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miércoles, 8 de julio de 2026

ENTRE ANIVERSARIOS, PREMIOS Y GRADUACIONES, DE ALCALÁ LA REAL INFORMACIÓN.

 

ENTRE ANIVERSARIOS  Y GRADUACIONES

 

El individuo se rige en la vida por una serie de principios que marcan su rendimiento y comportamiento. Lo mismo suele aplicarse a la sociedad civil, que algunos invocan a menudo cuando no le interesa la democracia. Me decía un afamado escritor que hay dos parámetros que regulan a todos  ellos,  y  los concretaba en el premio o el castigo. Ambos son los filtros que marcan la vida de los individuos, social y democrática. Parece que desgraciadamente los algoritmos digitales han roto este mecanismo, tan sencillo y motivador. Es verdad que castigo no suele aparecer con frecuencia o públicamente, pero se ejerce desde los estamentos y desde los propios individuos, y se manifiesta con comportamientos que adoptan medidas desde la censura hasta las más inverosímiles como el edadismo pasando por otros más severos como la marginación, la exclusión o los actos punitivos ejemplarizantes. No digamos con la respuesta de la naturaleza con el cambio climático, los movimientos sísmicos o de otra índole. En el campo político, el castigo se ejerce con el voto, quitando representación y con otras fórmulas de manifestaciones públicas.

No nos debe extrañar que las antiguas graduaciones de los estamentos universitarios se hayan multiplicado por todos lares y con este acto se premie desde el niño que acaba la etapa infantil hasta el que ha cursado los estudios de Bachillerato, pasando por los estudiantes de primaria, ESO, Ciclos profesionales de cualquier ámbito o estamentos y Mayores de Edad. Lo mismo se podía comentar con las celebraciones de aniversarios que se han ampliado de las bodas de plata y oro, a las de Madera, Aluminio, cristal, porcelana, Perla, Rubí y Diamante, y, las misma en otros campos y aumento de fechas intermedias, porque ya no sólo importan los dígitos de cero y cinco, sino que nos pueden sorprender con uno de trigésimo tercero aniversario.

Estos premios se centran en la educación, pero abundan los que establecen otros estamentos como medios de comunicación, políticos, empresariales o simplemente sociales. Basta recordar estos premios a nivel nacional Miguel de Cervantes, Príncipe de Asturias o de Gerona, por citar a algunos; en nuestro entorno proliferan los Jiennenses e Ideales del Año así como en las comarcas del Santo Reino los hijos adoptivos, predilectos, cofrades beneméritos, hércules alcalaínos o cerezas de oro. Este último reconocimiento del Castillo de Locubín en  la Sierra Sur sorprende por su gran generosidad y acierto de su ayuntamiento. Se hace portavoz de un pueblo que siempre ha aflorado valores dignos de estos premios por haber destacado el comportamiento de las personas nonagenarias como un símbolo de ejemplaridad para todos los demás vecinos, por reconocer sus personas  de excelencia que sobresalieron en los diversos campos del arte, del deporte, vida social  o del mundo empresarial, y, sobre todo, por la generosidad  de darle el premio a gobernantes que supieron acudir a colaborar con el pueblo castillero, o , compartieron con ellos su historia, su cultura y su propagación a la sociedad.

Se comprende perfectamente el efecto ejemplarizante que las Cerezas de Oro no sólo endulzan y premian el comportamiento de las personas, sino también que muestran la talla de sus gobernantes como auténticos portavoces del pueblo, cuando saben perfectamente unir la sociedad civil y el ejercicio democrático, son un modelo a imitar, de los que permitidme que les dé el agradecimiento.