TERCER RECINTO MURADO. MURALLA DEL RASTRO
Se extendía desde la
muralla del Arrabal Viejo por la parte meridional y cerraba el barrio del
Rastro. Si nos ceñimos a la zona del
Rastro, donde se realizaron estudios y trabajos de excavación en 2016, está
claro que es un conglomerado de calles- formadas por casas diseminadas y
huertos colaterales y en el fondo de los solares- referentes a los que se
extendían desde la Peña Horadada hasta
el arrabal de Santo Domingo, pasando por
la calles de Sebastián Díaz, Alonso Gérez, Antonio de Córdoba, que hacen
referencia a propietarios de los asentamientos, el Rastro, centro de la excavación junto con la Puerta Nueva.
Varios caminos, procedentes de
Granada, Córdoba, Jaén, Sierras de Frailes y Riveras, subían a la fortaleza y
desembocaban en la Carrera de los Caballos, espacio inmediatamente exterior a
la muralla, que se extendía desde la era de San Bartolomé hasta el final de la
calle Cava junto a la Puerta del Arrabal. Otro aspecto de este arrabal era el
carácter semifortificado de los alrededores de la ciudad fortificada:
“Y esta vez la
escaramuza fue en la era que dizen de los Palazios, que es junto y fuera del
Adarve Nuevo, que está fuera de los zimientos, en el arrabal de la Puerta
Nueva. Y después de cansados de escaramuzar los unos y los otros se retiraron
los moros al cabo de dichas eras, hazía las viñas que juntan con ellas. Y los
cristianos, arrimados a un palenque de madera que para su defensa tenían hecho,
que iva desde el dicho adarve asta zerrar y juntar con una torre que dizen del
Espezería, que está poco arriba de la peña Hazconada, a do Juan Sánchez de
Arjona, su padre, como arriva se dijo, avía enclavado el moro”.
Por otra parte, en 1621 el erudito
don Antonio de Gamboa, alcaide y regidor perpetuo, escribió un documento sobre
los orígenes de Alcalá la Real, muy posterior a la época de la conquista de
Alcalá de Aben Zayde, que pone de manifiesto algunas referencias de esta zona y
la importancia de la muralla de la fortaleza alcalaína. Pero, este documento, si es
importante por su fundamento histórico, lo es más por haberse servido de las
descripciones de los elementos defensivos y de los barrios de la ciudad
fortificada en tiempos del autor del documento (el reinado de Felipe III) con
los de la época anterior a la conquista. Por eso, es un dato ineludible que,
antes del reinado de Alfonso XI, el Arrabal Viejo y la muralla circundante se
encontraban en pie, como lo manifiestan estas palabras:
“Por
esta causa insistía el rey don Alonso para ganar fuera tan importante y, así
animando a los suios, arrimando las escalas por lo bajo, que es la parte que oy
está el Rastro y la muralla más baja, aunque la defendieron valientemente. Como
los xristianos estaban en presencia del Rey y victoriosos de la del Saldado
acometieron a los moros de tal suerte que, horadando por muchas partes la
muralla, ganaron el arrabal hasta donde oy está la Torre de la Cárçel, que bate
y llega su corona y sobrepuja la muralla de la Plaça de la Mota; esta torre era
muy fuerte, como oy lo es, y fue la primera entrada y, el ganarse este arrabal
por el rei don Alonso, día de Santo Domingo de Silos”. Esta muralla fue una de los lugares mejor
descritos a lo largo de la historia de Alcalá la Real. Así, nos lo cuenta
Sancho de Aranda en una escaramuza con los moros:
“El
cual, como una vez con otros cavalleros hiziese una entrada llegando de noche a
los muros de Alcalá, en un adarve, que está devajo de la fortaleza, puso una
escala por la qual subió sólo sin otra compañía. Y, subido, saltó adentro, el
andén del adarve, era poco más alto y, por partes casi igual al suelo del dicho
corral, a do halló un moro que esta va con una manada”.
Como muy bien manifiesta
Carmen Juan, por la parte occidental “encerraba
un pequeño barrio llamado el Adarve (luego del Rastro y Matadero) y una liza,
la carrera de caballería y donde, a veces, entraban los enemigos en sus
frecuentes ataques”. No es de extrañar que, cercana a esta zona, estuvieran
los muladares de la ciudad, lo que preocupaba mucho a las autoridades de la
ciudad. “Que se saquen las
inmundicias que se echan en este sitio,
en el sitio de enfrente de la casa de Diego Ramírez en un muladar que allí
está, que alinda con el camino de San Bartolomé, porque el de la Peña Horadada
se ha cerrado de piedras e inmundicias”
Dentro de una unidad
urbanística superior, que se encargaba de la
defensa, seguridad ciudad, abastecimiento popular y defensa militar,
formaba parte del segundo de los cuarteles o barrios de mediados del siglo XVI, constituido por
“Arrabal Viejo y San Bartolomé, Cuesta
del Cambrón y la Cava, descendiendo en
la calle de Mari Nieves y a dar a la esquina de la viuda de Pedro de
Martos, descendiendo por la calle del Pozuelo a dar a las hazas a mano derecha
hasta salir a las hazas del descansadero”.
DESDE LA PUERTA MARTÍN RUIZ AL RASTRO
En 1571, el cabildo municipal compró varias casas-
de las hermanas María y Ana de Torres- cercanas a este lugar para ensanchar la
calle Cava y limpiar la zona y adornarla, para ello hizo una pared a la parte
“de la puerta de Martín Ruiz bajo del Rastro”, ya que el sitio se había
convertido en un muladar y derrumbadero muy peligroso para las gentes y
cabalgaduras que pasaban por allí pues era la puerta principal de la Mota.
Además, se ordenó en un cabildo “se haga empedrar lo que está encima de la
Puerta de Martín Ruiz, lo que sirvió para formar una nueva calle”. Por el pago
de la obra en el año siguiente, tenemos
la fecha exacta de la obra de la calle:
“Des cárguensele más
mil e doscientos y veinte y dos meses, que pagó e se gastaron en empedrar un
pecado de empedrado en la calle de la Puerta Martín Ruiz, en que se ocupó un
maestro dos días, que ganó ocho reales; e otro maestro dos días que son seis
reales; y quatro peones en dos días que ganaron ocho reales y res reales de dos
días del obrero; y lo demás que fueron doscientos e sesenta e ocho mrs. se
pagaron a los que truxeron piedra y arena: que todo montó la dicha contra de
los dichos mil e ciento e veinte y dos mrs.: mostró la copia del gasto firmada
del señor Luis de Villalobos jurad, a quien e se acometió e librança de ciudad.
Su fecha a onze de julio de este dicho año”.
MURALLA DEL RASTRO
Este acuerdo de junio de 1614
ilustra que la zona del Rastro estaba amurallada: La ciudad libra 50 reales en penas de cámara que se reparen la muralla
del Rastro y la de la entrada de la plaça y el alcaide don Antonio se os haga
gastar y hacer el reparo con el parecer de los alarifes.
Y lo refrendan estos otros
acuerdos de 18 de marzo de 1603: Nuño
Hernández de Valladolid regidor de esta ciudad y comisario de las murallas de
esta ciudad digo que respecto de las grandes aguas que ha hecho a esta parte
del años yo e dado buelta con los
alarifes a ver la necesidad que ay en ellas
y parece que en la muralla que alinda con el Rastro un poco más abajo ,
están los cimientos de un pedaço de la que es muralla descarados y que en
ebidencia se juzga que si no se repara podría ser benir mucho daño .Y así mismo otro pedaço enzima de la Puerta Nueva en la muralla de ella
con la propia necesidad por la parte alta
y de la propia manera en la muralla de enfrente de la Carnicería que se alla otro pedazo a
caer en lo uno y en lo otro dicen los dichos alarifes que será necesario cosa
de 50 ducados y, haciéndose, se le cursará la ruina que de los puede resultar
da esta ciudad
Y, por último, este acuerdo de
diez de mayo de 1612 que refiere más explícitamente la puerta y el barrio:
La ciudad acordó que todos los maravedís que se deben de las penas de
cámara corridos hasta san Juan 1611 y los que oviere hasta san Juan de 1612 de
este año se gasten en los reparos de las torres y murallas de esta ciudad como por la facultad de su
majestad se manda(...) e atento que una
torre cuadrada que esta en saliendo de la Puerta Nueva a la derecha se está
cayendo y se temía que se cayese llevaría atrás el lienzo de la muralla y haría
daño notable en la casas que están en el barrio de san Bartolomé y que asimismo un cubillo que está delante de
la dicha torre amenaza ruina y otros
algunos reparos que son necesarios en las dichas murallas como son el Rastro y
junto a la Puerta el Aire para que estos reparos se hagan con la brevedad y seguridad que conviene , manda a Gamboa y
Rodrigo Mora hagan posturas y se pregonen”.
PUERTA DEL RASTRO
Hay noticias de mediados de siglo XVI, cuando se declaran
gastos que se habían einvertido en los Arcos que se han hecho en la Puerta del
Rastro, en torno a los 22.o77 (16.10-1556). Recientemente las excavaciones
descubrieron una arranque de esta puerta en torno a las calles de la descendida
y en dirección al Matadero.








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