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domingo, 8 de marzo de 2026

EN LA SEMANA DEL JAÉN. VISITA DE CARLOS I EN 1526

 

CENTENARIO DE LA VISITA DE CARLOS V EN JAÉN (I)

 


Se frecuenta la promoción de rutas históricas en la provincia de Jaén. Destaca, por encima de todas, la de los Castillos y Batallas, digna de visitar por la proliferación de acontecimientos históricos y recintos fortificados que abundan a lo largo del mar de olivos. Pero, no fue la única ni la más relevante. Se puede ampliar la oferta con la de las tierras de fronteras, la califal, nazarí, almohade, vandelviriana, de San Juan de la Cruz. Y este año se celebra el quinto centenario de la presencia del emperador Carlos V en el reino de Jaén. Como señalaba el profesor Galera Andreu: el antiguo Reino de Jaén ya fue relativamente afortunado con la presencia de un emperador tan trashumante como Carlos V, quien recorrió su territorio en dos ocasiones, de oeste a sur y de sur a norte, con motivo de su boda y estancia en Granada. Aunque dichas visitas entraban en el itinerario de su viaje de bodas, las estancias en las villas y ciudades señaladas no dejan de tener su significación política

El emperador recorrió la provincia de Jaén en dos ocasiones principales en 1526 con motivo de sus bodas en Sevilla y estancias en Granada, transitando de oeste a sur y de sur a norte. Esta ruta se convirtió en una oferta turística dentro de los Itinera Carolus V Imperator. En este viaje, el emperador, acompañado de la reina Isabel de Portugal llegó a Alcaudete el 25 del año 1526, proveniente de Sevilla el 13 de abril y tras pasar por las ciudades de Carmona, Fuentes de Andalucía Venta del Palmar, Écija, Guadalcazar, Córdoba y Castro del Río.  





Emperador-Rey llegó a Alcaudete el 25 de mayo y pasó allí el 26 y 27. Y nos quedamos con estas palabras del profesor Galera “La primera de ellas, Alcaudete, en el viaje de Sevilla a Granada, procedente de Córdoba sorprende que no sea una mera parada de descanso para pernoctar, como sucede en la mayoría de los núcleos del itinerario, sino que alarga su estancia dos días, más de lo que pararía en las otras ciudades jiennenses como Jaén, Úbeda, Baeza o Alcalá la Real. Esta significación cabe pensar que guarde relación con el favor y la confianza depositada en el señor de la villa, Martín Alfonso de Córdoba y Velasco, quien tres años más tarde obtendría el título de Conde de Alcaudete en recompensa por los servicios prestados en la guerra de las Comunidades y como Capitán General de Navarra, después Virrey de aquel territorio, y finalmente Capitán General del reino de Tremecén en el norte de África; en resumen, hombre para el emperador «de confianza summa siempre»

. En Loja, donde se esperaba su llegada, por la mala situación de sus caminos y calzadas se evadió el tránsito de la caravana imperial. Sin embargo, Carlos I pasó y estuvo en Alcalá el día 28 de mayo de 1526, donde juró los fueros de la ciudad. Hay varios documentos referentes a este acto. Uno de ellos, ante el escribano del cabildo, Antonio Blázquez nos lo relata con estas palabras:

En la noble y muy leal ciudad de Alcalá la Real, llave y guarda y detenimiento de los reinos de Castilla, lunes  veinte y seis de mayo del Nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo de mil quinientos veinte e seis años, este día entrando a esta ciudad la Sacra Cesárea Católica Majestad el muy alto Católico e muy poderoso, rey don Carlos Nuestro señor, y estando en el arco de la puerta de la Mota de esta ciudad junto a la Plaza Pública de ella, a suplicación  de esta ciudad , Su Majestad en presencia de mí, Antonio Blázquez, escribano del cabildo y de número de esta dicha ciudad e testigos susoescritos, dijo que confirmaba e confirmó los privilegios e libertades de esta dicha ciudad y puso la mano encima de un libro misal y de una cruz de plata, que para esto fue traída e dijo que juraba e juró de guardar los dichos privilegios y libertades de esta dicha ciudad si es según que los Reyes Católicos, sus antecesores, los guardaron e muy mejor a en su tiempo. E la Justicia e regimiento de esta dicha ciudad, que presentes estuvieron lo pidieron por testimonio ansi al dicho escribano, estando presentes por testigo el alcaide Joan de Aranda, alcaide de Montefrío y el alcaide Johan de Valenzuela de esta ciudad y el licenciado, Pero Ordóñez, provisor de esta dicha ciudad y otras personas vecinas de ella, y los dichos testigos firmaron de sus nombres por testigos. El licenciado Pedro Ordóñez de Ortiz. Juan de Valenzuela, Juan de Aranda. Ante mí Antonio Blázquez, escribano del cabildo y número”.

               

 

Este día, comió, cenó y pernoctó en Alcalá la Real y el 29 salió para Santa Fe.      Según cuenta Guardia Castellanos refiriéndose a fuentes documentales anteriores, durmió en la Torre de Homenaje de la fortaleza de la Mota y allí tremoló durante varios días el morado pendón real. Prueba del testimonio del acto del juramento fue la elaboración de un escudo imperial que en el interior de la bóveda del arco de las Entrepuertas se conservaba un escudo imperial hasta los primeros años del siglo XX y puede coincidir con el mismo que actualmente se halla en la puerta de la Imagen. 

   Era corregidor. Francisco de Alarcón, sobrino de Martín de Alarcón y caballero de las Guardas de los RR.CC. alcalde de aguas de Granada, oficio que era muy bien remunerado e y además veinticuatro de Granada. Conocía bien la zona del corregimiento, porque estuvo de visitador de los términos en litigios con la ciudad de Loja en el mismo año. Debió ocupar una anterior alcaldía mayor antes de la alcalaína, lo que, unido a su experiencia de juez de apelación y repartimiento en las ordenanzas de obras, les sirvió de experiencia en el corregimiento. La impronta de Carlos V fue muy significativa, porque      en su tiempo se llevó a cabo un importante repartimiento de diez mil fanegas de tierra de labor, procedente de dehesas y montes que se distribuyeron entre los vecinos por una cédula del emperador. También se recibió una nueva merced de mil fanegas para tierras de trigo que afectó a los cortijos de propios, probablemente el del Sapillo, Alloza rejo y Puerto Locubín.

           Tras permanecer el emperador en Granada, de nuevo volvió a Jaén. Aunque se había previsto un itinerario desde Alcaudete a Úbeda, Baeza y Jaén, se invirtió al final en el viaje de vuelta de Granada a Valladolid. Se llevó a cabo, en diciembre de 1626, de nuevo pernoctó en Alcalá la Real, Martos, Jaén, Baeza, Úbeda y Vilches, (la ciudad del Condado estancia funcional antes de abordar el paso de Sierra Morena. Concretamente el calendario del viaje, l 11 de diciembre llegó de Pinos-Puente a Alcalá la Real donde cenó y durmió. El 12 comió en Alcalá y cenó y pernoctó en Martos. El 15 comió en Martos y cenó y pernoctó en Jaén, donde estuvo el 14 y comió el 15, que salió para Baeza donde cenó y durmió. El 16 comió en Baeza y cenó y durmió en Úbeda. El 17 comió en Úbeda y cenó y pernoctó en Vilches. El 18, comió, cenó y pernoctó en la Venta de los Palacios en Sierra Morena y el 19 salió para Santa Cruz de Múdela.

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