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domingo, 28 de junio de 2026

EN LA SEMANA DEL JAÉN, LA BRUJA Y LA NOCHE DE SAN JUAN.

 

LA BRUJA Y LA NOCHE DE SAN JUAN. DOS

 






Hay fiestas que relucen más que el sol. En estas fechas, celebramos el solsticio de verano en nuestras tierras. Sin meternos en la concreción de la fecha, ya sea 20, ya sea 23 de junio. El calendario se recristianizó con la fiesta de la Natividad de San Juan Bautista, el único santo que tiene dos festividades como Jesucristo, ya que celebra su Degollación o Muerte por el mes de agosto. La festividad de San Juan ha dado nombre a pueblos, barrios y templos de la provincia de Jaén; también, responde a una fiesta muy celebrada entre los romances fronterizos. Hay noticias de este santo en Martos, los Villares y, sobre todo en las aldeas y barrios de Alcalá la Real.  No era de extrañar que uno de los primeros arrabales se fundara en el entorno a la ermita de la iglesia de San Juan, ya lejos del recinto amurallado. Incluso que se difundiera la leyenda de que el río Guadalcotón, a su paso, por Castillo de Locubín, más bien al convertirse en afluente del río del Castillo tomara el nombre de San Juan, porque en esta festividad un gran seis mo que asoló las tierras del Sur, hozo surgir el valle, por donde corren las aguas del actual río San Juan.           

            La fiesta de San Juan Bautista se remonta en nuestras tierras, incluso con otros ingredientes festivos y diferentes pueblos, a los tiempos musulmanes.  Así lo recogía aquel  romance fronterizo que canta la conquista de Antequera en el siglo XIV   y  una  venganza granadina por tierras de Alcalá el día del solsticio de verano:   La mañana de San Juan/al tiempo que alboreaba,/gran fiesta hacen los moros/por la vega de Granada./Revolviendo sus caballos/y jugando de las lanzas,/ricos pendones en ellas/broslados por sus amadas,/ricas marlotas vestidas/tejidas de oro y grana./El moro que amores tiene/señales de ello mostraba,/y el que no tenía amores/allí no escaramuzaba./Las damas moras los miran/de las torres de la Alhambra,/también se los mira el rey/de dentro de la Alcazaba. Unas fiestas que muy bien describía Ibn Jatib y se relacionaban con la fiesta que, en el apogeo de Al-Ándalus, con el nombre de la Pascua de Ansara se celebraban con gran esplendor, carreras de caballos, ejercicios de destreza, certámenes poéticos y hogueras, a menudo encendidas junto a higueras.

            No es de extrañar que estas fiestas se celebraran con el nombre de san Juan y participaran de los mismos elementos que las musulmanas: juegos de cañas y de caballería, hogueras y luminarias y mascaradas con desfiles de gremios.

         En las fiestas alcalaínas, cambiaron de escenario y se trasladaron al barrio de San Juan, organizadas por la hermandad de San Juan y de la Limpia Concepción que mantuvo durante muchos años la Víspera, la novena, la función de Iglesia, los ministriles, la capilla, el sermón de los beneficiados y los gastos de cohetes, colgantes y otros adornos de la ceremonia religiosa con los altibajos característicos de la Iglesia. En el siglo XIX, las fiestas se organizaban en honor del titular con verbena, donde se bailaba en medio de farolillos, juncia, romero y arcos de estos elementos. El motivo central era el sorteo del borrego, que solía hacer el cura de San Juan con el tradicional sistema de las habas blancas y negras hasta alcanzar la que le coincidía con el premio. Se celebraba en el patín de San Juan bajo un toldo y con el borrego presente, que estaba adornado de lacitos de colores y se aturdía por los cohetes y la música de verbena.

A principios de siglo XX, ya había desaparecido aquella tradición y se restableció en los años de los sesenta, el 1965, volvió a surgir la rifa del borrego y la hoguera e invitación en la Víspera de San Juan sin el resplandor que tuvo el siglo diecinueve. En 1971, se encargó una imagen a Eduardo Espinosa y en la víspera de la fiesta actuó una orquesta, se invitó a ponche y se quemó una hoguera. La imagen se bendijo por el párroco en una misa el día de su fiesta con lanzamiento de cohetes.

Por los años ochenta, una fiesta de barrio y de hermandad se convirtió en una fiesta popular. Salió la imagen en procesión por las calles del Barrio, al mismo tiempo que se hizo tradicional la verbena amenizada por el grupo de Miguel Fernández.

 En el año 1986, siendo hermano mayor Francisco Gonzalo, comenzaron a celebrarse dos días. En la Víspera, la tradicional proclama, misa vespertina y la procesión, la hoguera, la Tuna de amigos "Arcipreste de Hita", el Grupo de Sevillanas del Instituto de Bachillerato, la verbena Popular, y, sobre todo, un nuevo elemento que se hizo tradicional, la Quema de la Bruja en el Hoguera. El personaje y su parafernalia fueron inventados y creados por Rafael García Medina, que año atrás año, logró diversas variantes de este fantástico personaje que desde la torre de San Juan vuela hasta la pira de la placeta para decirle el último adiós en medio de música mistérica y juegos de sonidos y silencios rememorando costumbres del rito del amor entre los mozos alcalaínos. Se acrecentaron las fiestas en algunos años con la celebración de actividades culturales durante dos días.

Actualmente, la fiesta ha quedado reducida a la Víspera misa de la festividad, procesión de imagen, hoguera y quema de la Bruja en medio de la verbena popular y se mantiene hasta el año 2026. Algo quedan en nuestras tierras como el elemento del fuego, el embrujo del amor de estos días y los aspectos religiosos con la procesión y función de San Juan en la aldea de la Ribera Alta y el barrio de San Juan de Alcalá la Real. Muchos preguntan sobre el origen de la quema de la bruja, edulcorada con algún que otro aquelarre y música de miedo por parte de la orquesta.

      Los hay que remontan las célebres brujas a ciertas  leyendas y lugares de la Sierra Sur donde solían aparecer cerniendo higos y posteriormente  se transformaron en personajes provistos del espíritu de  la hechicería; otro  me comentaba que a un  familiar suyo aquella hechicera lo había dejado encantado y no daba respuesta a nadie; algunos se remontaban a los tiempos del principio de la Edad Moderna y aludían a los duendes que acudían por la noche en la  casa del Miedo de la ciudad fortificada ; más consistencia tenía el hecho de que en lugares como cuevas o las oquedades ( existía un sitio de denominado La Mina) habían sido refugio de  los monfíes cuando acudían a asaltar a los arrieros y sus recuas en su paso desde la Campiña a Granada; afirmaban  que algunos bandoleros de la Sierra de Ronda lograron   esconderse en aquella Mina  para despistar a los alguaciles y caballeros de la sierra   que le seguían los pasos. Pero tiene más credibilidad que la fantasía, provocada por el efecto etílico, ha dado lugar a muchas leyendas sobre este personaje. No es raro que, en el camino de Alcalá y Frailes, se aparezca a un labrador una noche una bruja cerniendo higos en el Portichuelo. O que aparezca una bruja encantada volando por los cortijos de la vega de Paz de la Rivera Baja o el Charro frailero. O en la fuente del cortijo de las Semillas de las peñas de Majalcorón, salieran de ella botellas de varios colores al anochecer.  Por la Ribera Alta se me refirió el origen de varias cruces tras el sarao de una fiesta, la fábula de los cerdos del cortijo del Albarracín, los cuentos de la Inquisición de la casa de los molinos de la Ribera Alta, las Vegas de Paz.

Por cierto, este año conmemora su XL Aniversario y se convierte en una fiesta totalmente independiente de la religiosa, lo que concentrará a miles de chiquillos y padres en esta noche de magia y embrujo.

 

 

sábado, 27 de junio de 2026

POR LA MEDIALUNA Y LAS JUNTAS (EL CORTIJO Y MOLINO SIGLO XVIII)

 


 













 

 

           Hace unos doce años, quisimos recordar una ruta que emprendieron varios vecinos y labradores de la zona de las Juntas de los ríos y arroyos de Palancares, Salobrar, Velillos y Mures, allá a mediados del siglo XVIII, con motivo de firmar un contrato de arrendamiento entre un labrador  y un cortijo. Hemos llegado a la Media Luna más de treinta ruteros y nos esperaba Paco Mures. Tras unos minutos de espera por no haber conectado con Fernando del Pino, que pacientemente nos aguardaba en la Jineta, y, tras las justificaciones oportunas, emprendimos camino a las Casillas de Mures entre extensas zonas de regadíos plantadas de frutos hortelanos, esparragales y cereal. Algunos habían hecho ruta de noche en casas rurales.
Tras pasar el cortijo de Wenceslao, por un pontazgo con baranda de hierro,  pasamos el río de Fraile-primer salto de arroyo-seguimos camino hacia el Medianil. Nos imaginamos a los antiguos labradores  de esta zona que salían para avalar el contrato de arrendamiento a la ciudad de Alcalá la Real. Ya eran importantes y conocidos y de fiar los hermanos García. Pablo iba a firmar el contrato, y Francisco labraba las tierras del cortijo del Río ( hoy , existente, que se remonta a una villa rustica romana) y Manuel Pérez,  el del Puente del Palancares. Le esperaba fray Andrés Baltodano, profeso de la cartuja de Granada, propietaria del cortijo y molino de las Juntas,  en la escribanía de la Mota, la de  Francisco Montes Lezcano.

 

  Nos detuvimos en las ruinas de  la antigua fábrica de  Francisco de Batmala Gobert, donde nos remontamos a los orígenes franceses  y emprendedores de este personaje emparentado con la familia de los Alba, cuyos bienes quedaron en poder  de Clotilde Batmala a mediados del siglo XX. Con ellos se hicieron las casas de San Marcos y se restauraron algunas iglesias.

 

          Nos detuvimos y fotografiamos en el árbol de la oficina de empleo y de descanso tras la jornada de trabajo; tras saltar por el arroyo del Salobrar- el segundo arroyo de este partido de campo-, llegamos al antiguo cortijo del Medianil, donde explicamos su origen de cortijo de propios y percibimos una de las primeras cosechadoras de nuestra comarca. En torno a una vereda de la Jineta, contemplamos su recinto fortificado, explicamos su origen iberorromano, su necrópolis, alguna que otra mina ( hoy, otra vez en  valor),  la ruta militar y de frontera de adentrarse desde el reino de Córdoba y Jaén a Granada por las tropas de  los monarcas  castellanos leoneses ( Alfonso VI, Alfonso VIII, los Reyes Católicos, entre otros) dimos unas pinceladas del punto estratégico que jugó la Jineta - o Cerro de los Jinetes- en tiempos de la Guerra Civil, comentamos el puente de las Monjas, donde contemplamos algunas crías de patos, y avanzamos hacia los Cortijuelos, sede de turismo rural para desviarnos a  Santa María, un cortijo  antiguo de la orden cartujana,  donde nos hicimos la foto de rigor y explicamos el repartimiento de los Reyes Castellanos a los hidalgos alcalaínos, la compra por los frailes y la desamortización de estas tierras que cayeron en manos de  la burguesía granadina y alcalaína. Bajamos hacia el río Palancares, ya unido al de Frailes, camino de ribera saltamos una plataforma de cemento en forma de pontazgo- tercer salto de arroyo, el del Palancares- pasamos por cerca de Balazos, molino de las Juntas, hoy casa rural, y nos adentramos entre espárragos y una alameda que parecía casi nevada. Llegamos a las Juntas que era el cuarto paso, donde pudimos contemplar la unión del arroyo de Frailes con el de Frailes que recogía ya las aguas de Palancares y Salobrar. Refrescados, emprendimos el regreso. Con el libreto en mano, recordamos “Caballeros de Alcalá, peones de Colomera” y “Que vengo de moler, moler/ por el camino de abajo”. Unos doce Kilómetros, tras pasar la cortijada de Balazos y fotografiarnos con el padre de Héctor y Ramón. Y comentamos el contrato que nos había motivado a hacer la zona. Formaban esta parte final del recorrido las tierras del cortijo y molino de las Juntas, que se mantuvo hasta muy avanzado el siglo XX y se ha convertido en casa rural. Dice el documento de 1740. · el cortijo y el molino que lindan el uno y el otro, que llaman de las Juntas, y el río que llaman de las Juntas y la mojonera de la dicha ciudad de Granada”.  Ya lo tenemos localizados y nos detenemos en algunos detalles que nos describen las clausulas documentales. Por un lado, el molino era de dos paradas, una de piedra blanca y , otra de piedra baca. El cortijo con su casa de teja, monte y encinas y todo lo que pertenecía de agua para riego, cuatro pesebres de piedra (por cierto uno quebrado) y cuatro carretadas de paja.

 Las tierras debían laborarse en tres alzadas de los diversos productos, (trigo, cebada y semillas) durante tres años. Se establecía una renta de 120 fanegas de trigo por el molino, y por las otras tierras y las de riego llamadas de las Vegas, a dos partes de siete en trigo y cebada y al cuarto de semillas.  Por el cortijo de vivienda y por el monte, debía dar dos fanegas. Se fijaba el pago a partir de la fiesta del quince de agosto, llevado y transportado en el monasterio de la Cartuja de Granada. Pablo García se comprometía vivir en la casa del dicho molino y cortijo, y debía tenerlo todo preparado, aviado y reparado, lo mismo que el caza corría por su cuenta y debía avisar al monasterio para su arreglo que le aportaría doce peones. Se hizo cargo de los pertrechos y arreglos de la maquinaria y ,materiales del molino a vista de los maestros de molino Peñalver. Y es interesante el inventario de las Piezas, para conocer el funcionamiento y estructura del Molino: en cuanto a la piedra Baza, saetillo con su bozín, un rodezno con su tajador, tres sortijas en rodezno,  piedra de la laguna sana,  piedra de la loseta con la laguna quebrada,  pala ferro y la viga en terrizo, arinal, tolba y torno; en cuanto a la piedra blanca, un saetillo con su cerrojo, bozín, rodezno de tajador, con sus sortijas, rangua y gorrón y puente y alivio, asnillas y paraderas, piedra corredera blanca, piedra blanca solera, pala fierro, tolva y torno, piedra blanca arrimada y otra quebrada, cuatro hierros junto a la piedra. Piedra aguadera, tres  piedras bazas del Castillo, otra de la laguna , un quijar, tres redores, uno arrimado, tres picos de picar piedra, y un palahierro, pala de levantar piedras y un martillo, azuela, sierra y nivel, arnero , celemín y media fanega, piedra de amolar y madera para asentar piedra, arcas, cerraduras y llaves, tres compuertas, banco y libro para anotar nombres. Todo alcanzaba la cantidad de 4358 reales. No se olvidan de las tres hojas de laboreo, el aviso al convento a la hora de llevar los productos a las eras, y de tomar precauciones para que no sean comidos por el ganado, la prevención por sequías u otras adeversidades, subcontratas y cumplimiento del contrato.  .

-El molino se electrificó y se mantuvo en activo , pasó a manos privadas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

            En la cascada de la Medialuna, el bautizo colectivo de la ruta.

 

 

 

 

viernes, 26 de junio de 2026

LA COMPAÑIA DE LOS MALTESES EN ALCALÁ LA REAL

 

La Compañía de los Malteses no fue una unidad militar, sino un próspero grupo de comerciantes asentados en las Islas Canarias durante el siglo XVIII. Eran oriundos de Malta y se dedicaban a la importación de géneros textiles y algodón, contando entre sus miembros más destacados con el alférez mayor Joaquín Grec (o José Grec/Greck), natural de Conspicua.








Curiosamente, este personaje  se hallaba el doce de diciembre de 1743 en Alcalá la Real y llevaba a cabo un contrato con Fausto de Moya firmando tres vales para pagar en varios plazos, (en el documento se especifica que se hallaba en Alcalá, pero las transacciones habían tenido lugar en Guadix , Jaén y Granada). De nuevo  se encuentra en Alcalá la Real en 27 días del mes de noviembre de 1745 y, por un contrato con la hermandad de las Ánimas de la cofradía de la Veracruz de la ciudad de la Mota, podemos destacar de la importancia de su presencia. Se concreta en que Fausto de Moya y María de Ojeda había llevado una serie de operaciones comerciales con Grec y le había dejado deber 590 reales de peso de plata de una cuenta superior y el cedía a la cofradía de las Benditas Ánimas, para que se dijeran por el alma de la compañia. Los recibió el hermano mayor Miguel de Hinojosa en nombre de la cofradía y le dio las gracias. Firma el documento el hijo del  retablista y escultor Manuel del Álamo, fiscal de la abadía alcaláina. 
(AHPJ. LEGAJO 5145, FOLIO 409. ESCRIBANO , Francisco Montes Lezcano)
No es casual que este personaje se conociera residente y que lo hiciera, según sus manifestaciones, con dos visitas durante los años 1744 y 1745. Alcalá la Real había desarrollado una gran produccion de la industria textil, sobre todo de la lana y la sed  a lo largo de los siglos anterioress, estableciendo telares en sus ciudad, creando una importante red comercial con famosos mercaderes a mediados del siglo XVII como Francisco Martínez de Orduña y Juan de Mora Garrido y la exportación de sus productos  hasta las Indias. No es extraño que esta compañia maltesa negociara por los lares de la Mota, Pues lo hacían como  marinos y mercaderes que se naturalizaron como vasallos de la Corona Española. En concreto, Joaquín Grec se convirtió en un notable agente comercial y alférez mayor que llegó hasta la Gran Canaria. Su familia emparentó con los Cabral y participó activamente en las ceremonias y fiestas de proclamación de Carlos IV en las islas, donde la influencia de estos mercaderes dejó una huella notoria en la historia económica del archipiélago y en las costumbres de la época. Junto a otros comerciantes como los Verres, operaban en el Atlántico y el Mediterráneo, gestionando también la importación de productos malteses como la fibra de algodón.
    Durante el siglo XVIII, la presencia de los comerciantes malteses en la España peninsular constituyó un fenómeno económico de enorme relevancia. Lejos de ser meros transeúntes, los malteses conformaron la segunda colonia mercantil extranjera más importante del país (solo por detrás de los franceses, en Alcalá la Real  vinieron los Serrete, Ibañez, Lac, Gober, Casanova, ) y jugaron un papel estratégico clave: fueron los principales proveedores de algodón para las fábricas textiles de Cataluña. Su entrada en la Península estuvo impulsada por la crisis del corso en el Mediterráneo, lo que empujó a los marinos malteses a reconvertirse en comerciantes hacia el Atlántico y la Península Ibérica. y con el apuo  del reino de España que  otorgó facilidades sanitarias y arancelarias especiales a los productos de la isla para favorecer este flujo. El documento alcaláino refrenda que a diferencia de otras colonias extranjeras que solo operaban en los grandes puertos, los malteses tejieron una red comercial capilar por todo el interior de la Península, en este caso en la  ciudad de Alcalá la Real. Se debía a sus técnicas de venta que  Introdujeron innovaciones comerciales como la venta ambulante y, sobre todo, la concesión de créditos a corto plazo para la población local, lo que manfiesta este documento que detalla diversos plazos que habían contratido con las compradores y no les quedaba más que un resto que convirtieron en donación a la cofradía. Y, además, manfiesta que el siglo XVIII, había dado lugar a un cambio en la produccción textil de la comarca abacial, porque entre las mercancías que vendía no solo vendían hilos, sino también quincalla, ropa confeccionada, paños, lienzos y tejidos variados.
El documento nos sorprendió porque al aludir a compañía nos vino a la mente la tradición teatral de la zona , por cierto relacionada con el Corral de Comedias de la Veracruz, pero no hizo sino constatar que los mercaderes malteses estaban organizados en comunidades muy unidas y cerradas (frecuentemente vinculadas por lazos familiares de su isla natal). Y nos apoyamos en que en Cataluña, Barcelona fue el epicentro logístico y financiero debido al nexo industrial. En la   Valencia y Murcia: Ciudades como Valencia y Lorca (Murcia) albergaron importantes colonias de comerciantes de vara (vendedores de tejidos al por menor). En el interior:, su rastro documental llega incluso a zonas como Extremadura (por ejemplo, en Fuentes del Maestre, Badajoz) y en Andalucía, aunque tuvieron una fuerte presencia en Cádiz y en El Puerto de Santa María, puntos clave del comercio naval, una ciudad como Alcalá la Real fue puerto interior de comercio con los malteses mucho antes que en Canarias, No tenemos noticias en que Alcalá, como en otros lugares, el éxito de los malteses no estuviera exento de tensiones. Su agresiva estrategia de venta al por menor y su capacidad para ofrecer precios más bajos provocaron fuertes disputas con los gremios locales españoles (como el Gremio de Mercaderes de Vara o de vareo). Los comerciantes autóctonos intentaron, a menudo sin éxito, prohibir sus actividades ambulantes o vetar su acceso a las instituciones gremiales urbanas. La red comercial maltesa en España floreció principalmente en los siglos XVIII y XIX. Su núcleo de actividad consistía en la importación de algodón hilado producido en Malta para abastecer a la creciente industria textil catalana. A cambio, los mercaderes distribuían tejidos españoles por el interior peninsular. 
    Las rutas , por el eje  Mediterráneo,  comenzaban en el puerto de La Valeta y atravesaban el Mediterráneo hasta conectar con los principales puertos del Levante español. Luego, tuvo gran importancias la ruta Valenciana, en la que , durante los meses de verano, marineros y buhoneros llegaban a la costa de Valencia, desde donde se adentraban al interior de la península para vender sus textiles. Y, más concretamente, la del Corredor del Sureste, fue la que conectó con la ciudad de la Mota, porque, ciudades como Lorca servían como nodo logístico y de paso obligado, conectando los cargamentos llegados a los puertos andaluces y levantinos con el interior de Castilla.

miércoles, 24 de junio de 2026

LA ERMITA DE SAN JOSÉ Y LA HUERTA DE JESÚS NAZARENO DE CASTILLO DE LOCUBÍN

En  1735,  se llevó a cabo una venta judicial de una huerta de 13 celemines a favor del presbítero Juan Francisco Navarro ante el teniente corregidor  de la ciudad de Alcalá la Real Isidro Ruiz del Prado por un frailes trinitario fray Antonio Ramírez representando a las hermanas Lucía y Manuel de Cebreros  y Escuchas, vecinas de Granada,  sobre un censo de 8. 000 maravedíes pagados por  Benito Martín Tirado, vecino del Castillo  que se cargaba en el valle de San José y se llevó a cabo la venta de una huerta en torno a la ermita de san José, la que actualmente se denomina de Jesús Nazareno. Es muy interesante el documento por detallarnos la zona como valle de San José en torno a la ermita y  formada por varias huertas con propietarios privados y de diversas fundaciones y, por algunos documentos mencionados, la ermita ya daba nombre a este valle de San Jose desde los años ochenta del siglo XVII. Y lo más interesante  que nos presenta el documento un dibujo con un plano y la ermita. 



AHPJ. LEGAJO 5144. FOLIOS 133 Y SS. ESCRIBANO FRANCISCO MONTES LEZCANO. REGISTRO PRIMERO DE 25 DE ENERO DEL AÑO 1735

Este es el plano del lugar con las siguientes propiedades y edificios: la huerta deJesús, () de la ermita de san José, a un lado de la ermita ( con tejado a doble vertiente y portada con arco de mediopunto ), camino, huerta del capitán Santiago a la derecha junto con una huerta de Jesús, el camino hacia la ermita, otra huerta ....de Alcalá,  otro camino que separa estas posesiones con las del resto:  , por encima las  huertas del vicario de la abadía en el Castillo de Locubín, de Francisco Extremera, Hermenenegildo y Francisco Carabias, Alonso Gómez otros, otros pedazos de huerta y otros de Francisco Martín y Martín González.

1. -Demuestra el documento que el valle por esta zona era el de San José, que daba nombre a ermita , pero que debía estar ligada a capellanías relacionadas con Jesús Nazareno cargadas sobre huertas ( dos). Por lo tanto se comprende que, siglos posteriores hasta el siglo XX , exisitieran dos capillas ( una de san José y otra de la Soledad) junto con la de Jesús Nazareno. 
Em 1735, se encuentra levantada la ermita y con el diseño que se mantuvo hasta hoy, planta de salón típìco  de la edilicia abacial, su portada con arco de mediopunto.Se asemeja a otras de las ciudad abacial,muy parecida a la de San Blas de Alcalá la Real

2,- la Cruz se encontraba ya en aquel tiempo y permanece en la actualidad; responde a las de humilladero en las afueras de los pueblos , junto a los caminos y ermitas,  con su peana escalonada y los brazos acabados en punta. 
3. El templo, con su espadaña, campana, y veleta y cruz, de planta rectangular, cubierta a doble vertiente, portada de arco de mediopunto. y exenta en torno a su huerta.
4.- el detalle de Guerta de Jesús en la ermita de san José, que algunos investigadores declararon patrón del Castillo 













 Un documento diez años después del mismo escribano en 12 de febrero de 1744, aparece ya la ermita con el nombre de Jesús Nazareno, al arrendar el abogado tosiriano Juan de Arjona, en nombre de su mujer, una huerta de tres fanegas y media, junto a la ermita de Jesús Nazareno al vicario Juan Pablo Espinosa de los Monteros entre otras huertas en la Isla y Arroyo de las Parras y olivares diversos.