A lo largo de nuestras investigaciones, nos han surgido los términos bermejo, bermeja, mermejo, mermeja. En concreto, se hacía referencia, primero, al barrio de las Torres Bermejas, situadas en torno a lo que posteriormente se encontraron las calles Juan Jiménez, Pajarejos y Zalamea hasta el siglo XVII; en segundo, se aludía a un cortijo que se encuentra en el partido de campo de la Caserías de San Isidro; y, en tercer lugar , se refería con este adjetivo a la venta de la Rábita. Está claro que mermejo no es sino un vulgarismo producido por una asimilación regresiva de la consonante bilabial nasal, frecuente en otros tiempos. Bermejo es un término en español que significa rojo, rojizo o de color similar al rubio-anaranjado, pelirrojo. Proviene del latín vermicŭlus (gusanillo), ya que históricamente se utilizaba un tipo de gusano (el quermes) para elaborar los tintes de este color.
Me viene a colación del nombre de la venta de la Rábita hasta finales del siglo XVII, La descripción de la zona de la Laguna nos sugiere una zona pequeña pantanosa, desde donde salen varios manantiales de agua superficiales, cubiertos y rodeados exteriormente de juncos, muy cerca del camino que viene de los actuales Canales, y cerca del camino real que se dirige hacia el de los Playeros; la Venta se encontraba cerca de esta encrucijada de caminos. Y no es de extrañar que su ubicación proviniera del asentamiento del antiguo ribat transformado en venta, y luego, ermita, ya que una capellanía de la familia de Alonso Ortiz disponía de ella a través de un capellán:
“Desde la qual esquina a la parte levante de levante, y desde el camino real, que con ella alinda a la dicha vereda, hacia el dicho Juncar, por do los ganados entran en él, y lleva de anchura diez estadales, alinda a la mano derecha hasta el dicho Juncar con las paredes de la dicha venta, y luego con las de un cortijo, que está incorporado con ella, y luego haça de de Catarina Rodríguez , biuda mujer que fue de Bartolomé López Montijano, y con esta llega al dicho Juncar, y por la mano izquierda desde el dicho camino hasta el dicho Juncar alinda con haça , que es de la dicha Catalina Rodríguez biuda, y yendo al dicho Juncar, , va hazia abaxo sirviendo el dicho Juncar de vereda; y es de saber que este juncar todo es realengo, común y concegil; para pasto y abrevadero de ganado, como lo dize el libro de Hernán Pérez, en la foja quinze plana segunda, digo primera , y porque dentro tiene muchos ojos de agua, que de presente, no se puede andar, no se mide agora su anchura ni largura, hazerse sea empudiendo, así se encargue lo manden hazer los señores, Justicia y diputados que les cupiere la primera visita de veredas y hagan poner en este libro la dicha medida para que por ella se visite , siempre , porque no se pueden entrar en el, ni menos a caballo, como agora está como lo van haziendo”. Junto a la laguna existía un cortijo importante, el de los López Montijano.
Se le conocía a principios del siglo XVII como Venta Bermeja, y , en este tiempo, pertenecía a Juan de Vega, que en 1601 contrató su obra a Gerónimo de Luque. A finales del siglo XVII, seguía con el mismo nombre y en su entorno se encontraba el cortijo del cura Antonio de los Ríos , capellán de la Real Capilla de Granada y comisario del Santo Oficio de la Inquisición.
(AHPJ GABRIEL DELGADO. Año 1674).
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