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martes, 24 de marzo de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (xxxix). LA MOTA A FINALES DEL SIGLO xvii

 

A FINALES DEL SIGLO XVII

 





Final de este siglo, tampoco significó un nuevo resurgimiento de la ciudad fortificada de la Mota, el propio abad san Martín envió una carta a la ciudad refiriendo su deseo de dejar las casas abaciales y bajarse al Llano, loas que se van a ubicar definitivamente en este reinado. Su llegada en 26 de junio de 1666 complicó las relaciones con el corregidor y la ciudad por una serie de pleitos protocolarios en los que se cuestionaba no sólo la jerarquía sino la independencia de ambos estamentos, dando lugar hasta llegar a la excomunión del corregidor. Tampoco significó un nuevo resurgimiento de la ciudad fortificada de la Mota, porque ardieron la casa de Justicia en su techumbre y chimenea, algunas tiendas estaban caídas tanto de propios como las colindantes de Rodrigo de Valenzuela, en parecida situación se encontraba el Matadero, el adarve del Gabán, y Peso de la Harina. Son muchas las descripciones de aquel tiempo, lamentándose de la importancia de la fortaleza como recinto inexpugnable el más importante de Andalucía para la frontera y para cualquier servicio real. Así el cabildo del 19 de junio de 1668 nos presenta este aspecto desolador:

Las murallas y torres de la cerca de ella están amenazando ruina y algunas caídas y, en particular, además de ello, en el lienzo de Muralla desde la Puerta de Martín Ruiz hasta el Rastro han echado y echan muchas cantidades de estiércol y tierra, lo que ocasiona más ruina y que el paso de la Carrera y barrio de san Bartolomé y el Matadero lo van cerrando y cegando.

 

 Son muchas las descripciones de aquel tiempo, lamentándose de la importancia de la fortaleza como recinto inexpugnable el más importante de Andalucía para la frontera y para cualquier servicio real. Así el cabildo del 19 de junio de 1668 nos presenta este aspecto desolador: Las murallas y torres de la cerca de ella están amenazando ruina y algunas caídas y, en particular, además de ello, en el lienzo de Muralla desde la Puerta de Martín Ruiz hasta el Rastro han echado y echan muchas cantidades de estiércol y tierra, lo que ocasiona más ruina y que el paso de la Carrera y barrio de san Bartolomé y el Matadero lo van cerrando y cegando. Algo parecido se manifiesta por la parte opuesta un año más tarde (cfr.13-6-1669) que se componía de un cubo cuadrado y una puerta de arco en forma de torre que abría todo el lienzo de la Puerta del Aire: la fortaleza de esta ciudad por la parte que mira a la puerta del Aire está muy maltratada y con tiempos tan rigurosos de agua de este invierno se ha trasminado y hecho un agujero muy grande, sino se pone remedio se ha de caer luego todo el lienço de dicha muralla y costará mucho dinero

Esta nota del  cabildo de  23 de junio  de 1668 decía así: "Y en la celebración de la Fiesta del Santísimo Sacramento iba la procesión por lo más dilatado y público del dicho sitio de la Mota y en las calles que han quedado en forma de calles, por donde pasa no hay dieciséis casas habitables y todas  las demás arruinadas y descubiertas y es necesario repartir por distancias entre los vecinos de cada oficio que cuidan la parte que se les encargan, para que, con ramas y colgadores y haciendo calles de madera, cubran parte de aquellas ruinas y las pongan con alguna decencia. Pues se había convertido en un bosque arruinado de casas conejos, pillaje, ganado que ocasionaba pecados.     

            Sin embargo el traslado de las carnicerías nos sugiere todavía un último intento de recuperación de la fortaleza de la Mota por las clases hidalgas como son estas afirmaciones del alcaide Pedro de Góngora, que ya vaticinaba  en 1670 lo  que varios siglos  después aconteció: la destrucción de la fortaleza de la Mota y de todos los barrios colindantes si se bajaban los vecinos (cf.4.1.1670) que ya amenazaban una gran decadencia en la calle o barrio del Pósito, Cava, san Blas, santo Domingo, san Sebastián, san Francisco, santa Trinidad y san Juan por la dificultad en el sitio de edificar:   estando como están las Casas de Justicia tan ilustres  y fuertes y consiguientemente a ella la Cárcel muy segura y pues le siguen las escrituras de escribanos  públicos y junta a ellas los corredores y casas de Ayuntamiento y la Iglesia Mayor que todos son edificios  suntuosísimos y fuertes con tal orden y concierto dispuestos que causan envidia a otras ciudades y también se deben conservar las plazas, pescadería, Casas Abaciales y no dar lugar a que se pierda por falta de comercio.

Si importante era el deterioro de la parte noroccidental, el año lluvioso de 1675 provocó una alta preocupación por lo que significaba la destrucción de la parte emblemática de la Mota:

con las muchas aguas de estos días se an caydo mucha parte de peñas y parte de los cimientos del Gaván, y que, si no se le pone remedio y se repara , haciéndole caja que reciban la muralla,  se a de hundir y llevar tras de sí parte de la Plaça Pública que  no a de poder hacerse la obra con dos mil ducados de más del daño que hará en la Iglesia del Señor Santo Domingo y por quanto esta ciudad tiene noticia que hace la obra Francisco González, maestro de cantería a toda costa puniendo materiales. Y se aconsejaba para la procesión del Corpus: Salga de la Iglesia mayor y an de por alrededor de la plaça en consideración de que están arruinadas todas las casas de las calles de la Mota, por donde solía andar dichos días. En el 1690, solicitando que se le concediera una menor leva de soldados se nos describe una ciudad:

con más gravámenes y más estéril que (Loja) y no tiene otros ingresos y, en el tiempo presente, con tan corto valor que las más de las tierras y cortijos se quedan sin sembrar y tan diseminada de vecindad que muchos barrios de ella que se hallaban con entera vecindad, quando se hizo el primer repartimiento, se hallan muy despoblados sin que ayan vecinos en ella como el de la Mota, que era el principal de esta ciudad, donde no quedaba ningún vecino para contribuir por ser esentos los vecinos que la abitan el señor abad, don Francisco de Sotomayor, caballero de la Orden de Santiago, el capellán don Rodrigo de Valenzuela y don Rodrigo de Aranda y  el barrio  que llaman de san Bartolomé donde no ha quedado ningún vecino , siendo así que era de más de cien, y el de san Francisco y Peña Horadada, donde abía más de trescientos a donde sólo se hallan veinte vecinos, y san Blas que tendría quinientos vecinos se halla cincuenta y se perderán, que, por ser barrios despoblados, no biben en ellos gente que tenga posible para dicha contribución       

Las tiendillas de la pescadería en la plaza se cayeron en 1680 y prácticamente este comercio se realizaba totalmente en cuatro tiendas del Llanillo. Desde



 el punto de vista administrativo, la botica de la Mota, las tiendas y las dependencias de la Casa de la Justicia, cocheras y caballerizas, estaban completamente destruidas en el 1681 y se bajaron sus materiales para reutilizarse en los poyos de la Casa de la Puerta de los Álamos. Era el mejor símbolo de una época, la destrucción de la antigua ciudad se había culminado, y servía de base para la edificación de la nueva ciudad.

             

A finales del siglo XVII, se llevaron varios traslados del sitio del mercado, primero desde las Plazas y Carnicerías hasta la calle Real  hasta la ubicación comprendida   desde la placeta  del Rosario a la plaza de la Trinidad,  porque los comerciantes , por su propia cuenta, buscaron lugares   acomodados para los vecinos donde se vendían  todo tipo de  bastimentos que venían a Alcalá, de pesca, caza y otros mantenimientos; curiosamente, lo hacían en mesones y en otras partes ocultas, para ocultar los derechos a S.M

El panorama era desolador por el despoblamiento y ruina de todos los rincones de la fortaleza y en el acta municipal  del veinte de junio de 1686 , se describe en estos términos  y se anunciaba el traslado de los más importantes edificos públicos: “ La ciudad ante el abandono de la Mota, los presos maltratados, los procuradores y escribanos que no suben , el traslado de las Carnicerías, y la  falta de asistencia del corregidor, solicita licencia de facultad para trasladar y hacer las obras de las Casas del Ayuntamiento, Cárcel y Carnicerías y se valgan de los materiales y cosas que tiene que fueron suyas, y porque pueden tomar las cosas de que necesitare de los particulares”. Era una realidad que el vecindario se había bajado al Llanillo, estaba arruinado todo el sitio de la fortaleza de la Mota, Santo Domingo, San Bartolomé y Cárcel Real. Era consecuencia de su abandono por la  falta de agua de modo que no quedaban  más que tres casas de vecindad, el Cabildo y la Cárcel Real, se añadían otros factores de su traslado: la necesidad de los vecinos de comerciar cotidianamente con los  vecinos que vivían  abajo y el paso tan intenso de viajeros por el Llanillo,  en la Cárcel los presos tenían muchas necesidades de alimentos y agua, los escribanos y procuradores no subían a la Plaza Alta , el absentismo era total  de los clérigos en sus servicios eclesiástico y  los regidores no subían debido al frío o al calor. Ya afectaba hasta los más excluidos como los pobres y presos, a los que no se daban limosnas ni socorros. La ciudad fortificada está completamente despoblada y el vecindario y la situación era más que lamentable: no abía quedado en ella más de tres cassas y que las abitan dos caballeros biudos y un lego capellán y la cárcel y estaba amenazando toda a la ruina.  Por eso, en el acta de 23 de marzo de 1687, se recoge una provisión real para realizar obras de Ayuntamiento, Carnicerías y Cárcel en Llanillo. Justifican que era una necesidad perentoria bajar del Castillo al llano (pues sólo quedaban la Iglesia Mayor, Casa Abacial, Casas de Cabildo y tres casas de caballeros) amenazaban todas las fábricas mucha ruina. En la Cárcel y Carnicerías se manifestaba la imposibilidad de asistir vecinos y capitulares por estar la Cárcel con inseguridad y falta de abastecimiento, incomodidad de acceso y las Carnicerías se encontraban en sitio indecente y falta de sanidad. Para una mejor gestión económica se proponía fabricar las nuevas edificaciones aprovechando los materiales de los antiguos y que se buscara un sitio, pero tras un a debate entre los regidores y con el forme, declaración pertinente de peritos y aportando medios propios del ayuntamiento y velar por el material antiguo.

Se hicieron varias propuestas para ubicación de estos edificios municipales (Casas de Cabildo, Carnicerías y Cárcel) en diferentes puntos de las calles Real, Rosario, Tejuela y Llanillo descartándose en su mayor parte, así como se consideraron inútiles los materiales de los antiguos edificios. Y, tan sólo la Iglesia conservaba sus edificios religiosos y residenciales, de modo que no es de extrañar que resultara patético este panorama en 1688. Con motivo de la procesión del Corques, que se hacía por la Mota en medio donde se hallaban las calles arruinadas, y donde se echaban muchas inmundicias, se produjeron "  que el desconsuelo de los vecinos es universal viendo que las demás procesiones y , en particular, la de Semana Santa, en que se representan los agravios que se hicieron a Cristo Nuestro Redentor" Por eso, el ayuntamiento solicitaba al abad que se hiciera la procesión por hasta la placeta del Rosario , por donde está la actividad de los vecinos. De ahí que, en 1690, se solicitaba que se le concediera una menor leva de soldados se nos describe una ciudad:

con más gravámenes y más estéril que (Loja) y no tiene otros ingresos y, en el tiempo presente, con tan corto valor que las más de las tierras y cortijos se quedan sin sembrar y tan diseminada de vecindad que muchos barrios de ella que se hallaban con entera vecindad, quando se hizo el primer repartimiento, se hallan muy despoblados sin que ayan vecinos en ella como el de la Mota, que era el principal de esta ciudad, donde no quedaba ningún vecino para contribuir por ser esentos los vecinos que la abitan el señor abad, don Francisco de Sotomayor, caballero de la Orden de Santiago, el capellán don Rodrigo de Valenzuela y don Rodrigo de Aranda y  el barrio  que llaman de san Bartolomé donde no ha quedado ningún vecino , siendo así que era de más de cien, y el de san Francisco y Peña Horadada, donde abía más de trescientos a donde sólo se hallan veinte vecinos, y san Blas que tendría quinientos vecinos se halla cincuenta y se perderán, que, por ser barrios despoblados, no biben en ellos gente que tenga posible para dicha contribución 

Fueron casos excepcionales son en 1677 el reparo del Gabán o el adarvillo que está en frente de la Cruz de la Piedra y de la imagen de Nªª Sª de la Soledad (cfr. 21.7. 1677) o, ya, casi finalizado el siglo, en el pretil que estaba próximo a la Puerta del Aire frente a las Caballerizas de las Casas Abaciales (Cf. 17.3.1693)

            Aunque el abad mantuviera su presencia en sus edificios, y simbólicamente el cabildo municipal celebrara sus sesiones de cabildo en la Mota. En 1698, se seguían sondeando lugares para el matadero. y, un año después, se solicitaba II al Rey Carlos que se les concediera una Provisión Real, para que se le pagasen sesenta ducados para el alquiler de las Casas de Justicia en la zona llana; ... porque, por quanto las Casas en que bibe el señor corregidor, están en la Mota de esta ciudad, sitio despoblado y las dichas casas inhabitables. Por lo qual y estar el comercio en los barrios baxos, el señor don Francisco de Pineda, correxidor de esta ciudad bibe en dichos barrios baxos asistiendo por su persona a la administración de Justicia y buen gobierno de la república pribarse de vivir en las dichas casas que estaban diputadas para los señores correxidor por esta ciudad…” Y se apoyaba la petición en que ya se libraban cincuenta ducados para el alcalde mayor.

 

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