El Día Mundial de los Sitios Patrimoniales se celebra con diversos actos y una exposición sobre los materiales de las excavaciones de la Domus Herculana en la ciudad de la Mota. Los primeros asentamientos humanos, como manifestaba el profesor Pachón Romero, se asentaron en el Eneolítico en los yacimientos del Cerro de San Marcos, de los que han dado muestra los restos arqueológicos encontrados en dichos lugares. . Si escasos son los estudios generales del cerro de la Mota antes de los pueblos prerromanos, menos aún encontramos datos sobre los iberos, salvo la Gineta y la Mesa e, incluso, escasean las referencias en los documentos sobre la dominación romana como son los itinerarios comprendidos en sus tratados de historia. Tan sólo, pudo constatarse la presencia íbera en a algunos restos de cerámica dentro de los silos de la excavación de la Iglesia Mayor Abacial. Lo mismo acontece con la presencia romana, que tan sólo se percibe en la reutilización de sillares de gran tamaño y el opus coementitiun del interior de la Iglesia Mayor Abacial y en la esquina de la plaza Baja de la Mota, así como varios aljibes que algunos arqueólogos remontan a un destacamento romano, que protegía el cerro controlaba esta vía de acceso desde Alta Guadalquivir hacia las zonas costeras, jalonada con torres que se remontan a su edificación púnica.
Ahora se
ha puesto de moda volver a los orígenes romanos de Alcalá la Real y
a su relevancia histórica dentro de este periodo histórico. Ya lo hizo Andrea
Navaggiero cuando a finales del siglo XV, pasó por el camino Jaén y Castillo de Locubín constataba la
presencia de unas ruinas muy significativas en aquel lugar, que denominó Ategua
. Antes de Qalat Astalir, durante el Renacimiento, los eruditos y estudiosos de
nuestro pasado entre la leyenda y la historia, no existían entre sus pobladores
referencias claras de Ategua sobre su pasado romano, salvo la existencia de
muchos villares a lo largo del territorio del municipio alcalaíno. El primero que
aporta datos sobre ello fue Andrea Navaggiero de la siguiente manera: “Apenas
se sale de Alcalá, se ven vestigiosde una ciudad antigua, la qual se cree
quefue Ategua”. “El sitio conserva un nombre semejante, pues una fuente que hay
en él se llama de Teivela, “que hay cerca un castillo que guarda su nombre
Ucubin y se llama Lucubín”. Y, con las excavaciones que fueron dirigidas por el
profesor Borrás se confirmó la presencia romana con los restos de una población,
de nominada arbitrariamente Domus Herculana. Pero la ciudad antigua de Ategua
es un yacimiento arqueológico situado en el término municipal de Córdoba
(España) que fue declarado Monumento Nacional en 1982 y Bien de Interés Cultural
como Zona Arqueológica en 2004., situado a unos 20 kilómetros al sureste de
Córdoba, junto al río Guadajoz y dominando un antiguo camino que comunica
Córdoba con la zona de Granada. Ategua jugó un gran papel en la última fase de
la guerra civil entre cesarianos y pompeyanos (el denominado Bellum
hispaniense), culminada con la toma de Corduba y con la defnitiva victoria de
César en la célebre batalla de Munda (45 a.C.),las excavaciones arqueológicas
realizadas en los años sesenta y ochenta del siglo pasado,bajo la dirección de
los arqueólogos A. Blanco Freijeiro y M. Martín Bueno, pusieron de relieve una
dilatadísima historia en el yacimiento desde el primer poblamiento de la Edad
del Bronce como núcleotartésico y oppidum iberorromano,sobre todo en época
medieval, hasta la época medieval. Con la conquista castellana de la zona, en
los añoscuarenta del siglo XIII, se llevarona cabo nuevas construcciones de
refuerzo de sus puertas almohades, torre y baluare, que sirvió para controlar
las comunicaciones entre Córdoba y Granada. Tras un mercado en una plaza
extramuros del siglo XIV, elasentamiento fue abandonado, convirtiéndose Ategua
en un despoblado junto al Cortijo de Teba la Vieja
Este asentamiento
romano, sin embargo, es el entorno del recinto de la Tejuela, donde la mal
llamada Domus Hercúlea (pues no fue una domus urbana y meno una villa rustica) pone
de manifiesto un importante asentamiento urbanizado romano de una vicus (aldea
romana) con varios edificios urbanos y
públicos junto con la antigua canalización romana de las aguas del Cauchil
hasta la Azacayas. Hay que obviar también el origen romano basándose en la
etimología de la tejuela y partiendo de tegula, teja; pues simplemente tejuela
es un diminutivo de teja, que era frecuente colocar en el caño de las fuentes
(en este caso, a esta que se encontraba a la salida de Alcalá, pero hubo otras
fuentes con el mismo nombre en Castillo y las existen en las Ventas del
Carrizal). Esta fuente daba lugar a la denominación del vial y
posteriormente al barrio. 
Por otro lado, la
presencia de varias tumbas antropomorfas en la propia iglesia abacial da lugar
a que hay constancia de los pueblos germánicos, tumbas que comparten tipología
visigoda o mozárabe con otras de algunos cortijos del entorno de la Peñuela o
necrópolis como las de Tozar o la Ajarquía malagueña..jpeg)
Pero, volviendo a la zona romana de la Tejuela, en el
siglo XVI, un erudito y alcaide alcalaíno Antonio López de Gamboa había
recogido una lápida muy interesante, y, la ubica en el ruedo de la Mota, lo que
debía ser este entorno de la Tejuela de modo que abre la posibilidad de un
recinto con edificios público, entre ellos una basílica dedicada a San Pedro y
San Pablo, que debió desparecer en tiempos posteriores a los romanos. Dice así
el texto reconstruido que adjuntamos: Sanctorum apostolorum Petri et
Pauli, sub die tertio Kalendas Iunias et Sancti Ioannis die sexto Kalendas
Ianuarias consecratio eclesiarum era DCI decimo quinto Kalendas Februarias- que el profesor Fita cita: En año 563 de nuestra
era fueron consagradas estas iglesias de san Pedro y san hablo (en fiesta 19 de
junio) y, en la fiesta de san Juan, día de diciembre .
Está claro que este documento puede aportar un nuevo dato a este espacio que estaba muy cercano al ruedo de Alcalá l Real, un sitio patrimonial. Sin embargo, también se entronca en el lema de la muy noble y leal ciudad de Alcalá la Real relacionada erróneamente con otros asentamientos romanos Callet Astigitana, Flavia Arensis, Callecula, Municipium Poconense, Ebura Cerealis, RTucci Vetus y Ula ( llamada así por los regidores del siglo XVI (la actual Montemayor). Y ya decíamos en otra ocasión que el origen ibero-romano de la fortaleza se entronca con leyendas renacentistas, muy propias de los humanistas, para justificar el linaje de sus antepasados y su conexión con la tradición grecolatina.
Por eso, este erudito renacentista e, incluso, algún que otro historiador actual proyectaron el origen de Alcalá la Real a esa época romana justificándola con la presencia de algunos elementos y objetos recientemente descubiertos y, lo que los arqueólogos actuales consideran aljibes de estructura romana por sus revestimientos rojizos y por la media caña del suelo interior. Los antepasados daban por hecho este origen y, para justificar sus privilegios y mercedes concedidos por los servicios hechos a la Corona, remontaban su lealtad, incluso, hasta este periodo romano de la historia de España. Esta lealtad se entroncaba en un testimonio legendario. En el cabildo del catorce de noviembre de 1597, los regidores de Alcalá relataron. Era para defender el origen romano antes que el musulmán. Antes de Abenzaide, una aldea o una ciudad, es decir Sucaelo o vicus sucaelensis.
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