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martes, 10 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (X). LAS CASAS DE CABILDO.

 

LAS CASAS DE CABILDO

 

 En la plaza Alta, todavía resuenan muchos ecos de la historia de la ciudad, pues la presidían las Casas de Cabildo. En un principio, se celebraban concejos abiertos que se reunían a las puertas de la Iglesia Mayor para debatir asuntos importantes de la ciudad, pero, cuando el rey Alfonso XI le concedió una serie de regimientos, comenzaron a reunirse en una torre de la muralla, la llamada del Rey, o del Pendón. Pero las Casas de Cabildo no sólo ejercían las actividades típicas de la administración municipal sino también una función festiva. Pues desde sus balcones se recibía el estandarte de la ciudad, de rojo carmesí y adornado de cordones y borlas, se colgaba el cuadro real con motivo de la proclamación de los reyes, se vestía de gala y sus balcones eran ocupados por todo el cabildo con motivo de las fiestas de toros y de cañas que se celebraban en la plaza de acuerdo con un metódico y riguroso orden de preeminencias basado en la jerarquía y antigüedad de los miembros y oficiales de cabildo.

Tras la conquista del día de 5 de agosto de 1341 de la ciudad de Alcalá la Real, según el testimonio del alcaide Antonio de Gamboa en 1624, el rey Alfonso XI mandó librar un  privilegio rodado 21 del mismo mes ” que hoy tiene de franqueza y libertad y exención, el más amplio que hay en toda Andalucía, como luego se pondrá, y dejóle pendón y sello y nombró ocho regidores y un escribano de Cabildo y un Alcaide del que hiciese oficio de alcaide y alcaide mayor y capitán de esta fuerza, dejó ochenta plazas de a caballo y quinientos infantes, y en el  Castillo de Locubín veinte caballos y cien infantes; después de esto, para más engrandecer  esta ciudad, le hizo merced de la villa del Castillo, para que fuera Señora de ella y proveyese la alcaldía y alcaidías y todos los demás oficios, como consta del Real Privilegio que tiene, y otras muchas prerrogativas   y privilegio  particular, para que no pagase alcabalas, el qual confirmó el rey don Pedro y los Reyes sucesores hasta el rey don Felipe III, nuestro Señor, el cual amplió el privilegio dándole y confirmándole con mayores firmezas habiéndole servido esta ciudad con setenta mil ducados, que hoy tiene pagados en tres años, y nueva merced para desempeño de sus propios de lo que sobrare en diez años de lo que dio por arbitrar y sacar estos setenta mil ducados que fueron anticipados en tres pagas y en diez la merced para pagarlos y echar arbitrios”. Y, en notas complementarias, señalaba que los regidores y escribanos eran nombrados por el Rey; las milicias a pie de esta ciudad las pagaba a través de la tercias y rentas reales de os obispados de Córdoba y Jaén.

            El primero ayuntamiento comentado se encontraba en la Torre del Rey. Pero, en los años noventa del siglo XV se habían nombrado comisarios y diputados para levantar uno nuevo en torno a las dependencias actuales. Probablemente, al principio, el edificio debió ser una simple casona con varios cuerpos, un patio de caballerizas y pozo, rodeado de varias tiendas de arrendamiento municipal. Algunas fases de su reconstrucción se perciben por los años treinta, en los que intervinieron Pedro Ramos y Lope Garrido y transforman aquellas primeras Casas de cabildo. En esta fase, predominaba la piedra junto madera y el hierro como elementos constructivos y afectaron, cubierta, armadura, sala cuadra y los portales de la audiencia. Sin embargo, la fase decisiva de las actuales casas de cabildo tuvo lugar en los años cuarenta, recibiendo un impulso muy importante a instancias del corregidor Francisco de Cherinos y bajo la presencia de maestro de obras de Martín de Bolívar, discípulo de Diego de Siloé en la catedral de Granada y avecindado desde esos años en la ciudad de la Mota. El edificio se vio obligado a perder su fisonomía primera y a convertirse prácticamente en un anexo abacial por la similitud de estilos, en este caso de renacimiento, que Lázaro Gila califica de manierismo alcaláino por las manos bolivarianas. No obstante, unas paredes de la antesacristía cubiertas con una cúpula de yeso lo aislaban con respecto a la iglesia Mayor, por la que se entraba a través de la puerta de Galcerán Albanell. Tras Martín de Bolívar siguió la dirección de las obras su hermano Miguel, y, sobre todo, Pedro de Monte o de Alcalá en el pasadizo que enlazó las Casas de Cabildo con la capilla del Deán, las obras que afectaron al engarce con la iglesia mayor y las puertas de sesgo. Las actuales son obra de los regidores de los años cuarenta del siglo XVI y del corregidor Francisco de Chirinos, que las encargaron a un gran artista de la escuela de Siloé, y, donde su discípulo Martín de Bolívar intervino con toda seguridad, porque la mayoría de los pagos y la traza se le hacen a él y a su hermano Miguel en el 1550. Poco a poco, se perfeccionaron algunos destalles, en 1556: se hicieron la obra del aljibe y un pozo que abastecía al cabildo por Sancho Meléndez. En la parte baja había unos corredores y en la de arriba, dos salas, el archivo y capilla y, en ella, un retablo con su cajón de madera. Toda la labor de carpintería artística fue realizada por el entallador Martín Pérez. El suelo era de ladrillo al principio, posteriormente de losas   y se trasladaron los ladrillos al Alhorí. Una silla para el corregidor y seis bancos sobre un estrado componían el mobiliario del cabildo, obra del entallador Martín Pérez en 1558. Varios escabeletes o tarimas, una mesa, sillas para regidores eran el mobiliario básico junto con un retablo, altar y archivo. Pero las Casas de Cabildo no sólo ejercían las actividades típicas de la administración municipal sino también una función festiva. Pues desde sus balcones se recibía el estandarte de la ciudad (que era de rojo carmesí y adornado de cordones y borlas,) y se colgaba el cuadro real con motivo de la proclamación de los reyes, se vestían de gala y sus balcones eran ocupados por todo el cabildo con motivo de las fiestas de toros y de cañas que se celebraban en la plaza de acuerdo con un metódico y riguroso orden de preeminencias de acuerdo con la jerarquía y antigüedad de los miembros y oficiales de cabildo.

Las actuales estaban colocadas junto a la puerta de la Iglesia y capilla del Deán, y, a través de un corredor o baranda, construido en 1578 con las trazas de Pedro de Monte o Aranda ( de Alcalá), desde este rincón hasta la esquina de las casa, se abrían varias ventanas con puertas de madera de pino;  a través de una escalinata de madera que se hizo en 1576   por una puerta de nogal se comunicaba  con su planta alta dedicada a las reuniones de los regidores y jurados, su capilla y archivo, iluminada por unos amplios ventanales, que daban a la plaza; y su planta baja con los corredores, que ocupaban unos soportales de los arcos y  una sala  dedicada  para  la audiencia de la justicia en el verano , donde presidía el  corregidor sentado en una silla grande de taracea y se abrían unas ventanas  con sus vidrieras, compradas al hidalgo Serrano de Alférez. Su suelo estaba enladrillado y solía estar cubierto de alfombras, hasta que se vendieron en 1572 para comprar unos nuevos asientos de nogal grandes en lugar de los antiguos que eran pequeños. En las ventanas que daban a la plaza, existían los escudos de las armas reales y de la ciudad, con su llave, orlada de torres y leones rampantes, pintados en 1570 por los hermanos Raxis y esta parte de los corredores fueron realizadas por el Maestro Pedro de Alcalá o Monte, un arquitecto alcalaíno que intervino en Priego, y se fue a Murcia, donde hay huellas de su obra en el Pósito de Lorca y en la misma capital., sobre todo en todas las obras de carpintería. Tejado, caballete, ventanas y puertas de los corredores de las plazas realizadas en 1580 y en 1588 acabaron la obra el carpintero Juan Sánchez Montañés y e Lucas de Pareja, y el herrero Miguel Muñoz. Antes de entrar a las distintas dependencias se reunían los miembros del cabildo en el patio en torno al brocal del pozo que estaba sobre un aljibe, construido en el 1556, y reutilizado posteriormente como osario de la Iglesia Mayor, todavía quedan restos en su interior...

 

La consideraban el sitio donde se maquinaba el bien de la res publica en los días ordinarios de martes y viernes, se realizaba los negocios más importantes de los vecinos, se ejercía la justicia y la caridad con los presos y los pobres y servía de paso para los recintos espirituales. Desde antes de las siete de la mañana, los porteros, vestidos con ropas de terciopelo carmesí, preparaban las salas  del cabildo y de la audiencia, para que a las ocho de la mañana aquel recinto ya tuviera  vida,  pues  a esta hora acudían todos los martes y viernes a las casas de Cabildo los regidores y jurados junto con los oficiales del cabildo,- estos dos porteros y el escribano de turno-, rezaban y asistían a misa, oficiada por el capellán de la ciudad en un altar presidido por un retablo, obra del pintor Pedro Sardo, habilitándose la sala de cabildo con un altar y una mesita donde se colocaban las vinajeras.: Después, se  reunían en la sala alta, donde  hacían propuestas, libraban gastos, recurrían acuerdos, debatían y exponían sus votos que no eran sino sus pareceres para que la Justicia los armonizase y, como  hombre de bien nombrado por la Corona, o, por así decirlo con términos de hoy,  de consenso, lograba el acuerdo final para ejecutarlos; inmediatamente se distribuían en grupos de dos y tres, lo que llamaban diputaciones y comisiones para cumplir con las tareas que se les habían adjudicado en el famoso cabildo de suertes.

 

 

DESCRIPCIÓN

            El edificio, aunque era exento de la Iglesia Mayor Abacial, hoy día al verse invadido por ella está adosado a su fachada meridional. Está orientado por las parte meridional y oriental hacia la Plaza Alta, por el norte con la sacristía y patio sur y por el occidente con la sacristía y la capilla del deán, con la que se ve trabado desde 1570. Actualmente, al desaparecer la antesacristía, se convierte en un anexo del templo abacial sin distinguir las partes complementarias. Incluso en el siglo XVIII. Fueron cedidas las dependencias municipales a l uso de la iglesia Mayor Abacial.  Se compone de dos plantas, sin embargo, por el desnivel hacia la Plaza Baja, se forma un falso cuerpo donde se alberga un aljibe.  La planta en forma de L alberga una pequeña plaza que se extendía hacia la iglesia Mayor Abacial y fue absorbida por los años setenta del siglo XVI y finalmente en los años treinta del siglo XVII, por donde se accedía a las Casas Consistoriales. Posteriormente, con el anexo del pasadizo corredor que lo ligaba a la Capilla del Deán y la anterior ocupación se abrió esta nueva entrada de escalinatas y puerta lateral y se abandonaron las caballerizas. Parte de  una sola crujía  paralela a la Iglesia  que se inicia en el pórtico sur del deán Cherinos y se quiebra a medio camino orientándose hacia el oeste con un ángulo de 125º.Estosdos cuerpos se adaptan al terreno, uno orientado hacia oriente y otra meridional  Parece como si se hubieran unido dos edificios, el de la fachada meridional de 14.5 metros y el de la oriental de 15.5 con una conexión de medio metro Se reducen las medianerías con la sacristía (8 metros) y a la iglesia / 12) – El pórtico  sirve tanto para  el antiguo claustro de la iglesia como para el cabildo  a través de dos arcos  apuntados. El patio es un trapecio en la altura, pero, no debía responder a la restauración actual, porque estaba separado de la sacristía con un pequeño compartimento que hacía de antesacristía y una pequeña bóveda cubierta de albañilería. .La fachada oriental es la única que se conserva de la original  hasta nuestros día,, compuesta de tres plantas de separadas por impostas con molduras: el primer cuerpo  que alberga el aljibe  y de sillería  totalmente cerrada; la planta baja presenta tres vanos, dos en forma de balconcillos y el que conecta con la fachada meridional de medio punto ; el de la parte superior  es similar al de la planta baja; en medio de la fachada aparece un escudo elaborado por la familia de  los Raxis con los emblemas de la ciudad. Son dignos de comentar estos balcones que se abrían a la plaza con el fin de presenciar todo tipo de espectáculos y corridas de toros por parte de los miembros del cabildo. Estos vanos vienen en cuadrados con molduras y un antepecho en forma d de pretil, donde muestran en dos medallones las caras de dos personajes renacentistas y en los de las izquierdas aparece la inscrita la fecha de 1546, que constata con los documentos para fijar la datación de la obra. No puede olvidarse el vano con arco de medio punto que trata de conseguir la unión de las dos fachadas con el atrevimiento mediante el sesgo del arco. La parte superior de esta fachada es más sencilla en sus vanos y antepechos sin mostrar de modo evidente ningún medallón y sustituir el arco de medio punto por otro vano rectangular con antepecho y presentar el mismo sesgo que el de la parte inferior. Entre los vanos solían los miembros de los dos cabildos celebrar acontecimientos académicos o religiosos.  Varios vítores, cono en la ciudad de Salamanca, entre los que destacan signos sacramentales y otro que hace referencia al Ldo. de Ávila.

- La fachada interior se remodeló por los años noventa del siglo XX a través de la III Escuela Taller, atendiendo a las noticias aportadas por los investigadores, ofreciendo un primer cuerpo de arcada junto al arco del vestíbulo, el arco de la Audiencia como testimonian lo documentos, y un segundo cuerpo con dos vanos rectangulares y uno semicircular sobre el antiguo pasadizo. Las fachadas interiores se vieron afectadas por la construcción de la sacristía y hoy día se abre un arco el arco de medio punto hacia el claustro antiguo en el que se recoge su pervivencia de tiempo medieval. A través de una puerta orlada con roeles, se adentra al pórtico meridional con unos cuatros arcos escarzanos, pilares toscanos y pies cruciformes, donde se celebraban los cabildos en la época de verano. A través del interior de los vanos y sobre unos asientos de piedra en su intradós, se contemplan la ciudad de los Reyes Católicos con los barrios altos el Calvario, medios de la ciudad llana y los de los arrabales nuevos. En la fachada del patio sirviéndose de la fachada meridional de la iglesia aparece n varios grafitis, entre los que destaca No hay cosa que más dispierte que vivir sobre la muerte con una calavera pintada.

 




 

INTERIOR

En su interior, se accede a la plata baja o antigua sala de audiencias, por medio de una escalera y un portón de hierro conformándose una estancia muy luminosa a través de los actuales arcos de medio punto, en donde e corregidor y dos miembros de cabildo solían juzgar las penas de ordenanza. En el patio recompuesto tras las diferentes fases der restauración de la iglesia se destaca la escalera de acceso a la segunda planta, donde se albergan varias dependencias municipales. Esta escalera comienza con una serie de peldaños semicirculares, otra segunda serie de peldaños en forma de abanico y una tercera entre muros de forma normal sobre los dos primeros tramos se alza un arco rebajado dando a la planta una forma trapezoidal. En la sala segunda, se encuentran los típicos ventanales hacia la parte meridional con sus asientos de piedra y añadida a la parte meridional puede comprenderse que albergaba tres departamentos separados con tabiques de albañilería. La capilla del cabildo, con retablo de Pedro de Sardo y estallamiento de Martín Pérez, hoy desaparecido sustituido por una copia del recompuesto de Santo Domingo de Silos; otra habitación dedicada a la armería, donde se guardaban las banderas, pendones,  picas, lanzas, ballestas, arcabuces y trabucos de las compañías de soldados de la ciudad; el archivo donde a través de varias arcas y baldas de estantería se guardaban los libros privilegios, de repartimientos, cabildos, mercedes ( alcabalas, moneda forera, pastos comunales, villa del Castillo(1341)) feria( 1682)…dosel y señoría (1644) y retrato del rey, alguacil mayor y síndico mayor (1653),  y cuentas  de la ciudad  bajo tres llaves que poseían el corregidor, alcalde mayor , depositario y regidor más antiguo; por último el salón de cabildo compuesto de una sala amplia, donde se celebraban las sesiones capitulares en una bancada de terciopelo carmesí, presidida por el corregidor bajo el retrato del rey de la época y el dosel de terciopelo rojo; en medio varias mesas y adornada la sala en sus paredes con  las Armas Reales y escudo de la ciudad , una para el escribano del cabildo. El protocolo era la regla más aceptada por los miembros del cabildo, llegada la hora de tomar asientos, supuesto que el principal y más preeminente, es propio del juez que preside en medio del escaño que está en el testero y debajo del dosel ( porque esta ciudad nunca ha habido ni hay costumbre de poner silla distinguida para el Juez, dentro ni fuera de la sala) tomar la derecha de la justicia el  Alcaide de este Castillo, o su teniente, y el  Alférez Mayor a la  izquierda, y es cosa muy bien vista que nunca salgan de dichos lugares, aunque sean para ministerios de la ciudad o como tomar andas, o varas de palio en funciones de iglesia, porque esto se encargara a otros capitulares, que irán tomando su asiento, según su preeminencia y antigüedad, la qual formalidad se observará, siempre dentro y fuera de la Sala, y cerrando los Jurados el cuerpo  de la comunidad, con el mismo orden de preeminencia por antigüedad”.  

 

En todos los demás actos, en el asiento de preeminencia presidía el corregidor, a su derecha el regidor más antiguo, después a la izquierda el alcaide, a continuación, el alférez mayor, luego el alcaide honorífico, y otros oficios de preeminencia. El resto de los regidores se colocaban por antigüedad en el cargo y recibimiento, seguidos de los jurados, escribanos y ministros de la justicia (alguaciles o porteros) Y abriendo la comitiva el clarinero. 

Cuentan que las actuales redondillas recogidas por los Arandas Barones sed muy derechos, / en regir y gobernar, / Alcalá libre de pechos /, y Real por grandes hechos, / si gloria queréis alcanza/r. O esta otra Interés particular, /del jamás tengáis cudiçia/, bien común debéis obrar, /sin tener en el botar/ odio, temor e malicia// se encontraba presidiendo este lugar. También, se abría un balcón de hierro y madera, donde solía colocarse el retrato del rey y el pendón real en las fiestas extraordinarias.

VIDA MUNICIPAL 

            A partir de los años treinta del siglo XVII, las Casas de Cabildo fueron objeto de muchas restauraciones, sobre todo en la techumbre. También, los miembros de cabildo tuvieron que afrontar momentos difíciles como la pérdida de la villa del Castillo de Locubín comprada por el marqués de los Trujillo que les ocupó en todo el siglo XVII. No puede olvidarse la continua lucha entre los regidores y miembros del cabildo municipal y el resto de los oficios de la ciudad que abandonaban la ciudad fortificada de la Mota parar abrir sus despachos y tiendas en la zona llana, ni se puede pasar por alto los intentos de trasladar las Casas de Cabildo a la calle Real de modo que en 1695 el propio corregidor celebraba las sesiones en su casa de la parte llana.  Momentos felices como la declaración de juramento ante el dogma de la Inmaculada Concepción, o del patronazgo de San Blas, San Miguel, Santa Ana (1638), San Sebastián. Pero, 1687, se Solicitó una provisión de obras para construir las Casas de Cabildo, la Cárcel Pública y las Carnicerías en el Llano. Pues se había bajado la población de la Mota al Llanillo y sólo quedaba la Iglesia Mayor, las Casas Abaciales, las del Cabildo y tres casas de Caballeros, de modo que había necesidad de trasladar los mencionados edificios, por imposibilidad de asistir los vecinos y capitulares, además la Cárcel tenía mucha inseguridad e incomodidad de acceso, y se añadían la falta de la salubridad y comodidad de nuevas Carnicerías. Se insistía en aprovechar para la fábrica de las nuevas casas, los materiales de los edificios antiguos y buscar un nuevo sitito. Esto tras el informe de peritos, debate de regidores, valoración de medios propios y aprovechamiento de los materiales. Rodrigo de Góngora propuso. para Casas de Ayuntamiento, las de Gonzalo Ramírez de Aguilera, la Cárcel en la esquina de la puerta Villena, en las casas de Alonso de Quesada, y las Carnicerías en las casas de Cristóbal Ramírez en la calle Real; Alonso de Cabrera, propuso el Llanillo para las Carnicerías, “donde hoy se están fabricando” y la Cárcel en calle Real, casa de Pedro Núñez y Casas de Ayuntamiento en la Placeta del Rosario. Para afrontar los gastos se propusieron el rompimiento de las tierras de las Cuevas del Moro y su arrendamiento Barrionuevo, propuso el Llanillo para todos los sitios y arbitrios menos gravosos. Consideraba que es el sitio por donde está la gente trabajadora así de esta ciudad como forasteros acuden a ocuparse a los trabajos y por donde todos los caminantes que vienen del reino de Córdoba a Sevilla y parte del reino de Jaén a la ciudad de Granda, se prevendrían de carne, pescado, pan y demás bastimentos que fuera menester. Al final acuerda que se mantenga actual carnicería y plaza y no se haga nueva” que se ha comenzado a hacer con 12,000 reales sin licencia de S. Majestad. Además, había decrecido el arrendamiento de roturas por falta de cosechas y pobreza de vecinos. 

            En 1695 Se hallan empeñadas en ochocientos reales de vellón las mazas de plata, para hacer pago a don Juan de la Peña, ejecutor que vino a tomar la posesión del Castillo con Provincial de la Real Chancillería. En este mismo cabildo el corregidor solicita, ante los miembros del cabildo, que se trasladen sus cabildos en su casa del llano de la ciudad, a consecuencia de los achaques de gota que padece, acompañado de su correspondiente informe médico, y por lo retirado que están las Casas de Cabildo en lo que califican de “despoblado de la Mota”. Al mismo tiempo, se requirió a que se pidiera una provisión real para dilucidara si los cabildos se hicieran en las casas del Corregidor.   No obstante, el cabildo en pleno asintió al traslado por ser muy conveniente y ya se habían celebrado varios cabildos.

 En las primeras décadas  del tercer milenio,  la obra fue objeto de una importante restauración, en la que se mejoró y renovaron los sillares de los muros sustentantes y los pilares del pórtico, así como en las cubiertas que debieron sustituir a las anteriores realizadas por los años sesenta del siglo XX. También una pequeña muestra de objetos encontrados de las excavaciones de la Mota junto con la reproducción de los privilegios y foto del privilegio del Vino ilustran de tiempos pasados desde principios del siglo XVI hasta la Guerra Civil. Anteriormente, lámparas, cornucopias, arañas, espejo y esterado enriquecían su parte mobiliaria.

 

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