MURALLA DEL AIRE O DE
SANTIAGO
Antes de que se levantara esta muralla,
tras la conquista cristiana formaba un palenque que servía para preparar a los caballeros
para las guerras y las luchas contra los vecinos del reino de Granada. Se
levantó a principios del siglo XV con motivo de abrir una nueva puerta de acceso
a la ciudad fortificada y conformar el barrio del Bahondillo Bajo aprovechando
las cuevas y el rellano para viviendas de los nuevos pobladores ya antiguos
como Francisco de Cabrera y Antonio de Gamboa. Se componía de un muro sobre la
roca y varios torreones de refuerzo, los dos gemelos, y, entre ellos, otros dos
redondos (uno desparecido y otro reutilizado como mirador, y otro completamente
deteriorado o reconstruido en varias fases. Esta muralla se iniciaba a partir de la Puerta
del Aire o de Santiago y, a través de un pretil que se reconstruyó a lo largo
del siglo XVI, seguía frente a las Caballerizas de las Casas Abaciales hasta
llegar a la Puerta Nueva. Y desde allí, reforzada con varias pequeñas torres (algunas
caídas recientemente), se extendía hasta la Torre albarrana de la Cárcel Real. En
más de una ocasión hubo que restaurarla y denota las fases hasta tal punto que,
en el siglo XVI, hubo que empeñar las penas de cámara en su reedificación. En
1669 El alcaide don Pedro de Góngora, informaba de “La fortaleza de esta ciudad por la parte que mira a la puerta del Aire
está muy maltratada, y con los tiempos tan rigurosos de agua de este invierno
sea trasminado y hecho un abujero muy grande. Si no se pone remedio, se ha de
caer el lienço de la dicha muralla y costaría mucho dinero reedificarla.
PUERTA
DEL AIRE
Esta
muralla se abría con una puerta situada en la parte opuesta de la fortaleza que
se componía de un cubo cuadrado y una puerta con dos arcos en forma de torre
que abría todo el lienzo de la Puerta del Aire. Esta puerta llamada también de
Santiago era una puerta poterna de la Muralla que comunicaba el adarve del
camino empedrado que se dirigía por la puerta baja hacia el barrio de la Peña Horadada y se adentraba
hacia la fortaleza hasta llegar a la Calancha, lindando con varias tapias y
revellines. Entre ellas se encontraba las Caballerizas del Abad Mayor de la
ciudad, que como manifiestan los documentos se encontraba " asida con la torre e muralla de la puerta
del Ayre" de modo que daba lugar a que se echaran por ella E inmundicias y
basuras, y se formaba un muladar junto a ella". Esta puerta desapareció
a finales del siglo XVII.
Adentraba a los vecinos de los
barrios de la Peña Horadada, Puerta Nueva, y San Sebastián En 1693, a propuesta
del regidor Antonio González Mazuela: se hizo el pretil, que estaba próximo a
la Puerta del Aire, y, frente a las Caballerizas de las Casas Abaciales” cuya obra costó doscientos diez
reales y se facultó para su realización al maestro de obras Antonio García.
PUERTA NUEVA
Desde el Bahondillo, se llegaba a esta puerta, actualmente
cegada, en la que dos pilastras encumbren un arco oculto; desde la calle del
Preceptor hacia delante se bajaba por una calle descendida y empedrada con un
adarve, y, una vez pasada la puerta, se enlazaba con la calle de la Puerta
Nueva que conectaba con la del Rastro. Esta puerta denominada Nueva, data de
finales del siglo XVI y se mantuvo
hasta el siglo XVIII. Fue obra de Martín de Bolívar durante los años cincuenta
del siglo XVI. Hoy día, tapiada no conserva restos del arco de entrada ni de
los escudos e imágenes que estaban colocados en la parte superior del muro. Frente a ella, existía un pequeño adárvelo,
que se protegía con un revellín, un a construcción en forma triangular muy
adelantada para su tiempo como fortificación pequeña.
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