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miércoles, 28 de octubre de 2026

Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de Carlos V (quinto decenio del siglo XVI). EN EL CONGRESO DE CAROLVS.

 Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de

Carlos V (quinto decenio del siglo XVI)

Francisco Martín Rosales






La jurisdicción de los corregidores correspondía a las tres ciudades de Alcalá la Real,

Loja y Alhama de Granada es completa y total de modo que, desde el primer decenio del

siglo XVI, la ciudad de Loja no se desmembró de esta unidad por haber sido gobernada

por el Gran Capitán. El emperador, de nuevo, confirmó el establecimiento de formar

parte de un solo y único corregimiento. La mayoría de ellos provenían de las ciudades

del reino de Jaén, aunque algunos de ellos estuvieron ligados a personajes secundarios

de la Corte. El extracto de estos tenía su razón de ser en que el secretario real de Carlos

V era Francisco de los Cobos y, por medio de su influencia, prolongaba su poder en las

ciudades mediante el nombramiento de corregidores ligados por afinidad familiar o de

paisanaje en las ciudades de Úbeda y Baeza. Claro ejemplo de la relación de parentesco

fue Francisco de Cherinos, que era natural de Úbeda y pertenecía a una privilegiada de

esta ciudad de modo que regentó el corregimiento alcalaíno en la mayor parte de los

años del quinto decenio del siglo XVI. Por otro lado, los otros corregidores, y, sobre

todo, los pesquisidores, ligados al aparato cortesano suelen acudir en momentos de

conflicto entre la justicia y los vecinos para zanjar los intereses entre la ciudad y los

particulares. Mientras los primeros, suelen ser caballeros de capa y espada y, en raras

ocasiones, se encuentra alguno de ellos con la titulación de doctor, entre los segundos

abundan los licenciados como el caso de Noguerol, Montano,... Otra nota característica

de ambos tipos es la diferencia de periodo de permanencia en la ciudad. Pues, aunque les

estaba permitido solamente un año y, en algunos caso, se le prorrogó nada menos que

dos periodos de tres años, como algo excepcional de modo que este tipo de corregidores,

por la influencia de Francisco de los Cobos, se excedió en la licencia de prorrogar el

mandato, pues Francisco de Chirinos superó el quinquenio.

Fueron nombrados a diferencia de los primeros años entre el emperador y su madre

la reina doña Juana, por el propio emperador. Lo llevaban a cabo mediante una provisión

real que dirigían a los tres cabildos municipales que integraban el corregimiento y al

corregidor cesante.

Le incumbía al corregidor el ejercicio de ejecutar la justicia, la jurisdicción civil y

criminal, el nombramiento de las alcaldías mayores, alguaciles y podía moderar y

presidir el cabildo municipal. Podía nombrar un lugarteniente o teniente de corregidor.

Generalmente por los datos que tenemos de las tres ciudades, solía ser un bachiller

o licenciado que procedía de Granada en donde había conseguido la formación de

jurisprudencia básica para asesorarlo o ejercer con garantías el gobierno de cada una de las

ciudades. Pues, en los tres lugares del corregimiento, se le denominaba por alcalde mayor

y, en muy pocos, aparece un teniente de corregidor y un alcalde mayor al mismo tiempo.

Principalmente, el corregidor permanecía en Alcalá, donde cobraba el máximo salario

y, en la ausencia de las visitas a los otros municipios de Loja y Alhama, se le privaba del

salario que incumbía al sitio donde residiera.


A través de sus principales competencias se derivaban un gran número de obligaciones,

que se ejercía por la simple ejecución de los mandatos reales o acuerdos del cabildo.

Desde la puesta en marcha de las levas militares hasta el encarcelamiento por negarse

a acudir a la llamada al servicio militar, desde la presidencia en los actos protocolarios

de las fiestas de la ciudad hasta la preparación de los fastuosos actos con motivo de las

celebraciones extraordinarias de la Corona, desde la moderación a la hora de equilibrar

las votaciones del cabildo hasta la imposición de su criterio para defender los mandatos

reales que eran desobedecidos por el propio ayuntamiento, desde la protección de los

límites y caminos de la ciudad hasta la persecución de los que se adentraban en terrenos

de propios o invadían con su ganados las tierras comunales y así un sinfín de deberes que

afectaban toda la vida de la ciudad.

Al final, de cada año se enviaba un pesquisidor que llevaba a cabo un juicio de

residencia por el que se analizaba la gestión de su mandato, atendiendo las acusaciones

de los vecinos afectados y los incumplimientos en el ejercicio de su poder y en el del

resto de los cargos municipales, regidores y oficiales del cabildo. Al final del juicio de

residencia, se permitía alegar a los afectados y pagar lo que hubiera supuesto todo tipo de

medidas de abuso de poder, malversación de fondos públicos, y cualquier delito contra

la hacienda pública.

El salario variaba de una ciudad a otra y del tiempo de permanencia, además

solía acumularse cierta cantidad de cada una de ellas. Por los libros de cuentas del

cabildo alcalaíno, solía cobrar 36.000 maravedíes anuales en Alcalá Real, siempre que

permaneciese en la ciudad, pues el computo se llevaba a cabo mediante el sistema de

división de dicha cantidad por días de estancia y, en su lugar, lo cobra el alcalde mayor,

que también recibía parte de algunas penas de ordenanza.

El corregidor don Juan Gamarra Sarmiento

En Alcalá la Real, Gamarra se hallaba en 1540 y nombró por alcalde mayor a Pedro de

Cañete y compartió concejo con los tradicionales Pedro Escabias Alonso de Cabrera, el

alcaide Juan de Aranda e Gaspar de Aranda y el jurado Diego de Aranda, continuando

el mismo escribano Antonio Blázquez. En Loja, nombró por alcalde mayor al licenciado

Juan de Meneses, lo que manifiesta el intercambio de los letrados que ejercían alcaldes

mayores de unas ciudades a otras en las tierras del compartimiento, además este señor

se mantuvo con otros corregidores. Pronto lo sustituyó Hernando de Aranda, vecino de

Alcalá.

En su tiempo, se trajeron las ordenanzas del Pósito de Jaén para llevar a cabo unas

nuevas. En Alcalá la Real, promovió por el mes de octubre la ordenanza por la que

controlaba la calidad y el precio de los tejeros. para ello, estableció un precio de mil

maravedíes para el millar de tejas, de buena calidad, y cocida, y tamaño y marca que

la ciudad tenía marcado. En cuanto obras, continuó la obra de la Fuente de la Mora y

hubo gastos especiales en la obra de la Carnicería Principal. Hubo varios pleitos de los

términos colindantes con Alcalá la Real: intervino en el litigio con los vecinos de Íllora

que se habían adentrado en el partido alcalaíno invadiéndolo con varios mojones; los

vecinos del Castillo litigaron con el licenciado Meneses y varios por la misma razón

de términos en la Chancillería y por los escribanos públicos para establecer la rueda de

oficios y de Juan Garrido; y, en su año de su ausencia, por la usurpación de las tierras de

Juan Grimaldo.







En Loja, reguló elementos procesales de los juicios, los dos diputados del mes (jurado

y regidor) junto el alcalde mayor celebraban audiencia los lunes y jueves en los soportales

del Ayuntamiento y, para los asuntos civiles y criminales en la cárcel los martes, jueves

y sábados. Se dictaron unas ordenanzas para los recursos de apelación cuando el reo

recusa al juez o corregidor. En esta ciudad, se arrendaron casas para almacenes del trigo

del Pósito y se cerraron los adarves de las murallas para evitar accidentes y travesuras de

los niños.

En cuanto a las fiestas se lidiaron toros por personas particulares. En esta ciudad

se restringieron los presupuestos al maestro de escuela y el de gramática y boticario.

Ocupaba la cátedra el famoso poeta y posterior deán de Málaga Juan de Valencia.

El corregidor murió antes que acabara el corregimiento y en Loja debieron cubrir sus

baja según los fueros, entregando el alcalde mayor las varas a los alcaldes ordinarios que

se la devolvieron a Hernando de Aranda por sus buenos oficios ejerció el cargo hasta que

llegó el nuevo pesquisidor en el mes de febrero de 1541.

Ya en 12 de diciembre de 1541 había fallecido, pues le reclamaba una cantidad de

dinero el alcalde mayor Pedro Cañete desde Alcalá la Real, y a su esposa y criados,

representándolo el procurador de causas Hernando de Alcalá en Loja.

El licenciado Pedro de Castañeda

El licenciado Pedro de Castañeda procedía del corregimiento Burgos, donde había

ordenado ante sus presencia la residencia y ubicación de los oficios de la ciudad desde

los barrios bajos a los altos en 1538, por lo que fue residenciado a excederse en sus

competencias. Fue pesquisidor y juez de residencia desde el mes de enero en Alcalá la

Real y en febrero de 1542 en Loja y Alhama. Mantuvo en el cargo a Pedro de Cañete

como alcalde mayor y a Juan de Meneses en Loja. En Alcalá la Real se mantuvo hasta el

12 de octubre y compartió concejo con los regidores Juan y Gaspar de Aranda, Cristóbal

de Frías y los jurados Diego y Juan de Aranda y Gonzalo de Medina. Llevó a cabo

la visitación de términos. Hubo varios problemas de abastecimiento de productos y

consumo. En el mes de junio, el concejo alcaláino mandó una ordenanza que obligaba

a cumplir la orden antigua de entregar los carneros y machos completos con todas

las menudencias en las Carnicerías sin quitársela anteriormente. También tuvo que

abastecer las Carnicerías de la ciudad con otros animales, por lo que se fue inmerso en

condenaciones posteriores. Se arreglaron y limpiaron los pilares de la Fuente de la Mora

y otras como la Fuente Nueva, Fuente Beber y Fuente Granada y en el pozuelo junto

a la fuente de San Juan. Llevó a cabo el deslindamiento de las tierras de Alcalá con el

Puerto de Locubín. Se llevaron obras de aposentó de la Justicia en la Torre Nueva y en

la caballeriza del corregidor.

Se continuó el pleito contra las tierras de Juan Grimaldo y se trajo probanza desde

Alcaudete. En Loja, el problema radicó en la distribución del agua por las fuentes y

llevó a cabo restricciones, control de los aguadores que hacían el agosto, renovaciones

de la red y establecimiento de horarios para los regantes. Por ser un año de sequía, esto

conllevaron la carestía y la elevación del precio del trigo y el repartimiento del trigo

del Pósito para los pobres. Se hicieron varias reformas, subida al doble del salario de

regidores y jurados. Se confeccionó un sello de plata con armas de la ciudad para gravar

los documentos, arreglaron escaleras de Audiencia en Casa de Cabildos, empedrado de

la calle de la Cárcel, las calles de la Puerta Nueva y camino de Archidona.


Este corregidor que permaneció seis será residenciado en el mes de julio y octubre

por el nuevo corregidor Francisco de Cherinos que permaneció en el cargo durante seis

años.

Corregidor Francisco de Cherino (15432-1548)

Este corregidor era de origen jiennense, regidor de Úbeda en 1540..

Por el cronista Ginés Navarrete, sabemos todo su linaje. Su padre era Lope Chirino

de Molina, nacido en Cuenca y fallecido en Úbeda, donde se estableció. Nuestro corregidor

Francisco Chirino de Narváez Mexía de la Cerda, nacido en Úbeda donde fue regidor en 1523.

Corregidor de Alcalá Real y Antequera, casó en Úbeda con doña Ana de Zambrana y Mexía, hija

de Francisco de Zambrana y doña Ana Mexía de Molina. Tuvo por hijos doña Catalina Chirino

de Zambrana, casada con Francisco Corbera de la Cueva, natural de Baeza.

Fue alcalde ordinario de Toledo, corregidor de Cádiz en 1535 y residenciado por el

pesquisidor Luis Fernández de Baeza. Luego lo fue, tras la estancia alcalaína, corregidor

de la villa de Laredo desde el once de abril de 1153, donde nombró de teniente de

corregidor a Gaspar de Vera, alcalde mayor bachiller Córdoba que llegó antes a la villa y

alguacil mayor y ejerció hasta abril del 1540. Posteriormente, lo fue de las Cuatro Villas

cántabras del entorno de San Vicente de la Barquera y se mantuvo en el corregimiento

de Alcalá 1549 cuya residencia fue tomada en 1550. Llevó a cabo su mandato en dos

etapas: la primera desde 1543-1546 y una segunda durante los años 1547 y 1548. Sus

alcaldes mayores lo fueron el licenciado Pedro Cañete y el bachiller Leonardo de Soria.

Entre sus competencias destacó su labor de ordenanzas sobre cotos, ganados, padres de

menores y los regatones. Se compraron los solares para el convento de San Francisco por

provisión de Carlos I Su labor constructiva fue muy importante en beneficio y desarrollo

de la nueva ciudad que surgía en el Llanillo. Levantó la fuente Tejuela con las trazas de

Miguel de Bolivar y las casas de Cabildo de la Mota. Se revisaron veredas y caminos y

continuó el proceso viejo de términos municipales. Cobraba 36,000 maravedíes anuales.

Este corregidor llegó a Alcalá la Real en el 31 de agosto de 1543 nombrando como

alcalde mayor a Pedro de Cañete, y a Loja en nueve de octubre de 1543 nombrando

como alcalde mayor al bachiller Bartolomé Leonardo de Soria. Posteriormente, los

intercambió de ciudades.

Primera etapa (1543-1545)

Su labor normativa fue emprendida pronto en la cabeza del corregimiento, porque

junto con el concejo dictaron unas nuevas ordenanzas para crear la figura de padre de

menores para poner coto al aprovechamiento de los guardadores y en la partición de

bienes. En este caso, proveyeron Bartolomé de Santa María, hombre respetable que

llegó a ser mayordomo de la ciudad1. Puso un salario de tres reales por cada día de

trabajo en realizar el inventario de bienes del fallecido, rebajando a la cantidad a dos

reales si tuvieren hasta 20.000 maravedíes y se encargare un día y un real si llegare a

diez mil, y nada si no llegare a esa cantidad. La misma cantidad, recibía por el aprecio y

revalorización del inventario entendiendo la jornada cuatro horas de mañana y cuatro

de tarde. Si llevaba una persona a sueldo puso de sueldo un real. No podían cobrar en

las operaciones ninguna otra persona, aunque la llevaran los guardadores. El cabildo

Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de Carlos V

1 AMAR. Legajo 43. Pieza 4. Provisión real para hacer nuevas ordenanzas.

293

obligaba traer el libro de menores a la ciudad y llevarlo para ejecutar las cuentas si fuere

necesario.

En 1543, la labor legisladora del municipio se plasmó en otras varias ordenanzas.

Una de ellas regulaba la guarda de los términos reformando el nombramiento supervisor

de la Corona de los antiguos guardas del monte, que tradicionalmente recaían en los

caballeros de la sierra mediante un sistema de arrendamiento que estaba corrompido,

pues permitían todo tipo de tropelías y abusos al estar relacionados en connivencia con

las autoridades. Otra renovó la antigua ordenanza de protección de los montes, por la

que se impedía talar y cortarlos y se les protegía ante la falta de terreno común para los

ganaderos locales y forasteros. La pena era de seiscientos maravedís por cortar árboles y

se subió en cuatro mil maravedís además de cien azotes a los reincidentes. Para hacer más

efectiva la aplicación de las normativas, los munícipes distribuyeron en distintas partes la

cantidad de la multa entre los denunciantes o el caballero de la sierra, el juez y la ciudad.

Nos demuestra la nueva ordenanza unos montes de encinar, chaparros, quejigos,

pinos y fresnos, donde acudían los vecinos para abastecerse de leña y aliviarse del frío y

para levantar las casas y edificios importantes de la ciudad; los ganaderos y pastores, por

su parte, para alimento de sus ganados y los artesanos de la ciudad y para sus aperos de

labranza o de industria y para los edificios, además de la presencia de otros ganaderos

venidos de fuera. La ganadería consistía en su mayor parte en cabras, ovejas y bueyes

que tenían reservadas las dehesas boyales. Las armas de protección de lo vecinos eran la

ballesta, lanza, espada, dardo y las herramientas el hacha, el hozino, el azadón de espeto,

el puñal curvo y el cuchillo.

No obstante, la ganadería era una fuente básica de algunos vecinos, pues en las

subastas del abastecimiento de la ciudad solían pujar los ganaderos tanto de la villa del

Castillo de Locubín como los alcalaínos, según aconteció en el año 1543. También, la

presencia de albeizares encargados de la reproducción de los caballos garañones que se

echaban a las yeguas. La ordenanza comentada fue aprobada en Valladolid el dos de

diciembre de 1544.

En 1544 fue un año de aguas, que provocó bastantes desastres y mermas en las

ciudades del corregimiento. Se tiene noticia de que en Alcalá se echó a perder una gran

cantidad de trigo que se guardaba en el alhorí situado en la torre de Santa María (25

fanegas de trigo). En 1544, se presentaron muchos problemas derivados de las abundantes

lluvias que anegaban las humedades y las tierras y empantanaban los caminos. En Alcalá

la Real, hubo que realizar obras de ahondar y cubrir el fontanar de la Dehesa. Loja se

vio desborrada por la riada que obturó los arcos del puente debido a ser arrastrados los

álamos; e incluso se intentaran poner medidas a los suelos lodosos de la aceras de la

Carrera y al desbordamiento de las fuentes tradicionales y la extraordinarias que brotaron

por doquier en casas particulares. También afectó al sistema de amurallamiento abriendo

el de la Alcazaba sin llegar a desmochar algunas torres como la de la Alfaguara y Postigo.

Se restauraron y acabaron las carnicerías, el adarve trasero, su torre el Peso de la Harina

y su adarve de la torre de la Campana.

Este año la ciudad de la Mota devolvió los dineros que los vecinos habían aportado

para la guerra al ser convocados por el conde de Tendilla. La misma medida se llevó

a cabo pagando a los abastecedores de las Carnicerías que habían rebajado el precio

de la carne y además hubo necesidad de traer puercos de fuera de la ciudad para el

abastecimiento. Curiosamente, el abasto de la ciudad se llevaba a cabo por medio de la

ubasta, lo mismo que el aceite y jabón. Prácticamente, hubo necesidad de abastecer la

ciudad, así como traer caballos garañones para la cría de las yeguas.

Se produjeron varias demandas importantes de terrenos usurpados por los vecinos en

los Coscojares y los del Castillo en los terrenos comunales y, sobre todo, en la Dehesa

de Fuente Tétar, por los vecinos de dicha villa a instancias del síndico Pedro Ramos,

basándose en unos poderes concedidos en el año 1522 en tiempos del corregidor Andrés

de Torres. También se llevaron a cabo acabo varios pleitos con vecinos de Écija ante la

exención de alcabalas.

En el aspecto judicial, en la Chancillería de Granada se realizaron pleitos contra

Pedro de Carranza, sobre los términos por razón de los guardas de los términos, por

las cabras y las alcabalas. Y sobre la ordenanza del agua se llevó a cabo contra Martín

Sánchez de Montiego.

Entre las obras destacaban la de la torre de la Plaza Alta y nuevas tiendas de la Plaza

Alta de la Mota, Carnicerías (pequeña y grande) encerradero del ganado y carniceruela

de las Carnicerías de la Castillo Locubín; prosiguieron las obras del Rastro; limpieza

del muladar de cara al Rastro, y final para acabar de cubrir la obra del Rastro, casa de

Mancebía; la portada de Zayde y adarve). Por el maestro de obras Lope Garrido en 1544,

se presentaron libranzas de casas de Cabildo y nuevas tiendas, la de la Chancillería en

Plaza Alta que se amueblaron con cuatro bastidores grandes y uno pequeño, empedrado

de la calzada de Cambrón, a través de un préstamo de Martin de Córdoba. Para las fiestas

se encargaron dos tambores, que servían también para la tropa.

En 1545, la ciudad de Loja se creó una Arca de Archivo donde se guardan todos los

documentos y libros del Consejo y los pesos y medidas según el fuero de Córdoba con

el fin de que sirvan de modelo para todos los vecinos: tres medias arrobas de cobre, un

peso grande de hierro, cinco medidas pequeñas de cobre para la miel y aceite, dos pesas

de hierro pequeñas, una fanega y una cuartilla para el yeso; el cahiz, medio y cuartillo,

media gabera o molde para la teja y la vara para medir. Se produjo una gran alza de

precios que afectó primordialmente al trigo y pan que subió de seis reales a dieciséis la

fanega, y las suelas de los zapatos vacunos.

En Alcalá, fue un año de esterilidad que afectó a los ingresos de las cuentas de propios

y hubo que comprar trigo a particulares para abastecimiento del Pósito., entre ellas se

le perdonó la renta al cortijo Nuevo de Puerto Locubín, Villar del Juanín, y tierras de

ayuntamiento como el Salobrar, cerro la Madriguera y de la Hora, Cabeza el Carnero,

Hortichuela, llanos de Santa María, Acequia Alta y Baja, y Cerro la Horca. Se hizo por

diciembre la tradicional visita de términos acompañado de jurados y regidores. Se hallaba

ausente el corregidor y se encontraba de alcalde mayor el bachiller Pareja, que recibió

una provisión real, por la que se mandaba que se cumplieran las penas de ordenanza

relativas a la conservación de los montes. Pues el asunto había llegado a los tribunales

con motivo de que varios vecinos carpinteros de la ciudad fueron juzgados por cortar

madera de los montes para hacer carretas y fueron encarcelados.

Fue un gobernante que emprendió importantes obras para la mejora de vida de todas

las ciudades de su corregimiento. En Loja, compró la casa de Francisco de Corpas, que

hacía de uso de Hospital para instalar en ella Las Carnicerías, mudó las Casas de la

Mancebía en las casas de Gabriel Fernández de Córdoba y Fernando Álvarez Zapara,

junto a la torre de la Mancebía o casa de la Mancebía Vieja en el Arrabal Alto o Nuevo

junto a la torre del Cubo. En Alcalá la Real, varias obras engrandecieron la ciudad, entre

Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de Carlos V

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ellas cada vez la plaza se convertía en el centro neurálgico de la fortaleza y para ello se

quitaban las rocas, tierras y cascajo que sobresalía de lo llano. En la casa de la Justicia

continuaron su edificación y se hicieron cuatro bastidores grandes y uno pequeño en

la Torre Nueva ( la de la Imagen). A su alrededor, se empedró la calle de las Cuatro

Esquinas, se renovaron la torre de la plaza alta, botica, las casas y tiendas de la botica,

ls tiendas de la Mazmorra, la herrería de Pedro López, la casas de la mancebía y cinco

nuevas tiendas y allano el lugar junto a la Cárcel en la Plaza Alta. Y sobre todo, se

construyeron las Casas de Cabildo cuyos pagos los recibía Martín de Córdoba mercader

(15.000; 20.000);

También se realizó el allanamiento y quitar tierra y la portada de la puerta Zaide y

sobre ella un adarve por parte del obrero Lope Garrido, cuyo coste alcanzó los veinte mil

quinientos maravedís y 12.000 maravedís respectivamente. Se constataba la presencia de

Martín de Bolivar que intervenía en dicha torre con un presupuesto de 17.500 maravedíes

para aposento de la Justicia y el adarve situado cerca de la Torre Nueva), y su puerta,

empedrada por Hernando de Villaviciosa. Prosiguieron las obras de las Casas de Cabildo

con importantes partidas que solían pagar al mercader Martín de Córdoba y luego este

pagaba a Martín de BolívarLo mismo que hizo con la calle de Despeñacaballos. Fuera de

él, las Casas de las Mancebía, y el Rastro era un lugar comercial donde se hicieron varias

obras de limpieza y allanamiento, en la calle de la Puerta Nueva, y en la calle del Pozuelo

de San Juan se llevaron obras de empedramiento por Hernando de Villaviciosa y en el

llano en el puente y los pilares de la Fuente Beber (en la Tejuela). En la Fuente del Rey,

se llevaron importantes obras, cuyo maestro de obras fue Martín de Bolivar y en la que

se requirió la venida del famoso Francisco del Castillo.

En el terreno militar, debió participar con sus tropas de las ciudades en los ataques

del turco Barbarroja, enviando 80 hombres entre ballesteros y arcabuceros con destino

a Almuñécar el doce de noviembre desde Loja. Los alcalaínos acudieron a la guerra y

con este motivo se hicieron varios padrones en dicho año antes del mes de agosto. Se

elaboraron los pendones y banderas de pendón para la gente de la guerra.

En cuanto a la labor gubernativa, en este año se produjeron varias demandas

importantes de terrenos usurpados por los vecinos del Castillo en los terrenos comunales,

Peñas de Majalcorón y, sobre todo, en la Dehesa de Fuente Tetar, por los vecinos de

dicha villa a instancias del síndico Pedro Ramos, basándose en unos poderes concedidos

en el año 1522 en tiempos del corregidor Andrés de Torres. El pleito contra Grimaldos

también ocupó los primeros años del corregimiento en la Chancillería Real. Y otro tanto

el pleito del quinto de las cabras contra Juan Cano.

El carácter exento de impuestos de la ciudad creaba algunos conflictos entre los

comerciantes y las ciudades donde desarrollaban sus tratos los vecinos alcalaínos. Por

estos años, los hubo con la ciudad de Baeza y el regidor don Pedro de Aranda y en Écija

con Sebastián de Cámara y Juan de Almagro. Se llevaron a cabo estos pleitos ante la

exención de alcabalas por parte de los alcalaínos.

El corregidor licenciado Gil Rodríguez Noguerol

Gil Rodríguez Noguerol, corregidor de Alcalá la Real, casó con Doña Luisa Guerrero,

hija de Alonso Guerrero Becerra, contino de Carlos V y de doña Francisca de Luna y

Córdoba. Esta familia estaba relacionada con el marqués de Valdeguerrero. Desarrolló

varios cargos antes de llegar a la ciudad de Alcalá la Real como juez de comisión en el

pleito que mantenía la ciudad de Caravaca contra el alcaide y comendador por pleitos de

tierras entre 1537 y 1538, Se presentó en Alcalá la Real, el dos de abril de 1546 y nombró

como alcalde mayor al bachiller Diego de Pareja en Alcalá la Real. En medio de un año

de esterilidad y poca productividad de todas las ciudades del corregimiento afectó al

presupuesto municipal de la ciudad de Alcalá, alcanzado en 1.289. 781 maravedíes entre

los ingresos del trigo y cebada de los cortijos de propios, comentados en año anterior, y

las rentas de otras entradas como las tiendas, carnicerías, almotacenes, torres. En Loja,

se mantuvo una media entre diez y dieciséis reales la fanega de trigo, la panilla de aceite

a dos reales y medio y, por ejemplo y un hilador de seda, cobraba real y medio al día.

El abastecimiento de la ciudad obligaba a la ciudad a conceder grandes cantidades de

adelantar a los que se les subastaba la carne (375.000 m antes de Cuaresma). Lo mismo

en las velas, garañones... No se olvidó de la tradicional visita de términos, amojonamiento

de vertientes, la defensa de los privilegios de los vecinos, el pago a letrados, procuradores

y solicitadores de la Chancillería. hierro de pesas de almotacenes, o el predicador por la

Cuaresma..

En cuanto a su labor constructiva y de mantenimientos, se hicieron obras en la venta

de Acequia, carnicerías del Castillo de Locubín, portales y bastidores de las tiendas

(grande del Trapero y grande de torre) de la Plaza Alta, allanar el ribazo del Cañuto,

reparo de puerta y casa del repeso de las Carnicerías, calzada y cuesta del Cambrón,

la tienda de la botica de Brea, se midió el nuevo de cortijo del Puerto del Castillo de

Locubín, reparo de la torre del Alhorí y la del Pendón, Pero la importante aportación

a la edilicia alcalaína consistió en una nueva fase de las Casas de Cabildo de la Mota y

de la fuente del Cañuelo, obra de Martín de Bolívar. Desde el punto de vista religioso

se iniciaron las obras del convento de San Francisco, recibiéndose una provisión real de

nueve de agosto de noviembre de 1546 que permitía conceder 100.000 maravedíes de los

propios de la ciudad para edificarlo porque era beneficio de los pobres, enseñanza y ayuda

a la población sin predicadores y por haberla pedido los vecinos. Se recogía la situación

de que solamente existían dos parroquias, tres ermitas y dos conventos (Trinidad y

Consolación) y debían acudir a Granada para recibir la confesión y la enseñanza de los

predicadores a pesar de que era una ciudad de gran extensión. En Loja, se levantaron

dos nuevos hornos, y el Alhorí del Pósito en la Casa de la Justicia, con la oposición de

los regidores y jurados porque alegaban que le afecta a la parte amurallada de torres y

adarve y cárcel.

En cuanto a la labor gubernativa se entablaron pleitos contra la ciudad de Velez

Málaga por el asunto de la saca de trigo para las ciudades de la Costa por parte de algunos

vecinos labradores de Alcalá la Real. Contra los escribanos para que no se marcharan

al Castillo de Locubín. Contra los arrendamientos de las dehesas. Por la bajada del

pan. Por el pleito de las tierras de Juan de la Torre, vecino de Granada. Se regularon

los oficios y los jueces o alcaides de zapateros y albañiles en Alcalá. En Loja, gracias a

conservarse las actas de cabildo, hay una relación de las delegaciones y oficios anales

desde los tradicionales mayordomos de Pósito y Propios, padre de menores, porteros,

fieles, almotacenes, y curiosamente dos alcaldes de agua, alarifes, cordoneros, corredores,

hiladores de la seda, de paños, podadores, sastres, tejedores, zapateros, los dos diputados

(regidor y jurado) para rentas reales, hacienda, abastecimientos) lo que se asemeja a la

organización de la ciudad de la Mota.

Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de Carlos V

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Francisco Martín Rosales

En esta ciudad, se inició un pleito contra el arzobispo por el intento de trasladar las

clarisas a la Alhambra. En cuanto a la función protocolaria, se celebraron los lutos en

honor a la reina. Cumplió el primer año en abril de 1546.y prorrogó un segundo año,

cobrando el primer tercio en julio.

Segunda etapa del corregidor Francisco de Cherinos

A finales de 1546, de nuevo se incorporó como corregidor Francisco de Cherinos. Y

nombró como alcalde mayor el bachiller Leonardo de Soria en Alcalá la Real, mientras

que en Alhama nombró al licenciado Luís de Vergara en el mes de diciembre. En esta

ciudad emprendió un pleito con el arzobispado granadino por las rentas del Hospital Real

para que no se gastasen en otro sitio y se emplearan en camas y ejercer otros servicios.

En 1547, se presentó un año en buenas condiciones climatológicas en contras de la

sequía de años anteriores y benefició el precio de los productos del campo y ganaderos.

Por ejemplo, en Loja el trigo se vendía a lo largo del año entre siete y cinco reales

la fanega, la libra de carnero a quince maravedíes, menudos a cinco, el carbón a 14

maravedíes la arroba.

En cuanto a las fiestas, Loja celebraba desde hacía tiempo el día de la Toma el 27

de mayo, el de la Patrona en septiembre y el Corpus, participando los gremios con sus

ingenios, alegorías y pendones que lo venían celebrando desde hacen cincuenta años.

Desde el punto de vista gubernativo, en Loja, se constata la indefensión de los esclavos

ante la ley con motivo de la demanda de un tal Rodrigo, esclavo de Pedro Hernández

de los Mudos que pide el nombramiento de jueces acompañados o de apelación y recuso

al corregidor y alcalde mayor. En cuanto obras, en Loja se ordena realizar un puente

sobre el Riófrio con la colaboración vecinal continuaban las obras de la ampliación de la

Cárcel, el Pósito y las Carnicerías, lo mismo que se adobaron las del Castillo de Locubín.

En Alcalá la Real se levantó el pilar de la Fuente Beber o de la Tejuela, como figura en

la leyenda de la cornisa de su frontís: "ESTA OBRA SE HIZO, SIENDO CORREGIDOR

FRANCISCO CHIRINOS", y la fecha en de 1547, en su medallón central, obra de

una belleza de puro estilo renacentista, perfectamente diseñada, desgraciadamente

descompuesta por la falta de una hilada de sillería que se despojó en su traslado a su

nueva ubicación. Su frontal en medio de su sillería perfecta encierra el escudo de la

ciudad, con los leones, castillo y llave, de la mano de un Sardo. El maestro de la obra

fue de Martín de Bolívar. Este mismo maestro de obras presentó setenta y tres copias

de partidas de obras, materiales, y peonajes de las obras de las Casas de Cabildo, que

suponían 61.698 mrs en una libranza de primero de 1548, y otra para oficiales en 1549

de 50.200. Alonso de Martos cobró 8.168 mrs de la madera que se empleó en el suelo y

cuarto para las ventanas y otra partida de Pedro Gutiérrez Montañés en menor cantidad.

En otra partida, este mismo maestro intervino en la obra del lavadero de la Fuente del

Rey y acudió como veedor el célebre maestro Francisco del Castillo.

También se empedraron varios tramos de la Puerta Zayde y cubrió la torre de la

Especería. Se compraron varias casas de Francisco Álvarez, otras más y el solar de Bernabé

de Rosales con destino al convento de San Francisco. Varios frailes predicadores de esta

orden acudían a la ciudad para las funciones religiosas y en el tiempo de Adviento y

Cuaresma.

En cuanto la labor legislativa, hay en Loja se presentaba con buen final el pleito con

Priego por las Dehesas de la Marrojas; se legisló una ordenanza en defensa del trigo

sobre los cordoneros y la industria del cáñamo que invadía de plantaciones e industrias

derivadas y los lavaderos, estanque donde se cocía a don de acudían los cordoneros para

macizarlo y hacer la fibra.

Por abril, la sequía obligó a controlar el precio de los aguadores según los tramos

a los que acudían de la ciudad lojeña. En Alcalá la Real, por el mes de agosto. Se llevó

a cabo una visita de veredas, caminos y cañadas, en la que participó su alcalde mayor

acompañado por los regidores Gaspar y Diego de Aranda y el jurado Rodrigo de Aranda

acompañados de medidores y peones, Se partió del Libro de Veredas del corregidor

Diego de Anaya y se tomó posesión de unos terrenos junto a la ermita de Santa Ana,

en la Fontanilla y Vega Cardera los terrenos de Juan Martínez de Moclín, en la Cabeza

del Cepero las eras de Alonso Cabrera, en Cofrida, tierras en el cortijo de la Corchona,

y otros juntos al arroyo y Cristóbal Ruiz Cortecero y prado de la fontanilla a Cofrida

junto a Arroyo de las Parras en la haza de Pedro López; visitaron también tierras del

cortijo Cerrato, Chupete y junto al camino de Colomera. Se dejó para el amojonamiento

la Boca de Charilla. Constataron a lo largo del recorrido bastante aprovechamiento de

roturas y posesiones junto a arroyos y montes. Meses después se hicieron mediciones

del cortijo Nuevo de Locubín y la tradicional visita de términos. Varios pleitos viejos

de términos con Alcaudete y otra con launa de sus torres con su señor conde y el de

Gimaldos y contra los escribanos supusieron el envío de representantes a la Corte.

En Alcalá la Real se inició ante el escribano Alonso de Jamilena unas nuevas

ordenanzas: la obligación de romanearse a los regatones antes de vender, el veto de la

caza de predices y perdigones desde primero de abril a hasta la fiesta de la Virgen en

septiembre (22.5.48); impedimento de paso por las hazas sembradas del ruedo (14.11.47);

sobre el precio de 25 la carga de leña en bestia menor y a un real la mayor (10.47); sobre

el precio de cahiz de yeso a cinco reales y en la ciudad y a 3.5 en calera (15.11.47) sobre

que no hubiera cotos ni cerrados en beneficio de los ganados (3.1.1548), sobre que no

se lavase prendas en Fuente de la Mora (16.6.146) sobre la fidelidad de la pregonería (5

julio 1547) y sobre el precio de Caiz del yeso, Francisco de Chirinos se mantuvo hasta el

cuatro de enero de 1549.

El licenciado Juan de Montalvo

Era un hombre altivo y se ganaba las antipatías de las personas. Su propio apellido era el

Lavado. Fue relator de Valladolid y natural de Ayamonte. Llevó a cabo la residencia del

anterior corregidor Francisco de Cherinos el doce de enero de 1549 y, en los siguientes

meses en las ciudades de Loja y Alhama. Su alcalde mayor fue en Alcalá la Real Martín

de Pareja, y en Loja Juan de Castillejo que solicitó una subida a la remuneración de su

cargo en la cantidad de 7.000 maravedíes a su pequeño sueldo de 8.000, En esta ciudad

se aumentaron el número de regidores del cabildo (dos) con el fin de sacar fondos para

la política exterior de y de guerras de la Corona. Se mantuvo de corregidor hasta 21 de

mayo de 1550. Le acompañaron los tradicionales regidores y jurados, y comenzó su vida

política como jurado Juan de Aranda Figueroa. Como datos estadísticos, el abasto del

aceite suponía 137.500 maravedíes; el de las carnes 187.500; y el de las del Castillo 50.

000.Por este tiempo, se arrendaba la casa del alhorí. Pero en el cabildo de 18 de enero de

1550, se le pagaron 3.000 maravedíes por las trazas a Martín de Bolívar "por razón de los

trabajos de hacer las trazas que esta ciudad le mandó hacer para el Alhorí", cuya obra se

pregonó por todos los pueblos de la comarca en los meses siguientes.

Puso en marcha un plan de restitución de tierras entre aquellos que la habían usurpado,

sobre todo, en las tierras colindantes con caminos y montes, en concreto la Fuente el

Gato y Ventas del Carrizal. El desorden era tal que inició varios procesos, uno contra

Juan García Delgado en las Ventas del Carrizal, otro, contra Cristóbal García acusado

por Diego Álvaro por apropiación de tierras en la Ventas del Carrizal. En este contexto

hay que entender que chocó con los intereses de las familias influyentes de la localidad

y en 4 de marzo de 1550 tuvo que amojonarse un haza de Baltasar de Aranda junto la

dehesa y otros vecinos del Castillo que obligaron al síndico Pedro Ramos que interviniera

y midiera las tierras. Relacionado con otros términos otro pariente del anterior recibió

la mojonera de Navalperal que afectaba a los terrenos de Martos. Intervino un juez de

términos y tres abogados que emitieron pareceres en defensa de la ciudad.

Su labor gubernativa le obligó a entablar varios pleitos siendo representados en la

Corte, por Rodrigo Clavijo y, como letrado el licenciado Magaña, defendió a la ciudad

en varios pleitos. Es curioso que por el mes de abril se llevó a la Corte el privilegio y

repuesta de la provincia de Jaén por la queja de varios vecinos del Castillo. Pero más

importante fue el de Hernán Cano en Granada y el de los zumacadores de piel. Continuó

el pleito contra Grimaldos sobre las tierras del Tablero que tuvieron que ser remedidas.

Pero se mantuvieron pleitos con Martos por razón de los términos.

Las celebraciones y exequias por la muerte de la princesa se realizaron con los

acostumbrados lutos y se excedieron en gastos los oficiales del cabildo hasta tal punto

que intervino Consejo Real obligando a pagar los gastos en la cantidad de cuatro reales

(136 maravedís) en 1549. El cabildo acudió al Consejo Real en su defensa enviando varias

peticiones mediante sus letrados en la Corte.

En este año se acabaron algunas obras como las Casas de Cabildo que se retejaron por

Alonso de Martos, lo mismo que las Casas de la Justicia y las Carnicerías y Matadero Se

realizaron importantes obras en las Salinas y Carnicerías del Castillo, donde intervino

el alarife Alonso de Martos, y en las obras de empedrado y de las carnicerías de esta villa

Francisco Gutiérrez; en Alcalá un nuevo adarve en la Puerta Nueva fue realizado por

Diego Martínez Izquierdo pegándola la ciudad con dos cargos de cincuenta ducados en

este año mientras tanto hubiera penas de la ciudad, y, por otra parte, el puente de los

Loberones, el camino de Granada y el del Cañuelo fueron arreglados y en la calzada

de Jesús y María, lo mismo que se empedró la calzada del Barrero por Hernando de

Villaviciosa, porque cobró varios pagos, alguno de ellos de 20 ducados lo que nos da

muestra de la importancia de la obra. También se hicieron obras en la calle de las

Escaleruelas de Santo Domingo.La ciudad disponía de un horno en la calle de las cuatro

esquinas que también fue arreglado. La plaza era limpiada varias veces en semana a cargo

del almotacén.

El famoso maestro de cantería Francisco del Castillo estuvo dos días en la ciudad

para tasar las obras del Lavadero (Fuente del Rey) por las que cobró en el mes de junio

de 1549 ocho ducados (3.000 maravedís). Varios pagos se le hicieron, distribuidos en 50

ducados (18.750 maravedís 15-2-49) Estas obras fueron realizadas por Martín de Bolivar,

cuya última libranza cobrada alcanzaba la cifra de 285 ducados (106.871 Mrs.) en el 6 del

mes de julio de 1549.

También se iniciaron obras de ingeniería en el Cañuto, donde intervenían los alarifes

locales como Alonso de Martos y de mantenimiento del matadero. Lo mismo aconteció

con las carnicerías del Castillo de Locubín, cuyo alcalde era Juan de Estrella.

300

Corregimiento de Alcalá la Real, Loja y Alhama en tiempos de Carlos V

La ciudad tenía en la Corte letrados y un solicitador que recibía seis mil maravedís.

En la Chancillería se intervino en el pleito de los zumacales. Para pregonar los gastos de

carne, aceite y pescado un pregonero que se trasladaba a los pueblos comarcanos para

que acudieran con los ganados o sus abastecimientos a hacer la puja. En el matadero

un alcaide. Para veedores de los zapateros dos de ellos (Martín de Gámez y Juan Ruiz

Cañuelo) que cobraba cuatro ducados.

Por una provisión real en el mes de septiembre se invirtieron una cantidad

considerable de 150 ducados (56.250 maravedís) para la obra de la Fuente del Castillo

de Locubín, cuyo diputado fue Rodrigo de Aranda y que fue realizada por Martín de

Bolivar y el vecino del Castillo Hernán López Jordán. La preocupación de las puertas

y arcas de los documentos del archivo fue una realidad, con el cerramiento hecho por

el cerrajero Juan de Bejar. En Loja, se levantó un puente sobre Riofrío por el camino

de Iznnajar. En cuanto obras, se repararon y colocaron escaleras en el ayuntamiento

lojeño y se colocaron otras obras de madera y un esquilan en la Cárcel. Y se cerró la

plaza, además se arreglaron torre Ochavada y el Castillo y Alfaugara y el adarve. Una

costumbre curiosa el herraje de los animales por San Juan y la llegada de herradores

forasteros que abarataban el precio de dicho trabajo.

Pero no sólo intervenían en este desarrollo urbanístico los miembros del cabildo,

sino que las órdenes religiosas levantaban nuevos monasterios. Entre ellos, el de San

Francisco recibió solares cerca del barrio de san Sebastián y una limosna, según acordaba

el cabildo del día 10 de diciembre de 1549.

La labor normativa de las ciudades se concretó en este año en una serie de ordenanzas.

En Alcalá, una trató sobre el precio de los aguadores que transportaban el agua desde la

fuente de la Mora hasta la Mota y Arrabal. También se regularon el quince de marzo del

1550 la renovación anual de los guardas por la fiesta de San Juan, los mantenimientos del

Castillo y la de los caballos garañones. Unos días después, el 28 de mayo se registraron

por los vecinos de Alcalá y el Castillo las nanadass tanto vendidas y las que tenían los

ganados. El seis de junio, se regulaba la actividad de cortar madera los labradores para

sus aperos de labranza y carretas, En Loja, se hicieron varias ordenanzas: una para los

labradores que les permitía recoger la madera de los montes siempre que se tratar de

aperos de los arados, y con licencia para sus casas de campo, molinos y toda clase de

aperos. Otra versaba sobre los sastres, calceteros y jubeteros.

Fue un año, en el que se corrigieron los sueldos del portero y el procurador de la

ciudad de la Mota y la alcaidía del Castillo de Locubín rindió pleito homenaje a la ciudad

con el regidor Rodrigo de Aranda en el 27 de junio de 1550. En Loja, aumentaron los

puestos de la burocracia municipal con el acrecentamiento de los oficios anales: dos

alcaldes ordinarios, alguacil mayor, mayordomo de propios, contador, obrero de la

ciudad, encargado de obras municipales, padre de menores, tres fieles de las carnicerías,

pescaderías y peso de las harinas, portero de cabildo y dos diputados para diversos oficios,

cabezón, aguas, alarifes, calceteros, cordoneros, herreros, hiladores de la seda, paños,

podadores, sastres, tejedores de lino y cáñamo, zapateros y receptor de Rentas.

En el año anterior, el médico Juan de Villarreal regaló una imagen para la puerta de

la fortaleza del Castillo y en medio de esta religiosidad predicó la Cuaresma el licenciado

Juan de Medina que recibió dos ducados. Se hicieron nuevas pesas por Juan Cornejo: un

real y medio de ocho pesos y otras libras de doce tercios. A Martín de Bolivar también

301

Francisco Martín Rosales

se le encargaron las trazas del nuevo Alhorí y en el mes de noviembre del años 1550 se

pregonaron por los pueblos de la comarca.

Fue enviado a la Nueva España como oidor de Cartagena y luego pesquisidor para

realizar la residencia en Santa Fe al presidente de la Audiencia Francisco Briceño en

1553. Lo pesquisó y envió a los oidores de Santa Fe a España quedando gobernador de

Santa Fe. Durante su estancia en este sitio cometió varios altercados y favoritismos a

sus familiares, por lo que fue condenado en España a la pena de muerte. Luego vino a

residenciarlo Alonso Guejeda que los envió a España, donde la ordenaron decapitar en

1558 por su mala gestión. Tras su regresó, cumplió la condena.



lunes, 26 de octubre de 2026

HUERTA DE CAPUCHINOS. CAPÍTULO VIII EN EL XXX ANIVERSARIO. CAMINANDO Y CREANDO CONVIVENCIA EN 2011.

 PROPUESTA


domingo, 8 de diciembre de 2013

RUTA DE FRAILES CON HUERTA DE CAPUCHINOS

-Punto de salida. Domingo 15, nueve de mañana, en Plaza de Juan Carlos I.
-Formación de grupos para llevar coche a Frailes o indicar quien recoge. ç
-INDICAR SI HAY ALGUIEN QUE NOS RECOGERÍA EN FRAILES A LOS C0MPONENTES DE GRUPO FAMILIAR O DE AMIGOS.
-Marchan coches a Frailes y vuelta de los que emprendan la ruta con todos los componentes en varios coches.
-9.30. Salida hacia Frailes a pie
-13. Cata de vinos y cavas.
-12. Comida opcional . Hay que avisar para pedir reserva antes de miércoles. Pero el precio y lugar será según haya cabida;  y cada uno pagará su propia comida SIN MENÚ. Por ser domingo , es imposible fijar menú.  Solo puedo reservar SITIO Y NÚMERO,  si me lo indicáis de antemano. He hablado con varios restaurantes, y reservarán si avisáis.
-Se puede avisar con antelación a mi pagina/ Huerta de Capuchinos/ o mi correo electrónico pgonzalomartin@hotmail.com y decir grupo con coche/coches y amigos.

LA RUTA FINAL DE AÑO

 Dejamos Alcalá....
 Entre retama y romero
 Por los Llanos
 y las Canteras
 y por el Chaparral
 y Santa Ana
 Bajamos hacia el Salobral
 Y se veía Frailes

 Entre Oivos
 y cuestas
 En Bodegas Campoameno


 En convivencia
 En las bodegas
 La visita por Frailes


 La foto de grupo
 Y la de otro grupo
 Y en la cruz

Llegamos a la Cruz