EN
LOS PRIMEROS TIEMPOS DE LA CONQUISTA
Tras la toma de la ciudad y la marcha de los moradores musulmanes a la ciudad de Moclín, el rey Alfonso XI distinguió a la ciudad con el apelativo de la Real cambiando su nombre musulmán de Benzayde. Y repobló con castellanos de otros pueblos anteriormente conquistados la ciudad llevando a cabo un repartimiento de tierras, casas, ruedos, y lugares. En 1587, el alcaide Pineda se refirió a sus primero moradores cristianos : Cuando Alfonso XI ganó la ciudad,al principio quedaron pocos caballeros, hijos de algo antecesores de los que agora ay, y algunas otras gentes de entrada, todos hombres de guerra, muy aficionados a su servicio., muy pocos que no bastarían para defender el cercado , porque era mucho y no había quien viviese en la ciudad por ser grande el peligro en que quedaba ni había aprovechamiento en campo, por ello dieron grandes privilegios y vinieron gentes a poblarla lo cercado, los reyes moros usaban para referir estas fuerza “gente más temida de Andalucía” sino que ninguna vez que entraron los moros a correr en Andalucía que volvieron con su presa e cabalgada de niños e mujeres e hombres no se las quitasen la gente de Alcalá, (…) les dieron mercedes y estima , durante 150 años los RRCC y Juana loca, permitió vender en Granada frutos de su cosecha; Carlos I dio merced de 10.000 fanegas montes concejiles y otros montes para roturárselos y enrasarlos a su voluntad y repartírselo entre ellos. Se vinieron muchos vecinos de ellos a esta ciudad a goçar de estas tierras que se daba a nuevos vecinos y estos poblaron fuera de lo cercado mucho más apacible y hubo pleito.
Hasta el reinado de los Reyes Católicos se mantuvo la ciudad como Puerta de Castilla a Granada junto con la ciudad de Antequera y se protegió a sus moradores concediéndoles una serie de privilegios, mercedes y pagas de alimentos y de dinero para afrontar los peligros que suponía una frontera que se mantuvo cerca de 150 años. La guerra y la paz caracterizaron estos años de fronteras, lo que dio lugar a un amplio desarrrollo de cautividad. El urbanismo de la ciudad reflejaba un trazado sinuoso, y con gran número de impedimentos, por ausencia urbanística de calzada y calles públicas, así como una gran abundancia de obstáculos físicos (peñas, peñascos, barrancales, rugosidad y aspereza del terreno). Se distinguían varios tipos de construcciones: edificios públicos y viviendas particulares, propias y características del hombre de frontera alcalaína. Por un lado, los edificios públicos más importantes se dividían en civiles y religiosos. En cuanto a los primeros, el alcázar como residencia oficial del alcaide, su palacio privado, las torres, con finalidad defensiva y para dependencias municipales y de la justicia, los alhoríes, la Cárcel, las Carnicerías que ocupaban dos tiendas de la plaza, los hornos, las tiendas, el Corral de Moriana para guarda de ganado, y los aljibes y la alhóndiga situada en el Cañuto. La mezquita aljama se transformó en una iglesia gótico-mudéjar, la mezquita del Arrabal Viejo se convirtió en iglesia de la primera parroquia con el nombre de Santo Domingo de Silos y el morabito de la calle Zubia albergó la residencia y capilla de los trinitarios en torno a la carrera.
En la plaza, se constata en un lugar destacado la iglesia
abacial que ocupó el lugar de la mezquita aljama; y mirando al sur, el palacio
de los alcaides en medio de numerosas viviendas distribuidas en un viario
estrecho. La muralla y el adarve enmarcan todo el recinto, donde las torres se
reutilizan, poco a poco, con fines organizativos e institucionales: hay noticias de la torre del Rey con función
de sede del cabildo municipal y la torre nueva o de la Cárcel con destino al
encarcelamiento de penados. En la primera se mantuvo como estancia del cabildo,
mientras se construían las nuevas casas del ayuntamiento hasta finales del
siglo XV: E asy llamados e juntos por el
dicho llamamiento, e asy estando en la Torre del Rey, do acostumbraban a
juntarse e faser concejo” En concreto, su ubicación aparece este documento. “Estando ayuntados cerca de la plaça de
esta villa, encima de la torre mocha que es encima del cannuto, e cerca de la
pennula que es en la dicha plaça”. La Torre de la Cárcel Real, denominada
Torre Nueva, remodelará el espacio colindante y en su interior el arte mudéjar
se desarrollará a través de cuatro estancias abovedadas con castillete en la terraza
y sus escaleras de gusto gótico mudéjar.
Otras torres sirvieron con sus cámaras de tiendas y aposentos de comerciantes
(carnicerías, aceite, queso) con sus puertas abiertas a la plaza. Se han podido
documentar tiendas de aceite, de pescado, telas, dentro de este apartado; y
podemos constatar la presencia del Cañuto como otro lugar comercial. En el
cabildo de 17 de junio de 1492 se dice: Remate
del cañuto. Otrosy se remató el cañuto en Juan Rodrigues Portichuelo en dos mil
e ciento e treynta maravedís en presemcia de Alonos Ortiz, regidor e veedor.
En cuanto edificios de carácter público, en la plaza se situaban junto a la iglesia, las posadas, el alhorí y el hospital. Sobre la iglesia de Santa María, hay varias referencias en libros o noticias de la abadía, pero a veces ejercía de lugar de reunión de concilios abiertos, según se cita en las actas municipales de 25 de febrero de 1492: “En dicho día, en la yglesia de Santa María,se ayuntaron a cabildo los señores el liçenciado Bartolomé de Santa Crus, corregidor en la dicha ciudad por el rey e la reyna, nuestros señores, e Ferrnando de Aranda, e Juan de Aranda, , e Alonso Ortys, e Juan de Escavias, regidores, e Diego de Padilla , jurado. (25.02.1492)
En cuanto a las viviendas de particulares se extendían
por derredor de la plaza, calles de la medina, y de los arrabales. Y el más
importante, por el Arrabal Viejo o de Santo Domingo. Fuera de la fortaleza, se
formaron varios arrabales, algunos delimitados por murallas y torres, uno de
ellos estaba situado junto a la ermita de san Sebastián se hallaban los mesones
y posadas de la ciudad. Muy importante era el Mesón de la Torre, que el
príncipe Enrique, hijo de Juan II visitó “estava
junto a la Ermita de San Sebastián, a do se aposentase fuera de la ciudad”.
Otro, junto a la Peña Hazconada, que luego derivará en Horadada, un tercero
junto a san Bartolomé, junto a las eras de los Palacios, y el conocido de santo
Domingo. No sólo los mesones y casas servían para pernoctar sino también,
los viajeros podían hacerlo en las ermitas como la anterior.
En
el ruedo, se encontraban terrenos repartidos para los caballeros, en forma de heredades
para sembrar trigo y aranzadas de viñas, la dehesa boyal, y el ejido de la
ciudad.
Algunas alquerías, se
encontraban cercanas a las fuentes del derredor- paraje de san Bartolomé, el
Cauchil, las Azacayas, Fuente de la Salud, ... y en las zonas rurales que darán
lugar a las aldeas de Charilla, Pedriza, Cequia.
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