JUNIO
ENTRE FERIAS Y FIESTAS
El
final de la primavera y el comienzo del verano siempre han incitado a las
personas a su celebración, si lo comprobamos en todas las civilizaciones. No
hay que mirar a nuestro alrededor para reconocer que una gran cantidad de
festividades y producciones monumentales están relacionadas con el solsticio de
verano. A ello se suma que es el momento de la recolección de muchos frutos del
campo por parte de sus labradores y el final de las tareas agrícolas e invita al
goce del ocio. De ahí que, a lo largo de las tierras y poblaciones de la Sierra
Sur, se extiendan muchas celebraciones del ocio. El mes suele comenzar con los
últimos eventos de las tradiciones de la Virgen de la Cabeza, e inmediatamente
el día del Corpus Christi se mantiene muy disminuido en sus actos y cultos,
pues desde ser la fiesta principal hasta mediados de siglo ha quedado reducida
a una simple manifestación religiosa, unos altares de cofradías y una reducida
comitiva que acompaña la custodia. Quedan muy lejanos los tiempos en los que el
pueblo en masa celebraba su día principal, su octava y los días intermedios
entre procesiones, danzas de sarao, cascabel, gitanos o negritos, diablillos,
bandas de chirimías y atabales, autos sacramentales, y participación de todo el
pueblo por las calles oliendo a juncia y retama.
Si no le faltaba fiesta a junio en el cuarto decenio de junio se creó una nueva feria de ganado, fue fruto , como manifestaba su convocatoria de 1944, del anhelo de los ganaderos y agricultores de 1940 que apoyó el ayuntamiento alcalaíno para los días de 11, 12 y 13 de junio; como era una feria de ganado se ubicaba en el Coto y los abrevaderos de la ciudad, y , de esta actividad comercial , se pasaba al ocio, por eso se disponía y se convocaban a participar , pero como complemento festivo a la feria, en el Parque Municipal ( no de los Álamos, se decía del Generalísimo) teatro, veladas, conciertos y circos. Hoy, ya sabemos que, del negocio al ocio, de la extinta feria de ganado al puro disfrute gastronómico y etílico en el ferial de Alcalá por la Paz. Y acababa el mes con las fiestas de Santiago, San Juan y san Pedro, que han quedado reducidas en una fiesta de barrio y de aldea, donde el ocio predomina abandonando la tradición taurina que se realizaban por estas fechas con corridas de toros y juegos de cañas.
Sin embargo, la comarca de la
Sierra Sur inauguró hace ya varios decenios una nueva fiesta, siguiendo la
tradición agrícola de la zona. Castillo de Locubín celebra la fiesta de la
Cereza en medios de actos festivos, culturales y promoción de un producto que
cautiva a muchas gentes procedente de sus tierras y vegas, y, en medio de una
ética de fraternidad, su pueblo se hace generoso donando cerezas áureas, un
ejemplo en un mundo convulso en el que algunos prodigan las malas artes de la
exclusión y la maledicencia. Unos celebran el otium y el negotium, un
complemento ideal para la vida social; otros se conforman con los cantos del
cisne del predominio de otium frente al negotium.
Y DOS ANUNCIOS RELACIONADOS CON LA GANAERÍA. PERO DE PERSONAS NO DEL LUGAR.




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