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domingo, 14 de abril de 2019

EN LA SEMANA, DEL PERIÓDICO JAÉN. UN AUTO DE PASIÓN, LA COFRADÍA DE LA VERACRUZ



          La cofradía de la Veracruz estuvo ligada con la iglesia de San Juan de Letrán,  y recibió del Papa Julio III en 1553 una bula papal por la que se permitía su fundación y erección de ermita, capilla y hospital, al mismo tiempo que se le concedieron las mismas indulgencias en las fiestas que lo recibían en la basílica romana.
De los primeros años de la vida de la hermandad nacieron dos aspectos muy importantes de su participación de Semana Santa: el monumento del Jueves Santo y la procesión del Jueves Santo por la tarde. Sin embargo, su festividad inicial fue la celebración del día de la Invención de la Cruz.
En el siglo XVII, fue importante la unión que mantuvo con la Cofradía de la Santa Caridad, formando el Hospital de la Veracruz y Santa Caridad, con su cementerio, y, lo más interesante, creando el Corral de Comedias que sirvió de fuente de ingresos para la cofradía,
EL PASO DE LA SANTA VERACRUZ

            La procesión, al principio, salía con los siguientes pasos: la banderola o estandarte de la Santa Cruz con sus hermanos, a continuación, las andas de la Santa Cruz; la hermandad del Cristo de la Columna estaba formada por su gallardete y hermanos, seguidos de los de las andas del Cristo, continuaban las hermandades del gallardete y andas  del Cristo de las Penas; tras estos, los de San Juan con su gallardete, y al final cerraba la Madre de Dios, que recibía el nombre de la Soledad con su gallardete. A finales del siglo XVII, se integraron los pasos representados y vivientes. Los primeros pasos de esta cofradía que se mantuvieron en todo el siglo dieciocho fueron los Azotes, Profetas, Arcángeles, Planetas y Doce Apóstoles. El paso del gallardete y el del Cristo de la Columna adquirió una gran importancia y en 1768, se le concedió el privilegio de guardar los cordones de plata de la imagen, algo parecido a lo que sucedió con el Ecce- Homo en las prendas de Jesús Nazareno.  

En los últimos años de vida de la cofradía, se transformó con el nombre del Santísimo Crucificado de las Penas, manteniéndose todavía la placa del pendón del siglo XIX. Algunos pasos, el tambor y la trompeta eran sus elementos básicos en estos años finales (la imagen de San Juan, La Cruz [4], el Crucificado de las Penas, la Soledad y el Cristo de la Columna). En el siglo XIX, todos sus derechos y bienes pasaron a beneficencia municipal y la propia cofradía, ya simple esclavitud, no tuvo apenas vida, como se comprueba en la declaración de gastos ante el Alcalde Constitucional de 1840.   Tan sólo el paso del Cristo de la Columna pervivió hasta principios del siglo XX y en el siglo XIX volvió a reconstruir sus estatutos con la hermandad de los judíos.   
      Pero tan sólo, tenemos constancia de la presencia de este desfile de pasos en 1694. Es,  precisamente, el momento de que las imágenes no sólo van acompañadas de sus correspondientes banderolas y gallardetes, e integrados por un grupo de hermanos a los que se les denominan “pasos”, “ cuadrillas”…..En concreto, este año asumió la interpretación catequética  la TROPA DE LA  CIUDAD, dirigida por su capitán, alférez, sargentos, cabos de escuadra y soldados, con el fin de sacar algunos pasos o misterios de la Redención Pasión del Señor, y se comprometió a organizar dichos pasos para el futuro: de ahí la costumbre de que el capitán asuma actualmente la responsabilidad de la organización de los pasos y tenga carácter militar la organización de los pasos hasta hoy día. Pero, sin olvidar los tradicionales pasos de Pasión (Judas, Doce Apóstoles y Azotes o Verdugos) había que buscar los orígenes del hecho redentor y, entonces, comenzaron a integrar escenas y representaciones, a la manera de los artificios o invenciones de la Fiesta del Corpus, de las Mojigangas o las Máscaras de las Vísperas de las Fiestas. Lo hicieron con pasos de los PROFETAS, ARCÁNGELES, y el PASO DE LOS PLANETAS. El primero era un paso en el que Isaías, Jeremías y Ezequiel iban vestidos con una túnica blanca de color de hueso y una insignia con su cartela correspondiente aludiendo a  pasos de la Pasión; los Arcángeles o Ángeles suelen estar representados por cuatro personas y , en el momento que se transforman en Ángeles   aumentan en número y suelen portar los cetros con los pasos de Pasión ( tal como aparece en la cofradía de la Oración en el Huerto); y  el tercer paso de los Planetas que es  una representación en la que cuatro personajes, vestidos con grandes cabezas,  representaban la escena del Paraíso Terrenal ( Adán, Eva, el Árbol, la Serpiente,…), con su correspondiente árbol en unas andas. Según el número que se deduce de los siguientes años, observamos que pronto desaparece el paso de los Planetas y, en su lugar, aparece el PASO DE LA JINETA, que se encarga en 1701 a Francisco Ruiz. En 1708, el Paso de la Muerte, personaje vestido de la Muerte que, al igual que la mortaja de la Semana Santa Sevillana, representaba lo efímero de la vida con sus dos balanzas y el vestido de esqueleto de la muerte. Probablemente, este personaje y el de la muerte coinciden con la figura de la Muerte sobre un caballo.  


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