Hace
unos doce años, quisimos recordar una ruta que emprendieron varios vecinos y
labradores de la zona de las Juntas de los ríos y arroyos de Palancares, Salobrar,
Velillos y Mures, allá a mediados del siglo XVIII, con motivo de firmar un
contrato de arrendamiento entre un labrador
y un cortijo. Hemos llegado a la Media Luna más de treinta ruteros
y nos esperaba Paco Mures. Tras unos minutos de espera por no haber
conectado con Fernando del Pino, que pacientemente nos aguardaba en la Jineta,
y, tras las justificaciones oportunas, emprendimos camino a las Casillas de
Mures entre extensas zonas de regadíos plantadas de frutos hortelanos,
esparragales y cereal. Algunos habían hecho ruta de noche en casas rurales.
Tras pasar el cortijo de Wenceslao, por un pontazgo con baranda de
hierro, pasamos el río de Fraile-primer salto de arroyo-seguimos
camino hacia el Medianil. Nos imaginamos a los antiguos labradores de esta zona que salían para avalar el
contrato de arrendamiento a la ciudad de Alcalá la Real. Ya eran importantes y
conocidos y de fiar los hermanos García. Pablo iba a firmar el contrato, y
Francisco labraba las tierras del cortijo del Río ( hoy , existente, que se
remonta a una villa rustica romana) y Manuel Pérez, el del Puente del Palancares. Le esperaba fray
Andrés Baltodano, profeso de la cartuja de Granada, propietaria del cortijo y
molino de las Juntas, en la escribanía
de la Mota, la de Francisco Montes
Lezcano.
Nos detuvimos en las ruinas de la antigua fábrica
de Francisco de Batmala Gobert, donde nos remontamos a los orígenes
franceses y emprendedores de este personaje emparentado con la
familia de los Alba, cuyos bienes quedaron en poder de Clotilde
Batmala a mediados del siglo XX. Con ellos se hicieron las casas de San Marcos
y se restauraron algunas iglesias.
Nos
detuvimos y fotografiamos en el árbol de la oficina de empleo y de
descanso tras la jornada de trabajo; tras saltar por el arroyo del Salobrar-
el segundo arroyo de este partido de campo-, llegamos al antiguo cortijo del Medianil, donde
explicamos su origen de cortijo de propios y percibimos una de las primeras
cosechadoras de nuestra comarca. En torno a una vereda de la Jineta,
contemplamos su recinto fortificado, explicamos su origen iberorromano, su
necrópolis, alguna que otra mina ( hoy, otra vez en valor), la ruta militar y de
frontera de adentrarse desde el reino de Córdoba y Jaén a Granada por las
tropas de los monarcas castellanos leoneses ( Alfonso VI,
Alfonso VIII, los Reyes Católicos, entre otros) dimos unas pinceladas del punto
estratégico que jugó la Jineta - o Cerro de los Jinetes- en tiempos
de la Guerra Civil, comentamos el puente de las Monjas, donde contemplamos
algunas crías de patos, y avanzamos hacia los Cortijuelos, sede de turismo
rural para desviarnos a Santa María, un cortijo antiguo de la orden cartujana, donde nos hicimos la foto de rigor y
explicamos el repartimiento de los Reyes Castellanos a los hidalgos alcalaínos,
la compra por los frailes y la desamortización de estas tierras que cayeron en
manos de la burguesía granadina y alcalaína.
Bajamos hacia el río Palancares, ya unido al de Frailes, camino de
ribera saltamos una plataforma de cemento en forma de pontazgo- tercer salto
de arroyo, el del Palancares- pasamos por cerca de Balazos, molino de las
Juntas, hoy casa rural, y nos adentramos entre espárragos y una alameda
que parecía casi nevada. Llegamos a las Juntas que era el cuarto
paso,
donde pudimos contemplar la unión del arroyo de Frailes con el de Frailes
que recogía ya las aguas de Palancares y Salobrar. Refrescados, emprendimos el
regreso. Con el libreto en mano, recordamos “Caballeros de Alcalá, peones de
Colomera” y “Que vengo de moler, moler/ por el camino de abajo”. Unos doce
Kilómetros, tras pasar la cortijada de Balazos y fotografiarnos con el
padre de Héctor y Ramón. Y comentamos el contrato que nos había motivado a
hacer la zona. Formaban esta parte final del recorrido las tierras del cortijo
y molino de las Juntas, que se mantuvo hasta muy avanzado el siglo XX y se ha
convertido en casa rural. Dice el documento de 1740. · el cortijo y el molino
que lindan el uno y el otro, que llaman de las Juntas, y el río que llaman de
las Juntas y la mojonera de la dicha ciudad de Granada”. Ya lo tenemos localizados y nos detenemos en
algunos detalles que nos describen las clausulas documentales. Por un lado, el molino
era de dos paradas, una de piedra blanca y , otra de piedra baca. El cortijo
con su casa de teja, monte y encinas y todo lo que pertenecía de agua para
riego, cuatro pesebres de piedra (por cierto uno quebrado) y cuatro carretadas
de paja.
Las tierras debían laborarse en tres alzadas
de los diversos productos, (trigo, cebada y semillas) durante tres años. Se
establecía una renta de 120 fanegas de trigo por el molino, y por las otras
tierras y las de riego llamadas de las Vegas, a dos partes de siete en trigo y
cebada y al cuarto de semillas. Por el
cortijo de vivienda y por el monte, debía dar dos fanegas. Se fijaba el pago a
partir de la fiesta del quince de agosto, llevado y transportado en el
monasterio de la Cartuja de Granada. Pablo García se comprometía vivir en la
casa del dicho molino y cortijo, y debía tenerlo todo preparado, aviado y
reparado, lo mismo que el caza corría por su cuenta y debía avisar al monasterio
para su arreglo que le aportaría doce peones. Se hizo cargo de los pertrechos y
arreglos de la maquinaria y ,materiales del molino a vista de los maestros de
molino Peñalver. Y es interesante el inventario de las Piezas, para conocer el
funcionamiento y estructura del Molino: en cuanto a la piedra Baza, saetillo
con su bozín, un rodezno con su tajador, tres sortijas en rodezno, piedra de la laguna sana, piedra de la loseta con la laguna
quebrada, pala ferro y la viga en
terrizo, arinal, tolba y torno; en cuanto a la piedra blanca, un saetillo con
su cerrojo, bozín, rodezno de tajador, con sus sortijas, rangua y gorrón y
puente y alivio, asnillas y paraderas, piedra corredera blanca, piedra blanca
solera, pala fierro, tolva y torno, piedra blanca arrimada y otra quebrada,
cuatro hierros junto a la piedra. Piedra aguadera, tres piedras bazas del Castillo, otra de la laguna ,
un quijar, tres redores, uno arrimado, tres picos de picar piedra, y un
palahierro, pala de levantar piedras y un martillo, azuela, sierra y nivel,
arnero , celemín y media fanega, piedra de amolar y madera para asentar piedra,
arcas, cerraduras y llaves, tres compuertas, banco y libro para anotar nombres.
Todo alcanzaba la cantidad de 4358 reales. No se olvidan de las tres hojas de
laboreo, el aviso al convento a la hora de llevar los productos a las eras, y
de tomar precauciones para que no sean comidos por el ganado, la prevención por
sequías u otras adeversidades, subcontratas y cumplimiento del contrato. .
-El molino se electrificó y se
mantuvo en activo , pasó a manos privadas.
En
la cascada de la Medialuna, el bautizo colectivo de la ruta.




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