DOS
AUTORAS DE COMEDIAS EN ALCALÁ LA REAL
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El otoño siempre se ha prestado para realizar representaciones teatrales a lo largo de la historia. En las ciudades que disponían de un Corral de Comedias siempre programaban desde el mes de septiembre una serie de obras teatrales en medio de la gira de las compañías que realizaban una ruta que partía de Madrid, o de ciudades importantes como Sevilla, Toledo, Valencia, Zaragoza, Granada o Córdoba. Era frecuente que los autores de comedias, es decir los directores de las compañías fueran generalmente hombres. En muy pocas ocasiones la mujer ocupaba su puesto directivo.
Coincidimos con
Felipe Pedraza, Rafael González Cañal, y Almudena García González en su
comunicación de. "La mujer sobre el tablado en el siglo XVII:
de actriz a autora", dentro las XXXI Jornadas Internacionales de teatro
clásico de Almagro de 2009.
La incorporación de
la mujer a la dirección aumenta en la segunda mitad del siglo XVII. Es sobre
todo a partir de 1660, cuando el número de mujeres que asumen la dirección de
una compañía se incrementa y comenzamos a encontrar, junto a casos como éstos, los
de otras autoras que consiguieron mantenerse en el desempeño de esa función, e
incluso sabemos que algunas de ellas habían obtenido la licencia oficial para
representar como autoras, es decir eran “autoras de título”. Así sucede
con María Álvarez, apodada la Perendenga, Margarita Zuazo, Ángela Barba,
apodada la Conejera, Fabiana Laura, Francisca López Sustaete, Francisca Correa
o Juana Ortiz, a las que quizá se podrían sumar otras que ejercieron como
autoras oficiales, aunque no haya quedado rastro en la documentación que
permita probar que lo fueron.
Algunas de las autoras, en este período más tardío, aparecen gestionando
la compañía en solitario. En el teatro del Siglo de Oro de la ciudad de la
Mota, disfrutó de la presencia de dos mujeres directoras del mundo del teatro:
Barbara Coronel y Margarita Zuazo. La primera, como autora, fue dueña y
directora de una compañía teatral) Nació en Madrid en 1632 y, aunque no conoció
a Cervantes ni Lope de Vega, perteneció al ciclo de Calderón de la Barca. Hija
y sobrina de actores: sus padres, los comediantes Agustín y María Coronel y su
tío era nada menos que Cosme Pérez (Juana Rana) [, afamado actor
especializado en representar un mismo personaje con gran éxito y era amigo
personal de los reyes Felipe IV y Margarita de Austria. A los once años ya
actuaba en la compañía del autor Tomás Díaz.
Desde
pequeña, la Coronel fue una feminista del siglo XVII, defendiendo con su
talante poderoso y contraponiendo su postura valiente a la de las mujeres
débiles o sumisas, con su vestimenta de hombre, quizá para evitar ser vejada
por su sexo, ejercitaba la monta a caballo a estilo masculino. y se enfrentaba
a ellos con valentía y hasta con buenos golpes. Llegó a representar papeles
masculinos sin ficción alguna, hombres de verdad y, según Casiano Pellicer, con
muy buen agrado del público y por consiguiente grandes aplausos. No es de
extrañar que se difundiera este poema dedicado a su persona: La Bárbara
Coronel/domina de igual talante/al hombre más arrogante/y a la más fogosa
cárcel. /El capricho es la razón/de «mujer» tan agresiva;/y no es nunca equitativa,
/aunque sabe equitación. Al morir
su padre, se casó con el actor Francisco Jalón, con quien mantuvo una
relación no muy pacífica en su vida matrimonial que acabó con la dudosa muerte
de su marido, por la que fue condenada y se salvó gracias a su tío Juan Rana.
Volvió al mundo teatral, pero como muchos no la querían en sus compañías por sus antecedentes, decidió convertirse en empresaria y directora “autora” de su propia compañía, que, según Pellicer, se estableció en Valencia. Se presentó como una mujer directora que creó su propia compañía. Estuvo realizando varias representaciones en el corral de Comedias de la Santa Veracruz de Alcalá la Real actuando los autos y comedias del año 1669.
Margarita Zuazo, por
su parte, comenzó trabajando como actriz y música en la compañía de la autora
Fabiana Laura, entre 1669 y 1671, para pasar en 1672 a la de Carlos Salazar y
en 1673 a la de Jerónimo de Sandoval. Desconocemos las razones por las que este
mismo año, al mes de fundarse la compañía de Jerónimo de Sandoval, éste la dejó
en manos de Margarita Zuazo, que se mantuvo como autora durante cuatro
años.
En 1676 se encontraba realizando representaciones en Alcalá la Real como autora de la su compañía por el día siete de septiembre. Y era representada por su cobrador Miguel de Aguilar ante el escribano Gabriel Delgado Santisteban para firmar un traslado de sus bagajes con los arrieros Tomás González de Águila y Alonso García. Consistían en cincuenta de mayor embalaje, veinticuatro de carga, quince de mujeres y doce de hombres con sus albardones y sillas, y con fecha para el jueves siguiente 24 el mismo mes a la fecha del contrato; pagaban a tres reales por arroba y treinta reales por las caballerías y mujeres. Lo firmaban para transportarlo a la ciudad de Granada, donde representaría en los meses posteriores. Los actores eran la misma Margarita, Lorenzo y Francisco García, Francisco de Fuente, y Francisco Bohórquez entre otros. En 1677 Margarita entró a trabajar como actriz en la compañía de Hipólito de Olmedo, que, al año siguiente, como antes había hecho Jerónimo de Sandoval, la dejó en manos de Margarita. En los dos últimos años de su vida que tenemos documentados, 1680 y 1681, trabajó de nuevo como actriz. No sabemos si llegó a casarse, pero un documento de 1677 se refiere a ella como soltera. Se trataría de un caso que ejemplificaría una situación distinta a la habitual, la de una mujer que accede a la dirección de la compañía al margen de relaciones familiares con un autor como esposo. Acabamos de ver que Margarita Zuazo había comenzado a trabajar como actriz en la compañía de una mujer, Fabiana Laura, que representa un caso similar.
Por estas fechas hace más de
trescientos años, Margarita actuó en el corral de Comedias de Alcalá la Real.
Lo hacía a un lugar, que apenas podía mantener la cofradía de
la Veracruz por aquellos tiempos, a no ser que recibiera subvenciones, como fue
el arreglo de los aposentos oficiales y de la estructura de su fábrica en 1669.
Se remozó con la ayuda de doscientos ducados el Corral de Comedias de la
cofradía de la Veracruz. Curiosamente, acudían los miembros de la ciudad y sus
esposas a los aposentos reservados. En 1684, de nuevo el Corral de las Comedias
se remozó en los aposentos de la ciudad fijando las armas reales, de la
ciudad y de la Cofradía de la Veracruz. En el siglo XVIII, despareció la
actividad y se transformó en la Escuela de Cristo.
Este antiguo Corral de comedias, junto a la desaparecida iglesia de la
Veracruz, es una construcción modernista de principios del siglo XX. Un canto
de cisne al mundo del teatro.


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