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sábado, 20 de mayo de 2023

EL CORREGIDOR FERNANDO DE AGREDA

 CORREGIDORES JIENNENSES EN ALCALÁ LA REAL




La nueva situación del corregimiento alcalaíno:

-la influencia del corregidor de Granada y de Jaén.
-las Juntas de Millones
-Los servicios de milicias
Las Cortes y la influencia de las ciudades: los procuradores de Jaén en la Corte, control de la nueva política económica.
-Juán Cerón de la Cerda.
-Juan de Soria Vera
-Los Vera y Soria.
-Luis de Contreras.
-Los Caballero.
-El Vizconde de Linares: Antonio Manrique y Vargas.
     - Luis LÓpez de Mendoza.
- Fernando de Cea y Angulo.
-Silverio de Villavicencio.
- Manuel Hurtado de Mendoza
-Bartolomé Mesía Serrano.
Corregidores de influencia cortesana: Alonso de Sandoval y Ayala, Diego de Guzmán, Juan Liñán de Zúñiga, Fernando de Alarcón y Zúñiga. Tomás de Fontanet, Antonio Enrique de Lara y Madera , JUan María Alfaro y Milán, Gabriel Guerrero y Sandoval,Diego de Obando y Cáceres, Pedro Ariz de Yanguas, Diego de Galarza y obando y Francisco de Pinedo y Sotomayor.
Corregidores de influencia granadina: Fernando de Agreda; Enrique de Baldeolomar, Pedro Carrillo de Mendoza, Gregorio Chaves y Mendoza, Gabriel Herrero y Sandoval
Corregidores cordobeses: Alfonso de Sosa y Córdoba.



lA DIFÍCIL CONVIVENCIA DEL CORREGIMIENTO ALCALAÍNO


Los años de  vida fronteriza, comprendidos entre 1340 y el 1492, y todo el siglo XVI habían constituido en el territorio alcalaíno un sentimiento de exención e independencia, difícil de superar en la nueva situación que se iniciaba con el reinado de los Austrias Menores. El propio  cabildo tardó mucho tiempo en poder afrontar  la nueva política real que esquilmó  su hacienda municipal a través de las medidas militares  y que tuvo que afrontar ante las contínuas solicitudes de cooperación a la politica nacional.


Sin embargo, no sólo ofreció dificultades la propia estructura institucional del territorio, formado por un corregimiento integrado por los términos de Alcalá, Loja y Alhama, sino que fueron muchos  los contínuos conflictos que se generaron a lo largo del siglo XVII hasta que, en el reinado de  Felipe V, el corregimiento quedó estructurado  definitiva y jerárquicamente dentro del corregimiento de Jaén.
No es extraño que, en este contexto histórico, la ciudad alcalaína se negara a depender de cualquier reino constituido en su entorno: el de Granada y el de Jaén. Aún más, desde el primer momento no quiso ver canalizadas las órdenes regias  por ninguno de aquellos reinos ni por los representantes gubernativos en las  ciudades de Jaén o de Granada. De ahí que trate de canalizar su colaboración con la Corona a través de una línea directa con la que trata de boicotear cualquier tipo de orden o mandato emanado a través de la mediación de los corregidores jiennenses o granadinos. Algunas campañas, incluso, fueron ejercidas por corregidores de ciudades como Córdoba o Martos. Menos aún, considera que su voz estuviera representada en las Cortes españolas por los procuradores de las ciudades jienneses o granadinas.  Estas eran las palabras del cabildo alcalaíno, bstante claras y tajantes, ante la Corte a principios del siglo  XVII, ante la embajada de Pedro Veneroso a Madrid para resolver el conflicto jurisdiccional:
"hable con los letrados, que allí tiene, para que la ciudad de Jaén no hable en Cortes por esta ciudad "[1]
Incluso, llega a considerar una hipótesis de un origen participativo en anteriores reinados que nunca llegó a plasmarse.

FERNANDO DE AGREDA

Natural y vecino de Granada. Era hermano de Diego de Agreda, caballero de la Orden de Santiago, otro Bartolomé, dio poder a licenciddo Orozo cobro de la venta de finca de Alkcuidia. Alcalde mayor de Alcalá Miguel de Pedrola, que lo fue también de Loja. Alguacil mayor de Loja Manuel Rosales, 

UN COMEDIANTE EN LA CÁRCEL

 

    




Gonzalo Cejudo escribía un artículo en forma de relato sobre el teatro. Se había centrado en sus comienzos, sus corrales de comedias, comediantes, medios de transporte y otros aderezos de su entorno. Le llamaban la atención  los autores de comedias, que generalmente correspondían con los directores de las compañías de teatro, y  frecuentaban los pueblos de la Abadía, tras su paso por  ciudades sevillanas y cordobesas, y, en otras ocasiones, procedentes de Granada.  Desgajaba la margarita si se había desarrollado por estos lares  el mundo teatral  dentro de recintos cerrados antes del siglo XVII. Y descubrió, hace unos días, que .en los últimos años del siglo anterior, pasaron autores de comedias que habían interpretado obras de Lope de Vega en el Corral de Comedias de la sede abacial,  un recinto relacionado con la Cofradía de la Veracruz. Pero mira por dónde que les vino a sus manos un documento que le adelantaba de nuevo en la llegada de grupos teatrales antes de los años veinte, que los había recogido en un artículo de la revista Toro de Caña. 

Le apareció un comediante  con  nombre de tradición teatral, Jerónimo de Calderón.  Y comenzó a indagar sobre sus orígenes y su entorno. Se hallaba en Alcalá la Real, por el mes de junio de 1610, y, hasta ahora, no aparecían  sobre su vida sino otras noticias de un archivo portugués de la  ciudad de Torre do Tombo, en su registro notarial de 7 de febrero de 1614,   un contrato para la constitución de su compañía de este actor. Aún más, en los prolegómenos de este legajo, se declaraba  a Jerónimo natural de Madrid y casado con María Ramírez.  El documento daba unos datos muy interesantes, ya que identificaba a los miembros de su  compañía: su hija María Calderón; Cosme de Salazar; Antonio Rodríguez; Jerónima de Vargas; Tomás de Rojas; Ginés de Bracamonte; Francisca de Barrio, Juan Bautista de Villalobos, Francisco de Morales, y Francisco de la Cruz.

        En primer lugar, releyó y se fijó en la actriz María Calderón. Y le vino a la mente un curioso personaje que había escuchado en una visita turística a un convento de Madrid: La Calderona, un personaje lleno de intriga y misterio. Recordaba que el guía hacía coincidir con  el apodo el nombre de aquella mujer. Había sido  amante de Felipe IV y madre de su hijo Juan José de Austria, nacido el 7 de abril de 1629. Pero comentaba que todos los datos sobre su biografía de La Calderona permanecían envueltos en un halo de leyenda; fue la comidilla de la Corte por  esta relación amorosa, recogida en sátiras y crónicas de la época.  

    Dudaba Gonzalo si podía identificar este personaje con María Calderón o existía otra Calderona, o no era ninguna de las dos, cuando releía una y otra vez el documento notarial del escribano alcalaíno Alonso Sánchez de Córdoba. Pues, la mayor parte de los testimonios del siglo XVII  la nombraban simplemente como La Calderona, pero,  a fines de este siglo,  la condesa de Aulnoy la identificó con el nombre de María Calderón.  Y lo que no engendraba duda alguna fue el documento, único e  incontestable, de la partida del bautizo de Juan José de Austria, que tuvo lugar el 21 de abril en la iglesia de San Justo y Pastor de Madrid, donde ni se mencionan los nombres de los padres, y se cita a  un  niño con la expresión “hijo de la tierra”, expósito, los de apellido de la Cruz en muchos lugares, equivalente a hijo de padres desconocidos.

Pero el nuevo documento alcalaíno le renovó esta versión , por la falta de credibilidad de las pruebas anteriores,  y comenzó a dudar sobre la identificación de La Calderona con María Calderón. Y eso que había sido asumida por importantes estudiosos. No ponía en duda  sus conclusiones, pero cuestionaba algunos pasajes que han contribuido a historia la vida de esta actriz, como Pellicer en el siglo XIX o Rennert en el siglo XX.

Por eso Gonzalo acudió a a las fuentes directas y cercanas a los hechos de la Calderona,  y  recogió los datos de Genealogía, origen y noticias de los comediantes de España, entre 1700 y 1721, confiaba en este anónimo autor de elenco de actores,  que, en dos volúmenes, como buen conocedor del mundo teatral, distinguía expresamente entre dos actrices con apellido Calderón. La que más ases de la baraja tenía en la mano era la  apellidada Calderón, pero más conocida como La Calderona,  y el citado anónimo  confesaba  “fue (sin auerse podido aueriguar el nombre ni con quién casó) la madre del Sr. don Juan de Austria, y luego que parió la puso en un combento de un lugar de la Alcarria el Rey Phelipe IV en donde murió abadesa, y al tiempo que estava preñada estubo representando en Valencia”. Pero también, recogía a otra actriz llamada María Calderón, que según esta fuente sería hermana de La Calderona, y que fue también célebre actriz y “acauó sus días miserablemente”.

 Aunque el documento alcalaíno se apartaba de la fecha de  las relaciones amorosas entre  La Calderona y Felipe IV  en  1627,  completó todos los datos de este acontecimiento que marcó la vida de esta actriz. Y anotó que, cuando  debutaba en el teatro de comedias madrileño El Corral de la Cruz, el rey, asiduo de fiestas y representaciones teatrales, se encontraba el público y desde el primer momento quedó prendado de la artista. Algunos aluden que esta había acudido a Palacio para representar ante el Rey una comedia, con la edad aproximada de dieciséis años. Y no pasó por alto sobre los rumores de sus anteriores relaciones  con Ramiro Núñez de Guzmán, II duque de Medina de las Torres. Y, en una nota aparte,  escribió que había sido amante, y como fuente de este rumor trajo a colación  esta conocida sátira de la época: “Un fraile, y una Corona, / un Duque, y un Cartelista / anduvieron en la lista / de la bella Calderota”. 

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    A partir de este momento se vio obligada la Calderona a abandonar los escenarios en pleno éxito entre algunos incidentes de modo que causó el enfado de la reina Isabel de Borbón cuando el rey cedió a María un palco distinguido de la Plaza Mayor de Madrid para asistir a las festividades y espectáculos. Y  la actriz fue puesta en lugar más discreto de la Plaza, que el pueblo bautizó como «balcón de Marizápalos», otro de los nombres con los que se la conocía alusivo a uno de sus bailes más famosos.

 

Pero continuó el hilo de la Calderona y siguiendo varias fuentes y, como es lógico, la mencionada Genealogía, anotó  que,  tras el nacimiento de Juan José de Austria, La Calderona ingresó de  en el convento benedictino de San Juan Bautista de  Valfermoso de las Monjas (Guadalajara), del que, según la tradición, llegó a ser abadesa.

El documento alcalaíno era un auto judicial en el que se había presentado, ante el alcalde mayor de Alcalá la Real, el egabrense  Alonso de Cárdenas y Clavijo, licenciado y presbítero de la ciudad de Cabra, donde se había presentado el comediante Jerónimo de Calderón . Debía allí realizar algina función teatral, pues pernoctó en la ciudad, donde Jerónimo entró a la casa  del cura y, según las declaraciones de este, estupró y raptó,  a su criada Isabel de Cárdenas; incluso le robó 50 ducados. Curiosamente, el nacimiento de esta niña coincidía con el de la Calderona en 1611, más tarde en Madrid. Y no es de extrañar que se forjara otra leyenda con la de María Inés Calderón, una niña expósita que había aparecido en las puertas de la casa de Juan Calderón, hombre vinculado al mundo del teatro, quien la adoptó como propia, allá por el año 1611. Pero, los datos de esta relación amorosa se explicitaron en el documento alcalaíno, donde dieron fe otro presbítero de Cabra Gaspar de Montenero y el vecino egabrense Juan de Ahabastrro, Lo curioso del acontecimiento en el que se insiste en la acción de estupro y se constata que se hallaba preso en la cárcel alcalaína el comediante Gerónimo Calderón. Al poner manos el alcalde mayor Licenciado Meneses, se requería que se le devolviera a la cárcel de Cabra; pero ya pasado un tiempo se consideró que se le pagaran 200 reales de costos del pleito y zanjar el asunto de modo que se soltara al comediante. ​El cura egabrense acababa el pleito en paz, cobrando los gastos y concediendo perdón a los dos amantes Isabel de Cárdenas y  Jerónimo Calderón

​        Juan José de Austria  nació en la madrileña calle Leganitos , domicilio de Don Ramiro Núñez,  en 1629. Fue entregado a Magdalena, mujer de origen humilde, que se trasladó con el niño a León, donde pasó los primeros años de su vida y donde fue confiada su educación al poeta Luis de Ulloa, gran amigo del conde-duque de Olivares.  En 1642, el rey Felipe IV reconoció a don Juan José de Austria como hijo suyo. ​

 

 De los cerca de quince años que fue monja llegó a ser abadesa entre los años 1643 y 1646 año en que murió seguramente la Calderona. ​

Cuenta la leyenda que la Calderona huyó del convento y acabó sus días en la sierra que lleva su nombre situada al norte de Valencia en el camino de Aragón.

El documento alcalaíno corroboraba que su vida profesional de La Calderona se truncó prematuramente por el nacimiento de este hijo. Pero ya era famosa, porque el mismísimo Lope de Vega se refería a ella, por medio de una carta a Luis Fernández de Córdoba y Cardona, VI duque de Sessa, en la que  participaba, en junio de 1628, en la representación de los autos del Corpus de Madrid, junto con la famosa actriz María de Córdoba, más conocida como Amarilis. Lo que no apoyaba  y fue lo que Gonzalo Cejudo escuchó por primera vez en Madrid sobre esta actriz, era la existencia de un retrato  de La Calderona. No olvidaba a aquel guía atrevido que relacionaba, sin fundamento, su imagen con un retrato de una dama peinándose, conservado en el convento de las Descalzas Reales de Madrid. 

Sobre la coincidencia de la Calderona con su hermana Juana,  cantante y actriz, a la que también se le atribuía relación con el rey Felipe IV, el documento alcalaíno  tampoco refiere nada de esta leyenda basada en el gremio de actores: certifica la muerte de la actriz María Calderón en Madrid en 1678 y de las limosnas que le pagó el gremio los últimos años en los que vivió en la pobreza. ​Por lo que se cree que La Calderona, la que había tenido un hijo con el rey y había sido monja no era María Calderón, sino su hermana Juana (de María dicen, “la hermana de La Calderona. María acabó en un convento en Guadalajara y Juana (la Calderona) enviudó dos veces y debido seguramente a un ictus, le quedó paralizada una parte del cuerpo no pudiendo volver a trabajar como actriz. Acabó viviendo en la indigencia y en el olvido en Madrid.​

 




 

 

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AHPJ. Legajo 4949. Folio. 108. Alonso Sánchez  de Córdoba,

F. Lope de Vega, Epistolario, ed. de A. González de Amezúa, Madrid, Real Academia Española, 1935-1943, 4 vols.

 A. González de Amezúa, “Unas notas sobre la Calderona”, en VV. AA., Estudios Hispánicos. Homenaje a Archer M. Huntington, Wellesley (Massachusetts), Spanish Department-Welleslley College, 1952, págs. 14-37;

 A. Rennert, The Spanish Stage in the time of Lope de Vega, New York, The Hispanic Society of America, 1963; N. D. Shergold y J. E. Varey (eds.)

 Genealogía, origen y noticias de los comediantes de España, London, Tamesis Books, 1985 (col. Fuentes para la Historia del Teatro en España, vol. II)

 M. C. d’Aulnoy, Relación del viaje de España, ed. y trad. de P. Blanco y M. A. Vega, Madrid, Cátedra, 2000;

T. Ferrer Valls (dir.), Diccionario biográfico de actores del teatro clásico español, Kassel, Reichenberger Ediciones, 2008.

 

 


jueves, 18 de mayo de 2023

LA FERIA DE NOALEJO de finales del siglo xvi

 



   Es verdad que no hay un dato fidedigno sobre la fecha exacta de la fundación de la feria de Noalejo. Y, sin embargo, esta feria gozó de gran importancia a lo largo de la Edad Moderna. No hay duda de que parece que fue noticia cierta de que comenzó antes de la de  Alcalá la Real, aunque se concebía la feria como relaciones comerciales en algunos lugares del entorno de la lonja y alhóndiga de esta ciudad desde su conquista, e, incluso, anteriormente a la toma musulmana, así se concibe en muchos contratos de tratos de animales, compraventa de asnos, mulos, caballos y otros. La feria de Noalejo mantuvo hasta la Edad Contemporánea algunos conflictos con los de Alcalá la Real, debido a que amabas a veces llegaron a coincidir en las fechas y los mismos actores de dichos eventos. N o es más que consecuencia de la cercanía de ambos pueblos y la celebración de sus respectivas ferias en fechas cercanas, la de Alcalá pasó de fechas finales del mes de agosto, por el día de San Agustín hasta los primeros días de septiembre, de modo que  suponía un gran riesgo para la desaparición de la feria en Noalejo. Este conflicto tuvo lugar a finales del siglo XVIII y principios del siglo  XIX, de modo que finalmente se atrasó la celebración de la feria Alcalá, y se mantuvo  la feria de en Noalejo como siempre los días 8, 9 y 10. Varios escritores han abundado sobre el origen de la feria y sus primeros pasos. Hay una carta  de un  canónigo,  fechada en septiembre de 1602, en la que se trata de la primera noticia que tenemos de la existencia de la feria como tal. Lo que todos están de acuerdo que, como dice Manuel Amezcua, :" Hasta pocos años antes y desde los tiempos de la fundación de la villa, el día de la Virgen de septiembre era celebrado como su fiesta mayor, y con ocasión de enseñar la lujosa colección de reliquias que Doña Mencía trajo de la corte, este día se convirtió en una verdadera peregrinación que atrajo a numerosos comerciantes, que se establecían en unos portales construidos para tal efecto en las casas, calles y plazas de la villa, desde donde vendían sus mercaderías previo pago de un alquiler al señorío. Así aparece por cierta información realizada en el año 1592, lo que quiere decir que de existir privilegio real para la celebración de la feria tuvo que despacharse en la década siguiente, que es cuando la actividad comercial tuvo su inicio.

Pero, he aquí que un documento alcalaíno de 1594 nos aporta nuevas luces sobre la feria de Noalejo y las relaciones de los alcalaínos y los vecinos de Noalejo, en aquel tiempo compartiendo linderos y negocios (LEGAJO 4945 AHPJ FOLIO 343 y ss.). el escribano Alonso Sánchez recogió un poder en el que  un vecino alcalaíno trata de defenderse ante la Justicia por encontrarse preso en la cárcel  debido a una pendencia en que acabó muerta una persona en la feria de Noalejo. En concreto, Ana de Suazo, en nombre del bordador Juan de Olarte, difunto, cecina de Granada, otorga a su hijo del mismo nombre, otro poder para cobrar los maravedíes o bienes que le ocasionaron en el pleito que contrajo contra los molineros de Alcalá, apandilladlos los Delgados, vecinos de Valdepeñas y Juan de Ortega. regidor de este pueblo; por sus manifestaciones (25 de octubre de 1594) se sabe que habían herido en la cabeza y brazo a su hijo y esto le había ocasionado muchos gastos en la cura y en el pleito entablado ante la Justicia; esta había encarcelado en Alcalá la Real al vecino Hernando de Ojeda que había avalado a Sebastián Delgado. 

  El poder original ante un escribano de Granada, aparece en letra procesal y dice textualmente" por quanto en días pasados EN LA FERIA DE NOALEJO le hirieron los Delgados molineros, de lo cual causó proceso ante el rey nuestro señor y los señor alcaldes del Crimen de la Corte de la Chancillería de Granada y de ello ubo un pleito". Especifica en concreto que Sebastián Delgado fue uno de los causantes de las heridas y le fio Hernando de Ojeda, zapatero de Alcalá, por lo que fue absuelto de la prisión Sebastián Delgado. Pero ese quedó difunto, y la fianza no se ejecutó y basaban al alcalaíno, para encarcelarlo y cobrar la fianza. Le solicitaban diez ducados y si lo hacía, lograba el perdón y la soltura de la cárcel. 

Luego ésta  feria se adelanta antes de 1594 y, durante su celebración, ya se ejercían los tratos y los conflictos con los alcalaínos. Frecuentaban la feria los vecinos de los pueblos limítrofes como Valdepeñas y Granada, y en concreto no se ceñían los tratos a los animales sino a los bordados, industria molinera y artesanía.

 

 Por otro  documento de pleito judicial Pedro Álvarez llegó a un acuerdo con los hermanos Juan  y  Alonso de Medina, todos vecinos de Alcalá la Real, ya que estos últimos agredieron con una herida en la cabeza al primero tras pedirle dinero en la feria, que como indica el texto, se celebraba en septiembre de 1615 ( AHPJ 4983,  FOLIO  474  24 DE NOVIEMBRE DE 1615).
Por otro documento de mediados del siglo XVII , en 1646, Juan Pérez Matute se obligaba a pagar Juan Fernández  de Abril mil seiscientos reales de la compra de 90 primales de cabrío en la feria de Noalejo, antes del día de san Andrés de 1647 en el catorce del mes de septiembre de 1646. ( LEGAJO 5008, FOLIO  768). 




Por lo que se constata la presencia de feriantes del mundo de la ganadería de los pueblos cercanos a la villa de Noalejo y ser anterior al catorce de septiembre,  en torno a festividad de la Natividad de la Virgen. 




 

sábado, 13 de mayo de 2023

ALCALÁ LA REAL, TIERRA DE BORDADORES, TRAS JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS

En Alcalá la Real, por los años setenta y ochenta del siglo XVI, el padre de Montañés ejercía de bordador y mantenía abierto un taller de bordado, donde acudían los clientes, cofradías, eclesiásticos y particulares que hacían donaciones de vestidos sagrados a las iglesias y conventos. Hay constancia de la presencia de su relación con mercaderes de la seda, contratantes e, incluso, miembros de su taller, entre ellos los aprendices. En 1578, se comprometía con Juan de Cueto para educar en el arte del bordado a su hijo Pedro de Torreblanca, de edad de trece años (Hernán Sánchez, Legajo 4676. Folio 189 v. en 23, julio de 1578). 





            Por estos años noventa debió morir el bordador o broslador Juan Martínez Montañés, y le dejó la antorcha de los contratos de la sede abacial a otro bordador granadino, Andrés Díaz parroquiano de la iglesia de La Magdalena. Ya escribimos algo de su arte con motivo del libro de la Historia de la Real Cofradía de la Virgen de la Cabeza, pues hizo en los años finales del siglo XVI  el  gallardete que presidió la cofradía durante el siglo XVII y posteriores.  Ya había muerto el bordador Juan Martínez Montañés, su hijo, el escultor se hallaba en Sevilla,  y Andrés Diaz ocupó el mercado alcalaíno del bordado.

En ocasiones, competía este bordador con otro  alcalaíno Francisco Muñoz, como en este gallardete. En 23 de enero de 1600, como vecino de Alcalá la Real ante Felipe Pérez, se comprometía a enseñar al aprendiz Rodrigo, de seis años, hijo de Benito Grande, ya difunto , y María Hernández.  El objetivo consistía en aprender el oficio hasta ejercer de oficia. Le debía dar de comer, vestir, calzar y beber y cama  en que duerma en vida sana y enfermo. Al final , como resultas le debía dar un vestido de paño catorceno, consistente en capote, calzones, ropilla, medias, sombrero, camisa y zapatos, todo a uso y costumbre de la ciudad de Alcalá la Real.  Se obligaba el maestro a enseñarle o bezarle todo en este arte del bordado, sin ninguna reserva para que lo dominara en su oficio; también en no emplearlo en algo ajeno al oficio y mantenerlo bajo su cuidado esos años y en que no se rompiera los vínculos salvo que se fuera de la casa.  En 1608, le arrendó una casa en la Mota a Pedro Pineda Serrano lindera con Luis Fernández Cardera, y se le reconocía como sastre. 

Con esto, Martínez Montañés debió mantenerse en la ciudad hasta el año 1582 aproximadamente, como demostramos con otros documentos. Luego. marchó  a Granada, donde  le encargaron un estandarte de la cofradía del Santísimo Sacramento de Alcalá la Real, y un un terno para el Castillo de Locubín.

 

miércoles, 10 de mayo de 2023

DIBUJANDO LETRA CAPITAL





la cabeza de mayor barbudo.
A los pies, joven, 
con letras unciales el título 


y el resto conserva los números romanos 1586 Juan Gutiérrez de Rueda 


 

LA IGLESIA DE SANTA ANA. NUEVO DOCUMENTO.

Es curioso que  se conocía varios datos de la nueva obra renacentista  de la iglesia de Santa Ana. Como escribió Lázaro de Gila, por un lado el hastial y la portada se edificó en 1586; por otro lado, en 1591 se edificó una nueva nave  de poniente  con los muros perimetrales. Nada más, pero de la mano del maestro de obras Ginés Martínez de Aranda y de los maestros y cantero Sancho Melé

ndez  y los hermanos Pedro y Juan de Fraguagua. Un nuevo de documento de 1586 contribuye a aclarar los primeros pasos de la construcción de la nave central. 
Es muy importante para la historia de la cofradía conocer sus miembros de aquel tiempo. Aparecía como priostre Alonons López de Antequera, como alcalde Antón Gutiérrez, y oficiales  Juan de Arjona Hinojosa, Pedro Martínez de Espejo,  el Viejo, Juan Núñez , labrador,  Juan Muñoz de Quartas, y Martín Cano Cobaleda, Juan de Extremera,  y Francisco Hernández Rivilla. 
Se hizo un contrato con los hermanos Pedro y Juan de Fraguagua, conlo que se confirman que ya estaban trabajando en la nave, desde 1589, antes que 1591.

Así se describe su intervención:" se obligan a labrar  y trabaxar en la obra que se a de facer en la ermita de de la iglesia de la Señora Santa Ana, desde el día que fueren obligados por el priostre  de la dicha cofradía , desde que son o fueren,  y se le an de pagar a cada uno en su trabaxo  en cada un día quatro reales   y medio ; esto estando  los materiales juntos para facer la dicha obra . quales son dos arcos y su bóbeda, como biene desde la capilla mayor hasta la puerta principal de la dicha iglesia,  y començándose a hacer  la dicha obra, no an de alçar  la mano de ella hasta  que se acabe estando los dichos materiales, e se obligan a sacar la piedra que fuere menester  para la dicha obra ,  así sillares como bolsores y dobelas,

MUY INTERESANTE ES LA UBICACIÓN Y LA NATURALEZA DE LA PIEDRA DE LA MISMA ALDEA DE SANTA ANA,  y se an de sacar  en esta cantera de Señora Santa Ana junto a la dicha Iglesia, y se le a de pagar  por cada una bara   de sillar a a doze mil maravedíes, y por cada  cada bolsor y dobela a treynta maravedíes, y todas las piedras y materiales  se le an de dar puestos en la dicha obra , todo lo qual an de començar   a sacar y labrar  la dicha piedra desde luego como es dicho , an de asistir a la dicha obra  hasta que se  acabe todo punto.
Y se le pagaba según se acabara o sacara por el priostre y alcaldes a pie de de obra.  ESTE FUE EL COMPROMISO. 
legajo 4812. Folio 387 v/388 . AHPJ

martes, 9 de mayo de 2023

MANUEL PEÑALVER CASTILLO

MANUEL PEÑALVER CASTILLO

 

 

          Ha muerto Manuel Peñalver Castillo  en Almería, donde ejerció la cátedra de Literatura de Lengua Española de la Universidad. Era un amante de la provincia de Jaén, de la Sierra Sur y, especialmente del Castillo de Locubín, como se manifestó semanal y recientemente con el opúsculo y los artículos publicados por este periódico, Una joya que nos legó fue la bellísima obra titulada “Castillo de Locubín en su diversidad” que recoge literariamente  un elenco de reflexiones, sentimientos y propuestas sobre su tierra castillera. Este profesor universitario, afincado en Almería, no olvidó nunca  el vínculo que le unía con la provincia, y menos aún, con su comarca con esta obra en su pueblo que lo vio nacer. Manuel Peñalver profundizó en la alma castillera y en el paisaje de las ricas tierras que baña el río San  Juan dando muestras de que  domina completamente toda su geografía, su economía, su historia, su lengua y sus gentes.  

Sus inquietudes y su trayectoria profesional  le hicieron dar el salto de la enseñanza secundaria a la universidad, gracias a sus méritos académicos y creativos, consiguiendo la plaza de Titular  en el departamento de Lingüística de su Universidad hasta 2009, y obteniendo la cátedra de Lengua Española  en 2010, donde se ha dedicado mucho tiempo al estudio de la Lengua y su diversidad, especialmente la andaluza. Su labor docente en la facultad de Filología de la Universidad de Almería le proporcionó el contacto y la enseñanza con el alumnado, y  le imprimió la huella didáctica para aportar los procedimientos del aprendizaje de la lengua. Al  mismo tiempo, proporcionó sus frutos con una gran cantidad de publicaciones (artículos, ponencias, libros) tendentes a la formación lingüística del hablante español. En campos que  se desarrollan en todos los campos de la gramática (ortografía, fonética, morfología, sintaxis, léxico...)  y las relaciones con la poesía, publicados en las revistas lingüísticas más prestigiosas ( Anuario de Letras: Lingüística y filología, Estudios filológicos Anuario de lingüística hispánica,,). El comparativismo, el paso de los fenómenos  locales a los globales, la historia lingüística, la maestría de los lingüistas clásicos y modernos como Benot, su labor historiografía en figuras como Menéndez Pelayo, la trayectoria lingüista de Manuel Peñalver. Gracias a su labor de archivo figuras como el urgabonense Juan Villar han salido a la luz con su obra gramatical. 

           

    Siempre, Manuel Peñalver frecuentó el mundo del periodismo y se sumó a la línea de José Manuel Larra, Julio Camba, Umbral, Manuel Alcántara y González Ruano  y a las corrientes vanguardistas actuales para  remover conciencias. Pues consideraba que el artículo de opinión formaba parte de su esencia de escritor, y la comunicación era el eslabón que unían a los estudios y profesionales de la Filología y de la Información. En la editorial Comares, editó en 2016 Artículos de Opinión  y su obra Ochocientas palabras recogió todos los artículos editados recientemente. Esta obra es fundamental para reconocer su a postura ante el periodismo, como  su artículo Recordando a Martín Ferran, en el que se define al periodismo el modo de sentirlo, vivirlo, cada instante, y estar contra el poder, en esa apuesta por la libertad y por la democracia que llena de esperanza las semánticas del alba. por ser el periodista dueño de su palabra.  Por eso resulta fundamental leer el artículo "Leyendo a Ryszard Kapuscinski para llegar a empatizar con Peñalver en los cinco sentidos del periodismo, en  compartir las lecciones de este maestro como hay que unir el lenguaje rápido de la información con la lengua reflexiva del cronista medieval.  Desde su presencia en 1978 en el periódico Ideal hasta las publicaciones de tirada nacional de los últimos años  pasando los artículos en otras rotativas: hasta 1984 en Diario 16, hasta 200O en El Correo de Andalucía, de 2000 a 2003 en la columna de opinión "ALAndalus" de ABC, Diario de Almería, posteriormente ha hecho incursiones en  El Mundo y, nunca olvidó el contacto con  el periódico provincial " Jaén". Siempre acudió con su certera pluma para cuestionar nuestras reivindicaciones y rendir homenaje a  los  productos, la gente y el arte de a la provincia de Jaén. No hay que olvidar su paso por su afición de la Tauromaquia en periódicos nacionales, lo que  ha conllevado o varios premios y ha compartido el reconocimiento de finalistas en varios concursos y certámenes. Entre ellos, destacan -Premio García Requena al mejor artículo o reportaje y Premio al Mejor artículo nacional de la Casa de Almería en Barcelona. En 2003, el primer premio concedido por ANAVE (Asociación de Navieros Españoles, por el artículo  publicado en la Razón  " El comercio marítimo como realidad histórica" en 23 de febrero del mismo año y  Diploma Honorario que le rindió  El Centro Gallego de Santander  en  los premios Julio Camba 2015 al ser distinguido por su gran labor periodística en defensa del artículo de opinión.

Como aficionado a la tauromaquia y gran conferenciante, ha disertado en diversas ocasiones sobre el articulista taurino, ya que considera la  crónica taurina como género periodístico y literario. Con sus palabras define · la síntesis entre periodismo y literatura en la buena crónica taurina a la que definió como un texto lingüístico con relevantes valores culturales por lo que reclamó el uso de una prosa fluida, clara y precisa para conseguir los objetivos propios de dicha manifestación textual. La exposición se centró, fundamentalmente, en la prensa escrita.

Fue un gran poeta. Es su faceta desconocida, pero resulta muy interesante  acercarse a su obra, no como un juego literario, sino como la efusión de su alma poética, anclado en su utopía garcilasiana e innovadora de las más atrevidas  imágenes sin olvidar  la presencia de la pureza poética. Muchos de sus creaciones literarias de prosa, están imbuidas de la métrica y la metáfora de los poemas más atrevidos.

            Su primera obra fue  Poesía y lengua, editada en 1985, la que prologué, y mostraba el camino futuro por donde transcurrirían sus creaciones literarias y lingüísticas. 

             En su obra Epígrafes para poetas, ya inició sus primeros pasos con su poema   María, ninfa del Mediterráneo, donde, según su prologuista, hablaba como los poetas, y ello se traducía en sus escritos, artículos periodísticos y publicaciones, como dos enamorados de la misma amada. 

La comarca de la Sierra Sur debe estar en deuda con Manuel Peñalver Castillo, profesor que siempre ha acudido a todas las citas culturales y acontecimientos, aportando con su presencia el sello indeleble del sabio, del honrado y preparado docente, del trabajador por su tierra en el campo literario. Peñalver, poeta lírico y épico, pregonero y heraldo, embajador y  amigo,  hospitalario y apologético en la laicidad, afectuoso y sincero. En suma, Manuel Peñalver ha sido un  hombre de compromiso con su tierra como lo fueron Juan de Aranda Salazar, Ginés Martínez de Aranda, y otros más contemporáneos a los que no olvida, cita y los siente como coralistas del círculo defensor  la tierra meridional del reino de Jaén.