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domingo, 11 de octubre de 2026

DOS COMEDIÓGRAFAS EN ALCALÁ LA REAL EN LA SEMANA DEL JAÉN

 

DOS AUTORAS DE COMEDIAS EN ALCALÁ LA REAL






El otoño siempre se ha prestado para realizar representaciones teatrales a lo largo de la historia. En las ciudades que disponían de un Corral de Comedias siempre programaban desde el mes de septiembre una serie de obras teatrales en medio de la gira de las compañías que realizaban una ruta que partía de Madrid, o de ciudades importantes como Sevilla, Toledo, Valencia, Zaragoza, Granada o Córdoba. Era frecuente que los autores de comedias, es decir los directores de las compañías fueran generalmente hombres. En muy pocas ocasiones la mujer ocupaba su puesto directivo.

Coincidimos con  Felipe Pedraza, Rafael González Cañal, y Almudena García González en su comunicación de.    "La mujer sobre el tablado en el siglo XVII: de actriz a autora", dentro las XXXI Jornadas Internacionales de teatro clásico de Almagro de 2009.

La incorporación de la mujer a la dirección aumenta en la segunda mitad del siglo XVII. Es sobre todo a partir de 1660, cuando el número de mujeres que asumen la dirección de una compañía se incrementa y comenzamos a encontrar, junto a casos como éstos, los de otras autoras que consiguieron mantenerse en el desempeño de esa función, e incluso sabemos que algunas de ellas habían obtenido la licencia oficial para representar como autoras, es decir eran “autoras de título”. Así sucede con María Álvarez, apodada la Perendenga, Margarita Zuazo, Ángela Barba, apodada la Conejera, Fabiana Laura, Francisca López Sustaete, Francisca Correa o Juana Ortiz, a las que quizá se podrían sumar otras que ejercieron como autoras oficiales, aunque no haya quedado rastro en la documentación que permita probar que lo fueron.

    Algunas de las autoras, en este período más tardío, aparecen gestionando la compañía en solitario. En el teatro del Siglo de Oro de la ciudad de la Mota, disfrutó de la presencia de dos mujeres directoras del mundo del teatro: Barbara Coronel y Margarita Zuazo. La primera, como autora, fue dueña y directora de una compañía teatral) Nació en Madrid en 1632 y, aunque no conoció a Cervantes ni Lope de Vega, perteneció al ciclo de Calderón de la Barca. Hija y sobrina de actores: sus padres, los comediantes Agustín y María Coronel y su tío era nada menos que Cosme Pérez (Juana Rana) [, afamado actor especializado en representar un mismo personaje con gran éxito y era amigo personal de los reyes Felipe IV y Margarita de Austria. A los once años ya actuaba en la compañía del autor Tomás Díaz.

Desde pequeña, la Coronel fue una feminista del siglo XVII, defendiendo con su talante poderoso y contraponiendo su postura valiente a la de las mujeres débiles o sumisas, con su vestimenta de hombre, quizá para evitar ser vejada por su sexo, ejercitaba la monta a caballo a estilo masculino. y se enfrentaba a ellos con valentía y hasta con buenos golpes. Llegó a representar papeles masculinos sin ficción alguna, hombres de verdad y, según Casiano Pellicer, con muy buen agrado del público y por consiguiente grandes aplausos. No es de extrañar que se difundiera este poema dedicado a su persona: La Bárbara Coronel/domina de igual talante/al hombre más arrogante/y a la más fogosa cárcel. /El capricho es la razón/de «mujer» tan agresiva;/y no es nunca equitativa, /aunque sabe equitación. Al morir su padre, se casó con el actor Francisco Jalón, con quien mantuvo una relación no muy pacífica en su vida matrimonial que acabó con la dudosa muerte de su marido, por la que fue condenada y se salvó gracias a su tío Juan Rana.

Volvió al mundo teatral, pero como muchos no la querían en sus compañías por sus antecedentes, decidió convertirse en empresaria y directora “autora” de su propia compañía, que, según Pellicer, se estableció en Valencia. Se presentó como una mujer directora que creó su propia compañía. Estuvo realizando varias representaciones en el corral de Comedias de la Santa Veracruz de Alcalá la Real actuando los autos y comedias del año 1669.


Margarita Zuazo, por su parte, comenzó trabajando como actriz y música en la compañía de la autora Fabiana Laura, entre 1669 y 1671, para pasar en 1672 a la de Carlos Salazar y en 1673 a la de Jerónimo de Sandoval. Desconocemos las razones por las que este mismo año, al mes de fundarse la compañía de Jerónimo de Sandoval, éste la dejó en manos de Margarita Zuazo, que se mantuvo como autora durante cuatro años. 

En 1676 se encontraba realizando representaciones en Alcalá la Real como autora de la su compañía por el día siete de septiembre. Y era representada por su cobrador Miguel de Aguilar ante el escribano Gabriel Delgado Santisteban para firmar un traslado de sus bagajes con los arrieros Tomás González de Águila y Alonso García. Consistían en cincuenta de mayor embalaje, veinticuatro de carga, quince de mujeres y doce de hombres con sus albardones y sillas, y con fecha para el jueves siguiente 24 el mismo mes a la fecha del contrato; pagaban a tres reales por arroba y treinta reales por las caballerías y mujeres.  Lo firmaban para transportarlo a la ciudad de Granada, donde representaría en los meses posteriores. Los actores eran la misma Margarita, Lorenzo y Francisco García, Francisco de Fuente, y Francisco Bohórquez entre otros.   En 1677 Margarita entró a trabajar como actriz en la compañía de Hipólito de Olmedo, que, al año siguiente, como antes había hecho Jerónimo de Sandoval, la dejó en manos de Margarita. En los dos últimos años de su vida que tenemos documentados, 1680 y 1681, trabajó de nuevo como actriz. No sabemos si llegó a casarse, pero un documento de 1677 se refiere a ella como soltera. Se trataría de un caso que ejemplificaría una situación distinta a la habitual, la de una mujer que accede a la dirección de la compañía al margen de relaciones familiares con un autor como esposo.  Acabamos de ver que Margarita Zuazo había comenzado a trabajar como actriz en la compañía de una mujer, Fabiana Laura, que representa un caso similar.

Por estas fechas hace más de trescientos años, Margarita actuó en el corral de Comedias de Alcalá la Real. Lo hacía a un lugar, que apenas podía mantener la cofradía de la Veracruz por aquellos tiempos, a no ser que recibiera subvenciones, como fue el arreglo de los aposentos oficiales y de la estructura de su fábrica en 1669. Se remozó con la ayuda de doscientos ducados el Corral de Comedias de la cofradía de la Veracruz. Curiosamente, acudían los miembros de la ciudad y sus esposas a los aposentos reservados. En 1684, de nuevo el Corral de las Comedias se remozó en los aposentos de la ciudad fijando las armas reales, de la ciudad y de la Cofradía de la Veracruz. En el siglo XVIII, despareció la actividad y se transformó en la Escuela de Cristo. Este antiguo Corral de comedias, junto a la desaparecida iglesia de la Veracruz, es una construcción modernista de principios del siglo XX. Un canto de cisne al mundo del teatro.

 

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