Archivo del blog

domingo, 17 de diciembre de 2017

EL TESORO DE ERMITA NUEVA

EL TESORO DE ERMITA NUEVA

Ermita Nueva es una de las aldeas más dispersas del municipio de la ciudad de la Mota formada por varios núcleos, entre los que destacan  Cequia, Pilillas y el  Ventorrillo. Antaño, predominaban, en este partido de campo,  tierras de cortijos de propio. Tierras  de la Ciudad, Pinillo, Piojo, dehesa de Camello, Alcaiceruela compartían la propiedad colectiva junto con los  pertenecientes a los cartujos de Granada. Desde las Juntas hasta Matute estos frailes extendían sus tierras y mansiones adquiridas de antiguos repartimientos a los conquistadores de la frontera, y que fueron desamortizadas pasando a manos privadas.
Desde las huellas  del homo neanderthalensis hasta  vestigios de la presencia visigoda, puede encontrarse en este lugar de paso desde tierras de la depresión del Guadalquivir hacia la Costa Mediterránea a través de la ribera del Río Velillos, por estos lugares de Frailes, que recoge en el paraje de las Juntas las aguas de los arroyos Palancares, Salograr y Mures . El Cerro de la Gineta denota la presencia de un oppidum iberorromano que dejó su huella y su posición estratégica en muchos momentos históricos. En su entorno alguna que otra necrópolis y proliferan las villas romanas por las riberas del Palancares.  Entre estas villas, transformadas en alquerías, destacaban las de  Cequia, Alta y Baja. Una de ellas convertida en venta. En concreto, hay noticias siguiendo los datos del arabista Pedro Cano Ávila, que esta Cequia de Ermita Nueva se  nos remonta a los siglos X y XI del siglo XXI gracias al estudio de  las monedas encontradas de tesoro y  datadas en tiempo del emirato y califato. Incluso,  se fija el final de este asentamiento o yacimiento   con la última moneda de los fatimíes del norte de África, a nombre de del califa Al–Hakam  y revela que el tesoro se ocultó en torno a 1010 d.C. Pues, está constituido por monedas y  un conjunto de piezas con una cronología comprendida entre 937 y la última  fecha mencionada.  En el caso de las monedas, aparecen muestras  de todos los califas de Córdoba y las dos norteafricanas.  .
Si comentamos, en el tesoro de Charilla, que  todo su material numismático corresponde a  misma época, el de Ermita Nueva agrupa monedas que abarcan más de un siglo, “lo que, sin duda, indica un proceso de formación y acumulación a lo largo del tiempo y la permanencia en uso de las emisiones anteriores”.
                El tesoro de Ermita Nueva se considera por los expertos como uno de los hallazgos más importantes relacionados con joyería de época califal. Su ajuar de joyas vislumbra los  ricos ornamentos de un lujoso  tocado  femenino. Se compone de  dos  pendientes, diez y seis  piezas de bráctea para un cinturón, cuatro anillos, tres discos de oro,  uno acorazonado, una pulsera  tutes de oro,  y seis de tutes de plata,  dos pulseras de plata,   y distintas piedras y perlas.  Los dos pendientes con vara curva  para colgar  y cierre de gancho relumbran por su destreza artística, muy semejantes a ellos se encuentran  en el Museo Bizantino de Atenas en  cuanto a su diseño de la parte inferior, compuesta de una plancha calada con  filigrana que enmarca tres rombos  de hilo de oro, a su vez enmarcado por una banda dorada  con siete semiesferas gallonadas  adosadas  y catorce pirámides. Simplemente difiere de los bizantinos en la elegancia de su fina elaboración de menor grosor que la ateniense.  Varios orificios en algunos de los elementos manifiestan que deberían estar cosidos  a alguna prenda o cinta.
El lugar del ocultamiento de  estas monedas y joyas se encontraba en la alquería  de Cequia. Un sitio que comentan los aldeanos que ocultaba bajo tierra varias canalizaciones y cuevas de agua, que fueron ocultadas en los diversos movimientos de tierras a la hora de edificar la ermita de San Isidro, que albergó la imagen de este santo al trasladarse desde la  zona de la ciudad y la capilla del Menchón, donde los monjes cartujanos veneraban y servía de centro religioso para la práctica devota de los labriegos del lugar. Probablemente, entre los momentos más críticos la familia ocultó el tesoro para evadir la presión fiscal o para proteger las riquezas en momentos de peligro o incertidumbre. Se comprende que sus monedas correspondan a varios tiempos, porque estos “tesorillos” solían corresponderse con los ahorros de una persona o de una familia y, en muchos casos, habían sido acumulados durante generaciones. Para esconder sus  joyas y monedas, en ese caso emplearon un  objeto de cerámica, el más habitual, desechando el recipiente metálico de otras ocasiones, o  las cajas de madera. Este fue el caso del tesoro de Ermita Nueva, que se hallaba en  el conocido pucherillo o pequeña vasija de barro.  Si fortuita fue la suerte de encontrarla en los años noventa del siglo XX, sobrepasó la generosidad de su donante. Juan Ángel Pérez Arjona, un joven de aquella aldea por aquellas fechas, tuvo la fortuna de encontrarlo cuando paseaba por una tierra recién arada.  Unos años más tarde del mismo decenio, y amparándose en  su  amor por la cultura patrimonial   de la comarca alcalaína lo hizo patente entregándole al ayuntamiento alcalaíno, que lo inventarió como un bien propio de su patrimonio. Actualmente se exhibe reconociendo la labor de su descubridor en una de las vitrinas de la capilla del señor abad en el Museo de Alcalá la Real, ubicado en el Palacio Abacial. Es la joya de la corona, como le gusta nombrarla al diputado actual de Cultura. Ha recorrido las  más importantes exposiciones hispanomusulmanas de los últimos tiempos como la de la Alhambra de Granada o la de Medina Zahara  en  Córdoba.



No hay comentarios:

Publicar un comentario