Rabieno estaba interrogado con la calle Despeñacaballos. No sabía dónde se ubicaba exactamente. Cuando escribimos la Guía de la Mota hace unos años, tratamos de ubicar el callejero de los padrones de los siglos XVI y XVIII. Una de las calles que nos preocupó bastante fue la calle de Despeñacaballos, porque se había transmitido una ubicación desacertada al situarla bajando del Alcázar a la Plaza Baja, donde desembocaban calle de Ordóñez, la misma plaza.
Esta calle fue renombrada por nuestra parte como la de Cuatro Esquinas. Y situamos la de Despeñacaballos relacionada con una descendida desde el Alcazar hacia el Bahondillo Alto. Ahora podemos confirmarlo con este documento de Alonso Ordoñez de 10 de enero 1606 ( folios 313v/314) sobre el arrendamiento de unas casas pequeñas entre el almotacén Pedro de Ribas y Juan Ruiz de Trasierra Carvajal en la calle de la Calancha por tres ducados al año. Sus linderos estaban claros, lindaba por una parte con las caas del mismo Juan Ruiz de Traasierra y una calle que descendía del Alcazar al Bahondillo Alto. A esta calle la deominabamos de Despeñacaballos, lo que indica claramente que estaba muy alejada y separada de la ubicación inapropiada.
LA CALLE DESPEÑACABALLOS
Cercana a la Calancha, se situaba esta calle que
conducía a las calles del entorno de la fortaleza. Actualmente, no corresponde
con la que tradicionalmente se le venía nombrando por calle de Despeñacaballos,
sino que quedó oculta por los derrumbes de los siglos pasados, incluso con la
remodelación de la muralla interior levantada en tiempos de la dominación francesa
(1810-1812) y, sobre todo, por el asentamiento del cementerio antiguo de la
Mota, sin que pueda marcarse su lugar exacto hasta que no se realizan las
pertinentes excavaciones en la zona de las alhucemas o lavandas. Esta calle era de menor extensión
longitudinal que la Calancha y era residencia de familias ilustres como Ana de
Gamboa, Cristóbal Gallego, los Méndez, Mazuelos, Contreras y de nuevos
comerciantes como los Juárez o los Góngora. Por la
documentación contrastada, las casas de esta calle solían estar gravadas con
capellanías de la Iglesia Mayor, y, a través de su descripción, en esta calle vivió
el clérigo Diego Mazuelos, lindero con Francisco Muñoz y viuda Juana Sánchez. Y
coincide con la calle que iba de la Puerta del Aire desde la casa de Isabel de
Gamboa que subía hacia las cercanías del Alcázar.
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EN EL ENTORNO DEL ALCAZAR
Desde el propio Alcázar hasta la
calle de las Cuatro Esquinas se extendía otro núcleo importante de casonas y
mansiones hidalgas enredadas en torno a dos callejones que desembocaban en la
calle de la Puerta del Alcázar y este se continuaba con la calle de las Cuatro
Esquinas. Cerraba esta manzana urbanística la muralla del Trabuquete en
dirección oriental y en la parte meridional con la Plaza Baja. A partir de este
recinto surgían una nueva unidad de entramado vial de la ciudad fortificada de
la Mota. El propio alcázar sirvió de vivienda a los alcaides o a las familias
de los herederos, como aconteció en 1587 con los Pineda y Aranda Valdivia. Como
es lógico, en este recinto se produjo una fuerte endogamia dentro de las
familias relacionadas con las diversas ramas de los Aranda, Pineda, Padilla, Góngora , que a lo largo de la historia
asumieron los cargos de la alcaldía ( desde el alcaide hasta el alférez,
desempeñando otros cargos de milicia como los capitanes de la ciudad,
sargentos, tenientes y cabos de escuadra) sin olvidar a los Montesinos, Gadea,
y otros que destacaron en los años de conquista y luego se esfumaron ante el
prestigio de los Aranda. Curiosamente, las familias menos privilegiadas o
relacionadas con vínculos de servidumbre se apartan de las mansiones
principales y se adentran a las calles secundarias, que suelen acabar en
callejones sin salida. En estas casonas, donde se distingue muy el patio
castellano distribuidor del resto de las dependencias del primer cuerpo (cocina,
cuarto, caballerizas, tina y comedor), y se adentra en bodegas subterráneas
reconvertidas a lo largo de la historia en auténticos lagares. Actualmente,
antes de las casas de la entrada de la fortaleza y en la situada tras la torre
de la Campana, se encuentran muestras de la industria vitivinícola mediante el
asentamiento de la prensa, el lagarillo o estanque y las tinajas de
almacenamiento. En esta última casa, se encuentra un recinto informativo que
ilustra de la vida cotidiana de frontera y sobre la producción del vino,
sobresaliendo el privilegio del vino.
Vivir en la calle de la Puerta de la
Fortaleza era signo de distinción hidalga, a finales del siglo XVI se
encuentran capitanes como Juan de Aranda Figueroa, casado con Teresa Monte, que
intervino en la Guerra de la Alpujarra y cuya casa reconstruyó en 1558 con la
intervención del cantero pedro Díaz, o Martín de Aranda , Luis de Leyva u otros parientes de su misma rama ( los Fernández de Aranda o los Valdivia),
regidores como los Serrano de Alférez , miembros de las órdenes como el comendador Pedro de Aranda, hidalgos
con estudios como el licenciado Alonso de Aranda o abogados como Diego de Torreblanca.
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Esta calle fue renombrada por nuestra parte como la de Cuatro Esquinas. Y situamos la de Despeñacaballos relacionada con una descendida desde el Alcazar hacia el Bahondillo Alto. Ahora podemos confirmarlo con este documento de Alonso Ordoñez de 10 de enero 1606 ( folios 313v/314) sobre el arrendamiento de unas casas pequeñas entre el almotacén Pedro de Ribas y Juan Ruiz de Trasierra Carvajal en la calle de la Calancha por tres ducados al año. Sus linderos estaban claros, lindaba por una parte con las caas del mismo Juan Ruiz de Traasierra y una calle que descendía del Alcazar al Bahondillo Alto. A esta calle la deominabamos de Despeñacaballos, lo que indica claramente que estaba muy alejada y separada de la ubicación inapropiada.

CALLE DE LAS CUATROS ESQUINAS Y
TRABUQUETE.
Esta
calle se adentraba hasta el Trabuquete, que se encontraba sobre una torrecilla,y actualmente ha desaparecido. Conforme se acerca la vivienda a la Plaza
Baja, la vivienda se convierte en alojamiento de tipo comercial, entre los que
destacaban los moriscos. Las viviendas de las familias nobles fueron
principalmente miembros de los Pineda, Aranda, Villalba y Villalobos. Con el
paso del tiempo se les permitió a las familias nobles el acceso al adarve del
Trabuquete.






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