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lunes, 16 de febrero de 2026

CONOCIENDO LA MOTA (XVI). las calles Despeñacaballos y Cuatro Esquinas

 Rabieno estaba interrogado con la calle Despeñacaballos. No sabía dónde se ubicaba exactamente. Cuando escribimos   la Guía de la Mota  hace unos años, tratamos de ubicar el callejero de los padrones de los siglos XVI y XVIII. Una de las calles que nos preocupó  bastante fue la calle de Despeñacaballos, porque se había transmitido una ubicación desacertada al situarla bajando del Alcázar a la Plaza Baja, donde desembocaban calle de Ordóñez, la misma plaza.






Esta calle fue renombrada por nuestra parte como la de Cuatro Esquinas. Y situamos la de Despeñacaballos relacionada con una descendida desde el Alcazar hacia el Bahondillo Alto. Ahora podemos confirmarlo con este documento de Alonso Ordoñez de 10 de enero 1606 ( folios 313v/314) sobre el  arrendamiento de unas casas pequeñas  entre el almotacén Pedro de Ribas y Juan Ruiz de Trasierra Carvajal  en la  calle de la Calancha por tres ducados al año. Sus linderos   estaban claros, lindaba por una parte con las caas del mismo Juan Ruiz  de Traasierra y una calle que descendía del Alcazar al Bahondillo Alto. A esta calle la deominabamos de Despeñacaballos, lo que indica claramente que estaba muy alejada y separada de  la ubicación inapropiada. 







LA CALLE DESPEÑACABALLOS

Cercana a la Calancha, se situaba esta calle que conducía a las calles del entorno de la fortaleza. Actualmente, no corresponde con la que tradicionalmente se le venía nombrando por calle de Despeñacaballos, sino que quedó oculta por los derrumbes de los siglos pasados, incluso con la remodelación de la muralla interior levantada en tiempos de la dominación francesa (1810-1812) y, sobre todo, por el asentamiento del cementerio antiguo de la Mota, sin que pueda marcarse su lugar exacto hasta que no se realizan las pertinentes excavaciones en la zona de las alhucemas o lavandas.  Esta calle era de menor extensión longitudinal que la Calancha y era residencia de familias ilustres como Ana de Gamboa, Cristóbal Gallego, los Méndez, Mazuelos, Contreras y de nuevos comerciantes   como los Juárez o los Góngora. Por la documentación contrastada, las casas de esta calle solían estar gravadas con capellanías de la Iglesia Mayor, y, a través de su descripción, en esta calle vivió el clérigo Diego Mazuelos, lindero con Francisco Muñoz y viuda Juana Sánchez. Y coincide con la calle que iba de la Puerta del Aire desde la casa de Isabel de Gamboa que subía hacia las cercanías del Alcázar.

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EN EL ENTORNO DEL ALCAZAR

           

           

 

Desde el propio Alcázar hasta la calle de las Cuatro Esquinas se extendía otro núcleo importante de casonas y mansiones hidalgas enredadas en torno a dos callejones que desembocaban en la calle de la Puerta del Alcázar y este se continuaba con la calle de las Cuatro Esquinas. Cerraba esta manzana urbanística la muralla del Trabuquete en dirección oriental y en la parte meridional con la Plaza Baja. A partir de este recinto surgían una nueva unidad de entramado vial de la ciudad fortificada de la Mota. El propio alcázar sirvió de vivienda a los alcaides o a las familias de los herederos, como aconteció en 1587 con los Pineda y Aranda Valdivia. Como es lógico, en este recinto se produjo una fuerte endogamia dentro de las familias relacionadas con las diversas ramas de los Aranda, Pineda, Padilla,  Góngora , que a lo largo de la historia asumieron los cargos de la alcaldía ( desde el alcaide hasta el alférez, desempeñando otros cargos de milicia como los capitanes de la ciudad, sargentos, tenientes y cabos de escuadra) sin olvidar a los Montesinos, Gadea, y otros que destacaron en los años de conquista y luego se esfumaron ante el prestigio de los Aranda. Curiosamente, las familias menos privilegiadas o relacionadas con vínculos de servidumbre se apartan de las mansiones principales y se adentran a las calles secundarias, que suelen acabar en callejones sin salida. En estas casonas, donde se distingue muy el patio castellano distribuidor del resto de las dependencias del primer cuerpo (cocina, cuarto, caballerizas, tina y comedor), y se adentra en bodegas subterráneas reconvertidas a lo largo de la historia en auténticos lagares. Actualmente, antes de las casas de la entrada de la fortaleza y en la situada tras la torre de la Campana, se encuentran muestras de la industria vitivinícola mediante el asentamiento de la prensa, el lagarillo o estanque y las tinajas de almacenamiento. En esta última casa, se encuentra un recinto informativo que ilustra de la vida cotidiana de frontera y sobre la producción del vino, sobresaliendo el privilegio del vino.

Vivir en la calle de la Puerta de la Fortaleza era signo de distinción hidalga, a finales del siglo XVI se encuentran capitanes como Juan de Aranda Figueroa, casado con Teresa Monte, que intervino en la Guerra de la Alpujarra y cuya casa reconstruyó en 1558 con la intervención del cantero pedro Díaz, o Martín de Aranda , Luis de Leyva  u otros parientes de su misma rama  ( los Fernández de Aranda o los Valdivia), regidores como los Serrano de Alférez , miembros de las órdenes  como el comendador Pedro de Aranda, hidalgos con estudios como el licenciado Alonso de Aranda o abogados como Diego de Torreblanca. .Cuando escribimos   la Guía de la Mota  hace unos años, tratamos de ubicar el callejero de los padrones de los siglos XVI y XVIII. Una de las calles que nos preocupó  bastante fue la calle de Despeñacaballos, porque se había transmitido una ubicación desacertada al situarla bajando del Alcázar a la Plaza Baja, donde desembocaban calle de Ordóñez, la misma plaza.





Esta calle fue renombrada por nuestra parte como la de Cuatro Esquinas. Y situamos la de Despeñacaballos relacionada con una descendida desde el Alcazar hacia el Bahondillo Alto. Ahora podemos confirmarlo con este documento de Alonso Ordoñez de 10 de enero 1606 ( folios 313v/314) sobre el  arrendamiento de unas casas pequeñas  entre el almotacén Pedro de Ribas y Juan Ruiz de Trasierra Carvajal  en la  calle de la Calancha por tres ducados al año. Sus linderos   estaban claros, lindaba por una parte con las caas del mismo Juan Ruiz  de Traasierra y una calle que descendía del Alcazar al Bahondillo Alto. A esta calle la deominabamos de Despeñacaballos, lo que indica claramente que estaba muy alejada y separada de  la ubicación inapropiada. 

 

CALLE DE LAS CUATROS ESQUINAS Y TRABUQUETE.

 

           

Esta calle se adentraba hasta el Trabuquete, que se encontraba sobre una torrecilla,y actualmente ha desaparecido. Conforme se acerca la vivienda a la Plaza Baja, la vivienda se convierte en alojamiento de tipo comercial, entre los que destacaban los moriscos. Las viviendas de las familias nobles fueron principalmente miembros de los Pineda, Aranda, Villalba y Villalobos. Con el paso del tiempo se les permitió a las familias nobles el acceso al adarve del Trabuquete.  

 

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