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viernes, 6 de mayo de 2022

UNA NUEVA ATALAYA, LA DE LA RÁBITA

 No habíamos descubierto hasta ahora ninguna atalaya por la zona  de La Rábita, y siempre se ceñía su historia al ribat de mundo de frontera. Pero este documento de contrato en  el ventero  Gerónimo Mallorcas y  Pedro Hernández de  Tapia y Alonso de Tapia. El primero era, por la presente, el arrendado del cortijo de Diego de Sotomayor, integrado por la casa y tierras de labor,  y se lo cedía a los hermanos. Pero lo interesante del documento (AHPJ Legajo 4717 folio sin numerar , 15 de agosto de 1564) es la descripción de sus linderos:

"que es en la Rábita  en la atalaya racia (raya, raja), linde con la dehesa de la Rábita y tierras del jurado Lucas Montijano"


SU UBICACIÓN

Ya lo comentamos en una artículo anterior " La  descripción de la zona de la Laguna nos sugiere una zona pequeña pantanosa, desde donde salen varios manantiales de agua superficiales, cubiertos y rodeados exteriormente de juncos, muy cerca del camino que viene de los actuales Canales, y cerca del camino real que se dirige hacia el de los Playeros; la Venta se  encontraba cerca de esta encrucijada de caminos. Y no es de extrañar que su ubicación proviniera del asentamiento del antiguo ribat transformado en venta, y luego,  ermita, ya que una capellanía de la familia de Alonso Ortiz  disponía de ella a través de un capellán: 


“Desde la qual esquina  a la parte levante de levante, y desde el camino real, que con ella alinda a la dicha vereda, hacia   el dicho Juncar, por do los ganados entran en él, y lleva de anchura diez estadales, alinda a la mano derecha  hasta el dicho Juncar con las paredes de la dicha venta, y luego con las de un cortijo, que está incorporado con ella, y luego haça de de Catarina Rodríguez , biuda mujer que fue  de Bartolomé López Montijano, y  con esta llega al dicho Juncar, y por la mano izquierda desde el dicho camino  hasta el dicho Juncar alinda con haça , que es de la dicha Catalina Rodríguez biuda, y yendo al dicho Juncar, , va hazia abaxo sirviendo el dicho Juncar de vereda; y  es de saber que este juncar todo es realengo, común y concegil; para pasto y abrevadero de ganado, como lo  dize el libro de Hernán Pérez, en la foja quinze plana segunda, digo primera , y porque dentro tiene muchos ojos de agua, que de presente,  no se puede andar, no se mide agora su anchura ni largura, hazerse sea empudiendo, así se encargue lo manden hazer los señores, Justicia y diputados que les cupiere la primera visita de veredas  y hagan  poner en este libro  la dicha medida para que por ella se visite , siempre , porque no se pueden entrar en el, ni menos a caballo,  como agora está como lo van haziendo”. Junto a la laguna existía un cortijo importante, el de los López  Montijano.
Y sugerimos esta ubicación


EL NOMBRE DE LA ATALAYA

Se encuentra confuso por estar manchada la consonante de la segunda sílabada, dando a confusión que puedes raja, racia,o  raya ., Si nos referinos a raya, podría hacer referencia a ser una atalaya de marca o límite de frontera, sobre todo en tiempos en  los que Fernando III concedió los terrenos de la zona de Alcaudete a la Orden Calatrava. Pero, si nos referimos a raja hemos encontrado  el término  raja  en el diccionario  histórico como piedra funa utilizsda en las paredes de piedra para calzar o tapar huecos que dejan las piedras grandes, en este caso  las del cilindro o cubo de la almenara.  Esta  voz canaria parece provenir, por regresión, de rajuela, que el drae-01 define como «Piedra delgada y sin labrar que se emplea en obras de poca importancia y esmero». En este cambio de forma es posible advertir la influencia ejercida por el significado más usual de raja, tanto en castellano general como en el de las islas, que es, según la definición académica, «Una de las partes de un leño que resultan de abrirlo al hilo con hacha, cuña u otro instrumento» (drae-01).
Como razia  razia procede de  razzia, y este del árabe. argelino ḡāzyah 'algara1'. y hace referencia a la  Incursión, correría en un país enemigo y sin más objeto que el botín. O la batida o  redada.

EL RESTO DEL DOCUMENTO 


Solamente aparecen datos sobre el laboreo y retna de la tierra durante dos años, y con una renta de  24 fanegas de trigo y doce de cebada cada año. 

Diccionario Histórico del Español de Can

jueves, 5 de mayo de 2022

UNA CALLE PARA ENTRAR EN EL ALCAZAR DE LA MOTA

 








No debió ser la entrada a los edificios de la Mota, tan clara y nítida, como se nos ofrece hoy día a través de calles. Un amplio proceso de urbanización del recinto fortificado de produce en su viario, plazas y renovación de edificios a lo largo del siglo XVI.   Un documento de Martín de Alcalá en el 15 de junio de mes de  1563, nos ilustra claramente cómo se iban abriendo calles y callejuelas convirtiendo en más racional su diseño urbano. En este caso, el mayordomo y Alonso de Castro se comprometía a pagar a la familia de  por abrir una calle " por la callejueja que entra desde las casa de Diego de Sotomayor hasta el alcazar ", lo que se había encomendado a los comisarios y regidores Martín de Frías  y Juan de Aranda Figueroa. Para ello, tuvieron que comprar la casa de Francisco Hernández de Gadea y Teresa García de los Ríos, que se encontraba en esa callejuela y estaba lindera con el Hornillo, por valor de  17.000 maravedíes, y casas capellanía de Gonzalo de Aranda, casas  de Gaspar Serrano y casas de Diego de Sotomayor,. Con lo que se abren nuevos espacios, se comunican con nuevas calles los edificios y se eliminan los anárquicos elementos que daban un aspecto medieval al recinto. 

miércoles, 4 de mayo de 2022

EL RASTRO DEL ARRABAL DE LA MOTA.

 

 

 

EL RASTRO

 Al otro lado de la muralla del  Arrabal Viejo, estaba el Rastro, lugar destinado para vender la carne al por mayor. Desde allí se edificó una calle en 1576 hasta el Matadero y desde este se dirigía otra  a la Puerta Nueva. Además, otra calle, en forma de anillo y foso, iba  desde la puerta de Martín Ruiz hasta la de Santiago  y continuaba  pasando por el Rastro.


MATADERO



 

Cerca se encontraba el matadero. Este se realizó, en los primeros decenios del siglo XVI, la mayor obra en 1556. Todavía quedan sus cimientos y caja de estanque en una de las fincas de olivar del arrabal. Se componía de un corral cercado, donde en un gran patio se recogían los ganados, provenientes del Corral del Concejo, situado a las laderas de los Llanos, para sacrificarlos antes de ir a la carnicería, patio al que se accedía por un portón o portada, y se encontraba con algunas galerías de arcos para protegerse de la intemperie, empedrado y con un pozo en su interior junto con casa de encargado.

LA PUERTA Y ARCOS DEL RASTRO

 Al Rastro se llegaba también desde  el arrabal de san Bartolomé por un camino empedrado y desde el Arrabal Viejo por una puerta, llamada del Rastro, y que se componía de varios arcos restaurados en 1556 en forma de portales para guardar el ganado. Esta puerta, junto a la torre del Pico y la muralla del Rastro, no se conserva, salvo un arranque recientemente descubierto en las excavaciones  recientes,  comunicaba, a través de las calles de la descendida y la del Matadero, con el Rastro, el matadero, la Puerta Nueva y con la alhóndiga.

El recinto del rastro se mantuvo hasta el siglo  XVII, como lonja de ganado, COMPUESTO POR ESTA PUERTA Y UNA SERIE DE ARCOS DE ALOJAR EL GANADO. Una de sus obras más importantes se remató en 1621. (AHPJ, Legajo 4716, folio 33, 9 de febrero) en  el albañil Marcos Ruiz Cortecero. Se le entregó la planta  y diseño para que se realizara conforme a la orden, condiciones  y el dibujo del proyecto, y valorado en 3.900 reales. Consistía en la obra del rastro según la forma y orden del proyecto entregado para Pascua de este año del contrato, avalado por Juan Pérez de Castilla. Le entregaban mil reales al inicio de la obra; otros mil cuando terminaran los arcos y los otros 1.900 al finalizar y acabar la obra a toda perfección a vista de los maestros de la obra.   El avalador, que era el cantero Juan Pérez de Castilla, se obligaba a sacar y traer la cal y  la piedra de la cantera a catorce reales cada una de las varas; y la de los bolsores de los arcos, es decir cada una de las dovelas, a dos reales y cuarto.  Y, por cada vara de cahiz de  la cal, cobraba 18 maravedíes y cuarto sacado de la cantera y  11 reales y  medio  el cahiz  puesto en el rastro. (mismo legajo folio 34); a esto se añadía un mozo  y su mula que transportaban la cal y piedra por ocho reales y media cada día de jornada.

LA ALHÓNDIGA



En la alhóndiga, se comercializaba el trigo, el vino y el aceite, una especie de lonja muy famosa y necesaria, que se instituyó en tiempos de Felipe II para controlar el precio y el abastecimiento de los principales alimentos. Era uno de los muros menos consistentes de la ciudad, porque tuvo que ser reconstruido en 1591, y además fue el sitio por el que conquistó la fortaleza en su primer momento. Si nos remontáramos al  final de la época musulmana y a los primeros años de la conquista, por este lugar de la muralla, que  tenía poca altura, se introdujeron las tropas de Alfonso XI hasta llegar a la torre de la Cárcel el 20 de diciembre del año 1340  e inició la conquista de Alcalá de Aben Zayde, según el  manuscrito de don Antonio López de Gamboa,

 

SIGLO XVIII. CASI UN TERRENO DE PROPIOS

 

En el siglo XVIII,  se producen dos  acontecimientos muy  significativos en el municipio  alcalaíno: por  un lado, se completa  la  ruralización de una  importante  parte de la población  de la ciudad de Alcalá la Real estableciéndose en los partidos  la nueva  ciudad de Alcalá la Real gracias a la ampliación  y  continuidad de los repartimientos reales  entre  las  clases más populares, y , por otra parte, prácticamente  la mayor parte de la población se extendió por completo entre los dos cerros, el de la Mota y los Llanos, donde se formó un rectángulo, atravesado por el Llanillo y la  calle Real, a las que convergen `perpendicular y paralelamente una serie de calles cardinales y decumanas A consecuencia de todos estos movimientos, los antiguos solares abandonados-convertidos en  tierras de labor- comienzan a subastarse   y ser colonizados por nuevos labriegos siguiendo la línea de repartimiento establecida por Carlos III para favorecer a la agricultura  entre las clases menos privilegiadas En , en 1785, ya  aparece en el recudimiento de propios  una suerte pequeña referida a los terrenos en torno al Matadero Viejo, quedando el resto de solares  abandonados en propiedad de  la iglesia o de  particulares, porque  hasta 1823  tan sólo  se reparte este lugar entre los vecinos como bien municipal  de propios .

 

 

A continuación, ya avanzado el siglo XIX,  le seguirán  los de la Peña Horadada, el  arrabal de San Sebastián, el de San Bartolomé, Santo Domingo y algunos huertos del Arrabal Nuevo. Sería muy extenso clasificar todos estos nuevos terrenos convertidos en suerte de labor en manos de sus respectivos particulares, pero  ejemplos de su nuevo panorama rural frente al anterior espacio urbano. En 1771, el administrador de la absentista Baltasara de Sotomayor incluía entre sus numerosas propiedades y bienes inmuebles, dos fanegas en Barrero, cinco fanegas en el Prado de San Sebastián, una fanega en el Rastro, otro celemín en el mismo sitio, otro en la Placeta que llaman de San Juan “que antes fue solar”.  Curiosamente, este terreno se encontraba dentro de la fortaleza, como propiedad del ayuntamiento, y, por este año, ya se lo había hecho propio, porque en 18 de diciembre de 1652, se le dio licencia “ para el adarvillo de la Puerta Nueva, que lindaba con Pedro de Medina, siempre por 20 años y  reservando la propiedad municipal.. Baltasar Serrano de Pineda, cinco fanegas en Peña Horadada y una en Carrera de San Bartolomé.

               

            A consecuencia de todos estos movimientos, los antiguos solares abandonados-convertidos en  tierras de labor- comienzan a subastarse   y ser colonizados por nuevos labriegos siguiendo la línea de repartimiento establecida por Carlos III para favorecer a la agricultura  entre las clases menos privilegiadas. .En 1785, ya  aparece en el recudimiento de propios  una suerte pequeña referida a los terrenos en torno al Matadero Viejo, quedando el resto de solares  abandonados en propiedad de  la iglesia o de  particulares, porque  hasta 1823  tan sólo  se reparte este lugar entre los vecinos como bien municipal  de propios . A continuación, ya avanzado el siglo XIX,  le seguirán  los de la Peña Horadada, el  arrabal de San Sebastián, el de San Bartolomé, Santo Domingo y algunos huertos del Arrabal Nuevo. Sería muy extenso clasificar todos estos nuevos terrenos convertidos en suerte de labor en manos de sus respectivos particulares, pero  ejemplos de su nuevo panorama rural frente al anterior espacio urbano. En 1771, el administrador de la absentista Baltasara de Sotomayor incluía entre sus numerosas propiedades y bienes inmuebles, dos fanegas en Barrero,  cinco fanegas en el Prado de San Sebastián, una fanega en el Rastro,  otro celemín en el mismo sitio, otro en la Placeta que llaman de San Juan “que antes fue solar”[1] Curiosamente, este terreno se encontraba dentro de la fortaleza, como propiedad del ayuntamiento,  y, por este año,  ya se lo había hecho propio, porque en 18 de diciembre de 1652, se le dio licencia” para el adarmillo de la Puerta Nueva, que lindaba con Pedro de Medina, siempre por 20 años y  reservando la propiedad municipal.. Baltasar Serrano de Pineda, cinco fanegas en Peña horadada y una en Carrera de San Bartolomé”. En el siglo XIX,  su despoblamiento se produjo de un modo más intenso.  Pues, partiendo de  la base documental de  distintos padrones municipales., a partir  de 1822, podemos resumir la situación del barrio de Santo Domingo y alrededores  con los siguientes datos:

-Con motivo del nombramiento de alcaldes de barrio, “ que celen y cuiden de los respectivos partidos que se les asignen”, esta zona se comprendía dentro del distrito cuarto y se componía de las calles siguientes:. San Blas, La Caba, Escalerillas, Pozuelo, Mazuelos, Mesones, Trinidad,  además de Luque, Llana, Rosario y Medrano[2]. En 1832, podemos constatar el número de viviendas y la desaparición de la calle Mesones: San Blas ( 7 casas), Santo Domingo(4 casas), Caba con   7 casas y Mazuelos. Unos años después, en 1841, la despoblación es total: San Blas, con un vecino; 8 casas por encima de San Blas, una por encima de iglesia de iglesia de Santo Domingo: una Casa por encima de Santo Domingo, Cava con  16 vecinos, 4 en Calle Mazuelos y 8 en Hondiguilla. Prácticamente, en los barrios colindantes ya no existe población;  y los edificios públicos y religiosos  son “un montón de ruinas cuyos materiales fueron vendidos  hace pocos años y transportados a la población”[3].

 

 

 

 

 

 

 

 


lunes, 2 de mayo de 2022

DIARIO DEL RUTERO POR LAS CRUCES Y SUS LEYENDAS uno


 Acudimos unos treinta y cinco ruteros, convocados por la asociadión capuchina, a la ruta de las cruces y sus leyendas. Subimos por el sendero del cerro de la Luna, en la descendida de los Llanos y topamos con la cruz y restos del chozón . Tras el comentario de la dehesa de los Llanos como antiguo terreno de lo común y el chozón de cobijo, comentamos la cruz blanca que está delante de su puerta  y a la placa del niño asesinado en 1956 Pedro Perez Ávila, un crimen que turbó a la ciudad de Alcalá la Real, que acabó con la vida de este alcalaino a manos de un infanticida. Relatamos las cricunstancias del secuestro, petición de dinero por rescate a varias familias, su entrega en un lugar apartado, el estrangulamiento del niño y su traslado al chozón en bicicleta. La detención del asesino Antonio Guardia, frutero, y su traslado a Jaén y su suicidio. La difusion de la noticia y el impacto causado en todos los niños de aquel tiempo y el miedo de las familias a dejarlos solos.

Subimos la vereda de ascenso a los Llanos hasta llegar a la Cruz del Rayo, donde comentamos su ubicación junto a la era, alguna torre o atalaya, y en el camino de Frailes y Guadix, como marca de miliario, sin olvidar la leyenda de la leyenda de recuerdo del pastor herido por el rayo. Hicimos un comentario sobre las Torres Bermejas y la leyenda de la Mina. 


Por la vereda del borde de los Llanos llegamos a la cruz en el parque de la Verónica. Vino a colación la explicación del parque, su donación por la familia Sánchez, la ereccion de la ermita, la leyenda de la mujer Verónica, y la cruz formada la basa de otro paraje de los Llanos y la cruz de la calle Ancha, el apoyo de la cofradía del Dulce Nombre de Jesús. 
Vistas panorámicas majestuosas con la Mota al frente, nos dirigimos por la misma vereda y borde hacia Fátima. Antes Manuel Aguilera nos ubicó la cruz de la estación décima de la crucifixión  del barrio de las Cruces o Calvario. Historia de la ereccion laica de este viacrucis desde 1640, las reformas del siglo XX desde el nuevo viacrucis, destruccion de las cruces en el otoño de 1931 y la nueva  reconstrucción. 


Y bajando desde el borde, donde se ubicaba el molino de viento en el siglo XVIII, llegamos a la ermita de Nuestra Señora de Fátima, décimo cuarta estación, ermita de San Judas Tadeo, donde  estaba la caja de cristal con el Cristo Yacente, procedente de San Francisco y salía en la noche del Santio Entierro del Viernes Santo. 





Y llegamos a nuevas cruces de las estaciones del Víacrucis que remodelaron poblacional y urbanísticamente este barrio entre rincones de piedra y cuevas hordadas. Nos detuvimos en la que conervaba una basa con la leyenda Aqi Caio, que hace alusión a la caída de Jesús. 
Parada en las casas de alojamiento rural- hoy de emigrantes, y las cruces de descendida. 


Y ante  una remodelada cruz de estación  comentamos la leyenda del corregidor don Hilarión que se encontró por este paraje de monmte mediterraneo  auna figura fantasmal. Le abrazó y en una noche tormentosa se dio con bruces ante el cadáver de una mujer. No era el ambiente que se respira en este lugar premio de urbanismo internacional. 


De allí a la cruz que dirigía edículo y cruz de la antigua Verónica, donde dos paramos describiendo los dos barrios de las Cruces y Verónica. desde donde descendimos por la calle Corredera y las de la antigua Caserías de las Valencia hasta la calle Utrilla. En frente del fina de la calle Fuente Nueva, comentamos la funcionalidad de la cruz de los Valencias, por  estar en la casería antigua de esta familia, pero ser cruz junto a la puerta del camino que venía de los molinos de Güescar; y también referimos su antiguo nombre de Cruz de los Moros en el barrio de las Torres Bermejas. Cruz de fin de delimitacion de la ciudad, cruz de identidad cristiana y de proteger ante los malos espíritus y epidemias. 


Tras comentar  la casa de la capellanía de Nuestra Señora de las Mercedes en la calle del Pintor, ilustramos sobre Luís Melgar y su familia que se avecindaban en esta calle a la que dieron el nombre, La subimos pasando por la antigua Casa del Pueblo. Llegamos a la Corredera, la calle de circunvalación de la Alcalá Moderna, y ascendimos a la estación de la Subida de Fátima, comentamos su pervivencia  entre todas. 

 
Nos acercamos al final de la calle Corredera, pasando la zona del Tiro de Barra-lo comentamos en su contexto del siglo XVI junto con el Corral del Concejo- y  bajamos a la cruz de las Tórtolas, Cristóbal López de Tórtolas un nombre del vecino que se apedillaba con este nombre y cerraba el circuito urbano de Alcalá la Real, cruz de término local y de protección ante el maligno. Bajamos por la calle del Horno o del tinajero Antón de Alcalá, tras pasar por la desparecida casa de la Inquisición, y llegamos a la primera estación del Víacrucis, Jesús se presenta al pueblo condenado, el Ecce-Homo, cruz de la calle Rosa. Contamos la leyenda entre Mari Rosa , el tamborilero y el capitán de los Blanquitos. Triángulo de amor. Lo dejamos inconcluso para el final de la ruta. Explicación de la imagen del EcceHomo, del círculo de Rojas. Entre un bullicio juvenil , con olor a a alcohol y aglomeracion de personas por los chiringuitos del Juego Pelota, lnos detuvimos en  la Fuente de la Mora. Nos abastecimos de una dulce vianda en la confitería del rincón.






Por la Tejuela, alcanzamos por la vista la cruz de hierro de Villena. Hicimos una disgresión de su origen, ya vivía Tomé de Villena en el siglo XVI y algún familiar regentó el mesón del entorno a la puerta y cruz de Villena. Su decadencia festiva por el accidente pIrotécnico de años años sesenta del siglo XX. 
Por calle Mesa, paso por el Pósito, restos de aquel silo, obra de José de Oviedo. se llegó a la Cruz de la calle Ancha, remodelada en los primeros decenios del siglo XXI, con una pavimentación en cruz y bellamente adornada recordando serc cruz lindera de ciudad desembocando en el Barrero de la ciudad. Comentario sobre la cruz de cadalso y humilladero. Muertos por condena a muerte hasta el siglo XIX y de los fusilados en los últimos meses de 1936 tras la toma de las tropas de Franco.
Llegamos a otro bella cruz de final de término en la confluencia con la calle de Aben Jakán.
Y de allí a la peana de la cruz del compás de las ruinas del convento franciscano. 




Y ya llegamos a una cruz histórica , la del último tramo de la calle Real, la cruz de Juan Vázquez Mesía. Disfruta del privilegio de indulgencias concedido por el arzobispo de Granada al que rece ante ante ella, se postre de rodillas o diese limosna  para el culto. También se alude a su intercesión por la paz lograda por los príncipes de aquellos tiempos del sexto decenio del siglo XVIII.En la foto de Manuel Aguilera se manifiesta una inscripción que refiere el decreto de indulgencias otorgadas a los fieles por el arzobispo de Granada Pedro Antonio de Bertoeta y Ángel en la segunda mitad del siglo XVIII.






Y subimos por el compás  de la Trinidad a la actual calle Cava, antigua Carrera Vieja y calle Cruz del Cristo de la Pîedra.Comentamos  el actual Viacrucis de la Mota, de decenios anteriores del Arrabal y de San Juan, y el del siglo XVI en la cuesta del Cambrón. Ante la cruz duodécima de hierro, obra de la I Escuela Taller, una alumno nos ilustró sobre su elaboración, otras personas del encanto del entorno. Y, nos imbuimos de la Leyenda del Cristo de la Piedra , una porfía por una princesa capturada en el Puente de Pinos, que, tras el sarao, un duelo acabó sin muerte por la intervención del Cristo de la Cruz. Nos imaginamos las promesas de Cristóbal Gallego fundando el convento trinitario, y Pedro de Pineda como guerrero para conquistar a Granada con los Reyes Católicos. No olvidamos el traslado de la princesa al puerto malagueño escoltada por los caballeros alcalañinos. 
De allí, por la calle Zubia, entre las últimas cruces de forja, llegamos a la iglesia de San Juan, explicamos la cruz de la portada, la del Saliva y la que han levantado y adornado en el patín, la cruz de San Antón, que el alguacil de la Santa Inquisición Juan Ramírez levantó en su honor y declaración de fe a las afueras de la ciudad, la cruz de Ramírez bautizó el pueblo. Rafael García Medina y la hermandad de la Salud ofrecen un bello rincón pujarero y de recoleta devoción. 



No nos olvidamos de las cruces familiares de las casas de los barrios altos, donde realizaban el día dela Cruz una novena. Se iniciaba con un canto Alabado sea Santísmo ....y  seguía la letanía de la jaculatoria repetida de mil veces Jesús, Jesús, Jesús.Primero contemplamos la de Aurora Sánchez, que se guarda en la sacristía de San Juan; luego en la casa de los Vegas, Mari Carmen nos trasladó a ese ambiente y a la cruz de sus padres. 







Por la calle Ben Jakán llegamos a la Cruz de los Muladares, Muliares, cruz de término y de una muerte violenta en el verano de 1936. Bajamos a la Cuesta del Cambrón, donde preparaban la Cruz de los Brazos de Hierro (el travesaños  y la cúspide formando el anagrama de la cruz de Santiago), una cruz que rememora la de piedra que marcaba el camino que venía de Granada. 
Y por las calle del Barrio de San José Artesano a la cruz del Coto o de los Blanquitos, desvelamos el fina de la leyenda de Mari Rosa. Vimos los atabales redoblando y los atabales tocando la muerte de Juan Vicente, el ante de Mari Rosa. Más bien María de la Rosa, hija de un familiar dela Rosa. Otra leyenda. 
La cruz nos dejó exhaustos y ya nos puidimos contemplar la cruz de Mendal ni la del cementerio ni la de la Sardina, las dejamos para su día.