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martes, 23 de octubre de 2012

ANA CORTECERO



 

Hace varias semanas, el joven Carlos Hinojosa se despedía del cargo de la  delegación del  Instituto Andaluz de la Juventud de Jaén; el pasado jueves 11 de octubre, Ana Cortecero, concejal de Recursos Humanos, Policía y Turismo,  bajaba las escaleras del ayuntamiento alcalaíno tras una intensa vida dedicada a la res publica despidiéndose de la representación oficial, en la que se ha mantenido durante más de trece años. Le pesaba dar su último adiós en una casa, en la que ha pasado ( en sus palabras de su discurso final, recogiendo el verso machadiano “ todo pasa y todo queda”)  muchas horas de trabajo y lucha por defender los intereses de “su ciudad”, tal como viene manifestando en muchas declaraciones a pesar de ser natural de la ciudad tosiriana . Aún más, no solo lo ha expresado públicamente, sino también muchas personas han podido comprobar diariamente  su amor por nuestra tierra y sus gentes renunciando a cotas más altas en favor y entrega por mejorar el bienestar de los alcalaínos y cumplir el compromiso firmado, a lo largo de tres gobiernos, en la cartas del programa y candidatura que asumió y afrontó en los primeros años del segundo milenio.

A todos nos han sorprendido favorablemente numerosos aspectos de su participación y presencia municipales, su ser, su estar y su hacer. Pero, nadie puede olvidar tampoco  que Ana se ha adaptado totalmente  a su nueva ciudad,  que le acogió en sus primeros pasos de impartir la enseñanza secundaria, aportando su profundo saber, su fructífera pedagogía y su dotes de magnífica y eficiente directiva para dinamizar el funcionamiento del instituto Alfonso XI ; también ,  supo ser receptora a la llamada  e invitación de formar parte de la tarea colectiva para  colaborar con el  progreso y desarrollo de Alcalá la Real en todos los campos que asumió como concejal de cultura o de gobernación municipal. Como mujer luchadora, valiente y tenaz ante la adversidad, nunca se arrugó  ni en los momentos difíciles, ni moldeó su  forma de ser  a las corrientes del aire pasajero, sino que mantuvo siempre la esencia de su intelectualidad apoyándose en el  razonamiento y dando siempre todo tipo de argumentaciones para describirnos el universo realista de  una Alcalá en progreso, que dejaba su sabor de terruño para convertirse en una ciudad del siglo XXI. Nunca le faltó el rigor científico  y siempre  cuidó del protocolo de cuidar  la amistad entre todos los que le rodeaban: en la docencia o  en la praxis política, su melodiosa voz y su mensaje argumentativo siempre serán una seña de identidad de muchos actos de su pasada permanencia en la vida local.  Comprendo,  perfectamente, aquellas palabras que dijo en su despedida como profesora del centro educativo , aludiendo que “siempre se sentirá profesora del IES Alfonso XI y este será su centro”, porque fue el  centro en el que dejó una huella imborrable, y, en este caso, esta perdurará en muchos alumnos a los que les abrió  los ojos con el discurso racional  y le recordarán cuando muestren a sus hijos aquella agenda  escolar , en la que daban sus primeros pasos de acercamiento al mundo de  la filosofía.

En la historia de Alcalá hay hitos que han marcado un impacto especial entre la población, Ana será siempre muy bien recordada por el pueblo alcalaíno ( Etnosur, Biblioteca Municipal, la Cultura explicada y razonada, Turismo de Excelencia….) y, en palabras machadianas, aunque todo pase y todo quede “Ya es sólo brocal el pozo; púlpito será mañana; pasado mañana, trono./". 

   

 

domingo, 7 de octubre de 2012


MI TIA LOLA

DOLORES GÓMEZ FREIJÓO
 

            En el paraje de aquella casona de la aldea de  Santa Ana, pasaba, durante mi niñez, todos los meses de verano, como si se tratara de unas vacaciones escolares. Aquella mansión rezumaba olores de tiza de clases particulares de verano y de tinta azulona de los pupitres de madera, que se ubicaban en la clase de la planta baja. En aquel caserón, todos los días subía a sus trasteros de la tercera planta para curiosear las frutas que maduraban  en las trojes repletas de trigo de la ultima recolecta. 

            Me llamaba muchísimo la atención la prominente  barbilla de mi tía Asunción, con la que me atraía siempre a su regazo y me acariciaba como si fuera su hijo pequeño, a pesar que sólo era su sobrino. Siempre, la veía vestida de negro, con el rosario en la mano, rezando novenas a la imagen de una pequeña Virgen, que presidía el acomodador de la segunda planta y mi bisabuelo José María, ( dicunt) se había encontrado en el camino de aquella meseta, antaño comunal y  bien de propios, llamada de  los  Llanos, y , ahora, en manos de nuevos propietarios que habían acumulado todas las parcelas del repartimiento de Carlos III tras la desamortización de Madoz.  Mi tío  Luís, que era el maestro de la aldea, y era hermano de Asunción  y Lola, ejercía de paterfamilias de aquella estirpe peculiar y muy religiosa; me gustaba mirar por lar rendija de la puerta del aula a los despistados alumnos y  siempre  le seguía los pasos porque me entusiasmaba cuando llegaba de Alcalá lleno de paquetes de libros que colocaba con mimo en las baldas de su pequeña estantería. Nombré  a mi tía Lola como si no  fuera nadie. Y encarnaba  para  mí ,  y para todos  sus sobrinos y resobrinos  la señal  y presencia del amor en el más amplio sentido de la palabra. Durante mis vacaciones, se desvivía  por el hecho de que lo pasara lo mejor posible,  se convertía en mi segunda madre y  me  llenaba de mimos y de  muestras de cariño  durante todas las horas del día. En aquellos duros años del franquismo, pude disfrutar de  algunas cosas que no  se frecuentaban en mi casa  como el  chocolate de tabla ( pues  en la mía  se  nos daba el  de bollo de Priego de Córdoba con un canto de pan con aceite),  o como  las frutas y hortalizas frescas de las huertas de la Fuente del Rey. Mis dos tías  y mi tío Luís frecuentaban todos los cultos de la iglesia de Santa Ana, eran beatos en el buen sentido  filológico  e histórico de la palabra, personas felices entregadas al servicio de Dios,   y en concreto  de su Ecce-Homo que presidía la escalinata de su casa y habían heredado  de su antigua casa de los Núñez en la Fuente del Rey. Lo habían recibido de sus padres, sobre todo, de su madre y mi bisabuela  Adelaida  ( me dijo el cura Carmelo que, si el tuviera que canonizar de santa  a alguna persona lo haría con aquella mujer), y en aquellos tiempos ejercían la plasmación del amor cristiano con el servicio a la comunidad rural  y a su hermanos. También, mi tía Lola se ganaba la vida con su oficio de tejedora doméstica haciendo jerseys, blusas, saquitos  y  cooperando con su cuota  para poder cobrar la vejez. Nunca le escuché maldecir el trabajo ni ser antipática con nadie, la dulzura estaba siempre en sus labios. Nos tenía vestidos a todos con las prendas de lana de última moda.

 

            Murió Asunción, y Luís y Lola se vinieron a Alcalá, porque su hermano como maestro  trabajó en el colegio de la Sagrada Familia ( Safa.) Poco le duró la alegría a mi tía Lola, pues Luís murió de un repentino ictus. Con mi madre, la visitaba, de vez en cuando,  en aquella casa sombría y algo fría  de  la calle  Alonso de  Alcalá, que le causaba enfermedades reumáticas y unas cataratas adelantadas. Siempre rebuscaba algo para que me fuera con el bolsillo lleno de alguna calderilla. Su última donación fue una  parte de la antigua biblioteca de mi tío  ( los libros sacros y de anticuarios)  y aquella vitrina  del Eccehomo que deposité en el Museo de San Juan. Luego, siendo sexagenaria, cambió la soltería para formar un hogar como esposa. Recuerdo que me dejó de herencia una  serie de fotos familiares que conservo como oro en paño, son las señas de identidad de la familia de los Gómez. Son la memoria histórica de la Alcalá clerical del siglo XIX, la España de la posguerra con los encuentros de los cursillos de Cristiandad y con  las escuelas rurales de Ermita Nueva y Santa Ana, donde ejerció la docencia mi tío Luís. Con ellas puedo rellenar muchas ramas de todo el árbol genealógico de la familia Gómez Atienza y Freijóo Cano . Mi tía Lola enfermó  del corazón con el que tanto había amado, y marchó a una residencia de Montefrío, donde murió  tras varios síncopes sufridos en los años anteriores. Fue una mujer  buena en el buen sentido de la palabra como todos los Gómez, muy  religiosa como su madre Adelaida   y con el dardo de amor  cristiano, en el corazón. tan clavado  que nunca la olvidaré, pues  trataba de  paliar el dolor ajeno hasta lo indecible, No se me olvidaré  el hecho de que recogió todos los pasquines de una campaña electoral de 1979 porque los pisoteaban en el suelo de las calles de Alcalá y ella  se sentía herida por ser la fotografía de su sobrino la de uno de  los que figuraban en  aquel  díptico. Más amor no se puede pedir, hasta en la ausencia.

sábado, 6 de octubre de 2012

EL VINO DE LA SIERRA SUR


EL VINO DE LA SIERRA SUR

 

            En un tiempo tan agradable del año como es la estación otoñal, la vendimia ocupa un lugar primordial dentro de las faenas de los labradores del campo. No debe desorbitarse la importancia de este producto que, hace unos años, recibió el título de mención honorífica, a un paso o peldaño en la posible denominación de Origen de “Vinos de la Sierra Sur” gracias al tesón y trabajo del frailero Luís Aceituno. Es evidente que nuestros montes y nuestros llanos ya no  están ocupados por las grandes extensiones de viñedo, que desgramadamente casi  desaparecieron con la  incorporación de España en  la CEE. Suena a música celestial el privilegio del vino, concedido por Carlos I y Juana de Amor,  que convertía a nuestro torrontés en vino de mesa de muchos hogares de Andalucía e, incluso,  bebida exquisita de algunos reyes como Felipe III y Felipe IV; también , muchas personas se han olvidado del vino baladí que acompañaba a muchos jornaleros con su dosis de excitante benigno y de acicate animoso a la hora de enfrentarse al duro mundo del trabajo campesino ; y, ya no digamos, ni se nos ocurra hablar  sobre otras variantes de vidueño y sobre el de más ínfima calidad como  era el del estrujón que quedó como un  fósil pastoso en los huecos de las  bodegas de la Mota.  La traicionera filoxera del siglo XIX  arrasó los  campos de la Sierra Sur donde el hombre colocó, a lo largo y a lo ancho,  extensos  olivares.  Y, luego, le sobrevino la puntilla  con el  economicismo de turno europeo: pues se  fomentó la  rubia cerveza del Rhin  en lugar de los ricos caldos de nuestra comarca;  nos convertimos de la noche a la mañana en señoritos de  las ferias  de sello sevillano con la manzanilla y el finolaína abandonando nuestros  sabrosos  ponches y nuestros vinos de bodegones y tabernas de lagar de las calles del casco antiguo y aldeas, donde se creaba aquella atmósfera de  sana sociabilidad y de la cultura en la calle. Una cultura que, en algunos aspectos, podíamos remontar a tiempos lejanos del padre de Juan Ruiz de Cisneros, nuestra versión del Arcipreste de Hita, y deberíamos revivir  con una ruta del pan talar  y el vino del lugar, recreando ambientes de tradición molinera y panadera junto con el lagar, el bodegón y la taberna de los labradores.  Pues ya nos decía el profesor italiano Gianluca Pagani acerca del  poema de la alimentación recogida en El  Libro de Buena Amor: “… había muchos productos que eran objeto de consumo por parte de todos los sectores sociales: como el vino y el pan. Aunque difiriera la calidad de los mismos, que bajaba proporcionalmente al estatus social”.

            Como no somos tan ricos como quisiéramos o , quizás, pretendimos serlo , convendría que nos iluminara la torre del Cascante en medio de los viñedos de Marcelino y nos hiciera ver la importancia que “ con pan y vino, se hace el camino”; pues con vino se realiza hasta los actos más profundos del alma humana como son el sacrificio divino. Y, por otra parte,  deberíamos apostar un producto de soberanía alimentaria, cercano, saludable y ecológico como son los Vinos de la Sierra Sur. Conocimos sus lagares y sus bodegas, todavía nos quedan algunos vestigios casi arqueológicos. Incluso, los hay que se atreven a porfiar los foráneos cava y champán con sus vinos espumosos. Nos ha tocado el momento de la crisis, y, en cierto sentido, de la autarquía económica Y  qué cosa no es mejor que defender nuestros productos y no depender de los vaivenes financieros. Además, es el momento de  salir a la calle y reivindicar los antiguos bodegones, mesones y tabernas, donde las viandas caseras realizaban  la ceremonia del ágape solidario y benefactor de la felicidad asociativa. 

 

jueves, 4 de octubre de 2012

SOBERANÍA ALIMENTARIA Y CONSUMO RESPONSABLE


SOBERANÍA ALIMENTARIA Y CONSUMO RESPONSABLE

 

            En medio de la crisis sistémica, hemos hecho varios cantos de cisne de la situación y también una llamada de atención para llevar a cabo una economía responsable. Además, siempre hemos partido de una llamada para arrimar el hombro de una manera colectiva  y aportando  valores fundamentales como la solidaridad y la defensa de la dependencia en favor de los excluidos. Estoy seguro de que me han calificado de utópico y, en la mayoría de las ocasiones, se han minusvalorado las argumentaciones en favor de una situación que debe preocuparnos a todos, porque las cifras, con las que desayunamos todos los días, son para que se nos atragante el bollycao y la sofisticada bollería que engullimos. Por eso,  he tenido la suerte de que cayera en mis manos un folleto de Cristianismo y Justicia, en el que se nos aportan nueva salidas para enfrentarnos a las tristes y  deprimentes circunstancias que nos acosan . Hacen referencia a la soberanía alimentaria y al consumo responsable;  y se acompañan de un decálogo con el que podemos poner las bases sobre una nueva  manera de enfocar este momento  que nos ha tocado vivir. El simple hecho de ubicar a los pueblos como los responsadles de definir sus polínicas agrarias y considerar a los agricultores, ganaderos y pesadores   como el centro de estas políticas,  significa dar un gran paso para romper con políticas de la aldea mundial como el PAC u otras formas de globalización, que vienen manejadas por los de siempre, los magnates  de los poderes financieros. Significa invertir la pirámide de lo que hasta ahora viene sucediendo. Para ello deben primar los productos locales por su frescura y  ser más naturales y nutricionales de modo que se ahorre en transporte, energía  y  el deterioro del producto y del medioambiente  Miles de ejemplos podríamos poner en nuestra comarca que coadyuvarían al desarrollo de la soberanía alimentaria, donde hay aceite, cereales, vinos y cerveza   con mención honorífica de origen , carnes, embutidos,   quesos sacados de nuestro ganado  y gran cantidad de hortalizas, frutos y  otros productos alimenticios que no deben sentirse minusvalorados ante otras ofertas que solo les aventajan en  etiquetado mercantilista y de diseño. Si a los productos locales, les añadimos que sean de temporada, naturales y ecológicos, y creamos una red fuerte entre productores y consumidores para no caer en las redes de las grandes cadenas, estamos dando pasos de gigantes para acortar distancia  y concienciarnos en  el consumo crítico, por medio del cual no nos dejamos llevar por el impacto de la publicidad  ni la instantaneidad de lo que  nos meten por los ojos. Es hora de considerar nuestros hábitos de consumo, por los que somos autodirigidos como marionetas o simples receptores de los anuncios de turno para pasar otras fórmulas como  acudir a las tiendas de comercio  justo comenzando por el café o el chocolate para llegar a comprar las conservas, verduras, frutas o carne con el asesoramiento de los grupos de consumo. :

            Muchos darán por hecho que es un país arcádico ,el que estamos describiendo o una isla de los lotos. Más bien, es volver  en algunos aspectos a nuestro pasado donde  no estabamos invadidos de  tantos fitosanitarios y comíamos los ricos productos regados de las riberas de las huertas de San Juan o del Velillos , Fuente del Rey, Riberas. O simplemente, optar por  los productos sanos, y no transgénicos que presentan tantas dudas éticas e inconveniencias sociales  y ecológicas. Y optar es ejercer la libertad y no ser simple monedas de cambio de las empresas transnacionales , porque decidirse por un producto de la tierra consiste en disponer de más datos, tener el conocimiento de los  procesos de  elaboración y manipulación y elegir con mayor acierto que si lo hacemos sin el conocimiento de la elaboración de ese producto ..En ese momento , damos un paso fundamental  al  subordinar  el valor al precio del producto, porque el valor con lleva un factor fundamental, el que  procura la salud del consumidor,  Pues, ¿ Por qué, al comprar con precios bajos, a veces de risa,  somos cómplices de explotadores que venden productos obtenidos con el trabajo de la explotación infantil o realizado en medio de condiciones laborales deprimentes , sin miramiento de las condiciones ecológicas y destructoras del medioambiente? Simplemente, porque no hemos tenido en cuenta  estas premisas que hemos desarrollado anteriormente y hemos caído en el vicio de consumir por consumir. Por eso, creo que es hora de descubrir alternativas económicas, como manifiesta el cooperante Basilio Rodríguez y  a su vez miembro de El Rincón Lento de Guadalajara,   " más justas, más democráticas y mas respetuosas con el medioambiente y  el desarrollo sostenible en medio de un panorama muy desalentador". Y, en esto, qué mejor que una buena soberanía alimentaria para un consumo responsable, pues con pan y vino se hace el camino. Claro, de la tierra.

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

domingo, 23 de septiembre de 2012

LA FERIA DE ALCALÁ LA REAL


 
 

 

En el calendario del ocio, la feria de Alcalá la Real juega  un último eslabón de la estación estival, por cierto a caballo con el inicio del otoño alcalaíno. Nos encontramos que  este evento, como acostumbran a llamarle los nuevos académicos, ofrece al público un aspecto de tinte variopinto entre las  diversas programaciones  culturales y festivas  desde hace unos años atrás. Me encanta, sin embargo, el origen de las ferias y su versión anglosajona, porque se desenvuelven en la  afananza saludable de los vecinos del lugar  y se presenta con un semblante más rentable que el que se  han convertido en  la geografía nacional las distintas versiones  de las ferias españolas, y, sobre todo, andaluzas. Ante una proliferación de casetas de manzanilla y de exceso de colesterol, se  han quedado exhaustos los campos del ruedo de las ciudades sin la presencia de ganadería y , solo, en algunos casos, suelen acompañarse con algunas ferias de muestras o de exhibición de maquinaria agropecuaria. Atrás, quedaron las famosas ferias de ganado de Guadajoz, Noalejo, Alcalá… Es lógico que aconteciera este debacle económico de transacciones comerciales agroganaderas, desde que,  obnubilándolo todo, se abandonaron las fechas de los  santos  de la advocación ferial  y  los fines de su creación, pues se cayó en las redes de una sociedad consumista que nos invade por todos los  rincones de nuestra comunidad andaluza. Tampoco nos extraña que se pase  de ubicar los días feriales en  fechas que no tienen nada que ver con el santoral. Aquellas ferias eran racionales: se comerciaba de mañana y tarde; y al atardecer, comenzaba los aspectos culturales y festivos: las corridas de novillos, cintas,  las cucañas; y al  anochecer, comenzaba las veladas, verbenas, el teatro popular y, a la entrada de la profunda noche, el descanso del guerrero, es decir del feriante y el feriado. 

Por eso, comprendemos  que nuestra feria de san Agustín se trasladase a la de San Mateo- el evangelista financiero-pasando por las fechas de la Natividad de la Virgen. Y está  claro que, en aquellos momentos de cambio, este fuese  motivado  más bien por  fomentar la concordia de los pueblos y por el  desarrollo armónico de la economía comarcal de acuerdo con los nuevos sistemas que iban surgiendo De ahí que me haya referido a la feria de Alcalá la Real, y no la de san Mateo, porque el día de este santo es simplemente un paripé de la alcancía caballeresca del siglo XIX. Este nombre  es simplemente  un nombre oportunista  que se le dio cuando comenzaron a invadir la esencia agroganadera con las nuevas modas de la sociedad de servicios: Ahora, que no encontramos en el fatídico momento cuando se cuestiona profundamente la sociedad del bienestar, creemos que sería más interesante que se llamara la Fiesta de Alcalá antes que acudir al santoral Razones haberlas,   haylas:  cuando no se puede respetar el santoral sino más bien  hay que obedecer obligatoriamente  las  medidas racionales de las reformas laborales de turno . Por cierto, me baso en que se hace con el cuento del conflicto  estéril de  querer congraciar los fines de semana  con  los días festivos. Sin acritud, lo digo: las ferias eran y ahora son ya otra cosa diferentes a lo que Carlos II aprobó majestuosamente.

 

 

 

 

 

 

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domingo, 16 de septiembre de 2012

JOSÉ LA CAL SERRANO



 

            Con frecuencia, los escritores  rebuscan en los arcones de la Historia los personajes más inverosímiles con el fin de llevar a cabo un  reportaje inédito. Y, en la vida local, no se frecuentan  los vecinos del pueblo llano, que ejercen de ciudadanos y que, en demasía, han merecido la medalla del reconocimiento colectivo. La figura del  alcalde pedáneo es una buena muestra de esta realidad; se remonta a los inicios de nuestra romanización, porque participan de la delegación del “legatus pro pretore” (el delegado del jefe) y de los duumviros o ediles locales (por su incardinación y su representación de su ámbito territorial). También, durante el Antiguo Régimen, lo fueron ministros de justicia, ejerciendo la persecución de los castigos, la representación de la autoridad de la máxima autoridad municipal y real – la de los corregidores- y  desplegando la labor de síndicos personeros a favor  de sus vecinos antes cualquier medida arbitraria de las autoridades foráneas.

            A partir de la Constitución de la Pepa y de la I República, se abrieron nuevos aires en estos representantes y sus competencias se ampliaron los barrios y aldeas  con representación política. El  alcalde pedáneo vivió, como los representantes de distrito de las grandes capitales, a expensas de alcaldes de los partidos turnistas, que eran los que nombraban. Siempre,  las autoridades locales, conscientes de que el alcalde pedáneo era su máximo representante  delegado en  su ámbito concreto, cuidaban  esmeradamente de cada uno de ellos. Esto no era óbice de que, si llegaban los liberales, eligieran a los compromisarios  de su partido; o, si  lo hacían los conservadores, lo cambiaran por un miembro de sus filas; incluso vino la Segunda República, y se nombraron los miembros de la coalición republicano-socialista.

Con la llegada  de la actual democracia, se frecuentó la consulta a la hora de elegir a estos delegados de la alcaldía. Se asumía la delegación y la representación, de un lado; pero, por otro, se invitaba a participación vecinal. En la historia de las consultas hay  casos curiosos y extravagantes de las disfunciones de no comprender la singularidad de este cargo, pero no puede olvidarse  que entre el alcalde pedáneo y la máxima autoridad siempre se ha establecido un inteligente equilibrio, en el que  se fundamenta la auctoritas del alcalde pedáneo, o sea  entre la delegación y la representación popular.

            Muchos alcaldes podrían encarnar esta manera tan acertada de ejercer este cargo tan entrañable. Nos quedamos con Pepe la Cal, recientemente fallecido y que desempeñó el cargo  de alcalde pedáneo de la aldea de Santa Ana durante un amplio periodo de tiempo (1991-2007) . Con Pepe la  vocalía de barrio se humanizó, porque bebió de fuentes de un  padre de bien, muerto repentinamente en los años treinta del pasado siglo, al que la aldea le rindió una solemne despedida por su entrega a la República. Desde julio de 1991, Pepe supo perfectamente ejercer   el verbo conjugar su delegación municipal con hacer valer su representación vecinal, sin intimidarse  con  los arañazos de los demagogos de turno; se convirtió en un reivindicativo personero de su pueblo, de su gente y de sus representados, ya que fue concejal en 1995, Lo hizo con la fuerza del voto oficial de las urnas,  y con la gallardía de no creerse ufano ni ostentoso, sino sencillo, con el alma humilde que siempre le ha caracterizado. Probablemente, durante estos meses de verano y con la enfermedad acosándole a diario, haya recorrido en la agenda de su memoria todas las obras y servicios  en las que  colaboró y compartió con la corporación municipal alcalaína (por ejemplo,  en educación, cuando la escuela rural de Santa Ana se remodeló, se amplió, y  se incorporó al C.P. Sierra Sur  dentro de todo el Ciclo de Primaria de la ESO, o se creó la guardería;  en asuntos sociales y médicos,  cuando se pusieron en funcionamiento y se levantaron  el Centro Social  en octubre 1992 o el nuevo consultorio en 2006; en  las fiestas,  cuando se dieron grandes pasos de progreso; o  en Patrimonio artístico, cuando se convirtió Santa Ana en un lugar para visitar y  la Escuela Taller intervino en varias restauraciones  de la iglesia de Santa Ana y  la Fuente del Rey en 1992, y  cuando con vecinos de Santa Ana y su parroquia se  dio una nueva imagen a sus  cuadros, imágenes, retablo, fachadas, o cuando se descubrió la tumba algárica del Humilladero y  cuandol as monjas  trinitarias se trasladaron a la Fuente del Rey).

 

Todo esto lo procuró, durante estos años de mandato con la vista puesta en  sus vecinos y prestando su más leal colaboración  y su incondicional disponibilidad personal  ( la gran ampliación industrial de la aldea de Santa Ana , los nuevos servicios  médicos, escolares o sociales que se renovaron en la aldea y la Fuente del Rey, el empuje del sector servicios de este rincón tan entrañable de Alcalá, la participación ciudadana de uno de los tejidos más vivos de nuestro alrededor). No podemos soslayar que,  en la industria, se amplió el minipolígono del Chaparral  y se crearon  naves industriales municipales y particulares como  Caiba, Planta Hormigonera, Cotex, Troflex, en sus inicios,  y Bandesur, Cooperativas textiles, Cartonaje;  se abrió la explotación de la cantera del Chaparral; tembién, en servicios. se puso en funcionamiento el Centro Agroganadero, proliferaron  de empresas de servicios como los mesones rurales o  el concurso de Hortalizas, se donó la finca de la Solana y ENAGAS instaló algunos puntos y depósito fundamentales por su zona en 1993, sin olvidar  el polígono urbano de la Fuente del Rey y del Chaparral, los Semáforos en Santa Ana, la pavimentación de calles y plaza y el Parque del Comendador y Fuente Pero, por encima de todo, Pepe fue el prototipo del alcalde pedáneo, como todos los que he conocido,  hombre de consenso, servidor de sus vecinos, amante de la paz social;  y siempre abierto a las empresas futuras que beneficiaban a  este partido de campo. No fue un francotirador encubierto,  ni se escondió en las catacumbas: un hombre leal con la autoridad, responsable  con sus vecinos y excelente mediador  en los momentos difíciles. Con este bagaje de José La Cal, Santa Ana recordará un periodo singular y de progreso de su historia. Su homenaje no es sino un pequeño reconocimiento de una entrega total, generosa y, a veces, incomprendida.

Y en verdad que, a lo largo de sus dieciséis años de alcalde pedáneo fue una  persona que supo conjugar los intereses de los vecinos con la representación del  gobierno local: Por ello, la historia de su aldea es una muestra de un manifiesto progreso en la extensión de servicios, en la diversificación económica con el desarrollo del tejido industrial ( dos polígonos)  y en la paz social de la que disfrutaron en estos años de  democracia, cuando tuvo el honor de ser alcalde pedáneo y concejal.

 

Francisco Martín Rosales   

 

sábado, 15 de septiembre de 2012

MI HOMENAJE A LOS PROFESORES


 

 

                        Por septiembre, comienza el año agrícola, los agricultores  abordan muchas tareas que posteriormente darán su fruto en  la estación estival  y van anotando en su peculiar calendario, confrontado con el zaragozano, los aciertos y desaciertos de las previsiones de la cabañuelas de agosto;  otros muchos colectivos también principian  su periplo laboral, así lo hace el mundo político con el nuevo periodo de sesiones; no olvidemos tampoco  que el año religioso emprende su correspondiente  ciclo  litúrgico  y pastoral por estas fechas. Pero, por encima de todos  estos  grupos humanos, es la escuela la que ocupa, en estas fechas,  el primer plano de  todos los rincones de España. Además, este macrogrupo abarca  todas las edades: los  niños que se integran en los estudios primarios; los adolescentes que cambian de  ciclo con la ESO  o continúan el Bachillerato y los Ciclos Medios Formativos; los jóvenes, y los no tan jóvenes ( porque debemos referirnos a los que ingresan ya edad madura en la UNED, Escuelas de Idiomas,…) que se integran en el mundo universitario; e, incluso ,se cierra el ciclo vital con los adultos , ya que, afortunadamente, con esta enseñanza se  ha conseguido exterminar el analfabetismo que  campeó por mucho tiempo en nuestra comarca.

Muchos factores y personas integran el  sistema educativo, y es imposible detenerse en cada uno de ellos para que funcione a la perfección. Pero es una realidad que ya no se frecuentan las tristes noticias de los primeros días de curso, en las que se multiplicaban los incidentes y adversidades. La ratio suele cubrirse con un  número adecuado en muchos rincones  de nuestra comarca; incluso, no encontramos con  muchas aulas  del núcleo rural en las que  la relación de alumno/profesor es casi idílica e ideal  para alcanzar los mejores resultados.  Por otro lado, si nos fijamos en los centros escolares, ya no se producen aquellos desplazamientos forzosos a un macrocentro escolar de ámbito comarcal sino que la enseñanza  suele estar muy cercana  a la vivienda de los escolares (fijémonos en muchos colegios de las aldeas, donde pueden impartirse todo el ciclo de estudios primarios y no digamos en la localidad con su amplio abanico de opciones desde los  estudios  de bachillerato  hasta la Escuela Secundaria de Adultos o de Idiomas sin hacer referencia a la enseñanza no reglada). Dejemos atrás los aspectos ambientales de los centros, los recursos humanos y materiales…que siempre serán pocos con relación al avance de la tecnología y a las apetencias racionales de la sociedad.

Dicho esto, en este principio de curso,  el profesor (maestro, docente, monitor…) juega un papel fundamental  y, en estos tiempos de carencias y recortes  es digno de revalorizarlo  con todas nuestras fuerzas. Hay y podrían darse muchas razones. Pues, en su persona, se centran, a veces, los ataques más furibundos, cuando es  el  que suele estar más tiempo con los alumnos a lo largo del día si restamos el  tiempo del sueño y ocio ( por cierto, a veces excesivo).  Con su auctoritas reconocida por sus discípulos,  es la figura que logra transformar al alumnado para que en el futuro alcance, gracias a su periodo formativo, los objetivos que se proponga en la vida. Por eso es el momento, que esta auctoritas no se deteriore en modo alguno y, cada vez  más, se  le  reconozca. Simplemente,  debe servir de pauta que se haga   a la altura del respeto que debe existir entre los miembros de la familia y eso se consigue  mediante el apoyo total de los padres de sus alumnos al maestro de sus hijos. De este modo, en tiempos de crisis, al menos lograremos que  suplamos con los valores morales lo que no le aportan y restan las carencias socioeconómicas del funesto momento.