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sábado, 15 de enero de 2011

jueves, 13 de enero de 2011

EL PRIMER AÑO DEL IES ALFONSO XI

DIARIO DE UN NEÓFITO DEL INSTITUTO NACIONAL DE ENSEÑANZA MEDIA ALFONSO XI: 1969, EL AÑO DE LA INAUGURACIÓN

Era el año 1969, año que colgué la sotana en el armario, convalidé mis estudios eclesiásticos con los del bachillerato estatal en el mes de julio, y me examiné, en el INEM Virgen del Carmen de la capital jiennense, de la prueba de grado superior de Bachillerato( pues los alumnos teníamos un bachillerato que se componía de seis cursos y un curso preuniversitario, y debíamos afrontar tres pruebas a lo largo de los estudios de enseñanza media: una prueba de primer grado a los cuatros años; otra de grado superior al final del bachillerato; y una tercera a los que realizaban el curso de introducción a la universidad, que se llamaba PREU).En el verano, nos impactaron varias noticias nacionales: , por un lado, la fiebre de la construcción se iniciaba en España y un edificio de un restaurante famosos de Madrid se hundió en los Ángeles de San Rafael, muriendo más de 50 personas; también, en el verano, se declaró Juan Carlos de Borbón sucesor de Franco y estalló el escándalo de MATESA, unos telares que habían costado un riñón y no eran nada sino papeles. Todos los jóvenes estábamos entusiasmados por el motorista Ángel Nieto que se proclamó en el mes de septiembre campeón del mundo de los 50 cc (“de raza le viene al galgo”, ya hora comprendemos los triunfos del motociclismo actual). Por aquel tiempo gozaba de mucha influencia política el OPUS DEI, cuyos ministros casi ocupaban todas las carteras del gobierno. No era de extrañar que el bikini se cuestionara para nuestras compañeras, que trataban de emular a las turistas suecas .Y causara un gran impacto la localidad varios sacerdotes que cuestionaban las anteriores formas de pensar. Claro ejemplo de ello era cuando leíamos en la revista local.

Pasé muy feliz la feria de San Mateo entre los amigos bailando en la Caseta de la Juventud que organizaban los alumnos de sexto de bachillerato (pues el bachillerato se componía de seis cursos) en el Paseo, (siempre bien llamado de los Álamos u que por aquel tiempo, se adentraba con el rótulo del Generalísimo), escuché las actuaciones musicales de la Caseta Andaluza, donde solían acudir famosos del momentos como Los tres Suramericanos, y, como todos los años, fui al circo. Y, con el titulo de bachiller superior recién obtenido, me matriculé, tras la feria en el nuevo instituto público que iba a abrir sus puertas por los primeros días de octubre. Me encontraba un poco desconcertado y casi aturdido, porque la expectativa de una nueva vida y nuevos amigos me ofrecían un futuro incierto `por el que había apostado tal vez sin haber reflexionado profundamente y habiendo tomado una decisión muy seria para mi futuro profesional en una balanza en la que no puse muchos pros ni contras, sino que me importó más esa intuición que se me ha revelado muchas veces exitosa en determinados momentos cruciales de mi transición vital.

Llegó la primera semana de octubre. Fue un día soleado de otoño, cuando muchos jóvenes nos colocamos a las afueras de la cercas de aquel edificio de paredes blancas y verdes. Citaban, por orden de edad y niveles, desde los cursos más bajos del Bachillerato hasta los últimos de la fila, los veteranos del Preuniversitario. Me correspondía unirme a este grupo, un grupo que gozaba de la aquiescencia social y beneplácito de todos los profesores, habían atesorado numerosos triunfos en el ámbito académico y televisivo a través del concurso nacional “Cesta y Puntos”. Aquellos jóvenes se habían curtido ante las cámaras y el pueblo los había llevado a volandas tras cada actuación televisiva cuando regresaban a su pueblo en los años anteriores. Me encontraba, en medio de ellos como gallina en corral ajeno. Formaban una piña por su altura y brillantez académica así como por las vivencias compartidas en muchas actividades propias de la juventud. Me costó trabajar hablar con ellos aquel primer día, sin embargo, me acerqué tímidamente a varios de ellos y trataron de cubrir los huecos de la curiosidad de un ser extraño en aquella pandilla tan unida. Nos dividieron en dos grupos, los de Letras y Ciencias. Estos disfrutaban de una estima especial por los profesores, y constituían el núcleo más sabio de aquellos jugadores de las ciencias y de las letras.; los de letras, en cambio, no eran tan apreciados, salvo contados alumnos, porque no habían compuesto ni los reservas del pivot , defensa o ataque de aquel equipo ideal de la enseñanza jiennense. Por primera vez, me sentí argüido a hacer una reivindicación de las humanidades, parecía como si los alumnos de ciencias fueran de primera división y los de letras el receptáculo de los alumnos ramplones, mujeres y de bajo expediente. Recuerdo que no hubo ninguna ceremonia especial el día de su inauguración, tan sólo días después vino el obispo con el alcalde a bendecir el centro oficial y una conferencia solemne sirvió de escopetazo de salida para la actividad escolar,

Hay años en la vida que marcan a las personas, por diversos motivos: el flechazo de Cupido, la celebración de la boda, el nacimiento de un hijo o la muerte de un familiar. Este año me marcó especialmente. Me enfrenté a otro estilo de enseñanza y a otros modelos docentes a los que no estaba acostumbrado. La distancia entre el profesor y alumno era evidente, predominaba el respeto impuesto, y, en concreto, yo atisbaba hálitos de libertad tras un periodo de mi adolescente enclaustrado la mayor parte del año. No obstante, me habían preparado con unas armas imposibles de vence:r el estudio racionalizado, la constancia en el aprovechamiento y la inteligente distribución del tiempo; y sobre todo, unas alas que estaban endurecidas por haber recibido los fuertes vientos de una espiritualidad bien asimilada.

Me atraían los estudios universitarios para adquirir una formación profesional que me capacitara para la docencia; y me entusiasma la creatividad y la investigación, lo que pude recibir de muchos profesores que me impartieron la enseñanza de aquel año de preuniversitario. Recuerdo a Ramona Núñez ( “Monchi” , como quería que la nombráramos porque era una joven recién salida de la facultad de letras de Granada) y su diálogos de comentarios interpretativos de la Eneida ( llegábamos a traducir cincuenta versos al día) ; a Carmina Álvarez con la que compartí la pasión por el griego, lengua en la que me había formado desde los diez años; Carmen Juan me despertó el amor por la historia y la investigación con sus trabajos y el deseo de contemporaneidad de sus asignaturas ( la Historia de España y los Fundamentos de la Filosofía y la Ciencia), nos traía comentarios de periódicos, lecturas de revistas y de libros , nos ponía al día en muchos temas ( supo ser justa en los veredictos de las notas ya ganadas), Carmen Navarro me libró de mi poca base de Francés con una dedicación especial hacia mi falta de base, porque en mis estudios eclesiásticos las únicas lenguas que servían eran Latín y el Griego, también estudié Bilogía, Formación de Espíritu Nacional ( pero con ¡suerte, porque en PREU se estudiaba Economía del famoso economista Fuentes Quintana y ya no se embotaba la mente con los principios del único partido del momento, asignatura que impartió don Francisco Santiagao) y Religión, don Eduardo Gámiz con una dimensión de proyección social y preocupación por la marginación, lo que me llenó muchísimo. Me dejaó una huella especial la profesora Carmen Sánchez Cañete por su pedagogía, vivencia de la Literatura y el apoyo a la creatividad de los alumnos. Mis compañeros de ciencias obtuvieron triunfos sonados en la prueba de selectividad porque tuvieron como docentes don Ramiro Abad en Física y Química, don Juan Borrego en Matemáticas, don Diego Ruiz y don Pedro Ríos en Dibujo, don Diego, don Pedro Morales, con Dámaso Arcos en las diversas materias científicas. No olvidaré a los recién salidos de las facultades granadinas como doñas Carmen Villoslada y Magdaleno, Juan Antonio Pérez. Y las tradicionales Maria Ríos, Loli Hinojosa y Lourdes Sánchez-Cañete. Ser alumno de bachillerato te daba una pátina especial. Parecía como si no nos interesaran los chismes y habladurías del pueblo, que se centraban en las migraciones continuas de muchos vecinos hacia tierras alemanas o catalanas y en el rapto de las jóvenes adolescentes por un amante contrariado por la familia del anterior para formar una familia en lugares lejanos. Generalmente, estudiaban los estudios medios los hijos de las familias más hacendadas y de la clase baja media, salvo casos raros de hijos de obreros que recibían becas o ayudas de familias pudientes, La mayoría de los alumnos abandonaban los estudios o tan solo alcanzaban los primarios para integrarse en el mundo laboral de aprendices de la construcción , campo o las pocas fábricas que había como Condepols o la Cooperativa Metalúrgica, Gran parte de mis amigos, hijos de obreros o campesinos ( muchos de ellos en paro o en la emigración), se integraron en el otro sistema educativo, el de la formación profesional donde obtenían los títulos de oficiales o maestros industriales del torno, fresa, electricidad y otros oficios en las Escuelas `profesionales de la Sagrada Familia de Alcalá la real o la de Úbeda. No sé pero me parece que, por aquel año, algo parecido al Plan Activa Jaén, se hizo por aquellos años El Plan Jaén, que desde luego debió beneficiar a alguna de las industrias comentadas. El aceite era importante, y muchos de los alumnos acudíamos a la aceituna en periodos de vacaciones, pero no era el único producto como ahora, sino que se complementaba con los cereales y la vid.

Recuerdo que los periódicos de aquel tiempo escribían muchos sobre dos personajes famosos de Linares : el famoso guitarrista Andrés Segovia y el escritor Manuel Lozano GarridoLolo”, al que el ayuntamiento de su ciudad le entregó el título de hijo predilecto (y creo que este año lo van a beatificar).

El primer trimestre, sobre todo mes de marzo, fue un año de lluvias, en las que ocurrieron importantes desgracias en muchos pueblos de Jaén: la estación Linares Baeza, Cabra de Santo Cristo y la Carolina.

Cuando acudimos a la capital a final de curso, nos llevamos la sorpresa del derribo del Teatro Cervantes, y los anuncios de l a compañía Lope de Rueda” que amenizaba el Parador de Jaén, sitio en el que por el otoño de 1970 acudió nada menos que el general De Gaulle, expresidente de la República Francesa y, por cierto, se mantuvo más tiempo que el que tenía programado escribiendo sus memorias y deleitado por la belleza del paraje.

En Junio, Urtaín, un chicarrón del Norte se declaraba campeón de los pesos pesados y era frecuente que los llamados curas obreros fueran una preocupación para el régimen. Vivíamos nuevos tiempos, y en el ridículo programa de la Virgen de las Mercedes compuesto por un díptico, se decía:

“Vivimos nuevos tiempos. A plano local, contemplamos con orgullo ciudadano los cambios realizados en nuestra querida Alcalá. Las nuevas industrias, las nuevas empresas, las cooperativas, las urbanizaciones y construcciones, la enseñanza, con el Instituto y el “El Coto”, la iluminación de nuestras calles” También variaron las formas de pensar. . Todas estas cosas han provocado un choque, completamente normal, entre unas generaciones y otras. Unos luchan contra él con el silencio, otros con la adaptación, otros con la comprensión. Y, en fin,. Algunos con la rebeldía mostrada con la palabra violencia”.

Nosotros, en cambio, no nos preocupábamos de la res publica, tan sólo acabamos aprobados prácticamente casi todos el curso y nos examinamos en Granada de la prueba de Selectividad, consistentes, para los alumnos de Letras, en varias traducciones de latín y griego (llegaban a un número superior de 20 versos de la Eneida y 15 de la Iliada y Odisea), una prueba de lengua, un ejercicio oral de francés ante un tribunal. Nos tocó el Instituto Padre Suárez. Tuvimos el orgullo de haber sido los primeros alumnos que habían salido de este centro con resultados extraordinarios, nos ganamos la fama y creo que se mantuvo esta corriente de opinión hasta fechas recientes. Prueba de ellos es que este instituto ha dado a la sociedad muchos profesionales muy importantes en todas las ramas del saber, han ocupado puestos importante4s en universidades, establecimientos públicos, hospitales, centros económicos, recintos educativos e instituciones. También, hemos tenido antiguos alumnos pioneros en ¡el mundo de la investigación científica y humanística. Políticos renombrados, escritores y periodísticas y artistas famosos.. Este centro ha sido una parte importante de la historia de la ciudad, porque integró a un gran sector en la formación y en una educación que puso las bases de la nueva España

F.M

Mercedes Rosales

MERCEDES ROSALES ATIENZA

Hace años y en muchos pueblos de Jaén, y en toda España, era una ilusión de muchas familias que algún hijo suyo fuera sacerdote. Además, a ello se unía que eran los únicos de las clases sencillas y populares que podía alcanzar estudios superiores. Por eso, la nómina de muchos profesionales nacidos en la posguerra se rellenaría en una gran parte con personas que acudieron a los Seminarios. En la ciudad de Alcalá la Real, muchas calles del barrio de San Juan huelen a bolas de alcanfor que protegían las sotanas de futuros sacerdotes Aquellos años pasaron y ahora que escasean las vocaciones sacerdotales, por el contrario los padres de los sacerdotes, como en los tiempos de abundancia, se sienten gozosos de tener un hijo entregado a los demás en medio de un mundo que no le es tan propicio como acontecía en años anteriores.

En los años sesenta del siglo pasado, Mercedes Rosales Atienza, la madre del cura Antonio Pérez Rosales, tuvo la gozosa experiencia de ver a su hijo que se le marchaba al seminario. La misma sensación que, por aquellos años, le cantaba a su madre, con unos versos aproximados, el jesuita Ramón Cué en su poema dedicado a su Madre. “Con lino blanco de bodas/ te han hecho los corporales/ el compañal de la novia/ es hoy lirio en los altares/”.Un poeta que los jóvenes seminaristas solían recitar a sus madres, porque aquel poeta jesuita había sabido perfectamente captar ese amor intenso, desprendido y apasionado que la madre de los futuros curas sentía por sus hijos. Y, Mercedes era un ejemplo de laboriosa costurera que le confeccionaba, con sus diestras manos, a su hijo Antonio todas sus prendas desde las de vestir hasta los vestidos religiosos de aquella sotana y fajín, los que orgullosamente lucía en las calles de Alcalá con motivo de las fiestas celebradas como el Día del Seminario. Mercedes no sólo visitó exteriormente a su hijo con decencia y gallardía, como maravillosa artesana del hilo, a la que acudían muchos vecinos de Alcalá la Real para confeccionarle el traje de novio o la prenda de vestir de fiesta. Mercedes, también, revistió a su hijo con la excelencia de su entrega de amor, con la sonrisa en su cara frente a las adversidades de los demás y con el sentido emprendedor de una inquieta mujer.

En su hogar- unas veces en aldea de Charilla, luego en la calle del Rosario y Abad Palomino-, se me simulaba el portal de belén con la presencia de la buena Mercedes y la de Antonio, el marido paciente, el hombre religioso y sencillo, y persona, sobre todo, prudente. Siguiendo a Cué, de seguro que estos versos se le vendrán a la memoria al hijo que complementaban la escena, años después cuando murió el padre: Sin saborear las mieles - del primer hijo, mi padre - se marchó una noche al cielo - sin volver más a besarme. Al bajar del altar iré cantando - un "Te Deum" filial. - Desde el cielo mi padre irá alternando - los versos de este cántico triunfal".

Los padres compartieron la vida sacerdotal con su hijo en distintos pueblos de la provincia y en su presencia durante su cargo de ecónomo de la curia diocesana. Pero, Mercedes quedó al final sola como madre fiel y leal acompañante del camino y siempre fue la mujer, generosa y amorosa, la de las puertas abiertas, la de la oración compartida cuando acudía a los actos litúrgicos de su hijo. Y, en una simbiosis de vaciamiento amoroso compartieron entre madre e hijo momentos intensos de ejercicio de las mejores virtudes y de ejemplo a seguir por las generaciones futuras-. Por eso, vuelvo al mismo autor y en sintonía con el anterior poema hago mías estas palabras” rúbrica familiar que se hará muy popular por relacionar tan bellamente a su madre con su Ordenación Sacerdotal y Primera Misa-, dejará resaltado para la historia no solo la veracidad de aquella temprana renuncia de su madre a la ayuda que pudiera prestarle él en su viudez, sino que, poética y religiosamente, la va a declarar a ella vinculada ya de por vida al apostolado sacerdotal de aquel hijo único”. Y con las palabras del poeta, me emocionaron las que dirigiste a tu madre al final de la misa, algo así: Y ahora lo sé yo. Pero ya antes lo sabías Tú. Resucitará nuestro destino: Amar. Todo es ya un sí eterno al amor. Saltaremos a la otra orilla de la mano de Jesús.... Ojalá, la semilla germinará en estos nuevos tiempos-

Martín Rosales

Capellan de San Juan.Alcalá la Real

DON FRANCISCO ZAFRA PADILLA

En la primavera de 2006, murió el antiguo capellán de la hermandad del Cristo de la Salud de Alcalá la Real y sacerdote don Francisco Zafra Padilla. Ejerció como tal desde los años ochenta e hizo continuas muestras de de cariño, dignas del más alto encomio hacia todos los miembros de sus cofradías y feligreses. Coincidieron sus años con los que las hermandades tuvieron un enorme crecimiento en número de hermanos, se ampliaron en grado sumo la organización cofrade y se acrecentaron muchos bienes muebles e inmuebles de la hermandad. Pero, sobre todo, don Francisco reanudó la práctica dominical en la iglesia de San Juan, donde acudieron las personas sencillas del barrio de San Juan y muchos hermanos que lo tomaron como una práctica imprescindible para su vida. Además, siempre atendió a la hermandad en todas las actividades religiosas que se emprendieron los años de su capellanía, siempre con una actitud abierta y participativa, que era digno ejemplo de imitación en el pueblo de Alcalá la Real.
En su persona, se conjugaba la tradición – lo que era perdurable y eterno- con los nuevos reglamentos y órdenes que emanaban de las instituciones diocesanas, dando muestras de una fina sabiduría, una perspicaz intuición de acercarse al pueblo y una aptitud continua de servicio, que logró que aquella hermandad sanjuanera fuera la primera que se ase erigiera canónicamente y se aprobaran sus estatutos en 1986.
Como buen párroco, alentó a los feligreses en la empresa de la fábrica de la parroquia de Santo Domingo de Silos, renovándola en la reconstrucción de todas sus dependencias y cambiando todos los bienes muebles- bancos, vidrieras, altar, atril… -siempre de acuerdo con los buenos consejos artísticos y no sólo eso, implicó en el templo de San Juan, sin que nos implicó en la reconstrucción de la iglesia de las Angustias. No se puede olvidar su mejor empresa y de gran envergadura que tuvo lugar, durante su tiempo, con la reconstrucción de la iglesia parroquial de Nuestra Señora de las Angustias, a la que se aplicó una gran partida de los organismos oficiales para afianzar a la techumbre, obra de carácter vital para su futuro y el del patrimonio local de Alcalá la Rea. También, implicó a los fieles y cofrades en otras dependencias de la parroquia.
En cuanto el culto, la liturgia y la pastoral, se mostró siempre sencillo y humano, recogiendo las iniciativas del fervor popular e impartiendo la doctrina con grandes muestras de generosidad pastoral. Visitó enfermos del barrio, atendió a los familiares de los fallecidos y cooperó espiritual y materialmente con los más desvalidos.
En su tiempo, de nuevo volvió a realizarse el sacramento del matrimonio en la iglesia de San Juan, atendiendo las peticiones de los vecinos y hermanos del Cristo de la Salud, al mismo tiempo que se rezaron misas por el alma de los difuntos entre los devotos y hermanos; también se renovaron todos los ornamentos, objetos y vestidos sagrados, así como libros de liturgia.
Siempre que se le reclamaba, acudía a las citas de las juntas, sobre todo, a las Juntas Generales de carácter ordinario y extraordinario, como cuando hubo que resolver momentos difíciles y conjugar las nuevas directrices de la Diócesis con la renovación de las cofradías. No olvidó su labor ministerial asistiendo con su presencia a los actos religiosos de la fiestas de sus dos hermandades parroquiales (Nuestra Señora de las Angustias, Cristo de la Misericordia y Cristo de la Salud): el primer y segundo domingo de Septiembre, Vía Crucis, procesiones, Navidad, fiesta de San Juan Bautista, quinario, triduos, y misas dedicadas por los hermanos fallecidos.
Con su espíritu generoso y su buen talante, supo distensionar las desavenencias entre hermanos, como el buen pastor que conocía a sus ovejas. Sabía dar confianza a los suyos, aconsejar en el momento oportuno y dar ejemplo en las circunstancias pertinentes.
Comprometió a sus hermandades en las labores de la parroquia, integrándola en el Consejo Parroquial. Siempre su huella estuvo presente, tras marcharse de la ciudad, pues su impronta no se pudo olvidar. Era excelente párroco, fue capellán muy generoso y, sobre todo, un sacerdote, que no olvidó nunca sus grandes dosis de humanidad para compartir las relaciones con los demás. Seguía a Cristo, y lo hizo seguir, desde la cotidianidad hasta el altar, qué mas se puede pedir.

Francisco Martín Rosales

martes, 4 de enero de 2011

Festivales de Alcalá la Real

FESTIVALES DE ALCALA LA REAL

El origen de los festivales en España nace en torno a una fecha festiva, a un acontecimiento relevante, una programación de una de las variantes artísticas o a la proyección de un lugar histórico para atraer el turismo o, simplemente, para revalorizar el aspecto festivo con actuaciones artísticas complementarias. En Alcalá la Real, probablemente, nacieron, en los últimos años del franquismo, con un aspecto puramente mimético de las provincias limítrofes, en especial de los Festivales de Música y Danza de Granada. En concreto, los Festivales de Arte Gitano se anunciaban como asociados los Festivales de España desde 1969, patrocinados por el Ministerio de Información y Turismo y el Ayuntamiento de Alcalá la Real A lo largo de su historia, se pueden distinguir varias etapas en los festivales alcalaínos: la primera etapa de este evento cultural comprendido desde 1969 hasta 1979; los festivales en los ayuntamientos democráticos desde 1979 hasta 1996; el periodo compartido de los festivales y la celebración Etnosur, que alcanzaría hasta 2007 y, por último, la última etapa y actual como una apuesta complementaria.
En la primera etapa, se parte de un intento de concentrar la actividad cultural en torno a las fechas patronales con varios espectáculos que respondían a la cultura oficial del momento (varias obras de teatro burgués, actuaciones de uno o dos artistas o conjuntos musicales y famosos de aquellos años, algunas exposiciones de fotografías y pintura, pregones de profesionales de la retórica laudatoria, restricción y control del público por el precio de las entradas, mescolanza de lo religioso y festivo ). Toda la programación se caracterizaba por estar alejada del compromiso cultural –como es lógico, nada político- y, tan sólo, esta pudo ser matizada por una incipiente apertura en los años finales tras la muerte de Franco. Por eso, no era de extrañar que las compañías de teatro formaran parte del circuito oficial de España-Tirso de Molina, dirigida por Manuel Manzaneque hasta 1979, Teatro Popular...- con autores del teatro clásico ( como la Celrstina) la comedia o sainete de entretenimiento como Alfonso Paso, Miguel Mihura, Muñoz Seca y, tan sólo, en los últimos años, las obras de ideas aparecieron con la presencia del teatro Casona, Antonio Gala o Buero Vallejo , ya dentro del periodo de la transición democrática. En cuanto a la música se bifurcaba en el cantante del momento como Trigo Limpio y Vino Tinto, Nuestro Pequeño Mundo o Maya y, en los últimos años, Jarcha y, por otra parte, la presencia de las compañías líricas de zarzuela interpretando las conocidas obras de Marina, El huésped del Sevillano….Excepcionalmente, la guitarra de Manuel Cano daba una nota de calidad dentro de la faceta de la música clásica andaluza, que se complementaba con el festival flamenco, en concreto, de ante gitano que alcanzó una gran popularidad y atrajo a muchos amantes del arte andaluz. Pero no llegó a su quinta edición oficial por estas fechas. En estos tiempos, muchos pintores se agrupaban o exponían individualmente en la sala superior del Palacio Abacial: Antonio Hidalgo, Revelles Isabel Calvo, Lola Montijano, entre otros que eran los representantes más genuinos de ese momento. Hubo algunas novedades como la música flamenca, el escenario en la fortaleza de la Mota y algunas actividades deportivas complementarias como la Subida a la Mota.
A partir de 1979, los festivales se vieron sorprendidos por la crisis económica que supuso una remodelación cultural durante los primeros años que afectó, en cierta manera, a la calidad sin que se olvidara en esta fechas la presencia de cantantes como María Dolores Pradera con los Gemelos, Mocedades, Ana Belén y Víctor Manuel , Los Inhumanos, Tennesse, Carlos Cano juntamente con otro cantautores como Krahe o Loles León, Elisa Serna, Charo López, grupo Palabras, Nuevo Mester de Juglaría, Orquesta Platería, Danza Invisible, Medina Azahara, Cantores de Híspalis. Ya, la cultura local no quedaba concretada en estas fechas patronales, sino que, con el paso de los años, el calendario festivo y cultural se programó a lo largo de la secuencia anual. Incluso, los festivales no quedaron reducidos a un público adulto ni cayeron en la oficialidad anterior, sino que se abrieron a un espectro generacional más amplio, que abarcaba desde el público infantil hasta la Tercera edad, y a los nuevos aires de libertad compartiendo, en sus programas festivos, las actuaciones de una cultura burguesa y tradicional con los atrevimientos de los ensayos artístico de la progresía cultural. Ya no sólo la comedia y las compañías tradicionales (Calderón de la Barca o la de Fernando Fernán Gómez en 1980 entre otros) anteriores ocupaban toda la programación dramática sino que el teatro independiente y de ensayo hicieron su aparición junto con el de aficionados y participativo: aún más se dio cauce a un teatro breve a través del certamen de teatro Breve que convocaba a un gran número de aficionados del teatro en la fortaleza de la Mota, donde acudían miles de espectadores. Se pasó de un aspecto restrictivo mínimo ( bajos precios y populares) a la gratuidad de la cultura participativa y subvencionando la creatividad cultural y apoyando a los grupos culturales de la localidad y creando nuevas fórmulas con los días del Hermanamiento con el Arcipreste de Hita, lo que atrajo a muchos intelectuales los actos de recital poético, de mantenimiento literario y de actuaciones complementarias de acuerdo con el poeta hermanado Antonio Gala, Gibson, Vicente Núñez, Pablo García Baena…. La cultural musical no se centró en la actuación de famosos artistas, fueron famosas las actuaciones de individuos, orquestas, corales y grupos heterogéneos de interpretación musical que interpretaron inolvidables obras líricas, zarzuelas, clásicas de Mozart o de otros famosos músicos bajo la batuta de importantes directores andaluces. Se mantuvo la noche flamenca con un nuevo formato (varios cantantes famosos y un grupo de baile). . Hicieron presencia los grupos de danza europeos y mundiales; Se dio una nueva proyección a los actos del pregón con la presencia de escritores, historiadores y autores alcalaínos y al de los alcalaínos ausentes con la presencia de los grupos locales y del Centro Cultural de Alcalá la Real en Terrasa. Las Jornadas Culturales Alcalaínas precedieron con actos, conferencias y actuaciones locales muchos festivales (Grupo El Olivo y el Girasol). Nuevos estilos musicales o tradicionales como el rock, el folclórico, cantos regionales tuvieron su presencia en la quincena a la que se ampliaban los festivales desde el uno al quince de agosto con una continuada programación.
En cuanto a la tercera etapa, se mantuvo la programación anual del calendario cultural, pero Etnosur supuso un revulsivo importante en la vida cultural de Alcalá la Real por su dimensión externa y su desembolso económico en el presupuesto municipal. Incluso suplantó las fechas de primero de agosto en los primeros años de este festival. Los festivales mantuvieron su carácter intergeneracional, decayeron las actuaciones de famosos artistas que estaban solventadas con la presencia de los grandes eventos del anterior festival, el teatro tradicional y participativo decayó a favor del independiente, ensayo y de nuevos grupos del momento como Illana o de gran arraigo como las compañías del Teatro Andaluz subvencionadas por la Consejería de Cultura de Andalucía ocuparon su espacio de la programación anterior del ayuntamiento, se propagó el teatro de calle. Se suplió la participación cultural de los grupos alcalaínos independientes de la segunda etapa con la programación de muchos actos y actividades de los distintos grupos, asociaciones y hermandades para recaudar fondos y con distintos fines con motivo de la mayor afluencia de público. Tan sólo, ocuparon un lugar relevante las actuaciones de la Coral Alfonso XI y la Agrupación Musical Pep Ventura representando montajes de la zarzuela o de otra índole y las Noche de Buen Amor, por grupos jóvenes y musicales de la localidad.
En cuanto a la cuarta etapa, se encuentra en sus inicios y se quiere distinguir la labor de la actividad de los Festivales, programada por la Delegación de Cultura del resto de actividades festivas que la complementan y la enriquecen. Como es lógico, la huella de ETNOSUR es evidente y condiciona a la programación de los festivales, porque muchas de las actividades de los festivales de las anteriores etapas ya se vienen realizando a lo largo del calendario anual sin necesidad de concretarlas en unas fechas determinadas. También, está claro que se beneficia de otras actividades de otros años y de grupos locales como la Coral Alfonso XI o Alcalá Teatro y Agrupación musical en actuaciones grandiosas con otros grupos. No obstante, la nueva etapa mantiene el carácter intergeneracional, la participación de grupos de la localidad y el deseo de querer dar calidad a un paquete festivo como son los Festivales, festivales que ya, a la hora de la verdad, no son privilegio de unos pocos ni de unas fechas determinadas sino que muchas actividades festivas y artísticas pueden disfrutarse, gracias al esfuerzo de muchas corporaciones municipales, en la programación anual.

























FESTIVALES DE ALCALA LA REAL

El origen de los festivales en España nace en torno a una fecha festiva, a un acontecimiento relevante, una programación de una de las variantes artísticas o a la proyección de un lugar histórico para atraer el turismo o, simplemente, para revalorizar el aspecto festivo con actuaciones artísticas complementarias. En Alcalá la Real, probablemente, nacieron, en los últimos años del franquismo, con un aspecto puramente mimético de las provincias limítrofes, en especial de los Festivales de Música y Danza de Granada. En concreto, los Festivales de Arte Gitano se anunciaban como asociados los Festivales de España desde 1969, patrocinados por el Ministerio de Información y Turismo y el Ayuntamiento de Alcalá la Real A lo largo de su historia, se pueden distinguir varias etapas en los festivales alcalaínos: la primera etapa de este evento cultural comprendido desde 1969 hasta 1979; los festivales en los ayuntamientos democráticos desde 1979 hasta 1996; el periodo compartido de los festivales y la celebración Etnosur, que alcanzaría hasta 2007 y, por último, la última etapa y actual como una apuesta complementaria.
En la primera etapa, se parte de un intento de concentrar la actividad cultural en torno a las fechas patronales con varios espectáculos que respondían a la cultura oficial del momento (varias obras de teatro burgués, actuaciones de uno o dos artistas o conjuntos musicales y famosos de aquellos años, algunas exposiciones de fotografías y pintura, pregones de profesionales de la retórica laudatoria, restricción y control del público por el precio de las entradas, mescolanza de lo religioso y festivo ). Toda la programación se caracterizaba por estar alejada del compromiso cultural –como es lógico, nada político- y, tan sólo, esta pudo ser matizada por una incipiente apertura en los años finales tras la muerte de Franco. Por eso, no era de extrañar que las compañías de teatro formaran parte del circuito oficial de España-Tirso de Molina, dirigida por Manuel Manzaneque hasta 1979, Teatro Popular...- con autores del teatro clásico ( como la Celrstina) la comedia o sainete de entretenimiento como Alfonso Paso, Miguel Mihura, Muñoz Seca y, tan sólo, en los últimos años, las obras de ideas aparecieron con la presencia del teatro Casona, Antonio Gala o Buero Vallejo , ya dentro del periodo de la transición democrática. En cuanto a la música se bifurcaba en el cantante del momento como Trigo Limpio y Vino Tinto, Nuestro Pequeño Mundo o Maya y, en los últimos años, Jarcha y, por otra parte, la presencia de las compañías líricas de zarzuela interpretando las conocidas obras de Marina, El huésped del Sevillano….Excepcionalmente, la guitarra de Manuel Cano daba una nota de calidad dentro de la faceta de la música clásica andaluza, que se complementaba con el festival flamenco, en concreto, de ante gitano que alcanzó una gran popularidad y atrajo a muchos amantes del arte andaluz. Pero no llegó a su quinta edición oficial por estas fechas. En estos tiempos, muchos pintores se agrupaban o exponían individualmente en la sala superior del Palacio Abacial: Antonio Hidalgo, Revelles Isabel Calvo, Lola Montijano, entre otros que eran los representantes más genuinos de ese momento. Hubo algunas novedades como la música flamenca, el escenario en la fortaleza de la Mota y algunas actividades deportivas complementarias como la Subida a la Mota.
A partir de 1979, los festivales se vieron sorprendidos por la crisis económica que supuso una remodelación cultural durante los primeros años que afectó, en cierta manera, a la calidad sin que se olvidara en esta fechas la presencia de cantantes como María Dolores Pradera con los Gemelos, Mocedades, Ana Belén y Víctor Manuel , Los Inhumanos, Tennesse, Carlos Cano juntamente con otro cantautores como Krahe o Loles León, Elisa Serna, Charo López, grupo Palabras, Nuevo Mester de Juglaría, Orquesta Platería, Danza Invisible, Medina Azahara, Cantores de Híspalis. Ya, la cultura local no quedaba concretada en estas fechas patronales, sino que, con el paso de los años, el calendario festivo y cultural se programó a lo largo de la secuencia anual. Incluso, los festivales no quedaron reducidos a un público adulto ni cayeron en la oficialidad anterior, sino que se abrieron a un espectro generacional más amplio, que abarcaba desde el público infantil hasta la Tercera edad, y a los nuevos aires de libertad compartiendo, en sus programas festivos, las actuaciones de una cultura burguesa y tradicional con los atrevimientos de los ensayos artístico de la progresía cultural. Ya no sólo la comedia y las compañías tradicionales (Calderón de la Barca o la de Fernando Fernán Gómez en 1980 entre otros) anteriores ocupaban toda la programación dramática sino que el teatro independiente y de ensayo hicieron su aparición junto con el de aficionados y participativo: aún más se dio cauce a un teatro breve a través del certamen de teatro Breve que convocaba a un gran número de aficionados del teatro en la fortaleza de la Mota, donde acudían miles de espectadores. Se pasó de un aspecto restrictivo mínimo ( bajos precios y populares) a la gratuidad de la cultura participativa y subvencionando la creatividad cultural y apoyando a los grupos culturales de la localidad y creando nuevas fórmulas con los días del Hermanamiento con el Arcipreste de Hita, lo que atrajo a muchos intelectuales los actos de recital poético, de mantenimiento literario y de actuaciones complementarias de acuerdo con el poeta hermanado Antonio Gala, Gibson, Vicente Núñez, Pablo García Baena…. La cultural musical no se centró en la actuación de famosos artistas, fueron famosas las actuaciones de individuos, orquestas, corales y grupos heterogéneos de interpretación musical que interpretaron inolvidables obras líricas, zarzuelas, clásicas de Mozart o de otros famosos músicos bajo la batuta de importantes directores andaluces. Se mantuvo la noche flamenca con un nuevo formato (varios cantantes famosos y un grupo de baile). . Hicieron presencia los grupos de danza europeos y mundiales; Se dio una nueva proyección a los actos del pregón con la presencia de escritores, historiadores y autores alcalaínos y al de los alcalaínos ausentes con la presencia de los grupos locales y del Centro Cultural de Alcalá la Real en Terrasa. Las Jornadas Culturales Alcalaínas precedieron con actos, conferencias y actuaciones locales muchos festivales (Grupo El Olivo y el Girasol). Nuevos estilos musicales o tradicionales como el rock, el folclórico, cantos regionales tuvieron su presencia en la quincena a la que se ampliaban los festivales desde el uno al quince de agosto con una continuada programación.
En cuanto a la tercera etapa, se mantuvo la programación anual del calendario cultural, pero Etnosur supuso un revulsivo importante en la vida cultural de Alcalá la Real por su dimensión externa y su desembolso económico en el presupuesto municipal. Incluso suplantó las fechas de primero de agosto en los primeros años de este festival. Los festivales mantuvieron su carácter intergeneracional, decayeron las actuaciones de famosos artistas que estaban solventadas con la presencia de los grandes eventos del anterior festival, el teatro tradicional y participativo decayó a favor del independiente, ensayo y de nuevos grupos del momento como Illana o de gran arraigo como las compañías del Teatro Andaluz subvencionadas por la Consejería de Cultura de Andalucía ocuparon su espacio de la programación anterior del ayuntamiento, se propagó el teatro de calle. Se suplió la participación cultural de los grupos alcalaínos independientes de la segunda etapa con la programación de muchos actos y actividades de los distintos grupos, asociaciones y hermandades para recaudar fondos y con distintos fines con motivo de la mayor afluencia de público. Tan sólo, ocuparon un lugar relevante las actuaciones de la Coral Alfonso XI y la Agrupación Musical Pep Ventura representando montajes de la zarzuela o de otra índole y las Noche de Buen Amor, por grupos jóvenes y musicales de la localidad.
En cuanto a la cuarta etapa, se encuentra en sus inicios y se quiere distinguir la labor de la actividad de los Festivales, programada por la Delegación de Cultura del resto de actividades festivas que la complementan y la enriquecen. Como es lógico, la huella de ETNOSUR es evidente y condiciona a la programación de los festivales, porque muchas de las actividades de los festivales de las anteriores etapas ya se vienen realizando a lo largo del calendario anual sin necesidad de concretarlas en unas fechas determinadas. También, está claro que se beneficia de otras actividades de otros años y de grupos locales como la Coral Alfonso XI o Alcalá Teatro y Agrupación musical en actuaciones grandiosas con otros grupos. No obstante, la nueva etapa mantiene el carácter intergeneracional, la participación de grupos de la localidad y el deseo de querer dar calidad a un paquete festivo como son los Festivales, festivales que ya, a la hora de la verdad, no son privilegio de unos pocos ni de unas fechas determinadas sino que muchas actividades festivas y artísticas pueden disfrutarse, gracias al esfuerzo de muchas corporaciones municipales, en la programación anual.
WASHINGTON IRVING EN ALCALÁ LA REAL


Este hijo de un rico comerciante británico se estableció en América, pero pronto volvió a las tierras de sus antepasados. Debió ser un gran amante de la cultura española, lo que le condujo a realizar varias visitas a nuestra patria. También, coadyuvó a esta pasión hispanista el haber conseguido el cargo de agregado en la embajada de USA entre 1826 y 1829 y, posteriormente, el de embajador en 1842. Su obra popularmente conocida por Los Cuentos de la Alhambra despertó una gran popularidad y difusión en todo el mundo.
Primero, se introdujo en el apasionado periodo de la conquista de Granada a través de la lectura de las crónicas reales. Después, recorrió muchos pueblos de España y quedó cautivado por su paisaje y por las leyendas y cuentos de tradición andaluza, que le contaban la gente popular: arrieros, posaderos, gitanos, bandoleros… En 1828, llevó a cabo un viaje desde Madrid hasta Gibraltar, desde donde regresó por barco a su país. Este primer a Andalucía viaje se inició el 3 de marzo y acabó el 7 de abril del mismo año. Fue acompañado por el cónsul general y el secretario de la embajada de Rusia, señores Gessler y Stoffengen. Nunca llegó a publicarse, a pesar de las anotaciones que hizo en su itinerario, pues debió estar condicionado con el prólogo posterior de su obra Alhambra. No obstante, Stanley T. Williams, biógrafo de nuestro personaje, publicó en 1937 el diario de su viaje donde había anotado todas las circunstancias acaecidas en el periplo.
Se adentró a Andalucía por Santa Elena y desayunó en La Carolina; luego llegó a Andujar; más tarde llegó a el Carpio, Alcolea y Córdoba, donde se recrea describiendo la fuente de la Salud, el Alcázar y la Mezquita Allí permaneció hasta el día cinco de marzo; de allí se trasladó a Granada contratando dos guías, una escolta de cuatro personas para protegerse de los bandidos y unos caballos para montar. El día siete llegaron a Castro del Río; el mismo día pernoctaron por la noche en Priego, donde tuvieron un incidente con un escolta que había robado la pistola y la capa a un regidor y un criado; y, a las seis de la mañana, se pusieron en marcha y llegaron a Baena al mediodía: cerca de allí admiraron su bello castillo, rodeado de olivos. Por la tarde, siguiendo el camino de Baena a Alcalá la Real, pasaron por la aldea de La Rábita. Se le hizo tarde, por que el sol se ponía por la Sierra de la Torre de la Solana y la cumbres de la Subbética cordobesa. El camino pasaba por el barranco Moriana, dehesa de Fuente Álamo, cortijos de la Caserías, Pasada Baena, Jurá, Villar, y por tierras de monte bajo que a veces hacía perder la ruta, lo que, en medio de la oscuridad, le obligó a recorrer parte de trayecto en medio de terrenos arados, provocando el retraso hasta llegar a Alcalá la Real. Irving comentó y anotó que les costó más de lo que preveían. No obstante, la noche debía de ser de luna llena, porque les guió la “mole fantasmal del castillo, dejándose ver en todo momento “les guiaba como única referencia”. Llegaron a las siete y media de la tarde. No salieron del lugar del hospedaje, en el camino de la Corte, el Llanillo de la ciudad había varias posadas.
En una de las posadas de la Tejuela o de los Álamos, cenaron huevos de la ciudad y jamón de sus alforjas. Se alojaron en dos alcobas: dos miembros en una y tres en la otra. Irving quedó prendado del aspecto comedido de la patrona de la posada y de la belleza de sus dos hijas. Por la mañana, abrió las ventanas y “con la luz radiante de un sol que deslumbra, resalta Alcalá encaramada, como su fortaleza, en la cumbre de la montaña y sus calles pinas que conducen a la iglesia o a la fuente. En otra colina, se aúpa su ermita”. Pero, esta descripción debió responder a una mirada hacia atrás cuando se encaminaba a Puerto López y describe su estancia en la venta para comer y el recorrido torres albarranas habían de la disputa de estas tierras, o, también del temor a perderlas. No se ha retirado el invierno que cubre de nieve algunas alturas cercanas. Unas águilas volando majestuosamente rompen la desnudez de los espacios abiertos”. Desde el día 10 a l 19 de marzo permanecieron en Granada y luego se dirigieron a Gibraltar.
A finales de este año y principios de 1829 realizó una gran estancia en Sevilla para profundizar sus investigaciones en Archivo de las Indias. Pero, a partir del uno de mayo de 1829 llevó a cabo un segundo viaje que le encaminó de Sevilla a Granada. Viaje que relató en The Journey De este viaje no hay referencias de su paso de Alcalá la Real. Pero el primero le dejó una profunda huella para relatarlo en los pasajes históricos de sus libros sobre la conquista de Granada. Y, como huésped de la Alhambra, de seguro que la estancia alcalina y paso por las tierras de la Abadía le sirvieron para ilustrar la visión de muchos de sus relatos históricos.