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lunes, 18 de agosto de 2014

III FIESTA DE MURES. SIGUE ALGO DE HISTORIA.


C-En  1801,  el corregidor alcalaíno  Joaquín Bernard y Vargas, caballero del hábito de Santiago y subdelegado de rentas del partido municipal de Alcalá la Real, ordenó realizar una parte del padrón de vecinos de la aldea de Mures.Y lo realizó el  alcalde pedáneo Félix Atero, junto con un vecino de la aldea de modo que  lo concluyeron en el plazo de seis días. -Existían  52 casas que corresponden al mismo número de vecinos, los habitantes ascendían a 143,( en una proporción inferior a lo normal en la ratio vecino/ habitante establecida por los historiadores de 3.5). Predominaban los matrimonios sin hijos (14) o con poca prole (con un hijo, 9 familias;  con  dos o tres hijos, 14, ninguno con más de tres…) 5 solteros, 4 viud@s,  y un agnado.

En este tiempo, la mayoría vivían en la cortijada de Mures, por lo que significan que se habían construido chuzones, casas de campo y pequeñas viviendas en torno al camino real, concedidas en terrenos de propios  por el ayuntamiento alcalaíno. Frente a estos, los cortijos habitados  en el partido de campo de Mures eran el Menchón, las Pilillas, la Gineta, aunque, sin duda, existían otros como el de las Juntas, Doña Cristina,

Todo ello  demostraba que existía una población joven, que se había arriesgado a construir una nueva vida fuera del casco urbano como consecuencia de las políticas roturadoras de terrenos emprendida por Carlos III en la dehesa de Mures.

-Las familias y apellidos más frecuentes son Rosales, Cuenca, Valverde, Zafra, López, Sánchez,  García, Alcalá, Martín, Pérez, Rufián, Arroyo, Jiménez, Nieto…; otros son menos frecuentes, pero se centran en esta zona de la comarca alcalaína:  Atero, Vallejo, Zamora,  Carmona,  Calvo, Santiago, Cuevas,  Sierra, Algar, Flores, La Olla casada con Miguel Escobar , Canalejo, y Castro. No se citaba ningún oficio industrial, artesanal o de servicios, por lo que se sobreentiende que son personas dedicadas al sector primario, como jornaleros, gañanes, zagales, pequeños campesinos, labradores y pegujareros.

Por el  padrón de 1822, realizado por don Antonio de Oza y el cura rural don José Calvo y, con -respecto al anterior de 1802, se observan las siguientes diferencias; aumenta el número de vecinos/vivienda hasta 104 y la población de habitantes 292 habitantes;  crece el número de hijos por familias (siete familias tienen más de tres hijos) y hay nuevas familias  de los partidos cercanos de la Rivera Baja, Santa Ana y pueblos granadinos limítrofes se asentara con otras nuevas roturaciones. Tampoco se señalan oficios y los padres de familias deben dedicarse al sector primario, agricultura y ganadería. En el padrón de 1835,  que  realizó el comisario Antonio Marín Revilla y el cura Rafael María Robles y Peral en 17 de enero de 1835, se observa que el número de vecinos y  habitantes de nuevo ha crecido hasta 111 y  409 respectivamente. Aparecen unas nuevas familias con apellidos de otros lugares  y cruces de matrimonios con familias de pueblos cercanos.   

- En  padrón de habitantes del  1910, aparecía Mures con 919 habitantes. En su mayoría procedían de Alcalá, pero hay un grupo numeroso que se había emparentado y casado con vecinos de pueblos, cercanos a la aldea mureña. Predominaban los procedentes de la provincia de Granada, a continuación los que remanecían de Frailes (Cano García, Baeza, Aceituno, Garrido, Gallardo,  Mudarra, García, Peinado, Pérez Torrevejano) en menor medida, los de Córdoba o Jaén. Por lo general, suelen ser las mujeres cónyuges las que provenían de fuera. De los pueblos de Granada: proceden de la capital Navarrete, los apellidos de Alameda, Alba, Cortés, Lizana, Cantos y Pareja de Benalúa; Villegas y Ruano de Trujillos; Álvarez y   varias familias Ruiz  e Hidalgo de Montefrío; otras varias de Granados, Garrido, López Bolivar, Ordóñez, y Pareja, de Montillana. Martín,  Muñoz, García de Moclín, Arquillo,  García  Ureña, Bolívar  y Valverde de Moclín; dé Colomera, López de  Illora, de Chauchina y Alomartes, Quintanilla; de Jaén, Moreno de Jamilena; Izquierdo del Castillo; y de la Puebla de los Infantes de Sevilla, Morales. Tan sólo hay un caso de desplazamiento de residencia hacia Mochín, de un hijo mureño. 

En cuanto  a los aspectos sociolaborales,  en  el siglo XIX y  XX,  en os vecinos de Mures, predominaban los jornaleros del campo, los labradores, y, a gran distancia, los oficios industriales y artesanales, siendo casi nulos los servicios. Los que se denominan del campo o jornaleros, pueden dividirse según tuvieran algún medio o ninguno y solo al jornal; los labradores  son los arrendadores de cortijos y poseedores de algunas tierras, los pegujareros que los que tenían posesiones pequeñas en parcelas y algún arrendamiento, propietarios son los que disfrutaban uno algunos de los cortijos. Entre los oficios, era el posadero la familia de Rufino Arroyo Álvarez, el zapatero Juan Arroyo Quintanilla; albañiles, por su parte, Francisco Bolivar Chica y Eusebio Granados y los Navas; Ramón Castro Cortés era hornero, el frailero Antonio Cano García ejercía de guarda; herreros y esquilador, los miembros de la familia Cortés, sacristán José Martín Atienza, tabernero Remigio Moya y su hermano Desiderio carpintero;  por otro lado, las mujeres todas se dedicaban a las labores a las labores de la casa.      Por algunos oficios, se demuestra que existía una posada, taberna, dos molinos y dos hornos, una herrería, una zapatería, una posta de correos, ermita, y se trasladaban al casco urbano para las compras o les vendía el recovero 

 

 

- En 1930, se llevó a cabo un censo de  viviendas que  dividía la población en el barranco de Mures y el núcleo de Mures. Entre los cortijos, se encontraba Balazos con veinticuatro edificaciones, todas ellas de una planta  en buen estado, y un vecino por casa. Venta Balazos se componía de seis edificaciones de dos plantas. El cortijo de la  Máquina a su vez de 30 casas con las mismas características, el del Molinillo con dos edificaciones, el cortijo de la Cuesta,  Garcihambre, Los Cierzos, Santa María, los Cortijuelos, el Medianil,  de los Peñones, Toro, las Tres Avemarías, el Cerro, el Cerrillo, la Joya, del Manzano, Juntas,  Casa Nueva, Espino, Arrañales y Venta la Torrena con  1,  Fábrica Batmala y Nuevo  con tres, del Río,, del Moral, Savia, con 2, el Aquilón,  con cuatro,  Por lo que respecta al núcleo de Mures, se dividía en las siguientes calles. Real con  47 casas en dos ceras, siendo mayor la impar con casas de dos pisos y algunas deshabitadas, ( 3), tan sólo una de un piso, la Plaza  con ocho viviendas; la calle san Antonio  con 23  casas, la de san José,  13 casas, Ruiz  con  cinco, Alcalá con seis,  y la Cruz  siete; 

 

En 1940, se llevó a cabo de nuevo una estadística de entidades de población y edificaciones: al barranco de Mures se le consideraba como caserío, y se marcaba una distancia de 10.240 Km. desde Alcalá y a  Mures como aldea, mientras en la del 1930, se le consideraba  cortijada y se le señalaba una distancia de  diez kilómetros y doscientos metros. El primero tenía 69 viviendas (cuatro de una planta y el resto de dos; todas en buen estado, menos una, y con 64 familias que la habitaban), mientras el segundo 205 (cuatro de una planta, 198 de dos y una de tres, 192 en buen estado, 13 ruinosas;  y la habitaban 187 familias)... Los cortijos son los mismos  y algunos nuevos o con diferentes nombres como las Vegas, Molina, Tomillos, cantores, Juanichín, Peral,  se agrupan un gran número en las Casillas  alrededor  de 27,  




 

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