informes de varios maestros de obras.  y, estos  declararon  ser de mucha importancia repararlas y que costaría 25.000 ducados e hicieron ciertas plantas y trazas , de manera que esta fuerza quedara más fortificada y el señor Arévalo de Suazo escribió a su Majestad dándole su parescer , como era necesario el dicho edificio e que convenía mucho al servicio de Su Majestad (..) que con la dicha merced se podría hacer la dicha edificación concediendo la facultad de romper mil fanegas de los dichos baldíos por espacio de diez años(…)el señor Juan de Aranda dixo que la ciudad manden buscar prestados(…) y los dicho señores, visto todo lo dicho  por el señor Juan de Aranda mandó que el mayordomo de propios dé doscientos ducados para la dicha obra

El rey Felipe II concedió el arrendamiento de mil fanegas para arreglo de las murallas del Gabán, y se evaluaron los gastos en 25. 000 ducados para su reparo, hubo informes de Navarrete y Vico, que dieron plantas y trazas y ratificaron a finales de año. Pero no se escatimaban medios, pues por el mes de noviembre, La ciudad amplió el dinero de las obras del Gabán mediante los fondos del arrendamiento del fruto de la bellota y se pregonaron las obras, pues amenazaba mucha caída.  Incluso se permitió un censo de mil ducados por la Corona en mayo de 1586.  E incluso, se aderezó un pedazo del Gabán por la parte de la plaza de la ciudad de manera que se emparejó con ella y se hizo un antepecho.

 Entre 1587 y 1590, pujaron maestros de Córdoba Granada, Jaén, Córdoba, Baeza, Úbeda, Écija y Málaga. Jerónimo Ochoa, maestro mayor de Córdoba, Jerónimo Ordóñez, maestro mayor de la iglesia cordobesa, Vico. De Granada, Martín Díaz Navarrete y Francisco Gutiérrez. Y se remataron las obras del Gabán en Pedro Fraguagua y Diego Martínez Izquierdo y comenzó a buscarse una nueva Casa para el Corregidor por su familia numerosa.  Se abrió una la calle y el cantero Martín Izquierdo fue condenado porque provocó la caída de la casa de Alonso Medina, porque se produjeron o diversas caídas de las casas de la parte baja del Gabán y se llevó a cabo la cimentación.  En 14. de abril de 1590 se concedió un préstamo de 2.000 fanegas e trigo para la torre de la Justicia, y muralla del Gabán. Los jurados pidieron que se reparara la torre de Gabán, que es aposento de la Justicia, la Torre del Pendón y el adarve que están en las dichas torres e junto a ellos, por el maltrato de cimientos y peligro para casas de abajo del arrabal de Santo Domingo de Silos., e Iglesia.  En el 18 de abril se pidió que se reparase la muralla y torre del Farol.

 

En los primeros días del corregidor Juan de Guedeja, allá por el año 1590, acudió el maestro Vico para informar de las obras en marcha de la casa de la Justicia y el Gabán. Llevó a cabo un exhaustivo informe, en el que expuso la desplomada ejecución  de la obra y errada traza por ausencia de patios, ventanas, adornos a la plaza, rectificándola con un balcón a la plaza y dos paredes a los lados, para que la ejecutara el postor y maestro de cantería Alonso Martínez de  Tudela[1]  Pero, la obra no se acababa y en una segunda postura intervinieron Matías Izquierdo y Juan de Fraguagua y el cantero Alonso González de Priego. En 1591, Pedro de Pineda informó del estado de las obras del Gabán, se volvió a reedificar. Vino Arévalo de Suazo y un maestro mayor que hizo las trazas. Al Consejo de Guerra le pidió 2000 ducados. Se habían hecho algunas varas de cimientos. Pero, como no habían puesto nada a un barranco hecho por estar tan desparramada la tierra y terraplén de la plaza con la zanja y la arena, se vaticinaba que se arruinaría de nuevo provocando de nuevo la ruina. Se informa de cargar la zanja y luego de cimentarla a la vez que   aligerar la traza. No se arregló el Gabán y podía caer la torre que estaba junto a él. En 1592, las obras de Gabán con el desprendimiento de las tierras amenazaban a Santo Domingo y las casas por el terraplén de las obras en Gabán. Pero se remataron 6.000 ducados. Estaban abiertos muchos lugares de Santo Domingo y muchas piedras de la plaza cayeron sobre los cimientos como por la parte baja de la Iglesia. Comenzaron los problemas de pago y dentro de la plaza de la Mota.  por maltratar casas al hilo de la pared de la Iglesia hasta enderezar con la pared de Justicia.  En diciembre de este año, intervinieron en la obra Ginés Martínez de Aranda, Alonso González, maestro de Priego, Martí Izquierdo y Juan de Fraguagua. En1593, las obras seguían casi paradas y los maestros Vico y Ginés emitieron un nuevo informe que manifestaban que la poca cimentación del propio Gabán podía provocar el derrumbe de la plaza.

En 1594 se presentó un nuevo informe firmado de Ginés Martínez de Aranda, diciendo que había visitado las obras el 17 de diciembre de 1593; habían sacado fundamento de un lienzo de muralla y torre postrera hacia la Carnicería; lo demás irreconocible por estar encima muchos materiales y tenía menos grueso. Sus medidas eran 14 tercias de vara de grueso y 28 tercias de vara de ancho en torre, ahora son 11 tercias y 23 respectivamente. Habían venido maestro Vico y Fernando Navarrete. Alonso González había fundado e dado torre e muelle, se vea en presencia de justicia.

 

 Al año siguiente los mismos maestros expusieron que se había sacado la cimentación de un lienzo de la muralla y de la torre postrera, en dirección hacia las Carnicerías, pero la parte en dirección a la Cárcel no se podía reconocer porque no era sino objetos y materiales de derrumbe; por otra parte, las medidas no se ajustaban en su anchura, en grosor a ni anchura, ya que se habían reducido de tres a cinco tercias de vara y no podría soportar todo lo que se le adosaría. En 1594. Vinieron Vico y Juan de la Vega, ya maestro mayor de la Alhambra, cuyo costo de la visita fue 30 ducados, para ver la obra del Gabán.  Y recibieron la noticia de un accidente con tres hombres muertos tres hombres. E informaron que estaba La obra mal tratada de arena a dos tercias.  a cargo de Diego Martínez Izquierdo.   Se propuso   la prórroga de los arrendamientos y hacer un terraplén tan junto con la   sección de cuatro partes tres y una de las torres fuera de la sepultura.

No debían realizarse las obras con mucho acierto, porque, en diciembre 1595 se recibió una provisión real preocupada ante la situación. Antes, el regidor  Francisco de Pineda Mejía , acudió a resolver diversos problemas de la ciudad, entre otros los del Gabán  y recibió una carta por la que  se mandaba  a Mosén Rubí de Bracamonte, corregidor de la ciudad de Granada, viniera a Alcalá la Real a ver  con los maestros mayores , que le pareciere y conviene, la obra de las murallas que se cayeron del Gabán y ver si la traza , que está dada  es la que conviene o, si hay otra mejor y a menos costa , si ay otros arbitrios que sean de menos perjuicio, que sean los que están dados, para la dicha obra, por ser puntual al servicio de Su Majestad, (…) y  consideró que era  muy necesario   el reparo delas dichas murallas no se dilatase , porque la dilación podría suceder grande inconveniente por estar el terraplén o de la plaza desasido de las de demás murallas y mucho peligro , por todo lo que pide y suplica no se pierda punto en lo susodicho de modo que se envió de inmediato una comisión.

 

Con el comisario de obra del Gabán en 1597, Cabildo no dio largas al asunto, y se pagó para a ver Mosén Rubí de Bracamonte para que viera a y proveyera las murallas del Gabán y se reedificasen.  Al estar en la Corte, no se pudo cumplir el encargo. EN  1597, se compra de la casa de Alonso de Medina, para ensanche del Gabán (y afecta a una calle En que ha de quedar al pie de la obra del Gabán).

            Casi un siglo después, si importante era el deterioro de la parte norte, el año lluvioso de 1675 provocó una alta preocupación por lo que significaba la destrucción de la parte emblemática de la Mota:

con las muchas aguas de estos días se an caydo mucha parte de peñas y parte de los cimientos del Gabán, y que si no se le pone remedio y se repara , haciéndole caja que reciban la muralla,  se a de hundir y llevar tras de sí parte de la Plaça Pública que  no a de poder hacerse la obra con dos mil ducados de más del daño que hará en la Iglesia del Señor Santo Domingo y por quanto esta ciudad tiene noticia que hace la obra Francisco González, maestro de cantería a toda costa puniendo materiales.

Y eso que años antes se hicieron algunas reformas. En los años veinte del siglo XVII, Informe del albañil Miguel Sánchez Meléndez, informó de que se reparase la muralla que lindaba con la Cárcel Pública por la parte de la plaza que estaba adosada con los escritorios para cubrirla de materiales y manufactura, porque a amenazaba la ruina. Incluso, dos años antes se pregonó cierta reforma del adarve del Gabán,

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



[1]

         Acta del 12 de marzo de 1590. n julio del 1591 vuelve a venir Vico y da un nuevo informe, indicando que se habían gastos dos mil ducados, nos e habían realizado sino unas simples varas de cimentación, y se había producido un gran desnivel, barranquera y terraplén que podía conllevar la ruina de las casas de la plaza. Aduce que debía cerrarse la zanja y hacer la cimentación antes del invierno y aligerar la traza.