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jueves, 29 de octubre de 2026

CORRIGIENDO A UN ESCRIBANO "FINIS CORONAT OPUS".


 En los papeles del Archivo Histórico Provincial, repasaba por segunda vez los libros notariales de Alcaláa la Real y mira por donde que me encontré releyendo  al escribano Gabriel Delgado Santisteban, que acababa de escribir el índice del legajo 5113, correspondiente a 1685. Este escribano, de buena letra, cortesana, y hombre culto  como el que más, ya que era de familia hidalga, debió estar cansado de recoger títulos de contratos, dotes, inventarios, censos,  y testamentos, y, acontinuación ordenarlos. Y, ya para sentirse ufano de la tarea de escribanía, soltó el célebre final que acompaña la terminación de una obra, generalmente literaria, un libro, recordando su enseñanza de lengua latina  con el maestro de gramática : FINIS CORONAD OPUS. Y no se dio cuenta de que metió la pata hasta el corvejón. Pues, en latín la "d" de la tercera persona del singular del verbo coronare no existe, ni  indica nada. Tal vez, esta dental se sonorizó en lugar de la "t" y le sirvió de relajación y de prurito y pinito caligráfico. Pero realmente, su árdua labor de su indice se merece un autentíco dicho FINIS CORONAT OPUS.  

Debió ser víctima de que, aunque accedió a la escribanía, tras un periodo de conocer durante dos años  el requisito de la redacción, para aprobar el examen de acceso, no debió ser muy versado en las lenguas clásicas. Y eso que  era  un personaje con declaración de  limpieza de sangre, los Delgados y Santisteban, que no eran ni judíos ni  moros, sino cristianos vjejos, cuyo oficio había heredado de un familiar suyo. Tuvo buen porte cuando se hacía valer en su posición privilegiada  de la sociedad alcalaína, entre el pueblo y el cabildo. 

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