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lunes, 23 de enero de 2023

DON RODRIGO DE ARANDA EN EL JAÉN


 EL PRIMER DIPUTADO DE LA  SIERRA SUR  

 

 

 

 

 

 

 

Desde el punto de vista de representación política del municipio de Alcalá y su relación con la provincia, para comprender la importancia del municipio alcalaíno hay que remontarse a finales del año  1812. Su primer acto aconteció con motivo de la votación de los electores parroquiales para que eligieran a sus representantes a las Cortes Generales y Extraordinarias, pues tuvo lugar un  debate en la ciudad  alcalaína  en el que se discutió la  representación que le otorgaba la Constitución Española del 1810 al partido electoral de Alcalá la Real.  Pues,  la primera dificultad fue motivada por la propia organización del partido judicial, ya que éste se dividió en tres municipios, por primera vez en su historia: los ayuntamientos del Castillo de Locubín,  Frailes y la propia ciudad  de Alcalá la Real) Por otra parte, el procedimiento de llevar a acabo el acto de la votación a través de las parroquias dio lugar a un  conflicto con la Junta Provincial de Jaén, porque el pueblo de Frailes, todavía no era parroquia y el Castillo de Locubín obligaba a sobrepasar la cifra de tres diputados en contra de lo permitido por las comunicaciones del Jefe Político de la Provincia de Jaén y la de Granada. Por último, la dependencia administrativa  del territorio alcalaíno, tan cacareada a lo largo de la historia en unidades superiores como las provincias e intendencias, no debía estar claramente definida. De ahí que todavía se dudase entre la pertenencia del corregimiento de Alcalá a  la provincia de Jaén o la de Granada.

 

     RODRIGO DE ARANDA Y SALAZAR

 

            Por primera vez, hay presencia de políticos alcalaínos en las Cortes Españolas. Entre los diputados elegidos, el más relacionado con Alcalá la Real y no por su nacimiento, sino por sus posesiones,  fue Rodrigo Aranda Salazar, conde de Humanes, que lo obtuvo a los cuarenta y cuatro años, ya que, en el Castillo de Locubín- donde hay una calle dedicada a su nombre-, en parte  era uno de los mayores hacendados. A través de los Álvarez de Sotomayor, señores de la Montillana estaba ligado a nuestra comarca y muchos miembros de su familia fueron regidores del cabildo alcalaíno en siglos anteriores. Era un  militar, que inició su carrera en 1805 como subteniente del Regimiento de Dragones de Pavía. Más tarde alcanzó el cargo de coronel del  ejército. Fue segundo alcalde de Madrid en tiempos de Fernando VII en 1812

          Por la originalidad de su elección debemos reflejar la segunda vez que, en la mañana de 7 de marzo de 1820, por cierto un día desapacible y frío,  fue nombrado teniente alcalde por el ayuntamiento de la ciudad de Madrid. Es muy curioso su nombramiento, porque impactó en la sociedad madrileña y en los círculos políticos de aquel tiempo, ya que se reunieron en la Plaza de la Villa, donde se albergaba la Casa Consistorial. Y lo hicieron, ante la publicación del juramento  de la Constitución Española de 1812 por parte del rey , los  más diversos personajes que representaban los diversos estamentos de España ( la aristocracia con los nobles y Grandes de España; el mundo económico representado por propietarios, ricos comerciantes y banqueros, personalidades y figuras relevantes, abogados, médicos y hombres de ilustración,  generales y subalternos junto con todo el vecindario y  la  presencia de todas clases sociales –medias, altas y bajas). Ante tan deseada y ansiada noticia, todos se dieron entre sí parabienes y abrazos y  expresaron un profundo sentimiento de patriotismo. El propio cronista Mesonero Ramos  en sus  Recuerdos de setentón nos  refleja el acto de proclamación por un sistema peculiar de asentimiento o aclamación popular (la elección directa e inmediata por la multitud congregada, primero de Sáenz de Baranda, como primer alcalde y luego de Rodrigo de Aranda como primer teniente alcalde. Protagonizó el papel  mantenedor del acto el poeta romántico Manuel Eduardo de Gorostiza que se subió al balcón del ayuntamiento  y  se dirigió al pueblo con estas palabras:

 

            -Ciudadanos, ¿Quieren  por primer alcalde constitucional al Marqués de las Hormazas? 

 

            - ¡Sí, sí, viva! Decía con entusiasmo el pueblo.

 

            Pero, en esto una voz salida del grupo, dice:

 

            -No, que es el tío de Elío.

 

            Y el pueblo, en el instante, recobrado de su primer movimiento, dijo:

 

            - ¡Abajo, fuera las Hormazas! ¡Otro, otro!

 

            Y el propio Gorostiza continuó:

 

            - Ciudadanos, ¿Quieren  por primer alcalde constitucional a Pedro Sainz de Baranda? 

 

            -¡Muy bien, viva, viva el alcalde constitucional de 1808, el defensor de Madrid! Ciudadanos, ¿Quieren  por segundo  alcalde constitucional a don……? 

 

.           -¡Bravo, bien, bien!-grita la multitud y Gorostiza, abriendo los brazos, exclama:

 

            -Pero, señores, si no lo he dicho todavía, (risa general y  palmoteo). Vaya, pues iba diciendo Ciudadanos, ¿quieren  ustedes por segundo alcalde constitucional a  Aranda?

 

 

 

            -Bien, bien, viva Aranda, viva Baranda.

 

 

 

            Si nos adentráremos, concreto, en la casuística de su vida parlamentaria se presentó a diputado en las elecciones del 30 de junio de 1834 por la circunscripción de Jaén ( curiosamente, fueron 20 los electores, lo mismo que los votantes, por lo que significa de este tipo de votación a través de representantes elegidos previamente en las comarcas o partidos judiciales) y obtuvo 18 votos, lo que manifiesta cierta disidencia con respecto a su persona en algunos votantes  fueron   y se mantuvo durante un bienio hasta el  año 1836. Ingresó en el Congreso de Diputados el  24 de julio de 1834 y se mantuvo en su escaño hasta 2l 27 de enero de 1836.

 

 

 

            En cuanto  su ascendencia alcalaína,  el legajo del Conde de Humanes recoge todo el linaje de los Aranda desde su primera vecindad en Alcalá la Real  hasta  X Conde de Humanes  don Rodrigo Isidoro de Eraso Aranda y Salazar, nacido en Jaén donde falleció el de mayo de 1882 que, como dijimos anteriormente,  fue Grande de España. Por muerte sin sucesión de su hermano don Fernando. Casó con doña María de Escobedo Salazar y Velasco, siendo hijo de  doña Francisca de Salazar Eraso y Carvajal, casada en Jaén el 30 de enero de 1787 con Juan José de Aranda Álvarez de Sotomayor-, nacido en Jaén, Señor de Montillana- y   fallecido  en Madrid el 7 de septiembre de 1865. El legajo conserva, entre muchos documentos sobre la vida e historia de sus ascendientes alcalaínos, un  rico grabado prologando al libro de  la Virgen de las Mercedes en su altar de la Mota, como muestra de su enraizamiento de esta familia  dentro de nuestra localidad. En concreto, la primera noticia proviene de Pedro Fernández de Aranda, alcaide de Úbeda, cuyo nieto del mismo nombre fue expulsado de esta ciudad tras la ser derrotado por los Traperas, y se afincó en Alcalá la Real, desde donde surgieron varias ramas de su linaje en toda la comarca de la abadía y en tierras del sur de Córdoba. Un ascendiente de don Rodrigo fue el famoso don Fernando de Aranda, el que llevó a cabo las hazañas de la Boca de Charilla contra una avanzadilla musulmana, que se relatan minuciosamente en sus legajos. Por su  primer   casamiento, su hijo Pedro Fernández de Aranda con doña María de Molina, se enlaza con los Señores de Jarafe, desde donde proviene don Rodrigo de Aranda, IX Conde de Humanes. Pero no fue esta la única rama de los Aranda con la conecta nuestro personaje, sino que, a través de los Álvarez de Sotomayor, cuyo señorío lo recibieron a través de María de Aranda, esposo de Fernán Álvarez de Alcaraz y sobrina del de la “Boca de Charilla, , alcalde de Colomera, que resultó muerto por  las heridas en defensa de esta villa: sus  descendientes se trasladaron  a Alcalá la Real, fueron numerosísimas veces regidores, entroncaron por diversos cruces con los Aranda,  y se hicieron  patronos de muchas instituciones, entre ellas la iglesia de Consolación. El último cruce fue  el de José de Aranda Gámiz, abuelos de don Rodrigo de Aranda, en los que se muestran clara la ascendencia alcalaína de este personaje, nacido y vecino de Jaén  en su etapa de militar retirado y diputado a Cortes.

 

DICIEMBRE


DICIEMBRE

 

 

 

Antes de llegar el rey Numa al trono de Roma,  Diciembre  era el mes décimo  o  en forma de refrán “Diciembre es del año, el mes más anciano”. Ya no podemos manifestar que son  contados años, en los que,  por nuestras tierras, los pronósticos   vuelven locos  a los  hombres del tiempo y de las  cabañuelas, Pues  “En diciembre, frío; y calor en el estío” se ha quedado en las baldas de los calendarios antiguos. Lo curioso acontece cuando  nos fijamos en  los  numerosos eventos que se celebran durante el mes de diciembre. Sin miedo a la pandemia de estos dos últimos años, predominan los actos  y fiestas de amor, entendido no como “eros” conquistador (que lo hay, porque los donjuanes ya se refugian en todos los tiempos y rincones),  sino en la nueva lectura de la gracia, o “ágape”, regalo o  banquete  que recibimos desde diversas instancias superiores. Abundan las cenas del mundo de la empresa, de compañeros de trabajo, de peñas deportivas, de muchas asociaciones y de los grupos más insospechados. Como es lógico,  no se olvidan las familias ni los amigos de organizar estas cenas o comidas.  En nuestro mundo  occidental, ocupan un lugar central  las opíparas cenas  familiares  de Navidad y Fin de Año (algunos no olvidan los Reyes Magos por eso de que todos los santos tienen Novena). Incluso, no es de extrañar que finales de noviembre adelante los eventos y se una con el puente de la Inmaculada y la Constitución. A veces, se complementa con la elección a un lugar que comporta un viaje colectivo, Por el contrario, parece como si ese concepto de amor-ágape no calara en nuestros corazones, cuando vemos que muchas personas de otros países solo reciben sino las migajas  del rico Epulón, las de nuestros alimentos  o del dinero sobrantes. Y eso que se multiplican  los mensajes  y campañas  de confraternidad y solidaridad por este tiempo desde las postulaciones de organizaciones no gubernamentales como el Banco de Alimentos o Cáritas hasta las  tradicionales fiestas de aguilando que perviven en otros pueblos con comidas de cofradías y hermandades; y además aumentan los dardos envenenados con lemas como los que la generosidad no es dar lo que nos sobra. Se nos debería caer la cara de vergüenza  cuando  no les damos el mismo  trato ni  una similar   acogida  a estas personas que   nosotros exigiríamos dentro de nuestro catálogo de derechos y pocos deberes, en el caso de que nos encontráramos en tierras extrañas.   Para estas personas, ha desaparecido, del  decálogo de la ley natural de la subsistencia básica;  no existe  la palabra amor/ ágape plasmado en el alojamiento, la comida básica, la atención de la salud y el vestido. ¿Para qué referirnos a los lazos familiares? Aquí no hay buey ni mula, la familia se ha quedado con un solo personaje que ha emprendido su huida a Egipto sin encontrar ni la posada ni  la tierra prometida donde le den de comer.   Para  estos hermanos nuestros, no sirven aquellos refranes  “El mes de Pascua, pásalo junto a la ascua”, ni    “En diciembre, hielos y nieve; ladrillos de matanza y roscos de aguardiente”, pues vienen a buscar trabajo  y salen trasquilados ante la terrible situación que afrontan  viviendo bajo cobertizos  y sin ni siquiera leña para encender una fogata ni un pedazo de pan y aceite poder llevado a su boca. Ya verás, ya verás. Más que fiestas de Navidad, se asemejan a las fiestas Saturnales, se decoran las casas con plantas y se encienden velas para celebrar la nueva venida de la luz; no digamos los derroches del alumbrado público de muchas ciudades y grandes supermercados. Como los romanos, sus  amigos y familiares se hacían regalos.. Menos mal que los romanos tenían esclavos, porque no querían  saber nada con Saturno. Y, así , el nacimiento del Sol y su nuevo período de luz fueron sustituidos por su Iglesia. Hizo coincidir en esas fechas el nacimiento de Jesús de Nazaret con el objetivo de acabar con las antiguas celebraciones.

 

 

En muchas familias, casas y templos de la Sierra Sur  y pueblos de Jaén por estas fechas, se mantiene la tradición helenística.  Se mantiene desde la tradición del Niño Jesús en su cuna en  las iglesias para ser besado por estas fechas,  se desarrollan variantes de estas escenas primeras  de la vida de Jesús con exposiciones  y concursos comerciales en los escaparates de muchas tiendas; muy pocas muestras quedan de aquellos belenes napolitanos con ropaje de la Italia de tiempos de Carlos III; predominan  entre ficticio musgo, cataratas de ríos de cristal y montañas de corcho, las escenas artesanales y bíblicas de los belenes de toda la vida, algunas instituciones innovan reflejando versiones históricas de la Jerusalén romana o del pasado de las ciudades andaluza; e, incluso, innovan con pasiones bíblicos en los que se exhibe desde el Génesis hasta la evangelización de los apóstoles, y se llega a rizar el rizo con los belenes pasionales que asumen las cofradías de Pasión. Pues, siempre en esta tierra, caló aquel dicho “Como nace, mece”, refiriéndose al nacimiento de Jesucristo. Muchas personas hacen cábalas a la hora de programar para al año siguiente los actos de Semana Santa y, en otros hogares, el destino de sus vacaciones.  Últimamente rara es la Nochebuena, en la que no cae un chirimiri  que barrunta lluvia y se transforma en una tormenta  de órdago en el Viernes Santo venidero.  Todas las ilusiones puestas  para una salida procesional, más bien su manifestación religiosa,  se caen en el vacío al depender de un momento, un lugar y una climatología. Nos hemos quedado  en  el Antiguo Testamento griego usando  la palabra eros, para conquistar el objeto y , aunque  Friedrich Nietzsche diga que el cristianismo  habría dado de beber al eros un veneno, y   le hizo degenerar en vicio,  en parte tenía cierta razón porque  el mundo occidental  todavía no ha experimentado lo que significa  la palabra ágape,  que  denota sin duda algo esencial en la novedad del cristianismo, precisamente en su modo de entender el amor, el sentarse en torno a una mesa, ser todos miembros de un solo ser,  el ver el rostro de  Dios en  las personas más excluidas. Si tuviéramos esta visión, perfectamente  comprenderíamos  el dicho del final y principio del ciclo  histórico de  Jesús y no nos quedaríamos  en los oropeles. Pues, si nace como uno más  de nosotros, morirá en las mimas  condiciones. Lo demás son autojustificaciones, evasivas o simplemente quedarnos  “Días de diciembre, días de amargura; apenas amanece, ya es noche oscura”. Noches de crisis para los de siempre agravada por la guerra y la inflación,  de espantar sus diablos para los miembros de las sociedades de bienestar. Por eso encomendémonos a San Silvestro y llevemos al nuevo año del  cabestro. Feliz Navidad  2022 a todos.

 

 

FOLCKLORE ORAL DE LA SIERRA SUR en el JAÉN

 


Un relato, una canción  y una poesía de Navidad

Ya pasaron los tiempos  cuando la ganadería ocupaba muchos lugares de la geografía provincial.  Llegó a competir con la agricultura del cereal y del olivo en muchos lugares. Las aldeas, los cortijos y  las cortijadas eran los elementos arquitectónicos del paisaje. Sus moradores  mantenían la economía autárquica y familiar de la agricultura. Y, plasmaron un acervo cultural muy importante. En la Sierra Sur quedan todavía vestigios de aquellos tiempos, y personas nonagenarias todavían recuerdan contenidos de un folclore rico en leyendas , cuentos y poesía popular. Esta es una muestra de estos rincones, que solían enriquecerse con los tiempos litúrgicos, y sobre todo en Navidad. Primero con un poema de poesía pastoril religiosoidad popular. Es el siguiente recogido de una aldeana ocotogenaria de la Venta de los Agramaderos de Alcalá la Real.

La pastora con sus cabras

A la sombra de una piedra,

había  una niña sentada

con un rosario en la mano

rezando la vida sagrada.

Y vio venir tres personas,

dos blancas y una morada.

Y le pregunta la morada:

Niña, ¿de quién son las cabras?

-Tuyas, Virgen María,

la pastora con sus cabras.

Le respondió Jesús:

-Niña, tan bien nos conoces

que tan dulcemente hablas.

Y se la llevaron al cielo

de serafina cercana.

Su madre viendo que no venía

la pastora con sus cabras,

se arrodilla delante de Cristo,

 y  le dice: Señor,

 ¿dónde tienes a mi pastora

 que tantos días tarda?

Le respondió una voz:

-Toma tus ovejas y tus cabras.

Que tu hija está en el cielo´

con mi familia sagrada.

 

Más curioso es este cuento rural muy extendido por la zona de la Rábita y Castillo de Locubín, titulado “La Pobre Vejecita”.

LA POBRE VIEJECITA

Había una viejecita, muy pobre, muy pobre, pero muy buena. Vivía en una casa  con todos sus muebles  muy antiguos, desgastados  y destartalados. Sólo le quedaba una gallina muy delgada. Pero decidió cocinarla para invitar al Señor por Navidad. Primero  arregló toda la casa muy esmeradamente, mató a la gallina y la  troceó y la puso en la olla. A continuación, se  puso en marcha  y bajó a la Iglesia para  invitar a  comer al Señor.

Desde los barrios altos de su aldea bajó a la iglesia, tras entrar en ella, le dijo al Señor:

-Mira, Señor, me gustaría mucho que subieras a comer conmigo.

Él le respondió:

-Vete  tú primero, que yo, a continuación subo.

Así, como se lo  había mandado el Señor, lo  cumplió. Entró en su casa y se quedó esperando al Señor. Al cabo de un buen rato, un viejecito  llamó  a la puerta, al instante le abrió la puerta  y aquel pobre hombre   se le acercó diciendo

-Por favor, señora, tiene  algo con que darme.

Elle le respondió:

-Toma este pedazico de gallina, la verdad es que estoy esperando al Señor para comer con él, pero, no importa, tómelo.

Pasó mucho rato, y, al darse cuenta de que el Señor no se presentaba, volvió a la iglesia y le dijo:

-Señor, suba, ya que se va a enfriar la comida.

Él le contestó:

-Súbete, que pronto estoy allí.

De nuevo, se demoró la visita de su Señor, entretanto pasó un niño andrajoso y mal vestido, que llamó a la puerta, y, el muchacho le pidió algo de comer. Aunque estaba inquieta la viejecita  por la tardanza de su Señor a quien le tenía preparada la cena y porque ya sólo le quedaba media gallina, ello no fue óbice para que diera otro trozo de la gallina al chiquillo.

Como no subía el Señor, de nuevo bajó por tercera vez a la iglesia. De nuevo, el Señor le ordenó que se subiera y  le esperara dentro de su casa. Le obedeció la muchacha. Ahora se encontró con una nueva visita, la de un mendigo pidiéndole algo de comer. La viejecita le dijo:

-He invitado al Señor a comer, pero, bueno, te daré un  trocito.

El mendigo, loco de contento, se la agradeció en gran manera. Por su parte, la viejecita se decía a sí misma. “Voy a volver a bajar por tercera vez, porque la comida se ha enfriado y yo no sé lo que pasa al señor”. Así hizo, bajó  de nuevo a la iglesia y entabló conversación  con el  Señor que le dijo:

-Tres veces que he subido a comer, las tres veces que me has dado. Ahora, inmediatamente súbete a tu casa y acaba de comerte la gallina,  

La viejecita se quedó asombrada y se subió a su casa en un santiamén. Al llegar, todo había cambiado. Su casa se convirtió en un palacio, en la despensa había grandes manjares, le servían varios mayordomos, relucían lámparas maravillosas, grandes y esplendorosos sillones amueblaban el salón, el huerto se había transformado en un versallesco jardín.

Sin embargo, una vecina de la viejecita, por cierto muy orgullosa y altanera, egoísta y envidiosa, y, para colmo altanera, se enteró de lo ocurrido y no pudo soportar este cambio en la forma de vida de la  viejecita. Entonces le dijo:

-Voy a preparar una gran comilona, e invitaré también  al Señor, para que me pase todo lo que le ha acontecido a mi vecina.

            A continuación, ordenó matar a su mejor cordero, compró las frutas más ricas del mercado de la plaza y acudió al horno por dulces exquisitos y el pan más tierno. Con estos preparativos, bajó a la iglesia a invitar al Señor, que le dijo:

      - Súbete ya tú, que pronto voy a visitarte yo.

            Tras  llegar a su casa, tuvo la visita de un mendigo y le pidió algo de comer. Ella lo echó a patadas y no le hizo caso alguno. Más tarde, un pobre niño le tocó la puerta pidiéndole un trozo de pan y ella ni lo miró. Al ver que el  Señor no subía, volvió a llamarlo y éste le dijo:

            -Ya subiré, no te impacientes.

            De nuevo, un viejecito tocó a la puerta pidiéndole algo de comer. La misma respuesta de rechazo y de negaciones tuvo con el desafortunado viejo.

Al volver a ver en la iglesia al Señor, este le contestó:

            -Tres veces, que te he pedido de comer, las tres veces me has echado.

            Ella quedó sorprendida por las respuestas.  Subió a su casa y no pudo aguantarse, porque se había transformado totalmente. Desde el cuadro  más pequeño hasta el arcón más grande se había convertido en lo más feo y  anticuado que uno se podía imaginar, su casa ya no era una mansión, de un palacio, era una cuadra de animales, los mayordomos pordioseros mendigos…y colorín, colorado este cuento se ha acabado.  


Ana Rosales Gómez, en Alcalá la Real, cantaba este villancico que escuchaba en la capilla del Hospital de la calle de Rosario. Con su buena voz, recordaba las noches de Navidad, Noche Vieja  y Reyes Magos en las que madres mercedarias se agrupaban en torno al Niño de Belén de su Portal y entonaban estos veros preciosos líricos, y con una melodía inolvidable:

 

En el portal de Belén,

hay un niñito

que le llaman Jesús Rey,

y el pobrecito

ropa no tiene.

Duérmete niño,

duérmete leve.

qué serenita cae la nieve,

que menudita

cae la nieve

En el portal de Belén

hay un niñito

que llaman Jesús Rey,

es muy bonito y chiquito.

¡Qué serenita cae la nieve!

¡qué menudita cae la nieve!

 Y, qué bonita

que es la canción!

No cabe duda

que, al escuchar,

una segunda repetición,

es más bonito

 el bello cantar.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

FRANGOLLO EN EL JAÉN

 


 

FRANGOLLO

          Con el paso del tiempo, las palabras quedan en desuso  y son sustituidas en su frecuencia de uso por otras que suelen  impregnarse en  el tejido social. Son muchos los estudiosos  que han recogido a lo largo de la historia del lenguaje estos cambios, que los diccionarios académicos elevan a su categoría de término oficial. Viene a cuento un término que, en las tierras del Sur de la provincia, ofrece esta diacronía semántica a lo largo de los siglos. Recuerdo que mi madre, durante mi infancia, me amonestaba  con una palabra con valor adjetival en la  frase “no  seas  frangollo”, y con valor sustantivo “ eres un frangollo”. Como es lógico, de inmediato reaccionaba a esta amonestación, tratando de corregir los fallos o errores ocasionados por mi prisa o rapidez en haber completado la tarea. Pero nunca imaginaba que frangollo se relacionara con  la  palabra derivada del verbo latino frangere ( romper).  Se sabe que, en  Andalucía este era  un acemite, término desusado y arabismo” asasmid” , que se refería tanto al salvado con alguna porción de harina y  a la flor de harina.  Por cierto, que se suele usar este término de acemite  y se mantiene en el triángulo formado entre el sur de Sevilla, Cádiz y el suroeste de Málaga, con la acepción harina más fina. Y la Sierra Sur, tan cercana a la provincia de Granada,  lo recoge y, al principio, con la  acepción que se refiere “ al potaje de trigo remojado y desprovisto del salvado mediante el procedimiento artesanal de la frotación de dos tejas bien adosadas por la parte cóncava”.  No es de extrañar  que estos dos términos sean fruto de una zona de frontera por proceder de dos lenguas tan diferentes,  del conquistador y el conquistado. En términos parecidos,  la Sierra de Segura recoge la misma acepción  y recuerda su clara relación fronteriza con otras provincias , pues esta variante acemite serrana  aparece en el Vocabulario andaluz de Venceslada  como 'pieza de pan de harina de trigo y de maíz'.

 

Desde Andalucía, posiblemente se introdujo  en las Islas Canarias, como  andalucismo, y con el significado de 'salvado' . De los varios significados documentados de acemite, el de `frangollo' está íntimamente relacionado con la que ofrece el DRAE de  acemite  'potaje de trigo tostado y medio molido' documentado en 1606 por médico  Fontecha, de modo que  el frangollo fue la materia prima de dicho potaje, como lo es este  plato conocido en Güevéjar y en el Valle de Lecrín (Granada}. Por ello, tardó la Academia en localizar en Andalucía la acepción hasta  1817; y,  a partir de ese año, desapareció la consideración regional del término.

 

 

 

 

 Sin embargo, centrándonos en frangollo, que se define como maíz triturado  grueso, cocido con agua y otros ingredientes ( canela, pasas, corteza de limón) al que se le añade leche una vez que se ha espesado, es un postre tradicional tradicional canario que se sirve de frío acompañado generalmente de leche y miel. Esta acepción de frangollo ha desbancado otros usos  anteriores. Es decir, esta acepción se ha convertido en norma lingüística frente a la lengua y coincidente con el habla, como diría Coseriu. Por tanto, entre los tres usos que la Real Academia recoge en el diccionario como  granos quebrantados de cereales y legumbres, cosa hecha deprisa y mal  y, en Cuba y Puerto Rico  dulce hecho de plátano machacado, se ha mantenido la variante canaria de frangollo como postre típico a base de leche, harina de millo, limón, huevos, azúcar, mantequilla, pasas, almendras, canela. No obstante existen variantes de la misma receta: en algunos lugares se hace con agua en vez de leche, o se añade matalaúva, En 1899, aparece en Tradiciones  de Alfonso esta referencia: mandó a jacer lebrillos de frangollo [...].  Y, casi un siglo después en 1985, Millares recoge esta tradición en Los inertes: Ni faltaban las castañas el día de finados, los pasteles de carne por Navidad y el frangollo el día de San José. 

Entre todas estas acepciones, la Sierra Sur ofrece una singularidad de pasar de su significado como sustantivo referido a un grano o semilla a su uso de una tarea hecha deprisa y mal hecha. En concreto, se  adelanta el uso de la palabra frangollo casi un siglo a la Academia Española. Pues, en tierras del Castillo de Locubín, a mediados del siglo XVIII el frangollo se manifiesta como grano   quebrantado, astillado y partido de algunos cereales y las legumbres de las fabáceas como el trigo , centeno, frijol o habichuela, el acimate o el millo. Y son frecuentes los registros que los escribanos castilleros inventariaban entre los productos que se encontraba en los molinos de pan moler junto con el trigo limpio como el de la familia del Conde de Humanes en las riberas del río San Juan , e, incluso, aparece en un  singular  paraje de esta villa con el nombre de  la Cañada del Frangollo. No es de extrañar que el término frecuentara en su uso para referirse al mismo tiempo como producto cerealístico y como semilla sembrada en el campo de peor calidad.

De esta peor calidad del frangollo no hay más que un paso para convertirse en una cosa  hecha de mala manera y apresuradamente. Y, entre  sus sinónimos, campen amalgama, argamasa, baturrillo, fárrago, lío, mazacote, mescolanza, revoltijo, incluso granuja pícaro, tahúr, sinvergüenza , estafador y tramposo. Y, sobre todo fullero bribón y tramposo. No está muy extendida la acepción de  frangollo  como mescolanza de personas, cosas o ideas,  que algunos escritores recogen en otros  lares. Así  Guerra,  afirma  en  sus Memorias : En el frangollo, alharaquientas todas, las culingas nuevas chillaban  al modo de ratas, las maduras alzaban el  gatillo hasta las torres y las viejas resoplaban clamores por las ánimas benditas, todo mientras rebullían como condenadas. Más bien predomina con la acepción de frangollón, referido a una persona que hace mal las cosas y de prisa Y, en la Sierra Sur no se  ha encontrado frangollero  y  menos escasa  es frangollón, que  la anota  el professor Alvar en el dialecto canario como «Persona desastrada», y  MacCurdy recoge como frangullón con el sentido de «chapucero».

          Ahora corren tiempos de frangollo. A más de uno hay que amonestarle con esta acepción  que ya utilizaba Benito Pérez Galdós en sus Crónicas futuras “ Puede usted suprimir la sopa, el puchero, la ropa vieja, el salmorejo y el frangollo”.  Es decir, hay que ir al grano, al trigo limpio y a la harina blanca. Pues abundan, en estos tiempos los que ofrecen el frangollo como un dulce, unas gachas de harina de maíz o de trigo, a las que a veces se añade leche, miel, pasas, almendras u otros ingredientes. El ejemplo que se transcribe es canario. Hoy es una voz por completo viva y general en el archipiélago. La palabra se encuentra también en el uso americano, aunque a veces con sentidos diferentes al canario o al que recoge la Academia de pan molido. Pero de poca calidad,  como los frangollones que abundan en nuestras tierras.

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viernes, 20 de enero de 2023

AÑO NUEVO Y TORRE DE LA VELETA en Alcalá la Real Información

 




Cuando se describe la muralla del Aire o de Santiago de la ciudad fortificada de la Mota, con frecuencia, la mayoría de los investigadores se quedaban con una descripción básica que servía de denominación para sus lienzos y torres allí ubicadas. Entre los primeros, se han recuperado los que se dirigen desde la torre de la Cárcel Vieja hasta la Puerta Nueva, Por lo que se refiera a las torres, a unas se le llamaban gemelas por estar pareadas, a otras torres redondas y a otras ni se les denominaban torreones. Es curioso que esta parte de las murallas de la Mota se sienta huérfana de nombres frente a la zona oriental donde abundan por doquier tanto en los lienzos de murallas, puertas y torres. Viene esto a cuento de un documento del escribano Alonso de Castro, que recoge la ampliación y urbanización de la zona de la calle y muralla del entorno de la puerta Nueva (data de 28 de octubre 1576, siendo testigos Alonso Ordoñez y Gaspar Gallego) y exhibe el contrato entre el señor Pedro de Aranda, caballero de la Orden de Santiago y la ciudad (el ayuntamiento o cabildo) representada por su mayordomo Nicolás Contador. Se obligaba al anterior hidalgo a ceder su casa a la ciudad y lo hacía en estos términos: “Por quanto yo tenía y poseía en mía propia una casa en la Mota de esta ciudad en la calle que va desde la plaça hasta la Puerta Nueva, arrimada a la muralla de la dicha Puerta Nueva, y es linde de las casas de la capellanía de Juan de Herrera, capellán, y, a su entrada de la calle, a la muralla y torre de la Veleta de esta ciudad".
Con estos datos se obtiene la asignación de un nombre para esta torre, la de la Veleta. Y siguiendo con el documento, se especifica el motivo de esta operación urbanística " la tomó para ensanche y reparo de la dicha muralla y torre para hacer una escalera para entrada y servicios de los dichos adarves y murallas". Este sitio se encuentra hoy día en forma de solar con la primera planta, y nos localiza perfectamente esta torre, conservada junto a la Puerta Nueva. Con esto se evitó y quitó la casa anterior quedando un solar al limpiarla de materiales " porque la que estaba era muy angosta y gastada de presupuestos”. Y se le tuvo que pagar por acuerdo municipal, que lo tasaron los alarifes de la ciudad, 21 ducados, aunque lo contradijo el caballero Pedro de Aranda, alegando que no se le habían tasado los materiales. Y en este mismo día, se le volvieron a pagar recogiendo sus alegaciones 30 ducados que englobaban suelo, materiales y posesión para ensanche de la muralla y escalera, de su casa que se hizo un solar municipal. Con este documento, la torre de la Veleta queda a las claras que formaba parte del recinto amurallado de la ciudad, como la torre de la Imagen de la Cárcel, del Pendón, del Gabán o del Homenaje.
Inmediatamente, nos fijamos en la torre y blandía hasta ahora una bandera con los paños de colores del reino de Granada, donde la denominación de veleta abunda hasta denominando picos de altura. Sin embargo, no podemos caer en atribuirle a dicho lugar la colocación de un dispositivo giratorio que consta de una placa plana vertical que giraba libremente, para señalar la dirección del viento y la cruz horizontal que indicaba la procedencia del viento mediante los puntos cardinales Cercana a ella debieron erigirse otras veletas como la de las iglesias y ermita de los arrabales de la ciudad fortificada de la Mota, en forma de gallo u otras figuras con la punta de flecha señalando la dirección del viento, por cierto en Alcalá la Real es mayoritario el de oeste en los meses de febrero a noviembre y de este en los otros meses. Aunque la torre de la veleta podría recordar al dios Tritón de la torre de los Vientos de Atenas, construido por Andrónico, más bien responde a aquellos banderines de los guerreros medievales o los estandartes que colgaban y adornaron las torres medievales en Bretaña, Normandía y Alemania, veletas precursoras de las modernas, porque el blandir de este paño mostraba la dirección del viento a los arqueros y, después, fue reemplazado por estos artilugios metálicos y equilibrados para volverse con el viento.
Año Nuevo nos trae este descubrimiento de esta torre de la Veleta que marcaba a los vecinos la dirección del viento. Como hemos visto, siempre hubo en Alcalá la Real unos vientos más frecuentes y favorables a las lluvias que, y, durante muchas décadas, marcaba la veleta que ondeaba aquella torre desconocida. Han cambiado los tiempos, y surgen muchos vientos inesperados e insólitos que rompen esa tradición meteorológica, ojala cooperáramos todos para que con el Año Nuevo volviéramos a los tiempos de aquellos tiempos tan fructíferos con la veleta en dirección favorable por el Eolo.