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domingo, 14 de junio de 2026

EL CHAPITEL Y LA TORRE DE CAMPANAS DE LA IGLESIA MAYOR. JUAN DE ARANDA SALAZAR.

 



EL CHAPITEL Y LA TORRE DE CAMPANAS DE LA IGLESIA MAYOR. JUAN DE ARANDA SALAZAR.

 

         Se ha celebrado recientemente la festividad del Corpus Cristi y es interesante conocer que la custodia de muchos lugares jugaba un papel fundamental a la hora de celebrar su procesión general. Recientemente, encontramos un documento de la relación famoso maestros de obras de la diócesis de Jaén y de su catedral el castillero Juan de Aranda Salazar con la de su pueblo natal.  Pues ante el escribano Francisco Jordán,   el dos de enero de 1637  apareció el hermano mayor Antonio Fernández Santisteban como mayordomo de la cofradía del Sacramento del Castillo de Locubín, y daba poderes a Juan de Aranda Salazar, maestro de cantería de la ciudad de Jaén, para obligar al que “aquí montare una custodia de plata dorada  que  estaba haciendo en dicha ciudad, tanto de hechura como del peso y trueque y todo los conviniere, y lo firmó en la villa del Castillo siendo testigos Juan Gutiérrez Carrillo y Diego López”. Con esto se confirma que el platero y autor de la custodia fue el mencionado en otros estudios Gerónimo Morales, y que Juan de Aranda Salazar solo sirvió de persona avalista de su obra y de control de lo que pesare, cambios en el diseño y otros elementos. Pero no fue la única intervención de Juan de Aranda en las tierras de la abadía alcalaína. Pues no podemos olvidar la torre de campanas de la Iglesia Mayor Abacial, de planta prácticamente rectangular y de 41 metros de altura, que se alza con cuatro cuerpos que corresponden con la planta del templo, el trascoro, la sala del reloj y la sala de campanas.

Juan de Aranda Salazar, maestro mayor de arquitectura (como lo definen los documentos, maestro mayor de obras de la diócesis de Jaén y familiar del Santo Oficio) realizó las trazas del chapitel de la torre de campanas de la Iglesia de Santa María la Mayor en los años cuarenta. En 7 días de septiembre de 1654 se comprometieron junto con él, Eufrasio López de Rojas los maestros de cantería alcalaínos.  Pero su obra fue modificada y culminada por su discípulo y maestro de obras Eufrasio López de Rojas que hizo las del pozo y la fuente del Hospital Viejo, situado en los arrabales.  Intervinieron como canteros Bartolomé Martínez y Francisco López, su padre y su suegro que firmaron un documento 21 de febrero de 1655.

Por encima de la sala de campanas, se eleva este chapitel, al que se acede por una gatera o trampilla, una pirámide retranqueada con ocho caras, por las que le entra la luz a través de unas ventanas con adorno troncoconal. Encima del chapitel se encuentra la bola, la veleta achatada y la cruz.  Una barandilla da balaustres y escudos protege su planta.  El maestro Eufrasio López de Rojas guardó las trazas y anotaciones del Juan de Aranda Salazar firmadas por el señor abad Heras y Manrique. Con los materiales indicados con arena cernida de harnero y el revoco de color piedra, los pernos, grapas, tirantes y gorrón de la cruz de hierro y mezclas de plomo, -conservaron la cruz y la bola de la fábrica y la veleta móvil. Se usó la piedra de la mejor de la ciudad de Señora Santa Ana.  salvo la parte interior de piedra vieja o mezcla entre ambas. Se insistía en la balaustra comentada sobre el criterio de Juan de Aranda.

 El maestro recibió el dinero de maravedís concertado, los materiales y plomo necesitado; y por su cuenta el brearlo, la madera para andamios y tiros, la conducción de piedras, labor y manifactura de todo hasta tenerla acabada en toda perfección, y demás materiales y clavazón, carrucha y maromas para vientos para subir sogas y jarcias y todo lo demás, porque la fábrica dio más que los materiales expresados. 

         No podía olvidar poner los escudos con las armas e insignias que se le dieron por parte del abad Heras y Manrique, de la piedra blanca con la que se habían hecho otros escudos en la misma iglesia, y asentar en medio de los términos del antepecho. Y dejarle carril para su paso dentro y fuera de la ciudad y libres para sacar las canteras, en este caso, de la mejor piedra que era la proveniente de las de Santa Ana. Por la obra de la iglesia en cinco e octubre de 1655 cobró la cantidad 15.400 reales (14.000 reales en el que se ajustó las modificaciones en la traza de Juan de Aranda y su obra, y mil cuatrocientos en la demasía de la ejecución). 

 

 







 

 Si descendemos hacia la planta baja, se encuentra la Sala del Reloj, donde se colocó un reloj legendario y debía estar relacionado con la campana, que los Reyes Católicos donaron y se debía escuchar en todo su ruedo. Este reloj se mantuvo hasta los años treinta del siglo XX.   Se accede desde este recinto a la terraza del tejado de la iglesia Mayor Abacial, por medio de una puerta y una escalinata en cuyo trasdós epigrafía con el anagrama de la firma de Lázaro de Velasco, la fecha de 1577 y el texto latino Delecta mea et an…incompleto, que alude   versículo 7 del salmo 24, que dice    DELICTA IUVENTUTIS MEÆ, ET IGNORANTIAS MEAS NE MEMINERIS. SECUNDUM.  En nuestra lengua romance, No te acuerdes de los pecados ni de mis faltas de juventud…Y un peldaño más arriba una calavera con MENTO MORI. Poco clásico y amoroso. Arrepentimiento, ACUÉRDATE DE QUE TIENES QUE MORIR.  En el trascoro, se ilumina por sus cuatro paredes con una claraboya, una puerta de acceso al coro, otra comunicando con la torre y una pequeña ventana que se orienta hasta el ala del Evangelio, desde donde los músicos podían ver la entrada de los sacerdotes a las ceremonias religiosas. Esta sala cuadrada se cubre con una bóveda octogonal gallonada sobre trompas, que convierten a los tetramorfos en elementos sustentantes, muy del gusto de influencia italiana de Lázaro de Velasco. Bajo el trascoro, la capilla del baptisterio del Descendimiento.

            La Sala de Campanas se restauró en 1981 tras caerle un rayo que le afectó en los años cincuenta del siglo pasado, y se cubre con una bóveda de crucería que se abre por sus cuatro lados con ochos huecos, para dos campanas cada uno. Actualmente hay cuatro, la María de las Mercedes, (1699) de Juan Bautista de Mier, se encuentra deteriorada y se le relaciona con la donación legendaria por el dicho Campana María me llano, /cien quintales de peso, / quien no me crea/ que me coja al peso/, desde la Mota a las Cruces/, y de las Cruces a la Mota,) la de San Cristóbal (1933), de Antonio Hontañón, y    la de Santo Domingo de Silos (1746).  La escalera de husillo adosada por la parte NE tiene 127 peldaños y se ilumina en su interior por medio de troneras, algunas con simulados arcos de herradura y con huellas de fuego de concentración en la fachada. A medio camino, se encuentra la fecha de 1631 y en la cupulita que cierra el husillo la fecha de 1551, que coincide con la de la puerta de entrada de los pies de la iglesia, con un atrevimiento de forma sesgada y con la leyenda acabose esta porta y con huellas de cartela.  Otro acceso se adentra a través de la escalera de caracol que sube al coro y trascoro, y de este último se abría una entrada a mitad de la escalera de husillo. Esta escalera de caracol se encuentra dentro de un Torreón almenado que alberga en su interior un eje espiral desde sobresalen alas peldaños de una sola pieza. Destacan en esta escalera el angelote que cierra el eje, la cúpula gallonada muy esbelta, la portada con arco carpanel y una cartela bilingüe de IHS, Jesús hominum Salvator, Jesús Salvador de s hombre y el anagrama gregio XPS(Jristos). 

jueves, 11 de junio de 2026

JUNIO ENTRE FERIAS Y FIESTAS EN ALCALÁ LA REAL INFORMACIÓN

 

JUNIO ENTRE FERIAS Y FIESTAS





El final de la primavera y el comienzo del verano siempre han incitado a las personas a su celebración, si lo comprobamos en todas las civilizaciones. No hay que mirar a nuestro alrededor para reconocer que una gran cantidad de festividades y producciones monumentales están relacionadas con el solsticio de verano. A ello se suma que es el momento de la recolección de muchos frutos del campo por parte de sus labradores y el final de las tareas agrícolas e invita al goce del ocio. De ahí que, a lo largo de las tierras y poblaciones de la Sierra Sur, se extiendan muchas celebraciones del ocio. El mes suele comenzar con los últimos eventos de las tradiciones de la Virgen de la Cabeza, e inmediatamente el día del Corpus Christi se mantiene muy disminuido en sus actos y cultos, pues desde ser la fiesta principal hasta mediados de siglo ha quedado reducida a una simple manifestación religiosa, unos altares de cofradías y una reducida comitiva que acompaña la custodia. Quedan muy lejanos los tiempos en los que el pueblo en masa celebraba su día principal, su octava y los días intermedios entre procesiones, danzas de sarao, cascabel, gitanos o negritos, diablillos, bandas de chirimías y atabales, autos sacramentales, y participación de todo el pueblo por las calles oliendo a juncia y retama.


Si no le faltaba fiesta a junio en el cuarto decenio de junio se creó una nueva feria de ganado, fue fruto , como manifestaba su convocatoria de 1944, del  anhelo de los ganaderos y agricultores de  1940 que apoyó el ayuntamiento alcalaíno  para los días de 11, 12 y 13 de junio; como era una feria de ganado se ubicaba en el Coto  y los abrevaderos de la ciudad, y , de esta actividad comercial , se pasaba al ocio, por eso se disponía y se convocaban a participar , pero como complemento festivo a la feria,  en el Parque Municipal ( no de los Álamos,  se decía del  Generalísimo)  teatro, veladas, conciertos y circos. Hoy, ya sabemos que, del negocio al ocio, de la extinta feria de ganado al puro disfrute gastronómico y etílico en el ferial de Alcalá por la Paz. Y acababa el mes con las fiestas de Santiago, San Juan y san Pedro, que han quedado reducidas en una fiesta de barrio y de aldea, donde el ocio predomina abandonando la tradición taurina que se realizaban por estas fechas con corridas de toros y juegos de cañas. 


Sin embargo, la comarca de la Sierra Sur inauguró hace ya varios decenios una nueva fiesta, siguiendo la tradición agrícola de la zona. Castillo de Locubín celebra la fiesta de la Cereza en medios de actos festivos, culturales y promoción de un producto que cautiva a muchas gentes procedente de sus tierras y vegas, y, en medio de una ética de fraternidad, su pueblo se hace generoso donando cerezas áureas, un ejemplo en un mundo convulso en el que algunos prodigan las malas artes de la exclusión y la maledicencia. Unos celebran el otium y el negotium, un complemento ideal para la vida social; otros se conforman con los cantos del cisne del predominio de otium frente al negotium.     

Y DOS ANUNCIOS RELACIONADOS CON LA GANAERÍA. PERO DE PERSONAS NO DEL LUGAR. 

 


 

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miércoles, 10 de junio de 2026

LA COMPAÑÍA DE BALTASAR LUÍS



 La compañía de Baltasar Luis fue una compañía teatral profesional española del siglo XVII. Era conocido como "autor de comedias" (director y empresario), por Su Majestad Felipe IV,  

    I

Posee entrada principal en la Genealogía, en la que tan sólo se indica, sin especificar año, que en el Libro de la Hacienda de la Cofradía de Nuestra Señora de la Novena se daba noticia de una deuda que tenía contraída con la Cofradía —sin que se especifique la cuantía ni la fecha— (G, 346). No obstante, tenemos documentada su actividad por otras fuentes. 1642 La compañía de Luis Hurtado de la Cámara (q. v.) codirigida también por Diego Robledo, que representó la fiesta del Corpus de este año en Sevilla, estaba compuesta, entre otros, por Baltasar Luis (SA, 356-57; Se, 123


En 1649, se encontraba en Alcalá la Real , junto con Antonio de Acuña y firmaba un contrato con sus ochoo comediantes a razón de  entre los 115 y los 200 reales. 



I 1652 Consta un poder, fechado en Madrid el 16 de julio, otorgado por Bernardo de Villavelarde, arrendador de las casas de comedias de Madrid, en favor de Baltasar Luis para pagar, en su nombre, los gastos y ayudas de costa que necesitaran las compañías de Luis López de Sustaete y Adrián López, que tenían que actuar en Madrid (PP, II, 149-50). 

).1656 En el mes de junio —en fecha que Aguilar Priego no precisa— el autor Baltasar Luis, cuya compañía estaba en Medinasidonia, firmó un contrato en Córdoba para hacer en esta ciudad a partir de septiembre treinta representaciones (AP1, 296); la compañía de Baltasar Luis realizó ocho representaciones en la casa de comedias de Córdoba con anterioridad al 17 de septiembre (F, XXXIV, 412) —posiblemente desde el día 10 del mismo mes, según supone García Gómez (F, XXXIV, 263)—. 1657 El 11 de enero, estando en Cádiz, el autor de comedias por Su Majestad Baltasar Luis contrató para representar en su compañía desde esa fecha hasta el martes de Carnaval del 1658, tanto en Cádiz, como en Sevilla, Sanlúcar y otras partes donde firmara contratos, a los siguientes actores residentes en Cádiz: Manuel García Sevillano para primeros papeles y su mujer Isabel Andriago para las segundas damas, Francisco de Medina para segundos papeles, Juan López de la Cueva, como barba principal, y Juan Rodríguez, que haría el papel que le señalaran. El autor se obligaba a buscar primera dama y si no lo hiciera la escritura no sería válida. Proporcionaría las siguientes caballerías para los desplazamientos: cinco a Manuel García, tres a Francisco de Medina, tres a Juan López de la Cueva y dos a Juan Rodríguez. Manuel García llevaría 132 rs. de parte por sí y por el guardarropa —cuyo nombre no se menciona—. Si el autor representase en 1657 en el Corpus de Sevilla tendría que prestar a Manuel García 1.500 rs., además de lo que el autor reflejara en el libro de cuentas. Además, le ha daría 20 rs. de vellón por él y por su mujer. Si no hiciera el Corpus en Sevilla, sólo tendría que prestarle 1.000 rs. (AHPC, legajo 969, ff. 2r-4v

El hito más destacado de su agrupación ocurrió el 23 de septiembre de 1656, cuando firmó un contrato en Écija para actuar en los corrales de Sevilla. [1, 2]

  • El repertorio: Su compañía se destacó por representar la obra Los dos amantes del cielo del célebre dramaturgo Pedro Calderón de la Barca. [1]
  • Las condiciones: El contrato le obligaba a mudarse a Sevilla y realizar exactamente 50 representaciones exclusivas en los corrales del Coliseo y la Montería. [1]
  • La dinámica: La actividad de su compañía dependía de la rotación semanal entre los distintos corrales de comedias, combinando este éxito con otros textos clásicos de la época. [1]

Baltasar Luis Fechas: desde o posterior 12/Oct/1656 y anterior o hasta 13/Feb/1657 Noticia: El 23 de septiembre de 1656, el autor de comedias Baltasar Luis se comprometió en Écija a acudir a Sevilla para llevar a cabo allí cincuenta representaciones a partir del 12 de octubre, cada semana en uno de los dos corrales de la ciudad, y a no abandonar la ciudad hasta que no hubiera hecho todas las representaciones. Entre las comedias que formaban parte de su repertorio figura Los dos amantes del cielo. Según Reyes Peña y Palacios, Baltasar Luis cumplió su compromiso y se documenta su presencia en Sevilla el 22 y 23 de noviembre, pero desconocemos si comenzó a representar el 12 de octubre y la fecha exacta en la que acabó. En todo caso, hubo de ser antes del 14 de febrero de 1657, cuando había acabado la temporada teatro. E

Información extraída de: CATCOM: Base de datos de comedias mencionadas en la documentación teatral (1540-1700)
Copyright © DICAT Grupo de investigación teatral bajo Licencia Creative Commons BY-NC-ND.
Cómo citarnos: Ferrer, Teresa et al. Base de datos de comedias mencionadas en la documentación teatral (1540-1700). CATCOM. Publicación en web: https://catcom.uv.es/
ii

En los últimos meses del año 1657 se encontraba en Alcalá la Real y contrataba el traslado de sus  159 arrobas de ropa, a cin co reales la arroba  a la ciudad de Motril con Gspar Gallardo y  Juan Benito.  

III

En 1658 , la compañía de Baltasar Luis estaba en Alcalá la Real y se comprometía a realizar con los comisarios de la fiesta del Corpus con los diputados Luis López de Mendoza y Sebastián de alcántara  dicha fiesta; el día del Corpus, por la mañana bailando y danzando en la procesión en los escenarios y por la tarde representando un auto sacramental, el día de la Octava, las danzas y una comedia por la tarde. 

iii

3. 1659 Consta una obligación, fechada en Málaga el 22 de marzo, por la que José Garcerán (q. v.), autor de comedias, se comprometía a realizar en dicha ciudad cincuenta representaciones a partir del día 20 de mayo, ocho días antes o después. Le pagarían 80 rs. cada día para ayuda de costa, más 3.000 rs. prestados, los cuales devolvería al finalizar las representaciones. Entre los miembros de la compañía figuraba el cobrador Baltasar Luis (LL1, 197). 1663 Consta una escritura de testamento, fechada en Burgos el 27 de febrero, en la que Carlos de Salazar, estando enfermo en cama, ordenaba su voluntad para el momento de su muerte. Entre las mandas pedía que se dijeran misas por el alma de la difunta Antonia Manuela, por valor de 8 doblones, de la que tenía una sortija de esmeraldas que empeñó al autor José Garcerán, que se cobraran 37 rs. de vellón que le debía su compañero Andrés Fernández, y que se pagara un doblón de ocho escudos de a ocho a Baltasar Luis, cobrador de la compañía. Además le encargaba al autor José Garcerán que cuidara de Andrea de Salazar, su hija, y que hiciera cumplir y pagar este testamento (MG, 241-42).
Información extraída de: Página web del Grupo DICAT.
Copyright © DICAT Grupo de investigación teatral bajo Licencia Creative Commons BY-NC-ND http://creativecommons.org/licenses/by-nc-nd/3.0/es/.
Cómo citarnos: Ferrer Valls, Teresa et al., página web Grupo DICAT: https://dicat.uv.es


domingo, 24 de mayo de 2026

LA CAPILLA DEL CRISTO DE LA COLUMNA DE LA IGLESIA DE CONSOLACIÓN

 Esta capilla del convento franciscano de Nuestra Señora de Consolación estaba ubicada , según algunos críticos, en  la capilla del Sagrario, donde actualmente se encuentra la de la Inamaculada Concepción. Esta capilla anteriormente tuvo que estar en el claustro de la iglesia. Pero recibió un fuerte impulso de la familia de l jurado y mercader de sedería Juan de Mora Garrido. Por el testamento de su esposa María Zamorano Carrillo 8 AHPJ 5267, FOLIO 871), PODEMOS CONOCER MUCHOS DATOS SOBRE ELLA. Era el patrón y propietario su marido  y en ella fue enterrada, y donde levantó varias memorias. La primera de cinco misas ( una dedicada a Virgen María de la Puerificación, otra Natatividad, , otra a Santa Ana, y dos en el día de los difuntos) sobre una haza en la Boca de Charillla y unas casas principales y un horno en la calle Veracruz, lindera con la esquina de la calle Llana ( lo que fue el horno de Piñiqui), linderas con casas de Pedro Baltasar y de Francisco de Baeza. Puso compo capellanes a dos sobrinos suyo de la familiade los Mazuela, donó cinco tafetanes para que se hiciera una lámpara de plata para capilla y otro manto para un fronañl. 

viernes, 22 de mayo de 2026

EL CHAPITEL DE LA IGLESIA MAYOR DE LA MOTA

 

E
El  chapìtel es arquitectónicamente e.l remate de una torre, generalmente e nforma pirmaidal o cónica. 

Juan de Aranda Salazar, maestro mayor de arquitectura (  como lo definen los documentos, maestro mayor de obras de la diócesis de Jaén y familiar del Santo Oficio) realizó las trazas  del chapitel de la torre de canpanas de la Iglesia de Santa María la Mayor en los años cuarenta . En 7 días de septiembre de 1654 se comprometieron con Eufrasio  los maestros de cantería y le dieron poder.  Pero su obra fue modificada y culminada por su discípulo y maestro de obras Eufrasio López de Rojas que hizo las  del pozo y fuente del Hospital Viejo, situado en los arrabales.  Intervinieron como canteros Bartolomé Martínez y Francisco López, su padre y sus suegro, que firmaron un documento a aparte. Firmaron el compromiso  21 de ferero de 1655. Y cumplieron con las condiciones las partes diversas condiciones:
-
-El maestro guardó las trazas y anotaciones del Juan de Aranda Salazar firmadas por el señor abad,.
-La mezcla  se gastó mezclada  mitad a mitad tanto de arena cernida de harnero delgado y de revoco templada del color de la piedra a cernida a cedazo de cerdas. 
-Los pernos ( anotados) fueron de tres libras de peso  como las grapas  y embadas de tirantes y barra de punto de gorrón  en que anda la  cruz, y todos los cebos fueron breados con pez y una poarte de sebo y todo el hierro fue echado  con plomo derretido. 
-La cruz y la bola debía ser la que tenía la fábrica ; y con la obras e resolvieron los problemas de quedar fija la cruz y la veleta móvil.
- El banco ha de ser de dos tercios a fenecer en las juntas y por los lechos  guardaron todas el nivel original  a través  lo que le cuadrare  conforme a las estriadas de los ochavos;sse a a de gobernar con salterreglas o plantilla y las guardas  quedaron  atadas y engrapàdas  con el cuerpo del chapitel  y sirviendo de hermosura  para conveniencia de los andamios.
-la piedra de la mejor de la ciudad de Señora Santa Ana.  no gasta r piedra vieja salvo la parte interior  en el banco  y en las cuatro pechinas que se podían hacer de piedra vieja y el grueso se podía mezcalr con la piedra vieja. 
- El maestro recibió el dinero de maravedís concertado, los materiales  y plomo necesitado; y por su cuenta el breallo, la madera  para amdamios y tiros, la conducción de piedras , labor y ma nigfactura  de todos hasta tenerla acabada en toda perfección, y demás materiales y clavazon, carrucha y maronas  para vientos  para subir sogas y jarcias y todo lo demás , por que la fábrica  dio mas que los materiales expresados. 
_ La balaustrad  que orlaba y remataba y cargos sobre lo fabricado vieh¡jo se tgenía que hacer grapando y espigando  en la solera alta y baja  los balaustres y enpernando algunos trechos de solera  y la cimaza todas las juntas grapadas  y los remates  con pernos enlechados con plomo que quedaron en toda perfeccion  ( así lo proponía Juan de Aranda Salazareel 23 de julio de 1654)
-Maestros se encarggarán  lols antepechos de la balaustrada, con sus corarinos  en la parte alta. 
-Se debía dar el visto bueno de los maestros seleccionados ( uno por parte de la fábrica y otro maestro contratante) 
-Ejecución de cuatro escudos con las armas e insignias que se ele dieron por parte del abad Heras y Manrique, de la piedra blanca  que se había hecho  otros escudos en la misma iglesua, de dos varas y dos tercias  alto  con dos piezaas y de ancho vara y cuarta  y asentar en medio  de los términos del antepecho , porque es alli su lugar  que cargaron sobre la cornisa últina y cayeron sobre ella una corteza que quedaronn egrazados, grapados y y incorporados  con el dicho antepecho. El  calendario de pagos se fijaba hasta San Andrés (  3000 reales has conducir la dicha piedra; otros dos mil en acabar y llevar los escudois, , otros dos mil acabaando ; otras dos mil acabando antepecho y el resto otros tres mil)I. 
-Dejarle carril para su paso dentro y fuera de la ciudad y libres para sacar las canteres, en este caso, de la mejor piedra que era la proveniente de las de Santa Ana.
-E 


Por la obra de la iglesia en cinco e octubre de 1655 cobró la cantidad 15.400 reales ( 14.000 reales en el que se ajustó las modificaciones  e la traza de Juan de Aranda y su obra, y y mil cuatrocientos en la demasía de la ejecución). 




Lo hizo ante Francisco Fernández Aparicio, secretario del abad Fernando Heras Manrique en cinco de octubre de 1655.  



Fue reconsruido en los años ochenta del siglo XX, siendo alcalde de Alcalá la Real, José Marañón Barrio, y como arquitecto Francisco del Castillo por la Cooperativa Alcaláina de la Construcción a cargo de Bellas Artes 

viernes, 15 de mayo de 2026

HOY, MI ARTÍCULO EN ALCALÁ INFORMACIÓN. XIII LEGISLATIVAS ANDALUZAS

 ALCALÁ Y ANDALUCÍA. XIII ELECCIONES LEGISLATIVAS

Hace cien años, Andalucía como entidad autónoma no figuraba en ninguna carpeta gubernamental salvo en los libros de viajes de forasteros que acudían a nuestra tierra atraídos por la singularidad de su folclore. Ni siquiera quería identificarse como entidad administrativa, sino que se cuestionaba con la rivalidad del reino de Granada. Llegó la II República y Andalucía comenzó a debatir sobre la gobernanza de sus tierras en comparativa con otras tierras, sobre todo con País Vasco y Cataluña. Pero, no estaba claro ni siquiera entre sus gobernantes su autogobierno, como lo manifestaban los diversos encuentros entre los parlamentarios de nuestra tierra sin llegar a un final satisfactorio por dividirse entre la autonomía y el centralismo. El alcalde socialista alcalaíno Salvador Frías junto con Batmala como diputado provincial acudió a la convocatoria de Córdoba para debatir del estatuto de autonomía de Andalucía en 1932. Si leyéramos las actas del ayuntamiento de aquella época, nos encontraríamos algunas sorpresas.

. Este acontecimiento podía quedar como un simple hecho más del itinerario de los políticos alcalaínos pero no fue así. Ni tampoco estamos de acuerdo con lo que algunos historiadores han defendido que “la cuestión andaluza, auspiciada oficialmente por las Diputaciones, no provocó el menor interés, actitud general  de toda la provincia si se excluye a Andújar, Alcaudete y La Carolina”.

La asamblea de Córdoba, por el contrario,  se preparó y se vivió intensamente  en los ambientes políticos alcalaínos. Compartió el apoyo que el ente provincial hizo a la postura de las ocho diputaciones y de los alcaldes que se habían reunido en Córdoba a aplazar el Estatuto hasta tanto que la Nación celebrara próximas elecciones.

         La postura de los políticos alcaláinos  coincidió  con su diputado Ramón Lamoneda, al considerar la falta de espíritu regionalista en Jaén y su falta de capacitación para dilucidar sobre el tema, por estar sometidas a una gran opresión caciquil, que les impedía ver otros horizontes que los que emanaban del poder de turno y no “estar capacitadas para adquirir conciencia de la responsabilidad del gobierno que implica el régimen de autonomía”.  Postura que compartía con los representantes en a la ciudad de Jaén de la Cámara de Comercio y los Amigos del País.

 Es verdad que la voz de Blas Infante no se oyó por estas tierras. Pero su siembra luego resurgió setenta años después, pues en Alcalá la Real, la historia de la lucha por la autonomía política ha estado ligada al proceso de conquista de la democracia. Tras el letargo de la Guerra Civil y la dictadura, el  pueblo alcalaíno  luchó en la calle por la Autonomía entre 1976 y  1979 haciéndolo patente en las urnas  y los referéndum en los años siguientes, aprobando el Estatuto en 1981 y su reforma en  2007, a pesar de que en los primeros momentos los partidos de centroderecha se abstuvieron o  desistieron del voto favorable.    Está claro que las diversas legislaturas plasmaron la huella de la presencia  autonómica desde Rafael Escuredo hasta Susana Díaz, sin reescribir historias de relatos de tiempos pasados, siempre con el horizonte de proyectar siempre  una huella de optimismo futuro. El relato cambió al asumir el poder el actual  partido un falso victimismo y olvidar una película del pasado, en la que Alcalá la Real, gracias a los gobiernos socialistas,  cambió de pueblo a ciudad. Mejoró en comunicaciones intermunicipales de las aldeas y otras ciudades andaluzas, se proyectó un tejido industrial con la creación de cuatro polígonos industriales, se mejoraron  y crearon a máximo nivel los servicios de asistencia y dependencia social en todos los campo e instalaciones, la población se asentó en nuevos distritos urbanos y en las aldeas fomentando  la presencia en el mundo rural y se benefició del fomento, divulgación y turismo de su patrimonio, entre otros muchos campos. Ahora, corresponde ejercer el voto en la XIII legislatura, como decía un empresario, es la hora de analizar si nos quedamos en el victimismo, o el dilema de mantener lo creado y avanzar en el futuro. Los relatos suelen ser ficticios o reales, y abundan los que suelen crear mucha tragicomedia.

 




domingo, 10 de mayo de 2026

EN LA SEMANA DEL JAÉN. LA CUEVA DEL JABONERO

 LA CUEVA DEL JABONERO

La cueva del Jabonero forma parte de un yacimiento que se encuentra en una pequeña meseta, donde aprecian restos de construcciones muy deterioradas. Entre los materiales en superficie destacan por su número hachas de piedra pulida y bruñidas. Posiblemente en el interior de la Cueva exista una zona de hábitat, sin embargo, la colmatación existente impide apreciar restos de fragmentos cerámicos.

Es muy importante el entorno de la Cueva del Jabonero, ya si nos acercamos desde  la zona de las Diaclasas, bajando del  altozano de la Torre vigía de la Nava; ya  si partimos de la parte alta de pueblo por un carril bastante pendiente que  pasa por las ruinas de la Ermita del Calvario, y, una vez perdido el carril, se continua por un bonito sendero a los pies del roquedal que te acerca a la Cueva del Jabonero; ya si te acercas por el carril que baja desde la parte de atrás del cortijo de la Nava.

Suele optarse por la primera ruta. A través de terrenos imposibles de cultivar, sin agua, pero bellísimos por su entorno y medio y su paisaje que nos llevaba la vista a las Vegas, por senderos y no senderos parecidos al Torcal, con alguna que otra sima y torcales  llegamos a la Torre, bellísimo paraje que conduce la vista hasta la Mota, por el camino de las tropas castellanas y los sitios de la Fuente del Gato, Guadalcotón, Charilla, torres ; y a nuestro alrededor puestos de perdiz y retama por vigías ( Charilla y Boca Charilla, Pedregales en el horizonte) los Tajos ( el Hacho y asoman los zumacales). La Torre Vigía de la Nava se encuentra en el borde de un mirador de 1054 metros, con excelentes vistas sobre Alcalá la Real y Sierra Nevada, desde aquí se divisan territorio de tres provincias, Jaén, Granada y Córdoba. El cuerpo es cilíndrico de 4,33 metros de diámetro en su base por 8.84 metros de altura. El descenso es Bordeando por la parte alta de la cornisa del cerro de la Nava hasta la carretera N-432, después un trozo de carril, un sendero de herradura que conecta con un carril que te deja en el pueblo, desde aquí a nuestro sitio de partida. La etapa no tiene grandes dificultades, de modo que se debe extremar la precaución en las simas producida por las Diaclasas.


             Desde aquel paraje se baja a la Mesa Redonda, por un cerro espectacular entre linderos de tierras de mampuesto, algún que un hongo y pocas setas. Cantan los pájaros y se observan las hocicadas de los jabalíes, y el guía nos explica la casa de Toribio, los maquis del grupo de Cencerro y sus encuentros con los vecinos del Castillo, sus delataciones, la era, el sistema de producción, el fracaso del colonato…en la bajada, alguna que otra torcedura superada por nuestro tercer apoyo y, tras unos tajos se nos anuncia la cueva del Jabonero. Antes, parada de lujo y subida a la Mesa Redonda con vistas inigualables.  Reculando se llegamos a ella, y encanta el lugar entre zarzos, arbustos, olor a otoño húmedo. El guía explica la leyenda de la moza del jubonero, que se libró del acoso de los franceses en la Guerra de la Independencia. Los más intrépidos y el hombre garzo de Moisés suben al interior de la cueva, mientras explica la cueva chica y el encierro de cencerro en esta guarida. Buen sitio.

LA LEYENDA

La cueva del Jabonero es una de las muchas que existen en Castillo de Locubín, de una belleza extraordinaria y muy visitada por los castilleros y castilleras y otras personas senderistas, turistas y aficionados a la espeleología.  Cuenta la leyenda que, durante la Guerra de Independencia contra los franceses, vino a refugiarse a Castillo de Locubín un maestro jabonero con su hija, que se ganaban la vida elaborando jabones, con el aceite de oliva usado que abundaba en estas tierras del Sur (en el Castillo por producción, en Alcalá la Real por consumo). La hija del jabonero era una joven muy hermosa y la cortejaban los mozos de los alcalaínos. El jabonero ideó esconderse ambos en una cueva cercana al pueblo, con el fin de preservar a su bella hija de la atención desmedida de los soldados franceses, ya que los abusos y ultrajes por parte de los soldados de las tropas de Napoleón eran muy frecuentes. Así pues, decidieron esconderse durante bastante tiempo en esa cueva, que hoy lleva su nombre, "del Jabonero". Los castilleros le llevaban comida y, tras la huida de las tropas napoleónicas, salieron de ella, continuando con su vida cotidiana y elaborando jabones de extraordinaria calidad en la zona de la Tejuela. A partir de entonces, esta cueva lleva el nombre de la profesión que ejercía este señor: “La Cueva del Jabonero”.

Esta es la leyenda, pero esto es la realidad. Hay una serie de documentos notariales del AHPJ referidos a Alcalá la Real, donde aparece la Cueva del Jabonero, ya dos siglos antes. Quedémonos en 25 de marzo de 1663. Doña Paula Pacheco de Barrionuevo había enviudado de don Alonso de Herrera y Valenzuela, nada menos que veinticuatro caballeros del cabildo granadino e hijo del regidor y depositario alcaláino Francisco de Herrera, y se había encerrado en el monasterio dominico de Nuestra Señora de la Encarnación de Alcalá la Real. En su locutorio, acudió el castillero Francisco de la Rosa y le compró una finca. Nada menos que un haza de media fanega de su propiedad, que la lindaban varias fincas, que nos ilustran del paisaje agrícola de aquel tiempo: por ambos lados, dos olivares (uno del propio comprador y otro de Alonso Pérez); por la cabecera, servidera de las viñas de la Nava; y por lo bajo, olivar del castillero Diego Collado. Y denomina el haza con el nombre de la Cueva del Jabonero. Así, de claro. Y la vende por juro heredad en la cantidad de doce ducados. 

Ahí, los datos del siglo XVII (AHPJ. ESCRIBANO JUAN LÓPEZ DE LA CHICA. LEGAJO 5090. FOLIOS 184 Y SS.):  la cueva ya se llamaba del Jabonero, el paisaje era s muy semejante al actual, con algunos cambios del viñedo y del asfalto actual sustituyendo a la antigua servidera. Por aquel tiempo, la leyenda no existía, pero el jabonero debió ser un primer propietario o un arrendador; el aceite o las cenizas servían para el jabón.

Existen varias entradas para acceder a la cueva, Para entrar en su interior hay que trepar en la entrada de unos dos metros de altura; la otra entrada es inaccesible; por su parte, la cueva es bastante amplia pero no muy profunda. También es célebre por haber servido de refugio a personas durante la Guerra Civil, y, lo más comentado, por pasar en ella su primera noche el legendario maqui Tomás Villén “Cencerro”. Desde la cueva y su embaucador entorno se sube   Mesa Redonda, que nos sirve de fantástico mirador natural sobre el casco urbano de Castillo de Locubín y el incipiente Valle del Río San Juan.