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martes, 18 de febrero de 2014

DOS ESTAMPAS DEL AUTOMÓVIL Y LA SOCIEDAD


            DOS ESTAMPAS DEL AUTOMÓVIL Y LA SOCIEDAD





 

 

A principios de siglo, Guardia Castellano, describía este carácter mixto del automóvil  con otros medios de transporte como eran los coches tirados por dos caballo, un caballo o de cuatro ruedas en medio de unos caminos carreteros, llenos de lodo y  de baches, por donde se venía desde Córdoba o Alcaudete hacia Granada. Saltando barrancos, pasando por pontones y puentes de madera y puentes de piedras y pernoctando en alguna que otra Venta como la de la Rábita, el Carrizal, Máximo en las posadas de Alcalá , ubicadas en la calle Tejuela, Llanillo y los Álamos :

 

Allá, junto a los tapiales

De la Fábrica Aceitera,

Dos cortijeros discuten

Sobre algún arduo problema.

Espesa nube de polvo,

Levanta la carretera,

Por donde pasan los gitanos,

Automóviles y calesas.

Carros, coches, trajinantes,

Vendedores de agua fresca,

Y una nube de mendigos

De dudosa procedencia.

Mudos que pasan jurando ,

Tullidos que son atletas,

Mancos que son tomadores,

Ciegos que ven a la legua.

Cojos que corren cual liebres,

Viejas que son alcahuetas,

Y toda flor del hampa

Que corre de feria en ferias.

Suenan pregones y voces,

Y rechinar de carretas,

Y el chasquido de las trallas

Y el pitar de las sirenas.

Relinchos, cascabeleos,

Cantos risas, lloros, quejas,

Y un fragor tan formidable,

Que cansa, aturde y marea.

                                  

 

….EL AUTOMÓVIL Y EL AMOR

 

Siempre el automóvil ha jugado un papel fundamental en las  relaciones sociales, entre ellas los días de las bodas, porque se utilizaban  y se utilizan los más vistosos con motivo de esta fiesta familiar.  El poeta Guardia Castellano, nos recuerda esta costumbre en este poema dedicado a Trinidad Montañés Mármol, cuando se refiere cuatro rosas de un huerto y se llevan la tercera

 

 

 

Salías gozar el ambiente;

Pero la calle al cruzar,

Y entre un pelotón de gente

Que engrosaba sin cesar,

Vi a un automóvil parado;

El aire olía a gasolina,

Y así , ya un tanto intrigado,

Le pregunté a una vecina:

-¿Qué pasa?-¡Nada!¡Friolera!

Que se la llevan, señor,

-Pero¿a quíen?-a la tercera

-¿Quien se la lleva?-El amor.

-¿El amor? No puede ser:

Aún es muy pronto-¿Ay, qué risa!

En la flor y la mujer,

El amor va muy deprisa.

-¿Y se la lleva ipso facto?

-En su auto, sí señor.

-Quiero decir, en el acto.

-¡Claro! Y a  todo vapor.

-Si el amor ha sido el móvil,

Tal premura justifica.

-Es que amar en automóvil

Debe ser cosa muy rica-

Y aquí abriéndose el portón,

Vimos salir el pensil,

Rebosante de ilusión,

Una pareja gentil

Él iba…yo no lo sé

(Pues que soy lego); mas ella

Como hidalgo, juro a fe

Como hay Dios, que iba muy bella.

Saltó con desembarazo

Al auto; nos saludó;

Y a lo lejos se prendió.

Y he aquí, niña preciosa,

Por qué aquel rosal hoy día,

No tiene más que una rosa

De las cuatro que tenía.

 

            Por eso, de todos los objetos muebles, el automóvil es el que más cala en la vida de la sociedad. Parece o transforma a muchas personas en princesas montadas en carrozas, saludando a todos los vecinos que la rodean.

                                                           Francisco Martín Rosales
 
 
 
 

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