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domingo, 15 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (xv). la calancha, el pozo de la nieve y el palcio abacial.

 

LA CALANCHA

                                                                                      


   Como su nombre indica, esta Calle Ancha debió ser un revulsivo para la urbanización de la asimétrica y zigzagueante trama vial de la fortaleza de la Mota, lleno de rinconadas y ciego por el arrojo de las inmundicias vecinales. Partía del barrio del Bahondilllo, cercana a la vivienda del Palacio Abacial y otra rama comenzaba desde las caballerizas del señor abad, junto a la Puerta del Aire. Desde la confluencia de las dos ramas se dirigía en dirección hacia el alcázar de Aben Zayde, donde se prolongó con otra calle que en 1571 recibió el nombre de Alcázar. Al principio debió una calle arrecifada con la arena de la roca de la Mota, pero, a partir de los últimos decenios del siglo XVI, se empedró como era frecuente en muchas calles. Por ser una calle muy importante de la ciudad , por donde pasaba las manifestaciones religiosas del Corpus Cristi y  era entrada de la fortaleza de la Mota,   en 1575 hubo que desembolsar una gran cantidad  de 60.361 maravedíes  para su remodelación, empedrado  y ampliar su anchura y comprar solares, corrales y casas de varios vecinos, entre ellos varios de  la familia de los Ríos, Gonzalo y María, esposa de Luís de Leyba, de Pedro Fernández de Alcaraz con lo que se permitió una mayor comodidad  para transportar la leña y el agua a las viviendas.  Además, se comunicó con varias calles de acceso a otras secundarias como la del Alcázar en 1569 o la de Rodrigo de Ordoñez, donde hubo que quebrar una peña




Era una calle que destacaba por su longitud y su sentido vertebrador del trazado urbano de la ciudad fortificada. En el inicio de su recorrido cerca de la explanada actual se situaba el Palacio abacial o Casa del Señor Abad, la calle  fue construida a mediados del siglo XVI de estilo renacentista y adosada a la torre de la Especería, dentro de la cual se encuentra el Pozo de la Nieve y varios aljibes más profundos y de mayores dimensiones que los del resto de la Mota. Junto a ella, vivieron conocidos escribanos como Pedro de Contreras, En forma de tau bajaba hasta las caballerizas del Abad, por donde habitaban las familias de los gremios y artesanos y ascendía hasta el alcázar o castillo, por donde recibió una gran reforma, ya que se vieron afectadas las familias de los Ríos.  En las excavaciones actuales se encuentran muchas bodegas y los patios distribuidores empedrados de estas casonas o mansiones de gente nombre como los Villalobos, Ordoñez, Frías, Aguilar, Valdivia, Villalobos y Contreras. Por la parte final debió reducirse su anchura, y do lugar a varias reformas de ampliación de anchura que afectó sobre todo a la familia hidalga de Los Ríos que ejercieron cargos en el cabildo alcalaíno.

 

EL POZO DE LA NIEVE


            No es un nevero artificial sino  un pozo excavado en la roca sin  muros de contención, de gran dimensiones y con  techo natural, que disponía de abertura cuadrada  para la introducción de la nieve  desde un patio (cerrada con una portichuela de madera) y, posteriormente, para laextracción del hielom  cuya finalidad es conservarlo para poderlo usar, cuando, de forma cpngelada, la nieve ya estaría derretida. Desde el suelo hasta el patio alcanza los nueve metros y su forma ovoide encierra un diámetro de anchra y de altura de más de seis metros. Se accede a través de un pequeño patio, porque estaba colocado en la parte final del Palacio Abacial, en el camino de ronda de la primera muralla de la ciudad fortificada, muy cercano a la Torre de la Especería, Excavado en la roca, también se accede por una escalera, que dejan en un flanco una cueva, donde se encuentra un enterramiento en forma de cista y con varios esqueletos de tempos de la Edad de los Metales o del Bronce. Una apertura permite la visión de este nevero original que recuerda un recinto o santuario de los primeros habitantes del cerro de la Mota reutilizado por los vecinos posteriores, sobre todo del siglo XVII para el almacenamiento de la nieve.


 
Esta figuraba como un producto como el aceite o el jabón que era adjudicado en subasta pública por sus fines terapéuticos, de conservación de alimentos, de aperitivo en convites y banquetes de las autoridades   y de prevención de contusiones. Su forma abovedada recoge un recinto circular horadado en la roca de forma natural y labrado por el factor humano en su suelo con una serie de nueve ranuras concéntricas que se canalizan a través de una galería de nueve metros de longitud y casi un metr de alto   hacia un pozo o aljibe que se encuentra en el entorno de la Puerta Nueva. La nieve solía ser transportada desde los ventisqueros o neveros de los montes de la Sierra de Valdepeñas por compañías de mulas que intercambiaban productos con los vecinos, los médicos solían recetar con frecuencia la nieve y se cuidaban de su aplicación porque le atribuía efectos nocivos para el cuerpo en su ingestión.  La primera obra monográfica europea sobre la nieve  fue la del médico valenciano Francisco Franco, originario de Játiva y se titula Tratado de la nieve y del uso della (Sevilla, 1569). Además de las aplicaciones médicas y de conservación, existe la vertiente lúdica de consumo de alimentos fríos o helados, tanto sólidos como bebidas. Hasta mediados del siglo xvii aparecen tratados como el de Juan de Carvajal, Utilidades de la nieve, deducidas de la buena medicina (Sevilla, 1611), o el Methodo curativo y uso de la nieve (Córdoba, 1640) del doctor Alonso de Burgos. En Alcalá, hubo una famoso médico Melchor de los Reyes Mejía que escribió sobre la nocividad del agua helada. Este pozo se surtía también desde 1587, incluso con la nieve de las precipitaciones invernales Al final, se conocía esta casa como la de la Nieve y se mantuvo hasta finales del siglo XVII,

 

EL PALACIO ABACIAL

Se construyó en 1564, y fue la residencia del abad hasta los tiempos del abad don Diego de Castelll y Ross, que se convirtió en casa de vecinos para transformarse en edificio en ruinas, y arrasado en todos sus materiales y dependencias hasta el punto que no quedaron sino los arranques de los muros.  Actualmente, se han descubierto gran parte de sus bodegas y aljibes, así como los cimientos de la primera planta. Fue edificado en tiempos del abad Diego de Ávila y Zúñiga, hijo del marqués de las Navas (1554-1577) a partir de 1564. En 1569, se encontraba todavía edificando y se constata la presencia de los canteros Domingo Uribe y Alonso Martínez de Tudela. En 1575 se le pagó al primero “ 4.260 maravedíes de las mejoras de la obra que se hizo “en la portada, que traba la Torre de la Especiería e casas del señor Abad Mayor…”. Esta paortada daba al norte a la Calancha.

Se encontraba entre la Calancha y la calle de delante del Perceptor o antiguo adarve de la Especería. Enfrente de él existían varias casas particulares de los propios abades, que as compraron desde Alonso de Mendoza y Diego Castell.  las mantuvo hasta principios del siglo XVI. Cerca de su puerta principal se encontraba la casa imprenta de la Mota en el siglo XVIII. Junto a la casa-palacio, anexas a la calle de la Carrera se encontraba las caballerizas, las cocheras, los pajares y otras dependencias como leñeras y un jardín mirador. Por las recientes excavaciones, se han puesto al descubierto todo el solar. Dentro de toda su extensión se albergaban bodegas,  espacios cerrados, como un posible nevero, patios interiores, donde persisten pilares para soporte de las techumbres, espacios destinados a la estabulación de animales, en los que se conservan algunos de los comederos para el forraje, así como estancias utilizadas como cocinas o comedor, a partir de la presencia de restos de hogares y/o chimeneas. También se han podido recuperar parcialmente el sistema de abastecimiento de aguas y saneamiento. En concreto, varios tramos que permitirían la conexión entre las diferentes alturas del edificio y que permitirían el almacenamiento de las aguas, a través de diferentes depósitos y aljibes, así como la evacuación de las mismas, desde el interior de la vivienda hacia la calle. Fustes de columnas, de sección circular, así como basas cuadrangulares, de corte y estilismo renacentista, nos dan idea de la monumentalidad de edificio. En lo referente a los materiales arqueológicos y bienes muebles recuperados, la mayoría son fragmentos cerámicos, que presentan una cronología desde el s. XVI al s. XVIII. Son cerámicas vidriadas, de colores marrones y verdes, en su mayoría, que se corresponderían con formas abiertas de pequeño tamaño, de uso cotidiano, como catavinos, jarras, jarritas y platos. Mención aparte merece la localización de un grupo de veintidós piezas monetarias del s. XVII (1655-1663)

 

 

  Por fuentes muy tardías, se encontraba a principios del siglo XVII prácticamente como testigo de los únicos supervivientes de la Mota,, ya que residía en sus dependencias el abad. Según testigos de finales del siglo XVIII, tenía una extensión de 40 varas de   ancho (33 metros) y 50 de largo (41. 5 metros), lindaba al norte con la Calancha que iba a la Iglesia y tenía Juego de Pelota. al sur con la calle Carrera, que debía ser la antigua del Preceptor lindando con la muralla y puerta de la Carrera, la antigua Puerta Nueva; al este, con solares a punto de derrumbarse y al oeste con la muralla de San Bartolomé.

Hacemos nuestras las palabras del arqueólogomunicipal Carlos Calvo: “ En este se aprecia una elevada compartimentación del espacio, con estancias de mediano y pequeño tamaño, reutilizadas de forma continua. Sirvan como ejemplo los pavimentos o la construcción de muros sobre paquetes de rellenos y escombros, procedentes de las estancias anteriores. Estaríamos, sin duda, ante lo que se puede llamar un edificio “vivo”, en tanto que sufre diferentes modificaciones, a partir del edificio originario. Las descripciones existentes en las fuentes nos sirven como punto de partida y han permitido poder identificar algunos elementos singulares, pero, desgraciadamente, no establecer una correspondencia exacta. Así, se ha podido identificar un espacio en la parte trasera, que podría corresponder con una zona de jardines o descanso. Esta zona conectaría directamente sobre una de las calles que se dirige hacia la Torre de la Especiería. Esta calle, con un eje Norte – Sur, serviría de límite de las dos terrazas que conforman el Bahondillo, a modo de “muralla natural”. También se han podido identificar estancias destinadas a bodegas, en concreto seis. A nivel de ocupación, se puede establecer la existencia de diferentes alturas, a partir de los restos de escaleras conservadas. La propia orografía del terreno provoca la adaptación del edificio al desnivel de la roca sobre el que se asienta.

 

JUEGO DE PELOTA

 

Probablemente, sirviéndose de un alto muro de una casa abandonada en torno al Palacio, se encontraba un recinto de juego de la Pelota, que era un deporte que practicaba la chiquillería y los mozalbetes con una pelota de trapo y recubierta de cuero, y largos palos planos, las palas, para lanzarla contra el muro. Hubo otros lugares de practicar este juego entre ellos se encontraba en el siglo XVI, uno junto al Pósito Nuevo; y a partir del siglo XVII, en el entorno de la iglesia de Consolación para acabar jugándose en la rinconada de la calle la Peste con los Álamos.

sábado, 14 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA XIV. EN EL DÍA DE SAN VALENTÍN, POR EL BARRIO DEL AMOR Y DÍA DE SAN VALENTÍN

 

IV ENTRADA. POR LAS ENTREPUERTAS

            Tras una prolongada escalinata que fue diseñada en los años noventa del siglo pasado por el arquitecto Santiago Quesada se accede al Centro de Recpeción, una casa reconstruida sobre los cimientos de una mansión de la popular Eva, una mujer mayor a la que se le atribuían relatos brujidles. En un panel de la fachada, se ilustra al visitante con un panel informativo de entrada de la localización e itinerario de la visita. El adarve o entrada a la fortaleza, se encamina hacia el interior de la ciudad de la Mota entre la roca que soporta la muralla del recinto fortificado y un elevado antemural de sillería. Recibe el nombre de calle de Entrepuertas, porque enlaza el último tramo de la calle Real desde la puerta del Hierro hasta la puerta de la Plaza o el Peso de la Harina, pasando por las de las Lanzas, Imagen, del Argamasón o Aguilera y Pendón. Hay una descripción de este lugar antes de la conquista de Alcalá de Aben Zayde. Lo hizo Sancho de Aranda en su discurso genealógico sobre la captura de un moro por parte del adalid Pascual Sánchez para que le desvelara los pasadizos de la Mota: 

            El qual, como una vez con otros cavalleros hiziese una entrada llegando de noche a los muros de Alcalá, en un adarve, que está devajo de la fortaleza, puso una escala por la cual subió sin otra compañía. Y, subido, saltó dentro de un corral que dizen de la Moriana y ahora es dentro de las puertas, dos de siete, que la ciudad para entrar la Mota de ella tiene. Porque la parte de adentro, el andén del adarve, era poco más alto y, por parte, casí igual a el suelo del dicho corral, a do halló un moro que estava con una manada de cabras que dormían allí de noche, y estaba amamantando unos cabritos. Y apechugando con él y tapándole la boca, porque no diese voces, lo ató y lo bajó por la dicha escala y llevó por su cautivo, como ávido de buena guerra, y por el buen esfuerzo que dio Dios”.

            En su recorrido como Entrepuertas, flanqueado entre la muralla del Trabuquete y el antemural, se levantaron tiendas, viviendas y, en sus altos se introducían a las cuevas de origen anterior, reutilizadas como bodegas y usos de almacén. Eran de pequeñas dimensiones y se abrían con una puerta al público y adosaban las vigas y las baldas a la misma roca; por una escalera se subían a sus altos y cuevas que trataban de conquistar más suelo útil. Propietarios de estas viviendas y tiendas no alcanzaban la cifra de 27 (16 en Entrepuertas y 11 en el Albaicín) fueron miembros de las familias nobles de la ciudad, descendientes de los caballeros, muchas ligadas a las capellanías y a los censos. Entre estos, cinco pertenecían a la familia de las Frías, ocho los Castillo de la Hinojosa, otras a Pedro Hernández, los Aranda, o los Avalo. El aspecto de estas tiendas viene ilustrado por un familiar de esta última familia que en 1597 vivía en unas casas, con sus dos tiendas y dos moradas que daban con sus miradores al Albaicín. Solían ser arrendadas a artesanos y comerciantes de la ciudad, especialmente en torno a la Puerta de la Imagen, se dedicaban a establecimientos de sastres, zapateros y barberos.  Por el tramo de mayor anchura   desde la puerta de Lanzas hasta la Imagen se ampliaba con el barrio del Albaicín. Frente a las tiendas y las Carnicerías, se levantaba un antemural, al que se permitió levantar casas tras la conquista y, en algunos lugares, se trazó un camino de anillo exterior a este círculo de murallas.

            Era una calle, muy visitada y de acceso principal de la ciudad, que fue empedrada a partir del cuarto decenio del siglo XVI y, en ciertos tramos, enladrillada a lo largo de este mismo siglo. Pero, sobre ella se cernía la amenaza de la caída de las aguas, rocas, escombros y derrumbes de los lienzos de los adarves de las murallas del Trabuquete.  Es muy ilustrativa esta acta de 22 de diciembre de 1646,”Desde la Puerta Alta del Pósito hasta llegar a las murallas estaban unos solares caídos, donde impedían la subida a la Mota y causaba muchos pecados mortales y decretándola a esta ciudad por ser la subida a la Iglesia Mayor y Plaza Pública y parecerle a esta ciudad sería a vien adornallo y quitarles los dichos daños tratando de remediallo y , que se hiciese  una muralla en el dicho y , hallándose imposibilitado podello hacer, trató con el dicho, que le daaría todos los solares que estaban allí y  la mitad del gasto que se hiciese en la dicha cerca , o qual hiço y puso en ejecución ,gastó 1.500 reales”. 

           

            CASA Y COLEGIO DE NIÑOS

 

            Ya en 1580, se asumía la Casa y colegios de Niños, que esta ciudad tiene de sus propios, que debieron estar situadas dentro del recinto fortificado de la Mota. Posteriormente el colegio estuvo situado en las Entre las Puertas , linde de las murallas y bodegas del heredero de Juan. Un último traslado se ocasionó en el propio el Alhorí que es el más alto que tiene las Casas del Pósito y vea si está desocupado para poner el colegio de niños. Se mantuvo su ubicación dentro de las Entrepuertas hasta 1634 y, en este año precisamente, en el recinto de Entrepuertas y el Albaicín se había caído y se hicieron corrales, sin ornato, de modo que se cercó el terreno y, convertido como despoblado para conejeras, ya que los dueños no tenían interés en levantar el edificio. Una casa de mampostería en torno a las rocas y murallas arruinadas, se vio continuamente fruto de las restauraciones.  Sobre todo, por los alarifes y albañiles de la ciudad ante la petición de los maestros de escuela como la del maestro Gaspar de Toribio a finales del siglo XVI.

 

LA TORRE DE LAS LANZAS

 

         


  
Cercana a esta torre, se encontraban las tiendas de pan y agua, donde se cobraban los diezmos eclesiales y se relacionaba con las lanzas que debía aportar el abad para afrontar una parte de la milicia de la localidad en concepto de soldados lanceros, de ahí le vino el nombre. La torre se reedificó a mediados del siglo XVI en honor de Carlos I, según las trazas renacentistas de Martín de Bolívar. En su primer cuerpo se abre una portada con sencillo arco de medio punto renacentista sobre la que se apoya un segundo cuerpo simulando una hornacina y coronado con un dintel y en su interior el escudo de la ciudad. Otros dos escudos se insertan en las enjutas del arco, todos ellos de piedra blanda de Cantera Blanca muy deteriorados que no dejan traslucir información alguna.   Se cubría con una terraza que tenía un pretil almenado. Daba al camino real y se arregló de nuevo en 1580 bajo la tasación de Gabriel de Aranda y obra de Miguel de Bolívar, que realizó el almenado y revocó sus paredes interiores, cuyo trazo de sus dibujos se conservan en parte hasta la actualidad. Ya en el siglo XVII, se encontraba sin techo y las correspondientes rejas y hubo que repararla en 1623 manteniéndose hasta el siglo XX, Recientemente en los años ochenta del mismo siglo fue desmontada y se reconstruyó desde los cimientos por la Dirección General de Bellas Artes de la Junta de Andalucía bajo la dirección de Francisco del Castillo.

 

EL ALBAICÍN

 


            El Albaicín ofrecía una serie de escalonamientos y terraplenes que se emplazaban por pequeños senderos y callejuelas, Y daban en la parte final de la barbacana y de las casas de los señores caballeros de la ciudad y los oficios nobles como el médico Ocariz. Su entorno fue habitado por personas de oficios contaminantes como los herreros. Entre ellos hay que destacar el herrero Miguel Muñoz, yerno de El Florentino, que constyuyó la Fuente  Nueva de los  Alamos, Este acuerdo del cabildo de 7 de junio de 1577 muestra la situación de viviendas : " En este cabildo se cometió al señor Antón García de los Ríos , regidor,  haga hazer una paredeja  de cara de las casas de Miguel Muñoz,  el herrero,  que en la parte que se señaló por el corregidor desde la esquina que es de la cerca  del capitán Rodrigo de Clavijo  a la cerca del corral del licenciado Ocariz  per donde quedose señalado”. Existían varios edificios que debían apartarse del recorrido principal, entre ellos el Hospital del Dulce Nombre de Jesús y la Casa de la Mancebía.

 

EL CIERRE DE LA BARABACANA

 

            Se encontraba la barbacana en dirección al pozo denominado de la Conquista y era lindero con la zona del Castillo. Su caída en 1582, dio lugar a que afectara a los solares del Albaicín. Por dejar algunas rinconadas macizadas ofrecía un claro peligro a este barrio.

 

CASA DE LA MANCEBÍA

           

            Esta casa se ubicó en la mayoría de las ocasiones en los extramuros de la ciudad fortificada atendiendo a ser un lugar de paso y tránsito muy frecuentado, abundar en pobladores y transeúntes que, al ser institucionalizada como una fuente de propios, ofrecía unos suculentos ingresos al ayuntamiento La primera casa de mancebía se llevó a cabo en 1496 y se le dio licencia a Juan de Vegara para abrirla fuera de la ciudad fortificada. El cabildo municipal tenía por fuente de ingresos para su desenvolvimiento varios bienes inmuebles como casas, tiendas y cortijos Y esta casa de la Mancebía. Solía arrendarse a un vecino que pujaba por ella. Lo normal era cobrar medio real por cada prostituta en el siglo XIV y en toda Andalucía, era frecuente que se situara en las afueras de la ciudad a partir del siglo XVI. Pero, en muchas ciudades principales del reino ocupaba calles cercanas a la Plaza Mayor y al mercado.

No obstante, mientras Alcalá fue la ciudad de frontera, ocupaba uno de los arrabales cercanos a la calle del mercado. En concreto, en el denominado barrio del Albaicín junto a las Entrepuertas hubo una casa, donde las mozas ofrecían sus servicios a los hombres. Curiosamente, junto a esta casa de propiedad municipal se ubicaban el hospital de pobres y muchas viviendas dedicadas a actividades artesanales: herreros, tejedores, tenderos, zapateros, sastres... Pero en los años cincuenta se ubicó bajo la bodega de la casa del caballero Alonso Ortiz y se hicieron varias restauraciones. Fue una mansión muy austera para albergar unas seis personas (las mujeres y el encargado o padre de la mancebía), en un callejón apartado de la calle principal de las Entrepuertas

 No debió ser una casa con una estructura muy firme, pues tuvieron que restaurarla a mediados del siglo XVI por el arquitecto Martín de Bolívar para finalmente pasar a una casa de la calle Cava, a las afueras del recinto fortificado en 1569 y por último en las afueras de la ciudad junto al Molinillo. Su final fue transformarla en escuela de niños. Por la situación, debió ser un sitio muy transitable, ya que los mesones se encontraban un poco más abajo de ella, el comercio se desarrollaba a su lado y los viajeros debían frecuentarla con asiduidad. Lo que está claro, que el aislamiento con la ciudad se conseguía porque el antemural y la entrada a la fortaleza ofrecían un sitio abrupto que obligaba un esfuerzo a subir a la Casa de la Mancebía. Debía ser un callejón sin salida al que había que accederse directamente. Hubo reyes que concedieron esta merced al cabildo, pero a principios del siglo XVII desapareció de acuerdo con la nueva moralidad de la época.

La composición de la casa solía estar formada de varias mujeres dedicadas al oficio de la mancebía y varios rufianes que les buscaban los encuentros de ellas con los vecinos de la ciudad. Un padre de mancebía se ocupaba de que se cumplieran todo tipo de regulaciones, administrativas, fiscales y sanitarias, tal como establece las ordenanzas de 1520. Pues, las mujeres de mancebía no podían salir de lascasas do el mesonero donde estoviesen, sean obligados de tener las hordenanzas en la dicha casa en una tabla, un estrado de hombre en alto e no más, en lugar donde todos los que entraren lo puedan leer y ver”. Intentaba además que las mujeres de mancebía evitaran el encuentro con las personas honestas, tampoco debían tener amistad don rufianes ni vestir en público con los atuendos de las personas honestas. Lo segundo daba lugar a altercados con la población y obligó a la Corona a intervenir en el asunto en tiempos de Enrique IV, sin que atajara el asunto hasta tal punto que los Reyes Católicos tuvieron que dictar una provisión real en 1494 recogiendo la anterior ley que prohíba el uso de rufianes por parte de las mujeres públicas. No es de extrañar que en Alcalá hubiera este tipo de oficio, pues, como ciudad de frontera el gran número de caballeros dedicados a la guerra ofrecía unas posibilidades amplias de abrir estas casas “separes que a nos es fecha relación que a esa dicha ciudad e a sus términos vienen muchas mujeres del partido, las cuales toman rufianes públicamente”. Abunda la ley en las penas de las mujeres que tuvieren rufianes, castigando con 100 azotes por cada uno de los que se encontrare y perdida del vestido, similar es la pena para los rufianes e, incluso la ley persigue la negligencia de los alguaciles.

El estar la casa cercana a la calle de los Mesones permitía su trasiego hasta dichos lugares, lo que beneficiaba a los cargos concejiles como a los alguaciles que solían cobrar por permitirles el desplazamiento. Pero de nuevo, se trasladó a las afueras de la ciudad a la calle Cava y posteriormente hicieron nuevas trazas en 1571, con la licencia del rey Felipe II, porque la ciudad consideraba que era una cosa muy necesaria para la ciudad. Otros lugares de ubicación fueron junto al molinillo, en los Álamos y en la Tejuela.

           

 

 

 

 

 

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HOSPITAL DEL DULCE NOMBRE DE JESÚS

            Este hospital se mantuvo hasta los años sesenta del siglo XVI que se trasladó a la calle de los Mesones. y ofrecía pésimas condiciones de alojamiento dentro del Albaicín, En 1570, ante el paso de muchos pobres y soldados por ser frontera del reino de Granada, se describe una ciudad en la que “No hay cama en Hospital, en las calles se encontraba enfermos y muertos, que venían gentes de comarcas de Granada y Guadix, heridos de camino del Duque de Sesa y don Juan de Austria(..) el Hospital de pobres, estrecho y de poco sitio y había muchos pobres”. Por eso, se edificó días a una ermita de la Veracruz, donde había cofradía y los hermanos llevaron algún intento de que en la casa se pudieran curar los enfermos o proveyéndoles camas, se pudieran curar enfermos.

 

ALHORÍ O CASA DEL PAN Y AGUA

 

 

            En el libro de censos de la PSM aparece un alhorí en el Albaicín lindero con las Casas de la Mancebía y bodega de Gonzalo Ortiz, es lo que se deja entrever en algunos de los cimientos excavados.

                       

 

            PUERTA DE LA IMAGEN Y LA TORRE DE LA JUSTICIA, O DE LA CÁRCEL VIEJA.

 

Esta torre introduce al último tramo de Las Entrepuertas y se encuentra junto a unas antiguas y desaparecidas tiendas de los hidalgos por la parte inferior y, por la superior, junto a las Carnicerías por el flanco que da a la muralla del Trabuquete; y por otro lado entre el antemural y la puerta del Postigo, por cuya calle se bajaba al barrio de Santo Domingo. Como torre de enflanqueamiento entre murallas se abre con dos arcos herradura a la entrada y salida de un recinto interior cubierto de bóveda que da entrada al último tramo de acceso a la fortaleza, al mismo tiempo que se protegía por una pequeña torrecilla desaparecida y provista de un trabuquete, que le dio nombre.  Su primer cuerpo embovedado con un gran arco apuntalado, soporta sobre ella un segundo cuerpo, actualmente en forma de terraza y provisto de un parapeto donde se alza un cañón procedente de las tropas francesas. Anteriormente se alzaba un nuevo cuerpo y un tejado, donde se albergó la Justicia de la Ciudad hasta principios de siglo XVI. A lo largo de la historia recibió varios nombres, torre de la Justicia, de la Imagen o torre de la cárcel Vieja. Su techumbre se mantuvo hasta finales del siglo XVII a pesar de que necesitó muchos reparos porque se calaban de aguas la parte interior. Debió estar construida antes de la conquista de la ciudad, y algunos autores la remonta a antes de la puerta de la Justicia de Granada, con la que se relaciona por sus dimensiones y características de tiempos de Yusf I, cuya fecha inscritas fue 1348.  Se adentra por la monumental puerta en recodo, llamada "Puerta de la Imagen", con doble arcada mixta de herradura apuntado de herradura (el segundo). Se encierra en un amplio recinto a manera de un soportal abierta que sirve de entrada y cobijo bajo una bóveda apuntada Es muy similar a la Puerta de la Justicia de la Alhambra. El buen estado de conservación de la misma y la grandiosidad de la fábrica le dan una monumentalidad especial.

            Fue aposento, en el que se ejercitó la Justicia y cárcel, sobre el que recaía un censo en estos términos “sobre la torre de la Imagen de la Cárcel Vieja, encima de la puerta de la Imagen, que es de Propios”. Linda con las Carnicerías y Murallas, y estaba fundada sobre unas elevadas peñas horadadas por unas cuevas que necesitaron de muchas restauraciones y obras a lo largo de los siglos. La más importante intervención tuvo lugar entre 1586 y 1587 con el enmacizamiento de las cuevas a causa de la caída de una roca; a principios del siglo XVIII, recibió algunas reformas de la mano del maestro de obras Manuel del Álamo, y la muy reciente, en 2015, por la que se ha encintado, se ha colocado una nueva imagen imitando a la Virgen Portera o Tornera del convento de las RRMM Trinitarias.

 Pero, la Puerta y torre de la Imagen no es solo una obra de índole reconstructiva sino un símbolo y un epítome de la historia de la ciudad de Alcalá la Real. Desde su denominación de Torre de la Justicia hasta su última de torre de Santa María, pasando por la Imagen , e, incluso, en algún momento llamada Santa María Y, Por otro lado, esta Torre, con el nombre  de la Justicia, nos recuerda  un momento en el que albergaba, dentro de sus mansiones con techumbre y tejado, la Justicia Mayor de la Ciudad, la vivienda del Corregidor, la Cárcel Vieja-como se cita en algunos documentos- , e incluso  a principios del siglo XVI,    la  Real Chancillería de  Granada para evitar la epidemia de la peste que se extendía en la ciudad de la Colina Roja. Pero, la nueva restauración ha acertado con la recreación de un nuevo escudo real de tiempos de Carlos V y la imagen de Nuestra Señora, con lo que consigue que se visualiza el nombre último de esta torre y puerta, a saber " de la Imagen", probablemente una reposición de alguna imagen anterior de tiempos de la conquista de la ciudad cuando quiso fijarse la huella cristiana con la advocación mariana tras los muchos años de estancia musulmana en el Cerro de la Mota. La última imagen. sabemos, que había sido costeada, a mediados del siglo XVI, por la ciudad y fue realizada por escultor Martín Pérez y el pintor italiano Pedro Sardo, vecino de la localidad alcalaína. Probablemente, la lámpara, cuyo aceite pagaban los carniceros de la ciudad, y el garabato donde colgaban las cabezas de los degollados en el campo de batalla, pervivan en el nuevo ambiente recreado tras la restauración. Pues, esta torre está imbuida de un duende especial de la fortaleza, que le aportó varias leyendas como La del caballero de la capa y apuesta, que osó subir a la Mota quedando colgado en los clavos de su portón.  Además, es la puerta de bienvenida y despedida de muchísimos acontecimientos de la ciudad: el último ha sido el de su extraordinaria y acertada restauración.

 

 

viernes, 13 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (XIII). POR LAS CALLES DEL PRECEPTOR HACIA LA PUERTA NUEVA.

  

DESDE LA PLAZA HASTA LA PUERTA NUEVA

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            Rabieo salío de la iglesia, pasó  por los servicios y , tras dejar, el antiguo palacio del alcaide, se adentró en una calle entre la casa del corregidor y la familia Gamboa ( ahora con una muestra de su bodega y sus tinajas de torrontés. A finales del siglo XVI, salía de la Plaza Alta de la Mota e n dirección hacia la Puerta Nueva, y se abría esta calle que dejaba a un lado el horno de la plaza la casa de la Justicia y la de los Leyva una calle que se denominaba del Preceptor de Gramática, porque una de las viviendas se alquilaban al Preceptor de Gramática de la Ciudad, un rector o maestro de retórica que iniciaba a los niños de las clases privilegiadas en los estudios de la Gramática, la Filosofía y las Matemáticas. Era una casa que no ofrecía muchas comodidades a los estudiantes por ser muy estrecha, fría y húmeda y los alumnos se veían sometidos a la propagación de enfermedades contagiosas.  Servía de vivienda del preceptor, pero pronto la abandonó por sus incomodidades. See buscó otra en el entorno del Trabuquete, junto a la Casa de Hurtado de Aranda Se sabe qu,a  finales de XVI, ejercía la docencia en dicha casa el cura licenciado Monte, una casa con muy poco espacio para acoger a los niños en las dependencias y en el recreo, además de verse afectada por las humedades.

 

También se denominó esta calle con el nombre de la Encarnación, porque desde 1988 se fundó en la casa de Leonor Méndez de Sotomayor el monasterio dominico de Nuestra Señora de la Encarnación, una casa que lindaba con la de los Leyva, a los que compraron parte de su vivienda para ampliación del convento. En el mismo aóño, ya Juan Hernández y Miguel de Bolívar llevaron a cabo el claustrio del convento. No es extraño que se ubicaran dentro de este recinto, pues la iniciativa partió de importantes caballeros de la ciudad, alguno como Juan de Aranda que llegó a donar seis mil ducados para su fundación. Junto a unas peñas, otra calle se abría cerca de la casa de Sancho de Aranda, toda ella con fachada de piedra junto a ella, la casa de Isabel de Leiva, que sirvió de convento de las monjas dominicas desde el año 1588 hasta el año 1601, precisamente el año cuando se bajaron al hospital de la Veracruz.

 Esta casa se encuadra dentro del mundo mistérico, porque fue abandonada por familia propietaria y se donó como convento sin mucho éxito. Se recoge cierta leyenda de que las monjas, hijas de muchos hidalgos, acrecentaron su presencia en esta casa. Pero pronto se vieron inmersas en un ambiente de enfermedades que achacaban a las aguas rojizas de sus aljibes y a la visita de un duende. Aunque los cabildos eclesiástico y civil no les permitieron trasladares a un recinto más sano y menos estrecho. Al final, en 1602, llegaron a un acuerdo de transacción con el Hospital del Dulce Nombre de Jesús, que se encontraba en el Llanillo, que le cedió su edificio y lo permutaron por otros de la actual calle Caridad. Es curioso que las viviendas de esta calle esuvieron habitadas por hidalgos descendientes de los primeros conquistadores  de las familias de los Cabrera , Cardera, Mazuelos, Góngora y Aranda, y por los nuevos advenedizos como acontecía con el alcaide Antonio López de Gamboa, hombre culto que escribió sobre las Antigüedades de la ciudad de Alcalá la Real y ejerció una gran influencia en la vida social y política desde finales del siglo XVI, heredando la alcaldía de sus padre, hasta mediados del siglo XVI como regidor perpetuo.  Tampoco no faltaban los obres de oficios como los escribanos. Cerca de los Cabrera vivía Bartolomé López Montijano, casado con Francisca del Castillo.

La Casa de los Cabrera se encontraba arrimada a la muralla. Y en ella se abrió una calle. En el siglo XVI esta calle se dirigía hacia extramuros de la ciudad por la Puerta Nueva y desde esta hasta San Bartolomé, solía tener bastantes hundideros, y era continuamente arreglada para la procesión del Corpus ( 4.12. 1612) Para hacer la ampliación de la Puerta hubo que comprar varias casas por los años treinta del siglo XVI. En esta fecha estaba hundida y muchos solares ya abandonados y las viviendas vacías, se reedificó por el cantero portugués colocando vara y media de pretil, que se conserva y con piedras hiladas con seis entibos. Se dividía en tramos, uno calle Baja de Puerta Nueva. En 1611, la situación de este entrono es prácticamente derrumbado de modo que acudieron los dos miembros de la comisión de obras, Pedro de Cabrera y Ruiz Díaz y vieron la calle que se dirigía a la Puerta Nueva. Y de acuerdo con los maestros y alarifes de la ciudad, se debían entibar, macizar y terraplenar todos aquellos solares a consecuencia de que el paso estaba impedido con la caída de varias casas y era de uso púbico, porque la calle se sustentaba sobre ellas y se necesitaban para el tránsito de las personas.  

 

CALLE DE DELANTE DE LA DEL PRECEPTOR O DE LA ANTIGUA MURALLA DE LA ESPECERÍA

            Se encontraban las viviendas de las familias de los Frías, Valenzuela, Trasierra, Escobar y Jamilena entre otros. Lindaba con el palacio abacial y otras calles, entre ellas la Calancha. Podría enmarcarse entre calle antigua del muro de la Especiería y Despeñacaballos. Parece como sifuera el anillo de la ciudad fortificada

jueves, 12 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (XII). Las casas nobles del entorno de la Iglesias y plazas de la Mota.

 

 

 

 

 

LAS CASAS DEL ENTORNO DE LA MOTA PARA LA ABADÍA

                                                                                      
















   
En esta plaza, desde por la mañana, ya al amanecer se palpitaba el pulso de la ciudad.  La plaza, al principio, no era  muy grande,  ni llana,  pues en 1599 se compraron y se derribaron las casas del licenciado Gamboa, miembro del Consejo de Felipe II, compradas a Hernando de Padilla, dos pares de tiendas s y la casa de María del Monte Isla, así como varias   peñas  que impedían la entrada al cabildo y a  la Iglesia Mayor .Hubo que quitar en 1587, también , algunas casas que hacían rinconeras y no le daban una forma equilibrada por sus líneas rectas de los lados, de ahí que hubo que derrumbar las casas adosadas a la Iglesia Mayor para hacer línea con su fachada. Es muy  acertada  esta  descripción del cabildo del de febrero de 1592  “no hay más de una plaza, la qual de más de ser pequeña, la hazen muy desordenada los dos peçones y rincones de casas  que están salidos de ella, linde con casa de don Gonzalo de Valenzuela, y tienda de don  Francisco Fernández, de manera que no puede haber ni carrera ni fiesta de caballos, lo que causa no poderse ejercitar el dicho ejercicio de ordinario, como se haría quitando las dichas esquinas en largo hasta las casas de la Justicia , y por ancho en línea derecha de la pared de la Iglesia Mayor , entonces abría plaça que bastaría para fiesta y carrera y estaría con traça y adorno y daría mucha autoridad para la Iglesia Mayor, porque se descubriría la puerta principal, que sale a la dicha plaza , por lo tanto se acuerda que se compren el sitio y edificio de estos dichos dos rincones y se derrumbe por el dicho efecto y se labren y tiendas que salgan a la plaça en el dicho puesto y con ellas pueda aver las que son necesarias para la conservación de esta Mota. Pero cuando, veinte años más tarde, a principios del siglo XVII, se terminaron los corredores era el orgullo de la ciudad, que, por su estilo recoleto, rodeado de edificios tan importantes de fachada de cantería, se consideraba por muchos viajeros como una de las más bellas de Andalucía, hasta tal punto que siempre cuidaban por su ornato, limpiándola, allanándola y reconstruyendo las continuas ruinas que se provocaban en sus edificios.  Se vendían las hortalizas, frutas y hasta cereales, aceite de los hortelanos y jornaleros. También objetos de alfarería y vidriado de otros pueblos como Jaén Granada y Úbeda y Bailén, o trigo la casa de Francisco Romero, tundidor. Otras casas eran las de Pedro Sánchez de Arroyo, don Gonzalo de Gamboa, la de doña Leonor Méndez de Aranda, que hacía esquina con la Cárcel Real y se convirtió Casa de la Justicia, arrimada a la Plaza, que eran de Pedro Fernández de Alcaraz y Felipe de Valdivia.
linderas con capellanía de Pedro de Aranda y Gonzalo de Gamboa. En el entorno de la plaza, las casas del bachiller Martín Alonso, clérigo, que lindaban con las de la Encarnación, Pedro de Pineda y monasterio de la Encarnación, la de Juan de Narváez de Padilla, regidor, lindera con Pedro de Aranda y Miguel de Molina y la de Francisco de Leiva Aranda. Aquí se abrió una calle Nueva, donde antes vivía Francisco de Gamboa, Juan de Padilla. (1571)

 Como manifiesta el profesor Rodríguez Molina al referirse a la fisonomía ciudadana este es el paisaje urbano de toda la fortaleza, y, por ende, del Arrabal Viejo:

Estructurada la Mota como una fuerte ciudad, quedaba defendida por grandes muros y torreones, al abrigo de los cuales se apiñaba, en reducidas dimensiones y estrechos espacios, una nutrida población de gobernantes, clérigos y guerreros. Su fama de bastión inexpugnable es recogida por A. de Palencia en estas breves definiciones de la villa: ‘Alcalá la Real, fortísima por naturaleza, pero más respetable por su proximidad a Granada` Las necesidades de protección y defensa la convertían en un baluarte inexpugnable con un espacio estrecho y sobreocupado”.

Pero, por una  memoria de la capellanía de la parroquia de Santa María la Mayor, podemos  hacernos una idea del aspecto urbanístico que ofrecía este barrio: la vivienda se unía con la tienda, y, esta, a su vez, con  otras viviendas a través de los miradores de sus alturas, aspecto  muy similar que deberían ofrecer las partes altas del barrio de Santo Domingo, como la calle del Postigo cercano a la Puerta de la Imagen, las calles linderas con el Gabán por la parte baja,  y las viviendas de la Puerta Zayde. En su interior, las ordenanzas nos recogen varias normas para mantener el orden, la urbanidad y la disciplina urbanística, que nos ilustran de su tipología de vivienda y diseño urbano. En primer lugar, se daba una primordial importancia a los edificios públicos (en este caso la iglesia de Santo Domingo, horno, Casa de Mancebía, Alhóndiga., Pósito.) y se obligaba a mantenerlos reparados juntamente con otros elementos de uso público como puertas de acceso, calles, o medianerías. En segundo lugar, este espacio urbano se nos presentaba como una importante unidad de concentración urbana dentro del recinto amurallado, en donde no se permitía, antes de la conquista, ninguna construcción de viviendas fuera de su reinito amurallado, tal como se manifiesta muy explícitamente en esta ordenanza:“los hombres del pueblo que quieren hazer casas o fraguar algunas labores deben fazer  que sean todas dentro  de la zerca de los muros e, fuera de los muros, que sea  merced del Rey e a su mandamiento”.  

En tercer lugar, su trama urbana se nos ofrece “encorsetada y reducida”, en la que la higiene y seguridad física de las viviendas se vigilaba en los papeles, pero, a la hora de la verdad, en muchos espacios no cabía sino un puzle de viviendas en donde estas se entrecruzan, estorban o se apoyan unas sobre otras. La estrechez de sus calles obligaba a las autoridades municipales a establecer un amplio espectro de normas urbanísticas con el fin de favorecer el tránsito de los vecinos, animales y mercancías. Su anchura se establecía desde la perspectiva aérea de la parte superior de la casa, marcando dos tercios para cada una de las viviendas, que conformaban las aceras, dejando el tercio restante para la entrada de la luz y el aire de la calle. Así de claro y contundente es la norma: Otrosí no debe ningún hombre sacar el ala de su texado más de cuanto comprendiere  el ala de su texado el tercio de ella, e que finque el otro tercio para el ala del otro texado, que es de otra parte, e que finque el otro tercio en medio, para aire e por do entre la lumbre e por do caigan las aguas, y el que aquesto pasare y más tomare para el ala del texado, sino mándelo el alarife dicho fazer por mandado del alcalde”    

           

También era frecuente que se impidiera colocar cualquier tipo de obstáculo físico para el tránsito de la calle. Entre estos, el colocar los cobertizos y sarmenteras, lo que impedía el paso, porque probablemente no sería extraño que se colocaran en épocas anteriores a 1496, sobre todo en el Arrabal Viejo, donde predominaba la vivienda rural frente a la urbana. En algunas de las calles públicas e principales de esa dicha ciudad, algunas personas tienen fechas en las delanteras de sus casas muchos cobertizos e sarmenteras.  Como tampoco, al principio se permitían poyos adosados a las paredes de las casas junto a las puertas, y, luego, se regularán: Otrosí, ningún hombre no debe de hazer poyo orilla de la pared y esto porque las callejas no se angosten e que pasen los hombres en anchura, e si alguno esto hiciere mándelo el alarife desfazer por mandado del alcalde.

            En esta misma línea de defensa del viandante, se señala la prohibición de elevar pasadizos de una casa a otra por encima de la calle, a no ser que establezcan una altura por  la que pueda pasar un hombre montado a caballo: Todo hombre que haze sombreado e atraviesa  la calle e haze encubierta, débela hazer tan alta que pueda pasar por ella el caballero con sus armas e que no le embarguen, e si más baxa la hiciere de guisa que embargue el caballero con sus armas, debe el alarife mandillo deshacer por mandado del alcalde”.

            Su aspecto residencial, entre el siglo XIV y principios del siglo XVI, se manifiesta claramente en estas dos referencias, que corresponde a un momento en el que se intenta evadir la norma de  la ubicación de las  tiendas en la fortaleza de la Mota :“…proveyó una petición  de miguel Sánchez Vasco sobre la tienda de Santo Domingo que pedía licencia para vender, proveyó que se guarden las ordenanzas(…) se acordó que cualquier fruto y pescados que viene se pese en el Peso de la Harina e no en otra parte se peses sopena de seiscientos maravedíes repartidos en tres partes...”

Por último, como señala el profesor Rodríguez Molina, se establece como norma fundamental el parámetro de la intimidad que rige para la buena convivencia entre las familias y viviendas, impidiendo las puertas enfrentadas entre  las casas de vecinos y presentando una asimetría viaria: “No debe ninguno hazer puerta de su casa delante de la puerta de su vezino , si no fuera  a su grado de su vezino, ni a otro en las tiendas, en las alhóndigas, ni en los baños no se deben hazer puertas fronteras , ca es grande descubriçión, si no fuere a grado de dueños”.

Las viviendas se reformaron en su mayor parte a lo largo del siglo XVI. Se distinguen como casas en las que la mampostería ocupaba la mayor parte de sus fachadas salvo las escquinas y la portada que eran de piedra y bien gastada. La casa de jerónimo Ribero fue contratada por Pedro Fraguagua para construirla y es un modelo especial en el laevantamiemnto del paramento mural a medio camino entre el aparejo toledao de clara scendencia mudelkar y el muro de tapial. En 1597, se comprometían ambos a edificar una casas, que tendría una 100 tapias y la siguiente disposición: los cimientos con  un grososr de ¾ de vara y con sus perpiaños partir del roquedo; hasta el primer piso , de mapostería salvo la portada y las esquinas de cantería costeadas; a partir de este piso y hasta el arraque de los tejados, se echaba hiladas de antería y entre hiladas de 3.80 un muro de tapial, cogido por dentellones a las hiladas.Por último, las caas de muro de tapial solían ser de las familias más desfavorecidas,


DESDE LA PLAZA HASTA LA PUERTA NUEVA

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            A finales del siglo XVI, salía de la Plaza Alta de la Mota e n dirección hacia la Puerta Nueva, se abría esta calle que dejaba a un lado el horno de la plaza la casa de la Justicia y la de los Leyva una calle que se denominaba del Preceptor de Gramática, porque unas de las viviendas se alquilaban al Preceptor de Gramática de la Ciudad, un el rector o maestro de retórica que iniciaba a los niños de las clases privilegiadas en los estudios de la Gramática, la Filosofía y las Matemáticas. Era una casa que no ofrecía muchas comodidades a los estudiantes por ser muy estrecha, fría y húmeda y los alumnos se veían sometidos a la propagación de enfermedades contagiosas.  Servía de vivienda del preceptor, pero pronto la abandonó por sus incomodidades. O se le buscaba otra en el entorno del Trabuquete, junto a la Casa de Hurtado de Aranda Se sabe que finales de XVI, ejercía la docencia en la casa el cura licenciado Monte, una casa con muy poco espacio para acoger a los niños en las dependencias y en el recreo, además de verse afectada por las humedades

 

También se denominó esta calle con el nombre de la Encarnación, porque desde 1988 se fundó en la casa de Leonor Méndez de Sotomayor el monasterio dominico de Nuestra Señora de la Encarnación, una casa que lindaba con la de los Leyva, a los que compraron parte de su vivienda para ampliación del convento. En el mismo aóño, ya Juan Hernández y Miguel de Bolívar llevaban a cabo el claustrio del convento. No es extraño que se ubicaran dentro de este recinto, pues la iniciativa partió de importantes caballeros de la ciudad, alguno como Juan de Aranda llegó a donar seis mil ducados para su fundación. Junto a unas peñas, una calle se abría cerca de la casa de Sancho de Aranda, toda ella con fachada de piedra junto a ella, la casa de Isabel de Leiva, que sirvió de convento de las monjas dominicas desde el año 1588 hasta el año 1601, precisamente el año cuando se bajaron al hospital de la Veracruz.

 Una casa que se recoge dentro del mundo mistérico, porque fue abandonada por familia propietaria y se donó como convento sin mucho éxito. Se recoge cierta leyenda de que las monjas, hijas de muchos hidalgos, acrecentaron su presencia en esta casa. Pero pronto se vieron inmersas en un ambiente de enfermedades que achacaban a las aguas rojizas de sus aljibes y a la visita de un duende. Aunque los cabildos eclesiástico y civil no les permitieron trasladares a un recinto más sano y menos estrecho. Al final, en 1602, llegaron a un acuerdo de transacción con el Hospital del Dulce Nombre de Jesús, que se encontraba en el Llanillo, que le cedió su edificio y lo permutaron por otros de la actual calle Caridad. Es curioso que las viviendas de esta calle están habitadas por hidalgos descendientes de los primeros conquistadores  de las familias de los Cabrera , Cardera, Mazuelos, Góngora y Aranda, y por los nuevos advenedizos como acontecía con el alcaide Antonio López de Gamboa, hombre culto que escribió sobre las Antigüedades de la ciudad de Alcalá la Real y ejerció una gran influencia en la vida social y política desde finales del siglo XVI, heredando la alcaldía de sus padre, hasta mediados del siglo XVI como regidor perpetuo.  Tampoco no faltaban los obres de oficios como los escribanos. Cerca de los Cabrera vivía Bartolomé López Montijano, casado con Francisca del Castillo.

La Casa de los Cabrera se encontraba arrimada a la muralla. Y en ella se abrió una calle. En el siglo XVI esta calle se dirigía hacia extramuros de la ciudad por la Puerta Nueva y desde esta hasta San Bartolomé, solía tener bastantes hundideros, y era continuamente arreglada para la procesión del Corpus ( 4.12. 1612) Para hacer la ampliación de la Puerta hubo que comprar varias casas por los años treinta del siglo XVI. En esta fecha estaba hundida y muchos solares ya abandonados y las viviendas vacías, se reedificó por el cantero portugués colocando vara y media de pretil, que se conserva y con piedras hiladas con seis entibos. Se dividía en tramos, uno calle Baja de Puerta Nueva. En 1611, la situación de este entrono es prácticamente derrumbado de modo que acudieron los dos miembros de la comisión de obras, Pedro de Cabrera y Ruiz Díaz y vieron la calle que se dirigía a la Puerta Nueva. Y de acuerdo con los maestros y alarifes de la ciudad, se debían entibar, macizar y terraplenar todos aquellos solares a consecuencia de que el paso estaba impedido con la caída de varias casas y era de uso púbico, porque la calle se sustentaba sobre ellas y se necesitaban para el tránsito de las personas.  

 

CALLE DE DELANTE DE LA DEL PRECEPTOR O DE LA ANTIGUA MURALLA DE LA ESPECERÍA

            Se encontraban las viviendas de las familias de los Frías, Valenzuela, Trasierra, Escobar y Jamilena entre otros. Lindaba con el palacio abacial y otras calles, entre ellas la Calancha. Podría enmarcarse entre calle antigua del muro de la Especiería y Despeñacaballos.