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domingo, 14 de junio de 2026

EL CHAPITEL Y LA TORRE DE CAMPANAS DE LA IGLESIA MAYOR. JUAN DE ARANDA SALAZAR.

 



EL CHAPITEL Y LA TORRE DE CAMPANAS DE LA IGLESIA MAYOR. JUAN DE ARANDA SALAZAR.

 

         Se ha celebrado recientemente la festividad del Corpus Cristi y es interesante conocer que la custodia de muchos lugares jugaba un papel fundamental a la hora de celebrar su procesión general. Recientemente, encontramos un documento de la relación famoso maestros de obras de la diócesis de Jaén y de su catedral el castillero Juan de Aranda Salazar con la de su pueblo natal.  Pues ante el escribano Francisco Jordán,   el dos de enero de 1637  apareció el hermano mayor Antonio Fernández Santisteban como mayordomo de la cofradía del Sacramento del Castillo de Locubín, y daba poderes a Juan de Aranda Salazar, maestro de cantería de la ciudad de Jaén, para obligar al que “aquí montare una custodia de plata dorada  que  estaba haciendo en dicha ciudad, tanto de hechura como del peso y trueque y todo los conviniere, y lo firmó en la villa del Castillo siendo testigos Juan Gutiérrez Carrillo y Diego López”. Con esto se confirma que el platero y autor de la custodia fue el mencionado en otros estudios Gerónimo Morales, y que Juan de Aranda Salazar solo sirvió de persona avalista de su obra y de control de lo que pesare, cambios en el diseño y otros elementos. Pero no fue la única intervención de Juan de Aranda en las tierras de la abadía alcalaína. Pues no podemos olvidar la torre de campanas de la Iglesia Mayor Abacial, de planta prácticamente rectangular y de 41 metros de altura, que se alza con cuatro cuerpos que corresponden con la planta del templo, el trascoro, la sala del reloj y la sala de campanas.

Juan de Aranda Salazar, maestro mayor de arquitectura (como lo definen los documentos, maestro mayor de obras de la diócesis de Jaén y familiar del Santo Oficio) realizó las trazas del chapitel de la torre de campanas de la Iglesia de Santa María la Mayor en los años cuarenta. En 7 días de septiembre de 1654 se comprometieron junto con él, Eufrasio López de Rojas los maestros de cantería alcalaínos.  Pero su obra fue modificada y culminada por su discípulo y maestro de obras Eufrasio López de Rojas que hizo las del pozo y la fuente del Hospital Viejo, situado en los arrabales.  Intervinieron como canteros Bartolomé Martínez y Francisco López, su padre y su suegro que firmaron un documento 21 de febrero de 1655.

Por encima de la sala de campanas, se eleva este chapitel, al que se acede por una gatera o trampilla, una pirámide retranqueada con ocho caras, por las que le entra la luz a través de unas ventanas con adorno troncoconal. Encima del chapitel se encuentra la bola, la veleta achatada y la cruz.  Una barandilla da balaustres y escudos protege su planta.  El maestro Eufrasio López de Rojas guardó las trazas y anotaciones del Juan de Aranda Salazar firmadas por el señor abad Heras y Manrique. Con los materiales indicados con arena cernida de harnero y el revoco de color piedra, los pernos, grapas, tirantes y gorrón de la cruz de hierro y mezclas de plomo, -conservaron la cruz y la bola de la fábrica y la veleta móvil. Se usó la piedra de la mejor de la ciudad de Señora Santa Ana.  salvo la parte interior de piedra vieja o mezcla entre ambas. Se insistía en la balaustra comentada sobre el criterio de Juan de Aranda.

 El maestro recibió el dinero de maravedís concertado, los materiales y plomo necesitado; y por su cuenta el brearlo, la madera para andamios y tiros, la conducción de piedras, labor y manifactura de todo hasta tenerla acabada en toda perfección, y demás materiales y clavazón, carrucha y maromas para vientos para subir sogas y jarcias y todo lo demás, porque la fábrica dio más que los materiales expresados. 

         No podía olvidar poner los escudos con las armas e insignias que se le dieron por parte del abad Heras y Manrique, de la piedra blanca con la que se habían hecho otros escudos en la misma iglesia, y asentar en medio de los términos del antepecho. Y dejarle carril para su paso dentro y fuera de la ciudad y libres para sacar las canteras, en este caso, de la mejor piedra que era la proveniente de las de Santa Ana. Por la obra de la iglesia en cinco e octubre de 1655 cobró la cantidad 15.400 reales (14.000 reales en el que se ajustó las modificaciones en la traza de Juan de Aranda y su obra, y mil cuatrocientos en la demasía de la ejecución). 

 

 







 

 Si descendemos hacia la planta baja, se encuentra la Sala del Reloj, donde se colocó un reloj legendario y debía estar relacionado con la campana, que los Reyes Católicos donaron y se debía escuchar en todo su ruedo. Este reloj se mantuvo hasta los años treinta del siglo XX.   Se accede desde este recinto a la terraza del tejado de la iglesia Mayor Abacial, por medio de una puerta y una escalinata en cuyo trasdós epigrafía con el anagrama de la firma de Lázaro de Velasco, la fecha de 1577 y el texto latino Delecta mea et an…incompleto, que alude   versículo 7 del salmo 24, que dice    DELICTA IUVENTUTIS MEÆ, ET IGNORANTIAS MEAS NE MEMINERIS. SECUNDUM.  En nuestra lengua romance, No te acuerdes de los pecados ni de mis faltas de juventud…Y un peldaño más arriba una calavera con MENTO MORI. Poco clásico y amoroso. Arrepentimiento, ACUÉRDATE DE QUE TIENES QUE MORIR.  En el trascoro, se ilumina por sus cuatro paredes con una claraboya, una puerta de acceso al coro, otra comunicando con la torre y una pequeña ventana que se orienta hasta el ala del Evangelio, desde donde los músicos podían ver la entrada de los sacerdotes a las ceremonias religiosas. Esta sala cuadrada se cubre con una bóveda octogonal gallonada sobre trompas, que convierten a los tetramorfos en elementos sustentantes, muy del gusto de influencia italiana de Lázaro de Velasco. Bajo el trascoro, la capilla del baptisterio del Descendimiento.

            La Sala de Campanas se restauró en 1981 tras caerle un rayo que le afectó en los años cincuenta del siglo pasado, y se cubre con una bóveda de crucería que se abre por sus cuatro lados con ochos huecos, para dos campanas cada uno. Actualmente hay cuatro, la María de las Mercedes, (1699) de Juan Bautista de Mier, se encuentra deteriorada y se le relaciona con la donación legendaria por el dicho Campana María me llano, /cien quintales de peso, / quien no me crea/ que me coja al peso/, desde la Mota a las Cruces/, y de las Cruces a la Mota,) la de San Cristóbal (1933), de Antonio Hontañón, y    la de Santo Domingo de Silos (1746).  La escalera de husillo adosada por la parte NE tiene 127 peldaños y se ilumina en su interior por medio de troneras, algunas con simulados arcos de herradura y con huellas de fuego de concentración en la fachada. A medio camino, se encuentra la fecha de 1631 y en la cupulita que cierra el husillo la fecha de 1551, que coincide con la de la puerta de entrada de los pies de la iglesia, con un atrevimiento de forma sesgada y con la leyenda acabose esta porta y con huellas de cartela.  Otro acceso se adentra a través de la escalera de caracol que sube al coro y trascoro, y de este último se abría una entrada a mitad de la escalera de husillo. Esta escalera de caracol se encuentra dentro de un Torreón almenado que alberga en su interior un eje espiral desde sobresalen alas peldaños de una sola pieza. Destacan en esta escalera el angelote que cierra el eje, la cúpula gallonada muy esbelta, la portada con arco carpanel y una cartela bilingüe de IHS, Jesús hominum Salvator, Jesús Salvador de s hombre y el anagrama gregio XPS(Jristos). 

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