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martes, 10 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (X). LAS CASAS DE CABILDO.

 

LAS CASAS DE CABILDO

 

 En la plaza Alta, todavía resuenan muchos ecos de la historia de la ciudad, pues la presidían las Casas de Cabildo. En un principio, se celebraban concejos abiertos que se reunían a las puertas de la Iglesia Mayor para debatir asuntos importantes de la ciudad, pero, cuando el rey Alfonso XI le concedió una serie de regimientos, comenzaron a reunirse en una torre de la muralla, la llamada del Rey, o del Pendón. Pero las Casas de Cabildo no sólo ejercían las actividades típicas de la administración municipal sino también una función festiva. Pues desde sus balcones se recibía el estandarte de la ciudad, de rojo carmesí y adornado de cordones y borlas, se colgaba el cuadro real con motivo de la proclamación de los reyes, se vestía de gala y sus balcones eran ocupados por todo el cabildo con motivo de las fiestas de toros y de cañas que se celebraban en la plaza de acuerdo con un metódico y riguroso orden de preeminencias basado en la jerarquía y antigüedad de los miembros y oficiales de cabildo.

Tras la conquista del día de 5 de agosto de 1341 de la ciudad de Alcalá la Real, según el testimonio del alcaide Antonio de Gamboa en 1624, el rey Alfonso XI mandó librar un  privilegio rodado 21 del mismo mes ” que hoy tiene de franqueza y libertad y exención, el más amplio que hay en toda Andalucía, como luego se pondrá, y dejóle pendón y sello y nombró ocho regidores y un escribano de Cabildo y un Alcaide del que hiciese oficio de alcaide y alcaide mayor y capitán de esta fuerza, dejó ochenta plazas de a caballo y quinientos infantes, y en el  Castillo de Locubín veinte caballos y cien infantes; después de esto, para más engrandecer  esta ciudad, le hizo merced de la villa del Castillo, para que fuera Señora de ella y proveyese la alcaldía y alcaidías y todos los demás oficios, como consta del Real Privilegio que tiene, y otras muchas prerrogativas   y privilegio  particular, para que no pagase alcabalas, el qual confirmó el rey don Pedro y los Reyes sucesores hasta el rey don Felipe III, nuestro Señor, el cual amplió el privilegio dándole y confirmándole con mayores firmezas habiéndole servido esta ciudad con setenta mil ducados, que hoy tiene pagados en tres años, y nueva merced para desempeño de sus propios de lo que sobrare en diez años de lo que dio por arbitrar y sacar estos setenta mil ducados que fueron anticipados en tres pagas y en diez la merced para pagarlos y echar arbitrios”. Y, en notas complementarias, señalaba que los regidores y escribanos eran nombrados por el Rey; las milicias a pie de esta ciudad las pagaba a través de la tercias y rentas reales de os obispados de Córdoba y Jaén.

            El primero ayuntamiento comentado se encontraba en la Torre del Rey. Pero, en los años noventa del siglo XV se habían nombrado comisarios y diputados para levantar uno nuevo en torno a las dependencias actuales. Probablemente, al principio, el edificio debió ser una simple casona con varios cuerpos, un patio de caballerizas y pozo, rodeado de varias tiendas de arrendamiento municipal. Algunas fases de su reconstrucción se perciben por los años treinta, en los que intervinieron Pedro Ramos y Lope Garrido y transforman aquellas primeras Casas de cabildo. En esta fase, predominaba la piedra junto madera y el hierro como elementos constructivos y afectaron, cubierta, armadura, sala cuadra y los portales de la audiencia. Sin embargo, la fase decisiva de las actuales casas de cabildo tuvo lugar en los años cuarenta, recibiendo un impulso muy importante a instancias del corregidor Francisco de Cherinos y bajo la presencia de maestro de obras de Martín de Bolívar, discípulo de Diego de Siloé en la catedral de Granada y avecindado desde esos años en la ciudad de la Mota. El edificio se vio obligado a perder su fisonomía primera y a convertirse prácticamente en un anexo abacial por la similitud de estilos, en este caso de renacimiento, que Lázaro Gila califica de manierismo alcaláino por las manos bolivarianas. No obstante, unas paredes de la antesacristía cubiertas con una cúpula de yeso lo aislaban con respecto a la iglesia Mayor, por la que se entraba a través de la puerta de Galcerán Albanell. Tras Martín de Bolívar siguió la dirección de las obras su hermano Miguel, y, sobre todo, Pedro de Monte o de Alcalá en el pasadizo que enlazó las Casas de Cabildo con la capilla del Deán, las obras que afectaron al engarce con la iglesia mayor y las puertas de sesgo. Las actuales son obra de los regidores de los años cuarenta del siglo XVI y del corregidor Francisco de Chirinos, que las encargaron a un gran artista de la escuela de Siloé, y, donde su discípulo Martín de Bolívar intervino con toda seguridad, porque la mayoría de los pagos y la traza se le hacen a él y a su hermano Miguel en el 1550. Poco a poco, se perfeccionaron algunos destalles, en 1556: se hicieron la obra del aljibe y un pozo que abastecía al cabildo por Sancho Meléndez. En la parte baja había unos corredores y en la de arriba, dos salas, el archivo y capilla y, en ella, un retablo con su cajón de madera. Toda la labor de carpintería artística fue realizada por el entallador Martín Pérez. El suelo era de ladrillo al principio, posteriormente de losas   y se trasladaron los ladrillos al Alhorí. Una silla para el corregidor y seis bancos sobre un estrado componían el mobiliario del cabildo, obra del entallador Martín Pérez en 1558. Varios escabeletes o tarimas, una mesa, sillas para regidores eran el mobiliario básico junto con un retablo, altar y archivo. Pero las Casas de Cabildo no sólo ejercían las actividades típicas de la administración municipal sino también una función festiva. Pues desde sus balcones se recibía el estandarte de la ciudad (que era de rojo carmesí y adornado de cordones y borlas,) y se colgaba el cuadro real con motivo de la proclamación de los reyes, se vestían de gala y sus balcones eran ocupados por todo el cabildo con motivo de las fiestas de toros y de cañas que se celebraban en la plaza de acuerdo con un metódico y riguroso orden de preeminencias de acuerdo con la jerarquía y antigüedad de los miembros y oficiales de cabildo.

Las actuales estaban colocadas junto a la puerta de la Iglesia y capilla del Deán, y, a través de un corredor o baranda, construido en 1578 con las trazas de Pedro de Monte o Aranda ( de Alcalá), desde este rincón hasta la esquina de las casa, se abrían varias ventanas con puertas de madera de pino;  a través de una escalinata de madera que se hizo en 1576   por una puerta de nogal se comunicaba  con su planta alta dedicada a las reuniones de los regidores y jurados, su capilla y archivo, iluminada por unos amplios ventanales, que daban a la plaza; y su planta baja con los corredores, que ocupaban unos soportales de los arcos y  una sala  dedicada  para  la audiencia de la justicia en el verano , donde presidía el  corregidor sentado en una silla grande de taracea y se abrían unas ventanas  con sus vidrieras, compradas al hidalgo Serrano de Alférez. Su suelo estaba enladrillado y solía estar cubierto de alfombras, hasta que se vendieron en 1572 para comprar unos nuevos asientos de nogal grandes en lugar de los antiguos que eran pequeños. En las ventanas que daban a la plaza, existían los escudos de las armas reales y de la ciudad, con su llave, orlada de torres y leones rampantes, pintados en 1570 por los hermanos Raxis y esta parte de los corredores fueron realizadas por el Maestro Pedro de Alcalá o Monte, un arquitecto alcalaíno que intervino en Priego, y se fue a Murcia, donde hay huellas de su obra en el Pósito de Lorca y en la misma capital., sobre todo en todas las obras de carpintería. Tejado, caballete, ventanas y puertas de los corredores de las plazas realizadas en 1580 y en 1588 acabaron la obra el carpintero Juan Sánchez Montañés y e Lucas de Pareja, y el herrero Miguel Muñoz. Antes de entrar a las distintas dependencias se reunían los miembros del cabildo en el patio en torno al brocal del pozo que estaba sobre un aljibe, construido en el 1556, y reutilizado posteriormente como osario de la Iglesia Mayor, todavía quedan restos en su interior...

 

La consideraban el sitio donde se maquinaba el bien de la res publica en los días ordinarios de martes y viernes, se realizaba los negocios más importantes de los vecinos, se ejercía la justicia y la caridad con los presos y los pobres y servía de paso para los recintos espirituales. Desde antes de las siete de la mañana, los porteros, vestidos con ropas de terciopelo carmesí, preparaban las salas  del cabildo y de la audiencia, para que a las ocho de la mañana aquel recinto ya tuviera  vida,  pues  a esta hora acudían todos los martes y viernes a las casas de Cabildo los regidores y jurados junto con los oficiales del cabildo,- estos dos porteros y el escribano de turno-, rezaban y asistían a misa, oficiada por el capellán de la ciudad en un altar presidido por un retablo, obra del pintor Pedro Sardo, habilitándose la sala de cabildo con un altar y una mesita donde se colocaban las vinajeras.: Después, se  reunían en la sala alta, donde  hacían propuestas, libraban gastos, recurrían acuerdos, debatían y exponían sus votos que no eran sino sus pareceres para que la Justicia los armonizase y, como  hombre de bien nombrado por la Corona, o, por así decirlo con términos de hoy,  de consenso, lograba el acuerdo final para ejecutarlos; inmediatamente se distribuían en grupos de dos y tres, lo que llamaban diputaciones y comisiones para cumplir con las tareas que se les habían adjudicado en el famoso cabildo de suertes.

 

 

DESCRIPCIÓN

            El edificio, aunque era exento de la Iglesia Mayor Abacial, hoy día al verse invadido por ella está adosado a su fachada meridional. Está orientado por las parte meridional y oriental hacia la Plaza Alta, por el norte con la sacristía y patio sur y por el occidente con la sacristía y la capilla del deán, con la que se ve trabado desde 1570. Actualmente, al desaparecer la antesacristía, se convierte en un anexo del templo abacial sin distinguir las partes complementarias. Incluso en el siglo XVIII. Fueron cedidas las dependencias municipales a l uso de la iglesia Mayor Abacial.  Se compone de dos plantas, sin embargo, por el desnivel hacia la Plaza Baja, se forma un falso cuerpo donde se alberga un aljibe.  La planta en forma de L alberga una pequeña plaza que se extendía hacia la iglesia Mayor Abacial y fue absorbida por los años setenta del siglo XVI y finalmente en los años treinta del siglo XVII, por donde se accedía a las Casas Consistoriales. Posteriormente, con el anexo del pasadizo corredor que lo ligaba a la Capilla del Deán y la anterior ocupación se abrió esta nueva entrada de escalinatas y puerta lateral y se abandonaron las caballerizas. Parte de  una sola crujía  paralela a la Iglesia  que se inicia en el pórtico sur del deán Cherinos y se quiebra a medio camino orientándose hacia el oeste con un ángulo de 125º.Estosdos cuerpos se adaptan al terreno, uno orientado hacia oriente y otra meridional  Parece como si se hubieran unido dos edificios, el de la fachada meridional de 14.5 metros y el de la oriental de 15.5 con una conexión de medio metro Se reducen las medianerías con la sacristía (8 metros) y a la iglesia / 12) – El pórtico  sirve tanto para  el antiguo claustro de la iglesia como para el cabildo  a través de dos arcos  apuntados. El patio es un trapecio en la altura, pero, no debía responder a la restauración actual, porque estaba separado de la sacristía con un pequeño compartimento que hacía de antesacristía y una pequeña bóveda cubierta de albañilería. .La fachada oriental es la única que se conserva de la original  hasta nuestros día,, compuesta de tres plantas de separadas por impostas con molduras: el primer cuerpo  que alberga el aljibe  y de sillería  totalmente cerrada; la planta baja presenta tres vanos, dos en forma de balconcillos y el que conecta con la fachada meridional de medio punto ; el de la parte superior  es similar al de la planta baja; en medio de la fachada aparece un escudo elaborado por la familia de  los Raxis con los emblemas de la ciudad. Son dignos de comentar estos balcones que se abrían a la plaza con el fin de presenciar todo tipo de espectáculos y corridas de toros por parte de los miembros del cabildo. Estos vanos vienen en cuadrados con molduras y un antepecho en forma d de pretil, donde muestran en dos medallones las caras de dos personajes renacentistas y en los de las izquierdas aparece la inscrita la fecha de 1546, que constata con los documentos para fijar la datación de la obra. No puede olvidarse el vano con arco de medio punto que trata de conseguir la unión de las dos fachadas con el atrevimiento mediante el sesgo del arco. La parte superior de esta fachada es más sencilla en sus vanos y antepechos sin mostrar de modo evidente ningún medallón y sustituir el arco de medio punto por otro vano rectangular con antepecho y presentar el mismo sesgo que el de la parte inferior. Entre los vanos solían los miembros de los dos cabildos celebrar acontecimientos académicos o religiosos.  Varios vítores, cono en la ciudad de Salamanca, entre los que destacan signos sacramentales y otro que hace referencia al Ldo. de Ávila.

- La fachada interior se remodeló por los años noventa del siglo XX a través de la III Escuela Taller, atendiendo a las noticias aportadas por los investigadores, ofreciendo un primer cuerpo de arcada junto al arco del vestíbulo, el arco de la Audiencia como testimonian lo documentos, y un segundo cuerpo con dos vanos rectangulares y uno semicircular sobre el antiguo pasadizo. Las fachadas interiores se vieron afectadas por la construcción de la sacristía y hoy día se abre un arco el arco de medio punto hacia el claustro antiguo en el que se recoge su pervivencia de tiempo medieval. A través de una puerta orlada con roeles, se adentra al pórtico meridional con unos cuatros arcos escarzanos, pilares toscanos y pies cruciformes, donde se celebraban los cabildos en la época de verano. A través del interior de los vanos y sobre unos asientos de piedra en su intradós, se contemplan la ciudad de los Reyes Católicos con los barrios altos el Calvario, medios de la ciudad llana y los de los arrabales nuevos. En la fachada del patio sirviéndose de la fachada meridional de la iglesia aparece n varios grafitis, entre los que destaca No hay cosa que más dispierte que vivir sobre la muerte con una calavera pintada.

 




 

INTERIOR

En su interior, se accede a la plata baja o antigua sala de audiencias, por medio de una escalera y un portón de hierro conformándose una estancia muy luminosa a través de los actuales arcos de medio punto, en donde e corregidor y dos miembros de cabildo solían juzgar las penas de ordenanza. En el patio recompuesto tras las diferentes fases der restauración de la iglesia se destaca la escalera de acceso a la segunda planta, donde se albergan varias dependencias municipales. Esta escalera comienza con una serie de peldaños semicirculares, otra segunda serie de peldaños en forma de abanico y una tercera entre muros de forma normal sobre los dos primeros tramos se alza un arco rebajado dando a la planta una forma trapezoidal. En la sala segunda, se encuentran los típicos ventanales hacia la parte meridional con sus asientos de piedra y añadida a la parte meridional puede comprenderse que albergaba tres departamentos separados con tabiques de albañilería. La capilla del cabildo, con retablo de Pedro de Sardo y estallamiento de Martín Pérez, hoy desaparecido sustituido por una copia del recompuesto de Santo Domingo de Silos; otra habitación dedicada a la armería, donde se guardaban las banderas, pendones,  picas, lanzas, ballestas, arcabuces y trabucos de las compañías de soldados de la ciudad; el archivo donde a través de varias arcas y baldas de estantería se guardaban los libros privilegios, de repartimientos, cabildos, mercedes ( alcabalas, moneda forera, pastos comunales, villa del Castillo(1341)) feria( 1682)…dosel y señoría (1644) y retrato del rey, alguacil mayor y síndico mayor (1653),  y cuentas  de la ciudad  bajo tres llaves que poseían el corregidor, alcalde mayor , depositario y regidor más antiguo; por último el salón de cabildo compuesto de una sala amplia, donde se celebraban las sesiones capitulares en una bancada de terciopelo carmesí, presidida por el corregidor bajo el retrato del rey de la época y el dosel de terciopelo rojo; en medio varias mesas y adornada la sala en sus paredes con  las Armas Reales y escudo de la ciudad , una para el escribano del cabildo. El protocolo era la regla más aceptada por los miembros del cabildo, llegada la hora de tomar asientos, supuesto que el principal y más preeminente, es propio del juez que preside en medio del escaño que está en el testero y debajo del dosel ( porque esta ciudad nunca ha habido ni hay costumbre de poner silla distinguida para el Juez, dentro ni fuera de la sala) tomar la derecha de la justicia el  Alcaide de este Castillo, o su teniente, y el  Alférez Mayor a la  izquierda, y es cosa muy bien vista que nunca salgan de dichos lugares, aunque sean para ministerios de la ciudad o como tomar andas, o varas de palio en funciones de iglesia, porque esto se encargara a otros capitulares, que irán tomando su asiento, según su preeminencia y antigüedad, la qual formalidad se observará, siempre dentro y fuera de la Sala, y cerrando los Jurados el cuerpo  de la comunidad, con el mismo orden de preeminencia por antigüedad”.  

 

En todos los demás actos, en el asiento de preeminencia presidía el corregidor, a su derecha el regidor más antiguo, después a la izquierda el alcaide, a continuación, el alférez mayor, luego el alcaide honorífico, y otros oficios de preeminencia. El resto de los regidores se colocaban por antigüedad en el cargo y recibimiento, seguidos de los jurados, escribanos y ministros de la justicia (alguaciles o porteros) Y abriendo la comitiva el clarinero. 

Cuentan que las actuales redondillas recogidas por los Arandas Barones sed muy derechos, / en regir y gobernar, / Alcalá libre de pechos /, y Real por grandes hechos, / si gloria queréis alcanza/r. O esta otra Interés particular, /del jamás tengáis cudiçia/, bien común debéis obrar, /sin tener en el botar/ odio, temor e malicia// se encontraba presidiendo este lugar. También, se abría un balcón de hierro y madera, donde solía colocarse el retrato del rey y el pendón real en las fiestas extraordinarias.

VIDA MUNICIPAL 

            A partir de los años treinta del siglo XVII, las Casas de Cabildo fueron objeto de muchas restauraciones, sobre todo en la techumbre. También, los miembros de cabildo tuvieron que afrontar momentos difíciles como la pérdida de la villa del Castillo de Locubín comprada por el marqués de los Trujillo que les ocupó en todo el siglo XVII. No puede olvidarse la continua lucha entre los regidores y miembros del cabildo municipal y el resto de los oficios de la ciudad que abandonaban la ciudad fortificada de la Mota parar abrir sus despachos y tiendas en la zona llana, ni se puede pasar por alto los intentos de trasladar las Casas de Cabildo a la calle Real de modo que en 1695 el propio corregidor celebraba las sesiones en su casa de la parte llana.  Momentos felices como la declaración de juramento ante el dogma de la Inmaculada Concepción, o del patronazgo de San Blas, San Miguel, Santa Ana (1638), San Sebastián. Pero, 1687, se Solicitó una provisión de obras para construir las Casas de Cabildo, la Cárcel Pública y las Carnicerías en el Llano. Pues se había bajado la población de la Mota al Llanillo y sólo quedaba la Iglesia Mayor, las Casas Abaciales, las del Cabildo y tres casas de Caballeros, de modo que había necesidad de trasladar los mencionados edificios, por imposibilidad de asistir los vecinos y capitulares, además la Cárcel tenía mucha inseguridad e incomodidad de acceso, y se añadían la falta de la salubridad y comodidad de nuevas Carnicerías. Se insistía en aprovechar para la fábrica de las nuevas casas, los materiales de los edificios antiguos y buscar un nuevo sitito. Esto tras el informe de peritos, debate de regidores, valoración de medios propios y aprovechamiento de los materiales. Rodrigo de Góngora propuso. para Casas de Ayuntamiento, las de Gonzalo Ramírez de Aguilera, la Cárcel en la esquina de la puerta Villena, en las casas de Alonso de Quesada, y las Carnicerías en las casas de Cristóbal Ramírez en la calle Real; Alonso de Cabrera, propuso el Llanillo para las Carnicerías, “donde hoy se están fabricando” y la Cárcel en calle Real, casa de Pedro Núñez y Casas de Ayuntamiento en la Placeta del Rosario. Para afrontar los gastos se propusieron el rompimiento de las tierras de las Cuevas del Moro y su arrendamiento Barrionuevo, propuso el Llanillo para todos los sitios y arbitrios menos gravosos. Consideraba que es el sitio por donde está la gente trabajadora así de esta ciudad como forasteros acuden a ocuparse a los trabajos y por donde todos los caminantes que vienen del reino de Córdoba a Sevilla y parte del reino de Jaén a la ciudad de Granda, se prevendrían de carne, pescado, pan y demás bastimentos que fuera menester. Al final acuerda que se mantenga actual carnicería y plaza y no se haga nueva” que se ha comenzado a hacer con 12,000 reales sin licencia de S. Majestad. Además, había decrecido el arrendamiento de roturas por falta de cosechas y pobreza de vecinos. 

            En 1695 Se hallan empeñadas en ochocientos reales de vellón las mazas de plata, para hacer pago a don Juan de la Peña, ejecutor que vino a tomar la posesión del Castillo con Provincial de la Real Chancillería. En este mismo cabildo el corregidor solicita, ante los miembros del cabildo, que se trasladen sus cabildos en su casa del llano de la ciudad, a consecuencia de los achaques de gota que padece, acompañado de su correspondiente informe médico, y por lo retirado que están las Casas de Cabildo en lo que califican de “despoblado de la Mota”. Al mismo tiempo, se requirió a que se pidiera una provisión real para dilucidara si los cabildos se hicieran en las casas del Corregidor.   No obstante, el cabildo en pleno asintió al traslado por ser muy conveniente y ya se habían celebrado varios cabildos.

 En las primeras décadas  del tercer milenio,  la obra fue objeto de una importante restauración, en la que se mejoró y renovaron los sillares de los muros sustentantes y los pilares del pórtico, así como en las cubiertas que debieron sustituir a las anteriores realizadas por los años sesenta del siglo XX. También una pequeña muestra de objetos encontrados de las excavaciones de la Mota junto con la reproducción de los privilegios y foto del privilegio del Vino ilustran de tiempos pasados desde principios del siglo XVI hasta la Guerra Civil. Anteriormente, lámparas, cornucopias, arañas, espejo y esterado enriquecían su parte mobiliaria.

 

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lunes, 9 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (IX). LAS PRIMERAS CASAS DE CABILDO. LA TORRE DEL REY.









 

DE LA PLAZA AL TRABUQUETE

 

           




Rabieno se subió ala adarve, para mirar las Casas de Cabildo. Pero mira por donde que quiso acercarse a las primeras.  
De la Plaza salía una calle en forma de adarve en dirección a la muralla del Trabuquete, colocado encima de un muro que daba a las Carnicerías, Todo este recinto se extendía hasta la torre de la Justicia, junto las caballerizas del corregidor mientras estuvo en esta torre. Existía una calle interior por algunos lugares que daban por una parte a un adarve lindero al muro y, por otra, a los corrales de la mal llamada calle Despeñacaballos, que daba nombre a todo este barrio y a las casas de las familias nobles. Por ella, se asomaban los niños y con su pícara travesura jugaban a la guerra con los tenderos y los transeúntes de las Entrepuertas y el Albaicín haciendo de ballesteros u honderos de piedras, otros la utilizaban para echar las inmundicias a las casas adosadas bajo la muralla. Esto ocasionaba las quejas de estos últimos y el derrumbe de la muralla, que hubo que cerrarla en el 1587 con dos tabiques que iban desde las esquinas de las casas de Ana de Mendoza por un lado y, por otro con las de Gaspar de Aranda. Y no sirvió ni siquiera esta medida, sino que, un año después, se caían peñas enteras, provocadas por las continuas cuevas que horadaban la roca, en los corrales de los vecinos dando lugar al abandono de muchas viviendas, de modo que tuvieron que intervenir los alarifea Juan Díaz y Alonso de Tudela en 1594. 

Probablemente, la fortaleza estaba protegida por este pequeño artefacto bélico que encañonaba la principal entrada de la ciudad a través de la Cuesta del Cambrón, que era por donde solían acudir en correrías las huestes moras del Reino de Granada. De ahí le debió venir su nombre. Todas las edificaciones que cubrían este recinto actualmente sólo se encuentran en los cimientos y tan sólo se puede percibir parte de las bodegas, algunos hornos, suelos de casas, aljibes y conducciones de agua hacia la muralla que acababan en rejas. Tenemos algunos comentarios de los regidores del siglo XVI, que describían casas adosadas dentro de la muralla del Trabuquete. Como la de Hurtado de Mendoza, eran un peligro para la ciudad, pues sobresalían por encima del adarve de la muralla, colocando un mirador, que amenazaban las casas de abajo, las que hubo que sostener con pilastras y columnas en su interior y con el picado de la roca para evitar peligros de desprendimiento. Estas casas, en su planta baja se componían de un portal, un cuarto, una bodeguilla y una cueva. 

            Hoy día, el trabuquete, que describen como una pequeña torre, se ha simulado con una saetera, desde donde puede contemplar nuestra ciudad moderna, e imaginar miles de algaradas entre los vecinos de Alcalá y las razias granadinas. La torrecilla pertenecía a los propios de la ciudad y solía ser alquilada, Se puede contemplar desde aquí, cómo serían avisados por las torres vigías los inquietos caballeros alcalaínos.

            Era un lugar proclive al desprendimiento de rocas y amenazaba a las Carnicerías, al Albaicín y parte baja del castillo de Aben Zayde. Las reformas más importantes tuvieron lugar en 1598, con la intervención de Ginés Martínez de Aranda. Pues en las Entrepuertas, existían unas casas debajo de esta muralla del Trabuquete y los vecinos hicieron por la parte baja que daba al Albaicín cuevas en los cimientos de la roca y provocaron la ruptura de las peñas y resintieron la muralla, de manera que se tuvo que realizar una obra de emergencia cerrando las cuevas y macizándolas y colocando pilastrones de apoyo. Por la parte alta, se cerró el mirador de la casa de Hurtado de Mendoza que estaba cercana al Trabuquete y se limpió de piedra y tierra todo el adarve, levantándolo de nuevo y con un empedrado que impidiera el recalar la roca y la filtración de aguas.  

En los años ochenta del siglo XX se llevaron a cabo obras en este adarve con el encintado de su camino y pequeño parapeto de protección, que se amplió a una baranda de protección interior para esta muralla de cremallera adaptada al terreno.

 

LA TORRE DEL REY

            Junto a la actual entrada de la ciudad fortificada existió la muralla del Postigo, donde destacaba la TORRE DEL REY o del POSTIGO. Esta debió conformar la torre del Pendón. En ella, celebraban los cabildos del ayuntamiento alcalaíno hasta el siglo XV. Por los documentos existentes, se encontraba según recoge Carmen Juan Lovera, en el documento 64 sobre lo morisco, cerca de la plaza de la villa, encima de la torre Mocha que, a su vez, es encima del cañuto, e cerca de una peña que estaba colocada en la dicha plaza, su terminación como vivienda tuvo lugar a finales del siglo XIV, siendo regidor encargado Juan de Aranda, alcaide de Montilla y regidor de Alcalá en 1387.   Debió constar de una simple habitación superior, a la que se accedía por unos poyos y una puerta. El recinto estaba amueblado por tres bancos, donde el central era ocupado por el corregidor, alcaide y regidor más antiguo, y el resto, por los otros regidores, jurados y oficiales. En una parte, la mesa del escribano. Tras la conquista de la ciudad de Alcalá la Real, según el testimonio del alcaide Antonio de Gamboa en 1624, el rey Alfonso XI mandó librar un  privilegio rodado” que hoy tiene de franqueza y libertad y exención, el más amplio que hay en toda Andalucía, como luego se pondrá, y dejóle pendón y sello y nombró ocho regidores y un escribano de Cabildo y un Alcaide del que hiciese oficio de alcaide y alcaide mayor y capitán de esta fuerza, dejó ochenta plazas de a caballo y quinientos infantes, y en el  Castillo de Locubín veinte caballos y cien infantes; después de esto, para más engrandecer  esta ciudad, le hizo merced de la villa del Castillo, para que fuera Señora de ella y proveyese la alcaldía y alcaidías y todos los demás oficios, como consta del Real Privilegio que tiene, y otras muchas prerrogativas   y privilegio  particular, para que no pagase alcabalas, el qual confirmó el rey don Pedro y los Reyes sucesores hasta el rey don Felipe III, nuestro Señor, el cual amplió el privilegio dándole y confirmándole con mayores firmezas habiéndole servido esta ciudad con setenta mil ducados, que hoy tiene pagados en tres años, y nueva merced para desempeño de sus propios de lo que sobrare en diez años de lo que dio por arbitrar y sacar estos setenta mil ducados que fueron anticipados en tres pagas y en diez la merced para pagarlos y echar arbitrios”. Y, en notas complementarias, señalaba que los regidores y escribanos eran nombrados por el Rey; las milicias a pie de esta ciudad las pagaba a través de la tercias y rentas reales de os obispados de Córdoba y Jaén. En 1382 se le concedió el privilegio de hierbas comunales para ganados y beneficios para el concejo y alcalde.

domingo, 8 de febrero de 2026

CANDELAS , LUMBRES, LUMBRÁS Y LUMINARIAS EN LA SEMANA DEL JAÉN DE HOY

 

CANDELAS, LUMBRES, LUMBRÁS Y LUMINARIAS 

 

           


 
Es curioso que, durante el invierno, se celebren varias fiestas, donde las hogueras se arden y se encienden en varios barrios y rincones de la provincia de Jaén, y, sobre todo en la capital, Pozo Alcón, Valdepeñas, Frailes, Alcalá la Real y sus aldeas. Lo hacen con motivo de la celebración de alguna festividad religiosa: en enero, abundan por el día de San Antón, de renombre y participación, la capital; a primeros de febrero, por la Candelaria, y, en el dieciocho de marzo, para honra de San José. De primeras, surgen las interrogantes sobre los elementos constitutivos de la fiesta: el fuego, los objetos de la hoguera, los ritos y los fines. No falta quien osado se lance a la justificación sociológica de primera mano, y convierta estas fiestas en una catarsis griega, donde el pueblo se purifica a la manera del público de su tragedia clásica. Pues, en medio de estos momentos difíciles y azarosos, no cuesta trabajo simbolizar la quema de los trastos viejos con el deseo y ansías de cambio de nuestras vidas gracias al fuego purificador de unos momentos críticos que no sólo queman a los más excluidos y más débiles, sino que achicharran, hasta la médula, al más pintado. 

Es verdad que los nuevos tiempos se han empleado a fondo con las personas que no pueden cubrir ni siquiera los gastos básicos de luz, butano e, incluso, de elementos básicos como la vivienda, el vestido y la alimentación. Pero, su guadaña ha hecho mella también en muchas familias acomodadas que impulsaron con gran ilusión su pequeño negocio para afrontar las haciendas de sus casas, y han visto cerrados sus locales; por otro lado, muchos cooperativistas han visto mermado sus fondos y sus pequeñas empresas se han visto obligadas a mantener los puestos fijos y con gran dificultad. No digamos qué va a ocurrir con el porvenir de los jóvenes ante la falta de viviendas. Tan sólo, pasan de rositas aquellos que los dígitos de beneficios solamente variaron en unas décimas (si no se acrecentaron aprovechándose de la indigencia y la desesperación de otros) para engordar sus arcas repletas de bienes.




            Sin embargo, por mucho que se quiera y se pretenda, no se encendieron desde tiempo inmemorial las hogueras (cuya palabra lumbre degeneró, a partir de su evolución fonética, en lumbradas y lumbrás en detrimento de la bella luminaria) con estas hipotéticas interpretaciones. Se ha puesto de moda el academicismo por personas ajenas a este organismo de corrección lingüística para zaherir a los demás en los más diversos frentes, y, sobre todo abundan en la lid política entre los del Despeñaperros para arriba: por eso de "limpia, fija  y da esplendor". Sacan su látigo ortográfico y fonético de fustigar al más pintado para echarle en cara a otros los supuestos malos modos de la praxis lingüística. Es muy típico ejercerlo entre los señores de la capital de la Corte con relación a la malhablada gente de Andalucía. E, incluso, algún que otro charnego del condado de Barcelona.  De la noche a la mañana, se convirtieron en censores de cualquier aberración que no ocupara sus casillas de su norma lingüística y se apartara de sus usos fonéticos o léxicos. El colmo de esta situación y esperpéntica fue cuando algunos llegaron a corregir a la misma academia introduciendo terminaciones de palabras que chirriaban por eso de que se aprendieron la Gramática Ortodoxa de los Ilustrados. de Cuaresma.             No vengo a convertirme en un paladín de los vulgarismos, que abundan, y mucho, en nuestro entorno. Pero, hace más de trescientos años la Academia Española de la Lengua y paralizó o, al menos ralentizó, aquel caótico paraíso de emplear la lengua oral y escrita al gusto de cada persona o escuela de retórica u oratoria.  Con el paso del tiempo reguló el uso de los vocablos, estabilizó las evoluciones lingüísticas y recogió todos los neologismos, extranjerismos o cambios gramaticales que se han venido produciendo a lo largo de su historia lingüística.

 Viene esto a cuento de que en el mes de febrero las lumbrás de la Candelaria y en el mes de marzo, en Alcalá la Real, las de San José., desde hace varios siglos, se encendían las hogueras de todo tipo ramaje y támaras de monte bajo en algunos rincones de la ciudad de la Mota. Muy alejadas en el tiempo en lo alto de las torres, almenas y las casas de cabildo de la ciudad fortificada del cerro de la Mota para anunciar las fiestas. Actual y tradicionalmente, las primeras se dispersan por varios rincones de Alcalá, resaltando la del compás de Consolación; las segundas se conservan en los derredores del antiguo Pilar de San José y la Cruz de la calle Ancha. se ha extendido a San José de Huerta de Capuchinos.  El pueblo sencillo nunca llegó a denominar las vísperas de este santo esposo como sus Luminarias; a lo más que se escucha por la vecindad es las Lumbres de San José. Las dos con el sentido de las hogueras de ramón de olivo que anuncian su fiesta Y en verdad que Luminarias es una palabra poética y preciosa por su rima final; recuerda históricamente las luminarias que se colocaban en las atalayas alcalaínas para iluminar a los cautivos que procedían de las cárceles enemigas para alcanzar la tierra de libertad. Depende de los lugares para recoger los diversos significados de su campo semántico; por estos lares, rara es la persona que emplea luminaria para referirse a una persona lumbrera; también, son muy pocos los que la emplean como aparato de luz (por eso de arium, instrumento de la luz), salvo los nuevos técnicos de electricidad (para ello disponían antes de las hachas, hachas, hachones, candelabros y los faroles, y, actualmente, las bombillas, tubos fosforescentes, pantallas y los focos). Lámparas de cera o de aceite se colocan en las iglesias y no luminarias para las capillas de los reservados.

               Esta luz es ingrediente básico que siempre se mostró en las Lumbrás de nuestro municipio. El pueblo sabio recogía la connotación que algunos pretendieron añadir al sentido de calor humano de la fogata colectiva. Nunca se sintieron remisos en deformar aquella palabra Lumbrada. Sabían que aquel fuego era una lumbre grande, pero que, con la caída de la dental sonora intervocálica y la fusión de las dos, les parecía como si quisieran expresar una luz especial y colosal. Sería un vulgarismo , pero lo compartieron esta terminación como otras andaluzas como la espantá, la despertá, o la levantá. Simplemente hacían suyo el rico, expresivo y complejo sistema vocálico del dialecto andaluz.

               De seguro que algún cortesano ponto pondrá los puntos sobre las íes, y, en vez de quemar en la hoguera los malos espíritus, los enfrentamientos banales, los disensos inútiles y los ufanos complejos de su ficticia superioridad territorial, es capaz de sacar el lema propuesto para la academia por el conde del Montellano: Con el ocio, lo lúcido deshace, rompe y luce. Pero, ya está la Academia para esos fines, dejemos al pueblo que normalice su norma. Pues, si no, todavía estaríamos hablando latín. De ahí que propongo que como título de las fiestas de la hoguera como LAS LUMBRÁS DE LA CANDELARIA Y LAS DE SAN JOSÉ.


 

 

 

 

 

 

 


 

 

 

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sábado, 7 de febrero de 2026

LA CIUDAD DE LOS PRIVILEGIADOS. LA ANTIGUA MEDINA.

 

LA MEDINA


No se constata un momento posterior a la conquista que defina claramente esta parte noble de la ciudad fortificada de la Mota. Por fuentes posteriores, puede manifestarse que comprendía dos espacios amplios en torno a las plazas, a la que se añadía le Bahondillo, más explicito en el padrón de 1587 que nos servirá de modelo. En tiempos del corregidor Ginés de Carranza surgió el conflicto entre los comerciantes y los miembros del cabildo a causa del desplazamiento de la vida comercial hacia el valle. Fue precisamente en torno a 1567, gracias al registro de locales comerciales y de servicios y de viviendas, el escribano Alonso de Castro estructura la ciudad fortificada en tres barrios: plaza alta, plaza baja y el Bahondillo. Y señala 157 vivienas en la ciudad fortificada ( si establecemos una media de cuatro vecino por casa, nos dará en este espacio de 625 habitantes). 






La Plaza Alta se componía de 19 tiendas (ocho de escribanos, un tundidor, varios sastres y otras sin mencionar oficio) y resalta una muy importante junto con la Torre del Pendón, al final de la Plaza. Se nos describe una plaza en formación y de tránsito de lo medieval a lo renacentista.

La Plaza Baja se extendía más que actualmente se ofrece a la vida de los visitantes y se componía de las 21 tiendas en su derredor, la propia plaza y calles colindates. Una debajo de la Torre del Pendón , la dela Mazmorra, la botica, varias de especería, y sin señalar la ubicación, un tundidor, un barbero, un aceitero, un mercader, varios tenderos de telas, confitero,  y un lencero.  Un mesón sobresalía y queda actualmente su planta baja junto a la mazmorra.  Se encontraban caídas las casas del vicario abacial, se nos señala que había una mansión que se dirigía hacia el Trabuquete, ls casas de Hurtado de Mendoza, o las de Pedro de Aranda junto al adarve. El resto de las casas corresponde en líneas genarales con el trazado urbano que describimos posterormente basado en el padrón de 1587. Curiosamente, se ubicaba el ahorí de la Mota en unas casas que se labraban para la iglesia Mayor; este disponía de varias casas pequeñas y junto a ella existía un horno.

 En su mayoría son las viviendas de los descendientes de los antiguos conquistadores, Aranda, Gómgora, Aguilar, Ordóñez,  Montes, Gadea, Valdivia, Guillén, Narvaez, Cardera, Cabrera, Alcaraz, Narvaaez, Contreras, Frías, Hinojosa, junto con otros advenidizos en razón de cargos  u oficios notorios como escribanos ¡, abogados , militares…Desalientan el número de casas derrumbadas y otras hechas solares. El resto de las 127 casas en pie se mantienen como defensoras de los privilegios adquiridos.

 

 

 

LA PUERTA DEL PESO DE LA HARINA

 

 

Situada en el adarve bajo el antiguo Gabán, esta Puerta que aparece como Puerta de la Plaza recibió el nombre del Peso de la Harina, por el hecho de que, cercana,se encontraba la casa de los pesos y medidas de la ciudad para controlar las cargas del trigo y harina de los arrieros antes de ir a los molinos de las Riberas y establecer la correspondiente maquila. Introduce a los visitantes a la Plaza Baja de la Mota.  Una cartela de mosaico granadino recoge el momento del juramento de los fueros de Alcalá redactando el texto notarial referente al paso del emperador Carlos V y la emperatriz Isabel de Portugal con motivo de su viaje de bodas desde Sevilla a Granada en mayo de 1526, La actual torrecilla  cobija a una bóveda de medio cañón y se  un arco de medio punto como puerta de entrada,  se restauró en los años noventa del siglo XX  con fondos  del PER por el Ayuntamiento de Alcalá la Real.

viernes, 6 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA. (VII). EN LAPLAZA DE LA MOTA. LA TORRE DEL FAROL Y LA CÁRCEL REAL.

       LA CÁRCEL REAL Y LA TORRE DEL FAROL    


           







Junto a la Casa del Corregidor se encontraba la torre de la Cárcel Real, donde se albergaban las dependencias presidiarias. En el recinto carcelario, se encontraba el calabozo, aposentos de mujeres con sus bastidores correspondientes, la vivienda del carcelero y la capilla donde acudían los presos. Cada uno de los aposentos se incomunicaba con un sistema de puertas protegidas de seguras cerraduras, donde se mantenían a los presos encadenados con sus grillos y esposas. La Cárcel de la ciudad, junto con la casa del Corregidor y de la Justicia, siempre ha sido, a lo largo de los tiempos, uno de los edificios más importantes de cualquier municipio.

            Esta Cárcel se ubicó en varias estancias de la fortaleza de la Mota y finalmente en la restaurada Torre Nueva de la Cárcel Real, torre albarrana (que sale fuera de las murallas defensivas) situada en parte suroriental de la fortaleza de la Mota de Alcalá la Real ocupando uno de los ángulos de su antigua Plaza Alta y lindando con el Arrabal Viejo o Santo Domingo de Silos y el Rastro de la ciudad por el lugar de la recién descubierta Puerta Zayde. La torre se sobresalía (y, todavía se yergue), del lienzo de la muralla para lograr una mejor protección defensiva de la fuerza militar y queda engarzada con la naturaleza del tajo que le da una consistencia inexpugnable. Y, como decía Sancho de Aranda en un manuscrito sobre su linaje, se encuentra “arrimada a lo alto y Mota de la ciudad hasta emparejar y algo más”.

            En la antigua y pequeña plaza de finales del medioevo, la torre se comunicó, hasta principios del siglo XVI, con el muy cercano palacio de los alcaides, (que fue destruido años más tarde), por medio de una entrada que relatan las crónicas. A mediados de este siglo, la torre daba a una nueva plaza remodelada, donde tenía por vecinas las tiendas de la ciudad y las casas de la familia Aranda (en concreto de una rama afincada en el Castillo de Locubín, María de Aranda, hija de Bernardo de Aranda de los años ochenta de dicho siglo).


            En el último decenio de este siglo, la torre se encontraba rodeada de las casas del Toril, la vivienda del alcaide, una capilla ubicada en la última tienda de los corredores la ciudad, (hacia donde los presos acudían y podían escuchar la misa desde misma prisión) y las Casas de Justicia y del Corregidor. Así se recoge en un censo de 1 de septiembre de 1581: “...ítem sobre las casas de la Justicia que son junto a la cárcel pública de esta ciudad, linde con la dicha cárcel (...)-ítem sobre nueve tiendas que son la plaça alta de esta ciudad debaxo de los portales de ella con los altos de ellas, linde todas, las unas de las otras y con la dicha cárcel…

            El interior de la torre alberga tres estancias o cámaras superpuestas, cubiertas con bóveda de diversos tipos de crucería o de nervios muy acorde con reminiscencias del mundo musulmán; su exterior, como construcción de arquitectura militar, muestra ausencia de repertorio decorativo en su lienzo de sillería a soga y tizón, salvo los vanos de varias saeteras, una en el segundo piso y tres en el tercero. Una escalera de husillo y caracol en la parte norte comunicaba con las diversas estancias de vivienda del carcelero y capilla de la cárcel (hoy con los restos arqueológicos de la plaza).

Esta torre, construida a partir de 1341, fue objeto de diversas restauraciones desde el siglo XVI hasta su parcial destrucción de 1812 con motivo de la posible explosión del polvorín por parte de los franceses. Actualmente, ha tenido dos restauraciones importantes: la primera en la sala intermedia por parte de la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía en 2003; y la segunda por parte de la misma Consejería, Diputación Provincial de Jaén y Ayuntamiento de Alcalá la Real.

HISTORIA

            Antes de 1340, existió una torre anterior a la actual que respondía al tipo constructivo de torre almohade por el aparejo de sus sillares, sus grandes dimensiones y su carácter saliente. Fue destruida en 1340 con motivo de la toma del arrabal de la ciudad de Alcalá la Real, según relataban la Crónica y poema del Rey Alfonso XI “e mandó poner ocho ingenios que tiraban las torres et, señaladamente, tiraban una torre muy grande, en que estaba un pozo donde avía agua para los de la villa (…) e porque la torre era muy bien labrada, los engaños no hacían daño”. Recogemos con los versos del poema, el modo de derribarla: e una torre posieron/ sobre cuentos e sarmiento. /Sobre los cuentos resina/ e mucha leña sin falla/ e luego dieron, /cristiano grand batalla. / So la torre fue ardida/ la leña con el sarmiento; / la torre fue cayda/ bien açerca del cimiento. /

            Tras 1341, se levantó la actual Torre de la Cárcel., “Más grande y superva que antes era”, y que, siguiendo la crónica del rey, “e desque tovo la villa de Alcalá cobrada e reparados los portiellos de la cerca del arrabal, mandó facer la torre que hizo derribar”. Para mayor exactitud, un siglo después, se nos ofrece esta descripción de Sancho de Aranda:

Y con esto se entraron a aposentar al arraval viejo, y cerca de la Puerta, la qual por vezinos les fue avierta, junto al pie de la Torre Nueva que dizen. Porque después que el rey don Alonso ganó Alcalá, en el lugar do estava la torre, que, en la cerca ella, dije que el rey había puesto en cuentos y mandado derribar, labró ésta nuevamente, muy más grande y superva que antes era. La qual arrimada a lo alto y Mota de la ciudad, asta emparejar y algo más, tiene tres bóvedas, unas sobre otras, y su andén y castillo de altas paredes, sin almenas, salvo la guirnalda alrededor cuadrada, como la torre era. Y en medio tenía un torrejón ochavado, como está dicho, y derecho de otras tres bóbedas tenían en medio del cruzero de cada una, de la misma manera y tamaño, redondas. Sin otra que tenía otra bóbeda baja, y quarta de ellas, que era solamente pozo de agua, de suerte que qualquier cosa que echasen por la voca del torrejón no parava asta el lugar de la dicha agua de la quarta y vaja vóveda(...)a los quales pusieron en la vóveda de en medio de las tres de la dicha torre. Una saetera de la qual, en el grueso de la pared, tanto ancha como angosta por de fuera cavía quanto una lanza, o poco más, en alto sobre el pleytel del dicho adarve que viene a zerrar con la dicha torrre. (…) desde el suelo vajo de la calle, que es donde está la puerta que dizen de Zayde arrimada a la dicha torre, (…). (1454. Folio 25 v Libro IV Capitulo II. Muy interesante la descripción de la Cárcel con motivo de una reyerta entre bandos). por acavar la descripción de ella, haré descripción, haré esta digresión: a los quatro rincones tenían arcos de cantería sobre pilares, armados desde el suelo, y con las roscas abrazando de un cavo e de otro la pared por travazón de la obra. Y así azían ochavos, que correspondían a los del torrejón de en medio, que era ochavado, y en las dos esquinas y en mitad de los tres costeros, que salían fuera del muro, tenía zinco garitas con canes y sobre canes, abiertas por lo vajo y chapadas por lo alto, como chapitela, y zerradas de ladrillo de canto, con sus corrientes.

 

            A principios del siglo del siglo XVI, la Cárcel se ubicaba en la Torre de la Imagen, aposento, en el que se ejercitó también la Justicia y Cárcel. Por este tiempo, se destruyó el palacio de los alcaides, se allanó el terreno y, poco a poco, se formó una esbelta plaza, donde, por entonces, se levantaron los portales de las tiendas y sus correspondientes corredores. Quedó encerrada esta torre, -denominada en las actas municipales como Torre Nueva por haber sido reconstruida por Alfonso XI-, entre las tiendas y casas de hidalgos. Sirvan de ejemplo estos dos acuerdos de cabildo correspondientes a los años treinta de dicho siglo: “En este cabildo se cometió a los señores Alonso Cabrera y el alcalde Juan de Aranda regidor que hagan que Juan González carpintero vea las vigas de pino que son menester para la obra de la Torre Nueva e vayan luego a Granada por ellas con parecer de los dichos señores porque con tiempo se cubra esta obra” (Amar, cab.9.8.1532). O esta otra muy precisa sobre los adornos de la cárcel: “En este cabildo los dichos señores mandaron librar al mayordomo a Juan Muñoz, herrero, 36 reales que la ciudad les debe por razón de una cruz grande de hierro e las armas de la ciudad que fizo para poner en la Torre Nueva en la obra que sea fecho” (Amar cab.:” 10.7.34). Para completarla con esta carta de pago de 1543: “Descárguensele más seiscientos sesenta mrs. Que pagó a Lope Garrido, obrero de esta ciudad, para limpiar la plaça alta de esta ciudad de quitar la piedra e tierra que estava junto a la Cárcel como mostró por libranza de esta ciudad. Su fecha a once de julio de quinientos e quarenta e tres e mostró mandamiento de pago” (Amar, cab. 11. 07 1543). O esta muy interesante, que demuestra la participación del famoso arquitecto Martín de Bolívar: “Descárguensele más veinte ducados que pagó a Martín de Bolívar, cantero por en quenta de diez e siete mil mrs. porque se le remataron la obra de las necesarias que se han de fazer en la Torre Nueva, como mostró por librança de la ciudad. Su fecha a veinte e cinco días de junio de quinientos e quarenta e tres en mandamiento de pago”. (AMAR. CAB. 25 de junio de 1543).

            En torno a los años ochenta se hicieron grandes reformas en la torre de la Cárcel, como enlosado de suelos, restauración de tejados y otras obras menores: “En este cabildo se cometió a Pedro Serrano Alférez e Antón García de los Ríos regidores por cualquiera de ellos que hagan enlucir e aderezar los suelos de los aposentos de la cárcel en lo más necesidad ubiere e que el mayordomo dé lo necesario para ello” (Amar, cab. 15.6.1571). Como era frecuente en la distribución de los edificios en torno a la plaza, en ciertos tiempos, algunas de estas tiendas sirvieron de Casa de Justicia. No obstante, las casas de Justicia no se ubicaban en un sitio fijo, pues tenemos noticias que se alquilaban casas de la Mota con caballerizas en 1557 y la torre del Gabán sirvió de vivienda y botica del físico Tauste, que murió en ese año en la ciudad, hasta que, en ese año, el corregidor, Pero Ponce de León las cambió por las que anteriormente vivía que se transformaron en Cárcel Real,

                       

 

En 1580 se colocó en lo alto de su tejado la campana de la queda que la tocaban al anochecer los sacristanes con el fin de que pudiera oírse en toda la ciudad en tiempos de guerra o de epidemias:

“En este cabildo se confirió e trató por esta ciudad que los sacristanes de la Iglesia Mayor de esta ciudad piden el salario, que esta ciudad les paga en razón de tañer la queda, mandose que el mayordomo haga quenta con ellos, y se les pague y que la campana, que esta ciudad tiene acordado se haga para tañer la queda y llamar a los oficiales para las bistas de la Cárcel, se haga luego y compre por el señor Francisco de Góngora, regidor, a quien se acomete y haga asentar en lo alto de la Cárcel de manera que esté en parte de se pueda oyr en toda la ciudad y el mayordomo dé lo necesario” (Amar, cab. 16.12.1580)

 Con motivo del terremoto de 1581, se comentaba: “En este cabildo el señor corregidor hizo relación que esta ciudad que la Cárcel Publica de esta ciudad se ba hundiendo que está acometido al alcayde don Diego de Cabrera, regidor, la hiziese reparar e, por falta del tiempo, e no lo ha fecho ni faze, que se le notifique que la haga y luego, con brevedad por del daño, que, de no reparalla, se podría seguir e recrecer”. (Amar, cab.15.2.1581), lo que se confirma con esta orden de pago “Se mandaron librar 1724 mrs que se gastaron en el reparo de la cárcel pública de esta ciudad como consta la libranza de Diego de Cabrera” (Amar, cab. 7.4.1581)

En el último escritorio de la plaza, alrededor del año 1594, y en sus dos ventanas se colocó la capilla, dedicada a Nuestra Señora del Socorro, con una imagen comprada en Granada cuya hermandad fundaron los abogados y escribanos. Esta capilla comunicaba por medio de una reja con la cárcel para que pudieran oír misa todos los presos en los días de fiesta y se abría a la plaza para que pudiera ser vista por los vecinos de la ciudad fortificada.

Por el testimonio del alcaide Antonio de Gamboa, a principios del siglo XVII, comentando la historia de Alcalá y, transcribiendo la crónica de la conquista, se dice
“Hallose confuso el Rei don Alonso considerándose avía trabajado en balde en derribar aquesta torre tan excelente ( en nota marginal, tomó edificar después el Rei don Alonso esta torre como oy está: muy excelente y buena), la volvió edificar y es tan famosa que tiene quatro bóbedas y las tres de ellas sirven de Cárcel Real oy en Alcalá y con muy buenas bóbedas, muy fuertes y bien labrada(…) muy fuerte y fue la primera entrada de los cristianos, y que batía , llegaba y sobrepujaba la muralla de la plaza de la Mota ”.

            -A principios del siglo XVII, en 1624 dentro de la fortaleza se cayeron dos tiendas y mataron a un hombre. En una situación de peligro similar de ruina se encontraban algunos tejados y paredes de la cárcel pública y el ayuntamiento, la muralla del Trabuquete que caía encima de las carnicerías, donde vivían mucha gente, la primera torre arriba junto a la carnicería, y los corredores, que son en los portales donde están los escritorios, a la Torre de la Cárcel Real ya hubo que hacerle varias obras de reparo en el tejado y sus interiores. I

-Pero, a finales de este siglo, con motivo del traslado de las Carnicería, Casas de Cabildo y otros edificios de la Mota, se propuso construir una nueva Cárcel en la parte llana: de la ciudad, porque la Mota y los barrios altos se habían despoblado Así lo refería el cabildo de veinte y siete del mes de agosto de mil seiscientos ochenta y seis años “reunidos a cabildo, aviendo quedado en ella más de tres casas de vecindad y las casas donde esta ciudad se junta a celebrar su ayuntamientos y las de la cárcel Real, cuya ruina se a originado así por la falta del agua como por la necesidad que los vecinos de la Mota tenían de comerciar cómodamente con los vecinos que vivían entonces con los de abajo. Y que de aver quedado sola la dicha cárcel y casa de ayuntamiento se a experimentado muy grandes inconvenientes a los presos, porque, si se mira a la cárcel, se a experimentado y se experimenta así falta de alimento como del agua atrasándose sus despachos, porque esto está distante del comercio público, los escribanos, procuradores no suben a las diligencias y negociación de sus causas. Y es por ello que los señores corregidores y sus Alcaldes Mayores le obliguen con sus autos a que acudan a estas diligencias , y que por no aber esa ziudad en quel sitio, no ay quien les socorra ni dé limosna por cuya raçón padecen estrechas necesidades, fuera de que los suministros que suben los presos ban con gran riesgo y por ello, se les quitan muchas beces llegando a lo despoblado y los maltratan y no se castigan delitos, por cuya raçón les cometen con esperança de que prendiéndolos no llegaran a la cárcel y assí es menester tener de ordinario , en aviendo presto de cuidado, poner guardas en la cárcel y subirlos a ella con ellas con gran costa de los regidores o de los gastos de Justicia.(…).. Acordó se pida y suplique a su Majestad se sirva de dar licencia para que se hagan las dichas obras concediéndoles facultad para que pueda arbitrar en las cosas que puedan ser de menos molestia a sus vecinos y para que pueda hacerse con más conveniencia las dichas obras de casa de Ayuntamientos., cárcel y carnicerías y se aplique juntamente a Su Majestad para que se pueda valer del ... para que pueda tomar las cassas que se necesiten de particulares para decentar obras por sus aprezios que se agan tanteos que por esta ciudad se a hecho y serán necesarios ochenta y ocho mil reales en poca diferencia concediéndosele facultad de en ellos se gaste los dichos materiales y que se escribió al agente Esta libranza es clara del peligro de la cárcel”.

En 1699, se concedió la libranza de 379 reales de vellón para reforzar la seguridad de la cárcel por “rompimientos en ellas, que hizieron los presos que fue preziso hazerla, luego en cubrirlas para la seguridad y custodia de ella de los demás presos que estaban”.  En 1705, se trasladó la Cárcel de la Corona a la calle Tejuela y este era el estado de la abandonada Cárcel de la Mota:” En el cabildo de 28 de febrero de 1714

 

“…an visto y reconocido la ruina de los corredores de la Plaza Alta y estado de la pared de la Cárcel Vieja , Casa de la Justicia y Torre de la Tercera Puerta , sobre todo lo cual se han hecho autos y se an recogido de los materiales, como de ellos constara que tienen desde cabildo traídos para el presente escribano , y la ciudad acordó se aga relación de ellos para en su visita pasar a lo que más convenga , y aviéndose echo relación por mi el escribano de los dichos autos acuerda la ziudad, que en atención a que el sitio de la Mota, donde está dicha ruina, casas de la Justizia, y Carzel Vieja, es sitio mui despoblado y desierto como es público y notorio, y que dichas oficinas, a muchos años, que no sirven y, de repararlas, se siquiera mucho gasto y ninguna utilidad y se llevaran todo el yerro que ubiere de valor y más materiales, para que cese este inconveniente ,acuerda, como dicho es, que lo que a quedado en pie de dichos corredores antiguos se demuela , y que las rejas de la Casa de la dicha Cárcel se quiten y asimismo se quite el valcón y las dos rejas de la Casa de la Justicia y toda esta rejería se aga recoger con la demás para los caballeros comisarios . y asimismo los demás materiales y todos los bancos de las puertas y ventanas de la dicha fachada de la Cárcel y así mismo la esquina de la dicha fachada de la dicha cárcel se cierre y se aderece dicha esquina de manera que no puedan entrar a causar más detrimento y todo el trabajo referido de manifactura se pregone y se remate el de mas conbenenzia, y cierre con asistencia de la Justizia y caballeros de comisarios , y, aviendo se recogido todo el hierro y materiales se de cuenta a la ciudad para que le conste. (28.2.1714)

Desde 1810 fue utilizada como polvorín de las fuerzas de invasión francesa y, en su retirada del mes de septiembre de 1812, fue destruida tras la explosión de sus materiales.

En los años setenta y ochenta s del siglo XX, se llevaron algunas obras de limpieza y protección por parte del Ayuntamiento de Alcalá la Real. A partir de 2004, se llevó a cabo la restauración de su lienzo oriental que se encontraba muy deteriorado y la bóveda del segundo piso por la Junta de Andalucía, obra de los arquitectos Carlos y Clemente Porras Núñez.

            -En 2009 y 2010. se completaron las obras de restauración con labores de arreglo de cúpulas y bóvedas de los distintos pisos, se cubrió con una nueva techumbre y se facilitó su total reutilización de sus dependencias en una obra muy meritoria y digna de encuadrarse en la interpretación del mundo de frontera. 


DESCRIPCIÓN

            La torre se asienta sobre la misma roca ofreciendo un aspecto de robustez y majestuosidad que se convierte en la proa del navío inexpugnable de la Mota. Sus dimensiones aproximadas y características principales son las siguientes: -Una planta rectangular que mide 13.4 metros de los lados más anchos por 11 metros de los más cortos, con una altura de 28 metros; Los cuatro muros, de 2 metros, tienen relleno de cal y canto y piedra en su interior y un revestimiento exterior e interior de sillares piedra ( dos de ellos ofrecen, en la parte superior, respectivamente dos y un canes que sostenían un parapeto de la terraza superior, hoy desparecido);su material ofrece un aparejo de piedra, donde se puede percibir perfectamente la participación de los canteros mudéjares que intervinieron en la obra con el tallado de muchas marcas; los suelos, según se manifiestan en las libranzas de los documentos, eran enlosados de piedra.. La comunicación entre los pisos se hace a través de escalera de husillo en los pisos superiores y u escalera de piedra de tiros rectos incluidos en el muro.


Piso primero

            Se accede mediante una trampilla o butrón, desviado del centro del suelo, desde el piso superior, que a su vez servía de pozo y lucerna, la sala es cuadrada con 7 metros de lado, y se cubre con una bóveda de arista. De menores proporciones que las superiores, esta bóveda de ladrillo se apoya en los falsos arcos que forman el cuadrado de los muros de aparejo a soga y sillería irregular de piedra. En el lienzo norte de sus muros, se abre por la parte baja una galería sin tallar excavada a la roca, por la cual se pretendía que entrara desde el pozo adosado a la torre el agua para su utilización como depósito en caso de asedio. Debió ser un calabozo o uno de los aljibes más importantes de la fortaleza, tal como se manifiesta en los testimonios de los documentos escritos y los restos de los efectos de la humedad de sus muros.



Piso segundo.

            El interior de esta sala es mucho más bella que la anterior y se accede a ella a través de una escalera en forma de L, cubierta con varias secciones de preciosas bóvedas de arista y embutida en el muro que acaba en una puerta gótico-mudéjar de piedra con arco deprimido convexo; constituye una sala cuadrada, de seis metros y noventa y un centímetro, de lado que se conforma con cuatro lienzos de muros da aparejo de piedra a soga y tizón y sobre unas trompas de ladrillo se cubre con una cúpula nervada ochavada octogonal, en cuyo centro se abre óculo central en forma estrellada para iluminar su dependencia y formada por el cruce de las aristas que se apoyan en una impostas de piedra. De ladrillo es toda la obra de la bóveda, así como los ocho nervios (que se cruzan en forma pareada y descansan su empuje sobre otras mensuras de cantería aunando la plasticidad de la fortaleza); la bóveda gótico-mudéjar es una obra muy notable y bella similar a la de las torres y capillas de las iglesias de reconquistas. En el muro norte, se encuentra una saetera, desde la que se defendía la fortaleza.

Piso tercero

            Se accede, desde la plaza, a través de un corredor o camino que se edificó en el siglo XVI, y probablemente anteriormente se salvaba con un camino artificial que se mantuvo hasta la edificación de la casa del alcaide y otras dependencias.  Desde allí, se baja a través de una escalera de caracol o husillo a una preciosa sala cuadrada de las mismas dimensiones que la segunda, donde se abren tres grandes saeteras ( abocinadas en su interior y que dan a los muros norte, sur y oriente con unos huecos muy estrechos hacia el exterior y, un rebaje en  el muro meridional que  debía contener una lápida),   se cubre con una cúpula nervada por ocho nervios de medio punto que se entrecruzan formando un óculo abierto al cielo, muy similar a una de las capillas de la iglesia de Nebrija, por donde pasaban la luz, el aire y el agua  . Se pasa de la planta cuadrada a la octogonal por medio de bellas trompas de ladrillo de media arista, y por encima una bella moldura o nacela, sobre la que se apoyan las impostas de piedra de la que surgen los ocho nervios de ladrillo que se entrecruzan como si simularan arcos de medio punto formando los casquetes de la bóveda de ladrillo.

                                               La terraza de la torre

            La terraza de la torre ha perdido por completo su construcción original, los parapetos, las cabinas y el torrejón central, pero conserva una parte de sus canes sobre los que se apoyaban los castillejos. Sobre la bóveda del anterior piso, se elevaba un andén o castillo sin almenas, salvo guirnalda en derredor, cuadrada, cuya descripción en el manuscrito de los Aranda era la siguiente; “Y, por acabar la descripción de ella, haré esta digresión: a los cuatro rincones tenían arcos de cantería sobre pilares, armados desde el suelo, y con las roscas abrazando de un cavo e de otro la pared por trabazón de la obra. Y así asían ochavos, que correspondían a los del torrejón de en medio, que era ochavado, y en las dos esquinas y en mitad de los tres costeros, que salían fuera del muro, tenía cinco garitas con canes y sobrecanes, abiertas por lo vajo y chapadas por lo alto, como chapitel, y zerradas de ladrillo de canto, con sus corrientes”.


Tan sólo quedan restos de las zapatas en dos de los lienzos de los muros.

MOBILIARIO Y FUNCIONALIDAD DE LOS APOSENTOS DE LA TORRE Y COMPARTIMENTOS ANEXOS

            Es muy ilustrativa esta libranza 92 de 8 de febrero de 1572(, porque, refriendo acerca de unos pagos de la cárcel, observamos que la cárcel tenía una cocina, un calabozo, un aposento que se reservaba a las mujeres, donde había varios bastidores, otro aposento reservado al alcaide de la cárcel, la capilla, y en la parte alta existía una ventana que se abría a la plaza así como su puerta cerrada, el pozo y  la  bodega de dudosa funcionalidad,  Los elementos de apresamiento para los presos eran : siete pares de grillos(“Conjunto de dos grilletes unidos por una cadena que se colocaba en los pies de los presidiarios para impedirles andar”), dos pares de arropas para las cadenas, dos pares de esposas ( algunas con candado), y un botador ( palo largo de tranca).  Al frente de la cárcel, hubo un alcaide de la cárcel que recayó primero en los regidores y luego en un arrendador que recibía en compensación un sueldo de las penas de cámara, pero que hubo momentos que esta figura no quiso ser asumida por nadie.