VI. EL ALCAZAR DE
ABEN ZAYDE
El Castillo de Aben Zayde responde a un Qal'a (de ahí el nombre de Alcalá), un tipo de fortificación no urbano que situado en una zona estratégica controlaba un entorno o cruce de caminos, así como varios valles de ríos, que permitían el tránsito comercial, militar y social de la zona castellana hasta la Vega de Granada, e, incluso a la Costa mediterránea. Coincidimos con Pavón Maldonado, en que fue una fortaleza estatal, aunque pudo estar regida por gobernadores, en este caso se encontró en manos del importante linaje árabe de los Banu Said. Alrededor de esta fortaleza, se formaron varios círculos amurallados, donde se asentaron una población civil permanente y constituyeron los arrabales. En torno al castillo se formó un primer círculo envolvente del barrio miliar, y otro segundo que comprendió la antigua ciudad fortificada delimitado por las partes altas del cerro, dejando para una ampliación en tiempos de los reinos nazaríes, el Bahondillo y el resto de los barrios exteriores.
Se
pueden distinguir dos claros periodos de la importancia de este Castillo
marcados por su carácter fronterizo antes de la toma de Granada, y,
posteriormente, residencia oficial del alcaide. De la primera etapa, son casi
doscientos años de frontera- cien en la frontera musulmana y 150 en tiempos cristianos-.
lo que supuso un esfuerzo constructivo para mantener este recinto en pie como
elemento defensivo esencial y para comprender la evolución posterior,
sobretodo, en el último tercio del siglo XVI hasta nuestros días. En este
último periodo, lejos dela frontera, Tan sólo se benefició del nuevo concepto
de frontera de mar para las restauraciones y amplia con los reyes de la
conquista del reino de Granada. Entre ellos destacaron los miembros de la
familia de los Fernández de Córdoba, señores de Aguilar, el conde Cabra, el
Condestable Lucas de Iranzo entre otros. En este periodo, solían dejar la alcaldía
a algunos caballeros asentados en Alcalá la Real como sus tenientes de Alcalá
y, desde la conquista de Alcalá por el rey Alfonso XI, ostentaba el cuidado
militar (alcaid, jefe militar) y de la fortaleza y su guarnición militar en
nombre del rey, de donde viene el nombre de tenedores o tenientes del rey. Con
el cargo militar se le añadía el oficio del alcalde mayor con lo que ampliaba
la función judicial sobre los vecinos y presidían a los jueces ordinarios
elegidos por el pueblo. A ello se añadían la función protocolaria y diplomática
en nombre del rey, para los actos de exequias fúnebres y proclamaciones de
reyes. A partir de 1574 fue adquirida
por Benito López de Gamboa, consejo de las Indias en la cantidad de 9.000
dudados, pero con los beneficios de recibir 100.000 maravedíes de sueldo de los
fondos de las alcabalas granadinas y ocupar el cargo de regidor del cabildo alcalaíno.
Entre sus miembros destaca su hijo el escritor Antonio López de Gamboa, gracias
a sus manuscritos se conoce los orígenes de la historia de la ciudad, y fue un
defensor de los privilegios que conllevaba este cargo. Por su tiempo, ya no
residían a los alcaides en el alcázar, sino que tenían su residencia privada en
la medina, a pesar de que el maestro de obras propuso para la restauración el
adecentamiento de sus aposentos y la construcción de varios de ellos. Sin embargo,
no llegaron a realizarse y la fortaleza quedó reservada para momentos de
pleitesía con la Corona, donde en los días extraordinarios el regidor cumplía
con el protocolo de recibir la ciudad en procesión para rendir vasallaje a los
nuevos monarcas hasta el siglo XVIII.
EN ALCAZAR,
El recinto de la
alcazaba ha sufrido ampliaciones y varias restauraciones a lo largo de su
historia. Si la iglesia Abacial consigue que cualquier alcalaíno de pie se
identifique con la Mota, no menos podría referirse de la alcazaba, pues este el
auténtico castillo.
La ruina amenazó siempre a las murallas de la ciudad, y
especialmente a los adarves y torres del castillo de manera que la propia
Corona emitió una cédula real en 29 de marzo de 1569 hizo merced a la ciudad
Alcalá la Real con el fin de sufragar los diversos reparos mediante los
ingresos de las penas de cámara por tiempo de cuatro, que se fueron prorrogando
hasta muy entrado el siglo XVII. Pero lo que más afectó a este recinto militar
fueron los movimientos sísmicos y derrumbes, entre los que más destacaron en
1582. otro a mediados del siglo XVII y en el siglo XX, los de 1951 y los más
recientes. El primero le afectó a toda la zona de la barbacana, el segundo a la
propia torre del Homenaje y los siguientes, algunos deterioros insignificantes. Por los años setenta del siglo XX, canteros
alcalaínos de la familia González bajo la dirección del arquitecto don Luis
Berges, que logró el premio de Europa Nostra con la reconstrucción de los Baños
Ärabes, llevaron a cabo una señalada
restauración de los adarves y de los muros, escaleras, bóvedas y terrazas de
las torres imprimiendo el racionalismo de Regiones Devastadas al estilo gótico
de este entorno y añadiendo un almenado que no concuerda con el antiguo
parapeto, abierto por varios rendijas , por donde se exponía el pendón en los
días de proclamación de reyes.. A finales de los años ochenta, intervino la
Escuela Taller de Patrimonio de Alcalá la Real, finalizando y poniendo a punto
todo el Castillo de Aben Zayde, sobre todo con la excavación y rehabilitación
del patio de Armas, bóveda de la sala interior, terraza y entrada baja de la
puerta de la Torre del Homenaje. No quedan restos de sus armas defensivas. Tan
sólo, por documentos de la época, sabemos que, a la entrada de la fortaleza,
concretamente en la esquina de la puerta de la fortaleza, estaba colocada una
lombarda que protegía la ciudad de los ataques enemigos, que era un cañón de
gran calibre que debió utilizarse desde la llegada de los Reyes Católicos y
cuyos bolaños de diferente tamaño se conservan en el patio de Armas. Junto al
alcázar, por la zona del poniente estaban las casas de Pedro de Aranda
Valdivia, siempre amenazadas por la caída de la Torre del Homenaje, como
sucedió en el 1582. Al sur, las casas de
Luis Méndez de Sotomayor. Cercanas estaban también las casas de Cristóbal
Gallego y Martín Sánchez, siempre amenazadas por la ruina de la torre del
Homenaje. Este recinto estuvo habitado y existieron casas en su interior, tal
como se pudo comprobar en los cimientos de las excavaciones de la Plaza de
Armas. Componen
el recinto la torre del Homenaje, la de la Campana o de la Vela y otra torre
que actualmente recibe el nombre de Mocha junto con dos patios de armas, uno
interno y otro exterior al castillo
Más
abajo, ya desparecida, se encontraba una torre barbacana, con una puerta de
entrada que daba al barrio del Albaicín, junto a la casa del artesano Miguel
Muñoz herrero, que había hecho una mina de unos 24 metros en la roca que
llegaba nada menos hasta la torre del Homenaje, y en la que se apoyaba; y hubo
que macizar para evitar el desprendimiento. y a la que se accedía por una calle
abierta en el 1580 sobre una pared que levantó el alarife Juan Sánchez. Estas tres
torres se mantuvieron, mientras la torre barbacana se cayó por el año 1580 y
que obligó a macizar todas las demás torres, pues los vecinos del Albaicín
horadaban la roca hasta llegar debajo de ellas y produciendo la caída de una
parte del tajo, como puede contemplarse en el hueco que va desde el adarve
hasta la Torre Mocha. Pues por, las ordenanzas, las casas no podían estar ni
debajo ni en lo alto de la muralla. Este flanco no puede considerarse como está
actualmente restaurado mediante un adarve que une la torre del Homenaje con la
Campana, con un punto de vértice en la torre Mocha, a la que se accede por una
restaurada escalinata, sino que a través de un adarve colocado sobre roca
se comunicaba la muralla del Trabuquete
con la alcazaba con una torre
barbacana,; en su interior se encontraba
varias casas de los descendientes de los conquistadores, y en su parte final se
halló a un lado la casa del último alcaide don Pedro de Pineda, y comunicaba
con la barbacana, que se hallaba muy maltratada en 1574; más adelante estaba la
casa de Pedro de Aranda Valdivia, que caía en su parte interior a la fortaleza,
prácticamente hubo que levantar el muro y limpiarlo totalmente. Años después
este muro se destruyó.
Esta
desparecida torre barbacana, con una puerta de entrada y dos torres delanteras,
daban al barrio del Albaicín, junto a la casa del artesano Miguel Muñoz
herrero, que había hecho una mina que llegaba nada menos hasta la torre del
Homenaje y hubo que macizar para evitar el desprendimiento. y a la que se
accedía por una calle abierta en el 1580 sobre una pared que levantó el alarife
Juan Sánchez. A través de los fondos conseguidos de las penas de cámara, se
llevaron a cabo varias reformas en el recinto amurallado, en 1591se repararon
la torre de la fortaleza y murallas (Torre Mayor, Barbacana y Mocha) porque las
cuevas de abajo se arruinaban y había que macizar y muy concretamente en las
torres del castillo, y destacó o el año 1599, cuando se llevaron grandes obras
de restauración y enlosado de la parte alta de la torre del Homenaje.
TORRE DEL HOMENAJE
Actualmente, la torre del Homenaje se yergue digna de haber
ostentado el poder castellano castellano frente a la antigua frontera del reino
de Granada que se otea por el horizonte de la Sierra del Camello y Matute
descendiendo a la ribera de los ríos Velillos y Palancares. Se alza majestuosa,
y, por sí misma, define a la alcazaba erguida y encima de una imponente roca
que ya fue orgullo del Ándalus, LA ROCA DEL ANDALUS, EL RIÑON DE ANDALUCÍA.Y
tras la conquista castellana, GUARDA Y DEFENDIMIENTO DE LOS REINOS DE CASTILLA
Y LEÓN y Puerto de Castilla. Para que
comprueben el grosor de sus muros, por la parte de abajo llegan a tener una anchura
de ocho varas, lo que es lo mismo que casi 4¨80 metros, que sirve para sostener
una bóveda, que sufrió muchas veces el empuje de las paredes y la techumbre su
cubierta, derribándose en su parte alta en 1581, cuando aconteció el del Gabán ,
y derrumbando las casas cercanas de la familia de los Aranda Valdivia y las
cuevas y tiendas de Castañeda
Este recinto estuvo habitado y existieron
casas en su interior, tal como se pudo comprobar en los cimientos de las
excavaciones de la Plaza de Armas. Es
una imponente torre prismática de 20 metros de altura y 16 y 17 metros de anchura
en sus bases de las caras trapeciales. Es fruto de varias ampliaciones y
restauraciones, cuyos restos y muestras de estilos vienen definidos por los
arcos y bóvedas de la entrada de la parte baja, aunque predominan el estilo
almohade, nazarí y gótico. Antes del doce de abril de 1576, acudió Alonso
Barba, maestro mayor de cantería de las obras de Jaén, se ocupó en venir a ver
el castillo y la fortaleza de esta ciudad
y llevó a cabo varios reparos junto con el maestro de cantería Juan de Bolívar,
Juan Sánchez y Juan Álvarez. En esta
ocasión se reparó el lienzo de adarve y su junta con la Torres del Homenaje (1577),
porque la fortaleza, castillo y esta torre estaban para caerse. Esta torre del
Homenaje, que se consideraba como principal, ofrecía un lienzo de la muralla
con la mitad a la parte descubierto y salido fuera de plomo, mitad a la parte
alta abierto y salido afuera casi una vara de medir de alto a abajo y media vara
de ancho. Se tomaron medidas ante el peligro de las casas que se encontraban
debajo del castillo y sus arrabales. Y se hizo una propuesta de cinco mil
ducados mediante una prórroga de veinte años.
Pero no debió asegurarse
este muro de contención de modo definitivo que, en este mismo año, se acudió a
la Corte denunciando “las torres y cercas
de la dicha ciudad estaban tan destruidas y con tanta necesidad de reparos que
con brevedad no se reparaban venía a caerse todas por la mayor parte".
Y se solicitó una mayor inversión en
reparar " la torre del
Homenaje, que es la principal fuerza,
que tiene un lienço de la muralla con la mitad a la parte descubierto y salido
fuera de plomo , mitad a la parte alta abierto y salido afuera casi una vara
de medir de alto a abajo y media
bara de ancho y que es necesario que
se repare con la brevedad porque si se hunde hundirá muchas casas que
ay debajo de la Mota y arrabal y peligraran muchas gentes que será
menester para ello 5.000 ducados".
Intervino en la nueva traza de las obras en 8 de abril de 1578 Juan de Orea,
maestro mayor de obras de la ciudad de Granada que permaneció cinco días en Alcalá
y se ocupó en su reparo e hizo trazas y
condiciones que comenzaron a realizarse en 1580 tras ponerlas en subasta y
almoneda.
Pero se derrumbó en su parte alta en 1581, cuando
aconteció el terremoto que hizo caer la muralla del Gabán y derribando las
casas cercanas de la familia de los Aranda Valdivia y las cuevas y tiendas de
Castañeda. En muchos documentos, comentan que esta bóveda se cimentaba sobre un
aljibe y que los maestros de cantería de Málaga, Miguel de Vegara, y de Granada
como Ambrosio de Vico emitieron informes, para que los canteros alcalaínos
Miguel de Bolívar y Alonso Martínez de Tudela la reconstruyeran elevando el
muro por encima de la bóveda y colocando un antepecho de tres cuartas de ancho
y cinco de alto, que sustituyó a la guirnalda. Como es lógico, para prevenir
mayores desgracias, a las cuevas que estaban en sus cimientos, las macizaron, llenándolos
de escombros y, piedras, lo que se ha comprobado en las recientes labores de
excavación y limpieza, en la que se han encontrado en su mayoría material de
derribo. En 1582, se encontraban las
obras al descubierto y amenazaban ruina de nuevo por el espacio abierto en canal;
además estaba de lleno de tierra muerta sin pisar de manera que el agua que caía
sobre la torre no tenía por donde salir y se agotaba en ella dando lugar a que
prosiguiera la ruina de la torre y necesitaba una reparación urgente. Por lo
que se contrataron varios oficiales de cantería para poner en marcha las trazas
propuestas. De nuevo, se iniciaron las obras en 1584, cuyos perjuicios por recalarse
el patio dio lugar a deterioro de Entrepuertas. y en 1585 ,prosiguieron las obras y e, un año después, el informe del comisario
de murallas y regidor Juan de Aranda Figueroa es esclarecedor, se enviaron por oficiales a la ciudad de Jaén y otras
partes , para que diesen su parecer e el
remedio que tenían para el reparo
de ellas , lo que se hizo e se prencipió
a derribar las esquinas de la torre que estaban maltratadas, lo qual a más de dos años que se principió e no se a
proseguido más y este invierno ,
como ha sido de tantas aguas y estaba
descubierta la dicha torre y esquina y mucha tierra y piedras que en ella se quitó sobre la
bóbeda de cuya causa ha recalado mucho e
baen mucha desminición y está en mucho peligro de se caer , pide y requiere a
los dichos señores ciudad manden proseguir la
dicha obra, pues su majestad , por la real cédula la tiene hecha
merced de sus penas de cámara para los
reparos de la dicha fortaleza , que se contienen en la dicha real cédula con protestación que hace , que si algún daño
viniere a la dicha torre del Homenaje.
Hasta 1591, son frecuentes las obras de reparaciones
de las esquinas de la torre del Homenaje. Y se encontraron con grandes dificultades
y con los rigores del tiempo provocando la ruina de las murallas y de las casas
de su entorno, porque se fundamentaban en falsos cimientos, sobre todo por la
esquina vieja. Intervinieron los maestros de cantería Juan Sánchez Meléndez y
Miguel de Bolívar. Se sanearon los muros y el relleno de piedra, escombros y
materiales de que se componía y los trasladaron para las Casas de Justicia que
se llevaban a cabo sobre l 591.
En este año por julio, de nuevo se propuso el aderezo
de la fortaleza, porque por lo alto se recalaba toda la torre y bóveda, y ha
empezado a hundir una pared que cruzaba la pared de la bóveda del aljibe sobre
que está fundada. Entonces, acudieron a las buenas artes de Ginés Martínez de Aranda
cantero mayor de la ciudad y Juan Sánchez, alarife. Y vieron la casa y fortaleza,
proponiendo acabar Torre del Homenaje, aderezando lo viejo e hicieron un muro
para evitar la caída de las torre y casas adyacentes y en lo alto de la torre se
reparó la repisa y se quedó el suelo enlosado y dando corriente al aljibe, para
que se callara a la bóveda, derribando la pared que estaba suelta dentro de la bóveda
que cargaba dentro sobre la pared del aljibe por estar maltratada y para evitar
la caída de la sala y aljibe. Fue la más importante restauración que tuvo lugar
en el siglo XVI, cuando con las penas de cámara el rey permitió su reedificación
interviniendo Miguel de Bolívar y Ginés Martínez de Aranda. Se le puso, en
aquel tiempo, un talud a la bóveda y una pared que reforzaron los cimientos, se
reconstruyeron las esquinas, la techumbre, los caños y las gárgolas y, para
guardarse de su altura, un antepecho de protección. Anteriormente, se cubría
con una guirnalda que rodeaba toda su parte superior que le servía de guarda y protección.
Hasta el siglo XVII, continuaron las obras y en 1599, se acabó de enlosar lo
alto de esta torre mayor del Castillo de esta ciudad, para que no se recalase y
eche a perder.
La actual Torre de Homenaje es fruto de varias
reconstrucciones y la última se hizo en los años noventa del siglo XX por los
alumnos de la Escuela Taller, que abrieron la entrada, restauraron los arcos y
las bóvedas de su pasadizo de entrada al patio de Armas, cegado hasta 1990, y
de la segunda planta, así como su techumbre. Una anterior fue la que tuvo lugar
por la intervención del arquitecto Luis Berges con la recuperación de la techumbre
y una parte del flanco norte, caído tras el terremoto de 1951.
Se
comprueba el grosor de sus muros, de modo que por la parte de abajo llega a
tener una anchura de ocho varas, lo que es lo mismo que casi 4¨80 metros, que sirve
para sostener una bóveda octogonal sobre trompas de piedra que se ocultaba con
un artesanado plano perdió hace mucho tiempo, y que sufrió muchas veces el
empuje de las paredes y la techumbre de su cubierta
Está compuesta de una primera planta de ingreso a la
alcazaba, amacizada, por donde se entraba desde la ciudad militar y por otra
puerta cegada, que era la entrada desde la barbacana del barrio del Albaicín.
Desde esta planta, a travesea un postigo lateral se desciende por una escalera
al pozo de la Conquista y al pasadizo recién descubierto y puesto en valor para
su visita. Desde las casas anexas al Castillo. El acceso se hace a través de un
pasadizo abovedado en recodo, cuya entrada viene marcada por varias
ampliaciones, dos apuntados ojivales y en el centro de ella dos arcos de
herradura, todos ellos de piedra que cubrían un pequeño espacio con una pequeña
bóveda esquifada de ladrillo. Se forman tres
tramos de pasaje, cubiertos con tres bóvedas: la primera cubierta con
una bóveda apuntalada , donde se abre a
célebre reja para impedir la entrada de los castillos y se apoya en las paredes
a soga y tizón con hiladas de ladrillo que recuerda el sillarejo almorávide; la
segunda se inicia con la bóveda esquifada y fue lugar de puesto de guardia en
la Guerra Civil y de vela para los enterramientos en la posguerra, que es la
originaria del primer castillo y la tercera una bóveda de medio cañón de ladrillo y mural de la época gótico-mudéjar
con numerosas marcas de cantería que comparte autoría con otros lugares de la
ciudad fortificada, sobre todo por la zona de la cárcel. Toda la solería está reciente
y completamente restaurada por los años noventa con imitaciones de opus
spinatum o espinapel. Este tipo de entrada a la fortaleza frente al primero que
viene marcado por una barbacana, localiza temporalmente a castillo en los
tiempos primeros del reino ziri de Granada y de los almorávides, estos últimos
lo utilizaran en la alcazaba de Granada.
Se accede a la segunda planta a través de una escalinata
al aire libre del patio de Armas y escaleras cubiertas de la segunda planta de
la torre de la Campana que conducen a un adarve, interrumpido con una torre
cuadrada y mocha, que oculta un depósito de agua fabricado dentro de la muralla
en los años ochenta del siglo XX. Por una puerta de hechura gótica, se adentra
a la segunda planta que alberga Sala del Homenaje, lugar emblemático y
legendario, donde debe el nombre al acto de pleitesía a los representantes de
la Corona, en este caso los alcaides de la fortaleza. Esta institución de frontera
fue concedida al ayuntamiento alcalaíno por el rey Alfonso XI tras la conquista
de agosto de 1541. Se cubre esta gran sala con una bóveda esquifada ocho paños
sobre trompas. que alberga la muestra museística del mundo militar de fronteras
con cuatro expositores de personajes que resumen la paz el mundo del pacto, el
comercio, el intercambio y de las buenas relaciones entre cristianos mediante
el alfaqueque castellano y alwayal musulmán), y la guerra ( el alcaide
castellano y el adalid que rememora la figura del Pascual Sánchez que fue
personaje esencia en desvelar los secretos de la conquista de la fortaleza)
junto con una serie de paneles y pantallas en donde se proyectan aspectos y
personajes de la vida militar: ejército, tipo de batallas y algaradas, la
figura del alcaide y armas e instrumentos de asalto. El suelo actualmente
enlosado cubre dos estancias abovedadas de ladrilla, donde llegaba el agua de
la lluvia a través de varias canalizaciones. Dos grandes ventanales dan a este
recinto oscuro: a través de una rampa se accede al poyete de la ventana
alargada que tamiza la luz que proviene del mediodía y permite desde la altura contemplar la trama
urbana de la ciudad fortificada, así como la primera planta de las mansiones de
los descendientes de los hidalgo; por otro de medio punto apuntado que abre las
vistas a la parte oriental, desde su rellano se convierte en un excelente
mirador se contempla la ciudad renacentista que se extendió tras la conquista
de Granada por los Reyes Católicos.
LA PLAZA DE ARMAS
En medio de las tres torres, se encuentra la plaza de
armas. No ofrecía la misma panorámica este espacio que actualmente se observa,
porque es fruto de la remodelación de la Escuela Taller de Recuperación del Patrimonio
Histórico Artístico, en la que, tras la excavación arqueológica, se
descubrieron, junto a la muralla del flanco de la torre Mocha los cimientos de
las casas adosadas y un pozo, que comunicaba con el exterior y en su fondo
aparecieron restos de platos, vajillas y desechos de la última época musulmana
y cristiana. En sus primeros tiempos, se encontraba una plaza llana donde se
realizaban los actos de homenaje al alcaide y la proclamación de los reyes. Posteriormente,
la plaza de armas se convirtió en un recinto pequeño, con casas edificadas en
su interior hasta el año 1591, - probablemente las que se encontraron en las
excavaciones-cuando sus piedras se reutilizaron para las casas de la Justicia.
Finalmente, ofrecieron otra vez un rellano, donde acudían los regidores y el
cabildo en el acto de proclamación de los reyes. En tiempos de la invasión
francesa, se utilizaron como herrería de armas, con su forja en el centro, para
acaba en un corral de ovejas hasta mediados del siglo XX, al que se accedía
desde la dehesa exterior por un boquete abierto en el muro del adarve que
conectaba a las dos torres, la de la Campana y la del Homenaje. Actualmente
ofrecen tres niveles, y en el superior, se coloca el escenario donde se
celebraban los festivales de agosto, con empedrado de hojarasca y geométrico
simulando el empedrado basto granadino que aparecía en las casas de la parte
noble de la ciudad fortificada.
Esta torre, de menores dimensiones y
desmochada, se orienta hacia la parte oriental y se comenta sobre una peña, que
fue horadada en muchas ocasiones por la parte inferior dando lugar a continuas
reparaciones y restauraciones. En 1577, se benefició de los fondos de las penas
de Cámara para restaurarla junto con la esquina de la torre del Homenaje y, en
concreto, Ginés Martínez de Aranda, informó a la Corte en 1592 de la
conveniencia de colocaran unas nuevas losas en su terrado para evitar los
recalos del agua. En 1596, se
encontraban en una situación alarmante provocada por el vecino Miguel Muñoz que
había hecho una mina y amenazaba su ruina y la de la torre del Homenaje. Lo que
conllevó en macizar las cuevas y las minas y entablar un pleito contra este
herrero Miguel Muñoz, herrero, tiene una casa debajo de la torre Mocha y Puerta de la Barbacana, el
qual ha fecho una mina que tendría 30 varas poco más o menos rompiendo
unas peñas sobre que la dicha fortaleza o
parte de ella está edificada en peligrosísima que , por ella, pueda
venir muy gran daño, pido y suplico a
esta ciudad y, si es necesario la requiero las veces que puedo con el
acatamiento que debo las mande cerrar sin dejar ninguna y, ansymismo, suplico
al señor corregidor con el acatamiento que debo le requiera que , luego haga su
merced derribar las casas, que conforme a la ley , no pueden estar ni en lo alto ni en lo
bajo de la dicha muralla edificadas
y de no hacello , como lo requiero, protesto e daño o daños que
sucedieren y (…)mande testimonio de este
testimonio . Dicho maestro mayor declare las tapias que podría tener los dichos pilastrones, e las mida e que si
declara que la persona en quien se rematare esa obra, no a de poder dar parte
de ella a ninguna persona
TORRE
DE LA CAMPANA O DE LA VELA
Su nombre deriva de una espadaña de
la terraza, en la que estaba colocada una campana municipal para avisar de las
urgencias, incendios, acoso militar a todos los vecinos de la ciudad
fortificada o de los campos o, simplemente, para dar las señales de la queda,
cuando se cerraban al atardecer todas las puertas de la ciudad fortificada y
cuyos campaneros, generalmente los porteros del cabildo, eran costeados por el
cabildo municipal. Estaba situada a una altura de 1.035. 2 metros sobre el
nivel del mar. Muy bien cimentada, por la parte más estable y duradera del
cerro de la Mota, no ha requerido muchas restauraciones. Incluso, en la
conocida información de Ginés Martínez de Aranda, se colocó un muro que
sirviera de parapeto en la terraza y e enlosó la parte deteriorada de la
terraza de esta torre. Esta torre
prismática (de siete metros por ocho por siete metros de lados) alberga dos
aposentos y una terraza actual. En el de la planta baja, se expone la vida
cultural del mundo musulmán en tiempos de los Banu Said y algunas muestras de
platos cerámica nazarita con ilustraciones animalescas y epigráficas (una alaifa),
lucerna almohade y una lápida de piedra de caliza, precalifall procedente de la
aldea de la Pedriza y se alberga bajo una bóveda de medio cañón que debió
cubrirse con un artesón. En el segundo aposento, se cubre con una bóveda de
medio cañón de cantería, donde se expone una fotografía circular en la que se
expone el paisaje de todo el término municipal jalonado con el sistema
poliércietico de las atalayas de su entorno, góticas y árabes. En su vitrina
central, fruto de la masificación actual de la Mota, desarrolla por una serie
de transparencias el desarrollo y conquista del territorio de la ciudad de la Mota.
desde el mundo agárico hasta la actual
ciudad de Alcalá la Real).
CASAS
DE DERREDOR
Junto al alcázar, por la zona del poniente estaban las
casas de Pedro de Aranda Valdivia, siempre en peligro por la caída de parte de
la Torre del Homenaje, como sucedió en el 1582.
Al sur, las casas de Luis Méndez de Sotomayor. Cercanas estaban también
las casas de Cristóbal Gallego y Martín Sánchez, siempre amenazadas por la
ruina de la torre del Homenaje. En torno a estas casas y torres se albergó la
corte con la reina Isabel la Católica y su hijo Juan en 1491.
TORRE BARBACANA
Hay
noticias de que delante del alcázar o castillo de la Mota, en concreto bajo la
puerta de ciega de la torre del Homenaje, hoy día un hueco producido por
el desprendimiento del terremoto de febrero de 1581, existía una torre
barbacana, que se hallaba ya muy maltratada en 1574; cercana y detrás estaba la
casa de Pedro de Aranda Valdivia, que caía en su parte interior a la fortaleza.
En este año, ya se resentía y prácticamente hubo que levantar el muro y
limpiarlo totalmente. Años después este muro se destruyó.
Esta desaparecida torre barbacana, con una puerta de entrada y dos torres delanteras, daban
al barrio del Albaicín, junto a la casa del artesano Miguel Muñoz herrero, que
había hecho una mina que llegaba nada menos hasta la torre del Homenaje y hubo
que macizar para
evitar el desprendimiento. y a la que se accedía por una calle abierta en el
1580 sobre una pared que levantó el alarife Juan Sánchez.
Las barbacanas provienen de estructuras defensivas medievales, que servían de
soporte al muro de contorno o cualquier torre adelantada, en este caso la de la
torre del pozo de la conquista. Estaba situada la de Alcalá fuera de la
línea principal del castillo y conectada por un pasadizo con la torre del Homenaje.
Las recientes excavaciones han puesto al descubierto esta torre y pozo. Así lo
define Carlos Calvo: Esta última presenta
forma cuadrangular. . Presenta un ascpecto muy deteriorado con importante
pérdidade los paramentos exteriores, de piedra. Está fabricada mediante hiladas
de mampostería y en su interior es un relleno de piedra con mortero de cal y
arenas Su construcción se remonta a época islámica, aunque sufiera akgua
modificación y reforma con
posterioridad. Su uttilidad se debe al hecho de querer fortificar este elemento
de abastecimiento de agua. En los vértices de la torre se pueden documentar
piedras de sillería de mayor tamaño y de mejor fábrica. La torre descienre
hasta alcanzar el nivel de base de la roca. En la car sur se observa una
oquedad que permitiría el acceso al interior del cubo hasta las terrazas
interiores de las Entrepuertas. Aún conserva parte del entarimado de madera que
haría las veces de balcón para poder acceder al agua. En su parte superior se
puede apreciar restos de un pretil y de un brocal en forma rectangular. A
partir del nivel rocoso se podría hablar de parte interior del pozo, Presenta
foma cuadrangular ( 2x3m). El pozo está excavado en la roca, Hata el nivel que
se ha podido observar alcanza una profundidad de 19 m, Poco a poco se va
estrechando alcanzando una forma trapezoidal.
El depósito de agua mantien unos dos
metros de profundidad. En la cara norte se aprecia una abertura que lo comunica
con las galerías subterráneas. Parece como si se tratar un aceos primigenio y
que la abertura de la cara sur fuera más tardía. Obra
de Eufrasio López de Rojaas. ·
Delante
de las tres torres, existía una torre barbacana que se cayó por el año 1580 y
que obligó a macizar todas las demás torres, pues los vecinos del Albaicín
horadaban la roca hasta llegar debajo de ellas y produciendo la caída de una
parte del tajo, como puede contemplarse en el hueco que va desde el adarve
hasta la Torre Mocha. En esta torre, también había una puerta de la fortaleza,
la de la Barbacana, junto a ella, la casa de Miguel Muñoz, herrero que había
hecho nada menos que una mina de 24 metros en la roca, sobre la que se apoyaba
la fortaleza y era objeto de informes continuos pues amenazaba ruina. Pues por,
las ordenanzas, las casas no podían estar ni debajo ni en lo alto de la
muralla. Este flanco no puede considerarse como es actualmente, sino que a
través de un adarve comunicaba la muralla del Trabuquete con la alcazaba y con
una torre barbacana, en su arte final se hallaba a un lado la casa del alcaide
don Pedro de Pineda, y comunicaba con la barbacana, que se hallaba muy maltratada
en 1574, más adelante estaba la casa de Pedro de Aranda Valdivia, que caía en
su parte interior a la fortaleza, prácticamente hubo que levantar el muro y
limpiarlo totalmente. Años después este muro se destruyó. 





No hay comentarios:
Publicar un comentario