Pero,
la Puerta y
torre de la Imagen
no es solo una obra de índole reconstructiva sino un símbolo y una epítome de
la historia de la ciudad de Alcalá la Real. Desde su denominación de Torre de la Justicia hasta su última
de torre de Santa María, pasando por la Imagen , e, incluso, en algún momento llamada
Puerta Nueva. Y, digo, Puerta Nueva, porque
me aventuro a plantear que esta torre recibió, este nombre para abrir una nueva entrada de
la fortaleza, porque, anteriormente, lo
hacía a través de la torre barbacana
ubicada en el huerto de Moriana y barrio del Albaicín, y se dirigía
directamente a la alcazaba a través de la puerta cerrada y del pasadizo-clara
muestra de ello es el desprendimiento del
amplio lienzo de muralla que se extendía desde la casa de los Aranda
hasta la torre de la Vela
con motivo de varios movimientos sísmicos o por la erosión de la mano humana y,
el último en torno a l 580. Por otro lado, esta Torre, con el
nombre de la Justicia , nos
recuerda un momento en el que albergaba,
dentro de sus mansiones con techumbre y tejado, la Justicia Mayor de la Ciudad , la vivienda del
Corregidor, la
Cárcel Vieja-como se cita en algunos documentos- , e
incluso a principios del siglo XVI, la
Real Chancillería de
Granada para evitar la epidemia de la peste que se extendía en la ciudad
de la Colina Roja.
Pero, la nueva restauración ha acertado con la recreación de un nuevo escudo
real de tiempos de Carlos V y la imagen de Nuestra Señora , con lo que consigue
que podamos visualizar el nombre último de esta torre y puerta, a saber "
de la Imagen ",
probablemente una reposición de alguna imagen anterior de tiempos de la
conquista de la ciudad cuando quiso
fijarse la huella cristiana con la
advocación mariana tras los muchos años de estancia musulmana en el Cerro de la
Mota. La última imagen. sabemos, que había
sido costeada, a mediados del siglo XVI, por la ciudad
y fue realizada por escultor Martín Pérez y el pintor italiano Pedro
Sardo, vecino de la localidad alcalaína.
Probablemente, la lámpara, cuyo
aceite pagaban los carniceros de la ciudad, y el garabato donde colgaban las
cabezas de los degollados en el campo de batalla, pervivan en el nuevo ambiente
recreado tras la restauración. Pues, esta torre está imbuida de un duende
especial de la fortaleza, que le aportó varias leyendas como La
del caballero de la capa y apuesta, que osó subir a la Mota
quedando colgado en los clavos de su portón. Además es la puerta de bienvenida y despedida de muchísimos acontecimientos de la ciudad: el
último ha sido el de su extraordinaria y acertada restauración.
"la historia local contribuye a fundamentar la base del conocimiento global de los pueblos desde el estudio de los acontecimientos de las ciudades"
Archivo del blog
-
►
2025
(265)
- ► septiembre (20)
-
►
2024
(349)
- ► septiembre (52)
-
►
2023
(174)
- ► septiembre (6)
-
►
2022
(84)
- ► septiembre (2)
-
►
2021
(244)
- ► septiembre (19)
-
►
2020
(381)
- ► septiembre (29)
-
►
2019
(313)
- ► septiembre (32)
-
►
2018
(422)
- ► septiembre (42)
-
►
2017
(450)
- ► septiembre (25)
-
►
2016
(607)
- ► septiembre (50)
-
►
2015
(416)
- ► septiembre (33)
-
►
2014
(429)
- ► septiembre (38)
-
►
2013
(110)
- ► septiembre (6)
-
►
2012
(38)
- ► septiembre (3)
lunes, 14 de mayo de 2012
La Torre la Imagen de la fortaleza de la Mota de Alcalá la Real
lunes, 12 de marzo de 2012
LO PÚBLICO: LA MOTA
| Comienzo de las obras del Gabán |
Lo
público es un concepto que nos convierte a todos en agentes y actores de un
mismo objeto y/o asunto. Cuando este asunto
es inmaterial se transforma en una idea, que compartes con otras muchas
personas en defensa de unos principios básicos y permanentes. Si este objeto es un elemento material, luchas
en favor de su pervivencia, disfrutas
con él individual y colectivamente y te
sientes como un poseedor pasajero que
transmites, inapelablemente, a tus
descendientes. En Alcalá ha habido otros
símbolos que han servido para compartir este
terreno público en los campos
políticos, religiosos o sociales ( con sus distintos apartados). Pero, no cabe
duda de que, si hiciera una encuesta a
todos los alcalaínos- presentes o ausentes-, sobre su opinión de la Mota, siempre y por unanimidad contestarían que el símbolo
colectivo, del que se sienten propietarios en cuerpo y alma, es su fortaleza de
la Mota.
Pues, muchos
alcalaínos se despiertan abriendo la
ventana para saludar a esta majestuosa dama de piedra durante todos los días
del año. Les gusta verla encanecida por
la nieve; como mujer madura, por el la
caída del sol en el atardecer; duermen la siesta con la manta de la Mota, sobre todo, los vecinos de los
barrios del medio y del de San Juan; radiante
de juventud, los adolescentes despiertan
más alegres en los días de azul turquesa, cuando no se percibe ni una gota de
contaminación.
La fortaleza
de la Mota agradece todas las terapias y tratamientos curativos que le han
aportado, sobre todo los últimos tiempos. Ha vuelto a renacer, cuando le han
extirpado el cáncer de las escombreras de su capa superior y ha aflorado su trama
urbanística como si fuera un esqueleto de una clase de ciencias naturales.
Ahora, con gran acierto, le están
haciendo los empastes más fuertes y duraderos, y cubren su caries con los mejores esmaltes
del sillar amarillento.
Parece
distinta, cada uno la siente como suya propia. A uno le gusta en medio del mar
de olivos y la asemeja a un barco cuya proa se ha restablecido con la
restaurada Torre de la Cárcel; otros se introducen en medio de las huestes de
frontera , y la comparan con la férrea coraza de un caballero del medievo al
contemplar el antepecho restablecido según las trazas que idearon Ambrosio de Vico y Ginés Martínez
de Aranda. Hay quienes la cantan con
ojos virtuales, y la consideran como el
disco duro de la torre principal de un
ordenador que transmite las órdenes y la información al resto de las atalayas circundantes.
Si fuera un niño, la fortaleza de la Mota, sería la cueva de leyendas de
romanos, árabes, bandoleros, duendes y
princesas. Si estuviera provectus aetate, me gustaría esparcir mis
cenizas por entre las grietas de sus covachones e identificarme con sus primeros
habitantes.
Por eso, no
nos extraña que el firme compromiso, del que han hecho gala las autoridades públicas de estos últimos años, no sea sino una correspondencia con esta alma
colectiva, con esta defensa de lo público de los vecinos de Alcalá. Pues la Mota no es una simple fortaleza, sino que es
, también, un símbolo material e inmaterial de la colectividad; una manera de
defender lo público, y que, al menos,
algo nos quede de vínculo de unión entre todos, sin diferencias, porque los frutos derivados de su disfrute y su aprovechamiento vendrán
en demasía en tiempos no muy lejanos.
miércoles, 22 de febrero de 2012
LO PÚBLICO
Francisco
Martín Rosales
Recuerdo que,
en mis años de juventud, sentíamos un
interés apasionado por la defensa de lo público. Nos repugnaban todas aquellas
actitudes que trataban de arrebatarnos
el espacio común, natural o social. Por eso, algunas proyecciones sobre este tema nos causaban un gran impacto – en el túnel del tiempo, creo que nos sentíamos
sumamente atraídos por una película dedicada a una valla o alambrada que rompía la vida armónica de una sociedad
para apropiársela el individuo, resaltando la lucha entre la propiedad pública
y privada - y, salvando la legítima propiedad privada, nos convertíamos en
defensores a ultranza de aquellos espacios comunes que los individuos no podíamos dejar que lo usurpasen las
personas particulares.
Hoy día, sin
embargo, con una miopía galopante y una insensibilidad sin escrúpulos, asistimos al deterioro más alto que se ha producido en la historia de una parte fundamental de las sociedades
humanas, en concreto, de todo lo que
pertenece a cada uno de los miembros de un lugar
y, al mismo tiempo, se comparte
en común con el resto de su comunidad para
poder realizar el trabajo,
prestar un servicio o, simplemente, para
disfrute y ocio que se nos otorgó por el consenso natural y universal
antes que vinieran los legisladores.
Casi todos los
días, podemos poner ejemplos sobrados de
los hurtos y robos con nocturnidad y alevosía que se producen en nuestro
entorno. Unas veces, notamos la falta de
un elemento del mobiliario urbano- un
banco, una farola, un árbol, una planta de un jardín o un árbol- que probablemente se ha colocado en una casa
particular o ha caído en manos de los
traficantes de lo ajeno ( de seguro,
encolerizaremos y echaremos sapos por la boca contra el ladronzuelo de turno).; sin
embargo otras veces, nos quedamos
como panchos , cuando vamos
caminando y nos topamos con caminos, que
los abrió la naturaleza y fueron ( y son, porque los bienes públicos son
intransferibles) , comunales, de
propios y de realengo ( lo que hoy día serían del pueblo), convertidos
en particulares, ya que el arado
mecánico del tractor ha metido la cuchilla en donde no era suyo. Y nos queda una cara de tontos,
porque nos quieren hacer pasar de
ignorantes. Así, en nuestra comarca de la Sierra Sur, de pronto,
y como de bruces, te topas, con frecuencia, un camino que comienza y se rompe
por la labrantía ilegal. A veces, incluso se colocan vallas, invadiendo
caminos que ya se fijaron para la
eternidad y revisaron, con sentido de
ejemplificación, las autoridades en las
visitas de veredas, caminos, sendas, y servideras. A la defensa de la intimidad
y de la propiedad privada, incluso se le llama usurpación de lo ajeno.
Y es que el
lenguaje está cambiando, cosa que es lógica. Pero, si una calle
de Alcalá la Real o de las aldeas,
nos pertenece a todos para desplazarnos, o para disfrute
de la comunidad, ¿Por qué las calles del
campo, que no son sino los caminos, veredas, servideras y sendas de antaño, no
se respetan y se mantiene intocable el uso comunal, ya que sirven para el
transporte de la riqueza y el desplazamiento humano- así como en la sociedad
del ocio, al desarrollo físico de las persona?
Por eso, creo
que es necesaria una nueva visita, revisita o revisión de los caminos de
nuestro entorno, antes que nos encontremos que no se puede pasar del
Portichuelo, con eso de los deslindes y otras hierbas, que es lo mismo que la
defensa de lo privado. Esperemos que se
tome nota.
miércoles, 15 de febrero de 2012
MANUEL RAMÍREZ ZAFRA
Desde un año
acá, nos ha sobrevenido una mala racha en el centro educativo de enseñanza
secundaria “Alfonso XI”, de Alcalá la Real, parece que envejece, al mismo tiempo, con sus hombres y
su edificio. Se nos fue Luís Gallego, que ya glosamos en un artículo anterior; recientemente
el joven Antonio Téllez nos abrió el año
con un sabor de primavera muerta; ahora no ha tocado el corazón la muerte de
nuestro compañero y amigo Manuel Ramírez Zafra. Todos ellos eran miembros del
personal docente, dedicados a las tareas complementarias del sistema educativo, en el que la reproducción
de un documento o la puesta en funcionamiento de un aparato de las nuevas tecnologías
juegan importantes roles en la formación y en la educación de nuestros alumnos. No puedo pasar por alto y de soslayo la figura y personalidad de Manolo Ramírez;
dejó una huella profunda en el centro
alcalaíno durante su paso por la conserjería de las dependencia del instituto
decano; siempre dispuesto a prestar sus
servicios a los profesores a la hora de la preparación de las clases-realizando
con todo mimo y afecto las tareas
encomendadas del material
educativo- aportando su sentido común y su afabilidad en sus relaciones con los
compañeros de su entorno y con todos los profesores. Luego, cambió de ruta y
quiso adelantar su edad de jubilación, prestando los servicios en el Centro de
Día, se ganó la simpatía y la buena
consideración de los miembros de la Junta Directiva, personal de este ente, y de
cada uno de nuestros queridos mayores. Siempre recordaré el afecto y
cariño con que ejecutaba todas las
tareas: disfrutaba regalándome la participación
del décimo de Navidad, que intercambiamos con el de la Virgen de las
Mercedes. Le encantaba leer las cosas de nuestra tierra, se mantenía informado
diariamente sobre los asuntos de nuestra
ciudad en la prensa local y de la provincia.
Por última vez, le regalé la revista de la Patrona.
Recuerdo que siempre era una persona
respetuosa con los antepasados, pius erga parentes, y, por eso, quería que
el pueblo recordara en una revista
cofrade el nombre de su abuela Mercedes la Cantera. De pequeño, le había dejado
una huella indeleble de mujer
autodidacta, ingeniosa y médica artesanal, y creía que con aquel escrito se le
hacía un homenaje merecido.
Y me viene a
la mente el regreso de mi último encuentro como cuando te visité en tu casa,
y lo hago con estos versos:
“pensativo, ligero de pasaje/con la nostalgia oculta en el bolsillo/del recuerdo,
bueno, integral, sencillo,/compañero del olmo y del paisaje/.En este caso, falto
del fruto de tu acerolo, orgullo
de tu linaje y de tus amigos.
EL DESLINDE
Me viene a
cuento una fábula de un novillo muerto, encima del cual se colocaba como dueño y señor un fiero león.
Pasando por aquel sitio un ladrón, le pidió la parte que le correspondía de
aquella apetitosa presa; a continuación,
pasó de largo un indefenso viajero que,
ante la ferocidad de la fiera, retrocedió lleno de temor. Sin embargo, ante la
incredulidad del ladrón el timorato viajero fue reclamado cariñosamente por el ilustre felino. Esta es la primera parte o escena
de esta fábula. Y viene muy a cuento con respecto a aquellas personas que les gusta repartirse algo que no les
corresponde y continuamente se muestran en un sentido depredador intenso apropiándose de todo lo que es ajeno; porque no respetan ni lo que es de otro, y menos lo que es público, sino que, a las primeras de
cambio, se lo apropian y lo anexionan a su terreno privado o entre sus enseres
de hogar. Y, aún más, lo peor de todo, son una especie de personas que se inventan marcas
de división hasta donde no existen, lindazos de tierras con corrimiento de
mojones que siempre se mantuvieron en su
sitio ( y no en los que ellos se inventan), fronteras y límites de supuestos
poblamientos, aldeas o terrenos que nunca llegaron a dividirse. Pero, eso no
les importa a este tipo de señores del hurto, sino que son como el ladrón que
cree que todos son de su misma condición.
Menos mal que
viene la segunda parte de la fábula. Al
ladrón no se le reparte nada, al viajero le da una buena parte del novillo y, además, el león deja abierta la mayor parte de la presa dividida para todos los hombres que
acudan al bosque. Pues, el león, símbolo de fiereza pero testigo vivo de ser un señor o caballero, no quiere respetar a esos intrépidos hombres
amigos de lo ajeno, sino que tiene más
en cuenta el comportamiento de esas
personas sencillas que saben respetar lo que es de todos y, por eso, consciente
de su responsabilidad de repartidor,
sólo se atribuye la función de ser un buen administrador de unas simples particiones, o distritos provisionales para llevar a cabo una mejor distribución de la piel que, por cierto, es comunal.
De ahí que el
león sea altivo con el ladrón, porque quiere llevarse la mejor presa y dejar
hambriento a todos los demás. Es complaciente
con el viajero por su respeto a la
legalidad, y es generoso para que todo hombre disfrute de la piel del
novillo.
Bella lección,
en estos tiempos en los que algunos se imaginan que son los jueces de los linderos de términos
municipales- nunca nacidos-, los salvaguardas de los límites de pueblos que nunca existieron y la jurisprudencia de una forma de gobernar
mezquina y egoísta. Y esto sucede en el ámbito nacional, pero, en el
ámbito local, hay voces que se reparten, sin razón histórica ni social,
piel de terreno de la paloma de la comarca alcalaína que nunca fue destrozada ni por los más
grandes buitres de los caballeros medievales ni por los convulsos movimientos
del federalismo del diecinueve. Pues la piel de esta paloma es grande, y puede abastecer a todos los vecinos, sino la convierten en una sola pieza, en un simple corazón destrozado- Una Mota- .
Dejemos a los ladrones que sean ilusos y osados en reivindicar que les corresponde el resto de la paloma,-
pues se pelearán entre ellos creyendo que unos llegarán hasta el Porticuelo, otros hasta
Puertollano, otros hasta el camino de Charilla, e , incluso algunos ladrones
atrevidos ansiarán que su parte llegue
hasta las puertas del Consistorio. ¡Qué lastima no le quedaría ni corazón ni cerebro
a esa paloma! Por eso, menos mal que, en el escudo de Alcalá junto al
castillo de la Mota está el león triunfante, caballero de reparto y caballero
de unión, como marca indeleble de la historia local.
martes, 6 de diciembre de 2011
LA FABULA DEL CORDERO Y EL LOBO
Resulta que
esta fábula recoge la temática de la persona autosuficiente en exceso,
prepotente y altiva, que se considera que
siempre lleva la razón, a pesar de las evidencias claras que le muestra la
realidad. Además, el escenario no puede ser otro que un río (simbolizando el
río de la vida) en la que los dos personajes se sitúan escalonadamente en situación de subordinación, el uno del
otro, respetando el poder de la fuerza y
disfrutando del agua (la naturaleza que debe ser compartida) para poder
subsistir y crear su hábitat.
Sin embargo la escena se rompe con las
intenciones malvadas del lobo que busca
la greña con el manso cordero, que solo aspira saciar su sed y mantenerse vivo.
Este no puede tocar ni siquiera el agua, y, por eso, el lobo le zahiere con que se la enturbia; parece como si este fuera el único administrador del caudal del
río y los demás debieran rendir pleitesías en cada momento, se considera como
el ser privilegiado al que todos deben estar subordinados para poder vivir y,
en el caso de que ocuparan el rol de ejercer el poder, serían la gentuza y la chusma que hay que
despedir cuanto antes porque la presencia de los inocentes degrada el dominio
del poder. Por eso, ante este personaje no sirve ninguna excusa o pretexto, o se lleve la razón más grande del
mundo. Se sitúa en un pedestal superior inalcanzable y posesivo, como cuando en la fábula el lobo le responde al
cordero que, aunque áaquel se encuentra
más alto que el cordero, las aguas vienen turbias (pues, para estos personajes no vale argumento
alguno, se inventan las patrañas más grandes para imponer el poder, y son los únicos herederos naturales del dominio de la riqueza). Aún
más, para estos personajes, si este argumento de fuerza no le sirve al
cordero, el lobo inventa otro más
superficial, a saber, que ha sido
víctima de sus críticas y no tiene más remedio que castigarlo, y eso que en
medio de la humillación de no haberla hecho sino, por el contrario, lo ha
adulado, se ha sometido a sus caprichos
y le ha hecho la sopa boba
disfrutando de las migajas que, arbitrariamente le concedía ( en este caso las hipotecas envenenadas, los préstamos suicidas
y los contratos oportunistas de
trabajo).
Y, a pesar de la extrañeza del
cordero que no puede comprender el grado tan alto de humillación, al que le somete el lobo cuando
se remonta a las críticas de sus padres
para justificar su altanería y arbitrariedad, el lobo le responde tajantemente que se lo
debe comer sin asistir a más razones. Fedro escribió esta fábula contra Sejano, el favorito del
emperador Tiberio que aplastó a todo
inocente de su época que se le venía a su encuentro con el fin de complacer
al emperador.
En la situación actual,
nos encontramos ante muchos Sejanos, poderosos circunstanciales de hoy, que no se
atienen a razón alguna, su dominio sobre todos es irrefutable por haberse pegado a la fuerza del poder, la de Tiberio (
por la que son superiores en el dinero, en la política o en la vida social,
religiosa y económica). Todos estos de seguro, tendrán un final parecido a
Sejano, porque les faltó el humanismo de los inocentes.
lunes, 28 de noviembre de 2011
MERCEDES LA CAL SERRANO
![]() |
| Mercedes la Cal |
Me impresionó,
aquella tarde del Cerrico Vilches, esa rosa roja entre tus manos, como la de una joven a quien la guadaña de la muerte hubiera extirpado de improviso.
Y, cuando te miraba, me parecías más joven a pesar de que ya habías avanzado en
edad, provecta aetate como dicen los
romanos cuando guardan el denario para pagar al barquero Caronte. Y, aquella
rosa me llevó a un tiempo anterior, en el que te conocí y tuve la fortuna de disfrutar de todos los valores de tu presencia
y las de tus hijos. Recordé los años
compartidos en el mundo del trabajo, allá en el Instituto de Enseñanza Media
“Alfonso XI”, cuando con el mayor mimo preparabas las clases y nos las dejabas limpias como el
jaspe para que pudiéramos impartir la docencia; recordé tu homenaje, fueron los
primeros años de mi incorporación a la vida docente de Alcalá la Real. Tú,
siempre, solícita, amable y derrochadora
de simpatía y afabilidad, parecía como si
me encuadraras como un miembro más de tu vecindad o de tu familia.
En
el color de la rosa, recordé la suerte que tuve de conocer tus orígenes
familiares. Fue un día en la biblioteca del Instituto de Estudios Giennenses, cuando
leí un periódico de tiempos de la II República ( me parece La mañana o Democracia), y aparecía
como una noticia muy celebrada en la comarca alcalaína la muerte
repentina de un familiar tuyo ( pudiera ser tu padre o abuelo) en la aldea de
Santa Ana, un hombre conocido por ser amante de la libertad y la igualdad, y
cuya entrega había sido recompensada por la asistencia multitudinaria a sus
exequias fúnebres en donde se realzaron sus virtudes a favor de los más
desfavorecidos. Había causado impacto en
los aldeanos su triste perdida, y lo relacioné con la bondad de tu hermano
Pepe, que tanto te quería, y yo estimo
por las virtudes heredades de tus antepasados,`pues lo considero como la imagen viviente de aquel
familiar tuyo: leal, constante, sencillo, humilde, afable, convencido sin
estridencias por la libertad y la igualdad(¡ qué buen compañero fue en sus parcelas de gobierno por los años
noventa hasta que dejó el cargo de alcalde pedáneo de Santa Ana o la
concejalía!). Cuando me acompañaba en las visitas a los asuntos municipales, me
veía reforzado en mi personalidad, y me imaginaba que tenía el peso de una
formación sólida y adquirida por unas metas marcadas desde la infancia, como te
había formado a ti, Mercedes La Cal.
En
el candor de la rosa, también veía el cariño de tu esposo cuya muerte había
truncado hace unos años su vida , y con quienes compartías las amistades
generadas por el comercio de esa taberna tan afamada donde muchos alcalaínos
probaron los primeros y mejores caldos de la temporada, producidos en el
lagar de
vuestra hacienda familiar. Me vino a la mente el abrazo de corazón de
tus hijos, José Antonio ( el bucólico y sincero Chirro- que me perdone por esta denominación,
pero parece como si al expresarlo me
sintiera más unido en la amistad) , el bueno de Pedro y Elena, con quien también compartí algunos momentos de compañero de los
primeros años de trabajo. Una familiar de raigambre.
Era
una rosa lo que tenías entre tus manos, sin embargo me sentí embargado al final
por tu pose de matrona romana, más bien de madre de tesón y coraje con que
habías afrontado este tránsito por la tierra. Que la tierra te sea leve en la
ciudad de la Mota..
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
