CORREGIDORES JIENNENSES EN ALCALÁ LA REAL
"la historia local contribuye a fundamentar la base del conocimiento global de los pueblos desde el estudio de los acontecimientos de las ciudades"
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sábado, 20 de mayo de 2023
EL CORREGIDOR FERNANDO DE AGREDA
UN COMEDIANTE EN LA CÁRCEL
Gonzalo Cejudo escribía un artículo en forma de relato sobre el teatro. Se había centrado en sus comienzos, sus corrales de comedias, comediantes, medios de transporte y otros aderezos de su entorno. Le llamaban la atención los autores de comedias, que generalmente correspondían con los directores de las compañías de teatro, y frecuentaban los pueblos de la Abadía, tras su paso por ciudades sevillanas y cordobesas, y, en otras ocasiones, procedentes de Granada. Desgajaba la margarita si se había desarrollado por estos lares el mundo teatral dentro de recintos cerrados antes del siglo XVII. Y descubrió, hace unos días, que .en los últimos años del siglo anterior, pasaron autores de comedias que habían interpretado obras de Lope de Vega en el Corral de Comedias de la sede abacial, un recinto relacionado con la Cofradía de la Veracruz. Pero mira por dónde que les vino a sus manos un documento que le adelantaba de nuevo en la llegada de grupos teatrales antes de los años veinte, que los había recogido en un artículo de la revista Toro de Caña.
Le apareció un
comediante con nombre de tradición teatral, Jerónimo de
Calderón. Y comenzó a indagar sobre sus orígenes y su entorno. Se
hallaba en Alcalá la Real, por el mes de junio de 1610, y, hasta ahora, no
aparecían sobre su vida sino otras noticias de un archivo portugués de
la ciudad de Torre do Tombo, en su registro notarial de 7 de febrero de
1614, un contrato para la constitución de su compañía de este
actor. Aún más, en los prolegómenos de este legajo, se declaraba a
Jerónimo natural de Madrid y casado con María Ramírez. El documento daba
unos datos muy interesantes, ya que identificaba a los miembros de su
compañía: su hija María Calderón; Cosme de Salazar; Antonio Rodríguez; Jerónima
de Vargas; Tomás de Rojas; Ginés de Bracamonte; Francisca de Barrio, Juan
Bautista de Villalobos, Francisco de Morales, y Francisco de la Cruz.
En primer lugar, releyó y se fijó en la actriz María
Calderón. Y le vino a la mente un curioso personaje que había escuchado en una
visita turística a un convento de Madrid: La Calderona, un personaje lleno de
intriga y misterio. Recordaba que el guía hacía coincidir con el apodo el
nombre de aquella mujer. Había sido amante
de Felipe IV y madre de su hijo Juan José de Austria, nacido el 7 de abril de
1629. Pero comentaba que todos los datos sobre su biografía de La
Calderona permanecían envueltos en un halo de leyenda; fue la
comidilla de la Corte por esta relación amorosa, recogida en sátiras y
crónicas de la época. 
Dudaba Gonzalo si podía identificar este personaje con María Calderón o
existía otra Calderona, o no era ninguna de las dos, cuando releía una y otra
vez el documento notarial del escribano alcalaíno Alonso Sánchez de Córdoba.
Pues, la mayor parte de los testimonios del siglo XVII la nombraban
simplemente como La Calderona, pero, a fines de
este siglo, la condesa de Aulnoy la identificó con el nombre de María
Calderón. Y lo que no engendraba duda alguna fue el documento, único
e incontestable, de la partida del bautizo de Juan José de Austria, que
tuvo lugar el 21 de abril en la iglesia de San Justo y Pastor de Madrid, donde
ni se mencionan los nombres de los padres, y se cita a un niño con la expresión “hijo de la
tierra”, expósito, los de apellido de la Cruz en muchos lugares, equivalente a
hijo de padres desconocidos.
Pero el nuevo documento alcalaíno le renovó esta
versión , por la falta de credibilidad de las pruebas anteriores, y
comenzó a dudar sobre la identificación de La Calderona con
María Calderón. Y eso que había sido asumida por importantes estudiosos. No
ponía en duda sus conclusiones, pero cuestionaba algunos pasajes que han
contribuido a historia la vida de esta actriz, como Pellicer en el siglo XIX o
Rennert en el siglo XX.
Por eso Gonzalo acudió a a las fuentes directas y
cercanas a los hechos de la Calderona, y recogió los datos de Genealogía,
origen y noticias de los comediantes de España, entre 1700 y 1721,
confiaba en este anónimo autor de elenco de actores, que, en dos
volúmenes, como buen conocedor del mundo teatral, distinguía expresamente entre
dos actrices con apellido Calderón. La que más ases de la baraja tenía en la
mano era la apellidada Calderón, pero más conocida como La
Calderona, y el citado anónimo confesaba “fue
(sin auerse podido aueriguar el nombre ni con quién casó) la madre del Sr. don
Juan de Austria, y luego que parió la puso en un combento de un lugar de la
Alcarria el Rey Phelipe IV en donde murió abadesa, y al tiempo que estava
preñada estubo representando en Valencia”. Pero también, recogía a otra actriz
llamada María Calderón, que según esta fuente sería hermana de La
Calderona, y que fue también célebre actriz y “acauó sus días
miserablemente”.
Aunque el documento alcalaíno se apartaba de la
fecha de las relaciones amorosas entre La Calderona y
Felipe IV en 1627, completó todos los datos de este
acontecimiento que marcó la vida de esta actriz. Y anotó que, cuando debutaba en el teatro de comedias madrileño El
Corral de la Cruz, el rey, asiduo de fiestas y representaciones teatrales, se
encontraba el público y desde el primer momento quedó prendado de la artista.
Algunos aluden que esta había acudido a Palacio para representar
ante el Rey una comedia, con la edad aproximada de dieciséis años. Y no pasó
por alto sobre los rumores de sus anteriores relaciones con Ramiro Núñez
de Guzmán, II duque de Medina de las Torres. Y, en una nota aparte,
escribió que había sido amante, y como fuente de este rumor trajo a
colación esta conocida sátira de la época: “Un fraile, y una Corona, / un
Duque, y un Cartelista / anduvieron en la lista / de la bella Calderota”.
A partir de este momento se vio obligada la Calderona a abandonar
los escenarios en pleno éxito entre algunos incidentes de modo que causó el
enfado de la reina Isabel de Borbón cuando el rey cedió a María un
palco distinguido de la Plaza Mayor de Madrid para asistir a las
festividades y espectáculos. Y la actriz fue puesta en lugar más discreto
de la Plaza, que el pueblo bautizó como «balcón de Marizápalos», otro de los
nombres con los que se la conocía alusivo a uno de sus bailes más famosos.
Pero continuó el hilo de la Calderona y siguiendo
varias fuentes y, como es lógico, la mencionada Genealogía, anotó
que, tras el nacimiento de Juan José de Austria, La
Calderona ingresó de en el convento benedictino de San Juan
Bautista de Valfermoso de las Monjas (Guadalajara), del que, según la
tradición, llegó a ser abadesa.
El documento alcalaíno era un auto judicial en el que
se había presentado, ante el alcalde mayor de Alcalá la Real, el
egabrense Alonso de Cárdenas y Clavijo, licenciado y presbítero de la
ciudad de Cabra, donde se había presentado el comediante Jerónimo de Calderón .
Debía allí realizar algina función teatral, pues pernoctó en la ciudad, donde
Jerónimo entró a la casa del cura y, según las declaraciones de este,
estupró y raptó, a su criada Isabel de Cárdenas; incluso le robó 50
ducados. Curiosamente, el nacimiento de esta niña coincidía con el de la
Calderona en 1611, más tarde en Madrid. Y no es de extrañar que se forjara otra
leyenda con la de María Inés Calderón, una niña expósita
que había aparecido en las puertas de la casa de Juan Calderón, hombre
vinculado al mundo del teatro, quien la adoptó como propia, allá por el año
1611. Pero, los datos de esta relación amorosa se explicitaron en el documento alcalaíno,
donde dieron fe otro presbítero de Cabra Gaspar de Montenero y el vecino
egabrense Juan de Ahabastrro, Lo curioso del acontecimiento en el que se insiste
en la acción de estupro y se constata que se hallaba preso en la cárcel
alcalaína el comediante Gerónimo Calderón. Al poner manos el alcalde mayor Licenciado
Meneses, se requería que se le devolviera a la cárcel de Cabra; pero ya pasado
un tiempo se consideró que se le pagaran 200 reales de costos del pleito y
zanjar el asunto de modo que se soltara al comediante. El cura egabrense
acababa el pleito en paz, cobrando los gastos y concediendo perdón a los dos
amantes Isabel de Cárdenas y Jerónimo Calderón
Juan José de Austria nació en la madrileña calle
Leganitos , domicilio de Don Ramiro Núñez, en 1629. Fue
entregado a Magdalena, mujer de origen humilde, que se trasladó con el niño
a León, donde pasó los primeros años de su vida y donde fue confiada su
educación al poeta Luis de Ulloa, gran amigo del conde-duque de
Olivares. En 1642, el
rey Felipe IV reconoció a don Juan
José de Austria como hijo suyo.
De
los cerca de quince años que fue monja llegó a ser abadesa entre los años 1643 y 1646 año en que murió seguramente la
Calderona.
Cuenta
la leyenda que la Calderona huyó del convento y acabó sus días en la sierra que
lleva su nombre situada al norte de Valencia en el camino de Aragón.
El documento alcalaíno corroboraba que su vida
profesional de La Calderona se truncó prematuramente por
el nacimiento de este hijo. Pero ya era famosa, porque el mismísimo Lope de
Vega se refería a ella, por medio de una carta a Luis Fernández de Córdoba y
Cardona, VI duque de Sessa, en la que participaba, en junio de 1628, en
la representación de los autos del Corpus de Madrid, junto con la famosa actriz
María de Córdoba, más conocida como Amarilis. Lo que no
apoyaba y fue lo que Gonzalo Cejudo escuchó por primera vez en Madrid
sobre esta actriz, era la existencia de un retrato de La
Calderona. No olvidaba a aquel guía atrevido que relacionaba, sin fundamento,
su imagen con un retrato de una dama peinándose, conservado en el convento de las
Descalzas Reales de Madrid.
Sobre
la coincidencia de la Calderona con su hermana Juana, cantante y
actriz, a la que también se le atribuía relación con el rey Felipe IV, el documento
alcalaíno tampoco refiere nada de esta leyenda
basada en el gremio de actores: certifica la muerte de la actriz María Calderón
en Madrid en 1678 y de las limosnas que le pagó el gremio los últimos años en
los que vivió en la pobreza. Por lo que se cree que La Calderona, la que había
tenido un hijo con el rey y había sido monja no era María Calderón, sino su
hermana Juana (de María dicen, “la hermana de La Calderona. María acabó en un
convento en Guadalajara y Juana (la Calderona) enviudó dos veces y debido
seguramente a un ictus, le quedó paralizada una parte del cuerpo no pudiendo
volver a trabajar como actriz. Acabó viviendo en la indigencia y en el olvido
en Madrid.
,,,,,,
AHPJ. Legajo 4949. Folio. 108. Alonso Sánchez de Córdoba,
F. Lope de Vega, Epistolario, ed. de A. González de
Amezúa, Madrid, Real Academia Española, 1935-1943, 4 vols.
A. González de Amezúa, “Unas notas
sobre la Calderona”, en VV. AA., Estudios Hispánicos. Homenaje a
Archer M. Huntington, Wellesley (Massachusetts), Spanish
Department-Welleslley College, 1952, págs. 14-37;
A. Rennert, The Spanish
Stage in the time of Lope de Vega, New York, The Hispanic Society of
America, 1963; N. D. Shergold y J. E. Varey (eds.)
Genealogía, origen y noticias de los comediantes de España, London,
Tamesis Books, 1985 (col. Fuentes para la Historia del Teatro en España, vol.
II)
M. C. d’Aulnoy, Relación del
viaje de España, ed. y trad. de P. Blanco y M. A. Vega, Madrid,
Cátedra, 2000;
T. Ferrer Valls (dir.), Diccionario biográfico de actores del
teatro clásico español, Kassel, Reichenberger Ediciones, 2008.
jueves, 18 de mayo de 2023
LA FERIA DE NOALEJO de finales del siglo xvi
Es
verdad que no hay un dato fidedigno sobre la fecha exacta de la fundación de la
feria de Noalejo. Y, sin embargo, esta feria gozó de gran importancia a lo
largo de la Edad Moderna. No hay duda de que parece que fue noticia cierta de
que comenzó antes de la de Alcalá la Real, aunque se concebía la
feria como relaciones comerciales en algunos lugares del entorno de la lonja y alhóndiga
de esta ciudad desde su conquista, e, incluso, anteriormente a la toma
musulmana, así se concibe en muchos contratos de tratos de animales, compraventa
de asnos, mulos, caballos y otros. La feria de Noalejo mantuvo hasta la Edad
Contemporánea algunos conflictos con los de Alcalá la Real, debido a que amabas
a veces llegaron a coincidir en las fechas y los mismos actores de dichos
eventos. N o es más que consecuencia de la cercanía de ambos pueblos y la
celebración de sus respectivas ferias en fechas cercanas, la de Alcalá pasó de
fechas finales del mes de agosto, por el día de San Agustín hasta los primeros
días de septiembre, de modo que suponía un gran riesgo para la
desaparición de la feria en Noalejo. Este conflicto tuvo lugar a finales del
siglo XVIII y principios del siglo XIX, de modo que finalmente se atrasó
la celebración de la feria Alcalá, y se mantuvo la feria de en Noalejo
como siempre los días 8, 9 y 10. Varios escritores han abundado sobre el
origen de la feria y sus primeros pasos. Hay una carta de un
canónigo, fechada en septiembre de 1602, en la que se trata de la primera
noticia que tenemos de la existencia de la feria como tal. Lo que todos están
de acuerdo que, como dice Manuel Amezcua, :" Hasta pocos años
antes y desde los tiempos de la fundación de la villa, el día de la Virgen de
septiembre era celebrado como su fiesta mayor, y con ocasión de enseñar la
lujosa colección de reliquias que Doña Mencía trajo de la c
orte, este día se
convirtió en una verdadera peregrinación que atrajo a numerosos comerciantes,
que se establecían en unos portales construidos para tal efecto en las casas,
calles y plazas de la villa, desde donde vendían sus mercaderías previo pago de
un alquiler al señorío. Así aparece por cierta información realizada en el año
1592, lo que quiere decir que de existir privilegio real para la celebración de
la feria tuvo que despacharse en la década siguiente, que es cuando la
actividad comercial tuvo su inicio.
Pero, he aquí
que un documento alcalaíno de 1594 nos aporta nuevas luces sobre la feria de
Noalejo y las relaciones de los alcalaínos y los vecinos de Noalejo, en aquel
tiempo compartiendo linderos y negocios (LEGAJO 4945 AHPJ FOLIO 343 y ss.). el
escribano Alonso Sánchez recogió un poder en el que un vecino alcalaíno
trata de defenderse ante la Justicia por encontrarse preso en la cárcel
debido a una pendencia en que acabó muerta una persona en la feria de Noalejo.
En concreto, Ana de Suazo, en nombre del bordador Juan de Olarte, difunto,
cecina de Granada, otorga a su hijo del mismo nombre, otro poder para cobrar
los maravedíes o bienes que le ocasionaron en el pleito que contrajo contra los
molineros de Alcalá, apandilladlos los Delgados, vecinos de Valdepeñas y Juan
de Ortega. regidor de este pueblo; por sus manifestaciones (25 de octubre de
1594) se sabe que habían herido en la cabeza y brazo a su hijo y esto le había
ocasionado muchos gastos en la cura y en el pleito entablado ante la Justicia;
esta había encarcelado en Alcalá la Real al vecino Hernando de Ojeda que había
avalado a Sebastián Delgado.
El
poder original ante un escribano de Granada, aparece en letra procesal y dice
textualmente" por quanto en
días pasados EN LA FERIA DE NOALEJO le hirieron los Delgados molineros, de lo cual causó proceso ante
el rey nuestro señor y los señor alcaldes del Crimen de la Corte de la
Chancillería de Granada y de ello ubo un pleito". Especifica en concreto que Sebastián Delgado
fue uno de los causantes de las heridas y le fio Hernando de Ojeda, zapatero de
Alcalá, por lo que fue absuelto de la prisión Sebastián Delgado. Pero ese quedó
difunto, y la fianza no se ejecutó y basaban al alcalaíno, para encarcelarlo y
cobrar la fianza. Le solicitaban diez ducados y si lo hacía, lograba el perdón
y la soltura de la cárcel.
Luego
ésta feria se adelanta antes de 1594 y, durante su celebración, ya se
ejercían los tratos y los conflictos con los alcalaínos. Frecuentaban la feria
los vecinos de los pueblos limítrofes como Valdepeñas y Granada, y en concreto
no se ceñían los tratos a los animales sino a los bordados, industria molinera
y artesanía.
sábado, 13 de mayo de 2023
ALCALÁ LA REAL, TIERRA DE BORDADORES, TRAS JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS
En Alcalá la Real, por los años setenta y ochenta del siglo XVI, el padre de Montañés ejercía de bordador y mantenía abierto un taller de bordado, donde acudían los clientes, cofradías, eclesiásticos y particulares que hacían donaciones de vestidos sagrados a las iglesias y conventos. Hay constancia de la presencia de su relación con mercaderes de la seda, contratantes e, incluso, miembros de su taller, entre ellos los aprendices. En 1578, se comprometía con Juan de Cueto para educar en el arte del bordado a su hijo Pedro de Torreblanca, de edad de trece años (Hernán Sánchez, Legajo 4676. Folio 189 v. en 23, julio de 1578).
Por estos años noventa debió morir el bordador o broslador Juan Martínez Montañés, y le dejó la antorcha de los contratos de la sede abacial a otro bordador granadino, Andrés Díaz parroquiano de la iglesia de La Magdalena. Ya escribimos algo de su arte con motivo del libro de la Historia de la Real Cofradía de la Virgen de la Cabeza, pues hizo en los años finales del siglo XVI el gallardete que presidió la cofradía durante el siglo XVII y posteriores. Ya había muerto el bordador Juan Martínez Montañés, su hijo, el escultor se hallaba en Sevilla, y Andrés Diaz ocupó el mercado alcalaíno del bordado.
En ocasiones, competía este bordador con otro alcalaíno Francisco Muñoz, como en este gallardete. En 23 de enero de 1600, como vecino de Alcalá la Real ante Felipe Pérez, se comprometía a enseñar al aprendiz Rodrigo, de seis años, hijo de Benito Grande, ya difunto , y María Hernández. El objetivo consistía en aprender el oficio hasta ejercer de oficia. Le debía dar de comer, vestir, calzar y beber y cama en que duerma en vida sana y enfermo. Al final , como resultas le debía dar un vestido de paño catorceno, consistente en capote, calzones, ropilla, medias, sombrero, camisa y zapatos, todo a uso y costumbre de la ciudad de Alcalá la Real. Se obligaba el maestro a enseñarle o bezarle todo en este arte del bordado, sin ninguna reserva para que lo dominara en su oficio; también en no emplearlo en algo ajeno al oficio y mantenerlo bajo su cuidado esos años y en que no se rompiera los vínculos salvo que se fuera de la casa. En 1608, le arrendó una casa en la Mota a Pedro Pineda Serrano lindera con Luis Fernández Cardera, y se le reconocía como sastre.
Con esto, Martínez Montañés debió mantenerse en la ciudad hasta el año 1582 aproximadamente, como demostramos con otros documentos. Luego. marchó a Granada, donde le encargaron un estandarte de la cofradía del Santísimo Sacramento de Alcalá la Real, y un un terno para el Castillo de Locubín.
miércoles, 10 de mayo de 2023
DIBUJANDO LETRA CAPITAL
LA IGLESIA DE SANTA ANA. NUEVO DOCUMENTO.
ndez y los hermanos Pedro y Juan de Fraguagua. Un nuevo de documento de 1586 contribuye a aclarar los primeros pasos de la construcción de la nave central.
martes, 9 de mayo de 2023
MANUEL PEÑALVER CASTILLO
Ha
muerto Manuel Peñalver Castillo en
Almería, donde ejerció la cátedra de Literatura de Lengua Española de la
Universidad. Era un amante de la provincia de Jaén, de la Sierra Sur y, especialmente
del Castillo de Locubín, como se manifestó semanal y recientemente con el
opúsculo y los artículos publicados por este periódico, Una joya que nos legó
fue la bellísima obra titulada “Castillo de Locubín en su diversidad” que
recoge literariamente un elenco de reflexiones, sentimientos y
propuestas sobre su tierra castillera. Este profesor universitario, afincado en
Almería, no olvidó nunca el vínculo que le unía con la provincia, y
menos aún, con su comarca con esta obra en su pueblo que lo vio nacer. Manuel
Peñalver profundizó en la alma castillera y en el paisaje de las ricas tierras
que baña el río San Juan dando muestras de que domina
completamente toda su geografía, su economía, su historia, su lengua y sus
gentes.
Sus inquietudes y su trayectoria
profesional le hicieron dar el salto de la enseñanza secundaria a la
universidad, gracias a sus méritos académicos y creativos, consiguiendo la
plaza de Titular en el departamento de Lingüística de su Universidad hasta
2009, y obteniendo la cátedra de Lengua Española en 2010, donde se ha
dedicado mucho tiempo al estudio de la Lengua y su diversidad,
especialmente la andaluza. Su labor docente en
la facultad de Filología de la Universidad de Almería le proporcionó
el contacto y la enseñanza con el alumnado, y le imprimió la huella
didáctica para aportar los procedimientos del aprendizaje de la lengua.
Al mismo tiempo, proporcionó sus
frutos con una gran cantidad de publicaciones (artículos, ponencias, libros)
tendentes a la formación lingüística del hablante español. En campos que
se desarrollan en todos los campos de la gramática (ortografía, fonética,
morfología, sintaxis, léxico...) y las relaciones con la poesía,
publicados en las revistas lingüísticas más prestigiosas ( Anuario de Letras: Lingüística y filología, Estudios filológicos Anuario de lingüística hispánica,,). El comparativismo, el paso de los
fenómenos locales a los globales, la historia lingüística, la maestría de
los lingüistas clásicos y modernos como Benot, su labor historiografía en
figuras como Menéndez Pelayo, la trayectoria lingüista de Manuel Peñalver.
Gracias a su labor de archivo figuras como el urgabonense Juan Villar han
salido a la luz con su obra gramatical.
Siempre, Manuel
Peñalver frecuentó el mundo del periodismo y se sumó a la línea de José Manuel
Larra, Julio Camba, Umbral, Manuel Alcántara y González Ruano y a las
corrientes vanguardistas actuales para remover conciencias. Pues
consideraba que el artículo de opinión formaba parte de su esencia de escritor,
y la comunicación era el eslabón que unían a los estudios y profesionales
de la Filología y de la Información. En la editorial
Comares, editó en 2016 Artículos de Opinión y su obra Ochocientas
palabras recogió todos los artículos editados recientemente. Esta obra es fundamental
para reconocer su a postura ante el periodismo, como su artículo Recordando a Martín Ferran,
en el que se define al periodismo el modo de sentirlo, vivirlo, cada
instante, y estar contra el poder, en esa apuesta por la libertad y por la
democracia que llena de esperanza las semánticas del alba. por ser el
periodista dueño de su palabra. Por eso resulta fundamental leer
el artículo "Leyendo a Ryszard Kapuscinski para llegar a
empatizar con Peñalver en los cinco sentidos del periodismo, en compartir
las lecciones de este maestro como hay que unir el lenguaje rápido de la
información con la lengua reflexiva del cronista medieval. Desde su presencia en 1978 en el periódico
Ideal hasta las publicaciones de tirada nacional de los últimos años
pasando los artículos en otras rotativas: hasta 1984 en Diario 16, hasta 200O
en El Correo de Andalucía, de 2000 a 2003 en la columna de opinión
"ALAndalus" de ABC, Diario de Almería, posteriormente ha hecho
incursiones en El Mundo y, nunca olvidó el contacto con el
periódico provincial " Jaén". Siempre acudió con su certera pluma
para cuestionar nuestras reivindicaciones y rendir homenaje a los
productos, la gente y el arte de a la provincia de Jaén. No hay que
olvidar su paso por su afición de la Tauromaquia en periódicos
nacionales, lo que ha conllevado o varios premios y ha compartido el
reconocimiento de finalistas en varios concursos y certámenes. Entre ellos,
destacan -Premio García Requena al mejor artículo o reportaje y Premio al Mejor
artículo nacional de la Casa de Almería en Barcelona. En 2003, el
primer premio concedido por ANAVE (Asociación de Navieros Españoles, por el
artículo publicado en la Razón " El comercio marítimo
como realidad histórica" en 23 de febrero del mismo año y Diploma Honorario que le rindió El Centro Gallego de Santander en los
premios Julio Camba 2015 al ser distinguido por su gran labor periodística en
defensa del artículo de opinión.
Como aficionado a la tauromaquia y
gran conferenciante, ha disertado en diversas ocasiones sobre el articulista taurino,
ya que considera la crónica taurina como
género periodístico y literario. Con sus palabras define · la
síntesis entre periodismo y literatura en la buena crónica taurina a la que
definió como un texto lingüístico con relevantes valores culturales por lo que
reclamó el uso de una prosa fluida, clara y precisa para conseguir los
objetivos propios de dicha manifestación textual. La exposición se centró,
fundamentalmente, en la prensa escrita.
Fue un gran poeta. Es su faceta
desconocida, pero resulta muy interesante acercarse a su obra, no como un
juego literario, sino como la efusión de su alma poética, anclado en su utopía
garcilasiana e innovadora de las más atrevidas imágenes sin olvidar
la presencia de la pureza poética. Muchos de sus creaciones literarias de
prosa, están imbuidas de la métrica y la metáfora de los poemas más atrevidos.
Su primera obra fue Poesía y lengua, editada en 1985, la que
prologué, y mostraba el camino futuro por donde transcurrirían sus creaciones
literarias y lingüísticas.
En su obra Epígrafes para poetas, ya inició sus primeros
pasos con su poema María, ninfa del Mediterráneo,
donde, según su prologuista, hablaba como los poetas, y ello se traducía en sus
escritos, artículos periodísticos y publicaciones, como dos enamorados de la
misma amada.
La comarca de la Sierra Sur debe
estar en deuda con Manuel Peñalver Castillo, profesor que siempre ha acudido a
todas las citas culturales y acontecimientos, aportando con su presencia el
sello indeleble del sabio, del honrado y preparado docente, del trabajador por
su tierra en el campo literario. Peñalver, poeta lírico y épico, pregonero y
heraldo, embajador y amigo, hospitalario y apologético en
la laicidad, afectuoso y sincero. En suma, Manuel Peñalver ha sido un hombre
de compromiso con su tierra como lo fueron Juan de Aranda Salazar, Ginés
Martínez de Aranda, y otros más contemporáneos a los que no olvida, cita y los
siente como coralistas del círculo defensor la tierra meridional del
reino de Jaén.






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