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viernes, 15 de mayo de 2026

HOY, MI ARTÍCULO EN ALCALÁ INFORMACIÓN. XIII LEGISLATIVAS ANDALUZAS

 ALCALÁ Y ANDALUCÍA. XIII ELECCIONES LEGISLATIVAS

Hace cien años, Andalucía como entidad autónoma no figuraba en ninguna carpeta gubernamental salvo en los libros de viajes de forasteros que acudían a nuestra tierra atraídos por la singularidad de su folclore. Ni siquiera quería identificarse como entidad administrativa, sino que se cuestionaba con la rivalidad del reino de Granada. Llegó la II República y Andalucía comenzó a debatir sobre la gobernanza de sus tierras en comparativa con otras tierras, sobre todo con País Vasco y Cataluña. Pero, no estaba claro ni siquiera entre sus gobernantes su autogobierno, como lo manifestaban los diversos encuentros entre los parlamentarios de nuestra tierra sin llegar a un final satisfactorio por dividirse entre la autonomía y el centralismo. El alcalde socialista alcalaíno Salvador Frías junto con Batmala como diputado provincial acudió a la convocatoria de Córdoba para debatir del estatuto de autonomía de Andalucía en 1932. Si leyéramos las actas del ayuntamiento de aquella época, nos encontraríamos algunas sorpresas.

. Este acontecimiento podía quedar como un simple hecho más del itinerario de los políticos alcalaínos pero no fue así. Ni tampoco estamos de acuerdo con lo que algunos historiadores han defendido que “la cuestión andaluza, auspiciada oficialmente por las Diputaciones, no provocó el menor interés, actitud general  de toda la provincia si se excluye a Andújar, Alcaudete y La Carolina”.

La asamblea de Córdoba, por el contrario,  se preparó y se vivió intensamente  en los ambientes políticos alcalaínos. Compartió el apoyo que el ente provincial hizo a la postura de las ocho diputaciones y de los alcaldes que se habían reunido en Córdoba a aplazar el Estatuto hasta tanto que la Nación celebrara próximas elecciones.

         La postura de los políticos alcaláinos  coincidió  con su diputado Ramón Lamoneda, al considerar la falta de espíritu regionalista en Jaén y su falta de capacitación para dilucidar sobre el tema, por estar sometidas a una gran opresión caciquil, que les impedía ver otros horizontes que los que emanaban del poder de turno y no “estar capacitadas para adquirir conciencia de la responsabilidad del gobierno que implica el régimen de autonomía”.  Postura que compartía con los representantes en a la ciudad de Jaén de la Cámara de Comercio y los Amigos del País.

 Es verdad que la voz de Blas Infante no se oyó por estas tierras. Pero su siembra luego resurgió setenta años después, pues en Alcalá la Real, la historia de la lucha por la autonomía política ha estado ligada al proceso de conquista de la democracia. Tras el letargo de la Guerra Civil y la dictadura, el  pueblo alcalaíno  luchó en la calle por la Autonomía entre 1976 y  1979 haciéndolo patente en las urnas  y los referéndum en los años siguientes, aprobando el Estatuto en 1981 y su reforma en  2007, a pesar de que en los primeros momentos los partidos de centroderecha se abstuvieron o  desistieron del voto favorable.    Está claro que las diversas legislaturas plasmaron la huella de la presencia  autonómica desde Rafael Escuredo hasta Susana Díaz, sin reescribir historias de relatos de tiempos pasados, siempre con el horizonte de proyectar siempre  una huella de optimismo futuro. El relato cambió al asumir el poder el actual  partido un falso victimismo y olvidar una película del pasado, en la que Alcalá la Real, gracias a los gobiernos socialistas,  cambió de pueblo a ciudad, Mejoró en comunicaciones intermunicipales de las aldeas y otras ciudades andaluzas, se proyectó un tejido industrial con la creación de cuatro polígonos industriales, se mejoraron  y crearon a máximo nivel los servicios de asistencia y dependencia social en todos los campo e instalaciones, la población se asentó en nuevos distritos urbanos y en las aldeas fomentando  la presencia en el mundo rural y se benefició del fomento, divulgación y turismo de su patrimonio, entre otros muchos campos. Ahora, corresponde ejercer el voto en la XIII legislatura, como decía un empresario, es la hora de analizar si nos quedamos en el victimismo, o el dilema de mantener lo creado y avanzar en el futuro. Los relatos suelen ser ficticios o reales, y abundan los que suelen crear mucha tragicomedia.

 




domingo, 10 de mayo de 2026

EN LA SEMANA DEL JAÉN. LA CUEVA DEL JABONERO

 LA CUEVA DEL JABONERO

La cueva del Jabonero forma parte de un yacimiento que se encuentra en una pequeña meseta, donde aprecian restos de construcciones muy deterioradas. Entre los materiales en superficie destacan por su número hachas de piedra pulida y bruñidas. Posiblemente en el interior de la Cueva exista una zona de hábitat, sin embargo, la colmatación existente impide apreciar restos de fragmentos cerámicos.

Es muy importante el entorno de la Cueva del Jabonero, ya si nos acercamos desde  la zona de las Diaclasas, bajando del  altozano de la Torre vigía de la Nava; ya  si partimos de la parte alta de pueblo por un carril bastante pendiente que  pasa por las ruinas de la Ermita del Calvario, y, una vez perdido el carril, se continua por un bonito sendero a los pies del roquedal que te acerca a la Cueva del Jabonero; ya si te acercas por el carril que baja desde la parte de atrás del cortijo de la Nava.

Suele optarse por la primera ruta. A través de terrenos imposibles de cultivar, sin agua, pero bellísimos por su entorno y medio y su paisaje que nos llevaba la vista a las Vegas, por senderos y no senderos parecidos al Torcal, con alguna que otra sima y torcales  llegamos a la Torre, bellísimo paraje que conduce la vista hasta la Mota, por el camino de las tropas castellanas y los sitios de la Fuente del Gato, Guadalcotón, Charilla, torres ; y a nuestro alrededor puestos de perdiz y retama por vigías ( Charilla y Boca Charilla, Pedregales en el horizonte) los Tajos ( el Hacho y asoman los zumacales). La Torre Vigía de la Nava se encuentra en el borde de un mirador de 1054 metros, con excelentes vistas sobre Alcalá la Real y Sierra Nevada, desde aquí se divisan territorio de tres provincias, Jaén, Granada y Córdoba. El cuerpo es cilíndrico de 4,33 metros de diámetro en su base por 8.84 metros de altura. El descenso es Bordeando por la parte alta de la cornisa del cerro de la Nava hasta la carretera N-432, después un trozo de carril, un sendero de herradura que conecta con un carril que te deja en el pueblo, desde aquí a nuestro sitio de partida. La etapa no tiene grandes dificultades, de modo que se debe extremar la precaución en las simas producida por las Diaclasas.


             Desde aquel paraje se baja a la Mesa Redonda, por un cerro espectacular entre linderos de tierras de mampuesto, algún que un hongo y pocas setas. Cantan los pájaros y se observan las hocicadas de los jabalíes, y el guía nos explica la casa de Toribio, los maquis del grupo de Cencerro y sus encuentros con los vecinos del Castillo, sus delataciones, la era, el sistema de producción, el fracaso del colonato…en la bajada, alguna que otra torcedura superada por nuestro tercer apoyo y, tras unos tajos se nos anuncia la cueva del Jabonero. Antes, parada de lujo y subida a la Mesa Redonda con vistas inigualables.  Reculando se llegamos a ella, y encanta el lugar entre zarzos, arbustos, olor a otoño húmedo. El guía explica la leyenda de la moza del jubonero, que se libró del acoso de los franceses en la Guerra de la Independencia. Los más intrépidos y el hombre garzo de Moisés suben al interior de la cueva, mientras explica la cueva chica y el encierro de cencerro en esta guarida. Buen sitio.

LA LEYENDA

La cueva del Jabonero es una de las muchas que existen en Castillo de Locubín, de una belleza extraordinaria y muy visitada por los castilleros y castilleras y otras personas senderistas, turistas y aficionados a la espeleología.  Cuenta la leyenda que, durante la Guerra de Independencia contra los franceses, vino a refugiarse a Castillo de Locubín un maestro jabonero con su hija, que se ganaban la vida elaborando jabones, con el aceite de oliva usado que abundaba en estas tierras del Sur (en el Castillo por producción, en Alcalá la Real por consumo). La hija del jabonero era una joven muy hermosa y la cortejaban los mozos de los alcalaínos. El jabonero ideó esconderse ambos en una cueva cercana al pueblo, con el fin de preservar a su bella hija de la atención desmedida de los soldados franceses, ya que los abusos y ultrajes por parte de los soldados de las tropas de Napoleón eran muy frecuentes. Así pues, decidieron esconderse durante bastante tiempo en esa cueva, que hoy lleva su nombre, "del Jabonero". Los castilleros le llevaban comida y, tras la huida de las tropas napoleónicas, salieron de ella, continuando con su vida cotidiana y elaborando jabones de extraordinaria calidad en la zona de la Tejuela. A partir de entonces, esta cueva lleva el nombre de la profesión que ejercía este señor: “La Cueva del Jabonero”.

Esta es la leyenda, pero esto es la realidad. Hay una serie de documentos notariales del AHPJ referidos a Alcalá la Real, donde aparece la Cueva del Jabonero, ya dos siglos antes. Quedémonos en 25 de marzo de 1663. Doña Paula Pacheco de Barrionuevo había enviudado de don Alonso de Herrera y Valenzuela, nada menos que veinticuatro caballeros del cabildo granadino e hijo del regidor y depositario alcaláino Francisco de Herrera, y se había encerrado en el monasterio dominico de Nuestra Señora de la Encarnación de Alcalá la Real. En su locutorio, acudió el castillero Francisco de la Rosa y le compró una finca. Nada menos que un haza de media fanega de su propiedad, que la lindaban varias fincas, que nos ilustran del paisaje agrícola de aquel tiempo: por ambos lados, dos olivares (uno del propio comprador y otro de Alonso Pérez); por la cabecera, servidera de las viñas de la Nava; y por lo bajo, olivar del castillero Diego Collado. Y denomina el haza con el nombre de la Cueva del Jabonero. Así, de claro. Y la vende por juro heredad en la cantidad de doce ducados. 

Ahí, los datos del siglo XVII (AHPJ. ESCRIBANO JUAN LÓPEZ DE LA CHICA. LEGAJO 5090. FOLIOS 184 Y SS.):  la cueva ya se llamaba del Jabonero, el paisaje era s muy semejante al actual, con algunos cambios del viñedo y del asfalto actual sustituyendo a la antigua servidera. Por aquel tiempo, la leyenda no existía, pero el jabonero debió ser un primer propietario o un arrendador; el aceite o las cenizas servían para el jabón.

Existen varias entradas para acceder a la cueva, Para entrar en su interior hay que trepar en la entrada de unos dos metros de altura; la otra entrada es inaccesible; por su parte, la cueva es bastante amplia pero no muy profunda. También es célebre por haber servido de refugio a personas durante la Guerra Civil, y, lo más comentado, por pasar en ella su primera noche el legendario maqui Tomás Villén “Cencerro”. Desde la cueva y su embaucador entorno se sube   Mesa Redonda, que nos sirve de fantástico mirador natural sobre el casco urbano de Castillo de Locubín y el incipiente Valle del Río San Juan.



viernes, 1 de mayo de 2026

VIVA EL UNO DE MAYO EN ALCALÁ LA REAL

 

ORÍGEN. HACIA EL PRIMERO DE MAYO. FINALES DEL SIGLO XIX.

            Dentro del contexto anarquista andaluz, en Alcalá de los Gazules se intentó  fundar la Unión de trabajadores del Campo, que reflejaba  perfectamente la simbiosis entre la ideología anarquista y la organización de lo que serán las futuras  agrupaciones socialistas. Sin embargo, por otros historiadores, se considera que las primeras agrupaciones socialistas fueron las de Málaga y la de Linares, pues llegaron a formar parte en el I Congreso del PSOE del año 1888. Esta última tuvo lugar en 1887, donde contó con  la presencia del propio  Pablo Iglesias y divulgó las ideas socialistas por todas las ciudades de la cuenca minera, mientras desde la ciudad malagueña  el socialismo se extendió en el campesinado de esta provincia.
Las primeras agrupaciones socialistas se expandieron en núcleos industriales y urbanos,  donde  la comunicación por tren o carretera era importante  y  además gozaban de una prolongada tradición industrial o artesana, pero el  socialismo reflejaba en todos estos casos estudiados  una organización, menos sólida que la del resto del  territorio nacional, pues como refiere el profesor Francisco Cobo[1]
Los  trabajadores urbanos tenían  mejores oportunidades para comprender y asimilar las teorías socialistas. Tenían más cercanos los centros generadores de cultura, como bibliotecas o teatros, se podían reunir y organizar con mayor facilidad, disponían de mayores recursos económicos para comprar periódicos republicanos y obreros, incluso algún libro. Por eso, fueron precisamente los trabajadores de las ciudades, artesanos o trabajadores de  las fábricas, de las minas y de la capital de la  provincia, los primeros que ingresaron en las organizaciones anarquistas y socialistas. Pero este movimiento obrero se incardinó en los movimientos populares urbanos y republicanos precedentes, de cuyas filas procedían muchos de los primeros afiiliados”.  
           
            Los socialistas no llegaron a organizar durante estos años ninguna huelga revolucionaria, aunque participaron en algunas huelgas generales  por motivos laborales, que daban lugar a la paralización de algunas actividades económicas de las  localidades. No puede pasarse por alto el hecho de que la primera huelga con intervención de las organizaciones socialistas tuvo lugar en  1887 en Teba, donde acudió el propio Pablo Iglesias en persona. Tampoco, se puede olvidar el gran número de huelgas sectoriales  que tuvieron lugar por estos años en las ciudades mencionadas o  en el año 1897,  cuando el  fundador del partido consiguió parar
a ciudad de Linares  con motivo de la celebración del 1º  de  Mayo  sacando a flote el descontento de los trabajadores  por una  conflictividad larvada en la cuenca minera que provenía de años atrás.  
            En 1899 se consiguió la primera representación institucional de las agrupaciones socialistas, cuando los SOCIALISTAS  obtuvieron una credencial de concejal en las elecciones municipales de Córdoba, cuya agrupación se había fundado seis años antes. En 1892, se celebró el III Congreso de la U.G.T. en la ciudad de Málaga y marcó un hito en la historia del socialismo dentro de Andalucía.
            La fecha de primero de Mayo  solía ser el acto más significativo en las  organizaciones obreras, y, por ende, en la vida del socialismo. Los partidos conservadores miraban con  recelo dichas convocatorias, tal como se percibe en  estas notas del escritor alcalaíno Guardia Castellano[2] que nos ilustran  del ambiente de esta época.

“....y esas sociedades, tímidas en un principio  fueron creciendo y desarrollándose con la  impunidad, y no se limitaban  a gobernar el mundo a su placer, haciendo planes parae l día no lejano de las reivindicaciones y del reparto social, reunidos en los locales cerrados de sus centros, ornados con el retrato  de Ferrer alzado sobre la mesa presidencial, como el Cristo que se alza en las escuela, sino  que salían a la calle precedidos de sus banderas tras de las cuales marchaban al través de los  campos, formados militarmente, para ir  a incorporarse a otras sociedades de otras aldeas y juntas  celebrar y reuniones al aire libre donde pronunciaban  discursos de los más subidos tonos contra el orden social dando mueras a la religión  y a todo el que tenga dos pesetas...”










[1] Garrido, L. y otros Nueva Historia Contemporánea de la provincia de Jaén.1808-1950. I.,E.G. 1
[2] GUARDIA CASTELLANO, A. Notas para la Historia de Alcalá la Real de Antonio Guardia Castellano.   Madrid 1913. Reedición Murcia Rosales y otro. Año 1996. 

II


LA JUVENTUD EMANCIPADA Y EL UNO DE MAYO



Las sociedades de las aldeas, en cambio, en el año 1918, renacieron con otros nombres a los de la primera fundación. El trece  de diciembre, el gobernador civil aprobó La Sociedad de Obreros Agricultores el Faro de la Verdad  de la Rábita.  Unos días después recibieron el reglamento la Sociedad de Santa Ana[1]. Curiosamente, el mensaje de revolución social se encontraba inmerso, incluso en la denominación, a partir de 1919.  La Sociedad Obrera " Esclavitud Emancipada"  de la Pedriza fue una de las más emprendedoras y las que más se comprometió en la defensa de los campesinos y de los aldeanos. Fruto de su lucha reivindicativa fue la puesta en marcha de  varios caminos que la conectaron con otras aldeas limítrofes. De ella  surgirán algunos líderes de la República como el concejal socialista Dionisio Carrillo o  el alcalde pedáneo José Fuentes. Su centro social  era el un lugar de reunión de esta sociedad obrera que agrupaba tanto a los miembros afiliados del PSOE como los sindicalistas de la UGT. El entusiasmo de sus asociados se manifiesta en las fiestas de  primero de Mayo, cuando entonaban cantos, himnos, y enarbolaban banderas en medio de los discursos:
En este primero de mayo,
Cantemos con alegría,
Que es la Fiesta del Trabajo,
En Europa, España y en Andalucía.
Cantemos, cantemos,
 los himnos de la Libertad,
que la Pedriza no olvida
a su digna Sociedad[2].   


/1/ actas de la Sociedad Obrera La e
mancipación.
[2] De la bibliot

miércoles, 29 de abril de 2026

SOBRE LA CUEVA DEL JABONERO DEL CASTILLO DE LOCUBÍN

Es muy importante el entorno de la Cueva del Jabonero, ya si nos acercamos desde  la zona de las Dioclasas, bajando del  altozno de la Torre vigia de la Nava; si partimos de la parte alta de pueblo por un carril bastante pendiente que  pasa por las ruinas de la Ermita del Calvario. Una vez perdido el carril, se continua por un bonito sendero a los pies del roquedal que te acerca a la Cueva del Jabonero; ya si te acercas por el carril que baja desde la parte de atrás del cortijo de la Nava.



LA LEYENDA

La cueva del Jabonero es una de las muchas que existen en Castillo, de una belleza extraordinaria y  muy visitada por los castilleros y castilleras y otras personas senderistas, turistas y aficionados a la espeleología.  Cuenta la leyenda que durante la Guerra de Independencia contra los franceses, vino a refugiarse a Castillo de Locubín  un maestro jabonero con su hija, que se ganaban la vida elaborando jabones, con el aceite de oliva usado que abundaba en estas tierras del Sur ( en el Castillo por producción, en Alcalá la Real por consumo). La hija del jabonero era una joven muy hermosa y la cortejaban los mozos de la alcalaínos . El jabonero ideó  esconderse ambos en una cueva cercana al pueblo, con el fin de preservar a su bella hija de la atención desmedida de los soldados franceses, ya que los abusos y ultrajes por parte de los soladados de  las tropas de Napoleón eran muy frecuentes. Así pues, decidieron esconderse durante bastante tiempo en esa cueva,  que hoy lleva su nombre, "del Jabonero". Los castilleros le llevaban comida y, tras la huida de las tropas napoleónicas, salieron de ella, continuando con su vida cotidiana y elaborando jabones de extraordinaria calidad en la zona  de la Tejuela. A partir de entonces,  esta cueva lleva el nombre de la profesión que ejercía este señor: “La Cueva del Jabonero”.

Esta es la leyenda, pero esto es la realidad.

Hay una serie de documentos notariales  del AHPJ referidos a Alcalá la Real, donde aparece la Cueva del Jabonero, ya dos siglos antes. Quedémonos en 25 de marzo de 1663. 




Doña Paula Pacheco de Barrionuevo  había enviudado de don Alonso de Herrera y Valenzuela, nada menos que veinticcuatro caballero del cabildo granadino e hijo del regidor y depositario alcaláino Francisco de Herrera, y se había encerrado en el monasterio dominico de Nuestra Señora de la Encarnación de Alcalá la Real. En su locutorio, acudió el castillero Francisco de la Rosa y le compró una finca. Nada menos que una haza de media fanega de su propiedad, que la lindaban varias fincas, que nos ilustran del paisaje agrícola de aquel tiempo: por ambos lados, dos olivares ( uno del propio comprador y otro de Alonso Pérez ); por la cabecera, servidera de las viñas de la Nava; y por lo bajo , olivar del castillero Diego Collado. Y denomina la haza con el nombre de la Cueva del Jobonero. Así , de claro. Y la vender por juro heredad en la cantidad de doce ducados,


Ahí , los datos, la cueva ya se llamaba del Jabonero, el paisaje es muy semejante al actual, con alquns cambios del viñedo y el asfalto en la servidera. La leyenda no existía, pero el jabonero debió ser un primer propietario o un arrendador; el aceite o las cenizas servías para el jabón












 Para entra en el interior de la cueva hay que trepar en la entrada unos dos metros la otra entrada es inaccesible, es bastante amplia pero no muy profunda.

También es célebre por haber servido de refugio a personas durante la Guerra Civil, y , lo más comentado,  por pasar en ella su primera noche el legendario maqui Tomás Villén “Cencerro” . Desde la cueva y su embaucador entorno subimos a Mesa Redonda, que nos sirve de fantástico mirador natural sobre el casco urbano de Castillo de Locubín y el incipiente Valle del Río San Juan.


RESTOS

  • Código BDPI 01230260012.
  • El yacimiento se encuentra delante de la cueva en una pequeña meseta, donde aprecian restos de construcciones muy deterioradas. Entre los materiales en superficie destacan por su número hachas de piedra pulida y bruñidas.Posiblemente en el interior de la Cueva exista una zona de hábitat, sin embargo la colmatación existente impide apreciar restos aunque si algunos fragmentos cerámicos.
AHPJ. ESCRIBANO JUAN LÓPEZ DE LA CHICA. LEGAJO 5090. FOLIOS 184 Y SS. 
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SUGERIMOS PARA COMPLETAR LA VISITA
Continur  por un senderillo que asciende a lo alto de la cornisa y al mirador natural Mesa Redonda con bonitas vistas. Pasar por una casa derruida y a continuación tomamos un carril en ascenso que te acerca a la entrada de una parcela protegida por muros de piedras en seco, Continuamos a la izquierda campo atraves por una planicie. Primera Dioclasa tiene una longitud de 100 metros es muy profunda y muy estrecha, unos dos metros. Tendremos que tener mucho cuidado una caída en su interior sería fatal.
La segunda es más ancha menos profunda y más corta, llega hasta el muro de piedra del recinto de la parcela, este lo pasamos por la parte menos alta, en el horizonte se divisa la torre de la Nava, campo atraves nos dirigimos a ella, no obstante pasaremos por otras dos Dioclasas que están medio ostruidas por los sedimentos y el llenado de los agricultores con piedras.
La Torre Vigía de la Nava se encuentra en el borde de una atalaya de 1054 metros, con excelentes vistas sobre Alcalá la Real y Sierra Nevada, desde aquí se divisan territorio de tres provincias, Jaén, Granada y Córdoba. El cuerpo es cilíndrico de 4,33 metros de diámetro en su base por 8.84 metros de altura.
El descenso es Bordeando por la parte alta de la cornisa del cerro de la Nava hasta la carretera N-432 a, después un trozo de carril, un sendero de herradura que conecta con un carril que te deja en el pueblo, desde aquí a nuestro sitio de partida.

La etapa consideramos que no tiene grandes dificultades, tendremos que extremar la precaución en las simas producida por las Dioclasas.

ASÍ LA DESCRIBIMOS HACE UNOS AÑOS
omenzamos por cuestas hasta llegar a la carretera vieja del Castillo. Y más cuestas por el camino viejo de Alcalá. Llegada a una colonia abandonada y encuentro con unos agrimensores.  Parada de explicación de los cargueros hasta la zona del repartimiento de los antiguos colonos de principios del siglo XX: casas de mampuesto abandonadas, corralones, eras, amontonamiento de piedras,Castillo de Locubín( explicación de su origen) Coronilla,  Encina Hermosa, ….Y de allí a la colonia reutilizada  como casa de turismo rural.  . Un acierto. Pronto en el puerto. Me quedo , y el día se va arreglando mi consuegro Paco llega de manos del coche de mi hijo Javier en la misma curva. Una alegría, pues nos incorporamos al grupo y a la foto oficial. Camino por  la loma de la Nava, entre veredas y senderos
 
 




 


 
A través de terrenos imposibles de cultivar, sin agua, pero bellísimos por su entorno y medio y su paisaje que nos llevaba la vista a las Vegas, por senderos y no senderos parecidos al Torcal, con alguna que otra sima y agujeros llegamos a la Torre, bellísimo paraje que conduce la vista hasta la Mota, por el camino de las tropas castellanas y los sitios de la Fuente del Gato, Guadalcotón, Charilla, torres ; y a nuestro alrededor puestos de perdiz y retama por vigías ( Charilla y Boca Charilla, Pedregales en el horizonte) los Tajos ( el Hacho y asoman los zumacales). El amarillo se mezcla con el ocre envuelto entre una bruma y un cielo encapotado con panza de burra en algunos montes como la Martina y Rompezapatos, se ocultan los Aralejos. Creo ver el zorro que comentaba Moisés por el fantasiosos lugar.

 
             De allí bajamos a la Mesa Redonda, por un cerro espectacular entre  linderos de tierras de mampuesto, algún que un hongo y pocas setas. Cantan los pájaros y observamos las hocicadas de los jabalíes , y nuestro guía nos explica la casa de Toribio, los maquis del grupo de Cencerro y sus encuentros con los vecinos del Castillo, sus delataciones, la era, el sistema de producción, el fracaso del colonato…seguimos bajando, alguna que otra torcedura superada por nuestro tercer apoyo y tajos  que nos anuncian la cueva del Jabonero . Antes, parada de lujo y subida a la Mesa Redonda con vistas inigualables.  De culo llegamos a ella, nos encanta el lugar entre zarzos, arbustos, olor a otoño húmedo. Moisés no explica la leyenda de la moza del  jubonero, que se libró del acoso de los franceses en la Guerra de la Independencia. Los más intrépidos y el hombre garza de Moisés suben al interior de

la cueva, mientras explica la cueva chica y el encierro de cencerro en esta guarida. Buen sitio.
 












 


           
Bajamos entre olivos y suelos azahorrados , con alguna caída para llegar al Calvario. Nos paramos en su ermita abandonada ( Mmisés nos recuerda sus santos, creo que san Isidro ) y la última estación, Por una calle en declive pronunciado y jalonada de cruces, llegamos a Corea y al Pósito. Lección magistral sobre Junta de Abastos e inicio de la independencia del Castillo como villa de Alcalá. Explicación del reloj municipal tan gallardo y artístico.  Para bajar a la cale y casa de Federico Parera, su participación en el gobierno municipal , su descendencia en los republicanos,  y  por entrecalles al a casa Museo, La Casa del caballero  de la orden calatrava. Por estos lugares debieron correr los hidalgos de apellido Aranda, Sotomayor, Ruiz de Salazar  entre los siglos XVI  y XIX.  Nos detenemos  a la iglesia de San Pedro, el sacristán y una monjitas nos ayudaron a visitar la iglesia, que ilustramos con la explicación de sus arquitectos ( Alonso Barba, Ginés Martínez de Aranda, y Juan de Aranda Salazar, sus fases, renacentista y barrocas, personajes como Martín de Artiaga y el propio Ginés).  Al llegar a la Plaza dimos nuestro más profundo agradecimiento a Moisés por la buena obra que había hecho con nosotros en este día tan agradable y culto. La cerveza palió el malhumor de la pérdida de máquina de fotos. Pero sé que Paco García, y otros ruteros paliaran mis deficiencias fotográficas. 
 





 
Llegamos a la iglesia de San Pedro, el sacristán y una monjitas nos ayudaron a visitar la iglesia, que ilustramos con la explicación de sus arquitectos ( Alonso Barba, Ginés Martínez de Aranda, y Juan de Aranda Salazar, sus fases, renacentista y barrocas, personajes como Martín de Artiaga y el propio Ginés.  Saludos al párroco y alcalde en la salida. Al llegar a la Plaza dimos nuestro más profundo agradecimiento a Moisés por la buena obra que había hecho con nosotros en este día tan agradable y culto. La cerveza palió el malhumor de la pérdida de máquina de fotos. Pero sé que Paco García, y otros ruteros paliaran mis deficiencias fotográficas.