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domingo, 27 de septiembre de 2026

EL TRAPICHEO EN LA SEMANA DEL JAÉN




 


EL TRAPICHEO

A veces, momentos de actualidad ofrecen la oportunidad de divulgarse una palabra, de la que damos por conocida y comprendida en sus acepciones semióticas y, sin embargo, profundizando en su origen, nos alejamos de su primer significado. Muchas veces, terminología del mundo de frontera se han divulgado por este momento. Y he ahí que, por el arte de birlibirloque de los archivos, su magia siempre da sorpresas, y me apareció que el abad alcaláino Alonso de San Martín otorgaba, en 1676, poderes a Juan Barrero, un granadino para que se presentase ante Luis de Acosta y Mezquita, como administrador de los cuartos uno por ciento de los azucares y trapiches. Inmediatamente, me vino a la mente frases muy frecuentes en nuestro entorno¨ ¿Qué trapicheo haces?”, “Esta casa es conocida en la ciudad por conflictos a causa de supuestos trapicheos de drogas”, “Siempre anda en algún trapicheo raro para conseguir dinero rápido”. “La policía detuvo a dos sospechosos por un pequeño trapicheo en el barrio”, “Está cansado de los trapicheos y quiere empezar un trabajo legal”. Está claro que el Diccionario de la lengua española (DLE) de la RAE, la palabra trapicheo es un sustantivo masculino de uso coloquial que significa "acción y ejercicio de trapichear”. Como verbo, sirva de ejemplo. ““No me gusta trapichear para conseguir lo que necesito; prefiero la honestidad.”, “Dicen que se fue a la ciudad a trapichear con documentos falsos”. Coincidimos con el diccionario que define el verbo del que proviene (trapichear) con dos sentidos principales: Comerciar al menudeo (vender o comprar cosas en pequeñas cantidades).; en su uso más común y coloquial: ingeniarse o buscar medios (no siempre lícitos) para lograr un objetivo. 

 


 Inmediatamente, relacionamos trapiches con trapicheo y trapichear y accedimos a la DRAE, que, de nuevo, nos dio la razón. El documento aportaba una nueva acepción. Pues, trapiche, procedía del léxico mozárabe “trapic” y este, a su vez, del latín alterado trapētus 'molino de aceite'. Luego no nos extraña que el trapiche sea, en España, un molino para extraer el jugo de algunos frutos de la tierra, como la aceituna o la caña de azúcar.  Y, en tierras americanas de Bolivia y Chile., otro molino para pulverizar minerales. Esta definición se mantuvo y aparecen trapiches mencionados desde principios del siglo XVI y no tiene ninguna limitación de uso, incluso en la zona de la ciudad de la Mota este trapiche servía para moler zumaques más que las aceitunas y cañas de azúcar que apenas existían y si se comprende el impuesto en la zona de Granada. Pronto, aparece un nuevo termino en este uso industrial, cual fue la palabra ingenio relacionada con trapiche.  La distinción entre ingenio y trapiche, según Álvarez Nazario en su libro Herencia (p.183), se documenta desde principios del siglo xvi, momento que el español antillano, «según testimonio de Fernández de Oviedo y de Las Casas, comenzó a diferenciar entre ingenios, "ingenios poderosos" que utilizaban el agua como fuerza motriz, y trapiches, "que muelen las cañas con caballos". Así, dice Oviedo que en La Española existían "veinte ingenios y cuatro trapiches de caballos". En Puerto Rico, sin embargo, donde el primer molino de cañas se establece en 1523, diecisiete años después de haber empezado en Santo Domingo la fabricación de azúcar, no se distingue en los documentos consultados, pertenecientes al xvi y al xvii, entre una clase y otra, llamándose a todos por igual ingenios. La voz trapiche debió pasar de Andalucía a Canarias, mientras que en portugués «parece ser palabra tomada del castellano, En América, «Hoy día trapiche es palabra con tendencia decadente en Puerto Rico. Fuera de nuestro país se conoce en otros territorios hispanoamericanos: Cuba, México (por Tabasco), América Central, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay; en Argentina y Chile es denominación de cierto molino para pulverizar minerales». También formaban parte de este contexto americano las máquinas relacionadas con esta palabra, los ingenios. En especial se generalizó el término de los trapiches para moler la caña que ocasionaban en quienes caían en ellos quebraduras y heridas mortales. El trapiche funcionaba, en los ingenios argentinos que contaban con tecnología europea moderna, con el vapor producido por calderas alimentadas con el bagazo de la caña, de ahí que la chimenea de ladrillos rojos que se elevaba muy por encima de las copas de los árboles indicara desde lejos su presencia y hasta alguna versión asegura que una gran víbora negra (o un perro negro) quedó morando en su interior cuando la planta fabril era abandonada. Durante los cuatro meses que duraba la cosecha y preparación del azúcar (aproximadamente julio-octubre) el ingenio molía caña y cocía jugos ininterrumpidamente y tanto el edificio como el canchón estaban completamente iluminados durante la noche y el latido de las máquinas no cesaba un instante.  En España, sin embargo, abunda el uso de los derivados de trapiche, y no tanto esta palabra. Es frecuente decir trapicheo y el uso del verbo trapichear.

Y


EL TRAPICHEO

A veces, momentos de actualidad ofrecen la oportunidad de divulgarse una palabra, de la que damos por conocida y comprendida en sus acepciones semióticas y, sin embargo, profundizando en su origen, nos alejamos de su primer significado. Muchas veces, terminología del mundo de frontera se han divulgado por este momento. Y he ahí que, por el arte de birlibirloque de los archivos, su magia siempre da sorpresas, y me apareció que el abad alcaláino Alonso de San Martín otorgaba, en 1676, poderes a Juan Barrero, un granadino para que se presentase ante Luis de Acosta y Mezquita, como administrador de los cuartos uno por ciento de los azucares y trapiches. Inmediatamente, me vino a la mente frases muy frecuentes en nuestro entorno¨ ¿Qué trapicheo haces?”, “Esta casa es conocida en la ciudad por conflictos a causa de supuestos trapicheos de drogas”, “Siempre anda en algún trapicheo raro para conseguir dinero rápido”. “La policía detuvo a dos sospechosos por un pequeño trapicheo en el barrio”, “Está cansado de los trapicheos y quiere empezar un trabajo legal”. Está claro que el Diccionario de la lengua española (DLE) de la RAE, la palabra trapicheo es un sustantivo masculino de uso coloquial que significa "acción y ejercicio de trapichear”. Como verbo, sirva de ejemplo. ““No me gusta trapichear para conseguir lo que necesito; prefiero la honestidad.”, “Dicen que se fue a la ciudad a trapichear con documentos falsos”. Coincidimos con el diccionario que define el verbo del que proviene (trapichear) con dos sentidos principales: Comerciar al menudeo (vender o comprar cosas en pequeñas cantidades).; en su uso más común y coloquial: ingeniarse o buscar medios (no siempre lícitos) para lograr un objetivo. 

   Inmediatamente, relacionamos trapiches con trapicheo y trapichear y accedimos a la DRAE, que, de nuevo, nos dio la razón. El documento aportaba una nueva acepción. Pues, trapiche, procedía del léxico mozárabe “trapic” y este, a su vez, del latín alterado trapētus 'molino de aceite'. Luego no nos extraña que el trapiche sea, en España, un molino para extraer el jugo de algunos frutos de la tierra, como la aceituna o la caña de azúcar.  Y, en tierras americanas de Bolivia y Chile., otro molino para pulverizar minerales. Esta definición se mantuvo y aparecen trapiches mencionados desde principios del siglo XVI y no tiene ninguna limitación de uso, incluso en la zona de la ciudad de la Mota este trapiche servía para moler zumaques más que las aceitunas y cañas de azúcar que apenas existían y si se comprende el impuesto en la zona de Granada. Pronto, aparece un nuevo termino en este uso industrial, cual fue la palabra ingenio relacionada con trapiche.  La distinción entre ingenio y trapiche, según Álvarez Nazario en su libro Herencia (p.183), se documenta desde principios del siglo xvi, momento que el español antillano, «según testimonio de Fernández de Oviedo y de Las Casas, comenzó a diferenciar entre ingenios, "ingenios poderosos" que utilizaban el agua como fuerza motriz, y trapiches, "que muelen las cañas con caballos". Así, dice Oviedo que en La Española existían "veinte ingenios y cuatro trapiches de caballos". En Puerto Rico, sin embargo, donde el primer molino de cañas se establece en 1523, diecisiete años después de haber empezado en Santo Domingo la fabricación de azúcar, no se distingue en los documentos consultados, pertenecientes al xvi y al xvii, entre una clase y otra, llamándose a todos por igual ingenios. La voz trapiche debió pasar de Andalucía a Canarias, mientras que en portugués «parece ser palabra tomada del castellano, En América, «Hoy día trapiche es palabra con tendencia decadente en Puerto Rico. Fuera de nuestro país se conoce en otros territorios hispanoamericanos: Cuba, México (por Tabasco), América Central, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Paraguay; en Argentina y Chile es denominación de cierto molino para pulverizar minerales». También formaban parte de este contexto americano las máquinas relacionadas con esta palabra, los ingenios. En especial se generalizó el término de los trapiches para moler la caña que ocasionaban en quienes caían en ellos quebraduras y heridas mortales. El trapiche funcionaba, en los ingenios argentinos que contaban con tecnología europea moderna, con el vapor producido por calderas alimentadas con el bagazo de la caña, de ahí que la chimenea de ladrillos rojos que se elevaba muy por encima de las copas de los árboles indicara desde lejos su presencia y hasta alguna versión asegura que una gran víbora negra (o un perro negro) quedó morando en su interior cuando la planta fabril era abandonada. Durante los cuatro meses que duraba la cosecha y preparación del azúcar (aproximadamente julio-octubre) el ingenio molía caña y cocía jugos ininterrumpidamente y tanto el edificio como el canchón estaban completamente iluminados durante la noche y el latido de las máquinas no cesaba un instante.  En España, sin embargo, abunda el uso de los derivados de trapiche, y no tanto esta palabra. Es frecuente decir trapicheo y el uso del verbo trapichear.

Y no hay que dudar que serían sinónimos de trapicheo: chanchullo, tejemaneje, artimaña, amaño, cambalache o regateo (curiosamente, palabra muy empelada en siglos anteriores como los regatones o recatones en las relaciones comerciales de la ciudad de la Mota). Incluso, este vocablo, que aparecía también en la forma de regatero, nos ilustra de los actantes de la acción de regatear, que predominaba frente al resto del sinónimo salvo los chanchulleros y amañadores. Es curioso que el recatón, que podría ser un sucedáneo del trapichero, remonta a aquellos tiempos de la Edad Moderna, en la que abundaban personajes que compraban el ganado a ojo de vista, sin perjuicio alguno, y luego revendía al por menor en los establecimientos públicos de las carnicerías o tiendas de las plazas mayores abusando de la inocencia de los clientes y ocasionando la carestía de los productos. No era extraño que las autoridades establecieran ordenanza para regular a estos personajes, a los que obligaban a pasar por el peso de la romana pública antes de ponerlos productos en el mercado. El mecanismo de estos recatones no era el trapiche, sino que el molino era un asalto a los forasteros en el camino antes de llegar al mercado, ofreciéndose con dinero en mano y captando la 

En el habla cotidiana actual, trapicheo (y en menor medida el regateo) se emplea casi siempre para referirse a negocios ilegales o poco claros a pequeña escala, como el comercio menor de sustancias prohibidas o el mercado negro. 

No nos extraña, este nuevo uso crematístico del abad alcalaíno, recién ascendido a la sede episcopal de Oviedo y que luchara porfiadamente por recoger la parte que le había asignado la Corona no sólo de los azúcares, sino también de los trapiches, pues en estas zonas no solo se molía la caña de azúcar, sino la aceituna y hasta el zumaque.  No era moco de pavo. Vaya trapicheo.  


no hay que dudar que serían sinónimos de trapicheo: chanchullo, tejemaneje, artimaña, amaño, cambalache o regateo (curiosamente, palabra muy empelada en siglos anteriores como los regatones o recatones en las relaciones comerciales de la ciudad de la Mota). Incluso, este vocablo, que aparecía también en la forma de regatero, nos ilustra de los actantes de la acción de regatear, que predominaba frente al resto del sinónimo salvo los chanchulleros y amañadores. Es curioso que el recatón, que podría ser un sucedáneo del trapichero, remonta a aquellos tiempos de la Edad Moderna, en la que abundaban personajes que compraban el ganado a ojo de vista, sin perjuicio alguno, y luego revendía al por menor en los establecimientos públicos de las carnicerías o tiendas de las plazas mayores abusando de la inocencia de los clientes y ocasionando la carestía de los productos. No era extraño que las autoridades establecieran ordenanza para regular a estos personajes, a los que obligaban a pasar por el peso de la romana pública antes de ponerlos productos en el mercado. El mecanismo de estos recatones no era el trapiche, sino que el molino era un asalto a los forasteros en el camino antes de llegar al mercado, ofreciéndose con dinero en mano y captando la 

En el habla cotidiana actual, trapicheo (y en menor medida el regateo) se emplea casi siempre para referirse a negocios ilegales o poco claros a pequeña escala, como el comercio menor de sustancias prohibidas o el mercado negro. 

No nos extraña, este nuevo uso crematístico del abad alcalaíno, recién ascendido a la sede episcopal de Oviedo y que luchara porfiadamente por recoger la parte que le había asignado la Corona no sólo de los azúcares, sino también de los trapiches, pues en estas zonas no solo se molía la caña de azúcar, sino la aceituna y hasta el zumaque.  No era moco de pavo. Vaya trapicheo.  


miércoles, 23 de septiembre de 2026

DON JUAN ANTONIO ROSADO Y HARO

 


Fueron sus padres Juan Rosado de Haro y y Beatriz Rodríguez de Quero, y sus abuelos maernos  Bartolomé  Rosado  y Catalina de Aguilar y Haro; maternos Sebastián de Quero y Magadalena Rodríguez, bisabuelo paterno Gaspar de Haro y maternos Goil de Quero.. Debió vivir su familia en el barrio de la Tejuela, donde poseían varias casas ( una principal, otra accesoria y un solar)  que lindaban por los corrales con la calle Gala,. Sus casas y un solar eran linderas a las casas y horno de  Juan Bautista de Valenzuela por lo alto y por lo bajo con el gitano Miguel López, y por los solares de la calle Gala  con la casa y horno  de Valenzuela y por la parte alta con casas de Alonso de Molina. Por cierto, anteriormente, se las había comprado a su tía Elvira de Aguilar ( LEGAJO 5104 FOLIO 588). 

Fue colegial del  Mayor de Cuenca, optando por los estudios clericales,  adquirió el grado de doctor en Teología en la Universidad de Salamanca. Fue canónigo magistral de Coria, lector de la catedral de Cáodoba en 1655. Prolongó su cargo mas de treinta años. Fue nombrado examninador y juez sinoidal por el obispo don Francisco de Alarcón. Fue nombrado Predicador real por Mariana de Austria en 1669, mimebro de la Real Junta de la C



oncepción y Subdelegado de la Santa Cruzada.Gracias a sus beneficios y prebendas, adquirió una rica hacienda, que administró en censos ; entre ellos, uno contra los bienes propios de Alcalá la Real  en la cantidad de 78.ooo reales  y 3.600 reales de réditos, lo que manifiesta su vínculo con la ciudad de la Mota. No es esta su  única relación sino que con su hermana monja Micaela Rosado, en el monasterio de la Encarnación le hizo varias donaciones las casas de la Tejuela y varias aranzadas de viña, así como 50 cincuenta ducados de vellón en cada año tras su fallecimiento. 

Muy devoto del Santísmo Sacramento , dejó para su capilla una memoria de misas como legado y varios ormnamentos y objetos religiosos para sus oficios.  Fundó otra memoria para pagar una beca de formación académica de un joven en las uiniversidades Alcalá, Granada o Salamaca.



Destaca por su excelente oratoria de la que se conservan impresos los siguientes sermones: unno con  motivo de la Bulla omnium Eclesiarum de Alejandro VII  en ocho de diciembre en favor de la Inamculada Concepción.Otro segundo se refiere a las fiestas de celebración por el rey Fernando III el Santo en 1673. Fue muy renombrado el sermón realizado en el monasterio de las Madres Descalzas con motivo de una rogativa de Nuestra Señora de Atocha  eb Madrid en 1664.

Murió en 15 de junio de 1689 y fue enterrado en la capilla de Sagrario y las misas de requiem y memoria en la del  Espíritu Santo por los capellanes del Sagrario.

lunes, 21 de septiembre de 2026

CORREGIDOR FERNANDO DE CEA Y ANGULO

 Fernando de Cea y Angulo ,  Caballero de la Orden de Calatrava desde 1668 y miembro de la nobleza local (Veinticuatro) de Córdoba.  Inició su carrera en el Palacio Real de Madrid en 1675 como Gentilhombre de la Boca de Carlos II. Ganó notoriedad en la época debido a sus dotes y afición como torero en las fiestas reales organizadas en la Plaza Mayor.

Gobernador de Jaén: Ejerció como alcaide y superintendente del Real picadero de Jaén entre enero de 1681 y junio de 1684.D

Fue don Fernando de Cea y Angulo, caballero de la orden de Calatrava desde 1668 y veinticuatro de su ciudad natal, como su padre y su abuelo materno. En puridad don Fernando no sirvió en las caballerizas, sino que dio inicio a su carrera cortesana como gentilhombre de la boca el 6 de enero de 1675. Creemos que sus veleidades taurinas le ayudaron a medrar, pues se ofreció a torear en un momento en el que el rey alcanzaba la mayoría de edad y se acercaban las fiestas de San Isidro. En carta del 18 de mayo, el caballerizo mayor, Juan Gaspar Enríquez de Cabrera y Sandoval, duque de Medina de Rioseco y Almirante de Castilla, ordenaba a Bernardino de Arando, el veedor de la caballeriza, que se viera con don Lope de los Ríos y le dijera que el Almirante había puesto en la lista de los caballos a “Garandunga”, en la suposición de que don Fernando de Cea «havía de torear Para que el se sacasse, que respecto de esto Su illma le escusse este Cavallo por ser de la calidad que es, no saliendo D. Fernando a torear». De la carta no puede deducirse con total exactitud si don Fernando participó en la fiesta que se celebró el 27 de mayo o no (López Izquierdo, 1993: 199-202), pero parece muy sintomático que de inmediato diera inicio a una ascendente carrera cortesana. Al poco de la corrida se le dio licencia para poder ir a ejercer el corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama, del que el monarca le había hecho merced, ocasión en la que solicitaba que se le tuviera presente para guar36 Mojados, Fue corregidor de Alcalá la Real entre 1676 y 1678.  para darle la antigüedad y preeminencias que le correspondían por su plaza de gentilhombre, cesándole el goce de los gajes durante el tiempo que durase el corregimiento, lo que se ordenaba el 11 de junio de 1675. Tras este cargo de corregidor, ejercido desde agosto de 1675 hasta julio de 1678, estuvo otros tres años ocupado en la administración de las rentas reales y superintendencia general de Jaén y su reino, mientras conservaba su plaza en la Casa real, plaza que volvió a ocupar a su vuelta a la Corte. El regreso a Madrid significó también el retorno a la tauromaquia cortesana, pues en la corrida realizada en 1680 para celebrar la entrada de la reina María Luisa de Orleáns, primera esposa de Carlos II, don Fernando tuvo oportunidad de matar un toro ante los reyes. Es probable, aunque no tenemos constancia documental de ello, que hasta su muerte en octubre de 1695, cuando aún servía como gentilhombre de la boca, volviera a desempeñarse como torero13

sábado, 19 de septiembre de 2026

ANTONIO PÉREZ FUENTES, OBITUARIO DEL JAÉN

 

ANTONIO PÉREZ FUENTES

Antonio, el del Yeso. 




Antonio Pérez Fuentes.  (4-11-1935 a 31-08-2026)  se nos fue como si se tratara de un pedazo abacial  de las tierras del Sur, en cuya sede había nacido y había pasado su primeros años en la calle Río, de Priego de Córdoba, lo que le ligó para toda su vida;  incluso su casa y almacén  siempre señalaba el recorrido entre las dos ciudades, Volvió a nuestra tierra, y, como otros muchos mozalbetes vivió los últimos tiempos del Protectorado Español ejerciendo el servicio militar en Sidi Ifni, ligándole con algunos alcalaínos de su edad del mundo de la construcción. No olvidará nunca su amistad con la familia Mesa Lozano, Pedro, Saturnino y Manolo, con los que compartió oficio en sus primeros pasos del mundo del trabajo. Pronto, la alergia le impidió ser un buen maestro de obras de modo que, en el mismo campo, desarrolló por la segunda mitad del siglo XX, sus ideas emprendedoras, porque bebían de la compraventa de artículos de albañilería de Alonso Rubio, un último hidalgo, al que le hicieron varias obras en sus quintas de los arrabales de la Mota, de las que se conservan algunas minutaras de casas de muñecas y palomares. Pronto adquirió el apodo de Antonio, el del Yeso, al establecer su tienda de la construcción, su entrañable almacén con predominio de la venta del yeso, que surtía a los muchos clientes que se ganó con su talento y empatía de prestación social, ayudando a las familias más humildes.  Muchas casas del casco antiguo son testigo de sus materiales y de sus consejos para prever una buena construcción, y de muchos niños del barrio que disfrutaban con juegos relacionados con su casa.

Ya le quedó marcado por el nuevo mundo de empresa, pero enraizado en el barrio de la Tejuela, renovó junto al final de las Azacayas, su tienda compartida con el nombre de Aguiper que imprimió  otra etapa de su vida y de su familia modernizándose en la venta y en prestación de otros servicios derivados. Antonio dejó la huella en muchas personas como persona desinteresada que primaba la amistad en sus relaciones humanas y comerciales aun olvidando su propia persona, de modo que esta faceta era su buque de insignia, su talante y su elenco de virtudes.

No quedaba su ascendencia social en las relaciones comerciales, sino que se relacionó en los campos asociativos de aquel tiempo, Compartió con su hermano la afición taurina y fue su apoderado taurino, principiante novillero que bebió de las aguas de Pepete por los años sesenta del siglo pasado, hasta el punto que era capaz de dar todo para que pudiese verlo torear: así en Priego se desvivió vendiendo entradas   y asumir el coste del valor del toro. Fue testigo de su tiempo que no se perdía ninguna de las retransmisiones de las corridas de toros y animador de su frustrado torero.

Su pasión de la vida del campo y hortelana se plasmaba en el Pedacillo del Rosalejo, donde levantó su quinta para disfrute familiar, y en el recorrido senderista por los caminos de los partidos del campo, acompañado de su esposa. En el mundo cofrade, como es frecuente del sector de la albañilería alcaláina de aquellos años, se hizo hermano de la Real Cofradía del Dulce Nombre de Jesús y Santa Caridad, y, con su cara y su túnica morada cubierta con capa blanca, al descubierto, fue muy frecuente en sus años maduros ,ejercer de demandante especialmente en Semana Santa, con la tacilla de las limosnas, recogiendo dinero  para las nuevas actividades que complementaban la pasión de  pasos vivientes como eran las cuadrillas de  los costaleros y banda. Inculcando a la familia la pasión hacia el Nazareno. Aparte de regentar la empresa de materiales de construcción, fue valorado por su generosidad ante quienes necesitaban cualquier material y les daba solución y  colaboración.

En los años gloriosos del futbol alcalaínos, formó parte de la directiva del Alcalá C.F hasta su extinción, donde supo afrontar con su buena dote de negociación y generosidad la solución de los problemas en sus momentos críticos, con la avidez de que sabía captar a alguien que siempre le abriera la puerta, ofreciendo soluciones como sorteos de coche e, incluso, la adquisición de un solar, donado por ayuntamiento, para sanear la economía del club, así como la venta de cupones en los descansos de los partidos. Ni que decir de su amor por el mundo de la caza, siendo miembro del coto la Mata, del que era un avezado tirador. No se quedaba su amor futbolero en su tierra, sino que perteneció a la peña del Betis, con la que compartió momentos gloriosos del club andaluz..

Antonio, el de Yeso, vivió en sus últimos años de su vida como un guerrero en su retiro, con dos cicatrices en su corazón, la pérdida de las dos personas que más había querido en su vida. Primero,  su hijo Antonio, en el que sembró la semilla de la solidaridad en Cruz Roja y fue un ejemplo de entrega de las demás. Y, nunca pudo olvidar la pérdida de su esposa Mercedes, como símbolo de su compañera ideal con la que compartía todos los momentos y horas de su vida, del ocio al negocio, de sus paseos desde Llanillo a los álamos, de la casa de campo a la calle Mesa...

En sus últimos años, como un buen senequiano, afrontó su jubilación en el silencio gozoso de no ser una carga para nadie y los brazos abiertos de su amor dentro de su morada, cobijo de todos los miembros de su familia, su hija Aurora, su yerno Custodio y sus nietos. De seguir sembrando semillas en el mundo constructivo, como su nieto Custodio. Continuó rellenando estos momentos  hasta su final entre sus muros, haciéndola más pasajera con el recorrido televisivo  de las películas de oeste de los años setenta, los recuerdos africanos de su milicia, su huerto, y la paz interior de haber cumplido con su camino de entrega y bonhomía. Y con esa tranquilidad y buen semblante ante la adversidad, la patrona alcalaína de las Mercedes lo acogió con su manto despidiéndose como si quisiera querer seguir entre nosotros,  y ya estuviera disfrutando de  la juventud eterna.

viernes, 18 de septiembre de 2026

GLESIAS Y HERMANDADES DE LA PARROQUIA DE SANTO DOMINGO DE SILOS. NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS.EN EL PROGRAMA DE LAS ANGUSTIAS.

 


I

 

           

           

En anteriores programas, ya hemos tratado sobre la parroquia de Santo Domingo de Silos y su sede de la iglesia del mismo nombre, la coadjuriz o ayuda de parroquia de la Santa Veracruz desde el siglo XVII y la presencia de la devoción a Nuestra Señora de las Angustias, los orígenes de la iglesia y hermandad de Nuestra Señora de las Angustias, y el cambio de sede parroquial en 1870 a la mencionada iglesia de las Angustias. Es interesante conocer este momento histórico para la historia eclesiástica de la parroquia de Santo Domingo de Silos, así como de la cofradía mariana en torno a Nuestra Señora de las Angustias. A lo largo de este artículo, comprenderemos muchos actos, cultos y lugares relacionados con ambas entidades religiosas y provenientes de este cambio histórico. 






la primera sede de la parroquia  e iglesia de Santo Domingo de Silos en los años treinta

DELIMITACIONES PARROQUIALES

En primer lugar, la parroquia de Santo Domingo de Silos se componía de un distrito parroquial que, al principio, no abarcaba la actual delimitación de las actuales parroquias alcalaínas. Pues, en el caso urbano comprendía, por su parte occidental  meridional Llanillo arriba  el espacio entre la calle Caridad hasta la calle Capuchinos y Paseo de los Álamos; y, por la parte oriental y norte, como divisoria todo el Llanillo, y por calles desde la calle Antigua hasta    la calle Fuente Nueva lindando con la cornisa de los Llanos ( hubo una rectificación por los años ochenta del siglo XIX), estableciendo como línea divisoria de ambas parroquias la calle Caridad, Luque, , Trinidad por la parte occidental , y por la parte oriental la de la calle de las Monjas y las de la Torres Bermejas,  la que hoy actual rige, salvo la modificación de la parroquia del Salvador.

SUS ERMITAS E IGLESIAS. ALDEAS Y CASCO URBANO

Pero, hasta que la iglesia de Frailes se convirtió en ayuda de parroquia, dependían de la parroquia de Santo Domingo de Silos, la ermita de San Juan Bautista de las Ribera Alta ( pidió separaras de la ayuda de parroquia de Frailes) , Santa Ana ( siempre manifestaba el privilegio patronal para sus fiestas) , san José de Mures ( era muy pequeña, tenía casa anexa y pidió ser ayuda de parroquia por sus circunstancias especiales) , a lo que había que añadir las ermitas de  San José de la Rábita, San Vicente Ferrer de las Grajeras,  La cruz en    Cantera Blanca, dedicada a la Purísima, y privada, Cristo del Perdón de la Pedriza y la Rábita.  En el casco urbano, pertenecían a la parroquia, la ermita de la Veracruz,  de la Caridad o de la Aurora,  de San Antonio Abad, del Cristo de la Misericordia,  ermita del Santo Sepulcro ( Las cruces)  y la Verónicas en el Calvario ( hasta nueva delimitación parroquial), del Ecce Homo ( en los primeros momentos hasta nueva demarcación actual), la de la Escuela de Cristo   y oratorio público  de la familia del doctor en Derecho Luis López Moreno en calle Utrilla, 29 ( con las devociones del Cristo de la Expiración e Inmaculada Concepción) y templo de las madres dominicas de Nuestra Señora de la Encarnación. Incluso en los primeros tiempos la iglesia de Consolación que se había quedado como sede de los beneficiados sin aplicar los sacramentos, que lo eran en la Veracruz, junto con de San Marcos pertenecían a esta parroquia.  Por eso se comprende que hubiera intercambio entre algunas iglesias y ermitas de objetos de culto, cuadros, y vestiduras religiosas y la nueva sede parroquial de Nuestra Señora de las Angustias que nos hace comprender la situación de su mobiliario, imaginaría y capillas. Por ejemplo, en 1887, le fueron donados el relicario del Lignum Crucis, manto de la Virgen, huesos de santos, traídos de Roma en 1790 y procedente de un particular que lo había conservado de la Veracruz  

En estos años ochenta, surgieron diversos pleitos con la parroquia de Santa María la Mayor, a la que se le había dejado la administración de su iglesia matriz, y figuraba la de las Angustias como coadjutriz, e, incluso, algunas imágenes como las de Santo Domingo de Silos habían pasado a sus dependencias, y, además, surgieron discordancias a la hora de aplicar los actos sacramentales, pues no se sabía a la jurisdicción que correspondían hasta que se aclaró a finales del siglo XIX.  En sus administraciones se componía de un párroco, cuatro coadjutores para el casco y tres para los anejos aldeanos.

DE LA IGLESIA DE LA VERACRUZ A LA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS

Cuadro de texto: Escudo del estandarte de la Hermandad de la  Veracruz. Cofradía de las Ánimas            De todos es sabido que la iglesia de la Veracruz, levantada a mediados del siglo XVI, fue sede de la parroquia de Santo Domingo de Silos durante muchos años del siglo XVII hasta el siglo XIX. Figuraba con el nombre de “ayuda de parroquia”. En su sede se albergaron muchas devociones y hermandades como la cofradía de la Santa Veracruz, en la que se integraba varias hermandades Columna, judíos, Romanos, Apóstoles, Nuestra Señora del Carmen, Gracia, Santa Cruz, Madre de Dios, San José, y Cristo de las Penas. En 1870, cedió el lugar de sede parroquial con el traslado a la ermita de Nuestra Señora de las Angustias, y se abandonaron paulatinamente los cultos a sus hermandades e imágenes, y se convirtió en una ermita en la que solamente se celebraban las misas de alba los días festivos por ser sede de la Cofradía de Ánimas y, por otro lado, la Archicofradía del Santísimo Sacramento mantuvo la fiesta anual del Corpus, dedicada al Santísimo Sacramento. Esta última   fue aprobada por el vicario y gobernador general y para mediar en la Corte se nombró procurado a don Bernardo Romero en el Real Consejo de Castilla, donde tenía lugar la última aprobación ante el dónde de Cañada de Medina, a petición de José Antonio Núñez y José Benavides Mendoza el día dos de agosto de 1792, con el nombre de ESCLAVITUD DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DE LA VERACRUZ.  El fundamento de su erección fue el siguiente[1]:

“al impulso del celo de diferentes vecinos actualmente los hermanos de la Esclavitud que miraban con dolor el poco culto con que salía el Santísimo Sacramento por viático a los enfermos de la referida ayuda de Parroquia, deseando que el Santísimo Sacramento, le contribuyesen los obsequios y decencia posible se ocurrió con memorial del Illmo. Sr. Abad de esta ciudad y de esta Abadía, pretendiendo se dignara erigir una confraternidad y Esclavitud titulada del Santísimo Sacramento, situada en la dicha Iglesia Parroquial, lo que consiguieron de la piadosa devoción de su IIllma, igualmente que se erigiese aprobar las Constituciones., que de su orden se formaron para el perpetuo establecimiento de la Esclavitud, continua asistencia de los devotos y fervorosos actos de sus hermanos acompañando con luces al Santísimo Sacramento, siempre que salga por viático y a los enfermos en renuevo y otros frecuentes que se instituyen en las actuales constituciones”. Por cuanto a las cofradías de Ánimas, la más importante del caso tenía su residencia en el Convento de san Francisco, y, en los años anteriores, en la iglesia de la Mota. Sin embargo, a finales del siglo XVIII, va a quedar reducida a la de la iglesia de la Veracruz, al reconvertirse el antiguo legado de su hermandad pasional en este tipo de cofradía en el siglo XIX. Solían acudir por la noche, al toque de oración, a recoger limosna con unas tazas y campanillas por las calles y los cortijos de la comarca.  Dividían la ciudad en varios partidos de la Veracruz, san Antón, santo Domingo, del Ecce-Homo, Consolación, san Juan y san Blas y de la Encarnación y la gente daba dinero para ampliarlos en misas, cantándoles canciones de ánimas y toque de campanillas. Estas se celebraban por las mañanas en el amanecer y en los días festivos al mediodía. La demanda del campo dio lugar a que en las aldeas se formaran algunas hermandades como en Ermita Nueva o Valdegranada. También por Navidad, llevaban a cabo la limosna de aguilando, que imitó la hermandad de la Aurora, y que acababa con una rifa con los ganados en especie (borregos, cerdos, asnos,) que donaban los devotos. Durante el Corpus y Candelaria y fiestas de la iglesia su capellán ofrecía misas[2]. Al final esta hermandad se albergó en la iglesia de las Angustias, donde celebraba sus cultos.  

En esta iglesia, se mantuvieron durante algunos años la casa del Sacristán de la Parroquia y la Casa Rectoral, donde ejercía el despacho el párroco y se guardaban los archivos, dicha mansión se hallaba junto al corral o patio que daba a la Escuela de Cristo, antiguo Corral de Comedias. Templo, casa rectoral, del sacristán y escuela se vendieron en el segundo decenio del siglo XX y se transformaron en dos mansiones modernistas, sede bancaria durante muchos años. Por su parte, la capilla de las Ánimas bajo la advocación del Cristo de las Penas ocupó una de las seis capillas de las Angustias y el Santísimo Sacramento fue reconvertida con el nuevo uso del Sagrario y su reservado.

Surgió una protesta vecinal y de la feligresía por este traslado, y radicaba en diversos aspectos: mientras el perímetro de la iglesia de la Veracruz medía 198. 43 metros, el de las         solo alcanzaba 188.26 metros-era más pequeña-; el coro de la primera alcanzaba 31 metros cuadrados, frente al de la segunda que no llegaba ni a los ocho metros; en suma, la capacidad de cada una era por la iglesia de la Veracruz 229,43 metros frente a 196, 26 de las Angustias. A esto se añadía que, a la hora de las fiestas y cultos, cuando se aglomeraban fieles, mientras en el presbiterio de la Veracruz se ofrecía una extensión de 194.53 centímetros, el de las Angustias disponía de una cuarta menos de esta, a saber, 153.36. Por ello se alegaba que, amén de esta merma de 41, metros, daba lugar que en las solemnidades y días festivos no podía acudir dentro del cancel todos los devotos en las Angustias a la misa del mediodía, aunque se destacaba que la iglesia de las Angustias era más moderna y bonita y el esfuerzo de la reconstrucción de la Veracruz, dos años antes del traspaso. Solucionaron el tema de campanario, pues lo adaptaron entre bóvedas y colocaron tres campanas, del antiguo campanario de la parroquia. Además, disponía de casa del sacristán, que era colateral a la iglesia y se mantuvo hasta los años setenta del siglo XX. También, la capilla, antigua sacristía, que se hallaba frente al púlpito abrió un espacio nuevo en las Angustias y jugó un papel fundamental, curiosamente para evitar los escándalos y los ruidos que sufrían los fieles en la iglesia de la Veracruz, por asistir a las charlas cuaresmales a los coros altos y junto al muro que daba a la Llanillo, muy propenso a celebraciones bulliciosas como la feria y el tránsito de coches de la carretera por ser camino real a Granada.  Y, si se miraba al cielo de la iglesia, se añadía que el de la Veracruz era un techo cuadrado de bovedillas y el de las Angustias definía el párroco José María Castro “a cuyo ingreso se queda extasiado el fervoroso cristiano y se detiene respetuoso el más indiferente escéptico”.  No obstante, las Angustias tuvieron que corregir el tabernáculo del Sagrario, las barandas de los púlpitos y comulgatorio,  el traslado de la pila de bautizar de la sacristía a l principio de la iglesia, todas las ropas sagradas muy desusadas,  nuevos vasos y cálices sagrados por ser muy pobres los antiguos, nueva canalización en el patio interior de la iglesia, el traslado de la imagen y cuadro de Santo Domingo de Silos que se encontraba en otras iglesias, y  traslado de la Casa Rectoral  a las Casas Abaciales.

 NUEVAS CAPILLAS y COFRADÍAS DE LAS ANGUSTIAS

Alguna ha desaparecido como Nuestra Señora del Rosario de Mures o se han reconvertido como la de San José, procedente de la iglesia de la Veracruz o la de la Purísima Concepción.

LA VOT DE PENITENCIA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN

El culto al a Virgen del Monte Carmelo se remonta en el siglo XVII en la ermita de la Veracruz, pero ya estaba establecida con sus miembros y director en 1880 en la iglesia de la Angustias como VOT de penitencia (Venerable Orden Tercero), donde se trasladaron sus cultos, entre ellos la celebración de la fiesta del día el dieciséis de julio, como se viene realzando hasta hoy día. Ya, en 1882, celebraron solemnemente el III Centenario de la Muerte de Santa Teresa con gran solemnidad y concurso de mil personas.

LA CAPELLANÍA DE L ANGEL CUSTODIO

Esta capellanía estaba relacionada con el abad Alonso Mendoza y pasó a la iglesia de la Veracruz, consistentes en un cáliz, un a casulla y unas dalmáticas que pasaron a la iglesia de las Angustias en 1888.

LA CAPILLA DE NUESTRA SEÑORA DE LA SALETA

Se debió a la iniciativa de José Tomás Retamero o y Nieto, tras el establecimiento de la Asociación de mejora de las costumbres Nuestra Señora Reconciliadora de la Saleta en 1876 y sus correspondient4es constituciones, a lo que hay que añadir que trajeron la nueva imagen.

LA ERMITA DE LA CARIDAD.

Se denominaba también de Nuestra Señora de la Aurora y su fachada principal se abría al Llanillo, pasó a la ermita de San Antón. Es muy interesante la relación con la parroquia de Santo Domingo de Silos la historia de esta cofradía, más bien asociación, y su extinción con el rezo de los auroros. En la nueva ermita se colocaron sus faroles hasta su desaparición en los años sesenta del siglo XX, porque se mantuvieron todas las tradiciones hasta los años cuarenta.  

LA IGLESIA DE SANTO DOMINGO DE SILOS

Cuadro de texto: Santo Domingo de Silos en los años treintaYa no ejercía de sede parroquial desde 1814. porque se había prácticamente abandonado, Pero desde 1870 se creó una nueva hermandad bajo su advocación y comenzaron a hacer reformas. No obstante, la techumbre y sus tejados ya se encontraban en mal estado y el corrimiento de tierras amenazaba la Capilla Mayor. Los retablos y pinturas se hallaban en muy mal estado y se reclamaban por su valor artístico el traslado de dos de ellos en 1884. Por ser patrón de la ciudad, seguía siendo muy visitada. Testimonio de ella es la pervivencia de muchos cuadros de su altar mayor que perviven y desgraciadamente aparecen todavía en las subastas. E, incluso, de otros altares se encuentran en el actual sagrario de la Iglesia de las Angustias.  

 

 

LA COFRADÍA DE NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS

Cuadro de texto: Foto de imagen en los años sesenta            Partimo de que, a finales del siglo XVIII, ya estaba gobernada por un administrador de rentas y de la Sagrada Imagen de Nuestra Señora de las Angustias. En concreto en 1789, recaía en el señor don Pedro de Lastres Mora, alférez de la ciudad, lo que manifiesta la relación de esta familia en la historia cofrade de Las Angustias. Para el desarrollo de cultos y devociones, partida por este año de varios censos gravados sobre estas casas: una en la calle Trinidad, donada para culto, que pagaba Pedro Barrio Nuevo y en este año hay un dato muy interesante, porque ya se alude en que en su capilla se hallaba la imagen; otras dos en la calle Antón de Alcalá (una esquina de la calle Gala) y otra cuarta en la calle Real. Hay constancia de una memoria cargada sobre una finca de cinco fanegas de Ana María de Berlango en el sitio de la Mata, para celebrar dos misas en esta capilla de Nuestra Señora las Angustias. 

 Hasta 1851, al frente de ella existía un capellán de la imagen de la Virgen de las Angustias, en concreto don Rafael de Robles. El día 31 de marzo organizó y solicitó del Ayuntamiento “una procesión Rosario de Nuestra Señora de las Angustias en la noche del día 11 de abril[3]”.  Se celebraba su procesión el viernes de Dolores, que se mantenía desde tiempos inmemorial, purés cuando se encontraba la Virgen en la iglesia de la Caridad este era el día de su festividad.

            Pero si nos ceñimos en los primeros momentos de convertirse en sede, nos encontramos con una iglesia con muchas deficiencias. No disponía de seguridad, porque hubo que proveerle de rejas para evitar los robos, un esterado para toda la iglesia para evitar el frío invernal, tanto en la capilla mayor como en el cuerpo del templo. Presidía el altar mayor, curiosamente en su camarín era el único que no tenía cristal y se contrató por los años ochenta del siglo XIX a Granada.

 

 



[1] AHPJ. LEGAJO 5555. Folio 326. Escribano José López Nieto

[2] AMAR. Caja 207. Pieza 6.

[3] AMAR. Acta del 31 de marzo de 1851.