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viernes, 28 de marzo de 2025

UNOS VERSOS DE ESCRIBANO EN 1613

En el escribano Blas Martínez de Cáceresceres hemos encontrado este registro poético  en la última página del resgistro once del año 1613:




Mira que te mira Dios,

procura de no pecar,

mira que te ha de juzgar.






 “Mira que te mira Dios” es una frase que aparece en la obra Alegoría del árbol de la vida, de Ignacio de Ries, realizada en 1653. La obra se encuentra en la capilla de la Concepción de la catedral de Segovia. 


La frase completa, según algunos  tratadistas, era  “Mira que te mira Dios, mira que te está mirando, mira que te has de morir, mira que no sabes cuándo”. Este  Árbol de la Vida del , pintor flamenco del siglo XVIIforma parte de una colección del mismo autor compuesta por otros cinco cuadros más: la Adoración de los Pastores, la Conversión de San Pablo, el Bautismo de Cristo, la Coronación de la Virgen y El rey David, que constituyen la mejor obra del autor, influenciado por Francisco de Zurbarán.  La capilla de la Concepción de la catedral de Segovia fue concedida en patronato en 1645 al capitán Pedro Fernández de Miñano y Contreras, gobernador de Cádiz, y en 1653 se encargó la colección de cuadros para la capilla.
     En el lienzo aparecen junto a un árbol un esqueleto, la escenificación del diablo y el propio Jesucristo, siendo la parte superior de la obra la más llamativa, en la que se representa una orgía. También llaman la atención los versos que aparecen escritos en la obra, siendo en el ángulo superior izquierdo "MIRA QUE TE AS DE MORIR/ MIRA QUE NO SABES CUANDO", mientras que en el derecho "MIRA QUE TE MIRA DIOS/ MIRA QUE TE ESTA MIRANDO". En la misma línea alegórica, podemos destacar el grabado italiano atribuido a la imprenta Raimondini Bassano de Venecia y fundamentalmente, el gran lienzo fechado en 1723 y de autor anónimo del claustro la Iglesia del antiguo convento franciscano de San Roque de Arahal (Sevilla).

 No aparece en el documento alcaláino  estos versos “MIRA QVE TE AS DE MORIR/ MIRA QVE NO SABES QVANDO”. Ni la del  ángulo superior derecho: “MIRA QVE TE MIRA DIOS/ MIRA QVE TE ESTA MIRANDO”. Se Desconoce el origen o autoría de estos versos, si bien es probable que se trate de una adaptación de la inscripción latina que encabeza la “Mesa” de El Bosco (“CAVE, CAVE, DOMINUS VIDET”). Pero cincide el primer verso con esta estrofa. Mira     que te mira DIOS, cuida (cave) de no pecar, mira que te ha de jugar. 

 

    Desde la Antigüedad las escenas de banquetes se asocian con la idea de la proximidad de la muerte. Pero carecen, sin embargo, de las connotaciones negativas que más tarde aportará la tradición judeo-cristiana, y de las cuales en la Biblia encontramos numerosos ejemplos. Uno de los más significativos en relación con la iconografía de la “Alegoría del Árbol de la Vida” está en la invectiva de Amós contra los gobernantes de Israel y Judá:

 

Los que duermen sobre lechos de marfil, se recuestan sobre divanes, comen corderos del rebaño y terneros del establo. Los que cantan a gritos al son del arpa y se inventan, como David, instrumentos de música; los que beben el vino en ánforas y se ungen con el perfume más fino, pero no se preocupan de la ruina de José. Por eso ahora irán desterrados a la cabeza de los cautivos y cesará el júbilo de los sibaritas.

Este cambio de significado irá concretándose durante la evolución de la iconografía del cristianismo, hasta el punto de que las escenas de banquetes pasaron a convertirse en símbolo de los Pecados Capitales. Un ejemplo claro a este respecto es la “Mesa” del Bosco, en el Museo del Prado, que servirá de fuente para el cuadro de Ries. Se trata de una representación escatológica centrada por la figura de Cristo y rodeada por la inscripción “CAVE, CAVE, DOMINUS VIDET”, cuyo significado enlaza con el de los versos introducidos por Ries, y se plasma en estos versos de este escribano alcalaíno con este apunte muy del barroco. Resumiendo, las palabras de pecado o del banquete aluden a los Pecados Capitales. Su embrutecimiento (debido a su dedicación a los placeres terrenales y a su alejamiento de la práctica religiosa) les impide oír la voz de alarma de Cristo, que tañe desesperadamente la campana para advertirles de la próxima caída del árbol, puesto que la Muerte, ayudada por el Diablo que tira de la soga, ha talado ya casi todo el tronco. Por tanto, el tema de la obra es este aviso de Cristo respecto a la fugacidad de la vida terrenal, y la consiguiente exhortación a la enmienda ante el peligro de la condenación eterna. En este caso alundiendo al juicio final  Así pues, se trata de una obra alegórica de clara intención moralizante. Este podría resumirse en una sola palabra clave: la VANITAS, obsesión básica en el subconsciente colectivo de cualquier civilización. En palabras de Jan Bialostocki: “Una de las ideas principales del pensamiento filosófico y religioso de casi todos los tiempos es la convicción de que todos los bienes son perecederos, y sobre todo la vida”.Sin embargo, esta idea ha sufrido fuertes alteraciones de significado a lo largo de la Historia: mientras que para las culturas de la Antigüedad Clásica se revestía de un carácter hedonista, al invitar al disfrute de la vida, el cristianismo desprecia la vida terrenal y concibe la muerte como paso hacia la verdadera Vida. Así, “se hace resaltar la mortalidad de la existencia terrenal para aumentar la importancia del más allá cristiano”. Esta omnipresencia de la mortalidad en el pensamiento cristiano genera una sensación de pesimismo que las diferentes épocas de la historia del cristianismo esquivarán (con mayor o menor fortuna) mediante la exaltación de la idea de la fe, es decir, la esperanza en una vida mejor tras la muerte.En el arte  se desarrolla esta alegoría, sobre todo en la pintura, pero en la literatura mísitica abundan también. Y se extienden hasta el siglo XX. Hay reminiscencias en estos mismos versos en los cantos de los animeros de la cofradía del Pecado Mortal o de ánimas de Alcalá la Real, donde acudían pidiendo limosna con estos versos portando una linterna verde donde lucía una carabela y la tibia y peroné cruzados:


 “Mira que te mira Dios, 

mira que te está mirando,

 mira que te has de morir,

 mira que no sabes cuándo”.

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