Archivo del blog

lunes, 23 de enero de 2023

UN IMAGINERO DE CATEGORÍA EN JAÉN


 HACE 411 AÑOS MURIÓ PABLO DE ROJAS, IMAGINERO Y ESCULTOR ALCALAÍNO

 

FRANCISCO MARTÍN ROSALES

Hace 411 años murió el escultor e imaginero alcalaíno Pablo de Rojas. Sabíamos que era el maestro del ilustre imaginero Juan Martínez Montañés y una persona fundamental para el desarrollo de la escuela granadina. Sabíamos, por importantes críticos de arte, que había intervenido en muchos retablos, imágenes y obras no suntuosas de las diócesis de la Bética Oriental, Hoy día, su figura se ha convertido en un personaje perfectamente estudiado desde que tuvimos la suerte de descubrir el nacimiento en la ciudad de Alcalá la Real y su bautizo en la parroquia de Santo Domingo de Silos,el 16 de noviembre de 1549. Su paso por la vida quedó fijado y descrito cuando descubrimos que sus herederos, de ascendencia alcalaína, los Sardos, habían acudido a los notarios de Alcalá la Real a partir de 1611 a testimoniar poderes y ratificar la parte de herencia que les correspondía por ser miembros de segundo grado y quedar Pablo sin descendencia, tras haberse casado con Ana de Aguilar. En el interirm, de aquellos datos encontrados hacia el 1984 han pasado treinta y ocho  años muy fructíferos para poner al día casi toda su biografía: su familia de origen italiano de la isla de Cerdeña sardo ( por su padre el pintor Pedro Sardo, natural de Cagliari), su relación y formación con artistas de Alcalá la Real, Granada y Jaén, su marcha y establecimiento de un taller en la calle Elvira de la ciudad de la Alhambra, su escuela y sus discípulos, su influencia en la vida local granadina y la expansión de su obra en otras diócesis ( Málaga) y reinos ( Córdoba, Granada y Jaén), el refrendo de la maestría sobre Juan Martínez Montañés y otros escultores, y la revalorización de su figura y obra, sobre  todo por estudiosos e investigadores de Arte de las universidades granadinas y jiennenses, sobresaliendo en su labor el profesor Lázaro Gila Medina.

Desgraciadamente, no hemos podido encontrar su testamento, pero documentos derivados con el reparto de los bienes y pleitos referentes a censos ligados a ellos, nos permiten sacar varias conclusiones:

En primer lugar, el gran número de obras que han ampliado su catálogo de atribuciones a su persona, o, al menos, a su entorno dando lugar a refrendar la importancia de su gubia y su arte con respecto en el entorno artístico que se desenvolvía. Hoy, gracias a los documentos notariales, ya son noticia pasada la atribución del desaparecido Nazareno que se veneraba en la iglesia de los trinitarios Calzados de Granada, tan bello y cercano a esta secuencia de la vida pasional de Jesús como lo consideraba la beata Beatriz de Jesús, y el conde de Maule se lo atribuyó a Gaspar de Becerra; también se han rechazado falsas autorías como las los cuatro medallones con relieves de los Evangelistas en la catedral de Granada; además se han revisado algunas atribuciones de don Manuel Gómez Moreno como escultura del retablo de Santas Isabel; se han ratificado, por otra parte, la autoría de antiguos estudios comparativos hechos por Gallego Burín, Emilio Orozco, María Elena Gómez Moreno y Diego Angulo.

Se han abierto varios campos de investigación, su conocimiento del trabajo de la piedra (ya se le atribuía la Inmaculada del Sacromonte), pero hoy podemos conocer muchas esculturas y bajorrelieves de sus hermanos que aún quedan en Alcalá, en donde el participaría de pequeño (escudos de los edificios de la Mota) e incluso su labor de tasador de las esculturas en este material como las obras de la Contratación de Granada. No podemos olvidar el carácter de mancomunidad con otros artistas que ha abierto la colaboración en la ejecución con otros artistas de su tiempo: sobre todo con su sobrino Pedro de Raxis, con el otro sobrino Bernabé de Gabiria y o con Diego de Navas, Martín de Aranda, que por ahora conocemos.

De reciente descubrimiento ha sido la obra de la Virgen y Santa Ana de realizadas en 1591en la iglesia de los jesuitas, hoy parroquia de san Justo y Pastor, a donde se le atribuyen un crucificado. Ya es conocida su participación en los retablos de la Capilla de la Antigua de la catedral de Granada con Diego de Navas y Diego de Aranda, otro en la capilla del convento de la Merced , otro del convento de los Mínimos (1596) y la ampliación del retablo mayor de la iglesia de San Jerónimo. Otro datado es la capilla de la Virgen de la Esperanza de la iglesia de Santo Domingo de Granada o el de la iglesia de Albolote Ya sabemos que creó muchos tipos iconográficos, crucificados, nazarenos, columnarios etc., pero soslayando los sobradamente conocidos como el Cristo de la capilla de los Beneficiados o el Cristo de la Salud de Santa Fe,  o atribuidos como el del seminario de Granada, recientemente fruto de recientes restauraciones el profesor Sánchez Mesa ha incluido dentro de su círculo, tomado como el artista que trabajaba con un equipo de aprendices y oficiales a los Cristos de Guevéjar, Padul, Cogollos Vega y Quéntar. Esto sin olvidar la consagración de un modelo importante y significativo del Crucificado que tiene su máxima expresión en la obra de los hermanos Gómez en la diócesis de Málaga. O el de los nazarenos atribuidos como el de los Mártires y de la sagrada Pasión y la clara relación manifiesta de este tipo con los de Archidona, Antequera y el desaparecido de la cofradía de la Veracruz de Motril. En cuanto a los columnarios, asistimos en Alcalá la Real ciudad la presencia de un modelino que no llegó a comprarse para fondo municipal y se le atribuye otro del convento de Santa Ana (Córdoba). Habíamos insinuado algunas atribuciones de imágenes de Priego como el Cristo Yacente,  San Juan Evangelista y San Pedro, hoy algunas de ellas no ofrecen duda alguna por la similitud en el tratamiento y la comparación su Nazareno del convento de San Francisco. Ha sido una novedad para la investigación el tratamiento de los temas infantiles como los Niños Jesús, sobre todo el Niño Jesús de Pasión: entre ellos destaca un Niño Jesús sobre una calavera, que se lo atribuye Sánchez Mesa, y al que se relaciona el Niño Jesús de la parroquia de Viznar.

En segundo lugar, ya no cabe duda de esta definición como artista a la figura de Pablo de Rojas: “Rojas es el eslabón que enlaza el romanismo manierista con el naturalismo barroco, el creador de los prototipos de Crucificados y Nazarenos andaluces, y aún de los castellanos”. O coincidiendo con el profesor granadino Francisco Manuel Valiñas López: “La llegada del barroco no fue aquí una ruptura, sino un proceso; un caminar, medroso y decidido a la vez que, guiado por la luz de la intuición, arribara a los dominios de una poética nueva: la de madurez de Pablo de Rojas y los hermanos García, en donde el idealismo cede a la fuerza de una pasión que, no por contenida, es menos palmaria , y donde la belleza, aunque corregida, grande y neta, no deja resultar próxima. Un arte, que por fin, se sacude el frío intelectualismo para presumir de su segura ligazón emocional con la tierra”.

Lo digno de destacar radica en que el estudio de Pablo de Rojas ha dado un viraje auténtico en los estudios de la Historia del Arte, pues de ignorarlo se pasó a su primer aprecio por parte de Hernández Díaz que minimizaba el impulso vanguardista en Rojas y sus contemporáneos granadinos, a favor del magisterio que sobre ellos ejerció Juan Bautista Vázquez el Viejo y que reclamaba el protagonismo del barroco andaluz en nuestro otro paisano Martínez Montañés.; para finalmente reclamar a Granada como punto de partida de la renovación de la imaginería barroca andaluza, como hacen los profesores Ramón Otero e Ignacio Henares. Pues, tras lo estudios de Gallego Burín, Orozco, María Elena Gómez Moreno y los recientes estudios del departamento granadino de Arte de la universidad de Granada podemos afirmar:

“Las relaciones de don Emilio Orozco articuladas en torno a los dos ejes creativos fundamentales , Pablo de Rojas y los hermanos García, y encaminadas a rellenar una laguna que con la aparición de Beatriz Proske en 1967, ya comenzaba a resultar alarmante, constituyen hasta el presente la mejor argumentación de las conductas y valores estéticos con que Granada comenzaba a asumir el nuevo estilo y lo que de ellos hay en la obra de Montañés y la subsiguiente escuela sevillana, poniendo de manifiesto una serie de relaciones de dependencia formal e iconográfica sobre las hoy día nadie alberga duda”.

Alcalá la Real fue curiosamente víctima de este ambiente de minusvaloración de la figura de Pablo de Rojas a favor de Juan Martínez Montañés, siendo olvidado en las celebraciones que se llevaron a cabo con motivo del centenario del nacimiento de “dios de la madera”, fruto de seguir la batuta el catedrático sevillano Hernández Díaz siempre propenso a esta tesis en contra de los críticos granadinos que vieron plasmados sus deseos en la Exposición de Montañés con motivo de su reciente aniversario. Menos mal que, en su última gran publicación Alcalá la Real y la figura de Pablo de Rojas, en palabras de Valiñas López “Hernández Díaz entonando un mea culpa ensalza el lugar `preeminente de Rojas en la escultura andaluza y aun en la hispánica

Y en esta línea, se editó “La escultura del primer naturalismo en Andalucía e Hispanoamérica (1580-1625), un estudio de investigación del Departamento de Arte de la universidad granadina, editado por Editorial Arco y coordinado por el profesor Lázaro Gila Medina. Un  libro que gira en torno su obra y sus coetáneos por varios profesores de universidades andaluzas.

En tercer lugar, durante este último decenio la propia ciudad natal ha homenajeado a la figura de Pablo de Rojas declarándolo en 1999 como Hijo Predilecto de la ciudad junto con Juan Martínez Montañés, y le levantó una estatua en noviembre de 2006 dentro de la plaza de San Antón. Ofrece la firma renacentista copiada de los documentos notariales de Granada e impresa en el faldón de bronce donde posan los pies de Rojas. La mirada del escultor se muestra con la melancolía de sus personajes, y algunas características en la deposición del cabello, frente abierta, bucle y orejas descubiertas, con una esquematización en la traza.


CAMINO MOZÁRABE EN JAÉN


 EL CAMINO MOZÁRABE POR LA PROVINCIA DE JAÉN

Por fin hemos celebrado el primer tramo de la ruta del camino jacobeo. Entre los caminos que llegan a las tierras de Finisterre, se encuentra este camino mozárabe, que recogía en gran parte la antigua Vía de la Plata y recorrían las tropas romanas entre la Bética y el Norte de España. Remontan su historia al siglo X, cuando se hizo célebre para muchos peregrinos cristianos, y, sobre todo, por ser el que camino que recorrió Almanzor tras su saqueo de Santiago de Compostela.     
Por las tierras de la Sierra Sur, este camino se entronca desde tierras de Granada hasta llegar a Mérida, donde enlaza con la famosa vía romana. A través de estos lugares, absorbió y dejó a su paso una trama de caminos reales, rutas pecuarias y otra serie de sendas y veredas comunales que pueden transitarse en tres etapas, comprendidas desde el territorio granadino hasta la ciudad cordobesa de Baena. En la primera etapa, sale de la provincia de Granada, y, encuadrada dentro de la segunda etapa, se inicia en Moclín y, tras pasar la fuente histórica de Malalmuerzo y el Coto de los Pedernales, llega a los alrededores de la Cooperativa de San Antonio conocida popularmente por del Pleito, donde entra en tierras de la Sierra Sur. Es un tramo de romances, remembranzas de frontera y de panorámicas entre atalayas y de leyendas mozárabes que se plasman en la ermita del cortijo de San Marcos, donde comentan que se bautizó el pastor de Colomera. Por las lluvias no recorrimos un tramo de la N-432, que se asciende por el antiguo camino real de Granada, hacia los pies de la Sierra del Camello para pasar por una antigua alquería y venta, de nombre Cequia, que se mantuvo hasta la Edad Moderna y hoy es uno de sus núcleos de la aldea de Ermita Nueva. Bellos parajes en tierras de tesoros hispanoárabes, algún dolmen con el que se topó Romero de Torres por los años treinta del siglo XX, torcales y hundideros naturales divulgados con el nombre  de los Capachos en un paraje de singularidad geológica( dos dolinas de las que contemplamos con este nombre popular), asentamiento de bienes y cortijos de cartujos,  campos colmados del léxico árabe como Almoguer, Acaicería o Gineta, lugares de encuentros históricos entre ziríes y huestes castellanas, poblados y oppida iberorromanos y reminiscencias de material lítico del homo neaderthalensis.   
El tramo se encuentra perfectamente señalizado por la viera jacobea de color amarillo a lo largo de todos dos los recorridos. Tras el paso de los núcleos de las Pilillas y el Ventorrillo por el parque del antiguo centro cultural de La Lealtad, los lavaderos y quesería, abandonamos Ermita Nueva y, tras seguir el camino Real de Granada, pasando por el Llano de los Azores, terrenos de los Propios, el cortijo del Piojo (la leyenda del niño de la Cruz) y una zona de huertos y viviendas de ocio, se cruza el arroyo del Palancares, donde hubo un antiguo batán. Cercano se encuentra el cortijo de Verdugo, de fachada modernista, que recuerda la mano del maestro Manuel de la Morena; en su entorno una cruz y una era son monumentos y testigos del patrimonio de la piedra seca y revivió en años anteriores el tiempo de los segadores, la trilla, la criba y el aventamiento.

Tras cruzar la carretera y un pequeño puente, el camino se si dirige hacia tierras del regidor malagueño Alonso Verdugo, abastecedor de las galeras de Felipe II, y hacia el desparecido cortijo del Villar de Juan Mesa Carnicero, antaño de propios. Con el pequeño respiro de la descendida de los anteriores tramos, el camino comienza una leve pendiente, tras dejar varias viviendas rurales, por donde se marcha `perpendicularmente a la carretera nacional abandonando el camino de la Corte, y  siguiendo hasta unos dos mil doscientos metros, donde se gira hacia la izquierda entre tierras de la Cabeza el Carnero, La Lancha, Llanos de Mazuelos  y las huertas de la Pasadilla, llegamos al camino bici y de la Cañada del Carril, y dejamos el que se apartaba hasta llegar a la Fuente del Rey, bello paraje de hortelanos, bajo la vigía de la torre gótica del Cascante. En los libros de guías remontan este trayecto a más de dos milenios por la presencia de algunos restos romanos cuando escriben “Tras cruzar un pequeño arroyo se llega a una era presidida por una cruz blanca.  Muy cercana queda ya la pedanía de Santa Ana, a la que no llegamos; los restos romanos se pueden descubrir si miramos atentamente el suelo al llegar a la referida era”.  En su entorno, asentaron sus huestes las tropas de Alfonso XI, el mundo argárico dejó sus huellas en cistas y tumbas, sarcófagos romanos se trasladaron al museo local desde este lugar, una de las villas romanas de mayor fondo arqueológico se encuentra en la Lancha, y   se mantiene la imagen románica en una ermita neogótica del siglo XX. El pilar refresca en medio de un recinto de recia y restaurada piedra, tallada por Martín de Bolívar y cubierta en tiempos del abad Mendoza y Gatica para proteger a las damas de las miradas de los mozalbetes cuando llevaban a cabo la colada con los pies del canal del cauce de agua fría. De aquí la ruta viene marcada por una serie de flechas hasta salir al antiguo camino antiguo de la Fuente del Rey, hoy carretera autonómica, en dirección a Alcalá la Real. Lo hicimos en unos meses pasados, Se otea por el Portichuelo la fortaleza de la Mota, y tras bajar, por el antiguo camino de Granada en su tramo de la Cuesta del Cambrón, la mejor entrada para el peregrino es la puerta de Santiago. Curiosamente una puerta poterna bautizada con el nombre del Apóstol, donde los aires solo conservaron sus muros sustentantes y se llevaron el arco de la Pescadería. Pero, cercana se encuentran las caballerizas de los abades y el Bahondillo. Un primer contacto para subir a la iglesia abacial y contemplar varias tumbas mozárabes que en la piedra esculpen una silueta antropomórfica. Las mismas que se encuentran en la necrópolis de Tozar y en algunos cortijos de Alcalá como en las Peñuelas. Se palpa la huella de la ruta mozárabe en esta primera etapa. Por doquier las vieras y las conchas adornan pilastras de arcos y puertas dinteladas Y en el interior del templo, Santiago preside una capilla del ala del Evangelio, como reproducen las nuevas tecnologías en un panel.

 

 


 

 

DON RODRIGO DE ARANDA EN EL JAÉN


 EL PRIMER DIPUTADO DE LA  SIERRA SUR  

 

 

 

 

 

 

 

Desde el punto de vista de representación política del municipio de Alcalá y su relación con la provincia, para comprender la importancia del municipio alcalaíno hay que remontarse a finales del año  1812. Su primer acto aconteció con motivo de la votación de los electores parroquiales para que eligieran a sus representantes a las Cortes Generales y Extraordinarias, pues tuvo lugar un  debate en la ciudad  alcalaína  en el que se discutió la  representación que le otorgaba la Constitución Española del 1810 al partido electoral de Alcalá la Real.  Pues,  la primera dificultad fue motivada por la propia organización del partido judicial, ya que éste se dividió en tres municipios, por primera vez en su historia: los ayuntamientos del Castillo de Locubín,  Frailes y la propia ciudad  de Alcalá la Real) Por otra parte, el procedimiento de llevar a acabo el acto de la votación a través de las parroquias dio lugar a un  conflicto con la Junta Provincial de Jaén, porque el pueblo de Frailes, todavía no era parroquia y el Castillo de Locubín obligaba a sobrepasar la cifra de tres diputados en contra de lo permitido por las comunicaciones del Jefe Político de la Provincia de Jaén y la de Granada. Por último, la dependencia administrativa  del territorio alcalaíno, tan cacareada a lo largo de la historia en unidades superiores como las provincias e intendencias, no debía estar claramente definida. De ahí que todavía se dudase entre la pertenencia del corregimiento de Alcalá a  la provincia de Jaén o la de Granada.

 

     RODRIGO DE ARANDA Y SALAZAR

 

            Por primera vez, hay presencia de políticos alcalaínos en las Cortes Españolas. Entre los diputados elegidos, el más relacionado con Alcalá la Real y no por su nacimiento, sino por sus posesiones,  fue Rodrigo Aranda Salazar, conde de Humanes, que lo obtuvo a los cuarenta y cuatro años, ya que, en el Castillo de Locubín- donde hay una calle dedicada a su nombre-, en parte  era uno de los mayores hacendados. A través de los Álvarez de Sotomayor, señores de la Montillana estaba ligado a nuestra comarca y muchos miembros de su familia fueron regidores del cabildo alcalaíno en siglos anteriores. Era un  militar, que inició su carrera en 1805 como subteniente del Regimiento de Dragones de Pavía. Más tarde alcanzó el cargo de coronel del  ejército. Fue segundo alcalde de Madrid en tiempos de Fernando VII en 1812

          Por la originalidad de su elección debemos reflejar la segunda vez que, en la mañana de 7 de marzo de 1820, por cierto un día desapacible y frío,  fue nombrado teniente alcalde por el ayuntamiento de la ciudad de Madrid. Es muy curioso su nombramiento, porque impactó en la sociedad madrileña y en los círculos políticos de aquel tiempo, ya que se reunieron en la Plaza de la Villa, donde se albergaba la Casa Consistorial. Y lo hicieron, ante la publicación del juramento  de la Constitución Española de 1812 por parte del rey , los  más diversos personajes que representaban los diversos estamentos de España ( la aristocracia con los nobles y Grandes de España; el mundo económico representado por propietarios, ricos comerciantes y banqueros, personalidades y figuras relevantes, abogados, médicos y hombres de ilustración,  generales y subalternos junto con todo el vecindario y  la  presencia de todas clases sociales –medias, altas y bajas). Ante tan deseada y ansiada noticia, todos se dieron entre sí parabienes y abrazos y  expresaron un profundo sentimiento de patriotismo. El propio cronista Mesonero Ramos  en sus  Recuerdos de setentón nos  refleja el acto de proclamación por un sistema peculiar de asentimiento o aclamación popular (la elección directa e inmediata por la multitud congregada, primero de Sáenz de Baranda, como primer alcalde y luego de Rodrigo de Aranda como primer teniente alcalde. Protagonizó el papel  mantenedor del acto el poeta romántico Manuel Eduardo de Gorostiza que se subió al balcón del ayuntamiento  y  se dirigió al pueblo con estas palabras:

 

            -Ciudadanos, ¿Quieren  por primer alcalde constitucional al Marqués de las Hormazas? 

 

            - ¡Sí, sí, viva! Decía con entusiasmo el pueblo.

 

            Pero, en esto una voz salida del grupo, dice:

 

            -No, que es el tío de Elío.

 

            Y el pueblo, en el instante, recobrado de su primer movimiento, dijo:

 

            - ¡Abajo, fuera las Hormazas! ¡Otro, otro!

 

            Y el propio Gorostiza continuó:

 

            - Ciudadanos, ¿Quieren  por primer alcalde constitucional a Pedro Sainz de Baranda? 

 

            -¡Muy bien, viva, viva el alcalde constitucional de 1808, el defensor de Madrid! Ciudadanos, ¿Quieren  por segundo  alcalde constitucional a don……? 

 

.           -¡Bravo, bien, bien!-grita la multitud y Gorostiza, abriendo los brazos, exclama:

 

            -Pero, señores, si no lo he dicho todavía, (risa general y  palmoteo). Vaya, pues iba diciendo Ciudadanos, ¿quieren  ustedes por segundo alcalde constitucional a  Aranda?

 

 

 

            -Bien, bien, viva Aranda, viva Baranda.

 

 

 

            Si nos adentráremos, concreto, en la casuística de su vida parlamentaria se presentó a diputado en las elecciones del 30 de junio de 1834 por la circunscripción de Jaén ( curiosamente, fueron 20 los electores, lo mismo que los votantes, por lo que significa de este tipo de votación a través de representantes elegidos previamente en las comarcas o partidos judiciales) y obtuvo 18 votos, lo que manifiesta cierta disidencia con respecto a su persona en algunos votantes  fueron   y se mantuvo durante un bienio hasta el  año 1836. Ingresó en el Congreso de Diputados el  24 de julio de 1834 y se mantuvo en su escaño hasta 2l 27 de enero de 1836.

 

 

 

            En cuanto  su ascendencia alcalaína,  el legajo del Conde de Humanes recoge todo el linaje de los Aranda desde su primera vecindad en Alcalá la Real  hasta  X Conde de Humanes  don Rodrigo Isidoro de Eraso Aranda y Salazar, nacido en Jaén donde falleció el de mayo de 1882 que, como dijimos anteriormente,  fue Grande de España. Por muerte sin sucesión de su hermano don Fernando. Casó con doña María de Escobedo Salazar y Velasco, siendo hijo de  doña Francisca de Salazar Eraso y Carvajal, casada en Jaén el 30 de enero de 1787 con Juan José de Aranda Álvarez de Sotomayor-, nacido en Jaén, Señor de Montillana- y   fallecido  en Madrid el 7 de septiembre de 1865. El legajo conserva, entre muchos documentos sobre la vida e historia de sus ascendientes alcalaínos, un  rico grabado prologando al libro de  la Virgen de las Mercedes en su altar de la Mota, como muestra de su enraizamiento de esta familia  dentro de nuestra localidad. En concreto, la primera noticia proviene de Pedro Fernández de Aranda, alcaide de Úbeda, cuyo nieto del mismo nombre fue expulsado de esta ciudad tras la ser derrotado por los Traperas, y se afincó en Alcalá la Real, desde donde surgieron varias ramas de su linaje en toda la comarca de la abadía y en tierras del sur de Córdoba. Un ascendiente de don Rodrigo fue el famoso don Fernando de Aranda, el que llevó a cabo las hazañas de la Boca de Charilla contra una avanzadilla musulmana, que se relatan minuciosamente en sus legajos. Por su  primer   casamiento, su hijo Pedro Fernández de Aranda con doña María de Molina, se enlaza con los Señores de Jarafe, desde donde proviene don Rodrigo de Aranda, IX Conde de Humanes. Pero no fue esta la única rama de los Aranda con la conecta nuestro personaje, sino que, a través de los Álvarez de Sotomayor, cuyo señorío lo recibieron a través de María de Aranda, esposo de Fernán Álvarez de Alcaraz y sobrina del de la “Boca de Charilla, , alcalde de Colomera, que resultó muerto por  las heridas en defensa de esta villa: sus  descendientes se trasladaron  a Alcalá la Real, fueron numerosísimas veces regidores, entroncaron por diversos cruces con los Aranda,  y se hicieron  patronos de muchas instituciones, entre ellas la iglesia de Consolación. El último cruce fue  el de José de Aranda Gámiz, abuelos de don Rodrigo de Aranda, en los que se muestran clara la ascendencia alcalaína de este personaje, nacido y vecino de Jaén  en su etapa de militar retirado y diputado a Cortes.

 

DICIEMBRE


DICIEMBRE

 

 

 

Antes de llegar el rey Numa al trono de Roma,  Diciembre  era el mes décimo  o  en forma de refrán “Diciembre es del año, el mes más anciano”. Ya no podemos manifestar que son  contados años, en los que,  por nuestras tierras, los pronósticos   vuelven locos  a los  hombres del tiempo y de las  cabañuelas, Pues  “En diciembre, frío; y calor en el estío” se ha quedado en las baldas de los calendarios antiguos. Lo curioso acontece cuando  nos fijamos en  los  numerosos eventos que se celebran durante el mes de diciembre. Sin miedo a la pandemia de estos dos últimos años, predominan los actos  y fiestas de amor, entendido no como “eros” conquistador (que lo hay, porque los donjuanes ya se refugian en todos los tiempos y rincones),  sino en la nueva lectura de la gracia, o “ágape”, regalo o  banquete  que recibimos desde diversas instancias superiores. Abundan las cenas del mundo de la empresa, de compañeros de trabajo, de peñas deportivas, de muchas asociaciones y de los grupos más insospechados. Como es lógico,  no se olvidan las familias ni los amigos de organizar estas cenas o comidas.  En nuestro mundo  occidental, ocupan un lugar central  las opíparas cenas  familiares  de Navidad y Fin de Año (algunos no olvidan los Reyes Magos por eso de que todos los santos tienen Novena). Incluso, no es de extrañar que finales de noviembre adelante los eventos y se una con el puente de la Inmaculada y la Constitución. A veces, se complementa con la elección a un lugar que comporta un viaje colectivo, Por el contrario, parece como si ese concepto de amor-ágape no calara en nuestros corazones, cuando vemos que muchas personas de otros países solo reciben sino las migajas  del rico Epulón, las de nuestros alimentos  o del dinero sobrantes. Y eso que se multiplican  los mensajes  y campañas  de confraternidad y solidaridad por este tiempo desde las postulaciones de organizaciones no gubernamentales como el Banco de Alimentos o Cáritas hasta las  tradicionales fiestas de aguilando que perviven en otros pueblos con comidas de cofradías y hermandades; y además aumentan los dardos envenenados con lemas como los que la generosidad no es dar lo que nos sobra. Se nos debería caer la cara de vergüenza  cuando  no les damos el mismo  trato ni  una similar   acogida  a estas personas que   nosotros exigiríamos dentro de nuestro catálogo de derechos y pocos deberes, en el caso de que nos encontráramos en tierras extrañas.   Para estas personas, ha desaparecido, del  decálogo de la ley natural de la subsistencia básica;  no existe  la palabra amor/ ágape plasmado en el alojamiento, la comida básica, la atención de la salud y el vestido. ¿Para qué referirnos a los lazos familiares? Aquí no hay buey ni mula, la familia se ha quedado con un solo personaje que ha emprendido su huida a Egipto sin encontrar ni la posada ni  la tierra prometida donde le den de comer.   Para  estos hermanos nuestros, no sirven aquellos refranes  “El mes de Pascua, pásalo junto a la ascua”, ni    “En diciembre, hielos y nieve; ladrillos de matanza y roscos de aguardiente”, pues vienen a buscar trabajo  y salen trasquilados ante la terrible situación que afrontan  viviendo bajo cobertizos  y sin ni siquiera leña para encender una fogata ni un pedazo de pan y aceite poder llevado a su boca. Ya verás, ya verás. Más que fiestas de Navidad, se asemejan a las fiestas Saturnales, se decoran las casas con plantas y se encienden velas para celebrar la nueva venida de la luz; no digamos los derroches del alumbrado público de muchas ciudades y grandes supermercados. Como los romanos, sus  amigos y familiares se hacían regalos.. Menos mal que los romanos tenían esclavos, porque no querían  saber nada con Saturno. Y, así , el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por su Iglesia. Hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones.

 

 

En muchas familias, casas y templos de la Sierra Sur  y pueblos de Jaén por estas fechas, se mantiene la tradición helenística.  Se mantiene desde la tradición del Niño Jesús en su cuna en  las iglesias para ser besado por estas fechas,  se desarrollan variantes de estas escenas primeras  de la vida de Jesús con exposiciones  y concursos comerciales en los escaparates de muchas tiendas; muy pocas muestras quedan de aquellos belenes napolitanos con ropaje de la Italia de tiempos de Carlos III; predominan  entre ficticio musgo, cataratas de ríos de cristal y montañas de corcho, las escenas artesanales y bíblicas de los belenes de toda la vida, algunas instituciones innovan reflejando versiones históricas de la Jerusalén romana o del pasado de las ciudades andaluza; e, incluso, innovan con pasiones bíblicos en los que se exhibe desde el Génesis hasta la evangelización de los apóstoles, y se llega a rizar el rizo con los belenes pasionales que asumen las cofradías de Pasión. Pues, siempre en esta tierra, caló aquel dicho “Como nace, mece”, refiriéndose al nacimiento de Jesucristo. Muchas personas hacen cábalas a la hora de programar para al año siguiente los actos de Semana Santa y, en otros hogares, el destino de sus vacaciones.  Últimamente rara es la Nochebuena, en la que no cae un chirimiri  que barrunta lluvia y se transforma en una tormenta  de órdago en el Viernes Santo venidero.  Todas las ilusiones puestas  para una salida procesional, más bien su manifestación religiosa,  se caen en el vacío al depender de un momento, un lugar y una climatología. Nos hemos quedado  en  el Antiguo Testamento griego usando  la palabra eros, para conquistar el objeto y , aunque  Friedrich Nietzsche diga que el cristianismo  habría dado de beber al eros un veneno, y   le hizo degenerar en vicio,  en parte tenía cierta razón porque  el mundo occidental  todavía no ha experimentado lo que significa  la palabra ágape,  que  denota sin duda algo esencial en la novedad del cristianismo, precisamente en su modo de entender el amor, el sentarse en torno a una mesa, ser todos miembros de un solo ser,  el ver el rostro de  Dios en  las personas más excluidas. Si tuviéramos esta visión, perfectamente  comprenderíamos  el dicho del final y principio del ciclo  histórico de  Jesús y no nos quedaríamos  en los oropeles. Pues, si nace como uno más  de nosotros, morirá en las mimas  condiciones. Lo demás son autojustificaciones, evasivas o simplemente quedarnos  “Días de diciembre, días de amargura; apenas amanece, ya es noche oscura”. Noches de crisis para los de siempre agravada por la guerra y la inflación,  de espantar sus diablos para los miembros de las sociedades de bienestar. Por eso encomendémonos a San Silvestro y llevemos al nuevo año del  cabestro. Feliz Navidad  2022 a todos.

 

 

FOLCKLORE ORAL DE LA SIERRA SUR en el JAÉN

 


Un relato, una canción  y una poesía de Navidad

Ya pasaron los tiempos  cuando la ganadería ocupaba muchos lugares de la geografía provincial.  Llegó a competir con la agricultura del cereal y del olivo en muchos lugares. Las aldeas, los cortijos y  las cortijadas eran los elementos arquitectónicos del paisaje. Sus moradores  mantenían la economía autárquica y familiar de la agricultura. Y, plasmaron un acervo cultural muy importante. En la Sierra Sur quedan todavía vestigios de aquellos tiempos, y personas nonagenarias todavían recuerdan contenidos de un folclore rico en leyendas , cuentos y poesía popular. Esta es una muestra de estos rincones, que solían enriquecerse con los tiempos litúrgicos, y sobre todo en Navidad. Primero con un poema de poesía pastoril religiosoidad popular. Es el siguiente recogido de una aldeana ocotogenaria de la Venta de los Agramaderos de Alcalá la Real.

La pastora con sus cabras

A la sombra de una piedra,

había  una niña sentada

con un rosario en la mano

rezando la vida sagrada.

Y vio venir tres personas,

dos blancas y una morada.

Y le pregunta la morada:

Niña, ¿de quién son las cabras?

-Tuyas, Virgen María,

la pastora con sus cabras.

Le respondió Jesús:

-Niña, tan bien nos conoces

que tan dulcemente hablas.

Y se la llevaron al cielo

de serafina cercana.

Su madre viendo que no venía

la pastora con sus cabras,

se arrodilla delante de Cristo,

 y  le dice: Señor,

 ¿dónde tienes a mi pastora

 que tantos días tarda?

Le respondió una voz:

-Toma tus ovejas y tus cabras.

Que tu hija está en el cielo´

con mi familia sagrada.

 

Más curioso es este cuento rural muy extendido por la zona de la Rábita y Castillo de Locubín, titulado “La Pobre Vejecita”.

LA POBRE VIEJECITA

Había una viejecita, muy pobre, muy pobre, pero muy buena. Vivía en una casa  con todos sus muebles  muy antiguos, desgastados  y destartalados. Sólo le quedaba una gallina muy delgada. Pero decidió cocinarla para invitar al Señor por Navidad. Primero  arregló toda la casa muy esmeradamente, mató a la gallina y la  troceó y la puso en la olla. A continuación, se  puso en marcha  y bajó a la Iglesia para  invitar a  comer al Señor.

Desde los barrios altos de su aldea bajó a la iglesia, tras entrar en ella, le dijo al Señor:

-Mira, Señor, me gustaría mucho que subieras a comer conmigo.

Él le respondió:

-Vete  tú primero, que yo, a continuación subo.

Así, como se lo  había mandado el Señor, lo  cumplió. Entró en su casa y se quedó esperando al Señor. Al cabo de un buen rato, un viejecito  llamó  a la puerta, al instante le abrió la puerta  y aquel pobre hombre   se le acercó diciendo

-Por favor, señora, tiene  algo con que darme.

Elle le respondió:

-Toma este pedazico de gallina, la verdad es que estoy esperando al Señor para comer con él, pero, no importa, tómelo.

Pasó mucho rato, y, al darse cuenta de que el Señor no se presentaba, volvió a la iglesia y le dijo:

-Señor, suba, ya que se va a enfriar la comida.

Él le contestó:

-Súbete, que pronto estoy allí.

De nuevo, se demoró la visita de su Señor, entretanto pasó un niño andrajoso y mal vestido, que llamó a la puerta, y, el muchacho le pidió algo de comer. Aunque estaba inquieta la viejecita  por la tardanza de su Señor a quien le tenía preparada la cena y porque ya sólo le quedaba media gallina, ello no fue óbice para que diera otro trozo de la gallina al chiquillo.

Como no subía el Señor, de nuevo bajó por tercera vez a la iglesia. De nuevo, el Señor le ordenó que se subiera y  le esperara dentro de su casa. Le obedeció la muchacha. Ahora se encontró con una nueva visita, la de un mendigo pidiéndole algo de comer. La viejecita le dijo:

-He invitado al Señor a comer, pero, bueno, te daré un  trocito.

El mendigo, loco de contento, se la agradeció en gran manera. Por su parte, la viejecita se decía a sí misma. “Voy a volver a bajar por tercera vez, porque la comida se ha enfriado y yo no sé lo que pasa al señor”. Así hizo, bajó  de nuevo a la iglesia y entabló conversación  con el  Señor que le dijo:

-Tres veces que he subido a comer, las tres veces que me has dado. Ahora, inmediatamente súbete a tu casa y acaba de comerte la gallina,  

La viejecita se quedó asombrada y se subió a su casa en un santiamén. Al llegar, todo había cambiado. Su casa se convirtió en un palacio, en la despensa había grandes manjares, le servían varios mayordomos, relucían lámparas maravillosas, grandes y esplendorosos sillones amueblaban el salón, el huerto se había transformado en un versallesco jardín.

Sin embargo, una vecina de la viejecita, por cierto muy orgullosa y altanera, egoísta y envidiosa, y, para colmo altanera, se enteró de lo ocurrido y no pudo soportar este cambio en la forma de vida de la  viejecita. Entonces le dijo:

-Voy a preparar una gran comilona, e invitaré también  al Señor, para que me pase todo lo que le ha acontecido a mi vecina.

            A continuación, ordenó matar a su mejor cordero, compró las frutas más ricas del mercado de la plaza y acudió al horno por dulces exquisitos y el pan más tierno. Con estos preparativos, bajó a la iglesia a invitar al Señor, que le dijo:

      - Súbete ya tú, que pronto voy a visitarte yo.

            Tras  llegar a su casa, tuvo la visita de un mendigo y le pidió algo de comer. Ella lo echó a patadas y no le hizo caso alguno. Más tarde, un pobre niño le tocó la puerta pidiéndole un trozo de pan y ella ni lo miró. Al ver que el  Señor no subía, volvió a llamarlo y éste le dijo:

            -Ya subiré, no te impacientes.

            De nuevo, un viejecito tocó a la puerta pidiéndole algo de comer. La misma respuesta de rechazo y de negaciones tuvo con el desafortunado viejo.

Al volver a ver en la iglesia al Señor, este le contestó:

            -Tres veces, que te he pedido de comer, las tres veces me has echado.

            Ella quedó sorprendida por las respuestas.  Subió a su casa y no pudo aguantarse, porque se había transformado totalmente. Desde el cuadro  más pequeño hasta el arcón más grande se había convertido en lo más feo y  anticuado que uno se podía imaginar, su casa ya no era una mansión, de un palacio, era una cuadra de animales, los mayordomos pordioseros mendigos…y colorín, colorado este cuento se ha acabado.  


Ana Rosales Gómez, en Alcalá la Real, cantaba este villancico que escuchaba en la capilla del Hospital de la calle de Rosario. Con su buena voz, recordaba las noches de Navidad, Noche Vieja  y Reyes Magos en las que madres mercedarias se agrupaban en torno al Niño de Belén de su Portal y entonaban estos veros preciosos líricos, y con una melodía inolvidable:

 

En el portal de Belén,

hay un niñito

que le llaman Jesús Rey,

y el pobrecito

ropa no tiene.

Duérmete niño,

duérmete leve.

qué serenita cae la nieve,

que menudita

cae la nieve

En el portal de Belén

hay un niñito

que llaman Jesús Rey,

es muy bonito y chiquito.

¡Qué serenita cae la nieve!

¡qué menudita cae la nieve!

 Y, qué bonita

que es la canción!

No cabe duda

que, al escuchar,

una segunda repetición,

es más bonito

 el bello cantar.