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sábado, 14 de diciembre de 2013

LEYENDAS PARA EL DÍA DE SANTO DOMINGO DE SILOS


 

DESDE LA MURALLA DEL GABÁN

 

            Se ha remodelado la antigua muralla del Gabán, donde había un mirador tras los corredores de la ciudad y , en su parte baja, el Cañuto, una calle embovedada que comunicaba la parte alta de la Mota con el barrio de Santo Domingo de Silos y la puerta Zayde. Desde aquí se divisa todo este barrio y me vienen a la mente las palabras de Anglería “Alcala Regale super nubila erectum et in conspectu Granatae”. Nos remontamos a los milagros de cautivos al contemplar la iglesia de Santo Domingo de  Silos.

 

Milagros de Santo Domingo de Silos


            El cura párroco había salido de la sacristía por el lateral de la epístola y se encaminaba al presbítero. Era un día frío de diciembre de  1560. Se llamaba  don Juan Calvo, y era muy devoto de la advocación de la Coronada, a la que levantó ermita en un paraje suyo de la Fuente Rey. Los monaguillos le abrieron paso, por el centro de una de las naves de la iglesia del Arrabal Viejo, mientras  subía  las escalinatas del altar mayor. Se persignó delante del retablo de Santo Domingo, rezó el introito; luego cantó  el Kirie y el Gloria in excelsis Deo, y, a continuación, leyó la epístola en latín. Se detuvo  en el evangelio proclamando la palabra de Dios. Parsimoniosamente, subió al  púlpito..Volvió  el rostro ante los feligreses y comenzó el sermón.

Con la venia del señor corregidor, regidores y jurados de la ciudad, nos disponemos a celebrar en el día de hoy la festividad de Santo Domingo de Silos convocados por la cofradía de caballeros de Santo Domingo de Silos. Han pasado ya más de cuatrocientos años que murió el santo varón al que tenemos dedicada la iglesia. Me preguntó las razones de esta advocación.  Y, os puedo comunicar una gran noticia. Me vino ayer un monje de Silos que me trastocó los planes de mi homilía. Pues iba a contaros  lo mismo que todos los años. La erección de la iglesia en  la antigua mezquita por haberse conquistado el arrabal, nuestra antigua parroquia, en  el día que se conmemora la festividad de Santo Domingo. Mas me refirió unos hechos prodigiosos. Escuchadme.

Dicen que hubo en el monasterio de Silos un monje  que se  llamaba fray Pero Martín. Pedro, para que nos entendamos. Fue el compilador o redactor de un volumen de milagros del santo. Publicó su obra en 1287. Unas veces hizo de recopilador y otras de cronista, porque el propio Pedro recogía la versión que le daban las personas que se habían liberado de los moros  y  contaban sus experiencias. Recogió, en concreto,  los  milagros que realizó el santo, ya muerto, desde 1232 y 1292. Anteriormente, un tal Grimaldo y Gonzalo de Berceo escribieron la vida y milagros de Santo Domingo de Silos, unos en latín, y otros en español antiguo, de ellos fray Pedro recogió algunos milagros. Me fue contando, uno por uno, hasta el 91. Santo Domingo  liberó a Pelayo de Granada, se apareció al rey  Alfonso en el palacio de la enfermería....tantos...y.. tantos.

Falto de papel, fui haciendo unas anotaciones  en unos folios de un libro roto  de censos, ya que estos se habían agotado  por no existir los bienes que lo concedieron para bien de la iglesia. Pero, sólo me quedé con lo que me interesó: la descripción de las tierras del reino de Jaén  y el norte del reino de Granada antes de la toma de nuestra Alcalá por Alfonso XI en 1341, la estructura de los milagros, y, si se citaba alguno referido al Santo y relacionado con Alcalá de Abençaide, lo apunté con mucho interés....

 

LAS TIERRAS DE  LA FRONTERA CON EL REINO DE GRANADA

 

Así me  describía las tierras.

 

Por el relato del Sancho García, hijo de García de Aceves de Jaén,  y otros muchos similares, entre Jaén y Granada muchos vecinos de ambos  reinos  salían a una tierra, de nadie en teoría, a hacer alguna que otra razzia ordenada por el comendador de Martos o de Alcaudete. De ambos hay referencias, pero el del Alcaudete aparece citado en siete ocasiones Destaca  el milagro de Esteban de Montoro que salió de Granada y relató su vivencia de este modo. “Viernes, en la noche ocho días de Noviembre, apareció muy grande claridad en la cárcel e salieron todos doce fuera de la cárcel que la hallaron muy llana e las puertas abiertas e salieron a la calle e vinieron a la Puerta Elvira. Hallárosla abierta. Estaban debajo de ella varias guardias de moros que velaban la viña e muchos canes que rondaban. E pasaron por entre ellos e ninguno les dijo nada. E esa noche anduvieron once lenguas e arribaron a Alcaudete, castillo de los frailes de Calatrava e Roy Sánchez, el comendador de allí, mándales sacar los hierros( grillos, para que nos entendamos)”.

  En estas aventuras, los caballeros cristianos, unas veces, marchaban en cabalgada y se encontraban con otra de los moros. Otras veces, acontecía lo contrario. Porfiaban entre ellos, y al final unos y otros solían cautivar a los contrarios. Los milagros recogen siempre cautivos cristianos por el rey de Granada, alcaide de Guadix, Ronda...Desde allí los llevaban a estas ciudades para apresarlos, los vendían o los empleaban, por la mañana, en labores de campo o artesanía, y, por la noche los encarcelaban.

 

ESTRUCTURA DE LOS MILAGROS

 

Permitidme que os haga un  esquema de la mayoría de los milagros. Su estructura  era muy simple. (El cura párroco casi iba leyendo las anotaciones del folio). Su sintaxis esencial, y su vocabulario básico, de la época.

 Primero, la cautividad se producía u ocasionaba en tierras de frontera por un enfrentamiento con los musulmanes o con motivo de una ruta comercial.

Segundo, los cautivos eran conducidos por los moros a ciudades y alquerías del reino de Granada. Allí, con guardias solían malvivir, esperanzados en salir de aquellos parajes  gracias a la intervención de algún redentorista o avalista. De noche la cárcel- una mazmorra honda o pozo- era su alcoba de dormir, donde yacían  encadenados de pies y manos. Pasaban mucha hambre y trabajaban a destajo de día  y  vigilados por el señor o sus criados. La dieta era poco pan ya alguna verdura.   Las cárceles solían estar en lugares profundos o torres, y, se pasaban años y años, trabajando en el campo, en molinos moviendo la piedra de rodezno, haciendo calderas de tinte para las ropas, cavando viñas.

Tercero, en una determinada noche, rezaban a Dios, Santa María o a Santo Domingo de Silos, patrón de los  cautivos. Estas eran las fórmulas de oración.

-Señor Santo Domingo, sácame de esta pena donde yago.

- Señora Santa María, te lo pido, sácame de esta cadena

En la penumbra y la sombra, tenía un sueño, siempre al amanecer, y, antes de que cantara el gallo, se producía una gran claridad. La voz del santo  le invitaba a salir de la cárcel al cautivo, realizando el  milagro.

-Vete fuera y échate andar.

-Señor, ¿quién sois que esto me decís?

-Soy Santo Domingo.

-No podré salir que la cárcel está muy honda y tengo gran cadena.

-No tienes la cadena , la cárcel está muy llana. Sal toma la cadena y ven tras mí..

Cuarto, es el momento en el que el liberado se deslumbra ante el exterior y emprende la marcha  hacia tierras cristianas. Lo suele guiar una luz divina o una paloma que le va indicando la ruta. Entonces, la ciudad se le muestra  con todas las puertas abiertas, sin nadie que le  acose ni le pare. Va como en medio de una nube. Desde la salida del lugar del encarcelamiento hasta la llegada al monasterio de Silos, no le suele ocurrir desgracia alguna  porque iban bajo la advocación del santo.

Quinto, el liberado llega al convento y entrega los grilletes  o la lanza con la que  cautivó a un moro al Santo.

 

ALCALÁ  Y LOS MILAGROS DE SANTO DOMINGO

 

Pues, carísimos hermanos, en este relato de pero Martín  hay también varias referencias sobre las tierras de Alcalá. Una Alcalá que pertenecía al reino moro, flanqueada de territorios de la Orden de Calatrava, con unas tierras plagadas de viñedos, habitada en su fortaleza, donde había personas que se ocupaban de abastecerse para librarse de los fríos. Un  lugar que era fundamental en la ruta entre el reino de Jaén y Granada, porque pasaba un camino fundamental para las correrías de los reyes granadinos cuando se adentraban en tierras castellanas. 

Los cautivos lo hacían por varios recorridos.  Primero, cuando los cautivos eran liberados y  pasaban por el término,- en aquellos tiempos del reino granadino-,  en dirección al reino de Castilla  para adentrarse en el monasterio de Silos, tardaban, todo el día y la noche,  en atravesar el reino de Granada hasta llegar a nuestra tierra y aparecían cerca de Jaén, por la dirección de las actuales Sierras de Jaén o por Alcalá, Alcaudete y Martos. Así lo expresan. “Anduvo toda la noche e la claridad delante de él. Cuando amaneció estaban a tres leguas de Jaén. Y fue a la posada donde solía posar”. Otros lograban “arribar a Otíñar castiello”, también muy cerca de Jaén. Los habían, incluso,  que alcanzaban en su caminata hasta Pegalajar. Cazalla o, como Catalina de Linares,  cautiva de Muhamat, Aben Mencal, hermano del rey de Granada que, junto con otras compañeras liberadas, “quando  amaneció, arribaron a Cabra, castiello”  .

El otro itinerario, se adentraba por los montes alcalaínos. Por un relato del cautivo Juan de Martos, que, acompañado de 37 peones, cayó en manos de Abu Yucef, sabemos que se encontraron en lucha en una paraje llamado monte de Abençala, y que en el regreso y lo condujeron a las tierras del rey moro, que estaba a siete leguas de Torredonjimeno, aldea de Torredonjimeno, donde llegó el cautivo liberado.  

 En  el año 1225, Domingo Mínguez y otros ocho cautivos nos lo describían al salir del cautiverio”siendo el mediodía, tomaron al  Mahomat, el moro que los guardaba. Y los echaron a un pozo y se dieron a ir por las viñas. Hallaron muchos moros en el camino y ninguno les dijo nada. Arribaron a Jaén” . Otro cautivo Fernando Pérez de Baeza, que se decía yerno de María,  pescadera baezana, tras unos pleitos con sus señores moros por cuestiones de telas, sedas y cuchillos de Pamplona, fue llevado a Granada, donde fue salvado por Sant Domingo en la noche  de un martes de primero de agosto1323 y nos especifica un punto importante del itinerario, el límite de la frontera  y un momento histórico  en el que Alcalá  era musulmana y su villa del Castillo cristiana con estas palabras “ en la noche arribó a Locubil Castiello ( Castillo de Locubín) de  los frailes de Calatrava sin embargo alguno”.

Con una detallada descripción, nos adentramos a tierras desde Granada a Jaén, en la versión siguiente de los liberados Pedro de Tobarra, Juan Fernández de Hellín y Gilot.Salieron de su cautiverio un domingo de abril de 1323 años:”por la puerta Elbira y ninguno le dijo nada. Vinieron a un hablar y se escondieron (probablemente por Pinos), tomaron grandes piedras, dieron a los hierros y quebráronse luego como si fuesen de cera. Sacáronles de las piernas e començaron a andar yendo de lante de ellos una gran claridad. Llegaron a un río muy grande ( Velillos) e no osaban a pasar, estaban en gran cuita. Dijoles una voz. “¿Porqué dudáis pasar? no tengáis miedo”. Metiéronse en el río. Pasaron en guisa que no le daba el agua  más hasta el tobillo. Después, llegaron a otros dos  ríos más grandes ( el de las Juntas, formado por Palancares y Velillos en el término de Alcalá,  y el de San Juan o Víboras). Pasáronlo muy bien. Así como el primer día todavía la claridad iba con ellos. Anduvieron así hasta el otro domingo. Y el lunes llegaron al Castillo que dicen de Otiñar, que es a dos leguas de Jaén. Guiólos un hombre a Jaén”. Pero, no siempre los cautivos se dirigían hacia Jaén, porque otras veces lo hacían  a Priego como un tal Domingo Pérez de Jódar que apareció dentro de un arca en  aquella villa que ‘era de los freyres de Calatrava”.

Os aseguro que hay varios relatos que tienen precisas referencias  sobre Alcalá de Aben  Zayde. Los hay sin importancia en el relato, pero con signifcativos datos económicos. Pues, mientras Alcaudete jugaba un papel importante en el comercio dentro de las tierras cristianas de la frontera, Alcalá desempeñaba parecida función  comercial en las granadinas. De ahí que no se puede entender el milagro de Larios de Burgos que en una cabalgada contra el reyezuelo de Rute cayó cautivo y fue vendido en almoneda en Alcalá de Aben Zayde a un tal Bucar por 17 doblas y penó su castigo en Almuñecar.

 Hay otro  importante  por los datos geográficos, que relata la liberación de un grupo  de vecinos de Arcos que se habían liberado del alcaide de Ronda, y, desde allí emprendieron la huida a través de los montes hasta llegar a nuestras tierras. La distancia era de doce leguas , y, en palabras del texto “Salieron e hallaron toda la Cárcel abierta e llana. La puerta de la Casa abierta. E fueron a la puerta que dicen Biba Regen e hallaron una carrera e anduvieron  por ella hasta la mañana. Todo el camino no los embargaban ( quiero deciros obstaculizaban o paraban) a pesar de que traían los hierros ( maguer, en sus palabras,” hierros” o sea los grillos) Quando fue el día arribaron a Alcalá, castillo de Jaén que avía xii leguas e echaronse  a  dormir cerca de una carrera. Venía Martín Domínguez, almocadén de Écija ( capitán) de Écija que traía presa de los moros e bestias e despertó los e conosció a Johan e quebrantóles los hierros”.

 Pero me voy a detener en el  milagro de Gil Pérez de Soria. Transcribo el texto.

 

            MILAGRO DE GIL ´PEREZ, MORADOR DE BAENA, Y MARTÍN 

 

En la era  sobredicha, vino aquí ( se refería al monasterio de Silos) Gil Pérez de Soria, morador en Baena en la colación de San Pedro. Y dijo que, yendo de Castro a Baena, a donde llevaban pan él y otro mozo Miguel. Llevaban una acémila e tres asnos cargados. Yendo en derecho del aloçar[1], hallaronse con un almocadén(un capitán de tropa de pie),que decían Muça Barrach, que traía cincuenta peones. Cautivó a Gil Pérez e a Miguel. Los sobredichos llevólos a Rute, después a Pesquera e después a Granada. Llegaron allí el lunes. Metiéronlo en una cárcel muy honda. Yacieron  allí dos días. El miércoles, sacáronlos en  almoneda. Vendieron a Gil Pérez por dos doblas y media. Comprólo un moro que había de nombre Aben Bajar e otro Mahomat e otro que era corredor de hierros, que decían Bovat.

Metiéronlos en la cárcel. De día cavaban él y otros  en un parral. De noche, métenlos en la cárcel las gargantas en el cepo de madera e las manos en otro cepo Yacieron cinco semanas. E de noche les daban de comer pan de panizo tan poco que no les faltaban. Ellos, cada día, toda la vida rogaban a Dios e  a Santa María  e a Santo Domingo  que por la merced los sacasen de cautivo. En la era de mil.323 años, lunes ante de Ramos, siendo el mediodía, cavaban Gil Pérez e otro Martín en un parral, ellos cavando  vino un viento recio.

Parecióle que dijera una voz de hombre:

- Gil Pérez, véte por el camino por tierra de cristianos. Porque Dios te ha hecho merced e Santo Domingo e después de cuatro días, estarás en tierra de cristianos

Dijo en esto a Martín.

-Traenos, (trenos, atiende )   que Santo Domingo os conoció, porque nos dijo que nos fuésemos.

Dijo Martín.

-¿Cómo nos iremos, ya que aquí hay muchos moros que nos verán ir, además de este modo que nos guarda ? Si nos movemos, nos han de prender y, después, nos han de dar azotes.

Dijo Gil Pérez si quieres que nos vayamos, si no, yo me quiero ir.

Dejaron las azadas y comenzaron a andar. A pesar de que[2]los moros eran muchos y Mahoma que los guardaba, no le dijeron nada. Fuéronse y anduvieron toda noche. Amanescióle en la Vega de Granada. Llegaron a la Cabeza de Elvira. Durmieron un poco. Levantáronse. Hallaron un camino[3]  e arribaron a Aliiora (Illora), quando salía el sol.

Vino un moro arar, traía delante de sí una yunta de bueyes e a caballo con una yegua e traía un rocín acogido. Espantáronse las bestias de los cautivos e el moro no los vio. Ni les dijo nada.

Ellos, acercándose por un camino que venía de Granada a Alcalá de Abençaide, encontraron al rey de Granada que venía de Alcaudete a talar viñas con gran compañía.

Estos cautivos no se pudieron esconder.  Pues  no había lugar porque no había montes ni valles. Pasaron entre la hueste. Paráronse muchos ginetes mirándolos e no les dijeron nada. Se fue el rey con su compañía. Estos cautivos estaban cansados y posaron cerca de las viñas de Alcalá. Vino un moro que hazía leña y tenía  poca legada Dijolos el moro en algarabía[4].

-¿Qué hacéis aquí?

-Estamos cansados porque venimos con la veste[5] e queremos irnos.

El moro tomó un bordón que tenía Gil Pérez, atólo en su leña y llevolo y siguió su camino.

Los cautivos comenzaron a andar. Llegaron a Alcaudete,  e sacáronles allí los hierros Pedro Martínez, un caballero, con sus hombres. Llegó Gil Pérez a Santo Domingo a cinco días de mayo con sus hierros. 

 

            Me he alargado, caballeros, pero no podía ser para menos que conociéramos Alcalá, ciudad mora, sus gentes y sus tierras en poder de los musulmanes, pues con este fondo histórico el pasaje de la conquista de Alfonso XI se engrandece.

De nuevo, se sube a la escalinata del altar mayor, alza las dos manes y canta solemnemente. Credo Deum Patrem Omnipotentem..... Mientras , se le iba  la mente en  los cautivos que no había narrado y habían pasado por Alcalá.

    

 

 

 

 

 

 



[1] Al Lozar , lugar lleno de lodo.
[2]  En el texto de Pero Martín “maguer”, término antiguo en lugar de aunque.
[3] Una carrera
[4] En lengua árabe
[5] Con el vestido

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