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lunes, 19 de febrero de 2018

DIARIO DEL RUTERO AUSENTE POR LA DESPANTÁ Y LEÓN EL AFRICANO

ASOCIACIÓN DE VECINOS
 HUERTA DE  CAPUCHINOS DE  ALCALÁ LA REAL  (JAÉN)RUTA DE LA ESPANTÁ Y LEÓN EL AFRICANO

BOLETÍN 212 
DOMINGO 18 DE FEBRERO DE  2018
SALIDA DE HUERTA DE CAPUCHINOS- PARQUE DE LOS SAUCES A LAS 8.30
ITINERARIO
Y HORARIOS


8.30.- SALIDA DDE PARQUE DE LOS SAUCES.
10- HERRADURA.
10.30.- INICIO DE RUTA DE LA ESPANTÁ.
14 COMIDA EN  CASA PACO
16.-  VISITA AL PUEBLO DE SALOBREÑA. 1
8.30- REGRESO.







En la ruta de León el Africano, VISTA PANORÁMICA DE SALOBREÑA Y TORRES.
De la mano Juan Antonio Huertes, hicieron  la ruta de la Despantá


























LA ESPANTÁ
El domingo 7 de febrero de 1937 las tropas nacionales se encontraban a las puertas de Málaga, una capital que desde el inicio de la Guerra Civil española se había mantenido en manos de la República; ante la inminencia de la entrada de las tropas franquistas en la ciudad, según estiman los historiadores, unas 150.000 personas, entre las que se encontraban implicados en los desmanes que se produjeron tras el golpe de estado, integrantes y simpatizantes de partidos de izquierda y sindicatos, y una gran mayoría de malagueños de a pie, iniciaron la huida hacia Almería a través de la carretera de la costa, donde serían hostigados por la aviación alemana y la marina del bando nacional, que llegaría a provocar entre 3.000 y 5.000 muertos. A aquel episodio de la historia de España se le conoce popularmente como 'La Desbandá' y este año se cumplen ocho décadas y un año desde que aconteció. Con motivo de tal efeméride la Federación Andaluza de Montañismo (FAM)  organizó una marcha a pie entre las dos ciudades andaluzas para recordar este éxodo.
Así, desde el 7 al 17 de febrero se desarrolló una marcha senderista entre Málaga y Almería que recorrió los 262 kilómetros de distancia en once etapas que discurrirá por dieciocho municipios de estas dos provincias y de Granada.
Perea manifestó que el objetivo era que el trazado por el que discurriera esta marcha se convirtiera en una ruta senderista, señalizada, para que cualquier persona pueda hacerla en cualquier momento del año.














Ruta desde la Herradura hasta la  Velilla.
En torno a 9 kilómetros llanos, rodeado de torres vigías.
Paso d por los Peñones del Castillo de San Cristóbal.
Con puntos de escape para quien quiera acortar la ruta.
RUTA DE ALMUÑECAR.
Recogida a las cuatro de la tarde, panorámica en bus por el litoral, visita Palacio Nájera por fuera, parque botánico y fábrica de salazones, recorrido por el casco antiguo y castillo por fuera, Plaza del Ayuntamiento e iglesia de la Encarnación y finalizamos en acueducto romano.





Historia DE ALMUÑECAR
La historia de Almuñécar se inicia hacia el año 1500 a.C , con la presencia de las gentes de la cultura argárica de la Edad de Bronce. Con el paso del tiempo el municipio ha sido un enclave codiciado por numerosos pueblos desde los albores de la historia.
Llamada Ex por sus primeros colonizadores, los fenicios, durante el periodo romano se convertiría en la floreciente ciudad Firmun Iulium Sexi, que exportaba a todo el imperio salazones de pescado y el preciado “Garum” (pasta similar a lo que hoy se conoce como paté obtenida por maceración y fermentación en salmuera de los despojos del pescado- vísceras, etc.).
De su pasado fenicio-púnico dan fe la Necrópolis Laurita y la de Puente de Noy, mientras que de la Sexi romana se conservan monumentos como el imponente Acueducto, los Columbarios de La Torre del Monje y La Albina, la Factoría de Salazones del Parque “El Majuelo” o la Cueva de Siete Palacios, sede del Museo Arqueológico. Así mismo los árabes han dejado en la localidad una impronta imposible de borrar por ejemplo el nombre actual de Almuñécar proviene de la denominación árabe Al-Munekab, que según algunos expertos significa fortaleza en la colina. Entre las estrechas e intrincadas calles del casco histórico, con sus casas encaladas, aún puede respirarse la esencia de la Almuñécar andalusí, cuyos pobladores fueron testigos del desembarco de Abd Al-Rahman I, fundador del Emirato Omeya, en el año 755. Las torres vigía que jalonan el litoral sexitano y el Castillo de San Miguel que se yergue coronando la población son herencia de los casi ochocientos años de presencia musulmana en la zona.
Los cristianos edificarían la Iglesia de la Encarnación, el Pilar de la Calle Real, y ya a mediados del siglo XIX se construiría el Palacete de la Najarra, edificio neo-árabe que alberga la Oficina Municipal de Turismo, y más recientemente las esculturas que embellecen la población, entre otras, el Monumento a Abderramán I, el Monumento a los Fenicios o la Puerta de Almuñécar en honor a Blas Infante.

TARDE
Castillo de San Miguel
Situado en el Cerro de San Miguel y coronando la población de Almuñécar. Esta fortaleza árabe ocupa el espacio que ya aprovecharan fenicios y romanos, tal y como lo demuestran diferentes fuentes y estructuras de edificios romanos. Sin duda las estructuras del castillo son de época musulmana, pues llegó a ser residencia de descanso de la dinastía nazarí, S.XIII. A finales del reinado del rey Católico Fernando, S.XVI, se construye el foso, el puente levadizo y la imponente fachada de entrada con sus cuatro torreones circulares. Durante la Guerra de la Independencia contra los franceses sufrió el bombardeo de las tropas inglesas, quedando en estado ruinoso, y sería utilizado como cementerio cristiano hasta mediados del S.XX. Destaca un pabellón de estilo neoclásico, sin ninguna conexión aparente con la estructura del castillo, que pudo ser construido en el S.XVIII, y que se ha convertido en la sede del Museo de la Ciudad.
Factoría de Salazón de Pescado

Antecedentes.
Es de todos conocido la importancia que tuvo para la economía y alimentación de la población mediterránea la introducción de la industria de salazón de pescado y el garum, especie de paté realizado con las vísceras restantes, introducida a través de la colonización púnica.
Almuñécar, hacia finales del siglo V a. de C. o principios del siglo IV a. de C., fundamenta básicamente su economía en esta industria que adquirirá ampliamente fama como lo demuestran las citas en textos escritos de la antigüedad, que hacen referencia a ella alabando sus productos.
Así, las primeras menciones que encontramos, recogidas por Ateneo de Neucratis en el año 200 d. de C., proceden de Dífilo de Sinope, que vivió en el siglo IV a. de C. y nos habla acerca del conocido salazón de Sexi en Hispania.
Estrabón que vivió ya bajo el Imperio de Augusto en su obra Geografía hace referencia en dos ocasiones de la ciudad de Sexi. En la primera de ellas refiriéndose a sus salazones, nos dice que Sexi, ciudad fenicia y de la que recibe el nombre el “Salazón Sexitano” se sitúa entre Mainake y Abdera, también fenicias. Posiblemente esta información procede de fuentes anteriores a él.
Cayo Plinio Segundo recoge datos del siglo I d. de C. en su obra Naturales Historia y menciona en dos ocasiones la ciudad, aunque sólo la segunda se relaciona directamente con sus salazones y habla del colias sexitanus, pez abundante y frecuente en las costas de Sexi que se utilizaba, además del atún, para la industria del salazón bético.
El poeta Marcial, que vivió en la segunda mitad del siglo I d. de C., escribe sobre conservas y salazones famosas, mencionando a Sexi como de las más célebres de su época.
Las primeras noticias que tenemos de la localización de las factorías de salazón, que rodeaban todo el litoral sexitano, nos vienen en el año 1970 tras una campaña de excavación llevada a cabo por Manuel Sotomayor y Enrique Pareja en la finca El Majuelo, que se continuaría en 1972. Conocida la importancia de los hallazgos se inicia una investigación arqueológica continuada por un equipo dirigido por Federico Molina Fajardo, excavando la práctica totalidad de los terrenos de la mencionada finca. Una parte de los restos hallados han sido posteriormente enterrados para la ubicación del actual parque botánico.
Descripción de la factoría.
Se emplaza junto a la ladera oeste del Cerro de San Miguel donde se ubica el casco antiguo de Almuñécar, que en la antigüedad se comunicarían por un acceso escalonado, cuyos restos aún hoy pueden observarse al noreste del conjunto.
Distinguimos tres sectores bien diferenciados en la parte que permanece visible en la actualidad. El sector Sur en la antigüedad estaba limitado por un muro que corre en dirección Este a Oeste y limitaba la playa contigua en dicha época. Una puerta, posteriormente bloqueada por un cerramiento de piedra, permitía la comunicación de la factoría al mar.
Este sector estaba dedicado a las actividades administrativas y de almacén, pudiéndose observar restos de un conjunto de habitaciones rectangulares, aunque las diversas superposiciones presentan un aspecto de laberinto. Aquí a lo largo de los trabajos arqueológicos se hallaron más de 700 monedas.
El sector central conforma el núcleo principal de la factoría donde se hallan las piletas de salazón en las que se introducían los filetes de pescado en capas entremezcladas con otras de sal. Después de veintiún días el pescado, ya salado, se introducía en grandes ánforas para su transporte y venta por todo el Mediterráneo, especialmente en las ciudades de Cartago, Roma y Corinto.
A espaldas del actual puente sobre la factoría, en el sector Norte, se encuentran los restos de un posible gran tempo dedicado a la diosa Minerva. Adosado al muro Sur del templo se observa un canal por el que llegaba el agua dulce del acueducto para el lavado del pescado antes de salarlo. Sobre dicho canal quedan restos de la escalera de acceso de la calle central de la factoría a la ciudad.
Bajo la zona del templo se ha documentado la existencia del primer asentamiento fenicio del siglo VIII a. del C.

Las investigaciones arqueológicas han puesto de manifiesto que la factoría se inicia hacia final del siglo V a. de C., llegando a su apogeo en los siglos I y II d. de C., manteniendo un buen grado de producción hasta el siglo IV d. de C. en que, como en otras factorías del Mediterráneo, un sector se dedica a pequeño cementerio.


sucedió hace 812 años----
Nerja-La Herradura, el tramo con más muertos por los bombardeos
La carretera se retuerce y se estrecha en su entrada al paraje natural de Maro. Ya no hay cultivos con los que alimentarse y el camino, recortado entre los peligrosos acantilados que caen a la orilla y  la montaña de fondo aparece como una diana perfecta. La multitud avanza agotada tras dos días andando casi sin descanso  y bajo el temor de las bombas y de las tropas nacionales e italianas que les pisan los talones.
Los bombardeos se hacen especialmente encarnizados en la cuesta de La Herradura, donde, según los testimonios de los supervivientes, se producen más víctimas normales. Cada ataque de los aviones o de los barcos dispersa el grupo en busca de refugio. Al regresar a la carretera, son muchas las familias a las que les falta algún miembro. Comienza entonces una búsqueda angustiosa que en algunos casos no obtendrá nunca resultados. Otros, la mayoría, se reencontrarán durante el trayecto o al cabo de los años.
La carretera se llena de gritos y de llantos. Entre los extraviados hay multitud de niños pequeños. El médico canadiense, Norman Bethune, que avanza con su ambulancia recogiendo a refugiados, llega a contabilizar más de 5.000 menores de 10 años:
“Los niños llevaban solamente su pantalón y las niñas su vestido ancho... Niños con los bracitos y las piernas enredados en trapos ensangrentados: niños sin zapatos, con los pies hinchados, niños que lloraban desesperados de dolor, de hambre, de cansancio”.

Los malagueños recorrieron sin descanso los 219 kilómetros entre Málaga y Almería. / Cedida Jesús Majada | Centro Andaluz de la Fotografía.
Hay personas que, agotadas, se abandonan a su suerte en las cunetas del camino. Son en su mayoría ancianos o embarazadas. Bethune también deja constancia de ello:
“Había mujeres que no podían dar un paso más: la sangre de las úlceras de sus piernas hinchadas  teñían de rojo sus alpargatas blancas. Muchos viejos abandonaban toda esperanza y, tumbados en la cuneta del camino, esperaban la muerte”.
Almuñécar: Los italianos interceptan a numerosos refugiados
El tramo entre Nerja y Almuñécar supone para muchos refugiados el final de su huida. Las familias que avanzan con más lentitud o que salieron más tarde de Málaga ven interrumpido el camino por las tropas italianas, que les impiden el paso y les conminan a volver a sus hogares donde, les aseguran, no tendrán  nada que temer si no tienen las manos manchadas de sangre. En algunas poblaciones como Almuñécar se fletan autobuses para llevar a los refugiados de regreso; otros deberán desandar el trayecto a pie.

No hay una cifra oficial de cuántas personas pudieron perder la vida durante el trayecto./

En algunos periódicos de la época se publican fotos de los que vuelven y se llega, incluso, a afirmar que se trata de malagueños que huyeron de los republicanos y que ahora, una vez ocupada Málaga por los nacionales, desean retornar.

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