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sábado, 29 de abril de 2023

MANUEL DE LA MORENA MAESTRO DE OBRAS EN LA ARQUITECTURA DE PRINCIPIOS DE SIGLO XX

 

MANUEL DE LA MORENA MAESTRO DE OBRAS

A finales de 1909, el ayuntamiento alcalaíno nombraba  maestro de obra a Manuel López Ramírez. Un albañil avecinado en la calle Arcipreste Robles, nº 12 a la edad de 29 años.  Se encuadraba en un examinador  de este oficio y abarcaba la tradición del mundo de la construcción de los antiguos alarifes como Garrido y Pedro Ramos , canteros, albañiles, fontaneros, ingenieros de caminos, maestros mayores de obras Ginés Martínez de Aranda, Francisco Martín, Manuel del Álamo, Mateo Primo, Felipe García Peinado, Antonio Martín Espinosa de los Monteros, Juan de la Paz ,Manuel Granados, Tomás Cortés y José Alamedas.

          Se  avecindaba a principios de siglo en una ciudad que Guardia Castellano, con un canto casi épico, asistía a un cambio que se estaba produciendo, en una agricultura, a la que calificaba “abandonando antiguas y rutinarias prácticas, figura en primera línea entre los pueblos productores; sus aldeas crecen, los caseríos se multiplican, y los campos se alegran con sus vides nuevas y con las hojas siempre verdes de sus crecientes olivares, esperanza de un mañana venturosos”.  Por otro lado, un nuevo modelo de ciudad se estaba fraguando bajo la influencia de los  arquitectos granadinos y jienenses, que ejercen su huella en los maestros de obras de Alcalá la Real  De su paseo por Granada y varios pueblos de la provincia se topó con alguno de los edificios, fábricas o acequias diseñados y construidos por Francisco Giménez Arévalo,  con el título de Maestro de Obras, en la práctica actuó como el arquitecto/empresario más prolífico del último tercio del siglo XIX y dos primeras décadas del XX en Granada. Fue el constructor más destacado del periodo modernista local. Su actividad no sólo se centró en la construcción, también estuvo detrás de iniciativas empresariales de gran calado: puso la primera fábrica de alcohol de España. Jordana y Monserrat también jugaron un gran papel. En Jaén, el tejido urbano decimonónico empezó a cambiar, perdiendo importancia la distribución de la ciudad en colaciones religiosas y apareciendo el concepto de barrio. Con el incremento demográfico y la llegada del ferrocarril,  y la  dirección de dos ejes radiales desde la antigua plaza del Mercado: el paseo de la Estación y la carretera de Madrid. En la primera se ubicó el asilo de ancianos San José (1899-1902), gestionado por las Hermanitas de los Pobres, un interesante y funcional edificio, proyectado por Justino Flórez y construido en ladrillo visto, dentro de un racionalismo constructivo  y culminado por su hijo Antonio Flórez Urdapilleta, En este entorno, se encuadra la  última obra del arquitecto leonés, un hito de la transición entre los dos siglos en la provincia jiennense,  definida por el teatro Darymelia y Casino Primitivo (1919-1927). Y ya los primeros matices modernistas de la capital, enmarcados todavía en un clasicismo ecléctico, aparecen en la pequeña casa de las Heras, proyectada por Agustín Eyres en 1903-04, un pequeño y acertado ejercicio arquitectónico y urbano, situado en la esquina entre la plaza Santa María y la calle Maestra. Durante la década de los años 20 destaca en la provincia una serie de colegios construidos por la Oficina Técnica de Construcciones Escolares dirigida en Madrid por Antonio Flórez Urdapilleta.

De estos tiempos y estilos son todas las casas señoriales del Llanillo, calle Veracruz, Juego Pelota, Caños, Utrilla, callejuelas de la Plaza, Álamos, Fuente Nueva y Real, donde vivían  los labradores, hacendados, profesionales y comerciantes. Este tercer sector que abundaba en la población,  lo regentaban las familias de los Mármol, Serrano, Siles, Miquea,  Sierra, Collado, Calvo, Marín, Santiago, Salazar, Santaolaya, o Montañés entre otros.  Pero, lo que más cambió el panorama fue el ambiente fabril. Pues, en palabras de este cronista “ su industria, hasta aquí estacionaria, empieza a despertar de su letargo, tenemos fábricas de jabón, de aguardientes y licores, de harinas, de aserrar maderas, de fundición, de tejidos algodón, de tejas y ladrillos, de extracción de orujo, y 34 aceiteras).


MAESTROS DE OBRAS Y CONSTRUCCCIONES DE  AQUELLOS AÑOS

JOSÉ ALAMEDA MONTAÑÉS

En el mes de abril  del primer año del siglo XX,  se nombraba como maestro de obras José Alamedas, recibía una  gratificación de 182, 50 pesetas. Pero, compartía con los maestros de obras Tomás Cortés Serrano, y José Granados, el nuevo cambio. No es posible definir la autoría de cada obra, Pero, como catalogación, pueden servir de ejemplo para conocer la transformación urbana que se producía en un pueblo con un diseño claro de arquitectura tradicional a la presencia de nuevos ejes urbanos y  edificios que se encuadran dentro de un eclecticismo ,donde se asisten a la presencia de elementos historicistas, racionalista, clasicista y modernistas. Junto con la presencia de nuevos materiales constructivos se observa la presencia de  un nuevo estilo que conforma un nuevo paisaje urbano, No es de extrañar que Rafael Abril y León, presidente del Casino de Alcalá la  Real, solicitara la colocación en la acera de unas columnitas  de hierro en carrera/20 de hierro que unidas en la parte alta por una crestería que apoyase en la pared en forma de armadura capaz de sostener toldo y cornisa que protejan de la vista  y del sol. Y como primer dato, se continua con la reforma y nueva construcción de muchas casas en las aldeas como la de  la casa en Acequia de Rafael Abril próximo al cortijo del Mechón[1]. Lo mismo cambió la fachada  en las casas de Rafael Pérez Aguilera, en calle Antigua 56, o  en   la  calle Écija Antonio Teba Pulido, que se reedificó la casa de José Ferreira Rubio en calle Real (1902) o la de Antonio Trujillo Angulo, en Carrera  de las Mercedes 11, donde ya se constata en la licencia de obras un motivo constructivo que se va a repetir en futuros años “balcones del piso principal con cierres de carteles análogos a los colocados en otras casas de dicha calle”. Y la huella se extiende en calles aledañas[2].

          No solo afectó a los edificios privados, sino también a los públicos: 

cunetas de Carrera y Fuente la Mora, cañerías de Capuchinos, obras de replanteo importante de árboles en el paseo, que se encontraba completamente destrozado y sin arboleda, noria, tubería de hierro; y en las aldeas,  ermitas  de la Rábita, y reformas (1902) de San Blas.

 

MAESTRO DE OBRAS CÁNDIDO GARCÍA ALVAREZ

 

Por este tiempo, el maestro Cándido García Álvarez (1874) también, desde principios del siglo veinte se encuentra ejerciendo como maestro de obras;  a partir de 1912, fue nombrado por el partido conservador como maestro de obras del ayuntamiento alcalaíno  alternando este puesto con Manuel López Ramírez, de la Morena.  Al llegar la II República, se pasó al bando republicano, pues desapareció prácticamente el partido monárquico. Fue detenido tras la finalización de la Guerra Civil y encarcelado en la prisión de Jaén, donde murió el 22 de febrero de 1941 víctima de la enfermedad que padecía. Sobre todo, participó en algunas de estas  obras a partir de  1905, en las viviendas de la calle Álamos, propiedad de  Baldomero Sánchez-Cañete Mudarra, en la acera de la carretera de Frailes, la del cronista Guaria Castellano en la  calle Mesa, de Gregorio Sánchez en la calle  Abril ,3,  de  Manuel Hinojosa  y Antonia Pino en  calle Medrano. Al año siguiente, casa de Francisco Montañés de la Torre en la Fuente la Hostia., y, dos años después,  (1908) la casa de Valeriano del Castillo Piqueras en . Carrera de las Mercedes. 8, la de  Antonio Hinojosa López, en la calle Llana esquina, La casa de Serafín Mesa en Casilla del Barro,  reformas de la Prisión del Partido  en la calle  Abril junto callejón de los Ángeles,  o en la Fuente de la Mora, arreglo Paseo, calle Carrera, Obras en Casa Cuna, Hospital y empiedro de calle Rosario. Y, en algunos casos se muestra que la fisonomía de la nueva imagen se hacía presente en resoluciones como el acuerdo donde se pedía licencia para la casa nº 1 de la calle Alonso Alcalá de Juan Ramírez de Arellano por su apoderado Francisco Giménez Guardia para reedificar la fachada, o en las casas de don Valeriano Jiménez en calle Álamos, Casa de José Serrano López en la Fuente Rey de su esposa María Hinojosa López o la de Federico Sánchez- Sánchez- Cañete, Veracruz, 13 Fachada y tejado











JOSÉ GRANADOS CATALÁN

José Granados , coetáneo a Manuel de la Morena, nació en 1872. Estaba casado con Amalia López García. Tuvo varios hijos: - José (escritor en Buenos Aires 1893), Rafael (1900), Sara (1902), Alberto (1905), Beltrán 1909) también era maestro de obras, albañil. Intervino en los primeros años del siglo XX hasta que emigró a América en 1909. Era encargado de dirección de las obras. Junto con su hijo Norberto Granados López se marchó a Buenos Aires en 30 de agosto de1909. Su huella de cierres abalconados  y empleo de motivos decorativos en sus antepechos se encuentran en lo de b Obras suyas fueron:- la casa de Caridad, 28, de  Carmen Camacho, vecino de Granada (enlucido, decorado de su fachada, reparación de pilastras y colocación de puertas, rejas y balcones). Y la casa de la Plaza, el Casino antiguo,  en calle Bordador. 

MANUEL LÓPEZ RAMÍREZ SÁNCHEZ HINOJOSA

Bajo el mandato del  alcalde el liberal Alejandro Serrano de Contreras Coello de Portugal comenzó la etapa de maestro mayor  de obras  de Manuel López Ramírez en 15 de diciembre de 1909. No quedó solo  su presencia y su huella en la edificación de nuevos edificios pues, por la catalogación de obras municipales,  se amplió el espectro de su mano . En el Paseo de los Álamos se llevaron  a cabo sus escalinatas, se hicieron  obras en puentes y los  Baños y puentes  de la Ribera Alta e hizo obras de pavimentación en calle Abad Palomino. También se fundó  la Cocina Económica, autónoma e independiente y se realizaron las obras en el Lavadero de la Fuente del Rey,).En esta obra se requirieron los servicios de los maestros de obras de Granada José Pareja para las pilas y José Comas, vecino de Alcaudete para la carretera de Charilla. Se realizaron obras en Fuente el Conejo, visitó de obras a la iglesia de San José de Mures e intervino en el pilar de la Montijana de Charilla. A continuación, exponemos las obras en las debió intervenir mientras se mantuvo en su mandato de maestro de obras en un contexto en el que los  políticos de aquel tiempo basaban su labor dentro de una racionalización de la hacienda local con la supresión de los impuestos de consumos a las clases bajas y condonación de deudas del Pósito, en las obras de adecentamiento y alumbrado de las calles céntricas de la ciudad, en  la guardería policial de los campos, en la higiene  con la restauración de lavaderos y fuentes(Montillana, Comendador y  Fuente del Rey,) y de cementerios en aldeas, en la aplicación de nuevas medidas sanitarias como las vacunas, en el  arreglo de caminos rurales, y en las  reparaciones de edificios públicos (Hijuela de Niños Expósito y Prisión)   :

En 1910, Se continuó el arreglo del Paseo (escalinata para acceso a las casas que se edificaban  en calle Álamos, verja de Fuente Taza, adoquinado del lugar, reposición de plantas y árboles, bancos de madera y piedra y marmolillos del Salón Central, horadamiento de la Fuente Taza.. Muestra de su participación se encuentra una libranza municipal de 152 pesetas a su nombre. En la red viaria,  se constatan el arreglo de calle Abad Palomino y acerado de Carrera de la Mercedes, del Prado de Charilla, de Arcipreste Robles y  Santo Domingo, arreglo de  calle Alonso Alcalá, y General Lastres.  En servicios municipales, obras en el cementerio de la Mota, las cañerías de las Fuentes públicas, aros de piedra de las Acacias de la Plaza Pública, Pilas del lavadero de la Ribera Alta, arreglo de Hospital,  y Matadero, escalera de Cabildo y casa de conserje. arreglos de los Camino de Fuente Álamo, Rosalejo y Fontanilla.  
y   Cortijo Clavijo. Indirectamente, se sabe que se dieron 100 pesetas para las obras de la Iglesia de las Angustias y la misma cantidad embaldosamiento de la iglesia  Santa María la Mayor. Urbanísticamente, se aprobaron a José Ferreira Rubio, su casa en calle Real y a  Manuel de Mármol  enviada al Gobierno Civil.

En   1911,  se construyeron  casa de Demetrio Aguilera en calle Álamos y calle Abad Moya , en la Calle Antón Alcalá fachada, 16 de Emilio Martínez Alcedo y – la casa de Rafael Abril y León en Acequia, cerca del Menchón . Se realizaron obras en Cárcel, fuente de la Montillana en Charilla. ( libranza de 100 ptas.), puente Yerbatunar , el  Fontarrón en Cantera Blanca.(  200)  iglesia de la Ribera Baja, cerca y techumbre en Fuente Rey.

En 1912-1913, se hicieron obras en la casa de Felipe Font por las  aceras calle Utrilla y  en la misma  casa se llevó  a cabo  continuación de  nueva construcción. Hay constancia explícita de que el  maestro Manuel López Ramírez cobró 232 pesetas de las obras de la calle Espinosa y Marines, Pilar de la calle Utrilla, especificándose pago del viaje , dictamen y memorias del pilar de las Pilillas

A finales de este año, entra  como maestro de obras Cándido  García, el 21 de octubre con la proclamación del  nuevo diputado Luis Abril León.. En 1913 se reanudaron las obras en Paseo por este maestro de obras el arreglo del mobiliario de los bancos en 1916. Se intervino en medidas urbanistas como la Puerta del convento dominico en  Carrera de las Mercedes  aprobándose con el criterio del ornato público ( 22 Oc.1913). En 1914, se realizaron las casas de Felipe Martínez Oria, entre carrera de las Mercedes 32 y 1 del Pradillo,  la de Domingo Hidalgo Heredia en  Santa Ana, y de e Juan García en. Mure, la reja de Agustín Santiago (1916) , casa de Genaro Sánchez González en las  Encinillas de Santa Ana, lindante con carretera de Frailes, en Cantera Blanca, casa de  Eugenio Lizana Hinojosa la de Luis Sánchez Garrido en Ribera Baja, la de  Pedro Regalado Pulido

Un año después, se construyeron casas de Jerónimo Sánchez Santiago y Domingo Hidalgo Heredia, la de José Ocaña Pérez e la Pedriza. Otras veces se realizaron la ampliación de casa de Cirilo Hinojosa Berlango y Pascual Carrillo Pérez en Cantera Blanca  Pedriza (1917). Por estos años era maestro de obras Cándido García Álvarez, se arregló la Casa Panera del Pósito  y se arrendaron las  casas de Guardia Castellano  para Telégrafos y Guardia Civil.

En 1918, se dieron licencias de obras a varias casas en el caso y aldeas. En la ciudad,  José Serrano Ortiz en calle Caños, 59 y obras en Calle de Santo Domingo y el  Pilar de la Tejuela. ; y en las aldeas, la de Félix Patrocinio Gómez, Ribera Alta, la de Antonia Piñas Hinojosa, Cantera Blanca, la de Valeriano Rosales Carrillo, Valdegranada, la de Miguel Lebrón Cano, Ermita Nueva, la  de Vicente Moral Palomino en Cantera Blanca, la de Serafín Mesa, en la calle del Horno de  Santa Ana, en. calle del Horno., la de María de la Humildad González Díaz, Cantera Blanca, la de  Francisco Valverde Mesa en  Santa Ana, la de  Espantaleón Cano Nieto en Cantera Blanca, la de  Antonio López Jiménez en Ribera Baja, la de Antonio Torres Escribano en Barranco del Toril, la de  Benigno Escribano Lizana en  Fuente Álamo . Dentro de la labor viaria, el camino de Grajeras.

En 1919, hay constancia de la construcción de las casas de Antonio Aguilar García en Eras Altas de Ribera Alta, de Jerónimo Sánchez Santiago en Santa Ana, de Cristóbal Moyano Castillo en  Ermita Nueva. Y se arregló la calle Antigua .En 1920, las de Antonia Bolívar Moyano en  Ermita Nueva,  de Pedro Moyano Sánchez, junto con el camino de Valdegranada, y la de  Manuel López Peña en  Ermita Nueva, En 1922, las de casas de Manuel García Garrido, en Fuente Nueva,  Antonio Martín Espinosa casa de Abad Moya, Casa de Nicolás Santaolaya Rojas, Marqués de la Hermida en, Fuente Nueva, 6, Casa de Francisco Montañés   de la Torre,,  casa nº 1 de la calle Caridad: fachada.  Y se hicieron  obras en la  de Antonio Frías Carrillo, su terreno y las  de la Fuente Granada. En 1922, se compra del Palacio Abacial  y se sigue destinando a Grupos Escolares, Juzgados, Teléfonos y telégrafos (20-3 1922). Se hacen peticiones de grupos escolares en aldeas todas menos Santa Ana, Ermita Nueva, Grajeras y Fuente Álamo






MAESTRO DE OBRAS CON EL AYUNTAMIENTO DEL DIRECTORIO DE PRIMO DE RIBERA

 

En Alcalá, concretamente, por orden del gobernador civil, el capitán  del Ejército don Esteban Merino Revuelto se presentó ante  el Ayuntamiento como delegado gubernativo del 17 de diciembre de 1923, y en consonancia con el golpe de estado de Primo de Rivera, el teniente de línea de la Guardia Civil Eduardo Carazo y Carazo, convocó a la Junta de Asociados, para que, entre sus miembros, ya concejales y con título de profesionales, eligieran el  nuevo Ayuntamiento. Pues, de acuerdo con la orden del Directorio Militar, debían cesar a todos los miembros anteriores. 

Se constituyó el ayuntamiento formado por profesionales liberales y funcionarios, dando la alcaldía a José Serrano Muñoz, integrándose como maestro de obras Manuel López Ramírez. Sin embargo, pronto, debió dimitir por ocupar su puesto estatal en Correos. A los pocos días, el Gobernador Civil   refrendó la  dimisión de Serrano, porque  su cargo político era incompatible con el de funcionario de Correos, además de no tener título universitario, ocupando la alcaldía Antonio González de Lara[3].

Pero, en el mes de abril, de nuevo se constituyeron los ayuntamientos de acuerdo con el nuevo estatuto de régimen local, en el que se apoyaba un concepto “organicistas de la vida social”, dando entrada a los distintos sectores de la economía y la sociedad con José Benavides al frente. Por el mes de marzo dimitieron los concejales Ramón Navas, Domingo Cano García, José Oria Alba, Joaquín Cobaleda, Rafael Cervera Cano, Domingo Vela Freijóo. Antonio Guardia y Gregorio Torres. En el pleno del ayuntamiento alcalaíno del 27 de marzo de 1924, el gobernador civil de Jaén nombró nuevos concejales, y, ante el delegado gubernativo Cirilo Artés Olmo se incorporaron a la política municipal personas, que ocupaban cargos en las nuevas sociedades obreras y en instituciones consultivas del ayuntamiento de carácter económico, la mayoría de ellos eran nuevos comerciantes y hacendados de la localidad, y algunos artesanos. Se trataba de aquellos hombres que, años más tarde, serían defensores de la República como Pablo Oria Alba, Domingo Gutiérrez Romero, el socialista Salvador Frías Pino, Manuel Moreno Moreno, el maestro Rafael López Rodríguez, el agricultor Miguel Casanova Camacho, Manuel Fernández Mendoza, José González  de Lara y un enigmático emparentado con el párroco de Santa María la Mayor Julián Gil Rodríguez Otros eran representantes de los industriales y hacendados alcalaínos, como Francisco Sánchez, Francisco Serrano de Mármol, Daniel Jiménez, los Sánchez Cañete, Sebastián Pérez Molina, y Bartolomé Laguna Entran miembros de partidos, sociedades, centros obreros, diferentes a los partidos turnistas.   Pero, en el mes de julio hubo una nueva sustitución de concejales entrando los banqueros y funcionarios por los conservadores y liberales. Dimitieron Gregorio Torres Rosales y Julián Gil; Francisco Sierra y Manuel Fernández Mendoza y entraron el industrial Francisco Rubio, Alonso  de Pineda y Miguel Casanova, junto con el maestro Rafael López y Bartolomé Laguna.  Las iniciativas del delegado gubernativo apoyando el nacimiento del nuevo partido, creado por el dictador Primo de Rivera, no complacieron a los sectores republicano.socialistas que vieron que no era sino un movimiento de derechas donde se refugiaron  todos los conservadores posteriores del maurismo.

EN TIEMPO DE BENAVIDES

Manuel de La Morena, como maestro de obras,  su labor trascendió la restauración de la  arquitectura urbana y  afectó a importantes facetas de la urbanización de la ciudad. Por este tiempo, se llevó a cabo una importante remodelación del  Paseo de los Álamos, cuyas plantas se trajeron de la Casa granadina “Leyva la Quinta”,  sucesora del famoso jardinero  Pierre Guiraud cuya ejecución correspondió al plan del jardinero Sebastián Cloxa. A mediados de año 1924, se inauguraron  las obras del depósito de agua de la Corredera, con  reparto de pan a los pobres, concierto de la banda música, toque de campanas, proyección de varias películas, cómicos en el teatro, acto público institucional., fuegos artificiales, y banquete para autoridades civiles y eclesiásticas. Incluso,  para Luis Abril proyectó un  teatro cinema cuya entrada  pretendía que fuera por El Perrico del paseo de los Álamos.. Se vivió un remozamiento urbano de la ciudad, tal como venimos comentando desde principio de siglo,  porque a ello coadyuvó la presencia de expertos maestros de obras como Manuel de la Morena, Cándido García, los Granados, y7 Domingo Sánchez Velasco. Entre ellas, la demolición de edificios antiguos ( algunos significativos como la iglesia de la Veracruz o el Hospital de la Caridad) , en la restauración de obras como la fuente       de la Mora, el interior del Ayuntamiento ( ensuelado y techo del despacho del alcalde), y el Paseo de los Álamos, este último recibió una fuerte intervención de plantas con la llegada del ingeniero  de jardines y la replantación de plantas y árboles. La Plaza del Ayuntamiento cambió de fisonomía y de vecindad, la familia de los Hinojosa López,  los Serrano de Mármol, algunos castilleros hacendados y  agricultores eran las familias más conocidas con sus correspondientes negocios.

También se compró el Palacio Abacial (1922) y se rehabilitaron suelo, patio central y galerías para las nuevas funciones  como la Oficina de Colocación Obrera, Archivo, Escuela, etc.

Participa en muchas obras municipales del Paseo, Ayuntamiento y Palacio Abacial. Pero cesa como maestro de obras, esto sin impedir que a veces figuraba como contratista  en 1928. Ya Manuel López Ramírez era un consagrado maestro de obras, que consiguió superar  a anteriores maestros y a los de su entorno. Gracias a su prestigio, su órbita de actuación ya  se extendía  en muchos lugares de las tierras andaluzas. No es de extrañar que su labor de asesoramiento sirva incluso para el diseño de proyectos y estudios de investigación. En esta línea se muestra colaborador con el investigador Antonio Montañés Chiquero en  1925, ilustrando sus estudios  de temas locales dedicados a la historia de la ciudad fortificada y de la Patrona, con dos  planos de los edificios de la fortaleza de la Mota en 1915 con el cementerio y otro con la Mota de tiempos anteriores.

Por estos años , en 1926, una libranza recoge su aportación en la labor restauradora en la planta primera del ayuntamiento alcalaíno. Se refieren a la solería y se completaban con las techumbres y otros adornos de las paredes, en los que incorpora  materiales, dibujos y cerámica modernistas. En concreto, se centró en el salón de plenos, calificado como salón de actos, y el repartidor, la antesala a este y al despacho. Los materiales procedían de los almacenes de Torres y López de Granada, expendedores de muchas obras de la Alhambra y otros palacetes , y  de las
restauraciones de Santisteban, con el azulejo de la baldosa hidráulica antigua  de motivos varios. El maestro de obras  Manuel López Ramírez "La Morena" dirigió a los albañiles  Modesto Morales, padre de una familia ligada con este oficio , Valeriano Bolívar “El Niño Vale", Manuel Navas, y Antonio Rosales, que crearon la S.O.  de los Albañiles muy reivindicativa en los años Treinta y grandes profesionales de aquel tiempo.

Por otra factura de otra estancia, la del despacho, de la alcaldía, un año después, se incrementa la nómina de albañiles, que  dejaron buenas generaciones futuras que trabajaron en Alcalá y en toda Europa; los hermanos Antonio y Gerónimo Martín, Manuel Rueda, Juan Cruz Navas, Antonio Zafra, Tomás Rueda,  y Santiago Peña. Curiosamente, los 27 metros de mosaico Nolla de Valencia  ofrecen una novedad por el nuevo sistema de  suelo, donde a través de pequeñas teselas de diversos colores y geométrica de gres , destinadas a formar complejas composiciones a modo de mosaico, consigue centrar el esquema ornamenta con el escudo de la ciudad.

 Su intervención  en el Palacio Abacial , se basó en varios aspectos de adecuarla a vivienda y en la  labor restauradora del, patio y galerías de Palacio Abacial en 1929. Gracias a una libranza, donde se recoge la cantidad de pago a el personal, pueden sacarse conclusiones al estar adosada la factura  firmada por su propia mano,  Se constata la presencia de otros materiales que  sustituía al yeso, cal y arena por el cemento lento, aguilones,  landfort, y granito de mármol.  Por otro lado, reconocemos la cuadrilla de sus albañiles colaboradores en la localidad de Alcalá la Real, porque en otros lugares mantenían otras cuadrillas Fueron Manuel Navas, hermanos Manuel; Vicente y Antonio Callejas, Francisco Montañés, Antonio Rosales, Antonio Bermúdez, Antonio Ruiz, Francisco Ríos, hermanos Modesto y Valeriano Bolívar y  Tomás Rueda. Las obras debieron consistir en el suelo de ambas estancias y techos de las galerías, así como en la escalera y el patio, lo que conllevó  movimiento de tierras, descombro y destierro por el traslado de estos a través de peones sin olvidar la restauración con la colocación de lienzos de piedra de cantería..

































SUS SERVICIOS  EN TIEMPOS DE LA REPÚBLICA

En 1931, se producía n incremento de obras de ingeniería y viaria, como la  fuente ,lavadero, puente  de la Ribera Alta, el camino de la Pedriza, Manuel López de la Morena (1931-1933) ya es un consagrado maestro que consigue prestar sus servicios a la hora de emprender obras o proyectos que incumbían a  los arquitectos, paseaba con su coche Bryck con matrícula de M 17852, Y no regateaba esfuerzos para apoyar medidas que promocionaban a la ciudad de la Mota.

Por cierto, en el campo educativo, se producía un desajuste entre los actuales gobernantes locales  y  los socialistas y radicales, aglutinados en torno a Frías y Batmala. Pues,  estos últimos eran seguidores acérrimos  de la política educativa y cultural del ministro e Instrucción, don Fernando de los Ríos. Gracias a su gestión, se multiplicaron los centros escolares en las aldeas y casco para librar la batalla al analfabetismo imperante. Por otro lado,  apoyaron con toda su fuerza, a pesar de encontrarse en minoría, las medidas que extendían la educación física a las aldeas, y, la creación de un Instituto Oficial de Enseñanza Secundaria en la localidad. Para ello encargaron  los servicios técnicos del maestro de Obras Manuel López Ramírez, Manuel de la Morena, que elaboró un estudio  y realizó unos planos con las posibilidades que ofrecía el Palacio Abacial para ubicar este ciclo de enseñanza. Todo ello se envió, con unos reportajes gráfico de Federico Suárez. Compartió en este tiempo  el cargo de maestros de obras (1931-33) según el turnismo de gobiernos con Cándido García (1934-36). Simplemente, podemos destacar que abundaban las obras escolares y viarias frente a las de arquitectura por este catálogo de obras entre  1931 y 1934 con fondos de la  CASA REAL: Camino vecinal de Puertollano, Mures y RÁBITA, Riberas y Frailes, Ermita Nueva, Pedriza, traída de aguas de Mures, fuentes y lavadero, lavadero de la Pedriza y calle Ancha, dos locales de escuela, fuentes del Gatunar y Ribera, Cementerio Hortichuela, arreglo cementerio Santa Ana, carretera de Montefrío, creación de ocho aulas en aldeas y Joya, caminos en Ribera Baja,  fuente de Charilla, escuela de Cantera Blanca, Ermita Nueva Fuente Álamo y Ribera Alta.

          Como maestro de obras, dejó una huella en muchos rincones de Alcalá hasta que sufrió el fusilamiento injusto  de 12 de octubre de 1936. Pero,  posteriormente los miembros de su cuadrilla mantuvieron  en muchos rincones de la comarca sus enseñanzas a pesar de un periodo que  no ofrecía muchas posibilidades de desarrollo arquitectónico.



[1] O en Mures la de Francisco la Calle Civantos, la de Juan de la Cruz  Contreras López, Celedonio Bolívar Chica y José Arroyo Jiménez, Cecilio Palomino Valverde en barranco de Mures, Eusebio Granados Castillo, Callejón Jiménez en Mures, o la de Andrés Ruiz  en La Pedriza

[2] Rodrigo Frías Martínez, en calle Fuente Nueva, 2, por la parte que da a los Álamos fachada y sitio para transformador de Electra,  la casa de Víctor González Valverde en Fuente Granada; en la calle Rosa, la casa de Rosa Francisco Villuendas y la casa de José Retamero Alonso Alcalá 19,

 

[3] ] Acta de 17 de octubre de 1923.

 


d












 

miércoles, 26 de abril de 2023

martes, 25 de abril de 2023

torrontés

PEDRO CANO, ALCAIDE DE BIBATAUBIN

 


EL CAPITÁN PEDRO CANO

 

Tras la conquista definitiva del reino de Granada en 1492 y la entrada de los ejércitos cristianos en la ciudad de Granada, la Alhambra, sede palaciega y fortaleza de los antiguos reyes nazaríes,se conviirtió en propiedad de la Corona. Fue administrada y gobernada en régimen de tenencia de alcaldía  por don Íñigo López de Mendoza, segundo conde de Tendilla, capitán general de la ciudad y capitán general del reino de Granada desde 1502, que anteriormente estuvo con los Reyes Católicos en Alcalá la Real, donde le nació su hijo  Antonio de Mendoza.

Ser alcaide conllevaba , entre otras disposiciones de orden público y disciplinario, las competencias de gobernador civil y militar de esta fortaleza y ciudadela. Un real sitio de administración de la Corona, donde , a nivel gubernativo, desde 1492, hasta la salida de los Mendoza del cargo de capitanes generales, la vinculación entre la Alhambra y la Capitanía General fue muy estrecha, dado que también fue




su sede administrativa: dependencias carcelarias, residencia del personal subalterno de la Capitanía General –alguacil mayor, secretarios, oficiales-, guarnición permanente de 1000 hombres, reducida tras la muerte de la reina Isabel a 200 soldados, y los miembros de las dos compañías de escolta de los Mendoza –una de 100 lanzas y otra de 30 alabarderos-. Con esta familia estuvo vinculada la élite hidalga de caballeros alcalaínos, a los que se acogían en su protección.

 Tanto don Íñigo como sus sucesores cobraban por su condición de alcaides de la Alhambra, más las tenencias de Mauror, Bibataubín y La Peza. Unos  700000 maravedís era su fuente de ingresos y mercedes percibidas por esta  familia. Asimismo, los alcaides de la Alhambra tenían una serie de privilegios, como el derecho a una escolta de alabarderos, la provisión de numerosas plazas subalternas y militares a su antojo, regalías sobre el pescado y la carne de la ciudad. Por la naturaleza de sus cargos, los Mendoza residieron en la Alhambra, permanentemente –con alguna interrupción, como veremos- hasta principios del siglo XVIII, otorgándoseles numerosas dependencias y, para su residencia un antiguo palacio nazarí ubicado en la zona del Partal, del que ya no quedan restos. El hecho de que el gobierno de la ciudadela y el cargo de capitán general estuviesen unidos en la misma cabeza determinó que no hubiese una separación legal ni administrativa entre el despacho de los negocios tocantes a ambas instituciones. Algo parecido ocurría con buena parte de la red clientelar y de patronazgo que la familia tejió en la ciudad, muchos de ellos residentes en la Alhambra, sujetos a una doble jurisdicción privativa, que causó constantes tensiones con otras instancias. Esta estrecha vinculación durante el siglo XVI llevó a muchos de sus contemporáneos a asimilar erróneamente ambos oficios, y fue un factor determinante para el buen mantenimiento del gobierno y conservación del alcázar regio durante el tiempo en que los Mendoza residieron de continuo en la Alhambra.


Bibataubín  o a Puerta de los ladrilleros (el vocablo Bib nos indica, a, la existencia de una puerta de acceso en la muralla musulmana) se abrió hacia el siglo XIII en el interior de una torre  torpemente demolida en los años sesenta del siglo XX. A esta torre y puerta en recodo se le añadió en época nazarí una segunda muralla  de  mayor protección. El Gran Capitán, en una escaramuza de la guerra de Granada, incendió el pequeño castillete que se había construido en torno a esta puerta y torre. Los Reyes Católicos mandaron fortificar este sitio con baluartes para artillería, encargándose de este trabajo Ramiro López (el mismo que había realizado la fortificación de Santa Fe y que estaba haciendo, por esas fechas, los cubos artilleros de la Alhambra, como el de la Puerta de la Justicia) fortificando tanto el exterior como el interior del conjunto que se dotó de un profundo foso y puente levadizo que lo aislara, pues la rebelión de la propia población musulmana era cosa esperada.

De este modo, se formó un auténtico castillo en el llano de la ciudad, un acuartelamiento dependiente de la Alhambra que tenía alcayde propio y que protegía ese punto débil.

 

Se produjo una gran cambio  tras la guerra morisca  de 1568-1571, pues don  Íñigo López de Mendoza perdió el cargo de capitán general del reino y fue trasladado a Valencia. Por este tiempo , ejerció de alacayde del castillo de Bibataubín Juan Hurtado de Mendoza, así como  capitán de infantería y guarda de Alhambra. En Granada quedó solo su hijo, don Luis Hurtado de Mendoza, como alcaide de la Alhambra. La Capitanía General fue desvinculada de la familia y la Alhambra dejó de ser sede y residencia de los capitanes generales, que a partir de 1574 ya no serían de todo el reino, sino solo de la costa, con obligación de residir en Vélez Málaga y sin jurisdicción sobre el real sitio. El gobierno de don Luis Hurtado estuvo envuelto en la polémica por sus constantes enfrentamientos de competencias con otras instituciones de la ciudad, sobre todo la Chancillería. Ello se debió, en gran medida, a su falta de habilidad política y, muy especialmente, a sus deseos de recuperar las antiguas preeminencias y facultades militares  del linaje. Muy al contrario, don Luis vio mermadas sus facultades discrecionales sobre el personal militar de la fortaleza y la guarnición de 200 soldados se redujo a 80. Debido a un turbio asunto en el que se entremezclaron testimonios y acusaciones falsas por parte de algunos de sus enemigos, don Luis fue procesado y condenado en 1588 por un crimen. Su detención y destierro supuso el inicio de un período de tenientes de alcaide que sumieron la Alhambra en un marcado proceso de abandono y desgobierno, denunciado en 1590 por el visitador de fortalezas.  En este periodo se hizo cargo de la tenencia de la alcaidía del castillo de Bibataubín el capitán alcalaíno Pedro Cano de Rejas, relacionado con la familia  Mendoza por estar casado con Catalina, hermana de Luís Hurtado de Mendoza. Son varios los documentos que recogen su presencia como alcaide de este castillo con su guarnición y sus competencias. Los documentos aluden a su relación alcalaína de la que nunca  hizo dejación de su vecindad. En concreto sus casas eran en la calle Trinidad, y debían formar una gran manzana. Pues en concreto en 1592 , manteniendo el mando de la tenencia  del castillo granadino y estante en Alcalá la Real





, hace dejación de un censo  de unas casas linderas a favor del mayordomo Andrés de Leon, en una cantidad bastante estimable de 34.000 maravedíes y réditos anuales de dos mil cuatrocientos maravedíes, las casas eran linderas con las suyas ( en 1600 se las alquilaba a Gaspar López de Rojas y eran linderas con las de Francisco del Haro Portocarrero y su alhorí por renta de 38 ducados anuales) y las de Aparicio López de Antequera, un comerciante de paños. ( Escribano Felipe Pérez, 4814, 28 de agosto de 1592). En 22 de septiembre 1601, ya se encontraba en Alcalá la Real  (ante Alonso Pérez de Contreras)Legajo 4751 folio 201)  y, como capitán de las torpas de caballos  del rey, dio el poder al alférez Collantes, para que cobrara la paga de su servicio en Marbella en el año anterior ante el capitán Juan de Alarcón en la canttidad 48.460 maravedíes. En junio de 1606, ya había muerto y su mujer viuda estuvo en Alcalá la Real por un asunto de mayorazgo y patronato que fundó Francisco Martínez Cano (sobre cortijos de Puertollano y Villar), y había heredado su hijo Gaspar Cano de Mendoza, por el que hacía donación de dos cahices de trigo para cuidado de otros hijos (Mencía).  Debió morir Pedro Cano en 21 de julio de este año, pues testó el 21 y la mujer era viuda el 22 de julio. Familiar de los curas Diego de Pareja, párroco de Santo Domingo, y el licenciado Martin Cano, párroco de San Miguel de Granada, maestro de capilla de Alcalá, al que alquiló su casa. Pudo ser enterrado en el Sagrario de Granada o la capilla del convento trinitario de Alcalá, donde la familia tenía capilla. 



Este castillo como la fortaleza quedó relegada a su condición de ciudadela civil. Tras la muerte del quinto conde de Tendilla sin descendientes, en 1604 Felipe III decidía despojar de la alcaidía a los Mendoza, para cederla al duque de Cea, un miembro ajeno a la familia del conde de Tendilla, hijo del entonces todopoderoso Lerma, de los Gómez Sandoval,  y además capitán general de la costa que no llegó a desempeñar el oficio ni a residir en el palacio granadino. Durante su titularidad se desarrolló una larga etapa de absentismo que afectó gravemente al gobierno y conservación de la ciudadela. Frente al período de los Mendoza, en el que los alcaides y capitanes generales estaban especialmente implicados en el mantenimiento y conservación del real sitio, el duque de Cea dejó la fortaleza en manos de unos tenientes de alcaide que además de cometer abusos, entraron en conflicto con oficiales y veedores del sistema defensivo. En numerosos informes remitidos al Consejo de Guerra se denunció la indisciplina y la negligencia generalizada del personal militar de guarnición y la existencia de un alto porcentaje de soldados de avanzada edad e incapacitados para servir, mucho más preocupados por servir en oficios y otros negocios en la ciudadela que en el cumplimento de sus tareas como centinelas. También se señalaba la necesidad de intensificar el control y las inspecciones sobre los alardes para evitar el fraude de las plazas muertas en las muestras, y los excesos cometidos por el teniente de alcaide, quien se apropiaba para su beneficio de sueldos y numerosos recursos de la fortaleza. Por otro lado, el alcázar se había convertido en un reducto de soldados ociosos, considerados por los oficiales de la administración militar una carga económica para la hacienda regia, poco disciplinados, cuyos servicios eran mucho más necesarios en la costa que en la ciudad, provista ya de su propia milicia urbana.

Esta situación pareció 

cambiar en 1624, cuando, tras la muerte del duque de Uceda, don Íñigo López de Mendoza, quinto marqués de Mondéjar, consiguió que se le restituyese la alcaidía de la Alhambra después de un largo pleito. Se abrió entonces un nuevo período marcado por la fuerte personalidad del quinto marqués y, en definitiva, el restablecimiento de una autoridad firme sobre el real sitio. Don Íñigo acabó con los largos períodos de absentismo, estableciendo su residencia fija en la Alhambra y mejorando el gobierno y gestión de la fortaleza, tanto en lo referente a sus recursos económicos y conservación material, como a la criticada guarnición militar.

Por su parte, el castillo de Bibataubín  este  castillo del llano de la ciudad,  y acuartelamiento dependiente de la Alhambra  con su  alcayde propio se mantuvo hasta el siglo XVIII, en el que se realizaron  importantes reformas que llegaron al palacio  actual. Se ciega el foso en 1718,  y, sobre el bastión artillero de la esquina, se construye la torre poligonal que hoy es seña de identidad del edificio. es el momento de la transformación radical del conjunto, añadiéndole el torreón y la actual portada con columnas salomónicas, procedentes del Sagrario de la Catedral. Se decoró con esculturas de Carlos III, conservada en el interior, y granaderos que fueron eliminados hacia 1932, durante la adaptación del antiguo cuartel por el arquitecto Fernando Wilhelmi, para el uso administrativo de la Diputación de Granada.


en román paladino

domingo, 23 de abril de 2023

BARTOLOMÉ LÓPEZ DE QUIROZ

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EL ORIGEN DEL TEATRO EN ALCALÁ LA REAL

 

 

Como decíamos ayer refiriéndonos a la extinta cofradía de la Santa Veracruz, cuyos restos se conservan en la hermandad de Jesús en la Columna de Alcalá la Real por ser cuadrilla que se mantiene hasta hoy : “En el siglo XVII, fue importante la unión  que mantuvo con la Cofradía de la Santa Caridad, formando  el Hospital de la Veracruz y  Santa Caridad, manteniendo su cementerio y , lo más interesante, creando el Corral de Comedias que sirvió de fuente de ingresos para la cofradía, aunque parece que ya se regentaba en muy malas condiciones sobre el 1587, siendo abad Andrés de Bobadilla.

Podríamos dar datos de la existencia de obras dramáticas desde mediados del siglo XVI, entre las fiestas del Corpus representando autos sacramentales  y recitaciones y en las propias iglesias con autos de Pasión y de Navidad.

Hemos encontrado la presencia de un famoso autor de comedias, que estuvo en la ciudad de la Mota, durante 1595, nos referimos a Bartolomé Lope de Quirós, lo que nos demuestra sobre la presencia del teatro en el Corral junto a la iglesia de la Veracruz. De este autor hay referencia nada menos que en un testimonio de Lope de Vega, que lo cita por sus desavenencias con otro autor de nombre Velázquez, que no tiene nada que ver con el pintor sevillano en beneficio de Gabriel de Porras  en torno a este año y sale a colación en las declaraciones  Quiroz, en un momento que Lope de Vega se encontraba exiliado en Valencia y había escrito obras para estos autores de comedias:

No obstante, cuando el procurador le preguntó

Preguntado, si lo son tanto [sc. amigos], por qué están encontrados ahora

- dijo que porque las comedias que le solía dar las dio a Porras.

Preguntado por qué se las dejó a Velázquez y se las da a Porras

 - dijo que porque estando él en Sevilla no se las pidió y llegó primero el dicho Porras.

Preguntado si le dan algún género de interés porque las dé más a uno que a otro

- dijo que no, sino que él las hace por su gusto a ratos ociosos, y es su gusto darlas más a uno que a otro.  Vio este testigo que [Lope de Vega] le dio a [Bartolomé] Quirós, autor de comedias, que estaba en la dicha ciudad en aquel tiempo, una comedia que allí hizo, y que en todo el tiempo de los dichos dos años sabe este testigo que el dicho Lope de Vega estuvo en Valencia cumpliendo el dicho destierro del reino, porque desde cualquiera parte donde estaban los autores de comedias le escribían al dicho Lope de Vega a la dicha ciudad, y les respondía y enviaba algunas comedias, hasta tanto que hubo cumplido los dichos dos años de destierro del reino.

 

Por lo tanto, la presencia de Quirós nos hace ver que Lope de Vega fue conocido por los alcalaínos de aquel tiempo, probablemente en las obras de Los celos de Rodamante y Las ferias de Madrid. Y se benefició de tener  un teatro de la cofradía, porque la mayoría de los teatros que funcionaban  durante el siglo XVII pertenecían  a un municipio o a una cofradía.  Y las ganancias se aplicaban a la subvención de necesidades comunes, hospitalarias o más ampliamente municipales, con lo que aseguraba la continuidad “ como resultado de la naturaleza permanente de las entidades que regentan los teatros”; también, proporcionaba a la actividad teatral un fuerte argumento defensivo frente a los ataques antiteatrales que acontecieron con su caída en la Ilustración, . por último, enraizaba la legitimidad y defensa de la actividad teatral en su función económica en mucha mayor medida que en sus valores culturales. Paradójicamente, esta última consecuencia va a incidir a finales del siglo XVIII en la prohibición de las representaciones en algunos centros teatrales cuando, debilitado el atractivo económico que el teatro suponía para los ingresos municipales, se allane el camino para el triunfo de determinadas campañas antiteatrales.

Por el documento alcalaíno (AHPJ. Legajo 4804, folio 344 v-347 ) podemos datar el  nacimiento de este autor en Valladolid, y su presencia circunstancial en Alcalá la Real para una escritura de poder que conllevaba el pago de cierta deuda contraída con un mercader de Lisboa. No es de extrañar, porque estos autores de comedias se relacionaban con los gobernantes de la vida de la ciudad a la hora de las celebraciones del Corpus y  del Carnaval, donde preparaban los gremios para sus acciones dramáticas, en Alcalá la Real, los ingenios. Así lo encontramos a Quirós en 1585 en Madrid. Al acercarse estas  fechas importantes los autores de comedias se inquietaban y trajinaban preparando la compañía, junto con os detalles importantes para una representación como lo era la indumentaria. Si tenemos en cuenta que el único capital que posee una compañía, un representante, es la ropa, y también que el vestuario constituye uno de los elementos más vistosos y simbólicos del teatro de la época, no nos extrañará que sea esta cuestión la base fundamental de los preparativos que aparecen con frecuencia entre la documentación  de las fiestas extraordinarias.    Por este documento de Madrid, se  observa  la relación mercantil entre representantes, autores, maestros de danzas y comerciantes en víspera de fiesta, referido sobre telas y ropas para la fiesta carnavalesca:

 Sepan quantos esta carta de obligación vieren, como yo, Bartolomé López Quirós, autor de comedias, estante en esta corte, otorgo y conozco por esta carta, que me obligo con mi persona y bienes, muebles e raíces habidos e por haber, de dar e pagar, e que pagaré realmente con efeto a vos Diego Páez, mercader, vecino de esta villa de Madrid, o a quien vuestro poder oviere, conviene a saber once ducados de a once reales cada uno, los cuales vos debo y son por razón de unos greguescos de terciopelo color rosa seca, guarnecidos con un pasamano de oro fino y una almilla de Granada, todo ello poco traído, que de vos compré, igualado en el dicho precio de que me otorgo por contento y entregado a mi voluntad, por cuanto lo recibo e pase de vuestro poder al mío realmente y con efeto y en razón de la entrega . Y por la dicha razón me obligo y pongo plazo de vos dar y pagar los dichos once ducados para el día de carnestolendas primero que verná deste presente año de 1586 años. Y se declara que todas las vezes que yo el dicho Quirós representare en esta corte [desde hoy el día de la fecha desta en adelante, —entre líneas— ] os tengo de ir dando y pagando y os daré y pagaré de cada representación un ducado y hasta que realmente os acabe de pagar estos dichos ducados, once ducados [fórmula legal]. Otorgo ansí ante el presente escribano público y testigos yuso escritos, que fue fecha y otorgada en la villa de Madrid, estando en ella la Corte y Consexos de Su Magestad, a 25 días del mes de enero del nacimiento de Nuestro Salvador Jesucristo de 1586 años.

Bartolomé López Quirós, autor de comedias, firmó otro contrato de obligación con mercaderes por telas y ropillas que terminará de pagar el día de carnestolendas, y un tercero en el que la deuda finalizó el domingo de Cuasimodo. Bartolomé López Quirós no fue un representante de renombre en el mundo de los cómicos del XVI, Cisneros, Cuevas, Velázquez o Porras encabezaban, como diríamos en términos taurinos, el cartel de primeros espadas en la feria teatral; grandes acontecimientos como el Corpus, su octava o Santa Ana eran motivo de pugna entre ellos, claro que entonces el Ayuntamiento dirigía las representaciones, pero quizá fiestas populares, organizadas por los gremios, las ocupaban autores de segunda fila, posiblemente porque cobraban menos, no podemos olvidar que la parafernalia del Corpus Christi suponía para el Ayuntamiento una fuerte inversión económica. Estamos, pues, ante un autor de comedias que el mismo día 25 de enero de 1586 se compromete en dos escrituras de obligación con dos mercaderes distintos, Agustín de Arcos y Diego Páez, por razón de «una ropilla tranzada de piñuela negra nueva» por 18 ducados, con el primero, y «unos greguescos de terciopelo color rosa seca guarnecidos con un pasamano de oro fino, y una almilla de Granada de polvo, todo ello poco traído», por 11 ducados, con el segundo mercader. Nótese que la ropilla, llamativa, «greguescos con pasamano de oro fino» poco usada, se termina de pagar en carnaval: once ducados, uno por representación. La fórmula más usual de pago a los mercaderes por parte de los autores es la de saldar su deuda una vez que éstos llevan a cabo la última representación, ese mismo día, fundamentalmente en el caso de fiestas oficiales cuando el Ayuntamiento ha asegurado la representación y al parecer también en los casos en los que no organiza el Municipio.

También  Bartolomé López Quirós se encargó de las representaciones en corral desde el 12 de enero y trece días más tarde, el 25 de enero de 1586. Este documento parece que no se refería a las  once representaciones incluidas en la temporada de la representación en corrales, puesto que no nos consta en esta fecha, como a veces ocurre, una petición de licencia para representar más días «como los italianos», por lo tanto, serán, creemos, piezas relacionadas con el festejo carnavalesco las que ocuparían el espacio callejero para la diversión de un público acostumbrado a las manifestaciones colectivas y al espectáculo teatral. Si insertamos el mundo de representaciones paganas carnavalescas en el ciclo de celebraciones públicas, tenemos que destacar las de carácter religioso donde los autores derrochan ingenio: Corpus, Santa Ana, Santiago o Cuasimodo.

Este autor, por el año 1595, se encontraba por Sevilla, y el cuatro de septiembre en Alcalá la Real. Ante el escribano Gregorio Marín declaraba su vecindad de Valladolid, su oficio de autor de comedias ( director de una compañía)  y su estancia en la ciudad de la Mota. Manifestaba tener una deuda  de 2.900 reales con el lisboeta Agustín de Santa Ana  sobre un resto de 3.500 reales. Los había adquirido por una obligación en la ciudad de Calatayud, lo que demuestra su estancia como dramaturgo en esta ciudad con corral de comedias,.  Y su paso posterior por Lisboa donde había pagado seiscientos reales. Ahora solicitaba un aplazamiento de deuda hasta la Navidad de 1596, lo que le fue concedido. Aparecían como testigo Martín Pérez de Escurra , vecino de  Madrid y Juan de Arguello, vecino de Valladolid, por parte del deudor, y, el propio Agustín Santana; los alcalaínos Francisco Méndez de origen portugués y el jurado Miguel de Utrilla . Arguello y su mujer María Gutiérrez eran comediantes suyos, que en 1603 pasaron a la compañía de Granados;  y lo mismo Escurra.

 

 

Esto evidencia la presencia del teatro y el corral de comedias en Alcalá la Real.  Pero, las obras de restauración del Corral de Comedias se llevaron a cabo entre 1626 y 1628, interviniendo los mejores canteros y arquitectos alcalaínos. Así, el veintinueve de Junio de 1628, siendo hermano mayor Martín Hernández Cantarero, tasó las obras del Corral el maestro de la Iglesia del Rosario Pedro de Arévalo Portillo, que fue a apreciar" lo que se hizo a  tasación con el quarto de frente  del teatro, que es donde está el aposento de la ciudad, que son cuatro pilares y sentar las columnas y enlucido y todo lo demás tocante al dicho quarto desde el suelo alto en quanto a la manifactura son los materiales, yeso y maderas y así como  las demás columnas, corredores y gastos en yeso y aposentos y ventanas y la escalera". La tasación de las obras alcanzó dos mil cincuenta reales. Lo que demuestra que respondía a un espacio estamental, donde los pisos altos y cuartos se reservaban a las autoridades civiles y a la hidalguía con sus propios escudos, y  el patio a la gente plebeya.  Solían arrendárselo a una persona ,que le proporcionaba una parte estipulada y la reserva de asientos y determinados días de fiestas. Como datos de lo que venimos exponiendo, en el año 1623, siendo hermano mayor Francisco Ramírez Valenzuela, se le arrendó a Juan Alonso de Bustamante por ciento cuarenta ducados anuales,  en la misma cantidad el año 1626  a Juan Martín Hernández de Alcántara o Rafael Ventura Martínez en 1629. La hermandad se dedicaba durante este siglo a la fiesta de la invención de la Cruz, la Candelaria, al monumento del Jueves Santo, a la procesión del mismo día, sin muchos gastos en ella , salvo la trompeta contratada y los músicos y ministriles que acompañaban a la procesión. Pero, con el tiempo cambió la vida organizativa y se enriqueció con las actuaciones del  Corral. Pues, como manifestamos en otra ocasión:

 

“A pesar de que el principio de siglo significó  un paso en la reorganización financiera de la cofradía, el final de siglo supone una gran participación en la vida cofrade de la Semana Santa. Su cabildo era presidido por un miembro de la curia abacial, un notario o  provisor, y se celebraba el cabildo ordinario y  anual  de elección del hermano mayor-

Hemos encontrado que en 1593 el autor de comedias sevillano Pedro Toro y su mujer Isabel Bautista se encontraban en Alcalá la Real y pagaban a Pedro Illescas de Jaén cien reales de deuda ante Juan de Burgos.

lunes, 17 de abril de 2023

LA HERMANDAD DE NUESTRA SEÑORA DE LA CABEZA GANA JUBILEOS


 

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    Desgraciadamente, en muchas cofradías se han perdido documentos y libros importantes para su historia y su vida organizativa. En la mayoría, de ellas, les faltan los documentos de fundación, de actas y de cuentas, y no digamos aquellos referidos a la concesión de privilegios, indulgencias y gracias relacionadas con su culto. Tan sólo indirectamente, se encuentran pequeñas frase en los pies de página de las litografías excepcionalmente. Este es el caso de este  doumento referido a la cofradía de la Virgen de la Cabeza  que recoge indirectamente el momento de la petición a la Santa Sede de que se le concedan  mercedes mediante un breve pontificio a trevés de un delegado ( AHPJ. LEGAJO 4802. folio 101, en el margen El licenciado Miguel Fraile, penitenciero de Su Santidad que hace Los priosttre y hermanos de la Cofradía de Nuestra Señora de la Cabeza).
Comienza el documento de la siguiente manera.
"En el nombre de Dios todo poderoso, Amen. Sepan quantos esta carta y público instrumento, vieren como en la noble y muy leal ciudad de Alcalá la Real, llave y guarda e defendimiento de los reynos de Castilla, en domingo quatro deste mes de febrero, año del Señor de mil  quinientos y nobenta años, estndo en la yglesIa  y ermita de Señor Sant Marcos, donde está sytuada la cofradía y hermandad de Nuestra Señora de la Cabeça de la dicha cibdad, estando juntos el priostre, oficiales y hermanos de la dicha cofradía, cobiene a saber".

De los que se deduce que la vida de la cofradía se encuentra disfrutando de sus tiempos más álgidos a finales del siglo XVI, en la iglesia de San Marcos, como sede de la cofradía romera. Y cita a  a su junta directiva:
" Rodrigo Garrido, priostre, Pedro Martínez de Vega, alcalde,  el jurado Miguel de Utrilla y Pedro de Alba y Antón Calvo y Juan Gallego y Antón Hernández y Rodrigo de Mora, Benito Gonzlález Peña Aranda, Pedro Sánchez el Rubio, y Bartolomé González, y Martín de Peñlalver, y Antón de Santillán y Antón López Ortiz, todos vecinos  de esta dicha cibdad y hermanos de la dicha dicha cofradía, estando  juntos y congregados para este efecto deijeron". 
Y es muy relevante estos primeros datos que introducen la petición:
" Que, como es notorio, la dicha Iglesia y cofradía extramuros de la dicha cibdad, a bista de ella, donde se dice missa  y los vecinos y moradores acostumbran muy a menudo a benir a reçar y tener sus debociones, ansi ombres como mugeres por estar en ella la imagen de Nuestra Señora , y ser yglesia y templo de muncha deboción".
Lo que demuestra que ya la imagen antigua de Nuestra Señora de la Cabeza era una realidad en la ermita, y se frecuentaba el culto por estos labradores y ganaderos y miembros del cabildo municipal como Utrilla y el futuro escribano Santillán. Luego la primera imagen debio ser obra  de la familia de los Raxis o su  entorno como Jusepe de Burgos, Rodrigo de Figueroa o Martín Pérez. 
"Y por que ellos an teydo  y tienen deseo de que aya Jubileo, y  plenarias Indulgencias en la dicha Santa Casa, para que las personas  debotas se anymen a hacer limosnas para el rreparo  de  ella; y, por ser pobre y muy necessitada, y porque esto será ocasión  para que aya más copia de hermanos y se sirba mejor la dicha cofradía, sobre todo por el serbicio de Dios Nuestro Señor y utilidad  común de las almas  y beneficio de las personas que ganaren el dicho Jubileo, cosa tan importante para elllos, y pretenden  que se  gane  y pida en Roma  a Merced , Muy Señor Padre y Pontífice , conceda la dicha graca  yJubileo plenísimo,  como se gana en San Juan de Letrán  de la dicha cibdad de Roma, y las demás gracias e yndulgencias que estan concedidas  a los hermanos de la dicha cofradía de San Juan de Letran  , y que sea perpetuo todos los años para syempre jamás,  así a a los dichos hermanos como a los demás moradores  de esta dicha cibdad.  Y otras personas que le ganaren  en que se aya de espresar y esprese que lo ganen, y se conceda yndulgencias los días de fiestas principales , y para que  para conseguir la dycha gracia es necesario que conste , como se haze a pedimento de los dichos hermanos, por tanto nos dijeron que se habían juntado y congregado".
No es la única cofradía alcaláina que acude a la iglesia de San Juan de Letrán, hay constancia de haberlo conseguido anteriormente la cofradía de la Santa Veracruz, por los años cincuenta dle siglo XVI. 

El papa de este tiempo de la petición era Sixto V, pero estos  privilegios de  Basílica Mayor de San Juan de Letrán de Roma por su concesión  se  extendían perpetuamente a la iglesia y cofradía  romera y   no cesaron  en tanto que la citada iglesia nunca ha sido desacralizada. Uno de estos privilegios, es el relacionado con la posibilidad de celebrar en la iglesia los Jubileos y Años Santos convocados por los Santos Padres, Pues los jubileos que se vienen celebrando desde el año 1.300, pueden ser ordinarios (inicialmente  cada 50 años y más tarde cada 25), o bien extraordinarios, cuando el Santo Padre quiere destacar algún hecho o aspecto trascendente de la fe.


Hasta no hace muchos años, los jubileos provocaban masivas peregrinaciones a Roma, desde todo el orbe católico con el fin de ganar las indulgencias plenarias que se concedían a quienes participasen en ellas. Hoy día el fenómeno se ha reducido en tanto que los Papas han  concedido a todos los Obispos, el permiso de poder ganar el jubileo, sin necesidad de acudir a Roma, acudiendo a las Catedrales, y autorizándoles a conceder estas mismas indulgencias  a quienes acudan a algunas de las más importantes iglesias de sus diócesis, señaladas al efecto.

            

Habíamos visto una estampa de la anterior Virgen, propiedad de la familia  Arenas. Tan sólo poseemos fotocopia de dicha estampa en dimensiones más grandes que refleja el color rojo de la impresión. . Es de pequeñas dimensiones  unos cinco centímetros por dos y medio. Tiene el interés de que corresponde a la imagen de la Virgen antigua y  presenta la Virgen con el Niño, envuelta en un manto con su  cetro, media luna y dos coronas, sin resplandor. Se observa la belleza de la  cara de la Virgen y el rostro completo  de su Hijo. Tiene un exvoto.  Ofrece una leyenda con el consiguiente texto, que se relaciona con las indulgencias, que fueron dadas por el Papa Paulo V pòsteriormente:

Milagrosa Imagen de María Santísima de la Cabeza, como se venera en su santuario extramuros de Alcalá la Real, Hay concedidas gracias e indulgencias por Paulo V a los cofrades y cohermanos de esta Señora. Se imprimió en 1929 siendo hermano mayor don Claudio Aguilera Anguita y depositario don Santiago Canovaca Moyano.
Hemos encontrado otras que hacen referencia como hermano depositarion a Francisco Martín Huertes. 















Es interesante la parte final del documento, porque hacre referencia a lo que se pretende 
"   para tal efecto y de una conformidad  y consentimiento, otorgaron  que daban e dieron su poder cumplido y lasto al licendiado Miguel Frayle penitenciero  de Su Santidad y residente en la dicha corte romana y a la persona e personas que lo sustituyere, especialmente para que en nombre de la dicha cofradía  y hermandad pueda pedir e ympetrar a Su Santidad que conceda la dicha merced y gracia de Jubileo , yndulgencias que  de susdicho se contiene y declara , y sobre ello hasta tanto que se consiga y gane el intento que pretenden, haga los pedimientos , suplicaciones y diligencias que conbenga y ellos harían , aunque a quien no baya especificado,  e para todo le dieron  y otorgaron el mismo poder, que tienen con libre y general administración y con facultad de yniciar, jurar,sustituir y  le relevaron en la del derecho,  y para firmeza de este poder  obligan sus personas y los bienes y rentas de la dicha cofradía, abidos por aber para aver por fyrme,  lo que en  virtud del se se hiciere y pidiere, an sy lo otorgaron y lo firmaron de susodichos los que saben escrebir , y por los que no saben , lo firmo un testigo , siendo testigos presentes Miguel de Artiaga, clérigo, y Juan de Góngora Clavijo e Francisco de Balenzuela,  vecinos de esta Alcalá,  e yo el presente escribano  doy fe y concozco a los dichos otorgantes. Va tratado  que lo ganare y es  necesario que el  pidiera".
Y se ganaron a principios de siglo XVII, y se la aplicaron muchos devotos como lo demuestran las litografías.
     
Las litografías alcalaínas se caracterizan  porque siempre  presentan a la Virgen de la Cabeza  dentro del contexto paisajístico del cerro de San Marcos y de los Tajos. Curiosamente, al pastor de Colomera se le aparece la Virgen en tierras alcalaínas, trasplantando el cerro del Cabezo en un ambiente familiar para el devoto  de la comarca. Hay una sumamente singular en la que el paisaje se convierte en  la subida a la ermita, predominando el paraje del Cauchil, con los mismos elementos que las anteriores.

En el museo de San Juan, la mayoría de las litografías son verticales, salvo una que hay apaisada. Se hallan  litografías: de ellas dos de tamaño de doble folio, ( aproximado de  50 por 30); otras dos   tienen aproximadamente el tamaño de medio folio ( aproximado 30 por 20), que es la que más abunda en las casas familiares de los devotos antiguos de la hermandad.

           

                                   LITOGRAFÍA DEL 1909

 

En la litografía apaisada, se nos presentan todos los elementos característicos de las estampas. Las medidas son  37 cm. De ancho por 26 cm de alto. Está enmarcada con un recuadro con remaches de figuras de  bolas, aletones  y  aleros de bandas cóncavas.

Predomina el  paisaje frente a la imagen de la Virgen. Esta ocupa la parte central en medio de un resplandor de rayos y entre nubes, que apaga la imagen de una Virgen, cubierta con manto,  con su Niño y su centro, corona y media luna.  El paisaje se enmarca entre la Carrera de San Marcos y la  ermita de San Marcos. En el centro del paisaje se desarrolla el milagro de la aparición de l Virgen al pastor. La ermita ofrece el aspecto actual y en su explanada se halla la célebre tienda que llevaban al cerro. Por l lateral la casería del Cauchil y una carrera con personajes humanos. La flora está caracterizada por arbustos y algún que otro almendro y olivar con un dibujo muy esquemático.

La leyenda contiene este texto

MILAGROSA IMAGEN DE MARÍA SANTÍSMA DE LA CABEZA

            COMO SE VENERA EN SU SANTUARIO EXTRAMUROS DE LA CIUDAD DE ALCALA LA REAL

Hay concedidas gracias e indulgencias por SS.Paulo V a los cofrades y cohermanos de esta tierra.

Se costeó la tirada a devoción de su Hermandad, siendo su depositario Adriano García. 1909.

 

Es una litografía encantadora por su lirismo y procede de la familia de Vicente Martín Huertes..