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viernes, 19 de febrero de 2021

lunes, 15 de febrero de 2021

LA VENTA DE AMBAR O DAMBAR DIO NOMBRE A LA VENTA DE LOS BRAMADEROS

 Por un documento ante el escribano Gómez Muñoz en  20 de mayo 1577 (legajo 4765, folio 80 y ss) , el señor Francisco de Aranda, vecino de  Granada, arrendaba una venta por la zona de los Bramderos, en concreto " en el sitio de la Cañada de Damar, término de la ciudad de Granada on una cierta cantidad de tierra" de labor.El arrendador era el cerero Alonso García y el rentista Gaspar Gallego en nombre del hidalgo granadino. La renta  se declaraba de 40 ducados, que debía pagarse por el día de Santiago en Granada y los avalaba Gonzalo López . 

CONCLUSIONES


    Hemos visto que muchas veces se denombinaba el paraje inmediato de Fuente de los Bramaderos, y le daba el nombre de Bramderos a la zona y partido del campo de Alcalá la Real. Curiosamente, no se citaba la venta hasta este documento que la coloca en la parte del municipio de Granada,  y luego de Montefrío, como venta de Damar o de  De  Ambar o Dámbar , lo que es lógico por donde pasa el camino de los playeros. La venta, en un futuro le dio nombre al partido, pero abandonó su complemento determinativo, por el de Bramaderos, y finalmente fue sustituido por Agramaderos. 

Ya hemos cerrado el círculo de la denominación de esta aldea. Y podemos concluir de Fuente de los Bramaderos y Venta de Damar,. se formó una síntesis de Venta de los Bramaderos sutituida impropiamente por Agramaderos. 

domingo, 14 de febrero de 2021

OBITUARIO A MANUEL VEGA ZEGRÍ

MANUEL VEGA ZEGRÍ
En medio de esta pandemia, me viene a mis manos recortes de periódicos de hace cuarenta años, por estos primeros días del mes de febrero. Y recogían la noticia de la tradicional bendición a la pareja de Tórtolas y al romero, con motivo de la celebración religiosa de la Candelaria. Leyendo todo su contenido, el cronista del momento recogía que había asistido la corporación municipal bajo la presidencia del alcalde José Marañón Barrio, y, corrió a cargo de la función religiosa-procesión con la Virgen, la ofrenda de palomos y tarta, y misa- el párroco Manuel Vega Zegrí. Como era frecuente, por su gran verbo y su buena labor de síntesis explicó el significado de aquella festividad disertando sobre los textos del día.
Era Manuel Vega, un párroco muy bien formado, que destacaba por sus dotes intelectuales, que había sido nombrado como párroco de Santa María la Mayor de Alcalá la Real sustituyendo a Robustiano Gallego. Venía con el bagaje de su buen expediente académico en el Seminario Mayor de Jaén y, los estudios en la ciudad Roma, donde se perfeccionó en catequética. Y se imbricó en su feligresía en unos años de gran renovación, a la que se añadió el renacimiento patrimonial, y cofrade, de muchas cofradías que habían caído en decadencia, como la del Dulce Nombre de Jesús.  Fue muy querido por los creyentes alcalaínos, y la familia de los Vega presumían de aquel cura que los avalaba en su religiosidad familiar por el parentesco de su apellido.
Natural de Campillo de Arenas, no olvidaba la romería de Santa Lucía, donde era acompañado por la familia de los Vega.
Hace un año recibía el reconocimiento de los 50 años de sacerdocio junto otros sacerdotes Antonio Pérez Rosales, Manuel Vega Zegrí, Manuel Galiano Marín, Santiago Navarrete Rojas, Sebastián Pedregosa Reche y Agustín Ruiz Rosal, Ellos se sentirán orgullosos de haber vivido con siete papas, cinco obispos, haber sido ordenados por Félix Romero Mengíbar, en septiembre de 1960, encomendados por ese Obispo a la Institución Teresiana y de sus años de formación en el Seminario. Aprovecharon para dar las gracias, en primer lugar, a Dios por haberlos elegido y después por sus formadores y acompañantes.  En palabras de Sebastián Pedregosos Manuel Zegrí como todos ellos se honraban de: «Pertenecer al presbiterio diocesano era nuestra meta, una meta en la que han jugado un papel importante la formación, el trabajo, el sacrificio, el esfuerzo, la obediencia, la amistad, la verdad, la alegría y la generosidad».
Luego marchó a Linares, como párroco de San Francisco de Asís de Linares, donde podía recordar el paso de su estancia alcalaína con la contemplación del retablo del altar mayor, que por los años cincuenta se trasladó de la iglesia del convento de Nuestra Señora del Rosario de Alcalá la Real a esta iglesia linarense. lo visitamos en varios viajes a la ciudad minera, y siempre nos abría sus puertas y nos aportaba su alegría por su nueva pastoral, insistiéndonos en su labor en los medios de comunicación con la misa dominical. Inquieto por el patrimonio, logró algunas restauraciones de los retablos de aquella iglesia. Hasta el primer decenio del siglo XXI, fue Consiliario de la Agrupación de Cofradías del Arciprestazgo de Linares y vicepresidente de la Fundación Asilo “Ntra. Sra. de las Mercedes, San José y San Raimundo”, de Linares De allí marchó a Jaén al ser nombrado o Canónigo Penitenciario Adjunto de la S. I. Catedral de Jaén en 2010.
Hace cuarenta años, también por estas fechas, Manuel Vega Zegrí acompañaba a la Virgen de las Mercedes en rogativa por otra adversidad natural, la sequía pertinaz que asolaba a los campos. Presidía otra procesión por las calles alcalaínas desde un punto a otro de las salidas de la ciudad.  Imploraba el agua para los frutos de la tierra; ahora la triste pandemia se lo ha llevado, pero de seguro que ha recibido las aguas celestiales y lo acoge el Padre en su seno bajo la súplica de la rogativa de la Virgen de las Mercedes.
 

 

EL MAESTRO BORDADOR

 

EL MAESTRO BORDADOR JUAN MARTÍNEZ MONTAÑÉS

Hace dos semanas, llevamos a cabo la descripción de la familia y entorno de Martínez Montañés, en concreto sus abuelos por la parte materna y su padre el bordador del mismo nombre y apellidos. En este artículo, nos centramos en la estancia y oficio del padre en Alcalá la Real y Granada donde le acompañó su hijo, en su fase de aprendiz de escultor de Pablo de Rojas. En Alcalá la Real, por los años setenta y ochenta del siglo XVI, el padre de Montañés ejercía de bordador y mantenía abierto un taller de bordado, donde acudían los clientes, cofradías, eclesiásticos y particulares que hacían donaciones de vestidos sagrados a las iglesias y conventos. Hay constancia de la presencia de su relación con mercaderes de la seda, contratantes e, incluso, miembros de su taller, entre ellos los aprendices. Un nuevo documento de contrato o carta de aprendiz en 1578, lo comprometía con Juan de Cueto para educar en el arte del bordado a su hijo Pedro de Torreblanca, de edad de trece años (Hernán Sánchez, Legajo 4676. Folio 189 v. en 23, julio de 1578). El objetivo consistía en aprender el oficio sin encumbrar nada. Le debía dar de comer, vestir, calzar y beber y 12 ducados tras el periodo de aprendizaje en cinco años (al presente del documento cuatro ducados para Navidad, otros en San Juan y al finalizar el resto). Se obligaba el maestro a enseñarle o bezarle todo en este arte del bordado, sin ninguna reserva para que lo dominara en su oficio; también en no emplearlo en algo ajeno al oficio y mantenerlo bajo su cuidado esos años y en que no se rompiera los vínculos salvo que se fuera de la casa.  Con esto, Martínez Montañés debió mantenerse en la ciudad hasta el año 1582 aproximadamente, como demostramos con otros documentos. Y es curioso el apellido del aprendiz, que no lo encontramos más que en el clérigo Diego de Torreblanca, beneficiado y mayordomo de la Abadía.

EN GRANADA

 

            La fiesta del Corpus Christi fue y es una de las principales celebraciones de la Iglesia Católica en honor a Jesús Sacramentado. No cabe duda que la Contrarreforma y el Concilio de Trento coadyuvaron a su difusión y su propagación. Como dice Amador Vico, " El Concilio de Trento abordó el tema de la Eucaristía en dos sesiones y desde dos puntos de vista: el dogmático –definiendo con claridad la presencia real de Jesús en el Santísimo Sacramento, rebatiendo así las tesis protestantes– y el reformista –intentando corregir prácticas supersticiosas que con el paso del tiempo se habían implantado en torno a la misa. El pueblo católico suele celebrarlo con el día festivo del Corpus y su correspondiente octava. Junto con la misa oficial y procesión, se añadía, por otra parte, el acompañamiento de muchos elementos profanos que acompañaban la procesión, a través de la comparsas de los gremios, recitaciones de grupos de música y  escenificaciones de autos. También comenzaron a surgir las nuevas hermandades sacramentales con el nombre del Santísimo Sacramento. En concreto, el 12 de mayo de 1581, el cabildo municipal de Alcalá la Real suplicó al prelado su erección cofrade, basándose en la bula “Dominus Noster Jesus Christus de Paulo III, que concedió la aprobación de la cofradía . En Alcalá se comisionaron a los miembros, Pedro de Pineda, el alcaide Rodrigo de Góngora y Juan de Aranda Góngora, ante el Arzobispo de Granada, para que “ franquease  copia autorizada de ella, “. Y trajeron desde la capital de la Alhambra el decreto de fundación y las constituciones, que conservaron en el archivo de la cofradía. Muchos hidalgos y miembros del cabildo pertenecieron a dicha cofradía. Se realizaron sus andas, su custodia, y otros objetos litúrgicos a lo largo de los siglos XVI  y del XVII. Entre objetos, era fundamental que se distinguiera la cofradía con la insignia correspondiente. Y, muy curiosamente nos la encontramos ante el escriban0 Alonso Ordoñez (legajo 4610, folio 130) en 14 de febrero de 1586, siendo testigos Juan de Baeza, Luis Hernández de Cardera y Alonso Gutiérrez de Villalobos.

 Por el documento de obligación y contrato, el broslador Juan Martínez Montañés se comprometía a realizarlo a la cofradía. Se aportan nuevos datos sobre su vida y la estancia de la familia en Granada. Pues era vecino de esta ciudad en la colación de Santa Escolástica, y vino a Alcalá, donde, como estante, llevó a a cabo la operación y contrato.  Y especificaba “me obligo a hacer un paño para la cofradía del Santísimo Sacramento , que  en esta ciudad está instituida, que se entiende de la insignia del Santísimo Sacramento, que es el cáliz con la hostia y dos ángeles, que le acompañen”. Por este tiempo su hijo, el Dios de la Madera, vivía con el padre antes de su marcha a Sevilla. 

Sus medidas eran 56 centímetros de ancho y 66 de largo “han de tener dos tercias de ancho la bordadura , y de largo  tres cuartas en proporción y, según la forma y manera que está en las muestras firmadas de los nombres   de los señores Pedro de Pineda Valenzuela  e Pedro de Pineda Góngora, regidor,  que yo llevo en mi  poder  y queda en el susodicho". Y añade “junto con esta bordadura en los remates a de tener cuatro agnus Dei y estos han de tener cuarta de ancho en redondo, y en las cuatro esquinas del paño flores grandes, que acompañen a la insignia del largo una tercia, y otra de ancho". La fecha de finalización era, “y a de estar acabado de esta forma para el Domingo de Ramos primero”. El precio “se me han de dar cuarenta ducados y, si apreciado montare más y en este aprecio subiere hasta veinte ducados, se me han de pagar diez solamente y, si montare menos de los dichos cuarenta ducados, y sí el aprecio se hiciere eso, se  me ha de pagar y no más.  Quiero en cuenta de los dichos señores Pedro de Pineda Valenzuela y Pedro de Pineda Góngora doce ducados y, lo de más de ir pagando y, acabado de hacer,  se han de acabar de pagar  y no cumpliendo los susodichos  doy facultad  os susodichos  que por los dichos cuarenta ducados e intereses  e costas se me pueda  ejecutar”. Exponemos en el presente artículo un grabado, parecido al que debió servir de modelo, y estandartes con la iconografía descrita muy interesante para el caso de que se quisiera reconstruir este estandarte, como se hizo con el de la Virgen de la Cabeza.

Por otro documento se comprometía en 13 de noviembre de 1595 con la iglesia de San Pedro del Castillo de Locubín, para realizar un terno con el mismo escribano ( Legajo  46 , folio  346). " para su servicio y culto divino que se haga una capa de damasco de azul bordado con su azanefa  y capilla bordadas sobre terciopelo azul de un romano de oro henchido y troncos de garraspes y asimismo  tiene necesidad de una casulla  ni más ni menos del mismo damasco y obra de la dicha capilla  a la redonda con franjones de oro  y seda azul  y asimismo  tienen necesidad de dos dalmáticas las cuales aj de ser de terciopelo carmesí  bordadas de terciopelo del mismo color, los faldones y bocas mangas , cabestros y collares y collarejos , los cuales han de llevar un romano de oro llano , los ojos y los troncos de oro matizado a la broca con sus figuras  plateadas  y campos de púpameles. Se obligaba ante el mayordomo a acabarla a la perfección a vista de oficiales. Debía de soltar la quinta parte de la factura y el oro y la seda y demás materiales debía pagar la iglesia del Castíllo.  

            Por estos años noventa debió morir el bordador o broslador Juan Martínez Montañés, y le dejó la antorcha de los contratos de la sede abacial a otro bordador granadino, Andrés Díaz parroquiano de la iglesia de La Magdalena. Ya escribimos algo de su arte con motivo del libro de la Historia de la Real Cofradía de la Virgen de la Cabeza, pues hizo en los años finales del siglo XVI  el  gallardete que presidió la cofradía durante el siglo XVII y posteriores. Abundamos en sus aportaciones a la historia del bordado en Alcalá la Real. Sirva de ejemplo este documento del escribano Alonso Ordóñez en 13 de junio de 1595  (Legajo 4616, folio 103), en el que el clérigo y presbítero Rodrigo Ordóñez, familiar suyo,  contrató con este bordador granadino estante en la ciudad abacial, una serie de piezas y se comprometía a pagarle 711 reales y medio.  de quince varas de raso morado  bordados todos los campos con trece hilos de  oro y veinte y ocho sesgos de guarnición bordados de guarnición de oro de  canutillo y de seis varas  y media de raso  canutillo y seis varas y media  de raso amarillo bordados los campos con tres hilos de plata y oro y tres sergas de una guarnición  negra  bordados de oro de canutillo sobre terciopelo amarillo y sobre veinte y dos sergas bordadas sobre terciopelo azul, para una ropa, bordados de canutillo, y del resto  de todo lo susodicho queda deber los susodichos ciento y once reales y medio.

Ya había muerto el bordador Juan Martínez Montañés, el escultor se hallaba en Sevilla,  y Andrés Diaz ocupó el mercado alcalaíno del bordado.

 


 

 

 

 

 



 

 

 

 

 


 




sábado, 13 de febrero de 2021

viernes, 12 de febrero de 2021

ANIVERSARIOS EN ALCALÁ INFORMACIÓN

 

ANIVERSARIOS

 

 Muchas personas gozan con rememorar el pasado con fotos históricas o particulares; otros le sirven de analizar comparativamente otros periodos para estudiar el desarrollo y el progreso; a otros se suman con remembranza de las páginas de las crónicas anteriores para acicate de emprender nuevas empresas. El pasado, el recuerdo, los hechos del ayer se resumen en aquel dicho latino historia magistra vitae ( o lo que es lo mismo, la historia maestra de la vida, enseña en el camino futuro).

Viene esto a cuento de que, releyendo la prensa de hace cuarenta años, por estas fechas, cayeron en mis manos una cantidad de noticias que versaban sobre la crisis de la empresa Condepols en Alcalá la Real. Esta empresa fue y es un revulsivo en Alcalá, que cambió en muchos aspectos la sociedad alcalaína y el modo de producción; de ser eminentemente agrícola se fue transformando en una sociedad mixta en la que la agricultura, los servicios, la construcción y la industria pesaban proporcionalmente en la economía alcalaíno. Y no sólo en la economía, sino en todos los aspectos que encumbren a la sociedad de alcalaína. Se vieron afectados por ella el asentamiento poblacional entre aldeas y el casco urbano, la urbanización de la ciudad que ha llegado a crecer casi el triple del suelo urbano histórico, los modos de vida en las costumbres y el bienestar social, y, hasta el mundo de las comunicaciones de una sociedad cerrada a otra abierta. Condepols tosió, y se resfrió Alcalá la Real. Pero, gracias a aquella crisis trágica para muchas familias  y su correspondiente reconversión y transformación de la industria alcalaína, pudo caminar la ciudad de la Mota a un partido municipal, en el que, a lo largo de cuarenta años, han crecido varios polígonos por doquier del territorio de la Sierra Sur-casco urbano, aldeas y pueblos-, se ha acrecentado muchos sectores como el transporte proliferando los vehículos pesados, se ha diversificado el capital empresarial  entre nuevas sociedades industriales y cooperativas y otros productos derivados del plástico y en otros campos innovadores, y se ha intercomunicado prácticamente todo el tejido poblacional mejorando su red de carreteras (incluso ya no solo se interconectan aldeas  sino que los propios polígonos aspiran a comunicarse).

Cuarenta años ofrecen la posibilidad de analizar, comparar y proponer alternativas. Lo mismo acontece con los 10 años de vida del Hospital de Alta Resolución. Está claro que, a veces caemos, en los perjuicios de confundir todo el pasado con la penumbra del inane criticismo y la deformación consciente. No es un intento vano, ya lo hizo Julio Cesar cuando escribió sus comentarios. Nos ejemplificaba lo bueno y valiente que era este general, y denigraba a sus enemigos en las Galias y a sus propios conciudadanos de la Guerra Civil. Algo parecido acontecía con un sistema de enjuiciar el pasado en la Edad Moderna, los juicios de residencia se permitían en los últimos días del mando del corregidor que todo el mundo podía protestar cualquier medida cometida durante su gestión; en el mismo saco cabían los regidores, alcaldes mayores, alguaciles, corregidor y toda persona que hubiera ejercido un cargo; se veían obligados a recompensar cualquier desafuero contra los intereses de un ciudadano que se sentía agraviado. Pero también podía defenderse y plantar cara todas las acusaciones contra su persona. Corrían tiempos no democráticos y de vasallaje.

Ahora, los juicios de residencia se llaman auditorías. Es evidente que en un sistema democrático debe y tiene que ser trasparente por naturaleza, ya que mantiene y está obligado a dotarse de sus órganos administrativos y de control  por ley y de los grupos democráticos. Para ello, la intervención y los órganos jurídicos deben refrendar toda la vida administrativa y oponerse a cualquier intento de desviación política. Nadie duda de la neutralidad, profesionalidad y autoridad de los funcionarios públicos. Por eso, a veces, las auditorías se han convertido en muchos lugares en juicios de residencia que permiten vaciar los prejuicios espurios de la lid política antes que valorar   juiciosa y sensatamente los periodos de gobierno. Condepols y  el Chare fueron una lección histórica, nació una nueva clase emprendedora, y el pueblo supo tomar el tren de la esperanza histórica.  

Probablemente, no hemos tenido en cuenta que vivimos un acontecimiento especial con este virus que nos despierta del letargo de un hombre y una sociedad, en la que se creía conquistada la felicidad eterna. Mas valía que nos concentráramos en preparar obuses contra este bicho y afrontar este primer mal que vivimos de una manera universal. Como dice Jaume Flauer : “ No son muchas las oportunidades que tiene el ser humano de afrontar un reto común en el que  solo  nos salvamos sino nos salvamos todos”.