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viernes, 15 de diciembre de 2017

EN ALCALÁ INFORMACIÓN. LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO, ANTAÑO DE LA CONSTITUCIÓN

LA PLAZA DEL AYUNTAMIENTO, ANTAÑO DE LA CONSTITUCIÓN

Las plazas de los pueblos sirven de núcleo de concentración humana y, en torno a ellas se estructura la ciudad partiendo de la residencia de los poderes sociales, políticos y económicos. En la ciudad de la Mota, se encontraba en la parte sur del cerro, encerrada entre murallas (la del Gabán, las tiendas y corredores, la torre de la Cárcel, casa de corregidor, edificios particulares de hidalgos, el hospital de los Monteses y las dependencias eclesiales de la sacristía, capillas del claustro, iglesia abacial y Casas de Cabildo). Se pueden escribir miles de historias acontecidas en esta plaza desde las luchas de las banderías entre los Aranda, los Gadea o Montesino hasta la celebración de las corridas de toros, pasando por las fastuosas y bullangueras celebración del Corpus o el asesinato del corregidor Santa Cruz. El aspecto comercial predominaba sobre todos los demás, e, incluso, prolongaba la plaza de la Mota a la Baja a través de la Escaleruela. Y desde el Cañuto hasta las Entrepuertas. Y cuando se bajaron los vecinos hasta la calle Real, la plaza de Consolación se convirtió en el centro de la ciudad. La plaza de la Mota dejó de palpitar definitivamente en el segundo decenio del siglo XVIII, para trasladarse al final de  calle Real, donde se estableció el ayuntamiento en una casa alquilada de los Tapia, donde estuvo ubicada hasta en 1736, que tuvo el último traslado en la parcela actual, la del Catastro de la Ensenada, plaza de abastos, de sorteo de los quintos, de carocas del Corpus, de toros, de comedias y de concentración de jornaleros y pobres de solemnidad pidiendo o exigiendo pan en las crisis de subsistencia. Y, cómo no, plaza de fiestas y veladas para proclamar a los reyes o celebrar paces, tratados y acuerdos. Hasta el siglo XIX, que amplió sus funciones. 

Este es apunte histórico de una plaza, que vivió tiempos históricos, de cambios políticos, reivindicaciones sonadas, celebraciones y conmemoraciones nacionales y locales, recibimientos a autoridades y devociones. Palpó el pulso de conspiraciones, y disfrutó de la vida cotidiana.  Se llamó del Ayuntamiento, Constitución, Vieja, de Queipo de Llano y ...nada menos que del Arcipreste de Hita. Pero siempre abrazó a todos con el nombre de Plaza del Ayuntamiento, con su fuente, desaparecida, sus tenderetes de los hortelanos del Castillo, sus postes para colocar la torre de los primeros teléfonos o de la luz, el cinerama...
En estos días se celebra el cuatro de diciembre, una fecha que fue histórica para Andalucía para reclamar una autonomía sin marginación y plena. En una plaza presidida por el edificio del ayuntamiento, donde se colgó la bandera andaluza por primera vez en esta misma fecha hace cuarenta años con la presencia de los primeros alcalaínos que lucharon por la Andalucía Libre, España y la Humanidad. Y con la ausencia de los que no creían en la blanquiverde. También, se conmemora la Constitución de 1977, una fecha que abría las puertas de la democracia a España a muchos excluidos de aquel paso por el desierto obligado.
Son cuarenta años de cambio de una ciudad, y, que rompió la vida anodina de aquella etapa oscura para convertir a este pueblo en ciudad. Los cambios son patentes, con sus claros oscuros y sus crisis. Pero nadie podrá olvidar que estos años de democracia han traído el progreso, la libertad y en ansia de igualdad de derechos para todos los vecinos sin excluir a nadie.  Entre las fachadas de las Casas de Cabildo y  las Casas de Enfrente, esta plaza encerrada antaño entre casas de hidalgos o de la burguesía alcalaína, visitada por su mesones, concurrida por sus tiendas de zapaterías, bebidas, y de expendedurías de todo tipo, recuerda a los franceses Laloya y  Batmala, a los advenedizos prieguenses Serrano y del Mármol, se viste de toga y de púrpura política, militar en las comandancias de la guerra civil, se hizo religiosa honrando con la medalla de honra a la alcaldesa de las Mercedes, juega al teatro en los años setenta y, actualmente  a los reyes magos en Navidad. Se disfraza con sus mascarones en los carnavales y se revuelve contra todo tipo de discriminación. Y se hizo reivindicativa con el agua es de todos, las protestas jornaleras y las peticiones de paz y en la lucha contra el terrorismo. Y siempre, con la Constitución y Andalucía presidiendo este nuevo periodo histórico. No es hora de cambios de nomenclatura de calles. El pueblo sabe compartir entre sus vecinos el tradicional en contra de los oportunismos. Pero, al menos, permitamos, que esta plaza del Ayuntamiento, se subtitule de la Constitución y de Andalucía. 




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