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jueves, 19 de diciembre de 2013

NAVIDAD ALCALAÍNA


NAVIDAD ALCALAÍNA

 

            Se acercan las fiestas navideñas que se celebran en  las  últimas  semanas  de 2013 y principios del nuevo año 2014. A partir del día veinticuatro de diciembre, forman parte de un ciclo religioso que comienza con el día de la Natividad de Jesús y acababa con la Adoración de los Reyes Magos-curiosamente esta es la fiesta navideña de los ortodoxos- pasando por  la fiesta de la Familia de Nazaret, y  la del Dulce Nombre de Jesús. Todas ellas estaban enraizadas en la  vida religiosa de los vecinos de la abadía alcalaína dando lugar a un rico elenco y acervo cultural. Se celebraban  actos religiosos  y de convivencia familiar en todos los hogares colocando belenes familiares en las casas y realizando autos sacramentales en las iglesias.  Decayeron algunos  actos religiosos en los convulsos siglos diecinueve y veinte, quedando el Belén relegado en los hogares y desapreciando la dramaturgia catequética de los autos, porque se refugiaron algunas reliquias  de  estas manifestaciones en las fiestas navideñas tras la Misa del Gallo y la de Final de Año, y casi nada en la fiesta de Reyes.

 Pero , como  la hidra consumista y capitalista de los ultimaos cincuenta años lo  invade todo, se asiste a  la transformación más profunda de estas fiestas  vaciándolas de su contenido  y mensaje y   adelantándola como si fuera  una goma elástica o una nebulosa etérea  al albur de los accionistas del mercantilismo.  Además, se ha producido  una total metamorfosis singular  y total de estas efemérides, al pasar de una fiesta religiosa- en honor al nacimiento del Mesías-  a un culto  orgiástico y una  bacanal desmesurada - en honor del dios Mercurio-. Se han traspasado todas las fronteras y límites consensuados.  Han desparecido por completo las vísperas anunciadoras de adviento  y la tracas finales de la octava de  estas  fiestas: pues las calles ni se llenan de los coros infantiles ni los antiguos auroros   piden el aguilando al son de las zambombas e instrumentos artesanales de percusión-la botella estriada, el cencerro, …-; tampoco, se organizan las fiestas familiares, vecinales  o religiosas para rifar y festejar aquel aguilando musical y  colectivamente conseguido para fines caritativos o cofrades en medio de villancicos romanceados y canciones de siglos pasados; por ende, aquellos campanilleros de la queda rural  nos se ven por estos lares ni por las aldeas  cantando canciones de Navidad. No sólo ha invadido la esfera pública, sino que,  hasta los mismos creyentes, no cumplen con su estacionalidad litúrgica y ya se encuentran los balcones orlados con los Niños Jesús  y los esterillos tapizados con la Natividad de Jesús sin ni siquiera haber nacido el Salvador.  El consumo  lo  invade todo y   a todos, sin dejar resquicio alguno al valor auténtico de la Buena Nueva.

Nada menos, se celebra  que ha nacido el Salvador. Pero, es un incomprendido, porque, de seguro que no es el salvador del consumo y  de la opresión, sino el  liberador de los pobres y de los más excluidos, el liberador de la exclusión social de muchas personas. Por eso,  me reservo  para estas Navidades estos dos  slogans del  dominico Ricardo Cuadrado: uno  “tener un corazón sin puertas y las manos siempre abiertas”;  y un segundo “  la acogida, la entrega, la disponibilidad, la comprensión sin límites, el corazón festivo y el amor sin fronteras, serán tu “distintivo navideño”.

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